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(Viene de la página 9)

izquierdo por lo que me obliga a fijarme más en las cosas y es cuando la mujer de Volodymir se enfada al creer que la estoy mirando fijamente el escote cuando me pide una escoba. Nada más lejos de mi intención. Para intentar arreglarlo subo la mirada y me encuentro con su bigote. Todavía peor. Es de locos. Viernes. Última hora de la tarde. Se acabó. Han terminado de recoger. Me devuelven la escoba que me pidieron y decido tirarla directamente porque la quedan una docena de pelos y además están rodeados por una especie de pasta de color blanco. Mas adelante me entero que esa escoba era la buena y que teníamos otra mala para estas ocasiones. No sabía que las escobas eran buenas o malas, solo pensaba que servían para recoger basura. Además de la escoba tiro un recogedor inutilizado y el cubo que usábamos para fregar porque resulta que a falta de otro recipiente lo han utilizado para hacer cemento y al olvidarse de limpiarlo ya no vale más que como taburete. Al fin la labor de los albañiles ha terminado. Me despido de la esposa de Volodymir, del grano de Volodymir y del mismo Volodymir que dirigiendo su vista hacia la ventana dice que le gusta como quedó la cocina. Sábado. Primera hora. Casi todo ha terminado. Llega un camión con los muebles de la cocina con varios operarios vestidos con

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el mismo uniforme. Son alemanes. No hablan, son como robots. El caso es que en unas horas todo está en su sitio, montado y funcionando. Me entran ganas de abrazarlos. Cuando acabo de pagar a Vasill, realiza un nuevo cálculo y de los 3.500 euros iniciales, hemos pasado a 6.700 porque hemos tenido que sanear, levantar un nuevo muro, realizar modificaciones en el esquema eléctrico y alguna cosa más. Solo quiero que esto termine. Le pago y me quedo a solas haciendo balance. Hace una semana tenía una cocina con los azulejos blancos, el suelo gris, muebles de color claro con una serie de armarios y cajones, lavadora, lavavajillas, nevera y horno. Ahora tengo una cocina con los azulejos blancos, el suelo gris, muebles de color claro con una serie de armarios y cajones, lavadora, lavavajillas, nevera y horno. No entiendo nada, pero decido que por el bien de mi salud no voy a hacer nada por entenderlo. Acaba el día. Todo ha terminado. Ya en la cama, me doy la vuelta y duermo feliz porque el lunes acaban mis vacaciones y vuelvo al trabajo. FIN.

Autor: Diógenes de Sinope Blog: La siguiente la pago yo más relatos en: http://relatos-qmg.ccooweb.es

Boletín nº 77  

Boletín nº 77 - diciembre2011 - Sección Sindical de CCOO en el Ayuntamiento de Leganés

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