Page 1


gutenberg @ 0.1 UNIVERSIDAD DEL VALLE DE MEXICO Campus San Rafael Alma Mater RECTOR Dr. Sergio Domínguez Vargas RECTORA DEL CAMPUS SAN RAFAEL Lic. María de la Luz Díaz Miranda DIRECTOR DE EXTENSIÓN Y DIFUSIÓN DE LA CULTURA L.A. Mario Tamez Rubio

gutenberg @ DIRECTOR Ivan Leroy Ayala SUBDIRECTOR Eduardo Carmona Juárez JEFE DE REDACCIÓN Oscar Alejandro Rivera Gaytán CORRECTOR DE ESTILO Benjamín Solís Sosa DIRECTOR DE ARTE Alejandro Valencia DISEÑO Cayab Felipe Alonso R.R. O´thon DIRECTOR DE ADMINISTRACIÓN Mario Tamez Rubio APOYO TÉCNICO Marcela Hernández López Mariola Bonales Martínez RELACIONES PÚBLICAS Jackeline Bucio García Gabriela Granados Sánchez ASESOR JURÍDICO Jaime Abraham Tamayo Gómez CONSEJO EDITORIAL José Luis Bernal Eduardo Casar Rolando Hinojosa Jesús Gómez Morán Daniel Mir José Antonio Muciño Francisco Prieto Raúl Renán Norma Salazar Ryukychi Terao Joshua Tuynman

EDITORIAL

¿Asistimos a la muerte de Gutenberg? Durante seiscientos años las universidades se han nutrido de la letra impresa para cumplir su tarea formativa: humanística, científica y artística. Estas mismas universidades hacen uso ahora de la cibernética, lo seguirán haciendo. ¿Habrá que optar por alguna de las dos rutas? Seguramente no. Los caminos no son contrarios sino que se encuentran. Es en ese encuentro donde el trabajo científico, humanístico y artístico de una universidad extiende sus aristas y crea una red más vasta, dialógica, con una sociedad cuyos lenguajes se multiplican y se hacen más complejos. En este sentido, el quehacer artístico e intelectual se vuelve no complemento sino parte esencial de esa comunicación con la sociedad. gutenberg @ aparece en busca de esa red no abstracta sino humana, de ese contacto no sólo con el lector anónimo sino con la persona que voltea la cara y nos responde racional, sí, pero también espiritualmente. Pero gutenberg @, además de cumplir con esa tarea, nace con un concepto que quizás la separa de otras publicaciones: el redescubrimiento del pasado a través de de la imagen y la palabra. Así, para gutenberg @ el pasado no es algo dado y permanente, es más bien un presente latente, con hambre de encarnación. “Donde se pierde el interés también se pierde la memoria”, decía Goethe. Sí, un hombre sin memoria es un hombre perdido, y lo mismo pasa con un pueblo, ya que la recreación del pasado y su invención nos confronta también con el futuro, pues éste no es más que deseo en el presente. El escritor alemán Michael Ende lo ha dicho con mucho mayor claridad: “Nuestra memoria no es más que una imagen de nuestra realidad, por lo que nuestra realidad es sólo nuestra imaginación”. Y es aquí, en una era sin nombre, en la que el pasado y la historia sufren de amnesia, en donde gutenberg @ toma la palabra y reclama no sólo una reivindicación de la letra impresa, sino también, y al mismo tiempo, un espacio mayúsculo para algo que podríamos denominar estética de lo antiguo. En efecto, como una pieza de museo, gutenberg @ aparece en las estanterías y en los cafés como un espacio para la nostalgia. Retorno a la era del papel y del grabado, el formato de nuestra revista hace pensar en la melancólica resistencia de la letra impresa, objeto anacrónico que puede ser él mismo, ornamento o pieza arqueológica. Si no rechazo total ante lo fugaz y anodino cultivo de la era cibernética, sí resguardo de la presencia simbólica de el otro que nos provee: comunión, ser, diálogo. Diálogo también, ¿por qué no?, con la tecnología. gutenberg @ invita al artista -dentro de ese intervalo creado para la nostalgia y la contemplación- a darle la cara a la computadora, al mouse; @ es nombre y personaje de esta revista: e-mail salta de Londres a Roma, de Austin a Tokio, de Bolivia a México. Si bien nos negamos a que Gutenberg muera, no nos oponemos al nacimiento de un nuevo Gutenberg, uno que despierta frente a una pantalla y navega gozoso por el valle infinito del ciberespacio. Pintura, fotografía, literatura, cine..., el juego entre la palabra y la imagen constituye, como se dijo, el punto de partida de nuestro concepto. Concepto de múltiples lenguajes o sistemas de signos: poéticos, pictóricos, filosóficos, históricos. Sí, pluralidad de signos, pero también de espacios: intervalos abiertos en el papel para la fantasía y la reflexión. gutenberg @ hace de estos espacios un lugar de fuga para la imaginación: para la memoria paridora de toda obra. Rebeldes ante la imposición de la razón como único modo de dar respuesta a las preguntas primeras de nuestra era, gutenberg @ pretende ser una mesa de debate verbal, visual, simbólico, en donde se discutan preguntas: ¿qué somos?, ¿qué no somos?, ¿cultura para qué?... En un tiempo sin nombre (a menos que la palabra post-modernidad tenga un significado concreto, real), la tarea del artista es signar, al otro, a sí mismo; la del intelectual, desprender toda máscara y advertir que un mundo anclado en lo físico y lo material, un mundo sin humanismo, creación y reflexión, es un mundo cuya condenación está ya anticipada. Es difícil responder a esas preguntas -¿cuándo no lo ha sido?-, pero nuestras obras hablarán por nosotros. Incluso por nuestra condenación.

