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Disertación del Ministro de Relaciones Exteriores de la República Federativa de Brasil, Antonio Patriota, en la ceremonia de inauguración del Centro de Estudios sobre la Democracia (CEDEM) Lima, lunes 06 de agosto de 2012 Señor Ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Roncagliolo; señores Embajadores; señores profesores; señores representantes de organismos internacionales; señores Congresistas; señoras y señores. Es

con

particular

satisfacción

que

comparezco

al

acto

de

inauguración del Centro de Estudios sobre la Democracia. Sé del apego de mi colega y amigo, Rafael Roncagliolo, a los valores democráticos y al ejercicio de reflexión intelectual. Se trata de una

combinación

muy

feliz

de

virtudes

que

encuentra

valiosa

expresión práctica en el Centro de Estudios que ahora inicia su trabajo. Lo felicito, Canciller, y agradezco la oportunidad de participar de este momento. Es la democracia, antes que nada, la que nos une en Sudamérica. La democracia, como presupuesto de la integración regional, además de una formulación conceptual y de un imperativo político que defendemos y promovemos, corresponde a una realidad histórica en el espacio geográfico que compartimos. Hago una referencia a la experiencia de mi propio país. Mientras en la segunda mitad del siglo pasado, regían en el Brasil y en países vecinos, regímenes autoritarios, era difícil avanzar en los esfuerzos de aproximación y de integración regional. Vivíamos en Sudamérica, y ciertamente en el cono sur, de espaldas unos a otros.

La

cooperación.

competición Fue

prevalecía

necesario

del

sobre

regreso

de

los

impulsos

de

la

democracia

en

nuestra parte del mundo para afirmar áreas de real convergencia entre países que, aunque físicamente contiguos, vivían desde hace mucho alejados entre sí; alejados y hasta incluso en disputa, bajo el signo de una cierta irracionalidad.


El caso Brasil y Argentina es emblemático. Está aquí el Embajador de

Argentina

que no

me

dejará mentir.

En

el

periodo

de

los

gobiernos militares autocráticos, las relaciones entre los dos países estuvieron subordinadas al predominio de la rivalidad. Según la lectura de muchos, de ambos lados, la relación bilateral funcionaba casi como un juego de suma cero. A lo largo de la década de los ochenta, y más marcadamente en la segunda mitad de la década, los progresos de redemocratización crearon un ambiente propicio para la reversión de la espiral de desconfianzas en la que Brasil y Argentina se habían enredado. La superación del marcado antagonismo en el campo del desarrollo de la energía nuclear desempeñó un papel central en la dinámica que llevó a una nueva etapa de profundo y continuado entendimiento bilateral. En

esa

trayectoria,

establecimos

en

1991

la

Agencia

Brasil

Argentina de Control y Contabilidad de Material Nuclear, la ABAC. Ése fue, ciertamente, uno de los principales puntos de partida para

la

construcción

de

la

sólida

y

multifacética

alianza

estratégica que hoy hermanan a brasileños y argentinos. En

un

sentido

más

amplio,

asociados

a

Paraguay

y

Uruguay,

fundamos también en el 91 el Mercosur, marco en el proceso de integración

que

viene

ganando

amplitud

e

intensidad,

con

resultados palpables tanto en el área económico-comercial, como en el capítulo de los avances sociales y de cooperación. Generamos comercio, inversiones, iniciativas de desarrollo social y

de

infraestructura,

teniendo

siempre

presente,

en

última

instancia, el bienestar de nuestras sociedades y el propósito de reducir

asimetrías

existentes

entre

ellos.

Con

ese

objetivo

específico creamos el FOCEM, el Fondo de Convergencia Estructural del

Mercosur),

actualmente

con

una

cartera

superior

a

mil

millones de dólares en proyectos que benefician sobre todo a Paraguay y Uruguay. El 31 de julio en la Cumbre Extraordinaria del Mercosur recién realizada en Brasilia, y en línea con las decisiones ya tomadas


por nuestros Presidentes en la Cumbre de Mendoza, a fines de junio

de

este

año,

pudimos

dar

formalmente

la

bienvenida

a

Venezuela, que se integra al bloque como su quinto miembro pleno. El Mercosur adquiere así un ampliado alcance como espacio de producción como mercado y fuerza geopolítica. Pasa a extenderse de la Patagonia al Caribe, y se consolida además en la segunda potencia

alimentaria,

también

como

actor

protagónico

en

el

tratamiento de la seguridad energética, otra cuestión crucial para el siglo XXI. Todos estos, y es esto lo que quiero aquí resaltar, fueron y son movimientos

de

integración

que

democracia,

la

transparencia,

tienen la

como

confianza

esencia y

la

básica

la

apertura

al

diálogo que solo el espíritu democrático es capaz de permitir y estimular. Todos estos, y es eso lo que quiero aquí resaltar, fueron y son movimientos

