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NĂšMERO 01- 2008

patrimonio industrial


"La Fábrica, hoy catacumba, se convertirá un día en catedral”. ANDRE MALRAUX

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Agradecemos la edición de esta revista a todos los articulistas que han participado en ella, a Andreu Blanch por esos días en Barcelona, al Laboratorio de Fotogrametría de la Universidad de Valladolid, a la Milonga, a Carlos de Miguel, a Olaia, a ASAM, a BANCAJA, por su inestimable apoyo en los primeros pasos de esta Asociación, y especialmente a todos los socios que constituyen Llámpara (y a los que aún no saben que serán socios).


contenido 5

Editorial

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El paisaje minero de Surroca y Ogassa. La minería, sus valores y la construcción del paisaje ANDREU BLANCH I BOCH

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La industrialización en Béjar: el caso del "Manchester castellano” GUILLERMO RIVILLA MARUGÁN

25

La Educación como mecanismo para la puesta en valor del Patrimonio Industrial OLAIA FONTAL MERILLAS

33

Estrategias de planificación y actuación en el Patrimonio Histórico Industrial de Castilla y León BENITO ARNAIZ ALONSO

43

Nuevas Tecnologías y Patrimonio Industrial. Levantamiento fotogramétrico de la Fábrica de Harinas de San Antonio JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ y JESÚS SAN JOSÉ ALONSO

51

La lucha por la supervivencia: El Cabaco y las Minas de Wolframio PABLO SÁNCHEZ PÉREZ y JOSÉ CARLOS NECHES FERNÁNDEZ

57

La Maquinilla. Noventa años de vapor en Barruelo (Couillet N-G-5818) FERNANDO CUEVAS RUIZ

65

Recuperación de rótulo tradicional CARLOS DE MIGUEL GARCÍA

patrimonio industrial

67

Meatpacking District y el proyecto de la High Line JUAN MARCOS RODRÍGUEZ DÍAZ

75

Actividades de Llámpara en 2007

79

Galería de imágenes

Edita: © Asociación Llámpara. Patrimonio Industrial C/ Juan de Juni 10 - 7ºT, 47006 VALLADOLID. España Teléfono: 0034 607 828 236 www.llampara.org | info@llampara.org Coordinación: Guillermo Rivilla Marugán Consejo Editorial: Isabel Estébanez Mejías, César Martín Simón, José Carlos Neches Fernández y Pablo Sánchez Pérez Diseño y Maquetación: Carlos de Miguel García Depósito Legal: S-172-2008 ISSN: 1888 - 4784 Foto de portada: César Martín Simón. Hierros (Bélgica) EJEMPLAR GRATUITO. PROHIBIDA SU VENTA


editorial

Este es el primer número de la revista "Llámpara. Patrimonio Industrial", que surge tras meses de trabajo promovida por la Asociación que gasta el mismo nombre. Llámpara es una entidad sin ánimo de lucro surgida en el año 2003 ante la necesidad existente en la comunidad autónoma de Castilla y León, y de forma global en España, de estudiar, salvaguardar, dar a conocer y poner en valor mediante nuevos usos un rico patrimonio histórico y cultural a menudo olvidado por la mayoría: el Patrimonio Industrial. Llámpara trata de recuperar, analizar y preservar la memoria colectiva de nuestro pasado y el valor sociocultural, arquitectónico, artístico y laboral que muchos vestigios industriales, ya sean muebles o inmuebles, tienen y que en la actualidad se encuentran relegados al olvido, siempre teniendo en cuenta una posible reutilización adaptada a los nuevos tiempos. ¿Qué mejor huella del pasado podemos conservar que aquellos edificios donde vivieron, trabajaron, disfrutaron y sufrieron nuestros antepasados y que fueron su modo de vida? ¿qué mejor homenaje hacia los protagonistas de una revolución social y económica que preservar aquellos lugares que rigieron sus destinos y que en muchas ocasiones fueron un pilar fundamental para la construcción de la nueva sociedad industrial? ¿Qué responsabilidad caería sobre nosotros si dejamos cubrir por la mugre del tiempo, el olvido y los escombros cientos de edificaciones de indudable valor arquitectónico y artístico que con demasiada frecuencia tan solo se identifican como espacios no productivos? De esta manera Llámpara nace con el simple objetivo de sensibilizar a la sociedad de la importancia de tales edificios y hombres, de la necesidad de realizar análisis históricos, sociales, culturales y arquitectónicos de los mismos, única forma de ponerlos en valor y evitar su continua degradación. Se trata de que dichos lugares dejen de ser vistos como un obstáculo y un problema, sino todo lo contrario, que sean valorados en todas sus dimensiones por el conjunto de los ciudadanos, e incluso que puedan recibir un nuevo uso acorde con las necesidades de nuestros

Museo de la Ciencia y la Técnica de Cataluña / CÉSAR MARTÍN

ASOCIACIÓN LLÁMPARA. Patrimonio Industrial

días, convirtiéndose en una pieza de alto valor para el conjunto de la ciudadanía y en un elemento insustituible de nuestros paisajes, ya sean rurales o urbanos. Con ello evitaríamos asimismo la degradación económica y visual que muchos de estos espacios muestran ante el estado de abandono en que se encuentran, y que genera rechazo tanto para el que reside en ese territorio como para el visitante. En Llámpara nos basamos en tres pilares fundamentales para conseguir tales objetivos: En primer lugar consideramos imprescindible ubicar al trabajador y su testimonio en el centro del análisis de los bienes patrimoniales con los que nos propongamos trabajar. Reivindicamos la memoria


del trabajo como una herramienta de primera mano que nos ayude a valorar en todas sus dimensiones el Patrimonio Industrial y facilite el acercamiento social a este tipo de bienes. De gran importancia son los edificios en sí, pero si olvidamos a los verdaderos protagonistas de los procesos industriales, sus vivencias y experiencias, habremos mutilado para siempre una parte de nuestra Historia y enterrado la memoria de sus protagonistas. En segundo lugar, es necesario explotar al máximo el uso de las Nuevas Tecnologías para acometer el estudio y difusión de este tipo de patrimonio. No llegaremos a explotar todas las posibilidades que el Patrimonio Industrial nos ofrece si no utilizamos herramientas virtuales (visitas a edificios en 3D, levantamiento de edificciones, uso de audiovisuales) para su documentación, o webs, blogs y bitácoras para su difusión, sobre todo entre las nuevas generaciones. En tercer lugar, es necesario trabajar en red. Sin duda "la complejidad del fenómeno industrial no admite miradas únicas capaces de explorar todas sus dimensiones" (afirma Celestino García Braña, Decano del Colegio de Arquitectos de Galicia), obligando a todos los agentes sociales que estemos vinculados al Patrimonio Industrial a unir nuestras fuerzas a nivel regional, nacional y europeo para tener más posibilidades de cumplir con los objetivos. A modo de reflexión, si actualmente analizamos qué entendemos por Patrimonio Industrial no son muchos los expertos que puedan realizar cualquier tipo de afirmación categórica a tal respecto. O tal vez

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sí, pero de una forma contradictoria entre ellos. Es necesario promover foros y lugares de unión, físicos o virtuales, en los que se pueda trabajar acerca del concepto del Patrimonio Industrial ¿Qué es?, o, si se prefiere, ¿qué no es Patrimonio Industrial? Asimismo queremos reivindicar la necesidad de promover actividades de difusión basadas en la realidad cotidiana y que alcancen a la gran masa social, única capacitada con sus acciones para salvaguardar el Patrimonio Industrial. Lógicamente se deben compaginar este tipo de acciones destinadas al gran público con otros foros o congresos especializados necesarios para avanzar en la dirección correcta, aunque sin olvidar que sus participantes ya están convencidos previamente del valor de este tipo de patrimonio y de la necesidad de conservarlo. Por último, queremos agradecer desde este primer número de la revista la confianza y el apoyo que los socios de Llámpara brindan a la entidad, así como agradecer en este año clave en la andadura de la Asociación a ASAM (Grupo de Acción Local que gestiona fondos LEADER+ de la Unión Europea) y a BANCAJA por confiar en nosotros para el Inventario del Patrimonio Industrial de la comarca de las Sierras de Béjar y Francia; y al Laboratorio de Fotogrametría Aplicada (LFA) y al grupo DAVAP (Documentación, Análisis y Visualización Avanzada del Patrimonio) de la Universidad de Valladolid por nuestra estrecha colaboración en la elaboración del Inventario del Patrimonio Industrial de la Provincia de Valladolid. ■


El paisaje minero de Surroca y Ogassa La minería, sus valores y la construcción del paisaje

1. Introducción La explotación minera que tuvo lugar durante más de 200 años y en especial los últimos 100 en el territorio definido hoy por el municipio de Ogassa en la comarca del Ripollés, al norte de Cataluña, transformó profundamente el paisaje local y sus gentes. En el presente artículo se va a abordar la transformación del paisaje debido a la explotación minera desde sus inicios, pasando por su momento de máximo dinamismo, hasta el posterior cierre y lo que conllevó el abandonamiento de los elementos mineros que, repartidos a lo largo del territorio, habían dotado durante decenas de años de una personal fisonomía al paisaje. Abordaremos por tanto las dinámicas y procesos que modelaron el paisaje, siendo este estudio el paso previo a la identificación de sus valores. Los valores que ofrece el paisaje minero serán también tratados como primer pasó para la revalorización del patrimonio como instrumento de desarrollo local basado en la singularidad y excelencia del paisaje y en su capacidad de reforzar identidades. De esta forma los objetivos planteados son: - Mostrar la importancia del patrimonio minero en la configuración pasada y actual del paisaje del municipio de Ogassa.

Antigua Fábrica de panes de carbón/ ANDREU BLANCH

ANDREU BLANCH I BOCH. Consultor Territorial. U:50mil, Planejament Territorial S.C.P.

- Identificar los valores del paisaje. - Conjugar la conservación patrimonial y la cualidad paisajística con desarrollo sostenible del municipio, justificando la propuesta de recuperación y valorización del paisaje minero como instrumento de dinamismo.

2. La evolución del paisaje. El dinamismo del territorio y sus formas. Los factores fisiograficos configuradores del paisaje Sin intención de caer en un claro determinismo geográfico, históricamente las características naturales de la región han condicionado las actividades del

hombre. Habiéndose de adaptar a unas condiciones climáticas duras y sobretodo a un relieve a menudo poco favorable para las comunicaciones y los asentamientos, tanto la agricultura como la ganadería y finalmente la minería modificaron un paisaje sobre un entorno natural dado. El relieve como elemento morfoestructural de gran importancia en la configuración de los paisajes, ofrece en este territorio su cara mas accidentada. Ogassa se localiza en las sierras del prepirineo Catalán, sierras formadas en la orogenia Alpina que se levantan sobre los 2000 metros de altitud con una orientación predominante este-oeste. PATRIMONIO INDUSTRIAL | 7


El territorio el cual nos disponemos a estudiar queda enmarcado por tanto en estas tierras prepirenaicas del valle alto del río Ter. Aguas arriba de la población de Ripoll, cuando el Ter discurre ensanchado a lo largo del ancho valle que ha excavado durante miles de años, todo un conjunto de valles subsidiarios drenan las aguas al norte y al sur del curso principal. Uno de estos valles es el drenado por la riera de la Malatosca, que recoge las aguas entre otras del Torrente de la Font Gran. Este valle nace bajo las cumbres de la Sierra Caballera, importante macizo coronado por el Taga a 2038 metros. En la cabecera de este valle es donde encontramos los núcleos de Surroca de Baix i Prat del Pinter, centros de la explotación minera desde mediados siglo XIX. Los elementos morfoestructurales que determinan en buena medida el paisaje están caracterizados por esta localización prepirenaica de grandes altitudes y pendientes, factores que influyeron notablemente en las características de la explotación minera. La cuenca minera se extiende de este a oeste, siguiendo la traza de la sierra Caballera desde Bruguera hasta Camprodón, pasando por Coll de Jou, Ogassa, Surroca, La collada de la Creu i torre Caballera, con una longitud de unos 15 kilómetros y una amplitud máxima de uno. Las capas de hulla, por la acción de los pórfidos, varían su dirección pasando a ser verticales e incluso a invertirse. Esta característica hizo que la extracción del carbón fuera más complicada debido al problema de evaluar su extensión y aprovechar las minas en filones continuos, explicándose así la gran cantidad y dispersión de bocaminas sobre el territorio. Este hecho, junto con la dificultad impuesta por el relieve para las comunicaciones, son dos factores importantes de partida para entender el paisaje minero de Surroca. Dispersión de las bocaminas por el territorio 8 | LLÁMPARA

e infraestructuras de transporte para comunicar zonas alejadas por fuertes pendientes, son dos importantes elementos de la explotaciones mineras condicionados por los factores fisiográficos. Su localización geográfica y sus formas de relieve determinan también en buena medida las condiciones climáticas y a su vez la vegetación de la zona. Dominado principalmente por un clima mediterráneo de alta montaña, las precipitaciones son abundantes a lo largo del año y sólidas en invierno. El roble y el pino albar nos muestran a lo largo del tapiz vegetal como las abundantes lluvias han tejido un frondoso bosque verde durante buena parte del año, solo interrumpido por la propia acción de hombre o del clima en las zonas más altas de la sierra Caballera.

El paisaje cultural. El hombre sobre el medio. Como en buena parte del pirineo y prepirineo catalán el paisaje de Ogassa está dominado

por las actividades rurales que a lo largo de la historia se han adaptado a una topografía y condiciones climáticas duras que tiene mucho a ver con sus formas. El paisaje minero presente no se puede entender tampoco sin la previa colonización agrícola que en buena medida marca aún sus formas actuales. A lo largo de la historia el hombre ha transformado el espacio para cubrir las necesidades de sus gentes. A pesar de las profundas transformaciones acaecidas en los últimos 200 años desde los inicios de la industrialización, el mundo rural y sus actividades siguen ocupando buena parte del territorio catalán. Campos de cultivo en terrazas, pastos para la ganadería, el mas como tipología de asentamiento, los viejos caminos, las iglesias y el propio bosque forman parte del paisaje, resultado del encuentro entre la naturaleza y el hombre en estas tierras. En las primeras fases de la

La impresionante sierra Caballera cierra al norte el valle originado por la acción fluvial de la riera Malatosca y sus afluentes, marcando una clara unidad natural presidida en esta fotografía en la parte inferior, por el núcleo minero de Surroca de Baix/ ANDREU BLANCH


colonización de territorio, los agricultores limpiaban el bosque para acondicionarlo a la agricultura en un proceso de talas para obtener grandes claros. Se trata de una colonización familiar que como en el resto de la Cataluña vieja, se materializa en un poblamiento disperso a lo largo del territorio con pequeños centros urbanos concentrados. Es un paisaje de "masías" aisladas y claros, tanto para el cultivo como para los no menos importantes pastos. Las iglesias románicas de Sant Martí de Surroca con referencias ya documentadas del siglo X y la de Sant Martí de Ogassa también documentada en el siglo X, muestran la riqueza del territorio y la función colonizadora de estos centros. La masía, al igual que hicieran la minas años mas tarde, fueron y son elementos configuradores del paisaje que las rodea. El "mas" fue el centro a partir del cual se organizó una importante red en forma de caminos que recorrían buena parte del territorio. Se modificó el bosque en busca de llanos para el pasto, el cultivo o las necesidades de madera, mientras que la propia masía se ubicaba en el espacio siguiendo viejos conocimientos construyendo con los materiales de la zona, siendo la madera del bosque y la propia geología las principales fuentes de materias primas. La agricultura de montaña, tal como podemos observar hoy en día en muchos de los campos próximos a las "masías", quedó en un importante estado de abandono, a partir del proceso migratorio que afectó a estos territorios desde principios de la industrialización, siendo básicamente la ganadería el principal sector presente hoy en día, y en algunos casos un creciente turismo rural. Casas como Can Coll, el Roget, Can Martí, Can Camps o Can Patirás son elementos de gran valor patrimonial para entender la configuración del paisaje rural de la zona.

La transformación minera La historia de las explotaciones de carbón en la cuenca minera de Surroca y Ogassa es corta en el tiempo pero intensa sobre su paisaje. De su actividad, el espacio y sus gentes quedaron marcados. Caminos, bocaminas, túneles de ventilación, viviendas obreras, planos inclinados para el transporte del carbón entre diferentes cotas, fábricas, cementeras, talleres para la construcción de maquinaria… forman parte de la herencia física dejada sobre el territorio por el proceso minero. Aunque el carbón mineral ya era conocido y usado con anterioridad por la población local, no fue hasta 1787 cuando se otorga la primera licencia para la explotación de carbón. En 1838 se inician las explotaciones más importantes a cargo de Joaquim Romá, que incluso salvando las dificultades orográficas consiguió vender el carbón a las nuevas industrias de Olot y Ripoll. En 1844 la "Sociedad el Veterano Cabeza de Hierro" empieza también a extraer carbón de la cuenca y surgen las primeras propuestas de la conexión ferroviaria para rentabilizar la explotación. De las dos propuestas iniciales (conexión con Barcelona o Roses), finalmente por razones económicas e estratégicas se decidió por la conexión con la capital catalana, aunque no fue hasta 1880 cuando el tren llegó por fin a la estación de Toralles, 3 kilómetros al sur de Ogassa-Surroca. A partir de los años 60 y 70 del XIX, el uso general de vagonetas para el transporte interior del carbón y el creciente número de bocaminas hizo crecer notablemente la población local, organizándose la creación de los núcleos mineros de Forn del Vidre y Prat del Pinter. De esta forma, si el "mas" era el elemento básico de asentamiento de la población en la zona, se pasa a una tipología más densa sobre el territorio en forma de colonia minera. A finales del siglo XIX según fuentes oficiales la pobla-

ción alcanzó los 1578 habitantes, aunque se estima que fueran realmente más de 2000 personas procedentes primero de la propia comarca y mas tarde de diferentes rincones de Cataluña y España. Recordemos que a principios de siglo la población de OgassaSurroca apenas superaba las 200 personas. En 1880, al llegar el Ferrocarril, la plaça (plaza) Dolça situada en el barrio del Forn del Vidre y siendo el punto más bajo de la explotación, realizó las funciones de centro donde se dirigía todo el carbón de las diferentes minas, transportado a través de teleféricos y llanos inclinados que, aprovechando la fuerza de la gravedad, bajaban vagonetas llenas de carbón para subirlas vacías o con herramientas y madera para la mina. En 1882 la entidad El Veterano Cabeza de Hierro es sustituida por Ferrocarril y Minas de San Juan de las Abadesas. Con la llegada del ferrocarril la explotación pasó a ser más rentable, pero las 66.641 toneladas de carbón extraídas entre 1889 y 1890 representan tan solo el 1,27% del total extraído en España. La Compañía de Ferrocarriles del Norte compró el negocio en 1892 con la intención de suministrar carbón para su flota de trenes. Se continuó entonces abriendo nuevas minas y creando nuevas infraestructuras y se construyó la fábrica de panes de carbón, un conglomerado de polvo de carbón y brea que generaba unas bolas utilizadas como combustible para las locomotoras. El edificio del taller funcionó también a todo ritmo para proporcionar las vagonetas que la explotación requería para transportar el carbón hasta la estación de Toralles. No obstante, hacia el año 1910 la explotación ya empezaba a mostrar signos de no poder dar cobertura a las necesidades existentes y que el precio no era tan asequible como se pensaba. Son los años del inicio de la electrificación que tanto daño causó PATRIMONIO INDUSTRIAL | 9


Edificio del teleférico/ ANDREU BLANCH

a las explotaciones de carbón en los años posteriores. En 1927, cuando la compañía decidió cerrar, las tres principales cementeras ubicadas en la zona acordaron arrendar la explotación con la intención de asegurarse el carbón que necesitaban. Surgió entonces la Sociedad Arrendataria de Surroca S.A. La producción bajó al consumo interno de las cementeras, al igual que la población local, fuertemente ligada a la productividad de la cuenca minera y a los avatares del capitalismo industrial moderno. En 1955 ya tan solo quedaban 105 trabajadores en la explotación. El creciente uso del petróleo y el gasoil condenó aún mas rápidamente el ya de por si poco prometedor futuro de las minas. El 31 de diciembre de 1967 se cerraron por última vez las minas. En esos momentos solamente quedaban 30 personas vinculadas a la explotación. La posesión de las tierras seguía perteneciendo a la compañía Hullera Vsaco Leonesa que las vendió en bloque a la Sociedad Ogassa Municipal creada por el ayuntamiento que las fue vendiendo a piezas.

La historia de las explotaciones mineras de Ogassa Surroca va ligada a la propia revolución industrial que se produjo en Cataluña desde los inicios del XIX y a las dinámicas sociales que generó. Desde el punto de vista demográfico significó la colonización de un territorio como nunca antes había tenido lugar, moldeando el paisaje y generando una identidad ligada al propio proceso minero.

Entrada de la mina de les Teules/ ANDREU BLANCH

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Los valores del paisaje minero Los elementos del pasado minero que todavía permanecen sobre el territorio ofrecen una clara unidad al paisaje respecto a otras zonas cercanas. Estos elementos convertidos hoy en patrimonio por ser un claro exponente de la evolución histórica de la zona son portadores de unos valores que dotan al paisaje de una gran singularidad. Valores estéticos La capacidad que tiene el paisaje para transmitir un determinado sentimiento de belleza recae principalmente (y naturalmente no únicamente) en dos puntos: - La singularidad de los elementos arquitectónicos asociados a la explotación minera ofrecen sin duda una característica diferencial del paisaje respecto otros del pirineo o prepirineo, donde la masía es el elemento único y dominante. La belleza en la diferencia. - La presencia diseminada de elementos relacionados con la minería por todo el territorio nos muestra a menudo zonas de contacto donde se producen combinaciones armónicas y de gran belleza


entre espacio construido y el espacio natural que lo rodea. Es el claro ejemplo de las bocaminas o túneles de ventilación de las galerías, situadas entre frondosos bosques y totalmente fundidas con él.

Valor histórico Desde las tipologías constructivas pasando por las formas de asentamiento hasta la red de caminos asociada a la explotación, los elementos mineros sobre el paisaje son portadores de un importante valor histórico de una época y de una producción asociada directamente a las riquezas naturales del propio territorio. - Tipologías constructivas. Viviendas obreras, edificaciones para el descanso de los mineros, talleres de reparación, fábrica de panes de carbón, casa del teleférico, casa del director, oficinas, la cooperativa, la fonda, la iglesia de Santa Bárbara, limpiadores de carbón, las bocaminas, cementeras o la propia estación del ferrocarril en Toralles, representan un variado conjunto de soluciones arquitectónicas en busca de la funcionalidad del edificio y el uso que va a desarrollar. - El asentamiento humano que se desarrolló a finales del si-

glo XIX con la construcción de los barrios mineros del Forn del Vidre y Prat del Pinter muestran claramente la tipología de asentamientos en forma de colonia, nacida con la finalidad de albergar a los trabajadores de las minas y a sus familias. Este modelo fue copiado de las existentes colonias que poblaban los ríos Ter y Llobregat. - La red de caminos es también un importante documento histórico asociado a la explotación minera, para comprender el papel de la industria del carbón en alta montaña y la consiguiente complicación que representó el transporte del preciado material por el valle debido a la complicada orografía. Como veremos en el siguiente apartado, llanos inclinados, teleféricos, caminos para las vagonetas con ínfimas pendientes o plazas para el almacenamiento del carbón tejen una importante malla que dota de una gran unidad a todo el complejo minero.

Valores simbólicos e identitarios En este punto nos referimos a aquellos elementos del paisaje con una gran carga simbólica y de identidad para la población

Vivienda obrera en el barrio de Prat del Pinter/ ANDREU BLANCH

que habita en ese territorio. La identificación que un colectivo siente por un paisaje otorga a los elementos que lo forma un importante valor tanto para los propios habitantes como para los demás para entender el sentimiento de identidad. La minería ha representado a lo largo de más de 100 años el principal medio de subsistencia de la gran mayoría de familias que han habitado en Ogassa, configurando una manera muy especial de vivir y de relacionarse con el medio. Nos referimos a un patrimonio intangible asociado a la minería y a sus gentes.

