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en el género del cuento, impregnando la realidad con una visión fantástica del mundo. A su regreso al país luego de haber conseguido el Doctorado de Historia de América, especialidad en Prehistoria, publica el libro Arqueología prehistórica de Santo Domingo.

Marcio Veloz Maggiolo Nació el 13 de agosto de 1936 en Santo Domingo. Ensayista, poeta, Narrador, dramaturgo, crítico literario, antropólogo y arqueólogo. Curso sus estudios primarios en la escuela México y la secundaria en el liceo Presidente Trujillo y la escuela Hostos, obteniendo el titulo de bachiller en esta última en el 1957. Es licenciado en filosofía y letras egresado de la universidad Autónoma de Santo Domingo y Doctor en Historia de América de la Universidad de Madrid. Realizó estudios de periodismo en Quito, Ecuador. Fue Sub-secretario de Estado de Cultura, Director del Departamento de Investigaciones del Museo del Hombre Dominicano, Director del Departamento de Antropología e Historia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Director fundador del Departamento de Extensión cultural de la misma universidad y Director del Museo de las Casas Reales. Se a desempeñado como Embajador en México, Perú y Roma. Se inicia publicando en la colección Arquero que dirigia Antonio Fernández Spencer. Entre los muchos premios que ha recibido por sus obras figuran: premio nacional de poesía (1981) con Intus; premio nacional de Novela (1962) con El buen ladrón; premio nacional de Novela (1981) con La fértil

agonía del amor; premio nacional de Novela (1990) con materia prima; premio nacional de Novela (1992) Ritos de Cabaret; premio nacional de Literatura (1996) y premio Feria Nacional del libro (1997) con Trujillo, Villa Francisca y otros fantasmas. Cabe resaltar que parte de su obra narrativa y ensayistica ha sido traducida al inglés, italiano, francés y alemán. Es uno de los escritores dominicanos contemporáneos más prolífico y más difundido nacional e internacionalmente. Sus incursiones en la poesía, teatro, novela, cuento breve, arqueología, periodismo, magisterio, lo convierten en una figura brillante y polifacética. Sobre la cultura y politica dedica su producción novelística tocando su temas como: la revolución dominicana, la figura del dictador, las vivencias de su infancia en el barrio de Villa Francisca y una compacta novela inspirada en la arqueología, Florbella. En el libro que titula La fértil agonía del amor Maggiolo se muestra como un verdadero maestro

“Canto” (poema) Canta lo que tenga en ganas, el grano de maíz y la locomotora, el satélite ruso y la lombriz de tierra arrepentida, el pequeño escupitajo en la cara del señor Embajador, el pájaro leñador o carpintero, la mierda y la guitarra, el sonámbulo y la luz eterna de América encrespada. Canta a Puerto Rico y a Madagascar y a Zambia, el sacaclavos y la siembra, tienes que cantar los atardeceres aburridos y el temblor de la tierra, el brinca la tablita y el pan, el sereno y la yuca y el boniato, el saltamontes típico de Europa y salta fiestas típico de América, la carga fugitiva del cigarro y la llama votiva del sexo alucinado, la sopa bien casera y el menú del restaurante Mario’s, las sandalias de Iván y la voz de Francisco, el fusil anegado y el cañón colonial, colonialista. Canta. No dejes de cantar. En el gerundio hay bosques de ceniza, por encima del verbo y de la verba hay millones de genes, por detrás de los genes razas, pue blos muriéndose de hambre; cantar. Si.


POESIA Se me perdio un minuto, aquel sensacional momento en el que tuvimos como complice al espacio que daba albergue a nuestros cuerpos,

Tengo el alma quemada

esos instantes que hoy intento incorporar de los jardines del pasado, ese minuto donde esté, esta desnudó, desolado y apartado.

La palabra me infecta bajo la piel de apariencia, pongo remedio seguro paciencia.