de

integración

que

democracia,

la

transparencia,

tienen la

como

confianza

esencia y

la

básica

la

apertura

al

diálogo, que solo el espíritu democrático es capaz de permitir y estimular. No es distinta la lógica que se aplica a la UNASUR, en este momento, como sabemos, bajo la comprometida Presidencia Pro Tempore del Perú. También,

en

el

esfuerzo

de

organización

del

conjunto

de

Sudamérica, en los valores e intereses que nos son comunes o en el predominio de la democracia en cada uno de nuestros países que, en primer lugar, hizo viable un proyecto como la Unión de Naciones Suramericanas. En más de un sentido, la nuestra no es una región plenamente homogénea.

Compartimos

importantes

principios

y

propósitos

pero hay múltiples y espontáneas particularidades, pero conviven entre nosotros como es legítimo y natural diferentes modelos de desarrollo económico, distintas estrategias de inserción en los mercados

internacionales

política e ideológica.

y

matices

variados

de

inclinación


Solo

la

verdadera

práctica

democrática,

con

el

respeto

al

pluralismo y a la permeabilidad al otro, que nos son inherentes, nos habilita a identificar, más allá de lo que nos separa, el valor de trabajar colectivamente por todo lo que nos une. La determinación de seguir viviendo en paz y cooperación, y la nuestra, nunca es de más recordar, es una región libre de armas de

destrucción

masiva;

la

convicción

de

que

el

crecimiento

económico únicamente tiene sentido ético y será efectivamente sustentado

con

políticas

eficaces

de

inclusión

social,

el

compromiso con el desarrollo sostenible en sus pilares ambiental, social

y

económico,

como

consagrado

ahora

en

la

conferencia

“Río+20”; el deseo de contribuir para que se establezca, en un estado global, una multipolaridad cooperativa; y, por sobre todo, el firme objetivo de preservar y fortalecer la misma democracia, que

hace

posible

diversidad,

de

que

nuestra

integración

hablaba

el

y

Canciller

que

hace

que

Roncagliolo,

la

pueda

afirmarse como la fuente primaria de nuestra fuerza conjunta. Es por eso que insisto esta tarde que la democracia es la base de la cohesión sudamericana. Una democracia que hoy se alimenta y florece

con

la

convicción

de

que

no

puede

haber

desarrollo

político sin justicia social. Corolario de ese hecho son las cláusulas democráticas que instruimos en nuestros procesos de integración, especialmente en el Mercosur y la UNASUR. Como

afirmó

la

presidenta

Dilma

Rousseff,

nosotros

somos

una

región que conformó tofos sus organismos de integración en base a un compromiso fundamental con la democracia. Así sea en las alusiones a la centralidad de la democracia como premisa en los tratados constitutivos del Mercosur y de UNASUR, como en los protocolos específicos que posteriormente integramos a aquellos tratados, nunca hubo lugar a duda a que la plena vigencia

del

orden

democrático

es

condición

esencial

para

la


participación de los distintos actores regionales en nuestros ejercicios integracionistas. En la UNASUR creamos, incluso, un Consejo Electoral que, mediante el pedido del miembro interesado, se empeñará en concluir para el éxito de las elecciones que allí se realicen. Aun antes de la creación

del

Consejo,

ya

cooperamos

con

UNASUR

comisiones

electorales a Paraguay, a Bolivia y a Guyana. En octubre próximo, ya bajo el Consejo Electoral, queremos hacerlo en Venezuela. Es muy significativo el hecho de que los gobiernos sudamericanos, en su totalidad, no muestran ninguna duda cuando se trata de proteger la democracia. Frente a la perspectiva de amenaza de ruptura de la institucionalidad democrática en países miembros, la UNASUR ha sabido responder con la celeridad y la eficacia necesarias,

siempre

más

allá

de

las

tendencias

político

ideológicas. Así fue, por ejemplo, en el 2008 en la cuestión de Bolivia; y en el 2010 en la de Ecuador. Más recientemente, en junio pasado el Congreso de Paraguay destituyó a un presidente democráticamente electo

en

pocas

horas,

en

lo

que

UNASUR

llamó

“un

rito

sumarísimo”, expresión utilizada por los presidentes de UNASUR en la decisión que adoptaron en Mendoza, sin garantizarle el amplio derecho de defensa y en flagrante violación del debido proceso. Nuevamente, la UNASUR y el Mercosur reaccionaron rápidamente. Desafortunadamente en ese tema, aun no se ha dado vuelta a la página, no se verificó hasta el momento el pleno regreso a la democracia