Valor educativo Muy ligado al valor histórico, los elementos que forman parte del patrimonio minero representan un gran valor educativo, el cual recae en el potencial comunicador que tienen los elementos del pasado minero como muestra de una cultura y una forma de ser que configuraron un paisaje y las formas de relacionarse de sus gentes. Es un documento vivo para comprender el paisaje y su vital variable temporal y su juego con el hombre. Valor productivo Los elementos pertenecientes al proceso minero que encontramos hoy en día sobre el paisaje, perdieron hace más de 30 años su valor productivo original. No obstante, su revalorización puede contribuir sin duda al propio desarrollo turístico de la zona ya existente, aportando singularidad al espacio y potenciando la cultura como punto de atracción de visitantes e inversiones. Estado actual del patrimonio minero El patrimonio arquitectónico minero presente en las explotaciones que a lo largo de más de 100 años extrajeron carbón del subsuelo de Ogassa, presenta actualmente un mal estado de conservación. Aunque las viviendas obreras, que son los elementos PATRIMONIO INDUSTRIAL | 11


Las antiguas oficinas, hoy en rehabilitación/ ANDREU BLANCH

mas perceptibles sobre el paisaje, se encuentran en buen estado de conservación debido a su actual uso como viviendas, son tan solo una parte de todo el complejo minero que funcionó activamente entre los siglos XIX y XX. Al terminar la explotación del carbón en el año 1967 se procedió al desmantelamiento de buena parte de las instalaciones, propiciando que hoy en día sea casi imposible encontrar ni un tramo de vía de vagonetas ni elementos del cable aéreo que no sean las bases de hormigón. A continuación se presenta una primera descripción del patrimonio material minero que aún es perceptible sobre el terreno, clasificados en 4 grandes grupos: elementos de la colonia minera, minas, equipamientos del trabajo minero e infraestructuras de transporte. A. La colonia minera. El aislamiento de las zonas de explotación respecto los grandes núcleos de población de la zona, obligó a la construcción de viviendas para albergar a la gran cantidad de mineros que se necesitaban. La colonia minera se construyó en dos grandes núcleos. En la parte más baja del valle, el barrio del Forn del Vidre (950m.), estructurado a lo largo de la calle de las minas, confi-

gurando la entrada al pueblo y la principal zona de servicios donde se situaron la fonda y la cooperativa. Valle arriba, el barrio de Prat el Pinter (1050m.) fue íntegramente de nueva construcción, con 5 bloques de viviendas para los mineros y la nueva iglesia de Santa Bárbara consagrada a la patrona de los mineros. a.1. Vivienda obrera. Bloques de uno a tres pisos que resultaron la mejor salida para las empresas explotadoras para dar cobijo a la población creciente que demandaban para las minas. Hoy en día se encuentran en buen estado de conservación debido a su actual uso como primera y

Bocamina de “Els Tontos”/ ANDREU BLANCH

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segunda residencia, hecho que asegura su buen mantenimiento. a.2. Cooperativa la Surroquina. La antigua cooperativa fundada en el año 1909 adquirió su sede en el año 1910, donde se desarrollaron sus principales actividades comerciales y se instaló un café y una sala de baile. Actualmente el edificio sigue desarrollando funciones de barrestaurante e importante punto de encuentro local. a.2. Oficinas. El edificio de las oficinas situado sobre el barrio de Prat del Pinter albergó las funciones administrativas de la empresa minera hasta el año de su cierre en 1967. Actualmente se encuentra en proceso de restauración. a.3. Casa del director. "La Torre", lo que fue la casa del director durante sus estancias en la mina se encuentra totalmente abandonada y cubierta por la maleza. Por su ubicación, encaramada sobre el barrio del Forn del Vidre, su rehabilitación sería de gran importancia para aportar calidad al propio paisaje y una mayor claridad para la lectura del paisaje minero. B. Las minas. Repartidas por todo el valle, representan el elemento arquitectónico por excelencia de una explotación minera. Son la puerta de entrada a miles de metros bajo tierra que fueron durante decenas de años el lugar de trabajo del minero,


lugar de extracción del carbón, y razón de ser del desarrollo urbano, social y humano de Surroca. Las entradas principales o túneles de ventilación se encuentran repartidas por todo el territorio, muchas de ellas de difícil acceso por la pérdida de caminos o el deterioro de las estructuras de entrada. El mundo subterráneo forma un paisaje aparte, separado de la superficie pero que fue el paisaje diario de decenas de personas que basaron su modo de vida en trabajar en las entrañas de la tierra. A lo largo de la historia de la explotación se fueron sucediendo la apertura y cierre de distintas minas en función de su interés por parte de la empresa explotadora, de su seguridad, de sus yacimientos o su facilidad de acceso. La mina Dolça, del Pinter, la Joncadella, la Ramona, la de los Tontos, mina Nova, la Gallina, les Teules, el Joncar, entre otras, forman parte del paisaje minero de Surroca. De ellas se entiende todo el patrimonio y buena parte de la explicación del paisaje minero y el inicio de su hilo conductor. Actualmente la dificultad para encontrar algunas de las bocaminas debido al crecimiento de la propia vegetación es una constante, y aparte de la mina Dolça (que ha tenido algún que otro intento de momento inacabado, de rehabilitación), las demás no han sufrido ninguna modificación desde el cierre de la explotación. C. Equipamientos del mundo minero. Complemento y necesidad de la propia extracción del carbón, se construyeron alrededor de la explotación un conjunto de edificaciones para el propio tratamiento del material y soporte de los trabajos realizados. c.1. Los talleres. Edificio destinado a la reparación y fabricación de los utensilios utilizados en la mina y a la fabricación y reparación de las vagonetas de transporte. Se encuentra al Norte del barrio de Surroca de Baix (Forn del Vidre). Actualmente las viviendas adyacentes se encuen-

Antiguo recorrido de las vías que unían el centro de la explotación minera con la estación del ferrocarril en Toralles. Recorrido hoy recuperado para uso lúdico/ ANDREU BLANCH

tran habitadas y en buen estado, mientras que el edificio del taller esta en proceso de derrumbe. c.2. Los limpiadores de carbón. El carbón extraído de las minas era transportado hasta los limpiadores donde se separaba de los materiales no combustibles. Los limpiadores eran edificaciones donde se realizaba este proceso que empezó de forma manual y se acabó mecanizando. Hoy en día los antiguos limpiadores se encuentran en muy mal estado de conservación justo encima de la mina Dolça.

Resto de uno de los pilones del antiguo teleférico que unía las minas más alejadas del centro de la explotación, la Plaça Dolça del barrio de Surroca de Baix/

ANDREU BLANCH

c.3. La Fábrica de panes de carbón. Los panes de carbón eran unos aglomerados elaborados con el polvo del carbón y brea que se utilizaban como combustible para las máquinas de vapor de los trenes. La fábrica es hoy en día uno de los elementos en fase de rehabilitación para transformarlo en un museo minero, aunque las obras se encuentran actualmente paradas, interviniendo hasta la actualidad en la recuperación del tejado. D. Las infraestructuras de transporte. Una de las principales características del complejo minero es la adaptación que tuvieron que realizar las diferentes empresas que explotaron el carbón para desarrollarse sobre una complicada orografía, que dificultaba terriblemente la comunicación entre las minas y la propia salida del material para su comercialización. El barrio de Surroca de Baix se convirtió, por ser el punto más bajo de la explotación, en la salida natural del carbón dirección a Toralles, donde llegaba el ferrocarril. La Plaça Dolça en Surroca de Baix se convirtió entonces en el gran centro de almacenaje de todo el carbón de la cuenca. La dificultad orográfica para el transporte del carbón desde las minas hasta la Plaça Dolça originó un complejo PATRIMONIO INDUSTRIAL | 13


entramado de vías que pudieran superar las grandes pendientes. Es sin duda uno de los elementos que mejor explica la relación entre el paisaje natural y el construido por el hombre. d.1. Vías de transporte. En el proceso de cierre de las minas, en el año 1967 se desmantelaron buena parte del sistema de vías y vagonetas que atravesaban el valle, siendo muy complicado hoy en día de encontrar vías, cuerdas o elementos del teleférico. No obstante si que podemos todavía seguir las trazas de estas antiguas vías, observando en su recorrido el perfecto cálculo realizado para aprovechar al límite el pendiente y facilitar la bajada por la fuerza de la gravedad y minimizar el esfuerzo en el ascenso. La Plaça Dolça como centro de almacenaje y salida del carbón no pudo tener la estación de ferrocarril en el mismo emplazamiento por las dificultades orográficas, construyéndose la estación a tres kilómetros de distancia. La solución para el transporte del carbón desde la Plaça Dolça hasta la estación de Toralles fue la construcción de dos vías de vagonetas que salían de la Plaça Dolça y que con pendientes ínfimas (uno positivo y el otro negativo) recorrían la vertiente oeste del valle hasta la altura de la estación, donde a tra-

Restos de la casa de frenos del llano inclinado que unía las vías que provenían de la mina de can Florent con la Plaça Dolça/ ANDREU BLANCH

vés de un plano inclinado bajaban las vagonetas. Aprovechando el peso de las vagonetas llenas de carbón se subían las vacías o llenas de madera o brea que se hacían llegar hasta la Plaça Dolça por la otra vía de bajada. Estas se encuentran hoy perfectamente rehabilitadas y funcionan como vía de recreo, continuación del la vía verde del carrilet que une Ripoll con Toralles por el antiguo recorrido del tren. d.2. Pilares del teleférico y casa del teleférico. Las alejadas minas del Faig y del Juncà necesitaron de otro tipo de transporte para llevar el carbón hasta

Antigua estación del ferrocarril de Toralles, punto de salida del carbón de Surroca/ ANDREU BLANCH

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la Plaça Dolça. La solución fue la construcción de un teleférico que tirado por caballos y mulas transportara las vagonetas suspendidas en el aire. De este sistema, que debía tener una fuerte presencia sobre el territorio, solamente quedan hoy en día los pilares que hicieron de soporte para el cable teleférico. Son pequeñas piezas esparcidas sobre el territorio pero que siguen una interesante trayectoria que todavía hoy es reconocible en algunos tramos. d.3. Planos inclinados y casas de frenos. Los llanos inclinados, al igual que sucedió en las explotaciones de carbón de la cuenca minera del Berguedá, fueron la mejor solución para superar y a la vez aprovechar la abrupta topografía de la zona. A través de grandes llanos inclinados casi perpendiculares a las curvas de nivel, con dos vías se aprovechaba una de las vías para bajar las vagonetas llenas de carbón para subir en la otra vía las vagonetas vacías o llenas, con las herramientas necesarias para la mina. Este sistema es sin duda una de las piezas significativas del patrimonio minero de Ogassa, clara muestra del proceso de construcción del paisaje y de la lucha del hombre para superar las condiciones impuestas por la naturaleza. Los llanos inclinados


man parte sin duda del patrimonio ligado al desarrollo minero de la región. F. Memoria histórica e identidad minera. Descritos hasta este punto los principales elementos que configuran el patrimonio minero tangible, aquel que aún se puede identificar sobre el propio paisaje, debemos realizar reseña sobre el patrimonio intangible que acompaña a las piezas físicas y que se manifiestan en los roles sociales de las gentes del lugar, sus costumbres, su identidad. 38 años después del fin de las explotaciones mineras, muchas cosas han cambiado, no tan solo en el paisaje sino también en sus gentes. Evidentemente los mineros han dejado de trabajar en las oscuras minas y el carbón ya no es el elemento que lo envuelve todo. La minería conllevó a lo largo de más de 150 años una forma de hacer, trabajar y de relacionarse íntimamente relacionadas con todo lo que la explotación mi-

nera conllevaba. Hoy en día el trabajo en el campo y los servicios destinados al turismo ocupan buena parte de los trabajos que tienen lugar en el pueblo, donde mucha gente que allí vive se desplaza diariamente a las poblaciones vecinas de Ripoll o Camprodón a trabajar. No obstante, las festividades que se celebran siguen directamente relacionadas con la minería, como la fiesta del minero, que se celebra el último domingo de mayo, o la propia festividad de Santa Bárbara, patrona de los mineros, el primer fin de semana de diciembre. La identidad como construcción social evoluciona con el tiempo transformándose conjuntamente con evoluciones políticas, económicas, sociales y del propio paisaje. La minería con todos sus elementos constructivos, sus dinámicas demográficas y económicas, ha perdido parte de la huella que dejó sobre el paisaje, y es por tanto lógico que

Restos entre el joven bosque de la antigua Fábrica de cemento de can Balaguer/ ANDREU BLANCH

están acompañados por las conocidas casas de frenos, desde donde un operario se encargaba del control del proceso de bajada de las vagonetas. Actualmente se encuentran casi en su totalidad desaparecidos por la acción de la naturaleza, aunque todavía se pueden distinguir alguna casa de frenos y reseguir con alguna dificultad algún tramo de uno llano inclinado. d.4. Estación del tren de Toralles. Construida el año 1880, con la llegada del tren a Toralles se inició el momento más álgido de la explotación minera. Hay en día se encuentra en proceso de rehabilitación. E. Cementeras. Otro grupo de elementos de gran valor patrimonial son las cementeras que se crearon a lo largo del valle entre Ogassa y Camprodón. Can Balaguer, hoy en día en avanzado estado de deterioro, incluso llegó a albergar viviendas y una casa para el propietario. Can Benet, Can Martín y Can Balaguer for-

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la fuerte identidad minera tiene que ir evolucionando con los años hacia un hecho diferente. No obstante, el pasado minero dejó las suficientes huellas sobre el paisaje y sus gentes para ser durante muchos años un referente en la evolución de la identidad de las gentes que habitan el antiguo territorio minero.

3. El paisaje minero como recurso Como ya hemos podido ver, el paisaje de Ogassa está fuertemente condicionado por elementos naturales como el relieve o el clima que determinan su telón de fondo. También hemos podido ver como este sustrato natural ha sido intensamente modificado por el hombre a lo largo de los siglos en el intento de extraer una renta para su supervivencia. La minería apareció con fuerza a principios del siglo XIX para variar las dinámicas económicas y sociales y moldear su propio paisaje. El valor productivo de la minería fue perdiendo fuerza hasta que en el año 1967 se cerraron definitivamente las diferentes explotaciones que aún permanecían abiertas. Las consecuencias más directas de este cierre y que tuvieron repercusiones sobre el paisaje son de gran importancia para el análisis de la recuperación de estos espacios. A. Pérdida paulatina de población. Lógicamente al cesar la actividad minera y siguiendo una tendencia que ya venía desde los

años veinte, la población empezó a disminuir rápidamente hasta finales de los noventa, cuando el turismo y el crecimiento de las segundas residencias empezó a invertir el proceso. (VER TABLA) B. Cambio en la economía local. Aunque las explotaciones del mundo rural siempre estuvieron presentes en Ogassa, buena parte del colectivo humano residente conseguía su jornal del trabajo minero. Al cerrar las explotaciones el trabajo en el campo recuperó parte de su importancia aunque buena parte tuvo que irse a buscar trabajo en las poblaciones vecinas de San Joan de las Abadesas o Ripoll. El turismo un poco más tarde ha supuesto una importante recuperación para la economía local. C. La identidad local. La fiesta mayor dedicada a Santa Bárbara, la calle de las minas, utensilios mineros en todas la casa…. El pueblo tal y como lo conocemos nació y vivió de la minería. Los vínculos entre la gente y la minería son entonces bien evidentes todavía. El paisaje es transformado por el hombre, pero el paisaje también modifica al hombre, del mismo modo que la actividad que realiza condiciona sus propias pautas sociales e de identidad. De este modo y tal como hemos visto en el punto sobre la identidad minera, el final de la minería ha variado ciertas pautas que ligaban minería, paisaje e identidad. D. Cambios en los patrones

de caracterización del paisaje. La explotación minera tal condicionó fuertemente la morfología del paisaje, generando unas formas específicas sobre éste que le eran propias. Al cesar la actividad y perder muchos de los elementos mineros su uso, se entró en un proceso en el cual todavía nos encontramos de abandono y pérdida de muchas de estas piezas. Cuando un objeto se deja de utilizar entra en un proceso de envejecimiento acelerado. Muchos caminos han desaparecido por la sucesión natural y muchos edificios se han derrumbado por la falta de mantenimiento. Actualmente el desarrollo turístico que ha tenido lugar en muchas poblaciones de montaña también ha llegado a Ogassa. Situada en el valle alto del río Ter, destino de gran importancia de la montaña catalana, el turismo se ha convertido en una destacable aportación económica para la gente del municipio, tal y como la demuestran los alojamientos de Can Tallara y Can Costas con sus respectivos restaurantes llenos a rebosar los fines de semana. También el conocido turismo rural empieza a dar muestras de sus posibilidades con los alojamientos de la Peçallarga, Mas Jofré o Mas Mitjavila. La estacionalidad del turismo no ha podido evitar de todas formas que la gran mayoría de la gente tenga que buscar trabajo fuera del municipio. (VER TABLA)

Año

1857

1877

1900

1920

1930

1940

1950

1965

1975

1999

2005

Población

274

716

1578

1103

787

637

702

618

341

239

262

> Fuente: IDESCAT Trabajan en el municipio /comarca

OGASSA

> Fuente: IDESCAT

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Trabajan fuera del municipio

Residentes

No residentes

Total

2001

36

12

48

90

1995

39

10

49

72


De esta forma y aunque el turismo ha conseguido revitalizar en gran medida el mercado laboral interno, buena parte de la gente que vive en Ogassa tiene que seguir marchando a las poblaciones vecinas para encontrar trabajo. Nos interesa ver en este punto, como la presión y dinamismo que ejerció el proceso minero sobre el paisaje a lo largo de más de cien años, ha sido seguida por un cambio muy importante en las dinámicas económicas y sociales que han propiciado que el paisaje evolucionara. El paisaje que hoy que se nos muestra ya no es el paisaje minero de 50 años atrás. Aunque la evolución sufrida a lo largo de estos años consecuencia de los cambios en las dinámicas sociales y económicas, el legado minero sigue aportando elementos de singularidad paisajística e identitaria, cargados de valor e imprescindibles para el desarrollo territorial local. Los valores patrimoniales representan importantes factores a tener en cuenta, así como grandes oportunidades para el desarrollo territorial de la zona. Reforzar la identidad local y potenciar la singularidad del paisaje se nos presentan como importantes premisas para el desarrollo local, generando oportunidades para el desarrollo turístico ya presente en la zona debido a los atractivos del propio paisaje natural. Recuperar y revalorizar el patrimonio minero tiene sus repercusiones a diferentes escalas. A escala local aporta, como ya hemos dicho, un elemento que dignifica al propio paisaje y a sus gentes, generando identidad y potenciando el turismo basado en los atractivos del propio paisaje. A escala regional representa el reconocimiento al paisaje catalán como superposición de períodos históricos cargados de importantes valores para la sociedad, siendo el proceso de industrialización del territorio a lo largo de los siglos XIX y XX de gran relevancia para entender el carácter dinámico del paisaje y la

gran singularidad de sus espacios, como el paisaje de Surroca, mezcla del mundo rural y minero en un entorno natural de alta montaña. La recuperación y revalorización del paisaje minero de Ogassa-Surroca está íntimamente relacionado a la cultura del respeto a los valores del paisaje por todo aquello que nos ofrece, desde el propio conocimiento como para la identidad que genera y el valor productivo que supone en el momento en que vivimos, donde el turismo cultural va ganando peso como recurso para el propio territorio. Actualmente desde el ayuntamiento de Ogassa y con las ayudas del DARP (Departamento de Agricultura, Ganadería y Pesca) y la UE (Unión Europea) se están desarrollando proyectos de reabertura de la mina Dolça y la construcción del museo de las minas en la vieja fábrica de panes de carbón. Los proyectos se encuentran hoy en día parados y del museo solamente se ha podido recuperar la estructura del tejado de la antigua fábrica. Desde el ayuntamiento se realiza una importante tarea de documentación de la actividad minera a cargo del archivo municipal que a su vez produce buena parte de los documentos sobre el patrimonio minero de la zona. También se han propuesto itinerarios como la continuación del "carrilet" siguiendo las anti-

“El pueblo tal y como lo conocemos nació y vivió de la minería. Los vínculos entre la gente y la minería son entonces bien evidentes todavía. El paisaje es transformado por el hombre, pero el paisaje también modifica al hombre, del mismo modo que la actividad que realiza condiciona sus propias pautas sociales y de identidad.”

guas vías que unían Ogassa con la estación de Toralles, y la colocación de carteles divulgativos sobre el patrimonio y la historia minera. ■

> REFERENCIAS BIBLOGRÁFICAS VVAA, Estudio preliminar de recuperación del complejo minero de Ogassa, elaborado por la empresa NARCONTROL, 2001. VVAA, El patrimoni miner a Catalunya, Direcció General d'Energia i Mines, Generalitat de Catalunya, 2003. VVAA, "Recursos minerals de Catalunya", Direcció General d'Energia i Mines, Generalitat de Catalunya, 2001. VVAA, El patrimoni miner de Catalunya. Guia de mines i museus de geologia i minería. VVAA, Nous usos per a antics espais industrials, Universitat de Girona, 2003. VVAA, La minería a Catalunya. Jaciments i patrimoni miner, Direcció General d'Energia i Mines, 2001. BALLART, Josep, El patrimonio histórico y arqueológico: valor y uso, Ariel, 1997. del POZO, Benito, "Patrimonio industrial y cultura del territorio" en Boletín de la A.G.E, nº 34, 2002 pp. 213-227. BOLÓS, J., Els orígens medievals del paisatge català, Abadia de Montserrat, 2004. DALMAU, A., Ogassa, atractius d'un poble del Ripollès, Artex Vic, 2001. GONZALEZ VARAS, Ignacio, Conservación de bienes culturales. Teoría e Historia, principios y normas, Cátedra, 1999. MERCADER, M., "Les mines de Surroca. Testimoni d'un temps", Ayuntamiento de Ogassa, 2001. RODRIGUEZ, L., Rehabilitació d'antigues labors subterrànies per un aprofitament turístic a Ogassa, Proyecto fin de carrera de Ingeniería, UPC. SANTANACH, M. Dolors, Els masos d'Ogassa i la seva gent. SERENA, N., Creació d'un itinerari turístic i d'activitats en educació ambiental a l'antiga conca minera d'Ogassa i Surroca, Proyecto fin de carrera Ciencies Ambientales UdG, 2001-2002. SERRA, Rosa, "Les colònies mineres de Sant Corneli, Sant Josep i la consolació", en Treballs de la societat catalana de geografia, nº 36, vol. VIII.

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Tenería de Puerto de Béjar/ CÉSAR MARTÍN

La industrialización en Béjar: El caso del "Manchester castellano" GUILLERMO RIVILLA MARUGÁN. Profesor de Historia en Enseñanzas Medias.

Vista General del complejo fabril en el río Cuerpo de Hombre / CÉSAR MARTÍN

Resulta evidente la profunda transformación socioeconómica, paisajística y cultural que el proceso de industrialización iniciado a principios del siglo XIX ha tenido para los territorios de Europa de forma global y para los espacios español, castellano y bejarano en particular. La sociedad actual se nos presenta incomprensible si no tenemos en cuenta la enorme magnitud de estos cambios y

sus revolucionarias repercusiones a todos los niveles. Desde un nivel más perceptible baste con señalar el desarrollo de una nueva economía industrial, con unos niveles de producción y productividad incomparablemente superiores a los propios de la manufactura preindustrial o artesanal; el nuevo maquinismo, que elevó dichos niveles a unas magnitudes desconocidas hasta entonces; los nuevos métodos de

producción manufacturera, con la consecuente introducción de máquinas y obreros asalariados en enormes espacios fabriles; la necesidad de importantes concentraciones de capitales para la puesta en marcha de tales espacios; el uso de nuevas energías (vapor y carbón en un principio, posteriormente electricidad y petróleo), que incrementaron los rendimientos, y los revolucionarios medios de transportes que PATRIMONIO INDUSTRIAL | 19


Fábrica textil en Béjar / CÉSAR MARTÍN

redujeron tiempos y distancias (ferrocarril, barco a vapor y más tarde automóvil); las nuevas formas de organización del trabajo (división del mismo, taylorismo, fordismo y trabajo en cadena); el desarrollo o aparición de nuevos sectores industriales (textil, minero, metalúrgico, siderúrgico, químico, petrolífero).

