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PRESENTACION La Ciudad del Cusco es considerada como Patrimonio Cultural de la Humanidad y Capital histórica de Latinoamérica, es debido a que conserva una rica tradición que la convierte en un prisma a través del cual podemos definir nuestras múltiples identidades; esta nueva Gestión y el Comité Consultivo tienen la política firme de lograr el Título de “CEMENTERIO MUSEO PATRIMONIO” y forme parte de la Red Nacional de Museos Cementerio Patrimoniales a nivel nacional e Internacional; con el objetivo principal de conservar el patrimonio funebre tradicional y sea soporte de identidad cultural. Hoy en día, en varios países del mundo, los cementerios históricos vienen cumpliendo una función educativa y de entretenimiento. Ya que están orientados a la atención de visitantes interesados en conocer la historia y experimentar nuevas vivencias, relacionadas al mundo sobrenatural. En la mayoría de los países turísticos del mundo, los cementerios prestan estos servicios de recreación cultural, razón por la cual se encuentran debidamente estandarizadas y categorizadas bajo los cánones museísticos. El cementerio de Almudena, es un proyecto largamente anhelado por la comunidad cuzqueña. Así por más de una década la Sociedad de Beneficencia Pública del Cusco, junto a otras instituciones y personalidades, ha visto la necesidad de instalarlo, con la finalidad de revalorar y fortalecer la identidad del nuestro pueblo, mediante la demostración de los logros y reconocimientos alcanzados por las generaciones precedentes, como también mediante la organización de un espacio de reconocimiento que garantice la conservación de las costumbres fúnebres andinas. Sin embargo la desidia de las autoridades de turno ha imposibilitado afianzar inmediatamente estas metas. Con el fin de mostrar a su distinguida persona, el significado de este proyecto y el papel cultural que inspira su creación, hemos reunido un conjunto de documentos que le informarán de modo más preciso, sobre el proceso de puesta en valor, así como el carácter polisémico y también el potencial museográfico del cementerio Almudena. No queremos dejar en el olvido, sino muy por el contrario agradecerle por su incansable labor para la revaloración de los bienes culturales materiales y espirituales de nuestro país. Aquí le damos el testimonio de nuestro más profundo reconocimiento.

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INTRODUCCION ¿Para qué sirve un Cementerio Museo? Podemos decir en pocas palabras que la función primera y más esencial de este tipo de museo, es el de conservar el patrimonio fúnebre tradicional, el cual debe ser expresado como monumento que vitaliza la memória colectiva; porque justamente, el cementerio es un espacio de recuerdo y un soporte de identidad cultural. Por ello la exposición del Cementerio Museo debería proveer un médio educativo para satisfacer las necesidades de la memória. Percibimos bien que el público contemporáneo sabe lo que le agrada. Le agradan los colores y sonidos interactivos, y todo lo que es espectacular, subjetivo, anecdótico o que halaga a su fe por lo sobrenatural. Este público ama su comodidad. Si consideramos que la apreciación de los cementerios son una experiencia estética, daremos al público lo que quiere. Pero la función de nuestro museo no solo es halagar y divertir al público. Pues la exposición ha de tener un valor cultural, es decir, ha de nutrir y hacer crecer la mejor parte de ellos, como las plantas se nutren y crecen en los terrenos adecuados, a lo que hay que apelar es a la comprensión y no solamente a las sensaciones agradables. Admitamos que, si hemos de ofrecer una educación de acuerdo con la elocuencia más profunda del patrimonio fúnebre, ésta no será una educación de la sensibilidad, sino una educación de la memoria, lo que posibilitará para nuestros visitantes un mapa de vida anclada en la magia de los antepasados y la sabiduría que encierran. Si preguntamos por qué deben exponerse y hacerse accesibles y explicarse al público turistico el patrimonio fúnebre tradicional del Cusco, la respuesta será que esto ha de hacerse con un propósito educativo. Es decir, que los fines van màs allá de una curiosidad y un espectáculo entretenido. Reconozcamos que no se habrá logrado nada a menos que lo que tengamos que exponer afecte a la vida de nuestros visitantes y cambie sus valores. Con el “Cementerio Museo de Almudena” enseñaremos a nuestro público a exigir por encima de todo lucidez en la experiencia de la muerte.

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UBICACIÓN El Cementerio General de la Almudena se ubica en el distrito peruano del Santiago es uno de los ocho que conforman la Provincia del Cusco, ubicada en el Departamento del Cusco, bajo la administración del Gobierno regional del Cusco, Perú.en uno de los 9 distritos de la Provincia del Cusco.