en

Paraguay,

de

modo

que,

de

conformidad

con

la

decisión de la Cumbre en Mendoza, el 29 de junio, tanto en UNASUR como MERCOSUR el país continua suspendido de los órganos de los dos bloques; cuidado importante que venimos teniendo desde el primer momento es el evitar que se tomen medidas que pueden perjudicar el pueblo de Paraguay, más bien, hacemos hincapié en mantener alturadas las relaciones económico comerciales y las


iniciativas

de

cooperación

con

Paraguay,

incluso

aquellas

al

amparo del FOCEM: El recurso, seguro y proporcional a las cláusulas democráticas del MERCOSUR y UNASUR, que parten del presupuesto de que un país donde haya ruptura del orden democrático no puede participar de los procesos de integración regional, tiene en realidad un doble propósito,

estimular

el

retorno

la

plena

vigencia

de

la

democracia en el Paraguay y el mensaje inequívoco que ya no hay espacio en nuestra región para aventuras antidemocráticas. Este es también el año que entra el Grupo de Alto Nivel para la Evaluación y Seguimiento de la situación en Paraguay que nuestros Presidentes crearon en Mendoza, en el marco de UNASUR. El Grupo de Alto Nivel está bajo la conducción de la Presidencia Pre Tempore del Perú, que designó, para presidirlo, al ex Presidentes del Consejo de Ministros, Salomón Lerner, que nos honra aquí con su presencia. Queremos continuar acompañando de cerca los eventos políticos del Paraguay

con

la

expectativa

de

poder

contribuir

al

pleno

restablecimiento del orden democrático en ese país hermano. Y lo que deseamos es que Paraguay este en condiciones, cuanto antes, de reincorporarse plenamente a la familia sudamericana y a sus mecanismos UNASUR y MERCOSUR. Señoras y señores. La democracia es una obra en proceso, se nos da en este momento de la historia sudamericana la oportunidad del desafío, de ser partícipes de la construcción de esa obra que, siempre

en

ejecución,

puede

y

deber

ser

permanentemente

perfeccionada. Buscamos estar a la altura. Debe inspirarnos, de modo especial, el ejemplo que nuestra región pueda dar al mundo, nuestras

experiencias

nacionales

sobre

democracias

que

se

profundizan y se perfeccionan. La democracia para nosotros, como propósito y como práctica, no se limita a la noción en si misma, fundamental de la emancipación


política, va más allá y comprende como cambio estructural, la emancipación social. El Presidente Ollanta Humala, en su reciente mensaje

a

la

nación,

afirmó

y

lo

cito:

“no

puede

haber

desarrollo sostenido y democracia solvente sin inclusión social”. Esta es una visión que compartimos plenamente y que cada vez más es el mensaje y el propósito de todos los países sudamericanos. A las garantías individuales, civiles y políticas, agregamos en nuestros

países

conquistas

sociales

sin

precedentes.

Hemos

trabajado por democracias capaces de responder a los deseos los

derechos

y

de

segmentos

históricamente

de

los

y a

procesos

políticos y a los beneficios de la actividad económica y en eso me sumo al Canciller Roncagliolo en su interesante planteo de que el centro se dedique al estudio del origen, el funcionamiento y los resultados de los regímenes democráticos. En

nuestra

región,

esta

búsqueda

decidida

de

conciencia

y

equidad, manifestación de la democracia por la que luchamos, se tornó un denominador común. El resultado, en Sudamérica como en todo es, lo reitero, una atmósfera que posibilitó cada vez más la integración y la paz. El contraste con otras partes del mundo es evidente. La ecuación democracia y paz, conceptos frecuentemente intermediados por lo de integración, son más escasos que lo que se

desearía.

Me

consideramos

con

soplaron,

de

y

viene

a

justa alguna

la

mente

razón forma

los aun

la

primavera

vientos soplan,

árabe;

de

libertad

pero

es

todos que

necesario

reconocer que las dinámicas desencadenadas por esos vientos aún no

apuntan

hacia

un

desenlace

claro.

Por

un

lado,

todavía

sobresalen en varias situaciones déficits democráticos; por otro, somos

testigos,

democratizantes

en que

más no

de

una

ocasión,

necesariamente

de

producen

movimientos la

paz

que

anhelamos. Lo que queda claro es que la democracia no lleva automáticamente a la paz, pero no es concebible un panorama de paz duradero y sostenible sin democracia. De ahí, el ejemplo que podemos ofrecer y la experiencia que podemos compartir; hecho en Haití, donde Brasil y Perú, entre


otros países sudamericanos integran la misión de Naciones Unidas para la estabilización del país. A pesar de los avances de los últimos años, aún hoy, el panorama de la seguridad en Haití se reconoce como complejo. Yo creo que la sociedad haitiana confirma que si la democracia no basta para garantizar la paz, es cierto que

