Issuu on Google+


INTRODUCCIÓN El Colegio Diocesano “San José”, como institución educativa de la Iglesia Católica, tiene a Cristo en el centro de su acción. Esto compromete a nuestra comunidad a fomentar el crecimiento y vivencia de la fe, a través de una acción evangelizadora y social, proyectada a toda la comunidad educativa y a la sociedad en comunión con la Iglesia. Es nuestra misión promover en el alumno sus potenciales dimensiones humanas en su contexto y proyección histórica, aplicando una metodología activa y constantemente renovada y un proceso de orientación, formación y educación integral promoviendo un alumno con un perfil evangelizador, responsable, autónomo, competente, promotor comunitario, culto, investigador, crítico y creativo. Dentro de esta misión el Foro de religión “Vivamos nuestra fe” nace con la vocación de ayudar a toda la comunidad educativa a cumplir con su misión en el seno de la Iglesia. El nombre

Vivamos nuestra fe Con este nombre se pretende remarcar la dimensión vivencial de la fe de la Iglesia. Una fe que es en un Dios vivo y que ha de ser una fe viva y vivificada. Pretendemos poner por obra aquello que creemos y celebramos. Vivir la fe significa conocerla, celebrarla y ponerla por obra. La fe en Cristo no es reductible al ámbito privado, debe impregnar toda la vida y actividad del creyente que está llamado a dar testimonio ante sus hermanos de la fe que profesa. El logotipo El logotipo del Foro cuenta con varios elementos que explican lo que pretendemos con la celebración del mismo. En primer lugar la paloma que representa el Espíritu Santo, el Paráclito, aquel a quien el Padre y el Hijo envían para sostener, alimentar la fe de la Iglesia. Es el Espíritu que aleteaba sobre las aguas de la creación, el Espíritu que es vida, que dirige y gobierna la Iglesia. La Palabra de Dios, fuente de revelación y uno de los pilares de la fe de la Iglesia. Palabra revelada por Dios a lo largo de la historia de los hombres. La Mitra símbolo del magisterio, de la Tradición viva de la Iglesia. Símbolo de la tradición apostólica que hace presente en medio de nosotros la elección del propio Cristo que llamó a los que él quiso a estar con él y anunciar, hasta los confines del mundo, la Buena Nueva de la Salvación. La Cruz, el símbolo de la Salvación. Cristo, el Hijo de Dios vivo, murió por nuestra salvación. Su vida culmina en la cruz que se convierte en el símbolo de la coherencia de una vida vivida en obediencia al Padre, una vida entregada a favor de los demás. Todos esos símbolos pretenden reflejar lo que el Foro de Religión “Vivamos nuestra fe” quiere ser.


JUSTIFICACIÓN “Existen entre todas las ramas del saber una interdependencia mutua, pero Dios y solo él tiene relación con la totalidad de lo real y en consecuencia eliminar a Dios significa romper el círculo del saber” Nuestra filosofía educativa entiende la educación como una acción integral dirigida a la totalidad de la persona. Como institución educativa de la Iglesia Católica, consideramos la formación espiritual como uno de los pilares básicos en la formación de nuestros estudiantes. Esta formación espiritual encuentra su lugar propio en las distintas actividades pastorales que forman parte del proyecto educativo del Colegio. Pero también encuentra su lugar como nexo común de todas las áreas, pues es Dios quien tiene relación con la totalidad de lo real y es Dios quien está en el centro del círculo del saber. El Foro de Religión “Vivamos nuestra fe”, cuenta con una vocación claramente interdisciplinar. Es toda la institución la que se encuentra comprometida en la labor evangelizadora del Colegio Diocesano “San José” y dentro de los elementos que caracterizan a nuestros alumnos está el de ser un evangelizador. Como docentes y educadores estamos llamados a formar evangelizadores, personas que den testimonio de su fe en los lugares en los que se encuentren. La vocación del educador no es únicamente la de formar buenos profesionales, sino formar buenas personas en toda su integralidad. Así, en el aspecto práctico, todas las áreas participarán en el Foro mediante su aporte con actividades específicas o el tratamiento de los distintos temas de cada grado dentro de su programa de clases. Desde nuestro quehacer profesional, la fe no es un añadido, sino la fuente de nuestra vocación educativa. Así nuestras aulas serán el lugar donde se descubra la presencia viva y vivificante de Dios en todos los campos del saber, convencidos de que, como nos recuerda Benedicto XVI sacar a Dios de la educación es romper el círculo del saber. MARCO TEÓRICO “Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado. Con los ojos iluminados por la luz de Jesucristo resucitado, podemos y queremos contemplar al mundo, a la historia, a nuestros pueblos de América Latina y de El Caribe, y a cada una de sus personas.” Con esas palabras los Obispos de América Latina y el Caribe reunidos en Aparecida nos impulsan a la urgencia evangelizadora para iluminar los ojos de nuestros hermanos con el brillo de la fe de modo que sea ese mismo brillo el que inunde de esperanza la vida de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Convencidos de que es el encuentro con Cristo en la fe el que fundamenta la alegría del hombre, nos sentimos impulsados a llevar la grandeza del don recibido para que todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo experimenten el gozo de la fe de la Iglesia.


