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MANUAL BÁSICO DE TECNOLOGÍA AUDIOVISUAL Antonio Cuevas antoniocuevas@gmail.com

Tema 44

LÁMPARAS FLUORESCENTES 44.1

Las lámparas fluorescentes industriales y domésticas 44.1.1 Nomenclatura de las lámparas fluorescentes industriales y domésticas 44.1.2 Tubos de “““luz negra”””

44.2

Lámparas fluorescentes para iluminación en cine y TV

Lámparas fluorescentes – Antonio Cuevas – Pág. 1 de 17


LÁMPARAS FLUORESCENTES INDUSTRIALES Y DOMÉSTICAS La mayor parte de la luz artificial se produce, hoy día, con lámparas fluorescentes. La gran variedad de formas y tamaños disponibles, la flexibilidad en sus propiedades de reproducción del color, el buen desempeño en términos de eficiencia (conversión de potencia eléctrica en luz), la emisión de luz difusa, más grata por su menor dureza, la comparativamente baja luminancia por unidad de superficie (menor deslumbramiento) y la también menor emisión de calor, hacen de esta lámpara una fuente de luz adecuada para numerosas aplicaciones. Las fluorescentes son lámparas de descarga de vapor de mercurio a baja presión. Producen, grosso modo, entre dos y tres veces la iluminación de una lámpara de tungsteno de potencia equivalente. Están formadas por una larga ampolla (tubo de cristal sellado) rellena de argón y una pequeña cantidad de vapor de mercurio. Para que las radiaciones emitidas sean útiles, en el interior del tubo hay un fino revestimiento de polvos fluorescentes que convierten los rayos ultravioletas en radiaciones visibles (fluorescencia). Cuando el tubo se enciende, el recubrimiento de calcio y magnesio que poseen los filamentos facilita la aparición del flujo de electrones necesario para que se efectúe el encendido de la lámpara. En medio de ese proceso los filamentos se apagan y se convierten en dos electrodos, a través de los cuales se establece ese flujo de corriente o de electrones. Con el tubo en funcionamiento, la radiación ultravioleta (en la banda de los 254nm, lejos de los 400nm que como mínimo necesita el ojo humano) procedente del vapor de mercurio que Balance energético de una lámpara fluorescente está dentro del tubo, golpea la capa de fósforo de la superficie interna, haciendo que brille (que emita radiaciones visibles). El tipo de mezcla de fósforo utilizado determina las cualidades de la luz producida: cantidad, color e IRC <1>. El color de la luz que emiten los tubos de las lámparas fluorescentes depende de la composición química de la capa de fósforo que recubre su interior. Por ello, dentro de la gama de luz blanca que emiten estos tubos, podemos encontrar variantes de blancos más cálidos o más fríos (imagen de la derecha). Se fabrican también tubos fluorescentes que emiten luz coloreada. En la actualidad los polvos fluorescentes clásicos que producen un espectro más o menos discontinuo, se están sustituyendo por los trifósforos que emiten un espectro de tres bandas con los tres colores primarios. De la combinación estos tres colores se obtiene una luz blanca que ofrece un buen rendimiento colorimétrico sin penalizar la eficiencia, como ocurre en el caso del espectro discontinuo <2>. Lámparas fluorescentes – Antonio Cuevas – Pág. 2 de 17


