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S. Yolanda Tarango, CCVI
02 FUNDACIÓN DEL VERBO ENCARNADO
Bridget Flood



Un símbolo sagrado de fe y sanación ha encontrado un nuevo hogar. La Cruz Celta, que alguna vez estuvo en el CHRISTUS Santa Rosa-Medical Center, ha sido reverentemente instalada en el Edificio Dubuis en The Village at Incarnate Word.
Durante décadas, la cruz fue un recordatorio visible del ministerio de sanación y compasión llevado a cabo en el Medical Center. Ahora, su presencia en The Village extiende ese legado. Colocada en el Edificio Dubuis, la cruz no solo evoca las oraciones y vidas que una vez fueron tocadas en el Medical Center, sino que también conecta con la misión perdurable de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado. Es especialmente significativo que ahora se erija cerca del lugar de descanso de muchas Hermanas que dedicaron sus vidas a llevar adelante la misión.
Hoy, la Cruz Celta sirve como un puente visible entre el pasado y el presente, honrando el legado de las Hermanas mientras se mantiene como un recordatorio de fe, sanación y esperanza para todos los que la ven.
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COLEGIOS CCVI MÉXICO
Magdalena Minjárez Férez
Yurani Treviño Villarreal
María José Momox Cano
María Elena Castillo García
Beatriz Adriana Delgado Revuelta
Yessika Lizbeth De León Flores
María de Lourdes Fuentes Rojas Vértiz
Diana Domínguez Gracia
05 CAPÍTULO 2026

Somos una Congregación apostólica, internacional e intercultural fundada por el Obispo Claudio María Dubuis en 1869. El misterio de la Encarnación es el fundamento de nuestras vidas y el corazón de nuestros ministerios. Dedicadas a nuestra misión de: “hacer real y tangible el amor salvífico y sanador de Jesús, Verbo Encarnado, promoviendo la dignidad humana”. Servimos al pueblo de Dios, especialmente a aquellos que son económicamente pobres y vulnerables, a través de la atención médica, la educación, los servicios pastorales y sociales. En cada ministerio, utilizamos nuestra energía, experiencia y recursos para responder a las necesidades urgentes y cambiantes de la sociedad y nos esforzamos por promover la dignidad humana, la paz, la justicia y la integridad de la creación. Actualmente estamos en Chile, Colombia, México, Perú y Estados Unidos.
Líder Congregacional
S. Yolanda Tarango, CCVI
Consejeras Generales
S. Margaret Bonnot, CCVI
S. Emilia Gracia, CCVI
S. Leticia de Jesus Rodriguez, CCVI
S. Cecilia Zavala, CCVI
CONTÁCTENOS: communications@amormeus.org
DONAR A CCVI: www.amormeus.org/en/donate
La Revista AMOR MEUS ayuda a la familia CCVI proporcionando a los lectores una visión e información sobre los planes de la Congregación y cómo las Hermanas continúan viviendo la misión. La revista se publica cuatro veces al año; dos veces impresa y las cuatro veces enviadas electrónicamente.

El emblema de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado es la corona de espinas, el corazón traspasado, la cruz y los clavos (en la parte superior del corazón) que son símbolos asociados con la crucifixión de Jesucristo, el Verbo Encarnado. El nombre Jesús, salvador de los hombres que se muestra en las tres letras, IHS, simboliza la presencia de Jesús en los corazones de aquellos que son llamados a ser su presencia tangible para otros en el mundo. AMOR MEUS, el nombre de nuestra revista significa Amor Mío en latín, y representa el amor de Dios por nosotros y el nuestro por Dios.


