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concurso de tatuaje prehispรกnico

In tlilli in tlapalli memoria grรกfica


concurso de tatuaje prehispรกnico

In tlilli in tlapalli memoria grรกfica


Publicado con motivo de: Concurso de Tatuaje Prehispánico. in tlilli in tlapalli Centro Cultural Universitario Tlatelolco, UNAM. Septiembre de 2015 textos Jorge Jiménez Rentería Rodolfo Stavenhagen Gruenbaum Lucía Sánchez de Bustamante fotografía Norma Sandoval (Retratos) Víctor M. Morales Torres (Piezas arqueológicas) diseño de arte Jacqueline Ortíz Martínez Ricardo A. Velazquez Otañez cuidado de la edición Ricardo Cardona imagen de portada Diseño de sello prehispánico tomado de las piezas st/0965 y st/0954, México, inah, Colección Stavenhagen - Centro Cultural Universitario Tlatelolco, UNAM. D.R. © Universidad Nacional Autónoma de México Ciudad Universitaria. Delegación Coyoacán, C.P. 4510, México, Distrito federal. © de los textos sus autores / © de las imágenes sus autores. Impreso y encuadernado en México. ISBN 978-607-02-7225-7 Depósito legal conforme a la ley. Los derechos de las obras reproducidas son propiedad de los ganadores del concurso de tatuaje prehispánico “In tlilli in tlapalli”. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede reproducirse o transmitirse de ninguna forma o por ningún medio, electrónico o mecánico, incluidas la fotocopia, la grabación o cualquier otro sistema de almacenaje y recuperación de información, sin un permiso previo por escrito del editor.


concurso de tatuaje prehispánico

In tlilli in tlapalli memoria gráfica

méxic0 septiembre 2015


“Tinta negra‚

pintura de colores” Jorge Jiménez Rentería Director General CCUT

E

l Centro Cultural Universitario Tlatelolco, a través de sus museos arqueológicos, lanzó una inédita convocatoria bajo el título In tlilli in tlapalli, metáfora náhuatl cuya musicalidad y complejidad aluden a la sabiduría y el conocimiento. Era una apuesta, como la naturaleza misma del proyecto: un concurso de tatuaje con motivos prehispánicos reinterpretados en nuestro contexto actual. ¿Cómo se hace un concurso de tatuaje? ¿Qué mecanismos, qué reglas, qué criterios dan solidez a una idea que nos cautivó enseguida? Poco a poco, los ingredientes se fueron sumando: una convocatoria, dos categorías, una ficha de inscripción, una cuenta de correo electrónico, dos bases de datos, cuatro jurados entusiastas, una fotógrafa profesional, una exposición, mucho tiempo, mucho compromiso ¡y un libro! Al menos brevemente, pero hay que explicar que los 243 tatuajes inscritos participaron en dos categorías: A-original, reproducción fiel de un modelo prehispánico; y B-libre interpretación, la reformulación visual de un modelo.

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La evaluación se apoyó en tres criterios: el valor personal, el valor iconográfico y el valor estético. El jurado apostó por aquellos que expresaron un mejor equilibrio entre el discurso de significación personal, el carácter simbólico de la imagen y su solución técnica y gráfica. Los resultados, aquí presentes, conforman una muestra dedicada a las historias de una veintena de mujeres y hombres que invistieron su cuerpo de un significado especial y cuyos retratos, obra de la fotógrafa Norma Sandoval, son palpable armonía: imagen encarnada de identidad. In tlilli in tlapalli es la expresión de una metáfora que usaban los antiguos nahuas para nombrar la sabiduría, la tradición y el conocimiento que confluían en su escritura. Según los entendidos, la traducción reza: “Tinta negra, pintura de colores”. Este libro, fértil en tintas y abundancia de color, es una suerte de homenaje a esta bella metáfora de nuestra antigüedad. Pero es también un reconocimiento a los valores que hacen trascender un auténtico rito plenamente personal –y no exento de dolor– en un hecho colectivo generador de emociones y reflexión; a la creatividad como respuesta ante las interrogantes ineludibles de nuestro tiempo; y desde luego, al talento de los tatuadores –creadores y ejecutores–, cuya profesionalidad ha hecho de su práctica una disciplina artística que demanda espacios públicos para su estudio, disfrute y discusión

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Arte

prehispánico, coleccionismo y significados culturales

Dr. Rodolfo Stavenhagen Gruenbaum Centro de Estudios Sociológicos. El Colegio de México

