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Quinientos Años de Modernidad a la Espalda Augusto SERRANO veces y aunque pa- derrumban, desmoronan, rezca conservador disuelven imperios, bloques, o reaccionario, sólo regímenes e ideologias. Y se hay que esperar que caen "los del otro lado"; transcurra un poco tiempo aquellos que ponían en para que salten a la vista entredicho y en peligro al verdades o relaciones que legítimo heredero de la las anticipaciones teóricas modernidad: el capitalismo, ya habían sancionado. camuflado hoy bajo Aunque los hechos hablan nombres como " economía muchas lenguas, de modo , de mercado" y" democracia que hay que llevar cuidado a liberal "; que no nace como la horade adscribirlos a éste el socialismo hace apenas o a aquel lado. 150 años, sino mucho antes: hace ya quinientos años. Fukuyama. un hombre al que se le acabó la historia. En esto, curiosamente. pues ya no tiene más que capitalismo y socialismo han contar. se hizo portavoz de estado de acuerdo. El algunos sectores poderosos. capitalismo ( véanse: C. anunciando un "nuevo Mane Max Weber. orden"- ratificado más tarde Schumpeter. Lenin, Keynes. porlasarmas-coiTf(j entrada Grossmann , Sraffa. a una nueva época después Robinson ) surge de las de - yo diría - quinientos cenizas del feudalismo. años de modernidad, si bien alimentado por la "Acumuél no se retrotrae a fechas lación Originaria" de capital tan tempranas. Escribe la que se inicia a finales del s. historia como aquel XV con la incorporación de conflicto que viene a América al ámbito político desembocar en la oposición mundial. capitalismo (liberal) - socialismo( soviético ). sin Si alguien quiere, por tanto, preocuparse demasiado por entender los hechos "evisu génesis. 11egeL al que dentes" de nuestros dias ilegítimamente dice recurrir, los de la última semana de no le habría perdonado que agosto de 1991 - como dejara de lado el asunto de verificación del " fin de la los orígenes de esta historia historia " o como paso a un que, yo creo. está por ha- " nuevo orden " por cer y por contar. consumación del " viejo ". debería aceptar el reto que Pero, en fin, los hechos supone conocer la génesis rotundos parecería que de estos acontecimientos de hablan por sí mismos y le nuestros días, no vaya a ser dieran la razón. En pocos que pasado mañana nos años, meses. semanas. días. llevemos otro susto y ya no horas (con ritmos ascen- sepamos lo que está dentes que dan vértigo y no acabando: si la Historia con dejan apenas tiempo para la mayúscula o un episodio reflexión) se caen, más de la misma historia. Continúa en pág . 2.

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MARCOS CARIAS: Verdadera Historia e Biblia del Conquistador JULIO ESCOTO: Historias de los operantes OLGA JOYA: Migraciones y Mestizaje en Iberoamérica FRANCISCO SOLANO: "Los Ultimosdfas de Lempira" de Martínez Castillo, M. F.

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MARVINBARAHONA:Identidad,Continuidad y Cambio. CLAUDIA MARCELA CARIAS: Traducción y Conquista RAMO N OQUELI: El Sueño Americano de Valle ATANASJO HERRANZ: El Obispo de Honduras y los Merced arios AUGUSTO SERRANO: Quinientos Años de Modernidad a la Espalda

ESTA ES UNA PUBLICACION CULTURAL DE •

LA EMBAJADA DE ESPAÑA LA COMISION NACIONAL HONDUREÑA DEL QUINTO CENTENARIO

INSTITUTO DE LAS CIENCIAS DEL HOMBRE ''R. HELIODORO VALLE"


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Quinie tos Desde finales des. XV, se inicia una fase de la historia humana sin precedentes. Es secundario aquí pelearse en tomo a la denominación que se le dé al 12 de octubre de 1492: si fue o no "descubrimiento": si fueron los españoles los primeros en llegar a las " Indias" o los vikingos. De hecho, a partir de esas fechas, se desatan fuerzas sociales, relaciones sociales intereses hasta entonces inéditos. - Se rompen en mil pedazos las concepciones del mundo que tenían todos, europeos e "indios" del continente incorporado. Decimos de todos, porque no es cierto que la mentalidad europea (occidental-cristiana-greco-latinaárabe-germánica) se haya impuesto tal cual era a los pueblos de este lado del Atlántico sin sufrir cambios. Ni siquiera las ideas más firmes de lo religioso pudieron resistir el embate. Partes fundamentales del Nuevo Testamento hubieron de "arreglarse" para dar cabida a aquellos hombres que, contra lo que dijera San Pablo, no habían oído la palabra de Dios. Y cayeron estrepitosamente las ideas acerca de la mar océano, sobre los seres humanos y sobre los órdenes de la realidad. - Se inicia el mercado a escala mundial, posibilitando el flujo de mercancías de todo tipo y de dinero, la acumulación de capitales extraordinarios, el desplazamiento de fuerza de trabajo, de empresas, etc. - Se organizan los Estados como grandes empresas -casi como monopolios- que cuidan con celo fronteras, moneda, producción, ejércitos, educación, ideología, etc. decidiendo con su intervención la suerte de "la riqueza de las naciones". -Se desarrollan tecnologías apropiadas para propiciar y fortalecer las nuevas formas de organización, de producción y distribución. Tecnologías que revolucionan desde el trabajo de extracción minera, has'ta la organización de los ejércitos, la náutica, la difusión de las ideas o las costumbres en alimentación y vestido.

- Se crean formas de comunicación, de transmisión y de conservación de los saberes aptos para las exigencias de los nuevos ámbitos abiertos. Ya la famosa carta de Colón, donde daba relación a lo descubierto, supuso para los europeos un primer contacto con lo universal. -Surgen entidades bancarias, financieras, cuyo marco de operaciones rebasa con creces las fronteras nacionales. Cada una de estas dimensiones representan un avance -si no una ruptura- sobre el orden medieval-feudal, en tanto son relaciones sociales suprarregionales y aún supranacionales. Y todas ellas las encontramos en marcha hacia 1550 en aquella España que algunos historiadores siguen creyendo feudal: - Las manufacturas de Sevilla, las Compañías de Indias, las plantaciones de azúcar, el trabajo asalariado, las Leyes de lndias,los mapas graduados, las cartas de relación, los viajes de exploración y los viajes científicos, la construcción geométrica y ambiental de ciudades, etc. son expresión de esta modernidad. Pero todas estas formas -que por cierto no eran exclusivas de España, deben entenderse ni triunfalfsticamente como las mil maravillas que hacen olvidar lo negativo de la conquista y la colonización -esas formas, repetimos, son nada menos que las bases objetivas y subjetivas. ideológicas y tecnológicas de la Modernidad. Quizás todavía no muy desarrolladas; algunas balbuceantes, como el trabajo asalariado o la manufactura; otras más avanzadas, como la organización estatal que controla la balanza comercial (cuya teoría aparece ya en los arbitristas de la Escuela de Salamanca: Ortiz, Cellorigo, Mercado, Azpilcueta. Aquí nace esa historia que ha recibido el nombre de Historia Moderna. La que ha desatado fuerzas sociales de tremendo impacto; laque siembra hace cinco siglos lo que hoy estamos cose-

chando.

*************** Desde esta perspectiva, el acontecimiento de 1492 ya no es una fecha cualquiera, sino el detonante de un proceso que todavía no ha culminado. Tuvo lugar para los europeos (la Carta de Colón lo atestigua) un real "descubrimiento". Europa descubría lo para ellos hasta entonces encubierto; y descubrían, a la vez, su propia relatividad, la universalidad en que estaban inmersos. Para los habitantes de este continente obviamente aquello no fue un descubrimiento, sino invasión y susto. La llegada de los españoles no venía a conlinnar hipótesis acerca de la configuración del mundo o de corregir teorías ansiosas de completar el "orbis terrarum". Los mitos y leyendas que hablaban de la venida de gentes por el Este no se referían a los europeos, sino a los antiguos dioses que volverían por donde se habían ido en la noche de los tiempos. En todo caso y m¡í.s allá de la vivencia y de la percepción que cada pueblo tuvo del acontecimiento, se inició entonces un modo de ser del que somos herederos. Nuestra actual situación, después de los acontecimientos del Este de Europa y de las nuevas formas que comienzan a asumir las relaciones internacionales, no es tan nueva, si por nueva se entiende una estructura que haya llegado a sus últimas consecuencias y carezca de alternativa. Es, más bien, el orden que se enciende en 1492 en un grado de desarrollo espectacular: es el proceso de universalización de relaciones sociales que toma la forma de economía mundial de mercado. en tanto tiene a la base no la carabela, sino el avión supersónico; no la manufactura, el esclavismo moderno y las plantaciones, sino las transnacionales y la "nueva división internacional del trabajo"; no los tercios de Flandes, sino la Fuerza de Intervención Rápida; no el oro y la plata de Guanajuato y Potosí, sino el petrodólar, el ecu y las acciones de la Bolsa; no las audiencias y los correos del rey, sino el Fax y la televisión; no la conquista de territorios, sino el dominio de "espacios" económicos y políticos. Se han transformado las determinaciones de la modernidad en estos 500 años, al punto que las relaciones de dominio sobre los determinismos naturales y sociales han perdido en gran parte su materialidad y se han hecho espectrales, pero más potentes y omnipresentes. No. Este no es un "nuevo orden", sino el fortalecimiento y la consagración del viejo orden aparentemente sin enemigos a la vista . Aparentemente, decimos, porque el "nuevo" orden no ha resuelto muchos de los problemas que a su paso fue creando. El inicio de la modernidad supuso la subordinación de lo particular (la región el feudo) a Jo universal (la nación, la confederación), de las diferencias a la unidad. Pero resulta que hoy vivimos un despertar de las particularidades, de los regionalismos, de las etnias, sin que ello suponga un fortalecimiento ni de la sociedad civil , ni del individuo. Es decir que, con quinientos años de modernidad a la espalda, no hemos sido capaces de generar aquellas formas de vida que nos lleven más allá de la tribu, del cai te y de la ley de la selva. Algunos añoran estas rancias formas en nombre de historias irredentas, creyendo que su futu ro será tanto más venturoso, cuanto más se parezca al pasado. Menos mal que. frente a estas tendencias de signo involuti vo, surgen

formas que reavivan la esperanza. La Cumbre de Guadalajara, por ejemplo, sin renegar de las raíces propias y comunes, apuesta por el futuro y funda la Comunidad Iberoamericana de Naciones; comunidad que, por su misma

naturaleza y por la altura de los tiempos que vivimos. sólo puede prosperar sobre la base del respeto mutuo, de la solidaridad y de la paz. consumando asf ideales de la modernidad de hermtfSa y vieja solera.

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os jefes de Estado y de Gobierno de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba Chile, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal República Dominicana, Uruguay y Venezuela, reunidos en la Ciudad de Guadalajara, México, los días 18 y 19 de julio de 1991, hemos acordado emitir la siguiente declaración: Con especial beneplácito nos hemoscongregado, por primera vez en la historia, para examinar en forma conjunta los grandes retos que confrontan nuestros países en un mundo en transformación. Nos proponemos, por ello, concertar la voluntad poUtlca de nuestros gobiernos para propiciar las soluciones que esos desafíos reclaman y convertir el conjunto de afinidades históricas y culturales que nos enlazan en un instrumento de unidad y desarrollo basado en el dialogo, la cooperación y la solidaridad. Representamos un vasto conjunto de naciones que comparten rafees y el rico patrimonio de una cultura

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fundada en la suma de pueblos, credos y sangres diversos. A quinientos años de distancia de nuestro primer encuentro, y como uno de los grandes espacios que configuran el mundo de nuestros dfas, estamos decididos a proyectar hacia el tercer milenio la fuerza de nuestra comunidad. Reconocemos la Inmensa contribución de los pueblos Indígenas al desarrollo y pluralidad de nuestras sociedades y reitermos nuestro compromiso con su bienestar económico y social, asf como la obliga- · clón de respetar sus derechos y su Identidad cultural. Ante la pobreza, la guerra, la Intolerancia, el hambre, la enfennedad, la degradación del medio ambiente y la Ignorancia, proponemos una nueva cultura de cooperación internacional como única vfa para un mundo justo y estable. Entendemos ésta como una verdadera operación conjunta en laque confluyan Intereses y objetivos compartidos entre las naciones de lberoamérlca que trasciendan el simple dar y recibir.


IIJiemDo a traducción de la tenninologia cristiana a las lenguas nativas de América fue de vital importancia en el proceso de conquista y colonización españolas del Nuevo Mundo. Uno de los objetivos primordiales de los españoles fue desde el principio la cristianización de los indígenas americanos. Esta conversión a la fe católica de grandes masas de población con religiones, lenguas, yen suma- culturas propias y distintas de la de los conquistadores, planteó probl~mas importantes. El mayor de ellos fue, sin duda, ellingüíst ico y en el intento de los misioneros para salvar la barrera de la incomunicación se pueden reconocer dos momentos: El primero de " toma de contacto" en el que los misioneros se valieron de intérpretes y de otros recursos como cuadros, mímica, etc. para hacer llegar su mensaje pastoral alos"infieles". Pronto comprendieron los frailes la necesidad de dirigirse a los indios en su lengua nativa en aras de una predicación rápida y eficaz, lo que nos lleva al segundo momento de aprendizaje y dominio de las lenguas naturales por parte de los misioneros que condujo a su vez al planteamiento de nuevas y complejas pregunta.<;: ¿Cómo presentar la enseñanza dogmática en estas lenguas?; ¿Cómo traducir nociones jamás dichas en ellas, por ejemplo "Trinidad", "Espíritu Santo", "Redención", etc.? De los inicios de la conquista se conservan algunos fragmentos de las ''pláticas" que sostuvieron los primeros misioneros de la Nueva España (los llamados doce Apóstoles) con un grupo de sacerdotes principales de la vencida Tenochtitlán. Dichas "pláticas" fueron realizadas por medio de intérprete y en ellas se les trató de dar a conocer a los indios "conceptos que no tenían de la inmortalidad del alma, el de la moral cristiana en us relaciones con Dios, con la lglesta y con todos los hombres, el de la justicia y el amor divino y el de lo sacramentos" ( 1). No podemos saber qué ténninos exactos usó el intérprete para expresar esto en náhuatl. No sería aventurado suponer, sin embargo, que en su traducción haya empleado un buen número de perífrasis para poder explicar estos "nuevos conceptos" a los indígenas. En la "Cuarta Plática" leemos: "Por ventura diréis agora en vano ha sido vuestra venida porque nosotros tenemos por Dios a aquel por quien todos vivimos y lo honramos y reverenciamos y leofrecemospapel, y copa! y sangre..." · "El verdadero y sólo Dios que os venimos a predicar llámase fuente de ser y vida porque El da ser y vida a todas las cosas y por su virtud vivimos; es el verdadero ipalnemoani al cual vosotros así llamáis, pero nunca lo habéis conocido: este nombre sólo a El conviene porque El hizo todas las cosas visibles y no visibles ... " (2). Los frailes consideraron que el dios azteca ipalnemoani se correspondía con el Dios cristiano, es decir, que eran equivalentes; de tal manera que se produjo un cambio con textual pero no esencial: se le da un nuevo valor al concepto náhuatl enmarcándolo dentro del cristianismo y se fuerza llna reestructuración del panteón azteca: "Los ángeles son inmortales; los ven-