Se me perdio un minuto, ese minuto tiene su aroma envuelto en su piel, tiene su historia transparente, pura y sutil que al ser recordada hoy abrumam mis sentidos. Se me perdio un minuto, aquel que esta a la sombra de ese glorioso cuerpo que hace exaltar el mio, ese que al perderse dejo rastros por doquier y logro consolidarse en el tiempo. Se me perdio un minuto, Si, lo perdi, fue aquel minuto que se confundio entre los demás, y se quedo en el sendero de atrás, taciturno y recostado del tiempo en el espacio. Se me perdio un minuto, aquel que se escondio detras de tu ausencia aquel que va gritando mientras pierde su esencia en busca de su alma que no llogro mantenerla o talvez la abandono a cambio de un refugio... Autor: César Donovan

Tertulia literaria Letras de la Academia Es un espacio que propicia la reflexión, el debate de opinión y genera acuerdos sobre asuntos que nos tocan de forma importante. Se discuten temas sobre la lengua, la literatura y ciencias afines y coadyuva a que se aborde la cultura con entusiasmo, como algo sustancial que nos nutre y que nos permite además socializar con gente interesante mientras pasamos un momento provechoso y ameno. Primer sábado de cada mes a las cinco de la tarde. Calle Mercedes 204, Ciudad Colonial, Sto. Dgo.

Tengo el alma quemada pro saliva de sapo, fingiendo que descubro tapo.

En esta mal no se vive pero tampoco se muere, cuando el ave no vuela corre. Quien no llega a las estrellas las puede ver desde la tierra, quien no tiene voz para el canto berrea Autor: José Saramago

AGUA AZUL Altos secretos dentro del agua se esconden el reverso de la carne, cuerpo aún. Como un puño cerrado o un bastón, Abro el líiquido azul, la espuma blanca, y por fondos de arena madre perlas, bajo el velo sobre los ojos asombrados. En la medida del gesto, la anchura del mar y el nácar del suspiro que se enrosca, viene la ola de lejos, y fue un espasmo, viene el salto en la piedra, otro grito: Después el agua azul descubre las millas, mientras un largo y largo y blanco pez baja al fondo del mar donde nacen las islas Autor: José Saramago

Pedro José Gris habló sobre “Su proceso creativo” El escritor e intelectual Pedro José Gris dictó una conferencia sobre el proceso creativo desde su óptica, donde afirmó que en el estado de creación se potencializan las capccidades subjetivas del ser humano. El escritor es capaz de reproducir la misma emoción que sintió al contemplar la cosa para su placer estético y del lector. El creador, enunció, es un codificador; el lector un decodificador. El lector descifra la sensibilidad del autor y llega tan lejos, como el escritor, pero tiene que armarse de sensibilidad. Precisó que hay una especie de complicidad entre los seres humanos que permite la certeza. Son certezas subjetivas que de alguna manera nos dan la respuesta a la pregunta: ¿dónde estamos respecto al mundo? Extrañamente, dijo, la subjetividad tiene una universalidad. Gris confiesa que es un cazador de experiencias profundas y que al escribir es muy reflexivo; le gusta observar que pasa dentro de él mientras crea una obra. Es un proceso de observación

de sí, un desdoblamiento donde actúa y se ve actuando, según manifestó. Sin embargo reconoció que la mayoría de los escritores no saben cómo hacen su obra, porque son escritores y no pensadores. Afirmó que a él le interesa saber cuáles son los procesos de conciencia que lo vinculan a la obra y al mundo y por eso analiza su proceso creativo. Disertó sobre lo que él ha llamado su “Teoría de las ventanas”. Precisó que existen tres ventanas llamadas: creatividad, experiencia mística y orgasmo. Aclaró que él ha experimentado dos: la de la creación y la del orgasmo y que aun no ha tenido la experiencia mística anhelada. Explicó que de las tres es la experiencia orgásmica la única que se abre a voluntad. Declaró que cuando se abren las ventanas hay un cambio de conciencia que hace que la persona sienta un estado de bienestar. Dijo estar convencido de que el verdadero escritor es un adicto al proceso creativo. Reveló que como poeta entra por una ventana a un trance creativo donde la

Reveló que como poeta entra por una ventana a un trance creativo donde la obra poética se realiza con mayor facilidad, y sale de ese trance con la obra terminada. Entrar al trance es entrar al poema. Luego accede nueva ves al trance, para realizar la corrección. Aseveró que es así como debe corregirse, en trance, para que la cultura no contamine el hecho, la obra poética. Para Pedro Gris la poesía es lo más verdadero que nuestro estado de conciencia puede alcanzar. El poeta, exclamó, comunica verdades de vida acumuladas en nuestra conciencia. Al referirse a la conciencia, comento que paradójicamente es nuestra grandeza y nuestra limitación. La conciencia es un soplo que vincula lo que somos con lo que llegaremos a ser. Mientras que la percepción de la realidad es más lo que no percibimos que lo que percibimos subrayó, y por tanto, todo lo no percibido no es realidad en nosotros.


caney  

Revista literaria

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