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RESUMEN: PÁTZCUARO Dentro del prehispánico Imperio de Occidente, Pátzcuaro ocupa un puesto de suma relevancia, puesto que fue uno de sus principales centros políticos y culturales. Desfilan por esta relación de las cosas y las personas de Pátzcuaro, legendarios caudillos que poco a poco van cobrando forma histórica con Tariácuri, "el héroe más grande de la epopeya chichimeca".

Un período de renacimiento cultural, aparece en Michoacán con la presencia del primeramente oidor y después obispo Vasco de Quiroga, cuya influencia transformadora se experimenta en gran parte del territorio purépecha, otorgándole un lugar especial a Pátzcuaro. Durante el virreinato, el municipio destaca por sus personajes ilustres, destacándose a finales de este período y principios del siguiente el sacerdote Manuel de la Torre Lloreda. En las luchas entre federalistas y centralistas, es escenario de episodios trascendentes. El lapso porfirista mejoró en escasa medida la economía de la provincia, pues se distinguió por una obra suntuaria y espectacular, más visible en la metrópoli, aunque Pátzcuaro invariablemente aporta su cuota al progreso colectivo. Durante la Revolución Mexicana, por su condición central en el Estado, Pátzcuaro es escenario de acontecimientos que contribuyen a conformar nuevas circunstancias político-económicas.


PABLO G. MACÍAS

Monografía Municipal

PÁTZCUARO

PABLO G. MACÍAS

GOBIERNO DEL ESTADO DE MICHOACÁN 1978 2


PÁTZCUARO

CRÉDITOS Coordinador General: Leopoldo Herrera Morales COLABORACIONES ESPECIALES: Economía: Fructuoso Molinero Saucedo Educación: Miguel Leal A. Gilberto Garza Falcón J. Jesús Martínez Díaz Raúl Silva Zaragoza Salud Pública: Servicios Coordinados de Salud Pública en el Edo. de Michoacán: Salvador Ramírez Gutiérrez Manuel Romero Gutiérrez Jorge A. Vázquez Narváez Ricardo Bolaños Espinosa Pablo Ruiz Ibarra Turismo: Departamento de Turismo del Gobierno del Estado: Miguel García Torres José Carlos Herrera Soria

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PRESENTACIÓN

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GOBIERNO DE MICHOACÁN edita esta serie de monografías municipales porque piensa que el conocimiento científico de uno de los municipios michoacanos contribuirá a una autoconciencia razonada de cada municipio, a un conocimiento más cabal del conjunto del Estado, a la divulgación de la belleza y los valores locales del terruño y a la mejor inteligencia del hombre en general. Estima, asimismo, que las monografías locales pueden ser un instrumento pedagógico de primer orden para iniciar a niños y adolescentes al través de su patria chica, a la que instintivamente aman, en la ciencia y el amor de la patria grande que es México, y porque está seguro que estas monografías fomentarán una acción social más consciente, vigorosa y audaz de los conglomerados municipales. Cada monografía se propone diseñar un conocimiento redondo de un municipio, aspira a la comprensión de sus hombres, al dibujo de su geografía, de su historia, de su economía, de su organización social, de su participación política y de su vida de relación con otras comunidades y busca la definición del municipio de que trata. Vamos a impulsar hacia un imperioso levantamiento espiritual los mejores hombres de cada lugar, que hoy están prisioneros del gravamen terrible del abandono y aislamiento. Vamos a hacerles saber a estos espíritus fraternos, perdidos en la inercia provincial que tienen en nosotros auxiliares y defensores. Vamos a tender una red de nudos de esfuerzo por todos los ámbitos michoacanos, red que a la vez será órgano de comunicación y órgano del estudio y conocimiento del hecho local y nacional; red, en fin, que forme un sistema nervioso por el que corran vitales oleadas de sensibilidad y, automáticas, poderosas corrientes de entendimiento y colaboración. Si alcanzamos estas metas, estaremos cumpliendo con el propósito esencial de esta serie monográfica y, a nivel estatal, colaborando en la realización de los propósitos nacionales expresados por el Presidente de la República, licenciado José López Portillo. Finalmente, sobra decir que estas monografías no serán producto de una sola persona, sino de varias bien enteradas y muy distinguidas L

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que nos han brindado su colaboración: sus escritos o testimonios, así como el resultado de sus investigaciones hechas sobre el pasado y la realidad actual. Morelia, Mich., junio de 1978 Carlos Torres Manzo Gobernador Constitucional del Estado

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INTRODUCCIÓN

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de Mesoamérica, en mayor o menor escala, conservan vestigios del sello original que fueron dejando en su suelo las diversas oleadas de erráticos y audaces individuos que las habitaron. Entre éstas figura el Oeste de México, donde se construyó un vasto imperio, rival poderoso del mexica, que se extendió al Oriente, hasta el Valle de Toluca; al Sur, hasta Guerrero; al Norte, hasta Querétaro; y al Noroeste, hasta Colima, Jalisco, Nayarit y Sinaloa. Esta enorme extensión fue descubierta y explorada en tiempos remotos, antes, quizás, del Holoceno, unos 20 mil años a. de C. no se sabe exactamente por quiénes. Si bien, este trabajo está destinado a no especialistas en la materia, sino a la clase popular en general, sin acceso, casi siempre, a las grandes fuentes de consulta, hemos creído necesario para un mejor entendimiento, hacer antes un resumen de cómo y de dónde pudieron llegar los más antiguos pobladores de lo que, con el transcurso de los siglos, llegaría a ser el imperio de Occidente, dentro del cual queda situado Pátzcuaro, nuestro objetivo. Y aclaramos también: el plan trazado para estos Apuntes no pretende el estudio siquiera del Preclásico y Clásico, sino tan sólo de anotar aquellos hechos sobresalientes del período histórico, que principia con los Señoríos y Metrópolis Imperialistas —de 1300 a 1521 de nuestra Era—, relativamente cercanos y fácilmente comprobables; la Dominación Española; la Independencia y la Reforma; el Imperio de Maximiliano; la Dictadura y la Revolución con sus últimos decenios. Mientras los grupos étnicos neolíticos, de costumbres nómadas y salvajes recorrían los grandes valles de Europa, Asia Menor y el Oriente, dedicados, unos a la pesca y a la agricultura en forma rudimentaria; y otros, al pastoreo y a la caza, es posible que hayan penetrado los primeros grupos a América, por Mar y Tierra, procedentes de Asia y África. En exploraciones y excavaciones llevadas a cabo hace unos 40 años en Nuevo México, cerca de una aldea denominada Folsom, se LGUNAS REGIONES

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encontraron vestigios fidedignos de que una mano humana, una mano experimentada, había dado muerte a un animal de gran tamaño semejante al bisonte, hace, tal vez, más de 15 mil años. La opinión anterior fue emitida unánimemente por los historiadores, los geólogos y los arqueólogos, después de examinar una punta de lanza de sílice, hecha con mucho esmero y semejante a la hoja de una bayoneta, con una hendidura longitudinal de cada lado, que fue hallada entre los huesos del extraño paquidermo. Al que pulió y usó esa arma, los sabios lo bautizaron el Hombre de Folsom. En Colorado y Wyoming, en la parte oriental de Nuevo México en los límites de Texas y Oklahoma, se descubrieron varios campamentos prehistóricos. En uno de ellos, cerca de Clovis, Nuevo México, se evidenciaron indicios de que el Hombre de Folsom había matado no sólo bisontes, sino también camellos, mamuts y caballos. Las investigaciones abarcan ahora desde la frontera de México hasta Alaska, al través de Sasketchewan y Alberta, en el Canadá. En Seldovia, Alaska, se localizó otra punta de lanza de Folsom que fue encontrada al parecer en la Ensenada de Cook; pero donde se han ejecutado excavaciones e investigaciones importantes es en la Bahía de Chinitna. Después de explorar el litoral se hallaron fragmentos de carbón de leña, huesos chamuscados de mamuts, puntas de flechas de Folsom y astillas de sílice. La expedición que llevó a cabo estos descubrimientos científicos "regresó con testimonios bastantes para demostrar irrefutablemente que la Bahía de Chinitna había sido uno de los primeros puntos ocupados por el Hombre de Folsom en su invasión de América por el Estrecho de Behring, después de atravesar Siberia".1 Hasta hoy parece ser un hecho comprobado que los primeros inmigrantes a nuestro Hemisferio, ya sea por el Norte o por el Sur,

"En busca del primer habitante de América". Condensado de Harper's Magazine en Selecciones del Reader's Digest. Por Frank C. Hibben, Antropólogo, ex-Catedrático de la Universidad de New Mexico y Oficial de la Armada Norteamericana. El doctor Hibben tomó parte activa en las exploraciones y expedición a Alaska. Tomo VIII, n. 49, diciembre de 1944. 1

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fueron individuos de razas mongólica y negra.2 En sucesivas oleadas, que pudieron ser terrestres y marítimas, después de cruzar el Estrecho de Behring, o desde las regiones andinas, una vez recorridos los archipiélagos oceánicos, América fue poblada por sujetos procedentes de Asia y de África. Varios signos antropológicos, entre los cuales el más característico es la mancha mongólica o lunar obscuro que se aprecia cerca de la rabadilla, no dejan lugar a dudas sobre el origen asiático de la población paleoamericana. Los esquimales, por ejemplo, presentan caracteres francamente mongoloides, tal vez por haber sido reforzados con sucesivas migraciones venidas de Asia. Como es natural, ya en nuestro Continente, los grupos se diversificaron, modelados por el régimen de vida, el clima y las condiciones de alimentación. Perdido por los años, al contacto con su tronco o troncos originarios, fueron evolucionando antropológica y culturalmente. Los hombres de ciencia han comprobado también que "por las costas de Guerrero y por el Río Balsas y su cuenca, penetraron al Occidente los olmecas, agricultores, ceramistas y talladores", quienes en su ascenso al Valle de México fueron dejando importantes huellas de su cultura. "La barra de Zacatula fue acaso el primer puerto en donde atracaron las embarcaciones venidas del Sur del Continente, portadoras de oleadas de hombres de costumbres andinas. Otros grupos de inmigrantes, con igual procedencia, según lo revela la arqueología, desembarcaron en la desembocadura del Río Chiconahuapan, o sea, el Santiago-Lerma, y poblaron profusamente las tierras de Nayarit", siguiendo luego hacia Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Zacatecas, Colima y Guerrero. Se configuró de esta manera lo que se llama el Occidente de México.3

Llaca, Pedro M. Michoacán. Tomo III, p. 5. Secretaría de Hacienda y Crédito Público. México, 1940. 3 Occidente de México en "Enciclopedia de México", Tomo 9, pp. 1086-1113. Impresora y Editora Mexicana, S.A. de C.V. San Mateo Tecoloapan, Edo. de México, 1977. 2

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Esta región fue allanada no se conoce aún exactamente por familias de cuántas razas, pero entre ellas deben haber predominado por lo menos, la otomí, la nahua y la maya-quiché. Luego aparecieron otras muchas, entre éstas la chichimeca. En el Altiplano Central los chichimecas de Mixcoatl-Camaxtli y Xolotl fundaron Tenayuca y llegaron a integrar el Señorío de Texcoco que sirvió de ejemplo a los mexicas. Los arqueólogos suponen que la penetración del hombre en territorio michoacano data de 12 mil a 10 mil años a. de C. En las cuencas de los Lagos de Chapala y Cuitzeo, en Santa Ana Maya y en las excavaciones del antiguo puerto aéreo de Morelia, han sido encontrados restos fósiles de grandes y pequeños mamíferos. Últimamente ha sorprendido el hallazgo por el rumbo de Coalcomán, de cerámicas y otras piezas arqueológicas, a las que se atribuye una antigüedad de más de 2 mil años, todo lo cual dará muy pronto, sin duda, una nueva luz por lo que respecta a tema tan apasionante de nuestro pasado histórico. Los otomíes y nahuas fueron los primeros que invadieron la zona lacustre de Michoacán en busca de un asiento propicio a su desarrollo cultural. Los nahuas fundaron poblados: Huitzitzilla o Ciudad de Michuacán (Tzintzuntzan); Atotonilco (Guayangareo); Ihuatzio (Cuyoácan), para citar algunos. Luego continuaron hacia el Valle de México por mandato de su dios Huitzilopochtli, dado a su jefe Mexica, del cual tomaron el nombre de mexicanos. Los chichimecas arribaron poco antes de que el grueso principal de nahuas se dispusiera a abandonar el lugar, y, aunque eran cazadores nómadas y menos civilizados, paulatinamente fueron adquiriendo costumbres y técnicas de aquellos pueblos que les antecedieron en esa zona, convirtiéndose casi en sedentarios. Habitaron las islas de Jarácuaro, La Pacanda y Janitzio, emprendieron la pesca en el Lago de Pátzcuaro y levantaron pequeños centros de población en sus riberas. En unas cuantas generaciones —siete u ocho a lo sumo— los descendientes de estos primitivos chichimecas y otros de su misma raza que incursionaron después, dirigidos por su caudillo HiretiTicátame, a quienes los invasores españoles apodaron "tarascos" o "purépechas", consolidaron una serie de Señoríos o provincias "en las 9


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que desarrollaron diversas artesanías como la alfarería policroma combinada con negativo; la metalurgia del oro, la plata y el cobre; el tallado de la obsidiana y el cristal de roca; la plumaria y el laqueado. Después los Señoríos se aliaron para formar un imperio con capital en Tzintzuntzan, donde se construyeron yácatas o basamentos de planta rectangular y circular combinadas, se practicó una religión politeísta y se fue logrando la posesión de un vasto territorio por la guerra",4 que se extendió, según señalamos al principio, hasta Colima, Sinaloa, Nayarit, Guanajuato, Querétaro, Guerrero y los límites con los mexicas. Y como ya hemos tocado las fronteras del periodo histórico, sólo nos resta añadir unas cuantas palabras por lo que respecta a la bibliografía. Existen, es cierto, lo que varios autores llaman fuentes valiosas, de primera mano, para conocer y reconstruir el pasado del imperio chichimeca. Ellas son: 1. EL LIENZO DE JUCUTACATO 2. EL LIENZO DE PÁTZCUARO 3. LOS CÓDICES I Y II DE CARAPAN 4. EL CÓDICE CUARA 5. EL CÓDICE DE NAHUATZEN 6. EL CÓDICE DE PUÁCUARO 7. EL CÓDICE DE SEVINA 8. EL CÓDICE DE PLANCARTE 9. EL CÓDICE DE TARECUATO, Y 10. EL CÓDICE DE SANTIAGO TANGAMANDAPIO. Los dos últimos inéditos. Pero también es verdad que tales documentos no han sido estudiados a conciencia, examinados científicamente, para poder aceptar sucesos reales, incontrovertibles; y desechar suposiciones, pues solamente así podrán ser útiles a la historia. El más analizado hasta hoy ha sido el Lienzo de Jucutacato y, sin embargo, existen en los resultados más conjeturas que evidencias, y es que no es lo mismo descifrar jeroglíficos que paleografiar escrituras. En un libro de reciente publicación (Geografía del Estado 4

Occidente de México, en ob. cit. 10


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de Michoacán, t. I, Morelia, 1974) redactado por más de 30 escritores especializados bajo la dirección del Dr. Geog. Genaro Correa Pérez, catedrático de la UNAM, se afirma textualmente en las pp. 19 y 21: "Lienzo de Jucutacato: estudiado por Francisco del Paso y Troncoso, Dr. Nicolás León, Eduardo Seler, José Othón de Mendizábal, Wigberto Jiménez Moreno y José Corona Núñez, ha sido variadamente interpretado. Parece referirse a la migración de un grupo nahua a través de Michoacán en busca de minas y con propósitos metalúrgicos (incluyendo quizá la peregrinación de los tarascos históricos y modernos)". ¿Qué sacamos de "parece" esto o de "quizá" esto otro? ¡nada! Nosotros, sinceramente, no nos atrevemos a dar por verdadero aquello que sólo ha sido una suposición. En vista de lo anterior, por lo que atañe a la parte prehispánica vamos a apoyar nuestros Apuntes en la "Relación de las Ceremonias y Ritos y Población y Gobierno de los Indios de la Provincia de Michoacán hecha al Ilmo. Sr. don Antonio de Mendoza, Virrey y Gobernador de esta Nueva España (1541). Reproducción Facsímil del Ms. C. IV de El Escorial, con transcripción, prólogo, introducción y notas por José Tudela, director del museo Etnológico de Madrid; un estudio preliminar sobre la Relación de Michoacán como fuente para la Historia de la Sociedad y Cultura Tarascas, por el doctor Paul Kirchhoff, profesor de la Universidad de Washington, y revisión de las voces tarascas por José Corona Núñez, profesor de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y Arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología de México". Editorial Aguilar. Madrid, 1956, obra cuyo valor histórico está fuera de discusión. P. G. M.

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CAPÍTULO I ÉPOCA PREHISPÁNICA LOS PIONEROS (1200-1360) Llegan los chichimecas a la Ciénega de Zacapu. Hireti-Ticátame, caudillo del grupo. Sus relaciones con los zizanbanecha de Naranja. Se establece en Zichaxúcuaro y allí muere. Sicuirancha, su hijo, se muda a Uayameo. Se divide el grupo troncal a causa de un agüero. Tirimichúndiro, nueva sede. Fundación de Pátzcuaro. Muerte de Uápeani II y Pauácume II.

LLEGADA DE LOS CHICHIMECAS A LA CIÉNEGA DE ZACAPU5

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aparecen en la historia en fechas relativamente recientes. Eran grupos de cazadores nómadas de las familias Eneani, Tzacapu-hiretin y vanacace de origen chichimeca.6 Uno de estos grupos, acaso el último, llegó a las estribaciones de la sierra de Comanja hace cerca de 800 años, por 1200, finales del Siglo XII o 1201, principios del Siglo XIII, de nuestra Era. Como jefe, históricamente identificado, figuraba Hireti-Ticátame (Hireti, señor; Ticátame, poderoso), hombre enérgico y valiente, quien traía consigo al dios de sus mayores, Curicaueri, la deidad más importante de su pueblo. Pronto, narra la Relación… de Michoacán, estos chichimecas modernos se posesionaron de un monte, del denominado entonces Uringuaranpexo ("donde está el baño caliente"), que puede ser el hoy OS MICHOACANOS

En la parte final de la "Introducción" de estos Apuntes se da a conocer la fuente en que abrevamos para escribir la Época Prehispánica, o sea la Relación… de Michoacán. Por tanto, en las transcripciones que hagamos o en aquellas partes que consideremos necesario, simplemente nos serviremos de la abreviatura bibliográfica Ibídem, universalmente aceptada y a continuación de ella pondremos el número de la página correspondiente. 6 Ibídem, p. 14. 5

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cerro de El Tecolote, eminencia volcánica situada al sureste de Zacapu. Al explorar los bosques (donde abundan pinos, madroños, encino blanco, encino rojo, cedros, abetos, oyameles y tejocotes entre otras especies) se percataron de la rica fauna que albergaban: venados, conejos, liebres, ardillas, guajolotes y aves diversas. Recorrieron después la Ciénega de Zacapu. Un día llegaron a Naranxan (Naranja de Tapia, en honor del líder campesino Primo Tapia) y al ponerse en contacto con sus habitantes se sorprendieron de que éstos hablaran su misma lengua, aunque "serrana", pues eran descendientes de los chichimecas arcaicos que en siglos anteriores habían recorrido aquella comarca, si bien ahora se les conocía como zizanbanecha. Supieron también que el cacique o señor de Naranja, Ziranzirancámaro, tenía conocimiento ya, tal vez por tradición oral, de que el dios de estos chichimecas que llegaban, Curicaueri, "había sido muy altamente engendrado y con gran poder ha de conquistar la tierra". De esto se valieron los arribistas para atemorizarlos y establecerse en la rica zona de Zacapu. Su siguiente paso fue arreglar con Ziranzirancámaro lo que pudiéramos llamar un tratado de amistad, pues mientras los súbditos de Hireti-Ticátame eran guerreros y cazadores erráticos, los de Naranja, convertidos ya en sedentarios, combinaban la cacería con la agricultura en las fértiles tierras de la Ciénaga. Ziranzirancámaro, más por temor que por conveniencia, se vio forzado a aceptar las proposiciones de aquellos belicosos y semisalvajes sujetos, resignándose a tenerlos cerca de sus dominios; temor tanto más justificado cuanto que fue el astuto Hireti-Ticátame, quien dictó las condiciones del pacto, según explica la Relación. Entre las cláusulas del convenio había una, aparentemente sin importancia, pero que para los chichimecas significaba mucho desde el punto de vista religioso. Se trataba de que los venados no capturados en el propio momento del ataque, sino que, heridos, saltando matorrales, fueran a morir en algún otro paraje, no debían ser tomados por los de Naranja. Podían en el último de los casos, tolerar que se comieran la carne, pero sin despedazar la piel, porque ésta, curtida mediante un procedimiento que ellos conocían, servía para "dar de comer a los dioses" (cubrirlos, adorarlos, rendirles homenaje) principalmente a 13


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Curicaueri, a la deidad femenina Cuerauáperi (la madre de todos los dioses terrestres), a "los dioses del cielo y a los de las cuatro partes del mundo". —"Mira que no toméis aquellos venados que yo haya flechado — puntualizó a los embajadores Ziranzirancámaro el jefe chichimeca, según la Relación— porque yo no los tomo para mí, mas para dar de comer a los dioses. Juntáos todos y avisáos unos a otros desto que os digo, y mirad que no me los toméis, ni llevéis, porque sobre esto tendremos rencillas y reñiremos…" Transcurrió el tiempo. Las relaciones entre aquella gente no eran, sin embargo, muy cordiales. Para congraciarse con el jefe chichimeca y su dios, el cacique de Naranja le mandó una hermana suya "para que haga mantas para Curicaueri y mazamorras y comida para que ofrezcan a Curicaueri y para que a Hireti-Ticátame tomarále el cincho y petate que se pone a las espaldas y la hacha con que corta la leña, porque de continuo anda con los dioses en los montes llamados Angamucuracha, para hacer flechas para andar de caza. Y tomarále el arco cuando venga de caza, y después que hubiese hecho mantas y ofrendas a Curicaueri, hará mantas y de comer para su marido, Ticátame, para que se ponga a dormir al lado de Curicaueri y le aparte del frío…"7 La mujer, cuyo nombre no se menciona, le dio un hijo, Sicuirancha, y a partir de entonces todo aparentaba ser normal en la convivencia de ambos grupos. Pero un día, al caer la tarde, cuando Hireti-Ticátame buscaba en el monte de Uringuaran-pexo piezas para su dios, flechó un venado; herido huyó, dejando un rastro de sangre, pese a lo cual no pudo hallarlo porque se hizo de noche. Dejó en aquel sitio una señal y a la mañana siguiente prosiguió la búsqueda, encontrando al venado en Queréquaro, una sementera cercana a Zacapu, donde algunos de sus "cuñados" (era costumbre llamar "cuñados" a todos los individuos pertenecientes al mismo grupo, aunque no tuvieran parentesco alguno con los cónyuges) desollaban al animal, despedazándole la piel. Ese simple hecho fue causa de inmediato y violento rompimiento. Los uacúsechas (águilas), que así se hacían llamar también los de Hireti-Ticátame, y los zizambanecha de Ziranzirancámaro, se injuriaron mutuamente, y al final, el caudillo 7

Ibídem, pp. 15-17. 14


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chichimeca disparó las flechas con su arco, hiriendo mortalmente a dos de sus "cuñados", después de lo cual se puso a salvo. Ye en su morada Hireti-Ticátame comunicó a su mujer lo ocurrido; suponiendo, por su enojo, que se pondría de parte de zizambanecha, pretendió repudiarla; pero luego, ante la sumisión y lealtad de ésta, la tomó con su hijo Sicuirancha, su dios Curicaueri, un ídolo de Huazoriquare, deidad de su cónyuge, y, seguido de su pueblo, abandonó Zacapu —su querido monte Urinaguaran-pexo—, marchando hacia el sur hasta un sitio llamado Zichaxúcuaro, lugar distante unas tres leguas (12 o 13 kilómetros) de MichuácanHuitzitzilla-Tzintzuntzan, ciudad fundada por los nahuas durante su peregrinación hacia el Valle de México. Cuando el grupo ascendió hasta la creta del Zirate (2,980 m. sobre el nivel del mar) y abarcó con la mirada el conjunto de la zona lacustre de Pátzcuaro, debe haber quedado absorto por su singular belleza. ¡Aquel cielo azul, nítido y transparente como no habían visto otro, retratado en el espejo del lago, de claras y apacibles aguas! Era esta región en aquel tiempo, un lugar paradisíaco; todavía hoy es admirada por sus rincones plenos de hermosura. La superficie de la cuenca del Lago está calculada en 1,525 Km2. Se alimenta con numerosas corrientes subterráneas, los ríos de San Gregorio y Chapultepec y los arroyos de Santa Fe y Soto. Circundan la zona las serranías de Pátzcuaro, Comanja, El Tigre y Acuitzio, pero además, a lo lejos, acrecientan la riqueza del paisaje, las sierras de Tingambato y Nahuatzen. Avencidado en Zichaxúcuaro, Hireti-Ticátame construyó un cu (templo o pirámide) a Curicaueri, la gente levantó sus chozas y vivieron allí no se sabe exactamente cuánto tiempo. MUERTE DE HIRETI-TICÁTAME. SICUIRANCHA SE MUDA A UAYAMEO Los años transcurridos desde la instalación de Hireti-Ticátame en Zichaxúcuaro hasta la mayoría de edad de Sicuirancha, no fueron bastantes para que el cacique de Naranja y sus súbditos, echaran en olvido la ofensa del jefe chichimeca, que hirió a dos de sus "cuñados" por el descuartizamiento de aquel venado. 15


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El autor de la Relación, tan prolijo en algunos hechos, es parco o, de plano, calla otros, quizás porque no les concede importancia. Nada dice, por ejemplo, de la reacción inmediata de los zizambanecha al enterarse del pleito de Queréquaro, ni entra en detalles sobre la apresurada salida de los chichimecas de Zacapu. Es hasta que Zicuirancha, convertido ya en hombre y remontado en los cerros, recoge leña para los sahumerios de Curicaueri y caza venados según sus costumbres nómadas, cuando renace el odio en los parientes de su madre y deciden vengar el agravio. A pocos kilómetros al sudeste de Naranja estaba Cumanchén (Comanja, poblado perteneciente ahora al municipio de Coeneo), habitado también, al parecer, por indios zizambanecha, cuyo señor era aliado de Ziranzirancámaro. Poco esfuerzo hizo éste para convencerlo de que las fuerzas unidas de los dos podían destruir al intruso Hireti-Ticátame en Zichaxúcuaro, apoderándose del dios mayor, Curicaueri, con lo cual el poder quedaría con ellos. Aprovecharon un día y hora en que Sicuirancha andaba en el monte cortando leña y cazando, para caer sobre Zichaxúcuaro. El líder, ya viejo, y los escasos vecinos que se hallaban en esos momentos en sus jacales, se defendieron con heroísmo, pero finalmente, ya sin flechas y rodeados de sus adversarios, éstos los mataron. Parécenos importante reproducir un párrafo textual de la Relación por tratarse del jefe chichimeca, tronco de la dinastía del imperio michoacano. "…Y vinieron sus cuñados, cercáronle la casa y Ticátame sacó unas arcas hacia fuera, y abriólas a priesa, que tenía de todas maneras de flechas en aquellas arcas guardadas, y como quisiesen entrar todos a una por la puerta, atraparon la puerta y Ticátame armaba su arco y tiraba de dos en dos las flechas y enclavaba a uno, y la otra pasaba adelante y a otro y flechó a muchos y mató a los que estaban allí tendidos, y siendo ya medio día, acabó las flechas, no tenía con qué tirar y traía su arco al hombro y dábales de palos con él, y ellos arremetieron todos a una y enclavábanle con aquellas varas y sacáronle de su casa y quemáronle la casa, quel humo que andaba dentro había cerrado la entrada, y tomaron a Curicaueri, y llevánroselo y fuéronse, y no estaba allí Sicuirancha, que había subido al monte a cazar, y como vino su mujer y vido el fuego, empezó a dar 16


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gritos y andaba alrededor de los que estaban allí muertos y vido a su marido questaba en el portal verdinegro de las heridas que le habían dado con las varas…"8 Fresca aún la sangre de muertos y heridos, regresó Sicuirancha y al ver a su padre tendido en el suelo, desfigurado por los golpes, exclamó lleno de angustia y de ira. —"Ay, madre, ¿quién ha hecho esto?" —"Quién había de ser, hijo, sino tu tío y tu abuelo". —"Pues qués de Curicaueri, nuestro dios, ¿llévanle quizá?" —"Allá le llevan, hijo" —respondió ella. —"Bien está; quiero ir allá también a que me maten. ¿A quién tengo que ver aquí?". Con estas breves palabras Sicuirancha decidió su suerte y la de su pueblo. Organizó la ofensiva y se lanzó sobre los zizambanecha. El autor de la Relación, fiel traductor del relato oral de los indios viejos, afirma que por el camino Curicaueri, en castigo, dio a sus captores "enfermedades, correncia y embriaguez, dolor de costado, estropecimiento y cayeron todos en el suelo", de tal manera que cuando fueron alcanzados por Sicuirancha no tuvo ya éste que combatir. Recuperó a Curicaueri y al frente de su pueblo descendió de la sierra hasta un lugar hermoso y fértil llamado Uayameo, situado en la parte septentrional del Lago de Pátzcuaro, a poca distancia de donde después se fundó Santa Fe de la Laguna. En Uayameo, nuevo santuario de los uacúsechas, Sicuirancha "hizo las casas de los papas y los fogones", y hacía traer leña para el adoratorio de Curicaueri. Descubrió que Tzintzuntzan estaba habitado por mexicas, parientes de los nahuas que siglos antes habían pasado por allí, que adoraban a la diosa Xarátanga y vivían de la agricultura y de la pesca. Aunque con estos vecinos se mantuvo en buenas relaciones, en cambio con otros, tanto él como quienes le sucedieron en el cacicazgo, tuvieron que luchar para expandir su territorio. Conquistaron Pichátaro, al sudoeste de la Laguna, Irámuco, Pareo (hoy Santiago Pareo y San Pedro Pareo en el municipio de Pátzcuaro) y arribaron a las cercanías de Curinguaro (Quringuaro, al este de la ciudad de Pátzcuaro), en la montaña. 8

Ibídem, pp. 19-23. 17


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Al morir Sicuirancha fue enterrado al pie del cu que él mismo mandó construir, el cual ya no existe, pero que sí alcanzaron a ver los invasores españoles en el siglo XVI. Pauácume, su hijo, engendró a Uápeani que fue señor en Uayameo después de su padre; y éste, a su vez, dejó un hijo, Curátame, que en el orden de parentesco venía a ser bisnieto de Sicuirancha, y, por tanto, tataranieto de Hireti-Ticátame, fundador de la dinastía. Ahora bien, Curátame engendró dos hijos: Uápeani y Pauácume, a quienes llamaremos los segundos para distinguirlos de los anteriores. El lector habrá comprendido ya que estos chichimecas (pese a sus costumbres semisalvajes iban convirtiéndose en sedentarios y al igual que sus antepasados, asimilaban con rapidez la cultura de los pueblos agrícolas) son los predecesores de los reyes de Michoacán (Michihuacan palabra formada por la radical Michi o Michu de la lengua nahua, que se traduce pez, y la desinencia can, que significa lugar; por consiguiente, la palabra Michoacán indicaría lugar de peces), los uacúsechas que adoraban a los dioses en las montañas, cortaban leña y hacían piras en el altar de Curicaueri; son los que mataban los siervos con flechas, ofrecían la carne al dios y después la comían, y conservaban la piel como material precioso para hacer mantos a la propia deidad. "Xarátanga tenía ya su cu en Michuácan (Tzintzuntzan) —afirma la Relación— y sus sacerdotes y señor Tariaran iban por leña a Tamataho, lugar próximo a Santa Fe; y sus sacerdotes llamados uatárecha llevaban ofrenda de esta leña algunas veces a Curicaueri. Y los chichimecas que tenían a Curicaueri, viendo ésto, iban a un barrio de Michuácan llamado Yauaro y de camino llevaban de esta leña a Xarátanga en ofrenda a Michuácan".9 Conforme, pues, los descendientes de Hireti-Ticátame depositaban leña en el cu e incensaban a Xarátanga en Michuácan, los pescadores agricultores, en reciprocidad, llevaban a Uayameo su homenaje a Curicaueri, lo que hace suponer que tenían buenas relaciones. Sin embargo, un día ocurrió un suceso insólito —no exento de superstición y credulidad— que rompió el bloque aparentemente 9

Ibídem, pp. 23-24. 18


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monolítico de los chichimecas y, en opinión del doctor Kirchhoff, cambió por completo el rumbo de su historia. Resulta que Tariaran, cacique de Tzintzuntzan, y los sacerdotes de Xarátanga, bebieron tanto vino durante una fiesta, que ese hecho disgustó a la diosa, quien los castigó provocándoles vómito. Tratando de curarse, mandaron a sus "hermanas" a la Laguna para que les trajeran unos "pescadillos", pero éstas se encontraron una enorme culebra a la que condujeron a su casa. Allí, por indicación de los sacerdotes, la chamuscaron en el fuego y luego la cocieron con maíz en una olla, e "hicieron unas poleadas", especie de masa blanca casi líquida, como atole, que engulleron. Hacia la media noche, tras experimentar horrible escozor en el cuerpo, los sacerdotes se fueron transformando en culebras y por la mañana se echaron a La Laguna con dirección a Uayameo. Los chichimecas al ver las culebras las espantaron dándoles voces; en seguida dieron vuelta y penetraron en un monte llamado Tariacaherido, donde desaparecieron. Hasta este momento, sin que la Relación precise el tiempo transcurrido, los chichimecas habían sido gobernados por siete jefes, a saber: Hireti-Ticátame, en Zacapu y Zichaxúcuaro; Sicuirancha, Pauácame, Uápeani, Curátame, Uápeani II y Pauácume II, en Uayameo. SE DIVIDE EL GRUPO TRONCAL. TIRIMICHÚNDIRO NUEVA SEDE Tenido el anterior suceso como un agüero, los descendientes de Hireti-Ticátame se dividieron en cinco grupos, regidos cada uno por un jefe. Tarépecha-Chánshori con su gente y su dios Hurendequauécara, (en la Relación aparece indistintamente este nombre con H o sin H) se instaló en Curinguaro-achurin, sitio al que ya nos hemos referido antes, ubicado en la montaña, al este de Pátzcuaro; otro con su cacique Ipinchuani y su dios TirípemeXungápeti se mudó a Pichátaro, al oeste de la Laguna, otra de las tierras conquistadas; un tercero al mando de Turepupanguaran pasó con su dios Tirípeme-Turupten a Irámuco, aldehuela probablemente en las riberas del Lago, que hoy ya no existe; un cuarto cacique, 19


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Mahícuri, tomó a su dios Tirípeme-Caheri y se fue con los suyos a Pareo, lugar que también ya hemos citado.10 En Uayameo permanecieron solamente los hermanos Uápeani II y Pauácume II, pero luego, según asienta la Relación, "tomaron a Curicaueri y llevándole por cabe la Laguna, de la parte de Santa Fe, pusiéronle en el peñol que está allí llamado Capacurio". Pasado algún tiempo este grupo, que era el principal y poseedor del dios mayor, Curicaueri, bordeó el lago de Pátzcuaro, no por la orilla, sino por las montañas, acampando sucesivamente en Phatamu-angaracaho, Uatzeo-tzarauacuyo, Xenguaran y Honchéquaro para luego ir a establecerse en Tirimichúndiro, ubicado donde hoy está el pueblo de Tingambato. "Pero también los habitantes nahuas de Michuácan-Tzintzuntzan —comenta Kirchhoff— abandonaron su pueblo, y después de una larga migración fundan uno nuevo al sudoeste del Lago y le dan el nombre de su jefe Tariaran. De ahí en adelante Tariaran, nuevo santuario de la diosa Xarátanga, desempeña el papel civilizador que antes correspondía a Michuácan. Este pueblo queda deshabitado por mucho tiempo, con sus pirámides y otros edificios públicos en ruinas, hasta que mucho más tarde los propios chichimecas los reconstruyen y devuelven a Xarátanga, al lugar donde primero estaba". "No sabemos más de este curioso agüero de las culebras, pero no cabe duda que sus consecuencias cambiaron todo el rumbo de la historia de Michoacán. De tres de los cinco grupos en que se dividieron los chichimecas, ya no se oye hablar más". Instalado el grupo de Uápeani II y Pauácume II en Tirimichúndiro prosigue con admirable rapidez la transformación de su vida social. Estos hermanos habrían visto muchas veces, de seguro, desde las alturas de los montes donde cazaban y rendían ofrendas a su dios Curicaueri, la singular belleza del lago de Pátzcuaro, pero también lo es que jamás antes se aventurarían en sus quietas aguas, ni su vista tropearía con un isleño tan cercano a sus cazaderos que casi los provocara a ponerse en comunicación con él. Descendieron del cerro abriéndose paso entre la tupida selva mientras el solitario pescador, bogando en su cayuco, echaba y sacaba 10

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del agua su anzuelo, contemplando absorto la variedad de peces sin darse cuenta de la proximidad de los chichimecas. De pronto, ya en la orilla, le gritaron: —"Isleño, ¿Qué andas haciendo por aquí?", y él contestó:11 —"¿Hendi-tare?", que quiere decir, "¿Qués, señor?", respuesta que les dio la clave de "que la gente de la Laguna era de su misma lengua, de estos chichimecas, mas tenían muchos vocablos corrutos y serranos, por eso respondió aquel pescador de aquella manera". —¿A qué andas por aquí?", insistieron los cazadores. —"Señor, ando pescando", respondió él. —"Ven a la orilla", le dijeron. —"No tengo de ir señores, que sois chichimecas que me flecharéis". —"¿Qué dices? ¿Por qué te habemos de flechar?". Como los uacúsechas insistieran, el pescador no tuvo más que responder: —"Sí, sí, que me place; ya voy, señores", y acercó la canoa a la orilla donde trabó conversación con los montañeses. Supieron éstos que aquel hombre se llamaba Curiparanchan, que el cacique de la isla de Xarácuaro era Carícaten, y el de La Pacanda, Zuangua. Intercambiaron comidas: los chichimecas engulleron pescado y Curiparanchan carne de conejo, sorprendiéndose unos y otros del sabor de los manjares, pues si bien los uacúsechas conocían alguna variedad de peces nunca los habían comido, lo mismo que ocurría al pescador con la carne de conejo. Pronto queda claro que los isleños procedían de los chichimecas antiguos llegados a la comarca, donde se mezclaron con los "nahuatlatos", convirtiéndose con el transcurso de varias generaciones en sedentarios. Esta es la razón por la cual se consideraron emparentados o de la misma sangre, caso semejante al de Hireti-Ticátame con los zizambanecha al llegar a tierras de Zacapu. Con más confianza ya los chichimecas preguntan a Curiparanchan si tiene alguna hija para que uno de sus jefes (Pauácume) la tome por esposa y formar así un solo pueblo de "los que pisan el agua y de los que pisan la tierra", entre chichimecas e 11

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isleños. Medroso el pescador niega su paternidad, pero cuando los uacúsechas le indican con las palabras "no queremos mujeres (sino) para delante", es decir, para siempre —cosa que la tribu repudiaba el rapto tan común en pueblos primitivos y aun en algunos civilizados— el hombre reflexiona y se compromete a entregarles la única hija que tiene, aun pequeña, llamada Patzimba (tal vez la Atzimba que algunos autores de leyendas asocian a otros personajes), madre que ha de ser de Tariácuri, el gran héroe de la epopeya chichimeca. PÁTZCUARO EN LA HISTORIA DE MÉXICO Uápeani, acaso más sagaz que el pescador, lo instruye sobre lo que debe contestar a sus paisanos; y ya, de común acuerdo, convienen en que la entrega de la doncella se haga, como en efecto se hizo, en aquel mismo puerto, al día siguiente. ¿Qué edad tenía Patzimba en el momento de irse con los chichimecas? No lo explica la Relación. Tampoco precisa la fecha de su matrimonio con Pauácume II, hijo menor de Curátame, el cacique de Uayameo y descendiente directo de Hireti-Ticátame. Pero si Pauácume II murió por 1360, como veremos más adelante, y Tariácuri era un niño cuando aquel dejó de existir, quiere decir que Tariácuri nacería entre 1365 y 1358. Y nació —esto sí está perfectamente definido en la Relación, en la isla de Xarácuaro, adonde su madre se trasladó para dar a luz y ser atendida por sus parientes. Tales son los datos cronológicos que podemos ofrecer cuando llegamos a este punto de la historia. El matrimonio de Patzimba con Pauácume II, lejos de indignar a los isleños, parece que no sólo les satisfizo, sino que les facilitó un pretexto para atraerse a los agresivos cazadores. Llamaron a Curiparanchan y, tras de interrogarlo y aprobar la boda de su hija con Pauácume, le dijeron que fuera a los chichimecas y, en nombre de Carícaten, cacique de Xarácuaro según hemos dicho, les invitara a la Laguna para que se casasen con las mujeres de la isla, ofreciendo a uno de los hermanos el cargo de sacrificador y al otro el de petámuti o sacerdote. 22


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Tan halagadora oferta, que los uacúsecha se apresuraron a aceptar, no estaría tal vez inspirada por un verdadero afecto de los isleños hacia los descendientes de Hireti-Ticátame, sino más bien en un temor bien fundado por el peligro que representaba esa tribu, sin arraigo a la tierra y de costumbres francamente belicosas. Pero cualquiera que haya sido el propósito de Carícaten, la realidad es que los individuos del grupo troncal se fusionaron por matrimonio con los isleños, conocieron sus habilidades y aprendieron de ellos técnicas diversas que mejoraron su cultura. No se sabe cuánto tiempo duraron estas relaciones, ni cuántos años se quedaron los dos jefes chichimecas en Xarácuaro y su gente en la orilla del Lago, donde los isleños tenían sus campos de cultivo; pero no hay lugar a duda de que fue para ellos un importantísimo aprendizaje. Lo que sí describe el autor con abundantes datos es la intriga fraguada por los chichimecas de Curínguaro, cuyo jefe Chánshori, presentía que aquella mezcla representaba un serio peligro no tanto para su expansión territorial como para su propia supervivencia. La primera embajada de los de Curínguaro fracasó por completo, pues Carícaten se mantuvo fiel a Tirimichúndiro. Chánshori, pese a ello, no se dio por vencido y ofreció entonces a los isleños una especie de "tratado de amistad y comercio", a cambio del repudio de sus más cercanos parientes. He aquí cómo describe el suceso la Relación: "…Y después de algunos días tornaron a enviar otros mensajeros los de Churínguaro y dijeron: decidles que por qué no creen lo que les decimos los de la Laguna; cuál la causa por qué no queréis creer. ¿Por qué les distes aquestas señoras? ¿Qué necesidad teníades dellos? ¿De qué provecho son, que todo el día andan por los montes a cazar? Si fuera aquí en Curínguaro, aquí se hacen muy buenos maizales y simillas de bledos, y mucho axí para ofrecer a su dios Acuitzecatápame. Aquí pudieran traer pescado que ofresciéramos a nuestro dios Hurendecuauécara y, ellos, a su tiempo, llevaran mazorcas de maíz y simillas de bledos y frisóles y axí para ofrecer a su dios Acuitze-catápame. ¿Qué necesidad tenían dellos para que se las diesen? Id a decidles que los echen de sus casas y les quiten los maxtiles y los bezotes y orejeras y los tranzados y que los echen a empujones y los envíen, que nos crean esto que les decimos. 23


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"Y oyendo esta segunda embajada, los isleños creyéronlos y quitáronles los bezotes y orejeras y tranzados y maxtiles y echáronlos fuera de la Laguna… Y tornáronse a venir todos los que moraban ya cerca de la Laguna, y fuéronse a su primer asiento, llamado Tirimichúndiro…"12 FUNDACIÓN DE PÁTZCUARO, MUERTE DE UÁPEANI Y PAUÁCUME Replegados Uápeani II y Pauácume II con su gente a su antiguo solar, Chánshori se anota su primer triunfo. Pero a su vez aquellos obtienen de su amarga derrota una provechosa experiencia. Empujados tierra adentro por las fuerzas unidas de Carícatsen y Chánshori, los cazadores, sin dejar desprotegido a Tirimichúndiro, remontan la sierra, descubren un sitio prodigioso donde "había unas piedras alzadas como ídolos por labrar, y dijeron: Ciertamente aquí es, aquí dicen los dioses, que éstos son los dioses de los chichimecas, y aquí se llama Pátzcuaro, donde está este asiento…" Y, en efecto, allí fundaron la ciudad de Pátzcuaro, su principal centro religioso, en la cual, según sus creencias, "estaba la puerta del cielo por donde descendían y subían los dioses". "…Mirad —dice el Códice— que esta piedra es la que se debe llamar Zirita-cherengue, y ésta Uacúsecha, que es su hermano mayor, y ésta Tingárata y ésta Miequa-axeua. Pues mirad que son cuatro estos dioses. Y fueron a otro lugar, donde hay otros peñascos, y conocieron que era el lugar que decían sus dioses y dijeron: escombremos este lugar". Y así cortaron las encinas y árboles que estaban allí, diciendo que habían hallado el lugar que sus dioses les habían señalado. Este susodicho lugar tuvieron sus antepasados en mucha veneración, y dijeron que aquí fue el asiento de su dios Curicaueri. Y de continuo trujeron aquí sus ofrendas. Aunque (años después) se mudó la cabecera a otra parte (Tzintzuntzan) aquí había tres cúes y tres fogones, con tres casas de papas, en un patio que

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hicieron después a mano, de tierra, sacando por algunas partes las paredes de piedra para igualarle y allanarle".13 Queda bien claro en las palabras anteriores de la Relación, la importancia que desde un principio tuvo Pátzcuaro como santuario de los dioses y metrópoli de aquellos belicosos chichimecas. Una vez afincados allí da principio en la región lacustre un vasto complejo de acciones y reacciones que afectan lo mismo la economía que la política, sin dar tregua a nada que no signifique el dominio total del territorio. En esta lucha —o serie de luchas— la sangre corre por todas partes entre los dioses de las tribus en guerra, presididos por Curicaueri. Y unas veces resultan triunfantes los agricultorespescadores y otras los audaces uacúsechas, quienes, finalmente, como se verá a su tiempo, van imponiendo su autoridad y elaborando ante el pasmo de sus enemigos más civilizados, un verdadero imperio. La contienda se inicia, como se colige de líneas anteriores, entre el grupo de Tarépecha-Chánshori radicado en Curínguaro desde su separación de Uayameo por el agüero de las culebras, ayudado por el cacique de Xarácuaro, Carícaten; y el grupo de los hermanos Uépeani y Pauácume los segundos, tronco principal de los descendientes de Hireti-Ticátame. En la guerra se ven, a la vez, envueltos los pescadores de Pacandan y los nahuas de Tariaran. Chánshori, envalentonado con su victoria, deseaba acabar de una buena vez con sus enemigos y parientes. El reto que les mandó con emisarios especiales reza de esta manera: "Id y llevadles este mensaje y decidles: Traed ofrenda de leña a los dioses, para contra nosotros y el sacerdote eche los olores en el fuego, y el sacrificador, para la oración a los dioses, para contra nosotros, y nosotros también traeremos leña, y el sacerdote y sacrificador echará los olores, y al tercero día nos juntaremos en las espaldas de la tierra, y veremos cómo nos miran de los altos los dioses celestes, y el Sol y los dioses de las cuatro partes del mundo'. Esto diréis a los chichimecas, que esto suelen decir a los señores, que este

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es su oficio, y andan por destruir los pueblos, y se alegran, esperando pelea".14 Y la gran batalla se libró, en efecto, a partir del medio día hasta el atardecer en el punto denominado Ataquaho. ¿Quién resultó vencedor? No lo dice el Códice. Uápeani y Pauácume fueron flechados durante la contienda y ya heridos se les condujo a Tirimichúndiro, donde se recuperaron de sus lesiones. El bando contrario retornó también a Curínguaro, y allí planeó más tarde una celada, valiéndose de sus aliados de ahora, los de Xarácuaro. Pero la celada fracasó porque advertidos los caciques por sus consejeros, los sacerdotes chupítani, Nuriuan y Tecacua, mandaron por delante a "dos mancebos buenos corredores, quienes les ayudaron a descubrir la trampa". Mas en una segunda intención, Chánshori cumple sus deseos. Sugirió a Carícaten que, como cosa de él, mandara una embajada a los uacúsecha con la misión de convencerlos de que fueran a Xarácuaro por sus esposas (las mujeres que habían dejado allá cuando se les expulsó de la isla quitándoles los bezotes, maxtiles, orejeras y tranzados), porque éstas vivían en continuo llanto y estaban a punto de morir por no comer a causa de su ausencia; que, además, deseaba su alianza para destruir a los de la isla de Pacandan, con quienes tenía serias rivalidades. Que no temieran ser víctimas de otra celada, pues la que anteriormente habían sufrido, no eran los de Xarácuaro quienes la habían orquestado, sino Chánshori. Los dos hermanos, sorprendidos en el camino, serían muertos. Carícaten, convencido del éxito de la empresa, mandó su embajada a los chichimecas. Leamos los detalles principales del crimen en las propias palabras de la Relación: "…Y hicieron un presente de pescado para llevar a los señores, y vinieron donde estaban, y pusieron delante su presente de pescado y asentáronse e dijéronles Uápeani y Pauácume: '¿Pues qués lo que queréis, isleños? ¿A qué venís?' Respondieron ellos: 'Señor, vuestros suegros nos envían' y relataron toda su embajada. Dijo Uápeani a su hermano: 'Hermano, sin duda habemos de ir allá, pues que dicen que nos han de decir un poco. Ellos por destruir los pueblos andan. De verdad que habemos de ir entrambos'. Y armáronse y los dichos 14

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sacerdotes (Chupitani, Nuriuan y Tecacua) les dijeron: 'Hijos, ¿en qué andáis? ¿dónde queréis ir?' Respondieron ellos: 'Vinieron de la isla de la Laguna y dicen que nos sacarán fuera las mujeres aquí cerca, a un lugar llamado Xanoato-hucatzio, las han de traer, y nosotros que vamos allí por ellas'. Dijeron los sacerdotes: 'Hijos, bien querríamos que no fuérades, que esas palabras no son de los isleños, mas de los de Curínguaro'. Dijeron ellos: 'No, agüelos, mas han de decirnos un poco, que dicen que habemos de destruir la isla de Pacandan'. Respondieron ellos: 'Bien, sea así en buena hora hijos y tomá acá dos mancebos buenos corredores, y vayan delante, e id mirando por el camino a todas partes, porque no os véais en algún peligro y no pensemos que es juego, y no burlemos, e id mirando por el camino'. Y como se partiesen, tomaron los corredores y enviáronlos delante y como estuviesen puestos en celada los de Curínguaro en tres partes, dejaron pasar delante los corredores y espías y Uápeani y Pauácume iban detrás, y pensando que no había celada, pasaron delante hasta la tercera celada y allí flecharon a Uápeani y le mataron. El otro hermano menor era muy ligero, y empezó a correr hacia los suyos, y alcanzáronle en la subida de un monte que está aquí en Pátzcuaro llamado Tzacapu-hacurucu, donde moran los nauatatos, y allí le flecharon y juntáronlos a entrambos. "Y como lo supiesen los sacerdotes, sus parientes, tomaron un collar de oro, llamado Cazarétaqua, e unos plumajes y fueron con ello donde estaban los de la isla, alrededor de los dos señorees flechados, Uápeani y Pauácume, que los estaban mirando y estábanles dando con los remos de punzadas. Y llegaron los viejos y dijéronles: 'Pues hijos, ya habéis peleado, según el rencor que tenídes y malquerencia. Ya os habéris tomado y despojado'. Respondieron ellos: 'Agüelos, nosotros no los matamos, que no habíamos tomado puerto cuando ya estaban muertos, y parece ser que ya estaban aquí los de Curínguaro en celada, y ellos los mataron'. Dijeron los sacerdotes: 'Hijos, ¿porqué decís eso? Basta, ya os flechastes. Rogamos os que nos los queráis dar. Tomá estos plumajes para que os (los) pongáis (en) las fiestas y este collar de oro para os (lo) pongáis al cuello'. Respondieron los de la Laguna: '¿Y nosotros, a qué propósito habemos de llevar estos plumajes? ¿Matámoslos por ventura nosotros? No los habemos de 27


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tomar. Lleváos, vuestros señores. Hélos aquí, donde están, que nosotros se los quitamos a los de Curínguaro, que los llevaban a su pueblo'. Dijeron los sacerdotes: '¿Por qué decís esto, hijos, de no querer llevar los plumajes? Llevadlos para poneros en las fiestas'. Dijeron los isleños: "Sea como decís, llevémoslos'. Y fuéronse a sus casas. Y los sacerdotes trujeron los señores a Pátzcuaro, a lugar donde se edificaron sus cúes, encima de aquel asiento llamado Petatzecua, y allí los quemaron, y tañen allí las trompetas y pusieron las cenizas en unas ollas, y después en las ollas, por de fuera pusiéronles dos máscaras de oro, y collares de turquesas, y ataviáronles muy bien y pusiéronles plumajes vedes encima de los bultos, y tocando las trompetas los enterraron".15 Ese imponente funeral demuestra el arraigo que los caudillos tenían en su pueblo, y aunque la Relación no lo dice, tan marcados sentimientos de amor y dolor deben haberse originado no en una mera costumbre de rendir pleitesía a sus jefes muertos, sino en algo más positivo y palpable como era, sin duda, el progreso a que había llegado la tribu troncal de Hireti-Ticátame en unos cuantos decenios. Desgraciadamente el Códice no habla de la evolución social y política durante el mandato de los hermanos Uápeani y Pauácume, pero debe haber sido muy importante desde el punto en que logró ponerse en contacto con los isleños de cultura más avanzada, y de ellos aprendió procedimientos que mejoraron su economía y, en cierta forma, sus modos de vida. Respecto del significado de la palabra Pátzcuaro, la "Enciclopedia de México" (Ed. 1977) dice en el t. 10 p. 359: "…Existen muy variadas opiniones: fray Maturino Gilberti dijo que era 'lugar donde se guarda algo'; fray Juan Bautista Lagunas, 'lugar donde se tiñe de negro'; las Descripciones geográficas de Indias (1581), 'lugar donde se tiñen', debido a que habitaban allí algunos indios tintoreros; Nicolás León, 'lugar de petazecua (piedra)', para asiento de cúes; Eduardo Ruiz, 'lugar de cimientos'; Antonio Peñafiel, 'lugar de espadañas'; y otros, 'lugar de alegría'. La misma obra indica que la ciudad fue erigida hacia 1360.

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Ibídem, pp. 40-42. 28


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Por otra parte, el "Diccionario de Geografía, Historia y Biografía Mexicanas" de Leduc, Lara Pardo y Roumagnac consigna el dato, sin precisar la fuente, de que Uápeani II y Pauácume II —fundadores de la ciudad, como sabemos— murieron el año de 1360. En nuestro concepto no son compatibles los dos acontecimientos, puesto que los cadáveres de los caudillos fueron llevados por los sacerdotes no a Tirimichúndiro, su capital (hasta su expulsión del Lago), sino a los cúes de Pátzcuaro donde los incineraron y enteraron en medio de importantes funerales. Pensamos, por tanto, que la fundación de Pátzcuaro debe haberse efectuado antes de 1360, puesto que en aquel sitio Uápeani II y Pauácume II ya habían construido tres fogones, tres cúes o templos y sus respectivas casas de los papas. En estas edificaciones deben haber empleado, sin duda, algún tiempo que nosotros no podemos señalar.

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CAPÍTULO II LOS CACICAZGOS (1360-1404) Tariácuri en escena. Su formación política y religiosa. Comienza la expansión territorial. Ofensiva relámpago. Victorias y reveses. Pátzcuaro cae sin combatir. Nuevas tácticas de lucha. El matrimonio como arma política. Curátame II e Hiquíngare, hijos del caudillo. Las matanzas de Uacanámbaro y Urexo. Se dividen los isleños. Tariácuri recupera Pátzcuaro.

TARIÁCURI EN ESCENA. SU FORMACIÓN POLÍTICA Y RELIGIOSA

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la sucesión del poder había sido directa de padres a hijos, pero a partir de la muerte de los caudillos Uápeani II y Pauácume II, se modifica, pues en vez de continuar por la línea de Uápeani que era el hijo mayor de Curátame, sigue por la de Pauácume, el hijo menor, casado, como ya se dijo antes, con Patzimba, la hija de Curiparanchan, pescador de la isla de Xarácuaro. En efecto, Uápeani al morir dejó dos hijos: Zétaco y Arámen, que eran ya adultos cuando nació su primo. Parece lógico que, según la costumbre, Zétaco heredara el cacicazgo, pero no fue así, pues éste pasó a Tariácuri, el hijo de Pauácume y Patzimba, cuya edad no era en esos momentos apropiada para encargarse del gobierno: "aun no andaba con fuerza, que era chiquitito", asienta la Relación en la p. 43. Tendría de dos a tres años. ¿Qué determinó ese cambio importante en la sucesión? Y ¿qué produjo la conformidad de los legítimos herederos, Zétaco y Arámen, sabiéndose despojados del poder?. Tal vez haya influido en la decisión de los sacerdotes consejeros la mala conducta de los hijos de Uápeani, cuya continua juerga no sólo constituía un obstáculo para su ascenso al cacicazgo, sino que, de paso, y en virtud de vivir juntos, aquello significaba un pésimo ejemplo para Tariácuri, que podía aficionarse a los vicios desde pequeño. Zétaco y Arámen, por orden de los consejeros Chupítani, ASTA AQUÍ

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Nuriuan y Tecacua,16 se radicaron en Uacanámbaro, mientras ellos integrarían una regencia sacerdotal que gobernaría, hasta la mayoría de edad de Tariácuri. Decidido el problema de la sucesión, el empeño de Chupítani, Nuriuan y Tecacua se concentró todo en señalar al futuro jefe el camino que debía seguir para vengar la afrenta de su pueblo y la muerte de su padre. Precisáronle que sus enemigos principales eran los isleños de Xarácuaro y Pacandan y, desde luego, el malvado Tarépecha Cháshori de Curíngaro; los de Cumanchén y Zacapu; los zizambanecha de Naranxan que mataron a Hireti-Ticátame; y los de Atherio, Zirimbo, Haramútaro y Pareo. Pero también le aconsejaron que antes de emprender el castigo de sus rivales debía observar una vida ejemplar, ofreciendo a Curicaueri sus homenajes, llevando leña a los templos y dando "de comer a los dioses celestes". ¡Extraña mezcla ésa de creencias y cuestiones morales en un pueblo que apenas empezaba a conocer los beneficios de la convivencia con otro de costumbres sedentarias!. Leamos las propias palabras de los consejeros: "Señor Tariácuri, ya tienes dirección: trai leña para los cúes; da de comer leña a Curicaueri, porque te han hecho huérfano los isleños de la Laguna, que te mataron a tu padre. Tú no le llamarás ahora padre si fuera vivo, y madre: matárontele tu tío, hermano de tu madre, y tus criados, porque tú estabas en la isla de Xarácuaro, donde naciste. Trai leña para los cúes y acuérdate de esta injuria, para vengalla, en los tíos de tu madre; que si no oyeris esto y lo quisieris entender, mira que hay cu en la isla de la Laguna, y sacrifican allí, y allí te pondrán aspado para sacrificarte. Mira a la otra isla llamada Pacandan, que allí también sacrifican y allí también te maltratarán. Mira también acá a lo alto, donde está Curíngaro, que allí también sacrifican y allí te matarán, y en Cumanchén también sacrifican y en Zacapu y en Zizamban en Naranxan. Allí te mataron tu abuelo, tú no Desde la época de Uápeani II y y Pauácume y a través de la historia hasta la constitución del Imperio, la Relación menciona a Chupitani, Nuriuan y Tecacua como consejeros. Nos inclinamos a creer por ello, que éstos no son nombres propios, sino cargos o títulos dados a ciertos sacerdotes por su experiencia y sabiduría. N. del A. 16

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le llamarás abuelo ahora y abuela (el copista de la Relación escribe unas veces abuelo y otras agüelo). Y en Zichaxúquaro te mataron otro abuelo llamado Ticátame. Mira que hay allí cu, y sacrifican, y en todos estos lugares te pueden matar si no fueres el que has de ser y oyeres lo que te decimos: Dichoso aquel que ha de ser rey, o éste que lo ha de ser. Quizá no es señor mas de baja suerte y uno del pueblo, por la mucha leña que había traído a los cúes de Curicaueri. "¿Y será algún pobre o algún miserable el que ha de ser rey? Y tu cabeza estará entonces alzada sobre algún varal, donde te mataren, si no eres el que debes. Trai leña para quemar en los cúes, para dar de comer a los dioses celestes, y a los dioses de las cuatro partes, y al dios del infierno. Harta de leña a todos cuantos dioses son: mira que es muy liberal Curicaueri, que hace las casas a los suyos, y hace tener familia y mujeres en las casas, y viejas que hacen fuego y hace tener alhajas y esclavos y esclavas, y hace poner en las orejas orejeras de oro, y en los brazos brazaletes de oro, y a la garganta collares de turquesas, y plumajes verdes en la cabeza. Trai leña para los cúes, y sacrifícate las orejas. Dichoso el que ha de ser rey… Señor Tariácuri, ¿cómo no eres ya hombre? Acuérdate de vengar las injurias. Mira, señor Tariácuri, que nos oigas: pobre de ti si no nos oyes porque mirarás a los otros cómo comen, alargando el pescuezo para mirallos, y quizá andarás por ahí con una manta hecha pedazos. ¿Cómo no entiendes esto que te decimos? Mira que somos viejos. Dichoso quien fuere señor de la gente. Quizá no es señor mas uno del pueblo. Dichoso tú, señor Tariácuri. Óyenos esto que te decimos".17 Sujeto a esta rigurosa disciplina —mitad religiosa, mitad política, pero preñada de amenazas— impuesta por los sacerdotes, creció Tariácuri. Y en su mente primitiva, pero también preocupada por el porvenir de su pueblo, quedó impresa la idea de construir un verdadero reino con nacionalidad propia, que él en los años venideros, había de ir forjando en medio de sangrientas e implacables luchas.

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Ibídem, pp. 43-44. 32


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EXPANSIÓN TERRITORIAL A partir de esta hora, Pátzcuaro se convierte en el centro de operaciones de estos chichimecas que siempre estaban en pie de guerra. En Tirimichúndiro y en todos los sitios conquistados por ellos, dejaron fuertes guarniciones encargadas de la defensa, preceder distinto al de antes cuando sólo eran dueños del terreno que materialmente pisaban, pues a medida que carecían de animales de caza o eran empujados por sus enemigos, partían por los montes a otros parajes mejor provistos. Las medidas adoptadas por los regentes Chupítani, Nuriuan y Tecacua, sugieren el abandono paulatino por parte del pueblo, de sus costumbres erráticas, para afincarse en Pátzcuaro, cuna que había de ser de su futuro imperio. Y pasó el tiempo. Tariácuri entró en la adolescencia y pronto se hizo guerrero. Calculamos que tendría entre 18 y 20 años cuando impulsado por los consejos y advertencias de los sacerdotes regentes, decidió tomar venganza de los enemigos de su pueblo. Andamos, apegándonos a la probable fecha de su nacimiento, por 1376 o 1378. Obediente a ese deseo de los ancianos que trataban de hacer de él un gobernante enérgico, religioso y valiente, Tariácuri empieza su carrera llevando sus ofrendas de leña a Curicaueri. Pero al mismo tiempo, seguro de sí mismo, empuña el arco y la fecha y como un torbellino se lanza sobre los pueblos ribereños, súbditos o aliados de Carícaten y Chánshori. Con su ejército, si podemos llamar así a aquella chusma, hacía grandes humaredas en las cercanías de los poblados que iba a atacar y sobre la ramazón clavaba una flecha, que era símbolo de guerra. El primero en sucumbir fue Yéngoan al oeste del Lago, luego Huricuamacurio y Yauati-curio. De este sitio se dirigió a Uanita-ichaxuriyo, para proseguir después a Zacapu, Xangua-uerepangallo y Camémbaro. Cayeron en seguida en poder del joven caudillo, en medio de un tremendo desconcierto de sus enemigos, Xaramuto, Atherio, Tupuxanchuen, Zirimbo y Cutio. "De todos estos lugares se levantaron los isleños —asienta la Relación—, y dando gritos se entraron en la Laguna. No más de por ver las ahumadas daban voces 33


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y se iban, que no los tomaba nadie, y allí también dejaban algunas alhajas, y había mucho pescado tendido por la ribera. Y de allí fue Tariácuri a un cerro llamado Xanoato-hucatzio, y hizo allí también ahumadas, y levantándose todos viendo el humo, y fuéronse también los de Pareo, y levantaban gran espuma al entrar en la Laguna. Y levantáronse también los de Charauén y Haramútaro… Y levantóse de allí e iba echando de allí a los isleños, dándoles rempujones para hacerlos entrar en la Laguna. Llegó también a un lugar llamado Cuiris-tucupachao, y hizo sus ahumadas y vido allí la isla de Xarácuaro y de Cuyameo. Vido el asiento de la isla y daban voces los mochachos, y tomaban las mujeres sus hijos en las espaldas y íbanse, que no sabían donde ir, y así los cercó a todos los de la isla, que no había donde saliesen a la ribera a labrar, ni por leña".18 No dice nuestra fuente cuánto tiempo se prolonga esta primera campaña pero ante ella sucumben todos los pueblos ribereños. Tariácuri se apodera del producto de las sementeras, del pescado, de vasijas y plumajes, collares de turquesas y oro. Finalmente pone cerco al Lago, privando a las islas de todo medio de subsistencia. La situación es crítica para Carícaten, que no contaba con una ofensiva relámpago del caudillo chichimeca, ni menos con verse privado del inmediato auxilio de su aliado Chánshori, al que también dejó perplejo la efectividad del ataque. Carícaten se lamenta entonces de esta manera: "¿Qué haremos? Ha cercado la isla Tariácuri. ¿Dónde saldremos por leña para meter en la isla? Y tenemos ya hambre. ¿Qué haremos? ¿Dónde saldremos a hacer nuestras sementeras? ¿Nasce aquí, en esta isla, alguna cosa? Cómo, ¿no estamos cercados de todas partes?"19 Las palabras anteriores no dejan lugar a dudas sobre la angustia del cacique de Xarácuaro. Debía tomar una resolución inmediata, pues de otra forma no tendría su pueblo más perspectiva que la esclavitud o la muerte. Llamó, pues, a sus consejeros y planeó con ellos romper el cerco, de manera subrepticia —como en efecto lo rompieron—, tendido al lago por Tariácuri, a efecto de que éstos

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Ibídem, pp. 45-46. Ibídem, p. 47. 34


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pudieran dirigirse al cacique nahua de Tariaran, Zurumban, en demanda de inmediato auxilio. Pero Zurumban era —o al menos tal se colige del Códice— un tipo alcohólico, envanecido y burlón que poco o nada había heredado de su antecesor Tariaran, pese a que era el depositario de la diosa Xarátanga, llevada de Michuácan a aquel lugar desde el famoso agüero de las culebras. Cuando se presentaron ante él los emisarios de Carícaten, se hallaba ebrio. Al verlos, les dijo al parecer con cierto desdén: —"Qués lo que queréis los de la isla?"20 Y los consejeros entre confusos y molestos entonaron una profunda lamentación y terminaron demandando urgente ayuda, poniendo énfasis en recordar a Zurumban su linaje de Xarácuaro, de donde se había marchado durante una época de hambre. Apenas concluyeron los emisarios, Zurumban se soltó en estrepitosas y burlonas carcajadas. Les reprochó que ahora cuando Tariácuri era señor poderoso le pidieran ayuda contra él. "Vuestras mujeres le parieron… ¿Por qué no le ahogastes entonces y le echaste en la Laguna? ¿Ahora cómo le podéis hacer algún mal?" —les gritó. Sin embargo, cuando hubo desahogado sus rencores, más calmado, prometió el auxilio requerido. Iría el sacerdote Naca con la misión de organizar gente y preparar un ataque combinado contra Tariácuri. "Id en buen hora —reza el mensaje a Carícaten— y esperaréis allí a Naca. Mañana le mandaré que vaya, y estará allá y hará gente que si así es la verdad, que harta poca gente son los chichimecas, que todos nos juntaremos y les destruiremos".21 Quarácuri, cacique de Zirahuén y aliado de Pátzcuaro, descubrió a tiempo por boca del propio Naca, la maniobra de los isleños y con uno de sus sacerdotes le mandó el santo y seña a Tariácuri. Este pidió entonces al enviado que se trasladara a Xarácuaro, se hiciera encontradizo con los conspiradores, se informara de sus planes, y, finalmente, del camino que seguiría Naca de regreso a Tariaran. Supo, de tal modo, que, cuando el de Zirahuén llegó a Xarácuaro ya estaban

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Ibídem, p. 47. Ibídem, p. 49. 35


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conferenciando con Carícaten los delegados de Curíngaro, pueblo al que también había demandado socorro. Sin pérdida de tiempo, el jefe chichimeca llamó a sus primos Zétaco y Arámen —los hijos de Uápeani II, que vivían en Uacanámbaro—, los puso al tanto de la intriga y les ordenó que se fueran a Panguan-hacungueo, lugar por donde había de pasar Naca de vuelta a Tariácuri, y le dieran muerte. Esto sería una advertencia a los isleños de que Pátzcuaro estaba enterado de cuanto tramaban. No fue quizá la muerte de Naca lo que contuvo por el momento la ofensiva de los isleños y sus aliados, sino la forma espantosa como Tariácuri la dio a conocer a sus rivales, y el hecho de que la confabulación hubiese sido descubierta. En efecto, tan luego como Naca fue sacrificado, Tariácuri mandó con uno de sus criados al cacique de Zirahuén, Quarácuri, el cuerpo del sacerdote indicándole que lo cociera: que los dos muslos se los enviara a Zurumban para que con ellos hiciera "la salva a los dioses", es decir, los comiera, haciéndole creer que era un esclavo del propio Tariácuri a quien había dado muerte por haberse "juntado con una mujer suya"; que el cuerpo y las costillas se las remitiera a Carícaten, y los dos brazos a su contumaz enemigo Chánshori, cacique de Curínguaro.22 Pero lo terrible de aquel acto estaba en que, una vez que Zurumban —y se deduce que los otros jefes también— hubiera comido aquellos despojos humanos, llegaría un corredor y participaría que el sacrificado no era ningún esclavo de Tariácuri, sino el sacerdote Naca a quien habían mandado a Xarácuaro a levantar gente para la guerra. Al llegar a este punto es necesario aclarar que la carne de estas víctimas sacrificadas en los cúes era consumida no sólo por los sacerdotes, sino por los señores (nobleza) y sus mujeres. Esto quiere decir que los chichimecas practicaban la antropofagia ritual, como casi todas las tribus de América, no el canibalismo como algún historiador ha querido ver.

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Ibídem, pp. 56-59. 36


PÁTZCUARO

VICTORIAS Y REVESES. PÁTZCUARO CAE SIN COMBATIR La venganza de Zumbaran no se hizo esperar. No se sabe si ateniéndose a sus propios recursos o contando con la ayuda clandestina —que es lo más probable— de los pueblos sojuzgados por Tariácuri, dicho jefe dio instrucciones terminantes a Viana, uno de sus guerreros: "…Ve a Uacanámbaro que está allí gente de los chichimecas, y aquella sementera no es de Tariácuri, mas es mía. Desháceles las troxes y échales por el suelo las casas y quita los maxtiles a Zétaco y Arámen, hermanos de Tariácuri, y quítales los bezotes y tranzados, y las orejeras, que por soberbia hicieron lo que hicieron. ¡Que cómo nos han tratado y qué afrenta nos han hecho! ¡Échalos a rempujones! Y apredrealos, y a sus mujeres quitadles las naguas y faldillas y deshonradlas echándoles tierra a las mujeres". 23 Como se ve por las palabras transcritas, Zurumban no atacaba directamente a Tariácuri, sino lo hacía en las personas de sus primos Zétaco y Arámen, autores materiales de la muerte de Naca. Los dos eran de hecho sus vasallos, puesto que Uacanámbaro donde vivían desde la niñez de Tariácuri pertenecía al cacicazgo de Tariaran. Pero la verdad palpable es que la orden recibida por Viana tenía la finalidad única de herir a Tariácuri, expulsando de aquel pueblo a sus parientes. Viana y los suyos cayeron de improviso sobre Uacanámbaro, arrasándolo. No escapó del ataque ni la esposa de Zétaco, quien tuvo que cubrir su desnudez con su hijo Hirípan y su sobrino Tangáxoan, de los que nos ocuparemos más adelante, pues fueron unos de los constructores del Imperio michoacano. En medio de aquel desastre, Zétaco y Arámen lograron salvar la vida. Con mensajeros avisaron a Tariácuri, pero éste al tanto ya de la repentina agresión de Viana, había como medida estratégica abandonado Pátzcuaro, y tras de peregrinar por Uricua-macuritiro, Eurizanuinío y Tzintzu-cuníquaro, colocó finalmente sus huestes en un lugar llamado Euario-Tzintzuncuuíquaro, donde recibió a sus primos, les prestó ayuda y comenzó a reorganizar su contraofensiva.