AGRADECEMOS LA COLABORACIÓN EN ESTE NÚMERO DE Manuel Del Río

Impreso en los talleres del CENDI, UVM, San Rafael Alma Mater Sadi Carnot 57, Col. San Rafael C.P. 06070, México D.F. Teléfono: 56 28 63 75 Registro en trámite. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación sin la previa autorización del titular de los derechos. Los textos y las imágenes son responsabilidad de los autores.

gutenberg_@terra.com mtamez@uvmnet.edu

Portada:

Patricia Carrillo Plata / gelatina 2000 Arriba:

Patricia Carrillo Plata / gelatina 2000 Página siguiente:

Alejandro Valencia Mixta / papel 2000


20 maneras para una sola travesía Eduardo Casar

cuando pienso en sed pienso en mar en tu boca y cuando siento barcos vas debajo y arriba me sostiene la sed otra garganta cuando te veo se nublan cien palabras y me crece una mano a partir de tu cuerpo y conmigo te toma la palabra profundo cuando vuelas arriba el barco se deriva cuando velas mis ojos soy la vela más alta con temblor sin temor sin tormentas de calma mantenemos en vela una lámpara sorda para cualquier latido que no resulte doble redoble de campanas que nos dice que nunca llegaremos a tierra porque el agua y el aire nos quemaron

La virgen en adoración de Filippo Lippi

Raúl Renán

No es mirada, es envío de santidad refleja en los ojos. El gesto celeste ya cercano enhebra las sucesivas perlas en el entrepelo. La corsa en celo no halla al encornado en el perfil del clima. Ser, intima con el divino de la rosa y su inocencia punzante. Ante ella, qué puede turbar la belleza labiada y la nariz ligeramente aérea. Entrevera el cabello de rizos espumosos con el tornadizo velo de espirales. El manto verdisante arremanga para dejar la aparición del ruego con las manos que empalmadas imploran. Vals de horas y en el seno la elipse del inmanente mensajero.


Escritura, historia y globalización: una entrevista con Roger Chartier

Ivan Leroy

I. L. ¿Cuál es el futuro de las revistas de divulgación cultural? Me parece que las revistas culturales tienen un gran futuro. Se puede pensar que muchas de ellas van o no a abandonar la forma impresa para transformar parte de su circulación en texto electrónico. Como se deben mantener es como proyecto intelectual, como comunidad cultural, como actividad que contacte el saber o placer. De esta manera la revista debe desarrollar un esfuerzo para constituir una red en torno a sí misma, organizar manifestaciones en las que la red abstracta se transforma en una comunidad real de seres humanos. A partir de este momento, no ser únicamente el receptáculo de textos o artículos, buenos o malos, sino desempeñar un papel cultural a través de los medios técnicos nuevos, una red de comunicación, y de esta manera crear una revista más dialógica con sus lectores y mantener, cuando sea posible, una actividad visible a través de coloquios, congresos, reflexiones colectivas. R. Ch.

-¿El cuerpo es escritura? ¿Cómo leerlo?

