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Atención Inmediata a Víctimas de la Violencia de Género MODULO 1

Plan de Formación Continua de la Mancomunidad de Ayuntamientos del Norte de Gran Canaria para el año 2012.


Atención Inmediata a Víctimas de la Violencia de Género

MÓDULO 1 MARCO CONCEPTUAL DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO LAS POLÍTICAS PÚBLICAS ANTE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

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MÓDULO 1 MARCO CONCEPTUAL DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO LAS POLÍTICAS PÚBLICAS ANTE LA VIOLENCIA DE GÉNERO INDICE

1. Desarrollo del concepto de género

2. Concepto de sexo

1) Sexualidad 2) Características de la Sexualidad.

3. Estereotipos machistas

1) Tipos 2) ¿Fundamentos Científicos?

4. La violencia contra las mujeres como problema social

1) En el ámbito internacional. 2) En España. 3) Evolución.

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5. Marco teórico de análisis de la violencia de género.

1) El Pensamiento Feminista.

6. Características de la violencia contra las mujeres.

1) Características. 2) Otras Características.

7. Definición y manifestaciones de la violencia de género.

1) Sobre la Declaración. 2) Los tipos de violencia contra las mujeres. 3) Otras formas de violencia contra las mujeres. 4) Algunos ejemplos… 5) Los contextos de la violencia de género. 6) Algunos datos respecto a España. 7) Estudios. 8) De las desigualdades al maltrato: las relaciones de poder en la pareja. 9) El reparto de las tareas. 10) La Socialización. 11) Factores de vulnerabilidad 12) Victimización secundaria. 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


13) Victimización secundaria: Factores de Mantenimiento. 14) Causas Psicológicas. 15) Características psicosociales que podemos detectar en las mujeres que sufren maltrato. 16) La Progresión del maltrato.

8. La respuesta desde las políticas públicas.

9. Intervención con hombres maltratadores.

1) Intervención. 2) Modelos de intervención. 3) El Grupo 25º 4) Propósitos. 5) Criterios. 6) Componentes de Intervención.

DESARROLLO DEL CONCEPTO DE GÉNERO

Género es la forma en que todas las sociedades del mundo determinan las funciones, actitudes, valores y relaciones que conciernen al hombre y a la mujer. Mientras el sexo hace referencia a los aspectos biológicos que se derivan de las diferencias sexuales, el género es una definición de las mujeres y de los hombres construida socialmente y con 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


claras repercusiones políticas. El sexo de una persona es determinado por la naturaleza, pero su género lo elabora la sociedad. IV Conferencia Mundial sobre la Mujer. Pekín, 1995.

El género es la variable de fondo sobre la que actúan las otras dimensiones generadoras de diferencias (etnia, edad, nivel educativo, nivel económico, opción sexual, ingresos, condición rural o urbana, etc.) por lo que los frenos y transformaciones en el ámbito de género influyen en las otras y viceversa. Como elemento constitutivo de las relaciones sociales, el género se expresa en: • Símbolos culturales: visualizan las representaciones sociales de ambos sexos. • Conceptos normativos: polarizan y reprimen comportamientos y tareas. • Instituciones y políticas: reproducen y valorizan la asignación de roles y capacidades. • Identidad subjetiva: posiciona y determina el proyecto de vida de unos y otras.

CONCEPTO DE SEXO A nivel puramente biológico, el sexo es un mecanismo mediante el cual los humanos, al igual que cualquier otra especie animal y vegetal evolucionada, se reproducen. El proceso consiste en llevar una célula reproductiva masculina (espermatozoide) hacia la célula reproductora femenina (el óvulo) la cual es fecundada. Durante 9 meses, el óvulo

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fecundado se desarrolla dentro de la madre y se convierte en un nuevo individuo, en una nueva vida.

El concepto de sexualidad, es la capacidad de expresar sentimientos y emociones profundas como el amor que enriquece el espíritu y condiciona muchos aspectos del comportamiento afectivo del individuo. La función sexual no es otra cosa que la integración armónica del sexo (netamente biológico) con la sexualidad (que se manifiesta mediante la actitud psicológica frente al sexo e implica, al mismo tiempo, la expresión de sentimientos). Mientras la sexualidad se limita exclusivamente a los órganos genitales, es una respuesta instintiva y tiende a la repetición, la sensualidad abre una amplia gama de posibilidades que “junto con el despertar de la imaginación” logra innovadores efectos en quienes saben cómo utilizarla. Algunas personas suelen atribuirle la sensualidad a la mujer y la sexualidad al hombre. Pero, la verdad es que ambos tienen una porción de cada una en su personalidad, tal como los dos comparten lo masculino y lo femenino en su ser.

Sexualidad La combinación perfecta incluye sensualidad y sexualidad por igual, un lado sensible y dulce con un aspecto práctico y directo. Podríamos completar que la sexualidad es el conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas y psicológico-afectivas que caracterizan cada sexo. También es el conjunto

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de fenómenos emocionales y de conducta relacionados con el sexo, que marcan de manera decisiva al ser humano en todas las fases de su desarrollo. Durante siglos se consideró que la sexualidad en los animales y en los hombres era básicamente de tipo instintivo. En esta creencia se basaron las teorías para fijar las formas no naturales de la sexualidad entre las que se incluían todas aquellas prácticas no dirigidas a la procreación. Sin embargo, hoy se sabe que también algunos mamíferos muy desarrollados, como los delfines o algunos pingüinos, presentan un comportamiento sexual diferenciado, que incluye, además de homosexualidad (observada en más de 1500 especies de animales), variantes de la masturbación. La psicología moderna deduce, por tanto, que la sexualidad puede o debe ser aprendida. La sexualidad humana de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se define como: “Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.”

Se propone que la sexualidad es un sistema de la vida humana que se compone de cuatro características, que significan sistemas dentro de un sistema. Éstas características interactúan entre sí y con otros sistemas en todos los niveles del conocimiento, en particular en los niveles biológico, psicológico y social.

Características de la Sexualidad Las cuatro características son: el erotismo, la vinculación afectiva, la reproductividad y el sexo genético (Genotipo) y físico (Fenotipo). El erotismo es la capacidad de sentir placer a través de la respuesta sexual, es decir a través del deseo sexual, la excitación 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


sexual y el orgasmo. La vinculación afectiva es la capacidad de desarrollar y establecer relaciones interpersonales significativas. La reproductividad es más que la capacidad de tener hijos y criarlos, incluye efectivamente los sentimientos de maternidad y paternidad, las actitudes de paternaje y maternaje, además de las actitudes favorecedoras del desarrollo y educación de otros seres. La característica del sexo desarrollado, comprende el grado en que se vivencia la pertenencia a una de las categorías dimórficas (femenino o masculino). Es de suma importancia en la construcción de la identidad, parte de la estructura sexual, basado en el sexo, incluye todas las construcciones mentales y conductuales de ser hombre o mujer. Hay que tener en cuenta que es muy importante que sepamos cuáles son nuestras actitudes más personales e íntimas hacia la sexualidad. Uno de los productos de la interacción es la orientación sexual. En efecto, cuando interactúan el erotismo (la capacidad de sentir deseo, excitación, orgasmo y placer), la vinculación afectiva (la capacidad de sentir, amar o enamorarse) y el género (lo que nos hace hombres o mujeres, masculinos o femeninos) obtenemos alguna de las orientaciones sexuales.