El arte de los pueblos que ocupaban el territorio que hoy llamamos México en la época prehispánica no ha dejado de fascinar a estudiosos y expertos durante siglos, desde los cronistas de Indias hasta nuestros días. Aunque a algunos podía inspirar odios destructivos -como al notorio obispo de Landa, en Yucatán-, en otros generaba curiosidad y admiración, como a los frailes Motolinía y Sahagún que pueden ser calificados como los primeros antropólogos de nuestro país. No fue sino hasta el periodo post-revolucionario en el siglo veinte que se produjo un verdadero redescubrimiento de las distintas vertientes de la actividad creativa de aquellos pueblos indígenas, tales como la arquitectura, la escultura, la cerámica, la pintura mural, el tejido, los bordados, el arte plumario, la cestería, la orfebrería, la pintura facial y corporal, entre otras. Durante las últimas décadas, la creatividad artística en México ha recuperado estas raíces prehispánicas y las ha incorporado a sus propios medios de expresión. Entre ellos cabe mencionar el uso que el arte moderno del tatuaje hace de los motivos y diseños prehispánicos que aparecen en una multitud de objetos fabricados en la época

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precolonial, encontrados en numerosos sitios arqueológicos a lo largo y ancho del país, los cuales ahora pueden encontrarse en los museos y las colecciones privadas. A los que debe agregarse los códices de fabricación prehispánica y de la época colonial. Mientras que los grandes museos públicos y de sitio en las zonas arqueológicas ya exploradas enfocan, con razón, la obra artística monumental de los pueblos de aquellas épocas, las colecciones privadas que se formaron principalmente a lo largo del siglo veinte -también las hubo en el diecinueve, pero éstas se disolvieron con el tiempo-, se concentraron más bien en el “pequeño arte”, el arte de la cotidianidad que revela con claridad el talento, la imaginación y la creatividad de los artistas que inventaban y producían en sus hogares o pequeños talleres. Así, el coleccionismo descubre un México prehispánico que va más allá del arte monumental y de la cosmovisión que éste encarna, según los estudiosos de la materia. La conformación de colecciones privadas de arte prehispánico tiene también otros significados. Generalmente, los coleccionistas fueron conscientes que no solamente estaban rescatando una parte del patrimonio cultural de la nación, sino que también hacían una contribución a un proyecto cultural que rebasaría una “etnografía local.” ¿A qué me refiero? Entre los historiadores, analistas y críticos que se ocupaban del arte prehispánico hacia mediados del siglo pasado había quienes también conocían el arte comparativo y se empeñaban en incluir el prehispánico en sus esquemas universales. Ya no se trataba solamente de una nueva variante de “arte primitivo” (término cuyo uso estaba pasando de moda), sino de dar a este arte su lugar en el marco de teorías modernas y contemporáneas. Así el coleccionista se vio pronto inducido a participar en debates y polémicas en las que se podía contrastar una pieza del Preclásico del Altiplano Central con la obra de un escultor contemporáneo exhibida en una galería de Paris.

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Esto ocurrió, entre otras, con la colección Stavenhagen incorporada desde el año 2011 en el acervo cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México a través del Centro Cultural Universitario de Tlatelolco. Ya no se trata solamente de exhibir una serie de objetos aislados, encontrados en tal o cual sitio o estrato arqueológico, sino de apreciar en conjunto estilos, visiones estéticas y soluciones técnicas en torno a contenidos específicos que los artistas de aquellas épocas supieron crear y reproducir.

El coleccionismo mexicano de arte prehispánico de mediados del siglo pasado se encontró directamente con el arte contemporáneo de la escuela mexicana de pintura en la cual no faltan las raíces del México antiguo unidas a las ideas sociales del pensamiento postrevolucionario y al nacionalismo populista que permeaba entonces en el ambiente cultural del país. De allí que numerosas colecciones de arte prehispánico también contribuyeron a fortalecer el sentimiento de identidad cultural nacional. El uso de temas prehispánicos en la pintura contemporánea, el urbanismo, el diseño industrial, la moda, la joyería, el tatuaje, etcétera, no hace pues más que continuar una tradición que lleva casi un siglo. El coleccionismo de arte prehispánico forma parte de esta cadena ya que fue capaz de inyectar nuevos criterios estéticos en el antiguo debate sobre lo viejo y lo nuevo en el arte. En el caso de México, como lo demuestra también la colección Stavenhagen en el Centro Cultural Universitario de Tlatelolco, nos ayudó a entender mejor el elemento humano en todas sus dimensiones en las representaciones que nos ofrece del arte prehispánico; elemento humano que con frecuencia desaparece en las vitrinas de la museografía tradicional. Con todo, es importante agregar un elemento adicional. Después de muchas décadas durante las cuales el pensamiento oficial vaticinaba la pronta desaparición de los pueblos indígenas y sus culturas y su plena integración en un México mestizo (hacia lo cual iba enfilada

