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¡DEMOCRATIZACIÓN YA! LA ÚNICA LUCHA QUE SE PIERDE ES LA QUE SE ABANDONA… Este material fue escrito por la Comisión por la Democratización del CEFyL, su objetivo es dar una breve introducción a la conformación y funcionamiento del co-gobierno de la UBA. Pretende contextualizar la discusión sobre la democratización de la Junta, pensando además en que este año, el 5 de Diciembre -según anuncian algunos medios- se realizaría una nueva Asamblea Universitaria con la intención de elegir Rector.

¿QUIÉN GOBIERNA LA UNIVERSIDAD? Según el Título V del Estatuto universitario, «Del gobierno», el gobierno de la UBA tiene una estructura piramidal de «poder descendente» (“La Pirámide UBA. Por que decimos que la forma de representación es antidemocrática”, documento publicado en 2010 por Revocables. Disponible en http://revocablesfilo.blogspot.com.ar). Esta estructuración jerárquica de las relaciones de poder existe entre los distintos órganos de gobierno y entre los claustros que los integran. Para entender por qué decimos que el “co-gobierno” es antidemocrático analicemos los distintos órganos con los que cuenta, como se conforman y  sus atribuciones: Consejo Directivo: tiene 17 miembros: 1 Decano, 8 representantes de Profesores, 4 representantes de Graduados, 4 representantes de Estudiantes. Entre sus atribuciones se encuentra designar un decano y un vicedecano, “ejercer, en última instancia, jurisdicción policial y disciplinaria dentro del ámbito de la Facultad.”, “dictar las disposiciones según las cuales deberán efectuarse los concursos para la designación de docentes”, “aprobar los programas de enseñanza proyectados por los profesores”, “prestar aprobación a la designación de docentes interino”, entre otras. Juntas departamentales: (En Filosofía y Letras): están compuestas por 11 miembros: 1 Director, 4 representantes de Profesores, 3 representantes de Graduados, 3 representantes de Estudiantes. Las juntas tienen atribuciones para asignar funciones a los docentes, programar el calendario académico (oferta de materias y de horarios), proponer jurados para concursos, socializar la información y atender sugerencias y requerimientos de cualquier miembro de los tres claustros. Sin embargo, el carácter de estos órganos es meramente consultivo y dependen, por lo tanto, de la aprobación del Consejo Directivo o del propio decano de la facultad. Consejo Superior: está conformado por 29 miembros: 1 Rector, 13 Decanos, 5 representantes de Profesores, 5 representantes de Graduados, 5 representantes de Estudiantes. Este órgano ejerce “la jurisdicción superior universitaria”, puede crear, modificar o suprimir carreras, designa al vicerrector y los secretarios, aprueba “el presupuesto anual para la Universidad, las cuentas presentadas por el Rector y la inversión de los fondos asignados al Consejo, a las Facultades y a los demás establecimientos”, entre tantas otras atribuciones. Asamblea Universitaria: está formada por los miembros del Consejo Superior y de los Consejos Directivos de las Facultades. Básicamente sus atribuciones giran en torno a la elección o suspensión del Rector y la modificación del estatuto universitario. A simple vista pareciera que todos somos representados y todos tenemos la posibilidad de tomar las decisiones en las distintas instancias de “cogobierno”... pero esto ¡no es así! Si analizamos cada claustro en particular podemos observar como un grupo minoritario es quien, en realidad, gobierna la universidad: PROFESORES

GRADUADOS

NO DOCENTES

ESTUDIANTES

Sólo votan en calidad de profesores aquellos docentes que son Titulares, Adjuntos o Asociados. Con lo que nos encontramos entonces es con 2.000 docentes de 40.000 (un 5%) que vota y tiene la mayoría en todas los órganos de “cogobierno”.

En este claustro votan no sólo los “graduados puros” sino que frente a la inexistencia de un claustro único docente, los JTP o Ayudantes poseen representación en calidad de graduados.

Poseen sólo voz en los órganos de “cogobierno” y se les niega el voto. Están excluidos de todo tipo de decisión en la universidad.

A pesar de ser alrededor de 300.000 mil estudiantes los que componemos la UBA, la representación con la que contamos en las instancias de “cogobierno” es minoritaria en relación a los claustros de Profesores y Graduados. Lo que hace imposible incidir en las decisiones que allí se toman.


Esta evidente concentración de poder tiene su correlato en el día a día en nuestras facultades, son estas mismas jerarquías las que reproducimos en espacios tan cotidianos como las aulas en las que cursamos. Es importante entender esto enmarcado dentro de una estructura que responde a un modelo de universidad, sin entrar en un falso debate cual “lucha de claustros”, y tener como perspectiva que la forma de cambiarlo es dando una lucha de conjunto por la democratización.

¿Y EN LAS CÁTEDRAS QUÉ PASA? A su vez creemos que la concentración vertical del poder político que va desplegándose hacia abajo en las instancias ya descritas se repite en la estructura de cátedra. Esta es un tipo de organización doblemente jerarquizada, respecto al cargo: Titular, Asociado, Adjunto, Jefe de Trabajos Prácticos, Ayudante de primera y Ayudante de segunda; y según las llamadas “dedicaciones”: exclusiva, semi-exclusiva, simple. “Dedicación” refiere a la cantidad de horas por semanas que se debe trabajar: 40 hs. semanales si se tiene dedicación exclusiva, 20 hs si la dedicación es semi y 10 hs. si es simple o “parcial”. En la combinación de estas dos series jerárquicas se obtiene la remuneración salarial de cada docente. ¡Pero no todos gozan de un salario! Los docentes designados «ad honorem» trabajan  «por el honor», esto es: gratis. Esta situación, naturalizada como ritual de iniciación en la docencia universitaria, que se traduce en largos años sin la percepción de una renta, ni porcentaje de ella siquiera, es muestra de la precarización laboral que sufren los docentes de la UBA. La precariedad laboral forma parte de la existencia de redes clientelares que se crean en el interior de la universidad.

¿CÓMO NOS AFECTA ESTO EN EL DÍA A DÍA? Sabemos que quienes gobiernan nuestra universidad conforman una camarilla y actúan en pos de sus propios intereses y no los de la comunidad educativa. Esto posibilita y es la base a partir de la cual las políticas privatistas pueden llevarse a cabo. La escasa representación estudiantil, la precariedad laboral de la mayoría de los docentes que implica una carencia de derechos políticos en su propio claustro (los cuales terminan votando en calidad de graduados), así como también la no representación de los no docentes, son algunas de las principales cuestiones que posibilitan a quienes gobiernan la universidad decidir a espaldas de la mayoría y perpetuarse en el poder llevando adelante sus propias políticas privatizadoras. Grandes ejemplos de estas últimas son aquellas por las cuales estamos organizándonos y luchando desde el CEFyL: el intento de la acreditación de las carreras a la CONEAU, el establecimiento de “seguridad” privada (los tan conocidos patovas), el proyecto de un edificio en el estacionamiento destinado a actividades aranceladas y el nuevo sistema de becas. Estos últimos dos fueron los principales conflictos que atravesaron el cuatrimestre en Filo. Tras haberse aprobado, sin los votos de los consejeros estudiantiles, la nueva Beca Jauretche, se evidenció cómo nosotros no tomamos ningún tipo de decisión en esos espacios. Nos hemos movilizado una y otra vez y jamás hemos tenido respuestas por parte de quienes gobiernan la facultad. Es la estructura actual de cogobierno de la universidad la que permitió que se vote sin el acuerdo de los estudiantes un sistema de becas para los mismos estudiantes. Pero no nos contentamos con este sistema viciado y atravesado por negociados y connivencias, frente a este co-gobierno de las camarillas planteamos la necesidad de generar otras instancias de decisión que logren anular las naturalizadas jerarquías entre claustro1 y nos permitan mayores y mejores posibilidades de intervención, a la par que vemos fundamental dar la pelea por la democratización de los espacios “tradicionales” de gobierno. Desde la comisión venimos trabajando todas estas cuestiones planteando la necesidad de difundir estas problemáticas, organizarnos y salir a luchar por la democratización de la universidad. Este 5 de Diciembre tendremos una vez más una antidemocrática Asamblea Universitaria que va a elegir rector. Las últimas dos elecciones (en 2006 y 2009) se realizaron violando el propio estatuto universitario al ser realizadas en el Congreso Nacional y no en un establecimiento universitario como dispone dicho estatuto. Éstas se llevaron a cabo en medio de una represión a los estudiantes y docentes movilizados por la reforma del estatuto en pos de la democratización de la UBA. Y la mayoría de los consejeros estudiantiles no pudo siquiera entrar a la Asamblea Universitaria, así como tampoco algunos consejeros de graduados. No nos olvidamos y advertimos que quien prestó el Congreso para sesionar y mandó a la policía para reprimir a los que luchaban por la democratización de la universidad contra el “cogobierno” de una minoría, ¡no fue ni más ni menos que el Gobierno Nacional kirchnerista! ¿Dónde está el “cogobierno” democrático de la UBA entonces? Al parecer murió en los pasillos del rectorado (o mejor dicho en el Congreso) y en la letra muerta del estatuto. Acercate a discutir a la Comisión por la Democratización del CEFyL, que se reúne todos los jueves a las 17 hs. en el aulita “Mariano Ferreyra” del patio (www.comisionescefyl.com.ar) [1] Durante la toma de Filo del 2010, los estudiantes generamos nuevas instancias de decisión tal como fue la mesa de negociación entre las gremiales y la gestión en la cual pudimos dar solución al conflicto en un espacio donde las jerarquías de claustro estuvieron anuladas. Es decir, para lograr que el edificio responda a los intereses del conjunto, debimos generar una instancia donde todos tuviéramos el mismo grado de decisión.


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PROPUESTA DE ESTUDIANTES Y DOCENTES DEL PARTIDO OBRERO PARA LA CARRERA DE HISTORIA

Luego de la elección de Campagno como director en la Junta departamental nos encontramos con una nueva situación. Luego de 6 años en donde el director se decidió en asambleas interclaustro, volvimos a fojas cero y una minoría votó su director, a espaldas de la mayoría. Debemos rechazar esta imposición, que cuenta con el aval del decanato. Pero lo más importante es que se impuso el debate sobre la necesaria, ahora también urgente, democratización de la junta.

¿POR QUÉ DEMOCRATIZACIÓN? Hoy la tarea en la universidad no es simplemente la pelea contra un régimen de “castas” y antidemocrático. La pelea es contra el capital y su política de privatización que se sirve de esos organismos antidemocráticos para destruir la educación e impulsar la educación privada. La pelea por la democratización de la universidad hoy es, en primera instancia, una pelea porque la universidad sea gobernada por los que la construimos día a día con nuestro esfuerzo: trabajadores docentes, investigadores, no docentes y estudiantes, contra los privilegios acumulados de camarillas profesorales y funcionarios. Sólo la unidad de los docentes, no docentes y estudiantes podrá poner a la universidad al servicio de la reorganización de la sociedad sobre nuevas bases.