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Traducción y conquista •

Claudia Marcela Ca rías

cidos perdieron honra, dignidad, riquezas Y. hennosura y fueron echados y desterrados del emireo ... encarcelados en la región del aire tenebroso fueron hechos diablos horribles y espantables; son los que llamáis Tzitziini, Culati, Tzuntemoc, Piyoche, Tzumpachpul". {3). Resulta obvia la premura con que fueron hechas estas traducciones iniciales, la de Dios por ipalnemoani hubiese sido vista como herejía poco tiempo después y esre tipo de equivalencias-sustituciones no iban a gozar,

ciertamente, de la aprobación de amplios sectores del clero que se opondrían con fervor a ellas porque en su opinión favorecían el paganismo y la confusión. Estos primeros intentos traslaticios no podían, sin embargo, revestir otro carácter que el de la inmediatez incluso a riesgo de caer en la por entonces tan temida heterodoxia. Una vez que los misioneros consiguieron manejarcon sabiduría muchas de las lenguas naturales americanas, se percataron de las complejidades deJa traducción de los ténninosdogmáticos

e históricos del cristianismo a tales lenguas y de las implicaciones teológicas que podía tener el hecho de presentar la doctrina en el idioma nativo. Frente a este problema los frailes se encontraron ante dos soluciones posibles: Por un lado, introducir en la lengua de la región las palabras europeas que fueran necesarias y, por el otro, traducir las palabras europeas por ténninos equivalentes (cuando· éstos existían. en la lengua terminal) o por perífrasiS. En el primer procedimiento, al introducir la palabra española se pretendía mantener la fuerza de los dogmas cristianos, se trataba de evitar el peligro de heterodoxia ya que si se cristianizaba una palabra usada antes por los indígenas se corría el riesgo de que conservara parte de su antiguo contenido pagano, como de hecho ocurrió en muchas ocasiones. En el segundo procedimiento, por su parte, se pretendía hacer de la doctrina cristiana algo familiar a los indios, algo que a través de su lengua les perteneciera; sus partidarios opinaban que al presentar siempre las nociones cristianas con ropaje extranjero existía el peligro de que el indígena las tomara como algo extraño, que fueran mal asimiladas y que todo el cristianismo fuera visto como religión de extranjeros. Dado que el objetivo era cristianizar a los indios, un exceso de ortodoxia podía convertirse en un estorbo prematuro; sin embargo, para que el método de la traducción resultara efectivo era necesario un conocimiento exhaustivo de la lengua y civilización indígenas para hallarse en situación de dar con las palabras exactas y tomar en cuenta todos los giros y matices pertinentes. En el siguiente ejemplo se muestra lo que podía ocurrir si lo anterior no era tomado en cuenta: En Paraguay, los misioneros quisieron hallar en la lengua de los tupinambas una expresión que sirviera para la noción de Dios y tomaron como la más apropiada la palabra tupan, que significa "el trueno". Ahora bien, en la mitología de los tupinambas este tupan era apenas un genio de orden inferior y los indígenas así se lo hicieron saber a los misioneros cuando estos últimos hablaban de la omnipotencia del dios cristiano. En su esmero por la ortodoxia, la jerarquía eclesiástica prefirió (al menos en la Nueva España) imroducir la terminología europea. Se llegó incluso -bajo el amparo de la Corona- a perse-

guir a los frailes que se esforzaban en estudiar y enseñar las lenguas naturales y en profundizar el conocimiento de las culturas au tóc10nas (como fue el caso de Fr. Bemardino de Sahagún). También se instituyó un "consejo de revisión" bajo cuya mirada ten!an que pasar todas las obras que se traducían a lenguas americanas, para evitar "herejías, distorsiones y malos entendidos". En 1577, Felipe II prohibió que se escribiera acerca de las costumbres de los indios y el Santo Oficio prohibió la traducción de textos sagrados a lenguas de indios. La práctica de los misioneros, sin embargo, discrepó considerablemente de estas normas institucionales en muchos casos. Los misioneros prefirieron la modalidad de traducir a la lengua nativa los dogmas del cristianismo. Para hacer esto se siguieron tres caminos a saber: La traslación conceptual, la traslación fonnal y la traducción-adaptación. Para las dos primeras opciones veremos el ejemplo de las dos traducciones de la palabra española "crismado" que aparecen en el Voca-

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bulario C'astell:mu- Mexicano de Fray Alonso de Mulina : a/ ismadu": Teoyol ic:1 tlamachiutlll• lcuyulica : 1:spintuahm:me ILtnwt·hiotilll . Besll:1 herrad:• cnn hierro ardtenle. Se llev1i a c;thtl 1111a 1rasl:u: i1'm con n :plual. l~;tdllt'l'H>I1 pcril'r.istu:a quc COIISISIÍU en eXIHesal 1111 llllt' VU '1111 ccp1oaparti1 det•h.:tu ·u tos ya ex istt•nles en l<t lcncua 1e11mnal. b/"(·,, ... n,ado": Tl:tduism:tyoltlll tia · l'tonmnhre iuddinido (algo) -dms111:1 : ( 'lutsnl;l (Crisma). - ynttlh: 1>cstneiU:t;l de electo n.:c1 hido. Aquí la lta:daci(nl l"u · lorm:d (nahualliracton tkl vucahlo esllallt•l) en la lllle se dio 1111:1 adaptacion de la p:dahra cspanola al sislc111a m<>Jfuh>ciro dd n:ihuatl. Dentw de este nivel cnnv1cne destacar tamhn: n aqudlos ll.'rtiiiiiOS CS(lalloles que rucfllll introducido:; eu la lcncua n:íhuatl pe m cuyos de• iv;~uos se naiiuatltr~IWII, como: "campana··: campana "c:1111p:m:tyollntli": -ynllotl i: cor:wín lladaju de campana "camp:ln:tchiuhqui": -chiuil : h:1cer al¡.:u Campaneru qnc la:; h;tn:. 1~!tercer nivd que se ha mcm:ionado, d de lrildtKcilin-adaplación. cutn:spoml ·a los ·;1sus '11\llle se sustituyú la vut. cspauola pur una de la leu¡.:ua nal iva 11ue se cuusidt•tü le nía coult·nido similar u el(Utvaleu, dando a dicho término un v:tlnr cnstianu -t:omn en los casos l'itados antes de ipalnelllllillll y tupan. Adem;is podemos mencionar el caso tk·: '"Bautismo": Net1uatcquilir.lica q11e era una csfll'l'il· tic hautismo que realil'.ahanlus mexicas (lrchi~pánicos ct 111 aguamiel d • ma¡wey. L1 tradw.:cion-:u.laptaci6n fue la m~s combalitla pur la Iglesia institUCIOnal dchitlu a las nmfusiones tfUC pudiil pmVIlt'ilf en la lllellle del indi¡.:ena y

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llt.lrtlue llevaba a la lltdifcrenciacitín. en este caso com:rew del bautismo nativo y d nistiano. En realidad m1 hubo unilicaciún de criterios en cuaulo a la pul itica :1 sl·guir en el aspeclu de la traduccuin o no traducción de la terminolllQÍa nisl i:ma a las lenguas intlígl'llas. presiún de la jerarquía eclcsi;íslica fue nmlínua en el senlidouc evilarcualquiertipodc confusi•in"ltcrélica" que pudiese surgir IXlf la lraduccitín de lo:; términos y -portanw- se opuso a 1:11 pnlt'cdinliento. Natur:llmenll'. esta prcsi(ul surtil'1 efectos en numerosas ocasiones. l .os frailes misioneros pur su parte. gotahan de una tdaliva lihl'rl;td de accióu y aplic:1mn. siempre que les fue pnsihlc. el metodu de la traduecit\n t'n Sil labor tic evanl!.clir.acllín. Otro li:mím~no llllllt.lrlante lo nmslituyü la persistencia de signil'ic:tdns prehispanit·os suhyan:ntesencl nuevo discur:.ocrisli:mo. tal es el caso de la Virgen de Cluadalupc. cuyil imageu apareciti nHiagms:Hncnte en el lllOilll' de Tcpeyat· (t·iudad de M t.':>. il·o) nmy cerl·a de donde se cucoul raha e u 1il'lllpos prehispan1cos el :;illlllWIIU ue la dios<~ at.lec:• tonanli.Íll (uiosa madre). En la qÍoca dl' l:1 colonia hulx1 gran pule mica suhrccl culto a esta vtrgencu el que el clero espaitol vda reslus de la adur:tl'IUII a la dios;t pac;~na. En este caso 1111 se di(luna traducci(lll en sentido estricto (ni fue esa la inll'lll'iiÍn dl' los m•sioncros ). el proceso fut· m:is complejo: A los indi11S se les presenta una Virgt·n Mana (o C:uadalullt') que idculiftc:u• pm an;llug.ía cou una dn dad prop1a haciil ntal e .xisti;t ya 1111 culto IIIUY :tnaigado: los mistont•n•s aprovechan csla indiuaciüu religiosa y huscan eucall/~lrl:l al cristianismo. Resulta olw•n qul· una lradutTion h:rlltino a lenniuu hahria cnnlradidm los uhjt·tivos IIIISIIlllCms de err:tdil·ar los

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nulos paganos. Aquí lwy uua lradut··ie1 ril reestruclllloll'llÍn y rcv:tlmi.f:tt·iün de ctídt!;!os: l.a alrihucilin tk unsil!.nilicadoa111ic11o (Jla!;!;lllll) ;1 Un Sl!;!lliltl'illlle IIIICVO ('Vir).:l'n). El prtlt'CS(I de lr.tdUtTttÍII o de alrihucitin de sigJIIIicados no cmrio en este caso a carj!ll de In:; frailes sino de los propios indios. Vcmns c<unu los misioneros echaron mano de todos los recursos linciiístÍl'os a su ak:mcc par<~ lograr co11limic:usc ctlll los nuevos t:llllversos. Resalla el colllr:tsle de Lt jerarquía tlue. al pmecer, cslah:1 m:ís interesada en la penelracián i11stitucimtal de la iglesia que cula sincera nmversHin de los indios. y l;1 actitud de los lr:tilcs ntisiolll'rt>s que pnKur:1ron establecer una comumcacuin rc:tl t'Oil los neúlitos - In que los llevó muchas Vl'CCs ;t correr el pd t¡.:ro de la hclerodo\la . De 1111 modo general se puede tlt..'l'ir que la traduccion en d pnlt'esn de ev;m!!dir.antin de i\nwrica cumpllo un nHnctidu utilnario ajeno a criterios l'sleltcos l' induso.t•nmuchos casos. a la e\ il!t'ul'Ía de 111 ·rahdad. Se dio el caso tfe traducciones que ¡x·c:tron no por :1presur:1das sim• IXlt e'l't'stvamelllc crudllas. En MI aran tl·conciliar la tlrlodnxia rrisuana con d etlllOl' illlll'lllll de las lcncuas ;lllltÍl'lonas. perdit•ron de v1sl:l s~1 linalitlad pr:k'tica. 1111 ej~1nplo de ello es el siguiente l'OIIICIIlaril' de Dahh11ann : .... .este calt:l'ISIIlO 1-.helsua era muy su¡Krior a la colllptcsloll de los mtlios p:1ra quienes St' dcsti11aha ... l.a Ira duccitin tic Palomino es en verdad del todo conecta. p~n> sulltamelliC ¡>t·sa da. lo que se huhll'fa evitado. si el ducltl lradut'IOI un se hubiera atenido 1:111 ~slrici:IIIICIIIC ,¡ la lclr.l y l'\liiS trucciün del tlli¡pn:•l" (.J.) . La tr<tdueciün tuvo un eomctido utilitario. E.'c collll' lido. sin embarco. nmdiciomí sus mélodus y cnnscn•c ncias. En i\mcrica no st' trataba de lratlucciün de 1ibms dc11tru de una mas 11 llll'mls hollltii!CIIe a lladlt'ioll rultmal s ino de un p~uccso lle collqtllsla de pueblos co11 v:tstas y nun ·a \ 1s1.1s eo:mwvisioncs pmp1as. Lo:. lunilcs e llnprccistoHes de b tr.ldut·cton. qul'l'll Futtlpa suscilahall disCIISltllles en los l' lll'Uios l'llldllllS. pn•dUJCH lll l' ll i\mericl dedos 111.11.!1111 ic:tdos y nlll· lrihuycnm. indml:thlclllt'llll' . al pwtTso lk !!estal'ion tk 1111a jllTuha• l'tlltu ra 111 ·stlla. lm:IIIMl el l' llll'IP pPt la \llllldP l'PIIII i\luyo .1 d.11 l\ll.lll•'ll. lll'.IS 1\llt'

l. iún-sustitucio11 tlueeu

vas a la cultura en An~t'ril'a. Los prohlemas suscitados por la evangclitaciÜIIohlil!anm a la lclesia a depurar la propia r~hgitíll calt¡lica de lodos aquellos elcniCIIIos y pr:icliras que. aunque populares en Eurnpa. movían u hubieran podtdo mover a cunfusiti11 entre los imhos:

117iemoo " ... Así, IHint dar un ejemplo, en el a u tu del S:tcrilidu de ba:t<:, el e1)isc ... dio de Agarest:i exlllll'~lu en míhuall de tal mancr:l <ruc es itnll41Sihlc cumi,..CIIdl'r <tuc ella huhicr:a-.itlu la concubina de /\hrah;un y . u hiju hnmcl, herm:.m•Hic haac ¡IJast:mtc w hahmn afanadu lu~ mbiuncrn' por. desarraigar ht puli¡:amia para vcnw a dar ;tlwra u lus indiu' un art.tumcntu <1uc 11Udicr:111 l'l>¡:rimi•· en favurdcla vil'jan>slumhrc! Otru ejemplo muy nolahlc: t!ll el auh> de l:t l>l':,t rucdún de .lcntsalén 1icnc pur fucnlc nn:~ novela \alt•ndaua de San l'ed ru l•ascual, tH·•·u el Clliwdin dt' las madres judí;Js flllC, :~cus:uhl\ llOI' el h:unh•·c, umt:m v devoran a SIIS hijuelos, IIOólfl:lrct:t• Cilla VCDoiUII llll'Xinm:a: pcli¡:ru:.u. :1 la vt·rdad huhicn1 sido poncl'lu en cs<:l'na anl~ es1lecladurcs entre <JUÍt'ncs lns sa· c~·iJidus humanu~ .v In ;mlrupofa¡:ia ntu:tl cr;m demas~;a<h> rcdcul<..-s" ($). l .a punf•caci.íu de la rl'l ÍfHÍnc;ntiliea pastí :1 ~e! un alrihuto de h1 Jllllllla lraduccwn. en la:. c;~rtillas tic cvangd•ranúu cumn en la 111édica diaria. Se llevli a l·ahu 1111 procc:;u de simplilicacllill 1XIr tlllll:.tllll 4ue. por consecucllc•a tuvuclllcvar a Anwric:1 una rcliciün ideal dl'Stk el punto de vista dnl"lrin:utn. Citas ( 1 ): Chávci'., El'.equicL La Evangelización de los Indios. EdiL Jus. S.A. México, 1958. (Pág. 14).

(2): lbid dem. Pág. 17. (3): lbid dem. Pág. LA. (4) Dahlmann, S.Jr. El Estudio de las Lengua~ y las Misiones. Librería Cat61ica de Greorio del Amo. Madrid, 1893. (Pág. 122).

(.5): Ricard, Robcrt. La Conqui:>ta Espiritual de México, Fondo de Cuf-

tura Económica. México, 1986. (Pág. 314). .~ "

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El obispo de Honduras y los ~nercedarios (1680-1687) e

Atanasio Herranz

a importancia del pleito de Fray Alonso de Vargas y Abarca, obispo de Honduras desde 1687. El análisis de los tres documentos más importantes de esta disputa jurídicoreligiosa arroja importantes elementos para profundizar en la política del lenguaje en el período colonial y el estado y distribución de las lenguas indígenas del centro y el occidente de Honduras. Los hechos básicos de este pleito son que el 22 de noviembre de 1680 el obispo declara "vaca" la doctrina de Cururú y su anexo, La Tatumbla, y el 9 de octubre de 1685 declara "vaca" la doctrina de lntibucá y sus anexos, del Partido de Gracias a Dios; ambas pertenecientes a los mercedarios. En las dos doctrinas, la causa legal principal del despojo de la doctrina de Cururú y Tatumbla es 1ingüística. En la petición del"Segundo Cuaderno de Testimonio de Autos sobre el Despojo de las Doctrinas de Cururú y la Tatumbla (1683) dice textualmente:

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"no estar exsaminados ni aprovados en sufissiencia y lengua propia del Partido de Cururú y de el de Tatumbla los padres predicadores frai Joan Diegues blanco y frai Antonio Xerés, que fueron propuestos enJ>rimer lugar en las nóminas para su provission se hizzo a Su Señoría de dicho Señor ·Presidentte y fueron presentados por Su Señoría para tales curas de dichos partidos, no obstante haber confesado el dicho padre predicador frai Joan Diegues Blanco que no estava exsaminado ni aprovado en dicha lengua propia y matterna del dicho Partido de Cururú, como lo firmó con su propia letra y firma (...) no se a hallado rassón de que estén exsaminados y aprovados en sufissiencia (... ) los dichos padres ni los padres frai Pedro de Carbajal, frai Alonso Marín y Frai Diego de Valensuela, que fueron propuestos en dichas nóminas juntamente con los dichos padres" (1). Esta acusación era, según la legisla-

ción vigente, motivo para el despojo de la doctrina. Según la Real Cédula del 3 de julio de 1596 de Felipe 11 el indio queda en libertad de aprender o no el español y exige que los curas doctrineros de pueblos de indios aprendan la lengua de los naturales. Dice así: "Y así mismo tendréis especial cuidado de procurar se guarde lo que está mandado de que no se provean los curatos si no fuere en personas que sepan muy bien la lengua de los. indios que hubiere de enseñar".