Me parece que no debemos utilizar tanto las metáforas de la escritura. Estaba de moda en los años 60, todo se escribía, todo se leía; el paisaje, el cuerpo humano, la ciudad, etcétera. Me parece que debemos, rigurosamente, mantener las categorías de lectura y escritura para el discurso textual escrito. Metafóricamente podemos utilizarlas para otras realidades, dentro de éstas está el cuerpo. Pero el cuerpo no es una escritura en el sentido de no pertenecer a este orden de los discursos, hablando como Foucault. Queda que hay otras formas simbólicas que se deben descifrar más allá de los textos. Los comportamientos y las posturas pertenecen a este lenguaje simbólico, sin embargo no es una escritura. Es, no obstante, una expresión simbólica a través de sus posturas y de sus gestos, y de ahí un campo enorme como la antropología, la sociología o la historia de las posturas corporales y de los gestos de los cuerpos. Aquí lo fundamental es que no hay una invariable antropológica, sino que hay, en cada sociedad, maneras de actuar, de utilizar, de movilizar el cuerpo para transmitir emociones, sentimientos, ideas, etcétera. Me parece que debemos darnos cuenta de estas discontinuidades en lo que parece lo más estable: el cuerpo.

-¿Cuál es el gesto que debe caracterizar al quehacer histórico en la actualidad ante todo este desenvolvimiento de pensamientos y estructuras globalizadoras y neoliberales?

Me parece que el gesto debe ser el utilizar la historia como un instrumento crítico, y haciendo hincapié en las discontinuidades y temporalidades particulares, demostrar que se debe espectar las singularidades. A partir de esto, procurar a los individuos una posibilidad de distanciarse contra la homogeneización de los modelos de comportamiento o de pensamiento. Así como en la historia, que en el sentido de reconocer una serie de discontinuidades y de variaciones, permite re-introducir algo de la especificidad. Es una forma de resistencia contra la globalización, homogeneización y unificación del mundo, porque demuestra que hay una potencialidad, una riqueza particular en cada una de estas experiencias singulares. Todos los esfuerzos se deben hacer para evitar su destrucción, sumergiéndonos en una globalización del mundo según el modelo económico neoliberal o una forma cultural de la comunicación de masas. La historia es una manera de abogar por la riqueza, la densidad, la profundidad de las experiencias singulares y de ahí, la voluntad de no perderlas.

-¿Podríamos decir entonces, que la historia es la resistencia base frente a todo este proceso globalizador? Podríamos. Es un instrumento para, en primer lugar, comprender este proceso, y en segundo lugar, permitir tomar una distancia en relación con él. No quiero exagerar el poder de la historia o de cualquier saber, sino afirmar que es un poder del saber, como decía Foucault. Lo que significa: el poder de comprender, para así, tratar de distanciarse y, eventualmente, resistir.

Voltaire le reprocha a Shakespeare su grotesca barbarie en contraposición a la razón que impone el Siglo de las Luces, y es que Voltaire olvidó vivir once años más para entender que toda revolución es shakespeareanamente grotesca. Página anterior:

Patricia Carrillo Plata / gelatina 2000


De Ausencias Aura Estrada

Las gemelas

Mónica Beatriz Velázquez Guzmán

I La luz grisácea de la tarde Remarca las siluetas de las figuras En el cielo. La sombra de tu ausencia en la pared. La lluvia quemando el ocaso. Las gotas rehaciendo el sonido, Dándole vida al suelo Que yace inerte ante los flujos celestes. II La tristeza no evoca Imágenes de tu recuerdo. Evoca más bien La melancolía de no ver tu boca. No es el corazón el que llora. Es la mente que se agota Al no encontrar tu aliento. Los recuerdos acuden cuando los llamo. Es tu presencia la que se escabulle, La que siento, la que extraño. III El bastón camina Sin rozar el piso; No me avisa los peligros de andar a ciegas y descalza. Tu ausencia es una iglesia, Un culto colectivo: Un vitral desgastado Por el peso del tiempo. Lloro pérdidas olvidadas, Viejas, roídas por el tiempo, Oxidadas por las lágrimas. ¿Por qué si te tengo he de llorarte? Sobre la mesa El vaso con tu boca ausente Evoca el tacto perdido. Hoy, abandono significa otra cosa. Abandono es costumbre, Abandono constancia, Abandono muerte artificial. Estoy a la sombra de tu angustiante hechizo. Como un continente lejano Has dejado de mí El germen de la huida.

I Las gemelas nacen en un mundo par aman por eso el encuentro de las costillas crecen en anverso y reverso dejan siempre una silla vacía a su lado no necesitan del agua para llamar a Narciso ellas las amantes de lo dual inventan el cerco perfecto danzan sobre el fuego de la balanza hablan con tu fantasma se ríen de tu sombra y de tu miedo al doblez II Creen en la magia que las comunica sin cuerpos en un país que a cada momento crean enfrentan el mundo de las unidades bifurcan sus pasos los elegidos y los dejados aprenden temprano un lenguaje de secretos coleccionan ciudades dobles hombres de dos caras armas de doble filo y le temen a la muerte que es una III Están hechas de voces infinitas que multiplican lo que son y lo que no son siguen el camino del oído dominan el límite impreciso entre la máscara y la cara ellas se miran, se oyen, se siguen un día de repente se confunden un día de repente se desconocen en un espejo de ida y vuelta fundan los extremos del hilo se cuentan la vida en dos versiones

(La Paz, Bolivia)


Variación primera

Variação primeira

Al sol ardiente, al mar azul, al viento que les hace vibrar la piel, los dioses se entregan en una desnudez total de agreste juventud, que impúdica se exhibe y se desea si por azar ojos humanos los espían.