no

hay

paz

donde

no

hay

Estado

de

derecho,

si

no

hay

funcionamiento adecuado de los procesos democráticos. Por eso, hemos concentrado esfuerzos, y nuestra cooperación con Haití en el fortalecimiento de la democracia y de sus instituciones, se asocian las ideas de democracia y paz, y también de democracia y desarrollo. Más allá de nuestra región, cuando tenemos presente los hechos que pasan en el Medio Oriente, sabemos que los progresos rumbo a la

democracia

y

la

paz

no

son

alcanzables

sin

la

adecuada

solución para la cuestión palestina y garantías de seguridad para Israel, con la identificación de la fórmula de dos estados. La próxima cumbre Sudamérica- Países Árabes (ASPA), a realizarse aquí en Lima durante el mes de octubre, podría constituir una ocasión

para

una

contribución

de

nuestra

región

para

este

proceso. Podemos dar un pequeño paso a partir de nuestras lógicas democráticas,

como

procuramos

hacerlo

en

el

Ministerio

de

Relaciones Exteriores de Brasil el pasado 10 de julio, con un seminario que se llamó: “Lado a lado: un papel para las diásporas en

el

proceso

diásporas

de

paz

en

Oriente

judaico-palestinas

de

Medio”. los

Integrantes

países

del

de

las

Mercosur

intercambiaron percepciones y puntos de vista sobre sus distintas perspectivas histórico-culturales, igualmente sobre el intrincado problema de la paz entre Israel y Palestina. Queríamos mostrar, y creo que lo conseguimos, que actores provenientes de campos que en

Oriente

realidad

Medio

parecen

perfectamente

constructivamente

en

condenados

capaces

otros

de

ámbitos

al

desencuentro,

dialogar cuando

ideológicas y de paradigmas preestablecidos

y

libres

de de

son

en

dialogar ataduras


Queríamos

mostrar,

y

creo

que

lo

conseguimos,

el

poder

del

diálogo y la apuesta del entendimiento cuando hay empeño real despojado de preconceptos en la búsqueda de convergencias. El seminario

constituyó

transformador

de

la

una

demostración

democracia

que

adicional

en

sus

del

potencial

vertientes

de

la

comunicalidad y de la tolerancia, atributos que en Sudamérica, de tan

naturales

que

evidentes

datos

realidad

recursos

son

de

la

para

nosotros,

naturaleza,

valiosos

que

solemos

pero

escasean

que en

tomarlos

como

constituyen

muchas

partes

en del

mundo. No es por otra razón que estoy cada vez más convencido de que Sudamérica tiene la posibilidad de multiplicar instancias y que su ejemplo como espacio de democracia y paz pueda revelarse útil. Concluyo con esta idea: Que nos tomemos a partir de nuestra propia realidad en un vector de democracia y paz para el mundo, a partir de nuestras experiencias domésticas y también de nuestra acción

diplomática

basada

en

la

valoración

y

la

defensa

del

multilateralismo. Y ¿por qué el multilateralismo? Porque creo que es

en

el

ámbito

multilateralismo,

multilateral, que

y

podemos

en

el

valor

transferir

que

para

damos

el

al

ámbito

internacional aquello por qué luchamos en el ámbito doméstico. Es una idea que ha estado presente en varios de los discursos de apertura de la Asamblea General de

Naciones Unidas por parte de

Jefes de Estado brasileños y particularmente el Presidente Lula y la Presidenta Dilma Rousseff, la idea de que el multilateralismo equivale en el plano internacional, que la democracia significa en el interior de cada uno de nuestros países. Necesitamos cada vez más trabajar con mecanismos de gobernanza más multilaterales en

su

esencia,

más

representativos,

más

legítimos,

y

por

lo

tanto, más eficaces. Hay que reconocerlo, seguimos con un gran déficit de democracia en los mecanismos multilaterales en que trabajamos hoy. Uno de los temas que tendremos que trabajar en los próximos años es la reforma mundo

del

Consejo

anacrónico

de post

Seguridad, Segunda

que

sigue

Guerra

representando

Mundial.

un

Estaremos


trabajando así por el respeto a la soberanía, incluso las de Estados más pequeños. Estaremos trabajando por el primado del derecho

por

sobre

la

fuerza

también

en

las

organizaciones

internacionales, precisamente como hacemos en el seno de nuestras mismas

sociedades.

Estimado

Canciller,

estimados

señores,

yo

estoy seguro de que el Centro de Estudios para la Democracia traerá relevantes aportes también en este sentido, y deseos de pleno éxito. Muchas gracias.

reciban mis

Disertación del Canciller del Brasil  

Disertación del Sr. Ministro de RREE del Brasil, Sr. Antonio Patriota, en el lanzamiento del CEDEM

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