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Ibídem, p. 59. 37


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"Zétaco se fue a morar con los suyos al monte —afirma la Relación y Arámen—, su hermano menor, se avecindó en Hiratzio (Iratzio, rancho perteneciente a Capula) a la subida de una cuesta". Hasta aquí, pese a los azares de la guerra, la suerte favorecía a Tariácuri: toda la zona ribereña estaba en su poder y los caciques Zurumban, Chánshori y Carícaten tenían que resignarse a una tregua. En cambio, en lo moral, sufre un duro descalabro, como es, sin duda, la muerte de su primo Arámen, uno de sus más arrojados lugartenientes, y la de las hermanas de éste, a manos de Xarácuaro. En efecto, viviendo Arámen en Hiratzio, iba con frecuencia al mercado de Pareo, y allí conoció y sostuvo relaciones clandestinas con la mujer de Carícaten, pues aquél "era hombre valiente y muy hermoso". Aquellos amores pronto llegaron a oídos del cacique quien mandó a Hiratzio una embajada de "viejos" para que, con pretexto de llevar a Arámen un presente, lo mataran. "Tu hermano Carícaten nos envía y díjonos: "Tomá ese pescado y llevádselo a mi hermano Arámen para que coma con mazamorras…' Y dióles las gracias Arámen y díjoles: "Estése aquí, asentáos y sacaros han de comer… y esperad y buscaros he algunas mantas que llevéis y camisetas que os pongáis vosotros'. Y salió y los señores suelen tener allí en su casa, su arco y flechas a la puerta, y los isleños tomaron el arco y flechas y armáronle y flecháronle en las espaldas y Arámen como se vido herido saltó de presto por una pared, y fuese huyendo por el monte y echóse al pie de una encina herido, y allí murió".24 Los "viejos" se apoderaron luego de las hermanas de Arámen —el Códice no dice cuántas eran—, las condujeron a Xarácuaro donde Carícaten ordenó que fueran sacrificadas en el cu de Puruaten y arrojados los cuerpos a la Laguna. Así las cosas, Chánshori se entera del propósito de Tariácuri de entrevistarse con Mahícuasi, señor de Condémbaro (municipalidad de Tancítaro), para pactar una alianza. A fin de frustrarla, ofrece al Caudillo el pueblo de Tupátaro (pertenece a Huandacareo) para que se estableciera allí con su gente, en vez de asociarse con Mahícuasi "que es un loco". "Véngase aquí a un pueblo mío llamado Tupátaro, con su gente, y allí trairá a su dios Curicaueri. Allí tengo troxes de 24

Ibídem, pp. 61-63. 38


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maíz y frisoles, de que den ofrendas a Curicaueri, y beberá él y su gente de la fuente llamada Xaripitío."25 Ya disponía Tariácuri su marcha a Condémbaro, cuando recibió la oferta de Curínguaro, y sospechando una celada por aquella falsa benevolencia de su enemigo al que había hecho comer la carne del sacerdote Naca, precavido y astuto, en vez de avanzar, se retiró a un punto llamado Zimbani, a "espaldas de la sierra de Hoata-pexo", paraje al abrigo de cualquier ataque por sorpresa; pero al mismo tiempo no muy distante de Curínguaro, puesto que en un día era posible ir y venir de un lugar a otro. NUEVAS TÁCTICAS. EL MATRIMONIO COMO ARMA POLÍTICA La historia no sólo de Pátzcuaro, sino de toda la zona lacustre, es la historia de sus caudillos, y en la parte que estamos describiendo, esta historia es la misma de Tariácuri, el héroe más grande de la epopeya chichimeca. Tal circunstancia nos permite ocuparnos de otro aspecto importante de su vida, el de sus matrimonios, pues las causas que los motivaron y la forma en que tuvieron lugar están íntimamente ligadas a la historia de su pueblo. Curínguaro y Zimbani no estarían, pues, muy distantes una de otra. Tan molesta proximidad debe haber tenido en constante sobresalto a Chánshori, por lo que no pudiendo someter a Tariácuri por medio de las armas, decidió casarlo con una de sus hijas. Pero Chánshori —se habrá adivinado ya— no procedía de buena fe. El matrimonio en aquel momento era tan sólo un recurso político para garantizar la seguridad de Curínguaro. Y, curiosa coincidencia: ¡actuaba este cacique indígena en el siglo XIV en igual forma que como lo hicieran antes y después de esa época, renombrados monarcas y príncipes europeos, aunque más tarde los vínculos de sangre, la palabra empeñada o los tratados diplomáticos fueran repudiados con el mayor cinismo!. Llamó, por consiguiente, a su hija y hablóle así: "Óyeme lo que te quiero decir: no te apartes de tu marido, mas está de continuo con él y 25

Ibídem, pp. 63-64. 39


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trátale como quisiere, no le digas nada, y placerá a los dioses que tuvieses un hijo dél, y así le quitaríamos a Curicaueri, qués muy gran dios, que fueron engendrados Urendequauécara, nuestro dios, y él juntos".26 Se descubre claramente en estas instrucciones el falaz propósito de Chánshori. Mandó a su hija —la Relación no da su nombre— a Zimbani con una embajada de "viejos". Cumplidos los saludos de rigor, uno de aquellos enviados dirigiéndose al jefe vanacace, le soltó este discurso: "Tu padre Chánshori nos envía y díjonos: venid acá y lllevaréis esta mi hija a Tariácuri para que le reciba el arco y flechas cuando viniera de fuera, y como andará trayendo leña todo el día, cuando vuelva a casa, le recibirá el hacha y el petate de las espaldas, y hará mantas para Curicaueri y después para él, porque tenga fuerza para ir a los dioses de los montes. Para esto traemos esta señora que está aquí". Respondióles Tariácuri: "Traigáisla en buena hora y esto que me habéis dicho, no lo habéis dicho a mí, sino a Curicaueri nuestro dios. Asentáos y daros han de comer". ¿Qué edad tendría Tariácuri al contraer matrimonio? A los 20 años —por 1378, ya lo dijimos— asumió el cacicazgo, tomó las armas e inició la expansión territorial con una ofensiva relámpago que colocó en sus manos toda la zona lacustre. Si calculamos que entre estas campañas militares y su instalación en Zimbani hubieran transcurrido cinco años, podemos afirmar con absoluto criterio histórico, que Tariácuri tendría 25 años de edad cuando se casó con la mujer de Cunínguaro. Se desprende de la Relación, que Tariácuri, después de su matrimonio, se tomó una tregua en la guerra que era precisamente lo que quería Chánshori, a efecto de preparar un nuevo ataque, echarlo de Zimbani y de paso fortalecer sus posición en Pátzcuaro, evacuado tácticamente por el caudillo desde el asalto de Viana a Uacanámbaro. Se dedicó con más empeño durante ese tiempo a los quehaceres religiosos y probablemente también a satisfacer los gustos de su consorte. La recompensa fue que mientras el esposo se iba al monte a traer leña para los cúes, la mujer se entregaba a los peores excesos y 26

Ibídem, p. 65. 40


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aun abandonaba el hogar conyugal para reunirse en un lugar llamado Itziparámuco con dos de sus amantes: Xorópeti y Tareque-Zinguata. "…Y después de algunos días —afirma textualmente el Códice— hízose preñada aquella señora y ella íbase muchas veces a Cunínguaro, y, como consecuencia, Chánshori ordenó una averiguación en la que participó su hijo Hurescua. "Levántate, señora, que te llama tu padre" —le urgieron los enviados—. Y lleváronla a su padre, que llevaba los bezotes sucios del vino que había bebido y toda la cara entiznada. Y díjole su padre: "Ven acá tú, ¿dónde andas, quél pobre de tu marido sollozando vino por ti? ¿Qué mucho ha que te veniste? ¿Quién te dijo que te apartaras dél?". Ante la recriminación que así empezaba, la audaz mujer, para defenderse, contó una larga intriga fraguada por Xorópeti y Tarequezinguata, enla que aparecía el chichimeca burlándose de su suegro y de sus súbditos. Pero por más odio que Chánshori sentía hacia su yerno, no pudo creer semejante fábula. Mandó, en seguida, que su hija fuera regresada a su marido, a Zimbani. Tariácuri la recibió con aparente cortesía. En seguida se fue al monte y la mujer volvió a sus infidelidades. Apenas pasados unos días y con motivo de la fiesta de Phurecutáquaro, sus amantes Tareque-zinguata y Xorópeti, tuvieron la audacia de presentarse en casa del jefe uacúsecha. "No recibáis pena —animólos la mujer cuando observó que éstos, sin embargo, vacilaban— que en esta casa no mora Tariácuri… sino yo, questa es su costumbre, de ir por leña y no se emborracha. Yo os escanciaré". Y empezó a escanciar, y era un poco noche cuando se llegó cerca déllos. Enfrente déllos les escanciaba, y ellos empezaron a retozalla, y estuvo con ellos aquella noche… Y como estaban ellos entiznados, entiznáronla toda la cara… Y a la mañana siguiente fuéronse a su pueblo…" Cuando Tariácuri regresó a su casa encontró a la mujer en su lecho, cubierta con una manta, y a su lado una muchacha, quien le informó que la señora había enfermado. El hombre la destapó y "vio que estaba toda entiznada, y la saya mal compuesta, y los pechos 41


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todos entiznados y el vino por los labios, y dijo entonces Tariácuri: "Sí, sí, cierto que está enferma. Tornóla a cubrir".27 Paul Kirchhoff, acucioso crítico de la Relación, comenta a este respecto: "De este matrimonio —el de Tariácuri con la hija de Chánshori— nace un hijo, Curátame; pero el plan del señor de Cunínguaro falla por completo, pues la esposa de Tariácuri lleva una vida disoluta y su hijo resulta ser todo menos el sucesor que su padre esperaba encontrar en él. El matrimonio se deshace, las relaciones con Cunínguaro van de mal en peor…"28 Colérico Chánshori por su fracaso de someter a su yerno mediante el matrimonio, se dedica a preparar un nuevo ataque con las armas. Tariácuri, por su parte, sufre en silencio, está triste, su salud viene a menos. "No quería comer nada —dice el Códice—, que estaba ya flaco y perdida la color, todo blanquisco. Tenía la cinta que se ceñía, metida muy allá en las tripas y no se podía tener en los pies", todo a causa de la infiel mujer. Es probable que esta situación se prolongara mucho más de la cuenta a juzgar por los sucesos adversos que afectan al grupo troncal. La preponderancia política del caudillo baja a los peores niveles, hasta que, por consejos de su tía, decide visitar Tariaran (la ciudad de los nahuas) en busca de una nueva esposa. Zurumban, pese a ser su enemigo, pues fue otro de los que comió la carne de Naca, quiere, como intentó antes Chánshori, sacar ventaja. Lo recibe con fingido afecto, trata de deslumbrarlo con la esplendidez de su corte y por la noche le entrega dos de sus más bellas hijas para que duerman con él. A la mañana siguiente el cacique les pegunta: "¿Pues juntóse con vosotras Tariácuri? No, señor —responden ellas—, es loco y no tiene seso". Pero es que el jefe uacúsecha sospecha en todo aquello una trampa. Sin embargo, cuando regresa a Zimbani, Zurumban lo obsequia con las dos hermosas muchachas, un rico dote y muchas mujeres de servicio. Las nuevas relaciones matrimoniales de Tariácuri, convertido en polígamo, en vez de ayudarle, tienen graves consecuencias para él,

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Ibídem, pp. 71-72. Ibídem, p. XXVIII. 42


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pues su primera mujer, viendo a las otras en casa, "moríase de celos y fuese a su pueblo de Curínguaro y nunca más tornó". En una de estas mujeres, sin que se sepa cuál, Taríacuri procreó un hijo, Hiquíngare, de quien nos ocuparemos más adelante. MATANZA DE UREXO. SE DIVIDEN LOS ISLEÑOS El acontecimiento tuvo hondas repercusiones en el seno de la comunidad chichimeca, no tanto porque el caudillo se volviera bígamo —la poligamia en aquella sociedad era cosa corriente—, sino por el rechazo que sufrió la hija de Chánshori. "¿Qué soberbia es ésta de Tariácuri? —clamó el cacique de Curínguaro—. ¡Qué afrenta nos ha hecho tan grande!". Y en seguida ordenó a su gente, sacerdotes y guerreros, se alistaran para lanzarse sobre Zimbani y destruirlo. Era entonces la fiesta de Sicuíndiro29 que caía, según el calendario Chichimeca, del 27 de agosto al 15 de septiembre, cuando se acostumbraba renovar los templos de Curicaueri. Tariácuri tenía en las casas de los papas a un grupo de prisioneros tomados en la guerra, para velar con ellos durante la vigilia de la fiesta y luego sacrificarlos al dios. Se hallaba de pie en la puerta de una de las casas cuando sorpresivamente irrumpieron los de Curínguaro, y sin dar tiempo a nada "tomaron el bulto de Curiacueri y echáronle a un rincón, diciendo: este cu no es de Curicaueri, mas (es) de nuestro dios Urendecuauécara. Y pintáronle de blanquebol, como solían pintar los cúes de Urendecuauécara y la casa de los papas enalmagraron".30 La chusma abrió luego las "casas de los papas" donde se hallaban los prisioneros y los sacrificó en honor de Urendecuauécara. Después de este ataque por sorpresa, el jefe chichimeca y los suyos apenas pudieron rescatar a Curiacueri y con él a cuestas huyeron a Sicuíndiro viene de Sicuire, piel y sicuítani, desollar. Por consiguiente, la fiesta de Sicuíndiro sería la fiesta en que se sacrifica a los esclavos, desollándolos después de arrancarles el corazón. Estaba dedicada a la diosa femenina Cuerauáperi (la madre de todos los dioses terrestres) cuyo santuario principal alzábase en Zinapécuaro, actual ciudad del mismo nombre, en la carretera de Morelia a Acámbaro. 30 Ibídem, pp. 82-83. 29

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Upapohoato, lugar pedregoso y casi inhóspito; allí levantaron cúes y se rehicieron un poco de los descalabros sufridos. Luego peregrinaron no se sabe cuánto tiempo, por la sierra, sin rumbo fijo, en busca de comodidad y protección, deteniéndose nuevamente en Urexo. Pero el porfiado Chánshori no le dejaba un momento de reposo. "Y tornaron los de Curínguaro —escribe el autor de la Relación— a querer destruir a Tariácuri, y llevaron su gente de guerra y cercaron a Tariácuri y allí dio Curicaueri, a sus enemigos, camorras y embriaguez y estropezamiento. Y empezaron a andar desatinados los enemigos, y cayeron todos en el suelo, y abrazándose unos con otros, y ansí iban al pie del cu, donde unas viejas los subían al cu, que no los tomaban hombres, y allí los sacrificaban los sacerdotes de Curicaueri que estuvieron todo el día sacrificando, y llegaba la sangre al pie del cu, y después iba un arroyo de sangre por el patio, y pusieron en unos varales las cabezas de los sacrificados, que hacía gran sombra, y dijo Tariácuri: "Vení acá, viejos". Y díjoles: "Si mi mujer la hija del señor de Cunínguaro, fuera varón, muy valiente hombre fuera, que ahora, con ser mujer, ha hecho matar a sus hermanos y tíos y su agüelo. Ha dado en este día de comer a los dioses y les ha aplacado los estómagos, ¡Valiente hombre ha sido mi mujer! Quiso decir Tariácuri, en estas palabras, que por la mujer había empezado aquella guerra, en la cual su dios Curicaueri había desatinado a sus enemigos, y que ella había sido la causa…"31 Vienen después días de más dura prueba para el caudillo. Va primero a su segundo suegro, Zurúmban, en demanda de ayuda, pero aun cuando éste le da la bienvenida hasta con lágrimas, no lo quiere en sus tierras. "Aquí en este lugar —le dice— no hay leña que traigáis para los cúes, ya ves tú que aquí no hay monte. Vete a un lugar llamado Uacapu", donde sólo permaneció unos días. Sin hallar reposo ni un lugar apropiado para convivir con su gente, Tariácuri se traslada de un sitio a otro. Permanece un tiempo en Zurumu-hucápeo, cuyo cacique Stapetzi le brindó momentáneo asilo, hasta que, finalmente, "tomando de allí a Curicaueri, se fue con su gente a un lugar llamado Santángel, a un señor llamado Hapariya, que de verdad le recibió y le hizo un cu y las casas de los papas y una 31

Ibídem, p. 85. 44


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casa, y allí traía leña Tariácuri para los cúes con gente y hizo allí su asiento.32 No sabemos con exactitud qué lugares tocarían Tariácuri y los suyos durante este obligado y continuo peregrinar, a causa de la obstinada persecución de sus adversarios. Varios sucesos se registraron en la comarca después de que Tariácuri se radicó en Santángel. De éstos, dos destacan por su importancia histórica y dan idea del tiempo transcurrido, por más que la Relación dice a este respecto, como en otros, y "pasaron algunos días", queriendo indicar, acaso, "pasaron algunos años". El primero, que los isleños de Xarácuaro y Pacandan riñeron entre sí y en un esfuerzo desesperado por salir adelante, por separado piden auxilio a Tariácuri, ofreciéndole a cambio devolverle su santuario de Pátzcuaro; y el segundo que Chánshori, por viejo, tuvo que dejar el mando de su pueblo en manos de su hijo, Hurescua, un tipo orgulloso y fanfarrón. Para colmo, los isleños después de destrozarse sin piedad, se lanzan contra Tararian, todo por la posesión de Pátzcuaro, que el jefe vanacase abandonó para evitar que Viana arrasara sus templos. Los primeros que acudieron a pedirle ayuda fueron los de Pacandan. "Señor, envíanos los isleños que tuvieses por bien tornarte a su casa de Pátzcuaro porque te toman todo aquel asiento y no hacen sino reñir unos y otros sobre aquel asiento porque vinieron de una parte los de Curínguaro, y los isleños fueron de otra, y los de Tararian de otra. Dicen los isleños que tornes a tu asiento".33 Poco después llegaron los de Xarácuaro con idéntica súplica, con la circunstancia de que éstos invocaban el regionalismo del hijo de Patzimba, recordándole su nacimiento en aquella isla. Ante el angustiado reclamo de sus enemigos, Tariácuri comprendió al punto la enorme ventaja que podía sacar de semejante petición. Sin disparar una flecha, sin derramar una gota de sangre de los suyos, sin perder un solo hombre ni exponer nada, tenía a sus pies a los isleños, a los nahuas de Tariaran, y, como consecuencia, a los de su cuñado Hurescua. 32 33

Ibídem, p. 86. Ibídem, pp. 89-90. 45


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Aparentemente, sin darles mayor importancia a los embajadores, Tariácuri irguióse y lleno de soberbia les contestó: "¿Qué quieren de mí los isleños? Cómo, ¿ellos no son los que me han maltratado? ¿Qué ayuda quieren de mí? ¿Había yo de matar a sus enemigos? Id, haceos guerra y destruíos los pueblos".34 Malignamente el fiero caudillo les aconsejaba seguirse matando para poder acudir en su socorro. Dueño ya de la situación, avanzó con su gente hasta colocarse en un montecillo llamado Arizizinda, cercano a Pátzcuaro. "A la media noche empieza a tocar su silbatillo encima del monte, que contrahacía (imitaba) las águilas, y oyeron aquellos silbos a la media noche los de Curínguaro que tenían el asiento en Pátzcuaro, y levantáronse todos, y fuéronse a su pueblo con gran polvareda que iban levantando, y los isleños se entraron en la Laguna que hacían espumas al entrar, y los de Tariaran se fueron también a su pueblo e iban haciendo polvareda huyendo, y volvióse Tariácuri a su asiento de Pátzcuaro, con su gente". ¡Extraña forma de recobrar la ciudad sagrada de sus mayores —la sede principal de su dios Curicaueri—, fundada por su padre Pauácume II y su tío Uápeani II, en el alborear de sus campañas militares! Nadie más, a no ser su hijo Curátame, el habido en la mujer de Cunínguaro, al que llamaremos segundo para distinguirlo del anterior, lo haría alejarse de allí, de la ciudad que había de ser el centro del futuro Imperio. Tariácuri nació, ya lo hemos dicho, por 1358; a la edad de 20 años, o sea por 1378, comenzó la guerra; 5 años después, a los 25, contrajo matrimonio con la hija de Chánshori, y un año más tarde teóricamente nacería Curátame II. Ahora bien, si consideramos que Curátame II era ya un mozo de 20 años por lo menos y estaba en vías de casamiento —como se comprobará más adelante— cuando fue recuperado Pátzcuaro, quiere decir que Tariácuri, su padre, contaría 46 años de edad, y, por lo tanto, andaríamos en tal momento cerca de 1404, principios del siglo XV. Al fijar estas fechas, conviene aclarar: Algunas personas que han escrito sobre la historia antigua de Michoacán afirman que Tariácuri murió por 1400, a la edad de 90 años. Ignoramos dónde pudieron 34

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obtener los datos relativos a su fallecimiento, pues la única fuente cierta, como queda dicho desde el principio, es la Relación de Michoacán, de la que con más o menos seguridad hemos formulado la cronología de estos Apuntes.

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CAPÍTULO III EL TRIUNVIRATO Y EL IMPERIO (1404-1450) Tariácuri y sus hijos. Curátame II resultó ser, menos un heredero digno. Disputas con su padre. Odisea de Hirípan y Tangáxoan. Consagración de los Triunviros. El gobierno Tripartita. Asalto a Tariaran. La sangre corre en Pátzcuaro. Muerte de Tariácuri. Se agrandan las fronteras del reino. Esbozos de organización social, política y económica.

TARIÁCURI Y SUS HIJOS. ODISEA DE HIRÍPAN Y TANGÁXOAN

A

TARIÁCURI ha vuelto triunfante a Pátzcuaro, es necesario hacer un examen de cuál sería la situación política en la zona lacustre en aquel preciso momento. Desde luego, la suerte de la guerra ha cambiado totalmente. Los de Curínguaro, Xarácuaro, Pacandan y Tariaran, tradicionales enemigos de los chichimecas, peleados entre sí, como ya vimos, habían malgastado sus fuerzas y quedaban a merced del caudillo. Este, por su parte, concentra en Pátzcuaro el rico botín obtenido en sus campañas, se adueña de los recursos de sus adversarios y reorganiza a su gente con miras a un ambicioso futuro. Prácticamente, en la flor de su edad, Tariácuri tiene en sus manos todo el territorio, y si bien por lo que respecta a esta cuestión se halla preparado para ejecutar su plan de unificación nacional, en otro aspecto, en el íntimo en aquel en que se prolongaría su estirpe y sus ideales, se sentía débil y decepcionado. Por contradictorio que parezca, el poderoso caudillo era vulnerable a causa de la depravada conducta de su hijo Curátame II, que todo resultó ser, menos un digno heredero y gobernante. Ajeno a los problemas de su padre y de su pueblo, vivía, como su madre, en perpetua holganza y borrachera. En un esfuerzo por regenerarlo o, por lo menos, alejarlo del vicio, pensó Tariácuri casarlo, y con ese fin lo mandó a Curínguaro acompañado de un grupo de servidores. Antes HORA QUE

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de partir, el sañudo hombre que por este acto se revela también como un amoroso padre, sensible al dolor filial, le dirige este discurso: "Hijo, yo te quiero casar; vete a tu pueblo de Curínguaro, donde naciste, y allí está el dios Urendecuauécara; trae leña para sus cúes, y verás que todos se emborrachan en Cunínguaro. No tomes ejemplo para hacer tú lo mesmo, y ya has visto mi vida, cómo voy por leña para los cúes, y cómo traigo leña todo el día y toda la noche, y echo encienso en los braseros de los dioses. Ya lo sabes todo. Trae leña para Urendecuauécara y no te emborraches".35 ¡Qué admirables consejos daba este hombre a su hijo, poniéndose él mismo de ejemplo! Problemas de esta índole acosan ahora a nuestro personaje. Después de la partida de Curátame II piensa en sus sobrinos Hirípan y Tangáxoan, los hijos de Zétaco y Arámen, que eran pequeños cuando el ataque de Viana a Uacanámbaro. Ellos e Hiquíngare, su segundo hijo —el habido en una de las mujeres de Tariaran— lo ayudarían en su magna empresa. Mandó, pues, a sus consejeros Chupítani, Nuriuan y Tecacua que los fueran a buscar por toda la comarca. Hirípan y Tangáxoan, según explica la Relación, "después que se separaron de Tariácuri, como eran muchachos, fuéronse con su madre" a Pechátaro (Pichátaro, tenencia perteneciente a Tingambato). Luego recorrieron con ella, buscando protección entre sus parientes, multitud de pueblos, entre éstos Siuinan, Cherán, Sipiato y Zaueto. Muchas decepciones y hambres padecieron los que habían de formar parte del triunvirato del Imperio, durante su prolongada odisea, al grado de que llegaron a comer en los mercados los desperdicios que tiraba la gente. Más tarde —mientras Tariácuri se defendía de sus enemigos— Hirípan y Tangáxoan vagaron por Hetúquaro, Huacaríquaro, Zipiaxo, Matoxeo, Timban, Erongaríquaro y Uricho. Aquí un pariente de su madre llamado Zirútame, que vivía en Pareo, los identificó como los hijos de Zétaco y Arámen; los llevó a su casa, les enseñó a cortar leña en los montes y los dirigió en el rito de quemarla en los fogones de Curicaueri.

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Ibídem, p. 92. 49


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Pasado algún tiempo, Zirútame los condujo a los cúes de Pátzcuaro, con leña, y allí fueron localizados por los sacerdotes Chupítani, Nuiuan y Tecacua, quienes quisieron llevarlos a su Señor, pero los jóvenes escaparon creyendo que se les quería hacer daño. Informado Tariácuri, mandó inmediatamente en su busca: "Y antes que amaneciese fueron por ellos y llevaron mantas y tomáronlos en los brazos a ellos y a su madre y hermana y trujéronlos a Tariácuri y él después los vio, lloró muy fuertemente, y echóles los brazos encima y díjoles: "Ay, señores, seais bien venidos". Y abrazándolos lloraba con ellos, y ellos, le saludaron y díjoles Tariácuri: "Señor Hirípan y Señor Tangáxoan: por dónde fuiste?" Y contáronle todo su camino y toda su vida que habían tenido, por donde anduvieron, y cómo habían vuelto. Y díjoles Tariácuri: "Seais bien venidos, señores". Y contóles él todos sus trabajos y persecuciones de sus enemigos, y su vuelta".36 Sin duda Hirípan y Tangáxoan llegaban en el momento propicio para auxiliar a Tariácuri en su propósito de construir un reino unificado y nacional, con todas las tribus de la comarca. Y los primeros pasos en ese sentido debió haberlos dado poco antes, a juzgar por lo que dice a sus sobrinos en esa primera entrevista: "¿Qué he hecho yo, Tariácuri? ¿Por qué no me dejan de perseguir mis enemigos?... Ahora tengo persecuciones de mis parientes, los chichimecas, los que se llaman Cuetzecha, y el otro llamado Simato, y otro llamado Qurique, y otro Quacángari y otro Angáriqua, y otros muchos parientes que tenemos, que nos persiguen, por vernos desfavorecidos: que os persiguen a vosotros y a mí. Seais bien venidos, hijos. Todos seremos una, y muramos todos juntos". Las anteriores palabras evidencian una nueva lucha, sin vacilaciones de esta manera: "No estés triste, señor, venga quien viniere, nosotros seremos espías de la guerra (esta frase equivale en su lengua a escuchas o soldados de vanguardia). Y trujéronles de comer, y comieron, y fuéronse a sus casas que les había mandado hacer su tío, días había en Yauacuitiro". ¿Qué novedades se registraban entretanto en Curínguaro? Noticias muy desagradables obraban en poder de Tariácuri, respecto 36

Ibídem, pp. 99-100. 50


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a su primogénito. La Relación no vuelve a tocar el punto del matrimonio, pero en cambio abunda en las francachelas del mal hijo, "que nunca deja el vino de la boca". Por tanto, lo manda traer y lo instala en Xaramu, un barrio de Pátzcuaro, donde le ha construido un cu y una casa de los papas para que vele. La servidumbre que de Curínguaro acompaña a Curátame es tan perversa y disoluta como él; de ahí que luego se dediquen a fraguar intrigas contra el caudillo a causa del lugar que le señaló por residencia, habiendo otros mejores como Parexaripitío, "que harta riqueza tienen los que están en aquel lugar, que beben vino cuando quieren, que hay allí maguéis". Curátame toma como pretexto la fiesta de Phurécuta-quaro para ajustar cuentas con su padre. Sin ningún respeto a su rango, ordena a sus consejeros: "Id a mi padre, que venga acá por la mañana, que habemos de hablar un poco". Pero cuando Tariácuri se presentó, su hijo se hallaba completamente ebrio, "se iba cayendo de borracho". En seguida hubo entre los dos personajes una violenta disputa que, aunque velada por referencias a la guerra no exentas de reproche, en el fondo se discutía sobre la legitimidad del título de "señor" que Tariácuri ostentaba desde su niñez. Curátame se negaba a aceptarlo porque el jefe uacúsecha era hijo de Patzimba, la isleña, y había nacido en Xarácuaro. Los detalles de esta disputa, que se reseña en la página 102 de la Relación, son por demás interesantes, pues queda confirmado desde ese momento el deseo de Tariácuri de desheredar a su hijo y de conferir el poder a sus sobrinos Hirípan y Tangáxoan. Aunque no lo dice le Códice de una manera categórica, se infiere, por la actitud de Tariácuri, que Curátame II, a pesar de la fuerza política de su progenitor controló en tales instantes la situación en Pátzcuaro, porque éste, después de la riña no regresó a su sede, sino que se fue a un barrio de la ciudad llamado Cutu, quedando en Pátzcuaro el desnaturalizado hijo. ¿Cuánto tiempo se prolonga este estado de cosas? Nuestra fuente lo ignora, pero se deduce que fueron varios años a juzgar por la decisión que toma Tariácuri de compartir las responsabilidades del gobierno con sus sobrinos, por sentirse acaso ya viejo. Mientras tanto, Hirípan y Tangáxoan, fieles a su tío, se inician con éxito en la guerra. Les ha favorecido el caos que impera en la 51


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comarca, a causa de las disensiones entre los enemigos de los chichimecas. En Xarácuaro, por ejemplo, muerto Carícaten, le sucedió su hijo Cuato, al que, por falta de carácter nadie le obedecía. Gobernó poco tiempo; al morir sus hijos Cuynsurumu y Utume, y una hermana suya llamada Tzitzita, comenzaron a disputarse el cacicazgo. En Pacandan, otra de las islas, también ya había fallecido el viejo Zuangua, contemporáneo de Uápeani II y Pauácume II. Su hijo, Uarápeme estaba al mando, pero en abierta pugna con los de Xarácuaro, sin esperanzas de auxilio y con profundo descontento interno. En Curínguaro, como ya sabemos, Chánshori había muerto desde mucho antes, y su hijo Hurescua era incapaz de mantener la unidad del señorío, pues sus hermanos Sica, Zinaquaui y Chapa, vivían en constante pleito por el gobierno. Los cacicazgos sufragáneos de estos principales, que se extendían hasta los montes y valles próximos a la Laguna, se agitaban en medio de una deplorable corrupción, todo lo cual allanó los triunfos sucesivos de los jóvenes sobrinos. Curátame II, siempre insolente y procaz, reprocha al caudillo por medio de sus consejeros el apoyo que está otorgando a Hirípan y Tangáxoan, apoyo con el cual, sin tener éstos un señorío propio realizan conquistas; pero, sobre todo, lo increpa porque los llama "hijos", sin serlo. Y es que Curátame, resentido por el desprecio de su progenitor, vislumbra o sospecha la trama que muy pronto dará al traste con su reinado de Pátzcuaro. Tariácuri, repetimos, se hacía viejo y aunque las conquistas logradas hasta ahora rebasan sus ambiciones originales, la verdad es que el territorio carecía de una organización firme para garantizar la autoridad permanente del soberano, pues con frecuencia apenas los chichimecas salían de un pueblo a continuar sus correrías, éste volvía a caer en poder de sus enemigos. Era, por tanto indispensable activar las cosas, resolver las cuestiones con valor y energía. Así lo estimó el caudillo cuando tomó la decisión de mandar asesinar a su propio hijo Curátame II, al mismo tiempo que aplicaba una horrible advertencia a Hurescua —su cuñado de Cunínguaro—, con la muerte de su hermano 52


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Candó, a quien una hija del propio Tariácuri degolló mientras dormía, y, cual nueva Judith, ofreció la cabeza al feroz jefe vanacace. Antes de concluir esta parte de nuestros Apuntes, debemos añadir que Tariácuri tuvo otro hijo llamado Tamapu-checa, cuya madre se ignora, aunque se supone que fuera otra de las hijas de Zurumban, el cacique de Tariaran. Este Tamapu-checa murió también por orden de su padre, pero con violación de ritos religiosos, pues resulta que siendo cautivo del cacique de Itzi-parámucu, fue libertado por los suyos mientras dormía la borrachera previa a su sacrificio, y llevado a Pátzcuaro, donde el caudillo ordenó no sólo su castigo, sino el de todos los que intervinieron en su rescate. Y es que la Ley ordenaba que los prisioneros no debían ser libertados, porque habían sido ya elegidos para "dar de comer a los dioses", es decir, ofrenda sus vidas en holocausto. Aceptar éstos la libertad era una traición a Curicaueri el dios mayor, y una afrenta imperdonable para su pueblo. HIRÍPAN, TANGÁXOAN E HIQUÍNGARE. CONSAGRACIÓN DE LOS TRIUNVIROS Vamos acercándonos cada vez más a la culminación del drama chichimeca. La integración del reino está a punto de consumarse. Los viejos enemigos de los audaces cazadores, debilitados por la falta de patriotismo y corroídos por el vicio y la ambición, casi no les ofrecen resistencia. Xarácuaro, Cunínguaro y Pacandan sólo nominalmente son libres, pues para subsistir se comportan a satisfacción de Pátzcuaro; y por lo que respecta a los otros pueblos de la comarca, actúan punto menos que como aliados del sagaz e intrépido caudillo. Fácil es comprender lo que se avecina, si se considera que el único cacique que aun resiste es Hiuacha, de Tariaran. A estas alturas, Hiquíngare, segundo hijo del caudillo, aunque joven aún, ha recibido una preparación religiosa y militar esmerada. Bajo la dirección de Hirípan y Tangáxoan se ha convertido en un príncipe sensato, enérgico y valiente, todo lo contrario de lo que fue su hermanastro Curátame II. De ahí que por mandato de su padre, 53


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pasó a formar parte del triunvirato que va a gobernar el territorio y a organizar el imperio michoacano. Tariácuri, tras de aprobar el deseo de los triunviros de lanzarse sobre Hiuacha, pide sólo una tregua para ponerse al habla con los de Cumanchén, Erongarícuaro, Uricho y Pichátaro con vistas a sumar sus fuerzas a las de Hirípan, Tangáxoan e Hiquíngare. Sabe atacar a Tariaran, santuario máximo de la diosa Xarátanga y centro de la cultura nahua desde la emigración de Michoacán, es un paso grave. Debe meditar el más insignificante detalle. Despide, pues, a sus herederos y les dice que esperen su mensaje. Él, entretanto, se conecta con sus aliados, los compromete en sus planes y ya seguro del éxito hace oración en la casa de los papas, ofrece sahumerios a Curicaueri y rompiendo el alba sube a un montecillo llamado Tihuapu, cercano a Pátzcuaro, donde va a efectuarse lo que pudiéramos llamar la "consagración de los triunviros". Allí el caudillo escombra un sitio y levanta tres montones de tierra, colocando encima de cada uno una piedra y una flecha. Luego manda llamar a Hirípan, Tangáxoan e Iguíngare y después de expresarles su deseo de que todas las tierras conquistadas y las que fueran sometidas en el futuro formaran un solo reino, el chichimeca, les ordenó: "Mira, Hirípan, tú estarás en este montón que está en medio, qués el pueblo de Cuyuácan (Ihuatzio), y tú Tangáxoan estarás en este montón, qués el pueblo de Michuácan (Tzintzuntzan), y tú Hiquíngare estarás en éste, qués el pueblo de Pátzcuaro. Ansí serán tres señores". Por virtud de esta ceremonia, Hirípan, Tangáxoan e Hiquíngare han quedado investidos de derecho como reyes, sólo que tomarán posesión de sus respectivos dominios hasta la muerte del jefe vanacace. Tariácuri comprende que le quedan pocos días de vida y no quiere desaprovechar ni un instante, con la esperanza de ver consumados sus sueños. Allí mismo, a un lado de los montones de tierra, señala a su hijo y a sus sobrinos la estrategia que deben emplear en el ataque a Tariaran. 54


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ASALTO A TARIARAN. LA SANGRE CORRE EN PÁTZCUARO Y partieron todos a la guerra. Las legiones chichimecas cayeron por sorpresa sobre sus enemigos en un punto denominado Uiramuanguru, haciendo en sus filas una espantosa carnicería. Cuando no fue posible resistir más, Hiuacha dio la orden de retirada, pero fue alcanzado por Tangáxoan quien lo hizo prisionero a golpes de porra. Todos los cautivos fueron conducidos a Pátzcuaro donde se hizo una selección de aquéllos que debían ser sacrificados en homenaje a Curicaueri. Sólo cuatrocientos fueron libertados por orden de Tariácuri; con el resto se dio un baño de sangre a Pátzcuaro como desagravio a los dioses. Dos días estuvo la gente emplumando a los cautivos. "Pusiéronles las mitras de plata y unas tortas de plata al cuello, como soles: y unos cabellos largos a las espaldas, y al señor también déllos, llamado Hiuacha, y pusiéronles cascabeles en las piernas y velaron con todos ellos en las casas de los papas una noche, y bailaron con ellos y a la media noche tañeron las trompetas para que descendiesen los dioses del cielo, y a la mañana echaron su harina a los pies de los cúes. Y subieron a los cúes Hirípan y Tangáxoan y Hiquíngare, y los otros señores, y todos compuestos. Y Tariácuri estaba sentado en una silla a la entrada de las casas de los papas. Y sacrificaron a todos aquellos cautivos. Y un día entero no hicieron sino sacrificar…"37 Fue éste el último acto público en el cual participó el viejo caudillo y fue también uno de los últimos que se celebraron en Pátzcuaro. Fray Bernardino de Sahagún en su Historia de las Cosas de la Nueva España expresa, con absoluto desconocimiento de la verdad, que los chichimecas sólo sacrificaban ante Curicaueri "culebras, aves y conejos y no a hombres, aunque fuesen cautivos, porque se servían de ellos como de esclavos…" Si Sahagún hubiere estado alguna vez siquiera en Michoacán se habría convencido desde luego de que los vacanaces habitantes de esta región eran tan sanguinarios como todas las razas aborígenes, excepción del otomí que fue menos cruel.

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Ibídem, p. 150. 55


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En el imperio chichimeca se practicaban los sacrificios humanos y no aisladamente sino por cientos, ya para celebrar las victorias, ya para impetrar auxilio de los dioses. Cuando se trataba de alguna festividad solemne, como por ejemplo la fiesta de Sicuindiro, se emprendían campañas con el único objeto de hacer prisioneros para sacrificarlos. Es, pues, necesaria esta rectificación a Sahagún. MUERTE DE TARIÁCURI. EL GOBIERNO TRIPARTITA Impulsados por la victoria, los triunviros se precipitan en seguida, como un alud, sobre sus eternos y encarnizados enemigos, los de Curínguaro, pese a que éstos a últimas fechas por sus problemas internos, aparentaban sumisión al caudillo. A sus golpes cayeron sucesivamente no sólo el señorío de Hiuacha, sino Tetepeo, Tiripitío, Hetúcuaro, Hóporo, Xaso-chucándiro, Teremendo, Uaniqueo, Cumanchén, Naranxan, Zacapu, Cherán, Siuinan, Hacauato, Tzitzupan, Chemengo, Uacapu, Yuriria, Hapacutio, Urecho y ciento cuarenta pueblos más habitados por chichimecas, nahuas, otomíes, tecos y matlazincas. Con esta victoriosa campaña quedaban muy por abajo las primitivas ambiciones de Tariácuri, que aspiraba a un reino unido y nacionalista con sólo las comunidades establecidas en torno del Lago de Pátzcuaro. Se hallaban precisamente los tres jefes en Urecho cuando recibieron la noticia de la muerte de Tariácuri. La Relación la consigna con estas breves y sencillas palabras: "…Y cuando ellos estaban conquistando estos dichos pueblos murió Tariácuri y fue enterrado en su lugar de Pátzcuaro". Ni una frase sobre las ceremonias funerarias que deben haber sido imponentes, ni el más leve detalle que revele la impresión que aquella muerte produjo sin duda entre el pueblo. Nuestra fuente guarda a este respecto un inexplicable silencio. Hijo y sobrinos se trasladaron sin pérdida de tiempo a Pátzcuaro para asistir al entierro, después del cual se dispusieron a tomar posesión de sus respectivos reinos, de acuerdo con las instrucciones del caudillo. 56


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"Y llamó Hirípan a Tangáxoan y a Hiquíngare y díjoles: hermanos ya es muerto Tariácuri, nuestro tío; tú, Tangáxoan vete a Michuácan (Tzintzuntzan) y yo me iré a Cuyuácan (Ihuatzio) y Hiquíngare estará aquí en Pátzcuaro, que aquí es su casa y asiento. Y hicieron una casa a Hirípan en Cuyuácan y a Tangáxoan otra en Michuácan, y tomó cada uno su señorío y fueron tres señoríos…"38 Tan acucioso el autor de la Relación en la descripción de otros hechos, nos parece extraño que en éstos, de indiscutible importancia para la historia, haya sido tan breve. Apenas acababan de instalarse en sus respectivas ciudades Tangáxoan e Hiquíngare, cuando Hirípan los mandó llamar y en consejo acordaron proseguir la guerra de conquista. Fueron sometidos por el triunvirato en medio de encarnizadas luchas, Huriparao, Charo, Chutiro, Tupátaro, Uarirásquaro, Xéroco, Cuitzeo, Peuendao, Zinzimeo, Uamúquaro, Acuitzapeo, Papaziohoata, Tetengue, Puruarán, Cutzian, Mazani, Petacio, Camuqua-hoato, Yuréquaro, Zirándaro, Cupan, Cuxaran, Caxuruyo, Sicuítaro, TarinboHatzaquirán, Sicuitarán, Pumucha-cupeo, Yacuho, Ayaquenda, Zinagua, Churumuco, Paranzio, Zinapan, Zirapitío, Taziran, Turuquarán, Cupuan, Charapichu, Paráquaro, Páquaro-hoato, Tiristarán, Puco-hoato, Tancítaro, Eroxio y Ziramaratiro. En otra campaña los triunviros, reforzadas sus fuerzas con efectivos de los isleños y nahuas, agrandaron el imperio chichimeca con más pueblos: Usindan, Hauiri-hoato, Zinapan, Apatzingani, Pungari-hoato, de la Tierra Caliente. De los otomíes tomaron Ambezio, Tauengo-hoato, Tiringueo, Characharando, Paranchéquaro, Uatsi-hoato, Uhcumi, Ahcandiqau, Haroyo, Xungapeo, Chapatohoato, Haziro-aunio y Taximaroa. Luego se extendieron, sin dar tregua a nada, a Pucuriequatacuyo, Marauatío, Hucario, Hirechu-hoato, Acámbaro, Hiramucuyo, Peuendaho, Mayao, Eméguaro, Cazaquarán, Yuriripúndaro, Cuipu-hoato, Uangao, Tauéquaro, Puruándiro, Ziranpéquaro, Quarunu, Inchatzo, Hutazeo, Acauato, Zanzani, Tamazula y Caputlan.

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Ibídem, pp. 151-152. 57


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El horizonte político de los chichimecas abarca ahora desde las costas de Guerrero, Michoacán, Colima y Jalisco en el Océano Pacífico hasta los Estados de Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí. La muerte de Tariácuri nos ofrece una magnífica oportunidad para precisar el tiempo en que se registraron los acontecimientos anteriores que sucintamente hemos narrado. Si Tariácuri —ya lo hemos repetido varias veces— nació por 1356 o 1358 y su vida se prolongó durante 90 años, quiere decir que su muerte tuvo lugar entre los años de 1446 y 1448. Sean, pues, estos cálculos exactos o exista una pequeña diferencia en las fechas, lo esencial es que hacia la mitad del siglo XV comienza la edad de oro de la monarquía chichimeca de Michoacán, truncada bruscamente pro el invasor español, como veremos más adelante, al principiar la tercera década del siglo XVI. Algunos de los pueblos conquistados por los jefes chichimecas en estas luchas sangrientas, han desaparecido. A continuación damos a conocer aquéllos que aun existen, plenamente identificados, con anotación de los municipios a que pertenecen en la actualidad:

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16.

Nombre Araró Tacámbaro Uruapan Paracho Charo Puruarán Yurécuaro Zirándaro Parácuaro Tiristarán Tacítaro Apatzingán Purenchécuaro Taximaroa Acámbaro Yuriria

Municipalidad Zinapécuaro Tacámbaro Uruapan Paracho Charo Turicato Yurécuaro Población pert. al Edo./Guerrero Parácuaro Morelia Tancítaro Apatzingán Quiroga Ciudad Hidalgo Cd. pert. al Edo. de Guanajuato Cd. pert. al Edo. de Guanajuato 58


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17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. 29. 30. 31. 32.

Yuririapúndaro Etúcuaro Chucándiro Huaniqueo Teremendo Cumanchén Naranxan Zacapu Cherán Condémbaro Tupátaro Cuitzeo Zinzimeo Puruándiro Zinapécuaro Maravatío

Pobl. pert. al Edo de Guanajuato Acuitzio Chucándiro Huaniqueo Morelia Comanja Naranja Zacapu Cherán Tancítaro Huiramba Cuitzeo Álvaro Obregón Puruándiro Zinapécuaro Maravatío

No se mencionan en esta lista los nombres de pueblos que repetidamente han sido citados en estos Apuntes, cuya ubicación se ha dado; o bien aquéllos de situación desconocida. ESBOZOS DE ORGANIZACIÓN SOCIAL, POLÍTICA Y ECONÓMICA La experiencia adquirida por Hirípan, Tangáxoan e Hiquíngare tanto en las guerras como durante el ejercicio de sus respectivos gobiernos, les permitió, sin duda, capacitarse para poner en práctica los primeros esbozos de organización del Imperio, desde los puntos de vista social, político y económic0o. Como consecuencia, en consejo y de común acuerdo, resolvieron que ninguno de los tres Señores guardara para sí las riquezas que ya había tomado o tomara en lo futuro de los pueblos conquistados, sino que éstas pasaran a formar parte del tesoro de la corona, a cuyo efecto se construiría una casa especial —como se construyó— en Cuyuácan, la capital de Hirípan, disponiéndose de guardias y personal especializado para su custodia. Por otra parte, habiéndose dado cuenta de que, con motivo de las 59


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guerras, los habitantes huían de un lugar a otro, sin rumbo fijo — muchas veces se remontaban a las montañas— llevándose consigo sus menajes o pertenencias fácilmente transportables, entre las cuales figuraban oro, plata, piedras preciosas, plumajes, conchas y joyas en general, exponiendo todo a pérdidas irreparables, acordaron convencer a los vencidos de que regresaran a sus respectivos pueblos, tomaran posesión nuevamente de sus casas y los que no tuvieran las edificaran, cultivaran las sementeras y vivieran en paz, para lo cual Hirípan, Tangáxoan e Hiquíngare les garantizarían su protección, siempre que, naturalmente, los reconocieran como sus jefes. Pero logrado esto, los propios caudillos chichimecas se percataron de que, por la enorme extensión que abarcaban ya sus respectivos dominios, no era posible gobernarlos con eficiencia, por lo cual adoptaron la decisión de nombrarles caciques a cada pueblo, una especie de procónsules, encargados de aplicar las leyes del Imperio, conservar la disciplina y mantener las costumbres. Se autorizó a estos mandatarios locales a hacer conquistas por su propia cuenta, en beneficio de la comunidad chichimeca y bajo la supervisión de los tres herederos de Tariácuri. No se requiere una gran imaginación para advertir los progresos logrados en materia social y política por el Imperio de los uacúsecha, bajo el mandato de Hirípan, Tangáxoan e Hiquíngare, pues de hecho al concentrar el poder en sus respectivas capitales mediante el concurso de caciques locales, vivir no ya puramente de la caza, sino de la agricultura y la pesca combinadas, establecer la división del trabajo y reglamentar las ceremonias y ritos a Curicaueri y a Xarátanga, se habían convertido en sedentarios. Paul Kirchhoff, comentarista de la Relación, a quien ya hemos citado varias veces en estas notas, resume así esta parte de la historia: "…Aunque en las instrucciones de Tariácuri no hay nada que se refiera al punto tan importante de quién debía ser el Señor principal entre los tres, parece que se sobreentendía que ese lugar le tocaba al mayor de los sobrinos, Hirípan. El fraile dice que en Cuyuácan fue la cabecera porque allí estaba el dios Curicaueri. Se ve claramente cómo los argumentos políticos predominaban sobre los religiosos; porque, desde el punto de vista estrictamente religioso, Pátzcuaro, donde se encontraba el ídolo principal del dios, tenía indudablemente más 60


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derecho a ser la capital que Cuyuácan-Ihuatzio. "Organizar el nuevo reino, tan inmenso en comparación con la pequeña región que los chichimeca e isleños habían controlado antes, presentaba grandes problemas. La primera tarea fue la de inducir a los conquistados, que "andaban huyendo con las joyas y plumajes y oro y plata", a entregar esas riquezas y volver a sus pueblos. "Pero aun quedaba sin resolver el problema fundamental, 'pues no hacían asiento los pueblos, como no tenían regidores y cabezas, que se meneaban los pueblos y no estaban fijos y de continuo estaban temiendo y alterados. Y entraron en su consejo Hirípan y Tangáxoan e Hiquíngare y dijeron: Hagamos señores y Caciques por los pueblos, que placerá a los dioses que sosieguen la gente. Y fueron por todos los pueblos e hicieron caciques". "Fueron tanto chichimecas cuanto isleños los que ocuparon estos puestos ('los isleños tomaron una parte en la Tierra Caliente y los chichimecas otra a la mano derecha, o sea más al Norte'). También se dice, como en continuación de lo que oímos más arriba, 'que hasta las mujeres mandaban los pueblos', probablemente porque el número total de los conquistadores era tan pequeño".39 Mediante la transformación de su economía, crecían las ciudades y abundaba la riqueza. Sin embargo, es necesario aclarar que aunque de facto Hirípan, Tangáxoan e Hiquíngare eran monarcas absolutos, con sus respectivas cortes y consejeros, ninguno ostentó oficialmente el título de rey, o cazonci, cosa que se reservó para el heredero de Tangáxoan, Tzitzispandácuare, como se verá más adelante. Al tocar este punto, bueno es aclarar que cazonci no fue nombre propio de ningún cacique, señor o rey michoacano. Era simplemente el título real con que gobernaron los monarcas chichimecas, así como el emperador de Alemania se le llamaba Kaiser y al de Rusia Zar. Tariácuri fue, sin discusión aunque de facto, el primer cazonci, pero al dividirse el Imperio en tres señoríos con Hirípan, Tangáxoan e Hiquíngare a la cabeza, ninguno heredó el título como llevamos dicho. Fray Pablo de la Purísima Concepción Beaumont, refiriéndose al término cazonci, escribe: "…De esta porfiada resistencia con que sacudieron el yugo de los mexicanos se llamó su rey el Gran Calzonci, 39

Ibídem, pp. XXXI-XXXII. 61


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que quiere decir, 'el que siempre está calzado con cacle, o el que nunca se descalza', porque siendo costumbre que todos los reyes tributarios al emperador, en señal de su obediencia descalzasen para verle, sólo el rey de Michoacán nunca se descalzaba para entrar a ver al emperador de México, por no haber sido jamás su tributario ni su inferior, y así le llamaban por antonomasia, el Gran Calzontzi…"40 En esto Beaumont copió a Sahagún, y Sahagún, como en otras muchas cosas referentes a Michoacán, está equivocado por la sencilla razón de que nunca estuvo allá ni habló jamás con los sacerdotes sobrevivientes de las bárbaras masacres del invasor, únicos depositarios de las tradiciones chichimecas. Ahora bien, la mayor parte de los historiadores modernos y contemporáneos se han nutrido en las mismas fuentes, de donde resulta que el error se ha extendido. Aun más, algunos pretenden a todo trance y sin ningún fundamento, que el último monarca michoacano se llamó cazonci. En realidad el nombre propio de este rey fue Tangáxoan y le apodaban Tzintzicha. Era bisnieto de Tangáxoan el sobrino de Tariácuri, y al subir al trono se le designó Tangáxoan II para distinguirlo del primero. A propósito de la extensión del reino y del vocablo cazonci, el antropólogo Corona Núñez refiere: "Parece haber suficientes datos para afirmar que el reino tarasco (chichimeca) abarcó Michoacán, gran parte de Guanajuato, Querétaro, Guerrero, Jalisco, Colima, Nayarit y parte de Sinaloa, actuales Estados de la república mexicana; formaban una especie de confederación de Estados independientes, sin la cual no le hubiera sido posible contener los distintos intentos de invasión hacia el poniente del ambicioso pueblo azteca. "El nombre o título nobiliario que se daba al rey de Michoacán parece confirmar este gran territorio. Tal título es el de Caltzontzin (Cazonci, según la grafía de la Relación) que los tarascos convirtieron en Cazonci. Este título se lo dieron los mexicanos y viene de las palabras del náhuatl calli: casa, tzontli cuatrocientos o innumerable, y tzin: terminación reverencial equivalente a señor. Por lo tanto, Crónica de Michoacán, t. 2, p. 43. Publicaciones del Archivo General de la Nación. México, 1932. 40

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Caltzontzin significa 'el señor de las innumerables casas o pueblos', y no 'alpargate viejo', como quieren la mayoría de los cronistas, porque la palabra es Caczolzin, y, sobre todo, porque es ilógico que los tarascos usaran un término insultante para nombrar a su rey".41

Mitología Tarasca. Introducción, pp. 7-8. Fondo de Cultura Económica, México, 1957. 41

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CAPÍTULO IV APOGEO Y DECADENCIA (1450-1522) Fracasa el gobierno Tripartita. Con Tzitzispandáquare y Zuangua, apogeo del Imperio. Tangáxoan II, tercer cazonci. Elección desacertada e impopular. Cristóbal de Olid en Tzintzuntzan. Robo del tesoro real. Fin del Imperio. Sus gobernantes desde Hireti-Ticátame. La cultura: idioma, religión, sensibilidad artística. Organización administrativa.

FRACASA EL GOBIERNO TRIPARTITA. UN SOLO MONARCA Y UNA SOLA CAPITAL

H

1450 habían logrado, por fin, los tenaces chichimecas la conquista de un vasto territorio, que a partir de entonces empezaron a gobernar el hijo y los sobrinos del Caudillo con su cauda de procónsules. Pero, ¿perduró este sistema de gobierno? Veámoslo. Pátzcuaro, la capital venerada de Tariácuri y por cien años capital política y religiosa de los uacúsecha, fue la primera en perder su influencia a causa de la ineptitud y corrupción de sus mandatarios. Muerto Hiquíngare, su hijo Hiquíngare II que heredó el trono pereció trágicamente poco después. Con él murió la independencia de la vieja ciudad fundada por Uápeani y Pauácume los segundos. "Hiquíngare —refiere el Códice— tuvo un hijo de su mismo nombre, que dicen que le dio un rayo y matóle, y embalsamáronle, teníanle como a un dios en la Laguna, hasta el tiempo que vinieron a esta provincia los españoles, que le quitaron donde estaba".42 Pese a que a los que morían por una descarga eléctrica se les consideraba dioses, cundió la desorganización en el reino y ésta llegó a tal punto que Hirípan, no obstante poseer ya su feudo aparte, intervino y mandó asesinar a los otros hijos de Hiquíngare, que se ACIA

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Ibídem, p. 165. 64


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habían convertido en un peligro político por su depravada conducta. Esto determinó que el reino de Pátzcuaro pasara a ser una dependencia a Michuácan, que a partir de este momento nosotros lo llamaremos por su nombre más conocido, el de Tzintzuntzan. Cuyuácan no fue más afortunada. A Hirípan le sucedió su hijo Ticátame. En su régimen fue trasladado Curicaueri y el tesoro de la corona a Tzintzuntzan, con lo cual (contra los deseos expresos de Tariácuri) se desbarató de hecho el pacto y principió la formación política del Imperio bajo un solo monarca y una sola capital. Los sucesores de Ticátame: Tucuruan y Paquingata no llegaron a reinar. "En tiempo de Ticátame: Señor de Cuyuácan —escribe el autor de la Relación—, pasóse la cabecera a Michuácan que llevó Tzitzispandáquare a Curicaueri a Michuácan y todo el tesoro. Parte puso en la Laguna, en unas islas, y parte en su casa".43 La sede de Hirípan pasaba a ser por este hecho un barrio de Tzintzuntzan, igual que Pátzcuaro. La decadencia de Cuyuácan se debió, según la Relación, al enojo de las deidades "engendradoras", pues la gente no llevaba leña a los cúes, ni oraba en la casa de la vela, ni hacía sacrificios. Un día los dioses Tiripemencha se valieron de una "agüela, que ansí decían a las viejas", para mandar al hijo de Hirípan el siguiente mensaje: "Ve al señor llamado Ticátame, que está en Cuyuácan; el que oye en Cuyuácan las tortugas y atabales y huesos de caimanes; no son sabios los señores de Cuyuácan ni se acuerdan de traer leña para los cúes; ya no tienen cabezas consigo, que a todos los han de conquistar, que se han enojado los dioses engendradores; cuéntale ansí a Ticátame, que de aquí a poco tiempo nos levantaremos de aquí de Cuyuácan, donde agora estamos, y nos iremos a Michuácan, y estaremos allí algunos años, y nos tornaeremos a levantar y nos iremos a nuestra primer morada llamada Uayameo".44 Por las palabras anteriores se anunciaba no sólo la caída de Cuyuácan, sino el mismo fin del Imperio chichimeca que, ciertamente no se estableció más en Uayameo. 43 44

Ibídem, p. 166. Ibídem, p. 242. 65


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¿Qué pasaba entretanto en Tzintzuntzan? Tangáxoan tuvo muchos hijos, no se sabe en qué mujeres, pues la Relación calla estos datos. Pero uno de ellos, el más astuto y valiente, aunque se ignora si era el primogénito, hereda el trono. Se llamaba Tzitzispandáquare y a él se debe —ya se dijo en líneas anteriores— la anexión de Cuyuácan-Ihuatzio y la radicación definitiva de Curicaueri y del tesoro común en Tzintzuntzan. Fue además de guerrero un monarca progresista. En su tiempo la cultura chichimeca fijó sus principales caracteres y el Imperio, regido por un solo monarca, llegó al apogeo de su grandeza, como se verá después. Fue el primer jefe de Estado que adoptó el título real de cazonci. No sabemos exactamente, porque la Relación no lo dice, cuándo Tzitzispandáquare tomó posesión del poder en Tzintzuntzan, pero si partimos de la circunstancia de que gobernó durante muchos años y de que fue contemporáneo de Axayácatl, podemos establecer que con este cazonci nos acercamos al final del siglo XV. Axayácatl, nieto de Moctezuma Ilhuicamina, fue nombrado rey de México-Tenochtitlan en 1465. Guerrero por naturaleza concibió la idea de conquistar el reino chichimeca, el cual más allá de sus fronteras era envidiado por los grandes recursos del país y la notable destreza de sus artífices. Con este propósito reunió gran cantidad de guerreros y armas y al frente de ellos se presentó en Taximaroa (hoy Ciudad Hidalgo), sitio que marcaba por el Oriente la frontera chichimeca con la mexicana. Tzitzispandáquare se apresuró a la defensa de su reino, organizando sus ejércitos que opuso sin demora al invasor azteca. Por ambas partes se hizo derroche de valor, pero al final los michoacanos obtuvieron la victoria y el hasta entonces invicto Axayácatl, completamente derrotado, se retiro a México con los maltrechos restos de sus tropas. El pesar de este descalabro le acompañó hasta su muerte ocurrida en 1481. Tal fue uno de los acontecimientos de mayor importancia al que tuvo que enfrentarse Tzitzispandáquare. Ya para finalizar su reinado comenzaron a llegar rumores a Tzintzuntzan de que habían aparecido por el Oriente unos seres extraños que cabalgaban en "venados". Se referían, sin duda, a las primeras noticias que se tuvieron en tierra firme de los sucesivos desembarcos de Colón y luego el viaje de Américo Vespucio, Vicente Yáñez Pinzón y 66


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Juan Díaz de Solís, quienes pisaron tierra continental cerca de Tampico y la Florida hacia 1498, porque cuando se efectuaron las expediciones de Francisco Hernández de Córdova, Juan de Grijalva y Hernán Cortés, ya el Imperio chichimeca era gobernado por el segundo cazonci. Sea por el misterio que encerraban estas versiones o por el temor que ellas producían en las mentes indígenas, lo cierto es que la Relación consigna entre las páginas 231 y 237, que en todo el territorio se registraron poco antes de la invasión española muchos sucesos raros que los naturales tuvieron por agüeros. ZUANGUA. APOGEO DEL IMPERIO Muerto Tzitzispandáquare tomó el poder su hijo Zuangua (no confundir a este cazonci con el cacique del mismo nombre que rigió en Pacandan cuando era joven Tariácuri), quien ensanchó más sus dominios y consolidó definitivamente su enorme territorio. Se dio tiempo, además, para expedir leyes, reglamentar la corte, impulsar la agricultura y el trabajo artesanal, sin descuidar, desde luego, las tareas religiosas, ni las fiestas tradicionales en las que participaba todo el pueblo. Él y su padre, por sus grandes dotes para comprender los problemas de su tiempo, merecen el calificativo de jefes de Estado. El Imperio michoacano, evidentemente, se hallaba en el apogeo de su grandeza. Zuangua tuvo que enfrentarse, sin embargo, durante su gobierno no sólo a los estragos de la peste de viruela y sarampión y a la ominosa alarma provocada entre la gente por los agüeros, sino a la realidad de los hechos. Los invasores hispanos habían por esas fechas (último tercio del año 1519) rebasado Tlaxcala y se hallaban a las puertas de México-Tenochtitlan, dejando atrás infamia y sangre, como las derrochadas en la matanza de Cholula (15 y 16 de octubre de 1519). Moctezuma, impotente para detener el avance del aventurero de Medellín, pidió auxilio al cazonci Zuangua para que, olvidando viejos resentimientos, los chichimecas junto con los mexicanos hicieran frente a los españoles y sus aliados. Zuangua, sospechando una celada 67


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de los aztecas, no atendió el llamado. Pero aun en el supuesto de que hubiesen llegado a un acuerdo los dos monarcas y los chichimecas hubieran participado en la lucha en defensa de Tenochtitlan, la conquista solamente se habría aplazado, pues España estaba ya en condiciones de no soltar su presa. Son por demás interesantes los párrafos de la Relación relativos a estos hechos (pp. 238-240). Por ellos queda al descubierto el peligroso trance que sufría Moctezuma, y la astucia e incredulidad de Zuangua, que lo hacía exclamar: "¿Qués lo que nos ha acontecido que el sol estos dos reinos solía mirar, el de México y éste? No habemos oído en otra parte que haya otra gente". Es decir: los reinos de México y Michoacán son los más poderosos ¿qué gente podría atacarlos con éxito? ¡Aunque, bien se cuidaba el cazonci de externar sus temores íntimos respecto a la aparición por el Oriente de seres extraños cabalgando venados!. No tuvo que esperar mucho tiempo para conocer la verdad. ¡La suerte estaba echada! ¡México-Tenochtitlan se rinde al invasor el 13 de agosto de 1521, tras heroica lucha de sus mejores hijos! ¡La valentía de Cuitláhuac y el estoico proceder de Cuauhtémoc, ejemplos de dignidad y patriotismo, habían de estremecer los cimientos del Imperio michoacano, cuyos días también estaban contados! TANGÁXOAN II, TERCER CAZONCI. ELECCIÓN IMPOPULAR Y DESACERTADA No ha podido precisarse hasta hoy en qué año murió Zuangua. La Relación no lo dice. El Codex Plancarte la fija en 1519, pero otros historiadores aseguran que ocurrió un año después, en 1520, atentos de que fue un negro de la tropa de Pánfilo de Narváez quien, enfermo de viruela, introdujo ésta en el país. Narváez desembarcó en mayo de 1520, y Zuangua murió precisamente de viruela. Cabe observar, sin embargo, que la Relación habla de una gran peste registrada en la época de Zuangua. La viruela era enfermedad desconocida en América, según testimonio de los propios indios. ¿Cómo pudo efectuarse el contagio si el enfermo aun no 68


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desembarcaba en tierras de este Continente? ó ¿la epidemia tuvo lugar en 1520? En este último caso, el segundo cazonci perecería a mediados de 1520, o tal vez a fines. Sea una cosa u otra, lo cierto es que su muerte produjo un gran dolor en todo el Imperio michoacano y que la elección de su sucesor Tzintzincha, tercer cazonci, no fue ni popular ni acertada. En efecto, Tangáxoan II no heredó de su bisabuelo del mismo nombre, ni la firmeza de carácter, ni el valor, ni la inteligencia; menos la astucia y la gallardía de Tariácuri. Según todas las descripciones que de él conocemos, era apocado, indeciso, contradictorio y timorato. Un defecto de nacimiento motivó que Zuangua lo llamara Tzintzincha, no tal vez por ofensa, sino más bien por cariño, a la manera en que un padre designa hoy a su hijo "Paco" en lugar de Francisco, o "Pepe" en vez de José. Tangáxoan II, afirma Tudela, "fue apodado Tzintzicha porque era un poco tartamudo, y esa palabra significa el que cecea". Nuestra fuente da estos detalles acerca de la elección de Tangáxoan II: "Entraron en consulta los viejos que habían quedado de las enfermedades (lo que demuestra la intensidad de la epidemia) sobre alzar otro Señor y dijéronle a Tzintzicha: "Señor, sé rey". ¿Cómo ha de quedar esta casa desierta y anublada? Mirá que daremos pena a nuestro dios Curicaueri. Algunos días haz traer leña para los cúes… ¿Qué dices, señor? Ser tienes señor. ¿Quieres que te quiten el señorío tus hermanos menores? Tú eres el mayor".45 "Dijo el cazonci después de importunado: "Sea como decís, viejos, yo os quiero obedecer; quizá no lo haré bien, ruegoos no me hagáis mal, mas mansamente apartarme del señorío". Como gobernante, Tangáxoan II era un hombre carente de iniciativa, quebradizo, sugestionable y al propio tiempo de actitudes violentas. Él mismo, al ser elegido rey, reconoce su torpeza para la importancia del cargo cuando dice a los viejos: "quizá no lo haré bien (en el gobierno), ruegoos no me hagáis mal, mas mansamente apartarme del señorío". 45

Ibídem, p. 246. 69


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Tan pérfido en sus actos era este cazonci, que apenas había tomado posesión del reino, mandó asesinar a sus hermanos "porque le querían quitar el señorío y se echaban con sus mujeres". Aunque el parricidio y el fratricidio eran frecuentes entre los chichimecas, casi siempre estos crímenes respondían a móviles políticos o religiosos, como en el caso de Tariácuri que mandó dar muerte por esas causas a sus hijos Curátame II y Tamapu-checa. El crimen de Tzintzicha lo originaron la cobardía y la ambición. Aunque el códice afirma en la página 246 que Tangáxoan II después de su horrendo fratricidio "quedó solo sin tener hermanos", la verdad es que en ello existe una palpable contradicción, pues más adelante se habla de las actividades de Timas o Timaje, de Tirimarasco o Huitzitzilzi y de Cuini o Cuiniarángari, bautizado este último con el nombre de Pedro, quien llegó a ser después de la invasión española primer gobernador indígena de Michoacán con sede en Tzintzuntzan. En consecuencia, de los nueve hermanos legítimos de Tzintzicha, por los menos escaparon de la muerte los tres que acabamos de citar. Timas aparece en la Relación como un intrigante personaje que, por buscarse una buena posición cerca del cazonci, lo indujo a matar a sus hermanos. Más adelante nos ocuparemos de él. Huitzitzilzi o Tirimarasco, después de servir como jefe de los ejércitos de Tangáxoan II, "emprendió diversas campañas que lo alejaron de Michoacán. La Relación y Beaumont nos dicen que se aficionó en tal grado a los españoles que los acompañó en sus jornadas, primero a la conquista de Colima, después a la de Pánuco y finalmente a las Hibueras donde, con Cristóbal de Olid, encontró la muerte".46 Por lo que respecta a Cuini, o sea don Pedro Cuiniarángari, fue reconocido al consumarse la ocupación como único hermano sobreviviente del último cazonci, y como "era el señor más principal de la provincia", se le otorgó el título de gobernador, según se ha dicho antes.

LÓPEZ SARRELANGUE, Delfina Esmeralda. La Nobleza Indígena de Pátzcuaro en la Época Virreinal. Primera edición, p. 55. UNAM. México, 1965. 46

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Era necesaria esta explicación para evitar confusiones, pues como se ve, no fueron asesinados todos los hermanos del sanguinario Tzintzicha. CRISTÓBAL DE OLID EN TZINTZUNTZAN. ROBO DEL TESORO REAL CHICHIMECA Cinco fueron las incursiones sucesivas que el invasor hispano llevó a cabo en territorio de la comunidad chichimeca. Ni la Relación ni los Cronistas precisan la fecha en que ocurrió la primera. Beaumont, en Crónica de Michoacán, t. 2 p. 4, dice que Cortés "remitió a un soldado que llamaban Villadiego, con algunos indios y cosas de rescate, con orden de que reconociesen las tierras comarcanas; pero ni él ni los indios parecieron más". Tudela deduce de allí el modismo español de "tomar las de Villadiego", si bien a nosotros nos parece más lógico que los expedicionarios hayan muerto en las abruptas montañas pobladas de vegetación. La segunda estuvo al mando de un solado apellidado Parrillas. El Códice da cuenta del caso así: "Y vino nueva de que había venido un español y que había llegado a Taximaroa, en un caballo blanco y era la fiesta de Purecoracua a 23 de febrero (1522) y estuvo dos días en Taximaroa y tornóse a México". Poco después, en fecha que tampoco se señala, llegó a Tzintzuntzan la tercera expedición. Iba compuesta por "el soldado (Francisco) Montaño, tres castellanos, veinte indios y un intérprete…" Nuestra fuente describe el caso de esta manera: "Desde ha poco, vinieron tres españoles con sus caballos y llegaron a la ciudad de Michuácan, donde estaba el cazonci y rescibiólos muy bien diéronles de comer, y envió el cazonci toda su gente entiznados a cazar muy gran número de gente, por poner miedo a los españoles y con muchos arcos y flechas, y tomaron muchos venados, y presentáronles cinco venados a los españoles, y ellos le dieron al cazonci plumajes verdes, y a los señores. Y el cazonci hizo componer los españoles, como componían ellos sus dioses, con unas guirnaldas de oro, y pusiéronles rodelas de oro al cuello, y a cada uno le pusieron su ofrenda de vino delante, en unas tazas grandes, y ofrendas de pan de bledos y frutas. 71


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Decía el cazonci: "Estos son dioses del cielo", y dióles el cazonci mantas y (a) cada uno dio una rodela de oro, y dijeron los españoles al cazonci que querían rescatar con los mercaderes que traían plumajes y otras cosas de México y díjoles el cazonci que se fuesen".47 Por cierto que, antes de marcharse los citados españoles, pidieron al cazonci dos indias de sus parientes "y por el camino juntábanse con ellas y llamaban los indios que iban con ellos a los españoles tarascue, que en su lengua quiere decir yernos y de allí ellos después empezáronles a poner este nombre a los indios y en lugar de llamarles tarascues llamáronles tarascos, el cual nombre tienen agora…"48 Tal es el origen de este vocablo. La cuarta incursión se registró poco más tarde: "Vinieron, pues, otros cuatro españoles y estuvieron dos días en la cibdad y pidieron 20 prencipales al cazonci y mucha gente y dióselos y partiéronse con la gente a Colima y llegaron a un pueblo llamado Haczquaran y quedáronse allí y enviaron los principales y gente delante para que viniesen de paz los señores de Colima donde quedaban los españoles y sacrificáronlos a todos, que no volvió ninguno, y los españoles desconfiados de su venida y de esperar los mensajeros, se volvieron a la cibdad de Michuácan y estuvieron dos días y tornáronse a México". La última y quinta expedición, en nuestro concepto, la formal y definitiva, comenzó a mediados del mes de julio de 1522, cuando Cristóbal de Olid, uno de los lugartenientes de Cortés, llegó a Taximaroa. Al parecer, los indígenas lucharon y fueron derrotados; los que no murieron en el combate se remontaron a las montañas vecinas, a juzgar por las palabras de la Relación puestas en boca de un "prencipal" p. 249, que huía de la masacre: "ya son muertos todos los de Taximaroa".49 La noticia de este desastre en plena frontera de México, que abría el camino directo a los invasores a la capital del reino chichimeca, llenó de pánico a Tangáxoan II. Sin embargo, se armó de valor y tomó en consejo de ancianos estas dos medidas:

Ibídem, p. 247. Ibídem, p. 247. 49 Ibídem, p. 248. 47

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1ª. Despachar correos (como en efecto partieron) por todo el reino, ordenando a sus vasallos que se alzaran en armas contra los españoles" y lléguese aquí toda la gente de guerra, y muramos, que ya son muertos todos los mexicanos, y ahora vienen a nosotros". 2ª. Comisionar a su hermano Cuini (don Pedro Cuiniarángari) para que se trasladara a Taximaroa a investigar los propósitos de Olid y al mismo tiempo pusiera en pie de guerra a sus súbditos de Ucareo, Acámbaro, Araró y Tuzantla. Como resultado de estos acuerdos, reunióse en Tzintzuntzan un numeroso ejército al mando de sus caciques. Por otro lado Cuini partió a su misión en la frontera. Llegó a Taximaroa y no halló gente en el pueblo "que todos se habían huido, y fue preso de los españoles". Interrogado por Olid, Cuini dijo que su hermano el cazonci le ordenó: "ve a rescibir a los dioses (que así llamaban entonces a los españoles) y que se vengan de largo hasta la cibdad". Previendo una celada, el jefe invasor exigió que fuera Tangáxoan II en persona quien le diera la bienvenida, y para el efecto señaló un lugar llamado Quangaceo, próximo a Matalcingo, donde se encontraran. Debería, además, traerle muchos y valiosos presentes. Terminada la entrevista Cristóbal de Olid dispuso que se dijese una misa a la cual asistió Cuini, quien quedó muy sorprendido cuando el sacerdote elevó el cáliz. La Relación comenta que el ingenuo indio decía entre sí: "Esta gente todos deben ser médicos, como nuestros médicos que miran en el agua lo que ha de ser y allí saben que les queremos dar guerra, y empezó a temer". P. 250. El resultado de este temor fue que quedó convencido de que era mejor recibir de buen grado a los invasores, que hacerles la guerra. Olid, para asegurarse de que Cuini cumpliera sus exigencias ante el cazonci, lo devolvió a Tzintzuntzan acompañado de cinco mexicanos y cinco otomíes de su entera confianza. Por el camino, Cuini que ya tenía en mente su plan pacifista, iba ordenando a los caciques que disolvieran sus tropas, pues "los españoles no vienen enojados, mas vienen alegres". Sólo los efectivos concentrados en Indaparapeo y Hetúcuaro ascendían a 16 mil hombres, al mando de sus capitanes Xamando y Tirimarasco, este último, como sabemos, hermano también del cazonci. Retrocedamos un poco. Mientras Cuini y los correos cumplían las órdenes de Tangáxoan II, el otro de sus hermanos, Timas o Timaje — 73


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pues se le menciona de los dos modos— se dio a la tarea, junto con sus secuaces, de intrigar y convencer al timorato y débil cazonci, de que se arrojara con ellos a la Laguna, pues era preferible morir ahogado a caer en manos de los españoles. En esto estaban cuando regresó don Pedro a Tzintzuntzan. De inmediato informó a Tangáxoan II que los hispanos venían en son de paz, que no temiera y que se aprestara a recibirlos en Quangaceo, tal como lo había indicado Cristóbal de Olid en Taximaroa. Disgustado Timas, que, como se dijo antes, estaba por el suicidio colectivo, increpó a Cuini, su hermano: "¿Qué dices, mochacho mocoso? Alguna cosa les dijiste tú. Vámonos señor, que ya estamos aparejados (para matarse). ¿Fueron por ventura tus agüelos y tus antepasados esclavos de alguno, para querer ser tú esclavo? Queden Uitzitziltzi (Tirimarasco) y éste que traen estas nuevas".50 Después de esta recriminación, Cuini respondió: "¿Por qué os queréis ahogar? Subíos entretanto al monte y nosotros iremos a recibillos, y mátenos a nosotros primero y después os podéis ahogar en la Laguna". Y luego dirigiéndose al cazonci, añadió: "Señor, mira que éstos te mienten, que te quieren matar; que llevan todas sus mantas y joyas huyendo. Si fuera verdad que quisiesen morir ¿por qué habían de llevar huyendo su hacienda? Señor, no los creas". Tangáxoan II dio por concluido el altercado aparentando aceptar las razones de Timas. Pero por la noche, mientras los autores de la conjura se embriagaban, el cazonci, haciendo un boquete en la pared de su habitación, huyó con sus mujeres refugiándose en Uruapan. Al día siguiente, cuando los caciques locales o procónsules concentrados en Tzintzuntzan se enteraron de la escapatoria de Tangáxoan II, comenzaron a lamentarse, "¿Cómo se fue? ¿No tuvo compasión de nosotros? ¿A quién queremos hacer merced si no a él?". ¡Qué diferencia entre el valor y la gallardía de Cuauhtémoc defendiendo su reino ante el hispano que se lo robaba, y este pobre cazonci que abandonaba a su suerte a los suyos y huía de su propia casa como un vulgar bandolero!