ESTEREOTIPOS MACHISTAS La Real Academia Española lo define como la “imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable”. Por eso decimos que situaciones, gestos o expresiones son estereotipadas cuando se repiten sistemáticamente sin 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


variación alguna. La expresión ‘un individuo estereotipado’ quiere significar que el carácter y la personalidad de ese individuo es totalmente previsible debido a que repite frecuentemente y sin variación actitudes y opiniones. Hablamos de estereotipos sociales cuando la imagen que se posee o se expresa de un colectivo determinado es generalista y tópica, presentando rasgos genéricos de ese colectivo según los ha transmitido la tradición o los prejuicios sociales. Los estereotipos sexuales son las características invariables que se atribuyen tanto a los colectivos de mujeres como al de varones. Por ejemplo, el estereotipo de la mujer suele presentarla como persona sensible, emotiva, maternal, etc., mientras que el estereotipo de varón expresa agresividad, competencia, distancia emotiva, etc. Como bien puede apreciarse por estos ejemplos, los estereotipos son generalidades tópicas que esconden un buen número de prejuicios. En muchas ocasiones, estereotipo se utiliza como sinónimo de rol, aunque este último concepto tiene mayor entidad sociológica.

Tipos La discusión acerca de las diferencias entre varones y mujeres, especialmente en Occidente no es unánime. Psicológicamente, la asociación tradicional de aptitudes y actitudes a un género normalmente se basa en suposiciones consolidadas por el hábito de la observación directa, de la actividad y personalidad de las personas de ambos 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


géneros en el contexto social. Esta asociación se arraiga principalmente en la edad infantil. Los estereotipos masculinos varían según el nivel cultural de la sociedad, la edad y el momento histórico. Por ejemplo, estudiantes y personas adultas definen de forma diferente lo que se considera masculino. Los estudiantes elaboran unos estereotipos de rol de género más claramente definidos que las personas adultas. Los estereotipos masculinos normalmente están más definidos que los estereotipos femeninos. No obstante, esta asignación de características es cada vez más alejada de la realidad, por lo que los mismos estereotipos de género van cambiando paulatinamente, conforme al cambio de tareas tradicionalmente asignadas a uno de los dos sexos como, por ejemplo, la incorporación de la mujer al mundo laboral. Así mismo, el incremento de la actividad de las mujeres en los ámbitos deportivos propicia un cambio del estereotipo tradicional masculino.

Las sociedades y culturas orientales o más conservadoras, asumen muchos de esos estereotipos como lo que es o debe ser en el varón, pero la era de la globalización poco a poco los hace entrar en el debate. Entre los estereotipos más célebres se pueden enumerar: • Es más agresivo que la mujer. • Tiene un espíritu mayor de aventura y es más valiente ante el peligro que la mujer. • Tiene un espíritu de competitividad más amplio que el de la mujer. • Menos empatía y conciencia social que la mujer. • Una mayor seguridad personal, incluso al punto del orgullo y por lo tanto un mayor liderazgo que la mujer. • Menos emocional y más racional que la mujer. • Mayor capacidad técnica que la mujer. • “Posiblemente” más abierto al pensamiento abstracto que la mujer.

¿Fundamentos científicos? Muchos de estos paradigmas tienen fundamento científico, mientras que otros no. Por ejemplo, no es sencillo separar los elementos innatos de la biología masculina de aquellos que han sido influenciados por la cultura. En tal caso, la agresividad puede 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


darse tanto en el varón como en la mujer de acuerdo al ambiente en que estos se desenvuelvan. La mayor masa corporal y muscular del varón y las culturas patriarcales contribuyen a acentuar el estereotipo de la agresividad masculina. Los grupos feministas en sus estudios señalan que en la violencia intrafamiliar, el abuso infantil, el maltrato infantil y la violencia contra la mujer, tienen como principal verdugo en la mayoría de los casos al varón tanto de países industrializados como en vías de desarrollo. Algunos de estos estereotipos se asocian, en ocasiones erróneamente y en ocasiones acertadamente con los niveles de hormonas sexuales masculinas, como la testosterona, o la menor cantidad de hormonas sexuales femeninas, como los estrógenos. En el caso de la agresividad, tradicionalmente relacionada con el nivel de testosterona, algunos estudios indican que dicha relación no corresponde con sus resultados.

LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES COMO PROBLEMA SOCIAL 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


La violencia que se ejerce contra las mujeres por el hecho de serlas, denominada violencia de género, constituye una gravísima vulneración de los derechos humanos; seguramente la más frecuente y la que goza de mayor impunidad en nuestro entorno social. Todos los informes y estudios, tanto de ámbito nacional como internacional, reiteran los altos índices de prevalencia, así como la gravedad de sus consecuencias. Ningún poder público puede permanecer al margen de la lucha por eliminarla. La violencia contra las mujeres no sólo es un problema social es también un problema de Estado. En nuestro país despertar con las noticias de que el día anterior otra mujer ha sido asesinada por parte de su pareja o ex pareja se ha convertido en un asunto estremecedoramente familiar. En las últimas décadas ha crecido la conciencia social y en algunos países la violencia contra la mujer se ha convertido en una cuestión de derechos humanos, que requiere una urgente solución. A este cambio han contribuido, principalmente, la imparable lucha llevada a cabo por las organizaciones feministas de denuncia y para la incorporación de la cuestión de la violencia de género como un problema social que debe incorporarse en la agenda de las políticas públicas (el paso de un problema privado a un problema social)

En el Ámbito Internacional

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En el ámbito de Internacional podemos señalar las algunas fechas a partir de la década de los 80 como referentes importantes en el reconocimiento de la violencia contra las mujeres como problema social. Año 1980: Naciones Unidas declaró que “la violencia contra las mujeres es el crimen encubierto más numeroso del mundo”. Año 1987: Se declara el 25 de Noviembre como Día Internacional por la no violencia contra la Mujer. Año 1993: Declaración de la ONU sobre la eliminación de la violencia contra las mujeres. Conferencia Mundial sobre los Derechos Humanos, Viena, 1993 L a Conferencia reafirmó que todos los derechos humanos tienen su origen en la dignidad y el valor de la

En España

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Las Organizaciones Feministas proporcionaron a la sociedad española:

1) Un mayor conocimiento sobre la violencia, sustentado en la acción de las redes locales de carácter reivindicativo. 2) La emergencia de una tímida acción institucional en torno a las denuncias. 3) La iniciativa legislativa en el plano legal (propuestas legislativas, asesorías jurídicas, etc.) y en algunos caso asistencia, sumándose al trabajo de las organizaciones en planificación familiar y en los grupos de autoayuda. No se pueden entender los cambios que se han producido en la legislación y en los servicios de atención social a estas cuestiones sin la labor de activismo social y político que han desarrollado las asociaciones feministas: •

Formulación de proyectos de ley

Campañas contra el maltrato

Puesta en marcha de programas de ayuda directa a las víctimas

Recursos de alojamiento

Teléfonos gratuitos

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Evolución

La violencia contra las mujeres ha evolucionado de problema privado a problema social. Ha sido invisible durante cientos de años. Nadie la veía ni la nombraba, ni siquiera las propias víctimas. Se trataba de un “asunto privado”. La violencia de género existe en una “cultura de silencio” y de negación, así como de denegación de la gravedad de las consecuencias de todo tipo que produce. Se ha visibilizado gracias a la lucha tanto del movimiento feminista como de muchas de las mujeres maltratadas, que durante años y en situaciones adversas se han atrevido a dar la cara, a denunciar estos hechos.