Al compartir esta nueva edición de la REVISTA AMOR MEUS, es para mí una gran alegría darles la bienvenida a las historias de esperanza, transformación y fe que definen la misión de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado. En estas páginas celebramos el impacto perdurable de nuestros ministerios, tanto cercanos como lejanos, y las formas en que el Verbo Encarnado continúa habitando entre nosotros.
Esta edición destaca nuestro ministerio educativo en México, donde por más de un siglo ocho escuelas CCVI han acompañado la formación de generaciones de estudiantes. Desde los históricos salones del Centro Educativo Santa Catarina y el Colegio Mexicano en Nuevo León, hasta las dinámicas aulas del Instituto Miguel Ángel CDMX, nuestras escuelas han cultivado mentes, formado corazones e inspirado a las y los jóvenes a servir a sus comunidades. En Chihuahua, Puebla, Veracruz, San Luis Potosí y Jalisco, estas instituciones continúan llevando adelante el legado de una educación arraigada en la fe, preparando a las y los estudiantes para vivir con propósito, compasión y liderazgo.
También celebramos la labor de Incarnate Word Foundation en St. Louis, Missouri. Desde su fundación en 1997, Incarnate Word Foundation ha continuado la misión sanadora de las Hermanas a través de una filantropía profundamente arraigada en la comunidad. Desde el apoyo a iniciativas de vivienda y programas de empleo juvenil, hasta el impulso de la equidad racial y la justicia alimentaria, la fundación camina junto a líderes comunitarios para llevar esperanza y transformación a quienes más lo necesitan. Iniciativas como St. Joseph Housing Initiative ejemplifican esta misión, transformando casas en hogares, sueños en realidades y vecindarios en comunidades prósperas.
Más cerca de casa, honramos una significativa adición: una Cruz Celta, ahora instalada en el Edificio Dubuis de The Village at Incarnate Word. Antes un símbolo visible de sanación en el CHRISTUS Santa Rosa–Medical Center, la cruz se erige hoy como un puente entre el pasado y el presente. Colocada cerca del lugar de descanso de muchas Hermanas, es un recordatorio sagrado de la fe, la compasión y la misión perdurable del Verbo Encarnado.
En conjunto, estas historias —la educación de mentes jóvenes en México, la transformación de comunidades en St. Louis y el homenaje al legado del CHRISTUS Santa Rosa–Medical Center— reflejan el carisma permanente de las Hermanas: acompañar, servir y llevar el amor del Verbo Encarnado a acciones concretas que transforman vidas.
Que esta edición les inspire esperanza, gratitud y un renovado sentido de propósito. Gracias por caminar con nosotras mientras continuamos nutriendo la vida, el aprendizaje y la fe, un estudiante, una familia y una comunidad a la vez.
¡Alabado sea el Verbo Encarnado!
S. Yolanda Tarango, CCVI Líder Congregacional
Por: Bridget Flood

La Fundación del Verbo Encarnado (IWF, Incarnate Word Foundation) nació en 1997 a raíz de un profundo momento de transición y visión. Cuando las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado vendieron el Hospital Incarnate Word, en St. Louis, Missouri, decidieron reinvertir los ingresos en una fundación que continuara su misión sanadora, no a través de hospitales, sino mediante la filantropía arraigada en la comunidad. Guiada por el carisma de las Hermanas, IWF se creó para hacer realidad el amor de Jesucristo, el Verbo Encarnado, en las vidas de los más vulnerables, especialmente de la región de St. Louis.
Desde sus inicios, IWF ha sido más que una simple entidad que concede subvenciones. Es una compañera espiritual y estratégica de los líderes fundadores, de las organizaciones sin fines de lucro e iniciativas religiosas. Aunque financia una amplia gama de áreas — vivienda, educación, justicia alimentaria, apoyo a los inmigrantes, empleo juvenil y equidad racial—, también desempeña un papel catalizador en el diseño de soluciones innovadoras para enfrentar retos sociales complejos; ya sea reuniendo a aliados poco usuales, poniendo a prueba nuevos modelos o amplificando las voces de la comunidad, IWF es conocida por su capacidad de escuchar atentamente y responder de forma creativa. Una característica distintiva
del enfoque de IWF es su compromiso con la filantropía basada en la confianza. En lugar de imponer métricas rígidas o agendas autoritarias, la Fundación construye relaciones basadas en el respeto mutuo, la misión compartida y el discernimiento espiritual.
A menudo apoya a organizaciones que son ignoradas por los financiadores tradicionales —las dirigidas por mujeres, personas de color o comunidades religiosas— reconociendo que la transformación suele comenzar en los márgenes.



Este espíritu de innovación y acompañamiento llevó a IWF a ayudar a poner en marcha la Iniciativa de Vivienda St. Joseph (SJHI) en 2017, en colaboración con el arzobispo Robert J. Carlson y otros líderes católicos. Lo que comenzó como una idea audaz para aumentar la propiedad de viviendas en el sur de St. Louis se ha convertido en una próspera organización sin fines de lucro que asume los valores encarnacionales que están en el corazón de ambas organizaciones.

Fundada en 2018, la SJHI surgió de la visión de estabilizar los barrios y empoderar a las familias a través de la propiedad de viviendas asequibles. Centrándose en el sur de St. Louis, en particular en el barrio de Dutchtown, SJHI identifica propiedades vacías o en mal estado y lleva a cabo renovaciones a gran escala, convirtiendo casas deterioradas en hermosas viviendas listas para ser habitadas. Estas viviendas se venden luego a compradores de primera vez, a menudo familias de clase trabajadora, inmigrantes y padres solteros, a precios asequibles.
Sin embargo, la misión de SJHI va mucho más allá de los ladrillos y el cemento. Su Programa de Preparación para la Compra de Viviendas es la piedra angular de su enfoque holístico. Esta serie de cuatro partes educa a los participantes en materia de elaboración de presupuestos, reparación de crédito, preparación para hipotecar la vivienda y mantenimiento de la misma. El objetivo es dotar a las familias no solo de los medios para comprar una vivienda, sino también para prosperar, creando patrimonio, estabilidad y un legado para las generaciones futuras.
Una de las historias más conmovedoras de SJHI es la de María, una madre soltera
con dos hijos que había pasado años alquilando en el sur de St. Louis. Su apartamento era pequeño, el propietario no le importaba su condición y el alquiler aumentaba constantemente. María trabajaba de tiempo completo como asistente médica y soñaba con tener una casa propia donde sus hijos pudieran tener espacio para crecer y prosperar. Pero con unos ahorros limitados y sin antecedentes de haber sido propietaria de una viviendas, el camino parecía inalcanzable.
A través de un amigo de su parroquia, María se enteró del programa de Preparación para la Compra de Viviendas de SJHI. Asistió a las cuatro sesiones, donde aprendió a mejorar su calificación