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Ibídem, pp. 253-254. 74


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Tirimarasco y Cuini, en un último esfuerzo por rehacer la dignidad regia, organizaron un ejército y partieron al encuentro del invasor. "Saliéronles a recibir de guerra —afirma la Relación— Uitzitziltzi y su hermano don Pedro y todos los caciques de la provincia y señores con gente de guerra, y llegaron a un lugar, obra de media legua de la cibdad por el camino de México, en un lugar llamado Apí (o) y hicieron allí una raya a los españoles y dijéronles que no pasasen más adelante, que les dijesen a qué venían y que si los venían a matar". "Respondióles el capitán: 'No os queremos matar: veníos de largo aquí donde estamos; quizá vosotros nos queréis dar guerra' "Dijeron ellos: 'No queremos'. "Díjole el capitán Cristóbal de Olid: 'Pues dejá los arcos y flechas y vení donde nosotros estamos'. "Y dejáronlos y fueron donde estaban los españoles, parados en el camino todos los señores y caciques con algunos arcos y flechas, y recibiéronlos muy bien y abrazáronlos a todos, y llegaron todos a los patios de los cúes grandes y soltaron allí los tiros, y cayéronse todos los indios en el suelo de miedo, y empezaron a escaramuzar en el patio, que era muy grande, y fueron después a las casas del cazonci y viéronlas y tornáronse al patio de los cinco cúes grandes, y aposentáronse en las casas de los papas, que tenían diez varas que ellos llaman pirimu, en ancho, y en los cúes…"51 De esta manera poco edificante cayó el imperio chichimeca, pues a partir de entonces Tangáxoan II pasó a ser un pelele del español hasta su muerte. Cristóbal de Olid permaneció en Tzintzuntzan seis lunas, es decir cuatro meses justos, pues cada luna contaba veinte días. ¿Qué hicieron él y su gente durante ese tiempo? Robar el tesoro de la corona, entre otras tropelías. Pero ¿en qué consistía ese tesoro? Sepámoslo en las propias palabras del autor de la Relación. "Tenia pues el cazonci de sus antepasados, mucho oro e plata en joyas de rodelas y brazaletes, y medias lunas, y bezotes y orejeras, que tenía para sus fiestas y areitos. E inquirióse de los que lo guardaban, 51

Ibídem, pp. 255-256. 75


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que tanta cantidad sería, y dellos dijeron, y otros aún no lo han dicho, tenía en su casa cuarenta arcas, veinte de oro y veinte de plata, que llamaban chuperi, dedicado para las fiestas de sus dioses. Mucha cosa debía de ser. Tenía ansí mismo joyas suyas en su casa, en otra parte, llamada Ichecheniremba, en gran cantidad; tenía ansí mismo, en una isla de la Laguna llamada Apúpato, diez arcas de plata fina en rodelas; en cada arca doscientas rodelas y mitras para los cativos que sacrificaban, e mil e seiscientos plumajes verdes Curicaueri, otros tantos la diosa Xarátanga, y otro su hijo Manouapa, y cuarenta jubones de pluma rica y cuarenta de pluma de papagayos. Estos habían puesto allí sus bisagüelos del cazonci. Tenía ansí mismo en otra casa, otras diez arcas de rodelas; en cada arca doscientas rodelas; y habíalas puesto allí su padre el cazonci muerto llamado Zuangua; y cuatro mil e setecientos plumajes verdes, y cinco jubones de aquella pluma rica llamada chatani, y cinco de papagayos. En otra isla llamada Zenecho (hoy Janitzio) tenía ocho arcas de rodelas de plata, y mitras llamada angáruti, plata fina: cada doscientas rodelas en cada arca y mitras de plata, y unas como tortas redondas llamadas curinda cuatrocientas, y esta plata había puesto allí su padre llamado Zuangua, dedicadas a la luna. "Ansí mismo tenía (en) otra isla llamada Pacanda, cuatro arcas de rodelas de plata fina, cien rodelas en cada arca, y veinte rodelas de oro fino que estaban repartidas en aquellas arcas: en cada arca, cinco. Estaban allí sus guardas y de padres a hijos venía por su subcesión guardar este tesoro. Y hacían sementeras y ofrescíanlas a aquella plata y había un tesoro mayor sobre todo. "Ansí mismo tenía en otra isla llamada Urandeni otro tesoro de oro en joyas. No me han dicho el número que era. En la misma isla de Apúpato tenía otro tesoro de plata…"52 El tesoro, como se ha visto, lo constituían piedras preciosas, cantidades de oro y plata, orejeras y brazaletes, bezotes, joyas distintas y plumajes. Los tesoros reales de los primitivos habitantes de nuestro Continente se formaban por dos procedimientos: el de los tributos, como entre los aztecas, o el botín de guerra. Narramos en páginas 52

Ibídem, p. 257. 76


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anteriores cómo el triunvirato Hirípan, Tangáxoan e Hiquíngare hizo levantar un almacén especial en Cuyuácan (Ihuatzio) para guardar las riquezas que iban reuniendo de sus conquistas. Estos tesoros sólo podían mermarse por donaciones a otros reyes, por caer, a su vez, como botín de guerra en manos del enemigo, o por ser enterrados a la muerte del poseedor. El tesoro de los chichimecas era de los más ricos del Continente. Cristóbal de Olid ordenó que se hicieran doscientas cargas con lo principal de aquel tesoro y "que don Pedro (Cuini) las llevase a México al señor marqués del Valle. Y dijo que fuesen de veinte en veinte indios, que se viesen unos a otros por el camino; y pusiéronles unas banderillas encima de las cargas, y dijéronles a los tamemes, que se viesen aquellas banderillas. Y llegó don Pedro y unos españoles que iban con aquellas cargas y presentáronlo al marqués que estaba a la sazón en un pueblo de México llamado Coyoacán".53 Después hubo nuevos y escandalosos saqueos —cosa que a su tiempo veremos—, cuyos detalles callan escritos hispanistas y aun algunos nacionales. Pero frente a especulaciones justificativas está el tremendo yo acuso, irrefutable, de la Relación de Michoacán. LOS GOBERNANTES Del año 1200 cuando la tribu de Hireti-Ticátame se asentó sobre el monte de Uringuaran-pexo, cercano a Zacapu, a la caída del Imperio en 1522 al entrar Cristóbal de Olid en la capital, Tzintzuntzan, habían transcurrido 322 años. Tal fue la edad del reino chichimeca. Ahora bien, durante esos 322 años el pueblo fue regido por diez caciques descendientes directos de Hireti-Ticátame, una regencia sacerdotal, diez señoríos sometidos, un gobierno tripartita y tres monarcas o Cazoncis. CACIQUES

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Ibídem, pp. 257-258. 77


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1. Hireti-Ticátame, primero en Zacapu y después en Zichaxúquaro. 2. Sicuirancha, en Uayameo. 3. Pauácume I, en Uayameo. 4. Uápeani I, en Uayameo. 5. Curátame I, en Uayameo. 6. Uápeani II, primero en Uayameo, luego en Tirimichúndiro y después en Pátzcuaro, población que fundó con su hermano Pauácume II. 7. Pauácume II, primero en Uayameo, luego en Tirimichúndiro y después en Pátzcuaro, conjuntamente con su hermano Uápeani II. 8. Tariácuri, primero en Pátzcuaro y luego en Cutu. 9. Curátame II, en Pátzcuaro. 10. Tariácuri (por segunda vez) en Pátzcuaro. REGENCIA SACERDOTAL DURANTE LA MINORÍA DE EDAD DE TARIÁCURI 1. Chupítani. 2. Nuriuan. 3. Tecacua.

Los tres en Pátzcuaro.

SEÑORÍOS SOMETIDOS 1. Zurumban, en Tariaran. 2. Hiuacha (hijo de Zurumban), primero en Tariaran y después en Zirahuén. 3. Oresta, en Cumanchén. 4. Carícaten, en Xarácuaro. 5. Zungua, en Pacandan. (No confundir este Señor con el Cazonci del mismo nombre). 6. Uarápeme, en Pacandan. 7. Chánshori, en Curínguaro. 8. Huresqua o Huresque (hijo de Chánshori), en Curínguaro. 9. Huresta, en Cumanchén. 10. Chapa, (hijo de Chánshori) en Hetúcuaro. 78


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GOBIERNO TRIPARTITA SIN OSTENTAR TÍTULO REAL NINGUNO DE SUS MIEMBROS

1. Hirípan, en Cuyuácan (Ihuatzio). 2. Tangáxoa I, en Ciudad de Michuácan (Tzintzuntzan). 3. Hiquíngare, en Pátzcuaro. Monarquía 1. Tzitzispandáquare, cazonci en Ciudad de Michuácan (Tzintzuntzan). 2. Zuangua, cazonci en Ciudad de Michuácan (Tzintzuntzan). 3. Tangáxoan II o Tzintzicha, en Ciudad de Michuácan (Tzintzuntzan). Así como la Iglesia Católica pretende apoyar su predominio espiritual y temporal en un supuesto Derecho Divino, así también los reyes indígenas michoacanos creían recibir de sus dioses el mandato de servir y gobernar a sus pueblos. Hablando de la historia del dios mayor Curicaueri —explica la Relación— "Los dioses del cielo dijeron a este Curicaueri que había de ser rey y que había de haber uno que estuviese en su lugar. En esto, pues, decía esta gente, que el cazonci estaba en lugar de Curicaueri". El monarca era elegido por un cuerpo de "viejos", pero una vez en el ejercicio del poder él designaba los caciques y demás autoridades de los pueblos; las órdenes reales se daban a conocer en todo el territorio por medio de mensajeros a los que llamaban acharcha. Otros de los súbditos principales —porque debe advertirse que los distintos cargos de la administración eran desempeñados por miembros de la nobleza— se encargaban de levantar censos, de hacer que el pueblo ejecutase las obras públicas ordenadas y de recoger los tributos que se entregaban a un tesorero mayor o tesorero de la corona, quien daba cuenta al cazonci del movimiento de caudales. Los chichimecas desconocieron la moneda. Las transacciones mercantiles se hacían al trueque, usando joyas, rodelas de plata, guirnaldas, jubones, mitras, brazaletes de oro, piedras preciosas, 79


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plumajes y mantas. Las mismas joyas se usaban para pagar impuestos. Las tierras pertenecían íntegramente al cazonci. La expansión agraria se inició desde la llegada de Hireti-Ticátame a la Ciénega de Zacapu, cuando empezaron los hombres de su tribu a apoderarse de las parcelas de sus enemigos. Posteriormente, las campañas por los señoríos vecinos y las guerras de conquista que emprendieron Tariácuri, Hirípan, Hiquíngare, Tzintzispandáquare y Zuangua vinieron a aumentar considerablemente la extensión territorial del Imperio. No existió en ninguna época la propiedad privada y todo el producto de la tierra, de las cacerías o de la pesca se concentraba en los almacenes o troxes del cazonci y éste proveía a sus súbditos de todo lo necesario. "Existía entre el pueblo náhuatl —afirma el padre Mariano Cuevas, S. J.— lo mismo que entre los tarascos (chichimecas) y los mayas, un derecho penal que abarcaba los casos prácticos, y, aunque brutal en sus sanciones, vago a veces en su redacción, incompleto otras e injusto muchas, mantenía en policía aquellos pueblos por lo menos, que podían alcanzar materialmente al despotismo de sus respectivos señores…"54 CIENCIA Y CULTURA Pátzcuaro, en primer término, y después Tzintzuntzan, fueron los dos grandes centros donde se forjó y desarrolló la ciencia y la cultura chichimecas que había de expandirse con el transcurso de los años, en medio de encarnizadas guerras, por todos los confines del Imperio. Pátzcuaro es, por decirlo así, la Atenas michoacana, pues si aquella ciudad griega tuvo una región casi gemela, Esparta, Pátzcuaro la tuvo también en Tzintzuntzan, y la gloria de una y otra metrópolis, radica en el espíritu creador de sus hombres que levantaron con su ingenio esbozos de instituciones culturales y artísticas, cuyos restos son la base de la historia de los Estados de Michoacán, Guanajuato, Colima, Nayarit, Jalisco y Querétaro, por lo menos. 54

Historia de la Iglesia en México. Tomo I, p. 61. México, 1942. 80


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Sintetizaremos algunas de estas manifestaciones. IDIOMA Su idioma original es el chichimeca, pero con el transcurso de los años fue deformándose, introduciendo nuevas voces y giros a medida que progresaba el pueblo. Después de la Invasión la mezcla fue más marcada, al grado de que son contados hoy día los indígenas que hablan su idioma puro, pues la mayor parte utilizan palabras castellanas en frases de su lengua nativa. El idioma chichimeca es polisilábico, abundando en esdrújulos y sobre esdrújulos y cuenta con palabras extensas en las que es necesario emplear hasta dos acentos fonéticos, lo que las hace de difícil pronunciación. Sin embargo, es armonioso y de una bella suavidad. "El tarasco55 tiene más letras en su alfabeto que el mexicano: es, pues, más rico en combinación de sonidos —afirma don Francisco Pimentel en su Cuadro descriptivo y comparativo de las lenguas indígenas de México o Tratado de Filología Mexicana—. Es más abundante el tarasco que el mexicano en onomatopeyas, en voces imitativas que dan a la palabra cierta viveza, más expresión. El tarasco usa declinación para el nombre y el pronombre, de la cual carece el mexicano. "El tarasco tiene pronombre relativo que le falta al azteca, así como el infinitivo, tan útil para expresar las ideas en abstracto. El mexicano suple las palabras del verbo con pronombres prefijos: en esto va más adelante el tarasco, pues usa verdaderamente signos para ello, pronombres que no son el pronombre afijo ni prefijo, exceptuando la primera persona del plural. "El verbo sustantivo tiene una conjugación completa y regular en tarasco, mientras que en el mexicano carece del presente de indicativo. Otros verbos del tarasco, aunque irregulares, tienen por

Tarasco, apodo dado a los chichimecas por los españoles. Cada vez que en las transcripciones se mencione esta palabra debe entenderse chichimecas. 55

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causa de irregularidad la eufonía, circunstancia que concurre aun en lenguas como el griego…" El padre Cuevas, ya citado, escribe: "…El mal llamado tarasco, que en buena razón debiera llamarse michuaca, se habla en el Estado de Michoacán y en algunos puntos colindantes. Es lengua muy elegante y armoniosa, reparte muy bien sus sílabas y usa mucho de la onomatopeya. Tiene los mismos acentos que el castellano y verdadera declinación por desinencias. La inflexión del verbo sigue reglas muy fijas. Rara vez expresa los géneros. Sus partículas modificativas, más que proposiciones, deberían llamarse interjecciones, pues con raras excepciones van dentro de la palabra modificada".56 Fray Manuel de San Juan Crisóstomo Nájera, destacado filólogo, orador, literato y crítico de arte, considerado como uno de los hombres más notables del siglo XIX, escribió sobre el idioma chichimeca: "Cuando se estudia este idioma se ve que, si se hubiera de inventar una lengua, no se hará sino imitando el tarasco. Nada le falta y es tan sencilla que parece que nada tiene. Declina sus nombres y no tiene la diversidad de terminaciones y las excepciones de otros idiomas; todos sus verbos se conjugan de una misma manera; terminaciones invariables cual es el tiempo y la persona la misma; y la irregularidad de algunos verbos no consiste sino en la mutación de alguna letra. Nunca se hace ésta sino por una razón clara; esto es, por evitar el equívoco con otra palabra o por huir de la cacofonía. "Su sintaxis es igualmente muy sencilla en todo, y algunas partículas y adverbios son raíces muy fecundas de verbos que, a su vez son raíces de los adjetivos y de los abstractos; los nombres pueden pasar a verbos y lo mismo los adverbios y muchas de las partículas que entran en composición. Todas las partes del idioma pueden ponerse en acción". Fray Nájera publicó a mediados del siglo pasado, en Filadelfia, Estados Unidos, su famosa Gramática Tarasca, considerada como una de las mejores obras en la materia, de la cual hemos copiado los párrafos transcritos. Historia de la Iglesia en México. Tomo, I, p. 42. Ediciones Cervantes, México, 1942. 56

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Es abundante la literatura chichimeca escrita después de la Invasión. Por 1574 el agustino fray Juan Bautista Lagunas produjo su Arte y diccionario de la lengua Tarasca; y su colega de Orden, fray Maturino Gilberti, pocos años después, hacia 1599, dio a conocer una Gramática y vocabulario de esta lengua. En 1714 fue publicada la obra de fray Diego de Basalenque intitulada Arte de la lengua Tarasca; escribieron también sobre geografía, historia y etnología chichimecas los cronistas fray Alonso de la Rea, Sahagún, Beaumont, fray Juan de Torquemada, fray Isidro Félix Espinosa y fray Matías de Escobar. Luego salieron a luz las investigaciones del Barón Alexander von Humboldt, de Icazbalceta y de Orozco y Berra, de Manuel Payno, Eduardo Seler, Nicolás León, Delfina E. López Sarrelangue, Raúl Arreola Cortés, José Corona Núñez y Xavier Tavera Alfaro. Por último, poseemos un trabajo escrito en chichimeca, publicado en 1938 por el Departamento de Asuntos Indígenas. Se trata de un folleto del que es autor el licenciado Timoteo Guerrero, indígena de raza pura, oriundo de Zipiajo, pueblo perteneciente al municipio de Coeneo de la Libertad, Michoacán, en el cual se explican diversos fenómenos del progreso de nuestro país. La obra lleva por título Los problemas Indígenas de México y tal vez es la primera con la sintaxis y ortografía propias del mal llamado tarasco. Sin embargo, los chichimecas hasta Tangáxoan II, no conocieron el lenguaje escrito. RELIGIÓN La religión de los antiguos michoacanos consistía en ritos idolátricos, en los que abundaban danzas y cantos ante sus dioses. Los sacerdotes —que eran por lo general ancianos de influencia en el Imperio— se pintaban de negro durante las ceremonias, vestían mantas adornadas con dibujos caprichosos de vivos colores; se ceñían las sienes con diademas de oro y plata, guirnaldas de trébol y plumajes, y usaban sandalias. 83


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Las deidades a las que rendía culto este pueblo eran de tres clases: dioses del Cielo, de la Tierra y del País de los Muertos o del Infierno. Para los indígenas de aquellos tiempos se supone que el Cielo era la atmósfera, lo desconocido en las alturas y pensarían que en esa región habitaban sus dioses celestes. El principal de ellos, como ya sabemos, es Curicaueri, que personificaba el Sol; lo representaban vistiendo una fina manta, con una guirnalda de colores, orejeras, el pelo suelto y unas pequeñas trenzuelas descendiendo por el cuello. Jerárquicamente, en la teogonía michoacana era el Águila Mayor. A Curicaueri seguían en categoría sus cinco hermanos: Tirípeme Xungápeti, Tirípeme Turúpten, Tirípeme Caheri, Chupi Tirípeme y Pungarecha. Este último, el menor de todos, era el dios de la guerra. Son también deidades celestes la diosa Xarátanga, esposa de Curicaueri, que simbolizaba la Luna; y su hijo Manouapa, que según Eduardo Seler, puede haber sido la Luna nueva. Xarátanga significa la que "aparece o se manifiesta en todas partes" y era la diosa de la fertilidad primero en Tzintzuntzan, luego en Tariaran y finalmente de nuevo en Tzintzuntzan. A Urendecuauécara, dios del lucero, se le representaba con la cara pintada de rojo y cubierto con una túnica del mismo color y un manto blanco. Recibía adoración en Curínguaro, Hacuitze-atápeme y Xarácuaro. Adoraron además los chichimecas otras deidades celestes, pero las principales son las citadas. Los más importantes dioses de la Tierra eran los siguientes: Cuerauáperi —significa la creadora— diosa adorada en Zinapécuaro, de donde, según la creencia indígena, mandaba las nubes a fecundar la tierra. Por esta causa, "en las fuentes termales de Araró (lugar cercano a Zinapécuaro) los sacerdotes arrojaban sangre y corazones humanos en las fiestas que le estaban dedicadas, y entonces bailaban la "Danza de las Nubes" cuatro sacerdotes que representaban uno la nube negra, otro la blanca, otro la amarilla y otro la colorada,

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ostentando rodelas de plata en la espalda y lunetas de oro en el cuello".57 Xarátanga, la diosa celeste esposa de Curicaueri, se transforma para proteger a su pueblo, en diosa de la Tierra, con su propio nombre, pero consagrada a los "mantenimientos". La diosa de los nacimientos se llamaba Pheuame y era a la que se acogían las parturientas. Por último, figura también como dios de la Tierra Thares-upeme, deidad del pulque, que era venerado por los indígenas en el pueblo de Cumanchén, situado al oeste de la Laguna de Pátzcuaro. Respecto de los dioses del País de los Muertos o del Infierno, debemos explicar previamente que los chichimecas entenderían por ello, el lugar a donde suponían que iban sus muertos en el interior de la Tierra. La Relación de Michoacán al referirse al País de los Muertos no le da este nombre preferentemente, sino el del Infierno. Dos eran los dioses prominentes: Uarichu-uquare, que traducido al castellano significa "donde se hace la muerte", fue venerado en la isla de Xarácuaro; y Auicanime, diosa del hambre, que se le representaba en forma de una mujer harapienta. Durante las ceremonias los sacerdotes ofrecían sacrificios humanos, quemaban inciensos o resinas aromáticas y ejecutaban danzas y cantos. Los sacerdotes fungían, a la vez como consejeros del cacique, Señor o rey, y el sacerdote mayor se encargaba de trasmitir al pueblo durante la fiesta de Sicuíndiro, la tradición de los chichimecas, las hazañas de sus guerreros y los hechos notables de sus gobernantes. SENSIBILIDAD ARTÍSTICA Los chichimecas de Michoacán se caracterizan por su exquisita sensibilidad y su profundo sentido estético. Además de su astucia y valentía tradicionales, el indígena era desde aquellos lejanos tiempos Corona Núñez, José. Los dioses tarascos, en "Michoacán", revista mensual órgano del Centro Michoacano. Números 1 y 2, correspondientes a diciembre de 1944 y enero de 1945. México, D.F. 57

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un artista. Sobresalía particularmente en la escultura y la pintura, en la cerámica y la orfebrería. Como fundidores estos indígenas llegaron a ser verdaderos maestros y a la fecha se conservan en Tzintzuntzan y otros pueblos aledaños a la Laguna de Pátzcuaro, campanas vaciadas por ellos. "Los pobladores primitivos de Michoacán —dice Teja Zabre— tienen, igualmente, derecho a ser considerados como creadores de un centro de cultura propia. En una región de grandes atractivos o en comarcas de lagos y valles, los michoacanos fundaron sus pueblos y vivieron como pescadores y agricultores. Demostraron, además sus condiciones de artífices en cerámica y arte decorativo."58 Si se examinan las diversas formas de cultura de los vanacaces se encontrará que conocían no sólo lo fundamental de las ciencias físicas y matemáticas —lo demuestran los cálculos que hicieron sobre el tiempo, así como las yácatas de Tzintzuntzan que por espacio de cuatrocientos años estuvieron cubiertas de tierra y vegetación—, sino que eran dueños de un agudo espíritu de investigación. La sicología de estos hombres se refleja en su danza, en su música, en sus ritos paganos y en sus cantos de que hemos hablado en el curso de estas notas y que describe con amplitud el Códice. Las civilizaciones asiáticas encontraron en los uacúsechas una original interpretación. Su vida transcurre entre las resonancias de un paganismo religioso, la guerra y los cinceleos materialistas de un pueblo que trata de abrirse paso en medio de la confusión de la época. Fray Alonso de la Rea, refiriéndose a las manifestaciones artísticas de los chichimecas, hace el siguiente resumen: "…Son eminentes en todos los oficios, de tal manera que sus curiosidades han recorrido el mundo con aplauso general. Trabajan minas de cobre que suplían en las labranzas por el hierro. "Fueron estos tarascos los inventores de la pintura hasta hoy no imitada en cosas de madera, que todavía se aprecia en las bateas de Peribán y en lo que se trabaja en Cocupao (actualmente Quiroga en honor de don Vasco), siendo el barniz tan constante que apuesta con la misma pieza labrada duración y permanencia. Inventó el ingenio Alfonso Teja Zabre, Historia de México (Una moderna interpretación), p. 71, Secretaría de Relaciones Exteriores, México, 1935. 58

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tarasco las cosas de pluma con sus mismos nativos colores, asentando de la misma manera que la hacen en un lienzo los más diestros pintores con delicados pinceles. Solían en su gentilidad, formar de estas plumas, aves, animales, hombres, capas y mantas para cubrirse; vestiduras para sus sacerdotes y templos, coronas, mitras y rodelas, mosqueadores con otros curiosos instrumentos que les sugería su imaginación. Estas plumas eran azules, verdes, rubias, moradas, pardas, amarillas, negras y blancas, no teñidas por industria sino como las crían las aves que cogían y mantenían vivas al intento, valiéndose hasta de los más mínimos pajarillos. "El modo de engastar las plumas era cortarlas muy menudas y en lienzos de maguey, que es la planta, con cola muy templada, iban organizando las plumas que arrancaban de uno y otro pájaro muerto, con unas pinzas y pegándolas a la penca o tabla, se valían de sus nativos colores para darles sombras y demás necesarios primores que caben en el arte, según pedía la imagen que querían figurar. Cada partícula se ponía de por sí con tal destreza, que seguían la línea y círculo del bosquejo, y la iluminación formaban en la pintura una vistosa primavera; de las plumas de estos y otros pájaros hacían estos indios sus plumajes y sus imágenes de pluma tan particulares, principalmente en Pátzcuaro, según refiere Acosta, que se admiró el señor Felipe II de tres estampas que a su hijo el señor Felipe III le dio su maestro. "Hubo en este reino de Michoacán escultores de primorosa cantería, que labraban en piedra cuanto querían, con guijarros y pedernales, saliendo la obra tan pulida como la que hoy pulen los de este oficio con escodas y picos acerados, y se vio este primor en los ídolos que encontraron los religiosos primitivos. "Los carpinteros y entalladores labraban la madera con instrumentos de cobre. Los lapidarios cortaban las piedras preciosas con cierta arena que a ellos era conocida. Había plateros y la falta de martillo y yunque la suplían dando con una piedra sobre otra. Fundían una joya de oro o plata, un pájaro u otro animal; vaciaban un pez con las escamas de oro y el cuerpo de plata. "Labraban loza y vasijas de barro muy bien hechas; y de madera hacían jícaras, especies de vasos que llaman por acá tecomates y otras cosas para su uso y servicio. 87


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"Tejían sus ropas y tejidos a la manera que los usaban, en especial para los reyes y señores: eran de algodón sus mantas blancas, otras negras y algunas muy pintadas de diversos colores, y éstas muy sutiles y delicadas. Tejían otros vestidos de pelo de conejo y de algodón de mucha curiosidad, y éstas eran vestiduras de caciques y de gente principal con que en la forma de vestir se daba uno a conocer. En muy poco se diferenciaban los tarascos y los mexicanos en el vestir. "Otros oficiales de esta industriosa nación hacían esteras de palma y de tule, y les servían de alfombras, tan bien labradas algunas que podían servir de tapices. "Curtían cueros de todo género de animales, adobados con pelo y sin él con mucho primor; tenían sandalias de cuero y otros las usaban de hilo de maguey y el calzado de los magnates era muy pintado y curiosamente compuesto. "Construían y fabricaban navajas de cierta piedra negra, que ellos llamaban tzinapo, en la forma que refiere nuestro curioso Torquemada, diciendo ser cosa digna de admiración ver sacar estas navajas, que son tan agudas como se vieron en los principios de la Conquista de estos reinos, pues llegaron los españoles a hacerse con ellas la barba, sin la menor molestia…"59 No exageraba La Rea. Los pocos vestigios que quedan de aquella civilización demuestran con claridad el espíritu creador de los indígenas. Las telas de sus vestidos eran tejidas a mano (después de la Invasión el licenciado Vasco de Quiroga introdujo en Michoacán las primeras ruecas y telares que vinieron a modificar el procedimiento y ejecución de las obras); se daban a las mantas fabricadas así, colores vivos y bien combinados, estampando en ellas las figuras que les sugería su imaginación fantástica. El modo como vestían los cazoncis y las personas principales de su corte, los atavíos o el metal de que se servían en las ceremonias religiosas o durante las actividades domésticas, revelan que los chichimecas formaban un pueblo que gustaba de la comodidad y el lujo. Crónica de la Orden de Nuestro Seráfico Padre San Francisco. Libro I. Cap. IX. 59

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Las aficiones artísticas de esta raza han podido conservarse a través del tiempo con notable fidelidad, no obstante las estilizaciones y modernismos que el turismo extranjero ha pretendido introducir en la pintura, la escultura y la arquitectura de los descendientes de Hiteri-Ticátame. Hay qué ver la belleza con que las indias bordan sus camisas y lucen sus arracadas y collares de oro, labrados por ellas mismas. Con qué gracia y donaire portan todavía hoy sus enaguas plisadas y sus rebozos de algodón tejidos aun por procedimientos rudimentarios. Las jícaras de Uruapan, los cazos de Santa Clara, las bateas de Quiroga, la alfarería de Tzintzuntzan y de Capula, los sarapes de Pátzcuaro y las guitarras de Paracho, son una prueba palpable del alma del artista que tiene el indígena michoacano. Hasta en las canoas que navegan en los lagos y la forma de sus redes —que parecen mariposas gigantes tendidas sobre las aguas verdiazules— está latente la afición artística de los chichimecas. Todavía los vemos esculpir figuras y bustos de personas directamente en piedra sin hacer antes dibujos o esquemas; construir sus propias casas con notable precisión y exactitud; y admiramos la originalidad y fuerza de color de sus pinturas, sin conocer técnicas ni haber pisado nunca una escuela de Bellas Artes. Su previsión llegó hasta integrar un grupo que se encargaba exclusivamente del cuidado de los bosques, de cortar vigas, hacer tablas y tejamanil que empleaban en la construcción de sus casas. LA CORTE REAL El cazonci vivía acompañado de una brillante corte en su "palacio de Tzintzuntzan" —según explica la Relación, pp. 178-182—, palacio tan amplio que en él podían instalarse cómodamente varios centenares de personas, y que constaba de numerosas habitaciones, un patio de dimensiones enormes y un jardín zoológico en el que se mantenían con esmero a más de ochenta águilas reales (ya hemos dicho que los chichimecas se hacían llamar también "Uacúsechas" o sea, águilas), leones, adives, un tigre y un lobo, amén de las más variadas aves. 89


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También poseía el cazonci otros palacios en las islas del Lago: Janitzio, Apúpato, Pacanda y Urándeni, así como en varios sitios de placer, algunos dotados de baños calientes en diferentes lugares del reino. Los palacios estaban colmados de tesoros traídos de los lugares conquistados, o reunidos por vía de tributo. Como el cazonci era el representante de Curicaueri, el protocolo de la corte sólo autorizaba que sus miembros se presentaran ante él a cierta distancia, descalzos y pobremente vestidos. Las faltas contra él cometidas se consideraban delitos y merecían los más severos castigos. Así, el adulterio con alguna de las mujeres del rey era sancionado con la muerte y la pérdida de los bienes no sólo del ofensor, sino también de sus mujeres, sus hijos y parientes. Un sistema electivo hereditario regía la sucesión real. Siguiendo una costumbre exclusiva del reino chichimeca, de antecedentes muy remotos, cuando el rey era ya muy viejo, señalaba para que lo auxiliara en el gobierno a su hermano, o más comúnmente, al characu (niño), el príncipe heredero. Esta elección en sus parientes la hacía el rey. Pero si la designación de sucesor no se había efectuado en vida del cazonci, al morir éste se seguía un procedimiento electivo en el que participaban todos los caciques de provincia, los señores de más alta alcurnia, los guerreros o "valientes hombres" quienes, reunidos en el patio del palacio real de Tzintzuntzan, rogaban al primogénito que aceptara el trono. Este fue el caso de la elección de Tangáxoan II. Lo usual era que éste rehusara el ofrecimiento proponiendo en su lugar al hermano del cazonci difunto, y que los electores insistieran en su petición durante cinco días, al cabo de los cuales el characu aceptaba el cargo y solicitaba la ayuda e indulgencia de todos los presentes. Después y durante todo un día, el sacerdote mayor, exhortaba a los concurrentes a la ceremonia a que rindieran obediencia y respeto al monarca que los gobernaría en el futuro a nombre de los dioses. El nuevo monarca se casaba con las mujeres del cazonci difunto y entraba en posesión del real patrimonio y de la dignidad regia. Si la muerte del cazonci acontecía cuando el presunto heredero fuera pequeño, se constituía una regencia para que gobernase hasta la 90


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mayoría de edad del príncipe, como fue el caso de Tariácuri, aun cuando en su tiempo los jefes chichimecas no ostentaban todavía el título de cazoncis. En el desempeño de diversas funciones en servicio del cazonci y de la comunidad chichimeca, había un grupo muy numeroso de príncipes que mantenían bajo su control a otros nobles y a los responsables de los oficios que se ejercían. Los de mayor importancia eran: o El angatácuri, o gobernador del cazonci. o El capitán general, que dirigía a todos los capitanes de guerra y que, en ocasiones, era el mismo angatácuri. o El diputado de los ohcámbecha, gobernador. Que era después del cazonci. o Los achaecha, que acompañaban al cazonci y le tenían decoroso su palacio. o Los ohcámbecha, encargados de hacer la cuenta de vasallos en cada barrio, distribuirlos en las obras públicas y recaudar los tributos. o El piruuaqua-uandári, que recogía y almacenaba en su casa las mantas y petates para las necesidades de la comunidad. o El tareta-uaxátati, diputado sobre los mayordomos de las sementeras del cazonci. o El cacari, diputado sobre los "mandones" de los canteros y pedreros. o El quanícoti, o cazador mayor, diputado sobre los cazadores del cazonci. o El curu-hapindi, diputado sobre los cazadores de patos y codornices para la diosa Xarátanga. o El uaruri, diputado sobre los pescadores de red. o El tarama, diputado sobre los pescadores de anzuelo. o El cauaspati, diputado sobre los que llevaban chile para el cazonci. o El atari, o tabernero mayor. o El cutzuri, o pellejero mayor que hacía cotaras de cuero de animales para el cazonci. 91


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o El uzquarécuri, diputado sobre los plumajeros. o El puqurícuari, cuidador de árboles, diputado sobre los que guardaban los montes de donde se extraía madera. o El cuirínguri, diputado para hacer tambores. o El cherénguequa-uri, diputado para hacer jubones de algodón para la guerra. o El quanícoqua-uri, diputado para hacer guardar arcos y flechas. o El quengue, mayordomo mayor que guardaba el maíz del cazonci. o El icháruta-uandári, diputado para hacer canoas. o El parícuti, o barquero mayor. o El uaxanoti, diputado sobre los mensajeros y correos del cazonci y que, además, estaba encargado de quitar las insignias y dar muerte a los principales caciques de provincia que cometían algún delito. o El urani-atari, diputado sobre los que pintaban xicales. o El chunicha, diputado sobre los demás pintores. o El huacátziqua-uri, diputado sobre los que hacían platos y jarros. Al mismo tiempo que gobernantes de los pueblos, los caciques eran capitanes de guerra. La mayor parte del tiempo, sin embargo, dejaban en su lugar a tenientes y gobernadores y vivían en Tzintzuntzan acompañando al cazonci. Cuando los caciques iban a la guerra se hacían acompañar de sus "valientes hombres", guerreros muy distinguidos, encargados de una capitanía o barrio. La cuenta de los integrantes era llevada por un principal. A estos caciques de provincia se les llamaba carachacapacha. Se habrá comprendido ya, por todo lo anterior, que la tribu comandada por Hireti-Ticátame al arribar a las tierras michoacanas, estaba unida únicamente por lazos de familia y su organización social tenía como base exclusiva el parentesco. La institución de la familia tal como la conocemos ahora, no existía, porque los primitivos michoacanos eran polígamos. Existió la 92


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división del trabajo bajo y se diferenciaron perfectamente las clases sociales, la corte real, la nobleza y los "macehuales". Su organización ofreció casi las mismas características de las tribus bárbaras de la antigüedad y su evolución siguió los pasos de las culturas egipcias, asirio-caldea, india y china.

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CAPÍTULO V LA DOMINACIÓN ESPAÑOLA LA CRUZ Y LA ESPADA (1522-1531) Tangáxoan II ante Cortés. La fábula del "Humilladero". Siete años de ignominia. El cazonci prisionero en México. Insaciable sed de oro del invasor hispano. Muerte cruel del último monarca. Arrastrado a la cola de un caballo. Quemado vivo. Sus postreras palabras. Juicio de residencia instruido al asesino. Nuño de Guzmán y la corona española. "Ladrón que roba a ladrón".

TANGÁXOAN II ANTE CORTÉS

C

de Cristóbal de Olid a Tzintzuntzan, a mediados de julio de 1522, se inicia la dominación española en lo que queda del Imperio chichimeca. Si bien es cierto que Tangáxoan II, conservó su título de cazonci hasta su muerte en 1530, de hecho fue sólo un instrumento del invasor, sin prestigio alguno entre los suyos, ni mucho menos libertad para oponerse a los designios del hispano. Vivió los últimos años lleno de remordimientos, defendiéndose constantemente de acusaciones que le formulaban sus enemigos; ultrajado, prisionero y azotado a espada por el sanguinario Nuño de Guzmán. Se le dio tormento, colgándolo de sus partes nobles, para que entregara todo el oro que tuviera, hasta que, finalmente, llegando al colmo del salvajismo, el presidente de la Audiencia lo asesinó de la manera más cruel. Pero no anticipemos los hechos. Se recordará que fueron don Pedro Cuiniarángari y su hermano Tirimarasco (Uitzitziltzi) quienes rindieron el Imperio en un lugar llamado Apí (o) "obra de media legua de la cibdad (Tzintzuntzan), por el camino de México", según costa en la Relación p. 255. Aunque no ON EL ARRIBO

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se ha podido localizar este sitio, se infiere que estaría cerca de la actual Quiroga, antiguo puesto llamado Cocupao. En aquellos momentos Tangáxoan II se hallaba oculto en Uruapan, después de haber huido de su capital Tzintzuntzan, al saber por don Pedro de la derrota de Taximaroa y de que Olid requería que en persona lo fuera a recibir a Quangaceo, cerca de Matalcingo. Por otra parte, hay que recordar también que don Pedro Cuiniarángari fue quien obligado por Olid, llevó a Cortés las primeras 200 cargas del tesoro. Al preguntar el de Medellín a don Pedro por el cazonci, le contestó que éste se había ahogado en la Laguna de Pátzcuaro. Pero como el jefe invasor recibiera poco después informes de que Tangáxoan estaba oculto en Uruapan, increpó a Cuiniarángari por haberle mentido, y le ordenó volver luego a Tzintzuntzan para hacer comparecer ante él al monarca. Don Pedro mandó en seguida a Uruapan, por el cazonci, a su hermano Tirimarasco acompañado de dos españoles. Adelantándose a éstos por el camino, Tirimarasco sugirió al monarca: "Señor, vamos a la cibdad; no hayas miedo, esfuérzate". A lo que contestó el cazonci: "Vamos, hermano, y toparon con los españoles y abrazáronle y dijéronle: "no hayas miedo, que no te harán mal, que por ti venimos". E iniciaron el regreso a Tzintzuntzan. Sinteticemos esta escena que en la Relación aparece en la p. 260. "…Y llegaron a Pátzcuaro, y salióle a recibir don Pedro y saludóle y díjole: "Señor, seas bien venido". Díjole el cazonci: 'Y tú también seas bien venido, hermano. ¿Cómo te fue? ¿Dónde fuiste? Díjole don Pedro: "Muy bien me fue y no hay ningún peligro: todo los españoles están alegres. Dice el capitán (Cortés) que vayas a valle, allá a México'. Dijo el cazonci: 'Vamos, pues, que ya me traen' Y llegaron a la cibdad (Tzintzuntzan) y empezaron (los españoles) a ponerle guardias al cazonci porque no se les escondiese otra vez y pidiéronle oro y llamó a sus principales y díjoles: 'Vení acá, hermanos ¿dónde llevaron el oro que estaba aquí? Dijeron: 'Señor ya lo llevaron todo a México'. Díjoles el cazonci: '¿Dónde iremos por más? Mostrémosles lo que está en las islas de Pacandan y Urandén'. Y envió unos principales que se los mostrasen a los españoles, y vinieron los españoles de noche y ataron todo aquel oro en cargas y hicieron ochenta cargas de aquel oro de rodelas y mitras y lleváronle de noche a la cibdad, y dijo Cristóbal de 95


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Olid al cazonci: ¿Por qué me das tan poco, trae más, que mucho oro tienes ¿para qué lo quieres? Y decía el cazonci a sus principales: '¿Para qué quieren este oro? Débenlo de comer estos dioses, por eso lo quieren tanto'. Y mandó que mostrasen los españoles más oro y plata questaba en una isla llamada Apúpato y hicieron sesenta cargas déllo, y en otra isla llamada Atuyo, diez cargas, que hicieron de toda aquella vez trescientas cargas de oro y plata…" El cazonci mismo, amenazado por Cristóbal de Olid, llevó esta riqueza como presente a Hernán Cortés, quien, por las ventajas que podría sacar de él, lo recibió amablemente; lo mandó a la ciudad de México con instrucciones de que fuera agasajado y de paso, como una advertencia, que lo llevaran a ver a Cuauhtémoc en su prisión, al que habían quemado los pies sin lograr arrancarle su secreto. De vuelta a Coyoacán, Cortés lo despidió: "Vete a tu tierra, ya te tengo por hermano; no hagas mal a los españoles que están allá en tu señorío, porque no te maten. Dales de comer y no pidas a los pueblos tributos que yo los tengo de encomendar a los españoles". "Ansí se hará", contestó el sumiso Tangáxoan II, mientras el invasor pisoteaba su dignidad real y lo despojaba de sus más elementales derechos. ¡Ni la más leve protesta, ni el menor gesto de indignación asomó al rostro del cobarde monarca!. ¡De esta manera, por demás vergonzosa, se confirmó la desaparición del reino michoacano!. Por su parte el de Medellín, en cumplimiento de su palabra, nombró al factor Gonzalo de Salazar para que, de acuerdo con el cazonci, arreglara los linderos de lo que desde entonces se debía de llamar "provincia de Michoacán", a fin de distinguir los pueblos que por este hecho pertenecerían a Carlos V y cobrar los tributos. Cortés se apropió Tzintzuntzan, el cazonci logró conservar ciertos lugares y el resto fue repartido. Entre los principales encomenderos aparecen: Cristóbal de Oñate (Tacámbaro, Nocupétaro y Carácuaro); Juan Velázquez de Salazar (Taximaroa, Irimbo y Senguio); Juan de Villaseñor Cervantes (Huango, Numarán, Penjamillo y Puruándiro); Juan Infante (los pueblos de la Laguna); Jorge de Alvarado (Tiripitío, Acuitzio, Huiramba, Etúcuaro y Undameo); Francisco de Villegas (Uruapan); Hernán Pérez de Bocanegra (Acámbaro); Antonio de 96


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Caicedo (Peribán y Tepehuacan); Pedro de Meneses (Coyuca); Álvaro Gallego (Chocándiro o Chucándiro), y Juan Pantoja (La Huacana). LA FÁBULA DEL "HUMILLADERO" Sin embargo, se conoce una fábula, cada vez más difundida, que algunos escritores y hasta instituciones de reconocida seriedad, han acogido como verdad histórica, sin meditar las consecuencias. Se trata del "Humilladero". En efecto. En el año 1940 la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, cuyo titular era entonces el licenciado Eduardo Suárez, inició la publicación de una obra de ambiciosos alcances, con objeto de proporcionar a los especialistas y al pueblo "una fuente de consulta seria, precisa y completa sobre todos los renglones del fenómeno mexicano", obra que abarcaría uno, dos o tres tomos por cada uno de los Estados de la República, según su importancia. "La abundancia del material histórico, geográfico, social y propiamente económico —afirma textualmente la Dirección General de Inspección Fiscal a cuyo cargo estuvo la realización del proyecto—, nos impone la necesidad, en el caso del Estado de Michoacán, de desdoblar el volumen de esta obra en tomos. Como en los correspondientes a los Estados de Guanajuato y Morelos, su estudio ha sido encomendado al señor visitador Pedro M. Llaca. En cierto modo y dentro de la modestia de nuestro esfuerzo, coincide este ciclo de publicaciones con el Bancroft's Works que en los Estados Unidos publicó en 1883 Huber Howe Bancroft, obra monumental dividida en treinta y nueve volúmenes en los cuales se estudian todos los aspectos de los Estados de la Unión norteamericana, de México y de Centroamérica, y que aun a la fecha sigue siendo fuente autorizada de consulta para el estudioso…". Pues bien, en el t. III de la obra citada, correspondiente a "Michoacán", pp. 374 y 375, al reseñarse algunos hechos de la historia de Pátzcuaro, se afirma: "…A la llegada de los españoles a Michoacán, la capital del reino se hallaba establecida en Michuácan (Tzintzuntzan) y Pátzcuaro era 97


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un lugar de recreo o de verano por su mejor clima, así como el asiento del templo mayor dedicado a la diosa Cuerauáperi.60 "En Pátzcuaro se refugiaron, en actitud de resistencia, los guerreros chichimecas o purépechas que no conformes con la sumisión de su patria al poderío español, habían peleado valerosamente en Michuácan (Tzintzuntzan) hasta que agobiados por la superioridad numérica y técnica61 tuvieron que retirarse a Pátzcuaro donde se hicieron fuertes en un lugar que en la actualidad es un barrio de la población y todavía se conoce con el nombre del "barrio fuerte". Este grupo de valientes estaba mandado por Timage o Timas, antiguo y anciano consejero del anterior cazonci, Zuangua, padre del cazonci reinante entonces, Tangáxoan II, quien en esos momentos se encontraba en Uruapan donde se había refugiado. "En la prolongación del citado "barrio fuerte", siguiendo por el antiguo camino nacional y como a un kilómetro de las últimas casas, se encuentra una capilla o pequeña iglesia edificada por don Vasco de Quiroga para conmemorar un suceso notable: el encuentro entre el conquistador español Cristóbal de Olid y el último cazonci o monarca michoacano, Tangáxoan II. El señor licenciado don Eduardo Ruiz lo describe así: "Una hermosa mañana del mes de abril, los rebeldes del barrio fuerte vieron aparecer en el rumbo del poniente la numerosa comitiva de Tzintzicha (Tangáxoan II) al mismo tiempo que del rumbo del norte avanzaba el capitán español, seguido de sus tropas y de una inmensa multitud formada de los nobles y de la plebe de los pueblos todos de la Laguna. Cuando ya estaban a punto de encontrarse se oyó el terrible grito de guerra que salía de las alturas del barrio fuerte. En seguida se desprendieron de allí cuatro grupos de guerreros que, avanzando unos cuantos pasos en dirección a los cuatro puntos cardinales, lanzaban flechas al cielo y entonaban El santuario de la diosa Cuerauáperi estaba en Zinapécuaro, no en Pátzcuaro. 61 El lector sabe ya por la lectura de las páginas anteriores, cómo el Imperio chichimeca capituló sin combatir, primero ante Cristóbal de Olid; después Tangáxoan II confirmó la entrega durante su primera visita a Hernán Cortés. No hubo, ninguna lucha. 60

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himnos de combate. Aquel simulacro no era más que la protesta de la patria contra los invasores y contra la infame traición de los cobardes. Por fin llegaron a incorporarse Tzintzicha (Tangáxoan II) y Olid, verificándose el encuentro en el lugar en que hoy se levanta la capilla del Cristo, en Pátzcuaro. "Apeóse de su caballo el jefe español y tendió sus brazos al monarca: mas éste apresuró el paso e hincó una rodilla en presencia del extranjero. Mudos y pasmados contemplaban este acto de humillación los millares de espectadores. Aun hoy día el sitio en que se verificó el encuentro conserva el nombre de "El Humilladero".

¡Curiosa reseña ésta en que el autor, por otros títulos respetable, pudo enterarse hasta de que aquella mañana era "hermosa" y de que el "encuentro" había tenido lugar en abril, cuando sabemos que Cristóbal de Olid pisó tierra michoacana por primera vez en Taximaroa a mediados de julio de ese año 1522!. Ignoramos dónde consiguió documentarse el señor licenciado Eduardo Ruiz. La Relación… de Michoacán, tan detallada en todo lo que concierne a los postreros años del Imperio chichimeca, a la vida del último cazonci, a sus temores por la invasión hispana, a su escapatoria a Uruapan, al encuentro con su hermano don Pedro Cuiniarángari en Pátzcuaro y su vuelta a Tzintzuntzan y finalmente a su entrevista con Hernán Cortés y a su regreso a Michoacán, nada dice de semejante acto de "humillación". El tema de las conversaciones que Cristóbal de Olid tuvo con Tangáxoan II, fue la exigencia de oro: "Por qué das tan poco, trae más, que mucho oro tienes ¿para qué lo quieres?", lo conminaba. En cuanto a Llaca, sin preocuparse de purificar la verdad, narró la especie, atribuyendo nada menos que a Timas o Timage (el cobarde que estaba por el suicidio colectivo antes de combatir a los españoles) la defensa del "barrio fuerte". Este Timas que, según Llaca, figuraba como "antiguo y anciano consejero del cazonci Zuangua", ni era antiguo, ni anciano, ni mucho menos consejero. Se trataba de uno de los propios hijos del monarca, hermano, por consiguiente de Tangáxoan II, y por añadidura, menor que éste. Es el mismo sujeto que cuando Tangáxoan II subió al trono lo indujo a mandar asesinar a sus hermanos "porque le querían quitar el señorío y se echaban con sus mujeres"; es el mismo que después, 99


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cuando los invasores penetraron en Michoacán, pretendía ahogar al cazonci en la Laguna de Pátzcuaro, y al no conseguirlo por la oportuna intervención de su otro hermano, don Pedro, se fue con su gente a Uruapan en seguimiento del rey. Por último, es el mismo que unos días después de reinstalarse el cazonci en Tzintzuntzan, enterado éste de sus perfidias, comisionó a su hermano Cuiniarángari para que le diera muerte, como lo hizo, a golpes de porra en un lugar llamado Capacuero, a donde había huido después que Tangáxoan abandonó Uruapan. ¿En qué momento, pues, de la historia este Timas o Timage, que además como se lleva dicho nada tenía de guerrero ni de "hombre valiente", acaudilló a los supuestos rebeldes del "barrio fuerte"?. Los Cronistas, por su parte, callan el hecho, si es que lo hubo. Ni La Rea, ni Basalenque, ni Torquemada, ni Beaumont, ni el prolijo Sahagún, dicen una palabra. Es más, Beaumont publica en su Crónica de Michoacán62 entre las páginas 138 y 139, una interesante lámina a color que describe el encuentro entre Cristóbal de Olid y Tangáxoan II. Se ve en ella que los dos personajes se saludan de igual a igual, tendiéndose la mano con una leve inclinación de cortesía. Y para colmo, ¡Beaumont sitúa la escena en los "llanos de Guayangareo, donde hoy está la ciudad de Valladolid", cosa también inexacta. ¿Cuándo y dónde se originó la leyenda?. Es probable que fuera desde los mismos primeros años de la Colonia. En el año 1553 don Vasco de Quiroga, sorprendido de la habilidad artística de los canteros indígenas, dispuso que esculpieran la figura de un Cristo crucificado, misma que éstos hicieron de basalto formando la cruz y el cuerpo de una sola pieza. Para perpetuarla mandó construir en el sitio donde supuso que se efectuaría el encuentro de Tangáxoan II que venía de Uruapan, y Cristóbal de Olid que salió de Tzintzuntzan a recibirlo, una pequeña iglesia que desde entonces lleva el nombre de "Capilla del Cristo", a la cual acudían los indios conversos a recibir doctrinación, arrodillándose ante la escultura. Los frailes, en su afán de apartar a los naturales de sus antiguas creencias, les decían que la figura del Redentor representaba BEAUMONT, Fray Pablo. Crónica de Michoacán. Publicaciones del Archivo General de la Nación. México, 1932. 62

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al verdadero Dios y ante ella debían humillarse. De ahí, suponemos (mientras no aparezca algún documento que clarifique la verdad) el apodo y las procesiones de entonces y las visitas de hoy, de gente de todas clases, al llamado "humilladero". Por otra parte, nosotros no pretendemos de ninguna manera negar que Tangáxoan II fuera capaz de semejante indignidad. El mismo lector habrá juzgado ya que este cobarde cazonci, con tal de salvar la vida y disfrutar de comodidad, se sometía a las más vergonzosas infamias. Lo que estamos refutando es que el suceso sea cierto, pues mientras no se conozca una fuente irrecusable en que conste la tal "humillación", no pasará ésta de una simple conseja, una fábula sangrienta, pero sin valor histórico ninguno. SIETE AÑOS DE IGNOMINIA. TANGÁXOAN II PRISIONERO DE GUZMÁN Después de su regreso de Coyoacán, donde, ya narramos, se entrevistó con Hernán Cortés, Tangáxoan II gobernó —si así puede llamarse a lo hecho por un monarca incondicional— los últimos despojos de su imperio hasta la expedición de Nuño de Guzmán, presidente de la Primera Real Audiencia de México, a Jalisco y Nayarit, a fines de 1529. Durante ese lapso —aproximadamente siete años— ocurrieron varios sucesos en el solar chichimeca. El primero y más importante, que Tangáxoan, convencido o presionado se convirtió al cristianismo, tomando el nombre de Francisco. Esto desconcertó más a sus súbditos que vieron en aquella actitud una nueva debilidad de su rey. El segundo, que a fines de 1525, según Gonzaga y el Cronista Herrera, o principio de 1526, en opinión de Beaumont, llegaron con fray Martín de Jesús o de la Coruña63 los primeros religiosos

La Relación asienta erróneamente que se trata de fray Martín de Chávez. Fray Diego de Chávez, no Martín, estuvo, es cierto, en tierras michoacanas y fue incansable en la predicación y construcción de conventos, pero del año 1530 en adelante, no antes. 63

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franciscanos y fundaron en Tzintzuntzan el primer convento de su Orden, iniciando allí su labor apostólica. Y el tercero, que hubo continuas acciones y reacciones entre chichimecas y españoles que produjeron derramamiento de sangre en uno y otro bandos, todo lo cual restó aun más la poca autoridad que le restaba al cazonci, poniéndolo en serios aprietos, primero ante Cortés y después ante Guzmán. Luego vino el desastre final con el asesinato de Tangáxoan. Pero al mismo tiempo empezaba a dar frutos la fusión de sangres y el trasplante de culturas con sus nuevas formas de gobierno y de organización social y económica. Siete años, pues, llevaba Tangáxoan en calidad de procónsul del invasor, cuando apareció en escena Nuño Beltrán de Guzmán, ex gobernador de Pánuco y a la sazón (1529), como se dijo, presidente de la Audiencia. Era este sujeto de carácter irascible, sin escrúpulos, codicioso, atrabiliario y soberbio; audaz al calor de las multitudes en combate, cobarde si se hallaba solitario frente a un individuo de su mismo rango, y obediente hasta la servidumbre con sus superiores. Carente de valor personal, era sádico y cruel con el vencido. Conocemos dos versiones del asesinato del último cazonci. Una la de la Relación y otra la de Beaumont en su Crónica de Michoacán, basada esta última en autos del juicio de residencia instruido a Nuño de Guzmán, autos que "tengo en mi poder —afirma el Cronista— sacados de su original que quedan en el Archivo de la Real Audiencia de México".64 Ambas se complementan: la Relación se funda en declaraciones directas hechas a su autor por don Pedro Cuiniarángari, hermano, como ya sabemos, de Tangáxoan II, quien, en ciertos momentos, fue su compañero de prisión y de torturas, lo asistió en la dura prueba de sus últimos meses de vida, presenció su muerte cruel y espantosa, y recibió de él antes de expirar, sus postreras palabras, lo que pudiéramos llamar su testamento político. La Crónica de Beaumont contiene la declaración de otro testigo presencial, García del Pilar, hombre de confianza de Nuño y carcelero del cazonci. 64

Ob. cit., t. II, p. 182. 102


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Así, lo que no vio uno, lo vio el otro. Al describir este crimen, nos atendremos a las dos versiones. Pero retrocedamos antes un poco. Tan pronto como Hernán Cortés supo del nombramiento de Nuño, mandó a Tzintzuntzan a su amanuense Andrés de Tapia para que dijera a Tangáxoan de viva voz, lo siguiente: "El marqués me envía y dice que viene otro señor a la tierra, que ha de estar en México y ha de ser gobernador, que se lo haga saber de su venida, y que si le pidiere oro o plata, que no se lo dé, que envíe todo su tesoro de oro y plata donde yo estoy, que no esconda nada, que si se lo pidiere Nuño de Guzmán que le diga que ya me lo invió a mí, para llevara al Emperador". El cazonci, afirma la Relación, contestó: "Así debe ser la verdad: aun queda un poco de oro y plata de lo pasado que nos dejaron; llévalo, ¿para qué lo queremos nosotros?. "Del emperador es. Y trujéronle dos veces, oro y plata en cantidad, que llevó al marqués y fuese Tapia".65 A mediados de 1529, tal vez a fines de junio o principios de julio, Guzmán mandó a Tzintzuntzan a Diego de Godoy, escribano que formó parte con Bernal Díaz del Castillo de la expedición de Grijalva a Yucatán en 1519 y a la sazón alguacil mayor, para que aprehendiera a Tangáxoan II y lo llevara a su presencia. Sabía Nuño de las fabulosas riquezas del imperio chichimeca y de los continuos saqueos llevados a cabo allá por los lugartenientes de Cortés. Ambicionaba, por tanto, apoderarse de cuanto quedaba, sin reparar en medios. Pero el diligente Godoy no sólo prendió al cazonci, sino también a su hermano don Pedro Cuiniarángari, a su yerno don Alonso Ecuángari y "a otros indios principales". Apenas llegaron a México, Guzmán los increpó: —"¿Cómo venís desnudos? ¿Qué me traéis? ¿Cómo, no sabéis que soy venido?" —"Señor, no te traemos nada porque nos partimos luego", respondió Tangáxoan. —"¿Quién de vosotros volverá luego a Michoacán, pues tengo un negocio grande" —añadió el hispano. 65

Ibídem, p. 268. 103


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—"Este irá, qués mi hermano don Pedro". —"Quédate tú aquí y espérame y iremos juntos, que tengo de ir a la guerra. Envía por el oro allá a Michoacán". —"Señor, no tengo oro, ya lo trajo todo Tapia". —"¿Por qué se los distes?" —"Porque nos lo pidieron como agora tú". Estas últimas palabras deben haber enfurecido todavía más al brutal individuo porque a renglón seguido le ordenó, ateniéndonos siempre al texto de la Relación. —"Aquí te has de quedar tú, entre tanto, y un cristiano ha de estar contigo, que te guarde". Comprendió el monarca de inmediato que aquello significaba la prisión. Replicó entonces: —"Mejor sería que fuese a otra parte a posar". —"No quiero que vayas, ¿no estás aquí en tu casa estando en la mía?. Si quieres ir a alguna parte paséate por el terrado". —"Bien, basta lo que dices" —concluyó el cazonci y entró en el aposento que se le había señalado, seguido por García del Pilar, un español que lo vigilaba de día y de noche. Don Pedro, al despedirse de Tangáxoan, le recomendó: —"Señor, quédate en buena hora: esfuérzate, come, que de nosotros es padecer y que nos traten de esta manera".66 Tangáxoan permaneció encarcelado en México por espacio de seis meses, de junio a julio cuando lo prendió Godoy, a diciembre de 1529. En esta fecha, afirma Beaumont, Guzmán partió de Tenochtitlan con su ejército y su víctima, a la conquista de Jalisco. Se calcula que a principios de enero de 1530 entraría en Tzintzuntzan. Pero durante su estancia en México, aquel infeliz monarca había sufrido los peores excesos, torturas infamantes y crueldades sin cuento. Cuando llegaron, Guzmán ordenó que el cazonci siguiera prisionero. —"Ya has venido a tu casa —le dijo—, ¿Dónde quieres estar? ¿Quieres que estemos juntos en mi posada o irte a tu casa? Tzintzicha se apresuró a responder: 66

Ibídem, p. 269. 104


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—"Bien, querría ir un poco a mi casa, y ver a mis hijos". —"¿A qué has de ir? —protestó el verdugo—. ¿Ya no has venido a tu tierra, y estas casas no son tuyas donde estás agora? Haz llamar aquí a tus hijos y a tu mujer, que ningún español entrará en tu aposento, y aquí te entoldarán una cama y estarás allí". —"Sea ansí" —respondió el prisionero—. "¿Cómo tengo de quebrar tus palabras? Sea como quieres". Pero en cuanto el cazonci pudo hablar con algunos de sus criados, les recomendó: "Id a decir a los viejos y a mis mujeres que ya no me verán más, que las consuelen los viejos, que pienso que tengo que morir; que miren por mis hijos y no los desamparen; que cómo me han de ver aquí, y que se aparejen y den de comer a los españoles porque no me echen a mí la culpa si hay alguna falta; que allí están los principales que tienen en cargo la gente para lo que fuere menester".67 El Códice dice que al día siguiente de esta escena le fueron llevados a Guzmán los jubones, arcos, flechas, hachas y armas en general con que contribuían los chichimecas para la conquista de Jalisco, y habiéndole parecido pocos, estalló en cólera y desenvainando su espada azotó con ella al cazonci y a don Pedro, hasta sangrarlos. Al terminar su infame tarea mandó encerrarlos en un retrete y ordenó a Godoy y a Pilar que los amedrentaran para sacarles más oro. La Relación describe así aquellos terribles instantes: "¿No tienes vergüenza…? ¿Cuándo pues le has de demostrar el tesoro que tienes a Nuño de Guzmán, questá muy enojado, y tienen allí un brasero de ascuas? Haciendo ademán que le querían quemar los pies. Dijo el cazonci: "¿Dónde tengo de traer más oro? Dijéronle los españoles: 'Cómo, ¿quieres morir? Y empezáronles a dar tormento y colgábanlos, y estaba allí un señor de los nahuatlatos, llamado Juan de Ortega, y diéronle tormento en sus partes vergonzosas con una verdasca…"68

Ibídem, p. 272. Este Ortega, como Pilar, Ávalos y Godoy, eran intérpretes, no porque supieran hablar el chichimeca, sino porque había muchos michoacanos que 67

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Fue necesaria la intervención de fray Martín de la Coruña para que se suspendiera la tortura. Insatisfecho Guzmán ordenó al cazonci que en un plazo de tres días debía reclutarle ocho mil indios para llevarlos a su expedición a Jalisco y que, además, pusiera a su disposición todo el oro y joyas que hubiera en los pueblos del territorio chichimeca. Entretanto, el cazonci fue conducido secretamente a unos "herbazales, a la ribera de un río… y atáronle las manos y echábanle agua por las narices y empezaron a preguntarle por el tesoro que tenía y un ídolo de oro grande y decíanle: '¿Es verdad que tienes un ídolo grande de oro?'. Díjoles el cazonci: 'No tengo, señores'. Dijeron: 'Cómo, ¿No tienes más oro? Díjoles el cazonci: 'Yo lo preguntaré a ver si hay más'. Dijéronle los españoles: 'Nosotros iremos por ello, ¿dónde est��? Díjoles el cazonci: 'No sé si hay algún poco en Pátzcuaro". INSACIABLE SED DE ORO. MUERTE CRUEL DEL ÚLTIMO CAZONCI "Y llevaron los indios cuatrocientas lunetas de oro y rodelas y ochenta tenacetas de oro para Guzmán. Y enojóse Nuño de ver tan poco y dieron tormento también a don Pedro, que muestra hoy en día los cordeles en sus brazos. Ansí mismo dieron tormento a don Alonso y a Ábalos y pidíanles el ídolo de oro, y dijeron: Nosotros no sabemos nada désto. Ya ha dicho la verdad de todo el cazonci". La Relación en sus páginas de la 273 a la 275 abunda en los detalles de esta insaciable sed de oro. "Decí qué tanto oro tiene el cazonci" —insistieron los torturadores. "Nosotros no lo habemos visto, ni sabemos nada désto que preguntáis". —Pero "dicen que tiene mucho oro". —"Quizá sí tiene: nosotros no lo habemos visto". —"Cómo, ¿no tienes oro? Y él os ha dicho que no digáis dello". conocían la lengua nahua y por medio de ella se comunicaban con dichos sujetos, por eso les llamaban nahuatatos o nahuatlatos. 106


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—"Nunca se lo habemos visto" —contestaron. "Y dejáronles de preguntar Guzmán y los alguaciles y un nahuatlato de esta lengua corcovado; y hizo llevar los viejos y los sacerdotes antiguos y preguntóles también Guzmán sobre el oro, y dijeron ellos: ¿Qué habemos de hablar nosotros que somos viejos? ¿Cómo habemos de saber nada de esto? ¿No somos una cosa por ahí sin provecho?" En toda la prolija narración del Códice, relativa a estos hechos, está presente la monstruosidad, la codicia y el sadismo más refinado del presidente de la primera real Audiencia. Pudo el cazonci, a pesar de los enormes sufrimientos padecidos durante los últimos siete años, preservar la vida para ver lo que fuera su reino rodeado de enemigos, cuyos jefes sanguinarios y crueles — más crueles y sanguinarios acaso que los propios chichimecas— cada día regaban de sangre indígena la campiña michoacana. Engrillado, sangrante en sus carnes, deshecho moralmente, desvalido y próximo al cadalso, aquel desventurado rey vivía sus postreras horas metido en un retrete infecto. Sus verdugos "no le preguntaron más —escribe el autor— y dio sentencia Guzmán contra el cazonci, que fuese arrastrado vivo a la cola de un caballo y que fuese quemado. Y atáronle en un petate o estera y atáronle a la cola de un caballo e iba un español encima, e iba un pregonero diciendo a voces: —"Mirá, mirá gente, éste que era bellaco, que nos quería matar: ya le preguntamos y por eso dieron esta sentencia contra él, que sea arrastrado. Miradle y tomá ejemplo. Mirá gente baja, que todos sois bellacos". "Y desatáronle del petate o estera —continúa el Códice—, que aún no estaba muerto, y atáronle a un palo y dijéronle: —"Dí si fueron otros contigo en este maleficio: ¿Cuántos érades? ¿Has de morir tú solo?". Díjoles el cazonci: —"¿Qué os tengo de decir? No sé nada". "Y diéronle garrote y ahogáronle, y ansí murió y pusieron en rededor dél mucha leña y quemáronle. Uno de sus criados andaba cogiendo por allí las cenizas y hízolas echar Guzmán en el río. Y echó a huir la gente por su muerte de miedo. Todavía algunos criados suyos trujeron de aquellas cenizas y las enterraron en dos partes: en 107


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Pátzcuaro y en otra parte, y con las que enterraron en Pátzcuaro pusieron una rodela de oro y bezotes y orejeras, según su costumbre, y todas las uñas y cabellos que se había cortado desde chiquitito, y cotaras y camisetas que había tenido cuando pequeño porque esta costumbre era entre ellos, y en otra parte dicen también que enterraron de aquellas cenizas".69 Beaumont, por su parte, escribe: "Guzmán mandó prender al rey Caltzonci, y lo tuvo asegurado en su posada, después lo llevó así preso consigo a la ciudad de Michoacán y desde que llegó en un retrete muy obscuro de su vivienda, lo metió en un cepo, y le mandó atormentar varias veces en el término de unos quince o veinte días, el cuerpo extendido, atadas las manos a un madero puesto un brasero junto a los pies, que unos ministros muy crueles quemaban poco a poco, para hacerle confesar dónde tenía sus tesoros. "Como sabían algunos principales vasallos de este rey, lo oprimido que estaba, procuraron recoger de mandato suyo cuanta plata se pudo encontrar y venían mensajeros ya con doscientos platos de plata, ya con un poco de oro, ya con otras cantidades más cortas de plata, que en todo sería como ochocientos marcos de plata, y tres a cuatro mil pesos de oro. "Después de esto, llevó a este infeliz monarca bien atormentado, preso consigo, y se fue a juntar con su ejército, que se alojó e hizo alto a las orillas de un río que es dos leguas distante de Puruándiro, de la encomienda de Juan de Villaseñor; los ocho mil indios de carga que había ofrecido el rey Caltzonci para servicio del Campo de Guzmán, iban encadenados con collares a los pescuezos, repartidos entre varios escuadrones españoles y mexicanos, y también venían en compañía de Guzmán algunos indios principales, y dos de los más distinguidos de aquel reino, llamados don Pedro Ganga o Cuitamangari,70 yerno del rey, y don Alonso Ecuángari, después

Ibídem, p. 275-276. Aquí hay tres errores de Beaumont: don Pedro no se apellidaba Ganga o Cuitamangari, sino, como ya sabemos porque lo hemos repetido mucho, don Pedro Cuiniarángari; además no era yerno del cazonci, sino su hermano: el yerno era don Alonso Ecuánguri, casado con doña María Cuhtacua, hija 69 70

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gobernador de Michoacán. Asentó Nuño de Guzmán su real en el paraje dicho, y en una casa desviada, que hizo guardar con centinelas, metió a sus prisioneros, al rey y a sus principales, y a algunos nahuatatos; los hizo atormentar uno después de otro, pasando su crueldad a excesos, comenzando por los mensajeros y después apurando a don Pedro y a don Alonso, con amenazas de la más cruel muerte, si no confesaban a dónde tenía el Caltzontzi sus tesoros, y preguntándoles si tenía su rey prevenida gente armada para acabar con los españoles en alguna emboscada. Al fin, no satisfecho de lo que producían los caciques y nahuatatos puestos en tortura tan cruel, pasó Guzmán a aplicar al desdichado Caltzontzi, que hizo desnudar, a un potro de tormento más cruel, mandándole atar en él muy recio, y que sin piedad tirasen los cordeles para descubrir lo que pretendía; pero parece que no pudo sacar en orden alguna traición intentada, o algún cúmulo de riquezas que se había imaginado tenía acopiado este príncipe, cosa que justificase su codicia, y sospechas maliciosas. Y así pronunció sentencia contra él, de que fuese quemado vivo… "Fue atado a un palo y alrededor se formó una hoguera, con porción de leña, que se encendió y poco antes que le llegase la voracidad del fuego a consumirle, habló llorando a don Alonso, quejándose amargamente de la crueldad de Guzmán y del mal pago de los cristianos que había querido y servido tanto, después de haberles dado su reino y cuanto tenía; llamaba a Dios y a María Santísima, protestando que no se hallaba culpado de lo que le achacaban, y sin saberse en qué disposición le cogió crudelísima muerte, porque aunque se dieron prisa los religiosos a socorrerle en este trance, parece que no tuvieron lugar de hablarle, acabó el rey Caltzontzi rodeado de llamas, y en un instante fue reducido su cuerpo a pavesas, con otros indios principales que fueron echados en la hoguera, caso el más cruel, que decirse puede, y fue la causa, dice Torquemada, porque no pudiesen quejarse de estos tan manifiestos agravios, que justificadamente se pueden llamar robos y tiranías. "Erró Bernal Díaz del Castillo y otros autores en decir que (Tangáxoan II) murió ahorcado… Este suplicio se ejecutó en el modo dicho como parece por los instrumentos de la residencia que se mandó actuar de orden de la reina gobernadora, por real provisión legítima del citado rey. Por último, el gobernador de Michoacán fue don Pedro, no don Alonso. N. del A. 109


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de los señores oidores de la segunda Audiencia, en que va inserta una Cédula Real y resulta del examen de un testigo principal (Pilarto)71 que era lengua de Nuño de Guzmán, esta justicia escribe Herrera, se juzgó por tiranía y ninguno, añado yo, puede leerle sin quebranto y compasión católica… "Todo el ejército y los religiosos sintieron mal de hecho y toda la Nueva España tuvo harto que hablar, testificando su sentimiento; aun en España, hizo gran eco cuando se supo en la Corte…". 72

Hay en la muerte del cazonci —comenta la historiadora Delfina Esmeralda López Sarrelangue: La Nobleza Indígena de Pátzcuaro en la Época Virreinal, p. 183— un amargo y acongojado patetismo. Anecdótica y significativa, es dentro del cuadro histórico un matiz crepuscular que bien conviene a la pronta declinación y extinción final de las dinastías indígenas. Se advierte en el rey martirizado un tremendo desconsuelo por la perfidia humana y una, a la vez majestuosa y afligida, amorosa adhesión a su tierra y a su reino. Con ánima acerba levanta en testimonio póstumo a sus restos calcinados. Próximo a expirar, llamó a don Alonso Ecuángari, su yerno y compañero fiel en el tormento, y conminándole a que mirase el galardón que le daban los españoles por haberlos servido bien, le expresó su postrera voluntad: que recogiese sus cenizas y las llevase a Tzintzuntzan, y que allí reuniese a todos los señores michuaque y les contase su desdichado fin para que siempre guardasen memoria de su infortunado rey. En la glorieta de la avenida de Las Américas del Pátzcuaro de hoy, fue erigida una estatua al último cazonci. En una de las placas de bronce que ostenta el pedestal, se leen sus últimas palabras tomadas de La Relación.

En el juicio de residencia instruido a Nuño de Guzmán figura como testigo presencial del crimen un intérprete llamado Pilarto. Aclaramos que este sujeto es el mismo que en la Relación aparece con el nombre de García del Pilar. N. del A. 72 Ibídem, pp. 182, 183 y 184. 71

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NUÑO DE GUZMÁN Y LA CORONA ESPAÑOLA, "LADRÓN QUE ROBA A LADRÓN". Antes de cerrar este capítulo haremos un pertinente comentario. El lector podrá suponer que, condolida la reina Juana de las torturas sufridas por el último cazonci, mandó instruir a Nuño de Guzmán el juicio de residencia, a fin de castigarlo. Mas no es la verdad completa. Castigarlo sí, pero no por el tormento aplicado al rey chichimeca, sino por el tesoro de éste que ahora la reina estima suyo. El fondo del asunto es, pues, el dinero de los chichimecas que el monstruo había tomado para su beneficio personal. La real cédula nos da la razón. No hay en su texto una sola palabra de condena a los agravios sufridos por el infeliz Tzintzicha. Todo se reduce a una investigación para saber por qué "Guzmán tomó y usurpó muchos de sus bienes (del cazonci) pertenecientes a mi cámara", a fin de que "hagáis que se cobre lo que de todo ello perteneciente a nuestra cámara y fisco y se entregue al nuestro tesorero de esa tierra, por manera que en nuestra hacienda haya el recaudo que convenga". Viene aquí como de perlas, aquella célebre frase popular: "Ladrón que roba a ladrón…". La real cédula, que reproducimos en seguida, tomada de los propios autos del juicio de residencia y que Beaumont publica en el t. II de su Crónica de Michoacán, p. 185, dice a la letra: "La reina: presidente y oidores de la mi Audiencia Real de la Nueva España. Ya sabéis cómo Nuño de Guzmán, nuestro presidente que fue de esta Audiencia, hizo justicia de Caltzontzi, señor de Michoacán, por ciertos delitos que había cometido, y fuéme hecha relación por que antes que hiciese justicia de él, y después el dicho Nuño de Guzmán tomó y usurpó muchos de sus bienes en oro y plata, pertenecientes a mi cámara, por ende yo os mando que luego os informéis y sepáis el cómo y de qué manera lo susodicho pasa y de la culpa que el dicho Caltzontzi tuvo, y los bienes que le fueron tomados y dejó, y hagáis el que se cobre lo que de todo ello perteneciere a nuestra cámara y fisco, y se entregue al nuestro tesorero de esa tierra, por manera que en nuestra hacienda haya el recaudo que convenga. Fecha en Ocaña, a cuatro de abril de mil 111


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quinientos treinta y un años. Yo, la reina. Por mandato de su majestad. Juan de Sámano".

Nuño de Guzmán murió preso en Torrejón de Velasco, España, en la miseria y abandonado de todos, sin haber recibido el condigno castigo de sus crímenes. Se le acusó —escribe el enterado fray Pablo— "de su inhumanidad en haber hecho esclavos en guerra y sin ella, herrando hasta los niños de pecho, y haber sacado de Pánuco más de cuatro mil esclavos, sin orden de su majestad. Otros varios cargos se le hicieron sobre sus extorsiones y crueldades; y concluida su residencia, la cerró el licenciado Diego Pérez de la Torre, habiéndole secuestrado sus bienes y tenido preso más de un año, cuando llegó orden del rey, para que con fianzas y juramento se presentase con ella en el real y Supremo Consejo de las Indias, y así se ejecutó. "Algunos escritores —añade Beaumont— dicen que estuvo Nuño de Guzmán preso en una jaula y de ella le sacaron para remitirle a España, pero lo que se tiene por verdadero es, que fue asegurada su persona en la forma referida, y pasó todo como queda dicho. Luego que llegó Nuño de Guzmán a España mandó su majestad que no entrase en la Corte, sino que estuviese en calidad de preso en Torrejón de Velasco, distante ocho leguas de ella, con permiso que las pudiese andar en circuito; pero que no saliese de aquel término, pena de muerte; y así estuvo preso mucho tiempo, instando siempre para que se viese su residencia, la que sufrió muchas dilaciones en su reconocimiento, padeciendo entre tanto este gobernador grandes penurias y miserias. "Después —concluye el Cronista— cuando se regresó a España el marqués del Valle, por el año de 1540, y supo en qué desamparo se hallaba su mortal enemigo Nuño de Guzmán, se portó con él con mucha generosidad, pues doliéndose de sus trabajos, le socorrió con dineros y procuró hacer sus causas, mostrando su pecho noble; y estando ya para verse su residencia, murió en el año de 1544, sin ser castigado en este mundo de sus delitos; bien que tanta era la gravedad de sus culpas, que a no haber tenido en la Corte personas poderosas que le amparaban, según se presumió, hubiera pagado con la cabeza".73 73

Crónica de Michoacán, t. II, pp. 333 y 334. 112


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CAPÍTULO VI EL NUEVO ORDEN. PRIMERAS INSTITUCIONES (1531-1580) Cuiniarángari, gobernador indígena. Don Vasco de Quiroga en Michoacán. Oidor y Obispo. Los Hospitales de Santa Fe. Características de estos pueblos. Actividad educativa y evangelizadora. Los frailes. Pátzcuaro recupera su rango de capital política y religiosa. Pleito con Tzintzuntzan. El Colegio de San Nicolás. Otras fundaciones Quiroguianas. Muerte de Don Vasco.