En España, en la última parte de la década de los 90, es cuando empiezan a darse las primeras respuestas institucionales, aunque tímidas. En 1985: el Instituto de la Mujer promueve “casas refugio” para mujeres maltratadas en distintas ciudades de España. En 1986: la Comisión de Derechos Humanos del Senado crea la Ponencia de Investigación de Malos Tratos a Mujeres que elaboró un informe sobre el tema presentado en 1989 No es hasta los años 90 cuando se produce una toma de conciencia institucional y se avanza en estructurar respuestas institucionales.

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MARCO TEÓRICO DE ANÁLISIS DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO Análisis feminista El feminismo permitió a las mujeres tener un espacio físico y mental en el cual interactuar y concentrarse en sus prioridades. La autoconciencia, practicada en pequeños grupos hizo descubrir a muchas que los actos de violencia que convencidas de ser la única, eran, trágicamente comunes. El pensamiento feminista ha producido y ha reelaborado de manera original ideas y conceptos que se han convertido en instrumentos de trabajo para analizar y comprender la realidad: •

El término patriarcado (la autoridad del padre. Formación social en la que los hombres tienen el poder)

El concepto de género.

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El pensamiento feminista •

Pretende explicar el por qué de esta violencia desde su origen.

Cuestiona el orden social.

Afirma que la violencia contra las mujeres es un problema social y político al que es preciso dar respuestas sociales y políticas que vayan más allá de la simple reforma de algunos aspectos parciales y que realmente cuestionen el actual orden social en el que se asienta esta violencia.

Considera que el origen de la violencia masculina contra las mujeres se remonta a los orígenes de la civilización. La violencia contra las mujeres ha subsistido históricamente enmascarada bajo la legitimidad que la prestaron los códigos (civiles o religiosos) repartidos por todo el mundo y que en muchos casos, aún están vigentes.

El análisis de la violencia contra las mujeres desde la teoría feminista, se enmarca dentro del paradigma de las Teorías críticas. La discriminación que representa la violencia contra las mujeres por ser la manifestación suprema de la desigualdad entre hombres y mujeres. La perspectiva teórica feminista considera que los malos tratos son el reflejo de la relación desigual de poder entre las mujeres y los hombres, y que la raíz de la violencia la podemos encontrar en la dimensión de dominio y poder masculino en nuestra sociedad. La violencia contra las mujeres tiene su origen en el sistema de relaciones de género que postula la supremacía de los hombres sobre las mujeres. En palabras recogidas en la IV Conferencia Internacional sobre la Mujer, celebrada en 1995, Beijing: “...la violencia contra las mujeres es un mecanismo social fundamental por el cual las mujeres están en una posición de subordinación respecto de los hombres”. La violencia contra las mujeres es una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres, que han conducido a la dominación masculina, a la discriminación contra las mujeres por parte de los hombres y a impedir su pleno desarrollo. En palabras de Luis Rojas Marcos: “Esta ansia irracional de dominio, de control y de poder sobre la otra persona es la fuerza principal que alimenta la violencia doméstica entre las parejas”.

CARACTERÍSTICAS DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


En España la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género define violencia de género “como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”. Del análisis de la definición se reconoce que la violencia está estrechamente relacionada con la desigualdad de género.

Características A continuación pasamos a enumerar algunos rasgos, características de la violencia contra las mujeres: 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


La violencia contra las mujeres es de carácter estructural de las sociedades patriarcales. La idea central del patriarcado es la representación de la masculinidad a través del dominio sobre la mujer. La identificación de la virilidad con el poder del hombre, lo que en el lenguaje popular se conoce como “machismo”, está intrínsecamente unida a la idea de que es legítimo imponer la autoridad sobre la mujer, incluso mediante la violencia.

La violencia contra las mujeres ha sido históricamente tolerada socialmente. No es posible entender el mantenimiento durante siglos si la cultura dominante estuviera en contra de la misma. Ha sido tolerada tradicionalmente como algo “natural” y es trasmitida en la educación de los niños y las niñas, así como en los modelos masculinos que presentan los medios de comunicación.

La violencia contra las mujeres se deriva de la desigualdad de poder entre hombres y mujeres. A mayor nivel de desigualdad en el reparto de funciones y de responsabilidades, y a mayor desequilibrio en cuanto a participación en la toma de decisiones entre los géneros, mayor es el poder que se ejerce sobre las mujeres, y mayor es el riesgo potencial que éstas tienen de sufrir violencia.

La violencia contra las mujeres tiene un carácter instrumental. La violencia es un instrumento de dominación y control social. La violencia trastorna la vida de las mujeres en múltiples campos; socava la confianza de las mujeres en sí mismas y reduce su autoestima tanto física como psicológicamente; destruye su salud y niega sus derechos humanos. La violencia trata de domesticar a las mujeres, de someterlas y por eso es un obstáculo a su autonomía y su libertad. Muchas veces vemos que, cuando se recurre a la violencia, no se desea romper con la mujer a la que se maltrata, sino apretar el lazo que la sujeta. Se trata de obligarla a un comportamiento determinado, a una sumisión.

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Otras características

La violencia contra las mujeres no es natural, es aprendida mediante la socialización. Los valores que sostienen el aprendizaje de la violencia son el sexismo y la misoginia. El sexismo es el desprecio de las mujeres y la creencia de que es conveniente ejercer sobre ellas el dominio y forzarlas a la sumisión. La misoginia es el odio a las mujeres, que también está estrechamente relacionada con las creencias, acerca de la inferioridad de las mujeres.

La violencia contra las mujeres pasa desapercibida y es difícil de advertir. El primer paso para enfrentar el problema es hacerlo invisible. Solo comienza a considerarse un crimen, en algunas sociedades, a finales del siglo XX. El primer paso para

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solucionar un problema social es reconocerlo, y para reconocerlo, hay que identificarlo y definirlo; antes de eso no existe.

La violencia contra las mujeres es un hecho social, no es un fenómeno aislado ni circunstancial en las relaciones entre hombres y mujeres. Es un fenómeno transversal, que afecta a todas las clases sociales.

El primer paso para enfrentar el problema es hacerlo visible. La aportación fundamental del feminismo a la violencia contra las mujeres ha sido, además de la denuncia, provocar el paso desde la privacidad a la agenda política, a la agenda pública, llevar a la calle y a los medios de comunicación aquello que sucedía entre las cuatro paredes de las casas y exigir soluciones. Y aportar la definición de la violencia como producto del sistema de dominación patriarcal o del sexismo, con la consiguiente ruptura de su definición tradicional como problema o desgracia personal.

DEFINICIÓN Y MANIFESTACIONES DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO Definición La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres (ONU, 1994) “...todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”. Dicho de otro modo, es la violencia que puede padecer cualquier mujer por el mero hecho de serlo. Las diversas manifestaciones de la violencia de género. Siguiendo la Declaración: “La violencia física, sexual y psicológica en la familia, incluidos los golpes, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital y otras prácticas tradicionales que atentan contra la mujer, la violencia ejercida por personas distintas del marido y la violencia relacionada con la explotación: la violencia física, sexual y psicológica al nivel de la comunidad en general, incluidas las violaciones, los abusos sexuales, el hostigamiento y la intimidación sexual en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros

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ámbitos, el tráfico de mujeres y la prostitución forzada; y la violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por el Estado, donde quiera que ocurra”.