Ao sol ardente, ao mar azul, ao vento que lhes faz vibrar a pele, os deuses dão-se numa nudez total de agreste juventude que impudica se exibe e se deseja, se acaso olhos humanos os espiam.

Promiscuos se tumban en un tropel de cuerpos, de piernas, brazos, bocas y cabellos, nalgas y manos, de lenguas y gemidos, gritos de espasmo, senos y temblores, y sexo es todo lo que se entrega y todo lo que en un ritmo seguro arranca empujones en que se ajusta más a lo profundo e hinchado se derrama y recomienza. Se tuercen los cuerpos, jadean, se agitan, se yerguen y se arquean y se curvan, y poco a poco van quedando plácidos como durmiendo en la difusa, anónima y divina confusión final.

Promíscuos tombam num tropel de corpos, de pernas, de braços, bocas e cabelos, ancas e mãos, de línguas e gemidos, uivos de espasmo, seios e tremuras, e sexo é tudo o que se entrega e tudo o que num ritmo seguro arranca sacões em que se ajusta mais ao fundo e túrgido se escoa e recomeça. Torcem-se os corpos, arfam e agitam-se, soerguem-se e arqueiam-se e descaem, e pouco a pouco vão ficando plácidos e como que dormindo na difusa. anónima e divina confusão final.

De súbito, se levantan altísimos al pie de los cuerpos que aún yacen trémulos. Otros más se levantan, se recortan en la luz que irisa la negritud de los sexos. Las carcajadas resuenan por la playa clara en un gozar sereno de resaca lamiendo la arena que, agitada, queda como suspendida en el umbral del viento.

De súbito, levantam-se altíssimos ao pé dos corpos que ainda jazem trémulos. Mais outros se levantam, se recortam na luz que irisa a negridão dos sexos. As gargalhadas tinem pela praia clara num cascalhar sereno da ressaca lambendo a areia que, trazida, fica como suspensa no limiar do vento.

Al mar acuden y chapucean un poco, mientras uno sólo de los dioses se demora a la orilla del agua y se estira irguiendo a lo alto los brazos, y sus nalgas se curvan sobre las tensas piernas que explayada la espuma moja por los tobillos. En un grito se arroja y se sumerge y sigue a los otros que son puntos en la distancia, o sólo sombras de pequeñas olas quebrándose, y a lo lejos, a contraluz.

Ao mar acorrem que espadanam breves, enquanto um só dos deuses se demora à beira de água e se espreguiça erguendo ao alto os braços num curvan das ancas sobre as retesas pernas que espraiada a espuma molha pelos tornozelos. Num grito atira-se e mergulha e segue os outros que são pontos na distancia, ou sombras só de pequeninas vagas quebrando-se, e ao longe, contra a luz.

Silbos ligeros, joviales, irónicos alisan por la playa lo que quedó de los cuerpos -arena removida, vagas formas de nalgas y torsos, talones y nucas, y hasta gotas dispersas del vertido amor.

Silvos ligeiros, lépidos, irónicos alisam pela praia o que ficou dos corpos -areia remexida, vagos moldes de ancas e torsos, calcanhares e nucas, e até gotas dispersas de vertido amor.

Promiscuo es el amor de los dioses, si los espían miradas humanas, ávidas, turbias, y disipado, violento, abrupto.

Promiscuo o amor dos deuses, se os espiam olhares humanos, sequiosos, turvos, e dissipado, violento, abrupto.

Tan sólo el resonar de las carcajadas subsiste todavía y, en la memoria, la silueta del dios que se estira a la orilla del agua.

Apenas o tinir das gargalhadas subsiste ainda, e na memória o vulto do deus que se espreguiça â beira de água.