CUINIARÁNGARI, GOBERNADOR. DON VASCO DE QUIROGA EN MICHOACÁN

D

de Tangáxoan II, don Pedro Cuiniarángari fue nombrado gobernador indígena con sede en Tzintzuntzan, en atención a que era el único hermano del cazonci que quedaba con vida y a que había adquirido fama de ser un sujeto respetable y de mucha influencia entre la comunidad chichimeca. Pese a ello, una gran parte de la población, que pudo comprobar con el asesinato de su último rey la crueldad del invasor, se rebeló, sedienta de venganza, decepcionada de aquellos que le hablaron en nombre de un Dios humanitario y humilde. La sangre corrió de nuevo y el caos interrumpió en la comarca, no obstante la obra evangelizadora de los franciscanos, los propósitos del hispano. Pero un suceso oportuno, inesperado, vino a desvanecer poco a poco el odio del mundo chichimeca. El 10 de diciembre de 1530, a menos de un año del atroz regicidio, llegó al país don Vasco de Quiroga, magistrado español de grandes virtudes, quien había de apaciguar los ánimos, serenar los espíritus e iniciar en Michoacán poco después, un admirable cambio en todos los órdenes. Formaba parte con los abogados Francisco de Seynos, Juan de Salmerón y Alonso Maldonado, de la segunda real Audiencia que presidía el obispo Sebastián Ramírez de Fuenleal. ESPUÉS DE LA MUERTE

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Una vez que este organismo despachó los asuntos más urgentes, comisionó por 1533, al licenciado Quiroga para que fuera a Tzintzuntzan, hablara con el gobernador Cuiniarángari, con los frailes avecindados allá desde nueve años atrás —especialmente con fray Martín de la Coruña—, y con los caciques de los pueblos, a fin de encontrar la forma de sofocar la rebelión. "…He venido a renovar nuestra amistad y a aseguraros que su majestad está profundamente apesadumbrado por el mal trato que vuestra nación ha sufrido —les dijo—; podéis estar seguros de que aquellos que sean culpables de crímenes tendrán a su debido tiempo su justo castigo. Considero un gran honor y un privilegio el haber sido enviado por el rey para daros esta seguridad; ciertamente que vosotros no debéis tener sospechas de mis motivos ni dudas sobre mis buenas intenciones, ya que yo he demostrado desde el principio que sólo tengo amor y afecto para con la nación indígena; los mexicanos que vienen en mi compañía pueden testificar esto y deciros cómo miles de personas viven en la actualidad felices en poblaciones que he edificado para ellos… Lo que hice en Santa Fe (Santa Fe de México donde el oidor había fundado ya un hospital como el que se proponía en Michoacán) deseo hacerlo aquí también: el pobre se verá socorrido, el enfermo y el anciano serán bien atendidos y los niños recibirán la debida instrucción…" 74

Ante la elocuente palabra del magistrado, la sencillez de su persona y de su trato, la inequívoca sinceridad con que procedía, los chichimecas rindieron su actitud y con él pusieron manos a la obra. Si bien, por cédula real de 5 de abril de 1528 Tzintzuntzan había quedado agregada a la real corona española y la incluía en el número de ciudades de la Nueva España con el nombre de Huitzitzilla de Michoacán, lo cierto es que no fue sino hasta 1534 por real cédula de 28 de septiembre (encontrándose ya el oidor en plena labor) cuando se le reconoció el título de ciudad con todos los honores, preeminencias y prerrogativas de tal. Se confirmaba así que en el

CÁRDENAS DE LA PEÑA, Enrique. Vasco de Quiroga, precursor de seguridad social. IMSS. México, 1968, pp. 76. 74

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nuevo orden eran la cabecera o capital de la provincia de Michoacán, como lo había sido antes en el Imperio. Cerca de Tzintzuntzan quedaba Uayameo, antiguo solar de los pioneros, adonde había llegado en tiempos remotos Sicuirancha con los suyos, después de muerto su padre Hireti-Ticátame en Zichaxúcuaro; y próximo a Uayameo, estaba el bosque de Atamataho. Este sitio fue elegido tanto por el oidor como por los jefes chichimecas para que allí se edificara el Hospital-pueblo de Santa Fe de la Laguna, modelo de organización política y social y refugio de la raza vencida. Se ha dicho y es cierto, que don Vasco de Quiroga llevó a la práctica en Michoacán la famosa Utopía de Tomás Moro. El medio, la nobleza de la raza que halló, los recursos naturales, la fertilidad de las tierras, la abundancia de agua y la belleza del paisaje, permitieron el notable experimento que había de honrar a este hombre singular con el meritísimo título de "Padre de los indios michoacanos". La toma de posesión de las tierras se efectuó el 1º de agosto de 1539 y se arraigaron desde luego doscientos jefes de familia con una población aproximada de 1,200 personas. Como es natural, desde el principio surgieron problemas, pero éstos iban siendo resueltos por el oidor, con mano suave pero firme. Por ejemplo, el 13 de septiembre de 1542 se promulgó en México la orden regia dirigida a don Luis de León Romano, corregidor de Pátzcuaro, para que impartiera protección y justicia a los habitantes de Santa Fe de la Laguna, contra los indios revoltosos que hacían incursiones en las tierras de aquéllos; y el 1º de mayo del año siguiente, 1543, don Vasco logró del emperador Carlos V la aceptación del título de patrón de la citada comunidad hospitalaria. Las Ordenanzas que formuló para el hospital de Santa Fe de México, sirvieron de base a las de Santa Fe de la Laguna. "…Cabe aquí situar ya —escribe Cárdenas de la Peña en su obra citada, pp. 92, 95, 96 y 99— la serie de semejanzas y diferencias del sistema utópico y el sistema quiroguiano, si fijamos las bases o esencia de las Ordenanzas de los hospitales-pueblos. Las tierras permanecen, en efecto, dentro de éstos, en calidad de bienes comunales; cercanos a las casas, los huertos están permitidos para ayuda de costa y recreación, con el carácter de usufructos; en 115


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ausencia o muerte, el derecho lo heredan los hijos o nietos mayores casados, por orden y prioridad; si no existen herederos directos, el provecho lo obtienen los más antiguos; así Vasco impone la ley de que ninguna propiedad puede ser enajenada, para no perder la intención de la obra, ya que de otra suerte "no se podría por largo tiempo sustentar ni conservar la hospitalidad…" Las familias urbanas viven en el hospital en edificios amplios, donde moran desde abuelos a nietos o más generaciones juntas, o sea los de un linaje, descendientes en línea masculina, hasta 12 casados por grupo. "El matrimonio es precoz: 14 años para el varón, 12 para la mujer; la parentela la preside el abuelo más viejo, a quien se obedece; la hembra queda sometida al hombre, el descendiente al ascendiente, el menor al mayor. Todo exceso es de la responsabilidad del jefe de familia, quien impone la disciplina y paga su negligencia ante el rector y los regidores, hasta el grado de sustitución en caso necesario. "La rotación urbana y rústica es obligatoria; cada habitante es un tejedor, cantero, carpintero, albañil, herrero, pero siempre un agricultor; la tierra se muestra desde la niñez como un símbolo y una fuerza, y el cultivo es exigencia aun en la infancia; los instrumentos de labor o coas son rutinarios, puesto que 'lo que labraren y beneficiaren sea para ellos mismos, que beneficien y cojan todos juntos, en que se enseñen y aprovechen, y repartan después de cogido todo entre sí, no como niños, sino cuerda y prudentemente, según la edad, fuerzas de trabajo y diligencia de cada uno, a vista y parecer de su maestro, con alguna ventaja que se prometa y dé a quien mejor lo hiciere"; empero, la alta moral que prive ha de permitir una labor comunal tan eficiente y la distribución ha de ser tan justa, que la suprema generosidad lógico es que impere. "Las niñas se dedican a oficios especiales, como el cardado, la preparación de telas, la trituración del suelo. Cada bienio se renueva la rotación individual; en cada familia viven 4 a 6 casados, y el más antiguo es el principal a quien se obedece; el turno se prolonga por voluntad, siempre y cuando el rector y los regidores lo aprueben. "Un veedor general vigila y aconseja a los rústicos; cuando existe mudanza, el más hábil o antiguo adquiere el cargo de principal, para que 'así vayan siempre de remuda en remuda de dos en dos años por sus tandas, por los casados de las familias urbanas de él, a residir en las dichas familias rústicas del campo'. 116


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"En cada estancia se cultivan —dentro de su huerto— árboles frutales, hortaliza, lino, cáñamo, trigo, maíz, cebada, mas las grandes labores son atendidas por el grueso de la población trabajadora si las circunstancias lo exigen, puesto que en tal forma 'todas las otras sementeras grandes, que todo el común de los dichos hospitales las habéis de ir a labrar, desyerbar y coger en sus tiempos, y los dichos estancieros las han de guardar y beneficiar y mirar por ellas, de las cuales todas han de haber su parte en el repartimiento y distribución de dichos estancieros como los otros moradores del hospital'. "Las familias llevan a sus miembros a las labores comunales, pero el padre está exento del esfuerzo corporal; nadie debe rehuir el trabajo; si hay carencia de ocupación, se pica piedra, corta madera, recoge grana o cochinilla, fabrica casas y obras convenientes. "La siembra es el doble de la necesaria, a fin de que haya reserva; el sobrante nunca se desperdicia hasta asegurarse de que el año próximo no ha de resultar estéril. El fruto del trabajo se reparte entre todos 'de manera que ninguno padezca en el hospital necesidad'; la ley máxima de felicidad social se obtiene con la exigencia de un esfuerzo tolerable y la suficiencia de un consumo adecuado. El excedente mantiene a los indios pobres recogidos al amparo del hospital, a los huérfanos, pupilos, viudas, viejos, enfermos, inválidos, ciegos. El ordenamiento máximo implica 'viváis —los indios— sin necesidad, y seguridad, y sin ociosidad fuera del peligro e infamia de ella… y en buena policía y doctrina cristiana así moral y de buenas costumbres, como espiritual de vuestras ánimas".

EL OIDOR SE CONVIERTE EN OBISPO. PÁTZCUARO RECUPERA SU ANTIGUO RANGO Pronto resonó en la corte española la admirable obra del oidor. Ya por 1533 se había pensado en erigir la diócesis de Michoacán; así que tan luego se concluyeron los preliminares, se propuso para titular a fray Luis de Fuensalida, uno de aquellos doce primeros franciscanos que desembarcaron en el país, y por esos días guardián del convento de Texcoco. Fuensalida, por humildad, no aceptó tan alta distinción, y entonces se pensó en don Vasco de Quiroga que, aunque seglar, había culminado en el curso de sólo cuatro años una obra eminente, sin paralelo en Europa y mucho menos en el Nuevo Mundo. 117


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En efecto, en 1537 el señor Quiroga fue presentado obispo; el 22 de agosto de 1538 cuando aun se hallaba en Michoacán (donde todavía lo llamaban oidor) tomó posesión del obispado de la iglesita de San Francisco de Tzintzuntzan, para después ordenarse con este título. A fines de ese mismo año lo consagró fray Juan de Zumárraga en la catedral de México, y en 1539 se trasladó ya obispo a Tzintzuntzan, e inició de inmediato sus tareas apostólicas. Durante su estancia en Michoacán como oidor, don Vasco había tenido oportunidad de explorar toda la zona lacustre, impulsando las artesanías propias de los indios, y estudiando las posibilidades de evolución de cada pueblo. Pudo percatarse así de que Pátzcuaro, situado un poco a mayor altura que Tzintzuntzan y a campo abierto, ofrecía mayores ventajas para sede apostólica y cabecera del gobierno civil, pues la vieja Huitzitzilla carecía entre otras cosas de suficiente agua potable y está ceñida por los montes que tiene al oriente y al poniente. Resuelto el cambio, ejecuta sus planes toda vez que el monarca por cédula real de fecha 20 de septiembre de 1537, lo autorizaba a edificar su catedral en el punto que le pareciera más adecuado. Llevaba apenas un año de residir en Tzintzuntzan, cuando el obispo pasó su iglesia a la que fuera capital de los antiguos jefes chichimecas. Al morir Tariácuri, hacia 1448, Pátzcuaro, como sabemos, perdió su carácter de metrópoli del Imperio y, por consiguiente, su unidad política y religiosa. Quedó entonces depositado el poder en tres reinos: el de Pátzcuaro, con su señor Hiquíngare; el de CuyuácanIhuatzio, con Hirípan; y el de Tzintzuntzan, con Tangáxoan I. Más tarde, sin que pasara siquiera una generación y por las causas que se explicaron en capítulos anteriores, gobernando en Tzintzuntzan el cazonci Tzitzispandácuare absorbió éste a los dos primeros reinos, quedando la ciudad de Pátzcuaro destinada a ser sólo un lugar de recreo de la corte de Tzintzuntzan. A Pátzcuaro le ocurrió lo que antes a Michuácan. Se recordará que cuando los descendientes de Hireti-Ticátame se establecieron en Uayameo, Tzintzuntzan que entonces era conocida por Michuácan, ya existía como ciudad. Se adoraba allí a la diosa Xarátanga y sus habitantes, convertidos en sedentarios, habían desarrollado una cultura apreciable, y vivían de la agricultura y de la pesca combinadas. 118


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Pues bien, el famoso agüero de las culebras al que nos hemos referido varias veces en estos Apuntes, dividió a la tribu de HiretiTicátame en cinco grupos que, con sus dioses y jefes, se afincaron en otros tantos lugares de la comarca. Pero también ese agüero expulsó a la gente de Michuácan, la que después de peregrinar por diversos sitios fundaron al sudoeste de la Laguna una nueva capital con su santuario, bautizándola con el nombre de Tariaran, su caudillo. Tzintzuntzan abandonada a partir de entonces, con sus edificios ruinosos, carente de todo auxilio, permaneció —muda y pobre— más de una centuria, —durante toda la epopeya tariacurense la Relación no habla de ella—, hasta que Tariácuri al dividir su Imperio, la señaló por capital del señorío confiado a su sobrino Tangáxoan I. Pátzcuaro, repetimos, corrió la misma suerte. Fue la capital del reino de Huiquíngare, es cierto, pero sus descendientes no supieron conservarla y se la anexionó Tzintzuntzan en los términos ya explicados. Se convirtió desde entonces en un barrio de Tzintzuntzan, la nueva metrópoli, que recuperó su antiguo nombre de Michuácan. Sin embargo, aquélla, tanto por su clima como por sus bellezas naturales los cazoncis Tzitzispandácuare, Zuangua y Tangáxoan II, la convirtieron en lugar de descanso de su corte. Ahora don Vasco de Quiroga la reivindicaba devolviéndole su antiguo rango. ¡Esta ciudad fundada por Uápeani II y Pauácume II a la mitad del siglo XIV, sobre cuatro piedras de basalto que guardaban "la puerta del cielo por donde subían y descendían los dioses", sede religiosa y política de Tariácuri por espacio de un siglo, volvía a ser el centro, ahora de un nuevo orden, con diferentes formas de cultura! El cambio ocasionó un alud de protestas y contradicciones de los habitantes de Tzintzuntzan. "Los hijos del Caltzontzin —refiere la historiadora Delfina Esmeralda López Sarrelangue—, los nobles, el gobernador y el ayuntamiento indígenas, junto con los encomenderos, hicieron presentes al obispo los perjuicios que resentirían de llevarse a efecto la traslación, y le ofrecieron esforzarse para concluir la catedral. Beaumont afirma que hasta llegaron a levantarse en armas todos los vecinos, tanto indígenas como españoles. A los primeros, don Vasco logró sosegarlos con razones de prudencia, haciéndoles ver que la ciudad continuaba la misma, pues siendo Pátzcuaro un simple barrio de Tzintzuntzan, el único cambio se refería al sitio. La mudanza 119


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se realizó en 1540, y los nobles indígenas que acompañaron a don Vasco se llevaron consigo los títulos y demás papeles pertenecientes a la antigua capital de michuaque".75 Pátzcuaro, pues, convertido en capital de la provincia y heredero, por tanto, de la ciudad de Tzintzuntzan, se apropió la denominación de "ciudad de Michoacán" que igualmente le convenía, pues en ambos sitios abundaba el pescado. Esto originó un pleito con los habitantes de Tzintzuntzan que don Vasco atajó de esta inteligente manera: si la ciudad de Michoacán es Tzintzuntzan y Pátzcuaro uno de sus barrios, tan "ciudad de Michoacán" es el centro, o sea Tzintzuntzan; como Pátzcuaro, una orilla o barrio. Sabia manera de juzgar, como si ahora nosotros dijéramos que Chapultepec o Los Pinos no formaran parte de la ciudad de México. Para ser consecuente con lo anterior, don Vasco siempre fechaba sus documentos así: "Ciudad de Michoacán, barrio de Pátzcuaro"… El crecimiento de Pátzcuaro fue sorprendente y rápido. El gobernador don Pedro Cuiniarángari, los principales que se fueron con él y los encomenderos y españoles avecindados comenzaron a fabricar sus aposentos. Todos los pueblos pertenecientes a Tzintzuntzan quedaron desde esa fecha sujetos a Pátzcuaro, en su calidad de cabecera de la provincia. Pero con ser tan amplia su jurisdicción, la capital sufrió en los primeros años un profundo menoscabo al ser privada de varios de sus pueblos: los situados en torno de la Laguna, en los cuales se extendían las mejores tierras. El obispo contendió sin tregua para devolver a Pátzcuaro estos pueblos y, finalmente, obtuvo dos cédulas que ordenaban su restitución a la ciudad de Michoacán, mandato que fue ejecutado por la Real Audiencia en 1553. En el curso del siglo XVI Pátzcuaro llegó a dominar a setenta y tres pueblos y barrios; éstos, situados dentro de la misma ciudad y aquéllos a una, dos, ocho y hasta diez leguas (41 kilómetros aproximadamente).

López Sarrelangue, Delfina Esmeralda. La Nobleza Indígena de Pátzcuaro en la Época Virreinal. Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, México, 1965, p. 62. 75

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Beaumont afirma que en poco tiempo don Vasco logró reunir en Pátzcuaro una población de 30,000 habitantes, cifra que fue aumentando. Sin embargo, muerto el obispo, y trasladada en 1580 la sede episcopal a Valladolid, los españoles que en gran número moraban en Pátzcuaro y su comarca, la abandonaron masivamente. En cuanto a los indios, reacios en un principio a vivir en Pátzcuaro se fueron congregando en diferentes pueblos. "La epidemia de 1543 (La Nobleza… p. 72) causó tales estragos en la provincia de Michoacán que, según el cronista La Rea, diezmó a los indígenas y dejó señalado su paso con ruinas y devastación". EL COLEGIO DE SAN NICOLÁS El mismo año (1540) en que don Vasco mudó su iglesia de Tzintzuntzan a Pátzcuaro, fundó en esta última ciudad, en un predio perteneciente al cazonci Tangáxoan II, el que más tarde había de ser "Real y Primitivo Colegio de San Nicolás Obispo". Desde sus primeras investigaciones en 1531 el oidor había conocido los problemas que afectaban al Nuevo Mundo y halló, bien pronto, que algunas de las causas, tal vez principales, eran la ignorancia, la soberbia, la codicia y la crueldad del invasor. Se propuso entonces una lucha jurídica para convencer a España del deber que tenía de acudir en defensa de la raza desposeída de América, no como una gracia, sino como obligación de la Corona ante sus nuevos súbditos, los indios. Este singular empeño, raro en la época, demostró que, por lo menos, en el ejercicio del derecho y también en el de la ciencia pedagógica, don Vasco de Quiroga superó no sólo al político medieval, sino a los misioneros, pues fue él el primero que en México comprendió en todo su profundo significado las cuestiones sociales derivadas de la invasión y supo ver éstas a la luz de una reforma que aun sorprende. Ahí están, para ejemplo, sus hospitales el de Santa Fe de México erigido en 1532 y el de Santa Fe de la Laguna en 1539; y los molinos y dispensarios que instaló en diversos pueblos; amén de que introdujo entre los indígenas pequeñas industrias europeas, organizó 121


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gremios, abrió escuelas, impulsó el canto, la danza, la música y el idioma nativo. Se enteró también este magistrado de que entre los clérigos que llegaban de España a la novedad del Descubrimiento, había algunos que sólo buscaban la manera de pronto hacerse ricos para luego volverse a España. Antes, pues, de construir su catedral y de procurarse siquiera una morada confortable, con auxilio de los indios de Pátzcuaro, Tzintzuntzan, Santa Fe de la Laguna y de otros poblados ribereños que proporcionaron materiales y mano de obra gratuita, levantó una casa para el Colegio de San Nicolás, nombró primer rector al bachiller Juan Fernández de León e inauguró los cursos el propio año de 1540.76 El plan de estudios señalaba las siguientes materias: latinidad, sagrada teología, cánones penitenciales y teología moral, que los alumnos cursarían en cuatro años de internado. En su Colegio el flamante obispo se proponía: 1º. Proporcionar instrucción gratuita a los jóvenes indios, mestizos y españoles. 2º. Formar suficientes presbíteros bilingües para la evangelización y atención espiritual de los michoacanos; y 3º. Dar hospedaje, asistencia médica y consejo a los indios que llegaran a Pátzcuaro al arreglo de sus negocios. Fue este plantel el primero de América en el cual se impartieron cursos a nivel universitario, pues el colegio agustino de Tiripitío que le antecedió, se extinguió poco después cuando el fundador fray Alonso de la Veracruz pasó a la capital del virreinato a enseñar teología en la real y pontificia universidad de México. El señor Quiroga empezó de esta manera a formar los sacerdotes de su diócesis. Quería gente sana, dotada como él, de amplio, de abnegado espíritu progresista, y a la vez La Enciclopedia de México (Ed. 1977) t. 10, p. 182, col. 364, asegura que el Colegio fue fundado el 6 o el 7 de agosto de 1538, cosa que nos parece imposible. En esa fecha el oidor no había aun tomado posesión del obispado, fue hasta fines de ese año cuando lo consagró en la catedral de México fray Juan de Zumárraga, y en 1539 investido ya de obispo, se trasladó a Tzintzuntzan, adoptando medidas para cambiar la sede episcopal a Pátzcuaro. N. del A. 76

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que un probado desinterés personal, sin temor al sacrificio o a la muerte; gente que en lugar de quitar, diera, y en vez de enriquecerse con el trabajo del indio, lo colmara de riquezas morales y lo aconsejara sabiamente para bien propio y del país. En esta labor de acercamiento, alfabetización y evangelización don Vasco contó con la ayuda principal —primero como oidor y después como obispo— de los frailes franciscanos, agustinos y jesuitas que le antecedieron en tierras michoacanas. El primero de aquellos fue fray Martín de Jesús o de la Coruña, quien fundara en Tzintzuntzan el convento de su orden. Siguieron sus pasos fray Ángel de Saliceto, fray Jerónimo de la Cruz (primero que aprendió y escribió la lengua chichimeca), el francés Juan Badia o Badiano; fray Miguel de Bolonia y fray Juan de Padilla. Ellos erigieron alrededor del Lago de Pátzcuaro numerosas ermitas y modestos conventos como los de Nuestra Señora de la Asunción de Erongarícuaro, San Francisco de Pátzcuaro, San Jerónimo Purenchécuaro, San Andrés Tziróndaro, Santa Fe de la Laguna y San Diego de Cocupao. Continuaron la obra de estos pioneros, fray Juan de San Miguel, edificador de pueblos; fray Maturino Gilberti, polígloto y cronista; fray Alonso de la Veracruz, insigne agustino fundador del colegio de Tiripitío; fray Francisco Villafuerte, colonizador de la brava costa de Michoacán y Colima; fray Diego de Chávez y Alvarado, incansable en la predicación y construcción de conventos; y fray Juan Bautista de Moya, por antonomasia el Apóstol de Tierra Caliente, cuyos restos incorruptos se conservan en una urna en el templo de San Agustín de Morelia. Podemos afirmar sin exageración que entre 1533 cuando el oidor Quiroga fue por primera vez a Michoacán y 1540 en que ya ungido de obispo se cambió a Pátzcuaro, se registró en todos los pueblos de la zona lacustre una intensa transformación no sólo en los modos de vida externa de sus habitantes, sino en algo más íntimo que hizo florecer el ingenio indígena en todo su esplendor. Alumnos del Colegio de San Nicolás fueron el propio gobernador, don Pedro Cuiniarángari; y un hijo y un nieto del último cazonci. Nos explicamos: Tangáxoan II procreó cinco hijos legítimos, dos varones y tres mujeres, y un hijo natural, a saber: 123


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1. Tariácuri II, quien al ser bautizado por los españoles tomó el nombre de Francisco Tariácuri. Pero no sólo fue conocido así: en ocasiones era llamado don Francisco Caltzontzin, cosa que se prestó a la confusión de algunos historiadores que creyeron tratarse de Tangáxoan II que, también, como se recordará, recibió el nombre cristiano de Francisco. 2. Huitziméngari. A este príncipe lo apadrinó en su bautismo don Antonio de Mendoza, el primer virrey. Por consiguiente, lo llamaron don Antonio Huitziméngari. Algunos escritos lo mencionan como don Antonio de Mendoza Huitziméngari, y otros como don Antonio Huitziméngari Mendoza y Caltzontzin. 3. María Cuhtácua, que casó con un indio noble, Ecuángari, mismo que al bautizarlo adquirió el nombre de don Antonio Ecuángari. Fue compañero de suplicio de su suegro Tangáxoan II y escuchó de él sus últimas recomendaciones. 4. María Caltzontzin; y 5. María Tzintzicha. 6. El hijo ilegítimo respondió al nombre de don Diego Tomás Quesuchigua, ostentó el grado de capitán y andando el tiempo había de ser el fundador de la ciudad de Pénjamo, Guanajuato. Total, seis hijos históricamente identificados. Ahora bien, diversos documentos, todos conocidos nos informan que don Francisco Tariácuri era el primogénito. En 1535 cuando lo llevó a México su tío don Pedro Cuiniarángari junto con su hermano Antonio Huitziméngari, sería un adolescente y frisaría en los 18 años. Antonio nació en Tzintzuntzan dos o acaso tres años antes de la llegada de Olid a Michoacán, y "pasó sus primeros años en el palacio virreinal donde se crió"77 y guardó una amistad familiar con el cronista Francisco Cervantes de Salazar, quien dejó escritos importantes sobre la vida del príncipe. Después al inaugurarse el colegio de estudios mayores de Tiripitío ingresó en él, siendo estudiante brillantísimo. Aprendió español, latín, griego y hebreo y enseñó a su vez la lengua chichimeca Visita hecha a don Antonio de Mendoza, 1547. La "Colección de documentos para la Historia de México", por Joaquín García Icazbalceta. T. II p. 88. 77

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a fray Alonso de la Veracruz. Concluidos sus estudios con los agustinos, asistió a los cursos que se impartían en el Colegio de San Nicolás, fundado en Pátzcuaro. En esta ciudad contrajo nupcias con doña María Marvaquesqu, india noble en la que procreó un hijo, Pablo, que es el nieto del cazonci a que nos hemos referido antes. Con los primeros frutos de su Colegio, el obispo logró que el rey de España le otorgase el título de "real", le diera en patrimonio algunas tierras, molinos y batanes, y aceptara para sí y sus sucesores el patronato. El mismo honorífico cargo fue ofrecido y éstos aceptaron, el presidente de la Audiencia de México y a los oidores; designó vicepatrones al cabildo de ese tiempo y a todos los que le sucediesen y, finalmente, recomendó a éstos que amparasen, sostuviesen y defendiesen el plantel por los muchos beneficios que estaba aportando con el ordenamiento de sacerdotes-maestros bilingües. El 24 de enero de 1565, unas cuantas semanas antes de su muerte, el señor Quiroga autorizó su testamento, legando al Colegio dos estancias en el valle de Huaniqueo —de cuyos productos se había sostenido en gran parte—, la hacienda de Xaripitío, su casa habitación de Pátzcuaro, su biblioteca formada por 626 libros y una cantidad de dinero no especificada en los papeles, bienes que eran toda su fortuna. Poco antes de que la sede episcopal y el colegio se trasladaran de Pátzcuaro a Valladolid, de facto nueva capital de la provincia michoacana, los padres de la Compañía de Jesús se hicieron cargo del mismo. El 19 de noviembre de 1574 el escribano público Juan Fernández Magdaleno, dio posesión al provincial de la Compañía de la huerta, iglesia y casa del Colegio de San Nicolás. Este nombró rector al padre Juan Curiel. Cien años fue dirigido por los jesuitas, quienes lo reorganizaron de acuerdo con sus métodos y le allegaron bienes bastantes para su sostenimiento. Durante este largo tiempo, además del padre Curiel el plantel tuvo los siguientes rectores: Gonzalo de Arellano, Francisco Báez, Diego de la Cruz, Tomás Chacón, Jerónimo Díaz, Nicolás de Estrada, Guillermo Díez, Martín Fernández, Juan Ferro, Diego de Guzmán, Juan de Loaiza, Pedro López de la Parra, Diego López de 125


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Meza, Francisco de Monforte, Juan del Real, Ambrosio de los Ríos, Guillermo de los Ríos, Miguel Rivas y Jerónimo de Santiago. Al abandonar los jesuitas el Colegio de San Nicolás para atender el suyo propio que ya habían fundado, hubo un breve alto; pero en 1675 se juraron nuevas bases y se aprobó otro reglamento por el superintendente bachiller Alonso Pérez Godoy, el rector presbítero Gregorio Sánchez Caballero y los catedráticos y alumnos. De acuerdo con estos estatutos los estudiantes serían admitidos desde los 13 años de edad y el tiempo de los estudios se amplió a cinco años. En esta forma el plantel de don Vasco recobró su esplendor, como lo demuestra el hecho de que en 1770 cuando se inauguró el seminario tridentino de Valladolid, todos los maestros seleccionados eran nicolaitas. En el atrio de la iglesia del Colegio fueron enterrados los padres Juan Curiel, Juan Ferro, Cristóbal Martín, Juan Merino, Gregorio Montes, Jerónimo Ramírez, Ambrosio de los Ríos, Miguel de Rivas, Jerónimo de Santiago, Agustín Serna y Diego Sotelo. Se hallan sepultados en el propio lugar los siguientes benefactores del Colegio: Diego de Castañeda, Beatriz Castilla de Castilleja, Catalina, la que barría la iglesia; Simón Curis y su mujer; Isabel Galindo; los hijos de Juan Puruata; una india beata, cuyo nombre no se menciona en los manuscritos; los indios que sirvieron a la casa; María, mujer de Juan Catape; los alumnos del plantel; la mujer de Juan Puruata; Juan Puruata; Magdalena Quetza, María Tzipina, Agustín Tzurequi y Pedro de Vega Ferreras. Los documentos que hemos tenido a la vista78 consignan una lista pormenorizada de las tierras, casas, estancias, censos, ganado mayor, ganado menor, caballerías y toda suerte de capitales que poseía el Colegio, así como los productos que los mismos estuvieron dando. También habla de las "Sanctas reliquias" que hay en esta casa y sus títulos y de los benefactores del plantel en ese tiempo. En 1580 fray Juan de Medina Rincón, sexto obispo de Michoacán, cambió su sede apostólica a Valladolid. Era casi imposible por esta causa que el Colegio de San Nicolás continuase en Pátzcuaro, "Del principio y fundación de este Colegio de Michoacán, y de su progreso y aumento". Boletín del Archivo General de la Nación, t. X-1 DAPP, 1939. 78

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tanto por ser el que proveía de sacerdotes a la diócesis, cuanto porque los capitulares habían contraído el compromiso de cuidarlo, lo que no podían hacer estando lejos. Al establecerse en Valladolid el 10 de octubre de 1580 se le fusionó la escuela de primeras letras que había fundado allí tiempo atrás, fray Juan de San Miguel, y que estaba a punto de extinguirse; un año después, 1581, inauguraron los cursos ya unidos los dos planteles. En Pátzcuaro, sin embargo, siguió funcionando una sección para calmar los ánimos de los indios, que siempre se opusieron al cambio. OTRAS FUNDACIONES QUIROGUIANAS. MUERTE DE DON VASCO Existía en Pátzcuaro, a medio construir, la iglesia de San Francisco, comenzada por fray Martín de la Coruña casi al mismo tiempo que la de Tzintzuntzan. Don Vasco dispuso su terminación y allí se instaló provisionalmente mientras se construía la catedral definitiva dedicada a San Salvador. Su proyecto era ambicioso. Pretendía una fábrica de cinco naves extendidas a semejanza de los dedos de una mano abierta, suntuosa y grande, como pareciera en aquellos tiempos San Pedro de Roma. No pudo llevarse a cabo porque en opinión de los peritos que vinieron de España, el terreno no ofrecía suficiente solidez para semejante obra. "…La otra iglesia que meditó levantar —explica el historiador Moreno—79 era para que sirviese perpetuamente de catedral. Sería tan magnífica que ha llenado enteramente las ideas de cuantos hacen memoria de ella: unos dicen que en ella se seguía la planta del templo de San Pedro de Roma; otros que era de cinco naves, cerradas, de bóveda, terminadas todas al altar mayor, y dispuestas en tal artificio que los que estaban en la una no podían ver a los de la otra; y todos sostienen, que acabada esta obra, sería la octava maravilla. Y a la verdad los vestigios que de ella han quedado son la Moreno, Juan Joseph. Fragmentos de la Vida y Virtudes del V. Ilmo. Sr. Dr. Don Vasco de Quiroga. Morelia, Mich., 1965, pp. 40 y 41. 79

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admiración de cuantos curiosos de antigüedades ven a Pátzcuaro. La nave de en medio que se llegó a cerrar, aunque no de bóveda, es de tanta extensión que sirve hoy sólo de parroquia, y caben en ella con desahogo tres mil personas. Las escaleras que para subir a la torre se hicieron, y que permanecen aún, son de arte tan exquisito, que por un lado es la subida y por otro la bajada, y ninguno de los que suben o bajan es visible por el otro lado…"

Dicho templo es actualmente la basílica de Nuestra Señora de la Salud. Resignado, pues, a permanecer en su primer templo, el señor Quiroga fue adoptando las medidas necesarias para organizar su diócesis siendo hasta 1554 cuando creó las siguientes dignidades: 1. Un Deán que en la iglesia tenga la primera dignidad después de la episcopal; que cuide y provea, dentro y fuera de la iglesia y en el Capítulo, lo que toca al oficio divino y a todas las toras cosas que pertenecen al culto de Dios, tanto en el coro como en el altar, como también en las procesiones dentro y fuera de la iglesia en el cabildo y en cualquier otro lugar donde se reúnan las asambleas de la iglesia o capítulos para celebrar dicho culto, con el debido silencio el conveniente decoro y la modestia acostumbrada; a quien también tocará conceder las licencias a aquéllos que con justa causa tengan que salir del coro, expresando los motivos y no de otra manera. 2. Un arcediano de la misma ciudad, el cual, al menos, deberá tener grado —por la Universidad— de bachiller en alguno de los dos derechos o en teología. Deberá entenderse con el examen de los clérigos que van a ser ordenados con la solemnidad de celebración episcopal. Administrará la ciudad y la diócesis, si el prelado le encomendare la visita. Y se encargará de todas aquellas cosas que por el derecho común le corresponden. 3. Un cantor ("chantre"), para el cual el puesto nadie podrá ser presentado si no es docto y perito en música y en canto llano… 4. Un maestrescuelas, para cuya dignidad nadie podrá ser presentado si no tiene grado de bachiller en alguna universidad general en uno de los derechos o en artes. Y su oficio será enseñar, por sí o por otros, gramática a los clérigos, a los servidores de la iglesia y a todos los diocesanos que quieran. 128


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5. Un tesorero, a cuyo oficio pertenecerá proveer —de acuerdo con el cabildo— que se cierre y abra la iglesia; hacer tocar las campanas, cuidar todos los ornamentos, lámparas y candeleros, cuidar del incienso, de las ceras, del pan y del vino y de las demás cosas que son necesarias para celebrar; y presentar el dictamen del Capítulo, los ingresos de la fábrica de la iglesia. 6. Asimismo, diez canonjías y prebendas, las cuales deberán estar enteramente separadas de las anteriores dignidades, y ordenamos que ninguna de las dichas canonjías y prebendas, pueda obtenerse juntamente con alguna dignidad. Para dichas canonjías no podrán ser presentados sin los presbíteros. A los dichos canónigos les tocará celebrar diariamente la misa (exceptuando las festividades de primera y segunda clases, en las cuales celebrará el prelado, o estando él impedido, alguna otra de las dignidades). 7. Además, instituimos seis íntegras y otras tantas medias razones o porciones. Y los que fueren presentados para dichas porciones íntegras, deberán tener orden de diáconos y servir diariamente por su orden en el altar y también cantar la Pasión. Los presentados para las medias porciones, deberán ser subdiáconos y cantar en el altar y en el coro, las profecías, las lamentaciones y las epístolas. 8. Queremos además y estatuimos, que nadie pueda ser presentado para las dignidades, canonjías, íntegras y medias porciones ante dichas o a cualquier otro beneficio de nuestra diócesis, sin por razón de cualquier orden, privilegio u oficio, estuviere exento de nuestra jurisdicción ordinaria y si acaso sucediere que fuere presentado o nombrado algún exento, tal presentación y nombramiento sean nulos por derecho. 9. Y porque no es de pequeña importancia, establecemos nuestro derecho a elegir, tantos rectores cuantos fueren necesarios para el servicio de nuestra iglesia catedral, los cuales serán removidos libremente tanto por nosotros cuanto por nuestros sucesores. Y dichos rectores tendrán por oficio celebrar misas, oír confesiones y administrar, solícita y prudentemente, los otros sacramentos. 10. Y ordenamos que haya seis acólitos que ejerzan diariamente por orden, su oficio en el altar. Y además, seis capellanes que deberán aparecer cada uno en el coro, tanto en las solemnidades nocturnas 129


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como en las diurnas y en las de las misas, y además deberán celebrar cada mes, veinte misas… Contiguo a la catedral provisional a que nos hemos referido, conocida hoy como templo de la Compañía, acondicionó don Vasco un predio para colegio de niñas. "No queriendo dejar sin parte —dice a este respecto su biógrafo Moreno, ya citado varias veces— en sus nuevos establecimientos, a edad o sexo alguno, arbitró este santo hombre la fundación de un colegio de niñas. Tenía ésta por objeto el que se recogiesen allí muchas hijas de españoles y de indios, a quienes por falta de educación, amenazaba ruina en la honestidad: que las hijas de los indios fuesen allí proveídas de la instrucción en nuestros sagrados misterios, de que tanto necesitaban en aquellos tiempos; que allí se les enseñasen todo los oficios y habilidades mujeriles; y finalmente que todas, así las pequeñas como las grandes que habían de presidir en la casa, guardando virginidad, floreciesen en virtud, y diesen a los indios recién convertidos el buen olor de los ungüentos cristianos, para aficionarlos con ellos a las virtudes… Esto, pues, ejecutó en Pátzcuaro el señor Quiroga… Sin embargo, "acabó breve con la muerte de su fundador, pero mientras subsistió produjo excelentes frutos de santidad…" Casi al mismo tiempo que se construía la casa del colegio de San Nicolás —la cual se conserva aun convertida en museo regional—, se levantaba el edificio del hospital de Santa Martha, dotado de suficiente espacio para los enfermos y una iglesita destinada a los titulares. Esta actividad febril del obispo fue imitada desde el primer momento por los parientes del cazonci, los indios nobles y los españoles, convirtiendo a Pátzcuaro en poco tiempo, en un centro comercial y agrícola de primer orden. Refiriéndose a la casa habitación del obispo, el historiador Llaca80 escribió en 1940, después de visitar Pátzcuaro: "En la calle llamada de las Alcantarillas y marcado con el número 6 existe un predio en el que se ven unas ruinas de cimientos que lo Llaca, Pedro M. Michoacán, t. I, p. 399. Secretaría de Hacienda y Crédito Público. México, 1940. 80

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fueron de la modestísima habitación que ocupó el obispo don Vasco a la que paradójicamente, por su pobreza, se dio el nombre de palacio episcopal. Sobre estas ruinas se han construido humildísimos jacales y habitaciones en los que, en inmundo contubernio, habitan gente y animales, principalmente cerdos. Triste e ingrato fin del lugar donde habitó un meritísimo obispo que pobló de templos y edificios a Michoacán y Guanajuato y derramó innumerables bondades en ambos lugares". En el año de 1547 el señor Quiroga hizo un viaje a España para tratar diversos asuntos de su diócesis. Allá permaneció siete años. Logró del monarca entre otras cosas, que los indios que sirvieran en el hospital de Santa Martha quedaran exentos de prestar servicios personales, es decir de ir a las minas o a las labranzas de los encomenderos; y que aquellos avecindados en los hospitales de Santa Fe de la Laguna y de México, no pagaran tributo alguno. Además, "…En 1553, estando ya próximo a regresarse, hizo que Juan de Orive, el agente de quien se solía valer para sus negocios en la corte, se presentara en nombre de la ciudad de Michoacán (Pátzcuaro) haciendo presentes los servicios que habían hecho a la real corona sus vecinos, cuando en el año de 1541 y siguientes, salieron diversas veces para Xuchipila y la Nueva Galicia en auxilio del virrey don Antonio de Mendoza, a la entera pacificación de los chichimecas; y que en atención a esto se sirviese su majestad de conceder a la ciudad escudo y merced de armas. Éste se le otorgó por real cédula de 20 de julio de 1553, que el obispo trajo consigo",81 así como la confirmación pontificia para el traslado de su sede episcopal. "Don Carlos por la Divina clemencia Emperador Semper augusto, rey de Alemania, etc. Doña Juana su madre, y el mismo Don Carlos por la misma gracia reyes de Castilla, etc. Por cuanto Juan de Orive en nombre de la Ciudad de Michoacán nos ha hecho relación, que los vecinos y moradores de la dicha Ciudad, e indios de ella nos han servido como buenos y leales vasallos, e nos suplicó, que acatando a lo susodicho mandásemos señalar armas a la dicha Ciudad, según y como las tenían las otras Ciudades y Villas de las nuestras Indias, o como la nuestra merced fuese; e nos acatando lo susodicho 81

Moreno, Juan Joseph. Ibídem, p. 75. 131


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tuvímoslo por bien, y por la presente hacemos merced, y queremos y mandamos que ahora y de aquí delante la dicha Ciudad de Michoacán haya, y tenga por sus armas conocidas un Escudo, que haya en él una laguna de agua de su color, con una iglesia sobre un peñol, que es la advocación de San Pedro y San Pablo y cerca de la dicha laguna e iglesia catedral, y dentro de la dicha laguna otros tres peñoles, según que aquí va pintado, y figurado en un escudo a tal como éste; las cuales dichas armas damos a la dicha Ciudad por sus Armas, y Divisa señaladas, para que las pueda traer y poner y traiga en sus pendones, sellos y escudos, y banderas y estandartes, y en las otras partes y lugares que quisieren y por bien tuvieren, según y como, y de la forma y manera que las traen y ponen las otras ciudades de nuestros reinos a quien tenemos dadas armas y Divisas. Y por esta nuestra Carta encargamos al Serenísimo príncipe D. Phelipe nuestro muy caro y muy amado nieto e hijo, y mandamos a los Infantes, nuestros muy caros hijos, y hermanos, y a los prelados, duques, marqueses, condes y ricos hombres, maestres de las órdenes, los comendadores y subcomendadores, alcaides de los castillos y casas fuertes, y llanas, y a los del nuestro Consejo Presidente, e oidores de las nuestras Audiencias, Alcaldes, Alguaciles merinos, Prevostes, Veinte y cuatros, regidores, jurados caballeros, escuderos, oficiales, e hombres buenos de todas las ciudades, villas y lugares de los dichos nuestros reinos, e Señoríos e de las dichas nuestras Indias, Islas y Tierra Firme, del Mar Océano, así a los que ahora son como a los que serán de aquí adelante, y a cada uno, y a cualquiera de ellos en sus lugares y jurisdicciones, que sobre ellos fueren requeridos, que guarden y cumplan, y hagan guardar y cumplir la dicha merced que así hacemos a la dicha Ciudad de dichas Armas, que las hayan y tengan por sus Armas conocidas, y se les dejen como tales poner y traer, y que en ello, ni en parte de ello embargo, ni contrario alguno les opongan, ni consientan poner en tiempo alguno, ni por alguna manera so pena de nuestra merced, y de diez mil maravedís para la nuestra Cámara, a cada uno que lo contrario hiciere. Dada en la ciudad de Valladolid a veinte días del mes de julio de mil quinientos y cincuenta y tres años".

Ya de vuelta, a su paso por la isla de Santo Domingo, donde el barco se detuvo a "hacer agua", adquirió algunas matas de plátano las que cuidadosamente trajo a México y plantó en Ziracuaretiro, Taretan y 132


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otros lugares de Michoacán que poseen tierra y clima apropiados, multiplicándose éstas prodigiosamente, como ahora nos consta. Practicaba don Vasco la que había de ser su última visita pastoral cuando lo sorprendió la muerte. Fue a finales del invierno, el miércoles 14 de marzo de 1565, treinta y cinco años después de su arribo a México. "No ha quedado memoria de la enfermedad que le cortó el hilo de su prolongada vida", afirma el más acucioso de sus biógrafos; pero no faltarían causas a un hombre cuya edad se aproximaba al siglo. Unos días antes, acompañado tan sólo de un capellán y un paje, precisos para que le asistieran en las confirmaciones, llegó a Uruapan cabalgando mansa mula que por años fue su único medio de transporte. Era de estatura más que regular, pues así lo revelan sus huesos que se conservan. Las pinturas antiguas, todas convencionales (no hay prueba de que pintor alguno lo haya retratado) lo presentan calvo, de pelo cano, moreno, semblante consumido, pálido inclinada la cabeza sobre su pecho, la mirada lánguida, báculo y libro de oraciones en mano y revestido con ornamentos episcopales. Esta imagen de santo nos parece muy distinta de lo que en realidad fue el obispo, a juzgar por las empresas que pudo acometer en medio de profundas dificultades y en una época de fanatismo y violencia: ¡todo un hombre! Un hombre de gran carácter, emprendedor, activo, virtuoso, humanista y de clarísima inteligencia, nutrido en las ideas de Tomás Moro, de los Ejercicios de Loyola y de las repúblicas ideales de Platón y Luciano. El estupor que provocó su muerte fue enorme. Verdaderas multitudes acompañaron la traslación del cadáver de Uruapan a Pátzcuaro y se dice hoy todavía que, pese a los años, los indios michoacanos no se resignan a la ausencia de su defensor y padre. Sus restos fueron sepultados en la sede de su obispado, primero en el templo de la Compañía, que fuera su catedral provisional, en una urna de madera policromada de hechura indígena, bajo una gran lápida de mármol con una inscripción latina, que traducida por el padre Rafael Nambo, dice: "A Dios óptimo máximo. A don Vasco de Quiroga. Varón santísimo por su calidad apostólica y por sus demás excelentes virtudes, padre verdadero de nuestra patria, quien desempeñando íntegra y ejemplarmente el cargo de Real Orden y 133


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después consagrado obispo de Michoacán, abrió con inspirado acierto, para la verdad de Cristo, estas abruptas regiones, y quien no sólo ablandó con ley de humanidad a los duros terrígenas, amándolos con singular benevolencia, aun para sus artes mecánicas, y hecha muy sabiamente por él mismo la distribución de ellas, dio admirables ordenanzas que, guardando la memoria de tan gran maestro, son todavía observadas fielmente por los indios de los pueblos". Posteriormente sus restos fueron trasladados a una cripta detrás del altar mayor de la ahora Basílica, donde reposan. Un documento deducido a últimas fechas, por el historiador Edmundo O'Gorman del t. 402, segunda parte, del Ramo de Tierras existente en el Archivo General de la Nación —que nosotros hemos tenido a la vista— da a conocer otros detalles, tal vez desconocidos, del entierro de sus restos. Helo aquí: "El sancto obispo D. Vasco de Quiroga está enterrado en la iglesia, a donde al presente está el altar de nuestra señora, detrás de él, delante del altar donde antiguamente solía estar encerrado el Santísimo Sacramento, debajo de una loza grande que está luego junto a la puerta por donde ahora se sale de la sacristía al altar mayor, al lado del Evangelio del mismo altar mayor. Fue su dichoso tránsito miércoles en la tarde, a 14 de marzo de 1565, habiendo sido antes oidor de México y después obispo primero de Michoacán, veintiocho años. Fue varón y apostólico y primer padre y obispo de Michoacán. Murió de edad de noventa y cinco años. Su cabeza se sacó por acomodar mejor su sepulcro, como está al presente, y por temor que se pretendía llevar su cuerpo a Valladolid; y a instancia de los naturales, lunes a 3 de septiembre de 1584 años, estando presentes el padre Diego López de Meza, que entonces era rector de este Colegio (el de San Nicolás) y el Padre Francisco Ramírez vicerrector, y otros padres de este Colegio, y estuvo en un lado del altar mayor, escondida, hasta que miércoles 8 de febrero de 1612 se puso en una caja en un hueco de la pared que está luego delante el altar de Nuestra Señora, detrás del lienzo grande en que está pintado su sepulcro y puesto el epitafio con los versos y día y año de su muerte, por parecer quedaba muy escondido su sancto cuerpo con el altar de Nuestra Señora, que entonces se puso donde está, al lado del altar mayor a la mano derecha, delante del dicho sepulcro. Colocóse 134


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esta sancta cabeza el dicho día, mes y año, siendo rector el padre Francisco Ramírez y hallándose presentes con él los padres Juan Acacio y Diego de Santiago, y hermano Benito Martín de la Compañía de Jesús, y en la caja donde está la sancta cabeza se puso un papel con relación de todo lo dicho, y para memoria de ello se escribió esto en este libro".

Antes de cerrar este capítulo y para que se confirme aquella regla de que en este mundo "el más justo es el más atacado", añadiremos: 1º. En los primeros decenios de la colonización española no pudieron precisarse con exactitud los límites de las diócesis. Don Vasco de Quiroga tuvo que disputar por esta causa, con el arzobispo de México y el obispo de la Nueva Galicia. A este conflicto se le llamó el "pleito grande". 2º. Los encomenderos acusaron al obispo de Michoacán de que sólo les cobraba diezmos y no les proporcionaba ningún servicio religioso ni educativo. 3º. Los frailes franciscanos y agustinos se indispusieron con él "porque el prelado se proponía colocar en los mejores pueblos a los sacerdotes bilingües egresados del Colegio de San Nicolás". 4º. El virrey se distanció del antiguo oidor, porque éste, ya obispo y radicado en Pátzcuaro, se negó a cambiar su sede a Valladolid; y 5º. Para colmo, hasta una buena parte de los indios se mantuvieron inconformes durante muchos años, porque el insigne obispo trasladó su catedral fuera de Tzintzuntzan.

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CAPÍTULO VII TRANSFORMACIÓN DE LAS COSTUMBRES (1580-1800) La mitra en Guayangareo. Pátzcuaro cabecera del gobierno civil. Tzintzuntzan se independiza. Valladolid contra Pátzcuaro. La vida durante los siglos XVII y XVIII. Decaen las fundaciones quiroguianas. Carácter y costumbres de los indios. Triunfa Valladolid. Difícil situación de Pátzcuaro. Benefactores. Una prospera, la otra se hunde. El reloj del templo de la Compañía. Don Manuel de la Torre Lloreda.

LA MITRA EN VALLADOLID. TZINTZUNTZAN SE INDEPENDIZA

E

a Valladolid en 1580, fue un duro golpe para Pátzcuaro. Ya se dijo antes que la ciudad comenzó a despoblarse casi de inmediato; si bien el comercio no decayó gran cosa porque los indios acudían de todos modos al tianguis los días señalados. Por otra parte, las exigencias de Tzintzuntzan, que nunca se dieron reposo, tendientes a que se le reconociesen sus títulos de capital del antiguo imperio y, por tanto, que se les desligase de Pátzcuaro, vino a agravar más la situación. Y sus reclamos, por fin, pudieron satisfacerse. El 3 de noviembre de 1593 se expidió una cédula ordenando que "por siempre jamás fuera y se intitulara ciudad de Tzintzuntzan de la provincia de Michoacán y quedara relevada perpetuamente de la servidumbre de Pátzcuaro y tuviera jurisdicción exenta de por sí". En consecuencia, dos años después, 1595, el virrey ordenó que Tzintzuntzan eligiese sus propias autoridades como se acostumbraba entonces en todas las cabeceras de la Nueva España. La elección, en efecto, se llevó a cabo el 16 de marzo ante el alcalde mayor y a partir de esa fecha la tenaz Huitzitzilla con sus siete barrios y veinte pueblos sujetos, quedó independizada de Pátzcuaro; aunque es conveniente L CAMBIO DE DIOCESANO

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saber que jamás pudo subyugar a su antiguo bario ni competir con él. Al paso del tiempo su grandeza quedó reducida a la insignificancia de un pueblecillo olvidado, pero que, aunque pobre, se enorgullecía de ostentar escudo de armas. Empero, si Valladolid había ganado la sede del obispado y Tzintzuntzan su independencia, Pátzcuaro seguía conservando la superioridad política, el asiento del gobierno civil. La ciudad, al finalizar el siglo XVI, la formaban doce barrios, a saber: el de don Antonio (Huitziméngari), el de don Francisco Tariácuri, el de Pátzcuaro propiamente dicho, el de don Marcos, el de Francisco Cuiris, el de Pareo, el de San Juan Bautista, el de San Juan Evangelista, el de Santiago, el de Huiramángaro, el de Curuméndaro y el de Iriban. Además, dieciséis cabeceras con sus respectivos pueblos estuvieron sujetas a Pátzcuaro durante los siglos XVII y XVIII, como alcaldía mayor y capital de la provincia. Tales cabeceras fueron: Valladolid, Surumútaro, Aguanuato, Cuanajo, Tupátaro, Opopeo, Santa Clara de los Cobres, Zirahuén, Huiramángaro, Ajuno, San Juan Tumbio, Yarácuaro, Urecho, Santiago Ario, Numarán y Cuachao. Al establecerse las intendencias en 1767, se precisaron los límites de la provincia de Michoacán que anteriormente comprendían al obispado del mismo nombre y otras regiones. Para su gobierno se dividió en veinte partidos o departamentos, uno de los cuales era Pátzcuaro; pero de tal manera quedó éste privilegiado, que según la expresión de Juan Martínez de Lejarza, él solo podía constituir una provincia entera. Pátzcuaro luchaban sin desmayos por conservar su antiguo rango, con más tesón a medida que prosperaba Valladolid. Allá siguió funcionando una sucursal del Colegio de San Nicolás, amén de que los jesuitas fundaron su propio instituto (atendido hasta 1767 por seis profesores), dividido en dos: el seminario real de Santa Catarina (erigido en el siglo XVIII a petición de los caciques y principales en el lugar en donde antiguamente enseñaron los padres de la Compañía a los nobles chichimecas), destinado a la enseñanza de las letras elementales y la cátedra de gramática; y el colegio de San Ignacio, para la filosofía y la teología moral, por cierto que a causa de la 137


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escasez de alumnos se transfirió éste a Valladolid durante algún tiempo, pero poco después volvió a instaurarse en Pátzcuaro. La historiadora López Sarrelangue afirma que a sus aulas acudían con especialidad los indios de Pátzcuaro, de la Laguna, de la sierra y de los pueblos cercanos. Y como los ingenios de la provincia de Michoacán, en opinión del padre Florencia, "eran tan a propósito para todo, aprovecharon maravillosamente". Estos dos planteles continuaron la magna labor educativa y evangelizadora emprendida en el siglo XVI por el Colegio de San Nicolás y el de Tiripitío. Los hospitales de San Francisco, Santa Catarina y Santa Martha de Pátzcuaro siguieron proporcionando hasta fines del siglo XVIII, albergue y cuidados a los enfermos y peregrinos. Dichos hospitales de acuerdo con las reglas del obispo Quiroga, eran administrados por un mayordomo, un prioste y un quengue, todos indios. La medicina que se aplicaba era aborigen, fundamentalmente a base de yerbas. En ocasión de las pestes, frente a las cuales poco o nada podía hacerse, los hospitales servían para dar a los muertos cristiana sepultura. Pátzcuaro conservó siempre la organización dada a la ciudad por el señor Quiroga. "A cada barrio le señaló un oficio: herrería, pintura, arte plumario, pesca, etc. Y lo mismo aconteció en los pueblos sujetos. Así a más de desempeñar las ineludibles labores agrícolas y el corte de leña para las necesidades propias y del servicio de los trapiches y haciendas de labor, los indios de Janitzio tejían redes para pescar, los de Tupátaro hacían tejamaniles, los de Cuanajo eran carpinteros… La mayoría fueron oficiales habilísimos de campanas, trompetas, flautas y chirimías que tenían gran demanda en toda la Nueva España, y se decía que sus curiosidades habían conquistado en todo el mundo aplauso general. Las escuelas de canto anexas a los hospitales o a los curatos, formaban en esta época un apreciable número de cantores y de músicos de todo género. "Muchos chichimecas continuaron siendo mercaderes y tratantes y su principal radio de acción era la plaza mayor. Allí se congregaban en abigarrada multitud los habitantes de todos los pueblos de la Laguna y de la sierra a expender y tocar sus productos en la feria o tianguis, pero con mayor magnificencia en el domingo de Resurrección, para cuya fiesta, desde tiempo inmemorial los dueños 138


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de haciendas, trapiches y minas suspendían el trabajo durante la semana de Dolores a fin de que los trabajadores concurrieran a la iglesia y a la feria. "También con gran solemnidad y asistencia de los pueblos comarcanos, que acudían con clarines y trompetas, se celebraban las funciones de Semana Santa, la procesión de Corpus y la publicación de las bulas, especialmente la de San Pedro que se efectuaba en la parroquia de la Virgen de la Salud. Ese día se llevaba a cabo un paseo en el que el alférez sacaba el estandarte que se decía obsequiado por Hernán Cortés, en recuerdo del día en que se implantó en Michoacán la santa fe".82

Una relación de fines del siglo XVIII describe a la ciudad asentada, parte sobre una loma y parte en un llano. Bordeando las cuatro entradas principales, bosquecillos de encinos y de pinos tendían su acogedora sombra sobre las capillas de "El Cristo", la "Asunción" y "El Calvario", donde el viajero acaso detenía devotamente sus pasos por algunos minutos. Las calles eran angostas y torcidas y sólo unas cuantas empedradas en trechos. Las plazas, provistas de su correspondiente fuente de agua cristalina, eran bien delineadas y amplias. Así, las de San Agustín y San Francisco, pero muy especialmente la plaza mayor, de enormes dimensiones, y adornada con una hermosa fuente de cantería. En torno de ella se erguían hermosas casas de portales, casi todas de dos pisos. Allí, con frente al oriente, se habían situado las casas reales; hacia el norte, la casa del hijo del cazonci, don Antonio Huitziméngari,83 conocida con el nombre de "la casa del gobernador". Los palacios del marqués de Villahermosa de Alfaro y del Conde de Menocal constituían el mejor adorno de la plaza. Los pueblos cercanos estaban formados por chozas de madera, de piedra o de adobe, y techos de tejamanil o de tule, de acuerdo con los recursos de sus dueños, si bien las casas reales, los hospitales y las López Sarrelangue, Delfina Esmeralda. Ibídem, pp. 66 y 67. El primer gobernador indígena fue don Pedro Cuiniarángari, quien falleció en 1543, sucediéndole en el cargo su sobrino don Francisco Tariácuri, primogénito del cazonci; al morir en mayo de 1545, sin dejar hijos, quedó al frente del gobierno don Antonio Huitziméngari. 82 83

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capillas respectivas eran de mejor traza y condición. En todos, árboles de capulín, de zapote blanco y de tejocote, perales y manzanos, contribuían al sustento de la población y ponían pinceladas de verdor y frescura en los polvorientos caminos. Sin embargo, la postración de Pátzcuaro parecía notoria. De las fundaciones de don Vasco poco quedaba en el siglo XVIII. La sección del Colegio de San Nicolás, tiempo después acabó por incorporarse a su matriz en Valladolid; el hospital de Santa Martha se arruinó y terminó entre los cimientos del nuevo santuario de la Virgen de la Salud (Enciclopedia de México, t. 10, p. 183, col. 366); y del hospitalpueblo de Santa Fe de la Laguna sólo había ruinas y recuerdos. Una de las últimas ceremonias llevadas a cabo en Pátzcuaro en el siglo XVIII fue la celebración de la jura de Carlos IV. Se reunieron todavía representantes de Cocupao, Erongarícuaro, Tacámbaro, todos presididos por el intendente don Juan Antonio Riaño, para escuchar el sermón pronunciado por el doctor don Joaquín Hidalgo y Costilla, cura de Santa Clara de los Cobres y hermano del que sería el iniciador de la Independencia nacional. VALLADOLID CONTRA PÁTZCUARO El traslado de la sede apostólica a Valladolid en 1580, trajo consigo un nuevo y grave conflicto, ahora entre esta población y Pátzcuaro. No se trataba ya del uso del título de "Ciudad de Michoacán" que Valladolid, indebidamente, intentó adjudicarse, sino de algo más real y tangible: la influencia adquirida en unos cuantos lustros por la noble urbe erigida en 1541 por el virrey Mendoza, y que amenazaba arruinar la economía de la metrópoli ceremonial de Tariácuri. "Ya Valladolid ostenta humos de Corte y Pátzcuaro resabios de Pueblo", diría fray Matías de Escobar.84 Si bien, a raíz de la fundación don Antonio de Mendoza congregó en el valle de Guayangareo a encomenderos, mercaderes y hombres ricos del ex imperio chichimeca concediéndoles tierras y privilegios, no prosperó por aquellos días en

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American Thebaida. Imprenta Victoria. México, 1924, p. 367. 140


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virtud de que Pátzcuaro fue reconocida como capital eclesiástica y civil de la provincia michoacana. Pero Valladolid a fuerza de trabajo y empeño renació y se impuso, por fin, a la capital. "Fue entonces cuando tocó a Pátzcuaro sostener una recia contienda con Valladolid que pretendía arrebatarle la primacía civil —reseña la historiadora López Sarrelangue, cuyos interesantes datos hemos aprovechado en este capítulo—. La preferencia y antigüedad le fueron confirmados a Pátzcuaro por cédula de 2 de marzo de 1706 y el 11 de febrero de 1718 la real audiencia, por sentencia de vista y revista, declaró ser Pátzcuaro la capital de la provincia y, como tal, deber gozar de los privilegios y preeminencias que le competían, negando a Valladolid la autorización hasta para aumentar el número de sus regidores. "En 1775, Valladolid volvió a constituir su ayuntamiento, nombró su primer corregidor y solicitó se le reconociese su calidad de capital que, de hecho, tenía. Pero la cédula de 11 de junio de 1777, si bien permitió que el alcalde mayor de Valladolid se convirtiera en corregidor, dispuso que Pátzcuaro continuase siendo la capital de la provincia y en ella se llevara a cabo el acto de posesión de este funcionario. Tal mandato se ejecutó dos años después. "En esta forma, Valladolid fue desplazando a Pátzcuaro hasta que, al fenecer el siglo XVIII (pasados más de dos siglos de una lucha sin cuartel) conquistó la primacía en el orden civil. "Pátzcuaro quedó reducida a un área muy limitada. Para entonces, sus barrios, que se habían extendido hasta casi tocarse los unos con los otros, eran sólo cinco principales (de los cuales San Agustín y el Fuerte estaban habitados exclusivamente por indios), y dos agregados: San Bernardino y San José".85

Bajo su jurisdicción quedaron once pueblos pequeños de los veintiuno que se encontraban en las márgenes de la Laguna y la isleta, cuya población se componía totalmente de indígenas, y que eran: Santa María Cuanajo, Santiago Tupátaro, San Pedro Surumútaro, San José Huecorio, Santa Ana Chapitiro, San Pedro Pareo, Janitzio, Tzentzénguaro, Aramútaro, Tócuaro y San Bartolomé Pareo. 85

Ibídem, p. 71. 141


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A mediados del siglo XVIII, según las Relaciones estadísticas de la Nueva España de principios del siglo XIX, existentes en el Archivo Histórico de la Secretaría de Hacienda, había en Pátzcuaro alrededor de 2,500 españoles, mestizos y mulatos; y 10,000 indios. En 1789, separados ya de Pátzcuaro la ciudad de Valladolid y sus habitantes, la población quedó distribuida en la siguiente forma: Pátzcuaro, 4,339 habitantes, delos cuales 1,000 eran indios, 1,837 españoles, 389 mestizos y 1,113 mulatos; en los pueblos siguientes los sujetos eran puramente indígenas: Cuanajo, 520; Tupátaro, 228; Surumútaro, 88; Huecorio, 196; Janitzio, 224 Tzentezénguaro, 160; Chapitiro, 100; San Pedro Pareo, 144; San Bartolomé Pareo, 144; Aramútaro, 84 y Tócuaro, 72. Razas y castas vivían mezcladas, excepto en los barrios de San Agustín y el Fuerte y en los pueblos sujetos mencionados, donde la población como se ha visto era exclusivamente indígena. Los indios se adaptaron sin objeción a muchas de las costumbres españolas. Desde luego, la indumentaria indígena sufrió un violento y radical cambio. En la gentilidad, los más de los chichimecas vivían descalzos y semidesnudos; los nobles y principales usaban camisas hasta la altura de la rodilla. Después se vistieron con largas túnicas, chamarras y zaragüelles de paño basto de castilla los macehuales, y de lana o de seda los nobles y principales. Se cubrían con capas, preferentemente azules o verdes, y se calzaban los macehuales con zapatillas negras, y los de mejores condiciones económicas, con botas de venado. Abundan documentos sobre este tema, y sobre las costumbres y carácter de los indígenas durante la colonización en el Archivo del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Las indias vestían como las mexicanas, pero, además, llevaban unos sayaletos y, en la cabeza, una toca pequeña de red. Sobre la toca lucían una manta de algodón blanca o pintada que les cubría los hombros a manera de manto. Las nobles llevaban el cabello levantado y amarrado alrededor de la cabeza formando varias trenzas con cordones de algodón. La predilección por las telas finas y los adornos que mostraron desde un principio los nobles, y el lujo que comenzaron a desplegar fueron semillero de emulación, de resentimiento o de envidia que hacían prorrumpir en acerbas diatribas a algunos religiosos, cuyo celo 142


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advertía en esta ostentación (que ensoberbecía a los nobles y mermaba su patrimonio) un motivo de desafecto por parte de los macehuales. Lo conveniente parecía obligar a los indios de todas las clases a vestirse sencillamente y desterrar el paño y la seda. Así lo pidieron al rey, pero no lograron en la práctica ningún éxito. Todavía en mayor escala se aficionaron al uso del sombrero, al principio exclusivo de los príncipes y autoridades, y luego de la gente común en general. También se inclinaron con exceso al uso del caballo, las jacas o las mulas. El ganado caballar se propagó notablemente en Michoacán y los cronistas están acordes en afirmar que se criaban en cada pueblo para el servicio y granjerías de los indios, cientos de caballos de excelentes cualidades. Escobar nos dice que los chichimecas resultaron muy valerosos en la lidia de toros bravos y agilísimos en cabalgar. Y aun en los pueblos era tal el sentimiento de propia estimación y ufanía experimentado por los indios al montar sus caballos ricamente enjaezados que, en llegando a encontrarse a algún español también jinete, esperaban a que éste se descubriera primero delante de ellos. Semejante arrogancia provocaba indignación en algunos hispanos que, en ocasiones, arremetían a sombrerazos contra los chichimecas. Para evitar este estado de cosas en el que se apuntaban brotes de perturbación, se propuso que para el acarreo de mercaderías, los indios utilizaran mulas, pero tales gestiones no dieron resultado y éstos continuaron poseyendo caballos. CARÁCTER Y COSTUMBRES DE LOS INDIOS Durante la época virreinal y aun hoy todavía, no ha podido establecerse un criterio conforme respecto a la idiosincrasia de los indios de Pátzcuaro. Etnólogos y sociólogos traen con frecuencia a colación la actitud altanera de Zuangua con Moctezuma, al negarle su ayuda contra Hernán Cortés que asediaba ya la propia capital del Imperio azteca, calificando ese acto de arrogancia extrema. Mientras vivió Tangáxoan II los chichimecas, en su mayoría, más por conveniencia que por respeto, se plegaron a los mandatos del invasor y sufrieron con estoica actitud los abusos de los 143


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encomenderos y los crímenes de la primera Audiencia; pero una vez que hubo sucumbido su monarca afloró en ellos el coraje oculto, y se alzaron contra sus verdugos. Ya vimos en capítulo precedente que fue el oidor Quiroga quien serenó los espíritus, les impartió protección y trato de seres humanos, haciendo que, mediante una adecuada educación cívica y religiosa, resplandeciera el verdadero carácter, el ingenio y la destreza de la raza vencida. "Guárdanos nuestro señor milagrosamente —asienta un documento de la colección de Gómez de Orozco 9. F. 273-274 de 'Noticias de Tancítaro', (1580) que obra en el Archivo Histórico del Instituto Nacional de Antropología e Historia— porque hay entre estas gentes indios bulliciosos y amigos de novedades y de inquirir y saber, y andan ya al modo de los españoles. Y hanse hecho muchos de ellos buenos escribanos y lectores…"

El cronista Herrera afirma que eran muy valientes, que habían asimilado bien la religión y las costumbres castellanas, y que sabían defenderse de los agravios que se les inferían acudiendo con sus quejas ante las justicias; y el Padre Ponce también hace referencia a su valentía y amor al trabajo, y exalta su superioridad respecto de los mexicanos, punto en el que coincide con Cervantes de Salazar, quien aseguraba: "Son más hombres y de mejor entendimiento. Por ello, cuando van a negociar, van solos, al contrario de los demás indios". Y el bachiller Martínez los describía elogiosamente como "gente caritativa y más compasible que los mexicanos". Estas opiniones eran, con seguridad, un reflejo verdadero de la piscología del indio de Michoacán, la provincia de chichimecas más rico y sobrados de toda la Nueva España, cuya capital, Pátzcuaro, fue la noble ciudad sin mendigos ni vagos, amante de las fiestas y el boato, que fundaba su orgullo y su bienestar en su regia progenie, en su primacía en el orden civil, en su vecindario útil y trabajador, y en sus instituciones de cultura.86 86

López Sarrelangue, Delfina Esmeralda. Ibídem, pp. 78 y 79. 144


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Casi nos parece ocioso afirmar que la conformación del carácter del indio chichimeca desde un poco antes de la primera mitad del siglo XVI, se debió, en buena parte, a las instituciones quiroguianas; en particular al Colegio de San Nicolás, a las Reglas y Ordenanzas de los hospitales pueblos de Santa Fe, y a las escuelas alfabetizadoras que fundó anexas a los conventos; sin menospreciar, desde luego, las lecciones directas del oidor y obispo en su trato diario con macehuales, nobles y príncipes. Puede decirse que desde su primera visita a Michoacán en 1533 empezó a surgir una nueva generación de michoacanos, puesto que éstos empezaron a dominar "el idioma de castilla", luego aprendieron a leer y escribir y después, aunque en mínima escala fueron a los colegios de San Nicolás y Tiripitío, donde asimilaron la ciencia de su tiempo y los atributos inalienables a la dignidad humana. Los sacerdotes bilingües del plantel quiroguiano cubrían en proporción considerable las necesidades del obispado, teniendo sobre los miembros de las órdenes monásticas la ventaja del conocimiento de la lengua nativa; y de allí que éstos se quejaran de que el obispo Quiroga prefería a los egresados del Colegio de San Nicolás para darles los mejores pueblos. Estos sacerdotes-maestros atendían no sólo los oficios religiosos y educativos, sino que estimulaban y dirigían a sus paisanos en la música, el canto, las artesanías y el trabajo agrícola. En tanto frailes mediocres, estrechos de criterio —como los dominicos Diego de la Cruz y Domingo de Betanzos—, imploraban al rey de España que se prohibiese a los indios no digamos ya las órdenes sagradas —¡eso sería un sacrilegio!— sino el simple aprendizaje del castellano, don Vasco de Quiroga se enorgullecía (aun con la censura de varones tan insignes como Zumárraga) de que en el Colegio de San Nicolás se graduaran sacerdotes indígenas, estimando que de esa manera sería más fácil, como lo fue en efecto, hacer de la raza vencida un factor de cultura y un evidente signo de prosperidad económica. Don Juan Joseph Moreno, uno de los biógrafos del obispo Quiroga, se hace eco de un rumor que circuló en el siglo XVI, en el sentido de que don Pablo, el único hijo legítimo del gobernador don Antonio Huitziméngari, había sido ordenado sacerdote por el obispo 145


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don Antonio Ruiz de Morales, sucesor de don Vasco. Nosotros no participamos de tal especie; primero, porque no hemos podido encontrar hasta hoy documento alguno que compruebe la consagración de don Pablo; y segundo, porque éste se hallaba casado con doña Mariana de Castilleja, y aunque no procreó hijos, su matrimonio en aquel tiempo era un impedimento para ejercer el sacerdocio. La verdad es que don Pablo, "mozo de muy buenas costumbres", hijo de don Antonio y nieto del Cazonci Tangáxoan II, educado esmeradamente en el Colegio de San Nicolás, con motivo de la peste del cólera que abatió a Michoacán en 1576, abandonó en esa fecha cuantos bienes poseía y se retiró al colegio delos jesuitas establecido en Pátzcuaro poco antes de que el de San Nicolás se cambiara a Valladolid, donde por ser "muy buen escribano y buen latino", sirvió de maestro de escuela y de intérprete con los apestados, muriendo allí víctima del contagio. Se le sepultó en la salida de la capilla mayor del colegio, junto a la reja. Como vemos, sacerdote o no, este príncipe fue ejemplo entre los de su alcurnia, de un poblado interés por educar y servir a los de su raza. Las generaciones formadas en el colegio nicolaita salían respirando un aire de libertad intelectual. Se instruían, es cierto, dentro de la órbita de la iglesia católica porque tal era la religión de los hispanos, pero muy lejos estuvieron de la necedad, de la obediencia ciega que caracterizó a estudiantes de la misma real y pontificia universidad de México. De uno de los alumnos preclaros de aquel plantel, don Antonio Huitziméngari, el "gobernador" por antonomasia, se comentaba: "Su erudición, su caudal, el alto rango que desempeñó de por vida, el respeto y veneración que, como a señor, le profesaron invariablemente los chichimecas, colocaron a don Antonio en una situación excepcional. Era —afirma Cervantes de Salazar— gran amigo de los españoles, muy querido y obedecido de los indios, muy instruido en el catolicismo, poseedor de muchos libros latinos y muy gentil escribano en latín y español". Igual cosa se decía de su hijo, don Pablo. 146


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Los nicolaitas desde antes de finalizar el siglo XVI se habían hecho notorios por su amplio espíritu crítico, por su independencia de pensamiento y su modo de vivir. Arrogancias como esas preocuparon de tal modo al cuarto obispo de Michoacán, fray Alonso Guerra (15921596) que, sin comprender, quizás por la brevedad de su gobierno, el noble fondo de aquel renacimiento americano, pidió al papa Clemente VIII que le cediera el Colegio de San Nicolás para convertirlo en seminario tridentino y "acabar de una vez por todas con una incubadora de gente de letras, poco respetuosa de los cánones y partidarias de todo lo nuevo". El papa accedió, pero se opusieron a entregarlo el rey de España Felipe II, el virrey, los oidores de México y el Cabildo de Valladolid, los cuales, según el testamento del señor Quiroga, eran sus patrones, alegando que, transformado en seminario no podría tener, como la había tenido bajo el patronato de los monarcas españoles, la debida autonomía. (Adviértase aquí de qué manera tan inteligente don Vasco de Quiroga dio protección a su Colegio: ¡Ni el propio papa tenía autoridad para intervenir en su destino!). Y con objeto de que la ideología sustentada por el Colegio se difundiera también entre los indios que no pudieran por su edad u otras circunstancias, asistir a las aulas, el obispo añadió en su citado testamento que el Colegio de San Nicolás quedaba obligado a proporcionar los clérigos que fueren necesarios al Hospital de Santa Fe de la Laguna, prefiriendo a sus egresados; y al hospital le señaló la obligación de aportar al plantel, en forma gratuita, la servidumbre necesaria, y los elementos que pudiera para su supervivencia. Explicable es, por todo lo antes dicho, que a fines del siglo XVIII, después de más de doscientos años de convivencia con españoles y criollos, conociendo nuevas formas de gobierno, prácticas religiosas y normas de conducta social, los chichimecas del antiguo imperio michoacano, evolucionaran con rapidez asombrosa en carácter y costumbres, si bien conservando su orgullo de raza y la herencia cultural de sus antepasados.