Varias cédulas posteriores obligan a los religiosos y curas que quieren regentar un curato de pueblos de indios, a examinarse en suficiencia de la lengua o lenguas que hablan los naturales de los curatos que desean ocupar. En los casos que no tengan el examen de suficiencia de lengua deben ser retirados del curato. Así, la acción del Obispo de Hondpras, Vargas y Abarca, parece enmarcada dentro de la legislación colonial vigente. La respuesta de los mercedarios no se hizo esperar. En 1686 envían al rey el Memorial Jurídico y Legal sobre del

despojo de las Doctrinas de Cururú, La Tatumbla y Gracias a Dios. En él los mercedarios señalan que están dentro de la ley, pues todos sus predicadores habían sido examinados y aprobados en lengua. Fray Juan Vices estaba examinado en suficiencia de la lengua de los naturales def Partido de Gracias a Dios, Fray Antonio Jeréz en la lengua del partido de los Leneas y las de todo el Obispado y Fray Juan Diéguez en la lengua del Partido de Ten coa y de todo el obispado. Como vemos no hay ninguno examinado y aprobado en la lengua del Partido de Cururú (La P~)

ni su anexo la Tatumbla, pero tos mercedarios argumentan que la lengua del partido del Cururú es la misma que la del Partido de Gracias a Dios y Tencoa "como el obispo lo podía verificar". Los mercedarios señalan que sí era la misma lengua; según la Real Cédula de 1623 que estipulaba "que el Religioso examinado para una doctrina, lo quedava para todas las que fuesen de la misma lengua", entonces, estaban dentro de la ley. Como puede verse el problema central es lingüístico. ¿Son o no son la misma lengua las que se hablan en el Partido de Cururú, Gracias a Dios y Tencoa?. El obispo afirma que no lo son y los mercedarios que sí. Es una lástima que el Memorial Jurídico y Legal de los mercedarios no aporte datos lingüísticos, pues se orienta en demostrar jurídicamente que el obispo de Honduras ha obrado de mala fe contra ellos. Por ejemplo, el obispo dejó "vaca" la Doctrina de Gracias a Dios de los mercedarios y había nombrado como propietario ''ad interim" a un cura secular un día antes de que venciera el plazo legal de cuatro meses para presentarse el sustituto de fray José de Liévana, que había 'fallecido. También argumenta que el franciscano doctrinero de Siguatepeque, acusado de una falta similar a ésta, no se le había apartado de su curato. Antes de analizar los elementos lingüísticos del problema creo necesario analizar brevemente un aspecto de pleito que no plantea el Obispo de Honduras ni en los "Primeros Cuadernos de Autos" ni en los "Segundos Cuadernos de Autos", pero que otros documentos de la misma época lo muestran. Se trata de la lucha de muchos obispos de América para tener en su obispado clero secular (sacerdotes ordenados por un obispo) y no clero regular (frailes pertenecientes a una orden religiosa). Fray Alonso de Yargas y Abarca, obispo de Honduras, era del clero secular y trató por todos Jos medios de aumentar su número en Honduras a costa del clero regular. A Honduras, del clero regular, sólo lle-

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garon para evangelizar los mercedarios y los franciscanos. Las causas de esta preferencia eran: a) Que los doctrineros del clero secular dependían directamente del obispo y su obediencia y control eran muy superiores al de los frailes. El clero regular, sólo nominalmente dependía directamente del obispo, pues, en la práctica, obedecían al Comisario Provincial de su orden. b) Que los mercedarios fueron considerados por el obispo Vargas y Abarca y, años antes, por el Comisario Provincial de los franciscanos, Francisco de la Parra, como dañinos. El primero en varias cartas al rey acusa a los mercedarios de Honduras de maltratar al indio y el segundo dice que "destruyen y no edifican". Aclarado este punto, entremos en el análisis de los ricos e inapreciables datos lingüísticos que nos aportan los tres documentos citados. En los "Segundos Cuadernos de Testimonios de Autos" que levanta Esteban de la Fuente en nombre del obispo Vargas y Abarca trata de demostrar insistentemente que la lengua que se habla en el Partido de Cururú y su anexo la Tatumbla es diferente de la que se habla en el partido de Gracias a Dios y ésta, a su vez, distinta de la que hablan en los partidos de Tencoa y de Aguanqueterique. Los Autos se levantan en los siguientes pueblos, todos de la zona !enea de Honduras: del actual Departamento de Francisco Morazán, San Pedro Tatumbla y Santa María Magdalena Rcitoca; departamento de La Paz, San Pedro Cururú (hoy un barrio de la ciudad de La Paz), Santiago Cacauterique (hoy Santa Ana Cacauterique), San GasparGuajiquiro, San Francisco Similatón (hoy Cabañas), San Miguel Marcala y Asunción Chinacla; del departamento de Comayagua, Santiago Tambla; del departamento de lntibucá, Santiago Jurla (hoy Jesús de Otoro) y no he localizado el pueblo de San Juan Quelala. Transcribiré lo que los caciques y principales de San PcdroCururú dicen en los Autos al Oficial Fiscal.

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lenguas que son propias de Tencoa y Grassias a Dios .. " Los caciques y tatoques de San Pedro Tatumbla dicen lo mismo que los anteriores, pero nos dan un nuevo dato, aunque inseguro: "Dijeron que en el partido de Aguanqueterique, doctrina de la dicha religión (de los mereedarios) se habla la lengua lenca. la cual es otra y muy distinta de la deste dicho partido. Y que en los dichos partidos de Tcncoa y Grassias a Dios se habla otra lengua que, parese, la llaman Puttum". La infonnación más completa la dan los indios de San Juan de Que! ala, Santiago Jurla, hoy Jesús de Otoro, y Santa María Magdalena de Reitoca. Ellos señalan: ~ "Dijeron que era muy distinta su lengua propia y materna, nombrada pupuluca, de la naguarte. Dijeron ser su lengua propia, nombrada pupuluca, distinta de la que hablan en los dichos partidos de Tencoa, Grassias a Dios y Aguanqueterique, y que sólo en el pueblo de Entibucá, del partido de Grassias a Dios, se habla la lengua pupuluca que es la propia de este partido. Dijeron que en el Partido de Aguanqueterique se habla vna lengua que llaman !enea, muy distinta de la propia deste partido. Y que no se acuerdan del nombre que tticnen las

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"Dijeron que en el Partido de Aguanqueterique se habla la lengua !enea, en el de Grassias a Dios otra que llaman pull t::n y que en el de Tencoa ay algunos pueblos que hablan la dicha lengua puttum y otros que habla~ la lengua jucap, los qua! es son: Serehea, Yamala, Ylamattepeque, ·Tecunalistaguac, Iguala. Los quah~s pueblos son del dicho Partido de Tencoa. Y que todas las dichas lenguas son distintas y otras de la propia (pupuluca) de los dichos sus pueblos y partido". Según los "Cuadernos de Autos" el

pupuluca se hablaba en el partido de Cururú y su anexo la Tatumbla y en lntibucá, del partido de Gracias. Sin embargo, en 1632 el merccdario fray Francisco González había señalado que en los partidos de Cururú. Gracias a Dios y Tencoa se habla el care. El término pupuluca para denominar una lengua es tan impreciso como el de chontal ··extranjero'' (del náhuatl chontalli) o jicaque "bárbaro". Estos términos los utilizaban los nahuas para denominar a todos aquellos pueblos que no hablaban su lengua. Pupuluca o Popoluca, como aparece en otros documentos. según A. von Frantzius "La popoluca no es lengua diferente, sino el nombre con que los Mexicanos designan de Cakchiqucl que se hablaba en la costa; esta palabra significa lo mismo que la palabra española BozaL esto es, tartamudo o el que no se expresa con propiedad". Para Otto Stoll y Doris S tone, Pupuluca es una palabra de origen mexicano que significa ·•extranjero". Un grupo de investigadoras de la UNAM señalan que Popolucaes"Lenguade la familia xinca (sic), etimológicamente sirve para designar a un hombre tosco, que habla incorrectamente. por lo que fue utilizada para designar diferentes gruposémicos". Finalmente. Tcrrence Kau!Tman en reciente comunicación oral me señaló que en el náhuat actual signilica "murmullo. susurro hablado

entre dientes". Por otra parte. Alberto Membrcño registra en el occidente de Honduras la palabra lenco, -a "tartajoso, tartamudo"'. Teniendo en cuenta la etimología y los significados de pupuluca o populuca y los datos contrastados de fray Francisco González y los ··cuadernos de Autos··, parece claro que la lengua, llamada pupuluca en los Cuadernos y care por fray González, además de en otros muchos documentos coloniales, es la misma. Es decir. el pupuluca es una variante dialectal del !enea de Honduras que actualmente identificamos con el nombre de ca re. El área del pupuluca o care cubría en 16R3. el curato de Cururú y su anexo la Tatumbla. gran parte del curato de Gracias a Dios, incluyendo lntibucá. y una buena parte del de Tcncoa, hoy departamento de SanHI Bárbara. El ténnino puttum o potón como aparece en una gran mayoría de documentos coloniales, según los "Cuadernos de Autos'', se hablaba en algunos pueblos del curato de Gracias a Dios y del partido de Tcncoa. Esta es una información importante que no ha sido registrada hasta la fecha y que, a mi modo de ver, modilica la distribución geogrática que Anne Chapman hizo para el !enea de Honduras y sus variantes dialectales en el siglo XVI. Ella ubica el potón exclusivamente en El Salvador. entre el río Lempa y el

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Goascor.in. teniendo como epicentro la ciudad de San Miguel. Según la "Relación ... " de Antonio Ciudad Real también hay grupos de potones en las islas de Mcanguera y Conxagua, hoy Conchagüita, que Honduras y El Salvador se disputan. Los documentos coloniales consultados no muestran migraciones de indios potones de El Salvador a Honduras en el período colonial, lo cual nos lleva a la conclusión de que su presencia es prehispánica. El área de ubicación de los potones del partido de Gracias a Dios más lógica es el sur del actual departamento de Lempira (La Virtud, Mapulaca, Virginia) y sur del de lntibucá {San Antonio. Santa Lucía, Magdalena. Colomoncagua y, tal vez, Camasca). Esta ubicación tiene sentido, ya que mostraría la existencia de un "continuum" territorial con los porones de El Salvador. Por otra parte, el caudal de agua de los ríos Toro! a y Lempa no es lan grande como para convcr1irse en una fromcra Jingüí.~lica, como parece creer Chapman ~egún e/ mapa de las lenguas indígenas de Honduras en el siglo XV\. Más problemático resulta deducir los pueblos del curato de Ten coa en que se hablaba el potón. dado que en los ··cuadernos de Autos·· no se especifican. lo que sí enumera los Cuadernos son los pueblos en que se habla la lengua Jucap y que, como demostraré más adelante. tO<los ellos se encuentran en las riveras y al sur de los ríos Jicatuyo y Ulúa y al norte del departamento de Lempira. Si en esta zona se hablaba la lenguajucap, el área del partido de Tencoa en que se hablaba puttum o potón debía estar al norte de los ríos Jicatuyo y Ulúa del actual departamento de Santa Bárbara. El potón de El Salvador y de Honduras está muy pobremente documentado. Este hecho hace pensar a Doris Slone que "tal vez los potoncs fueron los primeros en ser absorbidos o destruídos··. El potón ha sido considerado por algunos investigadores como Walter Lehmann, Kari Saper, J. Al den Manson y Doris S tone como una lengua perteneciente a la familia maya y otros como Ralp Roys, Lardé y Lañn y Anne Chapman lo identifican como miembro de la familia !enea. Esta última posición me parece la más acertada y ante la escasez de vocabularios reconocidos no podemos confirmar ni negar si realmente se trata de una lengua de la misma familia o de una simple variante dialectal dellenca. En las más recientes clasificaciones de las lenguas amerindias como las de Morris Swadesh, Terrence Kauffman y Joseph H. Greenberg no incluyen el potón. La lengua Jucap, que según los "Cuadernos de Autos" era diferente al puttum y al pupuluca. se hablaba en algunos pueblos del curato de Tcncoa: Screlica. Yamala, Ylama!epeque, Tccunalistaguac e Y I!Uala. Yamalá, en la margen izquierda~ del río Jicatuyo, es actualmente una aldea del municipio de San Luis; Tccunalistaguac que aparece por vez primera en el Repartimiento de Pedro de Alvarado, según All~~to Mcm_br~~o es un pueblo


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desaparec1óo y sus hah1tantes y los de Yl:unatepeque constiiUyemn en 1795 el aciUal municipio de llama, Santa Bárbara. El pueblo de Y guaJa. es el ac!Ual municipio de La Iguala del depanamemo de Lempira. No he localizado Serclica. El tém1ino ·'jucap" no lo he cncomrado ni como lengua ni como grupo é111ico en ningún otro documento. Las invcstil!aciones de Anne Chapman. mis trab;jos de campo en esta zona y las redentes escavaciones arqueológicas muestran que se trata de una 1.0na lenca, por lo que Jucap puede ser una lengua de la ramilia lcnt·a. una varimlle dialectal del lcm:a o un nombre del grupo que poblaba h1s river:1s del río Jic:lluyo. Otro aspecto que deseo comentar de los "Cuadernos de Autos .. es el dominio de varias lenguas de un sector importante de indígenas del sur. centro y occidemede Hondur:t~ . Los Cuadernos de Autos nos relatan con bastante precisión que en los doce pueblos que enumeré anteriormente la mayoría de hombres, en especial. los viejos, son trilingües: hablan el castellano, ellcnca (pupuluca) y el náhuat. Los jóvenes, niños y mujeres en su mayoría son monolinl!ücs: sólo hablan el lenca (pupuluca). Por ejemplo, los indios principales y tatoques del pueblo de Santiago tambla dicen en los Autos: "Dijeron que muchos de los hombres saven y entienden assi la lengua naguatle como la castellana pero que ay algunos hombres que no saven las dichas lenguas naguatle y castellana y que, generalmente, las mugeres solo saven y entienden la lengua pupuluca, que es su propia materna, y que muy pocas entienden la lengua naguate, y que la castellana no entienden ni saven las dichas mugeres". Los indios de San Juan Quclala, Santiago de Jurla y Santa María Mauadelena de Reitoca muestran una situación lingüística similar y cuantifican en diez el número de mujeres de los tres pueblos que saben la lengua náhuat. El aprendizaje del Náhuat en el sur, centro y occidente de Honduras se dio en dos momentos históricos: el período prchispánico y el colonial. La abundante toponimia náhuat y la pcrvivcncia de mitos en estas áreas muestran la presencia de estos grupos nahuas venidos unos del norte y otros del sur. El mito de la tigresa alada, . Comizahualt, que antes de tomar vuelo de regreso hacia el none divide sus territorios en tres partes. una parJ cada uno de sus hijos, muestra las emigraciones del norte. como la de los toltecas. Este mito lo he recogidocnGuajiquiro, como también lo hizo Doris Stonc y Annc Chapman en lntibucá y Sanl iago Puringla. El mito de la presencia de dos brujos nicaraos o managuas c.¡ue vienen o van volando hacia el sur trayendo o llevando agua en una cáscara de huevo para formar los lagos, atcs1icua la intluencia en el centro y sur de H~mduras de los nahuas provenientes de Nicaracua. llamados nicaraos o manacuas.Adcmiis. hay muchas zonas que los cspa1ioles de la conquista nos muestran que hay nahuas. Hernán Co11és atestiuua la existencia de estos pueblos en la~ proximidadesdcTrujillo y en el Valle de Olancho, Pedro de Alvarado en el Vullc de Sula y el de

Comayagua, las investigaciones arqueológicas. en Naco y Yarumela y Fray Francisco Vázquczen Nacaome, Guascorán y Pcspire. La expansión de la lengua náhuat en el período colonial fue aún mayor. Felipe 11, en 1670, declara al _náh~_at como lengua general de evangchzaciOn para toda la Nu~va ~spaña. L~s mcrcedarios y los lranciscanos la uulizaron ampliamente en toda Honduras para conrcsar, predicar y enseñar la

doctrina cristiana. Además, los españoles en su conquista utilizaron un buen número de nahuas en Centro América y crearon pueblos exclusivamente de indios nahuas en las proximidades de las villas de españoles. De ahí, el actual barrio de Mejicanos en Comayagua y en San Salvador y el pueblo de Mcjicapa a las puertas de Gracias. Finalmente una revisión de los "Segundos Cuadernos de Autos" y del

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"Memorial Jurídico y Legal" de los mercedarios nos permite conocer las escuelas de primeras letras existentes en el último tercio del siglo XVII en los departamentos actuales de Francisco Morc!Zán. La Paz, Intibucá y Comayagua. Felipe 11 en su Real Cédula del 3 de julio de 1596 obliga a poner escuelas en todos los pueblos de indios. dice así la Cédula:

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ñar a los indios el castellano y las verdades de la fe cristiana. Como Honduras tuvo durante todo el períoco colonial una gran escasez de curas doctrineros se crean los maestros de escuela, llamados teopantlacat. La mayoría de ellos eran hijos de caciques y principales, pues eran los únicos indios que obligatoriamente debían aprender el castellano. Se ha dudado mucho de que los españoles en el período colonial tuvieran un interés real de enseñar a los indios. Un recuento de los documentos del pleito del obispo de Honduras y los mercedarios nos muestran fehacientemente que funcionaban un buen número de escuelas en los pueblos de indios del centro y del occidente de Honduras. En el levantamiento de Autos, el Oidor Fiscal visita doce pueblos que ya mencioné. En las pesquisas se presentan como testigos caciques principales, tactoques de justicia y maestros de escuela o teopantlacat. Parto de la premisa de que si hay en un pueblo un teopantlacat. es lógico pensar que en esa comunidad hay. al menos, una escuela de primeras letras l"uncionando. De los doce pueblos visitados aparecen los siguientes maestros citados en la documentación: Matías Benftez y Diego García en San Gaspar Guajiquiro, Mateo Pérez en San Juan Opa toro, Francisco Lópezen Santiago Cacaoterique, Simón Lópezde AguiJar, maestro y principal, en San Juan Quelala y Alonso Velázquez en Santiago Jurla, hoy Jesús de Otoro. El número hubiera podido ser mayor, pues algunos maestros no fueron llamados como testigos por ser fieles a los mercedarios, ya que ellos los habfan formado.

