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AGUA Y ARENA Esperanza Fabregat

Un rayo atravesó el valle y el clan entero se quedó quieto, esperando el trueno que vendría después. Bosia sonrió y echó la cabeza hacia atrás, con los ojos bien abiertos para ver caer las primeras gotas de lluvia. Graco repitió el movimiento, pero con cara de preocupación. La vida en el valle se paralizaba cuando aparecían las primeras lluvias y, por un momento, se olvidaban de cocinar, sembrar o cultivar y hasta de la escuela. Para las niñas era el momento de empezar a crear esculturas de agua, pero para los niños, artistas de la arena, comenzaban las preocupaciones. Desde muy pequeñas, las niñas del valle aprendían a modelar con agua. Las madres enseñaban a sus hijas, les ayudaban a dar la forma exacta a cada figura y practicaban con ellas hasta que conseguían crear entre las manos las esculturas que luego adornaban las casas de toda la zona.

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Cuentos Coeducación 2  
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Cuento Coeducación

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