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DECAE MÁS LA CIUDAD. CEREMONIAL DE TARIÁCURI Al terminar el siglo XVIII Pátzcuaro, según indicamos ya, había perdido también la primacía política. Valladolid, en cambio, entraba en el apogeo de su grandeza. Sus instituciones educativas estaban a la altura de las mejores del país. El Colegio de San Nicolás, de origen patzcuarense, llevaba ya más de dos siglos de fama por la efectividad de su enseñanza y la categoría de sus egresados. Ahora no sólo formaba clérigos, sino impartía las licenciaturas de Derecho civil y canónico. La facultad de jurisprudencia, en efecto, fue creada por cédula real de Carlos III, merced al altruismo de doña Francisca Javiera Villegas y Villanueva, quien cedió con ese fin a la casa de Don Vasco (ante el escribano real, público y de cabildo, Diego Nicolás Correa, según escritura de fecha 25 de febrero de 1790) la mayor parte de su fortuna, en agradecimiento de que sus hermanos hicieron sus estudios en dicho plantel y a que pensaba que no todos los estudiantes podían tener vocación para sacerdotes. Organizaron la facultad el licenciado José Mariano Timoteo de Escandón y Llera, conde de Sierra Gorda, y el doctor Ildefonso Gómez Limón, canónigo magistral de la catedral. Los cursos fueron inaugurados, sin embargo, hasta nueve años después, el mes de abril de 1799. El bachiller Andrés de las Fuentes y Santa Coloma y el licenciado Victorino de las Fuentes y Vallejo, recibieron del virrey sus nombramientos; el primero para encargarse de la cátedra de Derecho civil, y el segundo de la de Derecho canónico. En 1802 don Manuel Tiburcio Álvarez del Castillo obtuvo su título en Derecho canónico; y un año después, 1803, don José Vicente Macías Ramos se graduó en Derecho civil. El Colegio de San Francisco Javier o de los jesuitas (hoy Palacio Clavijero) también con raigambre de Pátzcuaro, contribuyó a dar realce a los estudios superiores desde su apertura en 1660 hasta su extinción en 1767, cuando fueron expulsados los miembros de la Compañía de Jesús; allí residió e impartió clases el célebre historiador mexicano Francisco Javier Clavijero, y los hermanos José Joaquín y Miguel Hidalgo y Costilla principiaron sus estudios, pasando después a San Nicolás. 148


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El seminario tridentino fue instituido en 1671, en 1732 se empezó la construcción de su edificio y en 1770 abrió sus puertas a la juventud con maestros egresados del Colegio de San Nicolás, incluyendo su primer rector, el padre Vicente Gallaga.87 Por otra parte, el crecimiento urbano de Valladolid no cesaba. Se alzaron por doquier templos y conventos, residencias particulares, jardines y palacios que le dieron verdadera imagen de metrópoli. Pátzcuaro, en cambio, parecía que iba a correr la misma suerte de Tzintzuntzan. Dueña de un legítimo título y su flamante escudo de armas, trabajosamente podía sobrevivir. Varios benefactores tuvo en sus días difíciles, entre ellos don Pedro de Salceda, natural de Durango, del reino de Castilla, España, quien dejó al morir la quinta parte de su fortuna para la educación del pueblo. Una calle de la ciudad lleva su nombre. Otro fue don Pedro Antonio de Ibarra y Sangotita. En su juventud este insigne filántropo se alistó en el ejército alcanzando el grado de capitán de los Viejos Tercios de Castilla, con el que fue comisionado en la Nueva España. Poco después de su arribo solicitó su baja y se estableció en Valladolid, dedicado al comercio; luego se radicó en Pátzcuaro donde contrajo nupcias con doña Manuel Heyzaguirre. "La acendrada piedad de los esposos Ibarra y Heyzaguirre los hizo distinguirse, a él como un ilustre huésped de esta ciudad, y a ella, como una hija amantísima de esta tierra en que nació. Ambos dedicaron sus cuantiosas fortunas a la fundación de obras piadosas. Así los vemos contribuyendo con la cantidad de $30,000 para la fundación del convento de madres catarinas de este lugar. El señor Ibarra, influenciado por su esposa y a las instancias del señor cura don José Antonio Eugenio Ponce de León, fundó el hospital de Jesús (hoy hospital civil) con doce camas y con capitales propios para su sostenimiento. "Murió el señor Ibarra en esa ciudad el día 13 de abril de 1747, legando todos sus bienes a los hijos de Pátzcuaro, pues fundó la beneficencia que lleva su nombre y que durante más de doscientos En rigor, el primer rector del Colegio Tridentino fue el sacerdote Agustín Francisco Esquivel y Vargas, ex cura párroco de La Piedad.- NOTA DEL CEDEMUN. 87

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años que tiene de fundada, año tras año reparte sus beneficios entre los pobres, enjugando muchas lágrimas y daño consuelo a muchos necesitados. Su cuerpo fue sepultado con toda solemnidad, bajo las mazas del muy ilustre Ayuntamiento, en el primer tramo del templo de las Monjas (hoy El Sagrario), al lado de los restos de su dignísima esposa, que había muerto dos años antes, el 6 de marzo de 1745". 88

Para la fundación del convento de Santa Catarina a que se alude antes, contribuyeron, además del señor Ibarra, el sargento mayor de Pátzcuaro, don Jerónimo de Zuloaga y don Andrés Burgos, quienes contaron con la colaboración del cura Ponce de León ya mencionado. Reunidos los dineros necesarios se construyó el edificio, el cual ocuparon el 14 de octubre de 1747 las primeras religiosas dominicas de Santa Catarina de Sena, procedentes del convento de Valladolid. Este momento llegó a albergar hasta sesenta monjas y subsistió sin interrupción alguna, hasta que fue clausurado en virtud de las Leyes de Reforma. Pátzcuaro añade también en la lista de sus benefactores al bachiller Pedro de Ahumada, ilustre por sus virtudes cívicas, su cultura y su filantropía, pues fue él quien erigió en la ciudad la Beneficencia Ahumada, cuyos capitales, por cierto, han desaparecido, pero que durante muchísimos años resolvieron apremiantes problemas de la clase humilde de la región. Al morir el señor Ahumada el 24 de diciembre de 1824, legó a la ciudad veinte mil pesos para el arreglo de las calles. En agradecimiento, el ayuntamiento de la época impuso su nombre a la calle de Porqueros donde tenía su casa. Entre las residencias particulares, Pátzcuaro cuenta con varias que han sido testigos de hechos históricos o curiosos. Una de ellas es la casa del Marqués de la Cadena, próxima a la plaza Mayor. Todavía en el último tercio del siglo pasado (cuenta Salas León) se veían frente a la acera unas columnas pequeñas de piedra que sostenían de una a otra la cadena que era el privilegio de aquel noble. Si algún individuo, condenado o no, simplemente perseguido por la justicia lograba huir Salas León, Antonio. Pátzcuaro. Cosas de Antaño y Hogaño. Editorial "Cantera", Morelia, Michoacán, 1956, pp. 39-40. 88

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y asirse a aquella cadena, con ese sólo hecho quedaba bajo el amparo del Marqués y la justicia suspendía su acción hasta que hubiera la debida comprobación de los hechos. Al oriente de la plaza, en el portal de Matamoros, se levanta la mansión de los señores Menocal, conocida con el nombre de la "Casa del Gigante". En este palacio, que abona el buen gusto arquitectónico de sus moradores, se alojó el barón Alexander Von Humboldt el 16 de septiembre de 1803 cuando iba de paso a conocer el recién nacido volcán de Jorullo, al que ascendió el 19 del mismo mes y de regreso volvió a ocupar su alojamiento en la propia casa. En tal fecha fue cuando el sabio alemán fijó la posición geográfica de Pátzcuaro y midió su altura sobre el nivel del mar, calculándola en 2,138.88 metros, la cual difiere muy poco de la reconocida actualmente: 2174 metros. Existe en Pátzcuaro un reloj instalado, no se sabe exactamente en qué fecha, en la torre del templo de la Compañía, pero que por diversas causas, forma parte de la historia de dicha ciudad. No podemos pasar por alto cuanto refiere de él don Antonio Salas León en su obra Pátzcuaro pp. 85-88. "…Quiero referirme a un antiguo reloj que se encuentra en la torre, del cual, una tradición que ha sido constante y que ha perdurado por espacio de cuatro siglos en esta ciudad, asegura que fue donado a Pátzcuaro por el muy poderoso señor don Felipe II de España y de las Indias. "Al lado de la tradición corren dos consejas: una de ellas asegura que el rey desterró al reloj del país de Flandes porque dejó de sonar las doce en un día en que el monarca esperaba esa hora para atacar a un poderoso enemigo, con quien había concertado un cese temporal de las hostilidades, y que por no haber sonado la doceava campanada, el rey no atacó a tiempo y en consecuencia fue derrotado y obligado a firmar la paz. "La otra conseja asegura que un condenado a muerte debía ser ahorcado a las doce del día señalado en la sentencia. Que estando el reo ya en el patíbulo y siendo presentes además de los verdugos, los testigos y los escribanos para dar testimonio del hecho, se esperó a que llegara la hora fatal. 151


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"Llegó ésta y las campanas del reloj se fueron escuchando lentas y pausadas, como si hubieran tratado de prolongar la vida del infeliz condenado. Los escribanos las contaron una a una, mas al sonar la onceava campanada el martinete se detuvo, se quedó en suspenso y la doceava no sonó; en consecuencia el reo no pudo ser ejecutado. "Por uno u otro motivo, el reloj fue bajado de su alta torre por considerársele contrario a los intereses del rey y después fue enviado a las Indias, haciendo merced de él a alguna ciudad ilustre. Pátzcuaro tenía suficientes méritos para ser considerado así por sus antecedentes históricos y aun más por la presencia en ella del ilustrísimo señor Quiroga, a quien tanto debía la corona española. "La ciudad recibió con júbilo el preciado obsequio de la sacra real majestad de don Felipe II, y para agradecerlo debidamente fue colocado en la torre más alta entonces en la ciudad, la de la catedral, donde aun se encuentra marcando las horas de felicidad y de pena de los patzcuarenses y sonando las horas de gloria de la patria y las de elevar a Dios nuestros corazones. "Algunas personas se muestran escépticas sobre el origen de este reloj, teniendo en cuenta que la máquina tiene una inscripción que dice que fue construido en esta ciudad por el año de 1804 por Rafael del Muro; pero yo no puedo admitir que esa sea la verdad por las razones que en seguida expongo: este reloj estuvo por espacio de muchos años al cuidado de mi señor abuelo paterno don Maximino de Jesús Salas y de sus hijos. Pues bien, este señor que murió en una edad muy avanzada al principio del presente siglo, decía que esa inscripción se debía a que entonces se le había hecho una reparación a la máquina. Por otra parte, cuando en el año de 1933 se me permitió visitar los archivos del ilustre Ayuntamiento y los de la alcaldía mayor, me encontré el testamento del sargento mayor de la ciudad, don Jerónimo de Zuloaga, quien murió en el año de 1765 y dice que entre sus bienes deja la casa de su morada sita al pie de la cuesta del reloj. Esto, pues, es una prueba de que antes de 1804 ya existía aquí esa máquina. "Continuando la búsqueda de documentos para estas noticias, encontré en el archivo de la alcaldía mayor un pleito entre los indígenas del barrio de San Agustín con el prior del convento de agustinos de esta ciudad, y en el dicho pleito los naturales dicen y aseguran que los terrenos de su comunidad 'llegan hasta el pie de la torre donde está el reloj' y esto pasaba a mediados del siglo XVII. 152


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"Así pues, teniendo en cuenta todo esto, bien puede asegurarse que la inscripción que tiene la máquina no es ni puede ser la fecha de su construcción. "Seguramente que en los tres siglos y medio que el reloj lleva en Pátzcuaro ha sufrido algunas reparaciones, como la última que se le hizo en el año de 1950 a iniciativa del comité encargado de la reparación del insigne templo de la Compañía de Jesús; pues sucedió que por el continuo trabajo la máquina se desajustó de tal manera que su marcha en los últimos años era del todo irregular e insegura, por lo que se le dejó abandonada y en completo olvido, con gran pena de los que conocen su historia y que lamentaban la falta del servicio que antes proporcionaba. En estas condiciones el señor Gabriel Zavala Garibay y el que esto escribe se dirigieron a la H. Junta de mejoras de la ciudad pidiendo ayuda para reparar el reloj, pero la expresada junta no dio ayuda, sino que tomó a su cargo la reparación haciendo todos los gastos para dejar la máquina en condiciones de servicio. El trabajo fue encomendado al señor Daniel Ambriz, quien le adaptó un mecanismo para que señale las horas con cuatro dobles campanadas y para que dé los cuartos también con toque doble. "Terminada la reparación se invitó al señor obispo auxiliar de la arquidiócesis, don Salvador Martínez Silva, para que bendijera el reloj, aprovechando su estancia en esta ciudad, y en efecto se dignó hacerlo el día 15 de agosto de 1950 a las doce del día, hora en que el reloj empezó una nueva etapa de su secular trabajo de marcar las horas a los habitantes de la ciudad, con verdadero beneplácito de los patzcuarenses. "Este reloj tiene la particularidad de que durante la noche, desde las seis de la tarde hasta las seis de la mañana, al dar los cuartos repite la hora anterior completa, evitando así la necesidad de esperar toda la hora para saber a qué altura de la noche se vive. "La máquina es valiosa porque está forjada a mano; en sus piezas se notan las huellas del marro del herrero que las hizo; sus engranes fueron construidos a mano y su instalación es toda de madera. Si lo anterior es un mérito en la máquina, mayor es aun por haber sido un presente de un poderoso señor a la ciudad y por la tradición y la leyenda que lo envuelven".

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PRIMERAS INQUIETUDES REVOLUCIONARIAS. DON MANUEL DE LA TORRE LLOREDA Algunos sucesos importantes de los que se habló mucho en la época que reseñamos, son las sublevaciones indígenas registradas en la provincia michoacana. La más sonada ocurrida entre 1766 y 1767, fue la acaudillada por don Pedro de Soria Villarroel, alias Armola, quien, diciéndose descendiente de los monarcas chichimecas, se proclamó gobernador de Pátzcuaro. No alentaba, acaso, este movimiento un fondo político, pues lo visible eran sólo intereses privados y la miseria de la raza sometida. Las autoridades lo sofocaron casi en su cuna, castigando duramente a los indios. En cambio, en el último tercio del mismo siglo sí había ya entre los criollos y mestizos del país, un claro deseo de sacar al pueblo de la postración en que se hallaba. Desde la primera mitad del siglo XVII el arte y las letras apuntaban la formación de una conciencia nacional, la cual habría de madurar en el XVIII, cuando los espíritus más selectos entraron en contacto con la filosofía de la razón, fueron seducidos por la apertura intelectual del enciclopedismo y se conmovieron ante los grandes ejemplos de la independencia norteamericana y la revolución francesa. Así cuando los acontecimientos políticos que siguieron colocaron en crisis a la metrópoli, los criollos mexicanos se sintieron aptos para la Independencia. Uno de estos criollos fue el sacerdote don Manuel de la Torre Lloreda. Sus inquietudes revolucionarias lo hicieron sospechoso al extremo de que en vísperas del "grito" de Dolores fue aprehendido en Pátzcuaro, se le condujo a Valladolid y se le puso preso primero en el convento de El Carmen y después en el de San Diego, donde permaneció hasta que el obispo Lizana ordenó su libertad. No obstante ser vigilado estrechamente, De la Torre Lloreda supo eludir a sus perseguidores y continuó con más entusiasmo sus trabajos por la emancipación de la Nueva España. Editó el primer periódico oficial. Consumada la Independencia De la Torre fue ministro al lado de Iturbide. En 1824 con su carácter de diputado al Congreso Constituyente de Michoacán, redactó la Constitución del Estado, que fue promulgada el 19 de julio de 1825. En 1828 se le postuló para el 154


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obispado de Michoacán, pero no ocupó ese cargo debido a sus actividades políticas. Sirvió los curatos de Pátzcuaro, Santa Clara de los Cobres y San Miguel el Grande. Se hallaba en este lugar cuando, sintiéndose enfermo, no aceptó la dirección del Colegio de Minería de México que se le había ofrecido, regresando a su tierra natal, Pátzcuaro, donde murió el 26 de julio de 1836. "El signo que presidió los afanes políticos y literarios de don Manuel de la Torre Lloreda, fue el de la naciente nacionalidad mexicana. Si en lo político merece lugar de honor entre los precursores de nuestro movimiento libertario, en el aspecto de la poesía resultó enorme su aportación, hasta hoy menospreciada por los historiadores de la literatura nacional. Fue el primero en cantar los hechos y personajes de la Independencia. Antes que Sánchez de Tagle, cantor del ejército trigarante y de Morelos, don Manuel de la Torre Lloreda cantó a la patria naciente y a sus caudillos, en un estilo que casi nada conserva del neoclasicismo imperante y sí tiene los timbres propios del romanticismo literario que rompió las ataduras que tenían postrada nuestra propia expresión. "En la cátedra, como reformador de los métodos de enseñanza; en el gabinete de investigación, como sabio naturalista; en el púlpito y en la tribuna cívica como el primer defensor de la herencia sagrada de nuestros héroes; en la conspiración para derrocar a los tiranos; en la cárcel como un agitador formidable; en el periodismo con la fina ironía de su pluma y la seriedad de sus estudios; en el Congreso, como un legislador admirable; en la poesía religiosa y popular, mística y profana, heroica y pintoresca; en todas estas facetas podemos presentar al hombre superior que fue don Manuel de la Torre Lloreda, gran mexicano, que bien merece como epíteto el que puso en su biografía su pariente don Nicolás: "poeta republicano y popular".89

Con la actuación del padre Lloreda, Pátzcuaro quedó definitivamente dentro del cuadro de aquellas ciudades que fueron precursoras de la Independencia de México.

Rico Cano, Tomás. Manuel de la Torre Lloreda. En "Cuadernos de Literatura Michoacana". Morelia, Michoacán, pp. III y IV. Julio de 1955. 89

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CAPÍTULO VIII DE LA INDEPENDENCIA A LA REVOLUCIÓN FORJA DE HÉROES. LOS CAMBIOS SOCIALES (1800-1900) Habitantes de la Intendencia en 1803. En Pátzcuaro apenas 6,000. La conjura de Valladolid. Opiniones de Abad y Queipo. Fusilamiento de Bernardo Abarca. Crueldad de Iturbide. La heroína Gertrudis Bocanegra. Primera escuela oficial en 1834. El seminario de los Paúles. Santa Anna en Pátzcuaro. La intervención y el Imperio. Los héroes anónimos. La "paz porfiriana" y la Dictadura.

LA CONSPIRACIÓN DE VALLADOLID. OPINIONES DE ABAD Y QUEIPO

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INTENDENCIA de Valladolid tenía en 1803, según datos consignados por el Barón de Humboldt,90 376,400 habitantes, de los cuales apenas 6,000 correspondían a Pátzcuaro. En casi todas las poblaciones predominaba la raza indígena, siguiéndole los criollos y mestizos. El obispado contaba con 154 frailes, 138 monjas y 293 clérigos seculares. Aunque postrado, Pátzcuaro no se sustrajo al movimiento general de las ideas modernas que sacudió los espíritus de la Nueva España en el último tercio del siglo XVIII. Desde a mediados de esa centuria, como sabemos, aparecieron en México los primeros brotes de la Ilustración. El racionalismo encontró sus mejores campeones en el doctor Benito Díaz de Gamarra, Antonio Alzate e Ignacio Bartolache. A

Alexander Von Humboldt. Ensayo Político sobre la Nueva España. Imprenta veracruzana de A. Ruiz. Ed. 1870, p. 198. 90

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Más tarde brillaron Miguel Hidalgo y Costilla, José Mociño, Manuel Guridi y Velázquez de León, entre otros. Los trabajos de tales maestros, los principios de la Revolución Francesa y los libros, cargados de ideas revolucionarias, que clandestinamente circulaban entre la clase intelectual mexicana, abrieron los cauces del pensamiento liberal que preparó la Independencia. En esta lucha —lo afirmamos en páginas anteriores— habían de destacarse desde antes de finalizar el siglo XVIII, un ilustre sacerdote, poeta y orador: Manuel de la Torre Lloreda, nacido en Pátzcuaro el 6 de junio de 1776. Al despuntar el siglo XIX la histórica ciudad fundada por Pauácume II y Veápeani II, carecía ya de la importancia política y religiosa que había tenido en las centurias anteriores. Su aspecto urbano mostraba, es obvio, la apariencia de las grandes urbes nobilísimas, con sus templos, casonas y lugares plenos de historia; pero sus recursos naufragaban entre una escasa explotación agrícola y un comercio cada vez más mermado. De aquí en adelante sólo se escuchará su nombre por las hazañas de sus hijos o por el desarrollo de una industria actual: el turismo, que favorece el ingreso de divisas a cambio de incursiones por nuestras culturas aborígenes, y, a veces, de saqueos de riquezas arqueológicas. La vida discurrirá tranquila durante el primer decenio; después será teatro de acciones guerreras en las que tomará parte una nueva clase social, los criollos, que ha prosperado por su capacidad de trabajo y su formación intelectual. Durante los primeros setenta años del siglo XIX dos acontecimientos trascendentales dominan por completo la atención del pueblo mexicano. Uno, fue el movimiento de Independencia con sus derivados: el federalismo y el centralismo, la pérdida de Texas y la agresión norteamericana del 47; y el otro, la Guerra de Reforma y el imperio del Habsburgo que, por momentos, puso en peligro nuestra soberanía. A mediados de agosto de 1809 un grupo de criollos empezó a reunirse en Valladolid para discutir la suerte que correría México como consecuencia de la ocupación de España por fuerzas napoleónicas, y pronto llegó a la convicción de que podría independizarse. Encabezaban la conspiración el capitán del regimiento de infantería provincial de Valladolid don José María 157


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García de Obeso, el alférez del regimiento de la corona José Mariano Michelena, su hermano el licenciado Nicolás Michelena y el fraile franciscano Vicente Santa María, a quien desde 1798 se le había señalado como "perteneciente a la parcialidad de los criollos". Estaban comprometidos, además, don José María Abarca, comisionado por Pátzcuaro; el bachiller don Manuel de la Torre Lloreda, cura de Pátzcuaro y de Santa Clara de los Cobres; don Manuel Ruiz de Chávez, cura de Huango; don Luis Correa, comisionado por Zitácuaro; los licenciados José Antonio Soto Saldaña y José María Izazaga; el alférez Mariano Quevedo, el doctor José Antonio Uraga, don Francisco Chávez, don Rafael Solchaga y don Antonio Morraz. Los conspiradores contaban también con los capitanes Manuel Muñiz y Ruperto Mier, jefes de los cuarteles de la Compañía de las Ánimas; con una parte de la guarnición de Zinapécuaro, y el apoyo del cacique indio Pedro Rosales, alguacil mayor de la Santa Cruzada. Todo, al parecer, marchaba sobre ruedas hasta que Agustín de Iturbide, nativo del lugar, teniente entonces del regimiento provincial y enterado de los planes de su jefe García de Obeso, denunció a los conjurados, según afirma su contemporáneo el historiador don Carlos María de Bustamante en su libro Cuadro histórico… En consecuencia, el 21 de diciembre del propio año el doctor José Alonso de Terán, intendente interino, los mandó aprehender. En la mañana después de la misa fue capturado Santa María; y por la noche García de Obeso, los hermanos Michelena y Abarca, quienes fueron conducidos al convento de El Carmen, De la Torre Lloreda, según referimos en anterior capítulo, fue detenido en Pátzcuaro y conducido a Valladolid en calidad de preso. Cuatro meses después de tales sucesos, el canónigo de la catedral de Valladolid, doctor Manuel Abad y Queipo, dirigió a la Regencia una Representación fechada el 30 de mayo de 1810, por medio de la cual quiso clarificar la situación prevaleciente en el país, después del ataque bonapartista a la metrópoli española. Señalaba que los americanos "juzgando extinguido el carácter del pueblo español creyeron perdida para siempre la metrópoli" y que por ello e influenciados de la "chispa eléctrica de la Revolución Francesa", comenzaron, como era natural, a ocuparse con más interés "de la 158


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independencia y medios de realizarla". Añadía que "los hombres sensatos del país nunca han pensado de otro modo"; que desde 1808 se habían exaltado las rivalidades y la división entre "gachupines y criollos" y que en todas partes se deseaba con "ardor" la independencia y se había consentido con ella. Creía Abad y Queipo encontrar el origen de los "movimientos sediciosos" que hubo en esta ciudad en diciembre del año pasado (se refiere a los conspiradores de Valladolid) en el poco respeto en que fue cayendo la suprema junta Central. Pero advertía que si en estos "países se perturba el orden público debe seguirse necesariamente una espantosa anarquía", pues la mayor parte de la población carecía de propiedad y vivía sin domicilio fijo, en un estado "abyecto y miserable, sin costumbres ni moral", en tanto que "los criollos querían mandar solos y ser propietarios exclusivos", aun cuando los indios y castas coincidían con los americanos en su aborrecimiento y odio hacia los peninsulares. De ahí que Abad y Queipo propusiera una vez más un cambio de legislación que beneficiara a la mayoría de los habitantes del reino, a la vez que pedía el establecimiento de un numeroso ejército capaz de sofocar cualquier brote de insurrección. Así las cosas, el movimiento armado estalló al amanecer del 16 de septiembre de 1810. Hidalgo y sus lugartenientes tomaron en seguida las ciudades de Guanajuato y Celaya, presentándose victoriosos a la vista de la metrópoli; pero de allí retrocedieron para entrar en Valladolid y luego seguir a Guadalajara. El 5 de octubre, a sólo 19 días del "grito", el Ayuntamiento de Pátzcuaro se reunió en la sala capitular para nombrar una "Junta de defensa contra los enemigos del rey", alarmado por los informes que le llegaban de los triunfos de Hidalgo; pero más que todo, por el germen de rebelión oculto entre el pueblo y que comenzaba a salir a la superficie, pues el 29 de septiembre anterior, a eso de las 8 de la noche, había sido aprehendido en el portal de las casas consistoriales, un sujeto que a voz en cuello vitoreaba a los insurgentes e insultaba a las autoridades y al rey. Dicho individuo fue fusilado tras un rápido proceso que se le instruyó, el cual existe en los archivos de la alcaldía mayor de Pátzcuaro. Asistieron a esa reunión los miembros del Ayuntamiento en su totalidad, a saber: Manuel Robles, presidente; Manuel Alday, alférez 159


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real; Miguel de Acha, regidor y alguacil mayor; Agustín Barandasarán, regidor alcalde provincial; los regidores Juan de Dios Acha, Ignacio Solórzano, Eusebio Olabarrieta, Ignacio Arriaga, Manuel de Mier y Mateo González. También concurrieron los regidores honorarios Francisco Lama y Lorenzo Larragoiti, el síndico procurador del común Domingo González y el capitán José María Salceda. Dichas personas eligieron para integrar la "junta" a Manuel de Robles, Francisco de Velázquez, cura de la ciudad; al regidor alférez real Manuel Alday y al capitán José María Salceda. Los nombrados, con excepción del cura Velázquez que no estuvo presente, juraron "por Dios y por la señal de la Cruz usar bien y fielmente este nombramiento, sin fraude ni malicia contra cuantos conspiren contra la seguridad de que se trata", según reza el texto del acta que al efecto se levantó. El cura Hidalgo y los primeros jefes insurgentes cayeron en 1811, pero en seguida otros levantaron la bandera y continuaron la lucha sin desmayos. Las hazañas de Morelos y Rayón, de los padres Mercado, Salto y Matamoros; de los Galeana, los Bravo, Torres y Víctor Rosales entre otros muchos, estremecieron en Guanajuato, Michoacán y Guerrero los cimientos realistas y dieron al pueblo una fe ciega en la libertad. En Michoacán, como en otras regiones del país, se combatió con denuedo, jugándose los patriotas la vida a cada instante. En los choques que se libraron a través de once años de guerra, hubo actos magnánimos (como el de Hidalgo protegiendo en Guanajuato a la madre de don Lucas Alamán, a punto de ser linchada por la plebe; o el de Bravo, que en plena lucha no quiso vengar con sangre inocente al asesinato de su padre); pero también los hubo de horror y espanto, de sadismo y crueldad sin límites. Cabe citar aquí uno de éstos por haberse registrado en Pátzcuaro, a mediados de 1815, siendo actor principal un personaje bien conocido ahora, Agustín de Iturbide, el felón delator de la conjura de Valladolid en 1809.

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FUSILAMIENTO DE BERNARDO ABARCA. CRUELDAD DE ITURBIDE El Congreso de Chilpancingo tras penoso peregrinar por varios lugares de la Tierra caliente de Michoacán, volvió a establecerse en Ario. Iturbide, ambicionando la gloria de dar un golpe funesto a los insurgentes, obtuvo de Calleja el mando de una expedición con ese fin. El primero de mayo salió de su cuartel de Irapuato con dirección a Puruándiro, mientras que su segundo, el coronel Orrantia, marchaba desde Coeneo hacia Chimilpa con el fin de destruir las fortificaciones levantadas allí e impedir la retirada de los congresistas si lograban salir de Ario. Esperaba Iturbide que caminando día y noche los 140 kilómetros más o menos que separan a Puruándiro de Ario, ningún aviso de su rápida marcha podría llegar a los miembros del Congreso. Sin embargo, el día 4 tuvo que detenerse en Zínziro para un breve descanso de la tropa. Este hecho frustró sus planes, pues permitió que el cura de Tingambato con anticipación de sólo unas horas, avisara a los congresistas del peligro que los amenazaba. Divididos en pequeñas partidas evacuaron la plaza, dirigiéndose a Puruarán. Morelos, Liceaga y el doctor Cos permanecieron en Ario hasta última hora, salvando los archivos y la imprenta, y partieron en los momentos de entrar al pueblo las primeras avanzadas de Iturbide. Irritado por su fracaso descargó su odio sobre la población civil. Sin motivo alguno, pues era gente pacífica, mandó fusilar sin ninguna averiguación a Manuel Valdés, Eligio Castro, Antonio Medina y al joven Manuel Castañeda, personas muy estimadas del vecindario. De vuelta fue marcando sus pasos hasta Pátzcuaro con un reguero de sangre. A los fusilamientos de Ario debemos añadir los de muchos empleados de las haciendas que fue tocando a su regreso. "Al entrar Iturbide a Pátzcuaro —dice Alamán, historiador anti insurgente— fue aprehendido el comandante de aquella ciudad don Bernardo Abarca. Era éste un vecino distinguido y pacífico, a quien Cos obligó, como a otros varios, a admitir empleos en su regimiento de dragones que intentó levantar allí para resguardo de la población, como los cuerpos de patriotas que se habían organizado en los pueblos ocupados por los realistas; de este regimiento Cos se hizo coronel, nombrando a Abarca 161


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teniente coronel, el cual aceptó a instancias del vecindario, que a cada instante se veía invadido por las partidas que entraban en la ciudad y cometían todo género de desórdenes y violencias, no habiendo autoridad que conservase algún orden. Al aproximarse Iturbide huyeron todos los oficiales, pero el desgraciado Abarca tardó algo en hacerlo por tener que dejar a su esposa en cama, y habiendo sido cogido a la salida de la población, fue puesto inmediatamente en capilla para ser pasado por las armas. "En vano se interesaron por salvarle la vida el cura don Pedro Rafael Conejo, las religiosas y los vecinos que habían quedado; en vano su afligida esposa se echó a los pies de Iturbide, quien le aseguró que su marido no sería fusilado, habiéndose puesto preso solamente para tomarle una declaración: al salir de Pátzcuaro lo hizo conducir preso con la división y lo mandó pasar por las armas en Tzintzuntzan, cuando su tropa iba a ponerse en marcha. Esta atroz ejecución fue considerada como un desquite por el mal éxito de la excursión contra el Congreso".91 Estas atroces matanzas provocaron sangrientas represalias de parte del doctor Cos, quien separándose en Huetamo de sus compañeros, se dirigió rápidamente a las inmediaciones de Pátzcuaro, y aprovechándose de la salida de Iturbide, que a mediados de junio marchó a su cuartel general de Irapuato, se unió a las gavillas de Vargas y del padre Carvajal, que acaban de hacer prisioneros al capitán realista Aval y a diecisiete soldados. Cos ordenó el fusilamiento de todos éstos en el pueblo de Santa Clara de los Cobres para vengar la muerte de Abarca, y también mandó pasar por las armas a un jefe insurgente apellidado Nájera por los tormentos que hacía sufrir a los prisioneros realistas que caían en sus manos. "Siempre fui feliz en la guerra —dijo, Iturbide, con sobrado orgullo en uno de sus manifiestos—: La victoria fue compañera inseparable de las tropas que mandé. No perdí una acción: batí a cuantos enemigos se me presentaron o encontré, muchas veces con fuerzas inferiores, en proporción de uno a dieciocho o veinte. Mandé, en jefe, sitios de puntos fortificados; de todos desalojé al enemigo y destruí aquellos asilos en que se refugiaba la discordia. No tuve otros 91

Alamán, Lucas. Historia de México, t. III, p. 281. 162


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contrarios que los que lo eran de la causa que defendía, ni más rivales que los que en lo sucesivo me atrajo la envidia por mi buena suerte: ¿a quién le faltaron cuando le lisonjeó la fortuna?"92 En este arranque de presunción olvida, sin embargo, el terrible descalabro que sufrió ante las posiciones fortificadas de Cóporo el 4 de marzo de 1815. La ferocidad de Iturbide fue verdaderamente espantosa, la desplegó no sólo en los campos de batalla y contra los prisioneros de guerra, sino también contra muchos vecinos pacíficos de las poblaciones. Ante los cadáveres delos defensores del fuerte de Yuriria, que había masacrado, apostrofaba: "¡Miserables, habrán reconocido su error en aquel lugar terrible (el infierno) en que no podrán remediarlo! ¡Quizá su triste catástrofe servirá de escarmiento a los que están aun en disposición de salvarse!" Esta crueldad que lo distinguió durante sus campañas en las filas realistas, demuestra un carácter sanguinario que, al decir de don Vicente Rocafuerte (contemporáneo de él y autor del Bosquejo ligerísimo de la revolución de México) se reveló en Iturbide desde sus más tiernos años. "Sé por personas fidedignas —afirma Rocafuerte— que lo han oído de la misma boca del padre de Iturbide, que éste, siendo niño, cortaba los dedos de los pies de las gallinas para tener el bárbaro placer de verlas andar con solo los tronconcitos de las canillas". 93 En cuanto a su sed de riquezas y los medios indignos que Iturbide puso en juego para satisfacerla, el cura de Guanajuato, don Antonio Labarrieta, nos da un ejemplo en este escrito dirigido a Calleja: "Ha destruido el comercio porque no solamente se hizo (Iturbide) comerciante, sino monopolista del comercio: poniendo comisionados en todos los lugares, detenía los convoyes; vendía la lana, el azúcar, el aceite y los cigarros por cuenta de él; y para conducir sus cargamentos, fingía expediciones del real servicio. Ha coadyuvado a la destrucción de la minería en sus compras de plata, pues para comprarla a bajo precio adelantaba a sus comitentes sumas considerables, y en el camino, a pretexto de las urgencias de la tropa, quitaba el dinero a todos los convoyados, y repartía la taza como le parecía. Los accionistas dieron en traer su dinero en barriles, y 92 93

México a través de los siglos, t. III p. 664. Editorial Cumbre. México a través de los siglos, t. III, p. 665. 163


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sabiéndolo el señor Iturbide en Irapuato hizo salir el convoy hasta Arandas, yd e allí lo revolvió, registró todo y tomó el dinero que quiso. A aquéllos a quienes quitaba el dinero dábales libramientos contra estas cajas, sabiendo bien que no podían pagarlos por entonces. Infórmese V.E. de la plata que se ha introducido en esa casa de moneda bajo el nombre del caballero Mosso, y confirmará lo que digo. Es imposible, señor excelentísimo, que yo historie menudamente todos los hechos justificantes de mi proposición; sería preciso escribir un volumen: basta lo dicho, para que V.E. forme idea de las cosas". ES SACRIFICADA EN PÁTZCUARO DOÑA GERTRUDIS BOCANEGRA No menor infortunada que Abarca fue doña Gertrudis Bocanegra de Lazo de la Vega, heroína por antonomasia de la ciudad de Pátzcuaro. Hija de padres españoles nació en este lugar el 11 de abril de 1765. Recibió desde muy joven esmerada instrucción que le permitió asimilar fácilmente las ideas avanzadas de su tiempo y comprender los propósitos de la revolución francesa. Como resultado, nació en ella un profundo amor por la libertad y el deseo de emancipar a los oprimidos. Llegado el momento de contraer nupcias doña Gertrudis puso como condición a su pretendiente, que era el joven alférez Pedro Lazo de la Vega, que se retirara del ejército; sólo así pudo efectuarse el matrimonio en el cual hubo cuatro hijos: un varón y tres mujeres. "Cuando se inició el movimiento libertario en el pueblo de Dolores el año de 1810 —dice el escritor Salas León a quien seguimos en esta parte de nuestros Apuntes por la acuciosidad de sus investigaciones— la señora Bocanegra se entregó por completo a ayudar a los insurgentes e hizo que su esposo y su hijo se enrolaran en el ejército de la libertad y en sus filas pelearon hasta perder la vida en el campo de batalla. "Ya sin esposo y sin su hijo, la señora Bocanegra continuó enviando dinero y otros auxilios a los insurgentes del sur de Michoacán; pero sus actividades despertaron las sospechas de las autoridades españolas y ordenaron que se le vigilara muy de cerca hasta 164


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estrecharla para impedir todo acto que pudiera favorecer a los insurgentes, y entonces ella decidió un viaje a la Tierra caliente para llevar personalmente los auxilios que le estaban pidiendo los insurrectos. Emprendió el viaje sin que le arredraran los peligros ni su condición de persona aristócrata, y allá en el sur animó a los mexicanos a continuar la lucha hasta el final y regresó satisfecha de su obra; pero al llegar a Pátzcuaro fue denunciada por un criado infiel a quien ella había salvado del patíbulo. Para aprehenderla se escogió la ocasión en que se celebrara una fiesta familiar en su domicilio, cuando estaba empeñada en una partida de ajedrez. "Fue hecha prisionera con todo lujo de fuerza y con gran aparato para impresionar a los simpatizantes de la causa del padre Hidalgo y sobre las protestas de las personas que concurrían a la fiesta, le ataron las manos por detrás y la condujeron entre patrulla a la 'casa de las diligencias', encerrándola en una de las piezas, donde se le tuvo incomunicada y con guardia doble para impedir que sus amigos le facilitaran la fuga. Después se le sometió a cruel proceso, en que las autoridades españolas hicieron gala de argucias y artimañas para obligarla a denunciar a sus cómplices; pero las promesas, halagos y amenazas fueron inútiles para doblegar aquella alma espartana que ante la idea de la libertad de la patria, no vaciló en sacrificar el amor de su esposo y el de su hijo e iba a sacrificar su propia vida. "En aquel proceso se le condenó a ser pasada por las armas y el día 10 de octubre del año de 1817 se le sacó de su prisión en pleno día para ser conducida a la plazuela de San Francisco, donde se encontraba el patíbulo, debiendo pasar por el templo del hospital de San Francisco. Al llegar a este lugar, el sacerdote que la auxiliaba le preguntó: —¿Sabes por dónde pasas?. —No, padre; como veis, llevo los ojos vendados. —Pues pasas por el hospital de los Bocanegra (lo llamaban así por los grandes beneficios que esa familia hacía a la institución). "Pidió entonces permiso para orar unos momentos en el interior del templo, cosa que se le negó por gozar la iglesia de inmunidad. 94 El templo del "hospital de los Bocanegra" está ubicado en la esquina de las calles de Codallos e Ibarra. Al lado derecho de la puerta se colocó una placa con la siguiente inscripción: "La noble defensora de la Independencia Nacional doña Gertrudis Bocanegra de Lazo de la Vega, en el camino hacia el patíbulo se detuvo a orar frente a esta puerta y después prosiguió rumbo al 94

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Después siguió su camino hacia el patíbulo, mas al llegar a ese lugar, el oficial encargado de mandar la ejecución recibió orden de conducirla a la plaza mayor y fusilarla al pie del añoso árbol que crecía frente a la cárcel pública, para escarmiento de los reos políticos que allí se encontraban. "Estando ya en el lugar de la ejecución, se quitó el chal con que se cubría y lo entregó al oficial juntamente con una peineta y su reloj, encargándole que entregara esas prendas a sus hijas, a quienes les rogaba que no se afrentaran de ella, porque moría por la libertad de su patria. En seguida sacó una moneda de oro y la arrojó a los soldados que la iban a fusilar, diciéndoles: 'He aquí cuanto me queda', y empezó a arengar al escaso número de personas que habían concurrido a verla morir, más bien obligadas por las autoridades españolas, pues la ciudad daba muestras de gran sentimiento: las calles se encontraban desiertas, los vecinos se habían metido en sus casas y las puertas y ventanas se hallaban cerradas; en los templos doblaban las campanas y hasta el cielo densamente encapotado daba muestras de pena por el acto que iba a efectuarse. "En un arrebato se arrancó la banda que cubría sus ojos y con mayor vehemencia siguió invitando a los oyentes a que se unieran a la causa de la libertad, y cuando el jefe del pelotón se dio cuenta de que aquellas palabras producían algún efecto favorable a la prisionera, ordenó a los soldados que dispararan sobre la señora, pero tan cerca lo hicieron que los tacos de los mosquetes le quemaron la ropa y hubo necesidad de arrojar agua sobre el cadáver y cubrirlo después con su propio chal. "Su cuerpo quedó tirado durante el resto del día, pues las autoridades españolas no permitían que sus familiares o sus amigos lo recogieran. Ya entrada la noche, las señoras de la alta sociedad de la ciudad se juntaron en la casa del corregidor y lograron vencer la obstinación de aquel funcionario y así pudieron levantar el cadáver y velarlo en el insigne templo de la Compañía de Jesús, en el último tramo, con doble y solemne e insignias altas".95 lugar de su martirio. No se le permitió entrar en el templo porque este recinto gozaba entonces del privilegio de inmunidad como asilo sagrado. 10 de octubre de 1917. La junta conmemorativa". 95 La Enciclopedia de Méico, Ed. 1977, t. II. Pp. 127, col. 253 dice que la heroína fue ejecutada el 11 de noviembre de 1918, apoyándose en la Historia del general Vicente Guerrero, Ed. 1905, por Manuel Ortega Reyes. Jesús 166


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Pátzcuaro dio su nombre a la antigua plaza de San Agustín, donde se levantó un monumento de cantera y bronce con la estatua de doña Gertrudis. Bajo el relieve que exorna el pedestal fue colocada una placa con la siguiente inscripción: "LAS JÓVENES REVOLUCIONARIAS RINDEN HOMENAJE A LA HEROÍNA MICHOACANA GERTRUDIS BOCANEGRA DE LAZO DE LA VEGA. LA ASAMBLEA JUVENIL FEMENIL. AÑO DE JUÁREZ. PÁTZCUARO, MICHOACÁN".

La biblioteca pública de la ciudad, instalada en la amplia nave del templo de San Agustín y que tiene como fondo un notable fresco del pintor Juan O'Gorman, lleva también el nombre de Gertrudis Bocanegra de Lazo de la Vega. Otro héroe nacional fusilado en Pátzcuaro fue el coronel Juan José Codallos, quien en 1830 desempeñaba el cargo de comandante militar en Michoacán. Este jefe, veterano de la insurgencia, fue uno de los que entró en México el 27 de septiembre de 1821 formando parte del Ejército Trigarante. Por afinidad de ideas simpatizaba con el Gral. Vicente Guerrero, así que cuando éste fue depuesto como Primer Magistrado, Codallos se sublevó en Huetamo, se posesionó del Fuerte

Romero flores, por su parte, en su Historia de Michoacán, Morelia, 1962, p. 509, asegura que fue nativa de Valladolid y fusilada en 1814. El acta de defunción que copiamos en seguida y que se exhibe en el salón de cabildos del Ayuntamiento de Pátzcuaro, confirma los datos del historiador Salas, desmintiendo las fechas dadas por Ortega Reyes y Romero Flores. Dice así: "En el libro número 21 para asentar las partidas de defunción de españoles y mestizos que principia el 19 de noviembre de 1814 y que termina el 12 de noviembre de 1835, foja 21, cuarta, vuelta, se asienta una que a la letra dice: En el año del Señor de 1817, en 11 de octubre. Habiéndose administrado los santos sacramentos de la penitencia y eucaristía a María Gertrudis Bocanegra, pasada por las armas, española, viuda: Volvió su alma a Dios N. S. y a su cuerpo se le dio acca. sepultura en la iglesia de la Compañía de esta ciudad en el último tramo, con insignias altas y doble solemne, porque conste lo firmo. Pedro Rafael Conejo. Al margen María Gertrudis Bocanegra. Pasada por las armas". 167


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de Santiago e inició una lucha por la restauración de Guerrero en la Presidencia y el sometimiento de Texas y Yucatán. El movimiento no tuvo éxito y Codallos, tras una breve campaña, fue aprehendido por el Gral. Moctezuma, conducido a Pátzcuaro y fusilado en la plaza de San Francisco el 25 de mayo de 1831. Otra heroína de Pátzcuaro, no por humilde y desconocida, es menos merecedora de la gratitud nacional. Nos referimos a doña Antonia La Correo. Esta mujer del pueblo, de la cual se ignora hasta su apellido, se dedicaba en tiempos de la guerra de la Independencia, a la arriería, comerciando a distintos puntos de la Tierra Caliente. Acaso por su carácter hombruno, no le arredraban los peligros que se corrían por los caminos infestados de bandoleros. Los realistas de Pátzcuaro vieron en doña Antonia un elemento que podía ser útil a su causa llevando y trayendo correspondencia a y de los lugares que visitaba. La mujer aceptó tal comisión y la desempeñaba fielmente, aunque también la aprovechaba para ayudar a los insurgentes, de quienes era adicta, proporcionándoles informes, dinero y armas que le ministraban partidarios de la Independencia. Semejante tarea no podía quedar mucho tiempo oculta: denunciada a los realistas fue aprehendida al regresar a Pátzcuaro de uno de sus viajes, en un punto llamado "Los Reyes". De este lugar los partidarios del rey la condujeron a rastras, tirándola de los cabellos, hasta la plaza mayor, adonde llegó moribunda y bañada en sangre. Este acto de barbarie provocó la indignación de la mayor parte del vecindario, pero no se logró salvarle la vida, pues la infeliz mujer expiró en la cárcel a causa de sus lesiones. Pocos patzcuarenses recuerdan hoy la hazaña de esta heroína, que murió por servir a la patria. LA ESCUELA LANCASTERIANA, EL TELÉGRAFO Y EL SEMINARIO DE LOS PAÚLES El 8 de enero de 1834 abrió en Pátzcuaro sus puertas la primera escuela oficial, sujetándose al sistema lancasteriano, sostenida por el gobierno de Michoacán. Intervinieron en su fundación el presidente del Ayuntamiento, Manuel Vargas, el licenciado Mariano Rivas, rector 168


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del Seminario de Morelia,96 Nicolás Reyes y José María Medina, quienes lograron del Gobernador que sufragara los sueldos del profesorado. Al iniciarse los cursos con una inscripción de treinta niños de uno y otro sexo, se nombró director de la sección de varones a don Rafael Silva; y de la de niñas, a doña María de la Salud García. Durante las luchas entre federalistas y centralistas, Pátzcuaro fue escenario de episodios en los que fueron protagonistas José Salgado y otros revolucionarios. También el general patzcuarense Manuel García Pueblita libró allí algunas batallas en época posterior, cuando estalló la revolución de Ayutla. Se distinguió en la guerra de Reforma y contra el imperio. En 1854 Pátzcuaro inauguró su primera oficina telegráfica en la casa marcada hoy con el número 8 de la vieja calle de Zaragoza. En el propio año, el presidente de la República Antonio López de Santa Anna, visitó la ciudad, alojándose en una antigua casona del portal Morelos. No dejan de ser curiosos los datos que sobre el recibimiento proporcionaron dos sobrevivientes testigos presenciales, los octogenarios Cipriano Saucedo y Francisco Ramos, al historiador Salas, a quien nos hemos referido varias veces. "…Al amanecer se situó una valla de soldados desde la barranca del cuarto por el camino de Morelia hasta el templo de la Compañía y de este lugar la valla continuaba hasta la casa donde se le había La legislatura de Michoacán, siete años después de consumada la Independencia, expidió el siguiente decreto: "Artículos único. Desde la celebridad del 16 del corriente, quedará suprimida para siempre el nombre de Valladolid con que se ha conocido esta ciudad, sustituyéndosele el de Morelia, en honor de su digno hijo, benemérito de la patria C. José María Morelos. "El gobernador del Estado dispondrá se publique, circule y observe. Valladolid, 12 de septiembre de 1828. Joaquín Tomás Madero, diputado presidente. Pablo José Peguero, diputado secretario. Basilio Velasco, diputado secretario. "Por tanto mando se imprima, circule y observe. Palacio de gobierno del Estado. Valladolid, 12 de septiembre de 1828. José Salgado, Manuel González Pimentel, secretario de gobierno." 96

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preparado alojamiento. Serían como las 11 de la mañana cuando llegó el general con su lucido grupo de acompañantes y en el puente de Salamanca le esperaba el Ayuntamiento en pleno para entregarle las llaves de la ciudad. Pasado este acto de cortesía, el visitante prosiguió su entrada en medio del concurso de curiosos y los festejos preparados por las autoridades: salvas de artillería, atronadores cohetes y un ensordecedor repique de campanas, dirigiéndose luego al templo de la Compañía, donde fue recibido bajo palio y se le condujo al presbiterio para que tomara asiento bajo lujoso dosel. "En seguida se efectuaron algunos actos religiosos para dar gracias por el arribo a esta población y una vez terminados el visitante se dirigió a su alojamiento para descansar y para recibir los agasajos que se le habían preparado. Por la tarde dispuso el señor general hacer una visita a la imagen de nuestra Señora de la Salud, que entonces se veneraba en su santuario del templo de las monjas; así que con la debida oportunidad se situó una valla de soldados desde la posada del presidente hasta el templo de las monjas y cuando el alto huésped se dirigía a su visita la pena de ver cómo las tropas que custodiaban su paso estaban bien mojadas de su ropa, pues había caído un fuerte aguacero que ellas habían soportado impasibles".

El primero de enero de 1854 inauguró sus clases el seminario de los paúles, instalado en Pátzcuaro en el antiguo edificio del colegio de la Compañía de Jesús, en virtud de un decreto del dictador Santa Anna. Las gestiones para su apertura se comenzaron desde un año antes, cuando se procedió a la reparación del inmueble y a la dotación de mobiliario, en todo lo cual cooperaron los habitantes de Pátzcuaro, unos con mano de obra y materiales y otros con dinero. Entre éstos se recuerda a Francisco Iturbe, quien donó tres mil pesos y obsequió al plantel un equipo completo de aparatos de física, adquirido en Europa. Fue su primer rector el padre Sampera, pero como falleció unos meses más tarde, lo sustituyó provisionalmente don Agustín Torres, hasta que se nombró al rector definitivo, el padre Castillo. Muy accidentada fue la vida de este seminario. A causa de la revolución de Ayutla, Pátzcuaro fue declarado en "estado de sitio" y entonces los paúles se trasladaron a Sana Clara de los Cobres. En abril de 1857, consolidado el triunfo liberal, el padre Recolóns reinstaló el seminario y fundó anexo un hospicio; pero a fines del año 170


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siguiente, como resultado de la campaña antipatriótica que el clero había desatado contra el gobierno legítimo de la República y las Leyes de Reforma, fue cerrado definitivamente y desterrada la comunidad. El periódico clerical La Sociedad publicado en la ciudad de México en aquella época, da cuenta del hecho en la siguiente forma: "Cerca de las 9 del día 28 de diciembre último (1858) se presentó en el colegio de Pátzcuaro el subprefecto de la ciudad y algunas otras autoridades con fuerzas armadas; pusieron centinelas en todas las puertas, hicieron que bajase a la portería el rector del colegio, padre Jorge Recolóns, acto continuo se mandó reunir a la comunidad y colegiales. Una vez reunidos manifestó llevar orden del gobierno para revisar los libros de cuentas, pedir cuentas de los capitales del colegio y hacer el inventario del mismo. El rector exigió la orden por escrito y la contestación fue la amenaza de muerte si no lo hacía inmediatamente. El rector ante tanta violencia hizo protesta oficial. "Se les registró groseramente y con todo escrúpulo tanto en sus personas como en sus aposentos y ropas. En la habitación del rector revisaron todo el archivo y de allí pasaron a la administración donde inventariaron todas las alhajas de la iglesia y el dinero que tenía tanto de la casa como de los particulares. "Separados los padres de los hermanos y colegiales se les quiso obligar a firmar el robo y espolio que habían hecho y por no ser completo se negó a hacerlo el rector. En seguida se dijo a los padres: —"En este momento sale desterrada la comunidad de paulinos. "El rector quiso hacer recaer sobre él toda la culpabilidad, de haber alguna, con intención de salvar a sus hermanos; pero se les acusó a todos de jesuitas disfrazados y por este tan criminal delito se les expulsó. "Después de mil instancias el subprefecto mandó alistar la diligencia que corre de Pátzcuaro a Morelia. No les dejaba llevar ni sombrero ni ropa ni un peso en el bolsillo. Por fin al rector se le permitió cargar con dieciocho pesos, algunos sarapes o mantas y algunas camisas. A las dos de la mañana del día 29 la comunidad presentaba un aspecto verdaderamente raro. Los padres y hermanos envueltos en sarapes quisieron comulgar para consumir el Santísimo; ni esto se les permitió. Ya en la diligencia les dijo con toda ironía el subprefecto: —"Mando a ustedes mi escolta para que vean que no desconfío. Salen desterrados a veinte leguas del Estado y si alguno de ustedes vuelve recibirá cinco balazos. 171


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"Los desterrados llegaron a Morelia a las diez y media de la mañana del día 29. Esperábalos un enviado del prefecto y les saludó con esta frase: —"A la cárcel y luego inmediatamente salen ustedes de aquí. No queremos tener estos pillos, jesuitas hipócritas. "Ante las instancias del rector que le hizo ver que no habían dormido y bajo la fianza que dio don Pedro Gutiérrez se les permitió estar en Morelia hasta las cuatro de la mañana del día siguiente. "Así terminó la vida efímera del seminario delos padres paúles de la ciudad de Pátzcuaro".

No dudamos que los hechos hayan ocurrido como lo relata el periódico clerical; pero ello sólo demuestra lo exacerbado de las pasiones, y el irrefrenable deseo del pueblo de vengar tanta opresión que había sufrido, aun después de consumada la Independencia. LA INTERVENCIÓN Y EL IMPERIO. LA BATALLA DE PÁTZCUARO Si bien se creyó en un principio que la Constitución de 1857 pondría fin a nuestras discordias nacionales, no fue así. Pronto se dieron cuenta los ejecutores del Plan de Ayutla de que entre los rescoldos de una hoguera que creían apagada, ardían el rencor y el odio más profundos de clericales y centralistas, iturbidistas y santanistas agrupados ahora todos en un partido, el conservador, cuyas embestidas iban directamente contra la soberanía de México. Sobrevino el "golpe de estado" de Comonfort, y como fruto amargo, la guerra de Reforma, encarnizada y terrible; la intervención francesa y el grotesco imperio de Maximiliano. Si durante la etapa caótica, que propició la separación de Texas y la agresión norteamericana del 47, el país había llegado a sus más bajos niveles de postración, esta vez peligraba nada menos que nuestra independencia política, que al precio de la vida de millares de mexicanos nos habían legado Hidalgo y Morelos. Ciudades y campos se tiñeron nuevamente de sangre y las pasiones de los beligerantes cobraron tintes macabros. Otra vez aquellos hombres que en la paz pudieron haberse ocupado de la 172


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reconstrucción del país, se convirtieron en héroes defendido a la patria con las armas en la mano. Michoacán, como el resto de la República, se puso en pie de guerra. Entre 1857 y 1867 (cuando vencido el oscurantismo y fusilado el Habsburgo, Juárez restauró la república federal y democrática), ardió en las tierras chichimecas el fuego de la revolución. La brevedad de estos Apuntes, no permite entrar en detalles sobre los incidentes de esos diez años de lucha en los lares de Ocampo. Por esto sólo mencionaremos algunos nombres al azar, en los que queremos dejar representada a toda esa pléyade de audaces guerrilleros y soldados anónimos que pelearon en las trincheras michoacanas: ¡Vicente Rivapalacio, Nicolás de Régules, Epitacio Huerta, Manuel García Pueblita, Justo Mendoza, Porfirio García de León, Mártires de Uruapan, Mártires de Tacubaya (entre éstos figuran los nicolaitas que como médicos y pasantes acompañaron al general Degollado en su retirada de Morelia); Cuerudos de Apatzingán y Defensores de Tacámbaro! Uno de estos hombres, García Pueblita, por ser nativo y gloria de Pátzcuaro, nos obliga a dedicarle estas cortas líneas biográficas: sentó plaza en el "Batallón Matamoros" de la Guardia Nacional, organizado en Morelia por Melchor Ocampo al ocurrir la agresión norteamericana del 47. Combatió con bravura, con el grado de capitán, en las batallas de "La Angostura" y del "Valle de México", entre otras. El 26 de julio de 1852 peleó en las "Lomas de San José", a inmediaciones de Pátzcuaro contra Velarde y Bahamonde que proclamaban el Plan de Jalisco. El 5 de mayo de 1854 se pronunció en Coeneo, en unión del general Epitacio Huerta y otros, contra la dictadura de Santa Anna. Participó en las acciones de armas que siguen: en la toma de Uruapan: en la de la sierra, donde fue vencido el "Escuadrón de Querétaro" mandada por José María Huerta; en la que hubo a inmediaciones de Paracho; en la del "Llano del Cuatro"; en la de "Aguililla", donde exterminó a las fuerzas santanistas; en las de Taretan y Apatzingán; en el ataque a Morelia; en la de Chilchota y por segunda vez en Taretan. El 23 de septiembre de 1855 y en unión del general en jefe Epitacio Huerta entraron triunfantes en Morelia al frente de una fracción del ejército republicano compuesta por ochocientos hombres. 173


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En la Guerra de Tres Años atacó en compañía del general Huerta a Leonardo Márquez, en Acámbaro, Gto. En 1857 venció a la reacción en la plaza de Ixtlahuaca, México, donde salió herido. La junta general de jefes republicanos celebrada en Uruapan lo nombró Gobernador y comandante militar de Michoacán, cargo que no aceptó porque expuso que carecía de los conocimientos necesarios para desempeñar cargo de tanta trascendencia; que estaba dispuesto a obedecer al que nombrara el general en jefe, único facultado para hacerlo. Tomó el mando de la división y marchó a atacar a Pátzcuaro, plaza que tuvo que abandonar porque las fuerzas enemigas que la defendían eran muy superiores. Después expedicionó por los Estados de Guanajuato y Querétaro, quedando bajo las órdenes del general Vicente Rivapalacio. El 25 de marzo de 1865 derrotó al imperialista Isasi en las inmediaciones de Puruándiro. A mediados del mes de mayo se dirigió al departamento de Zitácuaro, y el 25 del mismo mes tuvo un encuentro en la hacienda de "La Encarnación" con fuerzas mandadas por De Potier; el combate fue sangriento, los republicanos hicieron prodigios de valor, y por la superioridad del enemigo se retiraron por la Florida. El 2 de junio el general García Pueblita atacó a Valle de Santiago, lugar en que no pudo triunfar retirándose ordenadamente del campo. Expedicionó por el sur de Guanajuato y el 15 de junio venció en Tingüindín a Simón Diosdado y a Antonio Marín, capturando a este último. El general Arteaga lo mandó llamar a Uruapan a donde llegó acompañado de una escolta de quince hombres. Se alojó en la casa de don Hermenegildo Solís y allí tuvo noticias de que el general Arteaga había salido rápidamente de Uruapan la noche anterior; a pesar de que varios vecinos le instaron a que saliera luego de la ciudad porque se acercaba el enemigo, compuesto de zuavos, cazadores de África y traidores, o atendió el empeño de los vecinos; a poco se oyó el tropel de caballos y rumor de pasos de infantería. En las primeras descargas mataron al capitán Salas y a dos soldados de la escolta, y el enemigo rodeó la manzana donde se hallaba el general García Pueblita, quien en vista del peligro brincó algunas bardas, atravesó varias casas y por último subió al tejado de una de ellas; lo descubrió una mujer llamada Gabriela que lo denunció y un zuavo le disparó y lo mató. Así terminó 174


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el 28 de julio de 1865, este heroico guerrillero que derramó su sangre en holocausto a la libertad de nuestra patria.97 Terminamos este episodio de la Reforma y el Imperio con la reseña de la batalla de Pátzcuaro dada por las fuerzas liberales del general Régules, cuya victoria en favor de la República puso fin a la guerra en el Estado de Michoacán. Tiene el mérito este relato de haber sido escrito por un testigo presencial, el licenciado Eduardo Ruiz, secretario particular del general Rivapalacio, quien en tal momento desempeñaba el cargo de auditor de guerra del Estado Mayor del general Nicolás de Régules, Léamoslo: "…A las cinco se tomaron posiciones en "El Calvario", pequeña eminencia que por el poniente domina la ciudad de Pátzcuaro, a doscientos metros de las primeras casas. ¿Por qué no hacía una salida la guarnición, que contaba con más de cuatrocientos soldados y más de quinientos vecinos armados, valientes y decididos por el imperio? Algo extraño pasaba. "Repentinamente vimos aparecer por el camino de Santa Clara del Cobre, hacia el sur, una larga polvareda, poco elevada, como sucede en la tarde, en que el polvo está más pesado que en el resto del día. —"¡El general Régules! —gritaron los soldados, viendo avanzar y situarse a la salida para Santa Clara a una tropa que aparecía por aquel rumbo. "Luego hacia el norte, por 'El Cristo' (la capilla de El Cristo) se divisó otra polvareda, más abajo pero más extensa. "¡Garnica, Ronda y Arias! —exclamaron los nuestros, ¡Ahora sí es de veras! ¡Viva México! ¡Mueran los traidores! "Los soldados se habían equivocado en parte. El general Régules llegaba a la cabeza de las tropas de Coeneo, fuertes en más de novecientos hombres; y quien se presentaba por el sur era Méndez Olivares, comandante militar de la línea de Ario y Tacámbaro, que contaba con setecientos entre infantes y jinetes. La primera división del ejército del centro volvía a aparecer, como por encanto, compuesta por dos mil seiscientas plazas. Condensanción de la nota escrita por el Lic. Timoteo Guerrero que figura en el Fichero de Biografías Mexicanas, compilado por el teniente coronel Silvino M. González. 97

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"Cerró la noche. En los tres campamentos de los republicanos se encendían centenares de luminarias. El entusiasmo era general; los soldados cantaban los patrióticos aires de la Chinaca; en tanto que en la ciudad reinaban las tinieblas y el silencio. "A las cuatro de la mañana del día 5 los imperialistas saludaron a los liberales con un cañonazo dirigido a cada uno de los campamentos. Fue un buen medio de despertar a aquellos valientes. A las seis se oía el fuego graneado de la fusilería y se veía el humo de los disparos hechos por los liberales, que iban avanzando hacia la ciudad y que tomaban posiciones dentro de ella. A las nueve se daba el asalto, se tomaban varias trincheras y el fuego devoraba el templo de San Francisco, atacado por Villada y defendido vigorosamente por parte del batallón de Pátzcuaro; a las diez se libraban combates en las calles dentro del perímetro fortificado. A esa hora se vieron elevarse llamas espantosas en la colosal parroquia, a pocos minutos después una detonación horrible, que ha de haber sido escuchada a cuatro leguas a la redonda, ensordeció a los que luchaban y a los habitantes pacíficos de la ciudad e hizo cesar por un momento el ruido de los cañones de la plaza y el de la fusilería de los combatientes. Una inmensa columna de humo y polvo se esparció sobre las casas y en las calles inmediatas a la parroquia. La techumbre de este templo, devorada por el incendio, se había desplomado toda entera. "Apenas había cesado el instantáneo pavor que produjo la catástrofe, cuando los republicanos, al saber el motivo de aquélla, dieron un ercer asalto, que no necesitó ser ya tan vigoroso como los anteriores. Los clarines del enemigo tocaban parlamento, los soldados de la guarnición volteaban culatas y se entregaban prisioneros; los jefes y oficiales habían huido, escapándose por las laderas de San José; todo el material de guerra existente en la ciudad había caído en poder del general Régules. "Siguieron escenas de desolación y de matanza. Entre los prisioneros estaba uno de los jefes del destacamento, y aquel Higinio Mondragón de quien he hablado en otra parte, y que en esa mañana también se había empeñado en proferir insultos contra los liberales. Ambos fueron fusilados de orden del general en jefe. "Un feroz fanático llamado Abraham Castañeda, simple paisano que peleó al lado de los defensores de la plaza, se había encontrado oculto en una habitación. Régules mandó que fuera inmediatamente pasado por las armas, y un pelotón de caballería disparó a quemarropa sus mosquetes sobre aquel hombre. Abandonado su 176


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cuerpo, el comandante Arcadio Ruiz Zepeda, que había advertido en él señales de vida, lo trasladó secretamente a su casa, en donde, atendido con eficacia, pudo curarse en poco tiempo. Doce años después Castañeda era el general en jefe de la horda de asesinos, incendiarios y ladrones llamados "Los Cristeros". Batido por Gerardo González en las inmediaciones de Santa Clara, cayó muerto, y por más que sus secuaces esperaban una nueva recuperación, Castañeda en esa vez había mordido para siempre el polvo de la tierra. "Los imperialistas sufrieron la pérdida de varios de sus oficiales entre muertos y heridos; pero la más sensible para ellos fue la de los tenaces contraguerrilleros José María Orozco, que falleció a consecuencia de las lesiones recibidas a la hora del combate, y Camilo Pureco, que fue uno de los fusilados en ese día. "En cuanto a nosotros, tuvimos que lamentar la del teniente coronel Juan García, muerto al atacar la trinchera de San Francisco, y la de más de cuarenta individuos, oficiales y tropa, necesario sacrificio para alcanzar el triunfo. El teniente coronel García era aquel jefe por el cual fue canjeado el oficial ruso Becker, prisionero en la acción del puerto de Medina. "De tiempos atrás había entre la masa del pueblo, en Michoacán, un odio profundo contra Pátzcuaro, por las ideas retrógradas de sus habitantes y porque eran incontables los liberales fusilados en su recinto desde los días de la insurrección. La época del imperio no había desmentido estos antecedentes. El deseo de venganza era más vivo entre los chinacos, y por eso en el día a que me estoy refiriendo fue preciso hacer uso de las armas para impedir que muchos soldados y gran número de indios de los alrededores consumaran el saqueo que habían intentado en multitud de casas. Temeroso el general Régules de que en la noche se repitiesen aquellos actos de venganza y vandalismo, ordenó que el ejército pernoctara fuera de la ciudad, llevando consigo, por medio de la leva, a los grupos de indios que con aspecto amenazador recorrían las calles. Esto último tenía también por objeto hacerse de más de mil fusiles repartidos entre vecinos, y que ocultaban para no ser denunciados como defensores de la plaza. En cambio con toda reserva se apresuraron a venderlos a las familias de los reclutados para que les sirviesen de rescate. "El comandante Crescenciano López fue nombrado prefecto y comandante militar de Pátzcuaro con beneplácito de los vecinos, que conocían su carácter moderado y prudente. Se nombraron el Ayuntamiento y funcionarios judiciales, y el orden quedó establecido 177


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inmediatamente. No sé quién se acordó de que las monjas catarinas habían vuelto a su encierro durante el imperio. Inmediatamente ordenó Régules que fuesen exclaustradas, y se comisionó al efecto al licenciado don Manuel Valdés, nombrado juez de letras del lugar, quien con la dulzura y cortesía propias de su carácter, las estuvo llevando a las casas que designaban. Me acuerdo, porque lo ví, que mientras las monjas ancianas abandonaban el claustro, deshechas en llanto, las jóvenes abrían los ojos llenas de curiosidad, y respiraban con toda la fuerza de sus pulmones el aire de la calle…" 98

Es oportuno referir aquí un suceso que permite aquilatar hasta qué punto las pasiones, en tiempos de guerra, trastornan el carácter de los hombres. Contigua a la "Casa del Gigante" a la que nos hemos referido en el capítulo VII, existe una finca que ha pasado a la historia porque en ella se hospedó el general Nicolás de Régules, después de que estuvo a punto de ser fusilado por Domingo Juárez, alias El Viguero. Régules fue aprehendido por los hombres de Juárez en el llano de Huipio y hecho prisionero lo condujeron a Pátzcuaro para fusilarlo. Al efecto, lo pararon al pie del primer pilastrón del portal Hidalgo, frente a la calle de Zaragoza, y allí le formaron el cuadro; pero en esos momentos un niño que le había seguido los pasos de cerca desde que lo sacaron de la prisión, comprendiendo lo que iba a suceder, se abrazó a las piernas del general, gritando y llorando desesperadamente, sin que los soldados pudieran arrancarlo de allí. Tan inesperado suceso contuvo por unos instantes la orden de fuego, dando tiempo a que el licenciado José María Aldayturreaga, que desde el balcón de su casa presenciaba la escena, saliera para hablar con Domingo Juárez, logrando no sólo la suspensión del fusilamiento, sino también la libertad del jefe liberal. Algún tiempo después se cambiaron los papeles: El Viguero cayó en manos de Régules y éste lo mandó ejecutar sin miramiento alguno.

Ruiz, Lic. Eduardo. Historia de la Guerra de Intervención Francesa en Michoacán. Segunda edición. Talleres Gráficos de la Nación. México, 1940, pp. 719 a 722. 98

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Un hecho curioso que da meridiana idea de la penuria en que se debatía Pátzcuaro después de la guerra contra el imperio, es el siguiente: El primer Ayuntamiento liberal elegido poco después, acordó que para conmemorar la victoria de las armas republicanas en Querétaro, se levantara en el centro de la plaza grande una fuente que sirviera al mismo tiempo de marco o adorno a una estatua de bronce del padre de la patria, don Miguel Hidalgo y Costilla. Formaban dicho Ayuntamiento el presidente, licenciado José María Sámano y los regidores Pedro Abuago, Alejandro González, Víctor Huerta y José María Estrada; el síndico procurador Eduardo Sáenz; los regidores suplentes José María Molina, Martín Méndez y Abel Rodríguez, y el secretario Miguel León. Concluido el trabajo de cantería, el Ayuntamiento se encontró sin fondos para fundir la estatua, pero no se dio por vencido: encargó entonces al carpintero Severiano Pérez que tallara en madera de colorín, no ya una estatua, sino un busto del cura de Dolores, inaugurándose el conjunto el 16 de septiembre de 1869. Al día siguiente, un desconocido colocó en la fuente un pasquín que decía: "El Ayuntamiento ruin tuvo la ocurrencia fatua de poner aquí una estatua de palo de colorín". La respuesta no se hizo esperar, pues el regidor Víctor Huerta puso en el mismo sitio este cartel: "Ni el Ayuntamiento es ruin ni la ocurrencia es fatua, ni se puede llamar estatua a un palo de colorín".

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LA LLAMADA "PAZ PORFIRIANA" El porfiriato que, descontados los cuatro años en que el general Manuel González estuvo en el Palacio Nacional, se prolonga hasta mayo de 1911, no mejoró gran cosa la economía de la provincia. Su obra, suntuaria y espectacular, fue visible principalmente en la metrópoli obedeciendo a principios de un nuevo postulado filosófico: el positivismo. Tanto en la capital como en las ciudades, villas y hasta aldeas del interior, la riqueza producida por el pueblo con su trabajo, la detentaba una minoría favorecida por el dictador. La actividad política que con tan buenos augurios empezó después del triunfo de la República, vino a menos cada año, al extremo de que ya en la tercera reelección del general Díaz, éste nombraba no sólo a los ministros de su gabinete y otros funcionarios menores, sino ponía en los estados como mandatarios, prefectos y jefes policiacos, a incondicionales suyos. De ahí que lo bueno o malo que se realizara en determinada entidad estuviera en relación directa con la clase del gobernante que le tocara. En Michoacán entre 1867 y 1911 hubo trece gobernadores. La mayoría, tal vez por la brevedad de su ejercicio, no lograron destacar. De todos sólo dos merecen citarse: el general Mariano Jiménez (18851889), quien por dos veces ocupó el solio de Ocampo sin ser michoacano; y Aristeo Mercado (1891-1911), pese al descontento que logró acumular contra su persona, a causa de su perpetuación en el poder (veinte años). Obviamente las mejoras que emprendíanse en la provincia contaban con la aprobación y ayuda del ejecutivo federal, dispensador de favores, como un monarca a sus dóciles súbditos, y no siempre ese monarca podía satisfacer las solicitudes de sus contumaces pedigüeños. En esta manera de gobernar la sede ceremonial de Tariácuri, la otrora metrópoli del imperio Chichimeca y después en el virreinato, capital de la provincia de Michoacán, obtuvo muy pocas ventajas. Por ejemplo, el 8 de abril de 1886 el Gobernador Jiménez inauguró el tramo de ferrocarril entre Morelia y Pátzcuaro y anunció allí mismo que continuarían las obras hasta Uruapan, las cuales fueron concluidas en el mandato del Gobernador Mercado. Esto 180


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favoreció la salida de productos de la Tierra Caliente a otros lugres del Estado y fuera de él. También se pusieron en servicio los ramales ferroviarios de Ibarra a Pátzcuaro y de Zamora a Jacona, que a la fecha han desaparecido. De la misma manera, durante la administración del general Jiménez se construyeron los caminos carreteros (precursores de nuestras flamantes autopistas) de Pátzcuaro a Santa Clara de los Cobres, y de Pátzcuaro a Ario de Rosales, totalmente empedrados, según la técnica de aquellos tiempos. Un hecho, al parecer sin importancia, pero que revela el carácter del Gobernador Jiménez, es el acuerdo que dictó el 26 de abril de 1887 suprimiendo las corridas de toros y las peleas de gallos en el territorio michoacano, calificando de bárbaros e inmorales esos espectáculos. En cambio, fomentó el desarrollo del teatro, las festividades indígenas y las exposiciones artísticas y agropecuarias (habiendo concurrido el Estado a las de París, Madrid y Nueva Orleans), así como otros eventos culturales. El 5 de mayo de 1899 para conmemorar el triunfo de las armas republicanas en Puebla, en 1862, el Gobernador Mercado inauguró el servicio de alumbrado público en Pátzcuaro, obra debida en gran parte al esfuerzo de los señores Antonio Larragoiti y Ramón Carranco. Pero si la situación de la mayor parte de los mexicanos (especialmente la gente del campo y los obreros) era pavorosa en los años de la llamada "paz porfiriana", en determinadas regiones, entre ellas Michoacán, rayaba en la angustia y desesperación. Aristeo Mercado, rodeado de una camarilla de incondicionales, habíase hecho odioso porque desde años atrás, más que Gobernador, era una especie de reyezuelo que se hacía preceder en sus visitas a sitios públicos o a las poblaciones del Estado, de un enorme aparato de lujo y de una ostentación de poder que resultaban ridículos. Así, por ejemplo, si se le ocurría pasar una temporada de recreo en sus cafetales de Uruapan, tanto a su salida de Morelia como a su regreso, las fuerzas de artillería apostadas frente al palacio de gobierno, disparaban 21 cañonazos; las bandas de guerra y de música lanzaban al aire sus toques marciales; grupos de aduladores, previamente aleccionados, se situaban en el trayecto que recorrería el citado señor para arrojar a su paso flores, confeti y serpentinas; los 181


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niños de las escuelas entonaban cantos alusivos bajo el sol quemante o el frío desgarrador de la noche; las campanas de las iglesias sonaban sin cesar, y toda la ciudad se ponía en movimiento ante la iluminación de las calles, los jardines y los edificios públicos. Obviamente en la población visitada los festejos eran continuos durante la permanencia en ella del mandatario y que, en tales agasajos, el erario gastaba miles de pesos, que bien podían haberse empleado en el fomento de la instrucción, en obras públicas, en el ornato de las ciudades o en la conclusión del edificio de la penitenciaría que inició en su gobierno el general Mariano Jiménez. Además, nunca se supo en qué empleó el gobierno la cuantiosa fortuna que legó a los pobres de Morelia la altruista dama doña Pudenciana Bocanegra de Medal. Por otra parte, los miembros de la camarilla mercadista hacían gala de una vanidad parecida. El ambiente público no podía ser más deplorable. Don Aristeo había estrangulado desde años antes, siguiendo el ejemplo de su amo don Porfirio, la libertad municipal y a su antojo quitaba y ponía prefectos y jefes políticos; removía desde el más encumbrado funcionario hasta los gendarmes. El pueblo anhelaba ansiosamente un cambio de personajes en la administración, convencido de que la paz de que alardeaba el porfiriato era ficticia, pues con frecuencia los prefectos perpetraban proditorios asesinatos, y para justificarlos hacían aparecer a las víctimas como bandidos. La sangre había corrido no sólo en Pátzcuaro, sino en Coeneo, Puruándiro, Ario de Rosales, Coalcomán, Tacámbaro, Zitácuaro y Quiroga. La prensa independiente no podía vivir, ya que apenas empezaba a señalar las lacras sociales, se la amordazaba, y casis siempre los editores eran encarcelados o asesinados. Por eso siempre será digno de admiración y respeto el licenciado Mariano de Jesús Torres, quien desde su pequeño periódico "El Centinela" que editaba en Morelia y que circulaba en todo el Estado, se enfrentaba al continuismo y pugnaba por una reforma de programas sociales y políticos. Al comenzar el Siglo XX nada podía hacerse en Michoacán sin la voluntad del Gobernador, que era amo absoluto del Estado y ejecutor de las consignas del funesto partido científico. 182


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CAPÍTULO IX FIN DE UN VIEJO ESTILO (1900-1978) La Revolución de 1910. Escalante se levanta en armas. El doctor Miguel Silva, Gobernador de Michoacán. Los Convenios de Pátzcuaro. Entrada de las fuerzas revolucionarias a Morelia. Asesinato del Presidente Madero en 1913. La época preconstitucional. El bandidaje. Chávez García. Las "Vírgenes de Tacámbaro". Defensa de Pátzcuaro. Comienza la reconstrucción. El momento actual.