Jorge de Sena

Traducción del portugués: Alma Miranda

Jorge de Sena

Lisboa, 2 de maio, 1959


Alejandro Valencia TĂŠcnica Mixta / papel 2000


Las revistas literarias del siglo XX en Italia: su importancia en el debate cultural (Primera entrega) José Luis Bernal

Toda literatura produce libros: novelas, cuentos, ensayos, obras de historia y de filosofía, poemarios, biografías, crónicas y demás variantes de la creatividad mediante la palabra. Pero también produce revistas. Y son fundamentales. En sus pocas páginas pueden, los escritores ya reconocidos y los más jóvenes, ofrecer sus aportaciones a la discusión y el análisis de la problemática cultural y no sólo literaria. Y desde luego, las revistas son un lugar de encuentro para los lectores, un sitio privilegiado para la comunión con los textos. En apretada síntesis recordaré aquí las principales revistas culturales de la literatura italiana en el siglo XX. Durante el primer decenio del siglo Florencia fue un centro cultural donde surgieron varias, animadas por Enrico Corradini, Giuseppe Prezzolini y Giovanni Papini. De 1903 a 1907 se publicó Il Leonardo, fundado por Papini. Era una publicación que, muy cercana a las posiciones de Gabriele D’Annunzio, preconizaba un individualismo exasperado y un gran desprecio por la democracia y por el socialismo. Los leonardistas exaltaban la vida vivida a plenitud con sensualidad animalesca, siguiendo las huellas del Nietzsche más vistosamente anticristiano. Se oponían al positivismo, al que consideraban un socialismo con visos reformistas. En 1904 nació Hermes, bajo la dirección del escritor siciliano Giuseppe Antonio Borgese. En su primer número declaraba que sus integrantes eran “Aristocráticos en arte, individualistas en la vida... somos paganos y dannunzianos”. La diferencia consistía en que pretendían extender el dannunzianismo, más allá del arte y del gusto, a la política. Se autodefinían como imperialistas. Vaticinaban un próximo resurgimiento en todos los ámbitos de la vida nacional. Por este nacionalismo exacerbado, Hermes era afín a otra revista, Il Regno, de Enrico Corradini. Ésta, fundada en noviembre de 1903, no fue una revista literaria, pero fue importante, pues quería ser “una voz contra la vileza presente”... “Primero que todo contra la del innoble socialismo”... y “además para vituperar a la burguesía italiana que rige y que gobierna”. A diferencia de D’Annunzio, que polemizaba contra la burguesía por motivos estéticos, Corradini, con la colaboración de Prezzolini y de Papini la atacaba porque quería un renacimiento burgués, ya que creía en la superioridad de dicha clase. Parte de su ideario eran un ataque frontal al socialismo y la propuesta del expansionismo colonial italiano. Fue desde las páginas de Il Regno desde donde se empezó a hablar de missione africana dell’Italia y de Francia como de la rival “natural” en el Mediterráneo. Como el lector advertirá, la vocación antidemocrática de muchos de los intelectuales italianos de los primeros años del siglo contribuyó poderosamente a crear el ambiente propicio en donde surgiría el fascismo de Mussolini. En general, el Estado y los intelectuales pretendían seguir y aplicar los modelos políticos y culturales autoritarios del Imperio Prusiano. Se creía que sólo teniendo un estado fuerte se resolvían los grandes problemas sociales. Pero hablemos de La Voce, la más importante de las revistas, tanto por la amplitud de sus intereses y temas, como por la influencia que ejerció en el plano práctico. Tuvo cuatro fases. La primera de diciembre de 1908 a noviembre de 1911, bajo la dirección de Prezzolini. Con motivo de la conquista de Libia, uno de los participantes, Gaetano Salvemini salió de la revista y fundó, en diciembre, la Unità. La segunda de 1912 a finales de 1913, dirigida por Papini. La tercera, durante 1914 fue dirigida por Prezzolini; la cuarta, por De Robertis desde finales del 14 hasta 1916. Primera fase. Aquélla en que las nuevas generaciones burguesas pretendieron enjuiciar a sus mayores, o sea a las generaciones que se habían formado en el positivismo y en el socialismo tardodecimonónicos. Pero si en las otras revistas la crítica y las propuestas producían ideales expansionistas (Il Regno) o la mezcla de mitos dannunzianos y gusto por las más variadas experiencias intelectuales (Hermes, Il Leonardo), La Voce en su primera fase se distinguió por el compromiso y la probidad intelectual de sus colaboradores. Escribía Prezzolini en uno de los primeros números: Detrás de los fanatismos hay un antropófago hambriento de la fábula moderna de la vanidad.

Entre el vicio y la virtud: el amor propio.

En vez de tenerse en lo íntimo y secreto, poseer el mundo; así, no ser persona sino personaje.

El yo y la historia son odiosos. De ser así, habría que ignorarlos.