BIBLIOGRAFIA Anne Chapman, Los Leneas de Honduras en el siglo XVI. (Tegucigalpa: Instituto Hondureño de Antropología e Historia, 1978).

"Porque se ha entendido que en la mejor y más peñecta lengua de los indios no se pueden explixar bien, ni con propiedad, los misterios de la fe, sino con grandes abusiones e imperfecciones, y que aunque están fundadas cátedras donde sean enseñados los sacerdores que hubieren de doctrinar a los indios, no es remedio bastante, por ser grande la variedad de las lenguas, y que lo que ser fa la castellana como más común y capaz, os mando que con la mejor orden que se pudiere y que a los indios sea de menos molestia, y sin costa suya, hagáis poner maestro para que los que voluntariamente quisieren aprender la lengua castellana. que esto parece podrían hacer bien los sacristanes, así como en estos Reinos, en las aldeas, enseñen a leer y escribir y la doctrina".

Archivo General de Indias (A.G.I.), Sevilla, Audiencia de Guatemala, Legajo 184. Primeros y Segundos Cuadernos de Testimonio de Autos sobre el despojo de la Doctrina de Cururú y la Tatumbla" 1680. Los "Segundos Cuadernos de ... " se encuentran maravillosamente editados por Héctor M. Leyva, Documentos Coloniales de Hondunts (Tegucigalpa; Obispado de Choluteea y CEHDES): 171-194.

De esta Cédula no se cumplió que fuera sin costa de los indios, pues el sueldo del maestro era pagado de las Cajas de las Comunidades y si no había suficiente, de las tierras comunales, llamadas "De Pan llevar", y de donaciones obligadas de ganado de los indios. Como se ve en la Cédula citada, las escuelas de pueblos de indios eran el mecanismo fundamental para cn~e-

Doris Stone. "De la terminología aplicada a las Lengua~ Indígenas de la CoMa de Honduras en el Siglo XVI" en RABNH XX 2 y 3 ( 194): 74 sigts.

Biblioteca Nacional. Madrid, Sección de Historia de América, Manuscrito 2675, "Memorial lvridico, y Legan que presenta al Rey ... Orden de Nucst ~a Señora de la Merced sobre el DespoJO de las Doctrinas de Cururú, la Tatumbla y Gntssias a Dios exccutado por el ... Obispo de dicha Provincia Don Fray Alonso, 1687. (85 folios)

Frav Francisc... V:\zquez, Crónica <:e la vmcia del S:Jtllísi•no 1mnbn: de Jesús de Guatemala. 4 toms. (Guatemala: Sociedad de Geografía e Histo· ria. 1~37-44).

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Historia de los .o perantes e Julio Escoto

Del País Relatan los habitantes de Dulce Nombre de Culmí, Honduras, que en La Mosquitia hay un lugar plano y arbolado, de flores carnosas como manos, de insectos con larguísimo aguijón de unicornio. donde al lanzar una piedra sobre la arena forma círculos concéntricos que desaparecen un rato después; hojas que si caen en el aguase transforman en peces y si en la tierra se vuelven aves de fúlgido plumaje y cuello corto capaces de extraer en el hombre los recuerdos del sueño y en las mujeres el temor de la muerte.

Sobre Los Operantes En La Mosquitia de Honduras -selva virgen, llanuras verdes y largas como el mar- habita el pueblo de Los Operantes, quienes jamás hablan en serio, citan a dios continuamente, parlan una lengua rebuscada y siempre ,dicen lo más extraordinario y exagerado sin reir. De ellos copió el Abate Jesús de la Espada las dos recetas famosas de la farmacopea de los Operantes: + Las moscas están poseídas por el ánima de la inquietud y por ello es difícil darles caza con la mano, el pájaro dios lo sabe. Por lo tanto, dispóngase en el suelo un piloncito de pimienta negra y colóquese junto una piedrecita filuda. La mosca al aspirar el olor de la pimienta estornudará y al sacudir la cabeza dará en la piedra, muriendo. + Las amebas son harto belicosas y viciosas, como el hombre. El enfermo de amebas beberá primero un largo trago de cususa (alcohol clandestino) y un momento después tragará un puñado de arena. Las amebas, borrachas, se matarán solas a pedradas.

El Vendedor y Los Operantes Una vez apareció en la tribu un vendedor de gallos y bisutería de peltre, hombre de fofas maneras, bursátil e incasto, traído en suspenso por un manotazo de cenizas que apergaminó los velos de la tarde y vació los espejos. Dentro de su bolsa de pañol ateoraba la frondosidad estéril de la promesas, cuya semilla sembró de boca en boca sobre las ansias maravilladas de la congregación "¡Tomad! ¡Tomad!", clamaba batiendo las alas del encanto "pues sólo la posesión os hará libres. Hay u: acumular, pos er. tener, sumar, ser propietario y disfrutar las delicias del amontonamiento Sólo al avaro le es dado el don de los goces secretos, ¡poseed, poseed!, silbaba tras sus gestos de arena. "Nos h:1 cafdo en las manos la peste

de la subversión fiduciaria" convergió en secreto el coro de ancianos. "En pos de los bienes vendrán los verdaderos dueños de los bienes con sus pi iegos de hipotecas y su tinta fresca". "Pero seremos cautos" maliciaron escondidos tras el humo de sus pipas cortas "para que no nos venza la vanidad de todos los sii!Ilos. Hemos de hacer así. .. ·'bajaron la voz" ... y as f... y de estotra manera ... " y al finalrieron como conejos. Restallaba en ese entonces sobre la sabana el hormigueo de la primavera y tras los ahuehuetes esponjaba el maíz. Más acá de los pinares enhiestos, donde resbalaba la montaña. huían las mozas desnudas burlando con us ágiles muslos de pez y sus dorados pechos color de cañafistula la caza de los mozos tempraneros. Un retintín de sonajas alocaba el bosque, despertando la mansedumbre de los pichiches y los alcaravanes. Entre la hojarasca de suspiros y mandrágoras tronaba el vendedor su bisutería: ¡poseed! ¡poseed!, prevenía "¡que el Juicio Final no os encuentre bajo las pobrezas del desamparo!" Y alabando y seduciendo, lamía con su lengua ríspida los resquicios de la vanidad. Aquí endeudaba parceleros, allá leñadores y apareceros; ornaba los dinteles de las chozas con brújulas ciegas que nunca tajarían el mar o tachonaba las paredes con calendarios de alegorías en francés. Oros, pieles, cuernos, plumajes. granos. tintes, careyes, almendaras. huesos. ámbares y resinas engordaban su faltiquera. en venganza de pasadas dietas y ayunos, mientras Los Operantes remendaban sus yutes y costales para conciliar un trueque. apaciguaban las claraboyas de sus redes de río para descontarles sobrantes agujeros, empeñaban sus aperos, trillos y almojayas por mejor las mercar, y no tenían más ya paz sobre sus hamacas de cabuya y sus lechos de paja. Un largo sueño de obejtos superpuestos les robaba el insomnio de la incontinencia orillándolos a un mar de apetencias inconformes. "Volveré. volveré en mis carabelas

con más y ricos lujos" prometía el enhebrando entre sus ganancias los nudos de la codicia "y os traeré abalorios y sartas de colores, herbolarios, daguerrotipos. alcoholes

1 bisutero

de carey y dos oros de multa porque en vuestra fa ltriquera de paño escondéis los huesos de nuestros héroes, antropológil:o pecado. etnológica falla. irreverente desatino arqueológico: cinco potes de resina por indemnización tiscal". ··¡Ingratos! ¡Acaparadores ¡Especuladores!. estalló el anatema del bisutero ·• ¡os condeno per secula seculorum a carecer de la transferencia de la tecnología! ¡Dcsamon1dos!"

de dulce somnolencia, trineos. visores. catalejos, íconos y postales, y armas, poderosas armas de pul idos metales fosforescentes con que alejéis la vigilia inagotable de los ladrones·· silbaba. "No tenemos ladrones". "Os traeré también ladrones para que no sufniis tanto los pesares de vuestra indigencia. y siquiarras. curanderos y loqueros de timbre melódico para que vuestros complejos no queden sin perdón". Entonces. una tarde se le enfrentó el consejo e ancianos. "Nos habéis enseñado" coreó el coro de ancianos ··¡a otra orilla de nuestros apetitos' Pero nadie regresa sin haber partido y debéis el alimento que comisteis. el agua que bebisteis. el hecho queoshaacomodadoy la mujer que os calentó enellecho. Son 300 almendras y un pan de achiote". · "Y pues me habéis fotografiado sin abonar las susodichas regalí!L~" agregó una anciana desdentada cuyas pie mas. como cerosas columnas salomónicas abrían un compás de desconsuelo "hacedlo que valga una piedra de ámbar··. "Y yo que os di mi amor benevolente" melodiólajovende la pubertad ansiosa ''aunque no está en venta merece recompensa y su reclamo, y la huella blanda que me deja. teís en el corazón, y el espacio que me ocupasteis en laestrclla de la memoria, y por lo que sufriré en tu ausencia y por lo que aún o he sufrido, dad a mi cuenta un jubón de piel, dos tocados de plumaje y el más pequeño pedernal de vuestras alforjas··. "Yonooscobrearémiamistad''clamó el herrero, restrcgándose sus manos azules ··pero porque habéis disfrutado de mi tiempo. compartido mi información, robado mi interés. empeñado mi fe y prestado mis palabras, dad en rédito cuatro oros y un tinte de cochinilla. que todo lo que os di era mío y de mi posesión''. "¡Salvajes! ¡Posesos! ¡cavernarios!", escupía el bisutero. ··y porque toméis contento de vuesra ,.. didascalia entre nos'' sentenciaron los ancianos ··quedaos sin cancelar el ,· timbre de turismo y pagad sólo los---.__..~·-"' impuestos de almojarifazgo. poca cosa,·' pues, unas decenas de pacas de azafrán, tres cuernos de venado y otro para adorno de vuestra alcoba. un caparacho

"No olvidéis·· conduyó el coro e ancianos ··que el verdadero amor es móvil"'. ··¡El verdadero amor es móvil!" alcluy61a tribu ··¡el verdadero amor es móvil r·. yse dispersó tras las matas de plátano y los bejucos parasitarios a hacer el amor. Del libro inédito Historias de los Operantes, 1991.

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• T z ano ' d~ Fe ipe: Los úlf de Lempira y otro d e me to •

Francisco Solano

cluso en sus pasos autonomistas. A Triunfo de la Cruz -¡hasta el nombre del primer núcleo urbano fue fiel recuerdo de la Yeracruz cartesiana!- siguen muchas otras tentativas fundacionales, sostenidas por muchos capitanes y otros esforzados conquistadores. Algunos de ellos disfrutaron de los primeros repartimientos de indios, entre Puerto Caballos y Trujillo. Por el suroeste, en zona aún no dominada, por el 1536 se levantan unos 30.000 indios de la región de Cerquín, Comayagua y Olancho. Los indios estaban dirigidos por Lcmpira, de recio carácter y señaladas virtudes, verdadero estratega y conductor de masas, que lideró la resistencia contra los españoles durante meses: solamente vencido por la traición de un soldado de Alonso de Cáceres, que le mató de un arcabuzazo. Son éstos unos hechos harto conocidos desde la versión de Herrera, que se resumen ahora para destacar la novedad de los documentos presentados por el Dr. Martínez-Castillo: quien muestra a un conquistador olvidado como el verdadero vencedor de un Elempira. jefe de apenas unos 2.000 indios. Un Rodrigo Ruiz de Escalona, escribano metido a conquistador, que pasea su afán por obtener famas y

e aquí una nueva versión de la pacificación de Honduras, escrita con lenguaje escueto, dejando que hablen directamente los documentos. Los ahora publicados en Tegucigalpa descubren al conquistador que logró abatir al jefe Elempira, que había fomentado y sostenido un levantamiento general de los indios del suroeste, en 1536. En una probanza de méritos y servicios de 1558 y 1560, realizada en México, varios conquistadores testimonian los valerosos hechos del escribano Rodrigo Ruiz de Escalona, hidalgo de esta villa de Toledo, quien cortando la cabeza del cacique "fue la mayor parte para que la guerra se apaciguara y allanara, y vinieran de paz, por ser el dicho Elempira el principal de ellos". Hasta ahora se seguía otra versión totalmente opuesta: la ofrecida por el cronista Antonio de Herrera quien describe, con todo detalle, el levantamiento de los indios del suroeste de Honduras, a unos doce años de iniciada la Conquista. Unos 30.000 indios fueron motivados por Lempira, un jefe carismático, ofreciendo una decidida resistencia a la invasión de los blancos, únicamente vencida por la traición. Méritos los de aquellas acciones para hacerle el indio ejemplar de la resis-

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honras batallando desde 1519 en Coatzacoalcos, Tlacotalpan,. Champoton, Chiapas y Honduras, es quien consigue abatir personalmente al capitán indio. Esta versión rebaja en muchos gr<ldos la ofrecida por Herrera, que·se dejó influir por una historia oral deformada, enriqueciéndola con préstamos de la Historia de la &paña romana, donde existe el caso del notable Yiriato, el buen rebelde opositor de los romanos, sólo derrotado por la tro~ición. Herrera exageró el número de los indios hostiles para asf hallar perdón en el lector por la vilipendiosa acción de la traición: aunque justificable, en cierto modo, para hallar por ella la paz (es decir. la ''ciudad", la civilización) y la supervivencia. El testimonio de Rodrigo Ruiz, avalado por trece testigos que le acompañaron con la pelea, ofrece una versión menos literaria y más heroica: Lempira y su "copia de 2.000 hombres con mano armada .. realizó muy diversas acciones hostiles, hasta que Ruizde Escalona "celoso del servicio de Su Majestad, poniendo en peligro mi persona, procuré entrar en el escuadrón de los enemigos, con mi espada y mi rodela. Y peleando con Elempira le maté y cortéle la cabeza ... Y la cabeza di al general (Alonso de Cáccres) en sus manos. Digan lo que

tencia hondureña. Pero frente a esta versión, historiada por ·el cronista de Indias Antonio de Herrera en 1626 -a un siglo exacto de distancia de los hechos-, se ha presentado un documentode gran valor, que no sólo corrige a Herrera, sino que se relata la muerte de Lempira de modo totalmente diferente: en limpia lucha cuerpo a cuerpo y no por los medios innobles de la traición. Esta nueva versión sobre la muerte del indio emblemático hondureño se debe al Dr. Martínez Castillo empeñado, desde hace algunos años, en iluminar los aspectos poco claros de la historia de su país. El tiempo de la Conquista de Honduras es época compleja y escasamente conocida, tanto por el número de jefes de hueste que operan en el territorio, como por! a falta de descripciones coetáneas que faciliten su comprensión. Pero no toda Conquista tuvo su his-

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toriador y Honduras padece por su ausencia no tener una "historia verdadera" que relate la peripecia de la ocupación y el asentamiento, asf como el vaivén de los numerosos capitanes que tomaron parte en su pacificación: Cristóbal de Olid, Francisco de las Casas, Hernán Cortés. Andrés de Cereceda, los Montejo, los Alvarado, Alonso de Cáceres... llenan los primeros (y complicados) diez y quince primeros años españoles, repletos por las luchas contra los indígenas y las propias tensiones entre jefes de con-

quista, decididos a no ceder los ámbitos de sus jurisdicciones. Pero si aún hoy son difíciles de delimitar las fronteras territoriales, por la completa inseguridad geográfica de la primera hora hispanoamericana, justificaba que tanto Pedrarias, Dávila desde Panamá y Nicaragua. como Cortés y Montejo desde México y Yucatán considerasen a las Higüeras como integrantes de sus territorios. Capitanes de estos jefes protagonizan estas tensiones, agravadas por los excesos de su extremada imitación del jefe por ejemplo, Olid deseando emular a Cortés le sigue in-