Durante el decenio de 1950, los Fluorescentes industriales Temp. de color materiales fosfóricos Blanco cálido (WW) (Warm White) 3000K disponibles ofrecían la Blanco (W) (White) 3500K posibilidad de elegir entre una Natural (N) (Natural) 3400K eficiencia razonable (60 Blanco Frío (CW) (Cool White) 4000K lúmenes/vatio) con una emisión Blanco Frío Deluxe (CWX) (Cool White Deluxe) 4200K deficiente en rojos y azules, o Luz del Día (D) (Daylight) 6500K una mejor reproducción del color a partir de materiales fosfóricos Deluxe pero de menor eficiencia (40 L/v). En el decenio de 1970 ya se habían desarrollado nuevos materiales fosfóricos de banda estrecha que irradiaban luz roja, azul y verde por separado pero que, en combinación, producían luz blanca. El ajuste de las proporciones dio lugar a una amplia gama de coloraciones diferentes, todas ellas con similares y cada vez mejores propiedades de reproducción del color. Los modernos materiales fosfóricos de banda estrecha son más duraderos, mejoran la constancia del flujo luminoso y aumentan la vida útil de la lámpara. El cuerpo o tubo de descarga de las lámparas fluorescentes domésticas e industriales se fabrica en vidrio, con diferentes longitudes y diámetros. La longitud depende, fundamentalmente, de la potencia en vatios que deba desarrollar la lámpara. Hasta no hace mucho, los modelos que normalmente se fabricaban correspondían a las potencias de 20w, 40w, y 65w, de una longitud variable con la potencia y un diámetro unificado de 36mm. En la actualidad, estos modelos están siendo sustituidos por otros tres tipos de mayor rendimiento luminoso, de potencias 18w, 36w y 56w, de igual longitud que sus antecesores pero con un diámetro Arriba: espectro de emisión estandarizado en 25,4mm (T8, de un fluorescente tipo cool equivalente a una pulgada) en la white. Debajo: warm white mayoría de los tubos. Los más comunes y de uso más generalizado tienen forma Código identificativo de los tubos recta, aunque también se pueden encontrar con fluorescentes según su diámetro forma circular. T-12 1,5 pulgadas (38,1mm) El funcionamiento de las lámparas fluorescentes T-8 1 pulgada (25,4mm) exige tanto cebadores (para procurar la alta T-5 5/8 pulgada (15,87mm) corriente inicial necesaria para el encendido) como T-2 2/8 pulgada (6,3mm) reactancias (o balastos, para regular la corriente de trabajo). Los tubos se encienden inmediatamente y alcanzan al poco tiempo su pleno flujo luminoso. Después de haber quedado interrumpida la alimentación eléctrica, es posible volver a encenderlas inmediatamente, pero ello penaliza severamente su vida media.

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La duración de estas lámparas puede en ciertos casos alcanzar las 15.000 horas. Su vida termina cuando el desgaste sufrido por la sustancia emisora que recubre los electrodos de tungsteno compuesta de calcio y magnesio, cuyo deterioro se incrementa con el número de encendidos - impide el reencendido al necesitarse una tensión de ruptura superior a la suministrada. En tal caso el fluorescente parpadea sin mantenerse encendido. Su vida termina también por la pérdida de la eficacia de los polvos fluorescentes que recubren el interior del tubo y el ennegrecimiento del propio tubo en sus extremos. Las lámparas fluorescentes necesitan de unos momentos de calentamiento antes de alcanzar su flujo luminoso normal, por lo que es aconsejable utilizarlas en lugares donde no se estén encendiendo y apagando continuamente (por ejemplo, pasillos y escaleras). Su máxima emisión luminosa se produce a temperaturas comprendidas entre 20 y 30ºC, experimentando una pérdida aproximada de un 1% por cada grado de variación. Ello es debido a la enorme influencia que tiene la temperatura sobre la producción de rayos ultravioleta. Dado que su operación se dificulta a bajas temperaturas, no es aconsejable el uso de lámparas fluorescentes en el alumbrado de exteriores en zonas frías, o en puntos donde circulan corrientes de aire. Debe tenerse muy en cuenta que los encendidos y apagados constantes acortan notablemente su vida útil. Por ejemplo, una lámpara que tenga una vida útil de 3000 horas en un uso de 8 horas diarias ininterrumpidas, puede tener una vida útil de 6000 horas con un uso de 16 horas diarias ininterrumpidas. El momento más perjudicial para su integridad es siempre el arranque, de lo que puede deducirse que Variación del flujo luminoso en los fluorescentes en función existe una relación entre el número de encendidos y la vida del tubo. Los de la temperatura ambiente fabricantes suelen indicar la vida media de los tubos fluorescentes para una frecuencia de un encendido cada tres horas. Además de esto, hemos de considerar la depreciación del flujo provocada por la pérdida de eficacia de los polvos fluorescentes y el ennegrecimiento de las paredes del tubo donde se deposita la sustancia emisora. El IRC de estas lámparas varía de moderado a excelente según las sustancias fluorescentes empleadas. Los tubos ordinarios tienen un IRC no superior a 60; los Deluxe pueden aproximarse a 90; las modernas trifósforo y multifósforo llegan a alcanzar un IRC de 95. Al ser su forma clásica de tubos largos y rectos, su superficie de emisión es relativamente grande, tienen un bajo brillo (molestan muy poco la retina de los usuarios) manteniendo siempre una buena emisión y produciendo una iluminación suave. Su temperatura de trabajo está sobre los 40ºC por lo que son (inexactamente) denominadas como fuentes de “luz fría”. Lámparas fluorescentes – Antonio Cuevas – Pág. 4 de 17