De forma menos visible pero de similar importancia encontramos otra serie innovaciones propias de la nueva sociedad industrial, caso del triunfo de la burguesía de los negocios, la aparición de la clase obrera con sus nuevas reivindicaciones, protestas y asociaciones sindicales, el enorme crecimiento de la po-

VAB de la Industria Textil Castellana y Leonesa en % (1856-1981) 20 15 %

10 5 0 1840

1860

1880

Sector Textil

1900

1920

1940

1960

1980

2000 Años

FUENTE: Elaboración propia a partir de MORENO LÁZARO, Javier, "La precaria industrialización de Castilla y León" en VVAA, Historia Económica regional de España. Siglos XIX y XX, Barcelona, Crítica, 2001, pp. 182-208 / GUILLERMO RIVILLA

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blación gracias a la reducción de la mortalidad que inauguró un ciclo demográfico moderno, el incremento de la población urbana dedicada a los sectores secundario y terciario atraída por el trabajo fabril en detrimento de la población rural consagrada a las tareas agrícolas, el espectacular crecimiento de las ciudades y los pueblos que mostraron un nivel importante de industrialización (caso de Béjar); el desarrollo de nuevos hábitos laborales, culturales, asociativos, educativos, etc. propios de la nueva sociedad industrial y de un universo urbano en expansión. Tampoco podemos olvidar la nueva fisonomía urbana que el proceso de industrialización tuvo como consecuencia, con sus nuevos barrios, edificios industriales y medios de comunicación, tanto en sus aspectos positivos (nueva cultura urbana, crecimiento económico y poblacional y mejora de la calidad de vida) como negativos (degradación de ciertos barrios, crecimiento incontrolado de la ciudad, contaminación, pobreza y marginación). Este periodo de nuestra historia que marcó el rumbo de la sociedad de nuestros días ha sido habitualmente infravalorado y enterrado en el baúl del olvido. Sin embargo, la sociedad actual está indisolublemente unida a los nuevos vientos que trajeron los siglos XIX y XX. El paisaje de las tierras castellanas también se encuentra marcado por las consecuencias de la industrialización, con sus nuevos edificios fabriles, centros de trabajo y reunión de las pasadas generaciones, en muchos casos de enorme valor arquitectónico y artístico, y que el paso del tiempo en muchos casos solo les está trayendo como recompensa la ruina y el abandono. Castilla y León no permaneció ajena a las transformaciones productivas que trajo la Revolución Industrial en el siglo XIX. Durante el siglo XVIII Castilla y León presentaba una economía clásica de Antiguo Régimen, ca-


racterizada por el predominio abrumador de una agricultura tradicional con escasos rendimientos, por la existencia de un débil sector artesanal, por el escaso desarrollo del comercio con unas débiles infraestructuras de transporte y comunicaciones y por un menguado mercado merced a una población que apenas llegaba a los niveles de la mera subsistencia1. Sin embargo, durante dicha centuria, la región experimentó un indudable aunque limitado crecimiento económico sin salirse de los parámetros tradicionales, por lo que no trastocó de forma sustancial la estructura económica del territorio. El sector industrial en Castilla León ocupaba por ende un lugar secundario dentro de la organización económica, tanto por la renta generada como por la población que trabajaba en él (16% del total de la población activa). El limitado crecimiento económico del siglo XVIII no sólo fue incompleto, sino que apenas se prolongó en el tiempo, ya que la economía de Castilla y León sufrió un nuevo y acentuado retroceso en los primeros años del siglo XIX. Por esas fechas, cuando la modernización manufacturera ya estaba plenamente consolidada en los países de vanguardia industrial, en especial Gran Bretaña, e incluso había dado sus primeros pasos en Cataluña, Castilla y León aún estaba sumida en la atonía. En realidad, más allá de los entornos del Canal de Castilla, en general reinaba el atraso, con la excepción de algún islote fabril, caso de Sayazo, Cameros, Tierra de Campos y, en especial, Béjar2. Dentro de este desierto industrial, Béjar constituía por esas fechas todo un oasis manufacturero que marcará el destino de la localidad hasta la actualidad, ya que inició antes que ninguna localidad castellana un proceso de industrialización que llega hasta nuestros días, especialmente vinculado al sector textil lanero.

Evolución de la Producción en Béjar (1817-1850) 1.200.000

60.000 50.000

900.000

40.000

600.000

30.000 20.000

300.000

10.000 0

0 1817 Piezas

1834

1835 Varas

1845

1849

1850 Años

Fuente: Elaboración propia a partir de ROS MASSANA, Rosa, La industria textil lanera de Béjar (1680-1850). La formación de un enclave industrial, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1999 / GUILLERMO RIVILLA

La industria textil lanera bejarana tiene su origen en el siglo XIII. Desde entonces, Béjar y su entorno dependerán en gran medida de la prosperidad o el declive de su manufactura. El crecimiento definitivo de esta industria se sitúa a fines del siglo XVII, con el asentamiento en la localidad de numerosos artesanos flamencos que renovaron las técnicas de fabricación e introdujeron nuevos tipos de tejidos. Las franquicias fiscales conseguidas para comercializar sus paños en Madrid, la protección dispensada por los Duques, señores de la villa, y el reclutamiento de técnicos extranjeros, llevaron a Béjar a un esplendor productivo en la segunda mitad del siglo XVIII3. A finales de la centuria se produce una creciente concentración de los medios de producción con la consecuente aparición de una verdadera manufactura concentrada, con más de 4000 per-

“Cuando la modernización manufacturera ya estaba plenamente consolidada en los países de vanguardia industrial, en especial Gran Bretaña, e incluso había dado sus primeros pasos en Cataluña, Castilla y León aún estaba sumida

sonas trabajando en la industria pañera en el entorno bejarano. Aunque el sector sufrió la crisis de inicios del siglo XIX, pronto la superó a través de una incipiente mecanización (de ahí el calificativo del "Manchester castellano"), lo que demuestra el anticipo al resto de localidades castellanas en iniciar el proceso industrializador, lo que le llevó a soportar mejor la crisis y la competencia del textil catalán a lo largo de la centuria decimonónica, convirtiéndose así en el principal centro textil castellano contemporáneo. En estos años prometedores Béjar se configura como una localidad muy diferente a su entorno mayoritariamente agrícola-ganadero. Béjar se constituye por tanto como un centro textil de gran relieve en competencia con Tarrasa, Sabadell y Alcoy, incorporando de forma temprana las nuevas máquinas y la innovación tecnológica, orientándose la producción no sólo al mercado interno, sino también hacia la demanda del sector público, en especial el militar. Fue el periodo entre 1840-1860 el de mayor pujanza industrial, económica, social y cultural de todo el siglo4. El textil bejarano se vio sin embargo afectado por la crisis financiera de la década de 1860, pero no tardó en llegar la recuperación gracias al estallido de la tercera guerra carlista y las numerosas contratas militares de las que dispusieron los empresarios bejaranos. Nuevos PATRIMONIO INDUSTRIAL | 21


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Evolución de la Población en la Villa de Béjar y arrabales. (1822- 1857) 12.000 10.000 8.000 Hab.

conflictos bélicos dieron nuevos bríos a la producción pañera de Béjar, caso de la I Guerra Mundial, al abastecer la demanda de los países contendientes, o los enfrentamientos del ejército español en el Norte de África, luchas que posibilitaron extraordinarios beneficios industriales. El fin de las campañas en Marruecos, la caída de las exportaciones a partir de 1921, la depresión de la década de 1930, así como el cambio de los tejidos de lana por los de algodón, más baratos, en la confección de los uniformes del ejército y de la guardia civil, vino a contraer la producción pañera bejarana. Un nuevo impulso del sector secundario de Béjar vino motivado por la guerra civil española, al convertirse en el principal suministrador de uniformes para el ejército sublevado y la Falange, acumulando los mayores beneficios de la historia textil lanera castellana5. Concluida la guerra, la paralización del comercio, la escasez de materias primas, la autarquía económica, la falta de recambios y el derrumbe del mercado interno sumieron a la industria castellana en una terrible atonía que también afectó al sector textil, si bien las exportaciones durante la II Guerra Mundial permitieron una ligera recuperación. La superación paulatina de los postulados autárquicos apenas tuvo incidencia en la producción industrial. La crisis del textil bejarano provocó que el Ministerio de Industria tuviera que acudir en su auxilio a través de un programa de modernización técnica, sin poder evitar el cierre de la mayoría de sus fábricas. Cómo es lógico, el proceso industrializador descrito tuvo enormes consecuencias para Béjar y sus tierras colindantes, con las peculiaridades y las lentitudes propias que esta radical transformación tuvo en España, Castilla y Salamanca. A lo largo de los siglos XIX y XX, Béjar atravesó fases de enorme crecimiento y esplendor económico, social

6.000 4.000 2.000 0 1820

1830 Población

1840

1850

1860 Años

Fuente: Elaboración propia a partir de HERNÁNDEZ DÍAZ, José María, Educación y sociedad en Béjar durante el siglo XIX, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1983, pp. 19-58. / GUILLERMO RIVILLA

y cultural, pero también periodos de recesión, desindustrialización y paro obrero. La instalación de nuevos centros de producción fabriles supuso para Béjar, a lo largo de las citadas centurias, un notable impulso económico y demográfico (la ciudad pasó de 4462 habitantes en 1851 a 12120 en 1887), un destacado crecimiento poblacional y espacial de la localidad, nuevos hábitos sociolaborales y centros de producción ("El Navazo", uno de los más importantes), novedosas iniciativas institucionales y económicas (creación de la Sociedad Económica de Amigos del País, Escuela de Artes y Oficios, Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Béjar, Cámara de Comercio), y nuevos conflictos y problemas sociales y urbanos con el surgimiento de un grupo asalariado de relieve y el predominio de una pequeña y mediana

"A lo largo de los siglos XIX y XX, Béjar atravesó fases de enorme crecimiento y esplendor económico, social y cultural, pero también periodos de recesión, desindustrialización y paro obrero.”

burguesía que interviene de forma activa en la vida de la ciudad. El ámbito de la sociabilidad y la cultura también se verá afectado, como demuestran la creación de sindicatos obreros, el Casino Círculo Liceo, Círculo de San Juan, Círculo de Béjar, Casino Industrial, Círculo Obrero, Círculo del Progreso, Casino de Béjar, etc6. Por lo tanto la instalación de nuevas fábricas en territorio bejarano supuso un enorme impacto para la población y la ciudad en general. Sin embargo, ¿Qué efectos han provocado el cierre de muchas de ellas? De forma evidente podemos destacar, entre otras, la pérdida de iniciativa económica y la necesidad de reconversión, el desempleo consecuente y sus problemas sociales derivados, la pérdida de población, la desindustrialización, etc. Otra visible consecuencia de igual trascendencia ha sido la degradación y el abandono de los antiguos edificios y espacios fabriles (incluida la maquinaría, herramientas y otro tipo de objetos con ellos relacionados), símbolo del desarrollo económico hasta hace pocos años y emblema de la desolación en la actualidad. Edificaciones que han resultado claves para el crecimiento económico bejarano, que albergaron a miles de trabajadores anónimos durante prácticamente toda su vida, que han supuesto un hito fundamental de nuestro pasado y han contribuido como pocos a moldear la sociedad con-


temporáneo-industrial, y que en muchas ocasiones tienen un alto valor arquitectónico y artístico. A pesar de ello, su degradación y derribo parecen una constante en la actualidad. Este patrimonio industrial frecuentemente se ha perdido por diferentes circunstancias, sin embargo, todavía estamos a tiempo de salvaguardar algunos de estos edificios tan importantes de nuestra historia. Se trata de edificaciones de enorme valor arquitectónico, histórico, social, cultural, laboral, e incluso sentimental para los que allí trabajaron. Sus dimensiones les hacen además plausibles de nuevos

usos evitando con ello además la degradación de toda la zona circundante a la fábrica, en muchos casos en estado ruinoso. Es pues necesario una recuperación, no sólo física, sino también histórica y sociocultural de estos espacios. ■

> NOTAS 1. MORENO LÁZARO, Javier, "La precaria industrialización de Castilla y León" en GERMÁN, Luis; LLOPIS, Enrique; MALUQUER DE MOTES, Jordi y ZAPATA, Santiago (eds.), Historia Económica regional de España. Siglos XIX y XX, Barcelona, Crítica, 2001, pp. 182-208. 2. BENAUL BERENGUER, J.M., "Especialización y adaptación al merca-

do en la industria textil lanera, 17501913", en NADAL, Jordi y CATALÁN, Jordi (eds.), La cara oculta de la industrialización española, Madrid, Alianza Editorial, 1994, pp. 199-224. 3. GARCÍA COLMENARES, Pablo, Evolución y crisis de la industria textil castellana. Palencia 1750-1990, Madrid, Editorial Mediterráneo, 1992, pp. 33-38. 4. ROS MASSANA, Rosa, La industria textil lanera de Béjar (1680-1850). La formación de un enclave industrial, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1999. 5. Op. cit. MORENO LÁZARO, Javier, "La precaria industrialización...". 6. HERNÁNDEZ DÍAZ, José María, Educación y sociedad en Béjar durante el siglo XIX, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1983, pp. 19-58.

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La Educación como mecanismo para la puesta en valor del OLAIA FONTAL MERILLAS. Profesora Titular Didáctica del Patrimonio en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Valladolid

Chimeneas/ CÉSAR MARTÍN

Fábrica de harinas San Antonio / ARCHIVO LFA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID

1. El patrimonio desde la mirada educativa "En el patrimonio cultural de un pueblo, es donde mejor y más profundamente se guarda el ADN del mismo; no es sólo materia, forma o color, también contiene el espíritu, el deseo, el esfuerzo, la utopía y la evolución de toda la humanidad" (García Otero, 2001, 2). Si el patrimonio se compone de bienes (que pueden ser materiales, inmateriales y espirituales) y valores que le son atribuidos, podemos suponer que si a esos bienes no se les encuentra ningún valor, de momento no son patrimonio. Si trasladamos esta idea al ámbito de la educación, quien atribuye esos valores es el sujeto que aprende, o grupo, según los casos. De manera que si un grupo no es capaz de proyectar valores sobre determinado bien, no formará parte de su patrimonio, será simplemente un "resto", una muestra o un ejemplo del pasado industrial, histórico, arqueológico, etc. De este planteamiento podemos destacar tres claves fundamentales para nuestra argumentación: - Para que algo sea patrimonio, se le han tenido que atribuir valores (ya veremos de qué tipo a lo largo de este artículo). - A un mismo bien pueden atribuírsele varios valores, diferentes en función de la perspectiva desde la que nos

situemos: histórica, arqueológica, social, política, estética, etnográfica… y, también, educativa. - No puede ser lo mismo hablar de industria, que de Patrimonio Industrial, por centrarnos en el tipo de patrimonio que nos ocupa. ¿Dónde se sitúa, por tanto, el matiz que "adjetiva" a un bien como patrimonial? Desarrollemos con más detalle cada una de estas claves.

1.1 El patrimonio sin valores no es patrimonio Dicho de otro modo: el patrimonio lo es, precisamente porque se ha determinado que tiene valores relevantes. Hay numerosas iglesias, restos arqueológicos,

creaciones artísticas o huellas del pasado que no son consideradas patrimonio porque carecen de especificidad, unicidad, interés arqueológico, significatividad, representatividad, protagonismo histórico o riqueza material. Estos son tan solo algunos de los valores posibles que pueden atribuirse a los bienes, pero son determinantes. Podemos hacer un esfuerzo por clasificar estos valores, retomando, por ejemplo, a Ballart y Tresserras (2001, 20), que establecen la distinción de tres grandes categorías de valores: uso, forma y símbolo. Matilde González1 establece cuatro categorías: asociativos, estéticos, económicos e informativo-científicos. Proponemos, a modo de síntesis y ampliación de estas propuesPATRIMONIO INDUSTRIAL | 25


tas las categorías: valor de uso, valor material, valor simbólico y valor emotivo. A partir de aquí, podemos proponer una lista casi interminable de valores: histórico, artístico, estético, social, político, arquitectónico, identitario, social, paisajístico, documental, simbólico, representativo, etc. Con todos ellos podemos hacer mapas conceptuales por categorías, agrupaciones semánticas, y demás formas de ordenación. En cualquier caso, cada mirada, cada disciplina contará con su propio mapa de valores que, en muchas ocasiones, tendrá valores tangentes a los de otras miradas. Por ejemplo, el valor documental puede ser común al Patrimonio Industrial, al patrimonio histórico, al arqueológico o al artístico, por citar tan sólo algunos patrimonios.

1.2 La mirada educativa también es una mirada con valores propios Así pues, los valores se atribuyan a determinado bien dependerán de dónde nos situemos. Por ejemplo, una catedral puede tener un interesante valor constructivo o estructural si quien la observa es un arquitecto, pero también puede tener un valor estético si es un historiador, un valor plástico si es un artista, un valor religioso si es un teólogo o todos ellos juntos si la mirada es múltiple. Pero faltan otros valores ciertamente relevantes como el identitario, que corresponde a la relación de ese bien, en este caso una catedral, con las personas. De manera que la catedral ha podido ser un bien fundamental para comprender la evolución de una ciudad, las costumbres o tradiciones de un pueblo y, sin duda, es un referente visual en la memoria de los habitantes de esa ciudad. Los leoneses, por ejemplo, pueden revisar su pasado y en algún lugar importante encontrarán la catedral, como escenario secundario o relevante de sus relaciones interpersonales, de su vida, en definitiva. Para la mirada educativa, 26 | LLÁMPARA

el valor identitario es uno de los más importantes, porque debemos tener en cuenta que desde lo educativo, el centro de interés es la persona o grupo que aprende y, por eso mismo, lo realmente importante es lo que el patrimonio puede aportarles, lo que les puede enseñar o el modo en que puede incidir en sus aprendizajes, ya sean éstos de tipo conceptual, procedimental o actitudinal. De manera que el patrimonio se convierte en un vehículo que permite a las personas aprender, comprender, identificarse, relacionarse, pero también sentir, opinar o formar parte de.

1.3 El patrimonio sin personas no está completo Por todo ello, los valores que se pueden proyectar desde una perspectiva educativa se relacionan con la dimensión personal. Pero podemos dar un paso más y reivindicar la mirada educativa como una mirada fundamental para comprender la idea de patrimonio. Para ello afirmamos que el patrimonio sin personas no es patrimonio, está incompleto, le falta una parte vital. Y no lo es porque el concepto de patrimonio necesita de la dimensión humana: son personas quienes lo poseen, quienes lo legan, quienes lo reciben, quienes lo enseñan y aprenden, quienes lo disfrutan, quienes lo estudian y gestionan. Cuando hablamos de patrimonio, necesariamente hablamos de propiedad y pertenencia, se real

“afirmamos que el patrimonio sin personas no es patrimonio, está incompleto, le falta una parte vital. Y no lo es porque el concepto de patrimonio necesita de la dimensión humana: son personas quienes lo poseen, quienes lo legan, quienes lo reciben, quienes lo enseñan y aprenden, quienes lo disfrutan, quienes lo estudian y gestionan.”

o simbólica. Por lo tanto, no es lo mismo la Historia del Arte que el Patrimonio Histórico Artístico. La Historia del Arte se centra en las obras, los artistas y los acontecimientos; en cambio, el patrimonio histórico artístico, según este planteamiento, hace alusión a los valores de todo lo anterior y, lo más importante, a la relación entre esas obras, artistas y acontecimientos con personas. Dicho de otro modo: la Historia del Arte puede referirse a las obras de arte, mientras que el Patrimonio Histórico Artístico se centra en algunas de esas obras a las que se han atribuido ciertos valores por personas; algunos de esos valores tan importantes como para hacerlas propiedad simbólica de toda la humanidad. Es el caso de determinados monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en España, por ejemplo, las Iglesias del Reino de Asturias, la Catedral de Burgos, el Parque Güell y tantos otros (recordemos que España es el 2º país con más bienes declarados en la Lista de Patrimonio Mundial, precedido únicamente de Italia)2.

1.4 No es lo mismo industria que Patrimonio Industrial Como en el caso del Patrimonio Histórico o el Histórico Artístico, en el Patrimonio Industrial, debemos diferenciar los bienes industriales de la consideración de esos bienes como Patrimonio Industrial. De manera que, siguiendo la argumentación planteada, hablamos de Patrimonio Industrial para hacer referencia a la relación entre los bienes y las personas, que además de atribuirle valores, son potenciales propietarias y potenciales legatarias de los mismos. Decimos "potenciales" porque hasta que no exista algún tipo de vinculación entre esos bienes y determinados individuos, no será considerado su patrimonio. De hecho, muchísimas personas viven al margen de los restos de la fábrica de harinas de su pueblo, o desconocen siquiera que existen


restos de una fábrica de luz. En esos casos, ambas fábricas pueden ser consideradas patrimonio por un historiador del arte e, incluso, estar inventariadas como tal, pero para esas personas NO son su patrimonio; la buena noticia es que pueden llegar a serlo, por eso hablamos, desde nuestra mirada educativa, de "potencial patrimonio"; desde los demás puntos de mira puede serlo, pero no desde el educativo, no todavía. Esto sitúa a la educación en un lugar relevante cuando hablamos de patrimonio, porque desde la didáctica se pueden articular mecanismos para conseguir que algo deje de ser un bien industrial para convertirse en Patrimonio Industrial para un colectivo; es decir, la didáctica puede conseguir que pasemos de "potencial patrimonio" a "patrimonio real". Este paso de potencial a real sucede a través de lo que denominamos: procesos de patrimonialización.

2. Los procesos de patrimonialización desde la didáctica En esencia, los procesos de patrimonialización desde didáctica, consiguen que determinados bienes sean considerados patrimonio por determinadas personas. Para ello, han de tener algún tipo de valor, eso es condición indispensable (recodemos que hemos afirmado que el patrimonio es un conjunto de bienes a los que se atribuyen valores y que el patrimonio sin valores no es patrimonio). Así pues, desde la didáctica, hemos de generar algún mecanismo para la puesta en valor: hay que reconocer algún tipo de valor de entre los muchos que hay y, además, el sujeto que aprende es quien debe atribuir ese o esos valores. Esto significa que los valores no pueden ser atribuidos como si se tratase de mandamientos: "tú respetarás tu Patrimonio Industrial porque tiene mucho valor etnográfico", "admirarás esta fábrica porque estéticamente es inigualable"; esto no se sostiene desde un enfoque

Gráfico 1. Arquitectura didáctica / OLAIA FONTAL

CONOCER

COMPRENDER

RESPETAR

VALORAR

didáctico porque no está impregnado en el sujeto que aprende o, en términos de aprendizaje, no es significativo, no engancha con otros aprendizajes anteriores. Por lo tanto, es un "parche", es un artificio que a veces se reproduce (alguien puede repetir "respetaré mi patrimonio industrial", "admiraré esa fábrica porque estéticamente es inigualable"), pero que no se ha adquirido, no es propio ni se ha interiorizado. Así que la transmisión, cuando hablamos de valores, no es un mecanismo efectivo. Hay que buscar "estructuras didácticas", que consigan que las personas que aprenden se vean inmersas en procesos de enseñanza-aprendizaje, y que éstos les lleven a reconocer o atribuir valores en el patrimonio. Esas estructuras didácticas, deben conformar una arquitectura didáctica sólida, consistente, articulada sobre pilares claros y contundentes desde un punto de vista educativo.

2.1 Nuestra arquitectura didáctica: conocercomprender-respetar-valorar La lógica didáctica que proponemos y que piensa en los procesos de enseñanza-aprendizaje, es muy clara: no podemos valorar aquello que no respetamos, ni podemos respetar algo si previamente no lo comprendemos (si no tiene sentido, cómo voy a respetarlo), y para comprender algo, hay que conocerlo.