Tratar todas las cuestiones que tienen reflejos en el mundo intelectual, religioso y artístico; reaccionar contra la retórica de los italianos obligándolos a ver de cerca su realidad social, educarnos para resolver las pequeñas cuestiones y los pequeños problemas, para que nos encontremos mejor preparados para resolver los grandes; mejorar el terreno donde debe vivir y florecer la vida del espíritu.

Tal programa trataron de cumplirlo a cabalidad intelectuales y escritores de primer orden: Benedetto Croce, G. Amendola, Emilio Cecchi, Luigi, Einaudi, entre otros. Se hacen análisis, encuestas, números especiales sobre problemas concretos: el papel de los intelectuales en la sociedad, la educación, la cuestión meridional. Se trataba, entre otras metas, de superar la tradicional figura del literato italiano, tratando de comprometerlo con la realidad. En suma, el compromiso de los vociani era doble: por una nueva cultura (renovación de la figura del literato y de sus productos artísticos) y por una nueva realidad político-social. Segunda fase. Al surgir diferencias políticas importantes durante la primera fase, nació la segunda con otros colaboradores. Por ejemplo, Salvemini era anti-intervencionista y siempre se opuso a la conquista de Libia; Prezzolini, en cambio, se demostró a la postre defensor de la “misión africana de Italia”. En esta nueva fase La Voce deviene más literaria que política. Nace así el término vocianesimo, que designa una cierta línea literaria caracterizada por la predilección de modelos diarísticos y autobiográficos y por el repudio de las estructuras tradicionales basadas en la seguridad y la solidez de la técnica narrativa. Se privilegia en cambio la prosa lírica, inmediata; se cultiva el gusto por el fragmento y se prefiere que cada página contenga un fuerte componente emotivo. Típicos ejemplos de vocianesimo son las obras de Piero Jahier, Scipio Slataper, la novela Il Peccato de Giovanni Boine (1887-1917), el Giornale di bordo (1915) de Ardengo Soffici (1879-1965) o Un uomo finito de Papini, entre otros. Pero la cultura italiana le debe mucho a la segunda fase de La Voce: Mallarmé, Gide, Claudel, Ibsen y muchos otros grandes escritores europeos fueron leídos en Italia a través de sus páginas. Tercera fase. En 1914 La Voce fue de nuevo dirigida por Prezzolini. Pretendía ser una revista “di idealismo militante”. Lo que significa que hizo suya una mezcla de posiciones filosóficas (de Benedetto Croce a Bergson, de Gentile a Sorel). Pese a que Croce se deslindó del revoltillo en que la revista, o mejor dicho Prezzolini había convertido la unidad de su pensamiento, de La Voce en aquel año surgió toda una serie de actitudes irracionalistas y una manía de acción que de inmediato halló en el intervencionismo la mejor forma de manifestarse. Poco después Prezzolini, abandonando la revista, anuncia el nacimiento de Il Popolo d’Italia y su colaboración con Mussolini. Cuarta fase. Bajo la dirección de Giuseppe De Robertis, la revista pasa –de finales de 1914 a 1916– a convertirse en un órgano exclusivamente literario. En él aparecieron las primeras colaboraciones de los autores que en lo sucesivo tendrían un papel determinante en las letras italianas: Giuseppe Ungaretti, Aldo Palazzeschi, Dino Campana, Corrado Govoni, Riccardo Bacchelli, Vincenzo Cardarelli y muchos otros más. Además, en La Voce lanza De Robertis la teoría de una nueva poética: la del fragmento. Dicha teoría era una aportación italiana al ya entonces difundido decadentismo europeo, pero también es posible encontrarle enlaces teóricos con la estética de Croce, que distinguía entre poesía y no poesía. He aquí en qué consistía dicha poética: “Reacio a los marcos históricos, a la búsqueda de la densa trama de relaciones que ligan al artista con un determinado momento histórico, De Robertis se apoya exclusivamente en el hecho artístico, en la página del poeta [...]”. Y trata de descubrir en dicha página, mediante un refinado análisis: “casi exclusivamente los datos estilístico-formales. Este método crítico se resuelve casi en un misticismo de la palabra [...] y en la concepción de la poesía pura [...]” Con la formación de la poética del fragmento, La Voce desembocó en posiciones antitéticas a las de su fase inicial. Es decir, el compromiso moral de una renovación que fuera al mismo tiempo literaria y social cedió su lugar a una visión limitada –aunque refinadísima– de la literatura, entendida como actividad más allá de toda preocupación o instancia de orden civil y ético. De la crisis de La Voce y de las demás revistas hablaremos en la siguiente entrega.

A menudo, la patria que nos inventan es el símbolo más distinguido del egoísmo colectivo. Si Dios existe es porque no hemos tenido el valor de volver a inventarlo.

