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Art News Democratizando el Arte

FotografĂ­as y texto de Celia Castellano Aguilera

Sprays utilizados para trasladar el dibujo del papel a la piedra del espacio pĂşblico


La creatividad como arma Barcelona lleva consolidándose desde los años 90 como ciudad referente del Street Art. El muralismo proveniente de la revolución mexicana y la rusa, y el grafiti nor-

teamericano y francés de los años 60 se han convertido en una forma de expresión de aquellos que el papel se les queda pequeño. para mostrar su obra al mundo o denunciarlo.


Naim Castany, miembro del colectivo de arte urbano reciĂŠn constituido La Mescla Crew


Arte callejero como forma de expresión “El arte en la calle es del pueblo”, explica Naim Castany, miembro del colectivo La Mescla. Naim, de 21 años, pinta en la calle porque le ofrece posibilidades de expresión que el papel no. “Es una forma de de dejar tu obra en un gran formato al mundo, una creación

Mural de David Jimenez a base de spray, plantilla, y acuarela realizado en el denominado Túnel de Mundet, epacio habitual de grafiteros

efímera porque los artistas se pintan unos ecima de otros, y tiene su gracia.”, afirma. Según el pintor, el arte en la calle del que cada vez más jóvenes son partícipes tiene sus riesgos y sus normas. “El Street Art se compone básicamente del grafiti y del muralismo. En el grafiti predomina el ego, la firma del autor, lo que conlleva que cuanto más peligroso

o alto sea el lugar para pintar, mucho mejor, más reconocimiento, de ahí el afán por pintar en trenes. Con el muralismo eso se pierde un poco en pro de la expresión mediante imágenes que hagan reflexionar, algo en auge actualmenteante el desconcierto que vive nuestra sociedad que requiere crítica social.”, afirma. Según Castany, actualmente surgen

colectivos jóvenes de arte de forma asidua para hacer obras globales. “Un grupo de arte es como una banda armada pero con el spray como arma”, apunta. Para David Jimenez, muralista de 23 años de edad, el arte callejero lleva buen rumbo pero desgraciadamente también está tendiendo a una profesionalización por parte de unos pocos. “Hay artistas


Sara Muñoz, estudiante de la Escuela de Arte del Trabajo. Primera vez que pinta en la calle

jóvenes que acaban vendiendo sus obras en galerias, algo que le roba la esencia de la expresión callejera, la conexión con el entorno, y que es a veces peligroso porque se puede confundir arte y decoración, que está exenta de expresión filosófica. Pintar en la calle es imparable y todo el mundo debe tener derecho a hacerlo

pero es inadmisible que haya gente que aproveche la imagen de underground para sacar rédito económico y que el arte se convierta en algo estereotipado”, afirma David. Según Naim, el traspaso del arte urbano a recintos le hace perder su fuerza incial pero está ayudando a la promoción del mismo,en un con-

David Jimenez, muralista de ideas escritas mezcla acueralas y grafiti en sus pinturas

texto en el que las autoridades políticas no apuestan por difundir la cultura y mucho menos el arte en la calle. Al mismo tiempo, pintores de

calle reclaman espacios legales para pintar a los ayuntamientos ante las multas por pintar, demandas de los que surge la iniciativa Murs Lliures.

Naim y Sara pintan en el túnel de los grafiteros de Mundet


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Murs Lliures: legalizando el Arte callejero Murs Lliures es

un proyecto sin ánimo de lucro que pretende liberar muros para que se pueda ejercer la pintura callejera sin incurrir en falta de incivismo. La idea surgió de la asociación de arte urbano Rebobinart en 2011 bajo la mano

Espacio de Murs liures a la altura de la calle Venezuela de Barcelona

de Marc García Sánchez ante la proliferación de sanciones hacia artistas callejeros. Como principal antecedente el proyecto presenta la iniciativa Persianas libres en la que los ciudadanos ofrecían sus persianas en internet a los grafiteros. No obstante la ley prohibía pintar más del 35% de la persiana, algo que se transgredía y, por

tanto, comenzaban las multas de nuevo. Ante dicha situación se inició la negociación con el ayuntamiento de Barcelona para la cesión de muros bajo la necesidad de “democratizar el espacio público”, afirma Marc. El proyecto nace bajo una ordenanza municipal de Barcelona promulgada en 2006 considera que los grafitis y murales

en términos generales “devalúan el patrimonio público y provocan degradación visual”. La multas suelen oscilar entre los 120€ y los 3000€. Estas sanciones se dan en un contexto global de apuesta por el arte urbano de galerías y locales para promocionar a los artistas más jóvenes. Según la memoria de 2013 de la organización Re-


bobinart, artistas adscritos a Murs Lliures han expuesto durante las fiestas de la Mercà, Sant Jordi, la Mostrad’Entitats, o la feria de Arte Contemporáneo. La forma de conseguir un muro es descargándose la aplicación del proyecto y solicitando un permiso al ayuntamiento que valorará la situación y decidirá si lo concede o no. El tiempo por el que permanecen las pinturas intactas es indeterminado, dependiendo del caso.

¿Espacio público cedido o no?

en los que los pintores reclamaban su reconocimiento como comunidad retando a las autoridades a descifrar sus nombres. Al mismo tiempo, surgía en las universidades francesas de los años 60 la pintada con mensaje revolucionario posmoderno. El muralismo, por su parte, conllevaba mensajes políticos en su nacimiento en la Revolución mexicana de 1910 y la URSS pre-comunista. Ambos tipos de arte callejero en sus inicios estuvieron relacionados con la ilegalidad.

Naim desayunando en su casa de Manlleu antes de salir a pintar

Atualmente muralistas reconocidos mundialmente por la gran carga social como Bansky, se oponen a la legalidad de los muros ya que consideran que el espacio público debe ser apropiado y no cedido. Para David Jiménez la forma en la que se adquiera el muro

es irrelevante, la ilegalidad no le da un valor añadido. Por su parte, Juako Calistro, grafitero político de 22 años y estudiante de historia considera que el arte debe de plantearse como una forma de insurrección del sistema en espacios prohibidos de la vía pública.

Según Naim Castany, la creación de Murs Lliures ha hecho resurgir el debate de la ilegalidad simbólica de los orígenes del grafiti que provenía de los ghettos marginales de New York, Naim Castany recoge rodillo y bocetos para pintar un domingo por la mañana


Report final