¿QUÉ ES LA JUNTA DEPARTAMENTAL Y CUÁLES SON SUS FUNCIONES? La junta es un organismo colegiado integrado, hoy, por profesores (los titulares, adjuntos y asociados regulares, es decir concursados, una absoluta minoría), graduados (en este claustro se incluye a la masa de docentes e investigadores de Puán y también a los graduados “puros”) y estudiantes. Es un organismo NO RESOLUTIVO de gobierno de nuestra carrera. El organismo que resuelve y decide efectivamente es el Consejo Directivo (CD). Las juntas sólo existen en dos facultades de toda la UBA: Filo y Sociales. En ellas se desarrollaron fuertes luchas por la democratización que llevaron a la creación de estos organismos “intermedios” entre las demandas de las carreras y los consejos directivos. Lo que en un momento fue progresivo, la creación de estos organismos por carrera, devino en su contrario, porque hoy se han convertido en un filtro de esas demandas al auto-asumir la política de ajuste de las autoridades, y cuando esto no sucede de cualquier manera el CD las termina desestimando. La función de las juntas es discutir y elevar propuestas de resolución bajo la forma de expedientes al consejo directivo sobre: planes de estudios, designaciones docentes, horarios, materias, seminarios, jornadas, tramites de todo tipo y color, es decir sobre el conjunto de la vida laboral y académica de las carreras.

¿QUÉ ES EL DIRECTOR DE LA CARRERA Y QUÉ FUNCIONES CUMPLE (O DEBERÍA CUMPLIR)? El director es un funcionario que cobra un sueldo por encabezar el departamento. Es acompañado por un secretario académico, también un funcionario rentado, que se encarga de darle forma administrativa a las resoluciones tomadas por el organismo colegiado que es la junta. El director y el secretario académico forman parte de la junta pero no tienen voto (sólo el director, actualmente, desempata). El director y el secretario académico se encargan de informar a los miembros de la junta sobre diversos temas a resolver y luego “codifican” esas resoluciones en expedientes que deben ser tratados por el CD. Su función es puramente administrativa, no deberían tener una intervención ni política ni académica, porque esa función corresponde a los miembros de la junta votados por los diferentes claustros. En las carreras de filo los directores son puestos por las camarillas profesorales que dirigen políticamente los claustros de graduados y a veces los de estudiantes mediante redes clientelares (cargos docentes, becas, avales académicos).


NUESTRA PROPUESTA Retomando los consensos a los que el movimiento por la democratización ha llegado luego de años de lucha y debate, el Partido Obrero propone: A) LA CONFORMACIÓN DE UN CLAUSTRO ÚNICO DE DOCENTES E INVESTIGADORES de la cada carrera o en proyectos de investigación que dependan de nuestra unidad académica. B) EL AUMENTO DE LA PROPORCIÓN DE LA REPRESENTACIÓN ESTUDIANTIL. C) QUE ENTRE EL CLAUSTRO ÚNICO DE DOCENTES E INVESTIGADORES Y EL CLAUSTRO DE ESTUDIANTES EXISTA EN LA JUNTA UNA PROPORCIÓN PARITARIA (mitad y mitad). De esta forma se expresaría la vida efectiva de los que hacen con su trabajo y estudio nuestra carrera. Recapitulando, la democratización de los organismos de cogobierno no debe entenderse como una suma aritmética formal. No es una cuestión numérica sino social. Su objetivo es promover los reclamos de los que nos vemos afectados por el ajuste sobre la educación y dotarnos de las herramientas políticas que sean adecuadas para esa tarea. De lo que se trata es de eliminar la diferencia política entre el actual claustro de profesores, una verdadera minoría con intereses creados, contra la mayoría de docentes y estudiantes; con este método le damos forma a la unidad de docentes y estudiantes para avanzar unidos por los reclamos de nuestra carrera. D) Siendo consecuentes con el planteo de que la carrera sea gobernada por los sus trabajadores e investigadores y estudiantes hacemos explicito nuestro rechazo a la participación de los graduados mal llamados “puros” en los organismo de cogobierno. La convocatoria a votar una vez cada dos años no reemplaza de ninguna manera la participación efectiva que queremos debieran tener los graduados sobre la base de ampliar las posibilidades de incertarse en la docencia y la investigación en la Universidad. Por el contrario, el voto de los graduados “puros” sin ninguna relación con la Universidad, es utilizado como un masa de maniobras llevada en forma punteril por las camarillas profesorales. Es decir por los que ya dirigen las carreras o por los que quieren hacerlo. La promesa de un futuro cargo a cambio de ir a empadronarse y luego votar es un hecho recurrente. Listas de graduados como Haciendo Historia o 2013 (la lista de Otero) justifican el voto de los graduados “puros” desde una perspectiva progresista “que la Universidad no se aísle de la sociedad”. Este planteo es falso desde toda perspectiva, ya que la masa de los docentes que trabajan en nuestra carrera tienen uno o más trabajos para luego ser ad honorems en la facultad, es decir que conocen bien a la “sociedad”. Haciendo Historia, que nucleo durante años a una cantidad muy grande de graduados que luego ingresaron a la facultad a trabajar en cátedras paralelas que se conquistaron con la lucha, usa este argumento para mantener un método que no puede ser llamado de otra forma que clientelar.

SOBRE LA ELECCIÓN DIRECTA DEL DIRECTOR Retomando las reales funciones del director de la carrera, ser expresión de los debates dados por un organismo colegiado, rechazamos la elección directa. La elección de una persona que este por encima de los claustros, que no tenga derecho a voto, simplemente genera la siguiente contradicción: votaríamos por un lado representantes de los diferentes claustros, que asumirían con un determinado programa, y un director, que podría portar otro programa, lo cual llevaría a la junta a la parálisis. Este planteo de elección directa lo presentan agrupaciones como La Cámpora para “evitar los problemas que tenemos todos los años con la elección del director y de los problemas que esto genera”. Lo que este planteo oculta es que “resolvería” el problema del director, pero generando uno nuevo, que es la contradicción entre la junta, cualquiera sea su conformación y el director, dado que esta figura “bonapartista” en términos formales, estaría por encima de la junta, pero no tendría el poder de decisión de resolución que si tiene la junta. RECHAZAMOS LA PONDERACIÓN DE FIGURAS UNIPERSONALES POR SOBRE LAS DE LOS ORGANISMOS COLECTIVOS. La historia de la lucha por la democratización del movimiento ya nos dio un ejemplo de elección directa del director. En la carrera de sociología luego de una gran lucha dada en 2002 se logró una elección directa del director, pero con voto ponderado, es decir que se sigue manteniendo el claustro de profesores y que su voto vale proporcionalmente más que el de estudiantes. Es decir que la elección directa NO RESOLVIÓ el problema. Por otra parte, en esa facultad la votación de los representantes de la junta y el propio director se vota en una lista única en donde cada lista de estudiantes y de graduados tiene su candidato a director. El resultado más obvio ha sido el siguiente: la votación estudiantil se ve deformada por la


aparición de los candidatos a director, que arrastran la votación estudiantil no a partir del programa de agrupaciones de estudiantes, con intereses estudiantiles, sino del personalismo profesoral. La elección directa no ha solucionado los problemas de la carrera de sociología que cursa en un edificio con techos de chapa, en una ex maternidad, que tuvo un principio de incendio hace dos semanas. Como explicamos arriba el problema de la democratización no es ni una cuestión de formas, ni de números, sino de asegurar que la movilización de estudiantes y docentes desarrolle a fondo la lucha contra una orientación social de ajuste y privatización que se lleva adelante en la educación en su conjunto. La obsesión de diferentes personajes y agrupaciones en “resolver” el tema del director, pone en segundo plano este tema y desnuda una vocación arribista contraria a los intereses de la mayoría de nuestra carrera. El último de los argumentos mistificadores sobre el tema de la elección directa es el ya mencionado “un hombre, un voto”, acompañado del también escuchado “así decidimos todos”. Sólo con una mirada a lo que es la vida política nacional en donde a gente como Macri, Scioli, De La Sota, Insfrán, Rodríguez Saa, CFK, Duhalde y Menem, se los ha elegido en forma “directa” muestra que esto no resuelve las luchas de intereses sociales contradictorios que se expresan en la sociedad. Yendo a fondo con el planteo nos atrevemos a cuestionar la misma existencia de un director. Si su trabajo es puramente administrativo y no político, ¿por qué entonces necesitamos “elevar” a una figura por sobre el resto? ¿Podemos resolver este intríngulis sobre la dirección de la carrera en vez de tener un director teniendo dos secretarios académicos que cumplan las mismas funciones? Pensamos que es una posibilidad.

UN BALANCE PROVISORIO La lucha por la democratización de la carrera fue llevada al callejón sin salida de una Junta copada por las camarillas, por la obsesión de Rodríguez Otero de ser re-reelegido. Recordamos que en sus dos mandatos previos no se avanzó un paso en la democratización y en la satisfacción de los reclamos planteados en los programas de 30 y luego de 8 puntos con los que fue votado. Otero, La Juntada y el FUP-La Cámpora llevaron a que una masiva asamblea interclaustros de la carrera, casi cuatrocientos estudiantes y docentes, vea su esfuerzo dilapidado ya que respetando la institucionalidad Otero fue derrotado por Campagno que obtuvo en la junta más votos. Sin avanzar en la democratización de la Junta ni siquiera los que fueron a votar a Otero van a poder cumplir sus deseos. Este planteo de avanzar en la democratización de la Junta y de convocar nuevas elecciones de representantes sobre la base de la nueva composición es nuestro programa desde la elección de Otero en 2011 en una asamblea de cien personas. Hoy Otero, La Juntada y los K juegan su última carta para no avanzar en la democratización que es plantear la elección directa de Otero. Sin un balance claro de esta orientación es imposible avanzar. La democratización de la carrera y la lucha por los reclamos de estudiantes y docentes, está hoy y como siempre en nuestras manos, no lo deleguemos una vez más en personajes que sólo nos han llevado a la derrota.

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PROYECTO DE DEMOCRATIZACIÓN PARA LA CARRERA DE HISTORIA (PTS) DE DÓNDE VENIMOS Y HACIA DÓNDE VAMOS

Después de casi 4 años de la elección de Rodríguez Otero como director de la carrera de historia a través del voto directo en asambleas masivas en el año 2009, y teniendo en cuenta además los varios años de “acefalía” institucional en el departamento de historia (2005-2009), este año comenzamos las clases con la noticia de que una nueva lista estaba dispuesta a presentar a Marcelo Campagno como director de la carrera ante el vencimiento del mandato de Otero que se produjo el pasado 30 de abril. La novedad que expresa esta candidatura (más allá de que implica el renacimiento de los llamados “modernos” con otra forma), es que es apoyada por la gestión trincherista, por la minoría de graduados (Haciendo Historia, representada por Samanta Casareto y Julian Khan) y por Mayoría de estudiantes (es decir, la agrupación La Mariátegui que desde hace años viene renovándose en esta representación dentro de la Junta y fue, en su primer elección, la principal impulsora de Otero como director). Ninguna de estas agrupaciones se presentaron a la Asamblea interclaustros, desconociendo este espacio democrático en el cual participaron más de 500 estudiantes acompañados de un importante


número de docentes y votando, a espaldas de los mismos, a este Profesor que pretende llevar adelante las políticas que el décano kirchnerista digite en detrimento de los avances realizados a lo largo de estos años en nuestra carrera. Es oportuno recordar que Historia es la carrera con mayor tradición de lucha por la democratización. La única de toda la UBA que está llevando adelante un proceso de lucha contra el régimen de castas universitario mediante la democracia directa representativa que significan las asambleas. Las asambleas inter-claustros han sido el espacio en el cual desde 2005 hemos discutido y conquistado importantes avances como las cátedras paralelas, la no-acreditación al programa del ANFHE, también hemos conquistado algo tan progresivo como decidir a mano alzada y entre todos al Director de la carrera. Método que solo se da en la carrera de Historia en la Universidad de Buenos Aires. Estos han sido pasos que son fundamentales para el camino de la democratización: organizándonos y con democracia directa.

