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revista cultural

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Palabras preliminares Ave Cavea, scripturi te salutant! Bienvenidos, por fin, a Aquel sábado de diciembre de 2011, las cervezas, refrescos, zumos de tomate y tapas de diseño

ISSN: 2254-7061 Dirección y maquetación: Sergio Soriano Edición y corrección Leticia Ceña

gratis se mezclaban con servilletas con posibles nombres y con palabras clave para enumerar las secciones. Fue aquella noche cualquiera cuando decidimos dar el primer paso hacia el sueño del que tanto habíamos hablado, la creación de una plataforma online 2.0 para compartir contenidos culturales.

Redacción: Lydia Ceña Manuel Ocaña Edita: Sergio Soriano

Nuestros ratos libres y tiempo de ocio se pusieron de inmediato al servicio de la revista, y manos a la obra nos empapamos de todo cuando pudiésemos necesitar, tuneando nuestro cerebro, costumbres e incluso nuestro currículum. Todo con una meta específica: ser capaces de planificar y gestionar el proyecto que teníamos en mente. Así, después de medio año caveando, llega junio de 2012 y Cavea Cultural empieza tímidamente su andadura. Desde entonces, dependiendo un poco de la época y un mucho de nuestros perfiles en las redes sociales, hemos conseguido la participación


de más de sesenta usuarios que en la mayoría de las ocasiones han repetido, convirtiéndose así en colaboradores asiduos que forman esta comunidad de amantes de la literatura al alcance de nuestras manos. Entre todos, hemos podido disfrutar de casi doscientos trabajos en los que han primado los poemas y relatos, pero sin olvidar tampoco numerosas e interesantísimas colaboraciones abarcando diversas disciplinas: historia, tecnología, filosofía o arte, entre otras. Lo que jamás pensamos que ocurriría cuando todo comenzó fue que nuestra idea no quedaría circunscrita al ámbito local, sino que recibiríamos colaboraciones de todas partes de España, e incluso del otro lado del charco, desde Chile, Argentina o Venezuela, por ejemplo. A todos, a los de aquí, a los de allá, infinitas gracias. Cavea Cultural nos supone dinero y mucho tiempo; nuestra única recompensa es ver que nuestros esfuerzos dan sus frutos y que os animáis a colaborar con nosotros, que os ilusionáis como nosotros, que nos hacemos amigos, aunque sea en la distancia. El llegar a conoceros siguiendo vuestros perfiles en Twitter, leyendo vuestros blogs o escribiéndonos e-mails es un honor, y con orgullo compartimos y promocionamos vuestros textos a través de nuestra plataforma. El siguiente paso era lógico, la llegada de Cavea Cultural nº0, aunque por cuestiones de compaginación entre vidas laborales y personales de los miembros de Cavea, el lanzamiento se ha retrasado enormemente. Pero no importa, porque este mes de junio lo celebramos a lo grande. ¡Feliz primer año de vida Cavea Cultural! ¡Feliz número cero Cavea Cultural! ¡Y anunciamos!: gracias a vosotros hay material mínimo para tres números más…

Leticia Ceña 2


Índice Literatura

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¿Porqué los clásicos? Criterios de lectura en una cultura consumista

Gastronomía

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Arte

El Montmartre de Utrillo

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Los fogones y las cámaras: una pareja feliz

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Música

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El software libre y la libertad

Y el Rock creó a los adolescentes (y ni siquiera el domingo descansó)

Reflexión

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Tecnología

23

Filosofía

Desobediencia Civil. Viejos valores para nuevos tiempos de crisis. H. D. Thoreau

La Puerta del Sol como marco para las reivindicaciones sociales:

27 Córdoba

Don Duncan y sus empresas

Cuentos

Poesías

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#Literatura

¿Por qué los clásicos?