La frivolidad nos salva del espejo, más aún, de ahorcarnos.

Si alguna vez Luis dijo “el Estado soy yo”, yo digo que el Paraíso está donde yo estoy.


Dos poemas Sombras Sólo ecos de un cuerpo, Cadáveres de luz. Los pasos sigilosos La voz siempre presente Del espejo.

Tu voz vuela a mí como miles de pájaros a su árbol emplumado. Este árbol en fiesta cubierto de risas, iluminado de pájaros sueña.

Gabriela Granados

Página anterior:

Patricia Carrillo Plata / gelatina 2000

Alejandro Valencia Mixta / cartón 2000


Los dos rituales

Oscar Alejandro Rivera

Él dobla la servilleta voluptuoso, atento; deposita, irreflexivo, instintivo sólo ahora, la cuchara en el plato del café y levanta los ojos para mirar a su acompañante que habla en cadena, sin pausa; pasea la mirada por un instante –se mira pasearla–; hace una mueca y asiente: Sí, mañana voy a la editorial. Abandona –es su decisión y privilegio– la conversación y dirige la atención hacia la mujer que acaba de pasar a su lado, pero retira también ese pensamiento: se da cuenta de que esa persona no es, en absoluto, particular, de que no tiene, en apariencia al menos, algo que la haga ser incierta, diferente, como él. Da una fumada más a su cigarrillo. ¿Qué? ¿Cómo? Confirma con un mínimo movimiento de cabeza. Levanta la taza de café y hace que sus labios toquen el líquido apenas para mojarse; sostiene la taza unos segundos: quizás cinco; luego, la regresa al plato sin quitarle la mirada, sin dejar de observar la espuma que flota en ese líquido obscuro, incierto, éste sí. Hoy es jueves, hay corrida en la México. Oye, ¿a ti te gustan los toros? Responde mecánicamente, quiere ser automático: Sí. Toma con dos dedos, nuevamente, esa cuchara de la que se escurre su gota que cae sobre la mesa. Se sonríe, y sigue viendo la gota... ¡Estás ido, hombre!. Vuelve a sonreír, sin deseos, sin condescendencia: de esto se resiente su compañera que calla un momento, lo mira con rencor, con aire de reproche, pero pronto recupera la complacencia. Es todo un ritual el de la fiesta de toros, acuérdate de cómo es la entrada de los matadores y banderilleros, ¡ah!, los trajes de luces, capote al hombro... Dice, goza al decir lo siguiente: Perdón, ¿te dije que sí me gustaban los toros? No, no me gustan, estaba distraído.

Dice el libro de Los Malos Tiempos que de Tormentas crecen ríos que habrán de nutrir selvas enteras de fantasía depurada. De las gotas de rocío que son hojas de jade nacieron estas extensiones de sentidos perdidos por el hombre, les llaman gnomos, yo los nombro la esencia perdida del ser con su entorno. De ellos aprendí a nacer cada día. Dice el libro de Los Malos Tiempos que cuando se agote el rocío la oscuridad reinará. Oír gotas a la luz del resquicio existencial. Norma Salazar


Patricia Carrillo Plata / Gelatina 2000

La

palabra

impresa:

resistencias,

reincidencias

y

rendiciones

“Soy editor, amo el papel impreso; no podría entender un mundo sin él. En esa medida es que creo que no desaparecerán, y que, en cambio, todos esos nuevos elementos terminarán por enriquecer la industria editorial y hasta servirla, como estamos viendo que empieza a suceder. De todas formas hablo del mundo que conozco y que amo. No sé qué pase después”. Fernando Fernández Director General de la revista Viceversa. “Nunca será lo mismo leer un libro de poesía en la playa que leerlo a través de una laptop...” Guadalupe Curiel Investigadora del Centro de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM. “Nada sustituye el placer de leer un libro en la cama”. Miguel Ángel Castro Investigador del Centro de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM y actual Secretario Académico de la Biblioteca Nacional. “Cuando pase el boom de la modernidad la palabra impresa volverá a tomar su lugar. El placer de tener un libro en las manos es insustituible”. María Elisa Matabuena Lic. en Administración de Empresas. “La creatividad no es la misma frente a una computadora que frente a un papel y un lápiz”. Cesar Téllez Arquitecto. “Creo que los grupos ecologistas jugarán un papel muy importante en la desaparición de los medios impresos por salvar nuestra tierra al no haber más árboles”. Arturo Salinas Químico. “A mí me da flojera enchufarme a una computadora para leer, prefiero un libro”. Gabriela Maruri Traductora. “No hay comparación entre tener un buen libro en la computadora y el placer que produce tener el libro en las manos... el momento de palpar el papel y sentir cada roce, el contacto con los personajes del libro”. Elia Sánchez Lic. en Relaciones Internacionales. “El problema con el papel es que es estático, mientras que el pensamiento es fluido. Discúlpame por decir que una cosa impresa es una cosa muerta (¡Caray! ¡Desearía tener mi diccionario!). Podemos leer el esqueleto de una revista libro o periódico, pero cuando terminamos sólo es parte de un árbol muerto con pensamientos fijos. Las palabras digitales del siglo XXI estarán impresas en forma fluida, viviendo en las paredes, en nuestros lentes, en la piel de nuestros amantes, dentro de nuestros párpados. No tendremos ninguna razón para buscar palabras en lugares específicos, como libros y revistas. Todas nuestras palabras, todos nuestros pensamientos estarán disponibles para todos, cuando y donde se quiera”. Joshua Tuynman Corresponsal en México de The News “La situación de las revistas culturales es mala, pero mejor que antes del 68. El movimiento estudiantil abrió las puertas a la renovación cultural”. Mtro. Francisco Javier Guerrero Coordinador del Sistema Permanente de Estudios Chicanos y de Fronteras DEAS-INAH.