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saben''. Es la pregunta número 7 del interrogatorio que avalan aquellos trece conquistadores. Una acción aguerrida que "así como vieron los indios que en la batalla que tuvo con él estaba Elempira muerto, luego se retiraron ... y se fueron a sus pueblos, y dieron la paz y se pobló luego la ciudad de Gracias a Dios". En las zonas que carecen de cronista, las relaciones de méritos y servicios de los conquistadores son excelentes medios para ayudar a la reconstrucción de la conquista. Relatan sus hechos de armas con mesura, sin apasionamiento, pero con firmeza, siendo versiones exactas de otras tantas perspectivas de la Conquista. Convendría porelloeditar todas las que se conocen para con ellas formular el primer libro de historia de la vida colonial hondureña. El documento, en fin, demuestra que la Conquista no se concluye tan rápida mente como se acostumbra indicar. Los levantamientos, secuelas de la misma conquista, delatan las actitudes de unos indios ya no impresionados por el miedo o la sorpresa del blanco Y sus armas infernales, sino que poseyendo unas armas de efectos muy in feriores no dudan en impedir la do m in ación que les amenaza. El documento se halla en el Archivo General de Indias y ha sido publicado en su integridad: aunque está compuesto sin sepantciones. ni se han cotocado subdivisiones para facilitar su comprensión y su lectura. Se transcribe fielmente, sin atender demasiado a las normas sobre puntuación: no se desarrollan las abreviaturas. ni se corrigen algunas fonnas de dicción. Esta manera de presentar los documentos la agradecerán los filólogos, pero confundirá a otros especialistas: como, por ejemplo, "misión" por minción . Cada conquistador participaba en la empresa a su "costa y minción". como hombre 1ibrc, sin cobrar soldada -pues no es un soldado, ni la hueste un ejército-: obteniendo beneficios solamente al término de la expedición, otorgándose los a cada expedicionario en razón proporcional a su participación. Ruiz de Escalona reclama que puso en la cmpresa de Honduras un caballo, que le costó .300 pesos de oro, y varias armas (espada, rodela). En razón precisamente de las capitulaciones y de su "minción" es por lo que el conquistador que venció a Lcmpira puede, adcmás,reclamarpremiosjustos:"500 pcsosdeorocn recompensa de la sangre

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OlgaJoya

La exploración del mundo ultramarino a fines del siglo XV y a lo largo del siglo XVI tuvo como pioneros a España y Portugal, desarrollándose empresas económica • misioneras y científicas que fueron fomentadas por el Estado y la Iglesia. Con ello se inaugura un proceso migratorio que tendrá una amplia trascendencia en el continente americano en tanto representará cambios radicales en su forma de vida para la población nativa y el surgimiento de un nuevo tipo de sociedad. Al impulso de las naciones pioneras, otras (ingleses, holandeses, franceses) tratarán de ganar terreno en el amplio escenario americano; sin embargo su presencia no tendrá la misma trascendencia en la modelación del nuevo tipo de sociedades de las que hablamos antes, en términos de los patrones de poblamiento que se van implementando y en los que España destaca, incluso sobre Portugal dadas la características de su colonización. Alarribarambasnacionesalescenario Americano sus puntos de entrada marcarán esa diferencia. España fue favorecida por el Caribe como plataforma de conquista que facilitará su acceso a las tierras continentales accediendo casi inmediatamente al corazón de los dos imperios más ricos y poderosos que habitaban el continente: México y El Perú. Ello significó un rápido acceso a los tesoros americanos, el sometimiento Y esclavización inicial de la población y el montaje de una estructura social y productiva levantada sobre los restos de los imperios encontrados. Este será

[~~1§!;~~J~#t~~i~~~ L do td:~'.:::~"_', ·.·.,'·.: ·,:~-.'~:-~J·.!i!!i!!i!!i!!i!!i!!i!!i!!i!!i!!i!!i!!i!!i!!i!!i!!i!!i!!! cieron a su costa y misión''. Pero transcrito de esta manera el término • pierde todo su carácter corporatiVO y jurídico. Debemos. por último, felicitar a los nuevos historiadores hondureños -y al Dr. Martíncz Castillo en particula_rque están consiguiendo con su prop10 csfuer1.0 -poryue es escasa la ayuda olicial yue reciben para editar sus resultados- corregir los vacíos y cnd,crczar los errores historiol!dl'icos de s·u historia. -

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:,. ;·. ,. - ·,::f. dadquese inaugura en laque la riqueza se obtiene en función de sometimiento militar en un primer momento y por sometimiento económico en un segundo momento. La ventaja española facilitará un flujo migratorio más ágil que el que se dio en PortugaL Portugal accede al continente por una de las zonas más inhóspitas y menos pobladas. A diferencia de los españoles, estos no encontraron grandes culturas ni riquezas a simple vista que alentaran más el ánimo de la empresa. Pese a ello se impuso el tradicional espíritu comercial de los lusitanos quienes comenzaron a establecerse en las costas brasileñas. El patrón seguido por los portugueses, a través de la fundación de compañías comerciales costeras determinó un proceso colonizador lento y en etapas en el que el poblamiento del territorio no tenía prioridad. Los portugueses mostraron más interés en la explotación de los recursos naturales utilizando la mano de obra esclava africana de que disponían, que en la población nativa que encontraron. En general Portugal mostró una amplia

tolerancia política con las poblaciones nativas de sus enclaves americanos. Lo anterior marca una diferencia radical entre los dos flujos migratorios europeos básicos del siglo XVI, lo cual marcará también las diferencia propias sobre la incidencia de ambos grupos en las poblaciones aborígenes. En este caso me refiero al proceso de mestizaje que fue iniciado en las zonas de influencia hispana, el sincretismo cultural y la síntesis producto de la " recombinación" ( 1) de elementos. Las zonas de influencia portuguesa se verán también involucradas en un proceso de mestizaje y sincretismo, pero éste se dio fundamentalmente entre dos grupos raciales (blancos y negros) que tuvieron como característica común el ser ambos grupos emigrados de manera que el proceso apenas trasciende a Jos grupos nativos. En 1674 el cosmógrafo y cronista de Indias J. López de V el asco nos arroja las primeras cifras de población del continente en su Geografía y Descripción Universal de Indias tomando como base los papeles de la Real Hacienda

en lo atinente a tributos, según el cronista, en lo relativo a población española, existían 26,000 vecinos o tributarios (tomados como cabeza de familia) que multiplicados por el factor6 de Borah, da como resultado una población de 156,000 españoles. (2). El Catálogo de Pasajeros a Indias publicado por el Archivo General de Indias de Sevilla nos ha permitido precisar mejor las cifras durante 1509 a 1559, pese a que el listado es incompleto. Según esta fuente los embarques registrados en este período comprenden 15,000 papeletas sin contar los listados de años anteriores que se desconocen y todos aquellos españoles que pasaron clandestinamente a América. (3) A diferencia, los portugueses en general pusieron menos atención a la colonización o poblamiento del territorio de lo que lo hicieron los españoles. Uncensode 1540señalaqueentodoel Estado de Indias existían únicamente 1,800 familias europeas (4). Probablemente el contar con menos recursos humano y las características del modelo colonizador portugués detenninaron el grado de incidencia en la población nativa en el proceso de mestizaje como en la aculturación y el sincretismo. Un recuento de la población blanca y mestiza, en zonas de influencia hispana y portuguesa para los años extremos de 1570 y 1825 según los datos de A. Rosenblatt (5) nos indican que; para 1570 la población blanca para estas dos zonas era de 190,500 habitantes de los cuales el 89.5% correspondía a la zona de influencia hispana y el\0.5% a la zona lusitana. En 1825la zona de influencia hispana sigue manteniendo ventaja sobre la portuguesa con un 78.8% frente a un 21.2%. Para este mismo año la migración hispana había dado origen al 88.47% de las castas en esta zona del continente frente a la lusitana que dio origen al 11.53%. Lo anterior señala claramente la intcnsidaddelllujomigratoriomantcnido en estas zonas del continente y la incidencia de ambas en términos del mestizaje. Pero estas cifras no tienen sentido si no recalcamos la trascendencia que tuvo este fenómeno en términos del sincretismo cultural que generan. Los grupos hispánicos que entran al continente una vez pasado el período de conquista serán los más proclives al intercambio y la mestización. Tal fenómeno se verá impulsado desde la esfera socioeconómica y política (6) una vez pasado el dominio militar que da paso al sometimiento económico e ideológico. Esteva Fabrcgat señala que "la primera forma de aculturación hispánica, la de los conquistadores y funcionarios ... afecta la organización sociocconómica y política de la nueva sociedad, mientras que la segunda ... afecta sobre todo a las organizaciones socioculturales de base -familia y comunidades locales- de las sociedades indígenas, modificando el sistema de relaciones internas, pero especialmente los contenidos y valoraciones de los


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roles y los status en aquellos casos, numerosos, en que los irtdígenas se incorponm a las nuevas organizaciones sociales derivadas del sistema sociocultural español". (7) Esa primera forma de aculturación, señalada por Fabregat, involucra los nuevos roles económicos que en términos de nación sometida. las sociedades aborígenes pasan a ocupar sin la cual no podía darse el marco adecuado para la segunda que es la que señala más claramente el proceso de aculturación como fenómeno de sustitución de elementos de un sistema cultural a otro u otros, la "Recombinación" como el uso combinado de elementos de dos o más culturas, el sincretismo y la síntesis como monento que supera el anterior. Dentro de este proceso de mestizaje racial y cultural tuvo una acción decisiva los flujos migratorios que van poblando los territorios conquistados y que aceleraron el mestizaje y la iglesia como actor principal y directo en el proceso de aculturación. Tal papel se inscribe en el marco del"somctimiento ideológico" necesario para la consolidación de la conquista de ser la punta de lanza para derribar las barreras culturales e indiosincráticas que permitieron afianzar la dominación hispana en el continente. España esboza en América el mismo esquema que los reinos de Castilla habían aplicado en la península en las guerras de reconquista COlltra los árabes: otorgando encomiendas, cuyo antecedente es el repartimiento de tierras; hace su aparición la cristianización y la Inquisición en América y la castcllanización como . lengua del imperio. (8) La lengua como elemento de dominación 11o podía ser efectiva mientras no se trazara una política coherente con la realidad plurilingüe americana. De esta manera el castellano como lengua de cnsuanizac10n e hispanización se verá sometido a muchos debates por parte de las órdenes religiosas que en algún momento calificaron tal tarea de inútil. La Corona española siguió manteniendo su proyecto inicial con la lengua castellana hasta rinesdel Siglo XVI en que Felipe 11 decide cambiar la política seguida por los Reyes Católicos y Carlos V, ordenando la adopción de lenguas indígenas por parte de los doctrineros para desarrollar la cristianización y el aprendizaje voluntario de los indios de la lengua castellana. Para la Nueva España esta poi ít ica se api icó utilizando el náhuatl para esa zona y el Reino de Guatemala, ya que esa era la lengua más extendida. La lengua castellana se convirtió así en un elemento de aculluración indirecto utilizado por la población blanca, las élites indígenas y los intérpretes de cada población. De esta manera la cristianización utilizó las lenguas indígenas como elemento de penetración ideológicas. Esta política se mantuvo hasta 1770, cuando Carlos Ill decide retomar el Castellano como lengua del imperio. Pese a ello el proceso

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sincrético ha avanzado al impulso de la labor evangelizadora. el mestizaje racial y las estructuras productivas que la colonia ha implementado. Estos elementos son importantes en términos del ascendiente que tuvieron en la confom1ación de la nueva sociedad que se va estructurando en América. El mestizo probablemente fue el elemento, racial y eulturalmente hablando, más novedoso de toda la trama colonial. El ladino no fue necesariamente un mestizo en términos raciales. pero sí en términos culturales. El criollo representa el viejo orden social y político que comienza a esbozar un nuevo concepto de patria en t ierns americanas. La Corona española implementó una legislación segregacionistaen América desde el Siglo XVl. Estas leyes señalaban expresamente la prohibición de que los españoles residiesen en los pueblos de indios por los perjuicios que pudieran concurrir en esta población. El 25 de noviembre de 1578 se emitió una cédula general parJ los Reinos de las Indias, para que no se permitiera la presencia de negros, mulatos y mestizos entre los indios, para que no les enseñasen "sus malas costumbres" y "ociosidad" (9). Las anteriores prohibiciones fueron constantemente recalcadas por las autoridades. pese a lo cual fue imposible erradicar la costumbre. El indio fue asf, al interior de sus comunidades, objeto de mestización y ladinización en función de la presencia pcnnanente o estacional de los otros grupos étnicos. Pese a los esfuer.ws de tal política segregacionbta, a fines del Sii!IO XVIII er~ ya un hecho la mestizaciÓn de una gran parte de la población hispano-

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americana. Los "p.ueblos de indios'' y los pueblos de españoles poco a poco van siendo sustituidos por poblaciones mestizas en crecimiento. En el caso de Centro América. este es un hecho más palpable en tém1inos de las poblaciones de indios que sobreviven a este proceso. Posiblemente sean Guatemala y El Salvador los dos países del área centroamericana que logran retener durante más tiempo este esquema segregacionista de la colonia en virtud de la población indígena con que se asoman al Siglo XX. Pero tal es4uema tiende a resqucbmjarsc durame la primera mitad d: este siglo en el caso de El Salvador, donde la presión política, económica y cultural orilló a esta población a abandonar cada vez más rápidamente sus formas de vida ·'tradicional". ( 10) Una situación similar parece estarse dando en Guatemala sólo que a un ritmo más lento. Los casos de Honduras, Nicaro~gua y Costa Rica todavía conservan algunos grupos indígenas que representan minorías étnicas en cada país. Estos grupos se han mantenido prJ.cticamente al margen de la nacionalidad y del desarrollo general de la sociedad. teniendo como elemento común el aislamiento y la pobreza. rasgo que. indudablemente. se extiende también a una parte de la población campesina ladina. Corresponde a las sociedades centroamericanas e iberoamericanas en gener.il trazar líneas de interacción entre minorías y mayorías étnicas y culturo~les. que pcm1itan una integración de las mismas al desarrollo general de las nacionalidades. dado el pasado y futuro histórico que compartimos.

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Cita~:

l. Esteva Fabregat, Claudio. El Mestizaje en lberoamérica. Edit. Alhambra. Madrid, 1986. p. 5. 2. Sánchez Albornoz. Nicolás y José Luis Moreno. La Población de América Latina. Edil. Paidos. Buenos Aires, 1968. pp. 55-59. 3. Ibid. pp. 55-59 4. McAiister, Lyle N. Spain and Porgugal in the New World. 14921700. University of Minnesota Press. Minneapolis, 1984. p. 254. 5. Roscnblatt, Angel. La Población Indígena y el Mestizaje en América, Edit. Nova. Buenos Aires, 195-+. pp.

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88 y 290. 6. Esteva Fabregat, op. cit., p. 22. 7. [bid ... p. 29. 8. Herranz. Atanasio. Política del Lenguaje en Honduras. (Inédito), p. 4. 9. Momer, Magnus. "La política de Segregación y el Mestizaje en la Audiencia de Guatemala .. en Revista de India XXIV (Enero-junio, 1964), No. 95-96, p. 139. 10. Adams, Richard S. "La Mestización Cultural en Centroamérica" en Revista de Indias XXIV (Enero-junio, 1964), No. 9596. p. 174.