Como institución educativa de la Iglesia Católica, la misión evangelizadora es una de las señas de identidad y de las razones de ser del Colegio Diocesano “San José”. La iglesia diocesana de Santa Marta se encuentra, según lo establece su plan diocesano de pastoral, en estado de misión por lo que se hace especialmente urgente la formación de evangelizadores capaces de dar testimonio razonado de su fe en todos los ambientes en los que se desenvuelvan.


LA SEGUNDA EDICIÓN DEL FORO

Para el creyente, la Historia es Sagrada. Todas las culturas tienen sus mitos, sus tradiciones, sus leyendas, sus relatos sobre los orígenes... Todas las generaciones registran y transmiten. La narración, la historia como género literario ha estado y está siempre presente en la vida del ser humano. Nuestras conversaciones diarias están siempre llenas de historias, de narraciones, de cuentos... La Biblia no es ajena a esta realidad humana, al contrario, la Biblia es Palabra de Dios dirigida a los hombres, es una conversación de Dios con los hombre y como tal, está llena de historia y de historias. Podemos decir que toda la Biblia es la historia de Amor de Dios con los hombres. Dios se da a conocer por medio de la palabra que comunica a sus siervos los profetas, pero Dios sobretodo se comunica a través de la constante intervención en favor de su pueblo. Así lo cree y lo proclama el Israelita en el llamado Credo histórico que no es otra cosa que el recuerdo de las acciones de Dios con su pueblo. El Dios cristiano, nuestro Dios, no es el Zeus Olímpico, no es la causa incausada que descubre la Filosofía, no es un Dios lejano, ajeno a la historia; tampoco es el Dios que maneja los hilos de la historia de una forma caprichosa. Nuestro Dios es el Verbo encarnado en medio de la historia. Es el Creador, si. También es la Primera Causa. Pero él no es impasible ante la historia de los hombres. Él toma parte de nuestro mundo y la historia, nuestra historia es el escenario de la acción salvadora de Dios. Por eso podemos hablar y hablamos de Historia de Salvación. Con esta expresión queremos señalar que todo lo que la Iglesia cree, profesa y celebra, no es fruto de una operación especulativa, sino que se encuentra enraizado en la historia. Al Dios que se revela, que quiere manifestarse a los hombres, no se le encuentra mediante una operación especulativa que nos saque del mundo que nos rodea. A Dios se le encuentra al lado del hombre, compartiendo con el hombre su tiempo, su historia. Nuestra fe no es una fe intelectual, es una fe vital, una fe en un Dios vivo que vive con los suyos a los que les revela su amor incondicional, amor que le lleva a entregar a su propio Hijo. En resumen, la historia está en la raíz de la Biblia porque la historia es el escenario de la revelación de Dios. La historia en la Biblia Los hechos, para que sean accesibles e inteligibles, deben ser verbalizados y toda verbalización es, en sí misma, una interpretación. Esto que es verdad para cualquier intento de estudio de la historia y que nos aleja de las utopías historicistas que sueñan con conocer el hecho desnudo carente de interpretación, es aún más cierto cuando se trata de estudiar la historia sagrada, la histórica bíblica. Al escritor sagrado no le interesa contar el kronos sino el kairós, el tiempo de gracia en el que el Señor ha estado presente en medio de su pueblo. Así la historia que encontramos en la Biblia tiene una clara intención: ser testimonio de la acción de Dios en favor de los hombres.