S E N S I B I L I Z A R

CUIDAR

DISFRUTAR

TRANSMITIR

Así que, lo primero que debemos hacer es conocer y conocer bien; esto puede hacerse por muchas vías. Hemos de conocer esa fábrica de harinas o de luz. Ahora bien, ¿qué es conocer una fábrica de harinas?, ¿saber cuándo se creó?, o ¿quién gobernaba cuando se construyó?, ¿quién promocionó su construcción?. Desde luego, eso es conocer una parte -muy pequeña- de la fábrica. Sería, en este caso, un conocimiento histórico. Pero conocer la fábrica de harinas es también saber cómo es el edificio, cuál es su planta o cuantos pisos tiene, de qué materiales está hecha y cuál es la relación entre éstos y el clima o el entorno: hablamos de conocimientos vinculados al edificio y sus funciones. También esto suma al conocimiento de la fábrica. ¿Y saber quiénes trabajaron allí y qué historias (microhistorias) nos cuentan?, ¿cómo era el día a día de la fábrica y qué vinculación tenía ésta con los habitantes del pueblo?, ¿estaba ligada a ciertas costumbres?, ¿influyó en el modo de vida y economía del lugar? Desde luego, esto suma y mucho al conocimiento de la fábrica y se puede vincular tanto a la historia, como a la política o a la etnografía. Todo este conocimiento tiene algo en común: es de tipo conceptual, aporta datos e ideas. Pero no será un conocimiento significativo si las personas que lo van a adquirir no PATRIMONIO INDUSTRIAL | 27


Canal de Castilla en Medina de Rioseco/OLAIA FONTAL

saben, por ejemplo, que es molturar, o qué tipos de trigo existen o, incluso, que es un oficial de máquinas. Para que sea significativo, deberá acomodarse a lo que las personas que lo van a aprender saben. A este conocimiento conceptual de la fábrica se puede sumar otro de tipo procedimental: cómo se trituraba el grano, cómo se unificaba en humedad, cómo funcionan las máquinas del interior de la fábrica o qué relación guarda este proceso industrial con el proceso de los antiguos molinos. También eso es conocer la fábrica de harinas. Pero se puede seguir sumando; por ejemplo, admirar el trabajo que hacía el jefe de fábrica y emocionarse con su testimonio, es conocer la fábrica. Hablamos, en este caso, de un conocimiento actitudinal. Pero vayamos un poco más allá: ¿reconocer los sonidos característicos de la fábrica, por ejemplo, el del agua moviendo turbinas, es conocer la

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Gráfico 2. Mapa de relaciones conceptuales en torno a la “Fábrica de harinas San Antonio”. Medina de Rioseco / OLAIA FONTAL

Canal de Castilla

El turismo en la actualidad

Diseño: marcas; productos y logotipos

Maquinaria

Materiales constructivos

Tipos de trigo La historia de la ciudad

fábrica?, ¿e identificar el olor del trigo húmedo o incluso de la harina?, ¿y asociar el paisaje del entorno con la ubicación muy concreta de la fábrica?, ¿o reconocer la fase de producción del trigo en función del tacto que tiene?. Desde luego, es conocer, pero hablamos de un tipo de conocimiento,

en este caso sensorial. Todas estas preguntas nos llevan a una respuesta sencilla en su formulación, pero altamente compleja en su significación: hay muchos conocimientos diferentes sobre un bien y hay un gran número de posibilidades de conocimiento. De todas ellas, casi con toda


Rótulo de la Fábrica de harinas de Medina de Rioseco / ARCHIVO LFA DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID

seguridad, las más significativas son aquellas que se experimentan (procedimentales), y aquellas que implican lo emocional y que nos hacen sentir o comportarnos (actitudinal). Las de tipo conceptual, salvo que estén perfectamente adecuadas a lo que el individuo sabe (nivel de competencia conceptual o curricular) o lo que es capaz de aprender (nivel de competencia cognitiva), no servirán de mucho. Además, es muy importante cómo se llega a esos conceptos: ¿una persona los transmite?, ¿se descubren investigando?, ¿se deducen?, ¿se infieren?. Es importante el papel del mediador y diseñador. Habitualmente, el modelo transmisivo es el más empleado, aunque por fortuna, cada vez menos; suele ser el menos efectivo desde un punto de vista didáctico, porque se sobrepasan los conceptos asimilables y muchas veces, éstos se transmiten sin saber si la persona que los va a recibir es capaz de relacionarlos con algo de lo que sabe, por lo tanto, ignorando si se van a poder "digerir". El resultado de este tipo de acciones (didácticamente inadecuadas) es la ausencia de aprendizaje y, lo que es peor, el aburrimiento, la desmotivación y la generalización hacia otros tipos de patrimonio: es aburrido aprender patrimonio. Por fortuna, también se puede llegar a estos aprendizajes, por ejemplo, escuchando al jefe de máquinas o generando una dinámica de grupo basada en la exploración e investigación en el espacio de la fábrica, o proponiendo actividades de deducción

a partir de pistas. Lo importante para la didáctica es más cómo se adquieren determinados conocimientos, que los conocimientos en sí; debe haberlos, han de ser seleccionados pero esta selección sin determinar cómo se van a hacer llegar o cómo conseguir que se aprendan (estrategias didácticas), no sirve de nada. El conocimiento, a veces, va fuertemente vinculado a la comprensión. Comprender significa acceder a los porqués, a la lógica, sentido y significado de las cosas. De nada sirve que reconozcamos los tipos de máquinas de la fábrica de harinas, si no sabemos para qué sirve cada una, y cuál es su lugar en el conjunto del proceso. De nada sirve que conozcamos que la fábrica de harinas de "San Antonio" en Medina de Rioseco, por ejemplo, está en el Canal de Castilla, si desconocemos que éste actúa de fuerza motriz y de vehículo para el transporte para el producto, es decir, que permite que la fábrica funcione y que lo que ésta produce pueda ser trasladado a otros lugares. Por lo tanto, comprender el bien patrimonial, significa dotarte de sentido, hacerlo consistente, coherente, firme, lleno de significado. Podemos pensar que cada clave de comprensión que se nos da acerca de determinado bien, es una llave que va abriendo una puerta; éstas son las puertas que nos permiten transitar por ese largo pasillo que conduce al conocimiento comprensivo. En el momento que algo tiene sentido, cuando entendemos

para qué sirve cada elemento, y cuál es la lógica de conjunto, tendemos a respetarlo: lo respeto porque está muy bien pensado arquitectónicamente, es una obra de ingeniería perfecta, cada elemento está imbricado con todos los demás, nada sobra, nada falta, etc. Es decir, hay una inercia directa desde la comprensión hasta el respeto. Pero, también el respeto puede ser trabajado didácticamente; esto ha de hacerse desde el comportamiento, porque el respeto no se aprende por reproducción, ni por verbalización, se aprende cuando es experimentado. Yo no sé si soy respetuoso hacia el Patrimonio Industrial, hasta que no lo demuestro (hablamos de ser, no de pensar). Por eso, didácticamente, podemos generar situaciones donde las personas deban comportarse, y hacerles tomar conciencia de cómo ha sido este comportamiento. Por ejemplo, podemos convertirles en "tutores" o "padrinos" de una fábrica, y hacer que investiguen en torno a ella grabando testimonios orales de las personas que trabajaron en ellas y aún viven. Después, podemos situarles frente a personas que quieren que se destruya esa fábrica y comprobar cómo la defienden, y tratan de inculcar esa defensa en otros. Programas como "apadrinar esculturas" de la red de Escuelas UNESCO, el programa "Vivir las ciudades históricas" de la Fundación la Caixa, o el concurso "Los nueve secretos" de la Fundación de Patrimonio histórico de Castilla y León, PATRIMONIO INDUSTRIAL | 29


son claros ejemplos de este interés hacia las actitudes y el comportamiento. Finalmente, el respeto es necesario para poder atribuir valores al Patrimonio Industrial: si algo no me importa y lo rechazo o lo desprecio, no podré valorarlo, es absolutamente imposible. Al contrario, valoramos aquello que tiene sentido y que además nos importa o nos afecta (que comprendemos y que respetamos, por lo tanto). Los valores no son otra cosa que subjetividades, atribuciones añadidas, en ningún caso propias. Es decir, el valor no es intrínseco al patrimonio sino extrínseco, añadido. Una fábrica de harinas es un edificio, con una serie de máquinas y una historia, un pasado y un presente. Eso no significa nada más que eso, es un bien material e inmaterial. Pero esa misma fábrica puede ser una maravilla arquitectónica, una seña de identidad de un pueblo, un testimonio de la revolución industrial o un elemento significativo dentro del paisaje del lugar; todo esto y muchísimo más. Pero puede ser todo esto, o puede ser simplemente un edificio que estorba en el plan urbanístico de la ciudad. ¿Qué puede permitir que de lo segundo se pase a lo primero?: la educación, es decir, generar procesos de sensibilización capaces de conseguir que las personas puedan valorar ese bien, que lo respeten porque lo comprenden, y que lo conozcan conceptual, procedimental y actitudinalmente. Esto es exactamente la sensibilización: ser capaces de reconocer los valores de un bien, en este caso industrial. Somos sensibles al patrimonio porque nos afecta lo que le suceda, y nos afecta porque reconocemos sus valores. Por ejemplo, nos enfada que quieran derrumbar una fábrica de harinas, porque sabemos que ha sido fundamental para el desarrollo económico del pueblo (valor histórico), porque nos sentimos herederos de la cultura industrial (valor identitario), porque nuestras tradiciones están 30 | LLÁMPARA

Valor estético. Interior de la “Fábrica de harinas San Antonio”, Medina de Rioseco / OLAIA FONTAL

vinculadas a esta fábrica en parte (valor etnográfico), porque las máquinas de su interior están en perfecto estado (valor documental) y porque nuestro paisaje se rompería completamente si despareciese (valor paisajístico).

3. La sensibilización genera inercias: de cuidado, de disfrute y de transmisión. Si hemos conseguido sensibilizarnos hacia la fábrica de harinas de nuestro pueblo o del pueblo de otros, tenderemos a cuidarla. Es decir, cuando algo tiene valor, no queremos que le suceda nada negativo: que se destruya, que desaparezca, que se le de un mal uso o que

se ignore incluso; esto es cuidar, tanto el bien (lo material) como sus valores (inmateriales), porque queremos que se conserve físicamente, y que se le atribuyan valores positivos. Y hablamos de una inercia porque es una tendencia adquirida tras la sensibilización: tendemos hacia ello. Por lo mismo, tendemos a disfrutar de aquello que valoramos, y si ha sido cuidado convenientemente, podrá ser disfrutado por otros. El disfrute puede ser de muchos tipos: cognitivo (nos hace disfrutar el conocimiento, saber y saber comprender), estético (admiramos la belleza o la forma), emotivo (nos


hace sentir asombro, admiración, etc.), y de muchas tipos. Por último, el disfrute está fuertemente ligado a la transmisión: si hemos tenido una experiencia extraordinaria en la fábrica de harinas, nos hemos emocionado con el testimonio del antiguo jefe, hemos comprendido el proceso general de producción de harina de forma significativa, hemos disfrutado del paisaje y admirado la relación entre la fábrica y el entorno en el que se ubica, tenderemos a conseguir que otros disfruten de lo mismo: llevaremos a nuestros hijos, a nuestros alumnos o amigos. Y, como conclusión a este proceso cíclico, para que algo sea conocido, previamente ha de ser transmitido o enseñado. Todo encaja, la arquitectura didáctica que parte del conocimiento, pasa por la comprensión, transita hacia el respeto, recorre la puesta en valor y descansa en la sensibilización; a partir de aquí tendemos a caminar hacia el cuidado, saltar hacia el disfrute y buscar la transmisión. ■

> NOTAS 1. En su Tesis Doctoral "Investigación y puesta en valor del patrimonio histórico: planteamientos y propuestas desde la arqueología del paisaje" (1998). Santiago de Compostela. http://teseo.mec.es/teseo/jsp/teseo.jsp 2. La Lista de Patrimonio Mundial puede consultarse en http://whc.unesco.org/en/list. Actualmente han sido declarados, en todo el mundo, 660 bienes culturales, 166 naturales, y 25 mixtos, de entre 141 estados participantes.

> REFERENCIAS BIBLOGRÁFICAS ÁVILA, Rosa María, "Dificultades, obstáculos y necesidades formativas de la enseñanza y el aprendizaje del patrimonio histórico-artístico", en BALLESTEROS, E. y OTROS (COORD.), El patrimonio y la didáctica de las Ciencias Sociales, Cuenca, Asociación Universitaria de profesores de Didáctica de las Ciencias Sociales, 2003, pp. 165-177. BALLART, J., El patrimonio histórico y arqueológico: valor y uso, Barcelona, Ariel, 1997. BALLART, J. y TRESSERRAS, J.J., Gestión del patrimonio cultural, Barcelona, Ariel, 2001. BATLLORI, Roser, "Identidad y conocimiento del medio desde una perspectiva cultural", en ESTEPA, J.; FRIERA,

F. Y PIÑEIRO, R. (coord.), Identidades y territorios, Oviedo, KRK, 2001, pp. 107129. BEBLON, J. P. y CHASTEL, A., La notion de patrimoine, París, Liana Levi, 1994. DEL OLMO, M., "Una teoría para el análisis de la identidad cultural", en Arbor, 579, 1994, pp. 79-97. DUBE, Philippe., "Patrimonie et récit: quelques questions, quelques repéres", en Actas de forum UNESCO. IV Seminario Internacional, vol. III, 2002, pp.313-315. FONTAL, Olaia, La educación patrimonial: teoría y práctica para el aula, el museo e Internet, Gijón, Trea, 2003. GARCÍA OTERO, José María, "Restaurando el pasado construiremos mejor el futuro", en Actas I Congreso Iberoamericano del Patrimonio Cultural. 29 noviembre-1 de diciembre de 2001, Madrid, América Ibérica, 2001, p.2 HERNÁNDEZ, Francesc Xavier., "El patrimonio como recurso en la enseñanza de las CCSS", en BALLESTEROS, E. y OTROS (COORD.), El patrimonio y la didáctica de las Ciencias Sociales, Cuenca, Asociación Universitaria de profesores de Didáctica de las Ciencias Sociales, 2003, pp. 455-466. PRATS, Joaquim, "La investigación en didáctica de las ciencias sociales (notas para un debate deseable)", en AAVV, La formación del profesorado y la didáctica de las ciencias sociales, 1997, Sevilla, Díada, pp. 9-25.

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Estrategias de planificación y actuación en el Patrimonio Histórico Industrial de BENITO ARNAIZ ALONSO. Dirección General de Patrimonio Cultural. Consejería de Educación y Cultura. Junta de Castilla y León

Compuertas/ CÉSAR MARTÍN

Máquina de Vapor del Aserradero de Valsaín / ARCHIVO JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

Punto de partida El concepto actual del patrimonio cultural, definido en las reflexiones teóricas de los especialistas o en la legislación y reflejado en el reconocimiento social, ha supuesto la incorporación de nuevos bienes materiales e inmateriales y la valoración de los mismos dentro de su contexto cultural y de su ámbito geográfico. También ha tenido como consecuencia la actualización de criterios y estrategias para su documentación, conservación, protección, restauración o gestión.

Este conjunto de intervenciones sobre los bienes, lugares, conocimientos, modos de vida, expresiones culturales, etc., que integran el patrimonio cultural se fundamenta en la normativa legal, en los recursos humanos y económicos, y en la planificación, programación y ejecución de proyectos. La normativa delimita y clasifica el patrimonio cultural y proporciona los criterios generales de protección, conservación y fomento, así como las responsabilidades de los titulares de

los bienes y las competencias que corresponde a los diversos organismos públicos en la tutela y preservación, junto a los procedimientos prácticos para hacer efectivas estas disposiciones 1. Los recursos humanos y económicos van a determinar el alcance de las medidas y el desarrollo de las acciones de intervención sobre el patrimonio cultural. En este sentido se ha experimentado una gran evolución al incorporarse a los recursos de las administraciones públicas las aportaciones e iniciativas de PATRIMONIO INDUSTRIAL | 33


Logo Plan PAHIS / JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

mecenazgo y patrocinio de fundaciones, instituciones privadas, asociaciones y particulares; contribución, que deben incrementarse en el futuro pero que marca unas pautas imprescindibles para abordar la conservación del patrimonio cultural2. La ordenación de actuaciones sobre el patrimonio cultural requiere siempre una planificación previa que establezca los criterios de selección de bienes culturales, las prioridades -imprescindible para decidir el orden y grado de las intervenciones-, una programación de proyectos a desarrollar en un plazo temporal y unas estrategias para su gestión y posterior mantenimiento. Esta planificación que va a definir el carácter, la metodología de la intervención y la administración del patrimonio cultural, será determinante de cara a su valoración y preservación futura. A estos criterios generales responde el Plan PAHIS 2004-2012 del Patrimonio Histórico de Castilla y León, que ha supuesto la puesta en marcha de nuevas iniciativas y proyectos con novedosos instrumentos de programación y gestión, y cuyas aportaciones en lo referente al patrimonio histórico industrial analizamos más adelante.

La diversidad del patrimonio histórico industrial en Castilla y León3 Previamente al análisis de las acciones contempladas en el Plan PAHIS puede ser de utilidad tener unas referencias mínimas sobre el patrimonio industrial en Castilla y León. Para ello, hay que tener en cuenta dos aspectos que definen sus características: la configuración geográfica y la trayectoria histórica de la Comunidad Autónoma. El espacio territorial está compuesto por una amplia cuenca sedimentaria, delimitada por sistemas montañosos, con un origen y unas características geológicas distintas (a grandes rasgos e puede hablar de las siguientes unidades 34 | LLÁMPARA

geológicas: el macizo Hespérico, los terrenos del Mesozoico, las cuencas y plegamientos orogénicos terciarios y los depósitos cuaternarios). Esta configuración geográfica determina la ubicación y las características de los yacimientos mineros, de las fuentes de energía y de las infraestructuras necesarias que han sido realizadas a lo largo de la historia para la obtención, uso y distribución o comercialización de estos recursos. Las formas de explotación de los yacimientos mineros, junto con el aprovechamiento de otros elementos naturales - agua, vegetación, etc.definirán los distintos periodos culturales y caracterizarán los avances tecnológicos, con la consiguiente incidencia en los modos de vida. El empleo cuarcitas y silex ha caracterizado los primeros momentos de la historia y su fabricación se ha caracterizado por un progresivo dominio de las técnicas de tallado y elaboración de herramientas y utensilios, lo que ha llevado hablar habitualmente de industrias líticas. El paulatino descubrimiento de metales y de su forma de tratarlo dará lugar a diferentes periodos definidos por los avances de las técnicas metalúrgicas; aunque la minería de estos momentos, desde un punto de vista productivo es muy reducida y no alcanzará una dimensión destacable hasta las explotaciones auríferas romanas. Los nuevos métodos de obtención del mineral, de ordenación del territorio y de organización del traba-

jo, se reflejan en uno de los paisajes mineros más enigmáticos y excepcionales, conocido con el nombre de Las Médulas. Su valor y singularidad ha sido reconocido por su declaración como Paisaje Natural y Bien de Interés Cultural, así como por su incorporación a los bienes integrantes del Patrimonio Mundial. La búsqueda en este momento del preciado mineral áureo ha quedado también reflejada en otros lugares de Castilla y León, destacando las explotaciones realizadas en la Sierra de la Peña de Francia. No será hasta el siglo XIX cuando comiencen las explotaciones de los yacimientos carboníferos y ferruginosos en grandes extensiones, que van a caracterizar los primeros momentos de la revolución industrial y que origina unas comarcas y unas localidades con actividades especializadas y definidas por una determinada estructura social y planificación territorial y urbana. La construcción de viviendas o edificios con diversas tipologías ha requerido históricamente tanto hábiles artesanos como procedimientos de obtención de la materia prima y el empleo de instrumental y maquinaria adecuados. El aprovechamiento de los materiales proporcionados por el entorno cercano ha dado lugar a un diverso y excepcional patrimonio construido en toda Castilla y León, que, lamentablemente, tiene graves problemas de conservación, tanto por los cambios de modos de vida como por la pérdida de gran parte de los especialistas y de los conocimientos en la obtención y empleo de estos recursos del medio natural. La necesidad del agua para la vida humana y para la obtención de recursos alimenticios, origina la planificación de su consumo y la regulación de su uso desde los primeros momentos de la historia. Su aprovechamiento como fuente de energía próxima y de fácil uso, se refleja en la abundancia de ingenios hidráulicos con distintas funciones y durante varios siglos. La capacidad


Canal de Castilla/ ARCHIVO JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

de encauzarlo y reconducirlo se traducirá en emblemáticas obras de ingeniería a lo largo de la historia - acueductos, canales, embalses, etc.-. El aire, que actualmente mueve grandes aerogeneradores, movió en su momento molinos de viento, emblemáticos en algunas regiones de España y europeas y prácticamente perdidos y olvidada su existencia en Castilla y León. El patrimonio histórico industrial en Castilla y León se caracteriza, por tanto, por un conjunto de aspectos directamente interrelacionados con su configuración territorial y con su historia. En primer lugar, de su configuración geológica se ha derivado una intensa actividad minera en áreas geográficas concretas y especializadas: obtención de materiales constructivos -caliza, arenisca, pizarras, yesos, arcillas, etc.-; explotación recursos energéticos -hulla, antracita, hidrocarburos, uranio, etc.-; obtención de minerales metálicos -cobre, estaño, hierro, plomo, oro, etc. La orografía ha determinado las dificultades históricas para el transporte y

la ejecución en determinados momentos de infraestructuras innovadoras para paliar este problema, como la construcción del Canal de Castilla. Las actividades agropecuarias han dejado un amplio muestrario de infraestructuras e instalaciones, como todas las relacionadas con la Mesta, la obtención de lana y su posterior tejido, etc.; con localidades y territorios especializados - los esquileos de la sierra de Segovia,

“La ordenación de actuaciones sobre el patrimonio cultural requiere siempre una planificación previa que establezca los criterios de selección de bienes culturales,las prioridades –imprescindible para decidir el orden y grado de las intervenciones–, una programación de proyectos a desarrollar en un plazo temporal y unas estrategias para su gestión y posterior mantenimiento.”

los núcleos textiles de Béjar, Palencia, Val de San Lorenzo, etc.-. La elaboración de los alimentos básicos motivó en las sociedades históricas la instalación de ingenios hidráulicos para moler el grano de las cosechas; la industrialización y cambio de los sistemas productivos a partir del siglo XIX dará lugar a la construcción de fábricas harineras monumentales, concentradas en diversas comarcas y localidades. Estos son algunos de los numerosos aspectos que explica la gran diversidad de tipologías, que se deriva de las materias primas utilizadas, de las diferentes fuentes de energía, de los grados de mecanización, de las características constructivas, de los procesos de producción, de los bienes a producir, del sistema de comercialización, de los sectores sociales implicados, etc. En segundo lugar, hay que destacar que Castilla y León ha estado históricamente en la vanguardia de las innovaciones tecnológicas y en su territorio se han emprendido iniciativas industriales novedosas: instalación de la Real Casa de la Moneda PATRIMONIO INDUSTRIAL | 35


del siglo XVI en Segovia; las innovaciones en los sistemas de obtención de energía de los cursos de agua, como los molinos de cubo y regolfo; la instalación de varias Reales Fábricas en el siglo XVIII; la construcción del Canal de Castilla y de las fábricas asociadas al mismo; las iniciativas siderúrgicas en Sabero y las posteriores explotaciones mineras de las cuencas de León y Palencia. Todo ello ha originado, en tercer lugar, un amplio conjunto de bienes de carácter industrial procedentes de diferentes épocas y etapas industriales. Conjunto patrimonial que está sometido a diferentes situaciones: un estado de abandono por la pérdida de funcionalidad; un proceso de transformación industrial, al estar vinculado a una renovación derivada de las mejoras tecnológicas lo que ha originado, en muchas ocasiones, la superposición de diferentes sistemas de producción y construcciones; a un cambio de ubicación por el cambio de uso de determinados espacios urbanos que implica la movilidad de industrias y la existencia de edificios que deben cambiar su función al quedar incluidas en nuevas zonas de las ciudades. Las instalaciones industriales, en cuarto lugar, tienen habitualmente una incidencia en el espacio y territorio circundante derivado del aprovechamiento de los recursos energéticos, lo que produce un impacto en el medio, originando en ocasiones unos paisajes singulares, testimonio de actividades significativas de un momento histórico, que deben ser objeto de valoración patrimonial. Así mismo, estas instalaciones han supuesto también una organización de los lugares de trabajo, la construcción de residencias de obreros y empresarios, y la realización de amplias infraestructuras, como vías de transporte, generando todo ello unas tipologías arquitectónicas y de obras de ingeniería que deben ser analizadas como bienes inte36 | LLÁMPARA

Exposición ARPA 2006 / ARCHIVO JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

grantes del legado histórico. El patrimonio industrial está integrado, por tanto, por el conjunto de vestigios materiales, testimonios históricos, conocimientos y testimonios orales de los procesos productivos y de su tecnología. Lo que incluye: - Lugares e inmuebles: paisajes industriales (territorio con testimonio de actividad industrial, como cuencas mineras); conjuntos Industriales (componentes materiales y funcionales de una actividad industrial, como factorías); Poblados y viviendas obreras; Infraestructuras (redes de transporte y comunicaciones, etc.). - Maquinaria y herramientas. - Procesos y conocimientos: producción, trabajo, técnicas - Fuentes documentales. - Fuentes orales.