¿POR QUÉ LA JUNTA ES ANTIDEMOCRÁTICA? ¿NO LA VOTA NADIE? La Junta departamental de la carrera de historia demuestra su carácter anacrónico y selectivo a través de su propia composición. Actualmente una reducida camarilla de graduados y profesores sigue tomando las decisiones que nos competen a todos. Para el claustro de profesores votaron únicamente 14 profesores –ya que votan solo los concursados- (la única lista que se presentó obtuvo 9 votos de los cuales 6 eran parte de esta lista contra 5 en blanco), por parte de los graduados los votos sumaron un total de 405, mientras que el voto emitido por los estudiantes llego a un total de 1848. Ahora bien… tomémonos un minuto para analizar estos números y preguntémonos: ¿Cuántos representantes tenemos los 1848 estudiantes de la carrera de historia? Tan sólo 3 representantes en Junta, al igual que los graduados. Pero ¿Cuántos representantes en la Junta tiene la Lista única presentada por los profesores? 4 representantes. Entonces: 3 votos de graduados (algunos ni siquiera están cotidianamente en la facultad) mas 4 de profesores es igual a una mayoría anti-democrática con respecto a la representación estudiantil. Evidentemente los números hablan por sí mismos…es tal el cinismo de la gestión que cualquier estudiante o docente puede acceder a esta información con tan sólo entrar a la página oficial de la facultad naturalizando la desigual composición de la misma.

HISTORIADORES ¿PARA QUÉ? En nuestras «casas de altos estudios» se enseña y se investiga en beneficio de las grandes empresas. Los profesionales que en ellas se forman deben someterse a la institución y con sus conocimientos deben reproducir las condiciones de explotación capitalista. Así lo ordenan los planes de estudio, las leyes educativas, y los dictados de Sileoni desde el Ministerio de Educacion donde se cocinan los recortes presupuestarios a la educación y el cierre de las paritarias docentes. Las explicaciones que, desde las carreras humanísticas, se dan de la realidad social apuntan a naturalizar las desigualdades y explicar la pertinencia del respeto a las normas y a las «leyes» actuales, sean estas económicas, jurídicas o sociales. En nuestra carrera, a pesar de que hay visiones disidentes a las más rancias ideas del neoliberalismo, existe una convivencia pacífica de ideas, sin debates, como si se trata de una disputa de frases contra frases. Así vemos como la Universidad es la cuna de “carta Abierta”, “plataforma 2012” y todo tipo de intelectuales que se encargan de buscar la explicación más elegante al orden establecido. Contra la academia que relegó al marxismo a ser una teoría entre tantas otras dentro del campo de las ciencias sociales, al calor de la idea de que la lucha de la clase obrera había perdido toda razón de ser, diluyendo de esta forma el vínculo histórico, estratégico, teórico y programático entre el marxismo y la clase obrera, desde la Juventud del PTS peleamos por discutir desde esa perspectiva, por poner las ideas del marxismo a la ofensiva. Luchamos por una transformación de la universidad, para reorganizarla sobre nuevas bases y ponerla al servicio de los trabajadores y el pueblo. La transformación que necesita la universidad no vendrá de la mano de las reformas que puedan encarar los decanos autodenominados progresistas, ellos son parte de la camarilla gobernante, por este motivo no tenemos ninguna confianza en el Consejo Directivo. La democratización de la universidad y el cuestionamiento de su carácter de clase sólo puede ser llevado adelante por un amplio movimiento de lucha encabezado por el movimiento estudiantil junto a docentes y no docentes, totalmente independiente de todas las autoridades y del gobierno. El consiguiente deterioro de los salarios docentes y no docentes; la pauperización de sectores del estudiantado, que luego del recorte pronunciado de las Becas por parte de la gestión Trincherista, ha contribuido a que el acceso a la universidad sea cada vez más restrictivo. El debate acerca de la reforma de los planes de estudio (el plan de estudio de Historia no se reforma hace mas de 25 años), donde a currículas verdaderamente desactualizadas se oponen otras pensadas en función de las grandes empresas o de instituciones gubernamentales, le debemos poner por delante un debate de “historiadores para qué”, de “universidad para quien y para qué”. La carrera de historia se viene convirtiendo en un “enseñadero” mediocre y extemporáneo, en


donde las ideas pasan por al lado, sin chocar unas con otras, en un status quo en el que Marx y Adam Smith pueden ser economistas, y los españoles “descubrieron” América.

VAMOS POR LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA JUNTA! POR MAYORÍA ESTUDIANTIL Y CLAUSTRO ÚNICO DOCENTE! El gobierno de nuestras Universidades se asemeja demasiado a ese que insurreccionó a los jóvenes del ’18. El dominio de las Academias clericales ha sido reemplazado por el de las “roscas” y camarillas enquistadas en consejos superiores y directivos. La universidad sigue siendo gobernada por una especie de “casta divina” constituida por la oligarquía de los “profesores titulares”. Son ellos los que han mantenido a la Universidad como cómplice de la entrega nacional, los que han permitido el desfinanciamiento, el recorte presupuestario e incluso han aplicado ellos mismos las políticas privatistas. La reivindicación “reformista” de que el “demos” universitario residiera en el estudiantado, muy por el contrario de verse realizada, ha terminado en el dominio de una pequeña camarilla sobre el conjunto de la vida universitaria, asfixiando cualquier impulso creativo, democrático  y transformador.

¿POR QUÉ MAYORÍA ESTUDIANTIL? Los estudiantes y los trabajadores somos la Razón de Ser de la universidad. Aunque nos han hecho creer lo contrario, somos los estudiantes, quienes debemos plantear qué universidad queremos, al servicio de qué y de quiénes. No tenemos porque someternos a una carrera, que nos “hace correr” detrás de obstáculos burocráticos, planes de estudio anticuados, y salidas laborales reducidas. Los estudiantes debemos tener la representación que nos corresponde para poder decidir.  Durante las últimas décadas las universidades nacionales se masificaron, llegando hoy a tener más de un millón de estudiantes. Pero los estudiantes, no “solamente” somos mayoría, además somos quienes históricamente enfrentamos los ataques a la universidad, como se demostró en las luchas contra la LES, los avances privatistas de la CONEAU, y en cada pelea que dan los docentes y estudiantes como en 2005, 2006 y 2010 con las interestudiantiles. Hoy encabezamos la lucha por la democratización. Por esto sostenemos la lucha por imponer la “mayoría estudiantil”. Desde la Juventud del PTS creemos que del mismo modo que la dominación de una oligarquía favorece a la intromisión de los capitalistas en la universidad, inversamente la “democratización” tiene una profunda ligazón con la lucha por construir una universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo pobre. El movimiento estudiantil dio grandes gestas como el Cordobazo, el Mayo Francés, e incluso ya en el ala izquierda de la Reforma de 1918. Por esto, porque estamos por la unidad obrero-estudiantil, Impulsamos la participación de organizaciones obreras en la discusión de los proyectos de universidad.  Por otra parte, las experiencias de autoorganización estudiantil han sido a lo largo de la historia las que posibilitaron el mayor avance en la politización del estudiantado y las que liberaron las mayores reservas de combatividad y energías, como fue el “Doble Poder en Filosofía y Letras” que en los ’70 implementó el control estudiantil de los planes de estudio, nombró sus propios docentes y llegó a tomar en sus manos el funcionamiento de toda la Facultad. También recientemente tenemos experiencias de autoorganización que está planteado desarrollar como las Asambleas Interfacultades, las Asambleas Permanentes, las Comisiones, las Coordinadoras estudiantiles de Rosario, la organización de los delegados de curso o las comisiones como la de la carrera de Sociología (UBA) que en el 2002 dirigió el proceso de la elección directa. La Juventud del PTS en Historia lucha por barrer el gobierno de estas camarillas y sus intereses y poner la universidad bajo el gobierno efectivo de la mayoría estudiantil, los docentes y no docentes. Exigimos la verdadera libertad de cátedra permitiendo el funcionamiento de cátedras paralelas y seminarios. Estamos por terminar con los docentes de primera y de segunda con una representación unificada (claustro único) de todos los docentes, sean titulares, adjuntos o “auxiliares”, concursados o interinos. Este claustro creemos que debe estar compuesto por todos los docentes y graduados que lleven adelante investigaciones en la facultad, creemos que aquellos graduados que no participan de la vida académica actualmente tampoco deberían hacerlo en el gobierno de la carrera ni la universidad. Además planteamos la revocabilidad de todos los cargos bajo control de asambleas interclaustros. Para cualquier pelea, por más pequeña que sea, necesitamos organizaciones verdaderamente democráticas. Desde la Juventud del PTS proponemos la siguiente conformación para la Junta de Carrera: Mayoría estudiantil (la mitad + ­ uno) Claustro Único Docente (Concursados e interinos, sin graduados “puros”)


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HACIA LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CARRERA DE HISTORIA: LA PROPUESTA DE LA JUNTADA

POR QUÉ HAY QUE DEMOCRATIZAR LA JUNTA? Desde la Juntada en Historia apostamos a la construcción colectiva de la universidad con participación de todos los miembros de la comunidad académica. En el caso particular de nuestra carrera, creemos que es de vital importancia poder democratizar todos los espacios institucionales porque son las instancias en las que nos vemos involucrados desde el comienzo de nuestra formación dentro de la facultad, además, son las que determinan los contenidos, la programación, las rentas docentes, los concursos, etc. Desde antes de la reforma de 1918, los estudiantes y graduados hemos reclamado poder participar de forma democrática dentro de las discusiones y decisiones que se toman regularmente en la universidad. En consonancia con esta lucha histórica y con la posibilidad actual que nos plantea el proceso de lucha por la democratización en nuestra carrera en particular, discutimos con otros claustros y fuerzas para seguir apostando a la construcción colectiva de los espacios institucionales de la universidad. Todas estas razones nos llevaron a proponer e impulsar un curso de acción que es este plebiscito, el cual nos permite a todos los integrantes de la carrera participar de forma directa en la conformación de un nuevo órgano de gobierno dentro de nuestra carrera, llevando hacia adelante una lucha democratizadora. El hecho de que esta propuesta haya sido votada por mayoría una gran asamblea nos demuestra que pervive el ánimo lucha por la conquista de nuestro derecho a ser escuchados y poder participar de forma abierta en todos los procesos dentro de la facultad. La discusión que hoy llevamos adelante sobre la democratización excede a la carrera de Historia, porque es necesario que todas las juntas de las demás carreras de la facultad – y la universidad en general – puedan darse este debate. El proyecto que presentamos a continuación es un primer paso en la lucha.

