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ORIENTACIONES ANSIEDAD POR SEPARACIÓN Y NEGATIVA DE IR A LA ESCUELA

• Es necesario cumplir la regla de la asistencia diaria a la escuela. Si no le exige a su hijo/a que asista diariamente a la escuela, los síntomas físicos y el deseo de quedarse en casa se volverán más frecuentes. Cuanto más tiempo pase su hijo/a en casa o con su madre/padre, más difícil le resultará volver a la escuela. • Cuando el/la niño/a se alborota al separarse de los padres, la mejor estrategia es informarle, calmadamente, que el/la padre/madre regresará y que el/la niño/a tiene que quedarse, entonces debe irse rápido. • Una separación firme, rápida y con cariño es mejor tanto para los padres como para el/la niño/a. Nos despedimos de él con un beso y le damos ánimos, pero no alargamos la situación. Le recordamos que a las 2 volveremos a por él. • El niño no ha de notar que nos marchamos preocupados. Ha de darse cuenta de que su obligación es ir al cole, que allí se lo va a pasar bien y que después regresará con sus padres. • Ante los miedos, lloros y gritos cuando nos separamos de él hay que intentar no cede a ello, aunque pueda resultar duro. Si lo hacemos así poco a poco desaparecerán pero si continuamos haciéndoles caso irán en aumento. • Quitar importancia a sus vómitos, mareos, inapetencias o dolores estomacales. Los padres deberán ignorar las quejas somáticas del niño/a: “me duele la barriga “, “no me encuentro bien “. • Intentar levantar al niño/a con tiempo. No podemos llevarlo con prisas al colegio, esto aumentará su nerviosismo.

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• No engañar al niño/a con frases como: “no te preocupes que ya mismo vengo”, “yo estoy ahí fuera esperándote”, etc. • Evitar el chantaje: “si no lloras luego te compro un juguete”, “no llores que mamá se va triste”. • Evitar sobreproteger al niño/a. Esto más que beneficiarle le produce un gran perjuicio. • Evitar al recogerlo frases negativas como “pobretico, qué te han hecho que estás llorando”. • A veces puede ser de utilidad dejar que el niño se lleve a clase consigo un juguete o cualquier objeto preferido para que se sienta unido de esta forma al hogar y a sus padres.

Fomentar

siempre

que

sea

posible

la

autonomía

del

niño,

evitando

sobreprotegerlo. Por muy pequeño que sea ha de intentar siempre que haga las cosas por sí solo, que juegue y se relacione con otros niños/as de forma independiente, etc. • Es necesario que alienten a su hijo/a para que hagan deporte (por lo general, prefieren los deportes que no son de contacto físico). Además es conveniente que envíen más frecuentemente a su hijo/a fuera de casa o a las casas de otros/as niños/as. Pueden invitar a los amigos de su hijo/a a salir con su familia o a pasar la noche en su casa. • Al principio el/la niño/a pondrá a prueba la determinación de los padres de enviarlo/a a la escuela todos los días, es decir, llorará más, por ejemplo, para así ganarse a los padres. Los padres deberán hacer que la asistencia a la escuela sea una regla rigurosa, sin excepciones.

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• No es recomendable preguntar al/la niño/a cómo se siente porque esto lo estimulará a quejarse. • Si se queja de síntomas físicos, pero son los que ya ha mostrado en otras ocasiones, deberá ser enviado/a a la escuela inmediatamente con mínima discusión. En el caso de que los padres no estén seguros acerca de la salud de su hijo/a, deben enviarlo/a a la escuela de todos modos; porque si los síntomas empeoran después, el centro lo comunicará a la familia. • Aunque se le haga tarde, el/la niño/a debe ir a la escuela. • Algunas veces un/a niño/a puede llorar y gritar, negándose absolutamente a ir a la escuela. En ese caso, después de hablar con él/ella sobre sus temores, se le debe llevar. Algunas estrategias pueden ser: - Uno de los padres podría ser mejor que el otro en hacer cumplir esto. - Incluso en algunas ocasiones, un pariente puede encargarse del asunto durante unos días. • Deben informar al/la maestro/a de la escuela que, si los síntomas del/la niño/a aumentan o continúan, pueden dejas que se relaje de 5 a 15 minutos en otro lugar del aula o haciendo algo que le guste, para incorporarse posteriormente al grupo. Este medida ha de retirarse poco a poco hasta que desaparezca. • Si la situación se vuelve insostenible llegando a ser patológica o con graves consecuencias para el alumno/a se puede llegar a plantear la adaptación o flexibilización del horario por un tiempo temporal. Por ejemplo, que el primer día acuda una o dos horas, al día siguiente media hora más y así sucesivamente. • El niño/a no ha de notar nuestra ansiedad o preocupación, ya que esto puede hacer que él/ella se sienta más nervioso o que incluso le refuerce su actitud ya que ha visto que la misma esta causando efecto en sus padre.

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• No manifestar interés por el problema que se plantea, al menos externamente. • Reforzamiento positivo. Reforzar al niño/a con premios (no materiales), ánimos… cuando el día haya sido bueno. • Planificar para los días en los que presenta más dificultad, por ejemplo los Lunes, algún reforzador (por ejemplo comida favorita o realizar su actividad favorita) para después del colegio, si se ha portado bien. • Extinción. Mientras que su comportamiento no cause daños hacia el mismo debemos procurar no prestarle demasiada atención. Simplemente se le lleva al colegio, nos despedimos de él con un beso y le damos ánimos. No estar pendiente constantemente de su actitud, o por lo menos que él/ella no lo note. • Hablar de la escuela con el niño/a siempre en positivo, comentándole lo bien que se lo pasa allí, los amigos que tiene, etc. No hablar de los aspectos negativos o de su conducta, procurar hablar de los aspectos positivos. • En algún momento, que no sea una mañana de escuela, hablar con el/la niño/a sobre sus problemas, alentarlo/a a decir exactamente lo que le molesta, preguntarle qué es lo peor que podría pasarle en la escuela o en el camino a la escuela. Si hay una situación que pueda cambiar, decirle que harán todo lo posible por cambiarla. Si les preocupa que los síntomas puedan empeorar en la escuela, asegúrenle que puede relajarse unos minutos en el colegio según lo necesite. Después de escucharlo/a atentamente, deben decirle que entienden sus sentimientos, pero que sigue siendo necesario que asista a la escuela mientras mejora. • Cualquier cambio de conducta requiere seguir las orientaciones firmemente y constantemente. Los cambios no se producen de un día para otro, pero si somos paciente y trabajamos en este sentido los cambios deseados aparecerán.

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