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María T. Velázquez Clase : Pentecostalismo: Historia, Teología, Ética Cap. 2 (Libro La Fuerza del Espíritu) Pags. 13-28 El Movimiento Pentecostal como Fuerza del Espíritu EL autor Bernardo Campos nos habla de que el pentecostalismo es ante todo un movimiento religioso y no una denominación u organización religiosa de una entidad del pentecostalismo clásico. Es una de las experiencias mas importantes del siglo. Ha sido reconocido por el catolicismo y diversas protestantismos de América Latina y el mundo cristiano. Es tratado como un fenómeno socio-religioso mundial y un movimiento alternativo en la vida y misión de la iglesia cristiana.. Existen comunidades religiosas autodenominadas “pentecostales” y grupos religiosos, se conocen como “carismáticos, dentro del catolicismo. Este movimiento pentecostal lo que hace de estos grupos religiosos la dinamización produciendo sus expresiones orgánicas y visibles. La presente conjuntara en América Latina ha generado un debate público en torno a la iglesia, sectas y a la libertad religiosa. Por lo tanto es necesario una caracterización de las diversas expresiones religiosas entre ellas el Pentacostalismo con el propósito de alcanzar una visión teológica que esta facilite el dialogo ecuménico sobre las bases mas seguras. Existen cuatro consideraciones que permitirán un primer acercamiento a la comprensión del movimiento Pentecostal como un signo de la fuerza del Espíritu. Cuanto el autor habla de un movimiento de espiritualidad se refiere a los propios pentecostales, indicando que el pentecostalismo no un fenómeno socio-religioso, o mero productos del expansionamiento político-religioso del capitalismo financiero norteamericano. Para los pentecostales, el Pentecostalismo es la consecuencia religiosa y de fe de la Acción de Dios por su Espíritu Santo que irrumpió en Pentecostés en el siglo I de la historia cristiana. (Luc. 24:49; Joel 2:27-32) y se extendió de oriente a Occidente. Como movimiento el Pentecostalismo trasciende la pertenencia eclesial exclusiva, y se presenta desde dentro del cristianismo como una acción divina a través de diversas prácticas religiosos tipo. Desde el punto de vista teológico, lo pentecostal, en América Latina como en cualquier otro país del mundo, es una experiencia religiosa de lo Divino. Como experiencia religiosa, representa una prolongación ritualizada del suceso pentecostal originario (Hechos 2:10-19) cuyo propósito y necesidad era de expresar la esencia del cristianismo-para el caso, la “pentecostalidad fundante” en intensidad de una espiritualidad repetitiva de la vida cristiana primitiva, que hace las veces de mito fundacional. Lo que hace significativo el hecho es que como movimiento de espiritualidad es constituyente de identidades. El ser “Pentecostal” como ser “católico” o ser protestante, es una manera de ser en sociedad. Por ser movimiento espiritual, el pentecostalismo no tiene fronteras ni de clase ni de ideología, ni de territorio ni de confesión. Posee la capacidad de permear diversas clases sociales frecuentemente antagónicas y procesos históricos radicalmente opuestos. En América Latina, donde lo religioso es lo determinante o donde la secularización tiene más bien connotaciones de protesta social el movimiento pentecostal ha producido un impacto social asumiendo formas culturales que amenazan con la estructura de la hegemonía religiosa del catolicismo romano en América Latina. Los casos de Brasil, Chile y algunos países de América Central han traído muchos dolores de cabeza a clérigos y políticos. En Guatemala, El Salvador, Nicaragua, por ejemplo una forma de pentecostalismo ha sido utilizada por avanzadas del neo-conservadurismo y fundamentalismo norteamericano acrecentando y/o controlando las tensiones políticas en la región. Nos preguntamos ¿Qué es lo que esta en juego tras la aparente guerra de religiones? No


es sino la oportunidad para afirmar identidades sociales, proyectos y programas históricospolíticos y la búsqueda de afirmación de antiguas y nuevas hegemonías por medio de la religión. Con la herencia Desleían, vino el movimiento de protestar y avivamiento desleían (gestor del metodismo y otras denominaciones santificacionistas) de la Inglaterra del siglo XVII antecesor inmediato del pentecostalismo moderno. La tesis histórica señala que el pentecostalismo surgió de los “círculos de santidad” norteamericanos, como una derivación del pietismo ingles de implantación americana. A diferencia de los ingleses del siglo XVII, el metodismo americano sustituyó su ética social por una ética individualista y el milenarismo por la filantropía. Según Richard Niebuhr, los hermanos Wesley-forjadores del movimiento wesleyano reemplazaron el concepto del Reino de Dios por el símbolo del cielo y vieron el pecado como un relajamiento y un vicio individual y no como una opresión o un desajuste social. No solamente se considera el orden teológico e histórico, que son los que explicaban la