La actuación en el patrimonio histórico industrial de Castilla y León: el Plan PAHIS4 Por acuerdo de 31 de marzo del 2005, la Junta de Castilla y León aprueba el Plan PAHIS, 2004-2012, del Patrimonio Histórico de Castilla y León, que partiendo de la experiencia de planes anteriores y de un diagnóstico de la situación del patrimonio, esta-

blece nuevas pautas de intervención y de gestión del patrimonio cultural. El eje es un programa estratégico territorial en el que confluyen los planes básicos de documentación e intervención y los diferentes planes sectoriales de cada uno de los tipos de bienes que integran el patrimonio cultural. En consecuencia, los grandes proyectos tienen un carácter territorial y proponen actuaciones sistemáticas e integrales en un ámbito geográfico o en un conjunto de bienes relacionados culturalmente. Por otra parte, esta metodología implica la participación de agentes sociales o instituciones locales y promueve una gestión que convierta en permanente y sostenibles las acciones de protección e intervención sobre un territorio y sus bienes culturales. Todo lo expuesto constituye la base a partir de la cual se ha diseñado y planificado, por primera ocasión, una estrategia coherente a medio plazo para el patrimonio histórico industrial, coordinada con el resto de planes generales y sectoriales del patrimonio cultural. El plan sectorial dedicado al patrimonio histórico industrial se ha organizado en cinco programas: libro blanco, inventario, comarcas mineras,


nes concretas encaminadas a la salvaguarda, conservación y difusión del patrimonio industrial de acuerdo con los programas establecidos en el Plan PAHIS. En el libro se incluirán también los criterios de valoración y selección de los bienes industriales representativos de los diversos sectores industriales, de las diferentes etapas de industrialización y de los diferentes territorios, partiendo de los siguientes aspectos: valor testimonial, singularidad-representatividad, autenticidad e integridad; Valor histórico-social, tecnológico, artístico-arquitectónico y territorial; viabilidad de restauración, estado de conservación y situación jurídica. Se reflexionará y se definirán las posibles estrategias de conservación-normativa, fomento, sensibilización y difusión, recuperación técnica y fomento de producción de determinados materiales. El estudio pretende, igualmente, crear cauces de

participación y coordinación con otras iniciativas nacionales, europeas e Internacionales en relación con el Patrimonio Industrial. Para la elaboración de este libro blanco ya se ha puesto en marcha una comisión de técnicos especializados en diferentes aspectos del patrimonio industrial que se reúne periódicamente y que trabaja para la elaboración de los aspectos señalados. El segundo programa se dedica al Inventario del Patrimonio Histórico Industrial, como herramienta básica de protección, definición de uso y planificación de intervenciones, y como documentación para la elaboración de propuestas de declaración de Bienes de Interés Cultural de los conjuntos más significativos e inclusión de los representativos en el Inventario de Bienes Culturales de Castilla y León. Iniciativa que se completará con la elaboración de materiales y recursos didácticos a partir de

Ferrería de San Blas / ARCHIVO JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

instalaciones fabriles y explotaciones extractivas antiguas. El Libro Blanco del patrimonio industrial en Castilla y León tiene como objetivo la elaboración de directrices de análisis, documentación, información, y la definición de propuestas de intervención. En el mismo se reflexionará sobre los criterios de delimitación y clasificación del patrimonio industrial, en el contexto histórico y territorial específico de Castilla y León, se diseñará la metodología y herramientas para su catalogación y documentación –inventarios generales, inventarios específicos y sectoriales, catalogación de bienes y de fuentes documentales, elaboración de bases de datos y de archivos documentales on-line, etc.–. Así mismo, se pretende definir los criterios y establecer la metodología y las estrategias de actuación para su conservación, protección, uso y difusión, y planificar actuacio-

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Real Ingenio de la Moneda / ARCHIVO JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

los trabajos de documentación y catalogación. Se ha establecido para ello un calendario de actuaciones, estando ya realizados trabajos de inventario en alguna de las provincias de Castilla y León, en otras en fase de ejecución y en otras incluidas en las programaciones de los próximos años. Hay que destacar en este programa la firma de un protocolo entre la Junta de Castilla y León, el Consejo Regional de Cámaras de Comercio e Industria de Castilla y León y Caja España. En este instrumento de planificación se incluye tanto la realización de los inventarios y su difusión - mediante la publicación y la inclusión en páginas web-, la organización de exposiciones divulgativas y la celebración de foros entre profesionales, instituciones y particulares vinculadas con el patrimonio industrial. El tercero de los programas se dedica a las comarcas mineras, con las siguientes acciones: elaboración del inventario de las instalaciones vinculadas a las explotaciones mineras, así como de todo tipo de infraestructuras y

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maquinaria asociadas a las mismas; conservación y creación de museos de determinados conjuntos e instalaciones mineras; y la adopción de medidas relativas a la protección y actuación territorial que conlleven la utilización de las instalaciones del patrimonio industrial e incidan en el desarrollo cultural y social de las poblaciones de estas comarcas. En esta programación destaca la creación del Museo de la Minería de Castilla y León, para lo que ya se ha restaurado la ferrería de San Blas y su entorno urbano en Sabero -León-, en la que se está realizando el montaje museográfico por la Dirección General de Promoción e Instituciones Culturales. Paralelamente se ha diseñado un plan para toda la cuenca minera de Boñar-Sabero que contempla la programación territorial de diversas acciones, alguna de las cuales están también en ejecución, como la adecuación para la visita pública de la mina de Sucesiva por parte de la Dirección General de Turismo. Se promueve, por tanto, la participación de distintos organismos

y entidades, coordinados bajo un programa y unas directrices comunes orientadas a la revitalización de municipios que han tenido una fuerte transformación por la modificación de su estructura económica. También se ha redactado un avance de directrices para toda la minería histórica en Castilla y León, delimitando diferentes unidades territoriales y de planificación sobre los bienes patrimoniales. Continuando con trabajos ya iniciados en la década de los años ochenta, se ha firmado un convenio a varios años entre la Consejería de Cultural y Turismo de la Junta de Castilla y León, y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, para el desarrollo de trabajos de investigación arqueológica, consolidación de yacimientos, montajes expositivos, propuestas de ordenación del territorio, itinerarios y control de la circulación por las zonas, así como asesoramiento científico y supervisión técnica de las propuestas y proyectos de actuación en las zonas en que se produjo una actividad minera en época antigua, centradas en Las


Salina de Poza de la Sal / ARCHIVO JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

Médulas y territorios asociados del occidente de León, y zonas mineras de Pino del Oro y los Arribes del Duero (Zamora y Salamanca). El siguiente programa se dedica a las instalaciones fabriles con las siguientes finalidades: establecer medidas para su protección y conservación; intervenir en aquellas que sean representativas de los sectores económicos industriales, cualquiera que sea su tipología funcional y productiva, con los objetivos de conservar y mantener un conjunto significativo de los distintos asentamientos industriales, estudiando las alternativas de nuevos usos; y la organización de actividades que permitan obtener recursos que puedan contribuir al desarrollo de las poblaciones afectadas. En este programa destaca el proyecto de rehabilitación del Real Ingenio de la Moneda en Segovia, en el que participa el Ministerio de Vivienda, el Ayuntamiento de Segovia y la Junta de Castilla y León y que supondrá la recuperación de uno de las más emblemáticas y antiguas instalaciones industriales de España. El último programa específico está destinado a las explotaciones extractivas antiguas, que pretende: conservar infraestructuras y conjuntos de instalaciones históricas que han supuesto la obtención de productos de la naturaleza y su transformación por el hombre, y poner en valor las actividades relacionadas con estas instalaciones mediante la creación de centros y aulas de visita o exposición pública. Se ha efectuado ya un plan director del conjunto de las salinas de Poza de la Sal, en el que se contempla desde una planificación de todo el territorio hasta unas intervenciones concretas que permitan adecuar para su visita y poner en valor determinadas instalaciones de producción y obtención de sal, así como la creación de un conjunto de rutas, señalización, centros de información, etc. Con esta amplia programación a ocho años se ha puesto en

marcha de forma específica un conjunto de intervenciones coordinadas que abordan el conjunto del patrimonio histórico industrial en Castilla y León, atendiendo a la diversidad de bienes que lo integran y planificando actividades de investigación, documentación, protección, conservación, restauración, difusión y puesta en valor5.

El patrimonio histórico industrial “un legado de futuro” A partir de los años sesenta del siglo XX se ha reconocido paulatinamente el valor histórico y cultural del patrimonio industrial y se ha ido incorporando en los catálogos de bienes a proteger y en las programaciones de conservación y restauración, aunque todavía son habituales numerosas destrucciones sin que se contraste su interés o se documente correctamente. Las características y las posibilidades que ofrece su puesta en valor, interpretación, adaptación para museos, nuevas funciones, etc., plantean un reto para su preservación y gestión, y, a la vez, abre un amplio campo de actuaciones. La reseña de algunas iniciativas y proyectos nos permiten descubrir su importancia histórica y la proyección que tiene para el futuro.

La destrucción de determinadas construcciones e instalaciones industriales motivaron hace medio siglo, aproximadamente, el surgimiento de iniciativas ciudadanas para su defensa y un amplio conjunto de acciones, reflexiones y proyectos que dieron lugar al nacimiento de asociaciones para su protección, al desarrollo de trabajos de investigación y congresos internacionales –en los que se ha ido definiendo lo que se entiende por este término y estableciendo la metodología de estudio, conservación y valoración–, y a la creación de museos, centros de interpretación y proyectos de rehabilitación con diferentes criterios. En este conjunto de iniciativas destaca la creación en 1978 del Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial (TICCIH, the internacional comité for the conservation of industrial heritage 6), que ha elaborado documentos, criterios y pautas para proteger estos bienes y ha desempeñado una destacada labor de asesoramiento ante ICOMOS para el reconocimiento a partir de 1990 de lugares industriales como integrantes del patrimonio de la humanidad. En España reseñamos a continuación un conjunto de iniciaPATRIMONIO INDUSTRIAL | 39


Patrimonio Industrial abandonado / CÉSAR MARTÍN

tivas de gran alcance y diferentes objetivos sobre el patrimonio industrial -a modo de ejemplo, sin pretender realizar una relación de todas las que existen-. El Ministerio de Cultura, a través del Instituto del Patrimonio Histórico Español de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y en colaboración con las Comunidades Autónomas, ha puesto en marcha en el año 2000 el Plan Nacional del Patrimonio Industrial. En el mismo se explican las razones que aconsejan su redacción, se define que se entiende por Patrimonio Industrial, se establece una clasificación por sectores o áreas industriales, se elabora los criterios de selección y valoración de los bienes industriales, y se realiza un listado con una selección de las instalaciones y bienes representativos para la programación de acciones con los recursos adscritos a este Plan Nacional. En conformidad con este Plan se han desarrollado un conjunto de intervenciones sobre bienes industriales por el Ministerio de Cultura en coordinación con los órganos competentes de las Comunidades Autónomas y se han establecido unas pautas de referencia para la protección y valoración de este legado histórico7. Entre las labores más significativas en la conservación de instalaciones industriales y en la valoración y difusión del patrimonio industrial sobresale el trabajo desarrollado desde el Museo Nacional de la Ciencia y la Técnica de Cataluña creado en 1990. Vinculado al mismo se ha establecido un sistema territorial que agrupa a diferentes museos, cada uno singular y representativo de un sector industrial o de la industrialización de un territorio y todos regulados por unos principios rectores y unas estrategias de marca, de red museística de gestión y de colaboración para la prestación de servicios y organización de actividades. La capacidad de liderazgo del Museo y su esfuerzo a favor del patrimonio industrial 40 | LLÁMPARA

le ha convertido en referencia internacional, desempañando un importante papel en la TICCIH y en la valoración del patrimonio industrial mundial8. Por la actividad desarrollada a lo largo de más de veinte años destaca la "Asociación de Arqueología Industrial, Patrimonio Cultural y Natural", INCUNA. Es una organización no gubernamental, sin ánimo de lucro, con sede en Asturias, que agrupa a las personas interesadas en la protección, estudio y fomento del patrimonio industrial. Para ello tiene como objetivos conocer y divulgar el patrimonio industrial, fomentar actividades que contribuyan a su conocimiento, realizar proyectos

de puesta en valor, cooperar en planes y proyectos de preservación del patrimonio industrial en el ámbito internacional, etc. Las jornadas internacionales sobre patrimonio industrial, celebradas desde 1999, han permitido el encuentro de profesionales e interesados y la realización de publicaciones monográficas que constituyen fuentes de consulta imprescindibles para el patrimonio industrial9. En la comunidad de Castilla y León, en conformidad con el Plan PAHIS, 2004-2012, se ha puesto en marcha un convenio de colaboración a varios años entre la Consejería de Cultura y Turismo, de la Junta de Castilla y León, el


Consejo Regional de Cámaras Oficiales de Comercio e Industria de Castilla y León y Caja España de Inversiones, Caja de Ahorros y Monte de Piedad, con la finalidad de desarrollar un conjunto de acciones coordinadas para la documentación, difusión y puesta en valor del patrimonio histórico industrial en Castilla y León. Dichas acciones que se enmarcan dentro del lema "Patrimonio histórico industrial en Castilla y León: un legado con futuro", se concretan en la realización del inventario de los bienes integrantes del patrimonio industrial, en la edición de sus resultados –en publicaciones de carácter técnico, de difusión, y en la elaboración de una página web–, en la promoción de su valoración, mediante la celebración de foros y reuniones técnicas para dinamizar los trabajos de inventario y sensibilizar sobre su significado, y en la organización de exposiciones por toda la Comunidad de Castilla y León. Este acuerdo, que constituye un método de trabajo novedoso, supone una participación importante de la iniciativa privada y una implicación directa de los agentes sociales que generan y gestionan iniciativas económicas relacionadas con las actividades industriales10. En breve, se pondrá en funcionamiento, como hemos señalado, el Museo de la Siderurgia y la Minería en Sabero (León), un proyecto inédito sobre el patrimonio industrial, que ha permitido recuperar la antigua ferrería de San Blas y de su entorno y que expondrá los sistemas de explotación y el modo de vida ligado a las cuencas mineras. El proyecto museológico se está completando con otras actuaciones, ya iniciadas por de diferentes departamentos de la Junta de Castilla y León, sobre instalaciones mineras en el territorio circundante. Por otra parte, estas infraestructuras culturales en Sabero generarán un punto de encuentro y un centro de documentación y promoción de actividades vinculadas con la documentación, protección y di-

fusión del patrimonio industrial de Castilla y León. Con este conjunto de iniciativas señaladas se ha iniciado una estrategia de cara al futuro que aborda los retos de difusión y promoción de la valoración del patrimonio histórico industrial, promueve la protección de los bienes integrantes de todas las tipologías y características con su documentación y reconocimiento mediante su progresiva inclusión en las categorías de protección especial de la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León, y prevé la conservación de conjuntos significativos así como la creación de redes de instalaciones industriales adaptadas a museos y abiertas al público. Retos y tareas programadas a medio plazo que deberán irse materializando con la colaboración y participación de diferentes instituciones para lograr una gestión integral que permita convertir en permanentes y sostenibles las acciones de protección y conservación del patrimonio. ■

> NOTAS 1. Sobre normativa referida al patrimonio histórico y cultural consultar: Normativa sobre el Patrimonio Histórico Cultural, editada por el Ministerio de Educación y Cultura; especialmente

“En la comunidad de Castilla y León, en conformidad con el Plan PAHIS, 2004-2012, se ha puesto en marcha un convenio de colaboración a varios años entre la Consejería de Cultura y Turismo, de la Junta de Castilla y León, el Consejo Regional de Cámaras Oficiales de Comercio e Industria de Castilla y León y Caja España de Inversiones, Caja de Ahorros y Monte de Piedad, con la finalidad de desarrollar un conjunto de acciones coordinadas para la documentación, difusión y puesta en valor del patrimonio histórico industrial en Castilla y León.”

la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español y Real Decreto 111/1986, de 10, de desarrollo parcial de la Ley 16/1985. Se puede consultar también la página web del Ministerio de Cultura que recoge información sobre diversos aspectos del patrimonio histórico y cultural. Para Castilla y León consultar: la Ley 12/2002, de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León (BOCyL nº 139, de 19 de julio de 2002; nº 217, de 8 de noviembre de 2002; y Ley 8/2004, de modificación de la Ley 12/2002, BOCyL nº 246, de 23 de diciembre de 2004 y BOCyL nº 4, de 7 de enero de 2005), y el Decreto 37/2007, de 19 de abril, por el que se aprueba el Reglamento para la protección del Patrimonio Cultural de Castilla y León (BOCyL nº 79. de 25 de abril de 2007). 2. Dar una relación de instituciones privadas que intervienen sobre el patrimonio cultural sería excesivamente amplio, pero queremos reseñar algunas destacadas en Castilla y León, sin que ello presuponga ningún criterio de clasificación o baremación de importancia: Fundación Siglo para las Artes de Castilla y León; Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León; Fundación Edades del Hombre; Fundación Santa María La Real-Centro de Estudios del Románico; Fundación Caja Madrid; etc. 3. Para una aproximación al patrimonio histórico industrial de Castilla y León consultar las referencias bibliográficas incluidas al final, que suponen una selección muy sintética de la amplia bibliografía existente. 4. Consultar: Plan PAHIS, 2004-2012, del patrimonio histórico de Castilla y León, editado por Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y Turismo, Valladolid 2005. La obra contiene el Acuerdo aprobando este Plan, así como una introducción sobre el patrimonio cultural y un balance del Plan de Intervención en el patrimonio histórico de Castilla y León durante el periodo 1996-2002. 5. Únicamente se mencionan de forma genérica los proyectos programados o en ejecución sobre el patrimonio industrial y minero de Castilla y León, sin incluir datos específicos de autores o directores de proyectos o propuestas concretas, que requerirían un espacio más amplio para su explicación. De cualquier forma la mayor parte de los proyectos forman parte de los archivos documentales y técnicos de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura y Turismo, estando prevista solamente la publicación parcial de resultados y conclusiones de forma progresiva a medida que avance su ejecución. 6. Ver su página web: http://www. mnactec.com/TICCIH/, y especialmente la Carta de Nizhny Tagil sobre el Patri-

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monio Industrial, aprobada en Julio de 2003 (en la que se define el patrimonio industrial; se enumeran sus valores; se señala la importancia de la catalogación, registro e investigación; se indican las pautas para su protección legal; se dan criterios de mantenimiento, conservación; se incluyen su consideración en la educación y formación; y se exponen los criterios y medios de presentación e interpretación). 7. Ver información sobre el Plan Nacional de Patrimonio industrial en: http://www.mcu.es/patrimonio/MC/ IPHE/PlanesNac/PlanIndustrial/PatrimonioIndustrial.html 8. Ver http://www.mnactec.cat/ 9. Consultar su página web: http:// www.incuna.org 10. Las acciones previstas en este convenio están comenzando a salir a la luz, destacando hasta el momento la realización de un stand y un foro técnico en la V edición de AR&PA, Feria del Arte y de la Restauración, celebrada en el año 2006, y la próxima aparición de publicaciones sobre trabajos de catalogación.

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Nuevas Tecnologías y Patrimonio Industrial. Levantamiento fotogramétrico de la Fábrica JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ y JESÚS SAN JOSÉ ALONSO. Profesores Titulares del Departamento de Urbanismo y Representación Arquitectónica de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valladolid

Levantamiento Fotogramétrico de la Fábrica / ARCHIVO LFA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID

Introducción A lo largo de la historia de la representación arquitectónica ha sido una constante la aplicación de las nuevas tecnologías a la captura y traducción gráfica de los datos de los bienes arquitec-

tónicos. El patrimonio industrial no es una excepción a esta regla sino que, por el contrario exige una mayor demanda de tecnologías y sistemas que permitan registrar no solo su arquitectura sino también aquellas máquinas

que hicieron posible las actividades industriales que en esos recintos se desarrollaban. A tal efecto durante el año 2007 se ha comenzado el desarrollo de un proyecto piloto, que consiste en la documentación PATRIMONIO INDUSTRIAL | 43


Levantamiento 3D / ARCHIVO LFA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID

Nube de puntos de fachada de Fábrica de harinas/

ARCHIVO LFA DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID

exhaustiva a través del uso de las TIC de la fábrica de harinas San Antonio, edificio situado en la dársena del Canal de Castilla, en Medina de Rioseco. Tomando este edificio como modelo de prueba, el objetivo planteado ha sido desarrollar una nueva metodología de documentación que comprenda todos los aspectos que afecten al conocimiento del edificio y de las actividades que en él se realizaban. La premisa de partida es que la documentación redactada debe facilitar una información de fácil consulta para ser utilizada por todos los agentes que intervienen en la conservación y gestión del edificio; al mismo tiempo debe poder ser comprendida por destinatarios finales de diferentes ámbitos o dedicados a actividades no relacionadas con la arquitectura ni con el patrimonio. Partiendo de estas consideraciones las acciones realizadas son: a). Incorporación del edificio a un catálogo de datos para el

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Patrimonio Industrial de la Provincia de Valladolid b). Elaboración de las planimetrías necesarias para posterior intervenciones que pueden ir desde el proyecto de rehabilitación para museo, hasta su adaptación para personas con discapacidad, incluyendo estudios de accesibilidad, control de deformaciones, etc. c). Inclusión del edificio en la Red (www) para su conocimiento y difusión. Incluyendo el uso que tenía la fábrica (entendiendo como tal el proceso de transformación del grano en harina). d). Elaboración de material didáctico orientado a grupos de edad predefinidos, para temas

también marcados (el Canal de Castilla, el proceso de transformación del grano; los oficios desaparecidos etc.). Es importante que este material multimedia pueda ser ejecutado desde la red. e). Obtención de una maqueta virtual, para su incorporación al Google Earth que pueda servir de enlace a los diferentes elementos. f).Consecución de un modelo tridimensional como soporte de "videojuegos", un escenario simplificado pero complejo. g).Incorporación de los diferentes elementos en una base de datos en red, particularizada para el edificio. h). Elaboración de un audiovisual que cuente el sistema constructivo de la fábrica, este audiovisual tendrá diferentes destinos y por lo tanto formatos y tamaños (YouTube, DVD, etc.). Para poder conseguir alcanzar todos estos objetivos y acciones planteados es necesario obtener varias redacciones:


Modelo del estado actual (3D) - Modelo sólido (generado desde programas de cad de uso convencional: Autocad o ArchiCad) - Modelo automático - Modelo puntual (VRLM de las nubes de puntos) Bases de datos - Base de datos que integre tanto imágenes fotográficas como datos de documentos relativos al edificio

Pagina WEB - Generación de página o páginas WEB sobre el edificio y temas relacionados con él y con las actividades en torno a la producción harinera. - Recopilación de memoria histórica, documental, etc Video o videos - Informe-documento y video sobre el proceso de elaboración del modelo desde las nubes de puntos.

Fachada de Fábrica de harinas / ARCHIVO LFA DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID

Sistema de información fotográfico - En pdf. o con sistemas independientes. Levantamiento: manual, topográfico, láser - Croquis - Nubes de puntos obtenida con escáner 3D de FARO - Nubes de puntos obtenida con escáner 3D de OPTECH. - Apoyo topográfico para la nivelación Documentación histórica - Planos originales - Videos (voz) de las trabajadores - Bibliografía - Recopilación básica sobre fábricas de harinas; el canal de Castilla. - Investigación sobre ejemplos similares Planos del estado actual (2D) - Que describan tanto el emplazamiento y las distintas plantas de la fábrica, así como sus alzados y su espacio interior, mediante secciones elegidas adecuadamente.

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de sus problemas constructivos y estructurales, así como los relativos a los pormenores de sus decoraciones y acabados. En el caso de edificios industriales, un aspecto de especial importancia es el conocimiento de la forma en que se ha usado el edificio lo que, en buena medida, viene condicionado por las máquinas y su funcionamiento. Las máquinas y los mecanismos vinculados a ellas son los verdaderos "habitantes" del edificio; para alojarlos es para lo que se construyó el edificio, de manera que pueda realizarse la actividad industrial para la que fueron construidas, que puedan ser manipuladas por las personas que las atienden. En este sentido el levantamiento de un bien industrial lleva aparejado el levantamiento de las máquinas que hicieron posible su uso, entendiendo que este levantamiento pueda trascender de la relación con el edificio, dando lugar a una representación pormenorizada de la máquina o del complejo de máquinas para permitir el entendimiento de la realización de una actividad industrial.

Campaña de levantamiento de la fábrica Los trabajos de levantamiento de la Fábrica comprenden una variedad de técnicas que se aúnan en aras de conseguir la ma-

UNIVERSIDAD DE VALLADOLID

El levantamiento como báse gráfica de un trabajo de inventario del patrimonio cultural Entendiendo el inventario como la herramienta básica de protección y control de un bien, definición de sus usos y estado a la vez que herramienta de planificación de intervenciones, trasciende de su sentido de listado o colección clasificada de bienes o elementos. Por tanto el inventario toma la consideración de documento que permite el conocimiento, en profundidad, del bien (nivel de profundidad que se debe ajustar a nuestros intereses), y permitirá establecer relaciones de dependencia, intervención y vinculación con otros bienes o con el medio en el que se inserta. Evidentemente esto supone la consideración del bien desde diferentes ámbitos disciplinares: • Histórico (motivaciones económico-políticas) • Social y cultural (de implantación local, comarcal, regional o nacional)

• Arquitectónico (de transformación del entorno urbano/ rural) • De funcionamiento y uso (actividades propias y asociadas) • Relación con el entorno y el medio físico que establece su emplazamiento (modificaciones medioambientales). Realizado el estudio desde estas premisas, podremos saber lo que el edificio ha supuesto, como llegó a ser en su tiempo de actividad y los motivos de su cambio-abandono; lo que unido al conocimiento de los recursos e intereses actuales permitirá elaborar estrategias de intervención y propuestas para su recuperación y uso o, al menos, perpetuar su memoria. Desde la dimensión arquitectónica la herramienta para acometer el inventario, y por tanto el conocimiento del edificio, es el levantamiento, es decir, la traducción de su esencia y sus características formales y constructivas a representaciones gráficas codificadas y sometidas a un proceso escalar en sus dimensiones. Actualmente el levantamiento se puede verificar con diferentes tecnologías, pero todas ellas deben aportar un conocimiento preciso de las características formales del edificio (lo que se rige por sus valores dimensionales), y permitir el estudio y evaluación

Lateral de Fábrica de harinas / ARCHIVO LFA DE LA

Detalle de croquis de Fábrica de harinas / JESÚS SAN JOSÉ

- Video explicativo del edificio, y del oficio. - Video del trabajo (procesos). Modelo reconstruido (3D) - Modelos interpretativos.Por ejemplo de la estructura, sondel tipo esquema y sirven para comprender el edificio.

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Panorámica de 360º del primer priso de la Fábrica / ARCHIVO LFA DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID

yor efectividad a la hora de recoger los datos de campo, pero también, como se ha dicho, para permitir la mejor exposición de los datos a través de diferentes reelaboraciones gráficas. En una primera fase del trabajo, fase de toma de datos, tiene cabida tanto la captura de datos tridimensionales mediante el escaneo con láser 3D, como la croquización y medición con cinta métrica y distanciómetro láser de determinados detalles y pormenores de la Fábrica. El proceso de croquización y acotación se desarrolla a partir del recorrido y conocimiento de los espacios y elementos a recoger. En este proceso de captura de datos la actitud analítica del 48 | LLÁMPARA

operador resulta de especial relevancia, pues la información que se obtiene en la contemplación y recorrido del espacio u objeto a croquizar es incompleta y fraccionaria, y es el operador quien debe recomponer estos datos en un gráfico que permita tener una referencia clara de la forma completa a la vez que disponer, ordenadamente, los valores numéricos de las partes y elementos medidos. Para garantizar la efectividad en el proceso de croquización y toma de datos métricos las acciones a realizar se pueden concretar en los siguientes pasos: 1.- Encajado gráfico de las partes consideradas en el croquis.