Sobre la Declaración Esta Declaración marca un hito histórico por tres razones básicas: 1. Colocó a la violencia contra las mujeres en el marco de los Derechos Humanos, explicando que las mujeres son titulares de los derechos y libertades fundamentales. 2. Amplió el concepto de violencia contra las mujeres, incluyendo tanto la violencia física, psicológica o sexual. 3. Resaltó que se trata de una forma de violencia basada en el género, de modo que el factor de riesgo para padecerla es precisamente ser mujer. A estas tres razones habría que añadir una cuarta, y es el hecho de que esta definición se ha llegado a convertir en el marco común que manejan en la actualidad la gran mayoría de los organismos nacionales e internacionales (la ONU, la OMS, la Comisión Europea…). Ofrece un marco conceptual ampliamente aceptado sobre lo que la violencia contra las mujeres es y significa.

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En España la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género define violencia de género “como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”; en otra parte del mismo texto se dice que la violencia de género “comprende todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad”. Por su parte, la Ley de Igualdad 3/2007 diferencia en los criterios de actuación de los poderes públicos entre “violencia de género, violencia familiar, y todas las formas de acoso sexual y acoso por razón de sexo”.

Los tipos de violencia contra las mujeres La violencia contra las mujeres presenta múltiples aspectos según qué tipo de sometimiento persiga. Todas las formas de violencia guardan relación entre sí y tienen una continuidad entre ellas, y todas tienen relación con el patriarcado. Es difícil diferenciar entre unas y otras formas de violencia porque la mayoría de las veces se presentan conjuntamente, combinándose unas y otras de forma compleja. Desde esta perspectiva de interconexión, de complejidad y de diversidad que tiene la violencia contra las mujeres, se puede hacer una enumeración de las posibles modalidades de violencia con las que se vulneran la libertad y dignidad de las mujeres. En la literatura sobre el tema a señalar que la violencia adopta diferentes formas: Violencia física La violencia física es la forma más evidente del maltrato, es la más difícil de ocultar, la que deja secuelas de forma más inmediata. El tratamiento legal de la violencia se ha centrado tradicionalmente sobre el maltrato físico. La violencia física no aparece sin manifestaciones de desprecio o maltrato psíquico. 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


Violencia psicológica La violencia psíquica es toda conducta orientada a la desvalorización de la otra persona. Los malos tratos psíquicos causan sufrimiento y son tan dañinos o más que los malos tratos físicos en cuanto al deterioro de la salud física y mental de la víctima.

Violencia sexual Mantener relaciones sexuales contra su voluntad. Una práctica muy habitual entre los maltratadores es utilizar las relaciones sexuales como muestra de reconciliación o como muestra de castigo.

Otras formas de violencia contra las mujeres Maltrato verbal: Comentarios degradantes, insultos, observaciones humillantes. Grita, insulta, acusa, hace burla... Maltrato emocional. Estrechamente relacionado con el maltrato verbal. Con el tiempo la humillación continuada destruye la autoestima y afecta seriamente la dignidad. La mujer maltratada comienza un proceso de aceptación de la crítica que termina con una comprensión y aprobación de la violencia como “castigo” por sus faltas. El maltrato emocional está encaminado a despojar de autoestima a la víctima. Incluye: la destrucción de objetos con un especial valor sentimental, insistencia en considerar a la víctima loca, culparla de todo lo que sucede, ignorar su presencia, manifestar celos y sospechas continuas, nunca darle explicaciones de nada, inducirla al suicidio y/o amenazarla con suicidarse él, elogiarla y humillarla alternativamente, exigir que adivine sus pensamientos, deseos o necesidades, revisar sus cajones y pertenencias, abrir la correspondencia y escuchar las conversaciones telefónicas.

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Maltrato económico. Implica que la mujer no participa en la toma de decisiones sobre cómo distribuir el gasto del dinero. El maltratador entrega asignaciones insuficientes para el mantenimiento de las necesidades familiares.

Maltrato Social. Incluye el maltrato verbal en presencia de terceros, el control de las relaciones externas (familia, amigos, llamadas de teléfono)

Algunos ejemplos… Algunos ejemplos: Sabotear los encuentros familiares, impedir que lo acompañe a actividades o imponer su presencia a la fuerza, la víctima pasa a rendir cuentas de cada movimiento. Siempre suelen coexistir múltiples formas de maltrato que se refuerzan; la violencia física siempre contiene elementos de violencia emocional, la violencia emocional a menudo va acompañada de amenazas de violencia física, y la violencia sexual está impregnada de violencia emocional y física. Por otra parte, y también como consecuencia de la definición de la ONU, se considera que la violencia contra las mujeres no sólo adopta diferentes formas, si no que se da o puede darse en distintos contextos.

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Los Contextos de la Violencia de Género Violencia en los medios de comunicación • Representaciones de violación o de esclavitud sexual •

Utilización de mujeres y niñas como objetos sexuales

Violencia Institucional (perpetrada o tolerada por el estado) •

Física, Esterilización forzada, Sexual…

Inacción del estado

Cuidado diferente de niños y niñas. Infanticidio. (En muchas sociedades se valora menos tener hijas que hijos)

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Violencia en las tradiciones culturales. Doctrinas sobre la privacidad del hogar y la familia que fomentan la impunidad: •

Mutilación genital femenina

Matrimonios precoces

Crímenes de honor

Crímenes por la dote

Agresiones con ácido

El Sati, la inmolación de la esposa en la pila funeraria del marido. Es una forma de suicidio forzoso que aún se practica en algunas regiones de la India aunque ha sido prohibido legalmente. El maltrato que sufre la mujer por parte de su pareja es una de las formas de violencia más extendida en el mundo. Sin embargo, todavía presenta un carácter encubierto en muchas sociedades debido, principalmente, a que ha sido considerado un asunto privado en el que no debe intervenir ningún elemento externo.

Algunos datos respecto a España Una aproximación a la determinación de la magnitud de la violencia de género se presenta como una tarea compleja y difícil. No es sólo una realidad objetiva sino que también ha de enfrentarse y analizar todo el entramado social que mantiene la violencia contra las mujeres por debajo del umbral de la visibilidad sin que en la mayoría de las ocasiones llegue a formar parte de las manifestaciones observadas. 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


El Consejo de Europa en su informe “Estudio sobre las medidas y acciones adoptadas por los Estados miembros del Consejo de Europa” (2006) refleja que el 20-25% de las mujeres de la Unión Europea ha sufrido algún tipo de violencia física a lo largo de su vidas, y que más de un 10% ha sufrido una agresión sexual, cifras que se elevan de manera significativa hasta alcanzar el 45% si la violencia incluye el acoso. Las consecuencias de la violencia de género van mucho más lejos que el resultado aislado de la agresión puntual, y se manifiestan en serios problemas de salud física, sexual, reproductiva y psíquica en las mujeres, así como en importantes repercusiones sobre los/las menores que viven en el seno de una relación marcada por la violencia contra la mujer, tanto en el plano físico y psíquico, como el conductual, aprendiendo a vivir con ella y a integrarla como parte de los roles de su identidad masculina y femenina.

Estudios Respecto a estudios sociológicos de la violencia, lo que nos encontramos hasta fechas muy recientes es la escasez de información y estudios. La utilización de encuestas es una forma de acercarse a esta realidad. En España, a través del Instituto de la Mujer, se han elaborado macro encuestas sobre “Violencia contra las Mujeres”, con un cuestionario relativo a la violencia en las relaciones de pareja.