Kodak recomienda esta guía de filtrado básico para lámparas fluorescentes domésticas e industriales (las opiniones pueden diferir respecto al filtraje óptimo, la corrección es totalmente subjetiva): Tipo de lámpara

Película para tungsteno

Warm white Warm white de luxe Cool white Cool white de luxe

20R+10M ® + 2/3 de paso 20R+10M ® + 2/3 de paso

Sencilla

Doble

Película para luz día 20B ® + 2/3 de paso 30C ® + 2/3 de paso 10R + 10M ® + 2/3 de paso 10C ® + 1/3 de paso

Entre las lámparas fluorescentes de tecnología más reciente se encuentran las del tipo CFL (Compact Fluorescent Lamp – lámpara fluorescente compacta), conocidas también como lámparas económicas o ahorradoras, con una luz similar y un tamaño ligeramente mayor al de las incandescentes, pero con las mismas ventajas que brinda cualquier tubo de luz fluorescente. Las fluorescentes compactas, gracias a la forma curva del depósito de descarga (ampolla), son más cortas que las fluorescentes corrientes. Tienen básicamente las mismas propiedades que las convencionales por lo que el ahorro energético sigue siendo considerable como lo

Triple

demuestra este reciente estudio publicado en España.

Comparativa INCANDESCENTE – FLUORESCENTE COMPACTA (Fuente: Ministerio de Industria, España, 2007)

Potencia consumida Flujo luminoso Duración Precio de la energía eléctrica Precio de compra estimado Costes de funcionamiento (8000 horas) Ahorro económico Plazo de amortización

Lámpara Fluorescente incandescente 75w compacta 15w 75w 15w 900 lúmenes 960 lúmenes 1.000 horas 8.000 horas 0,072€/kWh 0,6 € 3,6 € 49,2 € 16,6 € 66% 2.800 horas de funcionamiento

El volumen relativamente pequeño de su depósito de descarga permite producir luz más o menos concentrada mediante un reflector. Las lámparas fluorescentes compactas no pueden ser reguladas (dimmer) al tener un cebador integrado, pero hay disponibles unos modelos con cebador externo que permiten la regulación y el funcionamiento con reactancias electrónicas. Su eficacia luminosa es del orden de 40 Lm/w y su vida media de unas 8.000 horas. La depreciación del flujo luminoso para su vida media es del 20%. Se fabrican normalmente en potencias entre 5w y 20w.

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Lámparas fluorescentes Intensidad Luminosa

Media/baja

Potencia Temperatura de color Índice de reproducción cromática Distribución espectral de la energía Vida media Eficiencia

Baja Entre 3000K y 6500K Entre 60 y 95 (trifósforos) Espectro discontinuo > 6000 horas Entre 39 y 91 lúmenes/vatio

LÁMPARAS FLUORESCENTES Con el tubo en funcionamiento, la radiación ultravioleta procedente del vapor de mercurio dentro del tubo, golpea la capa de fósforo de la superficie interna, haciendo que emita radiaciones visibles. El tipo de mezcla de fósforo utilizado determina las cualidades de la luz producida: cantidad, color e IRC. >

Dos tipos de polvos fluorescentes. - Los que producen un espectro más o menos discontinuo - Los trifósforos que emiten un espectro de tres bandas con los colores primarios.