Mapa de Ubicación del Cementerio de la Almudena

ANTECEDENTES HISTORICOS EPOCA PRE INCA Luis Barreda Murillo, connotado arqueólogo y ex-vecino de Santiago; el territorio geográfico del distrito donde actualmente está ubicado el cementerio estuvo ocupado durante el “Período de los Estados Regionales”, el asentamiento humano de Qotakalli (600 d. C.) que se desarrolló en el territorio del actual distrito de Santiago. “El estado Regional de los Qotakalli -dice el Dr. Barreda- posiblemente tuvo su centro de difusión en el Valle del Qosqo (Cusco), en el lugar hoy ocupado por el Pueblo Joven Arahuay, (lado sur de la ciudad) en las faldas del cerro Araway, (donde aparece

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graficado en grandes dimensiones el escudo peruano); el Sitio está en la margen derecha del río Choqo y a 3 Km. de la plaza de armas del Cusco. El cronista Bernabé Cobo ubica una huaca denominada Qotacalla, en el sétimo ceque denominado Cayao, del camino real al Collasuyo, “cerca al pueblo de Quicalla, perteneciente a los pururaucas” Estas hipótesis planteadas por los estudiosos de las evidencias arqueológicas, como el Dr. Barreda, están siendo confrontadas con las fuentes orales, leyendas, tradiciones, testimonios captados por los cronistas y los datos etno-históricos, en procura del esclarecimiento científico de nuestro pasado más remoto. Otros estudios como los del Dr. Valcárcel y los del Dr. Ángles Vargas, consideran que los primeros asentamientos preincaicos es el valle del Cusco que era conocido según Guamán Poma como Akja Mama o Madre Chicha, fueron de pobladores Wallas, Laris, Sawasiras, Kopalimaytas, Antasayas y Poques, los mismos que habrían sido desalojados por las tribus venidas de la zona de Pacarectambo, según narran las leyendas de los Hermanos Ayar salidos de la caverna de Tamputocco y que avistaron el Cusco desde la altura del cerro Wanakauri. Antes de esa invasión el Qosqo preinca dicen que estaba formado por las cuatro kanchas siguientes: Q’ente Kancha, Yarambay Kancha, Sairy kancha y Chumbi Kancha EPOCA INCA En el área geográfica que ocupa actualmente el Distrito de Santiago, se encontraban los barrios incaicos de Callaucachi (Cayaucachi o K’ayaucachi, zona de Qoripata y Belén) y Chaquillchaca (puente de algas), el actual barrio de Santiago. En la base de los cerros Puquín, estaban los arroyos Qorimachaqhuay y Ccolquemachaqhuay, (serpiente de oro y serpiente de plata). Así nos lo afirmaba el Dr. Manuel Chávez Ballón, en las animadas conversaciones que sosteníamos, durante sus visitas al barrio de Santiago, junto con su hijo el artista Edwin Chávez, sosteniendo sus afirmaciones en sus lecturas de las obras de Polo de Ondegardo y el padre Cobo. Según la relación de adoratorios y huacas, descritas por Polo y el padre Bernabé Cobo, y estudiadas por mi padre el escritor Julio G. Gutierrez Loayza, en esta zona se hallaba y se halla aún, el camino inca al Contisuyo y las huacas de Qochirhuaylla, nombre histórico que quedó en una de las calles y que fue, lamentablemente,