SOBRE LA COMPOSICIÓN DE LA JUNTA: Claustro Único Docente con inclusión de graduados puros: el claustro único docente implica unificar en un mismo claustro a todos los que cumplen tareas docentes en la cotidianeidad de la carrera, independientemente de que sean titulares o ayudantes, así como los graduados que realicen tareas de investigación dentro de la facultad. Asimismo, creemos que es vital la inclusión de graduados puros (es decir, de graduados que no son docentes o investigadores de la Facultad) dentro de este claustro, ya que entendemos que quienes se desempeñan por fuera de la academia pueden aportar desde la Junta a la construcción de una carrera que construya una Historia Popular, hecha desde y con el Pueblo. Paridad Docente-Estudiantil: uno de los rasgos más antidemocráticos en la actual junta es la mayoría de los votos del claustro docente frente a los otros dos – estudiantes y graduados. Creemos que es necesario modificar esta situación otorgando a los dos claustros únicos la misma cantidad de representantes para poder construir de forma más democrática y participativa, evitando la supremacía de un claustro sobre otro. Por último, entendemos que la proporcionalidad de las representaciones de los claustros se debe dar de forma tal que permita la elección de por lo menos dos minorías, para garantizar que haya varias voces que representen la realidad política de la carrera. Es por todo esto que proponemos que cada claustro tenga 7 representantes, y que las minorías entrarían porcentualmente por sistema D’hont. Esto último quiere decir que en una elección típica habría una mayoría y dos o tres minorías, logrando una composición de junta que se parezca más al escenario político de la carrera. Revocabilidad: consideramos que la forma más justa para proceder en el caso de que se llegue a esta instancia es que para poder llevar a cabo un plebiscito sobre si revocar el mandato la representación en cuestión, es necesario conseguir las firmas de un 20% del padrón (entre los dos claustros) que le otorgue legitimidad al reclamo.


SOBRE EL DIRECTOR: Quién puede ser director: El actual reglamento plantea que solo puede ser director de la Carrera alguien perteneciente al claustro de profesores (Titulares, asociados y adjuntos regulares) o una mínima porción del claustro de graduados (JTPs concursados con al menos dos años de antigüedad en el cargo). Desde La Juntada en Historia planteamos que eso no hace más que recrear la estructura de poder de los profesores, tal como pasa en el resto de las instancias de cogobierno. Por eso, venimos a plantear que cualquier docente o graduado de la carrera debe poder acceder al cargo de director. Esto se corresponde por supuesto con nuestra propuesta de Claustro Único Docente con inclusión de graduados puros. Cómo se elige: Para nosotros la elección debe ser directa, es decir, que las personas cuando votan a su representación en junta también lo hacen para el director de la misma (1 persona = 1 voto). Las boletas de las listas dirían, en el caso de que lo tengan, quien es su candidato a director. Que atribuciones tiene: porque entendemos que la figura del director es una figura política, creemos que elección directa le permite a cada candidato plantear un proyecto político sobre el cual construirá su gestión en caso de ser electo. de esto se desprende que las tareas del director se dan en un plano político y no solo en un administrativo, no pudiendo pasar sobre la Junta Departamental de forma unilateral pero si teniendo la potestad de desempatar en una elección en esta instancia. La importancia de esto radica en que, en el caso contrario, el que desempate sea el consejo directivo donde, tanto graduados como estudiantes, nos vemos sub representados debido al carácter antidemocrático de este espacio. Un director votado con un programa de forma directa estaría en consonancia con la realidad de la carrera y con los intereses de los miembros de ella.

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AGRUPACIÓN DE GRADUADOS 2013 “PARA SEGUIR CONSTRUYENDO” (MAYORÍA GRADUADOS EN JUNTA) Y AGRUPACIÓN DE ESTUDIANTES “EL FIN DE LA HISTORIA”

¿UNA CARRERA PARA TODOS O EL BOTÍN DE UNOS POCOS CORSARIOS? Presentamos esta propuesta de manera conjunta porque entendemos que las soluciones políticas tienen que partir tanto del reconocimiento de la variedad de opiniones, como en la búsqueda de un consenso integrador que nos permita trabajar de conjunto de una manera armoniosa y constructiva. Consideramos que los avances realizados hasta ahora en la democratización de la carrera y el departamento se pudieron lograr gracias a la unidad de los claustros estudiantil y graduado pero que, como todo proceso, se han registrado diversos problemas que debemos analizar y superar. Uno de ellos ha sido nuestra imposibilidad en lograr cambios duraderos en la conformación de la Junta de la Carrera de Historia, lo que nos ha colocado en el actual intríngulis y del que debemos salir construyendo consensos y avanzando en conjunto. Desde 2013 “Para seguir construyendo” siempre apostamos por el trabajo transparente e idóneo como garante de la difusión clara de la información. Ya hemos dicho que creemos que la asamblea y otros métodos de democracia alternativa son mejores que una organización oligárquica de dos docenas. Es por ello que hoy día consideramos al plebiscito como una herramienta necesaria para impedir que entre gallos y medianoches nos impongan un Director y ninguneen nuestra opinión. La agrupación El Fin de la Historia surge de una lectura en común de distintos compañeros sobre la situación de la carrera y la voluntad de militar para profundizar la lucha por la democratización. Creemos que la lucha por la democratización de la facultad es un aspecto de una pelea más general, ya que la organización interna de la facultad refleja estructuras mayores de nuestra sociedad. A la vez, creemos que para generar la conciencia de que las cosas sí se pueden cambiar, debemos pelear por objetivos alcanzables. Nos negamos a debatir sobre el socialismo en Plutón si todavía no pudimos consolidar las conquistas de los últimos años, pero a la vez tenemos plena conciencia de lo que podemos lograr


como estudiantes, con el apoyo de docentes y graduados dispuestos a pulverizar las estructuras vigentes. La clave para ganar esta batalla está tanto en nuestra unidad como en nuestra seriedad. Proponemos una militancia que no se limite a la agitación en los momentos de crisis. Como estudiantes, no se nos tiene que escapar la tortuga en coyunturas clave, pero a la vez es importante entender que sólo con el esfuerzo cotidiano lograremos cosechar el fruto de nuestra lucha.

CLAUSTRO ÚNICO DOCENTE CON GRADUADOS Y PARIDAD CON CLAUSTRO ESTUDIANTIL Para lograr la correlación de fuerzas necesaria para imponer a la gestión de la facultad un modelo democrático de Junta, debemos aspirar a una unidad que incluya a estudiantes, docentes y graduados de nuestra facultad. Es por eso que defendemos el claustro único docente, con igual cantidad de representantes que los estudiantes. El claustro único docente debe incluir a todos los docentes y graduados de la facultad, sin ningún tipo de distinción. Así se terminaría con la camarilla hegemónica del claustro de Profesores (Titulares y Adjuntos), una minoría de 19 personas de la carrera con más representantes en Junta que los estudiantes y graduados.

SOBRE GRADUADOS “PUROS” Los llamados graduados “puros”, aquellos que no trabajan en nuestra facultad, también deben tener la oportunidad de ser ciudadanos en Historia, ya que aunque no estén en el día a día de la carrera, siguen manteniendo lazos muy fuertes con la facultad. Excluirlos significaría rechazar el apoyo de un sector de nuestra carrera históricamente progresivo. La inclusión de los graduados “puros” en la vida política de Historia es de gran importancia, ya que a través de ellos la facultad se mantiene en contacto con la realidad de las escuelas secundarias de Capital y Provincia, y de esta manera nuestra carrera se enriquece con el aporte de los trabajadores docentes, cuya experiencia en la enseñanza y en la actividad sindical ha sido tradicionalmente ninguneada por la elite académica. Los compañeros del PO califican a los graduados “puros” como “masa de maniobras” de las agrupaciones que actuarían como punteros, otorgando lugares en las cátedras a cambio de votos. Este argumento “a la Gino Germani” no sólo caracteriza a los graduados “puros” como un sector intrínsecamente regresivo -cuando la realidad ha demostrado lo contrario-, sino que además pierde de vista que no todos los graduados quieren ser docentes en Filo (el “chori y la coca” según los compañeros del PO). Muchos están más que satisfechos con ser profesores de Medias y Terciarios, y quieren que su experiencia tenga un correlato político en Historia. Es nuestra tarea permitir que este sector valioso contribuya a la vida de nuestra carrera, ya que han sido estos compañeros quienes han impulsado junto a los estudiantes las grandes luchas por cambiar las cosas en Historia.

ELECCIÓN DIRECTA DEL DIRECTOR Nuestra propuesta es “una persona = un voto, sin distinción de claustros”. Se han presentado argumentos bizarros contra la elección directa, por ejemplo, que “alimenta el personalismo”. Sí, puede ser. Pero la elección del Director por 10 personas en la Junta es muchísimo peor, porque alimenta los arreglos entre camarillas a espaldas de cientos de docentes y miles de estudiantes. Se ha argumentado incluso que Menem fue elegido con voto directo. Esto es verdad pero, entonces, ¿cuál es la propuesta superadora? ¿Volver a la “democracia” del s. XIX, donde se elegían electores, que elegían a otros electores que votaban al presidente? La fórmula “una persona = un voto” no hace milagros, pero es mucho mejor que el sistema actual que permite que 10 personas nombren al Director.

ATRIBUCIONES DEL DIRECTOR Algunas propuestas elevadas buscan quitarle al Director del Departamento la potestad de desempatar en votaciones de Junta. Consideran que ante un caso así la que debe decidir es la Asamblea Interclaustros. Esto, y lo decimos con todo respeto, es un disparate que puede tomar dimensiones épicas. Esta propuesta podría provocar una situación en que los representantes estén empatados de manera crónica en la junta, y eso nos lleve a tener constantes asambleas cada dos semanas para terminar de resolver cada detalle del funcionamiento de la carrera. Si bien éste puede ser el sueño de algunos compañeros de tinte autonomista, la experiencia cotidiana de nuestra carrera nos demuestra que no podemos vivir de asamblea permanente. De esta manera se desgasta la participación, y se termina produciendo una chatura que nos impide tener una real masividad, justo cuando más necesaria se hace la participación. Si el Director es votado con voto directo, el recortarle atribuciones a cambio de “democratizar la decisión” es una redundancia. Quienes como el PO proponen que el Director siga siendo elegido por los 10 integrantes de la Junta, plantean a la vez que el Director no pueda desempatar, y que el desempate se vote en asamblea. Es una confesión del carácter poco democrático y representativo de su propuesta de elección de Director.


NUESTRA PROPUESTA DE DEMOCRATIZACIÓN: Junta compuesta por dos claustros y un Director: -Claustro Único Docente: unificación del claustro de Graduados y Profesores en uno solo, integrado por todos los Graduados de la carrera de Historia que se empadronen y los docentes que den clases en Filo, cualquiera sea su cargo y designación. -Claustro de Estudiantes Paridad de representantes entre los claustros. Siete integrantes por cada uno. Elección de representantes según sistema proporcional (D’Hondt), para que la composición de la Junta refleje realmente el resultado de las elecciones. Elección directa del Director y del Secretario Académico de la carrera con un padrón unificado de ambos claustros. Una persona igual un voto, sin distinción de claustros. Revocabilidad de los representantes y del Director. Sistema de dos partes: 1) se deben juntar el aval de al menos el 20% del padrón para 2) habilitar un plebiscito revocador.