ética y moral pentecostales. La Sociología de la religión contemporánea hace una acusación a determinaciones sociales y económica. (tesis de Max Weber) Para ellos es usual entender el pentecostalismo como una forma de respuesta a la situación de anomia social y una manifestación religiosa que acompaña los procesos de inmigración, industrialización y urbanismo en America Latina El pentecostalismo es, para otros, la expresión religiosa de una determinada ética social y económica. En todos los casos, el pentecostalismo aparece como una respuesta a la necesidad del pueblo de creer y ordenar contextos simbólicos propios para dar sentido a la realidad y para ordenar la conducta en la vida cotidiana.. Siendo pues como un sistema simbólico, el pentecostalismo , como a su turno le fueron los catolicismo de Cristiandad y Nueva Cristiandad en América Latina, Bajo la forma de una protesta social y una utopía de liberación, el movimiento pentecostal nos recuerda movimiento históricos como el de Taki Onqoy en sociedad andina del siglo XVI (Huamanga 1560-1570) en Perú. El punto de comparación entre uno y otro debe verse a su apocalípticismo (idea del fin del mundo con trastornos históricos radicales) mas que el comportamiento religioso en el caso de los taquiongos fue de tipo mesiánico y justiciero. Precisamente por este apocalipticismo pentecostal , unida con una ideología de santificación (conciencia del pueblo elegido, prevaleciendo de un líder carismático con autoridad divina, rechazando la vida mundana) Esto moviliza y da la explicación de que el pentecostalismo adopta una ética de separación del mundo, poniendo al grupo elegido fuera de la trama social y colocándolo algunas veces de espalda al camino social. Los pentecostales como las Comunidades Eclesiales de Base (CBC) constituyen verdaderas iglesias populares, en dos sentidos de tener su base social en el pueblo, y en el de asumir una identidad y proyecto social-político en el que el pueblo como una unidad orgánica es agente de cambio social con mediación de las formas religiosas. A juicio de Jesús H. Cone, articulador de la Teología Negra de la Liberación en Estados Unidos, los Spirituals fueron cantos de liberación que expresaban la desconformidad con el racismo y la esclavitud.. Diferencia de los Luteranos por su condición campesina y por su pentecostalidad, combatieron y murieron proclamando una serie de reivindicaciones que la nobleza de entonces les negaba. La capacidad de visión mesiánica caracterizada por Tomas Munzer, líder del movimiento revolucionario, marcó definitivamente el movimiento pentecostal posterior. Lejos están los pentecostalismo de contribuir proporcionalmente al llamado capitalismo popular o suscitarlos, a menos que sea en la forma de consumidores y de mano de obra disponible.


Clase: Pentecostalismo, Historia y Teología La Espiritualidad y la Construcción del Imaginario Pentecostalismo Pag. 29-52- Bernardo Campos El autor nos aclara que la expresión pentecostal del protestantismo era de procedencia norteamericana y tenía por nombre las Asambleas de Dios (ADD). Esta era una religión en proceso de constitución, el mismo año de su llegada a Perú (1919) había formado el Departamento de Misiones al Exterior y solo habían pasado tres años que se constituyera como una organización religiosa en la ciudad de Hot Springs, Arkansas en abril 1916. De acuerdo al misionero Rubén Zabala, “ la primera Junta Directiva de la ADD en Perú, conformada por unos elementos nacionales (a excepción de uno, el misionero W.Erikson) fue elegido recién en 1962). En otras palabras, ni siguiera desde 1939, año en que se organizó oficialmente como “Asamblea de Dios del Perú” Fue conducida por sus lideres nacionales con autonomía. La peruanización de los pentecostales tuvo una lucha por la autonomía, mas a una búsqueda para responder a las necesidades y demanda de esa población nacional. La batalla se llevó a cabo por la evangelización intensiva contra otros detentores del poder religioso, catolicismos y protestantismo de carácter e interacción modernizante y las instancias “mágico religiosas” (hechicerías y algunas prácticas del catolicismo cultural) que en si competían por la misma población objeto de la misión: los integrantes pobres del país, de general origen andino. Hasta 1959 casi la totalidad de formaciones religiosas pentecostales (17 de ellas) había surgido del seno de las Asambleas de Dios en Perú. desde el 1949 hasta en la actualidad , 38 denominaciones pentecostales no asambleístas llegaron de otros países y continentes. Fueron el resultado de la pentecostalización de iglesias protestantes (mal llamadas iglesias “históricas” y “de misión”) siendo el producto de una mutua influencia con el movimiento carismático católico.. Nuevos grupos pentecostales de migrantes internas : 1) Las denominaciones pentecostales que procedieron de las Asambleas de Dios de Estados Unidos. 2) Las denominaciones pentecostales emancipadas de las Asambleas de Dios, pero que siguieron con la misma estructura. 