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La Revolución Rusa en su centenario

La Guerra Civil

periodo fue tan solo del 27 %. Algunas zonas, como la región del Donetz, se vieron especialmente castigadas, su producción fabril quedó reducida en 1921 a cero. Paralelamente, el volumen de mano de obra ocupada en el sector industrial descendió dramáticamente. De los 3 000 000 de empleados que había en 1917 se pasó a 1 240 000 en 1920. En la misma medida bajaron los salarios, que suponían tan solo un tercio de los que se pagaban en 1917 y, además, se percibían habitualmente en especie pues el rublo se había hundido hasta perder prácticamente su valor. A resultas de ello la inflación se disparó espectacularmente, en 1920 el nivel de los precios era 16 800 veces mayor que en 1914. En estas circunstancias de escasez y penuria se produjo un fenómeno de ruralización. El país, que en época de preguerra ya contaba con un 84 % de población rural, vio como las ciudades reducían continuamente su peso demográfico a favor del campo, aquí las posibilidades de alimentarse y sobrevivir eran comparativamente mayores. Como ejemplo podemos decir que Moscú y Leningrado, las urbes más populosas, perdieron entre 1917 y 1920 la mitad y dos tercios de sus habitantes respectivamente. En abril de 1920, tras la victoria sobre los ejércitos blancos, todas estas disposiciones económicas, que habían llevado al nuevo régimen casi hasta la ruina, se revelaron inadecuadas. Ante esta nueva coyuntura de paz, frente al descontento generalizado y el fracaso de las medidas de la economía de guerra, Lenin pone en marcha la Nueva Política Económica, que supondrá de facto el fin de las requisas y un tímido resurgir del sector privado.

son nacionalizadas, pasando a ser dirigidas y supervisadas por el “Consejo Superior de la Economía Nacional” (Vensejá). La estructura industrial, nacionalizada, estaba dividida en 52 distritos de producción (glavki), dirigidos por otros tantos “colegios obreros”, dominados por los sindicatos. En este periodo la industria estaba orientada hacia la producción bélica y al suministro de bienes esenciales; estos, siempre que los hubiera, así como los servicios públicos fueron declarados gratuitos para obreros y empleados. Los alquileres quedaron abolidos y ese mismo año el dinero desapareció casi totalmente, la circulación monetaria fue prácticamente inexistente. Como consecuencia de la nacionalización, quedó a cargo del Estado una masa obrera cada vez más numerosa, lo que obligó a improvisar un ejército de gestores, administradores y funcionarios. Nace de este modo una colosal burocracia, que pronto llegará a constituir una amenaza debido a la esclerotización de la Administración, los abusos y la corrupción. Como ejemplo, entre 1918 y 1919 los efectivos del único sindicato de funcionarios soviéticos se multiplicaron por cuatro, pasando de 114 539 a 529 841. En esta coyuntura económica, la crisis de producción agrícola se agudizó y afectó en primer término a los cultivos industriales. Esto fue así porque, a los ojos de los campesinos, la obtención de materias primas era un asunto secundario, lo primero era sobrevivir, “antes el trigo que el lino”. Como consecuencia inmediata el volumen de producción industrial cayó alarmantemente, el rendimiento manufacturero de 1920 era tan solo el 12,9 % del de 1913; el de acero el 1,6 %, y el de tejidos de lino el 38 %. El sector minero corrió la misma suerte, la extracción de carbón en el mismo 59

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La revolución rusa en su centenario (1917 2017)  

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