De la combinación estos los tres fósforos primarios se obtiene una luz blanca que ofrece un buen rendimiento LÁMPARAS FLUORESCENTES de color sin penalizar la eficiencia. Un tubo con vida útil de 3000 horas en un uso de 8 horas diarias ininterrumpidas, puede tener una vida útil de 6000 horas con un uso de 16 horas diarias ininterrumpidas. > La vida media de los tubos fluorescentes suele indicarse para una frecuencia de encendido de uno cada tres horas. Encendidos y apagados constantes acortan notablemente su vida útil. Lámparas fluorescentes – Antonio Cuevas – Pág. 6 de 17


<1> Como en el proceso de encendido las lámparas fluorescentes utilizan sólo por breves instantes los filamentos de tungsteno, no da tiempo a que se calienten tanto como ocurre con las lámparas incandescentes. Así, al ser mucho menor la pérdida de energía por disipación de calor al medio ambiente, el consumo eléctrico se reduce en un alto porcentaje. Esto las convierte en una fuente emisora de luz más económica, eficiente y duradera en comparación con las lámparas incandescentes. <2> El fenómeno de la fluorescencia se conocía incluso mucho antes de existir las bombillas incandescentes. En 1675 Jean Picard y posteriormente Johann Bernoulli en el año 1700, observaron que al agitar el mercurio se producía luz. En 1850 Heinrich Geissler, físico alemán, creó el “tubo Geissler”, capaz de emitir luz cuando se hacía pasar una descarga eléctrica a través de dicho tubo relleno con un gas noble. En 1891 el norteamericano Daniel McFarlan Moore comenzó a realizar experimentos con tubos de descarga eléctrica. En 1904, empleando un tubo Geissler relleno con gas nitrógeno, logró obtener luz amarilla mientras que utilizando bióxido de carbono obtenía luz rosácea con un espectro muy similar al de la luz solar. Ese mismo año se instalaron las primeras “lámparas Moore” en unos almacenes situados en la ciudad de Newark, New Jersey. En realidad las lámparas de Moore no tuvieron aceptación en aquel momento: eran difíciles de instalar, reparar y mantener. En 1927 Friedirch Meyer, Hans Spanner y Edmund Germer patentaron la lámpara fluorescente, pero hasta 1934 no comenzó su desarrollo industrial. Las conocidas lámparas de tubos blancos rectos, y encendido por precalentamiento, se mostraron por primera vez al público en la Feria Mundial de Nueva York, en el año 1939. Las lámparas fluorescentes contienen una pequeña cantidad de mercurio mezclado con argón en forma de vapor (gases), el cual dirige el flujo de la corriente eléctrica dentro del tubo. Cuando las lámparas fluorescentes se rompen, liberan de su interior vapores de mercurio mezclados con argón, altamente tóxicos que afectan peligrosamente a la salud humana y al ambiente; con la posibilidad de contaminación de los cuerpos de agua, superficial y subterránea, del suelo, aire y seres vivos. Un solo tubo fluorescente contiene suficiente mercurio como para contaminar 30.000 litros de agua

FLUORESCENTE = VAPOR DE MERCURIO DE BAJA P RESIÓN

MERCURIO = ALTAS CANTIDADES DE RESIDUOS T ÓXICOS

Un solo tubo fluorescente contiene suficiente mercurio como para contaminar 30.000 litros de agua

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Nomenclatura de los fluorescentes industriales y domésticos De acuerdo con la nueva norma de la Unión Europea EN 12464-1, los tubos vienen identificados por unos números, 827, 830, 840, 930, 940... El primer digito, normalmente 8 o 9, hace referencia al ÍNDICE DE REPRODUCCIÓN CROMÁTICA del tubo (abreviadamente IRC o Ra). El 8 indica un IRC superior a 80 e inferior a 90, es decir comprendido entre 80 y 89. El 9 indica un IRC entre 90 y 99. 8 ® IRC 80-89 9 ® IRC 90-99 El segundo bloque de dígitos indica la temperatura de color. Así, 27 indica 2700ºK, 65 indica 6500ºK, etc. 27 30 40 60 65

® 2700ºK ® 3000ºK ® 4000ºK ® 6000ºK ® 6500ºK

Tubos tipo 840 IRC: entre 80 y 89 – Temperatura de color: 4000K (blanco frío) Calidad suficiente para iluminación en cine y TV NOMENCLATURA DE LOS FLUORESCENTES INDUSTRIALES Y DOMÉSTICOS Norma europea EN 12464-1 Tonos de luz y características de reproducción cromática de las lámparas fluorescentes Kelvin