2.- Ajuste de las relaciones proporcionales contenidas en la realidad. 3.- Construcción gráfica que valore los elementos y partes grafiadas. 4.- Disposición de las líneas de referencia para soporte de las cotas. 5.- Colocación de los valores dimensionales medidos. Los datos así recogidos poseen una credibilidad adecuada para poder ser traducidos a redacciones gráficas de carácter técnico convencional, con las que definir el objeto arquitectónico tanto de forma general como en lo que se refiere a sus elementos y partes. Por su parte la digitalización de la información tridimensional


obtenida por el escáner láser 3D proporciona un mapa de profundidad de cada escena basado en una nube densa de puntos. Un mapa denso de profundidad que permite integrar diferentes formatos sobre un único soporte dispuesto en capas a diferente resolución, que pueden ser accesibles para diferentes expertos. A su vez los modelos digitales discretos 3D proporcionan un soporte duradero y fácilmente actualizable para tareas relacionadas con la conservación, evaluación y difusión del Patrimonio Arquitectónico. Actualmente se ha alcanzado un elevado nivel de calidad en las redacciones finales que hace del escáner láser 3D el recurso idóneo para ob-

tener documentaciones métricamente fiables y de un nivel de detalle antes inalcanzable. La incorporación de los dispositivos láser terrestres a finales de los años noventa ha permitido adaptar los métodos de la fotogrametría tradicional al caso 3D, completando la información y simplificando un esfuerzo intensivo y la alta cualificación requerida anteriormente para la toma de datos. Actualmente, la mayor parte del trabajo tiene lugar en la fase de procesamiento de imagen. Un escáner láser produce varios cientos ó miles de puntos por cada línea de barrido en los que almacena información métrica procedente del tiempo de vuelo asociado a la reflexión de

cada señal. De este modo, los dispositivos láser 3D terrestres proporcionan información densa basada eventualmente en varios millones de puntos por cada toma con información geométrica 3D y radiométrica. El "pegado" de las nubes de puntos asociadas a varias tomas con suficiente solapamiento se puede realizar de forma interactiva o automática. Cuando la geometría es complicada, conviene realizar el pegado de forma interactiva seleccionando manualmente puntos comunes situados en dos o más nubes de puntos. De este modo es posible obtener un modelo global 3D que, en particular, facilita la topografía convencional de forma más rápida y precisa. PATRIMONIO INDUSTRIAL | 49


Modelo Sólido del piso inferior de la Fábrica de harinas / ARCHIVO LFA

DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID

El modelo 3D obtenido proporciona además información topográfica completa que incluye topografía convencional asociada a mapas de curvas de nivel, representaciones digitales basadas en mallas y una planimetría con un error inferior al obtenido siguiendo una metodología convencional. Asimismo, la incorporación de fotografía de alta resolución permitirá llevar a cabo una restitución digital adaptable a las necesidades del usuario. En el caso de la Fábrica de harinas San Antonio de Medina de Rioseco se han capturado nubes de puntos con dos escáner láser 3D, de tiempo de vuelo diferentes; el ILRIS 3d de OPTECH (que permite la toma de datos en un rango de distancias de entre 5 y 1.500 metros), y el FARO LS 880 (que permite la toma de datos en un rango de distancias de entre 0.5 y 80 metros). En concreto la Fábrica se ha recurrido al escáner de FARO para la captura de los datos en el interior del edificio, pues su forma de trabajo le hace aconsejable en aquellos escenarios donde se pretenda capturar recintos cerrados. Para ello, una vez posicionado en un emplazamiento desde el que se visualice la máxima dimensión de elementos, el escáner realiza un giro o revolución en torno a un eje vertical, ejecutando a su vez un barrido vertical circular, con lo que se obtiene un registro completo de los elementos que se encuentran en el espacio que envuelve al escáner. Por su parte se utilizó el OPTECH para la captura de puntos exteriores, es decir para capturar los datos de las fachadas que cierran el volumen del edificio. También en este escáner, como sucede con el FARO, la densidad de las nubes de puntos pueden ser definidas para establecer la precisión del resultado final. Sin embargo, la forma de trabajo difiere considerablemente, pues el escáner trabaja con una posición estática, recogiendo los datos de los objetos a los que se enfrenta. 50 | LLÁMPARA

De manera que para completar el escaneo de una fachada, cuando no es posible alejarse lo suficiente para poder abarcar el edificio con una sola estación, se deben realizar escaneos sucesivos hasta completar todas las superficies a recoger. La ventaja que presenta el escáner para la captura de puntos en exteriores es precisamente su direccionalidad, pues ello permite acotar el barrido a realizar, orientando la dirección y posición de la captura y limitando el ámbito a barrer, haciendo efectivo el tiempo de trabajo. A partir de la nube de puntos, dado su carácter de información digital, se pueden generar, con diferentes programas informáticos visualizaciones 3D (mallas triangulares, superficies texturazas y en color), con distintos niveles de detalle, de forma proporcional al conjunto de datos capturados. De manera particular el tratamiento de la información reco-

gida por el escáner, determina unos archivos que se pueden exportar a programas de tipo CAD; de manera que el procesamiento posterior de los datos de la nube de puntos permita obtener información adicional relativa a mediciones, trazado de secciones, o interpretación de patologías y alteraciones formales.

A manera de conclusión Plantear la documentación de un bien patrimonial constituye una labor deliberada de conocimiento, en la que deben aunarse tanto los intereses arquitectónicos como los históricos, sociales, culturales, arqueológicos, etc. En la medida que seamos capaces de sintetizar los diferentes estudios en una documentación de consulta ágil, rápida, de inmediata difusión y acceso a su consulta estaremos contribuyendo a mantener ese bien, al menos (así es la época en la que vivimos), estaremos garantizando su memoria digital. ■


La lucha por la supervivencia: El Cabaco y las Minas de Wolframio PABLO SÁNCHEZ PÉREZ y JOSÉ CARLOS NECHES FERNÁNDEZ Asociación Llámpara. Patrimonio Industrial

Archivo del Cábaco / PABLO SÁNCHEZ

El presente artículo se enmarca dentro del proyecto "Huella Industrial" desarrollado por la Asociación Llámpara. Patrimonio Industrial. El Proyecto "Huella Industrial. Patrimonio Industrial en las Comarcas de Sierra de Béjar y Francia (Salamanca)", financiado en su mayor parte por el Grupo de Acción Local ASAM (Agrupación Salmantina de Agricultura de Montaña) con fondos Leader+ de la Unión Europea, y por Bancaja, tiene como objetivo esencial preservar y fomentar la memoria, conservación y puesta en valor del Patrimonio Industrial de la comarca de Sierras de Béjar y Francia, promoviendo así la creación de nuevas alternativas de desarrollo en la zona objeto del proyecto. Esta iniciativa, que tuvo su inicio en el mes de mayo de 2007, consta de varias fases sucesivas pero interrelacionadas, a saber: acercamiento inicial, estudio exhaustivo de los bienes en cuestión desde múltiples prismas: histórico, geográfico, arquitectónico, artístico, paisajístico,... y propuestas de puesta en valor basadas en herramientas innovadoras pioneras en acciones de inventario del Patrimonio (Levantamiento Fotogramétrico de tres edificios industriales). Tras haber realizado el citado acercamiento inicial, uno de los aspectos sin lugar a dudas más llamativos del estudio ha sido el concerniente a la explo-

tación de las minas de wolframio en la localidad serrana de El Cabaco, sorprendente tanto por la importancia histórica que tuvo la extracción de este mineral necesario para endurecer el acero en el convulso contexto de la Segunda Guerra Mundial y los inicios de la dictadura franquista como por el impacto socioeconómico que supuso para la vida cotidiana de los habitantes de esta pequeña pero interesante localidad. El Cabaco es un pequeño municipio salmantino con alrededor de 300 habitantes situado a 958 metros de altitud "no lejos de la orilla izquierda del río Yelte"1, si bien el río que cruza el pueblo es un afluente de éste, el Gabín. Se emplaza a 68 Kilóme-

tros al sureste de Salamanca en "un cerro de poca altura"2 en la ladera norte de la abrupta Sierra de Francia. La mayor parte de su exigua población continúa dedicándose a las tareas agropecuarias, si bien éstas no fueron las únicas en desarrollarse, ya que sus habitantes también trabajaron en la producción de carbón de cisco durante el siglo XIX y en la explotación de canteras de granito y minas de wolframio en la centuria pasada3. Los orígenes históricos de El Cabaco aparecen ya muy vinculados a la minería, ya que durante los primeros siglos de nuestra era aparecen los primeros asentamientos en la zona originados por las explotaciones auPATRIMONIO INDUSTRIAL | 51


El wolfram El wolframio o wolfram, tal y como lo denominan los oriundos de la zona, es un mineral de aspecto grisáceo y brillante y de gran dureza, que nunca aparece libre en la naturaleza, sino en combinación con otros metales como la scheelita y la wolframita. Sus usos son diversos, tales como la fabricación de filamentos para lámparas incandescentes y resistencias y contactos y eléctricos. Sus aprovechamientos su multiplican con aleaciones de otros minerales. Sin embargo, por lo que a nosotros interesa, su importancia estratégica reside en su capacidad para endurecer el acero que posteriormente sería utilizado, en el contexto bélico de una guerra mundial, en la fabricación de carros de combate y armamento antiaéreo principalmente, pero también de buques y cualquier otra maquinaria. Era considerado por lo tanto como un mineral de vital trascendencia por parte de los países enfrascados en la lucha militar, y como su demanda no dejó de aumentar tras el inicio de las hostilidades, su cotización se dispararía hasta convertir su explotación en nido de nuevas y rápidas fortunas, pero también en origen de actividades ilícitas e inversiones fracasadas en una España posbélica depauperada, hambrienta y deprimida que iniciaba una larga dictadura militar.

Algunos detalles históricos6 España, en los años del conflicto, seguía debatiéndose entre 52 | LLÁMPARA

Documento de apertura de la mina “Amistad” / PABLO SÁNCHEZ

ríferas que los romanos pusieron en marcha en el área conocido como Las Cavenes4. Sin embargo, el asunto que traemos a colación hace referencia a unas minas muy distintas explotadas muchos años después, concretamente el wolframio extraído a mediados del siglo XX que provocó, a pesar de la brevedad de la explotación, tal impacto que la localidad llegó a transformarse en un auténtico "tumulto babilónico."5

las presiones de los aliados y sus actitudes pro-Eje. Víveres y materias primas, entre las cuales destacaba el wolframio, se enviaban a Alemania7, suponiendo una fuente clave de ingreso para la economía española. Los aliados, viendo la clara importancia de este mineral, exigen el 25 de Octubre de 1943 el embargo total de las exportaciones de wolframio a las potencias fascistas, bajo amenaza de cortar el suministro de petróleo. La presión británica y americana hace que los envíos de wolframio sean reducidos de manera drástica durante 1944 (el 2 de mayo es una fecha clave, cuando el embajador norteamericano en España, Carlton J.H. Hayes, firma con el ministro de Asuntos Exteriores español, el General Jordana, un acuerdo por el que España renunciaba a seguir vendiendo wolframio al Tercer Reich, aunque en base a la información contenida en los archivos se puede afirmar que se siguió vendiendo clandestina-

mente a los alemanes8). Durante el último año de la contienda se reducen hasta ser prácticamente inexistentes. Tres eran las zonas principales de extracción de este mineral en territorio español: Canfranc, Galicia y Salamanca. En el caso de la primera el wolframio era vendido a muy bajo coste y por él Alemania pagaba en oro, conocido como el oro de los muertos. Dentro de Galicia, Vigo y A Coruña fueron centro importante de la ayuda que la dictadura franquista prestó al Tercer Reich, siendo una de las claves el control de la producción española del wolframio. Esto originó una alta actividad de espionaje en el territorio gallego por parte de alemanes, norteamericanos, británicos y españoles.

Wolfram en El Cabaco Si nos centramos de forma concreta en EL Cabaco, la explotación del wolframio en la provincia de Salamanca tuvo su origen en los municipios de Martinamor,


Valdemierque o Barruecopardo9, y precisamente fue un personaje que trabajó en esta última población y natural de Mogarraz, un tal José Manuel Díaz Maíllo11, el primero en tener la fortuna, pero también el ingenio y la intuición, de iniciar las correspondientes calicatas y excavaciones en busca de un metal cuya cotización en el mercado se situaba en unos precios elevadísimos. Tradicionalmente se ha situado el inicio de la extracción de wolframio en El Cabaco allá por 194312. Sin embargo, es posible que dichos trabajos se iniciasen algún tiempo antes tal y como indica la documentación de archivo. Fueron muchas y de diversas dimensiones y calidades las minas explotadas. Una de las primeras estuvo situada en el paraje conocido como La Tarayuela. A partir de este momento, los deseos de rápido enriquecimiento o la simple búsqueda de una salida vital, provocaron toda una carrera con el objeto de encontrar y poner en explotación nuevas e incontables vetas. Las minas que se iban descubriendo se bautizaban con curiosos nombres, a saber: la mina de la Amistad (wolfram, hierro y pirita), Cuesta Calera, Prado Carretero, Zarzosillo, Tarayuela, la Rebolá, El minero, el Jurdano, Fuente Cintao, Prado Carretero, Peñas del Mosquil, Cuatro Amigos, Cecilia, Morenita, Comunal, San Jaime, Ports Coeli, Blanquita, Esperanza, Teresita, La Sorpresa, Pilarín II, Catalina, Natividad, Reunión, Dos Amigos, San Miguel, San José, Maria del Carmen, Isabela, Agustinita, Rogabí, Resurrección, Cuatro Hermanos, Los Remedios,… La propiedad del terreno donde se explotaron las minas era del Ayuntamiento de El Cabaco. Los empresarios que deseaban poner en marcha la extracción del preciado mineral tenían que solicitar permiso y pagar un tributo al Distrito Forestal, mientras la autoridad municipal se encargaba de cederle una cantidad concreta de hectáreas a

cambio de una tasa en proporción al número de trabajadores empleados. Candido González, fue uno de los primeros naturales de El Cabaco quien, junto con Gonzalo Casado, comenzó con el aprovechamiento de las minas. Poco tiempo después se inició una explotación masiva por parte de otros empresarios, en su mayoría originales de Salamanca, que duraría hasta mediados de los años cincuenta13. Tras la detección de la veta de wolframio, cuya dirección era de filones cuarcíticos, subverticales, intruídos en el encajante granítico, era necesario barrenar una gran parte del terreno cuando éste era de piedra, o abrir el suelo "a pico y pala" si era de tierra14. Algunas de estas vetas llegaron a alcanzar los 700 metros de longitud, 5 de anchura y 7 de profundidad15.

Una vez que se extraía la tierra, y gracias a los canales y torrenteras naturales que corrían por el terreno, ésta era dispuesta en unas rudimentarias cajas de madera por donde se dejaba transcurrir el agua. Mientras, los mineros bateaban el depósito para que el líquido se llevara la tierra, dejando el wolframio (y otros minerales16) en el recipiente debido a su mayor peso específico. Al finalizar la jornada, el operario acudía a las casetas construidas por las diferentes empresas con el objeto de almacenar el mineral. En esas mismas instalaciones se pesaba el wolfram, se pagaba la retribución correspondiente al trabajador, sirviendo asimismo como lugar de cobijo y habitación de los guardas contratados por los empresarios y encargados de la supervisión de las extracciones.

Domingo Montero Sánchez, guarda jurado de las Minas / PABLO SÁNCHEZ

PATRIMONIO INDUSTRIAL | 53


Mina de la Rebolá con la Peña de Francia al fondo/ PABLO SÁNCHEZ

Cuando el wolfram almacenado en la caseta alcanzaba una cierta magnitud, el promotor lo hacía llevar al destino de comercialización, siendo este con mucha frecuencia el mercado estraperlista dirigido a Portugal, canal de exportación para los países del Eje. Una figura clave en el correcto funcionamiento de las diferentes extracciones mineras era el guarda jurado, encargado de la recaudación de tributos para el Ayuntamiento. Los empresarios tenían que pagar tres pesetas por cada trabajador que operaba en las minas. Estos guardas, que recorrían toda la extensión minera diariamente, en turnos de mañana y noche, pertenecían a la Asociación de Cazadores y Pescadores de Salamanca, y eran contratados por el municipio para este fin a la razón de catorce pesetas diarias. A priori las catorce pesetas diarias parecen un salario elevado para los años cuarenta. Sin embargo se muestran exiguas si 54 | LLÁMPARA

las comparamos con las dos mil pesetas que un minero podía obtener en un día de éxito. De todas formas, estos elevados jornales ni se obtenían a diario (cobraban en función del material extraído, y por lo tanto del número de horas de trabajo y de la suerte de encontrar la veta correcta), ni aseguraban una fácil subsistencia17. A pesar del boom económico que trajo para las gentes de la comarca y otros foráneos (por ejemplo las Hurdes, Norte de Salamanca, Ciudad Rodrigo,…) la extracción del wolframio, no cesaron las quejas y protestas por los graves perjuicios que generaba ésta al monte, especialmente a sus frondosos robledales18. Evidentemente este auge laboral trajo consigo un incremento en las actividades tanto lúdicas como delictivas asociadas al rápido enriquecimiento de algunos trabajadores. De esta manera el número de bares en el municipio se incrementó de uno en 193919 a los cuatro existentes en 194620. Asimismo son frecuentes las no-

ticias las noticias de extracción ilegal de wolframio 21, teniendo que realizar los guardas numerosas persecuciones y detencione22 , e incluso se llegó a la muerte de un delincuente en la Mina de la Rebolá. La picaresca llegó hasta el extremo de que los propios trabajadores vendían el mineral de manera ilegal a otro empresario que no correspondía con la mina que ellos estaban explotando, al tener noticias del mayor precio que éste ofrecía. Esta avalancha de dinero cesó a mediados de los años cincuenta cuando la demanda, y por ende el precio del wolfram, disminuyó en el mercado internacional, provocando así el abandono de las minas y restableciendo la normalidad en esta localidad serrana. A pesar del impacto causado durante estos años en el municipio, son pocos los restos vinculados a las minas que han soportado el paso del tiempo y que aún podemos apreciar.


Respecto a las minas, en los noventa se sellaron con el objetivo de evitar posibles accidentes, sobre todo para el ganado. Únicamente permanecen abiertas dos pequeñas catas de la mina la Tarayuela como testimonio del pasado minero de El Cabaco. En lo que se refiere a los bienes inmuebles asociados, tan sólo seis casetas permanecen en pie, todas ellas en estado ruinoso23. ■

> NOTAS 1. MIÑANO Y BEDOYA, Sebastián: Diccionario geográfico y estadístico de España y Portugal, Madrid, 1826, p. 214. 2. MADOZ, Pascual, Diccionario geográfico, estadístico e histórico de España y sus provincias de ultramar, Madrid, 1845, p. 79. 3. GONZÁLEZ MARTÍN, Rafael, Geografía físico-descriptiva del partido de Sequeros, Salamanca, Ed. facsimil, Diputación de Salamanca, 2001, p.27; VVAA: Diccionario geográfico español, Madrid, Ediciones del Movimiento, Tomo 5, pp. 376-377. 4. En la actualidad está en funcionamiento un Centro de Interpretación de la Minería romana del oro en el término municipal. Para más información ver: RUIZ DEL ÁRBOL, M. y SÁNCHEZPALENCIA, F.J., "La minería aurífera romana en el noreste de Lusitania: Las Cavenes de El Cabaco (Salamanca)", Archivo Español de Arqueología, 72, pp. 119-139. 5. ALMEIDA CUESTA, Hilario, El Cabaco, en la Sierra de Francia y Cuenca alta del Yeltes, El Cabaco, Ayuntamiento, 1993, p. 83. 6. Gran Parte de la Información obtenida se ha hecho a través de la entrevista personal mantenida con D. Domingo Montero Sánchez, de 87 años de edad, Guarda Jurado de las Minas de wolframio durante prácticamente toda su explotación, a quien queremos mostrar nuestro especial agradecimiento. 7. Domingo Montero: "Hablaban que lo llevaban para la guerra. Para blindar los tanques. Eso decían todos. Los de las minas mismo." 8. GÓMEZ MENDOZA, A., La economía española y la Segunda Guerra Mundial: Un estado de la cuestión, Espacio, Tiem-

po y Forma, Serie V, Hª Contemporánea, t. 7, 1994, págs. 349-369. "La guerra mundial también ejerció efectos beneficiosos de los que se aprovechó la economía española (…) ya que, por "gracia de Dios", se cumplía la condición necesaria: el subsuelo español ocultaba inmensas riquezas minerales aún por descubrir, tan importantes que Suanzes no dudó en calificar la situación española como una "excepción" dentro del concierto mundial. (…) Las políticas aliadas del "palo y la zanahoria" junto a la fuerte necesidad de minerales españoles que experimentó Alemania se coaligaron para permitir que se cumpliera una parte de aquel sueño. En efecto, las compras realizadas a través de las agencias aliadas de la UKCC y la USCC permitieron una revalorización de minerales de interés estratégico como el wolframio. En manos del hábil Carceller, se fraguó además una operación clandestina para suministrar este metal a Alemania que, burlando el control aliado, rindió pingues beneficios. Sin embargo, el wolframio fue un caso aislado en la minería ibérica. Ninguno de los restantes minerales respondió a las expectativas que se crearon por parte de aquellos que los consideraron equiparables al oro; ni siquiera los más emblemáticos como las piritas." 9. ALMEIDA CUESTA, Hilario, El Cabaco, en la Sierra de Francia y Cuenca alta del Yeltes, El Cabaco, Ayuntamiento, 1993, p. 83. 10. Op. cit. ALMEIDA CUESTA, Hilario, El Cabaco… 11. Op. cit. ALMEIDA CUESTA, Hilario, El Cabaco… 12. Archivo Municipal de El Cabaco: "Conciertos y concesiones de explotaciones de minas de El Cabaco", Caja 42.01. 13. Archivo Municipal de El Cabaco: "Conciertos y concesiones de explotaciones de minas de El Cabaco", Caja 42.01. Según la documentación expedida por el Cuerpo nacional de Ingenieros de minas, las vetas se explotaron entre 1943 y 1955. 14. Domingo Montero: "nunca se utilizó maquinaria para la extracción del wolfram […] las únicas máquinas que se utilizaron fueron bombas de gasolina para la extracción de agua." 15. Domingo Montero: "En una mina murieron dos personas, uno de El Maillo, y otro de El Cabaco. Se les cayó la tierra [de una pared] encima."

16. Domingo Montero: "dentro del wolfram iban las pipitas de oro, que se quedaban los guardas de las casetas. Se hicieron muchas dentaduras y anillos." 17. Domingo Montero nos comentó como "[en aquellos años los mineros] por el día lo ganaban, por la noche lo gastaban [el salario]." 18. Archivo Municipal de El Cabaco: "Conciertos y concesiones de explotaciones de minas de El Cabaco", Caja 42.01. La avalancha de Trabajadores en 1951 produjo "daños de consideración al monte. El concesionario [el Ayuntamiento] amenaza con suspender los trabajos si el Ministerio de Agricultura no toma medidas [en la Mina Sorpresa]". 19. Domingo Montero: "Abrieron muchos bares. Más que bares, tugurios. La gente se quedaba en los sobraos a dormir. Antes de eso no había casi bares, porque la gente no teníamos dinero para gastar". 20.Archivo Municipal de El Cabaco: "Matrícula Industrial", Caja 53.03. 21. Domingo Montero afirma: "Pillé varias veces a mucha gente con Wolfram en los bolsillos. Venían de la peor frasca de La Alberca. Ya me avisaron los guardas de allá. Eso si, les cacé lavando dos o tres lavaderos sin permiso. Lo que hice fue coger una piedra y romperles los lavaderos. En ese momento me amenazaron. Creía que ese día tenía que matar a uno, porque venían juntos a por mí. Les pude coger al final, y llevarlos a la cárcel, eran diez o doce. Ahora no me atrevería, me matarían seguro." 22. Domingo Montero: "A más de uno de la Alberca le metí varias veces [en la cárcel]. Hubo una vez que el Alcalde Ricardo García Sánchez estaba en Francia a ver una hija, y quedó de alcalde su cuñado Francisco Hernández González. Le avisé que no podían estar retenidos más de 72 horas. Éste dijo que se quedaran ahí [más tiempo], ya que eran reincidentes. Al retenerlos lo procesaron desde el partido judicial de Sequeros, al final no le pasó nada más que un juicio de falta". 23. En pie quedan dos casetas en la Mina la Tarayuela, otras dos en la Mina Cuesta Calera, otra de la Mina Zarzosillo, y una última de la Mina la Rebolá.