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PROPUESTA DE IZQUIERDA SOCIALISTA

PARA DEMOCRATIZAR HISTORIA: ELECCIÓN DIRECTA BAJO EL MECANISMO UNA PERSONA = UN VOTO, MAYORÍA ESTUDIANTIL Y FUNCIONAMIENTO DE LA CARRERA EN PLENARIOS Y ASAMBLEAS La crisis abierta en Historia pone sobre el tapete la necesidad de avanzar en la democratización de la carrera, como así también del régimen que rige la facultad y la Universidad de Buenos Aires en su conjunto. Desde nuestro punto de vista, el régimen universitario se basa en una diferenciación arbitraria entre una élite profesoral que “imparte”, reproduce y “produce” “conocimiento” y quienes carecen de la “luz del saber profesoral”, los a-lumnos. Esta misma élite administra los recursos económicos, crea y elimina las normas de convivencia, ejecuta todas la decisiones que ellos mismos toman. Son estas mismas personas quienes cuentan con mayor representación en los órganos de cogobierno y más peso a la hora de elegir a todas las autoridades,sacadas de su mismo seno, en todas las instancias del gobierno universitario. Esta situación provoca que un número reducido y privilegiado de personas, los profesores/as titulares concursados ejerza arbitrariamente el poder sobre la inmensa mayoría de los demás integrantes de la universidad: estudiantes, trabajadores no docentes y docentes de mas bajo “escalafón”. La existencia de este régimen antidemocrático produjo consecuencias negativas y visibles para nuestra carrera en el pasado reciente. Después de un período de movilización y debate posterior al 2001 en el que la junta de Historia no funcionó como tal, tras haber colapsado por el impedimento de elegir un director, se produjeron grandes transformaciones en la carrera como la apertura de cátedras paralelas, la incoporación de seminarios y nuevas materias que ampliaron la pluralidad ideológica y política , entre otras conquistas. En los últimos años las autoridades de la facultad y de la carrera impulsaron un encauzamiento institucional de este proceso que culminó con el reestablecimiento de la junta departamental con su composición (4 profesores, 3 graduados y 3 estudiantes). Por otra parte, desde 2008 hasta la fecha se restableció la figura del director de departamento. Aunque se realizaron asambleas ante cada votación de director, la renovación institucional de autoridades se realizó en estos años mediante un mecanismo de votación cerrado en la junta de carrera. De esta forma los 10 integrantes de este organismo eligieron al


director a instancias de los mas de 2500 estudiantes y docentes que formamos parte de la carrera. El voto de los 4 profesores representó tan solo a 14 colegas, en tanto que el voto de los 3 estudiantes representó a mas de 2200 compañeros. En síntesis, el conjunto de las decisiones que atañen a la carrera y la elección del director son potestad exclusiva de un organismo que expresa de forma distorsionada la composición de la totalidad de la comunidad académica . De lo que se trata en consecuencia es de avanzar en la democratización del mecanismo de elección de director y en el órgano de cogobierno de Historia alternado su actual composición, como así también en la implementación de instancias de debate , participación y toma de decisiones que involucren al conjunto de la carrera, garantizando que se efectivice el citado proceso de democratización.

TRES PROPUESTAS PARA DEMOCRATIZAR LA CARRERA 1)Elección directa del director de carrera mediante el mecanismo 1 persona=1 voto   La implementación de este mecanismo  obligaría  a los candidatos a dar cuenta de sus propuestas frente a la amplia mayoría de estudiantes y docentes no concursados, poniendo en pie de igualdad a la hora de elegir las autoridades de la carrera, al conjunto de la comunidad académica de historia, rompiendo de esta forma con la lógica estamental imperante. Esta propuesta se opone por el vértice a la del voto directo ponderado, propuesto por las autoridades de la facultad. La elección directa ponderada, sistema que rige hoy en Sociales, mantiene lo esencial del actual mecanismo electoral en tanto propone un voto calificado  confiriéndole un gran poder de decisión al claustro de profesores. Con este mecanismo la votación total de cada claustro equivale a 1/3 del total de la elección . Dado que el claustro de profesores está compuesto por 14 docentes y el de estudiantes por unas 2200 personas, si se aplicase ese criterio en Historia, el voto de un docente equivaldría al de 157 estudiantes. El único mecanismo que implica la participación en términos igualitarios del conjunto de la carrera y expresa a la vez la voluntad de la mayoría en cuanto a la elección del director es la elección directa bajo el criterio un estudiante, un graduado, un profesor =un voto 2)Junta departamental: Por mayoría estudiantil y claustro único docente Para que el órgano de co-gobierno de Historia sea representativo debe reflejar la proporción existente en la carrera entre docentes y estudiantes. Proponemos en primer lugar que el claustro estudiantil cuente con una representación mayoritaria en la junta de carrera.. Los estudiantes constituimos la amplia mayoría de la comunidad académica de Historia y por tanto, los intereses de este claustro, que es oprimido dentro de la estructura universitaria, refleja el interés mayoritario en la carrera. Por otra parte proponemos la conformación de un claustro único docente que acabe con la diferenciación ficticia y funcional a los intereses de los sectores concentrados de poder en las carrera entre profesores titulares concursados (insistimos se trata de catorce profesores)y la amplia mayoría docente ,unas 300 personas, que se encuentra sub- representada en el claustro de graduados, compuesto en gran parte por docentes egresados de la facultad. Si bien la carrera cuenta con tan solo 2 trabajadores no docentes propios , señalamos que los no docentes deberían tener voz y voto en el Consejo Directivo de la facultad.Son estos trabajadores quienes mantienen en funcionamiento la facultad con su labor cotidiana y por lo tanto deben contar con representación el máximo órgano del cogobierno de Filosofía y Letras. 3)Funcionamiento de la carrera mediante plenarios y asambleas Si bien serían grandes pasos en el camino de la democratización de la carrera, no creemos que los cambios en la composición actual de la junta departamental y en el mecanismo de elección del director solucionen por si mismos el problema de la democratización. Este objetivo solo puede alcanzarse mediante el involucramiento del conjunto de la comunidad de historia.En este sentido proponemos que las principales discusiones de la carrera sean discutidas en plenarios y asambleas que funcionen periódicamente y que las principales problemáticas de la carrera sean motivo de debate en cada curso. Aspiramos a su vez a romper con la lógica de la carrera “isla” y que ese debate incluya la preocupación por la articulación de la carrera con organizaciones populares y de trabajadores.


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PROPUESTA DE LA AGRUPACIÓN MILCÍADES PEÑA (MST EN HISTORIA)

INTRODUCCIÓN En las últimas semanas se abrió un fuerte debate sobre la necesidad de defender el método de elección directa del Director que conquistamos hace ya varios años y sobre la necesidad de avanzar en un proceso más integral de democratización de la composición de la Junta departamental. Estos debates, que venían demorados desde hace tiempo, cobraron impulso a partir del ataque directo a nuestra carrera, perpetrado por la gestión de la facultad y sus representantes de profesores y graduados en el Consejo Directivo, así como de las “representaciones” de profesores, minoría de graduados y mayoría estudiantil (La Mariátegui) en Historia. El pronunciamiento masivo en asamblea de más de 500 estudiantes y docentes en defensa de la elección directa eligiendo a Mariano Rodríguez Otero como Director y de la democratización de la Junta, parece no haber sido suficiente para evitar que la mayoría de los “representantes” de la Junta de Historia traicionen este mandato. La elección ilegítima del profesor Campagno por esta Junta que ya no representa a nadie y el posterior aval del Consejo Directivo, encerrado en la oficina del Decano y sin la presencia del claustro estudiantil a esta maniobra, ponen de manifiesto la necesidad de avanzar ahora en la democratización de nuestra carrera y su cogobierno. El plebiscito convocado para la semana del 20 al 24 de mayo es una excelente oportunidad para que la legitimidad expresada en las asambleas se vuelva a manifestar de manera masiva por un nuevo modelo de composición de la Junta verdaderamente democrático y por la reafirmación del método de elección directa de los Consejeros y el Director. La jornada de debate convocada para el 15 de mayo y el plebiscito son también una oportunidad para debatir sobre los modelos de democratización que defendemos las agrupaciones estudiantiles y docentes. Es en ese sentido, que desde la agrupación Milciades Peña (MST en Historia) hacemos este aporte al debate.

MARCO GENERAL Y ALGUNAS REFLEXIONES La organización de la Universidad reproduce el esquema heredado de la división medieval del trabajo artesanal. La misma estaba estructurada en torno al maestro, quién supervisaba la producción y conocía sus secretos, los oficiales, que solo manejaban aspectos específicos del proceso, y por ultimo los aprendices, quienes cumplían el rol de mano de obra no calificada. El paralelismo establecido entre maestro-profesor, oficial-graduado y aprendiz-estudiante no es una construcción arbitraria, sino el resultado de la aplicación de la genealogía a los efectos de comprender el funcionamiento del sistema universitario. Los claustros así constituidos conforman un sistema de castas que, apoyándose en la existencia de sectores con actividades diferenciadas, no hace mas que perpetuar el dominio de un estamento privilegiado por sobre el resto de la masa universitaria. Este dominio se asienta sobre la base de lo que Foucault llamó en su momento dispositivo poder-saber, es decir, una ponderación particular del conocimiento, la verdad y las respectivas vías de acceso a ellos. El mismo fundamento filosófico implícito en la existencia misma de los claustros prescribe que los profesores son los que saben, los graduados (o auxiliares docentes) los que saben menos y los estudiantes los que nada saben. Fue en contra de este status quo que lucharon los estudiantes de 1918 en Córdoba inaugurando una nueva época de avances y retrocesos en la perspectiva de la democratización del gobierno universitario. Decían en el manifiesto liminar de aquel entonces: “Nuestro régimen universitario-aún el mas reciente-es anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra éste régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes…” Es en este espíritu, en el que pretendemos enmarcar nuestra propuesta, ya que mas allá de las formulas algebraicas a la hora de conformar el cogobierno o de los distintos mecanismos de elección, de lo que se trata es de darle mas protagonismo al movimiento estudiantil en la toma de decisiones. Asimismo, entendemos que una verdadera y profunda democratización de la universidad solo puede ir de la mano de la democratización de la sociedad y su transformación en un sentido socialista.


Esa democratización profunda tarde o temprano debería poner en discusión el propio concepto medieval de división en claustros. En ese sentido la lucha por reformular la representación de los claustros implica pensar a largo plazo en la eliminación de los mismos, para poder construir un modelo en que los distintos actores gremiales e institucionales puedan participar en cada una de las problemáticas que atraviesan la vida universitaria a través de listas políticas cuyo denominador común sea su proyecto, independientemente del rol que jueguen sus integrantes en el proceso de producción del conocimiento (docentes o estudiantes). Esto ultimo que planteamos no pretende acelerar los tiempos reales del debate en la carrera, sino simplemente problematizar un poco mas de lo que se lo viene haciendo sobre la verdadera esencia del modelo universitario y como mínimo dejar planteados posicionamientos mas de fondo que el movimiento estudiantil y docente a la larga tendrá que encarar. En síntesis, obedecen a posicionamientos más estratégicos que no necesariamente tengan que verse reflejados en las votaciones que vamos a llevar adelante en el plebiscito. Decimos esto, porque de lo que se trata en este plebiscito es de construir entre todos las mejores propuestas de consenso que permitan reunir una fuerte mayoría para responder a los ataques de los que quieren abortar el proceso de democratización. Por eso, la propuesta que vamos a defender para que sea votada fue elaborada en conjunto con otras agrupaciones estudiantiles, la agrupación de graduados que hoy detenta la representación mayoritaria de su claustro y el actual Director Rodríguez Otero. Consensuamos esta propuesta sabiendo que hoy son distintos los grados de desarrollo de este debate en cada claustro y apostando a que la masividad del plebiscito no solo se construya a partir de la participación de los estudiantes, sino también de un amplio número de docentes y graduados.