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a palabra "identidad" ha entrado en la atmósfera del tiempo, y como numerosas referencias de moda sostiene P.M. Defarges- ésta canaliza algo obsesivo y mal definido (I ). Al reivindicar su identidad, los individuos, los grupos, las naciones, invocan la parte esencial y eterna de sí mismos, aquello en lo que creen o quieren extraer al flujo del tiempo, al movimiento del mundo. (2) La connotación simbólica, la carga afectiva y por qué no la popularidad que la palabra ''identidad" está alcanzando entre nosotros podría convertirse en el inicio de una nueva etapa de búsqueda e interrogación de nuestro pasado y presente. El solo hecho de denominar una abstracción -observa P.M. Sorokin- basta con frecuencia para transformarla en una realidad objetiva, dotada de un valor que excede considerablemente su verdadera importancia (3). Este camino conduce -sostiene este autor- a la fetichización y a la creación de deidades modernas o abstracciones personificadas como Progreso, Democracia, Pacifismo, Socialismo, etc. (4). Las inquietudes surgidas alrededor del tema "identidad", muchas veces elevadas al grado de reivindicaciones colectivas, resultan de la combinación de diversos elementos en una trama compleja y casi siempre incomprensible a primera vista. La historia, la cultura, la dependencia colonial y neocolonial, la religión, etc., pueden ser la fuente, de manera individual o combinada, de la batalla iniciada por afirmar "lo que se es" (5). La identidad es aspiración a coincidir con el propio ser, es aferrarse a algo distinguible, porque identidad viene de reconocimiento, como afirma H. Neira en "La guerra de las identidades" (6). La identidad también puede ser considerada como una reacción frente a la creciente y omnipresente homogeneización que emerge desde los centros mundiales de poder para uniformar mentalidades, actitudes y conductas. Ante este estímulo agresivo, la identidad se convierte en búsqueda de "códigos de arraigo" definitorios (7), de raíces profundas yacentes en la historia y personalizadas en rostros, tradiciones, conductas colectivas, sistemas de representación, manifestaciones artísticas, afectividades y códigos de identificación simbolizados en la nación y encamados por el Estado nacional. Identidad nacional vendría a ser el concepto que expresa los vínculos establecidos entre un ser plural: la colectividad, y una estructura global de carácter histórico con parámetr?s espa-

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a ciales delimintados: la nación. La anudación de tales vínculos tiene lugar dentro de un proceso lento e imperceptible, pero continuo. La identidad nacional es la conciencia activa de pertenencia a una colectividad humana con unos perfiles culturales únicos e inimitables, es la expresión sintética de la manera en que un pueblo ha vivido su historia, de la cual ha extraído sus experiencias vitales que luego muestra al mundo como testimonio vivo de sí mismo, es la imagen gráfica y objetiva del modo en que desea que el mundo exterior perciba su existencia. Pero si cada colectividad extrae de su experiencia histórica los valores esenciales de su existencia social debemos preguntamos cuáles con los mecanismos internos de la evolución que le permiten a un pueblo conservar su identidad en medio del cambio incesante al que está sometido su entorno social. En otros términos, cuál es la forma concreta en qué tradición progreso (continuidad y cambio) pueden coexistir sin destruir sus componentes constitutivos. De otra manera, cómo el pasado, superado por el presente, puede revivir bajo múltiples formas y significados. P. Sorokin ensaya algunas respues'tas sugestivas ante estas interrogantes, en lo fundamental estas serían las siguientes: l. La identidad se preserva así misma por el ingenioso arbitrio de sus constituciones fundamentales, que prevén, las alteraciones en las normas, especificando, además, los métodos legítimos del cambio (como una válvula de escape que permite un amplio margen de cambio sin pérdida de identidad). 2. La capacidad de selección implícita en la organización social para adoptar ciertos elementos que no destruyan su identidad y rechazar al propio tiempo los totalmente incompatibles con ella (admitiendo solo aquellos elementos que no atentan contra su identidad). 3. El sistema ideológico dominante se inculca en los miembros del grupo, y de modo especial, a su sustrato dominante, mediante una disciplina, educación y cumplimiento incesantes, así como por otros métodos similares. 4. Existencia de símbolos y ritos básicos del grupo. El compuesto de significados de cada grupo organizado posee un nombre, signo, simbo lo o rito concreto, que sirve de sustituto del sistema ideológico del grupo (la bandera, el himno nacional, la galería de próceres, el nombre del país, etc.). Los símbolos y ritos del grupo desempeñan la función de continuadores de identidades especialmente cuando se convierten en fetiches, como por lo general tienden a hacerlo. En la medida en que los valores cambian, los signos que permanecen incólumes sostienen la ilusión de la identidad de los valores}' de los significados (8). La adquisición de una identidad propia se reproduce a través de mecanismos intemos propios que actúan ~omo transmisores de la continuidad entre los valores esenciales forjados por la comunidad nacional en su proceso histórico y las rupturas introducidas por la dinámica social. Algunos de los elementos que generan la identidad de una nación son irrefutables por la constancia de su existencia: el territorio y sus con tomos (a veces cercenado por las circunstan-


HTiemDO cías históricas del entorno como en los casos de México y Colombia a mediados del siglo pasado y comienzos del presente respectivamente), la lengua, componentes humanos más o menos homogéneos y estables, una religión dominante y popular. y sobre todo la historia común (que no siempre implica una comunidad cultural como lo sabemos en Honduras). La nación surgida como producto de la historia, que se volvió capaz de generar una conciencia de identificación de sus componentes humanos con ella misma, solo pudo emerger del entrecruce de los elementos antes señalados cuando las circunstancias históricas fueron propicias para su constitución. En esta perspectiva, algunos autores

-como es el caso de Otto Bauer- definen la nación como una "comunidad de destino" de la cual se derivan primero" sentimientos nacionales" que más tarde se transmutan en "conciencia nacional" (9). Bauer sostiene que "comunidad de destino no significa sometimiento a un mismo destino, sino vivencia común

· Suplemento Cultural del mismo destino, en permanente comunicación y continua interacción recíprocas", en este punto cita a Kant para quien la comunidad significa "recíproca interacción general" (10). Según Bauer "no es la homogeneidad de destino, sino solo la vivencia y padecimiento comunes del destino, la comunidad de destino, lo que genera la nación". Más adelante, este autor señala que lo que diferencia a una clase social de la nación es que la nación es producto de la comunidad de destino y la clase es producto de un destino homogéneo (compara al proletariado de Inglaterra y Alemania y sus respectivas naciones) ( 11 ). Sin duda, algunos de los conceptos vertidos por este autor nos recuerdan el mesianismo alemán de la Primera y Segunda Guerras Mundiales (Bauer escribió en 1907) en donde palabras

tales como "destino", "espacio vital", etc., sirvieron como fundamento ideológico a movimientos destructores como el nazismo y el fascismo. Sin embargo, no está de más recordar estas concepciones puesto que en AméricaLatinacada vez que hablamos de "integración" o cuando asumimos nuestra pertenencia al "Nuevo Mun-

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do" o al ·'Tercer Mundo" asociamos ésta asumpción con algo muy parecido a un mesianismo redentorista que mucho recuerda a otros mesianismos puestos al servicio de causas menos universales. En esta concepción de una identidad continental latinoamericana, porotraparte,existealgomuyparecido a esa ''comunidad de destino" de la que hablaba Bauer, aunque nuestra comunidad no alcance el nivel de "recíproca interaccón general" como la definió Kant. En resumen, la identidad nacional es una conciencia objetiva de nuestra pertenencia a una colectividad social deteminada y organizada bajo la forma de un ''Estado-Nación". También debería ser una conciencia real de pertenencia a una cultura, una civili-

zación y una historia común compartida con otros seres humanos en un segmento deliro itado tanto en el espacio como en el tiempo. La formación de una conciencia activa de identidad nacional no solo depende de los elementos que hemos mencionado, sino también de la capacidad que posea el Estado nación para generar afectividades identificatorias de la población respecto a esa frma orgánica. En otros términos, si el Estado nacional no está sólidamente constituido o su etapa formativa se mantiene en un permanente estado embrionario sin alcanzar su estado óptimo de madurez, entonces las manifestaciones de identidad nacional también serán inmaduras, confusas, adolescentes. Si concebimos el Estado nacional como una fuerza centralizadora y coercitiva no dudaríamos en afirmar que ha existido en alguna medida. Pero

La Estrella en tu camino

si concebimos el Estado nacional como escenario de vida colectiva, como comunidad compartida e interactuante entonces tendremos dificultades para encontrar tales características en lo que a Honduras concierne. Una aproximación a la historia de Honduras, por mínima que esta sea, sobre todo en el período comprendido entre el siglo XIX y la primera mitad del siglo presente, nos demuestra que la integración social, cultural y política no ha pasado de ser un anhelo. La realidad más tangible ha sido la crisis polftica permanente, las guerras civiles y las exacerbadas rivalidades entre caudillos regionales. Esta fue la norma por lo menos hasta la dictadura

del general Tiburcio Carías (19331948). La ausencia o el fracaso de los proyectos políticos y sociales ensayados o soñados contribuyen a explicar la debilidad o lo accidentado del proceso de construcción del Estado nacional hondureño. Por otra parte, las minorías y las regiones históricas ocupadas p1lr éstas han sido integradas tardíamente a la nación, la C~mstitución Polílica y los planes y programas de gobierno. El peso de las identidades regionales ha sido casi absolúto en la historia de Honduras y muchas veces el Estado nacional ha contribuido a que las regiones miren más hacia afuera que hacia adentro estableciendo circuitos


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comerciales y compartiendo bienes cullumlcs con las regiones adyacentes de los países vecinos. El regionalismo ha marcado profundamente la vida del Estado mtcional hondureño. Los cuatro puntos t·anlinales del paí:; poseen características gcogr;ílkas. ctno-antropo16gicas, culturales, económicas y sociales perfectamente diferenciables entre sí. Sus historias hun coincidido en tiempo y espacio aunque no ne..:esuriamcntc han tenido el mismo ..:ontcnido esencial. La rel!itSnoccidental (aclualmcnle los departamentos de Santa B:irhara, Cop;ín, Ocolcpeque, Lempira e lnlibuc:í) fue densamenle poblada por grup()S indígenas <.lunmte la época colonial y conserva las huellas profundas impresas por aquel largo período de nueslra historia. La región ccntro-sur(ac!Ualmcnlc los dcparl~unentos de Com:tyagu.t, Francisco Mont:r.án, Choluteca, Valle y El Paraíso) con la minería de l:t pl:lla, los obr:ljcs añilcros y la gan:u.lerf;t ~e mestiztS aceleradamente durante el SIglo XVIII y adquirió durame ese proceso sus rusuos más s il!nilicativos . El Esle, so~bre todo La Mosyui tia y Olancho, fue asiento de mut:hos pueblos y "naciones" como los l;thuacas, hicaques. pcch, sumos. ramas. harus, falasmas y los subproductos mctHizns zambos y misquitos. H~tsta allí no ll\igó el dominio de los conquistadores (exccpl() algunas partes de O lancho), cot~JO lampoco pudo llegar el Estudo n;lctonal has la fecha muy recienle. La región se mantuvocn una condicíóncxc.:éntrica no solo en su exlravío geográfico sino tam bién en nucslra couríguracidn mental. Lo mismo podríamos decir de las Islas de la Bahía cuya insularidad tra~ciendc lo cstrictamcnlc gcogrürico par;t convertirse en símbolo de lo lej:uw. lo difcremc, lo "otro"' que es 'nucstm pero que no nos p~.:rtcnecc. Con la n'!.!;ión norte. tan presend;tl y dccisi v;¡ ,.¡; nuestro siglo. m:urrc algo similar. Casi deshabitada durante el rél!imen colonial sirvió de refugio al grupo afro-caribeño de los úarífunas desde fines del siglo XVIII y desde fines del siglo pasado '' decenas de miks de inmigt~mtes de casi lodo el p•tís, de Cqntro Américu y el Cari_bc con la llegada de las compañtas bau:mcras cstndounidcnscs. ( 12).

Suplemento Cultural

Así. cuando hablamos de Honduras y la nación hondurcíia deberíamos pensar en las Honduras pues! o que d país es en realidad unmosaicopluricullur:\1 y mulliétnico (si reconocemos el valor de las minorías) aún no inlegrado en tOdils sus dimensiones, incluidu nuestra cosmovisión y conrig:uruciónmental. El "olro" o Jos "otros" aún no han sido rcconoL·idos a plenitud por la mayoría de la pobla..:ión. Pero los "olros" se abren espacios accleratlamcmc (sobre tOdo lu minoría negra y sus expresiones culturales) y se niegan a aceplar un papel ele tliverlimicnlo turíslico. Ellos aspiran a conscrvur su personalidad propia, una identidad que es solo suya desde el punlo de vista humano y cultural. pero nos pcrtencccr:í a todos una vc.z que se les considere y accple ~:omo m•emhros

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de pleno tlcred\0 de mro de la comunidad, que se les considere parte constilUtiva de la nación y la naciomtlidad. Este sed. junto con la revalori~.acitín de la pcn;;malidatl de la poblacilín mestiza. el paso siguiente en el camino hacia el fortalcdmienllHk la identidad nacional. En cslas condit·ioncs, no podemos hablar de un Es lado nacional completumcntc conslituido. que actúe como imcgntdor de lo humano. respelUoso de la personalidad culluntl de las minorias y los marginados de la ciudad y el campo. Para consolidar el Estado y la idcnlidad nacional se deberá avanzar hacia el reconocimiento. primero en n¡1cstra cosmovisiün de Hontlurus. y luego de manera otflcliva ¡¡través de políticas, planes y programa:~. de la diver~idad, riqueza y complejidad del país que somos. Una vez que lo hayamos lo-

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grado ac:tbarcmos con la desvalorización a l:t que ha sido sometida {a veces por nosotros mismos) nuestra pcrsonalid;td naciomtl. El peyorativo"indio" se convenid en reconocimiento de la riqueza heredada de aquella cullura. El califica! ivo despectivo y desprecialivo dirigido :t la población negra devendr:í en aceptación y gusto por unos valores cullurales auténticos que han sobrevivido a la prucb:t del tiempo. El mestizo. él mismo un subproduclo cullUral, ved más enriquecida su cultura con l:t illlcgraciün. comprcnsiün y asimilación dclllro de su <lcervo de los v;tlores de los "'olros"'. De lo contrario es probable que siga mostníndosc inseguro. disminuido. amputado en su propio ser y has!¡¡ rccclo&o de la autclllicid;¡d de J;¡s manifestaciones culturales de aquellos con quienes comparte lcrrilorio. hislOria y destino denlro ele la nación.

HliemDoJ La exploración tic nucslro pasado y la búsqueda de nueslras r;¡íccs para asumir 1111a personalidad propia que polene ic el prcscme, por necesario y juslo que ésto sea. no debe condenarnos a ver sólo lo que hay dcnlro de nueslros estrechos límites. Al menos debemos presumir que existe el peligro de volvernos dcnutsiado sobre nosotros mismos. de re mirarnos olvidando al vecindario universal. De la asumpcitín de la identidad nacitmal al narcisismo hay un margen estrc..:ho: y sí de la búsqueda de la identidad nacional pasamos alnac ional ismo desmesurado y ramílico. como corolario político de la inquietud illlclcctual. podemos caer en el vado del chovinismo. como ha ocurrido lanlas veces en otras partes del mundo. Lt experiencia y la información universal debe ser asimilad<l por Honduras como parte integrante del género hum¡¡no. Dcbenws aspirar a ser hondureños y ciudadanos del mundo sin complejos de ninguna clase. La búsqueda presente demuestra. al menos, que no existe entre nosolros lcmor para asumir lo que somos o lo que pretendemos ser. especialmente cuando lo que queremos es superarnos u nosotros mismos. La identidad nacional hondurdia scr<Í fuerlc y rica solumcntc cuundo los hondureños rcconoz{;amos el valor de lo propio y lo asumamos t·on el mismo orgullo (IUC hoy lo hacen los garífunas y como lo har;ín olros m;is wrdc. Este proceso de asumpción nacional de lo ..:ulturaltardc o temprano tocará hts puerlas del Estado y sus estralos dominantes, la nacionuliz¡¡ción del Estado y de los grupos de poder, como por otra parte lo soñaban Valle y Morazán, está implícilo en el programa de fortalecimiento de la identidad naciomtl. La dinámica social de la Honduras de hoy apunta hacia la creación de las bases que sustenten un proyecto tal. Todo será posible si encontramos una coyuntura en la que sea propicia una coincidencia favorable de los elementos básicos para forlaleeer la identidad nacional: Proyecto Político Nacional, recreación de nuestra realidad sobre fundamentOS propios y voluntad para asumir a Honduras no solo como lo que es sino como lo que pudiera ser. En el marco de la conlinuidad y el cambio, esa dupla contradictoria conlenida en todo concepto de identidad, se forjar;í la identidad nacional del futuro. La hisloria será el plincipio y la identidad expresará la síntesis, el progreso social aportará nuevas imágenes, concepciones y valores pero la sociedad será capaz de seleccionar y rechazar para construir nueva:; sínlesis e identidades que serán igualmente nueslras.

NOTAS

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REFENCIA

( 1) Philippe Moreau Defarges, "La quete identitaire", Futuribles, Nn 151, Paris, Fevrier, 1991, pp. 3·8. (2) Ibid. · (3) Pitirim A. Sorokin, Sociedad,

Cultura y personalidad su estructura y su dinámica, Edil. Aguilar, Madrid, 1966, p. 95. (4) Ibid. (S) P.M. Def'arges, op. Cit., p. 3. (6) Hugo Neira, "La guerra de las identidades'', Lima, 1979. (7) lbid,

(8) P.A. Sorokin, op. cit., pp. 605-67. (9) Otto Bauer, La cuestión de las naciohalidades y la social democracia, Siglo XXI Editores, México, 1979, p. 121. {10) lbid., p. 122. (11) lbid. (12) Véanse mis trabajos: Evolución histórica de la identidad nacional, Edit. Guaymuras, Teguci· galpa, 1991; y La hegemonía de los Estados Unidos en Honduras (1907 • 1932), CEDOH, Tegucigalpa, 1989.


