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30. El acceso, control y distribución de la tierra y de otros bienes también aún está condicionado por las reglas, normas y costumbres que se encuentran insertas en diversas instituciones de la sociedad: la familia, el parentesco, la comunidad, los mercados, y el poder público. La CIDH ha encontrado que factores sociales y culturales refuerzan los estereotipos de género obstaculizando el acceso y control por parte de las mujeres de una diversidad de recursos. Asimismo y como fue discutido anteriormente, la división sexual del trabajo es un factor determinante en las desigualdades que enfrentan las mujeres por su sexo para incursionar en las esferas laborales, económicas, sociales y políticas; espacios con incidencia directa en el ejercicio de sus derechos económicos, sociales y culturales. 31. La Comisión destaca la importancia de que los Estados adopten medidas inmediatas, deliberadas y concretas para eliminar los obstáculos que limitan el acceso y control de recursos económicos por parte de las mujeres, en particular el problema de la discriminación, y la necesidad de adoptar medidas para garantizar la igualdad sustantiva de las mujeres en esta esfera. El acceso y control de recursos por parte de las mujeres incide en sus roles económicos en cuanto al sustento del hogar, en los mercados laborales, y en la economía en general. Por otra parte, los ingresos independientes de las mujeres mejoran el bienestar de sus familias y comunidades, reducen la pobreza y estimula el crecimiento económico. Asimismo, el acceso y control de recursos por parte de las mujeres contribuye a la autonomía y empoderamiento de las mujeres, conceptos que permiten comprender mejor el derecho que tienen las mujeres de obtener ingresos propios, de controlarlos y de negociar con las demás personas, incluyendo sus parejas, empleadores, autoridades, y otras personas con las que interactúan, sobre su destino. La CIDH asimismo reitera que el acceso y control de recursos es esencial para el goce pleno de otros derechos fundamentales de las mujeres como el derecho a la igualdad y a la no discriminación, y contribuye al goce de las mujeres de su derecho a vivir una vida libre de violencia. 32. Las recomendaciones contenidas en este informe se relacionan con el diseño de intervenciones y medidas estatales destinadas a garantizar el ejercicio de las mujeres de su derecho al trabajo, a la educación y a su acceso y control de recursos económicos en condiciones de igualdad y libre de toda forma de discriminación. Por un lado, la CIDH reconoce un grupo de obligaciones vinculadas a los deberes de no discriminar y de garantizar la igualdad en el ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales de naturaleza inmediata y prioritaria para los Estados. Estas obligaciones deben ser implementadas como mínimo por los Estados para garantizar el ejercicio pleno del derecho al trabajo, a la educación y el acceso y control de recursos económicos por parte de las mujeres. Por otra parte, la Comisión concluye este informe con una serie de recomendaciones generales y de naturaleza progresiva, destacando la obligación de los Estados de adoptar pasos deliberados, concretos y orientados a cumplirlas. Asimismo, la CIDH destaca el principio de no regresividad en el cumplimiento de todas estas obligaciones y recomendaciones, y el acceso a la justicia como un eje fundamental cuando ocurren violaciones de derechos humanos en esta esfera; aspecto asimismo vital para su no repetición. 33. La Comisión Interamericana reitera su compromiso de colaborar con los Estados americanos en la búsqueda de soluciones a los problemas identificados. Varias medidas adoptadas para hacer frente a esta situación ponen de manifiesto la comprensión

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informe CIDH Mujeres DESC  

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