crediticia, a presupuestar una hipoteca y a comprender las responsabilidades que conlleva ser propietaria de una vivienda. Con la orientación del personal de SJHI y de un prestamista local, reunió los requisitos para obtener un préstamo

La transformación fue profunda. El día de la inauguración de su casa, María se paró en el porche delantero con lágrimas en los ojos mientras los voluntarios le entregaban una estatua de San José y un cartel de bienvenida hecho a mano. Sus hijos corrieron por la casa, eligiendo sus recámaras y maravillándose con el patio trasero. «Esto es nuestro», dijo María en voz baja. «Por fin tenemos un hogar».
La historia de María es una de las docenas que SJHI ha ayudado a escribir: historias de dignidad recuperada, ciclos generacionales rotos y barrios renovados. Cada casa es una semilla de estabilidad, y cada comprador se convierte en parte de una comunidad de apoyo en crecimiento.
La Fundación del Verbo Encarnado sigue acompañando a SJHI, ofreciendo no solo financiamiento, sino también acompañamiento espiritual. Su compromiso compartido con la doctrina social católica garantiza que esta labor no sea transaccional, sino transformadora. Las subvenciones de IWF se caracterizan por la confianza, por forjar vínculos y la preferencia por el liderazgo fundacional.. Sus inversiones
abarcan una amplia gama de áreas, desde la justicia alimentaria y el empleo juvenil hasta el apoyo a los inmigrantes y la vivienda equitativa. Sus miembros son conocidos no solo por su apoyo financiero, sino también por su papel como convocantes, conferencistas y compañeros espirituales de las organizaciones a las que financian.
La asociación entre SJHI y IWF es un modelo de fe en acción. Juntas, estas organizaciones viven una teología del acompañamiento. Caminan junto a las familias, no como salvadores, sino como aliados, honrando la resiliencia, los sueños y el valor sagrado de cada persona. Su trabajo es un testimonio de lo que es posible cuando convergen la filantropía, la fe y el desarrollo comunitario.
En una ciudad marcada por las disparidades raciales y económicas, SJHI e IWF están sembrando semillas de esperanza, un hogar, una familia y un barrio a la vez.

En el corazón de esta labor se encuentra una profunda verdad espiritual: que Dios se hizo carne y habita entre nosotros, no en palacios ni en el poder, sino en la vulnerabilidad, la comunidad y el amor. Las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado han vivido durante mucho tiempo esta espiritualidad encarnacional, respondiendo al sufrimiento con presencia, sanación y justicia. Su carisma nos llama a reconocer lo sagrado en lo cotidiano, a hacer realidad el amor del Verbo Encarnado en la vida de los más necesitados.
La Iniciativa de Vivienda San José y la Fundación del Verbo Encarnado son expresiones vivas de esta teología. Cada casa renovada, cada subvención concedida, cada oración que se hace por una casa, es una manifestación de la presencia sanadora de Dios. No se trata solo de actos de caridad, sino de actos de encarnación. Aportan estabilidad donde antes había caos, dignidad donde antes había desesperación y comunidad donde antes había aislamiento.
Acompañar a una familia como la de María es participar en el misterio de la Encarnación, afirmar que Dios está con nosotros en nuestro anhelo, nuestro trabajo y nuestra esperanza. Es creer que una terraza puede ser tierra santa, que el cierre de una hipoteca puede ser un sacramento de posibilidad y que la renovación del barrio es una forma de resurrección.

De esta manera, el trabajo de SJHI e IWF no solo es estratégico, sino sagrado. Nos invita a ver la vivienda no solo como un refugio, sino como un recipiente de gracia; y nos recuerda que la Palabra sigue habitando entre nosotros, especialmente en los lugares que nos atrevemos a amar con más ternura.

