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orientadas a mejorar la distribución de la riqueza, activos, oportunidades laborales y el tiempo de las mujeres. En suma, la división sexual del trabajo es una variable que limita de forma grave y profunda el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres en todas las esferas económicas, sociales, civiles y políticas. Las mujeres de edad, cuyo número asciende con el envejecimiento de la población, sufren el resultado de una desventaja de vida cumulativa, y la ausencia de políticas, infraestructura, servicios e información para prevenir que caigan en la pobreza en un tiempo en donde están en una situación particular 14 de vulnerabilidad . Las mujeres de edad pueden sufrir una doble discriminación en base a su género y edad. También están doblemente expuestas a quedar viudas al tener una mayor expectativa de vida, y la práctica frecuente de los hombres de contraer matrimonio 15 con mujeres jóvenes . A esto se suma, que las mujeres de edad sufren de forma frecuente de la ausencia de derechos patrimoniales, de leyes de herencia que no son equitativas, y de un limitado acceso a la educación y a servicios de salud. La pobreza crónica es también un 16 factor crítico de riesgo para las mujeres de edad . 17. La CIDH destaca que el adecuado respeto y garantía del derecho al trabajo de las mujeres – libre de toda forma de discriminación y en condiciones de igualdad - es un componente clave para la erradicación de la pobreza, el empoderamiento, y la autonomía de las mujeres. Las limitaciones en el ejercicio del derecho al trabajo de las mujeres tienen asimismo repercusiones en el ejercicio de todos sus derechos humanos, incluyendo sus derechos económicos, sociales y culturales en general. La Comisión observa que es importante que los Estados no sólo se abstengan de discriminar o tolerar formas de discriminación en el ámbito laboral, pero también señala su obligación de crear las condiciones que faciliten la inserción y permanencia de las mujeres en este ámbito. En la esfera de la maternidad en particular, la CIDH recomienda a los Estados la adopción de una estrategia integral, que aborde no sólo la adopción de licencias de maternidad, pero también de paternidad y parentales, con el fin de que el rol reproductivo de las mujeres no se convierta en una variable excluyente y discriminatoria. 18. Otro derecho humano clave vinculado al trabajo de las mujeres, es el derecho a la educación. La educación es un medio indispensable para la realización de otros derechos humanos, en especial, para lograr la igualdad de género. Sin embargo, en la región persisten grandes desigualdades que limitan el disfrute de este derecho, y que afectan particularmente a las niñas, adolescentes y mujeres adultas. 19. La CIDH observa que los Estados americanos han emprendido esfuerzos significativos para garantizar la universalidad de la educación. Se destaca que en términos de acceso a la escuela, la mayoría de Estados americanos ha logrado o están a punto de lograr la paridad en cuanto a la matriculación. En la mayoría de los países se ha incrementado la tasa de egreso de la educación primaria y el acceso a la educación 14

Amanda Heslop & Mark Gorman, Chronic Poverty and Older People in the Developing World, HelpAge International, CPRC Working Paper No 10, Chronic Poverty Research Centre, 5, January 2002. 15

Gist Y & Velkoff V., “Gender and Ageing” (U.S. Bureau of the Census) (1997).

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Beales, S., 2000. “Why we should invest in older women and men: the experience of HelpAge International”.

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informe CIDH Mujeres DESC  

informe CIDH Mujeres DESC

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