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la política indigenista del estado mexicano), hoy se admite que la nación es pluricultural y multilingüe; que los pueblos indígenas son portadores de derechos reconocidos en la Constitución y en el derecho internacional. Estos incluyen el derecho a su cultura y a sus lenguas; por lo que el uso de los temas prehispánicos en múltiples niveles del arte decorativo actual forma parte de un proceso de interculturalidad compartido por amplios sectores de la sociedad nacional. Estas representaciones conllevan en su origen también múltiples significados culturales y religiosos que con el tiempo se han perdido. Aunque existan especialistas que los hayan reconstituido y reinterpretado, nadie puede negar hoy en día su valor decorativo, es decir instrumental, en el mundo moderno. Por ello, tratar de vincular los objetos originales de arte prehispánico en su sitio de proveniencia, con su reinterpretación en una exposición museográfica, con su presen­tación como elemento auxiliar en un proyecto decorativo (arquitectónico, diseño de interiores, tatuajes, etc.), es una tarea presente en un proceso que no termina. Los tatuajes con elementos prehispánicos, reproducidos en esta publicación, son parte de este proceso, y ésta es su contribución.

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Figurilla masculina con tatuajes (izquierda) y figurilla femenina con escarificaciones (derecha). Ambos presentan la modificación en el rostro y son silbatos (st/2419; st/2429). Área maya, México, inah, Colección Stavenhagen- Centro Cultural Universitario Tlatelolco, unam.

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La

modificación corporal en la época prehispánica

Lucía Sánchez de Bustamante Coordinadora Museo de Sitio y Colección Stavenhagen, CCUT.

En el territorio mesoamericano la práctica de modificar el cuerpo de forma temporal o permanente se remonta al período Preclásico temprano (2500 – 1200 a. C.), fase caracterizada por una incipiente producción agrícola, aumento poblacional y el inicio de la sedentarización. Desde este momento y hasta la conquista española - año 1521 para la cuenca de México-, esta práctica constituyó un rasgo de identidad o pertenencia social que, de acuerdo a las pautas culturales de cada grupo, podría además denotar estatus, desempeño militar o ser utilizado en contextos rituales con significados específicos (Vela, 2010). La modificación corporal podía ser temporal o permanente. Entre las acciones permanentes se encontraban los tatuajes, la deformación craneal, las escarificaciones, las horadaciones para portar narigueras, orejeras o bezotes y la mutilación dental o de otras partes del cuerpo, mientras que entre las temporales se incluían la indumentaria –como rasgo identitario y de clase social- y la pintura corporal (Dávalos H., 1951; Grazioso, 2001; Tiesler, 2001; Vela, 2010).

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De acuerdo con Josefina Bautista (2001-2002: 3, 11), es muy probable que las poblaciones prehispánicas emplearan primero las modificaciones temporales, específicamente los adornos y la pintura corporal, y posteriormente incorporaran las permanentes. Asimismo, la investigadora señala que todas las modificaciones tuvieron un para qué y un por qué, respondiendo a motivos naturales, sociales o religiosos.

Color en la piel Al parecer, la aplicación de pintura facial y corporal efímera con pigmentos o arcillas se realizó con sellos, pintaderas o pinceles y se empleó tanto en el contexto ritual, como fuera de él. Por ejemplo, los mexicas se adornaban para sus celebraciones guerreras, pero también con motivo de eventos particulares, como el paso de la niñez a la pubertad. De acuerdo con Josefina Bautista (2001-2002) otros grupos sociales, como los acaxes de Sinaloa y Durango, se pintaban de negro y amarillo la cara, brazos y piernas como preparativo para un combate, mientras que los tobosos, asentados en Coahuila y Nuevo León, diseñaban una calavera con lágrimas sobre su rostro ante la muerte de un familiar. Los mayas, por otro lado, utilizaban los colores rojo, azul y amarillo en diversas festividades, agregando en algunos casos una goma aromática y delineando figuras mediante moldes y sellos (Landa, 2003). Es interesante señalar que según Enrique Vela (2010) entre los mexicas la pintura corporal y la facial no estaban restringidas a la clase gobernante y podían utilizarse cotidianamente, aunque había claras restricciones para su empleo en el ámbito público. Ambas se asociaban a la cosmovisión, ya que había combinaciones específicas asignadas a cada deidad de acuerdo con su dominio. El tatuaje, a diferencia de la pintura, era una intervención permanente que implicaba la introducción de colorantes en la piel. Josefina Bautista propuso dos posibles procedimientos para su realización en la época prehispánica: la introducción del color

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en la piel a través de pequeñas punciones o la inserción de un hilo impregnado de colorante que al atravesar entre la dermis y la epidermis lo depositaba (Bautista, 2001-2002:5). Partiendo de la información que se tiene hasta el momento, se afirma que a diferencia de la pintura corporal, los tatuajes no podían ser utilizados por toda la población y denotaban valor y estatus, aunque también podían hacerse como castigo ante el delito de robo (Vela, 2010). Si bien fue una práctica realizada en todo el territorio, documentada mediante figurillas de cerámica y piedra, no se cuenta con descripciones completas del procedimiento de realización o con relaciones del simbolismo específico de acuerdo a los diferentes contextos y pautas sociales.