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modificado no hace mucho, por el nombre de un vecino médico de profesión, que construyó una clínica, de esa manera se ha perdido el valioso topónimo inca que debe ser repuesto. En tiempos inmemoriales las tribus de los legendarios Ayar salidos de las cuevas de Tamput’oco, habían echado del valle a sus antiguos pobladores, “Los Huallas, Sahuasiras, Allca huicsas y Antasayas”, ese predominio se denominó Hurin Qosqo o urai Ccoscco, o Cusco de abajo, los asentamientos humanos Hurin, debieron ser los de Ch’oqo K’achona, que se ubicaban hasta Huancaro, Pumacchupan, Araway, Chaquillchaca y C’ayaucachi. Es decir lo que hoy es el Distrito de Santiago. Ello trae a colación la existencia de una piedra totémica, que tiene tres horadaciones o t’ocos de forma cuadrada y doble, a la manera de la doble jamba de los dinteles incaicos. Se trata de una evidencia sagrada y única de lo que habría sido una Huaca o adoratorio inca que se hallaba en el lugar de la actual iglesia parroquial. La piedra en mención, se encuentra en la base de la famosa “Cruz de Santiago”, que se alza en el atrio de esa iglesia. Esta pieza lítica tallada en piedra basáltica, representa, indudablemente, a las tres cuevas legendarias de Tampu. En la crónica de Juan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui, se puede leer en lo referente al Inca Manco Capac y a las huacas lo que sigue: “Este Inca Manco Capac fue enemigo de los Aucas y como tal destruyó al curaca Pinao Capac con todo sus ídolos: y lo mismo venció a Tocay Capac, gran idolatra y después mandó labrar en el lugar donde nació”... “edificando canterías a manera de ventana, que eran tres ventanas que significaban la casa de sus padres, de donde descendieron, los cuales se llamaron el primero Tampu Ttoc’o (otro autor como Sarmiento de Gamboa lo llama Capac t’oco), el segundo Maras Ttoc’o, el tercero Sutic Ttoc’o, que fueron de sus tíos abuelos maternos y paternos, como éste: “Incap Tamputocon o Pacarincu Kacpa Unanchan.” Todavía quedan restos arqueológicos de la canalización del rió Wancaro (Nombre propio derivado de la palabra Wancar = tambor) y se han descubierto entierros en las

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faldas del Cerro Araway y Viva el Perú, (que como sabemos, fueron asiento Qotakalli); asimismo, en la zona de Qoripata o “altura o lugar de oro”.  EL POQUEN CANCHA, MUSEO Y “BIBLIOTECA” DE LOS INCAS En la parte alta del camino real al Contisuyu, en el lugar donde actualmente se encuentran los Pueblos Jóvenes La Pradera y Hermanos Ayar. (“A tres tiros de arcabuz de la Plaza de Armas”), se hallaba el museo inca o Phoquen kancha (de la palabra quechua, Phoquen, que según los quechuólogos, nomina a la primera leche de los mamíferos o puede provenir de Pokes, nombre propio de un pueblo antiguo que hábito este valle). En este santuario o cancha que era una de las casa sagradas del Sol, el par del Qoricancha, como testimonian los cronistas que he consultado, se guardaban los Kipus o Quelcas y tablones en los que Pachacutec Inca Yupanqui, había hecho pintar la historia incaica; además, allí se guardaban, a manera de museo, los restos culturales de los pueblos sometidos: obras de arte, vestigios de civilización y cultura, etc. Era, pues, el recinto más importante de la zona, una de las casas sagradas del sol o Inti kancha. Probablemente, allí, también, se guardaban los archivos de la vida económica del Estado inca, en los llamados t’akes o conjuntos de khipus, que eran ayudas nemotécnicas consistentes en cuerdas de colores y nudos donde se anotaban hechos históricos, cantidades numéricas o estadísticas de producción y de población. Casi todos los cronistas coinciden en señalar que ese recinto se hallaba en el camino real al Contisuyo en la ladera de las montañas, por lo que, las bases de arquitectura inca imperial, que fueron descubiertas en el pueblo joven “La Pradera”, son del Phoquen kancha, nombre de donde deriva el vocablo Pukín, con el que se conoce, por extensión, a toda la ladera en la que se encuentra actualmente el pueblo joven Construcción Civil. En el lugar donde presuntamente se encontraba el Phoquen kancha, por los años 1970 a 1980, con motivo de la construcción de una carretera a Ccorcca, pudimos ver, asombrados, cómo, en esa explanada alta que ocupa el pueblo joven La Pradera, la pala frontal sacaba enormes bloques pétreos labrados en diorita epidotizada, vale decir, en el mismo tipo de material de los muros de Hatunrumiyoc; las piedras desaparecieron del lugar, quizás fueron destruidas para servir de cimiento en las casa de los pobladores emigrantes, como nos lo confió, mucho después, un poblador de ese lugar (Sr. Félix Dávila, ex trabajador del Municipio de Santiago) quien aseguraba, igualmente, que, para no tener problemas con el INC, los pobladores enterraron en