Durante más de un siglo, las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado han cultivado una vibrante misión educativa en todo México. En esta edición, nos enorgullece destacar el legado perdurable, el liderazgo comprometido y el impacto transformador de nuestras ocho escuelas CCVI en México, cada una entretejida de manera única en el tejido de su comunidad.
Desde los históricos salones del Centro
Educativo Santa Catarina y el Colegio Mexicano, ambos fundados en 1887 en Nuevo León, hasta los dinámicos pasillos del Instituto Miguel Ángel CDMX, que atiende a más de 1,400 estudiantes en el corazón de la Ciudad de México, nuestras escuelas continúan encarnando la misión de la formación integral y el servicio a los demás.
En Chihuahua, el Instituto América, establecido en 1902, se erige como uno de nuestros ministerios educativos más grandes, guiando a más de 1,300 estudiantes con el apoyo de un equipo comprometido de 158 colaboradores. Mientras tanto, en Puebla, el Colegio Central, fundado en 1924, permanece como un faro de la educación del Verbo Encarnado para cientos de jóvenes estudiantes.

Nuestra misión se extiende por todo México: a Veracruz, a través del Colegio Miguel de Cervantes Saavedra; a San Luis Potosí, mediante el Instituto Hispano Inglés; y a Jalisco, por medio del Instituto Miguel Ángel de Occidente. Cada institución, ya sea que atienda a 300 estudiantes o a más de 1,000, comparte el mismo llamado fundamental: educar con compasión, integridad y un compromiso con el servicio.

En conjunto, estas ocho escuelas atienden a más de 6,000 estudiantes y emplean a más de 1,000 colaboradores comprometidos, todos trabajando para dar continuidad a la tradición del Verbo Encarnado de formar mentes, moldear corazones e inspirar vidas de servicio. Acompáñenos en esta serie de artículos mientras celebramos sus historias, a su gente y la misión que continúa floreciendo a través de ellas.



Por: Magdalena Minjárez Férez

La historia del Instituto América es un testimonio de resiliencia y compromiso educativo que se extiende por más de un siglo. Originalmente fundado como Colegio Guadalupe, nace a principios del siglo XX, en una casa particular en la ciudad de Chihuahua.
Un centro que ha sobrevivido a crisis políticas y sociales de México gracias al apoyo incondicional de las familias de la región y la fe de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado, y cuyo diferenciador clave es la suma de asignaturas propias de un colegio católico, impulsando desde su fundación en 1902 los valores CCVI: honestidad, sencillez, responsabilidad, servicio, solidaridad, misericordia, respeto y justicia.
La obra de la Congregación se consolidó y, adoptando su nombre actual, el Instituto América se erigió en un majestuoso edificio frente al icónico Parque Lerdo, convirtiéndose en un prestigioso colegio exclusivo para niñas. En esas aulas se formaron cientos de mujeres –ahora bisabuelas, abuelas y líderes en sus comunidades– que han destacado en todos los ámbitos de la sociedad chihuahuense.
Conocido familiarmente como “el América”, el plantel evolucionó. Con el tiempo se volvió mixto, aumentando su matrícula y llevando al colegio a un nuevo nivel. El crecimiento urbano y el tráfico vehicular dictaron un nuevo cambio. El Instituto se trasladó a su domicilio actual, una zona de prometedor desarrollo, impulsando con ello una renovada visión educativa.
La trayectoria del IA se ha caracterizado por el constante respaldo oficial de las instituciones gubernamentales y sus programas vigentes, y su evolución académica ha sido constante. Se transformó en un colegio bilingüe y, con la adopción de tecnología de vanguardia y programas educativos, se sitúa a la altura de los mejores colegios del país.
Actualmente, el Instituto América goza de un amplio reconocimiento por su alto nivel académico y su competitividad. Sus alumnos destacan en eventos cívicos con sus escoltas y sobresalen en disciplinas deportivas como fútbol, básquetbol, tochito y voleibol. También brillan en concursos académicos, certámenes de canto y pintura, y en exitosas puestas en escena en los grandes teatros de la ciudad.

El IA promueve activamente la unión familiar mediante convivencias que celebran tradiciones nacionales, fiestas religiosas y eventos sociales, creando un ambiente festivo y cohesivo para su comunidad.
Fiel al sistema de colegios CCVI, la institución cimenta la práctica de los valores congregacionales entre alumnos, maestros, personal y padres de familia, impulsando el apoyo a grupos vulnerables de Chihuahua. Esto se materializa a través de la participación social en casas hogar, asilos, comunidades indígenas y las misiones evangélicas, en las que los jóvenes de Secundaria y Bachillerato, de la mano del departamento Pastoral, dan asistencia en comunidades rurales.
Con 123 años de trayectoria y la promesa de seguir dejando huella en las próximas generaciones de niños y jóvenes, el Instituto América es un pilar educativo y de formación en valores, fundamental para la sociedad chihuahuense.