Rostro masculino con orejeras y nariguera (st/0209). Región Centro de Veracruz. México, inah, Colección Stavenhagen-Centro Cultural Universitario Tlatelolco, unam.

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Uno de los casos más conocidos es el de la cultura maya, en la que según Fray Diego de Landa (2003: 116), los guerreros se tatuaban o labraban el cuerpo agregando inscripciones de acuerdo con sus logros en batalla y “…cuanto más, [tanto] más valientes y bravos se tenían, porque el labrarse era gran tormento que era de esta manera: los oficiales de ello labraban la parte que querían con tinta y después sajábanle delicadamente las pinturas y así, con la sangre y tinta, quedaban en el cuerpo las señales”. En esta cultura también se podían tatuar las mujeres de la cintura para arriba, sin cubrir los senos, y los hombres jóvenes, aunque en poca cantidad antes de contraer matrimonio (Bautista, 20012002; Vela, 2010).

Otras modificaciones corporales Como se mencionó al inicio además de la pintura y el tatuaje, que conformaban un conjunto con la indumentaria y los tocados, la población prehispánica practicaba otro tipo de alteraciones en el cuerpo: las horadaciones para colocar orejeras, bezotes o narigueras, la deformación craneal, la mutilación en los dientes o en otras partes del cuerpo y las escarificaciones. Mientras que la modificación del cráneo y el limado e incrustación dentaria eran prácticas más extendidas, las horadaciones y las escarificaciones estaban, en general, limitadas a la élite. Las perforaciones y colocación de los adornos se realizaban en fiestas religiosas, ceremonias públicas o bien, en el caso de las narigueras de los gobernantes, como parte de su proceso de entronización (Vela, 2010). Finalmente las escarificaciones, que consistían en cicatrices protuberantes provocadas mediante heridas que se rellenaban con piedras pequeñas, carbón o tierra, eran también un indicador de posición social que solía encontrarse en los hombros, brazos y rostros. Sus diseños, principalmente geométricos o con formas de animales, se han identificado de manera más abundante en el área maya, el Occidente y la Huasteca (Bautista, 2001-2002; Vela, 2010).

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Figura femenina con pintura corporal y escarificaciones en los hombros (st/1074). Occidente de México. México, inah, Colección Stavenhagen-Centro Cultural Universitario Tlatelolco, unam.

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Ganadores In tlilli in tlapalli


categoría: A tatuaje: Tezcatlipoca cargando los veinte glifos de los días nombre: Mauro Román Benitez tatuador: Osvaldo Castillo estudio: Ofrenda de sangre

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“Este tatuaje significa encontrarme conmigo mismo y valorarme frente al hecho de que a veces piensan que soy delincuente. Se trata del dios mexica Tezcatlipoca con uniforme de guerrero cargando los glifos de los días”.

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categoría: B

tatuaje: Kukulkán - Quetzalcóatl nombre: Alfredo Pesquera Delgado tatuador: Dracul estudio: Yolotl Kupuri

“Es el cumplimiento de un sueño... Llegué a sentirlo aun cuando no lo tenía, lo soñaba justo ahí, en el quinto chacra (garganta). Su posición conecta mi garganta con mi oído; mi corazón habla y mi mente escucha. Kukulkán –el dios Quetzalcóatl, el creador, la conexión de la tierra con el cielo– es el medio, ubicado para que mi palabra sea el lugar donde florece la luz. Después de un periodo completo de transformación, Kukulkán se materializa en mí en el 2013. Es la creación amorosa de un guerrero, pues creo en la activación de la memoria celular que genera un tatuaje. A partir de ahí, mi camino se ha vuelto palabra y enseñanza, puedo hablar y dirigirme a quien quiero, de la manera en que lo deseo. Mis palabras siembran en los demás una pequeña semilla de duda. Por mi profesión de abogado, causa curiosidad, asombro y extrañeza. Su localización llama al rompimiento de esquemas. Mi Kin (signo maya) es “Enlazador de mundos”, y sé que con mi Kukulcán cumplo una misión que restablece el orden natural”.

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categorĂ­a: A tatuaje: PĂĄjaros que beben miel desde los huesos nombre: Judith Santopietro tatuador: Briza Camacho estudio: Perfection Tattoo, Austin, Texas.

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“En 2013, el estudio independiente de los códices me inspiró a escribir el inicio del libro de poesía La espina en la memoria, el cual aún sigue su curso bajo la influencia de documentos coloniales como el Códice Tudela y el Manuscrito Anónimo de Tlatelolco, el cual narra un momento crucial de la conquista, cuando la ciudad prehispánica se encontraba sitiada. Escribí el poema “La cuenta de los días” a partir de las imágenes de los dioses que aparecen en el Códice Tudela; mientras que del manuscrito nace el poema “La espina en la memoria”, un homenaje al periodista Gregorio Martínez, asesinado en 2013 en Veracruz”.