Con este presupuesto podemos decir que la historia bíblica tiene las siguientes características: Confesional. La historia bíblica es una historia escrita desde la fe en Dios, por eso la llamamos confesional o sagrada. El hagiógrafo descubre en la historia una cuarta dimensión que le hace salir del marco pasado-presente-futuro. Se trata de la acción de Dios, de la presencia divina. Todo nace de Dios y todo tiene a Dios como su final. Pero este esquema, lejos de ser un círculo sin sentido, carga a la historia, al tiempo histórico, de un sentido especial haciendo de él el escenario en el que Dios se revela, se manifiesta, a los hombres. Esta es la que podríamos llamar la línea maestra de la historiografía bíblica: El descubrimiento y relato de la acción de Dios en los acontecimientos de su pueblo. Donde un historiador ve una conquista de un pequeño reino por parte de un Imperio, el autor sagrado entiende el castigo de Dios por el incumplimiento de la Alianza y donde el historiador ve la caída de un Imperio y la disgregación de todas sus "colonias", el hagiógrafo descubre el premio de Dios a la fidelidad mantenida en los momentos de la prueba. Kerigmática. La historia bíblica no es solo objeto de estudio, es objeto de fe. El relato histórico que aparece en la Escritura es el relato de los hechos de Dios narrados para ser creídos. Es por tanto una historia que anuncia, que declara la fe de todo un pueblo. Así lo encontramos en el llamado Credo histórico del pueblo de Israel (Dt 26, 5 - 9) donde el israelita proclama su fe narrando la historia de Dios en favor de su pueblo. Pero eso también lo encontramos en nuestro Credo cuando proclamamos que Jesucristo fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato y que resucitó al tercer día según las Escrituras. Y es que esta narración de la historia nos lleva a proclamar que Dios, nuestro Dios, no es un Dios descarnado, no es un Dios ajeno a sus hijos, al contrario, se trata de un Dios que se mantiene cercano a nosotros, tan cercano que se manifiesta en la historia y que, llegado el momento culminante, se hace a sí mismo historia para nuestra salvación. El nuestro no es el frío Dios de la razón. Es el Dios que nos habla, que nos dirige la palabra, su Palabra que es Verbo divino, Palabra viva capaz de generar vida. Interpelante. Ya sabemos que la Historia Bíblica no es una narración aséptica de los hechos descarnados, es una confesión de fe y por tal motivo es una historia interpelante. Se trata de una historia que nos lama a la conversión, que nos invita, nos exhorta a la vuelta a Dios, a poner en él nuestra mirada. Toda la narración bíblica es una invitación constante a tener presente la alianza, a no olvidar la acción de Dios que nos llamó a ser sus hijos. La historia Bíblica es una llamada a escuchar y cumplir la voluntad de Dios. Profética. Dios se autorrevela, da a conocer sus intenciones, en la historia. Así la historia se convierte en el lugar teológico por excelencia de los profetas. La historia es el lugar donde encontramos la Palabra de Dios, la Palabra que se revela y que se dirige a los hombres a través de los profetas. Así la palabra profética lo que hace es anunciar la acción de Dios, una acción que se quedaría muda sin la palabra de los profetas. Así, la historia se convierte en el lugar de encuentro entra la acción de Dios y el anuncio del Profeta, el lugar en el que el Profeta encuentra el contenido de su anuncio y la verificación del cumplimiento de la Promesa de Salvación.