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Criterios de lectura en una cultura consumista

L

eemos a todas horas. El periódico, páginas web, apuntes de clase, revistas, blogs, artículos que nos recomiendan, instrucciones de uso (algunos), propaganda, mensajes, emails, y ah sí, también de vez en cuando un libro. Ante el alud de información por escrito al que nos vemos sometidos hoy día, se nos plantea la pregunta de qué lecturas nos sirven realmente para algo. En la actualidad, la cantidad de información y su ritmo de obsolescencia son tales que nos obligan a tragar y a desechar información a velocidad de vértigo, adiestrando el cerebro inconscientemente de la misma manera y provocando un continuo “usar y tirar” dentro de nuestra cabeza. El consumismo está por todas partes, ahora también marcando el protocolo de actuación de nuestros procesos mentales. Hemos de leer, por supuesto, y leer tanto

como se pueda, pues nunca se lee lo suficiente. Sin embargo, la clave está en que no sólo se ha de leer mucho, sino en que también se ha de leer bueno. En palabras de Séneca, “no es preciso tener muchos libros, sino tenerlos buenos”. Esta pista que nos da el filósofo cordobés no es otra que la de disponer de cierto criterio a la hora de elegir nuestras lecturas, que alimentarán el alma, al igual que elegimos la comida, que alimenta nuestro cuerpo. Si de lo que se come se cría, de lo que se lee, se habla; si somos lo que comemos, también somos lo que leemos. Pero, ¿cómo sabemos dónde está la calidad? Es decir, ¿cómo sabremos qué elegir, de entre toda la información que recibimos? Existen muchas maneras de valorar un texto; para empezar, están nuestros gustos, y lo que consideremos o no interesante. Además, antes

"Si de lo que se come se cría, de lo que se lee, se habla."


"¿Por qué gastar horas de mi vida leyendo una obra clásica?"

de zambullirnos en un texto mediante la lectura, solemos disponer de información previa: un titular, secciones, etiquetas, palabras clave. En concreto los libros nos llegan en la mayoría de los casos acompañados por bastante información que precede a su lectura, y que nos pone sobre aviso acerca de lo que nos vamos a encontrar. Todo depende de las pautas que convengamos en elegir: recomendaciones de amigos, unas buenas críticas, una contraportada con opiniones de distintas

autoridades, referencias en otros textos, su denominación como narrativa, ensayo político, poesía contemporánea… sin contar con todos esos criterios ciertamente valorados -aunque realmente dudosos- como cuál está de moda, su número de ventas, cuál es un best-seller o cuál ha obtenido un premio. Además de todas estas clasificaciones, existe la de ‘clásico’, bajo cuya acepción se engloban los que conocemos como autores y títulos de siempre, los que acumulan ediciones, aquellos de los

que todos sabemos y no necesitamos leer para conocerlos. Las aventuras de Sherlock Holmes, Las aventuras de Tom Sawyer, Los Tres Mosqueteros, La vuelta al mundo en ochenta días. Todos sabemos de qué van esas novelas, conocemos más o menos las peripecias de sus personajes, incluso los finales, y por eso no perdemos el tiempo en leerlas. ¿Quién no conoce a don Quijote, sin necesidad de tragarse sus mil páginas? Si ya me sé la historia

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#Literatura


#Literatura 4 (además con el ejemplo que da, ¡si se volvió loco por leer libros de caballerías!). Los clásicos siempre están ahí, ganándose a su público año tras año, en una pugna continua contra las novedades, los superventas y los ganadores de premios en concursos amañados. Sobreviven como pueden, con reediciones con prólogos y estudios varios, a pesar de la abulia general de la que suelen ser objeto por ejemplo entre los jóvenes, y en parte gracias a los planes de estudio que siempre acuden a La casa de Bernarda Alba o al Lazarillo de Tormes para amenizar los trabajos de curso. Sin embargo, e independientemente de nuestro lado más patriótico (Cervantes para los españoles, Shakespeare para los ingleses, Dante para los italianos), ¿cuáles son las grandes obras clásicas y por qué? Según Italo Calvino en su ensayo Por qué leer los clásicos, existen hasta catorce posibles definiciones de obra clásica. El primer indicio que nos ofrece es que una obra clásica admite relecturas, a veces incluso las reclama. De este modo estas obras no estarían sujetas a la dinámica del consumismo, conseguirían destacar por algún

motivo que las hiciera perdurables, teniendo de entrada más valor que cualquier otra lectura con la que nos podamos encontrar hoy día. Enumerando brevemente las demás razones, se consideran obras clásicas aquellas que provocan al lector una reflexión, que no dejan indiferente por esconder bajo sus letras más significado del meramente escrito; obras tan ricas que nunca acaban de generar comentarios y estudios sobre ellas, las que sirven de referencia generación tras generación y por su universalidad prevalecen con el paso de los años, a pesar de los distintos ritmos de vida de la Historia, aportando sabiduría popular y principios éticos al común del vulgo. De acuerdo, ahora creo ser capaz de distinguir un clásico; aún así, ¿de qué me sirve leerlo? Es decir, en un mundo en el que todo es práctico, material e instantáneo, ¿qué me brinda el largo y azaroso viaje de la lectura de una obra clásica? No tengo tiempo de leerla, me da pereza, Google encontró aproximadamente diecinueve millones de resultados en 0,14 segundos, y en la Wikipedia hay unos resúmenes fantásticos. ¿Por qué gastar horas de mi vida leyendo una obra clásica? El didactismo que las caracteriza puede dar


