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su subrepresentación en posiciones de alto nivel jerárquico y de la persistencia de salarios menores para un trabajo de igual valor que el de los hombres. Este último factor se vincula no solo con el hecho de que en algunos países el principio de igualdad salarial entre hombres y mujeres no tuvo fuerza de ley entre 1990 y 2008, sino también con las barreras culturales que se impusieron a pesar de la inscripción de este principio en 195 las leyes de otros países . 120. La CIDH ha manifestado su preocupación ante este grave problema de derechos humanos en el pasado en países específicos. Por ejemplo en Chile, la CIDH resaltó en el 2009 la brecha salarial significativa entre los hombres y las mujeres, a pesar 196 que las mujeres tienen mayor educación que los hombres . En el caso de Bolivia, la CIDH destacó en el 2007 cómo el “género tiene incidencia directa no sólo en la jerarquía ocupacional sino en los ingresos percibidos hasta un 50%, tanto en área urbana como en el área rural, con independencia de los niveles de educación de una mujer en relación con los 197 de los hombres” . Asimismo, la CIDH denunció cómo la mujer en el campo laboral recibía 198 el 29% de lo que recibía el hombre . En Guatemala, la CIDH reportó en el 2003 con preocupación que aunque el número de mujeres que actuaban en el mercado del trabajo había aumentado de forma sostenida, su remuneración, por igual tarea, continuaba siendo 199 inferior a la de los hombres . En este sentido, la CIDH señaló que esta disparidad se ha hecho más pronunciada a lo largo de la última década y la misma aumenta con el nivel de 200 educación . 121. Algunos Estados reconocieron este grave problema en sus respuestas al cuestionario. Por ejemplo, el Estado de Panamá reconoció que “a pesar de que las mujeres han obtenido mayores niveles educativos, persisten las desigualdades en sus ingresos con respecto a sus pares varones”. El Estado identifica entre las causas de esta brecha salarial el fenómeno de la división sexual del trabajo; la formación distinta de las mujeres y de los hombres; y la distinción entre ocupaciones masculinas y femeninas; a las cuales se les 201 asigna un valor y una remuneración desigual . Los Estados asimismo han reconocido este grave problema de derechos humanos como una prioridad en consensos regionales. Asimismo la CIDH recibió información sobre el litigio ante la Corte Suprema de Justicia de 195 CEPAL, ¿Qué Estado para qué igualdad?, XI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, 13-16 de julio de 2010, pág. 56. 196

CIDH, Informe sobre los Derechos de las Mujeres en Chile: La Igualdad en la Familia, el Trabajo y la Política, OEA/Ser.L/V.II.134, 27 de marzo de 2009, párr. 149. 197 CIDH, Acceso a la Justicia e Inclusión Social: El Camino hacia el Fortalecimiento de la Democracia en Bolivia, OEA/Ser.L/V/II. Doc. 34, 28 de junio de 2007, párr. 360. 198 CIDH, Acceso a la Justicia e Inclusión Social: El Camino hacia el Fortalecimiento de la Democracia en Bolivia, OEA/Ser.L/V/II. Doc. 34, 28 de junio de 2007, párr. 360. 199

CIDH, Justicia e Inclusión Social: Los Desafíos de la Democracia en Guatemala, OEA/Ser.L/V/II.118 Doc. 5 rev. 2, 29 de diciembre de 2003, párr. 305. 200 CIDH, Justicia e Inclusión Social: Los Desafíos de la Democracia en Guatemala, OEA/Ser.L/V/II.118 Doc. 5 rev. 2, 29 de diciembre de 2003, párr. 305. 201

Respuesta al cuestionario presentada por el Estado de Panamá, pág. 6.

informe CIDH Mujeres DESC  

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