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Las encuestas tratan de conocer la incidencia del maltrato físico y del maltrato psicológico, través de la utilización de veintiséis indicadores; trece de estos indicadores reflejan tipos débiles maltrato, mientras que otros trece se refiere a tipos más fuertes de dominio masculino o desprecio de la mujer en la relación de pareja. La presencia de los indicadores débiles de maltrato indica una relación en la que existe sometimiento. La presencia de los indicadores fuertes de maltrato físico indica una relación en que hay objetivamente violencia. Sea o no la mujer consciente de ello. No es lo mismo vivir en una situación de maltrato que tener conciencia de ser maltratada. Llama la atención, las dificultades encontradas para obtener datos fiables sobre la realidad de la violencia contra las mujeres, así como la ausencia o la disparidad de criterios a la hora de recogerlos, explotarlos y hacerlos públicos. La consecuencia es que no sólo no se sabe la incidencia real del problema en nuestra sociedad – cuestión muy frecuente en este tipo de realidades semiocultas- sino que, incluso, resulta imposible conocer las denuncias presentadas, la atención ofrecida, la evolución experimentada... No obstante, observemos el siguiente gráfico actualizado:

De las desigualdades al maltrato: las relaciones de poder en la pareja Para entender los aspectos estructurales de la violencia debemos tener en consideración las relaciones de poder en la pareja y así poder conocer factores de riesgo de que se produzca una relación con violencia.

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Como bien conocemos, la violencia es un signo brutal de la desigualdad y tiene carácter estructural. En las relaciones de pareja podemos observar las diferencias de poder entre los miembros de la pareja y como se pueden convertir en factores de riesgo. Área 1: Acceso y control de los recursos económicos Área 2: Reparto de las tareas y funciones. Roles asignados. Área 3: La socialización según los roles de género tradicionales. •

Área 1: Acceso y control de los recursos económicos.

Igualdad formal, desigualdad persistente. Hablamos de empleo y de remuneración económica. En el modelo tradicional de diferente asignación de espacios/esferas según género: -

Ámbito público: hombre como proveedor económico.

-

Ámbito doméstico: mujer como responsable de la reproducción.

Las mujeres se vuelven más vulnerables y tendrán más dificultades para romper una relación de pareja si han sido socializadas en el modelo tradicional de esposa-madre y en el mito de que lo que sucede en el contexto de la familia es un problema del ámbito privado y nadie debe meterse. La ausencia de control de los recursos económicos y patrimoniales en la relación de pareja resta autonomía e independencia a las mujeres para la toma de decisiones. Diversas investigaciones recogen como el acceso al empleo remunerado produce un incremento de capacidad de poder en la pareja, y por tanto de mantener relaciones de pareja más simétricas.

El reparto de las tareas •

Área 2. Reparto de las tareas y funciones. Roles asignados.

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En términos generales, y por socialización, las mujeres prestan sus servicios de disponibilidad para todos los miembros de la unidad familiar y esto incide en que las mujeres disponen, en general, de menos tiempo para sí mismas. -

La demanda constante y queja es la reclamación de más colaboración.

-

Las mujeres se sienten con la responsabilidad de ser las cuidadoras principales de los cuidados cotidianos, mucho más que un listado de tareas. Aquí incide la socialización diferencial que hay que contrarrestar, las creencias de género. La disyuntiva entre el rol de madre y el rol profesional. (Esto no les pasa a los varones)

Nos encontramos en el ámbito de las relaciones de pareja que las mujeres somos portadoras de la necesidad de cambio y los hombres intentan mantener privilegios, área de desigualdad crónica de la pareja.

La Socialización

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Área 3. La socialización según los roles de género tradicionales

La socialización tradicional es la que asignaba papeles y roles diferenciados a hombres y mujeres en la esfera de las relaciones de pareja. Dilemas que se presentan a las mujeres: -

Cumplir con el rol tradicional o arriesgarse a sentirse culpable.

El rol tradicional implica: o Ser la máxima responsable del cuidado y bienestar de los miembros de la familia. o Estar atentas a las necesidades prácticas y emocionales de los demás. La trasgresión significa en muchas ocasiones: o Sentirse egoísta o Mala madre o Mala esposa Los roles complementarios son peligrosos para las mujeres. Sitúan en una situación de desventaja a las mujeres en la relaciones de pareja, tienen riesgos para la salud (los malestares cotidianos que Betty Friedan denominó los problemas que no tienen nombre) y se puede convertir en un factor de riesgo.

Factores de vulnerabilidad 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


Entendidos como un conjunto de factores de vulnerabilidad de tipo individuales, familiares, sociales y culturales que interactúan entre sí, y causan, refuerzan y mantienen el comportamiento violento.

Factores de Riesgo Culturales -

La cultura patriarcal que ha fomentado históricamente la desigualdad entre los sexos, lo que en ocasiones ha provocado que se perciba como algo natural e incluso legítimo. (Los hombres han detentado históricamente el poder y la autoridad en la familia y en la sociedad.

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Los Estereotipos rígidos de masculinidad y feminidad que se han transmitido en el marco de la cultura patriarcal de generación en generación, asociando roles a cada sexo.

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Factores de vulnerabilidad Estos estereotipos han generado una presión social nacida de la necesidad de ajustarse a ellos. Además sustentan la creencia de que cualquier desviación de la norma debe ser sancionada y corregida. Los hombres han sido históricamente socializados en la competitividad y el recurso a la fuerza para la resolución de conflictos. Las mujeres han sido históricamente educadas en el cuidado de los demás y en las creencias de que deben ser pacientes, sumisas y contribuir con ese comportamiento conciliador a la armonía familiar. Factores de Riesgo Social Diversos “estresares” pueden incrementar el riesgo de que se produzca violencia contra la mujer en la pareja y favorecer que algunas mujeres asuman esta conducta como natural y adecuada. -

Dependencia económica del agresor, que contribuye al desequilibrio de poder en la relación de pareja y que la coloca en una situación de vulnerabilidad ante el maltrato. Es una dificultad para hacer frente a la situación.

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Carencia de apoyo familiar y social: es altamente posible que el agresor haya contribuido al aislamiento social de la víctima, restringiendo sus relaciones, actividades, salidas de casa.

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Escaso apoyo institucional que contribuye a que las víctimas no se atrevan ni abandonar la relación violenta ni a denunciar al agresor. Este hecho se hace especialmente evidente en aquellas circunstancias en las que la vida de la víctima corre peligro. Es durante la separación o el divorcio cuando se dispara el número de asesinatos de mujeres a manos de su pareja. A este respecto cabe destacar el alto porcentaje de mujeres asesinadas por su pareja que habían denunciado la situación.

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Victimización secundaria Hace referencia a la victimización que sufre la mujer por parte de las instituciones. El agresor suele presentar una doble fachada. Su capacidad de simulación es tal que engaña a familiares y profesionales, haciéndoles creer que la víctima está desequilibrada. La mujer debe demostrar que está siendo maltratada, y puede ser, no creída. Además, la víctima frecuentemente debe pasar por la exposición pública de lo ocurrido, la demora de los juicios....

Factores de riesgo individuales Se han de considerar los aspectos relativos a la historia personal del agresor y la víctima, aunque no se pueden establecer perfiles únicos. -

Asunción de un modelo de masculinidad rígido y estereotipado.