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categoría: B tatuaje: Ah Puch nombre: Israel Tafoya Vargas tatuador: Goethe Silva estudio: Collective Ink

“Escogí al dios maya de la muerte, Ah Puch, por su trascendencia, pero el tatuaje fue realizado con la idea de reinterpretar los elementos que lo identifican, considerando que suele estar acompañado de un búho, elemento sustantivo de mi pieza y animal que históricamente está asociado con la sabiduría, la muerte, el conocimiento y lo divino. Al estar abrazando con sus alas a un cráneo, se renueva el concepto y cierra la idea de conexión con el inframundo”.

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categoría: A tatuaje: En el Mictlán nombre: Argelia Lucero tatuador: Luis “Botas” Chinaski estudio: Zemca

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“En la vida atravesamos periodos en que creamos una crisálida para protegernos. Durante mucho tiempo viví una relación de violencia con un infrahumano; el dolor, la tragedia, la tristeza eran una constante. Decidí construir mi crisálida donde aprendiera a cuidarme y amarme; a verme, protegerme. El Inframundo siempre me ha parecido un sitio donde estamos constantemente. Compartimos el cielo y el inframundo en el espacio terrenal. Tatuarme a las deidades del Inframundo fue una forma de buscar protección y cuidado de quienes me contuvieron en la crisálida. De quienes me cuidan, apoyan y mantienen centrada en el espacio terrenal”.

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categoría: B

tatuaje: Mito de la creación mexica nombre: Víctor Alejandro Ramírez García tatuador: Piraña estudio: Taboo

“Debido a mi interés por las culturas prehispánicas decidí que el tatuaje que portaría debía ser tan majestuoso como la misma cultura mexica, un digno homenaje a mis raíces. El orgullo que tengo por mi tatuaje es reflejo del orgullo que siento de ser mexicano y pertenecer a una cultura tan hermosa y llena de historia, arquitectura, escultura, etc. La repercusión social ha sido de admiración y aceptación entre quienes lo han visto y conocido su significado, pero y de manera contradictoria, en el ámbito laboral para el gobierno de mi país, éste ha sido motivo de discriminación. La realización del tatuaje se hizo en cuarenta sesiones y aproximadamente 45 horas efectivas de trabajo. Muestra la historia de la Creación, ya que reproduce las cinco eras de la Piedra del Sol, aunque cambié el motivo central (el quinto sol) por la escena donde Coatlicue sale triunfante del deseo de matarla de su celosa hija Coyolxauhqui, quien queda desmembrada y tatuada a los pies de la Diosa madre”.

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categoría: A tatuaje: Ixtab nombre: Luis Santillán Torres tatuador: Sadid García “Eikoner”

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“Mi motivación principal es un gusto estético por lo prehispánico. Sin embargo, este tatuaje en especial me lo realicé porque, según mi conocimiento, los mayas y una sociedad japonesa, son las dos únicas culturas que tienen deidades del suicidio en el mundo”.

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categorĂ­a: B tatuaje: Tonatiuh nombre: Lucero Delgadillo Taboada tatuador: Hugo Vallejo estudio: Wateke Ink Tattoo & Piercing Studio

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“Mi tatuaje representa el centro de la piedra del Sol o Calendario Azteca, Tonatiuh, Dios del Sol. El círculo central simboliza el quinto Sol y las cuatro esquinas, representan los 4 soles anteriores, Jaguar, Agua, Lluvia y Viento. Me gusta mucho la historia de México, sobre todo la época prehispánica. El Sol representa la vida y le rendían tributo, así que yo quise rendir tributo a mi cultura con este tatuaje. Acabo de cumplir un año con él, aunque el diseño ya lo había escogido cuatro años antes y me gustó para tenerlo conmigo toda la vida, fue regalo de mi hermana. Un tatuaje bien hecho es un arte y éste, lo es”.

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categor铆a: A tatuaje: La Visi贸n de la Serpiente nombre: Jorge A. Maya Rivera tatuador: Federico Ruiz

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“La imagen es parte de una serie de 3 dinteles encontrados en la ciudad maya de Yaxchilán, situada a la orilla del río Usumacinta en el estado de Chiapas. Según algunos textos consultados existen dos versiones sobre el significado/ interpretación de los grabados: 1. Los dinteles fueron grabados como parte de una celebración o ritual a propósito de un evento estelar trascendental conmemorativo para los mayas. 2. Los dinteles fueron labrados para conmemorar y dejar constancia de los rituales que daban certidumbre y permanencia del gobernante Escudo Jaguar y su dinastía. En el dintel 24 se ve a una de las esposas de Escudo Jaguar en un ritual de autosacrificio, atravesando su lengua con una cuerda espinada por la cual desciende su sangre hasta una vasija. En el dintel 25, correspondiente a la imagen del tatuaje, aparece el mismo personaje y en el piso la vasija desde la cual emerge una serpiente que se eleva y desde cuyas fauces surge la mitad del cuerpo de un guerrero. La reinterpretación personal de la imagen es a propósito de una adaptación de mi ateísmo: es desde el interior de los individuos de donde sale la capacidad y fuerza que da certidumbre a la vida, actuar y trascendencia”.