PROPUESTA 1-Composición de la Junta Proponemos que se integre con dos claustros. Claustro único docente integrado por todos los docentes, investigadores y graduados y Claustro estudiantil. Sabemos que algunas agrupaciones estudiantiles no comparten que los graduados que no cumplen funciones de docentes o investigadores en la facultad sean parte del Claustro único docente. Nosotros no compartimos ese criterio, ya que esos graduados pueden aportar a las elaboraciones de la Junta. Muchos de estos compañeros están vinculados laboralmente con la educación media y terciaria y pueden ser un aporte importante a la construcción de nuestros profesorados. Restringir, además, la participación solo a los contratados por la facultad, deja peligrosamente en manos de la gestión y el decanato el control del padrón de ese Claustro. 2-Numero de miembros Que esté integrada por 14 consejeros (7 por cada claustro) electos de manera directa y estableciendo el reparto entre las distintas listas por sistema D’hont Algunas agrupaciones plantean que los estudiantes tienen que ser la mitad más uno de los miembros. No lo compartimos por dos razones. En primer lugar, porque como explicamos antes, para nosotros la estrategia última tiene que ser la eliminación del sistema de elección por claustros, por lo que nos parece secundario que en una Junta democratizada y habiendo eliminado el “sacrosanto” claustro de profesores, un sector tenga que imponerle mayorías a otro. Además, esto no sería garantía de nada, ya que por ejemplo fue desde el propio claustro estudiantil desde el que provino la mayor traición al proceso democratizador en nuestra carrera. En segundo lugar porque queremos que esta lucha y la participación en el plebiscito sea asumida con fuerza por la mayoría de los docentes. Mayoría estudiantil puede sonar muy bonita pero atenta contra la unidad necesaria hoy en la carrera. 3-Elección del Director Proponemos que se refrende la conquista de nuestra carrera de elegir al Director en forma directa. Que se lo haga en conjunto con la elección de Consejeros docentes y estudiantiles mediante urna, 1 persona 1 voto. Rechazamos cualquier mecanismo que pondere con mayor validez el voto de un claustro sobre otro. Algunas agrupaciones proponen abandonar el mecanismo de elección directa que venimos defendiendo desde hace años y que al Director lo voten sólo los miembros de Junta. Nos parece que este mecanismo significaría un retroceso para la carrera, además de abrir las puertas a todo tipo de componendas entre los 14 consejeros a espaldas del conjunto de la comunidad de la carrera. Votarlo de manera directa y en conjunto con los Consejeros permite que todos conozcan la


propuesta de ese Director y además esa situación lo obliga a tener que presentar un programa o proyecto al que después debería ceñirse en su mandato. 4-Revocabilidad de los mandatos Que todos los consejeros y el Director se subordinen a las decisiones tomadas en las asambleas interclaustros o de sus respectivos claustros en la medida que estas tengan un grado de representatividad como mínimo equivalente al 15% de los votantes de la elección en que fueron electos. Para revocar a un Consejero o al Director, que se lo haga mediante un plebiscito revocatorio donde se vote por sí o por no y que el mismo sea convocado por la Junta en caso de que se reúnan al menos las firmas del 20% de los empadronados del claustro correspondiente para los consejeros y de ambos claustros para el Director.

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PROPUESTA PARA LA REFORMA DEL REGLAMENTO DE JUNTA DEPARTAMENTAL DE LA CARRERA DE HISTORIA (LA CORRIENTE)

La lucha por la democratización tiene su base en un proceso que cosecha experiencias históricas, lejanas y recientes. La necesidad de acabar con reducidos grupos de profesores que buscan la consolidación de una universidad elitista, al servicio de unos pocos, ha impulsado a desatar la lucha por la democratización de nuestra carrera y la universidad. El primer gran hito dentro de esta pelea por terminar con los mecanismos antidemocráticos de la Universidad pertenece a los estudiantes cordobeses quienes, movilizados de a miles, pusieron en jaque a las autoridades de la Universidad Nacional de Córdoba, en la histórica Reforma del 18. En una época en que los obreros y los pueblos del mundo, alumbrados por la Revolución Rusa, templaban esperanzas de acabar con la injusticia de la opresión de las mayorías por minorías, los estudiantes cordobeses se rebelaron contra quienes reproducían los conocimientos y los métodos de las clases dominantes en la universidad. Estos, inauguraron la participación estudiantil en las instancias de cogobierno de las universidades, lograron la conquista de la autonomía universitaria y su independencia formal del Estado, abriendo así un largo período de luchas por la real democratización en las universidades del país y Latinoamérica, que se extiende hasta nuestros días. En la UBA, esta lucha viene dándose hace tiempo. Sin embargo, cuando en el 2006 Atilio Alterini –un exfuncionario de la dictadura- logró el consenso mayoritario de la Asamblea Universitaria y estuvo a punto de ser electo Rector, se puso en evidencia -frente al conjunto de estudiantes y docentes- el funcionamiento profundamente antidemocrático del gobierno de la Universidad. Esta pelea tuvo eco en nuestra Facultad, y particularmente en la carrera de Historia. En nuestra carrera, el órgano de cogobierno es la Junta Departamental. Esta, se encuentra integrada por miembros de distintos claustros. La Junta es de carácter consultivo, no decide sino que propone medidas al Consejo Directivo de la facultad. Está compuesta por 3 estudiantes (los votan casi 2500 estudiantes), 3 graduados, (los votan aproximadamente 300 graduados) y 4 profesores (se eligen/votan entre sólo 37 profesores titulares, asociados o adjuntos concursados) y el Director de la carrera. Este último puede ser sólo un profesor titular, asociado o adjunto concursado, a partir de una enmienda que impuso Romero. Su función es “dirigir, organizar y coordinar todas las actividades del Departamento”. No resuelve ni vota en la Junta; sólo desempata en caso de empate. En el año 2009, luego de varios años de acefalía de la Junta producto del avance de la lucha y el quiebre del sector hegemónico hasta entonces (“los modernos”), se logró consensuar un programa de 32 puntos para la democratización de la misma. En este momento, tuvimos la posibilidad, con los consejeros estudiantiles y graduados, de imponer un Director de la carrera (el docente Mariano Rodriguez Otero), bajo el programa acordado. Un gran avance para esta pelea de varios años. Sin embargo, tras cuatro años de la elección del Director por la Asamblea Interclaustros, no se ha podido avanzar en esos puntos. El protagonismo del conjunto de los estudiantes, necesarios para avanzar con este proceso, no se han masificado, y el debate de la democratización se ha estancado.


Pero hoy nos encontramos ante una nueva situación: luego de vencer el plazo de Rodríguez Otero como Director, se ha abierto un nuevo período de discusión y de lucha por delante para profundizar efectivamente la democratización de la Junta. La maniobra del bloque de profesores junto con la minoría de graduados (Haciendo Historia) y la mayoría estudiantil (La Mariátegui) de acordar e imponer un candidato por fuera de lo discutido y votado en la Asamblea Interclaustros puso de manifiesto, una vez más, la necesidad de reformar el reglamento de la Junta, el cual permite que unas pocas personas puedan definir al margen de la movilización de estudiantes y docentes de nuestra carrera. En este momento es necesario profundizar la discusión del conjunto de la carrera para reformar el reglamento de Junta y lograr su democratización.

PROPONEMOS 1) Claustro único docente La estructura de la Junta Departamental tiene varios mecanismos antidemocráticos. Entre ellos, que dentro del claustro de profesores sólo voten los titulares, asociados o adjuntos concursados, siendo la inmensa mayoría de los docentes (interinos, JTP, ayudantes) los que no pueden votar ni presentarse, debiéndolo hacer en un claustro aparte, el de graduados. En este sentido, proponemos la unificación del claustro de profesores y graduados en un claustro único docente. Actualmente, a la división de hecho que existe entre los claustros le es asignada, a su vez, una diferenciación de carácter político, que distingue derechos dentro de un mismo claustro. De esta manera, creemos que es preciso defender los intereses particulares y la representatividad de cada claustro, aunque pueda llegar a tener un carácter contradictorio en determinadas situaciones, pero nos oponemos a que se realice una división en claustros en base a la adjudicación de funciones políticas a esta división. Es decir, la división dentro del claustro se basa en una distinción que se hace dentro de la Universidad, que establece que hay docentes de primera y docentes de segunda. Esta desvalorización del graduado como docente parte de la diferenciación de “profesores” y de “auxiliares” que, según la normativa actual, establece que solo son docentes los “profesores”. Esto a pesar que la masa de trabajo la realizan los “auxiliares”. Si no son concursados dependen para la renovación de su contrato de la voluntad del titular de la materia año a año. La situación del auxiliar concursado no es mucho mejor ya que sólo cubre el cargo por dos años tras el cual debe concursar nuevamente. Es por esto, que entendemos que los “graduados” deben tener igualdad de derechos y consideraciones que los “profesores”. Es necesario un claustro único docente que termine con esta diferenciación técnica y que permita a los hoy llamados graduados tener una igualdad en la duración de sus concursos, en la continuidad en el cargo post-concurso. 2) Paridad Docente-estudiantil Entendemos que la Junta Departamental debe regir bajo la paridad docente-estudiantil. Creemos que, como estudiantes, nuestros reclamos también son sentidos por la mayoría de los docentes. La lucha por las asignaciones docentes, por la apertura de cursos, por un edificio único que permita mayor cantidad de horarios de cursada, entre otras, no son meras reivindicaciones estudiantiles, sino que también son reivindicaciones de los docentes. De esta forma, la lucha estudiantil va de la mano con la lucha docente. Así, el motor más dinámico de nuestra carrera – los estudiantes – lucha junto al otro sector protagonista de nuestras luchas, los docentes. Si bien el estudiantado es una gran mayoría en la carrera, no implica que “por ser más” debamos pasar por arriba de las representaciones docentes. Ellos no sólo se paran frente al aula, sino que también son trabajadores de esta Facultad y de esta Universidad. Por ese motivo, entendemos que la representación de los claustros debe ser la misma. Por otra parte, proponemos que la composición de la Junta sea a través de diez (10) miembros, es decir: cinco (5) representantes del Claustro Único de Docentes e Investigadores, y cinco (5) del Claustro Estudiantil. De esta forma, podrán haber tres (3) representantes por la mayoría y dos (2) por la minoría en cada claustro. 3) Derogación de la enmienda Romero, que establece que el Director debe ser un profesor regular titular, asociado o adjunto concursado, para que cualquiera pueda ser director. 4) Elección de Director de forma colegiada para fortalecer el cogobierno, siendo el Director uno de los representantes elegidos por la Junta electa. Sus funciones son ejercer la organización y coordinación de todas las actividades del Departamento. Convocar y coordinar las reuniones de Junta de forma periódica y representar al Departamento ante las autoridades de la Facultad.