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La visión excesivamente romántica de las relaciones amorosas puede contribuir al mantenimiento de una relación violenta. En el caso de las mujeres, la creencia de que el amor lo puede todo quizá las l leve a considerar que son capaces de allanar cualquier inconveniente o pretender que el agresor cambie. 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


Los hombres agresores suelen utilizar esta visión del amor para justificar los celos, el afán de posesión y los comportamientos de control que ejercen sobre sus parejas. Esta visión les facilita que trasladen la responsabilidad del maltrato a sus parejas, cuando éstas no se adecuan a sus requerimientos. La mayoría de maltratadores no padece ningún trastorno mental grave.

Victimización secundaria: Factores de Mantenimiento Factores de Mantenimiento. Causas que pueden retrasar o impedir que una mujer salga de la situación de maltrato: Causas Económicas -

La dependencia económica de la pareja.

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Ausencia de alternativas reales en cuanto a alojamiento, empleo, economía.

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Creencia de que separarse implica que no podrá dar a sus hijos e hijas un hogar decente, escolarización, ropa, etc...

Estereotipos culturales, sociales, familiares o religiosos interiorizados -

Considerar que la violencia o el maltrato es un asunto que debe permanecer en el ámbito privado.

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Percepción de la aceptación social de las conductas de maltrato.

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Vergüenza a contar las conductas de abuso de la pareja.

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La creencia de que en la pareja “hay que aguantar”

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Considerar que la sobrecarga en cuanto a las responsabilidades domésticas y cuidado de los/as menores y personas dependientes son parte del rol femenino.

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Considerar las relaciones sexuales como un débito conyugal al que deben estar dispuestas, lo deseen o no.

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La creencia de que deben obedecer al marido y estar siempre disponible para los demás.

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Creencia de que los menores necesitan sobre todo un núcleo familiar donde estén presentes, padre y madre.

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Creencias de tipo religioso.

Causas Psicológicas - Como resultado de una gradual habituación a la situación de tensión y dolor, se produce la minimización del problema, que pueden llegar a incapacitar para identificar el peligro. - El miedo al aumento de la violencia y el temor a la persecución y hostigamiento continúo si intenta romper. - El miedo a las amenazas de secuestro referido a hijos e hijas. - La indefensión aprendida que se deriva de la incapacidad de la víctima para controlar o predecir la violencia. - La dependencia emocional que propicia el refuerzo intermitente derivada del ciclo de la violencia. - La mitificación amorosa (“seguir queriendo” a la pareja). El ideal de amor romántico puede contribuir como factor al bloqueo de la mujer maltratada y al mutismo. Un informe “La violencia doméstica contra las mujeres” elaborado por el defensor del pueblo en 1998, insiste en el arraigo entre muchas mujeres de lo que denomina “el amor romántico” y como su carga de altruismo, sacrifico, abnegación y entrega refuerzan la actitud de sumisión. 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


- La resistencia a reconocer el fracaso de la relación que aumenta cuanto más tiempo deja transcurrir. Se da de forma más clara cuando las expectativas de vida de la mujer se han centrado en la pareja y en la familia. - Miedo a la soledad, sobre todo en las mujeres de más edad. - Temor al futuro, suele ser mayor cuando hay menores dependientes (preocupación por el tema de la vivienda, trabajo, porvenir de hijos e hijas)

- La culpa irracional que puede generar la situación de maltrato. Consiste en autoatribuirse en alguna medida y de manera errónea las causas del maltrato padecido. Es uno de los más importantes bloqueadores de respuesta. Posibles causas: no haber sido capaces de manejar ni lograr evitar la situación de maltrato, llevar a cabo conductas inapropiadas de evitación del abuso que intentan impedir o retrasar los incidentes violentos, mostrarse sumisa, mentir, encubrir al agresor ante terceras personas, acceder a mantener relaciones sexuales en contra de su voluntad, atribuir lo que le sucede a su “forma de ser”, considerar que, en cierto modo, se han buscado lo que les sucede por no haber cortado la relación en los primeros episodios de maltrato, haber renunciado a su trabajo y su proyecto profesional, no haber escuchado las advertencias de familiares o amistades en su momento que la pareja elegida no era la adecuada etc.…

Características psicosociales que podemos detectar en las mujeres que sufren maltrato

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Autoestima pendular -

Interiorización del machismo, de la dependencia del varón y en general de todas las figuras de autoridad.

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Estrés

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Depresión

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Desorientación

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Incomunicación y asilamiento provocado por el continuo desamparo social.

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Sometimiento/subordinación/dependencia

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Dudas e indecisiones por bloqueo emocional

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Asume la responsabilidad de los sucesos

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Desmotivación, ausencia de esperanzas

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Vivencia y transmisión de roles sexistas

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Poco o nulo margen en la toma de decisiones de la vida de pareja y de su propia vida.

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La progresión del maltrato La violencia en el ámbito doméstico no comienza repentinamente. Al inicio de la relación los controles serán menos severos y estarán camuflados por las “buenas intenciones”, lo que dificulta identificarlos con claridad. La investigadora estadounidense Leonore Walter, en 1979, identificó el denominado ciclo de la violencia para explicar y entender cómo se produce y se mantiene la violencia en la pareja. Leonore trabajó en una casa refugio para mujeres maltratadas y observó que muchas mujeres describían un patrón muy parecido en el proceso del maltrato y que este tenía una forma cíclica, que se desarrollaba en tres fases: la fase de tensión, la fase de agresión y la fase de conciliación, arrepentimiento o de “luna de miel”.

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Fase de Tensión. Se caracteriza por una escalada gradual de tensión que se manifiesta en actos que aumentan la fricción y los conflictos en la pareja. El hombre violento expresa hostilidad, pero no en forma explosiva. La mujer intenta calmar, complacer o, al menos, no hacer aquello que le pueda molestar a la pareja, en la creencia irreal de que ella puede controlar la agresión. Pero esta sigue aumentando...

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Fase de agresión. En esta fase estalla la violencia psíquica, física y/o sexual. Es en esta fase cuando la mujer suele denunciar los malos tratos y en las que puede decidirse a contar lo que está pasando. 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


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Fase de conciliación o “luna de miel”. En esta fase es en la que el hombre violento se arrepiente, pide perdón, le hace promesas de cambio o le hace regalos. Este momento supone un refuerzo positivo para que la mujer mantenga la relación. También le permite ver el “lado bueno” de su pareja, fomentando la esperanza de que puede llegar a cambiar.

La progresión del maltrato

El ciclo de la violencia explica por qué algunas mujeres retiran su denuncia, que interponen en la fase de agresión, al encontrarse un hombre que se arrepiente, promete cambiar y que está en plena fase de “luna de miel”. Con el tiempo, la fase de agresión se repite más a menudo o se está todo el tiempo entre la tensión y la agresión, sin apenas “fase de conciliación”. Cuando esto sucede, es cuando muchas mujeres deciden pedir ayuda. A veces, hasta llegar a ese momento, han pasado muchos años. Con el paso del tiempo este ciclo se va cerrando cada vez más, el maltrato es más frecuente y severo y la víctima se encuentra con menos recursos psicológicos para salir de la situación de violencia. Por tanto, cuanto más tiempo 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


permanezca en la relación abusiva, la probabilidad de que las consecuencias psicológicas se cronifiquen es mayor y el pronóstico de la recuperación es más desfavorable.