Denominación

IRC 60-69

IRC 70-79

IRC 80-89

IRC 90-99

2700K

Interna

627

727

827

927

3000K

Blanco cálido Warm White (WW)

630

730

830

930

635

735

835

935

640

740

840

940

654

754

854

954

665

765

865

965

680

780

880

980

3500K 4000K 5400K 6500K 8000K

Blanco

White (W) Blanco frío

Cool White (CW) Luz día

Daylight (D) Luz día frío

Cool Daylight (CD) Skywhite (SW)

Utilizables en cine y TV

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Hoja técnica de OSRAM respecto a la aplicación de la norma europea EN 12464 sobre el IRC mínimo exigible (Ra en la tabla) en actividades comerciales e industriales.

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Tubos de “LUZ NEGRA”

Aunque hablar de “luz negra” es todo un imposible metafísico, el término se aplica coloquialmente a la radiación que bordea la región visible del espectro electromagnético. La “luz negra” incluye la radiación ultravioleta de mayor longitud de onda y los rayos infrarrojos de menor longitud de onda que limitan con la luz visible, pero el término suele emplearse sobre todo en el primer caso. La “luz negra” (en inglés black light) es el nombre común para lámparas que emiten radiación electromagnética ultravioleta cercana, con una componente residual muy pequeña de luz visible. Las lámparas de “luz negra” generalmente son hechas del mismo modo que las lámparas fluorescentes convencionales, excepto que utilizan un único fósforo, y en lugar del cristal transparente exterior emplean un cristal oscuro color azul-violeta conocido como cristal de Wood, conformado por un óxido de níquel con cobalto, el cual hace un efecto de pantalla bloqueando la mayor parte de la luz visible a partir de los 400 nanómetros. La radiación ultravioleta es invisible al ojo humano pero existen ciertos materiales o elementos que al ser iluminados por la “luz negra” o ultravioleta, emiten luces visibles. El sistema es usado comúnmente para autenticar antigüedades y billetes, al no ser un método de examen invasivo ni destructivo. Ciertos líquidos fluorescentes se suelen aplicar a estructuras metálicas iluminadas con “luz negra” para identificar grietas u otros defectos estructurales. En la ciencia forense, la “luz negra” se usa para detectar rastros de sangre, orina, semen y saliva (entre otros), pues todos estos líquidos adquieren fosforescencia bajo ella. Los mecánicos pueden usarla para detectar fugas de tuberías. Los billetes de curso legal contienen marcas de fósforo que ayudan a distinguir el dinero verdadero de las falsificaciones. Con la “luz negra” también se pueden detectar huellas digitales y otras marcas poco visibles en la luz ordinaria. Hay una gran cantidad de materiales que funcionan como los fósforos: al recibir la luz ultravioleta UV-A la absorben y emiten a su vez luz visible, tal y como hacen los fósforos de las lámparas fluorescentes. Los dientes, por ejemplo, producen este efecto, y por eso se pueden ver brillar en la

Espectro emitido por una lámpara fluorescente de ““luz negra””

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oscuridad cuando reciben la luz ultravioleta. También la caspa del cabello aparece como por arte de magia bajo esta luz. Del mismo modo, los marcadores de texto utilizan fósforos, y en muchos lugares de diversión nocturna se recurre a ellos para marcar los brazos de las personas con un sello y reconocer que han pagado su entrada, además de crear efectos interesantes en el vestuario y el maquillaje. La ropa blanca también brilla al recibir “luz negra” ya que una gran cantidad de productos detergentes utilizan fósforos para aumentar la blancura de la ropa, y al recibir la luz del sol, que contiene también ultravioleta, brillan con base en este mismo principio. La ropa oscura no brilla porque los pigmentos que contienen bloquean la luz. Se pueden conseguir una gran cantidad de artículos que contienen fósforos, como marcadores de texto, ropa con diseños diferentes, lápiz de labios, pintura de uñas, joyería e incluso fijador de cabello.

