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—Si nos ataca, mi hermano y yo lo rodeamos, y tú y tu hermana le azuzáis con el palo, para que vea que no le tenemos miedo —dijo el otro mellizo. —Entendido —dijo la gemela con la voz entrecortada y haciéndose la valiente. Nos pusimos todos en guardia, todos menos Ada, que no dijo ni mu y sin dar explicaciones se levantó y fue a su encuentro. —¿Estás loca? ¡Ven inmediatamente! —le dije yo, que no tuve más remedio que actuar como hermano mayor, aunque Ada ya estaba lejos. Quise salir corriendo para detenerla, pero me temblaban las piernas y me quedé parado como un mueble.

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Cuentos Coeducación 2  
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Cuento Coeducación

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