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tres pozos una gran cantidad de piedras finamente labradas; dijo, también, que en el patio de su casa se hallaba enterrada una fuente tallada en una gran piedra. Poco después, un periodista cusqueño nos confió la noticia del descubrimiento de unas láminas metálicas, presumiblemente de oro, (junto con ofrendas quemadas o carbonizadas se encontraron 260 laminillas de oro), en ese lugar, por lo que muchas personas se empeñaban en realizar “huaqueos” o excavaciones clandestinas. En 1990, el arqueólogo del INC, Justo Torres Montesinos, fue el encargado de la prospección arqueológica, y encontró, efectivamente, ¡Una de las esquinas del recinto sagrado!, pero, extrañamente la volvió a enterrar y, con el resto de piedras que encontraron, armaron una pared improvisada, abandonando el sitio, cuando se debió exigir la confiscación y puesta en valor de todo ese espacio, dada su importancia, para la recuperación de nuestra identidad cultural y revaloración del pasado histórico. Al respecto, escribí un artículo en el diario El Comercio del Cusco del 04- 03 - 93, que se reprodujo en el diario de circulación nacional “La República” del 20- 04- 93, con el título “Defendamos el Phoquen Cancha, fue el museo y biblioteca de los Incas”. Pero la iniciativa no prosperó. EPOCA COLONIAL No sabemos a ciencia cierta, qué partido tomaron los incas de las panacas de lado del Contisuyo cusqueño al llegar los conquistadores y adueñarse a sangre y fuego de estás soleadas tierras. Durante la rebelión de Manco Inca, muchos nobles abrazaron la religión, se sometieron al invasor y fueron sus más firmes aliados, se cuenta que los guerreros incas empezaron a ajustar el cerco a los españoles, ingresando al Cusco por Ch’akillChaka, es decir por el territorio actual de Santiago. Durante los repartimientos de encomiendas de indios, es sabido que el ayllu de Choco le tocó a Hernando Pizarro, hermano de Don Francisco, quién derrotó y condenó a muerte al Adelantado Don Diego de Almagro; por ello Hernando al volver a España, sufrió pena de cárcel como castigo. A la llegada del Virrey Toledo, ejecutor del último Inca y que fue, a pesar nuestro, un gran legislador y organizador del coloniaje, se fundaron las parroquias cusqueñas. Las correspondientes al distrito de Santiago fueron: las parroquias de Belén, Santiago, Almudena dependiente de la de San Pedro y la desaparecida parroquia de

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San Miguel que ocupaba la zona de Qoripata, donde tenía una iglesia. Las fundó el corregidor Polo de Ondegardo quien mandó también construir los puentes de Belén y Santiago e hizo colocar en ellos las cruces que hasta hoy se veneran. En terrenos cedidos por el doctor Andrés de Mollinedo y Rado, sobrino del gran mecenas del Cusco, Obispo Manuel Mollinedo y Angulo cerca del Convento y hospital de los Betlemitas, se alza una hermosa capilla, construida en 1698, en la que se venera la imagen de la Virgen de la Almudena, una de las obras más reconocidas del escultor y artista inca Juan Tomás Tuiro Túpac. Otro monumento colonial de Santiago es el puente de la Almudena, la más antigua referencia a este puente se encuentra en el plano del Cusco colonial que descubrió el Dr. John Rowe y que data del 1643, en el cual se ve dibujado este puente, como uno de los principales, pues da paso al camino real del Contisuyo y es de presumir que esté construido sobre las bases sólidas de un puente incaico, la cruz que estaba en el mismo puente y que fuera retirada a sus inmediaciones, hay una fecha e inscripción talladas en la base de piedra: 1795. EPOCA REPUBLICANA El viajero norteamericano Jorge Squier (2) al visitar el Cusco, hizo una descripción minuciosa de nuestra ciudad. Su libro titulado «Exploración e incidentes del viaje en la tierra de los incas», fue publicado en Nueva York en el año de 1877. El capítulo XXV bajo el Título de «Cuzco, la ciudad del Sol», fue conocido en el Cusco, merced a una traducción hecha por el polígrafo cusqueño Dr. Federico Ponce de León, el año de 1927 y publicado en 1935, por el Concejo Provincial, Squier en la página 38, escribe: «Mi primera visita al panteón fue en las primeras horas de la mañana, y conforme me acercaba al barrio de Belén, en un extremo de la ciudad en que se encuentra el cementerio, observé en la calle una procesión fúnebre que iba delante, precedida por algunos hombres que llevaban velas, uno que tocaba el violín y otro que tañía un clarinete; al pasar por aquel barrio de casas escuálidas, unas mujeres con cabellos desgreñados se agolparon precipitadamente detrás de féretro y comenzaron a dar los más fuertes y extravagantes lamentos que puede producir el organismo humano; quedé asombrado con la violencia de aquel duelo y maravillado de que tan profundas simpatías populares se hubiera conquistado aquel difunto. Alcancé la procesión o más bien tropel, en el puente de la Almudena, donde las lamentaciones cesaron súbitamente y las inconsolables mujeres se agruparon sonrientes en