FLUORESCENTES DE “LUZ NEGRA”

Tubos de luz negra (T5). Cristal de Wood. Potencias: 4 a 40 vatios. Longitud de onda: 365nm. Vida media: 3000 horas

Lámpara de luz negra. Cristal de Wood. Vapor de mercurio. Potencias: 125/250 vatios. Vida media: 1000 horas

La radiación ultravioleta de estas lámparas se produce con una longitud de onda superior a 350nm. Una onda ultravioleta generada tan cerca del espectro visible no produce daño (o al menos no mayor daño que el que puede producir la luz visible). No obstante, por su naturaleza invisible, la “luz negra” se utiliza siempre como iluminación tenue. Obviamente, estas lámparas son altamente ineficientes, emiten pocos lúmenes por cada vatio de potencia, lo que eleva peligrosamente su temperatura; por ello se recomienda su uso solo por cortos períodos.

El cristal de vaselina (utilizado en antigüedades de vidrio; contiene uranio), aparece verde frente a la luz ultravioleta. Lámparas fluorescentes – Antonio Cuevas – Pág. 11 de 17


LÁMPARAS FLUORESCENTES PARA ILUMINACIÓN EN CINE Y TV En los primeros años de la televisión en color, la iluminación de estudio era exclusivamente incandescente. Aquellas luminarias permitían concentrar sus rayos fácilmente y su espectro de emisión de color era satisfactorio. Sin embargo, el sistema era notoriamente ineficiente, consumiendo ingentes cantidades de electricidad. Los tubos fluorescentes para iluminación de estudio aparecieron en la década de los 90 del siglo pasado. Resultaban mucho más eficientes que la incandescencia pero su luz resultaba imposible de concentrar y era emitida en un espectro discontinuo que presentaba típicamente una abundancia de verdes. Su IRC estaba entre 65 y 70. En los últimos 15 años, el avance de la tecnología fluorescente aplicada a la iluminación profesional ha sido muy notable, tanto en su IRC como en la (relativa) capacidad de concentrar los rayos. En 1996, el fabricante alemán OSRAM comercializó tubos con CRI de 82. Los tubos actuales ofrecen desde 90 hasta 96 y son mucho más eficientes que los primitivos, produciendo típicamente el doble de luz que aquellos. Ofrecen, además, una alta duración, que puede Tubos T5: alcanzar las 10.000 horas en condiciones favorables de uso. 55W/3200K/CRI>90 55W/5600K/CRI>90 El bajo consumo eléctrico de los tubos reduce la complejidad de la instalación eléctrica al disminuir el grosor de los cables y del sistema de conexión en general.

Batería de luminarias a base de tubos fluorescentes soportados por pantógrafos extensibles desde la parrilla

Igualmente, su reducido peso permite el uso de trípodes o pantógrafos ligeros.

Tubos T12: FT/CIN35T: 60cm/35W/3200K FT/CIN35D: 60cm/35W/5600K FT/CIN75T: 120cm/75W/3200ºK FT/CIN75D: 120cm/75W/5500ºK

El flujo luminoso y la potencia de un tubo fluorescente se ven afectados por la variación de la tensión de alimentación, tal y como se puede apreciar en la figura de la izquierda de la página siguiente. La tensión mínima para la cual aún se mantiene el arco (la lámpara luce), suele ser del 75% de la nominal. Lámparas fluorescentes – Antonio Cuevas – Pág. 12 de 17


Obviamente, la reducida emisión de calor de los tubos reduce las necesidades de refrigeración, reduce la transpiración cutánea y disminuye la necesidad de Relación entre voltaje nominal, potencia y retoques de emisión luminosa en un fluorescente maquillaje. Los tubos fluorescentes pueden ser de varios tipos, los más frecuentes son T5 y T12. Todos resultan más eficaces que las lámparas de tungsteno, son económicos, duran mucho, tienen pocas pérdidas por calor, y pueden agruparse en forma de baterías de luz suave. Resultan especialmente útiles en pequeños estudios de televisión (programas informativos, por ejemplo).

VistaBeam 600 de Kino Flo: seis

lámparas T7 (tubos gemelos) de 96 vatios (576 vatios en total) que producen una salida de luz equivalente a la de un proyector tipo softlite convencional de 4.000 vatios con lámparas de cuarzo.