Por: Yurani Treviño Villarreal
Hablar del Colegio Mexicano es abrir un capítulo vivo de la historia de Monterrey, una historia que se remonta a 1886, cuando las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado, movidas por el Evangelio y el amor al prójimo, fundaron una escuela con un sueño claro: educar con fe, excelencia académica y profundo sentido humano. Lo que inició como una sencilla obra de servicio se transformó, con el paso del tiempo, en un referente educativo para generaciones enteras de familias regiomontanas.
A inicios del siglo XX, el colegio se consolidó como una institución líder para la formación de niñas y jóvenes, integrando valores cristianos, responsabilidad social y liderazgo. En 1934, obtuvo el Reconocimiento Oficial por parte de la Secretaría de Educación Pública, lo que fortaleció su crecimiento y su presencia en la comunidad. Décadas después, su compromiso lo llevó a evolucionar junto
con las necesidades de la sociedad, abriendo nuevos espacios, programas formativos y niveles académicos

El gran paso hacia el futuro llegó en 1994, cuando el Colegio Mexicano inició la


coeducación, abrazando la formación de niñas y niños bajo un mismo llamado: construir una comunidad más fraterna, justa y preparada. El nuevo campus, inaugurado en los años siguientes, fue diseñado para vivir la educación de manera integral: aulas modernas, laboratorios, capilla, estudios de arte, canchas, espacios de formación espiritual y convivencia.

Con el tiempo, el Colegio se distinguió no solo por su nivel académico, sino por su visión de persona. Aquí, aprender nunca se ha limitado a libros y exámenes; también significa desarrollar el carácter, descubrir talentos, servir a los demás y reconocer a Cristo en el otro. Programas de arte, deportes, extraescolares, idiomas, tecnología, ciencias y formación
religiosa han hecho del Colegio Mexicano una comunidad viva donde cada estudiante puede crecer con libertad y responsabilidad.

Hoy, con 138 años de historia, el Colegio Mexicano no es sólo un edificio ni un nombre. Es un legado tejido por generaciones de hermanas, maestros, familias y alumnos que han llevado consigo los valores aprendidos dentro de estas paredes: fe, perseverancia, compasión, esfuerzo, gratitud y amor. Muchos de ellos son hoy líderes en distintos ámbitos, ciudadanos comprometidos y, sobre todo, personas con alma.
Mirar hacia atrás nos llena de orgullo. Mirar hacia adelante nos llena de esperanza. Porque el Colegio Mexicano sigue en constante renovación, fiel a su misión original: formar personas plenas, capaces de transformar el mundo desde el corazón de Cristo. Nuestra historia no es sólo pasado; es presencia, es vocación, es promesa. Porque aquí, cada día, aprendemos que la verdadera educación ilumina el alma.


fe,

Por: María José Momox Cano
En el corazón de Zapopan, Jalisco, late una historia de convicción y servicio que se acerca a celebrar sus primeros 25 años. El Instituto Miguel Ángel de Occidente es fruto de una profunda fe, visión clara y un inquebrantable compromiso con la formación integral de la juventud mexicana.
Todo se remonta al anhelo de una familia tapatía, cuyo sueño era un colegio que fusionara la excelencia académica con la solidez de los valores cristianos. Inspirados por el Carisma de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado, compartieron su visión con la Congregación, sembrando así la semilla de lo que se convertiría en un referente educativo.

Sor Marinela Flores (Q.E.P.D.), entonces Tesorera General, junto con Sor Gloria Ortiz, Consejera Provincial, vislumbraron la posibilidad de fundar un colegio que respondiera a las necesidades de la comunidad local. Con entusiasmo y espíritu misionero, convocaron a Sor Elena de la Cruz Guzmán (Q.E.P.D.), Sor María Layola Barba (Q.E.P.D.) y Sor Alejandrina Luján (Q.E.P.D.), quienes llegaron a Guadalajara el 22 de julio del 2000 con la encomienda de dar inicio a este proyecto.


En diciembre de ese mismo año la construcción dio comienzo. Más allá de levantar muros, buscaban dar vida a un proyecto educativo integral: un modelo académico sólido y un equipo docente comprometido en transmitir el Carisma Congregacional a través de la formación de niños y jóvenes. Pronto, las familias se sintieron atraídas por esta propuesta educativa y la demanda superó las expectativas iniciales.


En el ciclo escolar 2001-2002, el Instituto abrió oficialmente sus puertas con los niveles de Preescolar y Primaria, dando inicio a su labor educativa con una matrícula de 540 alumnos. Desde sus inicios,se conformó un Consejo Directivo integrado por laicos comprometidos y se creó la Asociación de Padres de Familia, ambos convertidos en pilares fundamentales para el desarrollo y consolidación de la comunidad educativa.