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El sueño anrericano de Valle e

R.Oquelf

bia, para evitar que dos fuerzas inmensas pennaneciesen en contacto e_ntre _sf. Centro América desempeñana as1 el papel de estado-tapón, según el concepto elaborado posterionnente por la Geopolítica. ¿Cuáles eran los "asuntos granáe's" que deberían tratar los diputados con P!en?s pode~es enviados por la provmcJas amencanas? El primer objeto consistía en "Trazar el plan más útil para que nin~una provincia de América sea presa de invasores externos, ni víctima de divisiones intestinas". En este momento, Valle confía al magno organismo que propone, el tratar conjuntamente el fortalecimiento interno y la defensa frente al exterior, o sea las relaciones internas y las internacionales. Cuatro años después, cuando Bolívar convoca al Congreso de Panamá, Valle es más cauteloso, posiblemente por el enonne poder que en el sur habfa concentrado Bolívar. "Yo veo en la América dos campos o zonas muy vastos, aquélla por donde se extienden las relaciones interiores de cada república, y aquélla pordondesedilatanlas relaciones exteriores de todas. La primera no debe ser objeto del Congreso de Panamá. Su ojo debe fijarse en la segunda". El segundo objeto dentro del plan inicial, era "fonnar el plan más eficaz para elevar las provincias de América al grado de riqueza y poder a que puedan subir" . Para cumplir ar •• bos objetos era necesario partir de un cuadro general del estado político, económco, fiscal y militar de toda América, para lo cual los representantes deberían llevar ala reunión los cuadros de sus provincias respectivas. Fijados ambos objetivos, se procederá a fonnar "la federación grande que debe unir a todos los Estados de América" y "el plan económico que debe enriquecerlos". Valle no precisa mucho las características que tendría la federación. Se limita a decir que debéría celebrarse "el pacto solemne de socorrerse unos a otros todos los Estados en las invasiones exteriores y divisiones intestinas~ que se designase

alle habla del sistema americanoene1No.24de "El Amigo de la Patria" del 23 de marzo de 1822. Lo define como "la colección ordenada de principios que deben fonnar la conducta política de América". Por América entendía en ese escrito, exclusivamente "lo que se llama América Española". Quedaban pues excluidos los Estados Unidos de América, Brasil, Haití. En otros escritos entiende por América a todo el continente americano. En ·" Soñaba el Abad de San Pedro; y yo también sé soñar", Valle señala una diferencia entre Europa y América. En aquélla fue en el norte donde más floreció la libertad; en la América española, los países "australes fueron la tierra venturosa donde brotó primero. Mientras "El Sur se cubría de sangre por defender sus derechos", "el Norte mandaba millones al Gobierno que intentaba sofocar aquellos derechos''. "No hubo simultaneidad en la causa justísima de nuestra independencia; y esta falta grave aumentó las fuerzas de España; entorpeció la marcha de América; y fue origen de males ... ". Declarada por México y Centroamérica la independencia, los países hispanoamericanos (excepto Cuba y Puerto Rico) se identificaron en la libertad, pero continuaban siendo provincias aisladas, por lo que debían acercar sus relaciones, y apretar los vínculos que deben unirlas "hasta 'fonnar una familia". Superando los congresos y dietas Europeos "donde se combinan los intereses de los funcionarios y no los derechos de los pueblos", Valle propone que en un lugar de Costa Rica o Nicaragua se reuniesen representantes de "cada provincia de una y otra América'', o sea de la del norte y del sur. En este trabajo, Valle limita el centro al istmo de Panamá, del cual dice "no sabemos si ha pronunciado su independencia". En otros estudios, Valle entiende por centro a toda · Centroaméríca, que no debía ser absorbida ni por México ni por Colom-

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IDENTIFICAMOS CON LA CULTURA

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c>l cen.vecen.1a Honóun.eña. s.a.


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el contingente de hombres y dineros con que debiese contribuir cada uno al socorro del que fuese atacado o dividido; y para alejar toda sospecha de opresión, en el caso de guerra intestina, la fuerza que mandasen los demás Estados para sofocarla, se limitase únicamente a hacer que las diferencias se decidiesen pacíficamente por las Cortes respectivas de las provincias divididas, y obligarlas a respetar la decisión de las Cortes" . El plan económico exigía formar el tratado general de comercio que favoreciese el giro recíproco de unos países con otros y la creación y fomento de la marina que necesitaba una parte del globo separada por mares de las otras. ¿Cuáles eran los alcances del sueño americano de Valle? (En ese momento los Estados Unidos eran la primera potencia americana pero no mundial). LaAméricaantesespañolacon 14ól5 millones de individuos, sería superior a toda agresión, los Estados débiles tendrían la potencia de los fuertes y la federación sería capaz de sofocar las divisiones internas. Conocidos sus grandes intereses, los americanos aprenderían a sostener "la causa general de la América". El Congreso común sería como un centro, desde donde se derramaría "a todas las extremidades del continente las luces necesarias para ~ ... ~cada provincia conociese su posi-

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llliemool

ción comparada con las demás, sus recursos e intereses, sus fuerzas y riquezas''. Al estrechar sus relaciones e identificar sus intereses, los americanos "formarían a la letra una sola y grande familia". Los sabios, "teniendo a la vista el mapa económico y político de cada provincia, podrían meditar planes y discutir medidas de bienestar para todas las provincias en particular y para la América en general". Valle se buscaba y recibía todo tipo de influencia, de luces que pudieran orientarlo, se apoyaba en la experiencia europea para superarla y consideraba que su plan específico para la América liberada de España era complemento original. "No había visto este pensamiento en papel alguno del mundo", escribió después de la convocatoria de Bolívar al Congreso de Panamá. Entre Valle y Bolívar hubo un intermediario, el argentino Bernardo Monteagudo, diez años menor que Valle, sin que esto signifique que el Libertador hubiese sido influenciado por el Sabio centroamericano (la idea de unir a la América para defenderla y fortalecerla era fácil que se produjera en quienes tuvieran sentido de la historia, y ambos lo tenían en sumo grado). Monteagudo fue enviado por Bolívar a Guatemala y México. Bolívar reclamaba de Centroamérica (que había

obtenido un préstamo de Inglaterra) "doscientos mil pesos. y 2 ó 3.000 hombres de refuerzo: si los mandan, bien, y si no, no hemos perdido más que el trabajo que no es mucho". "Se por Monteagudo que Guatemala desea servimos, y yo he pedido antes de ahora un esfuerzo igual, que no dudo obtener, porque Guatemala desea nuestra protección y no ha hecho sacrificios ningunos por la libertad; así, está intacta". Y algo más dentro del optimismo de Bolfvar en ese momento: "Guatemala es el pueblo más federal de la América por su situación y por sus inclinaciones; por lo mismo debemos apresuramos a admitir a aquel estado en brazos abiertos" . Bolfvar ordenó a Monteagudo interrumpir su viaje a México, donde hubiera tratado personalmente a Valle, diputado del congreso mexicano. Sí conoció y elogió la "idea madre" expuesta por éste en 1822. El 22 de febrero de 1824, Monteagudo escribe a Bolívar desde Sonsonate: "Llevo material para la conversación de un mes, y un regalo que Usted apreciará por ser de una dama guatemalteca". Monteagudo provocó sin proponérselo veinte años después de ser asesinado en Lima, un incidente armado en El Salvador, donde los adversarios del general Francisco Malespín (presidente desde febrero de 1844 a febrero 1845) utilizaron su parecido con el retrato de Bolívar obsequiado en Guatemala por Monteagudo y que Morazán ordenó colocar en salón de la Asamblea del Estado salvadoreño, para acusarlo de resaltar su propia efigie en tan augusta sede (Jorge Mario García Laguardia: José Cecilio del Valle. Obra escogida. Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1982, págs. XV, XLIII. XLIV).

Al convocar Bolívar al Congreso de Panamá, Valle publica el 15 de •·septiembre de 1826 (5 años después de proclamada la independencia) un comentario en el que pide que al instalarse aquél, "todos los americanos deben hacer plegarias para que sus actas no sean el oprobio sino el honor del nuevo mundo". "En el Congreso de Panamá la América va a hablar al mundo entero; y sus equivocaciones o errores van a ser patentes a toda la tierra. He aquí uno de los momentos más delicados para los destinos de este vasto continente. Panamá es el teatro donde la América va a manifestar si es digna del papel que ha comenzado a representar; y todo el mundo va a ser espectador de la escena". Y publica extractos de dos obras sobre el tema, una del prelado y politico francés Domingo Jorge Federico Pradt y otra de Oracio Athelis Santangelo. Como la primera sos· tenía que América no debía temer a Europa y la segunda que sí, Valle creía que las dos "pueden ser útiles a los plenipotenciarios para delibe· rar y acordar, y a los americanos para pensar y discurrir". Prometió presentar al juicio y censura de los primeros su pequeño "Ensayo sobre el Congreso dt: la América". Habría que buscar si se encuentra en el archivo de Valle guardado por la Universidad "Francisco Marroquín" de Guatemala. Dentro de lo que se conoce, Valle escribió también en 1826: "Las nuevas repúblicas de América son unidas entre sí por vínculos que ni ligan a las demás naciones. Todas ellas profesan una religión, hablan un mismo idioma, tienen en lo general unos mismos há-


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bit os por haber clilado ~o metidas a un mismo gobierno, tienen las mismas necesidades, se componen de los mismos elementos. En Europa hay diversidad de religiones, de idiomas, de car;íctcres. de usos. de costumbres, eel. El cuadrodccllaes muy diverso de la América antes española. Fuera de Chile. Bueno:Htyres. Perú, Colombia. Centro-américa y Méxil"o no hay otra nación que tenga ic.ualcs vínculos". "¡Es nípido ese m~vin .i.: lllo del mundo! Ocho años baque Pradl publieaba la necesidad de un Conc:rcso coloni;tl, y el mismo Pradt celebra ahora el de Panamá. El aiío de K1X pedí:t el Consulado de México que continuase el monopolio de España, y l!"n K21 se abrieron a todas las naciones los puertos de Nucvil España". Pidió al Congreso Federal centroamericano que los ministros plenipotenciarios cnví;~dos a la Asamblea General de Panamá exciten el celo de ella para que se digne decretar una expediciún ciclllírica compuesta de geogr;ífos. astromímos. naturalistas, etc. costeada por los gvbícrnos de las repúblicas de América y destinada a recorrer y observar los puntos principales del Nuevo Mundo··. En ese mismo año lli2(l estalló la guerra civil centmameril:an:t. Una "parle beligcr;ulle sacrificó mis intereses en mi Guatemala: y la contraria les hacía vkl imas en llonduras ... En 1X27 promete cooperar en el "rcstableeimientodd orden constitnd\mal y

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rcgencraciün de la República liUe anteriormente daba paso felices en la carrera a que le llaman sus destinos. y ahora retrograda desgr.tciadamente en su marcha política:". En 1!QK: "El Congreso de América, instalado en P;marmí. acordó su tmslado a Tacubaya. Pero no ha abierto hasta ahora sus sesiones. Lejos de abrirlas, se publicado en el Aguila mejicana, periódico ministerial un ilf'lículodigno uc :ttcnciün. Se dice en él, que el objeto primen> del Congrcso es acordar la confederación de las repúblicas y que el estado político de éslils embaraí'.a la ejecuriún de un pensamiento tan grande. El origen de tan triste posición esl;í en los españoles que no aman la independencia del nuevo mundo. en los eclesi;ísticos que aborrecen las formás rcpuhl icanas. y en los aristócratas que detestan las instiludones liberales''. "Yo aprendo mucho observando y comparando desde la soledad de mí gabinete el movimiento de las diversa; repúblic¡ts de América. Cada u nade ellas es 1ibro miÍs luminoso que los volúmenes de Europa. o los rollos de Grecia y Roma" . Valle advierte el peligro que los ameri<:<1110s no se despojen d~ 1espíritu de conqui.~ta. abierta o disfrazada : ''Supóngase que empiezan a ocupar con tropas el gobiemo de Washington a los pueblos de Nueva Espatia que quieran ser parle de los Estados Unidos de Norteamérica, el de México a

los pueblos de Nuestra República que quieran sujetarse a la mexicana, la de Guaten, .. •.. ·• ''"' ''" Colombia que quieran unirse a Guatemala, ele. La América sería entonces imagen verdadera del caos. Los mal coniéntos de una República darían voces;¡ favor de la vecina. Todo sería confusión. Un desorden general se extendería desde Texas hasta Chile. No habría paz, sosiego, ni tranqu i1idad". "Un Estado no debe mezclarse o tener intervención en el gobiemo de otro. En la América no debe imitarse la política injusta de la Europa ... Si unos Estados quieren mezclarse en la administración de otros, la América será como la Europa, un caos de sangre, de muerte y de horror''. En 1K29 concluye la guerra civil, pero Valle cree que el partido vencedor"eomete tmabién injusticias, coloca en muchos destinos hombres" ineptos. A fines de lli30 es electo diputado por Granada, y al ser convocado para asistir al Congreso Federal en los primeros meses de 183 1, se excusa bas;indose en argumemos legales y consideraciones personales, teiiidas algunas de ironía: es dudosa la capacid¡¡dquc se le reconoce porque en congresos anteriores sus opiniones no fueron tomadas en cuenta: su cabe;.a no es de hierro y si antes podía leer y escribir iríinterrumpidamcnle. en esos momentos se fatigaba con una hora de meditación. Sufre vértigos y han "sitio repetidos los cólicos que he sufrido. Debo rcti-

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rarme por algún tiempo de papeles y asuntos". Un piquete de soldados llega a buscarlo a su hacienda .. La Concepción ·' pam que integre el Congreso reunido en la capital guatemalteca. Durante la e:ucrra dvil otra escolta se Jiabía posesionado de su casa, sita en lo que hoy es la 7a. avenida. para exigirle la entrega de un empréstito forwso y tuvo que pagar adcm¡ís sueldos de los soldados durante los días en4 ue cst uvo sitiado. Ni Europa ni América adelantan políticamente. es la triste conclusión de Vallcenjuliode 1931:"TOdalaEuropa estará a esta fecha en movimiento. El genio de la Revolución es como el fuego que jamás se limita a quemar lo que debe ser purificado o reducido a cenizas. Siempre dilata sus llamas más allá de lo que debía ser incendiado. Es observación que he hct:ho al leer la Hisotira de las revoluciones, y ser espectador de las nuestras. La independencia de España y un Gobierno modcmdo ruc el objeto del movimiento de la América. Pero proclamada la una y establet'ido el otro. ¡.ha habido reposo o tranquilidad'! ¡,No sigue el movimiento marchando más allá de los 11mitcsquc se había propucstnla Razón? El Rey de Francia holló la Carta que había jurado observar: y el pueblo de París se illzó para sostener su Ley. Pero no será limitado a esto clmovimicmo. Continuar..í más all;í del témlino designado. Se sucederán un.1s a otms las m'útaciones v se llel!ar..í a extremos a

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que al principio no se ~·rcí<t llegar. Se cstablcccr..í República. habr.í Anarquía, y pam sofocarla se exigirá un Poder militar y absoluto. Los hombres aprenden a leer. escribir. contar, ele. Pero rar.t o ninguna vez aprenden experiencia. Esto es lo que me afecta más profundamente al contemplar la marcha de esta República ... Valle tenía 54 años cuando considera en l!\32que los 22transcurridosdcsde 181 O han sido para América ''de equivocaciones, sangre y lágrimas". En 1833 dice que de la Fcdemción centroamericana "no ha quedado más que una sombra. y no sé si aún esta sombra dcsaparccení". Mucre al año siguiente. incumpliendo dos de sus promesas: abandonar el cultivo de las ciencias para dcdk·arsc ex.dusivamente a América y dejando de pronunciar como últimas palabras: "Hijos, defended a la América ... El sueño americano había tcnninado en pesadilla. y la vida de Valle concluye en medio del delirio y de l<t naturaleza. Esta otra de sus grandes pa.~iones. lo despide con un tremendo homenaje. Su viuda doña Josefa. que había sido celosa cuidadora de su biblioteca. dice que el deceso en Corral de Piedra (lugar donde 15 años antes se había agregado una tropa al contingente morazanista) se producjo bajo el sol y en medio de "horribles ventarrones que se habían desatado por aquella llanuras"•

UN A~ORTE CULTURAl DE el banco de nuestra geft1e


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IIJiemtJo

''Verdadera historia o Biblia del conquistador''. e

Marcos Carias

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la. Gudad ct<· ·r;'U.:I{•Uo la [..,ahlud Aufh·ai de -• .Y ('tt :! 9\i ~ 3-3 nlde Lo~:qliud. /Jf,'/liO\JJO. .. A .St: M.HJ.Eé"fAlJ POR

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tierras ("En el año de 1514, salí de emal Dfaz del Castilo ha Castilla ... "). Lo sabemos regidor persido, con mucho, el más popetuo del cabildo de la ciudad de pular entre los cronistas de Santiago de los Caballeros de GuateIndias. Esto, por la simpatía mala, en centroamericanas tierras, "este que siempre le han prodigado los estl,laño de 1568, que estoy trasladando diosos y seguidores de la historia y esta relación" (p. 312), empeñado en literatura americanas, debido a la sindejar a la posteridad su testimonio ceridad y permanente fresc ura de su ("para que quede memoria de mí", p. estilo y, también, por considerársele un 316). Se ha determinado que nació el genuino representante de su pueblo. año del descubrimiento, 1492, y que De este cronista-soldado bien puede decirse que es el padre y el hijo de su murió, casi centenario, en Guatemala, obra y que en él, historia y vida vienen en 1584. Su existencia cabe, empero, a ser la misma cosa. Lo sabemos de en algo más de medio siglo, cuando pura cepa castellana ("en mi tierra", ocurre la doble aventura del señor dice, "que es Medina del Campo", Berna!: primero, la concreta, la de los página 89); pero la primera noticia que sucesos de la conquista y luego, ya nos da sobre sí mismo, en el párrafo . viejo, la segunda, al recrear y escribir que encabeza su obra, no es la de su su única obra sobre lo que había sido nacimiento, sino la de su pasaje a estas su verdadera vida.