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La Maquinilla

Noventa años de vapor en Barruelo (Couillet N-G-5818) FERNANDO CUEVAS RUIZ. Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán

La maquinilla / ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE BARRUELO

Familia frente a la maquinilla / ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE BARRUELO

En las estribaciones de la Cordillera Cantábrica, al norte de la provincia de Palencia, se encuentra Barruelo de Santullán, conocido por sus ricos yacimientos de carbón de hulla. En el segundo cuarto del siglo XIX se descubrió el mineral en la zona, profundos cambios sociales comenzaron a producirse en el valle, que vivió desde entonces un permanente desarrollo económico. La excelente calidad del carbón barruelano y la proximidad de las minas con la línea férrea Santander-Reinosa, propiciaban un mercado seguro y el abaratamiento del transporte del mineral; dos de los principales problemas de la industria carbonera en aquellos años. Estas circunstancias convierten las minas de Barruelo en un objetivo estratégico para las incipientes empresas capitalistas, que a mediados del siglo XIX se estaban formando en España. El Crédito Mobiliario Español, principal grupo financiero del país, al amparo de estas ventajas, adquirió gran parte de las concesiones mineras de Barruelo. La empresa construyó un ramal ferroviario de 12 kilómetros que unió directamente las minas de Barruelo con Quintanilla de las Torres. En 1864 se inauguró esta línea, que permitió transportar en ferrocarril el carbón de la cuenca directamente hasta Madrid.

En 1877 el Crédito Mobiliario Español traspasó sus acciones mineras a Ferrocarriles del Norte de España, empresa filial del Crédito, creada años antes para gestionar los intereses ferroviarios de la primera. Desde ese momento se inicia una estrecha y continuada relación entre los yacimientos barruelanos y el ferrocarril. Durante años la producción de estas minas se destina casi exclusivamente a la fabricación de briquetas, aglomerados de carbón, con los que se alimentaban las calderas de las locomotoras. La nueva empresa realizó en las minas fuertes inversiones de

capital encaminadas a modernizar los métodos de extracción, los sistemas de transporte y la transformación de carbón. Esta modernización debía proporcionar una producción elevada y constante, que asegurase el abastecimiento anual de combustible a las locomotoras de su amplia red ferroviaria. Las minas de Barruelo se convirtieron en un ejemplo de industria moderna, se incorporaron los más novedosos adelantos llegados del extranjero, que consiguieron mejorar de forma notable el rendimiento económico de la explotación. Estos yacimientos fueron pioneros en el PATRIMONIO INDUSTRIAL | 57


ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE BARRUELO

Bocamina "El Porvenir", primer plano automotor e inicio del tramo de Helechar / Nombre con que se conoce

Localización del plano o tramo

Distancia entre verticales

Pendiente (grados)

Pendiente (metros)

Elevación desde anterior

15º

0,27

29,70

1º plano automotor

Plano automotor del porvenir

Comienza transversal mina Porvenir Finaliza inicio 1º tramo

110

1º tramo de tranvía

Tramo de Helechar

Desde cabeza plano Porvenir Hasta pie del plano Unión

1445

2º plano automotor

Plano automotor de La Unión. Helechar

Comienza final 1º plano Finaliza inicio 2º tramo

198

2º tramo de tranvía

Tramo de Mercedes

Desde cabeza plano La Unión Hasta pie plano Mercedes

1352

3º plano automotor

Plano automotor de Mercedes

Comienza final 2º plano Finaliza inicio 3º tramo

97

3º tramo de tranvía

Tramo de Petrita Inferior

Desde cabeza plano Mercedes Hasta pie plano Petrita Inferior

603

4º plano automotor

Plano automotor de Petrita Inferior

Comienza final 3º tramo Finaliza inicio 4º tramo

195

4º tramo de tranvía

Tramo de Petrita Superior

Desde cabeza plano Petrita Inferior Hasta pie plano Petrita Superior

142

5º plano automotor

Plano automotor de Petrita Superior

Comienza final 4º tramo Finaliza inicio 5º tramo

27

5º tramo de tranvía

Tramo del Dos de Valle

Desde cabeza plano Petrita Superior Hasta trasversal Dos de Valle

488

0,02 16º 45’

0,295

58,410

0,02 21º 48’

0,405

39

0,02 23º 16’

0,42

82,29

0,02 28º 16’

0,55

27

0,02

Datos tomados: Betambol y Ureta. Horacio (1879) Una visita a las minas de Barruelo y Orbó. Revista Minera 16-Nov. 1879. Becerro de Bengoa, Ricardo (1881) Una escuela práctica de minería, Barruelo de Santullán. Imprenta de Manuel Hernández. Madrid. Oriol y Vidal, Román (1888) la industria minera en la provincia de Palencia. Establecimiento tip. de sucesores de Ribadeneyra. Madrid Revista Minera 16-Nov. 1879. Becerro de Bengoa, Ricardo (1881) Una escuela práctica de minería, Barruelo de Santullán. Imprenta de Manuel Hernández. Madrid. Oriol y Vidal, Román (1888) la industria minera en la provincia de Palencia. Establecimiento tip. de sucesores de Ribadeneyra. Madrid.

país tanto en la aglomeración de carbón, como en la introducción de nuevos sistemas para lavado y clasificación, o en el desarrollo de modernos tranvías y planos inclinados.1 Un vestigio de aquellos adelantos se conserva en la actuali58 | LLÁMPARA

dad en una de las dependencias del Museo Nacional del Ferrocarril, en Madrid. Perfectamente restaurada, los visitantes pueden disfrutar de una pequeña locomotora a vapor, construida en 1880, en Bélgica, por la constructora Marcinelle y Couillet. Estas

máquinas fueron compradas por Ferrocarriles del Norte de España, para su uso en los tranvías internos que la empresa poseía en las minas de Barruelo de Santullán. En aquellos años, estas locomotoras fueron ejemplo de efica-


Benito Millán, maquinista en el primer decenio siglo XX/ ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE BARRUELO

cia a la vez que contaban con la admiración de ingenieros y curiosos, que alababan sus avanzadas prestaciones. Los habitantes de Barruelo comenzaron a denominar a este ingenio la "maquinilla". La historia de estas máquinas, sus características o la descripción de los tranvías por los que circularon, durante casi un siglo, bien merecen un detallado estudio, que sirva de aproximación al ambiente tecnológico de unas minas como las de Barruelo, que en 1885 eran consideradas un modelo en el panorama industrial español. Uno de los eternos problemas en las minas de carbón fue el servicio de transportes, tanto en el interior, desde los tajos a la bocamina, como desde la bocamina hasta los centros de lavado y transformación, en las zonas industriales de las cuencas. Barruelo como el resto de las minas, en el siglo XIX buscó constantemente la mejora de estos transportes. En un principio los minerales dentro de las minas se trasladaban en cestos que cargaban, en muchos casos, mujeres y muchachos, pero es de destacar la enorme mejora que supuso para el transporte la introducción del rail. Más tarde los vagones fue-

ron empujados por vagoneros, pero pronto se sustituyeron por la fuerza animal (machos, mulas o bueyes) que descargaron de pesados esfuerzos al minero. Este tipo de transporte denominado "a sangre" ha perdurado en varias tareas de las minas de Barruelo hasta tiempos bien recientes. Aunque también es cierto que nuestras minas fueron pioneras introduciendo nuevos sistemas que en otras cuencas tardarían años en llegar. Uno de esos adelantos en los sistemas de transporte, fue el

Miguel Rodríguez delante de los slams / ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE BARRUELO

tranvía construido en 1877, que con un sistema de planos inclinados automotores y tramos de vía, bajaba el carbón desde lo más alto del valle de San Juan, hasta los lavaderos de carbón situados en la estación de Barruelo salvando un desnivel de 305,115 m.2 Muchas descripciones nos han quedado de este tranvía, proyectado por el recién llegado ingeniero director de las minas, Félix Parent, ayudado en la dirección del proyecto por C. Didier y cuyas obras corrieron a cargo de los contratistas Zulaica, de Alar y Manterola, de Barruelo. El costo de la obra se estimó en 610.000 reales, con las que se pagaron las expropiaciones y se realizaron explanaciones para cinco tramos de vía3. Estos cinco tramos estaban unidos por otros tantos planos automotores de distinta longitud y desnivel, sobre ellos, los vagones de carbón descienden por un plano inclinado mientras en una vía paralela subían a contrapeso otros vagones vacíos o cargados con materiales para las minas. Las vías de esta obra tenían el mismo ancho que el utilizado dentro de las explotaciones de 0,55 metros. La anchura media de la plataforma era de 2,5 metros, con un radio mínimo en PATRIMONIO INDUSTRIAL | 59


ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE BARRUELO

Maquinilla en el Pozo Peñacorba, 1968. (J. Gauche) /

las curvas de 35 metros 4. Los carriles eran del tipo vignol pesaban 12 kg. por metro y estaban sujetos por pequeñas eclisas entre si y a las traviesas por medio de grapas. Los carriles eran de hierro inglés y su costo, puestos en Barruelo, fue de 125 pts. Las traviesas de madera medían 1,10x0,15x0,11 y estaban espaciadas de eje a eje 0,75 metros.5 Por estas vías circulaban, en un principio, trenes con nueve vagones conducidos por un solo conductor y cada tres vagones una mula. En total, 150 vagones de madera de una tonelada de carga 6 que costaron todos 200 pts. En los planos inclinados ascendían los vagones de dos en dos o de tres en tres, en la cabeza de los planos automotores trabajaba un frenero y dos obre60 | LLÁMPARA

ros de maniobras, y en los pies de los planos otros dos freneros. Los trenes tirados por mulas circulaban a una velocidad de 15 km. por hora durante doce horas diarias, transportando 200.000 Kg. Toda la obra, que supuso 4,694 kilómetros de vía, se realizó en tan solo cuatro meses menos tres días y consiguió que, en 1877, llevar una tonelada de carbón desde la bocamina hasta el lavadero supusiese 2,50 céntimos, un gran ahorro respecto al costo que hubiese supuesto bajarlo por medio de carros. Parent no se conformó con estas ventajas y, recién finalizadas las obras del tranvía, estudió la conveniencia de sustituir la fuerza animal por máquinas de vapor. Se encargan dos de estos innovadores ingenios, que de-

bieron llegar desde Bélgica, para poner a Barruelo al nivel de las cuencas más avanzadas de Europa. Al respecto Horacio Betambol escribió un artículo en la Revista Minera, el 16 de noviembre de 1879: "Con objeto de economizar en la subida de los vagones vacíos se han encargado dos locomotoras que harán el servicio que hoy prestan las caballerías … cuando se haga este servicio por medio de las locomotoras se calcula que costarán ( trasladar el carbón de bocamina hasta lavaderos) a razón de 1,2 reales tonelada, con lo cual se habrán pagado las dos locomotoras en un año, puesto que costaron cada una 9.000 pts."7 (se calculaba el coste bajado por caballerías en 15 reales tonelada) Ese mismo año Román Oriol confirmó que las locomotoras habían sido encargadas "En un plazo breve se sustituirán las caballerías que hoy suben los vagones vacíos o con maderas y otros materiales de mina por dos pequeñas locomotoras, del tipo conocido de Creusot, que correrán en los tramos más largos aumentando así la potencia de transporte de este tranvía".8 En 1880 las "maquinillas" habían llegado a Barruelo, aunque, según el libro "Una escuela práctica de minería. Barruelo de Santullán" escrito por Becerro de Bengoa en enero de 1881, parece que aún no estaban en funcionamiento "las locomotoras especiales para este servicio, que están ya en Barruelo proceden de la fábrica Couillet, de Bélgica, y son preciosos modelos de este mecanismo, que parecen juguetes de una academia de enseñanza. En sus reducidas dimensiones, puesto que han de marchar por las actuales vías de 0,55 de anchura, tienen todos los elementos de las máquinas más perfeccionadas. Su coste es de 30.000 rs. Su empleo es altamente económico".9 Pero la descripción más completa que se conserva, en el siglo XIX, de estas dos primeras locomotoras se la debemos a Román Oriol que no solo las describió, sino que realizó un hermoso


Subiendo los estériles hasta la escombrera / ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE BARRUELO

grabado, en el libro titulado "La industria minera en la provincia de Palencia" fechado el 1 de agosto de 1887 y que se publicó un año más tarde. Oriol refiriéndose a nuestra protagonista escribió: "En los niveles inferiores de Mercedes y de La Unión, los trenes bajan cargados, y detrás marcha una locomotora pequeña, cuyo dibujo acompañamos (*), han sido construidos por la sociedad belga Marcielle y Couillet. Dicha locomotora se engarza luego en el tren de vacío y vuelve al pie del plano inclinado superior"10). En este mismo libro y a pie de página Oriol presentó una completa ficha técnica de la Couillet "Estas locomotoras pesan 3.000 kilog. vacías, y 3.800 con su carga de agua y carbón; tienen una fuerza de nueve caballos de vapor, y sus dimensiones máximas son 3,10 metros de largo, y 2,17 metros de altura. Tomando para la adherencia 1/7 del peso medio de la locomotora, y suponiendo que el esfuerzo de tracción en recta horizontal sea de 15 kilog. por tonelada para los vagones y 25 kilog. para la máquina, la de Barruelo puede subir, además de su propio peso, hasta 10 toneladas brutas por una rampa de 2 por 100, 8t. si la rampa es de 2,5 por 100, 7t. si es de 3 por 100. Su precio sobre vagón en Amberes fue de 9.000 pesetas".11 Los nuevos tranvías y el ahorro en costo de las nuevas lo-

comotoras supusieron grandes ventajas para las minas, que de inmediato vieron la necesidad de adquirir nuevas máquinas que ampliasen el servicio al resto de los tranvías. Uno de estos nuevos tranvías fue el que unió las bocaminas del grupo superior con la zona industrial. Partía de las minas Carlota y Antoniana siguiendo por la orilla derecha del Rubagón, atravesaba Barruelo y entraba en el recinto minero para descargar los vagones en los lavaderos, este recorrido se ha conocido siempre como vía Antoniana.12 Cuando hacia 1905 se inició la perforación del pozo maestro de Peñacorba, se construyó un nuevo

Las Couillet frente a las cocheras, 27 de marzo de 1972/

ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE BARRUELO

tranvía, que partiendo del brocal del pozo, por la margen izquierda del Rubagón (y saltando por un puente el arroyo de San Juan), llegaba hasta el primer plano automotor del tranvía a las minas altas por el que los carbones de Peñacorba llegaban a los lavaderos. Este nuevo tranvía se conoció en los planos con el nombre de tranvía a los Nuevos Pozos y se acabará sustituyendo. Más adelante, los carbones de Peñacorba, desde una tolva, se descargaron en el tranvía de la Antoniana, en funcionamiento con las locomotoras hasta su cierre. En 1910, agotadas muchas de las minas de montaña, la empresa decide acceder a las reservas situadas por debajo del nivel de las aguas, para ello inicia la perforación del pozo Calero, obra que finaliza en 1914. A 80 metros por debajo del brocal, el nuevo pozo se unía con la mina de montaña El Porvenir. Se habilita la galería general de esta mina para el transporte de todo el carbón del Valle de San Juan, que saldrá directamente a pocos metros de los lavaderos. El tranvía a las minas altas se hace innecesario y progresivamente se irá abandonando, no sucederá lo mismo con las couillet que seguirán desempeñando otras labores. Las maquinillas seguirán transportando el carbón, desde PATRIMONIO INDUSTRIAL | 61


Las Couillet poco antes de abandonar Barruelo, 26 de septiembre de 1974 /

ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE BARRUELO

otros pozos y bocaminas, al lavadero, y sacando los estériles del lavado apilándolos y formando grandes escombreras. Durante más de treinta años vieron como el rendimiento de las minas barruelanas descendía. La ausencia de nueva maquinaria convirtieron en obsoletas, unas minas que habían sido consideradas un modelo de eficacia. Tras finalizar la Guerra Civil la propiedad de las acciones revierte en el Estado y las minas pasan a ser controladas por RENFE, que prefiere asumir las pérdidas de la empresa minera, en vez de aportar capital para su modernización. Cuando en 1965, RENFE, que ya había electrificado sus principales líneas, no necesitó las briquetas de Barruelo, vende las acciones a la Sociedad Hullera Vasco Leonesa. Apoyándose en subvenciones del Estado, los nuevos propietarios, iniciaron la necesaria modernización, con importantes inversiones en maquinaria y una completa reestructuración de la plantilla. Aunque parecía que las nuevas medidas comenzaban a mostrar los resultados esperados, la 62 | LLÁMPARA

empresa, en 1968, abre un expediente de crisis y cierre, ante la Magistratura de Trabajo de Palencia. El Consejo de Ministros aprueba el cierre definitivo, para el 31 de diciembre de 1970, ante la sorpresa de trabajadores y autoridades municipales. Durante este periodo se produjo el desmantelamiento y cierre progresivo de las explotaciones. Aunque se consiguió una moratoria, en marzo de 1972, se selló el Calero, último pozo en activo de la zona. Se destruyó gran parte del patrimonio industrial de la cuenca, se desmanteló el antiguo lavadero Beer y la fábrica de briquetas Bouriez. El castillete del pozo vertical de Peñacorba, cortado en trozos, se vendió a peso; suerte parecida corrieron las maquinillas Couillet, que en 1968, aún trasladaban el carbón por la vía Antoniana, desde Peñacorba al nuevo lavadero. Cuando cesó la explotación del Grupo Superior, las locomotoras perdieron su función y se amontonaron al aire libre, descansando sobre las vías, enfrente de sus antiguas cocheras. Du-

rante más de cuatro años permanecieron a la intemperie, convertidas en testigos mudos del deterioro del cerco industrial. Con el paso del tiempo fueron trasladadas hasta una plazuela situada frente a las oficinas de minas, hasta que el 27 de noviembre de 1974 son cargadas en dos camiones y abandonan definitivamente Barruelo. Tres de ellas se encuentran ahora en Zaragoza y pertenecen a Industrias López S.L.; la cuarta se expone, restaurada, en Madrid, en el Museo Nacional del Ferrocarril. Las minas permanecieron cerradas durante ocho años, en los que los rumores de apertura eran habituales, hasta que en 1980 Hullas de Barruelo S.A. (HUBASA) compra las minas y reinicia la explotación. En junio de 1998 HUBASA se integra en Unión Minera del Norte S.A. (UMINSA), que vuelve a suspender la actividad en 2005. Desde finales del siglo XX hasta el presente el patrimonio industrial de Barruelo ha sufrido un continuado proceso de deterioro. Los pozos, los edificios comunales mineros, como cole-


gios o economato, o los notables ejemplos de viviendas obreras, denominadas cuarteles, han desaparecido o se encuentran en un estado lamentable. Situación parecida nos encontramos al recorrer los antiguos tranvías, en parte sepultados bajo modernas edificaciones, levantadas con el consentimiento de alcaldes que ignoraron el valor de estos restos. Kilómetros de estas vías desaparecieron cuando las explotaciones a cielo abierto modificaron la orografía del Valle de San Juan. Tan solo unos pequeños tramos se encuentran actualmente en condiciones de poder ser aprovechados y reutilizados para nuevas funciones, como el turismo. Hasta el momento nada ha frenado el deterioro del patrimonio industrial en Barruelo, quizá la solución sea despertar el interés de las administraciones públicas, convenciéndolas para que desarrollen proyectos encaminados a la conservación y valoración de este patrimonio. En la actualidad comarcas mineras, como Barruelo, en marcada crisis económica y social, no siempre cuentan con la ayuda externa necesaria. No todas las medidas para preservar este legado requieren una fuerte inversión; los trabajos de catalogación, que registran el patrimonio y describen su estado de conservación no suponen un gran esfuerzo económico. Una vez catalogados los edificios, estos se podrán acoger a las figuras de protección oficial que contempla la Ley del Patrimonio, evitando las amenazas más inminentes, su destrucción, venta o descontextualización. Desgraciadamente, en la mayoría de los casos, como los antiguos tranvías mineros de Barruelo, las soluciones llegan demasiado tarde ya que apenas existen restos físicos que proteger. Para salvar su memoria, solo nos queda un camino: acudir a las fuentes escritas, visuales u orales. Recuperando su historia podremos, en parte, sen-

tirnos como Becerro de Bengoa cuando, en 1881, visitó las minas de Barruelo y contemplando las pequeñas Couillet las describió "turbando el silencio de la soledad con su vivo silbido y su veloz rodar y lanzando al espacio en los cinco diversos pisos de la montaña, su nevado y expansivo penacho de vapor".13 ■

> NOTAS 1.- Para completar esta breve introducción existen varios textos sobre la historia de la minería en el Valle de Santullán. Destacar el estudio clásico de Mari Paz Cabello "Barruelo de Santullán. La crisis de un núcleo minero", 1983 o el más reciente "El pozo Calero" de Fernando Cuevas, Wifredo Román y Luís Llorente, 2003. La comunicación presentada en el IV Congreso Nacional de Historia Ferroviaria "Ferrocarril, carbón y paternalismo industrial en Barruelo de Santullán", 2006 Fernando Cuevas; nos amplía la relación entre las minas de Barruelo y el mundo ferroviario. 2.- Un alto porcentaje de las concesiones en el Valle de San Juan fueron registradas por la Compañía Collantes y Hermanos que las vendieron, en 1856, al Crédito Mobiliario Español, que seguirá adquiriendo el resto de concesiones de la zona. En 1859 compra a la familia de los Ríos dos minas y en 1866 otras tres, situadas en el Dos de Valle y pertenecientes a la antigua sociedad La Prosperidad. En 1877 la empresa controla toda la montaña, traslada la titularidad a Ferrocarriles del Norte y comienza la construcción de un tranvía que reducirá los costes de transporte interno, ya que hasta entonces el carbón se trasladaba a los lavaderos en carros de bueyes que circulaban por un camino de montaña.

“Hasta el momento nada ha frenado el deterioro del patrimonio industrial en Barruelo, quizá la solución sea despertar el interés de las administraciones públicas, convenciéndolas para que desarrollen proyectos encaminados a la conservación y valoración de este patrimonio.”

3.- Las fuentes de la época no coinciden en cifras y medidas en sus estudios sobre el tranvía. Un ejemplo lo tenemos en los costes que supuso la obra: según Becerro de Bengoa (1881) fueron 610.000 reales, según Román Oriol (1887) ascendieron a 152.500 pts. y según Horacio Betambol (1879) la construcción supuso un gasto de 125.000 ptas. a 27 pts. por metro. 4.- Estas medidas son las recogidas por Román Oriol (1888),sin embargo Becerro de Bengoa (1881) calcula el radio mínimo en las curvas en 25 metros. 5.- La longitud y anchura de las traviesas está tomado del trabajo de Román Oriol (1888), pero según Becerro de Bengoa (1881) estas serían 1,10x0,12x0,08. Ambos coinciden en que la distancia entre ejes era de 0,75 metros, mientras Horacio Betambol (1879) sitúa la distancia en 0,60 metros. 6.- Para Oriol y Vidal (1888) la carga de cada vagón era de una tonelada, mientras que para Becerro de Bengoa (1881) sería de 900 kg. y para Clemencín y Buitrago (1900) 800kg. 7.- Betambol y Ureta, Horacio (1879) "Una visita a las minas de Barruelo y Orbó". Revista Minera, 16 de noviembre de 1879, pág 338. 8.- Oriol y Vidal, Román (1879) "Las minas de Barruelo" Revista Minera, pág. 258. 9.- Becerro de Bengoa, Ricardo (1881) "Una escuela práctica de minería. Barruelo de Santullán". Imprenta Manuel Hernández, Madrid pág.53 10.- Oriol y Vidal, Román (1888) "La industria minera en la provincia de Palencia". Estable. Tip. De sucesores de Ribadeneyra, Madrid. Pág. 22. 11.- Oriol y Vidal, Román (1888) "La industria minera en la provincia de Palencia". Estable. Tip. De sucesores de Ribadeneyra, Madrid. Págs. 22-23. 12.- Este tranvía, según Becerro de Bengoa, estaría en funcionamiento ya en 1881 transportando los carbones desde las bocaminas Antoniana y Carlota hasta los lavaderos. Cuando estos yacimientos se agotan continúa funcionando con las maquinillas Couillet, esta vez transportando el carbón del pozo maestro de Peñacorba. Sería el último tranvía en uso de la cuenca hasta el sellado del pozo en 1969. 13.- Becerro de Bengoa, Ricardo (1881) "Una escuela práctica de minería. Barruelo de Santullán". Imprenta Manuel Hernández, Madrid pág.52

> REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS BECERRO DE BENGOA, Ricardo, "El almacén de luz artificial de Madrid. Visita del establecimiento minero de Barruelo en la provincia de Palencia", La Ilustración española y americana, año XXIV, núm. XLII, Madrid, 1880, pp. 290-293. BECERRO DE BENGOA, Ricardo, Una escuela práctica de minería. Barruelo

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Plano de los tranvías existentes en las minas de Barruelo en 1910 /

ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE BARRUELO

de Santullán, Imprenta de Manuel Hernández, Madrid, 1881. BETAMBOL Y URETA, Horacio, "Una visita a las minas de Barruelo y Orbó", Revista Minera, 16 de noviembre de 1879. CABELLO RODRÍGUEZ, María Paz, Barruelo de Santullán: La crisis de un núcleo minero, Universidad de Valladolid, Valladolid, 1983. CLEMENCÍN, P. M. y BUITRAGO, J. M., Adelantos de la siderurgia y transportes mineros en el norte de España,

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Imprenta de San Francisco de Sales, Madrid, 1900. CUEVAS RUIZ, Fernando, ROMÁN IBÁÑEZ, Wifredo y LLORENTE HERRERO, Luís, "El pozo Calero", Cultura y comunicación, Villalar de Campos, Valladolid, 2003. CUEVAS RUIZ, Fernando, "Ferrocarril, carbón y paternalismo industrial en Barruelo de Santullán", IV Congreso Nacional de historia ferroviaria, Málaga, 2006.