LA REVOLUCIÓN DE 1910. SALVADOR ESCALANTE SE LEVANTA EN ARMAS

A

REVOLUCIÓN el 20 de noviembre de 1910, Michoacán, aunque preparado ideológicamente para la lucha, careció por el momento de fuerza armada. Fue hasta mayo de 1911 cuando el subprefecto de Santa Clara de los Cobres, Salvador Escalante, se levantó en armas al grito de ¡Viva Madero!, secundado por sus amigos Braulio Mercado, Francisco y Saúl Cano y ciento cincuenta hombres. Tomaron el rumbo de la Tierra caliente, pero al llegar a la hacienda de La Palma, próxima a Ario de Rosales, les dio alcance el mayor Ramón Valencia, quien después de reñido tiroteo tuvo que abandonar el campo. En son de triunfo Escalante entró en Ario, allí se pertrechó y después de tomar Tacámbaro, cayó sobre Uruapan, donde se hizo de suficientes recursos, uniéndose a su ejército numerosos partidarios del señor Madero. Su ejemplo fue seguido en Zamora, La Piedad, Los Reyes y Jiquilpan, en cuyas poblaciones se sublevaron los vecinos deponiendo a las autoridades mercadistas y libertando a los presos políticos. La contienda en Michoacán fue corta, decisiva y sin tregua. El 13 de mayo don Aristeo se vio obligado a solicitar de la legislatura una licencia por tres meses para separarse de su cargo; sigilosamente se escapó de Morelia dejando en su lugar a su secretario de gobierno, L ESTALLAR LA

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licenciado Luis B. Valdés, y se refugió en México al lado de don Porfirio. Valdés apenas se sostuvo cinco días, pues el 18 el Congreso local, con beneplácito del pueblo, designó Gobernador interino al doctor Miguel Silva González. Entre tanto, Salvador Escalante, tras de apoderarse de Puruándiro, estableció su cuartel general en Pátzcuaro, pues su siguiente paso sería atacar la ciudad de Morelia. Entonces el Gobernador Silva tomó la determinación de entrar en arreglos con el jefe revolucionario, a fin de evitar nuevos derramamientos de sangre. Al efecto, comisionó sin pérdida de tiempo a los licenciados José Ortiz Rodríguez y Manuel Ibarrola y a los doctores Enrique Cortés y Enrique Ortiz, para que se trasladaran a Pátzcuaro y, con la representación del gobierno michoacano, negociaran la entrada pacífica de las fuerzas revolucionarias en la ciudad de Morelia. Las pláticas a las que se dio el título de Los convenios de Pátzcuaro, constituyeron un éxito, tanto porque Escalante conocía la personalidad del doctor Silva, como porque en el cambio de impresiones y los arreglos definitivos entre las partes, intervino el licenciado Daniel Huerta Cañedo, hombre de extracción liberal y a la sazón secretario particular del jefe revolucionario. Cuando se conoció en Pátzcuaro el satisfactorio resultado de las entrevistas, el pueblo se echó a la calle a celebrarlo. El 30 de mayo el gobernador Silva mandó publicar la siguiente proclama: "Conciudadanos: Hoy llegará a esa ciudad el frente de las tropas que comanda, el jefe iniciador del movimiento maderista en Michoacán, señor Salvador Escalante. Estimo que es un deber mío, ya que me ha cabido la altísima honra de ser por hoy vuestro gobernante, invitaros para que os preparéis a recibir dignamente a quienes han abrazado y sostenido una causa que cuenta con la entusiasta aprobación de la inmensa mayoría del pueblo mexicano, y cuyo jefe ha mantenido su bandera reprimiendo con enérgica mano toda criminal perturbación del orden público. Tengo una fe profunda en vuestra sensatez, cultura y patriotismo, y por eso abrigo la grata convicción de que, al demostrar vuestro regocijo por el acontecimiento que os anuncio, demostraréis al propio tiempo la moderación y mesura digna de los que van a ser vuestros huéspedes. También cumple a mi deber encareceros o sólo vuestro respeto, sino vuestra adhesión sincera a 184


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los jefes y tropas que guarnecen esta plaza, teniendo en cuenta que unos y otros han consagrado eficazmente sus patrióticos esfuerzos en servicio de vuestro bienestar y que desde hoy más contribuirán, en fraternal unión con las fuerzas maderistas, para la defensa y sostén de los sagrados intereses de la patria. "Seguro de que responderéis a mis súplicas amistosas, recibid desde ahora las expresiones de mi agradecimiento. Miguel Silva."99

Cerca del medio día entraron a Morelia las fuerzas maderistas. Para dar mayor solemnidad al acontecimiento, el comercio cerró sus puertas, se suspendieron las labores en las oficinas públicas y los frentes de la mayoría de las casas de la ciudad, aparecían adornados con los colores nacionales. Los principales edificios de la vieja calle Real estaban coronados de espectadores. Al sonar las 12 horas, las campanas de catedral y de todas las iglesias dejaron oír sus bronces sonoros y, en esos momentos, se avistaron por la garita de Chicácuaro las tropas mandadas por Escalante. El gobernador presenció el desfile desde el balcón central del palacio de gobierno, recibiendo después al jefe revolucionario con quien departió largamente. Se puso así término a la lucha intestina en el Estado de Michoacán. Poco después del medio día, las clases sociales de Morelia ofrecieron un banquete en el Casino, al gobernador Silva y al general Escalante, al cual asistieron representantes del gobierno, del comercio, la banca y la industria, miembros del ejército y profesionistas. Sentáronse a las mesas el licenciado Felipe J. Tena, secretario general de gobierno; ingeniero Porfirio García de León, prefecto de la ciudad; licenciado Daniel Huerta Cañedo, secretario particular del jefe de la revolución; teniente coronel Fernando Mass, de las fuerzas porfiristas rendidas; Martín Mercado, jefe del Estado Mayor del general Escalante; licenciado Federico Tena, coronel maderista; Martín Castrejón, Amado Espinosa, Alfonso Solórzano Sandoval, Trinidad Ángel, y los oficiales Enrique Orozco, primo hermano del general Pascual Orozco, y José Torres. También estuvieron presentes los doctores Vicente Aragón, Nicolás Pérez Macías, Pablo G. Aula Nobilis. Ediciones de Vanguardia Nicolaita. México, 1940, pp. 223 y 224. 99

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Morelos, Alberto Oviedo Mota, Roberto Torres, Enrique Cortés, Enrique Ortiz y Gregorio Martínez; los abogados Felipe y Mariano Castro Montaño, Mariano Cañedo, Nicolás Méndez, Timoteo Guerrero, Manuel Ibarrola, José Ortiz Rodríguez, Manuel Larrauri, Montaño, Julio Jiménez Wiella, Manuel Treviño, Adolfo Cano, Joaquín Romero, Pedro Pimentel, Herculano Ibarrola hijo, y Mariano de Jesús Torres, director del periódico El Centinela; profesor Rafael Elizarrarás, Rafael Quintero, Julio Iturbide, Jesús Medina Ojeda, Manuel Aurrecochea, Ramón Santoyo, Joaquín Arriaga, José Oseguera, Miguel Ramírez, Miguel Estrada, Enrique Arreguín, Miguel de Hoyo, Juan A. Sáenz, Rafael Castro Montaño, Alberto Martínez, Severo Cuevas, Antonio Solórzano Solchaga y Lorenzo Larrauri Montaño. Ofreció el ágape el licenciado Manuel Ibarrola.100 EL ASESINATO DE MADERO Y PINO SUÁREZ. LA USURPACIÓN HUERTISTA Prácticamente durante las tres primeras décadas de este siglo la república estuvo sacudida por graves conflictos armados, que impidieron hacer en muchas poblaciones alguna obra social permanente. Si bien nuestro tema es Pátzcuaro, no podemos desligar su historia del resto de los sucesos que perturbaron a la patria en tal época, sin incurrir en el ominoso riesgo de mutilarla. Por ello, aunque a veces parezca que nos apartamos del objetivo principal de nuestro relato, consideramos necesario que sea así, para dar a conocer siquiera sea a grandes pinceladas, la situación general que vivía el país, pues solamente de esta manera podrán apreciarse los sacrificios de poblaciones inermes, que se debatían en la miseria y el terror, entre las cuales se contaba la noble urbe del imperio chichimeca. Los Convenios de Pátzcuaro de mayo de 1911, que llenaron de optimismo a los michoacanos, se desvanecieron como el humo dos años después, cuando fueron victimados el presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez. Victoriano Huerta, el usurpador y asesino, protegido del gobierno de Washington, se apropió del poder, 100

Macías, Pablo G. Ibídem, pp. 224 y 225. 186


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y entonces el pueblo mexicano acaudillado por Venustiano Carranza, se lanzó de nuevo a la revolución para derrocarlo. El doctor Silva dejó el gobierno y fue a incorporarse a las fuerzas villistas, donde sirvió como médico de la División del Norte. Todavía el 2 de mayo de 1913 se dio tiempo para inaugurar la estatua ecuestre del generalísimo Morelos, vaciada en bronce, instalada en la glorieta que lleva su nombre, en cuyo acto pronunció el discurso oficial el licenciado Enrique Domenzáin y declamó una composición el poeta José Rubén Romero. Esta fue la última ceremonia pública a la que concurrió el doctor Silva como gobernador. Le sucedió el doctor Enrique Ortiz Anaya, a éste el licenciado Adolfo Cano; unos cuantos días después, el 20, lo sustituyó el general Alberto Dorantes, y a éste Carlos Alberto Yarza. Finalmente, el 30 de junio del fatídico 1913, tomó posesión el general Jesús Garza González, huertista furibundo, quien desató el terror en el Estado, principalmente en Morelia. Cinco gobernadores en mes y medio dan una idea del caos reinante después de la renuncia del doctor Silva. Es el periodo sombrío en que se ahogan por medio de las bayonetas los más inalienables derechos del hombre. Las denuncias, las persecuciones, los asesinatos están a la orden del día. Garza González implantó en nuestro Estado una de las dictaduras más brutales y sangrientas y echó mano de los procedimientos más inicuos para mantenerla. Los hombres eran arrebatados de sus hogares y llevados en "leva" a engrosar las filas que combatían a la Revolución. Los ciudadanos que se atrevían a emitir opiniones contra el régimen usurpador y aquellos en quienes se sospechaba un simpatizante del constitucionalismo, eran aprehendidos y pasados por las armas, sin juicio previo, sin averiguación ninguna. Noche a noche en el panteón de Morelia caían acribillados por las balas huertistas numerosos hombres que no tenían más delito que ser amantes de la libertad. Los cadáveres de las víctimas se sepultaban en zanjones, muchos casi a flor de tierra, sin que sus deudos que deambulan por la ciudad averiguando su paradero, llegasen a saber jamás el sitio en que habían quedado. Mientras esto se registraba en Morelia, el resto del Estado ardía en llamas. La ofensiva armada en Michoacán, se desplazó desde 187


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Coyuca de Catalán, Guerrero, el 30 de marzo de 1913, incendiándola el entonces coronel coahuilense Gertrudis G. Sánchez, teniendo como segundo al teniente coronel Joaquín Amaro. En Huetamo (31 de marzo) se les unió José Rentería Luviano y juntos, al cabo de siete horas de combate, capturaron Tacámbaro (16 de abril); el 20 del mismo mes Rentería Luviano ocupó Pátzcuaro, proponiéndose atacar Morelia, cosa que al fin no llevó a cabo, replegándose hasta el valle del Duero. Secundaron la campaña de estos jefes: Martín Castrejón, Cecilio García, Salvador Herrejón, Bonifacio Moreno, José Inocente Lugo y Juan Espinosa y Córdova, quienes en sus respectivas jurisdicciones sublevaron a los campesinos. Amaro, por su parte, ocupó Puruándiro (27 de mayo) y Rentería Luviano, Zamora (30 de mayo); pero simultáneamente el coronel federal Abraham Aguirre derrotó en los cerros del Chongo y Villachuato a 2,500 revolucionarios y más tarde al propio Rentería (2 de junio). En otro frente, Amaro continuaba triunfando. El 3 de junio, tras de 22 horas de combate, se apoderó de Uruapan, y con rápidos movimientos tanto de sus fuerzas como las de sus compañeros de armas, lograron que a fines de julio Morelia, Jiquilpan, Zamora y La Piedad estuvieran libres de perturbaciones. Los distritos de Pátzcuaro, Coalcomán, Maravatío, Puruándiro, Zinapécuaro y Zitácuaro, seguían parcialmente invadidos; y en poder de los revolucionarios quedaban totalmente los de Ario de Rosales, Apatzingán, Huetamo, Salazar y Tacámbaro. Al igual que durante la agresión norteamericana del 47, la Reforma, el imperio y la Revolución de 1910, en esta vez, también, estudiantes del Colegio de San Nicolás se unieron en pequeños grupos y distintas fechas, a las fuerzas revolucionarias que combatían al asesino de Madero. Algunos de ellos apenas llegaban a los 16 años y varios nombres se han olvidado. La historia recuerda a J. Isaac Arriaga, Pelagio A. Rodríguez, Vidal Solís, Rafael Campuzano, Emilio Avilés, Enrique Toledo, Sidronio Sánchez Pineda, Manuel Villegas, Flavio Sánchez, Cristóbal Ruiz Gaytán, José González Herrejón, Federico Ortiz, Pedro Molina, Ricardo Cervantes, José Chávez Tercero, Miguel Ochoa, Donato Guevara Páramo, Gustavo Silva, 188


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Ramón Medina Guzmán, Luis Otamendi, Salvador Otamendi, Gonzalo Morelos y Ramón Paz.101 El 23 de julio de 1914 el general Sánchez, que tenía sus fuerzas concentradas en Acuitzio, pidió a Garza González la entrega de la plaza de Morelia. Como para esas fechas el huertismo estaba en plena retirada en todos los frentes, dicho jefe abandonó la ciudad y el 31 de julio la ocuparon los generales Sánchez, Amaro y Cecilio García y los coroneles Héctor F. López y Juan Espinosa y Córdova con sus respectivos contingentes. El 2 de agosto el general Sánchez asumió el cargo de gobernador interino preconstitucional del Estado, el cual desempeñó hasta el 29 de marzo de 1915. En noviembre de 1914 se orquestó la Convención de Aguascalientes y allí tuvo lugar el rompimiento entre Carranza y Villa. El general Sánchez se declaró villista; pero luego de entrevistarse con el general Francisco Murguía, rectificó su error y confirmó su lealtad al primer jefe, actitud que secundaron los generales Joaquín Amaro, Cecilio García, Héctor F. López y Juan Espinosa y Córdova, los dos últimos recién ascendidos; no así Rentería Luviano, Jesús Cíntora, Anastasio Pantoja, Emilio Orozco y Trinidad Mastache, quienes "se hicieron más villistas que el propio Villa". Estos personajes, antes colegas y subalternos de Sánchez, se vuelven sus encarnizados enemigos hasta el grado de que Mastache da muerte en forma cruel y cobarde a su antiguo jefe en la camilla donde reposaba herido. Por último, conforme el villista José I. Prieto ocupa el palacio de gobierno y se solaza en Morelia; entra en la propia capital el carrancista Alfredo Elizondo, hasta que, por fin, se libran los famosos combates de Celaya y Trinidad que dan el triunfo definitivo al constitucionalismo. No podríamos seguir paso a paso por la brevedad de estos Apuntes, los diversos incidentes registrados en Michoacán, pero lo que hemos expuesto demuestra la intensidad de aquella lucha. Derrocado Huerta, don Venustiano toma el mando del país con el título de primer jefe del Ejército Constitucionalista encargado del poder ejecutivo; el 19 de septiembre de 1916 convoca al Congreso Valdovinos Garza, José. La generación nicolaita de 1913. Ed. de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, 1959, p. 9. 101

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Constituyente (que se reuniría en Querétaro para redactar la nueva Constitución) y el 22 de octubre se efectúan las elecciones de diputados. Para el efecto, el Estado de Michoacán se dividió en 17 distritos electorales, en los cuales resultaron triunfantes los siguientes candidatos: Primer distrito (Morelia) Francisco Ortiz Rubio, propietario; doctor José Pilar Ruiz, suplente. Segundo distrito (Morelia) coronel Alberto Peralta, prop.; José Rubén Romero, supl. Tercer distrito (Morelia) doctor Cayetano Andrade, prop.; ingeniero Carlos García de León, supl. Cuarto distrito (Zinapécuaro) coronel Salvador Herrejón, prop.; coronel Uriel Avilés, supl. Quinto distrito (Maravatío) coronel y profesor Gabriel R. Cervera, prop.; Enrique Parra, supl. Sexto distrito (Zitácuaro) Onésimo López Couto, prop.; Francisco Martínez González, supl. Séptimo distrito (Huetamo) Salvador Alcaraz Romero, prop.; Sidronio Sánchez Pineda, supl. Octavo distrito (Tacámbaro) ingeniero Pascual Ortiz Rubio, prop.; doctor Manuel Martínez Solórzano, supl. Noveno distrito (Ario de Rosales) general Martín Castrejón, prop.; Roberto Sepúlveda, supl. Décimo distrito (Pátzcuaro) general Martín Castrejón, propietario; licenciado Alberto Alvarado, supl. Onceavo distrito (Uruapan) coronel José Álvarez y Álvarez, prop.; Vicente Medina, supl. Doceavo distrito (Apatzingán) José Silva Herrera, prop.; Ignacio Gómez, supl. Treceavo distrito (Aguililla) coronel Rafael Márquez, prop.; licenciado Joaquín Silva, supl. Catorceavo distrito (Jiquilpan) Amadeo Betancourt, prop.; Abraham Mejía, supl. Quinceavo distrito (Zamora) Francisco J. Múgica, prop.; periodista Antonio Navarrete, supl. Dieciseisavo distrito (La Piedad de Cavadas) profesor Jesús Romero Flores, prop.; Luis G. Guzmán, supl. Y Diecisieteavo distrito (Puruándiro) Florencio G. González, propietario; José de la Peña, suplente. Resultado del Congreso fue la Constitución promulgada el 5 de febrero de 1917, que precisó las garantías individuales y sociales. En cumplimiento de ella, el orden constitucional empezó a volver al país; la ciudadanía eligió presidente de la República al "primer jefe" Venustiano Carranza; y en los Estados se procedió paulatinamente a la renovación de poderes. En Michoacán fue electo gobernador el ingeniero Pascual Ortiz Rubio, quien trató, en vano, de hacer efectiva 190


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la libertad municipal y otros principios importantes consagrados en la nueva Constitución. Lo más notable del gobierno ortizrubista fue la creación de la Universidad de San Nicolás de Hidalgo, por decreto número 9 de 15 de octubre de 1917; y los esfuerzos inauditos que hizo por pacificar la entidad, que, como consecuencia de la guerra civil, quedó infestada de bandolerismo. CHÁVEZ GARCÍA. LAS "VÍRGENES DE TACÁMBARO". LA DEFENSA DE PÁTZCUARO Todavía a nuestro Estado (especialmente a la zona del centro donde se ubican Pátzcuaro, Tacámbaro, Puruándiro, Paracho, Cherán, Quiroga, Tzintzuntzan, Uruapan y Taretan) le esperaba sufrir el más terrible de los azotes que siguieron a la etapa preconstitucional. Resulta que a la sombra de aquellos caudillos que sinceramente se sublevaron contra Victoriano Huerta, aspirando a fundar un régimen de derecho que garantizara la libertad individual y social de los mexicanos, surgieron por doquier bandas de facinerosos, salteadores y ladrones, cuyo único fin era el crimen y la satisfacción más refinada de sus bajos instintos. La gente que abundaba en campos y poblados, miserable e ignorante, se les unía gustosa, quizás para vengar recónditos agravios de terratenientes y agiotistas, o llevar comida y ropa a sus familias. Lo cierto es que estas facciones de bandidos, fuertes a veces en miles de hombres, asaltaban ciudades, volaban trenes, destruían estaciones ferroviarias y cables telegráficos y telefónicos, incendiaban rancherías enteras y se apoderaban de cuantos recursos había a la mano; y con la misma rapidez con que se les veía en plena depredación, desaparecían sin dejar más rastros que sus crímenes, se esfumaban como fantasmas, sin que el gobierno pudiera cogerlos para restablecer el orden. Aun más, algunos sujetos como Jesús Cíntora y Anastasio Pantoja, que algún servicio prestaron al principio a la causa de la legalidad, cuando vieron que la Revolución limitaba sus ambiciones, se volvieron latrofacciosos. "El Chivo Encantado" asoló los pueblos 191


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aledaños a la Laguna de Pátzcuaro sin encontrar gente que se le opusiera. Pero el más feroz de todos ellos, el más sanguinario y brutal fue, sin duda, Chávez García. Vamos a ceder la palabra a un testigo de aquella época aciaga, el escritor don José Valdovinos Garza, uno de los nicolaitas de la generación de 1913, cuya estrecha amistad conservamos hasta su muerte, ocurrida hace poco. "…A partir de la derrota villista, que tuvo lugar en los campos del Bajío, toca a Michoacán vivir no ya días gloriosos que hicieran recordar su gran pasado histórico, sino la época más aciaga de su existencia y la más absurda, que inexplicablemente se prolonga desde mediados de 1915 hasta fines de 1918, salpicada toda ella con la sangre derramada por el torvo personaje central de esos años de pesadilla: José Inés García Chávez, azote de nuestro sufrido Estado durante todo ese largo periodo de tiempo, hasta que murió víctima de la influenza española que asoló el país en el año de dieciocho. "José Inés García Chávez, extraordinario bandolero —especie de Gengis Kan generalmente conocido por Chávez García o simplemente Inés, cualquiera de cuyas denominaciones ponía pavor en el ánimo— era, en la época de sus correrías, un hombre que frisaba en los treinta años, muy bajo de estatura, moreno, ojos oblicuos, pómulos salientes, pañoso, de escaso bigote y muy corto de cuello. Vestía indefectiblemente pantalón de charro, coleto de cuero, sombrero de anchas alas y paliacate rojo a guisa de corbata. Por demás está decir que fue consumado jinete y que su cuadra se componía de ejemplares de bella estampa y gran calidad. De todos los que montaba fueron famosos un alazán dozalvo, un rosillo y un prieto con estrella blanca en la frente. Este último era su preferido para los combates. "Chávez García es considerado como el más peligroso y sanguinario guerrillero de la historia de México y, en cierta forma, superior a Villa, ya que no contaba, en el reducido territorio en que operó, con las montañas de la Sierra Madre de los Estados de Chihuahua y Durango, en donde el Centauro del Norte se remontaba en los días adversos para protegerse y reorganizar sus legiones. Tampoco disponía Chávez García, como Villa, de puertos marítimos o fronterizos por los cuales poder recibir auxilios en elementos de guerra. Todo el tiempo que Inés operó en Michoacán sin tregua ni descanso y sin haber sufrido jamás una derrota de la que no pudiera rehacerse inmediatamente, lo hizo en un escenario geográfico que 192


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carece absolutamente de condiciones propicias para mantener una campaña de tan larga duración, o sea en el propio corazón de la República, donde Michoacán colinda con los Estados de Guanajuato y Jalisco. Y todo esto, sin salir nunca del cerco dentro del cual se revolvía constantemente acosado por numerosas fuerzas federales bien equipadas y fogueadas, como que todas procedían de los frentes de batalla de la Revolución. "Durante el tiempo de sus correrías, que comprende más de tres años ininterrumpidos, asaltó todas las poblaciones de Michoacán — con excepción de Morelia—, y otras de los Estados circunvecinos, habiendo sido muy contadas las que escaparon de caer en sus manos. Así mismo saqueó e incendió la totalidad de las estaciones ferrocarrileras existentes en el Estado y toda clase de instalaciones a lo largo de las vías. El castigo a que sometía las plazas que capturaba guardaba relación directa con la resistencia que sus defensores le oponían. Al caer aquéllas en su poder, dedicábase a cometer todo género de delitos inimaginables, entre los cuales sobresalía el estupro, del que sus hordas habían hecho una salvaje especialidad. Todavía se recuerdan con horror las bacanales con que celebró sus triunfos en muchas poblaciones en las que la soldadesca se dedicó a saciar sus apetitos bestiales con las vírgenes de la localidad. "Uno de esos lugares fue Tacámbaro. Allí una vez vencida la heroica resistencia que opusieron sus habitantes, la chusma se entregó a toda clase de excesos, de preferencia a violar mujeres. Entre las dantescas escenas que allí tuvieron lugar, una de las más estrujantes fue el suicidio colectivo de un grupo de muchachas a quienes los vándalos sorprendieron escondidas dentro de un teatro, ocultas en la galería. Enloquecidas de pavor, prefirieron morir, arrojándose al vacío, antes que sufrir la brutal afrenta de aquellos repugnantes sátiros. Desde esa fecha infausta, al grupo de señoritas suicidas se les designa con el nombre de las 'Vírgenes de Tacámbaro". "En Huango (hoy Villa Morelos), otra de las poblaciones martirizadas, se repitieron las mismas escenas con la variante de que, no obstante que los vecinos rindieron las armas sin combatir ante las promesas que les hicieron de que serían respetados sus hogares, las violaciones se realizaron a la vista de los propios familiares de las víctimas. De la casa de una infeliz madre, en cuya presencia habían sido ultrajadas sus hijas, Chávez García ordenó a sus secuaces que le llevaran para el monte —en donde pernoctaría aquella noche— a la única que sus hordas había respetado merced a 193


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su corta edad, pues apenas contaría unos trece años. Mas cuando la madre desolada pedía al sátiro, entre gritos y sollozos desgarradores, que no cometiera aquella nueva infamia con su pequeña hija, pues que todavía era una niña, el bandolero respondióle con diabólica sorna: '¿Niña?, es lo que vamos a ver'. "En Degollado, población del Estado de Jalisco, famosa por la belleza de sus mujeres, que también tuvo, en alguna ocasión, la osadía de hacer resistencia en vez de acceder a las peticiones de armas y dinero formuladas por Chávez, tomada que fue a sangre y fuego, los vándalos triunfantes procedieron con lujo de crueldad y de sadismo con las jóvenes de la localidad. En una palabra, no hubo poblado, grande o pequeño, en todo el territorio comprendido dentro de la zona sojuzgada por los chavistas, que escapara a la furia de aquellas hordas desenfrenadas. "El dominio de Chávez García en el Estado de Michoacán llegó a ser por largas temporadas casi absoluto. Puede decirse que los gobernantes de la entidad, principalmente el último de ellos, don Pascual Ortiz Rubio, sólo eran gobernadores de la ciudad de Morelia. Miles de hombres diseminados en el Estado, sin otro programa que el de satisfacer sus instintos primitivos, se paseaban a su gusto y sabor por todos los ámbitos del territorio michoacano sembrando el terror y la muerte. Y así como las cabezas de la Hidra mitológica renacían a medida que eran cortadas, el monstruo chavista también resurgía intacto después de cada revés, para reanudar al momento su fechorías con mayor saña y con más refinada crueldad…" 102 "Uno de los combates más encarnizados que el ejército federal libró contra Chávez García, tuvo lugar en Pátzcuaro, defendido heroicamente por el general Benigno Serrato. En esta memorable acción las condiciones en que se encontraba Serrato eran tan inferiores con respecto a su atacante, que sólo su prestigio y su reconocido valor pudieron salvar a la población de una verdadera catástrofe. Para el ataque de más de mil chavistas fogueados y engreídos por los éxitos que por aquellos días venían acumulando, la defensa contaba escasamente con ochenta hombres entre soldados y policías. Durante todo el día se combatió con encarnizamiento. Y cuando la población se encontraba ya casi en su totalidad en poder de Chávez y la defensa reducida exclusivamente al cuartel en donde Valdovinos Garza, José. Tres capítulos de la política michoacana, México, 1960, pp. 12 a 16. 102

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luchaba personalmente Serrato, su presencia de ánimo le permitió romper el sitio y tomar la iniciativa convirtiendo en victoria, por medio de audaces contraataques y hábiles estratagemas, una derrota segura que hubiera tenido todas las proporciones de un desastre irreparable. Así fue como Pátzcuaro, la más típica y, tal vez, también, la más rica en historia de las ciudades michoacanas, gracias a la calidad militar de su defensor, se salvó esta vez de haber sufrido el castigo de Tacámbaro y la afrenta a que las hordas chavistas sometían a las poblaciones que caían en su poder".

OTRA VERSIÓN SOBRE EL ATAQUE CHAVISTA A PÁTZCUARO A mediados de abril del presente año, poco antes de entrar en prensa estos Apuntes, hicimos un viaje a Pátzcuaro incluyendo algunos pueblos de sus alrededores, con objeto de confirmar, rectificar o ampliar datos de cuanto aquí narramos, entrevistando a vecinos idóneos, revisando archivos oficiales y particulares y fotografiando sitios importantes para la historia. En esa entusiasta búsqueda fuimos auxiliados eficazmente por el secretario del Ayuntamiento, don Roberto Pita Cornejo, por su ayudante Chucho y un fotógrafo de la dirección de Turismo del Estado de Michoacán, José Carlos Herrera Soria. Pita Cornejo, persona de extraordinaria buena voluntad y amante de la cultura, nos puso desde luego en contacto con el teniente coronel Ildefonso Herrera Elvira, veterano de la Revolución a quien todo mundo llama en Pátzcuaro el Chamaco Herrera; militar que, según los documentos que tuvimos a la vista expedidos por la Secretaría de la Defensa, fue quien decidió la derrota del bandolero José Inés Chávez García el 16 de junio de 1918, y, por consiguiente, el triunfo del 73 Batallón de Línea que en tal fecha mandaba el entonces coronel Benigno Serratos. El teniente coronel Herrera Elvira nos entregó para su examen el original de un testimonio expedido el 9 de octubre de 1964 por el general de división Rafael A. Barba González, del departamento de Historia de la Secretaría de la Defensa Nacional, por el que se da cuenta del hecho de armas de referencia y se reconoce la importante 195


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intervención de Herrera Elvira, a quien en recompensa se otorgó la condecoración del "valor heroico" de primera clase. De este documento copiamos textualmente los puntos relativos que dicen: "…Hecho un estudio de la solicitud y de los antecedentes del interesado, así como de la historia del extinto 73 Batallón de Línea, con el fin de resolver si el C. mayor de caballería Ildefonso Herrera Elvira, por el hecho de armas que tuvo lugar el 16 de junio de 1918, en la ciudad de Pátzcuaro, Michoacán, se ha hecho acreedor a la recompensa que pretende, aparece: "I. Que el actual mayor de caballería Ildefonso Herrera Elvira, el 16 de junio de 1918, ostentaba el grado de subteniente del 73 Batallón de Línea, con matriz en la ciudad de Pátzcuaro, Mich., a las órdenes del entonces coronel Benigno Serratos. "II. Que según aparece del ocurso dirigido al C. Presidente de la República, por más de cuatrocientos vecinos de la ciudad de Pátzcuaro, Mich., el 8 de septiembre de 1939, se registró un hecho de armas de notoria trascendencia para la salvación de aquella población, en circunstancias que fuerzas rebeldes en número de más de mil ochocientos hombres mandados por Inés Chávez García, habían logrado posesionarse de la ciudad, después de provocar un sinnúmero de incendios y de haber diezmado a los mejores elementos que resistían desesperadamente en el cuartel bajo las órdenes inmediatas del mencionado coronel Serratos. "III. Que inesperadamente se escuchó el silbato de una locomotora y toques de corneta por diferentes puntos de la ciudad, viéndose aparecer tropas por distintos rumbos, que a paso veloz hacían nutrido fuego de fusilería y que proferían gritos, vitoreando, indistintamente, a diferentes corporaciones del Ejército Nacional. Que esta hábil y atrevida estratagema, dio como resultado la huida de las fuerzas de Inés Chávez García, permitiendo así que las tropas del gobierno "atacantes" en cooperación con las fuerzas defensoras recuperasen la plaza. "IV. Que del testimonio de los habitantes de la ciudad de Pátzcuaro, Mich., aparece, que el autor de tan brillante hecho de armas, fue el entonces subteniente y hoy mayor del Ejército Ildefonso Herrera Elvira, quien con cuarenta hombres, que a sus órdenes formaban la escolta del tren ordinario procedente de Uruapan, Mich., y que por falta de topa estaba integrada por varios cornetas, puso en fuga a las 196


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hordas del cabecilla Inés Chávez, salvando de esa manera a la población de una segura destrucción, la vida de numerosos habitantes, el saqueo acostumbrado, el honor de las mujeres y los restos de las fuerzas militares que resistían, entre quienes se encontraba el entonces coronel Benigno Serratos. "V. Que los hechos anteriores aparecen corroborados por la publicación periodística que fue insertada en la revista "Sucesos para todos" número 211 de 16 de febrero de 1937, por lo cual el hecho de armas de referencia se ha hecho del dominio nacional; que está comprobado por los CC. General de división Anacleto López Morales y coronel de caballería Avelino Núñez Gómez, según certificados adjuntos a la documentación recibida en esta asesoría, que justifican, que los hechos narrados por los habitantes de la ciudad de Pátzcuaro, Mich., son absolutamente ciertos. "VI. Que a fojas 8 del expediente del interesado existe un certificado expedido el 3 de abril de 1925, por el entonces general de brigada Benigno Serratos, en que dicho jefe declaró que el entonces subteniente Ildefonso Herrera Elvira, participó en el combate que fuerzas a su mando libraron el día 16 de junio de 1918, contra la gente a las órdenes de Inés Chávez García. Que a fojas 22, 214, 241, 280 y 287 del mismo expediente, esta secretaría reconoce la participación del interesado en tal hecho de armas, encontrándose justificado lo mismo, en el historial del 73 Batallón de Línea. "VII. Que los habitantes de la ciudad de Pátzcuaro, Mich., en la solicitud que elevaron ante el C. Presidente de la República, piden al C. Primer Magistrado de la Nación se sirva acordar una recompensa consistente en un ascenso o una condecoración para estimular el acto meritorio que realizó el interesado. Que el C. Presidente de la República turnó a la superioridad la solicitud de los habitantes de Pátzcuaro, Mich., para que ésta resolviera y que es por motivo de la instancia del interesado, mayor Ildefonso Herrera Elvira de 3 de junio del corriente año, quien da lugar al presente dictamen. "Visto todo lo anterior y considerando: I. "Que la documentación a que se ha hecho referencia, se desprende, que el autor de la victoria obtenida por las fuerzas del Ejército Nacional, en el combate que tuvo lugar en la ciudad de Pátzcuaro, Michoacán, el 16 de junio de 1918, contra las fuerzas de Inés Chávez García, fue el entonces subteniente y hoy mayor de caballería Ildefonso Herrera Elvira… 197


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II. "Que de la misma documentación aparece comprobado, que el actual mayor de caballería Ildefonso Herrera Elvira, con cuarenta hombres derrotó a fuerzas superiores a mil ochocientos hombres, habiendo rescatado a tropas del 73 Batallón, que se encontraban muy comprometidas y recuperando la plaza de Pátzcuaro, Mich. "Por tanto: "Si el interesado ha satisfecho los requisitos establecidos por las fracciones IV y VII de los artículos 25, 43 y 44 de la Ley de Ascensos y Recompensas del Ejército y la Armada Nacionales, por analogía y con objeto de estimular en el soldado la iniciativa, el cumplimiento del deber, la constancia y el valor heroico, virtudes que el interesado acreditó poseer en el hecho de armas que tuvo lugar en la ciudad de Pátzcuaro, Michoacán, el 16 de junio de 1918, el suscrito estima que la superioridad debe conceder al mayor de caballería Ildefonso Herrera Elvira, protagonista de aquella hazaña, la condecoración de valor heroico de primera clase".

El dictamen anterior fue firmado por el licenciado y coronel Fernando Cuén, asesor legal de la Secretaría de la Defensa. El lector podrá deducir ahora con absoluta certeza, quién es el verdadero autor de la victoria que en aquella fecha salvó a los habitantes de Pátzcuaro de una dura afrenta; al mismo tiempo que reconocer el mérito de un militar valeroso que, por modestia, nunca ha querido usufructuar en bienes materiales, algo sagrado, como son el cumplimiento del deber y el honor del Ejército Nacional. Chávez García y sus secuaces fueron combatidos durante tres años por jefes del prestigio de Enrique Estrada, Lázaro Cárdenas, Juan F. Azcárate, Anacleto López, Gonzalo Novoa, el intrépido José Carrillo Arriaga, Francisco Urbalejo, José María Tapia, Norzagaray, Dávila Magaña, Albañes y Rivera, sin que, como llevamos dicho, lograran derrotarlo del todo, pues murió en su cama, de influenza española, en 1918. Ante tal estado de cosas ¿qué obra material o qué mejora podía emprenderse en Pátzcuaro o en el mismo resto de la entidad michoacana?.

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FIN DEL CAUDILLAJE. COMIENZA LA RECONSTRUCCIÓN En 1920 comienza la reconstrucción; pero todavía esperan al país días amargos y dolorosos. Por diez años más después del triunfo del Plan de Agua Prieta, la república se convulsiona (la rebelión Delahuertista de 1923-1924 causa la pérdida de muchos y muy valiosos mexicanos; las intentonas rebeldes de Serrano y Gómez de 1927; el asesinato del presidente electo Álvaro Obregón en 1928; y, por último, la asonada escobarista de 1929); pero a pesar de ello se da fin al caudillaje y principia una era de "gobiernos de instituciones y leyes", para usar la célebre frase del Presidente Calles. En 1929 se funda el Partido Nacional Revolucionario (después Partido de la Revolución Mexicana y ahora Partido Revolucionario Institucional) que acaba con el "viejo estilo" y pone las bases para una verdadera reconstrucción política, económica y social del país. Las empresas acometidas en el tercer decenio, en medio de los conflictos señalados, se multiplican espectacularmente a partir de 1930. El Banco de México inaugurado el 31 de agosto de 1925 acrecienta sus reservas; se construyen más sistemas de riego; se aumenta el número de escuelas centrales agrícolas (luego prácticas de agricultura y hoy tecnológicas agropecuarias) y de normales campesinas; se intensifica considerablemente en todo el país la acción de las escuelas rurales iniciada por el gobierno del Presidente Obregón. Se otorga autonomía a la Universidad Nacional de México (1929); se promulga la Ley Federal del Trabajo (1931); se reforma la Carta Magna para dar paso a la educación socialista (1934); se funda el Instituto Politécnico Nacional (1937) y se nacionaliza la industria petrolera en 1938. De este febril resurgimiento participa, desde luego, Pátzcuaro. Con excepción de algún Ayuntamiento, todos, quien más, quien menos, se han preocupado hasta la fecha de que, sin menoscabo de las aportaciones valiosas del progreso, conserve su sello prehispánico y colonial, sus bellezas naturales únicas y la admirable sencillez de su gente. La división territorial asignaba al municipio de Pátzcuaro en 1940, los siguientes centros de población: Ajuno (pueblo), Ajuno 199


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(estación de ferrocarril), El Álamo, Aranjuez, Buena Vista, La Cacana, Cnachucho, Los Cerritos, Conrémbaro, El Crucero, Cuanajo, Chapultepec, Charahuén, Era de Farías, La Fundición, Gehuanhuachén, Las Granadas, Güipio Alto, Huecorio, Huiramangaro, Ibarra, Jamuquén, Isla de Janitzio, El Manzanillal, Molino del Refugio, Molino de San José, Nopalerita, Nueva York, Ojos de Agua, Pátzcuaro (ciudad cabecera), Pátzcuaro (estación de ferrocarril), El Pinito, Potrerillos, La Presa, Pueblo Nuevo, Puerto de Cadena, El Refugio, Ruiz, San Bartolo Pareo, San José, San Miguel, San Pedro Pareo, Santa Ana, Santa Juana, Santiago, La Tereta, El Tecolote, Tecuena, La Tinaja, La Troje, Tupátaro, Isla de Urandén de Morales, Isla de Urandén de Morelos, Las Vigas, La Vinita, Yunuén, Yuretzio, El Zapote, Zentzénguaro, Zirangua, Zitúnero de Corona y Zurumútaro. La población total del municipio era en tal fecha de 18,959 habitantes, de los cuales correspondían a la ciudad de Pátzcuaro 8,150. El IX censo de población de 1970 atribuye sólo a la cabecera municipal 17,299 habitantes, (hoy tiene cerca de 27,000), lo cual da una idea de su desarrollo en los últimos años. Para el presente año de 1978 el municipio ha perdido doce poblados, a saber: El Álamo, Aranjuez, Las Granadas, Nopalerita, Nueva York, El Pinito, Ruiz, Santiago, El Tecolote, Tupátaro, Las Vigas y Zirangua. Los compensó con Urandén de Carián, La Lagunita, Las Palomas, San Juan Tumbio, La Vitela, Agua Nueva, Los Pozos, Potrero de Álvarez y Nueva Puerta de Cadena que ahora pertenecen a su jurisdicción. El municipio limita al norte con las municipalidades de Huiramba y Tzintzuntzan; al sur con Santa Clara del Cobre o de los Cobres; al oriente con Acuitzio y parte de Tzintzuntzan; y al poniente con Erongarícuaro y el Lago de Pátzcuaro. Pátzcuaro está unida actualmente al resto del país y del extranjero por ferrocarril, carreteras y líneas telegráficas y telefónicas. Su industria artesanal es importante y su comercio muy activo. Cuenta con oficinas federales de Hacienda y Correos, escuelas primarias, comerciales y de enseñanza media. En abril de 1940 el Presidente Cárdenas inauguró el Primer Congreso Indigenista Interamericano al que concurrieron delegaciones de todos los países 200


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de América; funciona también en Pátzcuaro con bastante éxito, en la "Quinta Eréndira" obsequiada para el efecto por su propietario general Lázaro Cárdenas, el Centro Regional de Educación Fundamental para la América Latina, fundado en 1951. En el templo de San Francisco se llevó a escena en 1941, con la mayor propiedad, la ópera "Tata Vasco" del musicólogo michoacano Miguel Bernal Jiménez, acto al que asistieron el Gobernador Félix Ireta Viveros; el entonces Secretario de Educación Pública, Luis Sánchez Pontón, y numerosos funcionarios de los gobiernos federal y del Estado. Pero lo que más atrae las miradas de propios y extraños sobre Pátzcuaro, es su belleza típica. Ubicada a una altitud de 2,174 metros sobre el nivel del mar, rodeada de bosques, cubierta con un cielo azul, casi siempre despejado, y toda la ciudad saturada de una brisa suave, olorosa a pinos y madroños, la convierten en un paraíso ideal para la meditación y el descanso. Tomás Rico Cano, el gran poeta de Esta niebla encendida, le cantó de esta bella manera en un momento de delicada inspiración: El canto se deshace cuando llego a la orilla de ti, ciudad del agua que retrata el cielo. Mi voz en vez de asir tu viento, se me clava en la sangre y en el pulso. Y la sangre y el pulso y las miradas —asombrados los ojos— se llenan de tus calles silenciosas, de tus plazas inmensas, de tus torres y cúpulas sonoras y, sobre todo, de ese viento antiguo donde flota el recuerdo de un subversivo obispo. Por el agua nacida de las manos fatigadas de Vasco de Quiroga, por el fuego encendido en sus palabras, —látigo y luz, espada y flor tarasca— por sus sueños para un "Nuevo Mundo", 201


PABLO G. MACÍAS

toda tú, ciudad de malvas y cantera, tienes fragancia generosa de hogar no abandonado, de cantarito nuevo, de tejocote que mojó la lluvia. Que no la pierdas nunca, michoacana mestiza, de redes y de fruta, de silencio y campanas sometidas. Y antes de que se apaguen los fulgores del metal silencioso de tus aguas, dejadme pronunciar, siquiera, el nombre insurgente, rotundo, de tu gran mexicana: ¡Gertrudis Bocanegra! Marcha de honor, clarines y tambores, y tormenta y marea sobre tu lago anunciarán, quizá no muy distante, que no has muerto, encina de mi pueblo —mujer de bronce y de tzinapu vivo—, y que habrás de luchar de nueva cuenta contra los "gachupines" de este siglo y los que quieren opacar, ¡ingenuos!, la rosa de tu sangre y de tu ejemplo. Pátzcuaro de blasones y geranios, de guares y de brisas, de color y pregones cada viernes, ya me voy de tus calles y tu cielo pero me llevo, sí, ¡quién me lo quita! el más fresco jazmín de tu recuerdo. En marzo de este año, León Chertorifsky, miembro de una cadena periodística extranjera, publicó este retablo de la ciudad prócer: "Al oír hablar de Pátzcuaro, inmediatamente lo asociamos con las imágenes que producen los botes de los pescadores meciéndose plácidamente en las aguas de su hermoso lago, cual graciosas y 202


PÁTZCUARO

frágiles mariposas que escapan de un cuento de hadas y en la noche ejecutan místicas danzas de amor. "Pero Pátzcuaro también es realidad, y su gente tranquila y amable, de simple vida provinciana, vive en un ambiente donde la belleza surge espontánea con sonidos melodiosos de campanas, de armoniosos cantos de aves que se mezclan entre sus bellos portales de cantera, sus soleadas placitas llenas de árboles y de pájaros, sus riachuelos cantarines, sus calles angostas y empedradas, sus rinconadas pletóricas de leyendas tarascas, sus suntuosas y elegantes residencias del tiempo de la Colonia y sus noches de serenata y mujeres hermosas. "Desde la entrada a Pátzcuaro se advierten sus imágenes maravillosas, su aroma que flota en el aire parece avivarse como advirtiendo al visitante que ha llegado a un sitio creado para regalo a todos los sentidos del ser humano. "Pátzcuaro es una evocación a la vida sencilla, sin complicaciones. Aun se pueden escuchar el fino trote de los burros que temprano se dirigen al mercado cargados de mercancías, el apresurado caminar de los niños que con el bulto de libros atado a la espalda acuden a la escuela, y el de los panaderos que con prodigioso equilibrio portan sobre sus cabezas los inmensos canastos llenos de blanco y sabroso pan. Bajo su cielo azulado y terso, y un abrigo acogedor… ¡Qué encantador es andar, con las manos en los bolsillos del pantalón, puestos el pensamiento en la historia y la imaginación en la poesía de los siglos idos… recobrando sus fuerzas para comunicar nuevo vigor a nuestro espíritu".103

Aparte de los personajes que a medida en que se desarrolla la historia van desfilando por estas páginas, en Pátzcuaro han visto la luz primera, entre otros: Agustín Abarca, sacerdote, se le considera el más eminente orador sagrado que ha producido Michoacán; Juan B. Buitrón, sacerdote y escritor, entre sus obras figura Apuntes para servir a la historia del Arzobispado de Morelia; Silvano Carrillo y Cárdenas, obispo; Juan Gómez de Navarrete, jurisconsulto y político; Rafael Gómez, periodista y literato, miembro correspondiente de la Real Academia Española; Manuel Heras, fraile, poeta y educador; María 103

Excélsior. Sección de rotograbado. México, 12 de marzo de 1978. 203


PABLO G. MACÍAS

Concepción Jáuregui, poetisa; María de Jesús Lloreda, poetisa; Rafael Nambo, sacerdote y escritor, fue abad y protonotario de la Basílica de la Salud de Pátzcuaro; Benito Ortiz, músico; José de Jesús Ortiz, sacerdote, obispo de Chihuahua y arzobispo de Guadalajara; Estanislao Romero, compositor de música; Ruperto Zamora, médico cirujano y escritor, sobresale su estudio intitulado Alopatía, Homeopatía y Docimetría; Miguel Zincúnegui, general republicano, desempeñó también puestos de representación popular; Raúl Arreola Cortés, escritor, crítico literario, periodista y maestro, destacan sus obras Infancia y Juventud de Juárez, Epitacio Huerta, soldado y estadista y Melchor Ocampo, paladín de la revolución liberal; Antonio Arriaga Ochoa,104 jurisconsulto, educador e historiador, director del Museo Michoacano y director del Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec, entre sus obras figura La patria recobrada; doctor Gabriel García, benefactor; Rafael García Munguía, médico cirujano, benefactor de la clase humilde de Pátzcuaro; José Carrillo Arriaga, político; y Salvador, Rafael y Gabriel Ochoa Rentería, también políticos; doctor Felipe Mendoza, cardiólogo; Antonio Salas León, escritor; Susana Guízar, cineactriz, son famosas sus películas Alejandra, Jesusita en Chihuahua y Noches de Ronda; Fernando Ruiz Solórzano, sacerdote, maestro, prosecretario del arzobispado de Michoacán, canónigo de la catedral de Morelia y Arzobispo de Yucatán. Representó las nuevas tendencias de la iglesia católica anticipándose aun a las resoluciones del II Concilio Ecuménico Vaticano. El 20 de julio de 1944 la ciudad de Pátzcuaro lo declaró hijo predilecto; Edmundo Ugalde Verduzco, jurisconsulto; Fernando Mendoza, actor; Joel López Ruiz, educador; Luis I. de la Parra, musicólogo; Rafael Zamora Valdés, compositor de

En una casa del portal chaparro situada al oriente de la Plaza Vasco de Quiroga, fue colocada recientemente una placa conmemorativa que dice: "Ilustre maestro Antonio Arriaga Ochoa, defensor del patrimonio michoacano e impulsor de la cultura nacional, nació en esta casa el 21 de enero de 1913. Falleció en la ciudad de México el 24 de enero de 1974. Instituto de Investigaciones sobre el Hombre. Mario González Ulloa. Guadalupe Pérez San Vicente". 104

204


PÁTZCUARO

música; José Ignacio Árciga, sacerdote, obispo de Legione y arzobispo de Morelia. Todos ellos, por las aportaciones que han dado a la cultura, al progreso del terruño o al bienestar social, esperan el examen sereno del investigador para colocarlos en el sitio definitivo que les corresponde en la historia. AYUNTAMIENTOS DE PÁTZCUARO A PARTIR DE 1911 A partir del año de 1911 el municipio de Pátzcuaro ha sido gobernado por los siguientes Ayuntamientos:105 AÑO

PRESIDENTES MUNICIPALES Tiempo de ejercicio

REGIDORES Y SÍNDICOS

1911

IGNACIO CORONA Del 16 de Sept. de 1911 al 22 de enero de 1912

Rafael Alcocer Ramón Carranco Jesús Díaz Barriga Gabriel Solórzano José Solórzano S. Juan M. Moreno Octaviano Cortés Apolonio Ponce José Díaz Barriga Nicolás Jiménez Alberto García Francisco Escamilla

1912

RAFAEL DÍAZ BARRIGA

Rafael Alcocer

El autor formuló la lista tomando los nombres, fechas y periodos de ejercicio de los libros de actas que se guardan en el archivo de la presidencia municipal de Pátzcuaro, para cuyo efecto contó con la eficaz colaboración del secretario del ayuntamiento, don Roberto Pita Cornejo y el diligente "Chucho". 105

205


PABLO G. MACÍAS

Del 22 de enero de 1912 al 13 de abril de 1912

Ramón Carranco Miguel Corona Juan M. Moreno Nicolás Jiménez Octaviano Cortés

1912

JUAN M. MORENO Del 14 de abril de 1912 al 15 de mayo de 1912

Rafael Alcocer Ramón Carranco Jesús Díaz Barriga Apolonio Ponce de León

1913

CESÁREO RANGEL Del 1º de julio de 1913 al 16 de Sept. de 1913

Rosendo Saucedo O. Aurelio Pérez Pedro Delgado Rafael Mendoza Jesús Escamilla Rafael Pérez Miguel Corona Tomás Torres

1913

DR. GABRIEL GARCÍA Del 16 de Sept. de 1913 al 15 de enero de 1914

Profr. Ramón Caballero Dr. Nicolás Luna Lic. Agustín Larragoiti Francisco Arriaga Luis Ortiz Lascano Juan M. Moreno

1914

LUIS ORTIZ LASCANO Del 15 de enero de 1914 al 2 de mayo de 1914

Dr. Gabriel García Profr. Ramón Caballero Dr. Nicolás Luna Rafael Saucedo Juan M. Moreno Lic. Agustín Larragoiti

1914

DR. GABRIEL GARCÍA 2 de mayo de 1914 al

Profr. Ramón Caballero Rafael Saucedo

206


PÁTZCUARO

9 de junio de 1914 PROFR. RAMÓN CABALLERO

Juan M. Moreno Francisco Arriaga Lic. Agustín Larragoiti

1914

Del 10 de junio de 1914 al 25 de julio de 1914

Rafael Saucedo O. Francisco Arriaga Juan M. Moreno Lic. Agustín Larragoiti

1914

RAMÓN CARRANCO Del 7 de Sept. de 1914 al 23 de Sept. de 1914

Rafael Alcocer Francisco L. Alcázar Cesáreo Rangel

1914

ALBERTO MARTÍNEZ Del 24 de Sept. de 1914 al 7 de noviembre de 1914

Ramón Carranco Rafael Alcocer Francisco L. Alcázar Profr. Ramón Caballero

1914

RAMÓN CARRANCO Del 8 de noviembre al 21 de noviembre de 1914

Rafael Alcocer Francisco L. Alcázar Nicolás Ugalde Juan M. Moreno

1914

RAFAEL ALCOCER Del 22 de noviembre al 7 de enero de 1915

Francisco L. Alcázar Ramón Caballero Cesáreo Rangel Juan M. Moreno Nicolás Ugalde Juan Moreno

1915

IGNACIO CORONA Del 8 de enero de 1915 al 16 de enero de 1915

Rafael Alcocer Francisco Alcázar Nicolás Ugalde Juan Moreno

1915

PROFR. RAMÓN CABALLERO

Ignacio Corona Ramón Carranco 207


PABLO G. MACÍAS

Del 17 de enero de 1915 al 30 de enero de 1915

Francisco L. Alcázar Nicolás Ugalde Juan M. Moreno

1915

IGNACIO CORONA Del 31 de enero de 1915 al 16 de mayo de 1915

Rafael Alcocer Francisco L. Alcázar Nicolás Ugalde Juan M. Moreno

1915

FRANCISCO L. ALCÁZAR Del 17 de mayo de 1915 al 31 de mayo de 1915

Nicolás Ugalde Juan M. Moreno Rafael Díaz Barriga Juan Díaz Barriga

1915

IGNACIO CORONA Del 1º de junio de 1915 al 5 de abril de 1916

Cesáreo Rangel Juan M. Moreno Rafael Díaz Barriga Juan Díaz Barriga

1916

J. REFUGIO ALCOCER Del 5 de abril de 1916 al 27 de mayo de 1916

Joaquín Sánchez A. José Caro Nicolás Ugalde Dr. Luis G. Arriaga Cleofas Hernández Lic. Martín Medrano (Sind.)

1916

JOAQUÍN SÁNCHEZ A. Del 28 de mayo de 1916 al 27 de marzo de 1917

José Caro Nicolás Ugalde Dr. Luis G. Arriaga Cleofas Hernández Lic. Martín Medrano (Sind.)

1917

JOSÉ DÍAZ OLIVARES Del 28 de marzo de 1917 al 16 de mayo de 1917

José Ramos Chávez Profr. Ramón Caballero Maurilio Flores Jesús Zavala Lic. Leopoldo Gallegos

208


PÁTZCUARO

(Sind.) 1917

MELESIO MORA Del 17 de mayo de 1917 al 25 de junio de 1917

Ramón Caballero Maurilio Flores Regino Mejía Jesús Zavala

1917

JOSÉ DÍAZ OLIVARES Del 26 de junio de 1917 al 9 de julio de 1917

Ramón Caballero Maurilio Flores Regino Mejía Jesús Zavala

1917

Profr. RAMÓN CABALLERO Del 10 de julio de 1917 al 28 de julio de 1917

Lic. Agustín Larragoiti Jesús Zavala Regino Mejía Eduardo Guízar

1918

REGINO MEJÍA En el libro se menciona que es Interino del 1º de junio de 1918 al 19 de junio de 1918

Diódoro Torres Ignacio Toledo José Suárez Sosa Ignacio Solchaga José Amézquita Jesús Amezcua Lic. Martín Medrano(Sínd.)

1918

DIÓDORO TORRES Cubre Into. del anterior Del 20 de junio de 1918 al 26 de julio de 1918

Ignacio Toledo José Suárez Sosa Ignacio Solchaga José Amézquita Jesús Amezcua Lic. Martín Medrano(Sínd.)

1918

JOSÉ AMÉZQUITA Cubre Into. del anterior Del 26 de julio de 1918 al 22 de enero de 1919

Ignacio Toledo José Suárez Sosa Ignacio Solchaga Jesús Amezcua Lic. Martín Medrano(Sínd.)

209


PABLO G. MACÍAS

1919

IGNACIO CORONA Interino Del 23 de enero de 1919 al 8 de octubre de 1919

Ramón Caballero Eduardo Alcaraz Crescencio Acosta J. Jesús Cortés J. Jesús Barriga

1919

DIÓDORO TORRES Del 9 de octubre de 1919 al 21 de diciembre de 1919

Ramón Caballero Eduardo Alcázar Crescencio Acosta J. Jesús Cortés J. Jesús Barriga

1919

J. JESÚS BARRIGA Interino Del 22 de diciembre de 1919 al 1º de enero de 1920

Ramón Caballero Eduardo Alcázar Crescencio Acosta J. Jesús Cortés Ignacio Corona (Síndico)

1920

EDUARDO ALCÁZAR Interino Del 22 de diciembre de 1919 al 5 de enero de 1920

J. Vicente Calderón J. Jesús Mendoza Árciga José Carrillo Arriaga Manuel Mendiola Miguel León

1920

JOSÉ VICENTE CALDERÓN Del 5 de enero de 1920 al 20 de marzo de 1920

José Carrillo Arriaga (Sínd.) Jesús Mendoza Manuel Mendiola Miguel León

1920

MIGUEL LEÓN Del 21 de marzo de 1920 al 16 de abril de 1920

Manuel Mendiola José Pimentel Galdino Rubio José Carrillo Arriaga (Sínd.)

1920

MANUEL MENDIOLA Del 17 de abril de 1920 al

José Pimentel Galdino Rubio

210


PÁTZCUARO

20 de agosto de 1920

Nicolás Jiménez (Síndico)

1920

JOSÉ PIMENTEL Interino Del 21 de agosto de 1920 al 25 de octubre de 1920

Manuel Mendiola Galdino Rubio José Carrillo Arriaga (Sínd.)

1920

JOSÉ VICENTE CALDERÓN Del 26 de octubre de 1920 al 1º de enero de 1921

Jesús Mendoza Árciga Manuel Mendiola Nicolás Jiménez José Carrillo Arriaga (Sínd.) Miguel León

1921

JOSÉ CARRILLO ARRIAGA Del 1º de enero de 1921 al 3 de octubre de 1921

José Suárez Sosa (Síndico) José Ramos Chávez Miguel León Rafael Torres José Vicente Calderón Regino Mejía

1921

RAFAEL TORRES Interino Del 5 de octubre de 1921 al 14 de noviembre de 1921

José Carrillo Arriaga José Vicente Calderón José Ramos Chávez Miguel León Regino Mejía José Suárez Sosa (Sínd.)

1921

JOSÉ VICENTE CALDERÓN Interino Del 14 de noviembre de 1921 al 10 de diciembre de 1921

José Carrillo Arriaga Rafael Torres Regino Mejía José Suárez Sosa (Sínd.)

1921

RAFAEL TORRES Del 10 de diciembre de 1921 al 1º de enero de 1922

José Suárez Sosa (Síndico) José Carrillo Arriaga José Vicente Calderón José Ramos Chávez Regino Mejía

211


PABLO G. MACÍAS

1922

JOSÉ MA. GUÍZAR Del 1º de enero de 1922 al 10 de febrero de 1922

José Suárez Sosa José Ramos Chávez Rafael Torres Alberto García Abarca Ciro Contreras (Síndico)

1922

JOSÉ SUÁREZ SOSA Interino Del 10 de febrero de 1922 al 12 de febrero de 1922

Darío Solís José Ramos Chávez Rafael Torres Alberto García Abarca Ciro Contreras (Síndico) Darío Solís

1922

MAURILIO FLORES Interino Del 12 de febrero de 1922 al 13 de marzo de 1923

Rafael Torres Alberto García Ciro Contreras (Síndico) José Suárez Sosa

1923

LUIS ORTIZ LAZCANO Del 13 de marzo de 1923 al 2 de junio de 1923

Ciro Contreras Maurilio Flores Nicolás Ugalde Luis R. Tafoya Mauro Martínez Alberto García Abarca

1923

MAURILIO FLORES Interino Del 2 de junio de 1923 al 31 de diciembre de 1923

Ciro Contreras Nicolás Ugalde Luis R. Tafoya Mauro Martínez Alberto García

1924

JOSÉ PIMENTEL Del 1º de enero de 1924 al 11 de enero de 1924

J. Jesús Murguía Adalberto Gutiérrez Rafael García Juan B. Carbajal Pablo Mejía

212


PÁTZCUARO

Nicolás Ugalde 1924

NICOLÁS UGALDE Interino Del 11 de enero de 1924 al 28 de enero de 1924

J. Jesús Murguía Adalberto Gutiérrez Dr. Rafael García Juan B. Carbajal Pablo Mejía

1924

JUAN B. CARBAJAL Interino Del 28 de enero de 1924 al 1º de febrero de 1924

Pablo Mejía Nicolás Ugalde Dr. Rafael García Adalberto Gutiérrez Jesús Murguía

1924

JOSÉ PIMENTEL Del 1º de febrero de 1924 al 31 de diciembre de 1924

Pablo Mejía Nicolás Ugalde Adalberto Gutiérrez Juan B. Carbajal J. Jesús Murguía Dr. Rafael García

1925

MAURILIO FLORES Del 1º de enero de 1925 al 9 de mayo de 1925

Amado Espinosa (Sínd.) Pablo Mejía Dr. Rafael García Adalberto Gutiérrez Manuel Mendiola Juan B. Carbajal

1925

PABLO MEJÍA Interino Del 9 de mayo de 1925 al 14 de junio de 1925

Amado Espinosa (Síndico) Dr. Rafael García Adalberto Gutiérrez Manuel Mendiola Juan B. Carbajal

1925

MANUEL ESCOTO Del 15 de junio de 1925 al 1º de enero de 1926

Marcos Ponce Manuel Mendiola Nicandro Alcázar

213


PABLO G. MACÍAS

Miguel Rodríguez 1926

ILDEFONSO SÁNCHEZ Del 1º de enero de 1926 al 21 de enero de 1926

Marcos Ponce Manuel Mendiola Regino Mejía Ramón Huerta

1926

RAMÓN HUERTA Del 22 de enero de 1926 al 10 de mayo de 1926

Regino Mejía Manuel Mendiola Marcos Ponce (Síndico) Ramón Huerta Herminio Salas

1926

ILDEFONSO SÁNCHEZ Interino Del 11 de mayo de 1926 al 8 de noviembre de 1926

Manuel Mendiola (Síndico) Regino Mejía Ramón Huerta

1926

MANUEL MENDIOLA Interino Del 9 de noviembre de 1926 al 3 de marzo de 1927

Marcos Ponce Ramón Huerta Herminio Salas

1927

JOSÉ PIMENTEL Del 3 de marzo de 1927 al 31 de marzo de 1927

Maurilio Flores Amado Espinosa Diódoro Torres (Síndico) Luis G. Ochoa

1927

MAURILIO FLORES Del 31 de marzo de 1927 al 5 de julio de 1927

Amado Espinosa Diódoro Torres (Sínd.) Luis G. Ochoa

1927

JOSÉ PIMENTEL Del 5 de julio de 1927 al 17 de septiembre de 1927

Maurilio Flores Amado Espinosa Diódoro Torres (Sínd.) Luis G. Ochoa

214


PÁTZCUARO

1927

JUAN B. CARBAJAL Del 17 de septiembre de 1927 al 29 de febrero de 1928

Rafael Cortés Nicolás Ugalde Roberto López J. Pablo Mejía José Bustos

1928

SANTIAGO HERNÁNDEZ Del 29 de febrero de 1928 al 21 de junio de 1928

Juan B. Carbajal Rafael Cortés Rentería Nicolás Ugalde José Bustos Roberto López

1928

RAFAEL CORTÉS R. Del 16 de junio de 1928 al 21 de junio de 1928

Juan B. Carbajal Nicolás Ugalde José Bustos Roberto López

1928

ENRIQUE M. RAMOS Del 21 de junio de 1928 al 31 de diciembre de 1928

José Pimentel Manuel Escoto Maurilio Flores José Ramos Chávez Amado Espinosa Salvador Mondragón

1929

AMADO ESPINOSA Del 1º de enero de 1929 al 18 de febrero de 1929

José Pimentel Maurilio Flores Manuel Mendiola Alejandro Pizá José Carrillo Arriaga José Ma. Ochoa Pablo Mejía

1929

JOSÉ CARRILLO ARRIAGA Interino Del 18 de febrero de 1929 al 6 de mayo de 1929

Repiten los anteriores

215


PABLO G. MACÍAS

1929

PASCUAL ABARCA Interino Del 6 de mayo de 1929 al 18 de septiembre de 1929

Repiten los anteriores

1929

MARCIANO R. PEÑA Del 18 de septiembre de 1929 al 31 de diciembre de 1929

Repiten los anteriores

1930

MANUEL ESCOTO Del 1º de enero de 1930 al 13 de enero de 1930

Amado Espinosa (Síndico) Manuel Mendiola Alejandro Rizo Pablo Mejía José Ramos Chávez

1930

JOSÉ RAMOS CHÁVEZ Del 13 de enero de 1920 al 31 de diciembre de 1930

Alejandro Rizo Amado Espinosa Manuel Mendiola Manuel Escoto

1931

MANUEL ESCOTO Del 1º de enero de 1931 al 19 de mayo de 1931

José Ramos Chávez Amado Espinosa Aureliano Zepeda Octaviano Castillejo José Ramos Chávez

1931

JOSÉ RAMOS CHÁVEZ Del 19 de mayo de 1931 al 8 de junio de 1931

Amado Espinosa Aureliano Zepeda Octaviano Castillejo José Ramos Chávez

1931

MANUEL ESCOTO Del 8 de junio de 1931 al 17 de agosto de 1931

José Ramos Chávez Amado Espinosa Aureliano Zepeda Octaviano Castillejo José Ramos Chávez

216


PÁTZCUARO

1931

JOSÉ RAMOS CHÁVEZ Del 17 de agosto de 1931 al 11 de noviembre de 1931

Amado Espinosa Aureliano Zepeda Octaviano Castillejo José Ramos Chávez

1931

MANUEL ESCOTO Del 11 de noviembre de 1931 al 31 de diciembre de 1931

José Ramos Chávez Amado Espinosa Aureliano Zepeda Octaviano Castillejo

1932

PEDRO PIZÁ MARTÍNEZ Del 9 de enero de 1932 al 28 de abril de 1932

Pedro S. Talavera Carlos Bartolo Octaviano Castillejo Antonio de la C. Medina

1932

PEDRO S. TALAVERA Del 28 de abril de 1932 al 31 de diciembre de 1933

Pedro Pizá Martínez Carlos Bartolo Octaviano Castillejo Antonio de la C. Medina

1933

Sacramento VILLASEÑOR Del 1º de enero de 1933 al 31 de diciembre de 1933

Rafael Alcocer E. J. Jesús Villa Castro Carlos Bartolo Pedro S. Talavera

1934

GABRIEL ARRIAGA Del 1º de enero de 1934 al 8 de marzo de 1934

Sacramento Villaseñor Jesús Villa Castro José Ramos Orta Ing. José de la Luz López

1934

JOSÉ RAMOS ORTA Del 8 de marzo de 1934 al 16 de marzo de 1934

Ing. José de la Luz López Jesús Villa Castro Sacramento Villaseñor

1934

GABRIEL ARRIAGA Del 16 de marzo de 1934 al

Sacramento Villaseñor Jesús Villa Castro

217


PABLO G. MACÍAS

31 de diciembre de 1934

José Ramos Orta Ing. José de la Luz López

1935

JOSÉ RAMOS CHÁVEZ Del 1º de enero de 1935 al 31 de diciembre de 1935

Gabriel Arriaga Manuel Escoto Luis G. Ochoa Ing. José de la Luz López

1936

PEDRO S. TALAVERA Del 1º de enero de 1936 al 31 de diciembre de 1936

Norberto Alcántar Amador Gutiérrez José M. Orta José Ramos Chávez

1937

NORBERTO ALCÁNTAR Del 1º de enero de 1937 al 31 de diciembre de 1937

José M. Orta Faustino Reyes Julio Gómez Pedro S. Talavera

1938

PEDRO S. TALAVERA Del 1º de enero de 1928 al 11 de mayo de 1938

José Hernández Faustino Reyes Gilberto Calderón Julio Gómez

1938

FAUSTINO REYES Del 11 de mayo de 1938 al 12 de junio de 1938

José Hernández Gilberto Calderón Julio Gómez

1938

PEDRO S. TALAVERA Del 12 de junio de 1938 al 13 de septiembre de 1938

Faustino Reyes José Hernández Gilberto Calderón Julio Gómez

1938

GILBERTO CALDERÓN Del 13 de septiembre de 1938 al 31 de diciembre de 1938

Faustino Reyes José Hernández Julio Gómez

1939

MANUEL M. MENDIOLA

José Hernández

218


PÁTZCUARO

Del 1º de enero de 1939 al 31 de diciembre de 1939

Antonio Alejandre Donato Cruz Gilberto Calderón Felipe Pizá

1940

PEDRO RÍOS GONZÁLEZ Del 1º de enero de 1940 al 9 de julio de 1940

José Zamudio J. Isaac Flores José Talavera Genaro Barrera

1940

JOSÉ ZAMUDIO Del 9 de julio de 1940 al 31 de diciembre de 1940

J. Isaac Flores José Talavera Genaro Barrera

1941

JOSÉ ZAMUDIO Reelección Del 1º de enero de 1941 al 21 de de abril de 1941

Agustín Hinojosa Ángel García Guillermo Valdez Isaac Flores

1941

AGUSTÍN HINOJOSA Interino Del 21 de abril de 1941 al 25 de abril de 1941

Ángel García Guillermo Valdez Isaac Flores

1941

ÁNGEL GARCÍA Del 25 de abril de 1941 al 31 de diciembre de 1941

Agustín Hinojosa Ángel García Guillermo Valdez Isaac Flores

1942

ÁNGEL GARCÍA Reelección Del 1º de enero de 1942 al 31 de diciembre de 1942

Agustín Hinojosa Guillermo Valdez Rafael Ochoa Rentería Ramón Ávila

1943

ÁNGEL GARCÍA Reelección Del 1º de enero de 1943 al

Ramón Ávila Rafael Ochoa Rentería Francisco Acosta

219


PABLO G. MACÍAS

3 de enero de 1943

Gilberto Calderón

1943

RAFAEL OCHOA R. Del 3 de enero de 1943 al 31 de diciembre de 1943

Ramón Ávila Francisco Acosta Marcelino Solorio

1944

MAURILIO FLORES Del 1º de enero de 1944 al 31 de diciembre de 1944

Francisco Acosta Cristóbal Aguilar Bulmaro Reyes

1945

J. Mª. OCHOA RENTERÍA Del 1º de enero de 1945 al 31 de diciembre de 1945

J. Jesús Rodríguez Corona Maurilio Flores Cristóbal Aguilar Bulmaro Reyes

1946

JULIO TENA SOLCHAGA Del 1º de enero de 1946 al 1º de noviembre de 1946

Gustavo Mota Blas Neri J. Ma. Ochoa Rentería Cristóbal Aguilar

1946

J. JESÚS RGUEZ. CORONA Del 1º de noviembre de 1946 al 20 de diciembre de 1946

J. Ma. Ochoa Rentería Gustavo Mota Blas Neri

1946

AGUSTÍN HINOJOSA Del 20 de diciembre de 1946 al 31 de diciembre de 1946

Blas Neri Gustavo Mota

1947

BENJAMÍN ORDONIA Del 1º de enero de 1947 al 19 de febrero de 1947

Alfredo Manríquez Adolfo Oseguera Rosalío Téllez Agustín Magaña

1947

LUIS ORTIZ LAZCANO Del 19 de febrero de 1947 al 31 de diciembre de 1947

Joaquín Arreola (Síndico) Luis Obregón Ernesto Olivo Casimiro Rodríguez

220


PÁTZCUARO

1948

RAFAEL OCHOA R. Del 1º de enero de 1948 al 31 de diciembre de 1948

1949

MANUEL BORBOLLA Del 1º de enero de 1949 al 31 de diciembre de 1949

1950

MAURILIO FLORES O. Del 1º de enero de 1950 al 31 de diciembre de 1950

Rafael Ochoa Rentería Manuel Borbolla José L. Vizcaíno Diego Díaz Barriga

1951

DR. BENITO MENDOZA N. Del 1º de enero de 1951 al 31 de diciembre de 1951

Alfredo Manríquez S. (Sínd.) Antonio Mejía Martínez Gilberto Pizarro Domínguez J. Jesús Sánchez

1952

ANTONIO MEJÍA M. Del 1º de enero de 1952 al 31 de diciembre de 1952

Alfredo Manríquez (Sínd.) Gilberto Pizarro Benito Mendoza Nambo J. Jesús Sánchez

1953

ALFREDO MANRÍQUEZ S. Del 1º de enero de 1953 al 31 de diciembre de 1953

Antonio Mejía Martínez Benito Mendoza Nambo Gilberto Pizarro J. Jesús Sánchez

1954

GUSTAVO OSEGUERA H. Del 1º de enero de 1954 al 31 de diciembre de 1954

Armando Espinosa Gustavo Mota Chávez Rafael López Saucedo Esperanza García de Rodicio

1955

ESPERANZA GARCÍA DE R. Del 1º de enero de 1955 al

Rafael López Saucedo (Sínd.) Armando Espinosa Álvarez

221

Casimiro Rodríguez José. L. Vizcaíno Ernesto Olivo Diego Díaz Barriga Rafael Ochoa Rentería Maurilio Flores Diego Díaz Barriga José L. Vizcaíno


PABLO G. MACÍAS

15 de octubre de 1955

Gustavo Mota Chávez Gustavo Oseguera Huerta

1955

Tte. Corl. RAFAEL LÓPEZ S. Del 15 de octubre de 1955 al 28 de noviembre de 1955

Armando Espinosa Álvarez Gustavo Mota Chávez Gustavo Oseguera Huerta

1955

ESPERANZA GARCÍA DE R. Del 28 de nov. de 1955 al 27 de diciembre de 1955

Rafael López Saucedo Armando Espinosa Álvarez Gustavo Mota Chávez Gustavo Oseguera Huerta

1955

GUSTAVO MOTA CHÁVEZ Interino Del 27 de diciembre de 1955 al 31 de diciembre de 1955

Rafael López Saucedo Armando Espinosa Álvarez Gustavo Oseguera Huerta

1956

RAFAEL LÓPEZ SAUCEDO Del 1º de enero de 1955 al 3 de agosto de 1956

Esperanza García de Rodicio Amado Espinosa Álvarez Gustavo Mota Chávez Gustavo Oseguera Huerta

1956

AMADO ESPINOSA A. Interino Del 3 de agosto de 1956 al 31 de diciembre de 1956

Esperanza García de R. Gustavo Mota Chávez Gustavo Oseguera H.