Gracias a la excelente respuesta de la comunidad, en 2004, se inauguró la Secundaria y en 2008, ante la creciente demanda, se abrió el Bachillerato, consolidando una oferta educativa integral. Posteriormente, se construyó el edificio administrativo y la capilla, corazón espiritual del colegio.
A lo largo de 25 años, el IMAO ha formado generaciones con una sólida preparación académica y profunda formación en valores. Fieles a la Misión Congregacional, cada etapa ha estado marcada por la búsqueda de excelencia educativa e innovación pedagógica.
El IMAO no solo celebra su historia, mira con esperanza hacia el futuro. Su compromiso se mantiene firme: ofrecer una educación de calidad, inspirada en principios humanistas y cristianos, formando líderes empáticos y comprometidos con la transformación de su entorno.
Todo este camino ha sido posible manteniendo viva la misión de nuestro fundador, Mons. Claudio María Dubuis, quien inspiró la obra de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado: servir con amor, educar con compasión y responder a las necesidades del tiempo presente.
El legado del Carisma Congregacional y de las Hermanas que dieron origen a esta obra se hace presente en cada aula, en cada docente y en cada familia. El IMAO no sólo recuerda su historia, sino que la construye día a día con amor, servicio y la esperanza inagotable de seguir educando con el corazón del Verbo Encarnado.
Por: María Elena Castillo García

El Instituto Miguel Ángel celebra 120 años de una trayectoria marcada por la fe, la visión y el compromiso educativo de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado. Desde su fundación, ha sido testigo y protagonista de grandes cambios, conformando su presente con la solidez de su historia.

La esencia del IMA se remonta a 1905 con la fundación de The English Academy of The Incarnate Word en la colonia Santa María, en CDMX, dedicada a la educación cristiana de jovencitas. Quince años después, evolucionó a Academia Inglesa, logrando acuerdos de incorporación oficial desde preescolar hasta carrera comercial. En 1940, la institución adoptó el nombre que perdura hasta la actualidad, buscando la protección del Arcángel San Miguel: Instituto Miguel Ángel. Cuatro años después, su visión de crecimiento se materializó en la emblemática Colonia Del Valle.
La consolidación se hizo palpable en 1955 con la celebración del Jubileo de Oro. Una década después, se bendijo la primera piedra del nuevo plantel en la Colonia Florida, abriendo sus puertas en 1967. Bendecido por el Cardenal Miguel Darío Miranda, este espacio ofreció servicios de Preescolar, Primaria, Normal Primaria y Normal de Educadoras, respondiendo a las necesidades educativas del momento.
Un hito imborrable sucedió en 1979: la visita del Papa Juan Pablo II. Su recorrido y bendición dejaron una profunda huella en el corazón de toda la comunidad, reafirmando el prestigio del IMA.

Con la intención de fortalecer su propuesta, en 1998 se implementó el sistema bilingüe en Preescolar y Primaria, y se inició la exitosa apertura a alumnado mixto en Preescolar, ampliándose a Primaria y Secundaria en 2004. En 2005, el Instituto celebró su centenario con una serie de eventos jubilares, eucaristías y una visita a la Basílica de Guadalupe.
Entre 2009 y 2019, un profundo proceso de remodelación actualizó patios, jardines, gimnasio, capilla y oficinas, instalando recursos tecnológicos de vanguardia. En 2021, se inauguró “Radio IMA”, cabina que produce podcasts creados por los alumnos para darle voz a las nuevas generaciones.


Los últimos años han mostrado un fuerte compromiso con la renovación. En 2024, se realizó el reforzamiento estructural en todos los edificios para cumplir con el nuevo reglamento de construcción de la CDMX. Las remodelaciones continúan, incluyendo la creación de nuevos salones, posibles gracias a la generosa donación de la casa que ocuparon las Hermanas CCVI. Además, en 2025, el emblemático uniforme de más de cien años cede su lugar a uno nuevo que unifica la identidad con los colegios hermanos CCVI.
El IMA se proyecta hacia el futuro como una institución fuerte, innovadora, internacional y vanguardista. Con proyectos de vinculación, nuevas experiencias internacionales e incremento de convenios, el IMA garantiza un alto desempeño de sus egresados.
Implorando a Jesús Verbo Encarnado que les permita extender su reino, la comunidad del IMA agradece su pasado, celebra su presente y proyecta un futuro de excelencia, prestigio y formación integral.
Reseña de una vocación al servicio de la educación
Por: Beatriz Adriana Delgado Revuelta

Meses más tarde Academia Welcome, tomaría como nombre Instituto Hispano Inglés, el cual nos identifica hasta el día de hoy y que durante más de 7 décadas ha participado de la formación y fortalecimiento de la comunidad potosina poniendo a su servicio los valores de la comunidad CCVI.
En el año de 1965, nuestro colegio inaugura sus actuales instalaciones ubicados en la calle de Benigno Arriaga 805, contando actualmente con 2 edifico con capacidad para 1200 alumnos, instalaciones deportivas, espacio para recreación y convivencia, así como nuestra capilla.

Nuestro colegio nace en el mes de octubre de 1937, bajo el nombre de Academia Inglesa Welcome, como resultado de la preocupación de la congregación fundada por Claudio María Dubuis, quien con su inspiración del CARISMA, o don del Espíritu sentó las bases de la vocación al servicio de la educación e iniciando así la historia de una institución educativa basada en los valores de la Congregación de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado y con la clara misión de contribuir en tiempos de inestabilidad social y política al desarrollo de comunidades integras y católicas.