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torno de un hombre, quién de pie sobre una piedra, les repartió cuartillos (monedas de tres centavos), que sacaba de su sombrero, y después de esto las afligidas criaturas se volvieron atrás, riendo y charlando para esperar otro funeral. Por un «medio» cada una de estas lloronas de oficio de la calle Hospital acompaña los cadáveres hasta la puerta del cementerio, sintiendo destrozárseles el corazón de dolor y deshaciéndose en lágrimas; El panteón está cercado con altas paredes blancas y tiene una portada de piedra con rejas de hierro; encima de la puerta hay un nicho, y en él un verdadero esqueleto sostenido por una varilla de acero, con una corona dorada sobre su cabeza ósea y con dos banderas metálicas en sus manos descarnadas, con estas inscripciones: «YO SOY PABLO BILLACA» «MEMENTO MORI», Pablo Billaca fue albañil y murió de una caída cuando estaba componiendo la fachada de la catedral”,(Memento Mori significa recuerda que eres mortal). La Plazoleta de la Almudena : “Tiene ese nombre -dice Carreño- desde que los frailes Barbones o Betlemitas hicieron construir el convento y la iglesia en que hasta hoy se venera a la Virgen llamada de “La Almudena”, quedando con ese nombre el hospital atendido por dichos religiosos, quienes comenzaron a competir en influencia con los frailes jesuitas, de la clausura de dicho Convento y de los escándalos que dieron motivo, se ocupa la tradición llamada ‘‘Ti-lu-li’’. En esa plazoleta también funcionaba un comedor infantil, donado por el alcalde Dr. Oscar Palomino y por iniciativa del párroco de la Almudena Padre Juan Antonio Manya, en los terrenos de una antigua calle. En el local donde ahora se encuentra el Hospital Psiquiátrico, había una hermosa cancha de fútbol denominada “el Laico”, allí jugaba la juventud santiaguina que ahora ya peina canas. Los terrenos del actual cementerio de la Almudena fue cedido por el doctor Andrés de Mollinedo y Rado, sobrino del gran mecenas del Cusco, Obispo Manuel Mollinedo y Angulo cerca del convenio y hospital de los Betlemitas, se alza una hermosa capilla construida en 1698, en la que se venera la Imagen de la Virgen de la Almudena, una de las obras más reconocidas del escultor y artista Inca Juna Tomas Tuiro Túpac.

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Según la tradición el Obispo Mollinedo había entregado una astilladle la imagen de su devoción, que se venera en la capilla madrilleña, para que la incrustara en la cabeza de la escultura cusqueña, Mollinedo y Angulo había sido párroco de esta parroquia española, antes de ser nombrado Obispo del Cusco, el más importante benefactor protector mecenas de la época virreinal del siglo XVII, fue sin duda el Obispo del Cusco más importante del desarrollo de la Arquitectura Colonial Con el inicio del siglo XIX y en consonancia con la inauguración del Cementerio Presbítero Maestro, en Lima, en 1808, por el Virrey Abascal; en el Cusco, se inició las labores de la construcción de un cementerio que resolviera el grave problema de salubridad que significaba el entierro de los vecinos debajo de los templos y hasta conventos y fue durante el gobierno del presidente Ramón Castilla quien dispuso la construcción del Primer Cementerio Público de la ciudad que se inició en el año de 1846, siendo Prefecto el general José Medina. El Cementerio Republicano de la Almudena, ubicado en el distrito de Santiago, a solo kilómetro y medio de la Plaza Mayor del Cusco, a mediados del siglo XIX estaba prácticamente en los extramuros de la Capital Histórica del Perú construyéndose sobre un cementerio de origen colonial en una zona colindante con el antiguo Hospital de los Betlemitas y el Templo de Almudena del cual lleva su nombre. El cementerio fue la única construcción de esa zona que continúa como originalmente se diseñó, pues las otras edificaciones vecinas fueron alternativamente modificadas, vale decir la cárcel, escuela-taller y hasta Centro de Salud Mental. Era común comentar a mediados del siglo pasado, que esa zona concentraba los lugares donde nadie quisiera llegar: donde serían enterrados, donde intentaban recuperar la razón o donde purgaban penas por haber transgredido las leyes y las normas. El Cementerio de la Almudena alberga restos de ilustres cusqueños como:  El Teniente Coronel de caballería del regimiento Husares de Junín, Cosme Pacheco.  El Coronel Carlos Herrera y la Puerta, héroe de la guerra con Chile.  Serapio Calderón; cusqueño, ex – Presidente de la Republica.  El Doctor José Uriel García Ochoa  El Doctor Luis Velazco Aragón