1957

MIGUEL DÍAZ BARRIGA Del 1º de enero de 1957 al 31 de diciembre de 1958

Manuel Ochoa S. Raúl Silva Zaragoza Antonio Salas L. Inocencio Alejandre

1959

MANUEL OCHOA S. Del 1º de enero de 1959 al 31 de diciembre de 1959

Miguel Díaz Barriga Inocencio Alejandre Jesús Servín Servín Santiago Paz Ríos

222


PÁTZCUARO

1960

J. LUIS CARRILLO FRAGA Del 1º de enero de 1960 al 31 de diciembre de 1961

1962

PABLO MELCHOR LÓPEZ Del 1º de enero de 1962 al 18 de abril de 1962

1962

ALFREDO MANRÍQUEZ S. Interino Del 18 de abril de 1962 al 31 de diciembre de 1962

Gabriel Adame (Síndico) Pablo Melchor López

1963

JORGE STAMATIO LÓPEZ Del 1º de enero de 1963 al 31 de diciembre de 1965

Enrique Suárez Torres Wenceslao González Ávila Rodolfo Sánchez Z. (Sínd.) Salvador Molina Burgos Raúl Silva Zaragoza Juan Morales Cruz

1966

AVELINO VALENCIA O. Del 1º de enero de 1966 al 31 de diciembre de 1967

Martha Díaz B. (Sínd.) Lic. Eduardo Quintana R. Profr. Aristeo Vargas Cruz Rafael Patricio Cruz Salvador Molina Saavedra Cristóbal Aguilar Rauda

1968

GABRIEL OCHOA R. Del 2 de enero de 1968 al 31 de diciembre de 1968

Aristeo Vargas Cruz Salvador Molina S. J. Jesús Pérez H. Rafael Patricio Cruz Martha Díaz Barriga (Sínd.)

1969

EFRÉN TALAVERA G. Del 1º de enero de 1969 al 14 de enero de 1971

Luis Ramírez Molina Profra. Caritina Mendoza H. Lic. Arturo Mota Chávez

223

José Arriaga Barrera (Sind.) Gabriel Adame Cerda Alfredo Manríquez S. Pablo Melchor López Alfredo Manríquez Sandoval Gabriel Adame Cerda (Sínd.) José Arriaga Barrera José Luis Carrillo Fraga


PABLO G. MACÍAS

Salvador Hernández F. Salvador de Jesús B. José Reyes Servín 1971

Lic. ARTURO MOTA CH. Del 14 de enero de 1971 al 31 de diciembre de 1971

Luis Ramírez Molina Profra. Caritina Mendoza H. Salvador Hernández F. Severo Sosa Cuiriz José Reyes Servín

1972

ALFREDO PIMENTEL R. Del 1º de enero de 1972 al 31 de diciembre de 1974

Dr. Eudoro García A. (Sínd.) Pedro Delgado Mota Profr. Manuel Salas Lozano Salvador Molina Burgos Miguel Guzmán García Maurilio Flores Ochoa

1975

GABRIEL OCHOA R. Del 1º de enero de 1975 al 31 de diciembre de 1977

Damián Román Hdez. (Sínd.) Epitacio Melchor López Manuel Sánchez Cortés Esperanza Vargas A. Avelino Duarte Aguilar Rafael Rodríguez A.

1978

J. LUIS GARCÍA FLORES

Santiago Paz Ríos (Sínd.) Ing. Heliodoro Barriga H. Pedro Delgado Mota Martha Guerrero Dueñas Jorge Pita Arroyo Miguel Guzmán García

EL LAGO, SUS ALREDEDORES Y SUS ISLAS Al pie de la eminencia donde se yergue la ciudad de Pátzcuaro, se halla su Lago, de agua dulce y potable, encerrado dentro de un bello 224


PÁTZCUARO

paisaje que forman su propio vaso, sus islas, los cerros que lo circundan y los pueblecillos diseminados por toda la ribera. En las verdiazules aguas se reproducen las siguientes variedades de peces: pescado blanco, perca negra, acúmara, tiruhs, cuerepo, sardina y mojarra, así como el camarón chico y el ajolote. Pescado blanco: Es un pez de muy fina carne que por sí solo bastaría para dejar bien sentada la fama del Lago como depósito pesquero; llega a medir algunas veces hasta más de cincuenta centímetros. Se cree vulgarmente que tiende a escasear debido a que es devorado por la perca negra, variedad introducida hace unos cuatro decenios; pero más bien puede tratarse de un ardid comercial para elevar su precio, que en la actualidad es bastante alto. Perca negra: En Pátzcuaro se le conoce con el nombre de trucha, de sabor agradable. Los michoacanos están ya habituados al sabor del pescado blanco y por eso no aprecian mucho esta variedad. Fue aclimatada en el lago de Pátzcuaro por orden del general Lázaro Cárdenas durante su periodo gubernamental en el Estado. Acúmara: Esta variedad, no muy abundante, es de exquisito sabor, distinto a las dos anteriores. En la época apropiada, que son los meses de febrero, marzo y abril, únicos en que verdaderamente es comible, carga una especie de caviar que constituye un bocado sabroso. Achoque o ajolote: Es éste un anfibio cuya piel contiene gran cantidad de aceite; se usa en la preparación medicinal conocida con el nombre de "jarabe de achoque", la que, según parece, es magnífico para las enfermedades de los bronquios y del pulmón, así como tónico reconstituyente. Esta especie está desapareciendo. Charare o charal: Es el mismo pecesillo tan abundante en el lago de Cuitzeo y que en éste también abunda. Tienen las mismas características e importancia comercial. Otras variedades: El cuerepo, la sardina y la mojarra son escasos aunque de buen gusto; en cambio el camarón no es apetecible. Todas las anteriores variedades, principalmente el pescado blanco y el llamado trucha, constituyen la principal fuente de vida de los habitantes de las islas y de los pueblos ribereños. Dentro del lago se encuentran cinco islas: Janitzio (Janicho), Jarácuaro (Xarácuaro), La Pacanda (Pacandan), Yunuén (Yunían) y 225


PABLO G. MACÍAS

Tecuana. Además existían los islotes llamados Urandenes, San Pedrito y la Taza China, los cuales por el bajo nivel de las aguas alcanzado en los últimos tiempos, se unieron a la costa. Las riberas del lago están llenas de centros de población, los cuales, en orden progresivo, partiendo de la Estación del Ferrocarril rumbo al oriente y siguiendo el contorno, son éstos: POBLADOS

CABECERA MUNICIPAL

Estación del Ferrocarril Estación Limnológica Huecorio Tzentzénguaro Sta. Ana Chapitiro (antiguo Parechoripitiro) San Pedro Pareo Tócuaro Arócutin Uricho Erongarícuaro Puácuaro Opunguio San Andrés Tziróndaro San Jerónimo Purenchécuaro Santa Fe de la Laguna Quiroga Chupícuaro Tzintzuntzan Ucasanástacua Cucuchucho Eronspácuero Iguatzio o Hihuatzio Zurumútaro Escuela "Hijos del Ejército" Quinta "Eréndira"

Pátzcuaro " " " " " Erongarícuaro " " " " " Quiroga " " " " Tzintzuntzan " " " " Pátzcuaro " "

En el curso de estos Apuntes se mencionan varios de dichos lugares que fueron habitados por los pioneros de Hireti-Ticátame y sus 226


PÁTZCUARO

descendientes. Casi todos los pueblos ribereños conservan su sello típico y sus individuos hablan el antiguo idioma chichimeca aun cuando muy alterado por su mezcla con el español y otros dialectos. Cuando fue Gobernador de Michoacán el general Lázaro Cárdenas mandó construir una grandiosa estatua del generalísimo Morelos en la parte alta de la isla de Janitzio, desde la cual se domina todo el paisaje. Realizó la obra con cantera que fue llevada de Pátzcuaro, el escultor Guillermo Ruiz y el interior fue decorado por el pintor Ramón Alva de la Canal, con pasajes de la vida del héroe. Janitzio ha sido inmortalizado por el poeta Agustín Abarca, y por los músicos Silvestre Revueltas, Miguel Lerdo de Tejada y Agustín Lara; y los islotes por Gonzalo Chapela y Blanco. Los últimos cincuenta años han visto a Pátzcuaro enriquecer sus caracteres propios mezclados armoniosamente con el vertiginoso delante de nuestro tiempo. Por esto y porque deseamos presentar dentro de la brevedad de esta monografía, la imagen actual de aquel Pátzcuaro ceremonial del gran imperio chichimeca, reservamos para tratarlos en capítulos por separado los temas de economía, educación, turismo, salubridad, industria y otros conexos al municipio. P. G. M.

227


PABLO G. MACÍAS

CAPÍTULO X ENTRE EL AYER Y EL PRESENTE. RASGOS SOCIO-ECONÓMICOS (ÉPOCA CONTEMPORÁNEA) Situación geográfica de Pátzcuaro. Aspectos demográficos y sociales. Población económicamente activa e inactiva. El marco social. Importancia económica del municipio. Caminos y carreteras. Ferrocarriles. Transporte lacustre y telecomunicaciones. Producción agrícola. La explotación forestal. Silvicultura. Ganadería y aves de corral. La pesca y el comercio. Impuestos prediales.

SITUACIÓN GEOGRÁFICA. ASPECTOS DEMOGRÁFICOS Y SOCIALES

P

está situada a los 19º32 de latitud norte y 102º37 de longitud oeste del Meridiano de Greenwich. Se orienta al SO del lago que lleva su nombre y está a una altura aproximada de 2,150 metros sobre el nivel del mar, dentro de una cuenca cerrada en donde se unen las sierras de Pátzcuaro, Nahuatzen, Comanja y San Andrés. Rodean a la ciudad los cerros de la Cruz o Cerro Blanco y el Cerro del Estribo o del Calvario. En este último se localiza un hermoso y frecuentado lugar llamado "Balcón de Tariácuri", que ofrece un extraordinario panorama del lago y de los pueblos ribereños. El clima de Pátzcuaro es templado con temperatura media anual de 16º 4 C; en mayo llega a poco más de 20º y en enero baja a menos de 10. Su precipitación anual alcanza un promedio de 1,040 mm. Dista de México 375 kilómetros por carretera y 64 de Morelia. Está comunicada con Uruapan (65 Km.), Ario de Rosales (57 Km.); Tacámbaro (58 Km.), Erongarícuaro (18 Km.) y Santa Clara del Cobre (19 Km.) También hay ferrocarril a México y a Uruapan. ÁTZCUARO

228


PÁTZCUARO

La navegación en el lago es eficiente y fácilmente se puede ir a las islas de Janitzio, Yunuén, La Pacanda, Jarácuaro, Tecuén y Urandén. La ciudad se asienta sobre un terreno accidentado que da varios niveles a las calles, la mayoría de éstas de trazo irregular. La atraviesa el arroyo Guani. Diariamente llegan o salen de la ciudad alrededor de 650 autobuses de las líneas Galeana, Occidente, La Piedad Cabadas, Herradura de Plata, Tres Estrellas de Oro, Flecha Amarilla y Autotransportes Unión, que comunican a Pátzcuaro prácticamente con todas las ciudades del país. La belleza de la ciudad, sus antecedentes históricos, la calidad de sus variadas artesanías, su hermoso lago, su pescado blanco, sus comunicaciones y la gente misma, hacen de Pátzcuaro, un lugar de gran atractivo turístico que es visitado por millares de personas. De acuerdo al censo general de población y vivienda, en 1960 había en el municipio 34,408 habitantes y en la ciudad 18,427 y en el IX censo de 1970 se registraron 37,615 en el municipio y 24,700 habitantes en la ciudad, resultando un incremento de 8.6% y 25.4% respectivamente, con un índice de crecimiento de 4.5% en el municipio. En comparación con el crecimiento demográfico nacional en la década de 1960-1970 el cambio experimentado en la población fue mayor a la tasa promedio del país que fue 3.3%, por lo que se afirma que se trata de una región de crecimiento demográfico rápido en comparación con otras Localidades Urandén Yunuén Ajuno Molino del Refugio La Vitela Tecuena Las Cuevas Puerta de Cadena Buenavista El Crucero

Habitantes 355 181 1,279 460 152 47 235 500 246 79 229

Localidades Cuanajo El Refugio Ajuno Charahuén Huiramangaro Nocutzepu San Miguel Ch. S. Juan Tumbio Chapultepec

Habitantes 2013 224 476 390 1,111 828 308 1,428 416


PABLO G. MACÍAS

MOVIMIENTO SOCIAL La oficina de Estadística en México sólo tiene registrada la migración del año 1959 que asciende a 68 personas; en la actualidad no está registrado el número, pero suponemos que el movimiento de la población es alto, en virtud de que Pátzcuaro tiene gran interés turístico, que atrae a numerosas personas, principalmente a extranjeros; esporádicamente hay emigración de braceros y aunque es por corto tiempo se deja sentir este movimiento. Por otro lado el CREFAL como institución de carácter internacional, atrae numerosos estudiantes latinoamericanos cada año, generalmente en promedio de 100, así como a funcionarios extranjeros que visitan la institución como observadores. POBLACIÓN ECONÓMICAMENTE ACTIVA E INACTIVA El 47.24% de la población del municipio es menor de 14 años, es decir, económicamente inactiva. En algunos casos, los jóvenes empiezan a trabajar a edades tempranas (10 a 12 años), sin percibir salario. En lo que concierne a la población económicamente activa, 43% se dedica a labores agropecuarias. Otro porcentaje importante (23%) se dedica a la industria manufacturera, de la que señalaré la fabricación de muebles, tapetes, alquitrán de madera, aguarrás, dulces, rejas para frutas, tubos de concreto y la gente que se dedica a la importante industria de las artesanías. El 87% de la población económicamente activa percibe salarios menores a los $1,000.00 mensuales, con un promedio familiar de 8 personas.

230


PÁTZCUARO

SITUACIÓN ECONÓMICA Características Económicamente Activa Ocupados Desocupados Económicamente Inactiva Quehaceres domésticos Estudiantes Otros

Hombres

Mujeres

Total

%

11,421 7,774 168 3,479 288 1,836 1,355

11,723 1,804 107 9,812 8,251 1,333 288

23,144 9,578 275 13,291 8,539 3,169 1,583

38.8 16.0 .4 22.3 14.3 5.3 2.4

MARCO SOCIAL ALIMENTACIÓN Y CALZADO En general, en el consumo de alimentos se aprecia una elevada ingesta de productos con un alto porcentaje en carbohidratos: tortilla, sopa, arroz y frijoles, los cuales se consumen a diario en contraste con la ingesta baja en productos eminentemente proteicos como la carne, leche, huevo. Existen alimentos propios de la zona como el pescado, que se consume en las riberas y las islas y en el resto de la población muy poco, debido a factores educativos y tradicionales. La alimentación está profundamente arraigada a las creencias y tradiciones de los pueblos, lo que la hace muy deficiente; a esto se agregan las limitaciones impuestas por las sociedades modernas, de las que sobresalen la falta de información y el escaso poder adquisitivo aunado a la explotación y el elevado costo de la vida. Se desconocen datos sobre el uso del calzado. VIVIENDA En 1970 había registradas en la ciudad un total de 6,274 viviendas, de las cuales 2,556 son de un solo cuarto, 2,903 con piso de cemento o mosaico y 815 de otros materiales. De este total, 3,673 cuentan con servicio de energía eléctrica. 231


PABLO G. MACÍAS

Cuentan con drenaje 2,148 casas (34.2%), agua entubada una población de 18,256 personas, que representa el 48.5% y con servicio de hidrante público el 24.7%. Sobresalen casas y edificios que conservan su estilo colonial, con grandes y hermosos patios, influencia de los españoles, como en la casa del gigante, casa del ayuntamiento, de los escudos, el museo de arte popular y otras.

ECONOMÍA A) IMPORTANCIA ECONÓMICA Y SOCIAL La economía de un país, de un estado o una región es notable cuando están desarrolladas las comunicaciones y los transportes. De la misma manera que las culturas que florecieron en las regiones tropicales de baja altitud, muchas de las culturas de las porciones más frías y secas se transformaron en zonas de singular interés, siendo éste el caso de las comunidades ribereñas del lago de Pátzcuaro, en donde los indígenas purépechas, herederos de una vigorosa historia y cultura, aun conservan patrones de subsistencias que de inmediato sugieren un ingenioso y complejo sistema de multiusos. Localizadas a orillas del lago, esas comunidades disfrutan de una ubicación estratégica (que de ningún modo debe ser interpretada como resultante de una elección al azar) que les permite utilizar, a un mismo tiempo, los riquísimos recursos de sus diferentes ecosistemas. Una comunidad típica del lago de Pátzcuaro utiliza los recursos de cuando menos dos ecosistemas naturales (el lago y el bosque de pinos y encinos), y de tres ecosistemas transformados (las hortalizas, los huertos y los cultivos). El lago les ofrece alimentos, forrajes y material para el diseño artesanal. El alimento, principalmente proteínas, se obtiene a través de la caza de cuando menos cuatro especies de patos: el pato triguero, el pato golondrino, el pato cuaresmeño y la gallareta, muchos de los cuales llegan a venderse al mercado de Pátzcuaro; de la captura de "achoques" o ajolotes y de la pesca de más de diez especies. 232


PÁTZCUARO

El forraje y los materiales para la artesanía, provienen de las plantas acuáticas que, de manera notable, abundan en las porciones más bajas del lago. De esta forma las principales especies de plantas tales como el tule, "la chuspata" y el carrizo, son utilizados tanto para la elaboración de cestos, sombreros, petates, canastos, etc., como para forraje, alimentación del ganado que es complementada con otras plantas acuáticas como el lirio y varios tipos de "hojilla", algunos desechos de los cultivos terrestres como el rastrojo, o la cáscara de frijol y algunos forrajes típicos como el "janamargo" y el "trébol". De esta forma se logra integrar un ingenioso y extraordinario sistema que permite a las comunidades ahorrar una gran cantidad de espacio al no tener que dedicar un área especial para el ganado, el cual cuenta con "pasto" dentro del lago. El bosque de pino y encino ofrece madera, leña, medicinas, fibra y resina, mientras que de las áreas dedicadas a la agricultura se obtienen los productos típicos como el maíz, el trigo, el frijol, etc., y de los huertos una enorme cantidad de frutos y hortalizas que constituyen un área de gran productividad que requiere de mucho cuidado, localizada a la orilla del lago, donde el suelo es rico en materia orgánica. En muchas ocasiones son irrigadas mediante un ingenioso implemento hecho a base de madera de pino, muy posiblemente de origen prehispánico. Sin temor a equivocarnos, podría asegurarse que el sistema de uso múltiple de los indígenas del lago de Pátzcuaro, constituye una de las estrategias más eficientes y productivas que se conocen. En nuestros días, los indígenas y mestizos continúan siendo mercaderes y su principal centro comercial es Pátzcuaro, donde los días de "tianguis" se concentran en apretada multitud para vender y comprar. Muchos se trasladan a los mercados de la ciudad de México y de otras poblaciones, a donde llevan variados productos procedentes de las diferentes localidades que integran el municipio. RESUMEN DE POBLADOS Ciudades Pueblos

1 14 233


PABLO G. MACÍAS

Ex haciendas Rancherías Ranchos Estaciones de F.C. Otras categorías TOTAL:

7 35 7 2 2 68

B) CAMINOS Y CARRETERAS La ciudad de Pátzcuaro fue fundada no se sabe exactamente qué año, pero debe haber sido antes de 1360. Sus habitantes realizaban sus movimientos de comunicación aprovechando el camino más accesible, principalmente entre las localidades de Tzintzuntzan, Erongarícuaro, Ihuatzio, Santa Fe y posteriormente, Tacámbaro y Uruapan. En la época de la colonia se utilizaron estos caminos que en realdiad eran veredas convertidas en caminos reales de terracerías, mismas que a través del tiempo empedraron para dar mayor acceso a sus atajos, pero ampliando su radio de acción por varias rutas como a Morelia por Tiripetío, a Ario de Rosales por Villa Escalante o Santa Clara del Cobre, ruta que se prolongaba hasta las costas de Michoacán; pero por caminos más sinuosos y difíciles del Estado, al Puerto de Maruata, que no funcionó normalmente por falta de movimiento marítimo. Estos mismos caminos coloniales fueron transformados después de la Revolución en carreteras que por su gran movimiento son por sí mismos de mucha importancia. Sucesivamente, la ciudad de Pátzcuaro se comunicó por esta vía en el año de 1938 por una carretera ramal que se desprende de la troncal 15 que va de México a Nogales, de la población de Quiroga, con el número cartográfico de la SOP, edición 1971 y con número 120 de Ario de Rosales y Tacámbaro; en la actualidad nuestra ciudad se encuentra comunicada con la ciudad de México, el Bajío y las costas michoacanas por una serie de carreteras que se comunican con las troncales. A Pátzcuaro-Morelia por Quiroga y Tiripetío con una distancia de 61 Km., Pátzcuaro-Uruapan, 62 Km., Pátzcuaro-Ario de 234


PÁTZCUARO

Rosales, 38 Km.; Pátzcuaro-Tacámbaro, 60 Km.; PátzcuaroErongarícuaro, 18 Km.; esta última de infraestructura que comunica a todo el lago de Pátzcuaro, precisamente por la ribera, con el fin de resolver no solamente los problemas económicos de la región lacustre, sino con el de incrementar el desarrollo turístico que es primordial en esta hermosa región; hay asimismo carreteras para el lago de Zirahuén, con una distancia de 22 Km., a la población de Cuanajo, con 17 Km.; a Pichátaro, 21 Km.; esta última con un pequeño tramo de 7 Km. de brecha, pero transitable en toda época del año. Por estos caminos circulan innumerables líneas de autotransportes de pasajeros, saliendo de esta ciudad a diferentes puntos, un autobús, cada cinco minutos; camiones de carga que transportan legumbres y productos alimenticios, con preferencia los días miércoles y jueves, normalmente camiones con madera, ganado, semillas y otros. VEHÍCULOS REGISTRADOS EN LA OFICINA DE TRÁNSITO 1977 Camiones 390

Automóviles 538

Bicicletas 365

Motocicletas 55

C) FERROCARRILES Igual que en todas las naciones del mundo y en algunas regiones de México el caso del ferrocarril fue anterior al de las carreteras modernas. A Pátzcuaro llegó el primer tren el año de 1884, extendiéndose el año de 1889 a la ciudad de Uruapan. Aunque en la actualidad hay transportes más rápidos, los ferrocarriles no han dejado de prestar su servicio, para cuyo fin tienen carga y pasajeros especiales. Diariamente pasan por esta ciudad 8 trenes, desde las 7.30 horas hasta las 21.25 horas, que prestan servicio de México, Pátzcuaro-Uruapan; Escobedo-Pátzcuaro-Uruapan y AcámbaroPátzcuaro-Uruapan, mismos que transportan pasajeros, fletes, express y el servicio postal. El servicio de pasajeros de pulman, primera especial, primera ordinaria y segunda clases. Sabido es que el transporte a través de los ferrocarriles es muy barato; sin embargo, tienen ingresos mensuales en esta estación de $130,000.00 por 235


PABLO G. MACÍAS

concepto de pasajeros; $100,000.00 por concepto de express; $500,00.00 de carga, como promedio. La estación de los ferrocarriles de esta ciudad es atendida por un jefe y cuatro empleados. D) TRANSPORTES LACUSTRES El lago de Pátzcuaro tiene algunas poblaciones en sus riberas como son: San Jerónimo, San Andrés, Oponguio, Erongarícuaro, Chupícuaro y las islas de La Pacanda, Yunuén, Tecuén, Jarácuaro y Janitzio que requieren de servicios especiales de lanchas y canoas; las islas y principalmente Janitzio tienen un servicio de lanchas que verifican 636 viajes mensuales aproximadamente a la isla de Janitzio, con un transporte de 19,490 pasajeros como promedio, registrándose mayor afluencia en la época de vacaciones puesto que el transporte es para los turistas en mayor cantidad. El precio de pasaje es de $12.00 para el turista y de $2.00 para las personas que viven en las islas. Generalmente todas las personas oriundas de las diferentes comunidades disponen de una canoa como vehículo de transporte para sus actividades de pesca y de traslado en cualquier momento y a donde lo deseen. Hay una sociedad de lancheros denominada "Lancheros del Lago de Pátzcuaro", con un total de 12 socios que tienen un servicio de 31 lanchas con cupo para 60, 50, 40 y 45 pasajeros; 18 lanchas son para 60 pasajeros. La distancia que hay de Pátzcuaro a la isla de Janitzio es de 8.5 Km., que se recorren en 30 minutos. Esta asociación de lancheros corresponde directamente a la Marina Mercante Nacional, que a su vez depende de la Secretaría de Marina. Esta Secretaría ha instalado en el embarcadero un servicio de dragado desde el año de 1966, por lo que el transporte ya no se ve interrumpido, ya que con una panga mecánica se mueven fácilmente los obstáculos y los muelles siempre están limpios. El capitán de puerto de esta ciudad es el señor Félix Guerra Loza.

236


PÁTZCUARO

E) TELECOMUNICACIONES Y CORREO El correo de la ciudad de Pátzcuaro es un servicio público que se encuentra en manos del Estado, establecido con los pueblos más alejados y de difícil acceso del país, así como con algunas ciudades del extranjero, principalmente de los Estados Unidos de Norteamérica, considerado como uno de los más eficientes de este ramo de la comunicación. La oficina cuenta con un administrador y 15 empleados. Este personal fue asignado con base en la población de hace 25 años, por lo que en la actualidad registra serias deficiencias para el reparto domiciliario en algunas calles y colonias que se han integrado a la población de nuestros días; además, la nomenclatura es inoperante a causa de la duplicidad numérica; hecho que complica la tarea de distribución que es básica en sus funciones. Se atienden actualmente giros postales, reembolsos ordinarios, servicio postal, vales, alquiler de cajas de apartado y venta de estampillas, con un promedio de $36,000.00 pesos mensuales. La conducción de la correspondencia se realiza en autobuses y ferrocarril con un movimiento ordinario de tres salidas y recepciones diarias. Hay una sucursal de este servicio que se atiende en la estación de los ferrocarriles, estando actualmente en trámite una agencia de correos para la isla de Janitzio, que resolverá las necesidades de comunicación por este medio, no sólo con los pobladores de la isla, sino con el turismo que la visita. Hay una agencia en la colonia San Lázaro. TELÉGRAFO Esta telecomunicación ha sido muy importante no solamente en el momento actual sino desde la época de la colonia, porque formó parte de un circuito de comunicación central en el país juntamente con el correo. Este circuito partía de la ciudad de México pasando por Cuernavaca, Taxco, Chilpancingo, Acapulco, Zihuatanejo, Arteaga, Inguarán, Ario de Rosales y Pátzcuaro, que venía siendo el centro de 237


PABLO G. MACÍAS

esta región, para continuar por Morelia, Zitácuaro, Toluca y México. Desde luego éstas eran las localidades más importantes, pero el servicio se prestaba a diferentes haciendas intermedias. Pátzcuaro fue un centro aduanal que requería del servicio telegráfico para sus movimientos. El manejo de la oficina de telégrafos está actualmente a cargo de Rafael Rodríguez Aguirre, que viene fungiendo como administrador desde hace 25, auxiliado por dos telegrafistas, un oficial administrativo, dos mensajeros y dos celadores. Este personal no se ha incrementado desde hace más de 40 años, que ha aligerado el trabajo gracias a la instalación de un teletipo "Cinemex" que fue instalado el 14 de junio de 1972, con servicio directo a la ciudad de Morelia e indirectamente a todas las poblaciones que cuentan con estas ventajas de comunicación en nuestro país. Como referencia se tiene que en diciembre de 1965 se despacharon 3,242 telegramas nacionales y 45 internacionales y en diciembre de 1977 hubo un giro de 3,282 telegramas nacionales, 41 internacionales. En 1965 las palabras enviadas fueron 47,725 en el mes de diciembre, mientras que en diciembre de 1977 el número de palabras fue de 537,510. Este medio de comunicación también presta servicios de telegramas por teléfono y de continuación por correo o propio. Maneja mensualmente más de dos millones de pesos como en el caso de diciembre de 1977 que fue de $2.044,310.00, mientras que en diciembre de 1975 la cantidad manejada fue tan sólo de $11,906.45. El servicio telegráfico abarca absolutamente a toda la población de la ciudad. La población periférica usa con menos frecuencia este servicio, por lo que los mensajeros concentran su repartición en el grueso de la masa de la ciudad. El ingreso que tienen los telégrafos es autosuficiente, no así en otras dependencias administrativas, donde la inflación nominal rebasa el ingreso, como en el caso de la administración de Correos, cuyo ingreso es de $36,000.00 y la nómina asciende a más de $80,000.00 pesos mensuales. TELÉFONOS Este servicio se extiende de esta ciudad a las poblaciones ribereñas como Erongarícuaro, Quiroga, Tzintzuntzan, Cuanajo, Opopeo, Villa 238


PÁTZCUARO

Escalante y Zirahuén, así como a diferentes puntos del país y del mundo, principalmente a Estados Unidos. Es alentador mencionar que a principio de este año se ha instalado el sistema automático en los aparatos domiciliarios y comerciales, así como la construcción de un edificio donde se encuentra la planta y oficinas centrales ubicadas en la calle de Ahumada Nº. 8. La población cuenta con un total de 758 aparatos, la instalación automática tiene también el servicio de LADA representado por la Compañía de Teléfonos de México, S. A. TELEVISIÓN, RADIO Y PRENSA La ciudad de Pátzcuaro, por su ubicación y altura sobre el nivel del mar (2,137 Mts.) facilita la recepción nítida de los canales televisivos de la ciudad de México, 2, 5 y 13, a partir de las 7 a las 11 horas el canal 2 y de las 15 a las 24 horas en los tres canales, por lo que la población que cuenta con estos aparatos se recrea y está informada de lo que acontece en el mundo. El radio es otro medio de mayor alcance en la ciudad y en la región, que desde 1950 se ha difundido y que con toda seguridad sería sumamente raro que algún hogar no contara con un radio receptor. Aquí hay una emisora comercial que opera en los 1.020 kilociclos de frecuencia registrada como XEXL, con 1,000 watts efectivos de potencia. En cuanto a la prensa se reciben todos los periódicos de edición capitalina, así como el periódico estatal La Voz de Michoacán que se distribuye desde temprana hora, no sólo en la ciudad sino en todas las poblaciones vecinas; existe asimismo la difusión de la prensa local por medio del periódico Crítica que aparece cada ocho días, los domingos. Sabido es que la prensa es el vehículo fundamental de la propagación de la cultura, así como de la comprensión nacional y del mundo, por lo que la amplia distribución de los diarios y revistas realizado por el correo, ha hecho posible el intercambio de conocimientos científicos tan necesario para el incremento de las relaciones humanas y el nivel de vida de la época que vivimos. 239


PABLO G. MACÍAS

PRODUCCIÓN AGRÍCOLA La producción en general es la transformación de los recursos naturales con el fin de satisfacer las necesidades indispensables para la existencia del hombre, a través de diferentes actividades que suministran sustento y materia prima para diferentes ramas de la industria; por lo cual los agricultores procuran superar las técnicas de los cultivos. Lamentablemente en esta región se practica la agricultura extensiva con características muy rudimentarias, como la yunta de bueyes, mulas y burros, utilizados como tiro y tracción, y aperos de labranza como el antiquísimo arado egipcio de palo, que se emplea para voltear los terrones en los surcos de las sementeras. Consecuentemente, las cosechas quedan sujetas a las inclemencias naturales del clima y del mismo suelo, a la falta de una técnica apropiada, tierras agotadas, a que en nuestra región el mayor porcentaje de los cultivos son de temporal, prolongadas sequías o abundantes lluvias, heladas prematuras, granizadas, etc. Razones todas por las que los cultivos son muy limitados y las pérdidas considerables en las diferentes clases de siembra. Sin embargo en los últimos años se ha intensificado la producción del campo con las promociones que realiza la Secretaría de Agricultura y Ganadería en las diferentes comunidades agrarias, sensibilizando a nuestros campesinos para que la mano de obra sea eficiente, apropiada y sobre todo oportuna, en el uso de fertilizantes y en el empleo de técnicas adecuadas. Para resolver estos problemas, el crédito que otorga el Gobierno Federal ha establecido instituciones como el Banco Nacional de Crédito Ejidal, ubicado en Santa Clara del Cobre, una agencia del Crédito Agrícola, y una más del Banco de Crédito Rural del Pacífico Sur, S. A., Sucursal "A" Pátzcuaro, Mich., que satisfizo 109 solicitudes de crédito a pequeños propietarios en 1976 y 177 en 1977; así como a 2,259 ejidatarios en 1976 y 2,766 en 1977, y autorizó para el ciclo Primavera-Verano 1977-78 un total de avío de: $5.690,245.00 pesos, de los cuales $4.352,100.00 fueron distribuidos en el sector ejidal, que representa el 76.48% y $1.338,145.00 a la pequeña propiedad, con un 23.52%. 240


PÁTZCUARO

Para el ciclo agrícola Primavera-Verano 1978, esta institución de crédito distribuye un total de avíos que asciende a $13.630,174.00, correspondiendo al sector ejidal $12.411,840.00 cifra que representa el 91.06%, y de $1.218,334.00 para la pequeña propiedad, que representa el 8.94%. Claramente se deduce en sólo 2 ciclos agrícolas la confianza entre los agricultores y el Banco de Crédito Rural del Pacífico Sur, S. A. CARACTERÍSTICAS DE LOS SUELOS Los suelos se clasifican en esta cuenca endorreica que escurre desde el poblado de San Gregorio, de la siguiente manera: Parte baja: suelos negros, aluviales a la orilla del lago, llanos, relativamente libres de piedra; laderas, cuyos suelos son variados, de tierra polvilla; sedimentarios de color rojizo amarillento y café, muy erosionados por las propias características que presentan las colinas y los cerros. Las tierras son de humedad, de temporal, de riego, de pastizal, de monte, áridas y semiáridas; condicionadas a la producción en cualquier época del año en la ribera del lago; consecuentemente, se barbechan todos los años, no así las tierras que se localizan en las faldas de los cerros, puesto que éstas, por la falta de una tecnología apropiada, se cultivan en un solo ciclo agrícola y en otro descansan (un 45% de las tierras de temporal) para que recobren sus propiedades químicas y orgánicas. Geológicamente la existencia de esta cuenca obedece a formaciones del cenozoico que influyeron poderosamente en su formación. Dentro de esta zona se encuentra el distrito de riego de Tzurumútaro donde se riegan 945 hectáreas, que depende del sistema de riego Morelia-Queréndaro, formado por los manantiales de Chapultepec y la alberca del Arroyo de Cadena. Los terrenos de riego de la ribera, en su mayor parte, se cultivan mediante sistemas de bombeo, y los menos a través del Plan Lerma. Esta Comisión realiza estudios de los suelos, tomados de diferentes lugares, y el puente eléctrico no registró porcentajes elevados de sales alcalinas que pudieran considerarse como factor limitante de la productividad. 241


PABLO G. MACÍAS

Existe otro sistema de riego en Quiroga que está bajo los auspicios administrativos de la Secretaría de Recursos Hidráulicos. La fertilidad de los suelos de esta región es muy variable; pero con toda honradez aseguramos que en su mayor parte son tierras sumamente erosionadas y agotadas debido al mal uso en la rotación de los cultivos y métodos inapropiados de prevenciones contra la pluviosidad. Con base en la tenencia de la tierra, los suelos agrícolas están repartidos principalmente en ejidos, y en parte, en propiedades privadas de carácter estatal y federal. Los ejidos registrados hasta la fecha son los siguientes: Colonia Revolución, El Calvario, Colonia Ibarra, San Lázaro, Tzurumútaro, Huecorio, Tzentzénguaro, Santa Ana, San Bartolo, Puerto La Cadena, Chapultepec y Erongarícuaro. Superficie que comprende la cuenca alta en donde se puede apreciar el uso de la tierra. Los más importantes productos agrícolas que se cultivan en la región son: maíz, trigo, frijol, papa, legumbres (repollo, lechugas, espinacas, zanahorias, cebollas, chiles, jitomates, calabazas, chilacayotes, coliflor, ejotes, rábanos, nabos y cilantro), forrajes en pequeña escala. El plan de experimentación triticali, mezcla de trigo y de centeno. Todas las legumbres se comercian en el tianguis de la ciudad desde el miércoles hasta el viernes, por lo que es muy difícil conocer el rendimiento con exactitud. Como en todos los rincones de nuestro país el maíz representa el cultivo principal, que únicamente nuestros técnicos le han dado en llamar monocultivo, tal vez por ser el alimento básico de la población mexicana. Cultivo

Rendimiento Precio por Valor de la por horas en Kilogramo producción Kgs. Maíz 1,050 3.10 3,255.00 Trigo 1,360 2.85 4,076.00 Frijol 680 8.50 5,780.00 Papa (200 Has.) 13,000 3.00 39,000.00 242


PÁTZCUARO

La riqueza agrícola presenta anualmente grandes pérdidas causadas por las diversas plagas y enfermedades que atacan a los cultivos, siendo hasta la fecha relativamente poco lo que se ha hecho para su prevención y combate, ya que los agricultores, en su gran mayoría, desconocen los remedios apropiados para ello; notándose, sin embargo, cierta reacción favorable, a causa de la política que ha venido desarrollando la S.A.G. y de R. H. La carencia de estadísticas imposibilita hacer una valoración de las mermas de producción a consecuencia de estos agentes, por cuyo motivo sólo señalaremos las principales, con sus efectos ruinosos y algunas recomendaciones, como ensayo, contra las plagas. Chahuixtle del trigo (Puccinia tritica) Esta enfermedad se presenta en las zonas trigueras, principalmente en la ribera del lago, por las condiciones de humedad y la presencia de nublados que favorece el desarrollo del hongo, que ataca tanto al tallo como a las hojas debilitando la planta, evitando, consecuentemente, un cabal rendimiento. Se recomienda como prevención y combate, la selección de variedades resistentes (trigos rojos) y la rotación de cultivos. Conchuela o Catarina del frijol (Epilachna corrupta) Se puede asegurar que no hay lugar donde no se cultive frijol en el cual no aparezca esta plaga, cuyos perjuicios son de consideración; no obstante esto, y la información que se difunde a través de la radio algunos domingos, gran parte de los agricultores le dan poca importancia, concretándose a levantar una cosecha considerablemente mermada. Se hace notar que casi la totalidad de las siembras de esta leguminosa está intercalada a la del maíz, por lo que su combate despreocupa menos a los agricultores. Para la destrucción de este insecto se emplean, ya sea el arseniato de magnesio o de calcio, mezclados con cal y agua en determinadas proporciones. 243


PABLO G. MACÍAS

Barrenito del chile (Anthonomus Eugenii) Es una de las plagas cuyo combate se dificulta, debido a que el insecto permanece en el fruto desde que es huevo y va creciendo en cuanto el fruto va madurando, y ya adulto trata de salir y barrena el producto, haciéndolo caer, o bien marchitándolo. Es recomendable la rotación de cultivos, con excepción del maíz, la limpieza y el uso de semillas precoces. Gusano de maíz (Heliothis armigar) Se observa la presencia de esta plaga al depositar la hembra sus huevecillos en las barbas del elote, en donde se transforma en larva, que es el estado de su vida en que ocasiona todo el daño. Los agricultores, en general, no ponen en práctica los medios que les recomiendan los agrónomos para su combate, por lo que sus efectos se van haciendo cada vez más notables. Tuzas (Sigmodon Sp.) Nuestros campos sufren grandes estragos por la presencia de este voraz roedor, cuya propagación es muy rápida. Para su combate se han puesto en práctica varios procedimientos, como: envenenamiento, inundaciones, ataque con garrocha, etc. Es necesario subrayar que para que se tenga éxito es indispensable la cooperación entre los vecinos, ya que el esfuerzo aislado es infructuoso. Estos roedores perjudican principalmente: alfalfa, chile, frijol, trigo, maíz, hortalizas, árboles frutales, papa, cebada y otros cultivos. El clima que condiciona los diferentes cultivos agrícolas en esta región es el templado lluvioso, con lluvias en verano (CW, clasificación según Koeppen), las heladas son muy frecuentes, pero muy raras, a veces nieva en los montes aledaños. Las heladas se presentan en los meses de octubre a marzo, con una frecuencia de 30 a 50. Se registran anualmente con una variante de 1 a 11 días de granizo, principalmente en mayo, junio y julio, siendo la media de 8 granizadas al año. 244


PÁTZCUARO

Los vientos dominantes son los alisios, que se presentan más húmedos por la presencia del vaso lacustre y de los bosques, con una precipitación media anual de 1,070 milímetros, siendo los meses más lluviosos julio y agosto. Son muy frecuentes los nublados; consecuentemente la evaporación no es muy alta, razón importantísima para que los cultivos de temporal sean más satisfactorios, debido a que los suelos conservan su humedad. Nubosidad: promedio de 127 días. Número de días con rocío en el año: de 20 a 140. Evaporación media anual: de 1,400 a 1,700 mms. Evaporación en un año seco: de 1,600 a 1,900 mms. FISIOGRAFÍA 1) Cuenca Alta. En ésta encontramos la zona boscosa, así como suelos de origen volcánico; teniendo una superficie de 1,500 Kms. 2 y una altura de 2,400, 2,700 en el Tzirate y 3,000 Mts. en el cerro de San Isidro. 2) Cuenca media. Comprende los valles altos y laderas suaves de pastizales; aquí se encuentra la zona de mayor erosión y su superficie es de 700 Km.2 con una altura que va de 2,100 a 2,400 Mts. s.n.m. 3) Cuenca baja. Está constituida por el lago y la ribera teniendo una superficie de 450 Km.2, distribuidos de la siguiente manera: 400 Km.2 correspondientes al lago y los restantes 50 a sus alrededores; su altura es de los 2,040 a 2,100 Mts. SILVICULTURA La historia de la humanidad es la historia de la destrucción de los bosques. Mucho tiempo antes de que el hombre hubiera aprendido a cortar la madera y a labrar los remos para sus embarcaciones rudimentarias, ya había sido el implacable enemigo de los bosques. Contra el desarrollo del árbol ha sostenido una larga guerra de aniquilamiento, primero, con las toscas herramientas de la 245


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antigüedad y más tarde con la poderosa maquinaria moderna. Hizo al fuego su aliado y con su ayuda, devastó áreas inmensas. En esta región que en un tiempo fue de bosques espesísimos, se encuentran áreas tan grandes y tan escuetas como si en ellas jamás hubiese nacido un árbol. Desde que el hombre se hizo agricultor, el bosque fue su enemigo inmediato y con el hacha destructora ha venido haciendo desmontes para cultivos efímeros y apra pastos de sus animales domésticos. Se dio cuenta también de que podía utilizar los árboles caídos para sus necesidades cada día mayores de nuestra civilización y así, de una manera triunfal y guiado por la necesidad, durante muchas generaciones tajó, cortó y quemó y aun lo sigue haciendo, en una orgía de destrucción. Y así tenemos que aquellos bosques inagotables que nos reseña el señor Ruiz, en sus paisajes de Michoacán, comenzaron desde hace varios años a extinguirse; pero después de todo, se ha pensado en cesaron por algún tiempo esta devastación, aunque con muchas reservas. Es necesario cumplir con las reglas silvícolas de los bosques, y castigar, por qué no, con mano de hierro, a quienes contravengan las disposiciones dictaminadas por nuestro gobierno para proteger los bosques, de este incomparable paisaje de ensueño que tiene toda la cuenca lacustre. A consecuencia de lo antes mencionado desde el año de 1938 se encuentra instalada en Pátzcuaro una oficina del Sector Forestal, cuyas funciones principales son la fiscalización de tránsito, proteger los bosques contra incendios, reforestar las áreas erosionadas para evitar el azolve del lago que en forma especial realiza la Dirección General de Reforestación y control de Azolves, trabajos que se vienen realizando desde el mes de septiembre del año de 1977 a la fecha, en lo que se denomina Cerro Colorado. En virtud del alto grado de erosión y acarreo de sedimentos, por lo que alcanza a llegar el azolve a 4 mm. por litro de agua, en esta zona se están haciendo correcciones de cauce en las cárcavas, que algunas de ellas alcanzan profundidades hasta de 60 y 70 Mts. En estas barranquillas se construyen presas secas, presas de mampostería y de gavión, que son las que corrigen el cauce, y 246


PÁTZCUARO

tratándose de las de mampostería, simultáneamente almacenan agua que se utiliza como abrevadero. Se han instalado de septiembre a la fecha 239 presas de muros secos, 7 de mampostería y 15 presas de gavión, estas últimas suman un total de 60. Asimismo se están haciendo afinaciones de taludes, consistentes en la canalización de relieves erosionados y trasplante de pastos gramosos (tapet, pasto alemán y kikullo); se llevan trabajadas 7 hectáreas, de un total de 19, que son las comprendidas dentro del plan de trabajo. El cerro colorado presenta una forma radial de cárcavas o barranquillas y para controlar su erosión, el programa se desarrollará durante todo el presente año de 1978. SUBPRESUPUESTO DE SALARIOS PARA PAGAR POR CONDUCTO DE LA PAGADURÍA CIVIL REGIONAL DE MORELIA, MICH., AL PERSONAL DE LISTA DE RAYA QUE PRESTA SUS SERVICIOS EN EL PROGRAMA: RECUPERACIÓN DE SUELOS EN EL LAGO DE PÁTZCUARO, EN EL PERIODO COMPRENDIDO DEL 1º DE ENERO AL 31 DE DICIEMBRE DE 1978

Núm. de Plazas

Categoría

Zona de salario mínimo

Salario diario efectivo pagado

75

Peón

63

$93.15

CUOTA

DIARIA

Ind.

Colect.

Núm. de días

Tarifa IV

$6986.25

365

Importe 2 549 981.25

Autorizada en la ciudad de México, el 2 de febrero de 1978, por el Director General, Ing. Marco Buenrostro. Por su parte el sector forestal hizo el año pasado la siguiente reforestación Lugar Camémbaro Cerro Colorado Janitzio

Cantidad 16,500 600 600 247

Árboles Fresnos Eucaliptos Cedros Blancos


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El municipio de Pátzcuaro cuenta con 13 000 (trece mil) hectáreas arboladas con especies maderables como el pino, el oyamel, aile, encino, madroño, tepame, eucalipto y en menor producción fresnos; predominan singularmente las coníferas ya que los árboles de hojas caducas se localizan en el "malpaís" y en los lugares en donde su presencia ornamentaria es impresionante, como sucede en la plaza Vasco de Quiroga y en la Avenida Lázaro Cárdenas. La superficie forestal en el estado de Michoacán, concesionada con base en los estudios económicos para el año de 1975 era de 882.878 hectáreas arboladas, de las cuales corresponde a Pátzcuaro el 6.4%, porcentaje considerable y satisfactorio que debe enorgullecernos como un recurso para nuestro porvenir. Trabajan en la región 36 talleres en la elaboración de cajas de empaque, 8 aserraderos de maderas de diferentes medidas, 8 talleres para muebles coloniales, 1 para carrocerías y pequeños talleres en la fabricación de acabados para la construcción. El aprovechamiento de los recursos forestales en la cuenca lacustre, no sólo se concreta a los renglones que se citan en el cuadro anterior, puesto que una gran mayoría de la población rural y aun de la urbana, utiliza la madera como combustible en sus hogares para preparar los alimentos, así como en la fabricación de curiosidades artesanales y utensilios para el hogar y la labranza. GANADERÍA Y AVES DE CORRAL Muy poco se ha hecho por mejorar los tipos criollos que representan la casi totalidad de los animales estimados desde el año de 1902 hasta los censados en 1970, que, si bien son fuertes y resistentes por su rusticidad y se adaptan eficazmente a las condiciones propias del medio, nunca han podido responder a los fines de una explotación racionalizada; a excepción de una minoría que es explotada por ganaderos mejor preparados, que han dedicado su atención a todos los pormenores y problemas inherentes a la rama de la zootecnia, con el propósito de aumentar y mejorar progresivamente las distintas razas de animales, que con fines comerciales crían y reproducen. 248


PÁTZCUARO

En el año de 1930 el extinto Departamento de la Estadística Nacional levantó el Primer Censo Agrícola Ganadero. En tal encuesta y a fin de captar la totalidad de la población ganadera, se incluyeron los ganados existentes en los poblados circundantes, cuyos datos, en boleta especial, fueron asentados por los empadronadores que ejecutaron el Censo de Población del mismo año, por cuya razón, las cifras que tal censo reporta, deben ser consideradas como estrictamente veraces. CENSO DE GANADERÍA DE 1930 Ganado Vacuno Caballar Asnal Mular Lanar Caprino Porcino Aves

Núm. de cabezas 7,424 1,254 778 149 1 845 271 2 489 14 837

% con relación al Estado 0.95 1.29 0.52 0.55 1.35 0.18 1.02 5.12

Valor 553 683 55 504 13 560 5 215 12 036 911 34 569 13 552

Actualmente hay en esta ciudad una Asociación Ganadera local, que cuenta con 412 socios, cuyo presidente es Joaquín Arreola Estrada, y un Consejo de Vigilancia presidido por Gastón Mendoza Alcocer, cuyo radio de acción abarca las siguientes localidades: Santa Juana, San Miguel Charahuén, Las Trojas, Cuanajo, Col. San Lázaro, Col. El Calvario, Col. Ibarra, Col. Los Reyes, Col. Vasco de Quiroga, Col. Ascensión, Col. Revolución, Zurumútaro, San Juan Tumbio, Huiramangaro, Rancho del Refugio, Huecorio, Pueblo Nuevo, Estación de Ajuno, Pueblo de Ajuno, Buena Vista, Rancho de Chapultepec, Rancho Puerta de Cadena, El Zapote, Sta. Ana Chapitiro, La Vitela, Potrero de Álvarez, San Bartolo Pareo, Molino del Refugio, Rancho del Refugio, Los Ojos de Agua, La Tinaja y Pátzcuaro. 249


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Dos doctores veterinarios Rafael Flores Ochoa y Armando Mendoza Alcocer se encuentran al cuidado de la población ganadera no sólo local, sino de la región. Las enfermedades más comunes que atacan y diezman el ganado vacuno son: el carbón sintomático, conocido también con los nombres de mal de paleta, mal de bola o pierna negra, que ataca principalmente a los animales jóvenes; fiebre carbonosa, conocida con diferentes nombres como: piojo, sangre en las tripas, mal del brazo y lobado. La enfermedad más común que ataca al ganado equino (caballos, asnos y acémilas) es la adenitis infecciosa de los potros, yurma o papera, aguda y febril, conocida como: coriza contagiosa, moquillo, chanza, destemple, ojo rosado, últimamente como encefalitis equina. Las que atacan a los ovi-caprinos se pueden mencionar entre las más comunes las parasitarias, externas e internas, pues sólo en casos aislados se presentan aquéllas de origen microbiano, y de carácter infeccioso e infecto-contagiosas. Entre las catalogadas como parasitarias externas está la dermatosis, causada por ácaros. De las internas, la helmintiasis y la sistomatosis bacterianas, la fiebre carbonosa y las septicemias hemorrágicas. En los cerdos, el cólera y septicemia hemorrágica porcina. El cruzamiento o razas mejoradas se está realizando con satisfacción, aunque en círculos muy reducidos, así como la inseminación artificial, principalmente en lecheros, carnes, cerdos y aves de corral. CAZA Y PESCA En lo que se refiere a la pesca, se puede señalar que casi la totalidad de los habitantes de las islas y gran porcentaje de las comunidades ribereñas se dedican a esa actividad, efectuándose con técnicas rudimentarias, siendo bajos los resultados unitarios, no así los totales que parecen conducir a resultados de exterminio, ya que no se respetan las vedas impuestas por el Departamento de Pesca y la capitanía del puerto. El Departamento ha instalado en el muelle una 250


PÁTZCUARO

estación piscícola (FIDEFA), Fideicomiso para el desarrollo de la fauna acuática, la cual tiene como objetivos la conservación y el incremento de las especies útiles al lago. Actualmente dicha estación realiza trabajos de inseminación artificial en pescado blanco, con objeto de poblar con esta especie otros lagos de la República. La situación de la actividad pesquera presenta una mejoría entre 1975 y 1976 al reportar un aumento en el volumen de captura y en el valor de ésta. La producción obtenida en 1976 fue de 338 toneladas, 28.5% mayor con respecto a 1975. El producto ancestralmente extraído de estas aguas, además de la fuente de ingresos que para los lugareños representa, no deja de ser un renglón de importancia económica para la actividad comercial de la región. Las variedades más conocidas en el lago son: pescado blanco, dos clases: una de ojos grandes y la otra de cabeza alargada, charal de escama blanca y de escama pinta punteada oscura, acúmara (sardina), mojarra en tres variedades: de escama amarilla lisa, de escama áspera y cabeza y la pequeña o enana, de varios colores, achoques, la trucha (lobina negra) y la carpa israelí, aquélla introducida por don Lázaro Cárdenas y ésta durante el gobierno de don Luis Echeverría. La caza de patos es otra de las actividades practicadas por los indígenas, pero no en la escala de la pesca; el día 1º de noviembre se abre la veda y es motivo de fiesta comercial en el tianguis de la ciudad, donde se venden crudos y asados, patos como el triguero, el pato golondrinado, el cuaresmeño y la gallareta. EL COMERCIO El comercio de esta ciudad es uno de los más importantes de la región ya que por medio de él, los comercios de Tacámbaro, Ario de Rosales, la Huacana, Santa Clara del Cobre, Opopeo, etc., surten sus mercancías en los comercios grandes y principales almacenes. Asimismo los comercios pequeños de la localidad se abastecen de las mercancías necesarias para la venta a menudeo, de los comercios con capital mayor. 251


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Es rico en legumbres y cereales, ya que se presa al cultivo de las mismas en la ribera del lago y sus alrededores; abastece a la ciudad y en parte abastece las necesidades de otras ciudades. Los días de transacción comercial fuerte son los jueves y viernes de cada semana, ya que de diferentes partes del país entra y sale mercancía, y la recibida se distribuye en la región. En estos días se forman tianguis alrededor del Mercado Municipal, donde acuden los habitantes a satisfacer sus necesidades, y donde se presenta, todavía a estas fechas, el famoso y antiguo trueque, que consiste en el intercambio mutuo de mercancías. Este tipo de comercio es común entre los aborígenes de la ribera del lago y los alrededores de Pátzcuaro. Con referencia al comercio artesanal, que es el principal y más importante, se cuenta con gran variedad de artículos regionales como son: las mantas tejidas en telares rústicos, ropa bordada a mano, lacas labradas en 23.5 kilates de oro laminado, lacas de imitación de oro, muebles coloniales de parota, muebles grabados de pino, las cerámicas de sus alrededores, etc. Todos estos artículos tienen cierta demanda, ya que este tipo de mercancía no sólo es de uso decorativo sino también de uso doméstico, e inclusive de aceptación en el extranjero, cuya demanda es manifiesta en el alto porcentaje de exportación que representa. Existen en la ciudad 183 tiendas de artículos regionales, 12 telares rústicos y varios talleres o fábricas en pequeña escala de muebles coloniales. Por esto se deduce que una gran parte de la población depende económicamente de las artesanías regionales. Se cuenta durante el año con cuatro temporadas que favorecen fuertemente al comercio de esta localidad, debido a los numerosos grupos de turistas que la visitan. Existe una Cámara de Comercio, ubicada en la calle Ponce de León número 18, integrada por 188 miembros activos; organismo de apoyo, asesoría y orientación del comercio organizado.

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PÁTZCUARO

RELACIÓN DE GIROS COMERCIALES REGISTRADOS EN ADMINISTRACIÓN DE RENTAS, POR EL GIRO DE COMERCIO E INDUSTRIA

Giro Expendios de aves de corral Cantinas Carnicerías Compra-venta de semillas Expendios de bebidas alcohólicas bajo control Expendios de fruta Fábricas de hielo Expendios de jugos de frutas Lecherías Molinos para nixtamal Tortillerías Panaderías Expendios de sombreros de palma Expendios de verduras Tiendas de artículos regionales Fondas Tendejones

Cantidad 12 15 27 5 13 92 2 15 2 37 16 11 2 86 70 20 165

RAMO DEL IMPUESTO FEDERAL SOBRE INGRESOS MERCANTILES

Tiendas de artículos regionales Tendejones de abarrotes Peluquerías Salones de belleza Restaurantes Venta de cajas mortuorias Aserraderos Telares rústicos Tiendas de ropa Talleres mecánicos Talleres auto-eléctricos

113 19 10 13 19 3 22 12 34 17 9 253


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Zapaterías Farmacias Venta de bicicletas Reparación de relojes Tenerías Refaccionarias Hospitales de maternidad Mueblerías Cantinas Gasolinerías Casas de huéspedes IMPUESTOS PREDIALES

25 13 2 5 3 6 3 7 8 5 10

Informe de las propiedades que se registran en la Administración de Rentas, por el ramo de fincas rústicas y urbanas. Predios registrados por el ramo de fincas rústicas Predios registrados por el ramo de fincas urbanas Avisos de traslación de dominio por el ramo de fincas rústicas, promedio en el mes Avisos de traslación de dominio por el ramo de fincas urbanas, promedio en el mes

3 840 6 727 10 50

BIBLIOGRAFÍA BECERRA VARGAS, Nora, Monografía del Municipio de Pátzcuaro. FLORES HERRERA, Ing. Raúl, Descripción general de la cuenca hidrológica del Lago de Pátzcuaro. FLORES LÓPEZ, Ing. Maurilio, La cuenca lacustre de Pátzcuaro. FOGLIO MIRAMONTES, Ing. Fernando, Geografía económico-agrícola del Estado de Michoacán. INFORME DE LA DIRECCIÓN TÉCNICA DE LA COMISIÓN NACIONAL DE LOS SALARIOS MÍNIMOS DE 1976 Y 1977. L. TAMAYO, Jorge, Geografía moderna de México. RUIZ, Lic. Eduardo, Paisajes, tradiciones y leyendas. 254


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SALAS LEÓN, Profr. Antonio, Síntesis geográfica de México. SUBSECRETARÍA DE PLANEACIÓN, Marco de Referencias de los usos de agua a nivel municipal. Tomo II. Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos.

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CAPÍTULO XI LA EDUCACIÓN PÚBLICA (DE LA PRIMARIA A LA SUPERVISIÓN) Las "Casas del pueblo" precursoras de las escuelas rurales. La educación rural. Las Escuelas Normales Rurales. Las Misiones Culturales Viajeras. Las Escuelas Centrales Agrícolas. Los Internados de Primera Enseñanza "Hijos del Ejército". Internados de Segunda Enseñanza. Instituto Politécnico Nacional. Instituto Federal de Capacitación del Magisterio. El CREFAL, su origen y proyección. Escuelas en el Municipio. Tres zonas de supervisión escolar. Periódicos y Bibliotecas. Cinematógrafos. Clubes Sociales.

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1922 comenzó la educación rural con el contenido y la filosofía que le dio la Revolución Mexicana. Al licenciado José Vasconcelos, por su función de Secretario de Educación Pública, y profesores Enrique Corona y Luis Villarreal, jefe y subjefe, respectivamente, del Departamento de Incorporación Indígena, correspondió elaborar las "Bases de las Casas del Pueblo", nombre que sintetizó el concepto de la nueva educación y con el cual se conocieron las primeras escuelas rurales. Tres problemas fundamentales tuvieron que resolver los dirigentes de la educación rural: 1º. Determinar la filosofía de la educación, el programa de trabajo de las escuelas y los métodos que debían emplearse; 2º. Formar a los nuevos maestros requeridos por la escuela rural, sobre la marcha, en la acción y en la vida cotidiana de las comunidades; 3º. Y el económico, que aun subsiste, ya que el presupuesto es insuficiente para cubrir las necesidades educativas nacionales. Por otra parte, había que tomarse muy en cuenta la realidad socio-económica en que la escuela rural, esto es, los maestros, tenían que actuar, realidad llena de obstáculos de muy diversa índole. Sobre el particular, don Moisés Sáenz, cuyo pensamiento fue el más L AÑO DE

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importante en la creación de la escuela rural, escribió: "El medio en el cual ha de actuar la escuela rural mexicana, es un medio de pobreza espiritual, de incapacidad económica y de aislamiento, si bien tratándose del indio podría afirmarse que el primero de estos factores, el de pobreza espiritual, es más bien una deficiencia de expresión que de la cualidad espiritual misma". "Los aspectos psíquico y racial se concatenan, además, con el económico. El indio individualista, con su agricultura neolítica y migratoria; el peón esclavizado y embrutecido, el ranchero fatalista e insensible, el agricultor materializado, todos viviendo en un mundo en el que la regla es la incomprensión mutua y la visión confusa, todos empeñados en una lucha que si no les mata el espíritu, sí los incapacita para pensar en algo que no sea la satisfacción mínima de las más elementales necesidades". "Hay un anhelo vibrante, las almas, después de todo, no están muertas. Cuando viajamos, los indígenas animosamente vienen a vernos, y tal vez no sabiendo qué pedir, pero sintiendo que es el tiempo de pedir algo, que deben pedir algo, piden una escuela y un maestro. Y cuando el maestro llega la gente se agolpa en torno de él, y sintiendo que les hacen falta tantas cosas, arrebatadas por la vehemencia muda del hambre de muchos años, hambre en el estómago y hambre en el alma, piden lo que este maestro les puede dar, con la fe ciega de que para sus muchos males cualquier medicina podrá servir". "Práctica fácil y usual es la de los teorizantes que prescriben para todo el mundo recetas de ilustración: que todos sepan leer, que aprendan a escribir, que puedan contar, y para lograrlo, una escuela y un maestro perdidos en el último rincón de la montaña y un programa de dos o tres años, durante los cuales por 4 o 5 horas nos adueñamos del niño que arrancamos de un medio oscuro, triste y mezquino, y que entregamos, terminado el periodo de educación, después de estos dos años cortos de escuela, al mismo medio oscuro y triste, donde no se lee, donde nada se escribe, donde no hay contabilidad que llevar, donde se eclipsaron, desde hace mucho, las ilusiones y el estómago hambriento y el músculo endurecido borraron casi las huellas del alma". Acerca del primer problema, el mismo profesor Moisés Sáenz, expresó: "La Revolución Mexicana, movimiento inaplazable que exigió soluciones y resultados inmediatos, trasladó la finalidad escolar 257


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del futuro al presente. Pese a su característica función de preparar la generación del mañana, de proyectarse conservadoramente al futuro, la escuela de Me´xico ha tenido que entenderse con la gente de hoy. No fue tarea sencilla romper con la tradición pedagógica; tan difícil fue que, en cierto sentido, la Revolución hubo de crear su propia escuela: la escuela rural, plantel que reconoce que sus primeras obligaciones son para el presente más que para el futuro. Esta escuela tiene obligaciones con la actual generación adulta y por esto ha subrayado el aspecto sociológico en la función educativa, que antes era esencialmente pedagógica y formal". "Qué linaje de escuela es ésta a la que llegan chicos y grandes, donde los viejos cantan de noche y los niños de día, donde se oye hablar mucho de gallinas y de conejos, de cooperativas y de pequeñas industrias, de recreación y de actividades libres, de vacunar a la gente y de cortarle el pelo, y tan poco de aprender a leer, a escribir y a contar?". "Si los hogares no tienen el grado de cultura necesario para cuidar de la higiene de los niños, la escuela tendrá que hacerlo. Un día a la semana lavarán la roa, irán a bañarse al río regularmente, se instalará una peluquería, se harán vestidos; con los productos de la hortaliza se confeccionarán alimentos que serán compartidos con el vecindario. Esta escuela tiene una tarea, enseñar a vivir a las criaturas; un solo método, abrir amplias las puertas y dejar que la vida entre, y luego, que los niños la vivan. Su programa tiene la unidad de la vida misma, desconoce los linderos de los conocimientos y de las habilidades; sus actividades no están departamentalizadas. El programa está atado a tres o cuatro bases fundamentales de la civilización: el conocimiento y dominio de los factores que conservan la vida y promueven la buena salud; el conocimiento y dominio del medio físico-agrícola; el conocimiento práctico de todo aquello que eleva y dignifica la vida doméstica; el conocimiento y ejercicio de cuanto promueve la recreación material y espiritual. La escritura y la lectura tendrán naturalmente que figurar en él, pero siempre en subordinación a los grandes objetivos que se persiguen, porque el ideal no es enseñar a leer, a escribir y a contar, es sencillamente enseñar a vivir. Centro de la pequeña comunidad donde se ha enclavado, la escuela irradiará su influencia por todas partes, abrirá vías interiores de comunicación, organizará a la gente, les enseñará la 258


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bondad de la colaboración; después, pensando en la Patria, ira abriendo brechas hacia el mundo exterior y se convertirá en antena sensible siempre a las influencias que de fuera lleguen, del mundo exterior que es México, cuya visión en su conjunto ideal simbolizará con el retrato del Presidente de la República y de nuestros héroes, con el Himno Nacional y con la Bandera de la Patria. Y entre nosotros, donde la Nación está por hacerse, esta escuela traspasa la norma, e hija de la Revolución, instrumento de la hora, se convierte en avanzada de la Patria, en factor de integración que principia por dar voz castellana a cuatro millones de indios mudos y por presentar a todos el ideal de un México unido. Así cumple con la obligación que la más excelente doctrina pedagógica pudiera imponerle, socializándose y haciéndose a su vez una agencia socializante". El segundo problema, la formación de los nuevos maestros, fue resuelto creando dos instituciones y una modalidad en el ejercicio de la inspección escolar; para los futuros maestros, la escuela normal rural; para los "improvisados" que de inmediato establecieron las escuelas, las misiones culturales viajeras, y para estos mismos maestros y el inspector escolar, los Centros de Cooperación Pedagógica. La primera Escuela Normal Rural se fundó el año de 1922, en Tacámbaro, Mich., con el objeto de "preparar maestros para las escuelas de las pequeñas comunidades y delos centros indígenas, mejorar cultural y profesionalmente a los maestros en servicio e incorporar a las pequeñas comunidades de la zona al progreso general del país, mediante trabajos de extensión educativa". Si la escuela rural sustentaba una pedagogía social, lógico era que en la preparación de los futuros maestros se incluyera el estudio de la vida rural, organización de la comunidad y, si había que enseñar a vivir, que tuvieran diversas actividades prácticas agropecuarias y de talleres. Además, a las escuelas normales rurales se les asignó una zona de influencia, para que en ella se demostrara la bondad de las enseñanzas que los alumnos recibían y éstos relacionaran y unificaran la teoría con la práctica. La orientación y el plan de estudios de las escuelas normales rurales fueron buenos, sin duda alguna, pero el tiempo destinado para la formación de maestros absolutamente insuficiente. Cuatro 259


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semestres después de la enseñanza primaria, siempre deficiente, y alumnos reclutados en la zona, jóvenes con los mismos hábitos y costumbres que tenía que reformar, con las mismas creencias y supersticiones que había de combatir, "hechos al vapor", al egresar de la escuela estaban al igual que los maestros "improvisados", necesitados de los cursillos que impartían las misiones culturales viajeras y de la asistencia y participación a los centros de cooperación pedagógica. Las Misiones Culturales Viajeras fueron creadas para mejorar a los maestros rurales en servicio, quienes, en su gran mayoría, eran maestros como hubieran podido ser trabajadores de cualquier otra ocupación. Ayunos de conocimientos académicos y pedagógicos, de las finalidades de la educación rural y del contenido de su programa, requerían la guía y el estímulo constantes de los dirigentes de la educación. Y las misiones culturales viajeras cumplieron su misión. Todos los maestros federales, en los lugares más remotos del país, desde 1925 hasta 1931, conocieron la política educativa de la Secretaría, las novedades pedagógicas y académicas, la obra constructiva de la Revolución y los problemas económico-sociales de la zona en que actuaban, a través de las misiones. Las escuelas normales rurales iniciaron el estudio de la sociología; las misiones culturales, que sepamos, también por primera vez, incluyeron la investigación social como parte indispensable para elaborar su plan de trabajo, investigación somera, pero punto de partida e iniciación de los trabajos. Para guiar a los maestros y enseñarles cómo debían trabajar con los niños y con los vecinos de la comunidad en funciones tan variadas como le asignaron a la escuela rural, de hecho todas las que competen al Poder Ejecutivo, la misión cultural la formaba un grupo de distintos profesionistas: un médico, una trabajadora social, un agrónomo, un profesor de educación física y recreación, un músico, un profesor de artes plásticas, un profesor de pequeñas industrias y un maestro normalista, quien fungía como jefe de la misión. Durante un mes, en una pequeña comunidad, seleccionada entre las más alejadas de los centros urbanos, se reunían los maestros rurales de una, dos o tres zonas escolares, poco más o poco menos en número de cien, y con ellos, en ese tiempo, cada uno de los misioneros tenía que realizar 260


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algún trabajo que beneficiara a la comunidad. Era un mes de trabajo intenso y agotador que se repetía, con los maestros, cada dos o tres años, en alguna otra comunidad. La dotación de tierras, la reglamentación del uso de las aguas, la apertura de brechas que después fueron carreteras, la construcción de casas tipo para los campesinos, la introducción del agua potable, la higiene del hogar, la crianza de los niños, el curtido de pieles, es un incompelto enunciado de lo que hicieron las misiones culturales y viajeras. Sí, sin duda, las misiones cumplieron su cometido. El tercer problema, el económico, ante la urgencia de establecer las escuelas en el mayor número posible, la carencia de maestros y con un reducido presupuesto, fue resuelto de prisa, sin reflexionar o tal vez esperando que después se podría encauzar a tiempo el curso de la acción educativa. Un exiguo sueldo impidió exigir adecuada preparación y hubo que aceptar como maestros a personas de "buena voluntad", mejor sería decir, de mayor necesidad. Sin embargo, estos maestros impreparados se distinguieron por su entusiasmo, por su fervor, por su entrega total a la educación rural. Por ella, en la lucha agraria, en la llamada revolución cristera, muchos de ellos fueron asesinados o fueron mutilados. Pasada la primera etapa, porque algunos de los primeros maestros fueron sustituidos, porque el aumento de escuelas trajo nuevos maestros, porque imitaron a los maestros urbanos o porque había ya nuevas situaciones, la escuela rural, orgullo de México, visitada, estudiada, elogiada por educadores de prestigio internacional e imitada por otros países, tomó otros cauces y en mucho se apartó de sus principios fundamentales. Es inexplicable cómo los dirigentes de la educación que tuvieron plena conciencia de que estaban creando una nueva pedagogía, una pedagogía social que no tenía precedente, una pedagogía que para realizarla requería maestros que además de buena preparación pedagógica tuvieran amplios conocimientos de antropología social, sociología aplicada a la educación y sicología de adultos, para obtener los cambios culturales que era preciso alcanzar, para que transformaran la mentaldiad de peón en mentalidad de ejidatario, formaran ciudadanos que cumplieran con sus obligaciones y ejercieran sus derechos y organizaran a la comunidad en la resolución 261


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de sus problemas, aceptaran que fueran suficientes dos años para preparar al personal y un sueldo, miserable, para retenerlo en las funciones que le fueron asignadas. La tradición se impuso. La escuela rural olvidó que fue creada para enseñar a vivir. Su pedagogía perdió lo social y quedó en la escuela convencional de enseñar a leer, a escribir y a contar. Los problemas de la comunidad dejaron de ser problemas escolares y surgió la importancia de las técnicas de la enseñanza. Cesó el empeño de hacer de la parcela escolar una parcela de experimentación agrícola. La preocupación no fue ya mejorar la economía agrícola, sino cómo aprovechar el monto de la cosecha de la parcela. El reglamento dispone que el 50% es para beneficio de la escuela, 25% para avío y 25% para él o los maestros. La parcela cambió su rumbo, pero los demás anexos escolares languidecieron y poco a poco desaparecieron. Por la certera visión y por el vigor de su nacimiento, todavía, en algunas comunidades, pueden apreciarse restos, supervivencias anacrónicas de la acción social de la escuela. La trasmisión del conocimiento académico y sistemático cerró las puertas a la vida de la comunidad e hizo de la escuela una institución amorfa, remedo o caricatura de la escuela urbana. Tres prestigiados pedagogos expresaron, don Lorenzo Filho, brasileño: "La escuela primaria tal como funciona en la mayoría de los países latinoamericanos, como una organización apartada de los intereses reales de la colectividad, representa un instrumento de valor precario e ilusorio. En extensas regiones del continente, la enseñanza plrimaria no es sólo insuficiente; es de una deficiencia comprobada, por no atender como se pretende que lo haga, a la necesidad de mejorar la vida colectiva. Ello explica que el pueblo no se interese por la escuela, que sean tan pocos los alumnos que asisten a las clases, tan elevados los índices de deserción escolar, las condiciones de desprestigio social y de retribución insuficiente del profesorado". Del doctor argentino, don Luis Reissig, son las siguientes palabras: "Se crearon (las escuelas rurales) con el sano propósito de auxiliar al medio, tratando de inculcarle principios de cultura, en la esperanza de que el niño, futuro ciudadano, se salvaría y simultáneamente salvaría a la Patria. Pero su destino fue muy diverso: dependió del atraso o progreso de la zona en que se encontraba, de los intereses a 262