Hoy a más de 80 años de su fundación el Instituto Hispano Inglés continúa vigente y fiel a la filosofía y misión que le dio origen, Educación con

valores con más de 5000 mil egresados, el colegio mantiene su compromiso de modernidad y vanguardia, mediante la implementación de modernos sistemas y estrategias académicas,

desarrollo de espacios deportivos, culturales, artísticos y de recreación Y manteniendo hoy más que nunca los valores CCVI que representan el distintivo que permite a la educación recuperar la esencia fundamental del ser humano.


By: Yessika Lizbeth De León Flores
La historia del Centro Educativo
Santa Catarina (CESC) no puede contarse sin remitirse a sus raíces: la visión de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado. Su origen se entrelaza con el Colegio Mexicano (fundado en 1887 como “Colegio San José”), cuyo propósito era garantizar una educación católica de calidad y gratuita para los niños y niñas de escasos recursos en las zonas periféricas de Monterrey. Esta profunda vocación social sentó las bases de lo que hoy es el CESC.


Gracias al esfuerzo tenaz de las Hermanas y al apoyo de grandes benefactores, en 1961 se materializó el proyecto, fundando el Centro Educativo Mexicano. El Ciclo Escolar 1961-1962 vio nacer la nueva institución en el actual municipio de Santa Catarina, Nuevo León, bajo la dirección de Sor María
Irene Martínez y con una matrícula inicial de 270 alumnos de primaria.
El crecimiento de la institución ha sido constante: para 1965, el incremento de la matrícula llevó a la construcción de nuevos salones y la mejora de servicios básicos, gastos que fueron asumidos en su totalidad
por el Colegio Mexicano. La matrícula siguió creciendo, exigiendo otra ampliación en 1983-1984, al superar los 400 alumnos.

El CESC ha demostrado una resiliencia histórica, pues ha enfrentado y superado varias amenazas de cierre a lo largo del tiempo, saliendo fortalecido de cada desafío gracias al compromiso de la Congregación, maestros y padres de familia.

Pero el verdadero punto de inflexión llegó en 2005, año que selló la madurez institucional del CESC: logró su independencia económica del Colegio Mexicano. Este acto de emancipación marcó el inicio de una nueva y decidida etapa enfocada en la autonomía financiera y una mejora continua e integral de sus servicios e
En 1989, la institución adoptó su nombre actual: Centro Educativo Santa Catarina. La modernidad llegó en 1997 con la adquisición de los primeros equipos de cómputo, seguida en el año 2000 con la inauguración de la biblioteca y la crucial instalación del techo en el patio de recreo para proteger a los alumnos de las inclemencias del clima.

Con una mirada puesta en los más pequeños, en 2002 se concretó la adquisición de un terreno adjunto, una pieza clave que impulsó el crecimiento del Jardín de Niños, cuya incorporación oficial ante la Secretaría de Educación Pública se logró con éxito en 2003.
instalaciones, proyectando al Centro Educativo Santa Catarina hacia un futuro propio y promisorio.
Finalmente, en agosto de 2015, el CESC respondió a la demanda de su comunidad e inició el nivel de Secundaria, asegurando la continuidad de la formación distinguida del Verbo Encarnado para sus estudiantes.

El CESC se encamina hacia su celebración de 65 años en 2027, un testimonio vivo de servicio, calidez y un compromiso educativo inquebrantable.
Fundado en 1925, el Colegio Central se ha comprometido a impulsar los valores congregacionales, el compromiso con los más necesitados y la excelencia académica.

La historia del Colegio Central se remonta a 1925, cuando las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado, atendiendo a la solicitud de la Madre Superiora Marcelina Cantú, asumieron la dirección de una nueva institución: la Academia del Verbo Encarnado. En el contexto de la persecución religiosa de aquellos años, la escuela adoptó el nombre de Colegio Zaragoza para continuar su labor formativa.

Con sede en la ciudad de Puebla, el Colegio ofrece actualmente cinco niveles educativos —Educación Inicial, Preescolar, Primaria, Secundaria y Bachillerato— y forma parte del Sistema de Colegios CCVI, presente en estados como Nuevo León, San Luis Potosí, Veracruz, Guadalajara, Ciudad de México y Chihuahua. El objetivo del Colegio Central es claro: fortalecer la presencia del Verbo Encarnado en cada acción educativa y continuar siendo un referente de calidad y compromiso social.
Pese a los desafíos de la época, la dedicación de las Hermanas se distinguió por su firme compromiso con la educación. En 1928, el canónigo Fernando Anaya solicitó a la Madre Loyola la dirección de una segunda escuela: la Academia Nazareth. Ambas instituciones crecieron en alumnado y prestigio, y en 1938, el Consejo Provincial decidió unirlas bajo un solo nombre: Colegio Central, denominación que se mantiene hasta hoy.