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 El sabio Oswaldo Baca Mendoza, destacado científico que aporto a la tabla periódica de elementos químicos  El Doctor Humberto Vidal Unda, fundador del Día del Cusco.  Los artistas: Mariano Fuentes Lira, Justo Béjar, Martín Chambi, Julio G. Gutiérrez L, Baltasar Zegarra, Roberto Ojeda, Fausto Espinoza, Faustino Espinoza Navarro y Andrés Alencastre.  La escritora Clorinda Matto de Turner  María Trinidad Enríquez Ladrón de Guevara, fue la primera mujer Profesional del Perú.  El Doctor. Daniel Estrada Pérez, Alcalde honorable de nuestro Cusco  Los líderes sindicales y héroes populares: Emiliano Huamantica Salinas, Rafael Tupayachi, Toribia Flores de Cutipa, Marco Antonio Ayerbe, estudiante universitario asesinado por la policía a órdenes del Prefecto Julio Rozasco Gerques: Oscar Rozas, Román Saavedra, Iván Pérez Ruibal, asesinado por el terrorismo.  El cusqueñista Cajamarquino Horacio Villanueva  El cusqueñista ayacuchano Dr. Víctor Navarro del Águila y muchos otros. En 1992, propusieron mediante un documento sustentado dirigido al Presidente de la Sociedad de Beneficencia del Cusco Arquitecto Abel Ortiz de Cevallos, la construcción de una “Cripta para los Cusqueños Ilustres” a manera del Panteón Romano.

PATRIMONIO MATERIAL DEL CEMENTERIO El frontis del Cementerio de la Almudena, fue edificado con partes del templo y convento de San Agustín, el cual fue cañoneado por órdenes de Agustín Gamarra, a pocos años de la independencia de España. Muchos aseguran que en

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ese frontis se fusiló a muchas personas, pues quedan huellas de bala que dan fe que fue utilizado como paredón de fusilamiento. El primer cuerpo de la portada lítica presenta columnas de estilo griego que se asociaba a la arquitectura neoclásica, cuya entrada presenta una portada de arco medio punto, con impostas que sobresalen en el arranque del arco franqueado con doble columna las cuales presenta un capitel reminiscente al orden corintio, ubicado en la parte superior la nártex hay una cubierta que es la cúpula de media naranja. Los otros dos cuerpos laterales, son muros escalonados, los cuales presentan una gárgola para desfogue de las aguas fluviales. Tiene templetes coronados por pináculos. (Calvo, 2010) El frontispicio del cementerio que da prestancia a la plaza de la Almudena en general, presenta en equidistancia ventanas y portadas que da acceso e iluminación a los recintos indicados, los cuales presentan arreglos estéticos. Sobres estas portadas además, se presentan la heráldica y mensajes fúnebres en latín los recintos funcionaban cuando se inauguró el cementerio como lugar de velación y morgue.

Los mausoleos más antiguos se encuentran en ala este del cementerio, muchos de los aspectos más interesantes de esta necrópolis, tienen que ver más con los elementos tradicionales que con cuestiones históricas, como un mausoleo, que es tan antiguo como el mismo cementerio encargándose este de su mantenimiento y cuidado por ser considerado como patrimonio;

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está fechado en el año 1857 de acuerdo a lo que indica la placa y los nombres de los que allí descansan han sido ya borrados por el tiempo; es quizá por esta razón que muchas veces es utilizado con fines mágico religiosos y prácticas de brujería y satanismo, ya que hablamos sobre brujería y magia negra, cabe hacer mención que esta es un apartica muy común en el cementerio, para lo cual se hace selección de nichos de obispos y tumbas de niños, porque dícese que las lamas de estos son: relativamente más puras; nichos sin nombre, vacíos por que buscan llenar este nicho con la victima de la brujería, estas ceremonias son celebradas los días martes y viernes por lo general por ser estos días de los misterios dolorosos del santo rosario, utilizando para ello velas negras con inscripciones del nombre de la persona quien quiera dañar y del mal que se quiera inferir y ocasionalmente también son utilizados muñecos, cabellos, etc. (García, Luis Enrique) Otro elemento artístico importante es la llamada La Cruz Mayor muy común en los cementerios antiguos y tradicionales de este país, la que corresponde esta ricamente tallada lo cual indica que es muy antigua, porque las cruces modernas tienen por lo general superficies llanas, la cruz mayor no está dedicada a nadie en especial, no posee nombres ni epitafios y está colocada para que aquellas personas que no recuerdan o no pueden llegar al lugar donde están enterrados su seres queridos puedan dejar sus ofrendas y hacer sus oraciones a través de esta imagen.