B

Se destaca la década comprendida entre 1517 y 1527, entre la primer expedición en la que partió hacia el Golfo de México, con Hernández de Córdoba ("que cosa tan trabajosa es ir a descubrir tierras nuevas y de la manera que nosotros nos aventuramos", p.9), y su regreso del viaje a Honduras, que hizo con Hernán Cortés ("y del trabajo que llevamos en el largo camino y hambre que pasamos en dos años y tres meses que tardamos en este viaje", p.248). O sea lo comprendido en los años de la conquista de la Nueva España o México (''tierras que son mayores que cuatro veces nuestra Castilla", p.ll ). A1 suceder la conquista era Berna! un hombre joven (e como en aquel tiempo era mancebo", p.92), fuerte ("tenía tan

gran altor como yo, puesto que soy de razonable cuerpo", p. 70) y apuesto ("había tres soldados que tenían por renombre Castillos, el uno dellos era muy galán, y preciábase de eso en aquella sazón, que era yo y a esta su causa me llamaban Castillo el galán", p. 208). Era soldado de a pie ("caminábamos muy apercibidos", p. 53 "y siempre nuestras armas vestidas ... calzados nuestros alpargates y las espadas y rodelas y lanzas puesto todo muy a mano", p. 54), vivía sobre el terreno ("proveían a Cortés y a los capitanes que comían con él que a nosotros los soldados si no lo mariscábamos e íbamos a pescar, no lo teníamos", p. 34) y velaba cada noche sin soltar las armas ("que quedé yo tan acostumbrado que después de con-

quistada la Nueva España tenía por costumbre de me acostar vestido y sin cama, e que dormía mejor que en colchones duermo", p. 110). Sus esfuerzos militares le valieron para adquirir caballo ("costaba en aquella sazón un caballo ochocientos pesos y aún algunos costaban a más de mil·. p. 178), grado de capitán y encomienda después de la campaña contra Tenochti tlán (''y luego me mandó a mí que fuese por capitán de treinta españoles y de tres mil indios mejicanos", p. 248; "y Cortés me envió cédula de encomienda guardada, y me tributaron más de ocho años", p. 229). Aportó, pues, Berna! Díaz su persona y no entró a la armada como lo hicieron los pudientes Pedro de Al varado o Francisco de Montejo, ya en 1518, en


H7iemoo la segunda expedición al Golfo, con Grijalba, cuando vinieron como capitanes de navío por haber suministrado los "bastimentos y matalotaje de pan cazabe y tocinos", (p. 8). Pero también aportó su capacidad intelectual, de modo que el joven Berna! era de los "ciertos capitanes e algunos soldados que ... demás de ser muy esforzados, eran de buen consejo" y así, eran convocados por Cortés a la hora de las decisiones "porque ninguna cosa hacía sin primero tomar sobre ello nuestro parecer", (p.78). Hombre de pueblo llano, pero hidalgo; sin recursos económicos pero crecido en el todavía rico y culto mundo municipal castellano de principios del siglo XVI; letrado pero sin formal preparación ("como yo no se latín", p. 298), representa, entonces, a quienes fueron como él, hijos de la veleidosa fortuna, producto y consecuencia de la violenta acción conquistadora. Vino a las Indias en 1514, con la rumbosa expedición de Pedrarias Dávila pero pronto pasó del Darién a Cuba; se sumó a las dos primeras expediciones al Golfo de México y retomó con Hemán Cortés, en 15 19. Hizo, con la hueste una a una todas las jornadas: fundación de la Veracruz, ruptura con Diego de Velásquez, gobemadorde Cuba, decisión de penetrar la tierra y arramblar los navíos, alianza con Tlaxcala, matanza de Cholula, entrada en Tenochtitlán ("otra más populosa y mayor ciudad no se ha visto",p.203), victoriacontrael intruso Pánfilo de Narváez, desastrosa retirada tras la muerte de Moctezuma ("que de mil y trescientos soldados quedaron muertos sobre ochocientos y cincuenta", p. 237), sitio y toma de la capital azteca palmo a palmo ("porque noventa y tres días estuvimos sobre esta tan fuerte ciudad", p. 183), conquistas posteriores hacia el sur, en Chiapas, incorporación a la expedición a Honduras, a la búsqueda de Cristóbal de Olid, que había defeccionado, regreso por la vía de Choluteca y Guatemala, con su amigo el capitán Luis Marfn. Hizo una única y breve visita a la Vieja España, en 1540 y terminó con vecindad definitiva en Guatemala, por más de cuarenta años. "Por manera que, a la cuenta que en esta relación hallarán, me he hallado en cientos y diez y nueve batallas y reencuentros de guemt", expresa en el último párrafo del libro de su vida, "tantas batallas ... como dicen las historias en que se hálló el emperador Enrique IV", (p. 317). Y de resultas de ello, para su emperador Carlos 1 de España y V de Alemania "le ganamos esta tierra que es una buena parte del Nuevo Mundo", (p. 15). Todo lo anterior, en cuanto a lo vivido. En cuanto a la composición de su Verdadera Historia conocido es el origen y la motivación para escribir el 1ibro. Francisco López de Gómara, un canónigo, publicó, en 1552, una "Crónica de la Conquista de la Nueva España". Al estilo romano-renacentista (las Vidas paralelas de Plutarco estaban poniéndose de moda), Hemán Cortés figuraba como héroe singular e indiscutible de la empresa. Bemal Díaz del Castillo envejecía hilando recuerdos y seguramente entreteniendo

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comenzaba a ponerlo todo por escrito, pues ya tan solo quedaban cinco sobrevivientes de aquellos aconteceres. En eso, "estando escribiendo ésta relación, acaso vi una historia de buen estilo, la cual se nombra de un Francisco López de Gomara ... e vi que desde el principio y medio hasta el cabo va muy contrario de lo que fue e pasó en la Nueva España" (p. 15). Decide apurarse y salir al paso "con la pluma en la mano", por los muchos errores de detalle o de bulto, propios de los que "escribieron de oídas" y porque Gómara les minimiza la empresa, pintando la resistencia opuesta por los mejicanos como si "todo lo hallamos con quien va a bodas y regocijos" (p. 15). Pero, sobre todo, porque ''toda la honra y prez la dio sólo al marquez don Hemán Cortés, e no hizo memoria de ninguno de nuestros valerosos capitanes y fuertes soldados", (p. 16). No va con Berna! Díaz la recurrente teoría, que sale un siglo y nuevamente el otro, de que la historia la realizan los grandes héroes. Ni que acaso funciona por la intervención de los santos que auxilian a los hombres yen concreto, a los españoles en las batallas, como los dioses del Olimpo asistían a los helenos ("pudiera ser que toque dice el Gómara fueran los gloriosos apóstoles señor Santiago o señor San Pedro e yo como pecador, no fuese digno de verlos" p. 29). Lo que, orgullosamente, reclama es que "tan grande y santa empresa salió de nuestras manos", de las de "los verdaderos conquistadores" (p. 15). También se entendió Berna! a la polftica y sabe y lo que dice que fue el propio Cortés quien comenzó el juego de albars a sí mismo y de ahajarlos a ellos: "más digo que mal ajeno de pelo cuelga e que no procuraba sino para él; lo uno la gobernación que le trajeron antes que fuese marqués, e después que fue a Castilla y vino marqués" (p. 237); en tanto que los que "le pusimos en el estado que Cortés estaba. quedamos siempre con un trabajo sobre otro" (p. 236). Y que no sólo les disimulaba su participación sino que. por más señas, les mezquinaba lo que les corrspondía ("después que sacaban el real quinto, era otro quinto para Cortés

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y otras partes para los capitanes" p. 163, "de manera que quedaba muy poco de parte, y por ser tan pocos muchos soldados hubo que no lo quisieron recibir; y con todo se quedaba Cortés" p. 106). Sin embargo, ("como somos tan leales los españoles, por haber sido Cortés nuestro capitán, le teníamos afición" p. 287) para Bemal no es el casodesmeritara Cortés ("¿qué hombre hubo en el mundo que con tan pocos soldados se atreviera dar con los navfos al través y meterse en tan recios pueblos y grandes ciudades?" p. 215), sino el de ponerlo en su lugar, con sus aciertos y sus errores. Y protestar porque "refieran la honra y prez de nuestra valía", insiste, "a un solo capitán" (p. 306). Bien puede notarse en sus escritos,

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hombres lo deseamos" p. 107). Adquirir prestigio y hacer dinero siguen siendo los acicates de la acción individualista aceptados en los actuales tiempos. Esta aventura en pos de la fama y la riqueza podía realizarse. para la generacion de Berna!, en las tierras del Nuevo Mundo y una vez ahí, mediante las guerras de conquista. Según ellos, era cuestión de teólogos y juristas, no de soldados, lo de la destrucción de las Indias, los justos títulos que tenía España para conquistar los calificativos de guerrajustao injusta en contra de los naturales. Para ellos era más simple: "que sería bueno ir a ver que cosa era el gran Moctezuma y buscar nuestra vida y nuestra aventura" (p. 46); "que no teníamos otro socorro ni ayuda sino el de Dios ... , salvo nuestro buen pelear y cora2~nes fuertes" (p. 51). Nada de raro tiene que para esta visión simplista de los soldados, la presencia de los juristas les resultara incómoda ("y le suplicamos que no enviase letrados, porque en entrando en la tierra la pondrían revuelta con sus 1ibros, e habría pleitos y disensiones" p. 206). La guerra seganaba o se perdía. Podía perderse la vida ("antes de entraren las batallas se me ponía por delante una como grima y tristeza grandísima en el corazón ...como de cada día vi a llevar a nuestros compañeros a sacrilicar, y había visto ... que les aserrc~ban por los que la posición de Berna! Díaz, en pechos y sacalles los corazones burelación con las conquistas, es muy llendo" p. 198); pero quienes perdían diferente a la de Fray Bartolomé de · la guerra tenían que atenerse a las Las Casas. Y es que es extraño adoptar consecuencias de la destrucción ("Yo frente a la sociedad y sus procesos una he leído la destrucción de Jerusalem; posición tan radical, como la de Fray más si en ella hubo tanta mortandad Bartolomé; es más frecuente adoptar como esta yo no lo sé" p. 196). del posiciones que siguen intereses indiexpolio y del sometimiento ("porque a viduales y comunitarios insertos en las un señor como Guatemuz, rey de tal corrientes predominantes. Los hombres tierra. que es tres veces más que que como Berna! van en la base de la' Castilla, le atormentasen por codicia hueste y aún con cierto liderazgo en del oro" p. 198). ella, se inspiraban, por un lado, en el Recuérdese que Berr¡al y compañía todavía vigente ideal de la caballería traen sobre la conciencia los siglos de feudal por ganar honra acometiendo 1idiar contra los moros. En el fragor de hazañas ("nos ilustrc~mos mucho más Jos combates, a los enemigos mejicaque de antes" p. 308) y, además, en la nos, igual que a los moros, los TI aman ya creciente aspiración burguesa por perros ("iválgame nuestra $eñora! ¿Si mejorar de condtctón ecoñ6mic·a es verdad que tengo que morir hoy en ("Como el oro comúnmente todos los poder destos perros?" p. 224). Pero

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también los respetan "puesto que peleaban valerosamente los mejicanos" (p. 142) y se defendían con altivez ("Pues así queréis que sea, guardad mucho el maíz y bastimentos que tenemos y muramos todos peleando" p. 191; ·'a<;uérdome que decían ... no tornen a hablar sobre las paces, pues las palabras son para las mujeres" p. 192). Moteja a "los putos mejicanos" (p. 105) con las usuales sodomías y canibalismo que les acumulaban los cronistas a los diferentes grupos indígenas y le espantan los sacrificios humanos ("porque mataban cada un año, solamente eE_ Méjico y ciertos pueblos que están en la laguna ... sobre dos mil y quinientas personas chicas y grandes" p. 309), práctica que la arqueología actual ha evidenciado que se había recrudecido en los últimos tiempos pre-hispánicos hasta alcanzar proporciones de vértigo. Tampoco lo encuentra todo justificable: ..que se hizo mucho daño y presa que valiera más que nunca se hiciera. sino conforme a justicia" (p. 222). No aceptaron ni les pareció normal la ·propuesta de Diego Velázquezde suministrarles los navíos para la expedición siempre que antes fueran a .. las islas de los Guanajes y que habíamos de ir de guerra y cargar los navíos de indio de aquellas islas para pagar con ellos ·el barco, para servirse dcllos como esclavos" (p. 1). Esto era pillaje ilegal. Pero sí era normal para ellos. convertir en esclavos a los capturados en batalla (''Y allí hicieron hacer el hierro conque se había de

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herrar los que se tomaban por esclavos, que era una G como esta. que quería decir guerra" p. 142). También era normal para el joven Bernal que las mujeres indias fueran la parte hermosa y privativa del botín. dignas de ser ocultadas a lacodiciadeotros("muchos soldados que tomábamos algunas buenas indias ... las escondíamos y no las llevábamos a herrar" p. 163). Abolida que fue por la Corona la esclavitud de los indios. en 1530. sí fue Bernal partidario de la encomienda perpetua. esto es de por vida y hereditaria. y a defenderla volvió a España, en 1540. expectativa que tampoco se cumplimentó para los viejos conquistadores por la intervención del Padre Las Casas ("dimos nuestros pareceres y votos que se hiciesen perpetuos los repartimicn . y no aprovechó cosa

nini!una con los señores del Real Cm'lsejo de Indias y con el obispo fray Bartolomé de las Casas" p. 314). Fue. pues. Bernal Díaz, soldado constructor del Imperio español y partícipe del sentimiento de nacionalidad que se fue gastando a la par que se consolidaban los Estados Absolutos, apoyados precisamente. en la expansión conquistadora. Si bien habla de Castilla y de los castellanos. muchas veces prefiere el apelativo imperial de españoles ("Pues ;.de qué condición somos los españoles para no ir adelante y estamos en partes que no tengamos provecho o guerras'!" p. 51). En ese contexto y en su siglo, fue también partícipe esdarec ido en la construcción del idioma español. en todo lo que media entre el LazarillodeTormes y el Quijotcyestojustilicaqueseaobligado

citar a Bemal con a m pi itud. cuando de su obra se trata ("Como acabé de sacar en limpio esta mi relación. me rogaron dos licenciados que se la emprcstase ... el uno dcllos era muy retórico y ...después de la sublimar y alabar de la gran memoria que tuve ... me dijeron los licenciados que cuanto a la retórica, que va según nuestro común hablar de Castilla la Vieja. e que en estos tiempos se tiene por más agradable, porque no van razones hern1oseadas ni afeitadas" p. 314 ). O sea. que el tiempo le daba la razón y que de las primeras crónicas escritas en latín como la de Pedro Mártir de Anglería. se había desembocado en la lengua bien popular y que así la forma venía a ser. también, parte de lo verdadero ("y la mera verdad resiste a mi rudeza") p. 15). La "Verdadera Historia de los Suce-

sos de la Conquista de la Nueva España", por el capitán Bernal Díaz del Castillo, uno de sus conquistadores ha sido editada en bastantes ocasiones. Nos basamos en la de la Biblioteca de Autores Españoles: Historiadores Primitivos de Indias, tomo segundo; colección dirigida e ilustrada por don Enrique de Vedia. La página en referencia sirve para dar fe, pues de poco le valdría a quienes manejen otras ediciones. Las conquistas de los españoles están documentadas pról ijamente. N umerosos cronistas, multitud de relaciones, cienes de cartas y de oficios, capitulaciones y decretos y una muy copiosa bibliografía descriptiva, dramática, etnográfica o de debates políticos, teológicos y jurídicos, desde aquel entonces hasta nuestros días. No es nada recomendable por eso, jugarse el conocimiento del período a una sola fuente. Pero una lectura morosa y analítica de la obra de Bemal Díaz nos hará saber que en ella, como en la Biblia, se leda cabida al universo de situaciones y de problemas. Los quehaceres económicos, las diferencias y actitudes sociales, lo militar y lo religioso, la historia como relato y como reflexión, lo psicológico individual y colectivo, lo antropológico, lo lingüístico y lo literario. Y no se trata de un repertorio misceláneo; sino de un escrito coherente y vital, cuyas virtudes didácticas se nos pueden quedar ocultas. igual que en eso que llamamos vivir, por el entretenimiento que nos produce.

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Rosa de los Vientos nr2  

Editado Conjuntamente por la Cooperación Cultural española en Honduras, Secretaría de Cultura y Turismo y el Diario Tiempo. Coordinador Augu...