Sin embargo, también tienen desventajas: salida de luz relativamente baja, volumen, y dispersión de luz difícil de controlar. Y lo que es más importante, aunque se les atribuye temperaturas de color “equivalentes” o “correlacionadas” (que varían con el material de su capa interior) su salida sigue siendo de espectro irregular lo cual, hasta no hace mucho, ocasionaba que algunos colores se reprodujeran más claros o más oscuros de lo normal e incluso distorsionaran la mezcla de unos colores con otros. Los fluorescentes actuales para iluminación profesional son, hoy día, colorimétricamente fiables y alcanzan altos niveles de emisión lumínica. Es el caso, por ejemplo, de los tubos VistaBeam fabricados por Kino Flo. Se trata de dos tubos gemelos (tipo T7) de 96 vatios de potencia conjunta por unidad, (576 vatios en total) que producen una salida de luz equivalente a la de un proyector tipo softlite convencional de 4.000 vatios con lámparas de cuarzo (120V AC). Los VistaBeam, con menos de la mitad del peso del softlite y un consumo siete veces menos, realizan el mismo trabajo generando además mucho menos calor. Obviamente son operados a través de balastos tipo Flicker Free (sin parpadeo) que permiten además una cierta atenuación (dimmer).

Curva de distribución espectral de los fluorescentes True Match de Kino Flo. Se fabrican en potencias desde 30w (38cm) hasta 120w (2,5m).

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Los fluorescentes son ideales para la obtención de luces cenitales suaves; su poco peso facilita la instalación. La rejilla (egg crate) impide que la luz contamine las paredes

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Sistema Kamio de Kino Flo. Produce una luz de un cierto glamour sobre los actores. Rellena absolutamente las sombras dada su posición rodeando el objetivo y logra brillos circulares en los ojos, muy utilizados en video clips

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FLUORESCENTES PARA ILUMINACIÓN EN CINE Y TV

Sistema Kamio de Kino Flo. Produce una luz de un cierto glamour sobre los actores. Rellena absolutamente las sombras dada su posición rodeando el objetivo. Logra brillos circulares en los ojos, muy utilizados en video clips.

Kino Flo fabrica también tubos específicamente destinados a rodajes sobre pantalla azul o verde.

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Lámparas fluorescentes para iluminación profesional Intensidad Luminosa Temperatura de color Índice de reproducción cromática Distribución espectral de la energía Vida media Eficiencia

Media (y repartida en una gran superficie lo que origina bajo deslumbramiento) 3.200K y 5.600K Posibilidad de temperaturas intermedias Excelente: entre 90 y 96 Espectro discontinuo Hasta 10.000 horas 60-80 lúmenes/vatio

Ventajas Luz suave Bajo costo de adquisición y reposición Poco peso (fáciles de colgar) Alta duración (hasta 10.000 horas) Bajo consumo eléctrico (cableado muy simple, conexiones fáciles) Muy poca emisión de calor en comparación con cualquier otra fuente Bajo deslumbramiento para los actores Eficientes (hasta 80 lúmenes watio) Balastos sin parpadeo (Flicker Free) y con posibilidad de atenuación (Dimmer)

Inconvenientes Luz suave (imposible de concentrar, sombras de difícil control) Sensibles a la temperatura ambiente Volumen (en unidades grandes) FLUORESCENTES PARA ILUMINACIÓN EN CINE Y TV Los VistaBeam, con menos de la mitad del peso del softlite y un consumo siete veces menos, realizan el mismo trabajo generando además mucho menos calor. Sin parpadeo. Atenuables (dimmer) Pueden agruparse en baterías de luz suave - menor deslumbramiento. Menos refrigeración - menos transpiración - menos retoques.

VistaBeam 600 de Kino Flo: seis lámparas T7 (tubos gemelos) de 96 vatios (576 vatios en total) que producen una salida de luz equivalente a la de un proyector tipo softlite convencional de 4.000 vatios con lámparas de cuarzo.

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Lámparas fluorescentes  

Manual de Tecnología Audivisual de Antonio Cuevas.

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