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exactamente hasta el día de su tercer cumpleaños. Esto me lo contó él después de que pasara todo lo que ocurrió. El resto, ya lo sabéis. Salió de casa solo, se encontró con don Elías, que si las zarpas, los colmillos, que si la melena, la cola… y ahí todo empezó a ir de mal en peor. ¿Cómo fue posible que don Elías nos metiera aquellas tonterías en la cabeza? Durante esos días, León salía a la calle y se nos acercaba, pero cuando lo veíamos venir nos entraba el miedo y nos escurríamos disimulando hacia otro sitio.

Cuentos Coeducación 2  
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Cuento Coeducación

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