En el artículo 52 de la Ley de Educación Superior (LES), aprobada durante el menemismo, asigna a los decanos y rectores la exclusividad de las funciones ejecutivas, excluyendo a los estudiantes de las instancias resolutivas. En ese camino Ernesto Villanueva, ex presidente de la CoNEAU, organismo impulsado por la LES que evalúa si las universidades están adecuadas a los parámetros establecidos por el Ministerio de Educación, definidos por el Banco Mundial, considera un problema la existencia de gobiernos colegiados: “Esto lleva a que la toma de decisiones sea muy compleja, ya que en ocasiones, los grupos de minoría en alianza condicionan el funcionamiento de estos cuerpos y por ende el de la gobernabilidad de la institución (…) habría que plantear una delimitación más clara entre las funciones de carácter ‘legislativo’ – en general la de los cuerpos colegiados – con las de carácter ejecutivo, a cargo de las autoridades unipersonales (decanos, rectores)”. Todos los esfuerzos están puestos en que los estudiantes pierdan poder de decisión en los cogobiernos al favorecer figuras unipersonales a través del voto directo existente en varias universidades del interior (muchas de reciente creación). De esta manera, la Ley de Educación Superior menemista aún vigente, la CoNEAU, el Banco Mundial y el Ministerio de Educación de la Nación quieren pasar a un sistema que refuerce las figuras unipersonales y dejar al resto de los integrantes del cogobierno fuera de las instancias resolutivas y ejecutivas, retrocediendo del cogobierno impuesto por la Reforma del 18. 5) Que todos los cargos sean revocables y que la Junta funcione basada en mandatos de los cursos, Asambleas Generales y de claustros, cuerpos de delegados, etc. Los miembros de la Junta deben convocar, hacerse presente y participar de las Asambleas Interclaustros. Las funciones de la Junta deben ser resolutivas.

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APORTE DE LA JUVENTUD DEL NUEVO MAS A LA DISCUSIÓN SOBRE LA DEMOCRATIZACIÓN DE HISTORIA

DEMOCRATIZAR LA CARRERA ES PONERLA EN MANOS DEL MOVIMIENTO DE LUCHA  Los estudiantes de Historia llegamos a este debate luego de un largo proceso de asambleas y movilizaciones que atraviesa nuestra carrera hace ya casi una década. En los últimos 4 años, la discusión sobre la democratización de la misma había quedado relegada a un segundo plano, mientras que la Junta de Carrera y el Consejo Directivo de la facultad avalaban al candidato a director elegido por la Asamblea. Este año, por primera vez la decisión de la Junta fue en sentido contrario al mandato asambleario, revelando los límites de lo que venía siendo el proceso democratizador: no se había transformado la institucionalidad de la carrera para adaptarla al método asambleario, sino que una y otra cosa coincidían solo de manera circunstancial. La ruptura de esa coincidencia expone a la luz del sol el carácter profundamente antidemocrático de la Junta de Carrera, y más en general, de la forma de gobierno de nuestra facultad y de la universidad en general. Carácter que no se transforma con tal o cual director de carrera, sino cambiando de raíz la composición de la Junta y el método mismo de la elección de director. El primer considerando del que parte nuestra propuesta, es que la actual composición antidemocrática de los organismos de co-gobierno universitarios, está puesta al servicio de un interés social determinado: el interés de los diferentes gobiernos capitalistas en mantener la educación al servicio del mercado. La asfixia presupuestaria que sufre el conjunto de la educación pública, combinada con las leyes mercantilizantes (Ley de Educación Superior, actualmente Ley Nacional de Educación, etc.), la política de “recursos propios”, la total des-jerarquización de las humanísticas por no servir de manera directa e inmediata a la acumulación de capital, etc., son las formas concretas en que ese interés social es impuesto desde el Estado a la universidad. El gobierno kirchnerista, lejos de modificar estas cosas, las mantiene e inclusive profundiza.  Pero dado que la Universidad es autónoma (conquista obtenida por el movimiento estudiantil desde la Reforma de 1918), el gobierno y el capital necesitan tener también sus propios agentes al interior de la misma, que actúen como correa de transmisión de dichos intereses. Se apoyan entonces en un sector social específico al interior de la universidad: una pequeña élite de profesores concursados titulares y adjuntos, que es muy minoritaria inclusive al interior del propio claustro docente (cuya enorme mayoría no está concursada o no desempeña esos cargos, e inclusive en muchos casos ni siquiera cuenta con rentas para desempeñar sus funciones). Esta élite de profesores hegemoniza la totalidad de los organismos de co-gobierno en todos sus niveles (universidad, facultades, carreras), poseyendo mayoría propia en todos ellos.


De esta manera, el problema de la democratización no se trata de un mero problema de formas o de procedimientos: se trata de disputar la orientación social de la universidad, es decir, al servicio de quién y de qué está, qué objetivos se plantea, y de qué medios materiales se dota para lograrlos. Democratizar es, entonces, quebrar el poder político de esta camarilla profesoral en la universidad, para ponerla al servicio de la clase trabajadora y de las mayorías populares, de su elevación cultural y de su lucha emancipadora, para que el conocimiento no sea un privilegio ni un bien transable, sino un derecho y una herramienta de progreso colectivo. Es dotarnos de los medios políticos para defender en mejores condiciones la educación pública, laica, gratuita, masiva y de calidad.

¿CÓMO SE DEMOCRATIZA? Partiendo de lo anterior, el problema de los órganos de co-gobierno no es entonces ni un problema abstracto-formal de “quién es mayoría numérica”, ni un problema técnico-jerárquico de “quién posee más conocimiento”, ni mucho menos un problema de castas o estamentos de tipo feudal que deban ser “equilibrados”. El problema de los órganos de co-gobierno es un problema político y social, es decir, es el problema de quién puede llevar adelante con más fuerza y determinación el programa de poner la universidad al servicio de la clase trabajadora. Es desde esa ubicación que defendemos la mayoría estudiantil en los órganos de co-gobierno, como realidad no solamente numérica, sino centralmente política: es decir, creemos que la universidad tiene que ser gobernada centralmente por los estudiantes. La base material de esta posición es el rol que concretamente los estudiantes venimos jugando en la defensa de la educación pública en las últimas décadas. Desde las luchas de la década de los ’90 contra el arancelamiento, la privatización y los recortes presupuestarios, las peleas contra la Ley Federal de Educación y la Ley de Educación Superior. Las luchas de la década del 2000 contra la aplicación de la LES-CONEAU (por ejemplo, la que protagonizaron los estudiantes de la universidad del COMAHUE en Neuquén en 2005, las que llevaron adelante recientente los estudiantes de Exactas de la UBA, etc.). Las peleas por las condiciones edilicias y el financimiento estatal del presupuesto, que nos llevaron a tomar en 2010 varias facultades y decenas de colegios (consiguiendo, por ejemplo, varios millones de pesos para la construcción del edificio único de Sociales). Sin esas enormes peleas que dimos desde el movimiento estudiantil, la universidad pública ya no sería una realidad, ni siquiera en su forma bastardeada y des-jerarquizada en que existe hoy en día. Pensemos solamente en lo que lograron hacer el menemismo y el delaruismo con la privatización de empresas: eso es lo que le habría esperado también a la universidad, de no ser por la lucha estudiantil. Por eso, nuestra propuesta de democratización va estrechamente ligada al movimiento real de defensa de la educación pública que viene existiendo. Si los estudiantes somos los que vamos a pelear contra la mercantilización, los que vamos a exigir presupuesto, los que vamos a imponer las designaciones docentes, las rentas, las condiciones edicilias: ¡Entonces, seamos los estudiantes los que gobernemos!. Ningún otro sector puede ir a fondo con las necesidades de la educación pública al servicio de la clase trabajadora, si no va a poder sostenerlo con el peso político de una movilización masiva y combativa. Y ese peso, en este momento solo podemos lograrlo los estudiantes. Esto, resumidamente, se traslada a la composición de la junta de la siguiente manera: 1) Mayoría estudiantil. 2) Elección directa del director de carrera, una persona un voto, y en asamblea interclaustros. De esta forma, garantizamos que el peso numérico de los estudiantes movilizados se traduzca una mayoría política: con cualquier forma de “ponderación” esto quedaría diluido, dando de hecho una mayoría a los claustros menos movilizados y/o más conservadores. 3) Claustro único docente: esto quiere decir, que haya un único claustro de docentes, formado tanto por los concursados como por los no concursados, y por cualquier persona que esté ejerciendo en la facultad una función de docencia o investigación. Esto liquida de un plumazo la hegemonía de la élite profesoral, y también limita la decisión sobre el co-gobierno a quienes estén desempeñando un rol en la facultad (lo cual excluye a los sectores de graduados que hayan perdido el contacto con la misma, y que por lo tanto no tienen razones materiales para defenderla). 4) El director y la Junta se subordinan a la Asamblea Interclaustros. Solo de esta manera se puede garantizar que la comunidad educativa, y en primer lugar el movimiento estudiantil, tengan la última palabra sobre el rumbo de la carrera y de la facultad en general.


Todos estos elementos no solucionan por sí mismos la situación de la universidad al interior de la sociedad capitalista, pero generan una poderosa palanca para pelear contra ella, disputar sus recursos y generar un proceso de movilización masiva para imponer las necesidades obreras y populares.

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PROYECTO DE DEMOCRATIZACIÓN PARA LA CARRERA DE HISTORIA DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS (EL REVIRE)

Nuestra carrera desde hace varios años viene desarrollando debates en torno a cómo elegir director y a cómo avanzar en la democratización de la carrera. En el 2005 se inició un proceso que llevó a que la asamblea interclaustro decida autogobernarse no eligiendo director ni haciendo funcionar la junta. Luego, en 2007 se resolvió llevar adelante una bipartita: un director estudiante y un director graduado y, finalizado este mandato, desde 2009, la asamblea interclaustros viene votando a Otero para ocupar el cargo director y un programa a desarrollar. Actualmente, como todos sabemos, la asamblea volvió a ratificar esta decisión pero esta vez sin la presencia de la minoría de graduados de Haciendo Historia y la mayoría estudiantil de La Mariátegui que han traicionado a la asamblea, rosqueado con la camarilla de profesores y votado finalmente a Campagno en la junta. Ante esto, se ha demostrado una vez más la imperiosa necesidad de democratizar este espacio, de que la carrera la gobiernen quienes hacen de ella día a día: docentes y estudiantes. Para avanzar en esta dirección proponemos una serie de puntos:

CONFORMACIÓN DE LA JUNTA Actualmente la Junta Departamental de Historia esta conformada por 4 profesores, 3 graduados y 3 estudiantes junto al Director de la carrera y el Secretario académico Sin embargo esta conformación no es realmente democrática por varias razones. En el claustro de profesores sólo están representados los que tienen el cargo de titular, adjunto o asociado que son una gran minoría del total del plantel docente (solamente hay alrededor de 20 profesores con esos cargos en la carrera de Historia). Esto significa que en el claustro de graduados votan los graduados “puros” (graduados de la facultad que no son ni docentes ni investigadores) junto a todos los docentes que tienen cargos de ayudantes de primera o jefe de trabajos prácticos quienes son la gran mayoría de los docentes e investigadores de la carrera. Por último el claustro de estudiantes nos agrupa a todos los estudiantes pero también a los docentes que son ayudantes de segunda o adscriptos. Entonces la minoría de los profesores tiene más poder de decisión en la junta que los estudiantes y el resto de los docentes que votan en el claustro de graduados. A) Por eso primero de todo nos parece necesaria la conformación del claustro único docente. Un claustro en el que se vean representados todos los docentes e investigadores por igual, terminando así con las diferenciaciones por el cargo. B) Al mismo tiempo al conformarse el Claustro único docente el claustro de graduados debería disolverse. Los graduados “puros” son personas ajenas a la realidad de nuestra facultad que deciden sobre medidas que nos afectan a nosotros, sacando poder de decisión a los que realmente construimos dia a dia a la facultad, los docentes, los investigadores y los estudiantes. Generalmente votan sin estar relacionados con la facultad y son utilizados como aparato al que se llama simplemente a votar cuando hay elecciones sin ninguna participación real.


