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La Revolución Rusa en su centenario

La Guerra Civil

de Ucrania, o Ejército Negro, estaba constituido fundamentalmente por campesinos de origen ucraniano y de ideología anarquista. Utilizaban, frente a unidades enemigas mejor encuadradas, tácticas de tipo guerrilla, con acciones arriesgadas del tipo “golpea y desaparece”. Su mayor figura fue Néstor Majno quien, en agosto de 1918, organizó esta milicia como respuesta de los campesinos a la restauración política zarista. Los principios básicos sobre los que se constituyó esta fuerza, que contaba con unos 30 000 efectivos en 1919, fueron la voluntariedad de los combatientes y la elegibilidad de los mandos. En el devenir de la guerra fueron aliados y enemigos de los bolcheviques, según las circunstancias o posición ideológica de los comandantes “negros” (Márchenko, Vasiliyevsky, Stchuss, Kulilenko, Belash), que tenían libertad para combatirlos o apoyarlos, aunque siempre se enfrentaron a las ideas reaccionarias del Movimiento Blanco. Por último, el denominado Ejército Verde fue una fuerza irregular y de carácter nacionalista, compuesta por campesinos del sur de Rusia. Añoraban el autogobierno de sus regiones y se veían animados por la redistribución de las tierras requisadas a la nobleza. Por todo esto lucharon contra los blancos y colaboraron, sobre todo, con el Ejército Negro. Los grupos más significativos fueron los de Grigoriev y los del ejército procomunista Kuban-Mar Negro, con unos 30 000 efectivos en conjunto. Tras diversos reveses militares es disuelto en diciembre de 1920, en ese momento parte de sus miembros se integran en el Ejército Rojo; otros, contrarios a la política de requisas de grano y a la economía de guerra, comienzan a luchar contra los soviéticos, iniciando las revueltas campesinas de 1921.

tituye como la principal fuerza revolucionaria contra los golpistas. En un primer momento fue comandada por Vladímir Antonov-Ovseenko en Petrogrado, al frente de unos 4000 hombres, y Gregory Frunze en Moscú con 3000. Su estructura de apoyo estaba constituida por la única unidad encuadrada militarmente, la Guardia Letona, dirigida por Félix Dzerjinski, de máxima confianza para Lenin y núcleo de la Cheka, policía política y brazo armado de la dictadura del proletariado. La cuestión organizativa del Ejército provocó agrios debates en el seno del partido bolchevique. Cuestiones como la disciplina o la selección de la oficialidad fueron algunos de los asuntos más discutidos, a pesar de esto el inminente peligro contrarrevolucionario aceleró la puesta en marcha de una máquina que llegó a poner en pie a más de 5 millones de soldados. Trotski creía que los comités revolucionarios elegidos por los soldados no eran competentes para dirigir una guerra, por esto defendió las ideas de un Ejército centralizado, la utilización de los oficiales zaristas ante la escasez de cuadros competentes, el reclutamiento obligatorio (durante los primeros meses lucharon exclusivamente obreros voluntarios) y la formación del comisariado político como elemento de influencia ideológica sobre el soldado. Además hizo de la disciplina militar un axioma y reprimió severamente la deserción y la traición. Dentro de este enorme teatro de guerra, además de los actores referidos anteriormente, aparecen otros que jugaron diferentes papeles en función de sus ideologías y objetivos, estos son los denominados Ejército Negro y Ejército Verde. El Ejército Revolucionario Insurreccional 51

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La revolución rusa en su centenario (1917 2017)  

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