"Cada lector accede de un modo distinto al mensaje de un mismo libro, creando vínculos diferentes"

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#Literatura

Leticia Ceña es Licenciada en Humanidades por la Universidad de Córdoba e incansable bibliotecaria que dedica su tiempo a la literatura y la traducción de poemas de Emily Dickinson

mucho de sí según la persona que se acerque a ellas, y también en función de las distintas lecturas o relecturas que se hagan de las mismas. Incluso es más interesante prescindir de los comentarios de tal o cual editor en una primera lectura, puesto que la idea es pensar por uno mismo, ver qué nos ofrece personalmente, más allá de lo que piensen los críticos. Las obras clásicas reflejan el alma humana desnuda de tiempo; sin una especie de calidoscopio que provoca reflejos distintos según los ojos que lo lean. Maurois decía que la lectura de un buen libro es un diálogo incesante en el que el libro habla y el alma contesta. ¿Cómo te sientes al leer a Ulises atado al mástil? ¿Has soñado con acompañar a Dean Moriarty a través de la ruta 66? ¿Sabes lo que pasa en El Señor de los Anillos que no pasa en las películas? Si todos hemos grabado nuestras canciones favoritas de la radio, si hoy día tenemos en los lectores de mp3 listas que no nos cansamos de reproducir, ¿por qué no tener además una biblioteca personal que recoja las lecturas que nos han marcado de algún modo? Si llevamos en el bolsillo el llavero de tal equipo, o vestimos de un modo que refleja quiénes somos, ¿por qué no utilizamos también los libros para la búsqueda de la personalidad? Una biblioteca personal, incluso una breve, que ocupe tan sólo una balda de tu estantería, puede ser el diario de tu vida, un reflejo de tu alma, una manera más de definirte y conocerte a ti mismo. Cada lector accede de un modo distinto al mensaje de un mismo libro, creando vínculos diferentes; se incluyen, se rechazan, se adoran, se aborrecen. Así un libro trasciende la cotidianeidad de la mera trama argumental y va más allá, y nos supone risa, llanto, conocimientos, inspiración, sueños. Los libros sólo tienen valor cuando conducen a la vida y le son útiles, dijo Hermann Hesse. Tan sólo tú puedes descubrir si La isla del tesoro esconde alguno para ti, y no lo sabrás hasta que la leas. Puede gustarte, puede no gustarte, y cualquiera que sea tu respuesta nadie podrá decirte que no llevas razón; para ti tú eres el mejor crítico. Lee, lee mucho, y lee clásicos, pues como acaba Calvino su ensayo: “no hay razón especial para leerlos, excepto que no hay razón para no leerlos”.


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El Montmartre de Utrillo

#ARTE Principios del siglo XX


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El Montmartre de Utrillo

A

unque Maurice Utrillo (1883-1955) sea considerado hoy día el pintor del Montmartre, vivió absolutamente desprovisto de vanidad de artista. El pintor se deshizo con indiferencia de sus obras la mayor parte de las veces, limitándose a usarlas para pagar ya fuera una deuda en una taberna o un

simple vaso de vino. Había comenzado a beber con tan sólo quince años y su primera cura de desintoxicación llegaría pronto, a los dieciocho. Su madre, MarieClémentine Valade o Suzanne Valadon, como se la conocería, tuvo una azarosa vida, relacionándose con numerosos hombres, algunos, artistas de reconocido renombre en

#ARTE el París de comienzos del siglo XX para los que trabajó como modelo, entre ellos, Renoir, Toulousse Lautrec y Degas. Maurice vio la luz el 26 de diciembre de 1883, pero nunca supo a ciencia cierta quién había sido su padre. Siempre recordó una tarde de paseo con su madre por la rue Girardon en la que un