Página anterior: Alejandro Valencia Tinta / papel 1999


HIROYASU NAKAI

(Colección de cantos japoneses antiguos y modernos) Antología poética del siglo X

( Núm. 516) loi.-ioi-ni makura-sadame-mu kata-mo-nasi ikani-ne-si-io-ka iume-ni-mie-kemu -ioi(primeras horas de la noche) ioi-ioi-ni(todas las noches) -makura(almohada) sadame(sadamu: fijar, elegir) -kata(dirección) mo(p.r. de admiración) nasi(no existir) -no hay lugar que pueda poner mi almohada -ikani(cómo) ne(-nu: dormir) si(-ki:p.r. de pasado) io(noche) ka(p.r. de interrogación) -iume(sueño) ni (en) mie (miiu: poder ver) kemu (p.r. de interrogación en cuanto al pasado) Traducción: Por las noches no puedo dormir vacilando dónde poner mi almohada. ¿Con qué postura dormí en aquella noche cuando soñé contigo?

( Núm. 543) Aketate-ba semi -no-orijae naki-kurasi ioru-wa-hotaru-no moe-koso-watare -aketate(aketatu: amanecer) ba (si + ind.; cuando) -después del amanecer -semi(cigarra) orijae(todo el día) -naki(naku:llorar) kurasi(-kurasu: vivir) -ioru( noche) jotaru(luciérnaga) -moe(moiu:arder;lucir) koso( ¡oh!) Traducción: Paso el día llorando como una cigarra... Paso la noche ardiendo como una luciérnaga.

( Núm. 561) loi-no-ma-mo jakanaku-miiuru natsumusi-ni madoi - masare -ru koi -mo-suru- kana -ioi(primeras horas de la noche) -jakanaku(jakanasi: fugaz, efímero) miiuru (rniiu: verse) -natsumushi=natsu(verano)+mushi(insecto) -madoi(locura) masare(masaru: superar, ser superior a) -koi -suru(enamorarse de, amar) mo, kana(¡oh!) Traducción: Así como en las primeras horas de la noche, los insectos pierden su vida efímera arrojándose a la fogata; así yo, ardiente, estoy enamorado superando a su locura esta locura mía. El verano es muy bochornoso y húmedo en Japón, y por lo tanto, se reproducen muchos insectos, que actualmente se juntan por la lámpara en búsqueda de la luz, pero antiguamente se arrojaron al fuego que hicieron para la guardia nocturna y la iluminación.


La indagación del padre es a menudo el factor determinante en la elección del oficio de un hijo: intolerancia paterna es destino. El primer grito de los tres de la Revolución francesa devuelve al hombre su libertad de ser encarcelado como criminal, pero ahora, por una religión de hombres libres. Si para Voltaire los prejuicios son nuestra amante y la razón nuestra compañera, prefiero dejarme seducir por el calor de la novia sinrazón. Ante el pasado y la renuncia sólo nos queda llorar, pero como lloran los mejores. No hay algo tan burgués impío y carente de buen gusto como las leyes naturales. Si se avanza por el camino de la verdad se avanza por el camino de la riza. La sinceridad se queda corta en la brecha que abre la prudencia de una embestida. Dios como organizador, no como iglesia; ética como deber social, no como virtud. Primera selección de Otras enseñanzas o del aforismo como respuesta a la amnesia histórica de Ivan Leroy


gutenberg  

Revista de arte y literatura auspiciada, por la Universidad Del Valle de Mexico

Advertisement
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you