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categoría: B tatuaje: Transformación nombre: Rosalía Diezmo Sánchez tatuador (mikiztli): David Ortiz estudio: Omuro (Chihuahua) tatuador (koatl): Flakone estudio: Black Bones (DF)

“Mi tatuaje es la representación de todo un viaje o camino, comienza con una flor de loto en mi vientre representando el origen y continua el diseño con una combi­ nación de símbolos –sellos– del Tonalpohualli: Koatl (serpiente), señalando las expe­ riencias-aprendizaje en la vida; y Mikiztli (muerte), que da el autoconocimiento. En nuestro camino atravesamos por diversas experiencias y enseñanzas (Koatl-Serpiente) y en este mismo proceso morimos en el momento cuando pareciera que las cosas no son como uno pensaba o cuando obtenemos una respuesta diferente a la esperada. Es en estos momentos cuanto viene una sabiduría (Mikiztli-­ Muerte) que nos da la oportunidad de descubrir y comprender otras alternativas u oportunidades. Mi tatuaje causa diferentes emociones, las personas que conciben a la muerte desde una cosmogonía, ven un aspecto diferente y les agrada; sin embargo, rompe totalmente con personas que ven a la muerte como algo catastrófico o, peor aún, cuando la ligan a una secta. Lo principal es que a mí me agrade y sobre todo continuar con todo un viaje en mi tatuaje (seguir tatuándome)”.

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categoría: A tatuaje: Tlachtli dioses nombre: Gerardo Martínez Gamiño tatuador: José Antonio Martínez

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“El juego de pelota es de los primeros deportes en conjunto que se realizó en la época prehispánica y se practicó en toda Mesoamérica. El tlachtli era el marcador por donde pasaba la pelota en el juego, por lo cual es un elemento importante. Además es el emblema que lleva la Escuela Superior de Educación Física de la cual soy egresado. El tatuaje se encuentra en la parte frontal del hombro para que de esa manera pueda ser visualizado de mejor forma tanto por mí, como por las personas. Las dos deidades representan a mi papá y a mi mamá que son parte importante de mi vida y de mi educación”.

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categoría: B tatuaje: Ehecatl

nombre: Paola Barquet Henkel tatuador: Pedro Álvarez estudio: Orion Tattoo

“Ehecatl es mi cuarto y más nuevo tatuaje. Inspirado en la imagen del códice Borgia, su principal razón de ser fue la de embellecer mi cuerpo a través de un arte francamente rebelde. El arte es parte de mi vida y a través del tatuaje logré convertirlo en algo mío y tenerlo siempre, palpable y real. Hacerme este tatuaje coincidió con un cierre e inicio de ciclo en mi vida: un cuarto de siglo viviendo esta experiencia terrenal. Un ciclo que cerró de manera fuerte y dura teniendo que dejar atrás personas y experiencias que marcaron lo que ahora soy. Busco un nuevo ciclo lumi­ noso y positivo. Con Ehecatl, aliento vital generador de consciencia y que trae vida, está sucediendo. Ahora lo pienso como un

amuleto para seguir adelante llenán­dome de conocimiento con cada bocanada de aire que respiro, conocimiento que debe ser compartido en todos los ámbitos para continuar en el camino de la autogestión y lograr, en un futuro, la libertad. Ehecatl aparece en la mitología mexica sobre la creación del mundo, es el aire-viento-aliento que inicia el movimiento del sol y lleva vida a lo inerte. Ante las situaciones de despojo, represión, desprecio y explotación que vivimos como sociedad actualmente, Ehécatl, semilla de consciencia y rebeldía, parte de mi identidad para que siga siempre latente en mí la motivación y el trabajo en la creación de otro mundo basado en la unidad, amor, paz y respeto de todos los seres”.

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categorĂ­a: A tatuaje: MictecacĂ­huatl nombre: Kristov Daniel Fuentes Nolasco tatuador: Ricardo RRodrigueZZ

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“Este tatuaje representa una alegoría de la tierra y la integración del hombre a ella cuando muere. Notamos que es una deidad femenina por el faldón y las banderas de papel, mismos que nos permiten reconocerla como la Diosa del Mictlán. Está devorando a alguien que ha muerto. Es como sucede en realidad al finalizar la vida. Somos parte de un ciclo en el que de manera figurada somos engullidos por la muerte, por la tierra”.