"Creció como un bohemio, alcohólico, vulgar pintor desconocido..." hombre se cruzó con ellos. Fue entonces cuando Suzanne le confesó que aquel que caminaba por la acera contraria era su padre, un tal Boissy, uno más de sus amantes, cantante del famoso cabaret "Lapin Agile" y alcohólico empedernido. En 1891 fue, no obstante, reconocido como hijo por el periodista y pintor catalán Miquel Utrillo i Morlius, quien

se encontraba en París para escribir sobre la Exposición Universal, aunque sólo un par de años más tarde, el español abandonaría Francia. En todo caso, Maurice nunca aceptó las habladurías y las especulaciones sobre su paternidad. Para el joven, no conocer la verdad fue el origen de sus neurosis y de su obsesión por el alcohol. Sólo con

el paso de los años y mediante la pintura llegó a distinguir el camino que debía seguir para mantener cierto equilibrio en la tormenta de su vida. Durante su primer periodo, conocido como blanco (1909-1916), para representar mejor los arenosos muros del suburbio en el que creció, llegó a mezclar yeso y cáscaras de huevo a su


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blanco de cinc. En sus inicios representó los templos del Sacré Coeur, de Notre Dame y las iglesias del suburbio norte. Después, durante su periodo colorista (1916-1930) su dibujo se volvió más seco, utilizando colores vivos, a veces chillones, dispuestos en tintas planas. Creció como un bohemio, alcohólico, vulgar pintor desconocido y enamorado hasta la perdición de Marie Vizier, madame del cabaret "La Belle Gabrielle". Aquella mujer sí alcanzó a descubrir entre sus pinceladas las de un gran artista y le obligaba a traerle un cuadro cada vez que quisiera yacer junto a ella, "sin pintura no hay amor", solía decir. Utrillo, de nula formación religiosa, pintaba las iglesias para afirmar su fe y probar su talento. Ellas

#ARTE

simbolizaban a sus ojos un mundo de ternura y de paz y constituían una puerta hacia la salvación: perseguido hasta por los vagabundos que le acosaban para derribar su caballete y tirar sus pinturas al arroyo, se le ocurría refugiarse en la iglesia de Saint Pierre de Montmartre para escapar de todos. Desde 1909 abandonó la pintura al aire libre para trabajar directamente sobre las escenas que aparecían en las tarjetas postales. Un antiguo guardia municipal convertido en patrón de la "Casse-Croûte", de la rue Mont-Cenis, en la cual él hallaba refugio, le procuraba imágenes (postales que sobre todo representaban iglesias) a partir de las cuales el pintor comenzaba a trabajar. Así trasladaba su esquema y las reproducía con aplicado fervor. El milagro se producía cuando comenzaba a

El Montmartre de Utrillo


9 pintar: con una mano que no temblaba nunca, ni siquiera cuando se hallaba ebrio. Realizaba la obra rápidamente, con una seguridad de visión que causaba el asombro de quienes lo veían trabajar. Aquellos fragmentos del Montmartre eran expuestos en el mismo barrio, en los escaparates de las panaderías, de las fruterías, junto al género de aquellas tiendas de ultramarinos que acabaron convirtiéndose en verdaderas galerías de arte dispuestas para Utrillo. Maurice escapaba de la influencia de todo

pintor asentado en París a principios del siglo XX. Buen amigo de Amedeo Modigliani, poseía, como él, un carácter único y particular a la hora de elaborar sus obras. En 1909, su obra "Le pont de Notre Dame" fue finalmente seleccionada para ser expuesta en el Salón de Otoño. A partir de entonces participaría en numerosas muestras colectivas. En 1910 expuso en la Galería Drouet y tres años más tarde comenzaría a exponer en solitario. Pese a vivir debilitado física e

El Montmartre de Utrillo

intelectualmente por el alcohol y la acumulación de cuentas pendientes escribe a su madre en 1917: "tengo una voluntad de hierro", y es que su pintura le hacía renacer, olvidando todos los castigos, haciendo remitir sus pecados. De ahí esa impresión de frescor y de inocencia sublime que emana de sus paisajes. Además de los implacables efectos del alcohol, los ataques de esquizofrenia bordeando la locura se intercalaban entre sus periodos de lucidez. No obstante la rueda del azar gira de nuevo para Maurice