3) Las denominaciones pentecostales que llegaron de otros continentes bajo otra “nominación (Pentecostalismo de Brasil, Suecia, Ecuador, Chile, Venezuela, Canadá y USA) 4) Denominaciones o grupos que serán producto de pentecostalismo de iglesias “históricas” o de “santidad” (metodistas pentecostales, bautistas pentecostales, “iglesia Emanuel”, Ex.-Alianza Cristiana y Misionera) 5) Las “formaciones religiosas”, que eran producto de la mutua influencia entre el movimiento carismático católico y el pentecostalismo (comunidades cristianas “Yo Soy”, Agua Viva”, “Palabra de Fe”, Camino de Vida”) 6) Las (trans)formaciones religiosas sincréticas de corte pentecostal (Movimiento “Alfa y Omega”, una especie de milenarismo andino neo-pentecostal), grupos adventistas pentecostales y algunas prácticas de la Asociación Evangélica de la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal) 7) Un número nada despreciable de grupos religiosos de experiencia pentecostal autodenominados “autónomos o independientes”, cuyo origen es tan diverso como confuso. La espiritualidad, antes de hacer expresiones de rasgos de la espiritualidad, esto es la “experiencia de fe del hombre peruano bajo el signo de lo pentecostal” . ¿Cómo entendemos por espiritualidad? El autor la describe como “una vivencia histórica de la fe bajo el discernimiento del Espíritu” . Cuando nos referimos a la experiencia cristiana, esta espiritualidad esta guiada por el camino de Cristo, como un “encuentro con el Señor”. Lo llevamos a lo cotidiano, es un caminar según el Espíritu, donde obtenemos vida, no según la carne, productora de muerte, en la ruta que nos traza Jesús hacia el Padre . En el pentecostal peruano su núcleo alrededor lo construye con su caminar


espiritual y se denomina pentecostalidad, marcado dialécticamente por una realidad concreta del país en el que historiza su fe y esperanza, por el principio regula su conducta impartiéndole un estilo muy particular a su identidad socio-religiosa. Definiéndose esa pentecostalidad formalmente , como el principio y la práctica religiosa de tipo sustentada en lo acontecimiento(cristiano) de Pentecostés. En Perú en la visión de nuestro científicos sociales, que ha vivido en las últimas décadas la peor crisis de su historia. Aunque esta situación no es más que el recrudecimiento de una crisis estructural de larga data, donde se puede remoldar hasta el siglo XVI con la Conquista española, y allí a las colonialismos hispanos, inglés y norteamericano. Debemos mencionar un aspecto destacado en la pentecostalidad peruana que esta signado por la experiencia de un Dios que le sale al encuentro en las precarias condiciones de su existencia. Tratándose de un Dios que nos sale al encuentro en nuestro diario caminar en la experiencia de un peregrinaje “sin rumbo. En las duras condiciones de los migrantes andinos en la ciudad o del hombre olvidado de los Andes y de la selva, marcándolos decisivamente la disposición psicosocial del peruano. Se siente perdido, extraviado, sin rumbo, solo destructurado, abandonado. Por lo tanto el pentecostal pre-converso experimenta un sentir errabundo y el converso comienza a interpretar su vida nueva como que sale del desierto al Paraíso en el templo, la Ciudad de Luz, la Nueva Jerusalén. Siente que Dios es un Dios que se manifiesta con poder y que exige plena santidad (pureza) de sus hijos. Su santidad ha de manifestarse en la vivencia pentecostal, formando un tronco o rayo (illapa-trueno, en teología andina). Lo especial de esta experiencia con Dios, es que se da precisamente entre los mas pobres de la congregación y su presencia significa obras concretas de comprensión a los necesidades cotidianas. Los pentecostales peruanos conservan el mito de la presencia de Dios velado. Se presenta bajo la apariencia de un pobre harapiento para probar la práctica de misericordia de sus hijos, como Jesús se presento a los caminantes de Emús (Lucas 24). En la teofanía pentecostal la diferencia es que lo que perciben los teólogos de la liberación en la espiritualidad católica, es que no ve a Dios en el rostro del pobre, sino que es el pobre quien debe ver el rostro de Dios. Dios esta escondido, velado en la figura del pobre . Aquí y ahora Dios esta siempre presente, socorriendo, bendiciendo, proveyendo. Para el pentecostal peruano. Permanece sedimentado el recuerdo que tienen de María y Jesús, identificados por indios como huecas cristianas. Jesús el Mediador no es vivido como el Mesías. Para los pentecostal peruano el Mesías que retorna, es aquel que ha de venir. Jesús es sobre todo sanador, amigo, maestro, hermano, Señor, salvador, pero no en el sentido que subraya mas la filiación que la función.. Su teología pentecostal, dentro de su forma religiosa, es una formula cristológica conectando soteriología, antropología, eclesiología y escatología , al mismo tiempo una procesión y un programa siendo posible por la acción permanente del Espíritu Santo.



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