Issuu on Google+

Camino y entorno por José Manuel Calderón

P

or suerte hay ciertos caminos en la vida cuya dirección puede ser elegida por el propio ser humano. Es cierto que otros muchos -así está montada esta sociedad- te vienen impuestos y casi es imposible hacer un reverso e intentar cambiar la dirección antes de caer en la trampa y estar atrapado de por vida.

ceso de selección. Una buena forma de detección te llega en los momentos delicados. Ahí conoces realmente a los verdaderos amigos y empiezas a descubrir a los que se quedan en la categoría de conocidos. La madurez te abre los ojos y te cambia la perspectiva de futuro. La humildad te ayudará a ser mejor jugador.

Acercándonos al mundo del deporte de elite, donde los intereses deportivos van de la mano de los económicos, son muchas las telas de araña que un jugador puede encontrar a lo largo de su carrera dentro y fuera de las canchas. Es muy difícil trazar una línea divisoria al entorno que nos rodea; saber diferenciar entre los verdaderos amigos y otros que quieren serlo por el mero hecho de estar en la cresta de la ola o tener una situación económica desahogada. Estas situaciones –que forman parte de los peligros de esta profesión- se repiten casi a diario cuando eres joven y las circunstancias deportivas te hacen ser protagonista de titulares de prensa. Sin duda, soy de los que piensa que el cariño de los aficionados debe ser bien recibido y, por supuesto, recíproco. Sin ellos sería imposible captar el dinero económico que permite a los clubes mantener plantillas equilibradas y competitivas. Pero también son muchos los que te engordan el ego con el único fin de acercarse a ti con vistas a hacer negocios con ese dinero que tanto te ha costado conseguir. Ahí es donde un joven debe saber elegir el camino correcto y el entorno apropiado. El camino adecuado es aquel que te obliga a trabajar a diario, sin descanso. El puesto debes ganarlo en la cancha, sin darte tregua alguna en entrenamientos ni partidos. Es importante para ello mantener los pies en el suelo cuando las cosas van de cara, sin dejarte llevar por ese ambiente de euforia que se monta a tu alrededor en forma de llamadas telefónicas con un torrente de piropos o mensajes que te colocan a la misma altura de los mitos del deporte. Las lesiones pueden apartarte del camino; ésta no es una opción que elijas, sin duda. Yo recuerdo aquella que me impidió colgarme una medalla de oro en Lisboa. Yo no soy un “junior de oro”, pero creo que el trabajo me ha recompensado con otros momentos importantes con la absoluta. La elección del entorno merece una atención especial. La familia te debe dar las pautas que debes seguir en ese proARTÍCULO 2

DEL

FORO

DE

OPINIÓN

DEL

BALONCESTO ESPAÑLOL (22/09/2004)


caminoyentornofab