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categoría: B tatuaje: Trascendencia nombre: Mónica Martínez Correa tatuador: Beto estudio: Kaustika Miramontes

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“Representando un momento crucial de mi vida, confrontando emociones y vivencias, decidí marcar mi cuerpo y detener mi historia en un trazo. La indeleble tinta representa mi muerte como un ciclo, exclama mi desaparición y me da el significativo resultado del movimiento de mí misma a trascender y resurgir de mi hoy (Miquiztli - nahui ollin - Tlahtoa)”.

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categorĂ­a: A tatuaje: Ollin nombre: VĂ­ctor Modesto Guerrero Olivares tatuador: Daniel Siller estudio: Kaustika

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“Llevaba varios años con la idea en la cabeza; sabía que no podía ser cualquier cosa, tenía que ser algo especial, algo que realmente valiera la pena. En mis épocas de

estudiante de preparatoria descubrí la imagen y dada mi afición al mundo prehispánico mesoamericano -algo limitada, debo reconocerlo- me pareció la mejor opción si decidía realizarme un tatuaje. La segunda interrogante era definir la parte de mi cuerpo en que debería hacerlo. Después de mucho meditarlo opté por las piernas, ya que les debo mucho pues me han dado infinidad de satisfacciones el último año y es una forma de rendirles tributo. Llevo practicando dos años y medio el deporte de running, participando primero en carreras de 5 y 10 kilómetros. Posteriormente corrí 21 kilómetros y el Maratón de la Cuidad de México. Ahora sigo preparándome para participar en más maratones y carreras de mayor distancia”.

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categoría: B tatuaje: Neomaya nombre: Daniel Franco tatuador: Pablo Garrido “Xno” estudio: Black Blood Tattoo

“Fue un tatuaje pensado para realizar un homenaje, por un lado, al artista fantástico racrufi, que se caracteriza por sus ilustraciones prehispánicas/post-modernas. Y por otro lado, llevar un pedazo de cultura y raíces mayas en mi cuerpo, para no sentirme un extranjero o invasor en sus tierras, que hoy habito”.

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categoría: A título del tatuaje: Diosa Mayahuel nombre: Marintia Cruz Alcázar tatuador: Derek Pacheco estudio: Estudio 184

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“Los tatuajes son un arte y el cuerpo es el lienzo perfecto. Mi vocación (antropología social) me inclinó a buscar el diseño fiel de una imagen que representara nuestros orígenes. Buscaba a una diosa con un simbolismo un tanto rebelde e irreverente, y en una visita al Templo Mayor decidí tatuarme a Mayahuel, diosa del pulque, mi bebida favorita. Finalmente, lo más importante es que mi hermano y yo nos tatuamos al mismo tiempo (él escogió a la diosa Tlazoltéotl) y fue como sellar un vínculo de hermandad. Quien se tatúa es estigmatizado. Incluso en en mi familia hay quienes tienen una mala percepción de los tatuajes y se preocupan porque esto repercuta en mi carrera profesional. Yo confío en que al final serán mis habilidades y mi conocimiento los que se impongan frente al tabú del tatuaje. Mayahuel era una hermosa joven que vivía con su abuela, una tzintzimitl o estrella de las que intentaban impedir que saliera el sol. En una ocasión, Quetzalcóatl la convenció que bajase a la tierra para amarse, convertidos en las ramas de un árbol. Cuando su abuela los descubrió, despedazó la rama donde estaba Mayahuel. Quetzacóatl, cuya rama permaneció intacta, tomó los restos de la joven y los enterró, brotando de ellos el maguey de donde se extrae el pulque”.

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categoría: B tatuaje: Hikuri nombre: Adrián Tostado tatuador: Chart Rodríguez estudio: Hakunamatattoo

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“Mi familia es jalisciense y he tenido el honor de estar en contacto con algunos miembros de la comunidad Wixarrica (Huichol) en la región. Siento un profundo respeto por el estilo de vida huichol, dado que representan un grupo con una de las más apegadas tradiciones prehispánicas hasta el día de hoy. Este tatuaje es un tributo a esos amigos que han permitido que conozca sus costumbres y que me han ayudado en algunos momentos de mi vida. El Hikuri es el símbolo representante de una tradición anual en donde los huicholes peregrinan a Wirikuta en San Luis Potosí; ahí habita el espíritu de Tamautz Kauyumari, el Hermano Mayor Venadito del Sol, que comunica lo terrenal con lo espiritual y de quien aprendimos una frase muy significativa: ‘A esta tierra Madre venimos a nacer’”.