LA RESPUESTA DESDE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS Una de las respuestas de los poderes públicos ante el problema de la desigualdad y de la violencia es lo que se ha venido a denominar “feminismo institucional”. Este feminismo institucional o de Estado, que se generaliza a partir de los años 90 en nuestro país, puede definirse como el “establecimiento de instituciones cuyo principal cometido es impulsar la formulación y puesta en práctica de medidas que alcanzan un mayor grado de igualdad entre mujeres y los hombres” (Valiente, 1994)

En España, la creación en 1983, del Instituto de la Mujer, se considera como el punto de partida del feminismo de Estado y de las políticas públicas de género en España. En la última década, 1998-2008, se han producido avances importantes en la formulación de políticas públicas contra la violencia de género. -

Año 1998: Como consecuencia del impacto social, se aprueba el I Plan de acción contra la violencia doméstica, 1998-2000.

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2001-2003: Se aprueba el II Plan de acción contra la violencia doméstica.

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Año 2003: Ley reguladora de la Orden de Protección de las víctimas de la violencia doméstica (Ley 27/2003, de 31 de julio). Esta ley supuso un primer avance al combinar medidas cautelares de naturaleza penal (orden de alejamiento, por ejemplo) y civil (domicilio familiar etc.) 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


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Año 2004: Con la llegada al gobierno central del PSOE en el 2004, se aprobará la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, (Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre) para dar cumplimiento a un compromiso adquirido en la oposición y ampliamente reivindicado desde el movimiento feminista. Es importante tener en consideración que es la primera Ley en la que el Ordenamiento Jurídico introduce el concepto de “género”, como concepto cultural acuñado por la teoría crítica feminista.

La Respuesta desde las políticas públicas -

Año 2006: Plan nacional de Sensibilización y Prevención de la Violencia de Género. Objetivos del Plan: o Mejorar la respuesta frente a la violencia de género. o Conseguir un cambio en el modelo de relación social. Ejes Temáticos prioritarios (Ámbitos de actuación): A. Justicia

B. Seguridad

C. Salud

D. Servicios Sociales

E. Información

F. Educación

G. Comunicación Ejes transversales: (intervenciones horizontales comunes al conjunto del plan): H. Investigación y estudio

I. Formación y especialización de profesionales

J. Movilización de actores

K. Coordinación

L. Seguimiento y evaluación -

2007: Ley de Igualdad efectiva de mujeres y hombres.

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2008: Creación de la Delegación del Gobierno para la violencia de género que asume las competencias de la suprimida Delegación Especial del Gobierno para la violencia sobre la Mujer (R.D. 238/2008, de 14 de abril. BOE de 16 de abril) La ley integral obliga al Estado a realizar acciones de medición de la violencia de género y de evaluación de la respuesta institucional.

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La Ley asigna la función de elaborar informes anuales al Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer. (R.D. 253/2006, de 3 de Marzo). Informes publicados en la página WEB del Ministerio de Igualdad. -

2009: Plan de atención y prevención de la violencia de género en población extranjera inmigrante 2009-2012.

INTERVENCIÓN CON HOMBRES MALTRATADORES A nivel internacional, desde hace ya 30 años que se implementan programas de intervención para hombres que han ejercido violencia contra las mujeres. Surgieron a comienzos de la década de los 80 en los Estados Unidos y Canadá, por iniciativas de diferentes profesionales del ámbito psicosocial con un compromiso en la lucha contra el maltrato familiar y por los derechos civiles. Su objetivo desde el inicio fue complementar los programas de atención y prevención de la violencia hacia las mujeres. La IV Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en septiembre de 1995 y su Plataforma de Acción promovió medidas que los gobiernos y las comunidades deberían adoptar en la lucha contra la violencia contra la mujer. En la Plataforma de Acción se proponen medidas concretas que los gobiernos y las comunidades pueden adoptar para eliminar la violencia contra la mujer y entre ellas se incluye la intervención psicosocial con los maltratadores. Desde un comienzo ha predominado la idea de que estos programas no son intervenciones terapéuticas referidas a una “enfermedad”, sino que se trata de procesos reeducativos o de resocialización que procuran la responsabilidad masculina frente a la violencia y el cambio en las relaciones abusivas hacia las mujeres. Uno de los grupos pioneros en la implementación de estos programas fue EMERGE (Boston), que ya en 1977, introdujo la idea de la necesidad de partir de una perspectiva de las relaciones de género.

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Intervención con hombres maltratadores La experiencia de los países pioneros comenzó a ser imitada en otros lugares, especialmente en Australia, los países escandinavos, Francia y Reino Unido. En países de habla hispana, a partir de 1990, Argentina, México, Nicaragua y Costa Rica comienzan a aplicar estos programas. En la actualidad, en todos estos países, la mayoría de las leyes que intentan dar una respuesta jurídica al problema de este tipo de violencia, incluyen el mandato judicial de tratamiento para los “maltratadores”. Incluso algunos, como EEUU tienen incorporados en sus leyes contra la violencia familiar, los requisitos (objetivos, formación profesional, procedimientos, supervisión) que deben cumplir los programas para ser aprobados por la Administración. Emerge, Duluth (Minesota), Manalive, Change, Coriac (México), Cecevim (Francia), Respect (Inglaterra), Manscentrum (Suecia) son algunos de los nombres de los programas internacionales con mayor experiencia en materia de intervención con hombres que ejercen violencia en la pareja.

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Todos ellos definen la violencia contra las mujeres como un abuso masculino intencional, y a la socialización de los varones para el dominio y privilegio como factor primario en su producción. Se desmarcan de la perspectiva de la perturbación psicológica y la agresividad como causas, incorporan la idea de diversidad (de raza, etnicidad, clase) y promueven la coordinación indispensable con las políticas gubernamentales, comunitarias y judiciales. En España el V Congreso Estatal sobre Infancia Maltratada celebrado en Valencia en 1999, estableció la necesidad de tratamiento para los maltratadores en el ámbito doméstico, incluso se apuntó la obligatoriedad para los mismos desde la denuncia de los hechos. El Dictamen Final del Foro de Mujeres contra la Violencia celebrado en Valencia en el año 2000 estableció en el punto 13 la necesidad de "Garantizar justicia para las víctimas de violencia doméstica mediante actuaciones efectivas de la policía y sanciones legales para los agresores, incluyendo programas de reeducación adicionales, pero no sustitutivos, de otras formas de sanción". Tras la aprobación de la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la violencia de género, se recoge para los condenados por delitos relacionados con la violencia de género con carácter obligatorio participar en programas específicos de reeducación y tratamiento psicológico.

Modelos de Intervención Dos modelos son los que se han seguido en las intervenciones pioneras con hombres: -

Modelo inespecífico: intentan aplicar modelos comunes a otras problemáticas. Las primeras experiencias desarrolladas en la audiencia de Alicante consistían en asistir a conferencias y charlas “asistencia pasiva.

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Modelo específico: se insiste en que debe ser un modelo especifico que tenga en cuenta la perspectiva de género y la implicación de la construcción de género en la violencia contra las mujeres.

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Hasta la fecha no existen estudios rigurosos sobre los logros de los programas. Los resultados de numerosas evaluaciones realizadas en distintos países que desarrollan desde hace 20 años programas de intervención con hombres han demostrado que dichos programas tienen un efecto positivo si cumplen determinados criterios.