Al lado de este cementerio encontramos la capilla central del Santo Roma, la cual fue inaugurada el 27 de enero de 1802 por el entonces Obispo Bartolomé María de las Heras, en los primeros años del cementerio, se realizaban ahí los rituales fúnebres propios del cementerio. Hoy en día sin embargo se encuentra convertido como mínimo tres años de deceso. El cadáver después se ser incinerado, es

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colocado en columbarios o llevado a casa por sus parientes para ser conservados o esparcidos en algún lugar donde los deudos crean convenientemente como chacras, ríos, etc. Sin embargo existe un problema cuando se realizan estas prácticas, ya que muchos parientes del difunto pretendían rendirle homenaje en cuerpo presente por lo que se recomienda que los cuerpos sean confiados al cementerio ya que es lugar ideal para que los muertos puedan descansar en paz. Dentro de este cementerio podemos encontrar diferentes tipos de estructuras para la distribución de los difuntos, los cuales contemplan mausoleos, columbarios, osarios y pabellones además del antiguo camposanto, los mausoleos son particulares y están destinados al uso de una familia o instituciones, Los pabellones se dividen en nichos de niños y adultos, son comunitarios o institucionales. Los Osarios son pabellones especiales de cajones de 50 cm x 50 cm, donde se colocan las osamentas (huesos de las personas) como el pabellón del Señor de Huanca. Otro mausoleo de interés es aquel que representa a un ser humano con un martillo y un cincel que ese esculpe y da forma a sí mismo, en representación de que el hombre se creó así mismo como lo indica el pensamiento filosófico de Jean Baptista Vico.

Mención especial merece el mausoleo de los Mendivil que es probablemente el de mayor calidad artística dentro del cementerio, las esculturas que lo adornan, son representaciones de los reyes magos y ángeles mosqueteros con cuellos alargados que según la nieta de

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Hilario Mendivil, hacen alusión a una adopción del arte europeo con características andinas ya que los cuellos alargados representan a los de las llamas, animales autóctonos de esta región, siendo estas esculturas típicas de estilo del gran maestro Hilario Mendivil.

PATRIMONIO INMATERIAL DEL CEMENTERIO Cosmovisión Entre los pobladores cuzqueños, el cementerio de la Almudena es asociado a la particular concepción del mundo andino, según el cual los difuntos “conviven” en su propio barrio, por tal razón las almas penan por las noches y salen de sus tumbas y comparten algunos momentos con sus parientes vivos, especialmente en el día de los muertos. Asi los nichos y tumbas de los muertos reciben un tratamiento especial, “aquí en la sepultura, junto a nuestro cuerpo se queda nuestra almita. El espíritu descansa con el señor. Por eso en los nichos dejamos varias cosas que le gustan, dice que vuelve a aparecer en su despensa… (fuente: Juana Aguilar. Cusco. Comerciante). Tradición oral Es común que el imaginario colectivo haya creado una serie de mitos y leyendas sobre el cementerio, que están relacionados con la religiosidad popular y con la forma que tienen los cusqueños de ver e interpretar la muerte. Por ejemplo nombraremos un cuento que narran muchos taxistas, y que corroboran con sus propias vivencias, es aquel que se refiere a la novia penante. A la cual describen como una señorita de menuda estatura que tiene el peso tan insignificante que se muestra en un constante levitar y el rostro tan poco velado por una capucha que deja ver su cadavérica figura. Dicen que fue abandonada por su novio el día de la boda, y esa misma noche, una noche oscura y tormentosa, cansada de tanto sufrimiento, decidió suicidarse en una carretera sola y oscura. Se arrojó a un carro muriendo al instante. Desde entonces se le aparece a todos los conductores que van por las calles del distrito de Santiago. El folklore urbano del Cusco también registra narraciones populares de entidades sobrenaturales panandinas, las que viven en el imaginario colectivo desde épocas prehispánicas. Tal es el caso del ñaqaq y el condenado. Los bethlemitas fueron religiosos pertenecientes a la orden fundadora de cementerio y antiguo hospital de naturales durante el siglo XVII, a ellos se les asocia actualmente como ñaqaq (entidad sobrenatural que extrae la grasa para distintos fines),ya que se piensa que estos religiosos aun viven en el cementerio y sacaban la grasa humana para lubricar para lubricar las campanas y candelabros del templo contiguo. (Calvo:2010). Dicha