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que estaba sujeta, del maestro mismo. Las causas de la decadencia de la escuela, que se señalaban, eran coincidentes: miseria, enfermedades, hambre, caciquismo, ignorancia, supersticiones, inseguridad, carencia de vida pública". El maestro mexicano, don Moisés Sáenz, por su parte, advirtió: "Los maestros seguirán enseñando; los gobiernos seguirán pagando escuelas. Esfuerzo y dinero se perderán como en un tonel sin fondo, a menos que no haya un programa educativo más pleno y de mayor alcance y una filosofía social que obligue a la escuela a proyectarse definitivamente en la comunidad". En 1926 se fundaron las Escuelas Centrales Agrícolas. Enseñar prácticamente a los jóvenes campesinos a cultivar la tierra, a criar animales e industrias rurales, es inobjetable. También estos jóvenes, era el propósito, volverían a sus lugares de origen a trabajar sus parcelas y a difundir con su ejemplo las enseñanzas recibidas. Pero en aquellos años el reparto agrario había sido muy parco; en consecuencia, eran muy pocos los jóvenes hijos de ejidatarios. Al terminar en la escuela central agrícola, con nuevas perspectivas de vida y sin parcela o propiedad que cultivar, ¿a qué volver?. La obra del gobierno del general Plutarco Elías Calles fue de un decidido impulso a la educación. Se triplicó el número de Escuelas Rurales, de Normales Rurales, se crearon las Misiones Culturales Viajeras, las Escuelas Centrales Agrícolas, la Casa del Indio y, dentro del sistema urbano, se crearon las Escuelas Secundarias y las Escuelas Técnicas, Industriales y Comerciales. El año de 1932 marca el fin de una etapa y el principio de otra. Era necesario mejorar y revigorizar el servicio educativo y reavivar el entusiasmo de los maestros. Las escuelas centrales agrícolas, las normales rurales y las misiones culturales viajeras, tres instituciones que habían trabajado separadas, fueron unidas para originar a la Escuela Regional Campesina. El año de 1935 el C. general Lázaro Cárdenas, Presidente de la República, ordenó la creación elos Internados de Primera Enseñanza "Hijos del Ejército". El internado número 1 fue establecido en la ciudad de México y los números 2, 3 y 4, en diferentes lugares de la República, dentro del ejercicio del año citado. Hasta el año de 1942 fueron creados 16 internados, incluyéndose dentro de este sistema de 263


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instituciones de Primera Enseñanza, la Escuela "España-México", establecida en la ciudad de Morelia, Mich., y el Internado "Francisco I. Madero" ubicado en la ciudad de México. El año de 1937, también por acuerdo del C. general Lázaro Cárdenas, se crearon los Internados de Segunda Enseñanza, en número de 6, que funcionaron en Orizaba, Ver., Tepic, Nay., Culiacán, Sin., Zamora, Mich., Mérida, Yuc., y Ciudad Lerdo, Dgo. Estas instituciones tomaron la denominación de Internados de Enseñanza Secundaria para Hijos de Trabajadores. También fue establecida una Escuela Preparatoria en Coyoacán, D.F., que recibía a los egresados de los seis internados de segunda enseñanza. Terminada la preparatoria los estudiantes pasaron a la Universidad o al Instituto Politécnico Nacional, conservando los derechos a una beca que les permitía concluir estudios profesionales. El Instituto Politécnico Nacional también se fundó en el régimen del general Cárdenas. La reticencia de la Universidad para incluir los estudios técnicos y la apremiante necesidad de formar a estos profesionistas, a fin de atender y acelerar el desarrollo industrial, fueron los que crearon el IPN. El tiempo ha demostrado que la visión y decisión del general Cárdenas fue justa y acertada. El Instituto Federal de Capacitación del Magisterio inició sus trabajos en 1945. Su creación era urgente e importante. Había que capacitar a miles de maestros rurales no titulados. Decir "no titulados" es sólo un eufemismo. Los estudios de la mayoría de ellos no iban más allá de la enseñanza primaria, muchas veces olvidada. Y si el conocimiento académico era rudimentario, el pedagógico era nulo. La capacitación del magisterio era impostergable, pero tenía que hacerse sobre la marcha. Así surgió el IFCM, escuela por correspondencia, completada por un cursillo oral intensivo, al término de cada grado, en el que, a la vez de afirmar el conocimiento mediante la viva voz del maestro, éste le daría la orientación debida para "distinguir la fórmula que libera de la fórmula que esclaviza". La Escuela Normal Oral (oral, para distinguirla de la escuela por correspondencia), atendió a los maestros no titulados de la propia capital y de las zonas limítrofes del D. F. Ambas escuelas capacitaron al magisterio y de hecho han terminado su misión. Sin duda alguna, el 264


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estudio es un estímulo, pero también un esfuerzo. Para compensar el esfuerzo y reforzar el estímulo del estudio con el económico, la diferencia entre el sueldo de maestro rural y el sueldo de maestro normalista fue dividida en seis partes. Al ser aprobado, en cada año de estudios, el sueldo era aumentado con una sexta parte. De esta manera, al terminar la carrera alcanzaba el título y el sueldo de maestro normalista. El IFCM cumplió su función transitoria y ahora se empeña en su función permanente: el mejoramiento profesional del magisterio. Su objetivo es renovar y acrecentar el conocimiento académico y pedagógico, en lo general, y, en lo particular, en la función que desempeñan, esto es, como maestros de banquillo, como directores de escuela primaria o como inspectores escolares. En nuestros días, el saber se acumula con tal rapidez que el maestro no tiene tiempo (ni dinero) para informarse de los últimos adelantos de las ciencias y de sus aplicaciones técnicas, ni de las perspectivas que ofrece la investigación. El maestro no es ni necesita ser una enciclopedia, pero sí necesita tener una visión panorámica que le permita juzgar y apreciar cuanto acontece y que lo capacite para contestar las múltiples preguntas de sus alumnos. Esta sola labor de información justifica la permanencia del Instituto. El CREFAL Dentro del sector educativo de Pátzcuaro cabe destacar la existencia, desde hace 27 años, de un centro internacional de gran prestigio conocido como el CREFAL. ANTECEDENTES En 1949 la Conferencia General de la UNESCO realizada en París, Francia, autorizó a su Director, el Dr. Jaime Torres Bodet, a "cooperar con los Estados Miembros en el establecimiento de Centros

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Regionales para el adiestramiento de maestros y trabajadores y la producción de materiales para la educación fundamental".106 Al conocer ese acuerdo, el Gobierno de México ofreció nuestro país como sede del primer Centro, en tanto que la Organización de Estados Americanos comprometió su apoyo financiero para esta empresa internacional. Así nació, el 9 de mayo de 1951, el entonces llamado Centro Regional de Educación Fundamental para la América Latina, del cual se derivan las siglas CREFAL, siendo su primer Director el profesor Lucas Ortiz Benítez. OFRECIMIENTO DEL GRAL. LÁZARO CÁRDENAS El general don Lázaro Cárdenas del Río manifestó profundo interés por conocer las características que tendría la institución en proyecto y dónde sería ubicada, por lo que decidió ceder su Quinta Eréndira, en Pátzcuaro, para que se instalara allí el CREFAL. Días después anotaría en sus apuntes: 22 de enero de 1951 "Con Amalia y Cuauhtémoc estuve hoy en Pátzcuaro arreglando la casa de 'La Eréndira' para entregarla a la Secretaría de Educación Pública el 1º de febrero próximo, para establecer en ella la escuela internacional acordada por las Naciones Unidas". 9 de mayo de 1951 "El señor Presidente Alemán inauguró hoy en Pátzcuaro el Centro Regional de Educación Fundamental para la América Latina, instalado en la Quinta Eréndira. "Para 'La Eréndira' guardamos Amalia y yo, hondos y gratos recuerdos: Amalia le dio vida al lugar; estimuló su construcción (que ya anunciábamos para un servicio social) y con su cariño y cuidado hizo florecer el campo, y fue también allá donde pude meditar y resolver los actos de mi vida personales y políticos que han tenido 106

Documento UNESCO Ed./96. 266


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alguna trascendencia. Y sólo un destino como el que hoy se da a 'La Eréndira', pudo interesarnos". CEREMONIA DE INAUGURACIÓN La mañana de aquel 9 de mayo de 1951, la Plaza de San Francisco se vistió de gala para recibir al señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Lic. Miguel Alemán Valdés, quien vino a Pátzcuaro a inaugurar el CREFAL. Junto con él presenciaban la imponente ceremonia el Director General de la UNESCO don Jaime Torres Bodet; los representantes de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos y de las Agencias Internacionales de las Naciones Unidas dispuestas a colaborar con el CREFAL; Organización Mundial de la Salud (OMS); Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO); el Secretario de Educación Pública de México, Lic. Manuel Gual Vidal; el Gral. Dámaso Cárdenas del Río, Gobernador de Michoacán; los señores Embajadores de los países latinoamericanos; el Dr. Benito Mendoza Nambo, Presidente Municipal de Pátzcuaro; el Profr. Lucas Ortiz Benítez, Director del naciente Centro; periodistas nacionales y extranjeros, y miles de personas de pueblos y ciudades vecinas que concurrieron trayendo sus bellas y diversas manifestaciones folclóricas. Frente al presídium, en un abanico de colores, ondeaban las banderas latinoamericanas custodiadas por los primeros 50 estudiantes que procedían de Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Perú y México. FILOSOFÍA DEL CENTRO Aquellos primeros becarios del CREFAL escucharon en labios del primer Director del Centro, el diseño de planes y programas y los principios de una filosofía normativa para la naciente Institución: "Este Centro, albergado en la casa que alzó aquí, entre los olivos de paz un hombre constructor, don Lázaro Cárdenas, pretende ser más 267


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que edificio, escuela y burocracia, laboratorio de una gran conciencia, fuente de vitales experiencias para los legítimos forjadores de la conducta humana: los maestros; estos maestros del nuevo mundo que anhelan crear un mundo nuevo, quienes retornarán a sus lares empapados de convencimiento y conocedores de logros y de fracasos comunes, dueños de procedimientos clarificados de acción y de cooperación, con miras a conseguir un futuro que nos hermane tanto como hasta ahora nos ha hermanado un pasado glorioso, aunque lleno de vicisitudes". 107 "La América Latina, con su inmenso territorio y sus recursos naturales tan alabados, no produce todavía los alimentos suficientes y necesarios para el cuerpo y para el espíritu de sus habitantes y, lo que es aun más trágico, esta deprimente conclusión no sólo es válida para el Continente, sino para el resto del mundo, porque más de la mitad de la población del globo está mal alimentada, mal alojada, mal vestida y es analfabeta. Es decir: el hambre, la desnudez, la enfermedad y la ignorancia, son dolores mundiales cuyo conocimiento nos impulsa a asegurar que no hay que hablar de zonas atrasadas, porque éstas son la regla, sino más bien de áreas excepcionales que si han alcanzado un extraordinario desarrollo material, resienten, en cambio, grandes deficiencias en otros órdenes". "Para esos males universales era preciso pensar en remedios asimismo universales, es decir, que llegaran a todos los hombres y que abarcaran al hombre por entero: tal es la Educación Fundamental que constituye un terreno común para los pueblos y que al dirigirse al hombre universal se dirige también a lo que hay de universal en cada hombre".108

DIVERSAS ETAPAS A lo largo de su existencia, el CREFAL ha desarrollado programas de formación de personal especializado en la Educación Fundamental, Desarrollo de la Comunidad, Alfabetización Funcional y Educación de Adultos y Alfabetización Funcional. 107 108

Lucas Ortiz B. Acto inaugural. Lucas Ortiz B. Palabras Finales CREFAL, 1964. 268


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A estos cursos, que caracterizan las distintas etapas de actividad del CREFAL, han asistido profesionales de la Educación procedentes de diferentes países de América Latina, de Europa, África y Asia. La primera etapa de actividades de este Centro, comprendida de 1951 a 1959, se dedicó a la Educación Fundamental. LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN FUNDAMENTAL El problema de la educación de base siempre ha sido considerado de gran importancia, ya que es la generación adulta la que tiene en sus manos el destino actual del mundo, tanto por la influencia que ejerce sobre la generación joven como por su propia capacidad productiva. Además, los adultos tienen derecho a esperar la oportunidad de llevar una vida mejor y más plena, y era incumbencia de la educación fundamental ofrecer tales oportunidades. Por ello, en la primera década del CREFAL se precisó que "la Educación Fundamental debería incluir hombres y mujeres, jóvenes y niños, cubriendo todos los aspectos de sus vidas y tomando en consideración las necesidades, recursos y posibilidades de desarrollo de la comunidad en que vivían. El programa CREFAL comprendía, por consiguiente, no sólo la enseñanza de la lectura y la escritura, sino el mejoramiento general de la vida moral, intelectual y cultural; los esfuerzos para lograr la salud y el bienestar físico, el bienestar social y la higiene; el desarrollo de medios para mejorar los métodos económicos y las formas de trabajo; el adiestramiento en la administración del hogar y en la crianza y educación de los niños; la participación en la vida social y cívica y el uso apropiado del tiempo libre en el ejercicio de una recreación saludable".109 A través de la Educación Fundamental se buscaba ayudar a las personas que no habían podido concurrir a la escuela ni estudiar, a que comprendieran los problemas de su medio ambiente, sus derechos y haberes como ciudadanos y como individuos, a adquirir conocimientos básicos para el mejoramiento progresivo de sus condiciones de vida y a participar eficazmente en el desarrollo 109

UNESCO. Documento ED/96, Paris, 1951. 269


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económico y social de su comunidad, utilizando plenamente los medios disponibles en dicha comunidad. Para la ejecución de los programas de Educación Fundamental, se creó una Zona de Influencia del CREFAL que comprendía 21 comunidades de la región lacustre y de la sierra, en donde los estudiantes de dicho Centro aplicaron sus conocimientos teóricos y promovieron el mejoramiento económico y social de las familias. La larga duración de los primeros cursos del CREFAL (18 meses), permitieron que los estudiantes vivieran siete meses en las comunidades, en donde realizaron un eficaz trabajo de campo, mismo que se tradujo en obras materiales promovidas por ellos conjuntamente con los habitantes de la región. En esa época se logró la construcción de pequeños centros de salud, centros de reunión comunal, bibliotecas; reparación de escuelas y construcción de aulas; introducción de agua potable y del servicio doméstico; formación de grupos de teatro rural; mejoramiento del hogar campesino, etc., etc. De 1951 a 1959, aproximadamente 700 profesionistas latinoamericanos fueron capacitados en tareas específicas de Educación Fundamental. En muchos casos, el trabajo realizado en sus países por estos profesionistas, dio origen a la creación de Departamentos de Educación Fundamental. DESARROLLO DE LA COMUNIDAD En enero de 1960, se reunió en Paris, Francia, un Grupo Especial de Trabajo integrado por representantes de las Naciones Unidas y de sus Agencias especializadas, la que recomendó dar a la Institución a partir de 1961, el nombre de Centro Regional de Educación Fundamental para el Desarrollo de la Comunidad en América Latina, conservando la designación de CREFAL. A partir de ese año se inició una nueva etapa de actividades del CREFAL y sus programas educativos se dirigieron más a las familias, o a grupos aislados, a las comunidades todas para promover el desarrollo integral de éstas. En los años 60, bajo el patrocinio y estímulo, en el nivel internacional de las Naciones Unidas y de su Consejo Económico y 270


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Social, el Movimiento del Desarrollo de la Comunidad estaba adquiriendo un gran desenvolvimiento en el mundo y se le consideraba esencialmente como un proceso educativo y de organización. 

Educativo, porque con él se procura modificar las actitudes y prácticas que se oponen al mejoramiento social y económico, creando actitudes especiales que favorezcan dicho mejoramiento y, en términos más generales, promover una mayor disposición a los cambios. Es un proceso de organización no sólo porque cuando la población actúa colectivamente está en mejores condiciones para satisfacer sus intereses comunes, sino también porque permite que en forma coordinada se utilicen todos los servicios disponibles oficiales y comunales en beneficio general.

En esta segunda estapa del CREFAL se organizaron cooperativas apícolas y se establecieron numerosas granjas avícolas con ayuda de instituciones bancarias, las que luego se hicieron cargo de los proyectos. De 1961 a 1968, etapa dedicada en el CREFAL al Desarrollo de la Comunidad, se realizaron 8 cursos ordinarios y 12 cursos breves en los que participaron 522 y 268 profesionales latinoamericanos, respectivamente; los cursos fueron de 9, 7 y 6 meses de duración. ALFABETIZACIÓN FUNCIONAL En 1968 la XV Conferencia General de la UNESCO dio al CREFAL una nueva orientación: promover la alfabetización funcional dentro del marco de la Educación de Adultos en general. De acuerdo con esta nueva orientación, a partir de 1969 le fueron encomendadas al CREFAL, entre otras, las siguientes funciones: 271


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   

Asesorar a los Gobiernos de América Latina en todas las tareas relativas a la Alfabetización Funcional y a la Educación de Adultos en general. Contribuir a la capacitación de personal latinoamericano en esas tareas. Llevar a cabo y promover estudios e investigaciones aplicados al desarrollo del sector agropecuario. Producir materiales para los programas de educación de adultos, de modo especial para los de alfabetización funcional.

Este nuevo enfoque de la alfabetización lo aplica y lo entiende el CREFAL no como un fin en sí mismo, sino como un medio concebido de manera que dicha alfabetización prepare al hombre para el desempeño de un papel social, cívico y económico que sobrepase los límites de una alfabetización rudimentaria reducida solamente a la enseñanza de la lectura y de la escritura. De 1970 a 1974, el CREFAL realizó una intensa actividad en todo el Continente, que se tradujo en 29 seminarios operacionales y 10 cursos ordinarios, en los cuales se formaron 1600 profesionales latinoamericanos en este campo educativo. Se estima que desde 1951 hasta 1974, el total de egresados y asistentes a cursos y seminarios realizados por el CREFAL en y fuera de su sede en Pátzcuaro, ascendió a poco más de cuator mil participantes procedentes de 26 países. EL CREFAL ACTUAL El 21 de octubre de 1974 el representante del Gobierno de México y el Director General de la UNESCO firmaron un nuevo Acuerdo que sustituyó, a partir de 1975, al que estuvo en vigor hasta fines de 1974, por el cual el CREFAL adquirió el carácter de una institución autónoma destinada a servir a los países de América Latina y del Caribe. Conforme a las nuevas responsabilidades la Institución sigue manteniendo su nombre —CREFAL— bajo la denominación de 272


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Centro Regional de Educación de Adultos y Alfabetización Funcional para América Latina. Según el acuerdo firmado, de 1975 a 1978 el CREFAL asumiría las siguientes responsabilidades:    

Formar personal para la Educación de Adultos y para la Alfabetización Funcional, incluyendo la formación de especialistas a nivel de postgrado. Realizar actividades de investigación sobre los diferentes problemas que este sector educativo presenta. Llevar a cabo labores de extensión y asesoría en las diferentes áreas de la educación de adultos y de la alfabetización funcional, tanto a nivel nacional coo internacional. Elaborar y experimentar materiales prototipo para ser utilizados y aplicados en los países de América Latina, así como apoyar el esfuerzo realizaod por México y por los países del Continente en materia de educación y de adultos y alfabetización funcional. Mantener una estrecha colaboración con la UNESCO y con otros organismos en la lucha contra el analfabetismo.

Durante esta nueva y reciente etapa (1975-1978), el CREFAL ha atendido a cerca de 2000 participantes en cursos y en otras actividades de formación de personal para la educación de adultos, realizados no sólo en la sede del Centro en Pátzcuaro, sino también en varios países de América Latina. Desde su fundación, el CREFAL ha mantenido un sistema de becas que aportan la UNESCO y la OEA y que se otorgan a profesionistas propuestos previamente por sus gobiernos y seleccionados por el propio CREFAL. Aparte de las variadas actividades académicas, el CREFAL ha estado siempre abierto a los requerimientos formulados por los organismos mexicanos que han solicitado los servicios y las instalaciones del Centro para realizar allí reuniones de gran trascendencia. En los últimos cuatro años han sido innumerables las actividades realizadas en ese sentido. 273


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Por otra parte, el CREFAL tiene establecidos fuertes lazos de cooperación interinstitucional con varias Universidades y con otros organismos dedicados o relacionados con la educación. Con ellos realiza el CREFAL periódicamente diversas e importantes acciones pedagógicas. Como una colaboración para con la comunidad que le ha dado albergue desde 1951, el CREFAL auspicia en sus instalaciones el funcionamiento de un Centro de Educación Integrada para Adultos, en el cual están inscritos 250 participantes, quienes reciben educación primaria y secundaria bajo el sistema de enseñanza abierta. Asimismo, se les imparten diversos conocimientos ocupacionales. Desde 1975 dirigen esa prestigiada Institución Internacional el Dr Adalberto A. Velázquez, venezolano de origen, quien fue alumno del propio CREFAL en 1970 y el Ing. Gilberto Garza Falcón, mexicano. Con ellos colaboran los componentes de un personal docente altamente especializado originarios de Panamá, Francia, Holanda, Perú, Guatemala, Argentina, Venezuela y de México. El Centro cuenta con diversos servicios, muchos de los cuales se ponen a la disposición de las instituciones y habitantes de Pátzcuaro, como la Biblioteca que tiene cerca de 60,000 volúmenes; el Auditorio "Naciones Unidas2 con 300 buacas y equipado para funciones de cine y teatro; la imprenta, que aunque modesta, cumple con una relevante función editorial. Asimismo, el CREFAL ha facilitado uno de sus predios para el establecimiento del Centro Coordinador Indigenista de la Región Lacustre y de otras dependencias que atienden a grupos marginados. PERSPECTIVAS A fines de diciembre de 1978 vence el Acuerdo firmado entre el Gobierno de México y la UNESCO. A partir de enero de 1979, una administración nacional se hará cargo del Centro. Será pues, una institución educativa internacional del Gobierno Mexicano, que prestará servicios a los países latinoamericanos, del Caribe y de otras regiones, con la cooperación técnica, en sus distintas modalidades, de la UNESCO y de la OEA, previos convenios que se establezcan. 274


PÁTZCUARO

Muchas de sus actuales funciones probablemente queden sin modificación, en tanto que otras estarán dedicadas, presumiblemente, a brindar apoyo a los programas educativos en las zonas deprimidas y marginadas y a favorecer las acciones tendientes al reconocimiento, respeto y fomento de la cultura propia de los grupos indígenas y campesinos del Continente. CONSIDERACIONES FINALES La obra educativa del CREFAL ha sido de tal relevancia que ningún gobierno de América Latina ha dejado de reconocerlo a través de testimonios oficiales. Su acción se ha dejado sentir en todos los rincones del Continente. En la mayoría de los países latinoamericanos, las direcciones de Educación de Adultos, Alfabetización y Desarrollo de la Comunidad, están en manos de los egresados de este Centro. El nombre del CREFAL tiene un prestigio bien ganado, un prestigio firme en América Latina. Sus 27 años de actividad fructífera e ininterrumpida, lo hacen figurar (junto con su Centro gemelo, el ASFEC, establecido en Egipto en 1951 para los países árabes), como una de las más antiguas instituciones educativas especializadas de las Naciones Unidas. Pero tal vez lo más relevante de su obra lo constituye, como lo señalara el señor Adalberto A. Velázquez S., su actual Director, el haber mantenido latente el espíritu latinoamericano y el haber formado una gran familia de gran proliferación en el Continente, una verdadera legión de educadores que llevan con orgullo el título de "CREFALIANOS" y que desde sus posiciones de combate profesional hacen honor a los principios de su funcionamiento: responsabilidad, respeto y dedicación, principios que desde su permanencia en Pátzcuaro cada uno de esos "CREFALIANOS" ha puesto al servicio de los seres humanos menos favorecidos en el Continente. La ciudad de Pátzcuaro, es decir sus habitantes y sus autoridades, consideran al CREFAL como algo que les pertenece, como una Institución cuyo nombre al lado del de Pátzcuaro, recorre el mundo llevando un mensaje de fe en el destino de todos los hombres. 275


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ESCUELAS DE PÁTZCUARO A partir de 1950 ha sido notable el incremento que se ha dado a la educación en Pátzcuaro; incremento que no se atribuye a peticiones hechas por autoridades municipales u oficiales existentes en la ciudad. Ha sido el "Club de Abejas", grupo de damas patzcuarenses que con su perseverancia y empeño filantrópico, ha hecho obras de imponderable servicio cultural para la sociedad, como lo es la construcción de la Escuela Juana Pavón de Morelos, la Biblioteca Infantil y la fundación de Jardines de Niños, etc. Han sido también patronatos y sociedades de padres de familia organizados por la iniciativa privada para satisfacer la demanda educativa de Pátzcuaro, cuyo índice demográfico de niños y jóvenes en edad escolar es cada año más alto. La sola relación e las escuelas preprimarias, primarias, de educación media, preparatoria y media superior, da una idea del aspecto cultural que priva en la ciudad, sin contar las numerosas escuelas rurales que funcionan en cada uno de los pueblos que forman el municipio. No hay ningún lugar que no cuente con servicio educativo. JARDINES DE NIÑOS: 1. 2. 3. 4. 5.

María Montessori. Vasco de Quiroga. Ángel Salas Lozano. Silviano Carrillo. Socorro Díaz Barriga.

ESCUELAS PRIMARIAS 1. 2. 3. 4.

Vasco de Quiroga Vasco de Quiroga Benito Juárez Benito Juárez

Matutino Vespertino Matutino Vespertino 276


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5. Juana Pavón de Morelos 6. Juana Pavón de Morelos 7. Presidente López Mateos 8. Presidente López Mateos 9. Ricardo Flores Magón 10. Ricardo Flores Magón 11. Gertrudis Bocanegra 12. Niños Héroes 13. Plan de Once Años 14. Justo Sierra 15. 16 de Septiembre 16. Revolución Mexicana 17. Pedro Antonio de Ibarra 18. Col. Socorro Díaz B. 19. Col. Silviano Carrillo 20. Col. Silviano Carrillo 21. Col. Fray Martín de la C. 22. Int. de Prim. Ens. (CREF)

Matutino Vespertino Matutino Vespertino Matutino Vespertino Matutino Matutino Matutino Matutino Matutino Matutino Matutino Matutino Vespertino Matutino Matutino Matutino

PRIMARIAS PARA ADULTOS: 1. Centro de Educación Básica para Adultos "Jesús M. Isáis". 2. CEIDA (Centro de Educación Integrada para Adultos) (Auspiciado por el CREFAL y la SEP). POBLACIONES DEL MUNICIPIO CON ESCUELAS RURALES: 1. Huecorio 2. Santa Ana 3. Tzentzénguaro 4. Urandén 5. Janitzio 6. Tecuena 7. Yunuén 8. San Pedro Pareo

17. La Tinaja 18. El Zapote 19. Cuanajo 20. El Refugio 21. Canacucho 22. Condémbaro 23. Los Pozos 24. Santa Juana 277


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9. San Bartolo Pareo 10. Zurumútaro 11. Las Trojes 12. Nva. Puerta de Cadena 13. Puerta de Cadena 14. Buena Vista 15. Ejido de Chapultepec 16. Crucero de Chapultepec

25. Pueblo Nuevo 26. Los Tanques 27. Estación de Ajuno 28. Ajuno 29. San Juan Tumbio 30. Huiramangaro 31. Pichátaro

ESCUELAS ESPECIALES PARA NIÑOS CON DIFICULTADES DE LENGUAJE 1. Pedro A. de Ibarra 2. Presidente López Mateos 3. Gertrudis Bocanegra SUPERVISIÓN ESCOLAR Simultáneamente al incremento de población escolar se ha hecho necesaria la fundación de escuelas tanto en la ciudad como en los pueblos que forman el municipio de Pátzcuaro. Hasta antes de 1950 existía en esta ciudad una sola oficina de supervisión escolar que atendía una amplia extensión territorial formada por varios municipios: II Zona Escolar. Al fundarse el CREFAL hubo necesidad de reestructurar esta zona para formar una nueva que quedó ubicada en la ribera sur e islas del Lago de Pátzcuaro: se le llamó la Zona XXVIII bajo la influencia del CREFAL, porque en los pueblos que la formaron los becarios latinoamericanos hacían sus prácticas profesionales en materia de Educación Fundamental y Desarrollo de la Comunidad. Así, con dos zonas, a cargo de dos supervisores, se atendió la educación del municipio de Pátzcuaro; pero dado el crecimiento demográfico en cuanto a población escolar, en 1968 se fundó en el Municipio la Zona 88, también con cabecera en la ciudad de Pátzcuaro. 278


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La Secretaría de Educación Pública, al poner en vigencia la descentralización de servicios y la Reforma Administrativa, ha establecido en los estados de la República, además de las Direcciones Generales de Educación, que tienen su sede en la capital de cada entidad, oficinas de coordinación de asuntos administrativos a las que se les ha llamado Jefaturas de Sector de Supervisión Escolar, que atienden una vasta región compuesta por un número determinado de zonas escolares. Estas jefaturas regionales, con atribuciones específicas han venido a agilizar la acción administrativa de los inspectores de zona y a servir de enlace con la Dirección de Educación y las diversas mesas técnicas y de control escolar que la forman. Precisamente Pátzcuaro es la sede de la Jefatura del Segundo Sector formado por 17 zonas escolares, 465 escuelas, 1884 maestros y 81,335 alumnos. Pátzcuaro, solamente la cabecera municipal, cuenta con una inscripción en sus escuelas primarias de 6,511 hombres y 6,430 mujeres, que arroja un total de 12,941 alumnos. Hay 57 escuelas primarias atendidas por 332 maestros. La proyección educativa en todos los niveles tiene un futuro de grande alcance, solamente hace falta una universidad regional donde se preparen profesionales que vengan a enfrentarse al vertiginoso progreso para hacer un Michoacán más fuerte y vigoroso que el Michoacán de hoy. Bibliotecas La ciudad de Pátzcuaro cuenta con tres bibliotecas que juntas totalizan cerca de ochenta mil volúmenes: La Biblioteca del CREFAL, que aunque es propiedad de esta institución internacional, siempre ha brindado a los estudiosos su colección de cerca de 60 mil ejemplares de obras seleccionadas. La Biblioteca Pública "Gertrudis Bocanegra", instalada en lo que fuera el Templo de San Agustín, dispone de poco más de veinte mil libros y es muy frecuentada no sólo por su contenido bibliográfico, sino también por el extraordinario y enorme mural pintado por don 279


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Juan O'Gorman y que describe épocas interesantes de la historia de nuestro Estado. Esta Biblioteca depende de la Secretaría de Educación Pública. Finalmente, la Biblioteca Infantil Pátzcuaro (presta un magnífico servicio a la niñez de la ciudad. Construida ex profeso por un Patronato formado originalmente por la señorita Alicia Coria Chávez actualmente Jefe del Departamento de Bibliotecas de la SEP), por las señoras Elena Van Arx, altruista dama norteamericana avecindada en México desde hace muchos años; por la señora Carolina escudero Vda. de Múgica y por los señores Alfredo Manríquez Sandoval (q.e.p.d.) y Raúl Silva Zaragoza. La Biblioteca Infantil recibió la valiosa ayuda del Gobierno Federal y del Estado para su construcción. Tiene dos grandes salones de lectura, más de 6 mil libros, un Teatro Infantil dotado de escenario, muebles y más de 100 muñecos "guiñol" con los que los niños escenifican algunas obras. Dispone también de tres microscopios que se emplean para enseñar a los niños de 6º grado los principios de la biología. Eventualmente se organizan cursos de inglés y concursos de dibujo infantil. PERIÓDICOS LOCALES Hay pocas referencias sobre los periódicos editados en el siglo pasado y en la primera mitad del actual. En 1950 todavía se publicaba un modesto quincenal que se llamaba "CARÁCTER", auspiciado por el señor Canónigo don Efrén Urincho, ya fallecido y cuyas páginas se dedicaban preferentemente a la información deportiva y a la reseña de acontecimientos locales. Dentro de los principales colaboradores de ese organismo informativo podemos mencionar a Enrique y Jorge Servín González, Profr. Alberto López Corral y Raúl Silva Zaragoza. Al dejarse de publicar el quincenal "CARÁCTER", en 1952 salió a la luz pública otro periódico de nombre "VIDA", que duró nueve años, cinco de ellos como quincenal y cuatro como semanario y que llegó a convertirse en un periódico de circulación regional cuya información se difundía abundantemente no sólo en Pátzcuaro, sino también en 280


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Quiroga, Zacapu, Erongarícuaro, Villa Escalante, Ario de Rosales y Tacámbaro. Los fundadores y principales colaboradores de este nuevo periódico fueron entre otros Raúl Silva Zaragoza, Dr. Rafael Flores Ruiz, los profesores Alberto López Corral y Vasco Salas Lozano (ya fallecidos estos últimos); Carolina Escudero Vda. de Múgica, Roberto Pita Cornejo, los hermanos Enrique, Jorge y Guillermina Servín González, Guillermo Arreola Estrada, Odilón Ríos y otros más, que siguieron manteniendo en esta población la noble tarea del periodismo de provincia. Alrededor de 1962 surge el quincenal "RÉCORD", fundado y sostenido por los hermanos Servín González y en el que colaboró la mayoría de las personas mencionadas en párrafo anterior. Dificultades económicas, principalmente, (como ha sucedido con casi todas las publicaciones provincianas) motivaron la desaparición de este periódico, que también cumplió durante cuatro o cinco años con la misión informativa para la cual fue creado. Poco después, en 1969, surgió el semanario "CRÍTICA REGIONAL", que todavía sobrevive, pese a los problemas económicos que confronta en cada número. Al igual que las anteriores publicaciones, más que la publicidad lo sostiene el espíritu idealista de sus directivos y colaboradores, quienes aportan desinteresadamente su esfuerzo para sostener este periódico como un instrumento informativo al servicio de la comunidad. "CRÍTICA REGIONAL" fue fundado por un grupo de personas integrantes de un club, algunas de las cuales se convirtieron en sus inmediatos colaboradores. Su primer Director fue el Profr. J. Inés Vieyra Lázaro y en los últimos cuatro años lo dirige Raúl Silva Zaragoza y escriben regularmente en ese órgano, el Dr. Rafael Flores Ruiz, Carolina Escudero de Múgica, Jorge Pita Arroyo, Enrique González Soto, Jorge Martínez, Lucio Herrera, Juan Joaquín Pérez Escamilla, Profr. Fructuoso Molinero, Roberto Pita Cornejo y otros más. Hace alrededor de unos tres años se publicó también otro Semanario, "El Sol del Sur", que dirigió Francisco Franco. Esta publicación tuvo una corta vida, al igual que muchas otras no consignadas aquí. 281


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De cualquier forma, todas estas publicaciones periódicas han cubierto una necesidad indispensable en toda sociedad, como lo es el de mantener informada a la opinión pública y de interpretar los problemas y aspiraciones de los pueblos. CINES Pátzcuaro tiene dos cines: el "Michoacán" y el "Emperador Caltzoncin", con capacidad para 850 y 600 personas, respectivamente. En este último se realizan de vez en cuando algunas actividades artísticas o de teatro. Hay también otra sala de espectáculos, el auditorio "Naciones Unidas", del CREFAL, en donde sin fines comerciales periódicamente se llevan a cabo algunas manifestaciones de carácter cultural y recreativo. CLUBES En la ciudad existen tres clubes de servicio social: Rotario, Leones y Abejas. Además de fortalecer los lazos de amistad entre sus miembros estos organismos promueven y auspician algunas actividades de servicio a la comunidad, principalmente el último citado, constituido por numerosas y entusiastas damas de la ciudad, quienes han dedicado sus esfuerzos a la construcción de escuelas. Otro organismo que funciona como asociación, es el de los charros, cuyos elementos mantienen y fortalecen esa actividad tan mexicana y que gracias a su esfuerzo y entusiasmo han logrado el campeonato estatal en varias ocasiones.

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CAPÍTULO XII SALUBRIDAD Y ASISTENCIA (LOS SERVICIOS COORDINADOS EN PÁTZCUARO) Un centro y siete casas de salud en el municipio. El Hospital Civil, sus limitaciones. Desalojo de desechos. Erradicación del tifo. Enfermedades más comunes. Mortalidad de 1970 a 1977. Morbilidad. Padecimientos trasmisibles. La vivienda. Diversos tipos de construcciones. Agua y drenaje. Las familias. Número de sus miembros.

UN CENTRO DE SALUD Y UN HOSPITAL. ERRADICACIÓN DEL TIFO

E

se encuentra ubicado un Centro de Salud Urbano y un Hospital Civil con capacidad de 20 camas. Se hallan establecidas siete Casas de Salud en las siguientes localidades: N LA CABECERA MUNICIPAL

San Juan Tumbio Santa Ana Chapitiro Nocutzepo San Francisco Uricho Huirimangaro Ihuatzio El Jagüey El Centro de Salud presta los siguientes servicios, coordinados por el Director de la Jurisdicción Sanitaria: Consulta General Pre-Natal Pediatría 283


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Clínica de Torax (Prog. T. B.) Planificación Familiar Odontología Sanitaria Laboratorio de Análisis Clínicos Gabinete de Rayos X Inmunizaciones Epidemiología Enfermería Control Sanitario Farmacia Promoción de la Salud Estadigrafía El Hospital General presta servicios de Consulta Externa, Urgencias, Ginecoobstetricia y Cirugía. Estos servicios son atendidos por un Médico Director, 2 Pasantes en Servicio Social y 2 Internos de Pre-grado, auxiliado por personal de Enfermería y Administrativo. DISPOSICIÓN DE DESHECHOS Las excretas, aguas negras y servidas son arrojadas al Lago de Pátzcuaro, sin recibir ningún tratamiento adecuado. Lo anterior es altamente dañino para la salud y la economía de la región; por tanto las autoridades y los particulares deben considerar este problema en toda su hondura y buscar una forma de solucionarlo. BASURAS Las basuras son recolectadas por camiones del Servicio de Limpia municipal, siendo deficiente por no contar con unidades suficientes en número. La disposición final se hace en "tiraderos" en las afueras de la ciudad, en virtud de que no se cuenta con los medios necesarios para realizar rellenos sanitarios, por lo que representa posibles problemas de tipo sanitario. 284


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Es importante señalar como dato en la historia de la Salud Pública del Estado de Michoacán, que el Municipio de Pátzcuaro fue el escenario del último brote de tifo exantemático o epidémico, enfermedad que durante años había estado presente en varias localidades del Municipio, principalmente con población indígena y que no era sino el reflejo de la falta de higiene personal e ignorancia de la población, ya que dicha enfermedad es trasmitida por el piojo blanco del cuerpo (pediculis corporis), ectoparasitación que existía en porcentajes muy altos por la falta del lavado y planchado de la ropa, pues había personas que se la ponían nueva y no se la cambiaban sino cuanod la desechaban por inservible. Lo trascendental de este hehco para la salud pública del Estado, estriba en que las acciones de salud que rutinariamente o en forma especial se llevan a cabo, siempre tienen un resultado positivo a corto o largo plazo, como en el caso del tifo, que después de varios años de campaña de desparasitación y una amplia labor educativa sobre higiene personal, se logró un cambio favorable de hábitos en el sentido de lavar y planchar la ropa, además de efectuar cambios frecuentes, erradicándose con ello dicho padecimiento. DESCRIPCIÓN DEL BROTE El día 20 de enero de 1964 se recibe comunicación del C. Presidente Municipal de Pátzcuaro, en el sentido de que en la cárcel hay un grupo de reclusos enfermos y que al efectuar el estudio clínico se sospechó se trataba de un brote de tifo exantemático, que posteriormente fue ratificado por el laboratorio; el origen del brote fue como consecuencia de que uno de los reclusos provenientes de la isla de Jarácuaro traía la infección y estaba ectoparasitado por piojo del cuerpo, de donde se infectaron los demás. Al efectuar el estudio en la cárcel municipal de Pátzcuaro, se encontró con que existían 75 personas adultas del sexo masculino, con un índice de ectoparasitación por piojo del 85% y 23 de ellos con sintomatología de tifo; se les dio tratamiento a los enfermos y se tomaron medidas preventivas para todos los contactos. 285


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La vigilancia fue continua hasta lograr la curación de los enfermos y que no aparecieran más casos; del mes de marzo de 1964 a la fecha no se ha presentado ningún caso de tifo en el Estado de Michoacán, por lo que en el mes de septiembre de 1964, fecha en que se llevó a cabo en la ciudad de Morelia la reunión anual de la "Sociedad Michoacana de Salud Pública", en reunión plenaria se presentó el trabajo, se hizo la evaluación y se concluyó que el padecimiento se había erradicado en el Estado de Michoacán, cosa que se ha comprobado hasta la fecha. El estudio y todas las acciones sobre el Brote fueron realizadas por el entonces Director del Centro de Salud de Pátzcuaro, Dr. Armando Tapia Echeverría y colaboradores del Centro de Salud. Mortalidad 1969 según lista "A" de 150 causas Nº. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Causa Otras neumonías Enteritis y otras enferm. Diarreicas Senilidad sin mención de psicosis Síntomas y estados morbosos mal def. Otras enfermedades del corazón Avitaminosis y otras def. nutricionales Infecciones respiratorias agudas Enfermedades cerebrovasculares Enf. de las arterias y de los vasos cap. Otras enfermedades del aparato dig.

Número Casos 60 47 38 26 20 15 11 9 9 8

Tasa 10 000 Habitantes 15.56 12.19 9.85 6.74 5.19 3.89 2.85 2.33 2.33 2.07

70 37 37 34 21 17

18.61 9.84 9.84 9.04 5.58 4.52

17 14

4.52 3.72

MORTALIDAD 1970 1 2 3 4 5 6 7 8

Otras neumonías Enteritis y otras enf. Diarreicas Senilidad sin mención de psicosis Síntomas y estados morbosos mal def. Otras enfermedades del corazón Infecciones respiratorias agudas Lesiones en las que se ignora si fueron accidental o intencionalmente infligidas Enfermedades cerebrovasculares 286


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9 10

Avitaminosis y otras def. nutricionales Influenza

13 13

3.46 3.46

MORBILIDAD Del cuadro de Morbilidad de los años 1973 a 1977 del Municipio de Pátzcuaro, se obtienen las siguientes conclusiones: a) Que las enfermedades gastrointestinales, la parasitosis amibiana y la sarna, ocupan lugares muy importantes dentro de las 10 primeras causas de enfermedad, b) Que las 3 están directamente relacionadas con una actitud de la población desfavorable al cuidado de la salud: higiene personal yd e la alimentación. MORTALIDAD a) Respecto a la Mortalidad se puede apreciar, según las causas reportadas durante el quinquenio 1969-1973, que las Neumonías, Enteritis y otras enfermedades diarreicas son las que predominan, de lo que podría inferirse que entre las múltiples causas encontraríamos el saneamiento ambiental de la vivienda; y una adecuada educación higiénica. b) Debe señalarse que también entre las primeras causas se encuentran los síntomas y estados morbosos mal definidos, esto puede deberse a una falta de especificación en la causa de la muerte; aunado a que en muchas de las veces no es un médico el que extiende el certificado.

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CAPÍTULO XIII ATRACTIVOS TURÍSTICOS (LA HISTORIA EN CADA CALLE) La Basílica. El Colegio de San Nicolás hoy museo de artes populares. La fuente de Don Vasco. El Santuario y la Casa de los Once Patios. El Palacio de don Antonio Huitziméngari. La mansión de los Condes de Menocal y la de los Dos Escudos. La plaza de San Agustín y la Biblioteca Pública. La Pila del Torito. Las islas del Lago. Los poblados de los alrededores. Fiestas principales de la región.

RECORRIDO POR LA CIUDAD

E

de este capítulo es dar a conocer al lector los principales sitios históricos o de leyenda y las bellezas naturales que tiene Pátzcuaro. Haremos, por tanto, un recorrido por la ciudad. L PROPÓSITO

LA BASÍLICA (COLEGIATA) Nuestro punto de partida es la Basílica, la iglesia más importante de la ciudad situada al lado norte de la Plaza de San Agustín (hoy Gertrudis Bocanegra). Su fachada que mira al poniente le da un aspecto majestuoso y verdaderamente artístico. Fue proyectada y se empezó a construir por don Vasco de Quiroga en 1546, con el objeto de que fuera la Catedral; el proyecto de dicha construcción era, como se dijo en la parte histórica de esta monografía, (ver Cap. VI) edificar una iglesia de 5 naves en forma radial. Dicho proyecto quedó suspendido por orden de Carlos V, quien con base en un examen pericial que manifestaba lo poco firme del terreno y las dimensiones colosales de la obra, no lo permitió y al fin no quedó construida ni una sola nave. El tiempo dio la razón a los peritos ya que en el terremoto del 7 de abril de 1845, vino por tierra casi toda la nave y no fue sino 288


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hasta 1857 y gracias a la generosidad de los vecinos, que se abrió nuevamente al culto. Volvió a desplomarse con el temblor del 19 de junio de 1858. Dicha iglesia sirvió de Catedral primeramente de 1565 a 1580, fecha en que la Mitra fue trasladada a Valladolid (hoy Morelia) y desde entonces fue Parroquia de la ciudad. Por el año de 1899 fue decorada y en 1908 erigida en Colegiata y por fin en 1924 elevada a la categoría de BASÍLICA. En ella se venera la Imagen de Nuestra Señora de la Salud, mandada hacer por el Señor Quiroga de pasta de caña de maíz y miel de orquídeas. Rodeando la iglesia existen unos bellos jardines entre añejos fresnos, como decoración hay una fuente al lado derecho de la Iglesia. MUSEO DE ARTES POPULARES Saliendo de la iglesia, hacia el sur una cuadra por la calle de la Enseñanza, nos encontramos el edificio que ocupó el Colegio de San Nicolás fundado por el Sr. Quiroga en 1540, el primero en América que sirvió de Seminario (ver Cap. VI). Actualmente y con mucha propiedad funciona el Museo de Artes Populares, primero en su género de la República Mexicana. Cuenta, entre otras cosas, con una de las mejores colecciones de lacas, maque, perivanas de Uruapan, Quiroga y Pátzcuaro, en las que podrá observar la riqueza y el buen gusto con que fueron realizadas. Verá usted un gran surtido y variedad en trabajos de cerámica, madera, textiles, trigo, tule, cantera, piedra, pasta de caña, cera, plata, oro, cobre, lámina y no podemos abandonar el lugar sin admirar el famoso piso de hueso de animal y piedra laja, que en el siglo XVIII se usó a la entrada de los ranchos; al fondo del Museo existe como muestra una troje de un pueblo de la sierra. Todo esto aunado a la buena disposición para la decoración de este bello museo de construcción sumamente humilde, techado de teja, portada que se eleva precisamente en la esquina y conserva la espadaña sin campana y dos hornacinas sin sus imágenes, hacen de él un lugar de gran interés para el visitante.

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FUENTE DE DON VASCO Al salir del Museo, vemos hacia la izquierda la fuente de Don Vasco de Quiroga o Santa María, que fue construida por orden del mismo señor Quiroga para aprovechar un manantial encontrado al hacer los cimientos del Colegio de San Nicolás. Existe una leyenda popular, según la cual, Don Vasco de Quiroga hizo brotar el agua de las peñas secas al golpearlas con su báculo. La fuente original fue reformada en 1924. LA COMPAÑÍA Siguiendo por la misma calle, rumbo al sur, nos encontramos este edificio construido probablemente en lo que fueron los restos del Cú Mayor de los chichimecas. Fue iniciada la construcción de la iglesia y el Colegio que en 1574 se entregarían a los padres jesuitas, tal vez el mismo año en que Don Vasco cambió a Pátzcuaro su sede apostólica, siendo la primera Catedral de Michoacán. Los Jesuitas llegaron a Pátzcuaro en 1574 y su Colegio fue el segundo fundado en el país después del de México. En su torre está colocado el reloj del cual cuenta la leyenda que fue desterrado de España a esta población por haber marcado una hora infausta a uno de los monarcas de aquel país (ver Cap. VII). SANTUARIO, PARROQUIA O SAGRARIO EX-HOSPITAL DE SANTA MARTHA Frente al edificio anterior se encuentra éste, que fuera otrora el Santuario de Nuestra Señora de la Salud; comenzó a construirse en 1693 por el señor Cura Juan Meléndez Carreño, fue renovado en 1845 y consagrado en 1893. En su capilla lateral existe un retablo churrigueresco. A semejanza de los Hospitales de Santa Fe en México y de Santa Fe de la Laguna, erigió Don Vasco de Quiroga el Hospital de Santa Martha, allí colocó la Imagen de Nuestra Señora de la Salud en donde 290


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permaneció 111 años, hasta 1908 que fue trasladada a su sitio actual; en 1704 el monasterio fue dado a las religiosas de Santa Catarina de Sena, fundando el convento el Dr. Ponce de León y costeando los gastos el Dr. Pedro Antonio de Ibarra. Por esta razón templo y convento eran llamados "LAS MONJAS" (ver Cap. VII). CONVENTO DE MONJAS DE SANTA CATARINA (CASA DE LOS ONCE PATIOS) Siguiendo el mismo rumbo de la calle de Lerín, llegamos al único convento derivado de Santo Domingo que existe en Pátzcuaro, establecido a mediados del siglo XVIII en el sitio que pertenecía a lo que fue el Hospital de Santa Martha. Una de sus características principales es un baño con portada de estilo barroco, Es muy valioso este pequeño baño por la escasez de este tipo de construcciones en la colonia. Podemos admirar también en esta casa, los mismos capiteles, la misma forma de arranque de los arcos y los mismos arquivoltes fuertemente moldeados. Uno de los patios conserva las mismas claves en su centro, tal parece una copia en miniatura de la Casa del Gigante de la cual nos ocuparemos posteriormente. En la actualidad, este edificio funciona como centro artesanal en el cual podrán admirarse los diferentes tipos de artesanías de la región, como son: Mantas, sarapes, tapetes de henequén, trabajos en maque, herrajes artísticos, bellas piezas decoradas en oro, hermosas muestras de artesanías de Santa Clara del Cobre, figuras de madera de Tócuaro, las famosas guitarras de Paracho, paja de Tzintzuntzan, tule de Ihuatzio, sombreros de la isla de Jarácuaro, etc. Alberga asimismo esta hermosa casa, las oficinas de la Subdelegación de Turismo y el Museo de Arte Contemporáneo. PILA DE SAN MIGUEL Bajando de esta hermosa casa, llegamos a la calle que lleva el nombre del Dr. José María Coss, literato y uno de los más celosos agentes de nuestra independencia, y precisamente donde ésta forma esquina con 291


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la calle del Lic. Juan Gómez Navarrete (cooperador eficaz para la realización de la Independencia), se encuentra la "Pila de San Miguel" a cuyas aguas se atribuyen propiedades curativas. Fue construida por Don Vasco de Quiroga, adornada con una hornacina en la que aun puede verse parte de la pintura que representa al Arcángel que le da su nombre. PLAZA VASCO DE QUIROGA (ANTES DE LA CONSTITUCIÓN) Retornando por la misma calle de Dr. Coss llegamos a esta plaza, primera en la ciudad, de vastas dimensiones, rodeada de legendarios fresnos que guardan un encanto especial conservado a través de los tiempos; alrededor se pueden apreciar los edificios, antiguos palacios que pertenecieron a los nobles pobladores de Pátzcuaro. En el centro de esta amplia plaza se encuentra una estatua del Primer Obispo de Michoacán, Don Vasco de Quiroga. CASA DEL PORTAL CHAPARRO Situada al oriente de la gran plaza es la más antigua de la misma y recibe este nombre porque el que la sostiene es mucho más bajo que el resto de los portales contiguos. Forman el portal gruesos troncos de madera sosteniendo una nae horizontal sobre la que descansa el edificio; en un principio el portal no debe haber sido tan bajo, pues tal parece que el edificio se hundió o el nivel del piso de la Plaza fue levantado considerablemente en el transcurso del tiempo. En esta casa nació el historiador Antonio Arriaga Ochoa (ver Cap. IX). CASA DEL GIGANTE (MANSIÓN DE LOS CONDES DE MENOCAL) Situado junto al anterior, se encuentra uno de los edificios más importantes de la ciudad cuyo interior tiene mucho interés no sólo 292


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por la magnificencia de su arquitectura, sino por la extraordinaria figura de un guerrero tallado en piedra monolítica de tamaño bastante mayor que el natural, y además policromada. La figura se encuentra formando cuerpo con 2 de las columnas que sostienen los arcos del corredor de la planta alta. No se ha podido explicar satisfactoriamente la existencia de una figura de esta naturaleza en el interior del edificio, pero de todos modos es muy importante y en sí le da un carácter tan excepcional que le ha valido el nombre de "La Casa del Gigante". EL PALACIO DE HUITZIMÉNGARI Otra importante casa de la Plaza Principal, situada en su lado norte, es lo que según la tradición fue "El Palacio de Don Antonio Huitziméngari y Mendoza y Caltzontzin", hijo del último soberano de los chichimecas y ahijado del Primer Virrey de la Nueva España, D. Antonio de Mendoza, personaje muy versado en las lenguas hebrea, griega, latina, castellana y michoacanense (ver Cap. VII). CASA DE LOS ESCUDOS En el lado poniente de la Plaza podemos apreciar lo que fuera antaño LA CASA DE LOS CONDES DE VILLA HERMOSA Y ALFARO DE LOS VENICIA, ambas ostentan aun sendos escudos en relieve que parecen dar importancia a los nobles blasones de las familias. Adjunto se hallaban las CASAS CONSISTORIALES, y en la esquina, a la derecha de éstas, se halla una casa que por su fachada es una de las más importantes de la Plaza. En la casa de los Escudos nació la heroína de Pátzcuaro, doña Gertrudis Bocanegra de Lazo de la Vega. CONVENTO DE SAN JUAN DE DIOS En la esquina que forman la Plaza de Don Vasco y la calle de Ponce de León, parte hacia el sur la calle de Romero por la que llegamos al 293


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Convento de San Juan de Dios, fundado por los religiosos de la misma Orden a mediados del siglo XVII, actualmente y adjunto a la iglesia funciona como Hospital Civil. REAL ADUANA Regresando por la misma calle y partiendo por la que lleva el nombre del Sr. Cura don Eugenio Ponce de León, autor de varias obras ascéticas y morales, marcada con el número 16, se encuentra esta casa que ocupara otrora la Real Aduana, en la que podemos admirar su puerta y ventanas que tienen marcos de piedra labrada de un barroquismo no exento de gusto, sus techos son de dos aguas y cubierto de teja. SAN FRANCISCO Este Convento fue fundado por Fray Martín de la Coruña, fue abierto al culto en 1545. En él se instaló don Vasco de Quiroga cuando cambió su sede apostólica de Tzintzuntzan a Pátzcuaro (ver Cap. VI). El conjunto de la nave y la torre en el exterior, es de estilo romántico, en el atrio existe una cruz de piedra probablemente del siglo XVI, frente al templo pueden verse las ruinas de la Iglesia del Tercer Orden construida por los hermanos del Cordón. Actualmente se venera aquí la imagen del Señor de la Tercera Orden, hecho de la pasta de caña de maíz y notable por la postura que presenta, que es la de un cuerpo sin vida, verdaderamente colgado de la cruz. La portada del claustro es de estilo plateresco. Al salir de la iglesia vemos la Plaza de San Francisco, en cuyo centro se encuentran una fuente de brocal redonda, y en la parte oriente está colocado un busto de Doña Margarita Maza de Juárez, esposa del Benemérito de las Américas Don Benito Juárez. EL CALVARIO Y EL ESTRIBO Partiendo de la Plaza de San Francisco hacia el poniente, una cuadra más adelante podemos ver al pasar "La Pila de los Guajes"; siguiendo 294


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por la calle del Paseo podemos llegar a la Capilla del Calvario, que según la tradición se edificó en el mismo sitio en donde existió la Yácata o sepulcro del caudillo Tariácuri. Fue construida la capila por Fray Marcos del Prado en 1666. Un poco más adelante se encuentra la "Luneta o Balcón de Tariácuri". Continuando el camino cuesta arriba serpenteando por la calzada de empedrado se llega al "Estribo", donde puede obtenerse una de las mejores panorámicas de la Ciudad del Lago y de los pueblos de la región. En el final de las escalinaas que parten del comedor se llega al cráter de lo que fuera un volcán. EL HOSPITAL Al regresar de este bello paseo volvemos a San Francisco y caminamos al norte por la calle de Codallos, llegamos a esta Capilla. Es una de las más antiguas de la Ciudad, fue puesta al servicio en el año de 1545, construida por los indios de este barrio para así poder atender, bautizar y doctrinar a los vecinos. EL SANTUARIO DE GUADALUPE Continuamos nuestro camino y una cuadra más adelante localizamos esta iglesia, construida a principios del siglo XIX. Se atribuye el proyecto al arquitecto Tresguerras a expensas de don Feliciano Ramos, antiguo esclavo de una familia española, quien recobró su libertad en estas tierras dedicándose al comercio, con lo que logró reunir una gran fortuna. Rematan la fachada unas esculturas de regular tamaño y extraordinario carácter que contrastan con su severidad. Se venera en esta iglesia a la Virgen de Guadalupe.

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PLAZA DE SAN AGUSTÍN (HOY GERTRUDIS BOCANEGRA) Partiendo por la calle de Ramos llegaremos a esta Plaza, segunda en importancia de la ciudad y en cuyo centro se encuentra una estatua en bronce de Doña Gertrudis Bocanegra de Lazo de la Vega. CONVENTO DE SAN AGUSTÍN (HOY BIBLIOTECA PÚBLICA) Al norte de la Plaza se encuentra lo que fuera el Convento de San Agustín, fundado por el Sapientísimo Fray Alonso de la Veracruz, Obispo electo de Michoacán en 1576. Actualmente ocupa el lugar la Biblioteca Pública, en la que se puede admirar la magnífica obra del famoso pintor Juan O'Gorman. PILA DEL TORITO (FUENTE CASTIGADA) Situada al sur de la Plaza, de la que cuentan que antiguamente se hallaba colocada cerca del lugar actual y "en cierta ocasión a un oficial del ejército español se le desbocó el caballo, atravesando la calle que une a la Plaza Principal con la de San Agustín. El jinete luchaba por dominar al animal sin conseguirlo, sin perder la serenidad trató de parar al bruto frente a la pila, mas el caballo se metió entre la pared y la pila, pasando tan cerca de ésta que azotó al jinete contra la torre, causándole una muerte instantánea. Las autoridades de la Ciudad acusaron a la fuente de homicidio y después de largo juicio la condenaron a ser cambiada de lugar para que así no causara más daños". En los portales aledaños a la Plaza, se disfruta por las noches de sabrosos platillos de la cocina regional. En el lado poniente de la misma se encuentra el Mercado Municipal, en el que se celebra el tradicional "Tianguis" los días viernes de cada semana. 296


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PUENTE DE LA SALAMANCA Partiendo de la Plaza Bocanegra, por la calle que lleva el nombre del eminente poeta y literato don Manuel de la Torre Lloreda, dos cuadras al oriente, entroncamos con la calle de Serratos (antes Nacional y Calle Real); entre la primera y la segunda de ésta se encontraban los Mesones de San Antonio, del Ángel y del Retoño. Siguiendo por la misma calle de Serratos llegamos al puente llamado de "La Salamanca", situado sobre el arroyo de El Guani en el antiguo camino a Valladolid; este puente debe su nombre a la leyenda de una extraña mujer "manca" que vivía en una casa contigua a él, a fines del siglo XVII. Esta mujer decía "la buena fortuna" en una sala muy amplia y quizás por la asociación de ideas vino a llamarse dicha casa de la Sala-Manca. Este barrio se conocía por aquellas fechas con el nombre del "Infiernito", por ser el lugar donde se reunían las gentes de mal vivir. EL HUMILLADERO Por el mismo antiguo camino a la capital michoacana, se encuentra este lugar en el que según la tradición fueron depuestas las armas ante los españoles por los indios chichimecas. Existe en este lugar una Cruz de piedra con la Imagen de Cristo y en el pedestal se ven inscripciones y grabados de gran interés, pues llevan fecha de 1553, sin duda la más antigua de Pátzcuaro; en otra de sus caras aparece el escudo de la ciudad y en otra un bello relieve de carácter renacentista. Podemos también apreciar que la portada del atrio es de una talla exquisita. En la severa fachada de la Capilla pueden verse a los lados de una corona esculpida en cantera, las imágenes del sol y la luna, como una manifestación de la vieja religión de los indios. A mayor información diremos que existían en la Ciudad otras tres cruces, la de la Cruz Verde en el antiguo camino a la estación, la llamada Cruz de los Coyotes en el callejón de Tejerías, y en el Barrio de San Francisco existió la Cruz conocida por el nombre de "La Tángara", al pie de la cual se reunían los indios para recibir la religión en los primeros años de la colonización (ver Cap. V). 297


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ESTACIÓN Y EMBARCADERO Bajando por la Calzada de las Américas llegamos al entronque de los caminos a Morelia y Uruapan, precisamente en la glorieta erigida en honor al Gral. Lázaro Cárdenas, la cual luce bellamente adornada con jardines y árboles. Un poco al sur, rumbo a Uruapan, se localiza la Estación del Ferrocarril. A 300 mts. de la estación, por la Calzada Lázaro Cárdenas se encuentra el Embarcadero, en el que encontrará servicio de lanchas en viajes colectivos y especiales que lo llevarán a cualquiera de las 5 islas del Lago o de los pueblos de la ribera. Ya navegando por las tranquilas aguas, podemos admirar la belleza del paisaje que envuelve este hermoso lugar de pescadores nativos que aun recuerdan, a través de leyendas y tradiciones, la grandeza de su raza. JANITZIO (CABELLO DE ELOTE) Es la isla más importante y visitada del Lago, magnífico escenario de la tradicional Noche de Muertos los días primero y dos de noviembre de cada año; aquí está la majestuosa estatua del Generalísimo Don José María Morelos y Pavón, mandada hacer por el General Lázaro Cárdenas; en el centro de la misma hay una escalera en forma de caracol, por la que se llega hasta el puño de la mano, a 40 metros de altura. Podemos apreciar también una obra pictórica que muestra los hechos políticos del Generalísimo Morelos. Las islas de Yunuén, Tecuena y La Pacanda, cuentan con un pequeño número de habitantes que se dedican a la pesca. JARÁCUARO (NIDO) Es la isla más poblada y extensa del Lago, la ocupación principal de sus habitantes es la fabricación de sombreros de palma. En este lugar conservan aun algunas danzas de hondas raíces prehispánicas que forman parte del folclore de esta región. 298


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A continuación citaremos algunos de los poblados más importantes de la región. SANTA FE DE LA LAGUNA (LUGAR ILUMINADO) En este poblado podrá el turista visitar el Hospital fundado por Don Vasco de Quiroga en 1539, en donde aun se conservan algunos objetos de uso personal del Señor Quiroga; la mayoría de los habitantes se dedican a la alfarería. La fiesta más importante es el Corphus cuya fecha es variable. QUIROGA (COCUPAO) En este lugar se encontrará una gran variedad de artesanías de la región. Aquí nació el Dr. Nicolás León, conocido escritor bibliófilo y amante de la historia de Michoacán. TZINTZUNTZAN (LUGAR DE COLIBRÍES) La antigua capital del Imperio chichimeca se encuentra a sólo 15 Kms., de Pátzcuaro; en este lugar es conveniente visitar el Convento Franciscano, fundado por Fray Martín de la Coruña en el siglo XVI, la Capilla de la Soledad, el Huerto de los Olivos de Don Vasco de Quiroga y las antiguas Yácatas, al oriente del pueblo. Las artesanías del lugar son: Cerámica y paja. Las fiestas religiosas son la del Señor del Rescate (es variable), el Corphus (variable), Semana Santa (variable) y la tradicional Noche de Muertos en el mes de noviembre.

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IHUATZIO (LUGAR DEL COYOTE) A sólo 10 Kms. de Pátzcuaro se encuentra este poblado prehispánico. Es una zona arqueológica de gran interés debido a las pirámides que existen, dedicadas una al Rey Sol y otra a la Luna, una fortaleza o plaza de armas y 3 pirámides más que se supone son Yácatas o tumbas de Reyes chichimecas. En este poblado trabajan el tule y se celebra asimismo la Noche de Muertos. TZURUMÚTARO (GRAMA O YERBA) 4 Kms. separan este poblado del de Pátzcuaro. Allí funciona el Museo Agrarista, montado bajo los auspicios del Gobierno del Estado a través de la Dirección de Turismo. TACUARO (HACHA DE PIEDRA) Es uno de los poblados más antiguos, la gente del lugar se dedica a la fabricación de figuras de madera, especialmente máscaras. Adelante se encuentra la población de Erongarícuaro, el pueblo ribereño más antiguo de la región. VILLA ESCALANTE (SANTA CLARA DEL COBRE O DE LOS COBRES) Al sur de la ciudad y a 15 Kms., se encuentra esta población que es el principal centro artesanal de cobre del mundo. Su feria principal es a partir del 12 de agosto de cada año. ZIRAHUÉN Por la carretera a Uruapan, a 16 Kms., se localizan pueblo y lago de Zirahuén, este último de una belleza incomparable y extraordinaria 300


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por la claridad de sus aguas que pueden ser navegables en lanchas, haciendo del paseo una experiencia inolvidable. A CONTINUACIÓN PROPORCIONAMOS LOS KILOMETRAJES APROXIMADOS DE PÁTZCUARO A: Acapulco (vía Zihuatanejo) Acapulco (vía México) Apatzingán Carapan (vía Uruapan) Carapan (vía Quiroga) Guanajuato Guadalajara Jiquilpan La Piedad México, D.F. (vía Toluca) México, D.F. (vía Celaya) México, D.F. (vía El Oro) Morelia Playa Azul Uruapan Zacapu Zamora Zihuatanejo Zitácuaro

686 Kms. 777 " 151 " 134 " 102 " 232 " 342 " 175 " 185 " 380 " 483 " 369 " 62 " 322 " 62 " 65 " 133 " 444 " 210 "

LÍNEAS DE AUTOBUSES Autotransportes Uruapan, S. A. de C. V. Obregón No. 5. Tel. 2-08. Autotransportes Galeana, S. A. de C.V. Azul y Blanco primera clase. RUTAS: Morelia, Pátzcuaro, Uruapan, Playa Azul y Zihuatanejo, Lázaro Cárdenas, México, D. F., Guadalajara. Autotransportes Galeana, S. A. de C. V. 301


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Av. Obregón Nº. 5. Tel. 2-08. Verde y Blanco. Segunda clase. SALIDAS: a Morelia y Uruapan cada 15 minutos. SALIDAS: a Playa Azul, Zihuatanejo y Cd. Lázaro Cárdenas, cada hora. Autotransportes Herradura de Plata, S. A. de C. V. Bocanegra Nº. 7. Tel. 5-45. Servicio de Segunda Clase. Cuenta con 7 salidas a la ciudad de México. (Vía Toluca) Diariamente. Cuenta con 11 salidas a la ciudad de México. (Vía Super) Diariamente. Todas las corridas son locales. Autobuses Centrales de México Flecha Amarilla, S. A. de C. V. Bocanegra Nº. 18. Tel. 5-60. SALIDAS a la ciudad de México, D.F., cada hora. SALIDAS a Guanajuato a las 11:40 y 17:30. SALIDAS a Guadalajara (Vía La Barca) 3 corridas diarias. SALIDAS a Uruapan cada hora. SALIDAS a Zirahuén, 3 corridas diarias. SERVICIOS TURÍSTICOS QUE POR SU CALIDAD Y PRESTIGIO SON RECOMENDABLES: Hotel Hostería San Felipe Av. de las Américas s/n. Tel. 2-98. 13 Habitaciones con alfombra y chimenea. SERVICIO: Restaurante, Bar, Áreas verdes, Estacionamiento, Música ambiental en R. Hotel "Los Escudos" Portal Hidalgo Nº. 73. Tel. 38. 26 Habitaciones. SERVICIOS: Habitaciones alfombradas, Chimenea, TV. en el Lobby, Restaurante, Cafetería, Estacionamiento. 302


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Gran Hotel Bocanegra Nº. 6. Tel. 1-43. 26 Habitaciones. SERVICIOS: Habitaciones alfombradas, con teléfono; Restaurante y Cafetería con música ambiental y TV. Hotel Posada de La Salud Av. Gral. B. Serratos Nº. 9. Tel. 58. 14 Habitaciones. SERVICIOS: 2 habitaciones con chimenea, Lobby, Estacionamiento, Áreas verdes, Música ambiental en todas las áreas del Hotel. Restaurante "Los Escudos" Portal Hidalgo Nº. 74. Tel. 38. SERVICIOS: Cafetería, Música ambiental Grabada y por la noche de Órgano. Restaurante "El Gordo" Av. Lázaro Cárdenas Nº. 2. Tel. 2-01. SERVICIOS: Bar, Estacionamiento. Restaurante "El Patio" Plaza Vasco de Quiroga. SERVICIOS: Cafetería y música ambiental grabada. Datos tomados de los libros "Pátzcuaro", de Justino Fernández y "Breve Guía Histórica de la Ciudad de Pátzcuaro", de Julián Bonavit y Carlos Treviño, publicados en el folleto "Pátzcuaro históricoturístico" por Javier Cázarez Ramírez.

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PRINCIPALES FIESTAS DE PÁTZCUARO Enero 17. Fiesta en honor de San Antonio Abad. Los animales domésticos son engalanados con flores y listones, y llevados al templo para darles la bendición. Febrero: Carnaval. Con el hermoso marco del Lago, se llevan a cabo las tradicionales fiestas de Carnaval con toritos que bailan por las calles acompañados de bandas de música y maringuías. Se llevan a efecto combates de serpentinas y confeti en Janitzio y en los distintos barrios de la ciudad. Marzo ó Abril: Semana Santa: Esta celebración se realiza en forma muy singular, el miércoles: Salida de los Espías que recorren toda la ciudad durante el día. Son ocho encapuchados, cuatro jinetes y cuatro infantes, haciendo una representación de la búsqueda del Nazareno. El Jueves: Representaciones populares de pasajes bíblicos en la Plaza Vasco de Quiroga. El Viernes: a partir de las 8 horas la sentencia de Pilatos y otras representaciones relativas a la Pasión de Cristo, a partir de las 15 horas, del Calvario al Sagrario, procesión del Silencio. A las 19 horas, Procesión d elos Santos Cristos partiendo de la Basílica. El sábado a las 17 horas, Procesión del Cristo de la Tercera Orden y desde las 11 horas podrá admirarse la exposición floral de Michoacán en la Biblioteca Infantil. Tianguis Artesanal. Julio 8: Peregrinación a la Basílica de Nuestra Señora de la Salud por la Colonia Michoacana residente en el Distrito Federal y la asistencia de fieles de distintas partes de la República. Hay música, bailes regionales, vendimias. Agosto 15: Celebran la Asunción de María con grandes fiestas, alborada, procesiones, música, fuegos artificiales y vendimias artesanales. Septiembre 29: Animadas fiestas en el barrio de San Miguel Arcángel. Guarecitas, bandas de música, danzas típicas y fuegos artificiales. 304


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Noviembre 8: Recorrido de "Mojigangas" por las calles. Estas "Mojigangas" son figuras monumentales de cartón conducidas por personas que bailan al compás de sones abajeños. Estas figuras datan del siglo XVI y se presentan como anticipo a las fiestas del 8 de diciembre en honor de la Purísima Concepción ó sea de la Virgen de la Salud. Estas presentaciones se hacen cada ocho días, a partir de su inicio el 8 de diciembre. Noviembre 1º. Noche de Muertos: Esta celebración tiene lugar en todos los pueblos ribereños del Lago de Pátzcuaro, principalmente en las islas de Janitzio y Jarácuaro, así como en Ihuatzio y Tzintzuntzan. En la ciudad de Pátzcuaro se ponen ofrendas en el Museo de Arte Contemporáneo, en la Casa de los Once Patios, en el Museo de Artes Populares y en algunas casas particulares. Se ofrece un concierto en la Basílica y se instala un tianguis artesanal en la Plaza Don Vasco. Los visitantes van a Janitzio a presenciar la velación de los difuntos, ceremonia que realizan los nativos y tienen oportunidad de disfrutar de las danzas folclóricas que allí se llevan a cabo. Diciembre del 4 al 9: Feria Regional con exposición ganadera, agrícola, industrial, artesanal y cultural. Festivales folclóricos y otras atracciones. Además de las fiestas antes citadas, en Pátzcuaro se celebran todas las fechas cívicas nacionales y estatales, así como locales. Se llevan a cabo también fiestas en honor de la Virgen de Guadalupe, como ocurre en casi todas las ciudades y pueblos de la República.

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BIBLIOGRAFÍA ALAMÁN, Lucas. Historia de México. Imprenta de José Mariano Lara. México, 1850. ANÓNIMO. Relación de las ceremonias y ritos y población y gobierno de los indios de la Provincia de Michoacán hecha al Ilmo. Sr. D. Antonio de Mendoza, virrey y gobernador de esta Nueva España. (1541). Editorial Aguilar. Madrid, 1956. BASALENQUE, fray Diego de. Arte de la Lengua Tarasca. Editorial Erandi del gobierno de Michoacán. Morelia, 1962. __________________ Historia de la provincia de San Nicolás Tolentino de Michoacán del Orden de N. P. San Agustín. México, 1673. BEAUMONT, fray Pablo de la Purísima Concepción. Crónica de Michoacán. T. II. Talleres Gráficos de la Nación. México, 1673. CÁRDENAS DE LA PEÑA, Enrique. Vasco de Quiroga precursor de seguridad social. México, 1968. CORONA NÚÑEZ, José. Mitología Tarasca. Fondo de Cultura Económica. México, 1957. __________________ Los dioses tarascos. En "Michoacán", revista mensual de la Casa de Michoacán. Núms. 1 y 2. México, 1945. CUEVAS, Mariano. S. J. Historia de la iglesia en México. t. I. Ediciones Cervantes. México, 1942. HUMBOLDT, Barón Alexander von. Ensayo Político sobre la Nueva España. Imprenta veracruzana de A. Ruiz. Jalapa, 1870. JARNES, Benjamín. Vasco de Quiroga obispo de utopía. Españoles en América. Colección Carabela, México, 1942. LÓPEZ SARRELANGUE, Delfina Esmeralda. La Nobleza indígena de Pátzcuaro en la época virreinal. UNAM. México, 1965. LLACA, Pedro M. Michoacán, t. III. Talleres de impresión de estampillas y valores de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. México, 1940. MACÍAS, Pablo G. Aula Nobilis. Ediciones de Vanguardia Nicolaita. Talleres Gráficos de la Nación. México, 1940. 306


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__________________ Don Vasco de Quiroga en su V Centenario. Aclaraciones y rectificaciones históricas. Talleres de la Escuela Nacional de Artes Gráficas. México, 1970. MORENO, Juan Joseph. Don Vasco de Quiroga primer obispo de Michoacán. Talleres gráficos del gobierno del Estado. Morelia, Mich. 1965. RICO CANO, Tomás. Manuel de la Torre Lloreda. Sin pie de imprenta. Morelia, Mich. ROMERO FLORES, Jesús. Historia de Michoacán. Talleres del gobierno del Estado. Morelia, 1962. RUIZ, Eduardo. Historia de la intervención francesa en Michoacán. Segunda Edición. Talleres Gráficos de la Nación. México, 1940. SALAS LEÓN, Antonio. Pátzcuaro. Cosas de Antaño y Hogaño. Segunda edición. Morelia, Mich. 1956. TEJA SABRE, Alfonso. Historia de México. (Una moderna interpretación). Imprenta de la Secretaría de Relaciones Exteriores. México, 1935. VALDOVINOS GARZA, José. La generación nicolaita de 1913. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. México, 1959. __________________ Tres capítulos de la política michoacana. Talleres linotipográficos de Casa Ramírez, S. A. México, 1960. VARIOS. Enciclopedia de México. t. 12. Impresora y Editora Mexicana, S. A. de C. V. San Mateo Tecoloapan, Estado de México, 1977. __________________ México a Través de los Siglos, ts. III, IV y V. Editorial Cumbre. México, 1953.

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ÍNDICE PRESENTACIÓN

4

INTRODUCCIÓN

6

CAPÍTULO I ÉPOCA PREHISPÁNICA

12 12

CAPÍTULO II LOS CACICAZGOS (1360-1404)

30 30

CAPÍTULO III EL TRIUNVIRATO (1404-1450)

48 48

CAPÍTULO IV APOGEO Y DECADENCIA (1450-1522)

64 64

CAPÍTULO V LA DOMINACIÓN ESPAÑOLA (1522-1531)

94 94

CAPÍTULO VI EL NUEVO ORDEN. PRIMERAS INSTITUCIONES (1531-1580)

113 113

CAPÍTULO VII TRANSFORMACIÓN DE LAS COSTUMBRES (1580-1800)

136 136

CAPÍTULO VIII DE LA INDEPENDENCIA A LA REVOLUCIÓN

156 156

CAPÍTULO IX FIN DE UN VIEJO ESTILO (1900-1978)

183 183

CAPÍTULO X ENTRE EL AYER Y EL PRESENTE. RASGOS SOCIO-ECONÓMICOS

228 228

CAPÍTULO XI LA EDUCACIÓN PÚBLICA

256 256 308


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CAPÍTULO VII SALUBRIDAD Y ASISTENCIA

283 283

CAPÍTULO XIII ATRACTIVOS TURÍSTICOS

288 288

BIBLIOGRAFÍA

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