El Grupo 25º En España, el Grupo 25º, propone programas específicos con ciertas características. Este grupo, está compuesto por un colectivo de mujeres y hombres que trabajan desde diferentes ámbitos profesionales en aspectos relacionados con la prevención, la seguridad y la reparación del daño frente a la violencia de género y en él participan algunos de los hombres que más han trabajado en España, desde el campo de la medicina y la psicología en el área de hombres, violencia masculina y género. En el año 2006 publicaron un monográfico que llevaba por título “Criterios de calidad para intervenciones con hombres que ejercen violencia en la pareja” que se ha constituido en una referencia para numerosos profesionales que lo consideran un adecuado decálogo de buenas prácticas. Propone diez criterios validados que tienen como referencia los 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


estándares internacionales, derivados de las investigaciones sobre los hombres que ejercen este tipo de violencia y las evaluaciones y meta análisis de programas de intervención, que han sido realizadas en distintos países que los desarrollan desde hace al menos 20 años. Pretende aportar claves básicas sobre las que deben diseñarse y aplicarse los programas específicos de reeducación y resocialización de dichos hombres, tanto para los que se deban someter a estos programas por ser condenados por delitos, como para aquellos que accedan por fuentes no judiciales (sistema sanitario, servicios sociales o por cuenta propia)

Propósitos Los propósitos de su publicación en 2006 han sido: - Contribuir a la formulación de un modelo específico para las intervenciones con Hombres que ejercen violencia en la pareja, tanto en el contexto judicial según lo contemplado en la Ley orgánica 1/2004 con los condenados por delitos relacionados con violencia de género, como en contextos no judiciales. -

Advertir del riesgo que conlleva la implementación de programas inespecíficos dirigidos a estos hombres, al interpretar su conducta como desajustes, expresiones de patologías, conflictos de pareja o descontrol, intentando aplicar metodologías de abordaje comunes a otras problemáticas (por ejemplo, 49 Plan de Formación Continua Mancomunidad De Ayuntamientos Del Norte de la Isla de Gran Canaria.


tratamientos psicológicos convencionales, terapias familiares, etc.), sin considerar la especificidad del fenómeno de la Violencia de Género como problema social, ni incluir la perspectiva de género para la comprensión del problema. -

Proponer la adopción de criterios mínimos que garanticen que estos programas de intervención, no descuiden las consecuencias de la violencia o puedan poner en riesgo la vida y bienestar de las mujeres afectadas, ni sean utilizados como una nueva estrategia de evasión de responsabilidades por parte de los maltratadores.

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Formular recomendaciones dirigidas a los organismos responsables de la contratación y seguimiento de estas intervenciones, orientadas hacia el control de calidad y la necesaria homologación de los programas que se implementen.

El monográfico insiste en la necesidad de la utilización de modelos teórico-técnicos específicos para el trabajo en los casos de Violencia de Género, entendiendo por “modelos específicos” aquellos que consideran el corpus teórico derivado de las investigaciones especialmente diseñadas en el campo de este tipo de violencia. Estos modelos parten del conocimiento de la construcción de los géneros en nuestra cultura y su papel fundamental en la génesis de la violencia hacia las mujeres. Adoptan dicha perspectiva como eje transversal y una metodología acorde con el objetivo primario de preservar la integridad física y psíquica de las víctimas.

Criterios Los criterios propuestos son los siguientes: - Criterio 1: Orientación de género y acción coordinada para erradicar la violencia masculina contra las mujeres. - Criterio 2: Intervenciones realizadas por personal cualificado y en supervisión permanente.

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- Criterio 3: Modelo multidimensional. Seguridad para la mujer e intervención precoz e intensiva. - Criterio 4: Inadecuación y riesgos de intervenciones no específica. Límites. - Criterio 5: Pre-admisión con evaluación individualizada. - Criterio 6: Tétrada de Intervención: educativa transversal, emocional, cognitiva y comportamental. - Criterio 7: Formatos y tiempos adecuados e intervención de la víctima. - Criterio 8: Estructura de evaluación de eficacia del programa. - Criterio 9: El programa no es alternativa a la sanción penal. - Criterio 10: Subvención pública inseparable de control de calidad. - Criterio 10 + 1: Actualización de criterios.

Componentes de Intervención El Grupo 25, además propone que se aborden los siguientes componentes en la intervención: Componente cognitivo

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- Está destinado a desactivar el modelo mental que sustenta el comportamiento violento masculino hacia la mujer y logra el desempoderamiento del poder abusivo del maltratador. - Debe contener herramientas de psicología cognitiva deconstructiva destinadas a trabajar las ideas sexistas del maltratador, sobre las distorsiones o sesgos cognitivos, sobre sus actitudes y motivaciones, y sobre su identidad. Al contrario de los enfoques conductuales tradicionales, el enfoque cognitivo debe ser el centro del cambio y la eficacia del programa especifico de intervención. Componente educativo: - Este componente debe incluir información sobre la naturaleza de la violencia, en general, y la violencia masculina hacia la mujer, en particular, sobre la estructura social basada en construcciones de sexo, género, y sobre el significado de la violencia como opción de comportamiento de imposición. En este caso de imposición masculina sobre la mujer. Componente emocional: - Está destinado a entender y modificar las asociaciones ligadas al modelo mental de hombre y destinados a engarzarlos con el comportamiento violento. - Perseguirá la consideración, al menos, de las emociones de ira, frustración, impotencia, celos y miedo, así como el desmontaje de las motivaciones que sustentan dichas emociones sostenidas por la construcción histórica y personal de la identidad.

Componentes de Intervención Componente conductual:

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- Dedicado a modificar todos los patrones de conducta elaborados por el hombre violento para aplicar sus tácticas de agresión, control, aislamiento y dominación de una mujer. - Debe hacer frente a los déficits conductuales detectados en la evaluación individual, incluyendo herramientas dedicadas a dotarlo de habilidades de resolución de conflictos, de autocontrol, manejo del estrés e identificación y canalización de las emociones construyendo pautas de actuación alternativas.

En España, uno de los programas pioneros y más importante de intervención sobre la violencia familiar es el de Echeburúa, De Corral y colaboradores en el País Vasco. Insisten en la aceptación voluntaria del tratamiento por parte de los agresores. Su experiencia les indica que “las tasas de éxito de los pacientes derivados del juzgado o sometidos obligatoriamente a tratamiento son muy bajas” Su intervención se dirige a enseñar a los agresores habilidades para interrumpir la agresión. La tasa de rechazos o abandonos del programa es del 48%. Por tanto, completan el programa el 52% de los sujetos. De los sujetos tratados (o sea, del 52% del total) informan de una tasa de éxito del 81% al finalizar el programa y del 69% a los tres meses de seguimiento. Los tratamientos fueron, en cambio, menos efectivos para reducir la violencia psicológica. Es fundamental la colaboración de los hombres en la erradicación de la violencia. Hay programas recientes dirigidos a los hombres para que examinen su asunción de roles y estereotipos sobre su masculinidad y colaboren en la erradicación de la violencia: se están realizando campañas dirigidas no a las mujeres en situación de maltrato ni a los hombres violentos, sino a hombres capaces de comprometerse en la denuncia de la violencia contra la mujer, no ser tolerantes ni cómplices silenciosos ante la violencia, salir de la pasividad y de considerar el maltrato como un problema de algunas mujeres, cuando lo es de los hombres que la ejercen, cuestionar la masculinidad tradicional y revisar el comportamiento propio en relación a las mujeres.

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MODULO 1