Escatológica. La historia Bíblica es una historia llamada al cumplimiento. Esa es una de las novedades del pueblo de Israel frente a los pueblos circundantes. Estos pueblos tienen una concepción de la historia cíclica, cerrada, sin ningún sentido, sometida a un eterno ciclo repetitivo. Para el israelita, la historia tiene un comienzo y tiene un final. Un comienzo que es Dios Creador, un final que es Dios en quien se cumple todo lo que dio inicio en el acto Creador. La historia por tanto adquiere un sentido una posibilidad, un futuro abierto al cumplimiento, abierto a la esperanza. Es una historia llamada al cumplimiento, jalonada de promesas que se van cumpliendo y que están llamadas al cumplimiento definitivo. Salvífica. Dios ha querido revelar en los libros sagrados la verdad para la salvación completa del hombre (DV 11). Así la historia bíblica es la historia de la Buena Noticia vivida y experimentada. Es la historia de las acciones salvíficas de Dios, acciones grandes y pequeñas. Así la historia se presenta como el designio salvador de Dios que crea al hombre a su imagen y semejanza

OBJETIVOS DEL FORO Con la reflexión sobre los libros históricos pretendemos tener el substrato bíblico que nos permita reflexionar sobre nuestra propia historia. 

Redactar nuestro propio kairós, nuestra propia historia de salvación. Se trata de descubrir al presencia de Dios en medio de nuestra historia, más aún, el objetivo es descubrir como nuestra historia, nuestra historia pasada y presente, es una historia de salvación porque Dios se ha revelado y se revela, porque Dios ha estado presente y continúa presente en medio de ella.

Dotar a los estudiantes de las armas que les permitan descubrir esa presencia de Dios en su vida cotidiana, que aprendan a leer y a discernir esos signos de los tiempos que son los signos de la presencia de Dios en medio de nosotros.


4 octubre 

6.45 am Celebración de la Eucaristía.

7.45 am Conferencia

8.15 am Video “Los signos de la presencia de Dios”

9.00 —10.40 Primer momento de ponencias

10.40—11.00 Descanso

11.00—11.30 Cuarta ponencia

11.30—11.45 Foro abierto

11.45 Anuncio de los clasificados y clausura del primer día

5 octubre 

8.00—8.30 Oración ante el Santísimo. Parroquia de San José “San José”

8.30 Procesión con el Santísimo desde la Parroquia hasta la Capilla del Colegio Diocesano.

8.40 Conferencia en el Coliseo

9.15—10.45 Segunda fase del Foro

10.45—11.00 Descanso

11.00 Premiación y clausura


Hora

Lugar

Colegio

Ponencia

9.10 – 9.35

Coliseo

Laura Vicuña

Macabeos. El fundamento de la doctrina social de la Iglesia

9.40 – 10.05

Coliseo

Divino Niño

Judit. La confianza es el cumplimiento de la promesa divina

10.10 – 10.35

Coliseo

La Villa

Elías. La fuerza en medio del cansancio

11.00 – 11.30

Coliseo

Colegio Diocesano

Salomón. El modelo de gobernante

9.10 – 9.35

Emaús

Ntra. Sra. Fátima

9.40 – 10.05

Emaús

La Milagrosa

David. Cuando Dios hace grande lo pequeño Esther. La vida de fe en medio de las dificultades

10.10 – 10.35

Emaús

Bilingüe

El exilio. Cuando la esperanza no se pierde

11.00 – 11.30

Emaús

Colegio Diocesano

Jueces. La consolidación de la nación en fidelidad a la Alianza

9.10 – 9.35

Auditorio

La Presentación

Samuel. La misión profeta

9.40 – 10.05

Auditorio

Colegio Parroquial

Tobías. Cuando dios también se hace presente el sufrimiento

10.10 – 10.35

Auditorio

María Auxiliadora

Rut. La misteriosa providencia de Dios

11.00 – 11.30

Auditorio

Colegio Diocesano

Los Macabeos. La fortaleza de la fe en un mundo hostil


Foro de religion. Dios nos salva en la historia