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categoría: A tatuaje: Mictlantecutli nombre: El Negro García tatuador: Daniel Fernández estudio: Tirando Tinta

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“Revisando en un códice encontré la imagen y me gustó mucho porque es un motivo muy mexicano que tenemos sobre la concepción de la muerte, distinto de una catrina o una calavera de azúcar, pero sobre todo porque es Mictlantecutli, el señor del inframundo, ataviado de guerrero. Necesitaba un guardián para mí, uno que cuide parte de mi vida, mi corazón y que al morir sea una señal para poder llegar a ese lugar de descanso eterno, acompañado por este guerrero del Mictlán”.

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categoría: B tatuaje: Encuentro de dos culturas nombre: Emilio Zermeño Moreno tatuador: Lalo Silva estudio: Inferno

“Mi tatuaje representa el nacimiento de la nación mexicana. Mucha gente insiste en que nuestro origen está en las raíces prehispánicas, pero la intervención española no se puede dejar de lado. Somos más de la suma de dos: el encuentro entre un guerrero águila y un soldado español; fusión de dos culturas que, con sus diferencias y desacuerdos, se encuentran y dan vida a la nación mexicana. Esta imagen estaba en el anverso de los billetes de 50 mil pesos. Desde niño me llamó la atención y siempre quise que formara parte de mi vida. Reafirma mi identidad como mexicano. Si bien no hay necesidad de llamarle Madre Patria, tampoco debemos negar nuestro vínculo con España. Así como tampoco hay que decir que somos los conquistados; al contrario, somos el nacimiento del México que conocemos ahora”.

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Referencias bibliográficas Bautista Martínez, Josefina. 2001-2002. “Alteraciones culturales en el cuerpo del hombre prehispánico”, Estudios Mesoamericanos, núm. 3-4, diciembre 2001-enero 2002, México, pp. 3-12. Dávalos Hurtado, Eusebio. 1951. La deformación craneana entre los Tlatelolcas, tesis de maestría en Antropología Física, enah, inah, México. Grazioso Sierra, Liwy. 2001. “Lateralidad y mutilación de pie de algunas imágenes prehispánicas”, en XIV Simposio de Investigaciones Arqueológicas de Guatemala (2000), J.P. Laporte, A.C. Suasnavar y B. Arroyo (editores), Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala, pp. 807-817. Landa, Fray Diego de. 2003. Relación de las cosas de Yucatán. Cien de México, conaculta, México. Tiesler, Vera. 2001. Decoraciones dentales entre los antiguos mayas, Ediciones Euroamericanas, conaculta, inah, México. Vela, Enrique. 2010. Decoración corporal prehispánica. Catálogo visual, Revista Arqueología Mexicana, Enrique Vela (editor), edición especial nro. 37, Editorial Raíces, México.


UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO Dr. José Narro Robles Rector Dr. Eduardo Bárzana García Secretario General Ing. Leopoldo Silva Gutiérrez Secretario Administrativo Dr. Francisco José Trigo Tavera Secretario de Desarrollo Institucional Lic. Enrique Balp Díaz Secretario de Servicios a la Comunidad Dr. César Iván Astudillo Reyes Abogado General COORDINACIÓN DE DIFUSIÓN CULTURAL Dra. María Teresa Uriarte Castañeda Coordinadora de Difusión Cultural CENTRO CULTURAL UNIVERSITARIO TLATELOLCO Jorge Jiménez Rentería Director General Ander Azpiri Landa Subdirector Académico Eunice Hernández Gómez Subdirectora de Vinculación y Comunidades Ana María Rodríguez Simental Jefa de la Unidad Administrativa Laura Bustos Cardona Secretaría de Planeación Lucía Sánchez de Bustamante Coordinadora del Museo de Tlatelolco y Colección Stavenhagen Patricia Salgado Serafín Sistematización de acervos Museo de Tlatelolco y Colección Stavenhagen Ricardo Cardona Torres Producción de Exposiciones Pablo Aburto Carvajal Coordinador de Difusión Jacqueline Ortíz Martínez Jefa de Diseño Gráfico y Web Gabriel A. López Ricalde Asuntos Jurídicos


Concurso de Tatuaje Prehispánico. In Tlilli In Tlapalli. Memoria gráfica. Se terminó de imprimir en septiembre de 2015, en los talleres de Imagen es Creación Impresa S.A. de C.V. Oriente 241 A, #28 bis, Col. Agrícola Oriental, Del. Iztacalco, D.F., C.P. 08500 Para su composición tipográfica se utilizaron las fuentes Adobe Caslon Pro y Gill Sans mt Pro, impreso sobre papel Couché de 130 grs.


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Ricardo Flores Mag贸n 1, Nonoalco-Tlatelolco, DF, M茅xico

IN TLILLI IN TLAPALLI  

Memoria Gráfica del concurso de Tatuaje Prehispánico "In tlilli In tlapalli".

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