ORIOL, Rafael, "Nuevas instalaciones en las minas de Barruelo", Revista Minera, Metalúrgica y de Ingeniería, 1909. ORIOL Y VIDAL, Román, "Las minas de Barruelo", Revista Minera, 1879. ORIOL Y VIDAL, Román, La industria minera en la provincia de Palencia, Estable. Tp. de sucesores de Ribadeneyra, Madrid, 1888.


Recuperación de rótulo tradicional CARLOS DE MIGUEL GARCÍA. Diseñador gráfico

Rotulo tradicional en su ubicación real / CÉSAR MARTÍN

Antes de la invención del plotter de corte de vinilo de los rótulos actuales, existía una noble tradición de ”letristas” que realizaban su trabajo a mano con gran maestría y calidad compositiva, llegando a crear piezas de gran belleza como la de ”Casa Adriano” (Puerto de Béjar, Salamanca), que a continuación describo. Este arte del siglo XX conocido internacionalmente como «Lettering» vuelve a cobrar fuerza en esta nueva centuria. Diseñadores gráficos de todo el mundo están recuperando viejos rótulos pintados artesanalmente gracias a las nuevas tecnologías. El objetivo final es preservar un rico patrimonio gráfico injustamente olvidado y, en algunas ocasiones, diseñar alfabetos completos a partir de las letras recuperadas.

Proceso de recuperación Para comenzar el proceso de recuperación de una obra de estas características, necesitamos investigar y descubrir piezas interesantes en diferentes sitios. Tras realizar una buena fotografía bien iluminada y lo más plana posible, para recoger todos los detalles del rótulo, hemos de situar esa imagen en un programa de diseño vectorial, tipo FreeHand, Adobe Illustrator o Corel Draw para realizar el calco digital con precisión.

Colocamos la imagen en una capa de fondo para poder calcar digitalmente cada uno de los rasgos a través de curvas de Bézier. Cuanto más preciso sea este trazado, obtendremos un resultado más fiel con respecto a la obra original, y por tanto un

acercamiento mayor al trabajo del artista. Ajuste de color Es importante realizar un ajuste de color final para conservar las características esenciales del lettering. Para ello PATRIMONIO INDUSTRIAL | 65


Resultado Final / CARLOS DE MIGUEL

podemos utilizar cartas de colores normalizados tipo Pantone o RAL que permita ajustar el resultado final comparándolo con el color real en su ubicación. De esta manera recuperamos la obra total, los rasgos tipográficos, el diseño y la gama cromática original. Conclusiones Este apasionante proceso nos permite devolver la dignidad a piezas que evocan procesos industriales o artesanales hoy desaparecidos. También nos permite descubrir nuevos tipos de letra para ampliar nuestro repertorio gráfico. Al contemplar este tipo de arte, no sólo evocamos una época remota de nuestro pasado, sino que ayudamos a las nuevas generaciones a conocer y valorar una forma de vida interesante a través de un oficio a medio camino entre la técnica precisa y el arte más expresivo. ■ > REFERENCIAS Para conocer más sobre el arte del Lettering, os recomendamos algunas referencias.

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Redibujado Digital / CARLOS DE MIGUEL

“El Lettering vuelve a cobrar fuerza en este siglo. Diseñadores gráficos de todo el mundo están recuperando viejos rótulos pintados artesanalmente gracias a las nuevas tecnologías”.

Ricardo Rousselot, con 70 años a sus espaldas, es sin lugar a dudas el «letrista» más genuino de España, con piezas memorables como el logo de «Farias», y nos sigue ofreciendo su arte con mayúsculas e impartiendo talleres en Barcelona. Podéis ver más en la página que su empresa tiene en internet: http://www.grupoerre-rousselot.com/ Ramiro Espinoza. Actualmente vive en Amsterdam y trabaja en su propio estudio-fundición ReType, donde brinda asesoría tipográfica, diseña lettering y realiza la producción de fuentes tipográficas para fundiciones europeas. Master en diseño de tipos en la Real Academia de Artes de La Haya. Más info en: http://re-type.com/notaweblog/


Meatpacking District y el proyecto JUAN MARCOS RODRÍGUEZ DÍAZ. Estudiante de Arquitectura y participante en el Inventario del Patrimonio Industrial de Valladolid

Futura imagen del proyecto / DILLER SCOFIDIO

Meatpacking District: Patrimonio Industrial Chic MeaPa, el más reciente acrónimo para éste área del Medio Manhattan, es quizás uno de los ambientes más heterogéneos de New York. Un paseo por sus calles puede deparar diversas y pintorescas escenas urbanas, dispares entre sí, pero que conviven y comparten éste antiguo sector industrial de la ciudad. En una terraza al sol de mediodía, varias familias toman el "brunch". A escasos metros se filman escenas para una conocida firma de moda; al fondo varios operarios descargan las obras de arte adquiridas por una galería; trabajadores de la industria de la carne aguardan el camión de reparto sentados en el muelle de carga; nuevos yupies pueblan las calles en las que compran lujosos lofts con vistas a los villages; todo ello entre las firmas de moda más modernas como Stella McCartney o Comme des Garçons junto a los locales nocturnos de moda referentes en la noche newyorkina como Tenjune, Marquee o BhudaBar. Así es la imagen que Meatpacking Disctrict proyecta a la ciudad. New York siempre ha presumido de poseer un inconfundible ambiente cosmopolita, basado en la mezcla de estilos y culturas que pueblas sus calles. Esta mezcla es quizás mucho más tangible en MeaPa, se respira en cada esquina ese ambiente

"chic" que hasta la saciedad es vendido en series de éxito como Sex at the City o Los Soprano que han utilizado como escenario estas calles. Y este escenario no es otro que un pasado industrial de mataderos y almacenes que hoy en día se han convertido en codiciado espacio para viviendas, comercios y oficinas del más alto nivel. La arquitectura industrial es atractiva y se ha convertido en la moda imperante en ésta zona de la ciudad: las antiguas instalaciones industriales vuelven a ser útiles y rentables. A diferencia de otros barrios que sufrieron una transformación similar, MeaPa ha conseguido mantener aún muchos de los elementos característicos de su pasado industrial. El distrito de Soho por ejemplo, conservó sus antiguos edificios de fachadas en

hierro, pero los transformó en lujosos lofts, boutiques de moda y galerías de arte, eliminando rastro alguno de actividad industrial y creando por tanto un barrio muy homogéneo y sin apenas referencias a su pasado. A diferencia de su vecino, Meatpacking Point es una elegante mezcla arquitectónica de antiguos almacenes, bloques de viviendas sociales, pequeñas casas y viejas fábricas… en directa convivencia con nuevos edificios de vanguardia arquitectónica… Y todo ello con una mezcla de usos y actividades máxima: desde los empaquetadores de carne tradicionales a los dependientes de las más selectas tiendas de ropa. Y dominando éste interesante muestrario urbano existe aparentemente un solo elemento que le aporta cohesión: The High Line. PATRIMONIO INDUSTRIAL | 67


Estado actual de la High Line / JUAN MARCOS RODRÍGUEZ

La historia de The High Line The High Line es un viaducto elevado de ferrocarriles de mercancías construido entre 1929 y 1934 al oeste del centro de Manhattan en New York. Sus orígenes se encuentran en el tránsito de mercancías pesadas a lo largo de la Décima Avenida, que a principios del S.XX presentaba un paisaje completamente industrial. El primer trazado del ferrocarril discurría a nivel de calle: los continuos accidentes dieron lugar al sobrenombre de "Avenida de la Muerte". Para poner fin al problema en 1929 se autorizaron las obras de construcción de un ferrocarril elevado a lo largo de 13 millas a fin de evitar los pasos a nivel y mejorar el tráfico. El viaducto, fue insertado en la trama urbana, atravesando edificios y circulando sobre el nivel de la calle, perfilándose como el medio de transporte por excelencia para desarrollo industrial del 68 | LLÁMPARA

oeste de Manhattan: las mercancías podían ser cargadas y descargadas directamente en los edificios sin necesidad de entorpecer la vida diaria a nivel de calle. El trazado fue pensado atravesando el interior de las manzanas para resultar más accesible a las factorías y almacenes. Ya en la década de los años 50 la vía comenzó a perder movimiento y en los años 60 algunas secciones fueron eliminadas, cesándose definitivamente el tráfico de mercancías en los 80. El debate acerca de su demolición se mantuvo desde los mediados de los años 80, presionado desde el sector inmobiliario propietario de los terrenos adyacentes. Finalmente solo un tramo de 4 manzanas consiguió ser demolido en 1991. La infraestructura mantuvo su estructura y fisonomía intactas. El paso del tiempo convirtió su superficie en una especie de jardín salvaje entre los

edificios y fábricas abandonados. Un concurso fue lanzado en 2003 para rehabilitar la estructura y convertirla en una infraestructura útil para el distrito. En 2004 el proyecto de los arquitectos Diller Scofidio + de Renfro fue seleccionado para ser ejecutado. En abril de 2006 dieron comienzo los trabajos en la High Line, que continúan en la actualidad, dentro del marco de actuación global para recuperar el frente marítimo de New York. En el proceso de preservación de la High Line ha sido decisivo el esfuerzo asociativo de residentes, personajes célebres y amantes del patrimonio local, pero sobre todo de la asociación Friends of the High Line (FHL) que desde 1999 ha procurado la conservación y rehabilitación de la línea.

El proyecto de rehabilitación La High Line es un proyecto en curso para la creación de


espacio público a 10 metros del suelo recorriendo en toda su extensión la vía férrea abandonada. Este proyecto incluye la consolidación de áreas verdes, recuperación de edificios, conexión a la red de metro y a las principales vías de transporte de la ciudad. Inspirado en el carácter industrial de su entorno y en la peculiar belleza de su estado de abandono y su vegetación salvaje, el equipo de arquitectos ha tratado de conservar esa atmósfera (bajo el lema "Keep it") mediante la creación de nuevos y diferentes paisajes en su recorrido. El tratamiento vegetal y la composición de estos paisajes ha sido llevada a cabo por el paisajista Piet Oudolf. El proyecto trata de afianzar la idea de que la High Line es un elemento único y especial para la ciudad. El respeto de las preexistencias es máximo a la hora de trazar los recorridos peatonales así como

los espacios de estancia y recreo. Varios edificios también son incluidos en la propuesta además del espacio inferior del viaducto como espacios rotacionales y de uso público. Por último se potencia el uso de la High Line como conexión peatonal verde para el distrito, de modo que la accesibilidad a la misma se consigue a

"La arquitectura industrial es atractiva y se ha convertido en la moda imperante en ésta zona de la ciudad: las antiguas instalaciones industriales vuelven a ser útiles y rentables".

través de numerosos accesos de nueva creación: escaleras, rampas, ascensores… Un ejemplo de conservación del Patrimonio Industrial… Desde el punto de vista de la conservación del patrimonio el proyecto es igualmente singular. Preserva una infraestructura de gran valor dándole un uso y un mantenimiento compatibles con su fisonomía; evitando así crear un ente muerto, una reliquia del pasado. La High Line continuará siendo una vía de transporte y comunicación. Todos los edificios que fueron construidos en su recorrido mantienen la relación con la vía, ya que pasan a ser edificios públicos con acceso directo desde el paseo peatonal. La conservación de la estructura (dimensionada para el tráfico pesado) es adecuada para el desarrollo de muy distintas actividades en su superficie, construyendo así un PATRIMONIO INDUSTRIAL | 69


High Line en los años 30 / ARCHIVO DE LA F.H.L.

espacio vivo y activo para la ciudad, lo cual garantiza no solo la viabilidad del proyecto sino también el futuro de la High Line. … y de desarrollo local Ya desde mediados de los años 90 la zona ha ido sufriendo una paulatina transformación. Cuando los promotores inmobiliarios comenzaron a amenazar el tranquilo barrio, parte de su población trató de evitar un aburguesamiento del barrio como ocurría en otras zonas de la ciudad como el East Village. Afortunadamente doce manzanas del barrio fueron catalogadas como Distrito Histórico en 2003. Esta declaración consiguió frenar la especulación. A pesar de ello, de las aproximadamente 200 empresas relacionadas con el empaquetado y distribución de carne, subsisten en la actualidad tan solo 35. Gracias a la labor y perseverancia de las asociaciones locales, MeaPa no ha seguido el mismo camino de sus vecinos Soho y Tribeca. No obstante la proliferación de galerías de arte, boutiques, restaurantes y locales de copas es imparable. El barrio se encuentra en un profundo proceso de remodelación que la High Line no ha hecho sin duda más que consolidar. 70 | LLÁMPARA

A la vista está que Meatpacking District y Chelsea son barrios que funcionan: se trata de piezas de ciudad que funcionan; calles de sección tradicional, comercios en planta baja, edificaciones bajas, servicios, transporte, espacios verdes… Una gran calidad de vida a escasa distancia

de los grandes centros de trabajo y de negocios de la ciudad. Sin embargo es esta calidad de vida la que ha hecho que el precio medio de venta de la vivienda en el distrito se acercase ya en julio del 2007 a los 1,3 millones de dólares, precio similar al de Chelsea, pero ya superior al del vecino Greenwich Village. No obstante aún se encontraba por debajo del Soho donde éste se situaba en torno a los 2 millones. No obstante cabe destacar que el precio de la vivienda se mantiene al alza desde los años 90; y ya es el doble que en 2004. Las nuevas promociones residenciales se multiplican por doquier ofreciendo lujosos lofts con inigualables vistas al Hudson: viviendas aptas para todos aquellos que pretenden escapar de otras zonas de la ciudad en busca de un nuevo entorno, tranquilo y con buena calidad de vida. La restauración del área industrial de Meatpacking District arroja de momento resultados positivos para todo el mundo: un tejido urbano obsoleto que es recuperado para los ciudada-

Antigua Fábrica transformada en tienda de ropa / JUAN MARCOS RODRÍGUEZ


Nuevos apartamentos frente a viviendas sociales junto a la High Line / JUAN MARCOS RODRÍGUEZ

nos, inversiones rentables para la ciudad y los promotores, y sobre todo un Patrimonio Industrial rescatado del olvido, preservado y revalorizado. Mientras este Patrimonio Industrial siga siendo atractivo como icono del New York moderno no cesarán los nuevos inversores y residentes: seguiremos viendo más edificios bien restaurados, espacios públicos y dotaciones… Tras todas éstas buenas perspectivas el problema que se presenta a lo largo plazo es si el precio al alza del terreno podrá

contenerse lo suficiente como para mantener esa agradable heterogeneidad que disfruta la zona actualmente. Si lo que actualmente identifica a MeaPa y lo

hace especial respecto de otras vecindades es ese contraste… la pregunta que cabe hacerse es: ¿cuánto tiempo durará?. ■

Algunas webs relacionadas http://www.thehighline.org/ http://www.thehighline.org/design/prelim_design/index.htm http://www.thehighline.org/competition/ http://www.dillerscofidio.com http://www.youtube.com/user/friendsofthehighline.

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Contraste arquitectónico en MeaPa / JUAN MARCOS RODRÍGUEZ

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La Décima Avenida en Meatpacking District / JUAN MARCOS RODRÍGUEZ

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Actividades de Llámpara en 2007

Jornadas de Patrimonio Industrial “El impacto del ferrocarril en Valladolid” El día 2 de mayo de 2007, en el Salón de Actos de Caja España en la Plaza de España de Valladolid, tuvo lugar la presentación oficial de nuestra Asociación. Con esta Jornada conseguimos presentar en sociedad nuestra entidad, pero para ello buscamos un tema de interés social, relacionado con el Patrimonio Industrial vallisoletano, tal y como resultaba el impacto del ferrocarril, en todas sus vertientes, en nuestra ciudad. Durante estas jornadas, moderadas por Pablo Sánchez, Presidente de la Asociación, se realizó una breve presentación de la misma que precedió a las ponencias de Pedro Carasa Soto (Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid), titulada "El impacto social, histórico y patrimonial del ferrocarril en Valladolid"; Luis Santos Ganges (Geógrafo. Doctor en Urbanismo y ordenación del territorio, ETS Arquitectura, Universidad de Valladolid), titulada "El impacto urbanístico del ferrocarril en Valladolid"; y José Luis Lalana (Geógrafo y miembro del Instituto Universitario de Urbanística), titulada "El patrimonio industrial del ferrocarril vallisoletano: el caso del depósito de locomotoras".

Viaje a Barcelona El pasado mes de marzo todos los miembros de la Junta Directiva de la Asociación Llámpara viajamos a Barcelona con el objetivo de conocer algunos recursos de valorización del Patrimonio Industrial de Cataluña. Tras la visita a las Minas de Cercs y la Colonia Vidal (ambas en la provincia de Barcelona), una reunión con Joan Muñoz, Director de exposiciones del Museo de la Ciencia y Técnica de Cataluña, nos permitió profundizar en el sistema de gestión de recursos patrimoniales relacionados con la industria en Cataluña. Destacar también la visita al barcelonés barrio del Poble Nou con nuestro "guía" Andreu, a quien desde esta revista agradecemos toda su colaboración y hospitalidad.

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Viaje a Medina de Rioseco y Urueña El 10 de Noviembre de 2007 organizamos un viaje para conocer y acercarnos un poco a un Patrimonio Industrial muy destacado en la provincia de Valladolid: el ramal de Campos del Canal de Castilla y el Centro e-LEA de la Villa del libro de Urueña, en donde prestamos especial atención a la imprenta. Durante la mañana tuvimos la posibilidad de realizar un viaje en barco hasta la séptima esclusa del Canal, realizando el cambio de nivel en la esclusa de Tamariz de Campos, para posteriormente visitar la Fábrica de harinas de San Antonio en Medina de Rioseco, antigua harinera del siglo XIX que conserva intacta toda la maquinaria para la molturación y limpieza del trigo que se movía con el agua del canal. Por la tarde, visitamos el Centro e-Lea de la Villa del Libro. El área museística cuenta con una ETP (Exposición Temática Permanente) en la que encontramos un moderno y virtual palimpsesto ("Entre líneas. Una historia del libro") que nos permitió ver la evolución de la composición de las publicaciones, así como los artilugios y maquinarias empleadas en el proceso de creación de libros.

Puesta en marcha de la Web y el Blog de Llámpara En este año se ha creado la página web de la Asociación (www.llampara.org), medio imprescindible de comunicación y contacto para quien esté interesado en conocernos y saber más acerca de las actividades que estamos desarrollando. Asimismo, y como herramienta de opinión más ágil, hemos puesto en marcha un blog (http://llamparas.blogspot.com) al que te invitamos a participar de manera activa.

Relaciones con otras entidades Llámpara ha colaborado con diferentes entidades durante el año 2007: - Escuela de Magisterio de la Universidad de Valladolid, a través de la asignatura "Didáctica del Patrimonio", impartida por Olaia Fontal. - Universidad de Murcia, en su trabajo de Inventario del Patrimonio Industrial murciano, con María Griñán, Mª Dolores Palazón y Mónica López. - Superficie Geomática, entidad dedicada a la Fotogrametría en Oporto (Portugal), con Hugo Pires. - INCUNA, con la presentación de la comunicación "Wolfram en El Cabaco" en el IX Jornadas Internacionales de Patrimonio Industrial en Gijón (Asturias) el pasado mes de Octubre. - I.E.S. Pio del Río Hortega de Portillo (Valladolid), con el apoyo a un trabajo acerca de la Fábrica de Harinas San Antonio de Medina de Rioseco para el concurso "Los nueve Secretos" de la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León. - I.E.S. La Merced (Valladolid), ofreciendo información acerca de la Fábrica de Azúcar de Santa Victoria en Valladolid para elaborar materiales didácticos.

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Proyecto HUELLA INDUSTRIAL. Inventario del Patrimonio Industrial de la comarca de las Sierras de Béjar y Francia

Desde el pasado mes de junio de 2007, y con final previsto en mayo de 2008, nos encontramos desarrollando el Proyecto "Huella Industrial. Patrimonio Industrial en las Comarcas de Sierra de Béjar y Francia", financiado en su mayor parte por el Grupo de Acción Local ASAM (Agrupación Salmantina de Agricultura de Montaña), con fondos Leader+ de la Unión Europea, y por Bancaja. El objetivo esencial del proyecto es preservar y fomentar la memoria, conservación y puesta en valor del Patrimonio Industrial de la comarca de Sierras de Béjar y Francia, promoviendo así la creación de nuevas alternativas de desarrollo en la zona objeto del proyecto. En el marco del proyecto llevamos a cabo la recogida y análisis de datos de las diferentes fuentes detectadas para inventariar el Patrimonio Industrial de la zona. Posteriormente, se desarrolla el análisis de la información con un doble objeto: identificar la información más relevante y definir los aspectos (históricos, socio-culturales, antropológicos y arquitectónicos) para la elaboración del inventario final. Asimismo llevamos a cabo el levantamiento digital junto con la Universidad de Valladolid de tres edificios, facilitando en ellos la propuesta de nuevos usos: la Tenería de Tomás Harguindey en Puerto de Béjar, la Fábrica de Luz "Eléctrica Candelariense" de Candelario, y la Almazara de San Esteban de la Sierra. Todo ello acompañado de una acción transversal de comunicación que incluye el diseño de una imagen corporativa, aparición en medios de comunicación y seminarios intermedios de difusión, blog y apartado en web, donde podéis seguir la evolución de las acciones. http://www.llampara.org/Huella%20industrial.html http://huellaindustrial.blogspot.com

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Proyecto IPIVa. Inventario del Patrimonio Industrial de la Provincia de Valladolid

El "Inventario del Patrimonio Industrial de la Provincia de Valladolid" es un proyecto diseño por Llámpara, que está siendo desarrollado por un grupo de investigación de la Universidad de Valladolid, formado por el Laboratorio de Fotogrametría Arquitectónica; el grupo MobiVap (Modelización Biomecánica y Visualización Avanzada del Patrimonio), miembros del Departamento de Urbanismo y Representación de la Escuela de Arquitectura de Valladolid, en el que participamos de manera activa en la coordinación de las acciones técnicas y la ejecución de múltiples tareas en el trabajo de campo. Este proyecto, que surge a raíz de un concurso público de la Dirección General de Patrimonio de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, pretende indagar en el mayor conocimiento del Patrimonio Industrial de la región. Conocer este patrimonio es el paso previo para su protección. Cada uno de los elementos del Patrimonio Industrial es un testimonio de la Historia de nuestra provincia, es un documento que da sentido a los procesos que han conformado nuestro presente. Para la protección de las instalaciones industriales, caso de maquinaria, infraestructuras urbanas y territoriales asociadas a la misma (vías férreas, canales), elementos inmuebles, (como edificaciones industriales, almacenes, naves, etc.), es esencial la elaboración de un inventario detallado, un análisis de su estrecha relación con el territorio, todo ello con el objetivo de elaborar propuestas de actuaciones fundadas en la realidad. El inventario atiende a varios aspectos: una documentación en la que se describa de forma exhaustiva el bien, documentación que se realizará utilizando las Tecnologías de la Información y la Comunicación; el estado de conservación de elemento; la valoración del bien en relación a los demás elementos conservados y al proceso que documenta. Más información en: http://www.llampara.org/IPIV.html

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Interiores. Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña (Tarrasa) / CÉSAR MARTÍN

galería CÉSAR MARTÍN


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Estructuras. Vallejo de Orbó (Palencia) / CÉSAR MARTÍN


Sombras. Vallejo de Orbó (Palencia) / CÉSAR MARTÍN

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Proceso de destrucción de un molino I y II (Sierra de Béjar, Salamanca) / CÉSAR MARTÍN


Luz. Fábrica de harinas San Antonio (Medina de Rioseco) / CÉSAR MARTÍN

Sombra. Fábrica de harinas San Antonio (Medina de Rioseco) / CÉSAR MARTÍN 84 | LLÁMPARA


galería

ALICIA SAINZ JUAN MARCOS RODRÍGUEZ

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Harinera “Las Luisas” en Corcos (Valladolid)/ ALICIA SAINZ

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Azucarera Santa Victoria en Valladolid/ JUAN MARCOS RODRÍGUEZ

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Asociación Llámpara. Patrimonio Industrial C/ Juan de Juni, 10 - 7ºT 47006 Valladolid - España www.llampara.org info@llampara.org

Revista Llampara 1  

Revista de Patrimonio Industrial de la Asociacion Llampara de Valladolid (Spain)

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