C) Para seguir democratizando la junta es necesario que ya no haya un claustro que pueda definir por sí solo las votaciones. Debe existir igualdad de votos entre docentes y estudiantes. En la lucha por democratizar la junta y la UBA debemos ir unidos. Ningún claustro debe someterse a la decisión del otro, Debemos dar la lucha en conjunto y esto debe reflejarse en una nueva composición de los órganos de cogobierno. En caso de que haya un empate entre los claustros y las posiciones sean inamovibles la disyuntiva deberá ser solucionada por una asamblea interclaustros.

DIRECCIÓN DE LA CARRERA: En este momento el director de la carrera tiene una posición de privilegio por su cargo, tiene el poder de decidir en caso de un empate. El director no debería ser un cargo codiciado por las fuerzas para lograr imponer sus intereses sino que debe restringirse a una función puramente administrativa y operativa en función de la carrera y de las decisiones de los claustros. En tanto su función se limite a lo operativo el director puede ser elegido en las junta en tanto responde a las necesidades de la misma. Como tal, por ende, el director no tiene que tener voto en la junta y este cargo lo puede llegar a asumir tanto un docente como un estudiante.

REVOCABILIDAD DE LOS CARGOS Todos los cargos de los representantes de Junta, del Director y Secretario académico deben ser revocables a partir de un proceso específico iniciado por una resolución de la asamblea interclaustro. Esto llevaría en el caso de los consejeros estudiantiles y docentes a una nueva votación para una modificación de todas las representaciones y no solamente del o los consejeros en cuestión.

ASAMBLEA La Asamblea de la carrera de Historia debe ser convocada periódicamente para recibir informes de la Junta. Debe ser consultada para temas de especial importancia como por ejemplo Plan de estudio. La Asamblea debe conformar un programa político para la Junta de la carrera y en tanto, la Asamblea es el órgano máximo de toma de decisiones de la carrera por lo tanto la Junta debe seguir este programa y los mandatos de la asamblea en todo momento.

LA JUNTA ES RESOLUTIVA POR SÍ MISMA. Actualmente las decisiones tomadas en la junta están atadas a su posterior aprobación en el Consejo Directivo. Por eso proponemos que la junta sea resolutiva de modo tal que el Consejo no pueda pasar por encima de ésta.

REFORMA DEL PLAN DE ESTUDIOS La nueva Junta debe impulsar una serie de jornadas de debate con actividades y discusión en los cursos para debatir una reforma en el Plan de Estudios. Tras las actividades deberá convocarse una Asamblea de la carrera que use como insumo los mandatos y las opiniones de los estudiantes en las actividades y el debate en la misma Asamblea para definir los lineamientos que debe seguir el Plan de Estudios nuevo. Sabemos que la democratización de la carrera es un proceso complejo y que la nueva Junta no será reconocida por el Consejo Directivo en primer momento. Es por eso que los docentes y los estudiantes tenemos que impulsar de hecho la democratización de la junta y luchar para que sea reconocida como órgano de decisión de la carrera. La lucha de Historia no puede aislarse de las otras carreras de nuestra facultad. Debemos compartir esta experiencia y desarrollarla en conjunto con las demás carreras. En tanto que no sólo las juntas son antidemocráticas, también lo son y aún más el Consejo Directivo y el Consejo superior. Es por esto que no debemos olvidar que este proceso se enmarca en un año muy especial en el cual tenemos también elección de decano y de rector de la UBA. La lucha por la democratización no se agota en la junta, continua!


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EN TORNO A LA ACTUALIDAD, DEVENIR E HISTORICIDAD DE LA DEMOCRACIA EN LA CARRERA DE HISTORIA (Y EN LA UNIVERSIDAD EN GENERAL) NODO (COLECTIVO DE CO-ORGANIZACIÓN MILITANTE)

Quienes firmamos este material del Dossier nos reconocemos en el cruce actual e histórico de acciones prácticas y teóricas que ensayan y experimentan el problema de la producción de conocimiento bajo la clave de su democratización1. Intervenimos en diferentes ámbitos universitarios y no universitarios, entre los cuales la carrera de Historia no ha sido la excepción. Hemos intervenido promoviendo el proceso asambleario apostando por un gobierno colectivo en la junta departamental basado en la democracia directa. El modo singular en que hemos calibrado el devenir de estas experiencias y nuestro posicionamiento al respecto del problema de la democratización en la producción de conocimiento y de los órganos de gobierno universitarios están explicitados en el documento  «El problema de la democratización en la UBA» (2010). Consideramos que la socialización de la información y el registro del tránsito de las experiencias son condición necesaria (aunque no suficiente) de cualquier proceso de democratización en cualquier territorio social e histórico. Y consideremos también que la actualidad de lo que acontece en la carrera de Historia no puede abordarse sin atender tanto al problema de la democratización en general como a la génesis y emergencia del actual proceso durante el año 2005. Para nosotrxs el problema de la democratización implica la dimensión actual como problema y su historia. Socializamos entonces una serie de documentos, intervenciones y escritos que fueron forjados al inicio de un proceso que continúa abierto y que intentan dar cuenta de algunos debates, condiciones de emergencia, prácticas y posicionamientos vertidos en aquel entonces. A su vez, toda esta serie es condición de posibilidad parcial de otro documento producido al calor de aquella experiencia, «Democracia académica o democracia sin adjetivos»  (2006). Los dos materiales mencionados pueden encontrarse en www.nodocoorganizacion.com.ar. También puede encontrarse allí una serie de volantes y materiales publicados al calor del proceso allá por el 2005. Ponemos a consideración todos estos materiales como aporte al Dossier de Historia y al debate, la deliberación y la decisión colectiva. De todos ellos, en razón de las limitaciones de espacio, elegimos uno para publicar aquí; es el que se encuentra a continuación.

GOBIERNO, CO-GOBIERNO, AUTO-GOBIERNO....NO SON SÓLO PALABRAS Planteada la discusión sobre la forma en que la carrera de Historia debe darse su gobierno, consideramos necesario conocer y evaluar críticamente la actual forma de gobierno. La Junta Departamental es un organismo consultivo, constituido por representantes de los tres claustros (profesores, graduados y estudiantes), los cuales a su vez eligen un Director. La elección de estos representantes se hace a través del voto secreto obligatorio cada dos años, al interior de cada claustro. Los profesores eligen 4 representantes, y graduados y estudiantes eligen a 3 cada uno. La crítica más extendida a este sistema se refiere a la desigualdad en la representación dado que 37 profesores tienen 4 representantes, 300 graduados tienen 3 representantes y casi 2000 estudiantes sólo poseen 3. Pero esta crítica esconde algo más profundo que es la significación de los claustros. La división en claustros implica una división estamental y feudal en la que posee mayor poder aquel que posee mayor conocimiento. La excusa es que en estos órganos de gobierno lo que se discute son cuestiones meramente académicas para las que los docentes tendrían mayores herramientas, cuando en realidad sabemos que todas las decisiones, aunque [1] Entre otras experiencias al respecto, impulsamos y participamos de la materia colectiva curricular «Epistemología y Métodos de Investigación Social» en la carrera de Antropología de la UBA; de seminarios colectivos en distintos departamentos de la Facultad de Filosofía y Letras y de la carrera de Sociología de la UBA así como de talleres y grupos de estudio autogestados, públicos, horizontales y de convocatoria permanente en lo que hace a la producción de conocimiento curricular y extracurricular; de Dialéktica, Revista de Filosofía y Teoría Social, Amartillazos, Revista de Filosofía, Estética y Política y de la Revista Eskalera Caracol en lo que hace a publicaciones. Y en lo respectivo a los órganos de gobierno universitario hemos impulsado y participado de experiencias como «Revocables…» en la carrera de filosofía y «Mandatadxs en asamblea» en la carrera de Antropología, entre otras experiencias que datan desde los noventa. Para una consideración más amplia de estas prácticas y sus derroteros ver el apartado «Mapas y tramas parciales de nuestros derroteros militantes» del documento de presentación del Nodo en www.nodocoorganizacion.com.ar. Y para las activaciones actuales, ver en la misma página la ventana de «Activaciones».


aparentemente académicas, son políticas (sólo con acercarse a la movilización actual en la carrera nos damos cuenta de este hecho). Este régimen de representación estamental, entonces, oculta la política tras el manto académico y brinda mayor poder de decisión a aquellos que poseen el poder del conocimiento acumulado en currículum. Por otro lado, esta instancia representativa implica la delegación del poder de los representados en sus representantes, dejando de lado la diversidad de necesidades, opiniones e ideas del conjunto de la carrera. Esta diversidad sólo puede expresarse por medio de discusiones colectivas ya en los cursos, ya en asambleas e instancias similares, de libre acceso y donde haya voz y voto para todos. Por el contrario, en el co-gobierno de la Junta (y también en el Consejo Directivo) nuestros representantes deciden por nosotros durante todo su mandato, teniendo solamente la posibilidad de renovarlos -o no- en las elecciones cada dos años, eligiendo entre opciones predeterminadas. Lo que sucede con el Director del Departamento es similar pero peor pues ni siquiera es elegido directamente sino a través de los representantes, o sea, que se ubica en una segunda instancia de representación. Sin embargo, existe la posibilidad de oponer la presentación a la representación, es decir, mecanismos de democracia directa a los mecanismos anti-participativos de la democracia representativa. Con presentación no queremos decir otra cosa que lo que está sucediendo actualmente en Historia: la presentación del conjunto de la carrera como protagonista en la toma de decisiones sobre su propia carrera, dándose sus propias formas de organización, discusión, planificación y trabajo. En este sentido y en este contexto no sería impensable para nuestra carrera alguna forma de autogobierno que busque hacer presente el conjunto de las necesidades, opiniones e ideas de todos los integrantes de la carrera, sin distinción estamental de claustros. Por eso creemos que no se trata simplemente de elegir un Director o un organismo colegiado que replique lo existente sino de profundizar la crítica e ir más allá (¿no es acaso lo que venimos a hacer a la universidad?). Y esto no puede estar coercionado por las instancias institucionales porque éstas son en definitiva lo que todos hacemos: si nos quedamos en un lugar pasivo seguiremos delegando nuestro poder y seguiremos representados como hasta ahora; si nos activamos todo puede cambiar y podemos también manejar los tiempos. No hay límite que pueda poner la institución si seguimos movilizados, nada deja de funcionar si no se elige director, y si deja de funcionar puede estar también en nosotros que vuelva a hacerlo. Tenemos en nuestras manos todas esas potencialidades, sólo tenemos la ardua tarea de ponerlas en acto. Y, nunca olvidemos que las palabras de los desesperados dicen de los otros lo que ellos mismos son. Más que un nombre (MQN) - 26 de abril de 2005.


JORNADAS DE DEBATE SOBRE DEMOCRATIZACIÓN DE LA CARRERA DE HISTORIA

Miércoles 15 de mayo a las 17 hs. PLEBISCITO POR LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CARRERA DE HISTORIA

Del 20 al 24 de mayo


Dossier Democractizacion Historia