Entre las décadas de 1940 y 1970, el Colegio consolidó su reputación como una institución educativa de prestigio para señoritas en Puebla. Durante este periodo se gestionó la adquisición de un terreno y la construcción del edificio que alberga tanto las instalaciones escolares como la casa de las Hermanas y el internado.
A lo largo de los años, cada dirección ha contribuido a la mejora de la infraestructura, adaptándola a las necesidades de la comunidad educativa. Este compromiso se mantiene vigente, en 2025 el Colegio celebró la inauguración del techo del patio central, una obra que representa un beneficio significativo para todos los miembros de la comunidad escolar.

En la década de 1990, el Colegio Central dio un paso trascendental al convertirse en una institución mixta. Esta decisión marcó un nuevo capítulo en su historia, reafirmando su compromiso con la formación integral basada en valores éticos, morales y espirituales, bajo el carisma del Verbo Encarnado.
Hoy, el Colegio vive una etapa de renovación y fortalecimiento institucional, caracterizada por la incorporación de programas bilingües en todos los niveles y un enfoque pedagógico orientado al desarrollo del pensamiento crítico y la responsabilidad social.

Fiel a la visión de su fundador, el Obispo Claudio María Dubuis, el Colegio Central mantiene viva su misión de ser una presencia compasiva para los más necesitados, actuando, como él expresó, como “el alivio de vuestras manos”.
Con cien años de trayectoria, el Colegio
Central continúa educando con corazón, guiado por la fe, la excelencia y la convicción de que la educación transforma vidas y construye un futuro más justo y solidario.
Por: Diana Domínguez Gracia


En la mágica Región de Los Tuxtlas, tierra de selva tropical, ríos, cascadas y volcanes, donde la naturaleza coexiste con arraigadas tradiciones ancestrales y supersticiones, se alza un faro de educación y fe. El Colegio Miguel de Cervantes Saavedra, conocido entre la población como “El Cervantes”, es el único colegio CCVI tropical y un pilar de la formación católica en San Andrés Tuxtla desde hace 63 años.
La historia del Cervantes inicia en 1961, cuando el entonces Obispo, Monseñor Arturo Antonio Szymanski Ramírez, hizo un llamado crucial a las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado. En febrero de 1962, la Congregación asumió la dirección del plantel, transformándolo en el único bastión de la educación católica en la ciudad.
Mientras los campos de la región se llenan de vida con los cultivos de maíz, tabaco y caña de azúcar, las Hermanas han dedicado su labor a sembrar algo más valioso: la Palabra. Han educado, evangelizado y colaborado en proyectos sociales, cosechando un profundo amor a Jesús, Verbo Encarnado. La calidad educativa y los valores CCVI que promueve el colegio con empatía, amor, compromiso, misericordia y cascadas de fe, ha generado una confianza inquebrantable en las familias de la comunidad.



El Colegio se ha mantenido en pie durante 63 años, sorteando dificultades económicas hasta alcanzar su actual sustentabilidad. El altruismo de la población local ha sido crucial para su crecimiento, ya que fueron los padres de familia de las primeras generaciones quienes apoyaron activamente a las Hermanas para conseguir el terreno y construir el edificio que hoy alberga a cerca de 300 alumnos de primaria y secundaria.
El impacto del Cervantes trasciende sus muros. El colegio se ha convertido en una fuente de inspiración, siendo pionero en metodologías de trabajo y prácticas organizacionales que han sido adoptadas por otras escuelas de San Andrés Tuxtla, demostrando que la Misión CCVI beneficia a toda la niñez de la región. No en vano, sus exalumnos son exitosos profesionistas, algunos de los cuales han llegado a ser alcaldes del municipio.




Un faro de fe en una región de tradiciones
En una región conocida por la fuerza de sus creencias ancestrales, el trabajo de un colegio católico como el CMCS es vital. Además de transmitir conocimientos científicos y tecnológicos, tiene la noble misión de infundir amor al prójimo, compromiso social, valores y, sobre todo, fe en Dios. El Colegio Miguel de Cervantes Saavedra reafirma su compromiso a diario con su identidad: ¡Somos hijos del Verbo Encarnado!



El Capítulo General se celebra cada cuatro años y es un momento profundamente significativo para nuestra Congregación. Es un período sagrado que nos convoca a escucharnos con atención, reflexionar sobre nuestro camino compartido y discernir cómo el Espíritu nos está llamando a responder a las necesidades del mundo actual.
Con el tema “Encarnando y Nutriendo la Esperanza Profética”, este Capítulo nos invita a ser portadoras y sembradoras de esperanza en un mundo que anhela sanación, justicia y compasión. El capítulo fue convocado el 25 de marzo de 2025 y concluirá con la elección de un nuevo equipo de liderazgo el 31 de mayo de 2026. Por favor, continúen orando con nosotras.



