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Y él negaba con la cabeza. —¿Y si soplamos fuerte? Y él negaba con la cabeza. —¡Haré una para ti, con pétalos grandes y pequeños, y podrás regalármela! Y él negaba con la cabeza. Bosia salió de la casa muy triste. No le importaba la flor, no necesitaba que Graco le regalase nada, pero se moría de pena de verlo así. Ella también se encerró en su habitación y se sentó en el suelo, encogida, como un animal asustado que se hubiera separado de la manada.

Cuentos Coeducación 2  
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Cuento Coeducación

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