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narrativa aún perdura en el tiempo, así lo comprobamos con la conversación de los pobladores locales. Respecto a los condenados, se dice que: algunos están sentenciados a vagar por los cerros hasta gastar los huesos de sus pies. Otros son destinados al Awsangate (Apu tutelar de la región) y de nuevo empiezan a subir y cuando ya están de nuevo por lograr la cumbre, se caen. Así están condenados por años y años”. (Valderrama: 2008). Cuentan estos condenados antes de partir suelen aparecer en el cementerio por la noche o cuando la tarde se está yendo, comúnmente no tienen voz en la distancia y sí en la cercanía. Suele tener la cara cubierta, si se la ve esta suele ser una calavera o estar llena de gusanos o ser la de un rostro en descomposición. Por otra parte el folklore urbano resguarda un conjunto de prácticas mágicas relacionadas a protección del aspecto contaminador de los muertos. Como es el hecho de que muchos creen que es peligroso caerse dentro del cementerio, porque “la tierra lo llama” y puede ser presagio de una muerte futura. Otros comentan que es necesario fumar un cigarrillo, tomar un trago para protegerse de los espíritus que rondan sobre este lugar las cuales pueden generar algún mal a la persona “K’aicar”. Es importante señalar también el uso del cementerio para la escenificación de ritos de brujería, debido a que en algunas tumbas el alma ha abandonado “el lugar ha dejado un vacío en la Pachamama, es como una casa abandonada, por eso los brujos vienen al cementerio para hacer su maldades. Este vacío tiene que ser llenado con un pago, porque la madre tierra aquí tiene hambre y come gente… por eso prenden velas negras, para llamar almas vivas [que serán comidas].(Fuente: Angelino. HuasaoCusco. Curandero) Costumbres fúnebres

Las costumbres fúnebres en la ciudad del Cusco, implican generalmente la movilización de la comunidad para poner en escena la última relación de los supervivientes de la familia y amigos. Estas costumbres suponen siempre operaciones materiales antes del sepelio, como: limpieza del cadáver, oración y velorio, transporte del cadáver, ritos de separación y purificacion, preparación de la comida comunal. Y después del sepelio, como: traslado del cráneo a los hogares, ceremonias de cuidado de

Los cuzqueños seguimos realizando las costumbres de nuestros antepasados, los Incas, las que se pueden apreciar en los ornamentos encontrados en cada nicho.

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los nichos, ceremonias de aniversario durante el “día de todos los santos”. Mas el modo de llevarlo a cabo varía según se trate del tiempo y el extracto socio-cultural. Celebración del día de los muertos. Un día antes, en vísperas de todos los santos, las familias del Cusco se preparan a celebrar el día de los muertos, una fecha muy especial en el calendario, debido a que en esta fecha se unen el mundo de los vivos con el mundo de los muertos, en creencia de que “nuestros difuntos tiene permiso del cielo para visitar” a los familiares y bienquerientes. Razón por la cual se recibe la visita de los seres queridos fallecidos, ellos llegan en forma de mosca “chiririnqa” , o también montados en los caballos y muñecas de masa que es manjar deleitoso de niños y no tan niños, llegan para enterarse sobre las noticias de las familias. Desde las primeras horas del uno de noviembre, los cuzqueños empiezan los rituales de conmemoración del “día de los muertos”. Así las familias visitan el cementerio cargados de alimentos y bebidas e inician allí la limpieza de los nichos. Muchos arman mesas de ofrenda para los visitantes, estas mesas varían en gran manera según la capacidad económica de las familias. Así hay quienes arman sus altares cerca a la tumba, otros más modestos lo hacen en casa. Todos los altares conservan en la parte central algún vestido o foto del difunto, es coronada por alguna cruz o símbolo cristiano. Algunas veces, la cabeza va en dirección del poniente, lugar de donde se considera está el mundo de los muertos. Las ofrendas varían según el gusto de las familias y claro del visitante, abundan los dulces y el alcohol, que son alimentos preferidos por las almas. Toda la mesa es armada sobre una tela oscura.

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