#ARTE


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#ARTE cuando Robert Pauwels, banquero belga y principal coleccionista de su obra muere. En 1935, Lucie Valore, su viuda y Utrillo se casan en la iglesia de Sainte-Ausonne d'Angoulême. Lucie le aporta, al fin, la serenidad y la estabilidad que el artista necesita; no sólo lucha por mantenerlo sobrio y activo sino que adopta un papel de gestora de sus finanzas. En estos años, instalados en una casa en Vésinet, en la Isla de Francia se inicia ella también en la pintura, en un estilo fresco y naïf, reproduciendo paisajes, plasmando naturalezas muertas y retratos. Por cada cuadro que Utrillo vende a su marchante de arte, Paul Pétridès, ella logra venderle una más. Juntos se lanzarían también a la elaboración de decorados y trajes para obras de teatro. Cuentan que poco a poco su genio se fue diluyendo, como si el bienestar y la quietud alcanzadas con la armonía de Lucie hubieran aplastado su inspiración. Su inspiración, sin embargo, nunca se redujo, sólo se transformó. Utrillo dejó de beber, el alcohol dejó de ensuciar sus venas, su sangre quedó limpia, como los muros de cal de sus iglesias. Como siempre deseó, la paz llegó a su cuerpo e inundó su mente en los últimos años de u vida. El silencio y la calma tomaron más y más forma entre las paredes de su último hogar. Utrillo, el pintor del Montmartre, murió con setenta y dos años, el 5 de noviembre de 1955.

El Montmartre de Utrillo "El milagro se producía cuando comenzaba a pintar con una mano que no temblaba nunca, ni siquiera cuando se hallaba ebrio, realizaba la obra rápidamente, con una seguridad de visión que causaba el asombro de quienes lo veían trabajar"

Una de nuestras mejores poetas llena de sensibilidad artística, Lydia Ceña a la que podéis conocer en su página desayunosindiamantes.blogspot.com


GaSTRONOMÍA Los fogones y las cámaras: una pareja feliz

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a queda poco para el estreno inminente de la enésima fórmula de show televisivo gastronómico, es decir, ese tipo de programas en los que aparecen mezclados dos ingredientes que en estos tiempos se han convertido en, como se dice ahora, tendencia: el espectáculo mediático y la cocina. Se trata de la versión española del programa Kitchen Nightmare presentado por el británico Gordon Ramsay, cocinero, empresario y showman (porque esa es la palabra que se me viene a la cabeza). Y el elegido para el proyecto es el cocinero madrileño Alberto Chicote, chef de restaurantes como Nodo o Pan de lujo, en los que desarrolla su personal interpretación de la cocina nipona y mediterránea fusionada. Una persona con méritos sobradamente contrastados y de suficiente tirón mediático para satisfacer a las audiencias. Todo esto me lleva a pensar en todas las experiencias televisivas que de manera más o menos cuestionable han acercado la cocina a los hogares a través de la caja tonta. Treinta años en los que hemos visto evolucionar la sociedad y con ella la televisión y el mundo gastronómico. Un rápido repaso nos servirá para pensar en cómo ha cambiado la España televisiva. A lo largo de la década de los 80, fue el gran momento del mítico programa Con las manos en la masa, presentado por la actriz Elena Santonja con ocho

humanista

años en antena. El formato consistía básicamente en que un famoso cocinaba junto con la presentadora un plato con un tono docto, al mismo tiempo que se dedicaba a responder a las preguntas sobre su vida. Después llegaron los 90, y el campo abonado para el rey de los fogones televisivos durante mucho tiempo. Efectivamente se trata de Karlos Arguiñano, quien a la vez que supo acercar la cocina a los hogares con bastante dominio de la técnica, aprovechó los ingredientes que tuvieron éxito en el programa anterior: humor (¿quién no recuerda los chistes de Arguiñano?) y una buena dosis de conocimiento de técnicas, productos y platos, sin el tono exageradamente ilustrado con que su antecesora hablaba, que viéndolo hoy resulta un poco ridículo. A partir de ahí se creaba una factoría de la que saldrían nombres como Bruno Oteiza o la misma Eva Arguiñano, que básicamente repetirían el mismo formato. Ya en el nuevo milenio dos nuevos fenómenos sociales irrumpían en el mundo televisivo. Por un lado, la relación cocina-salud fomentada desde el programa de TVE Saber Vivir a través de la elaboración de multitud de recetas por el cocinero Sergio Fernández. Y por otro, la competencia entre las diferentes cadenas (algunas recién nacidas hacia la mitad de la década) por conseguir mayor cuota de público en cuanto a

"Aparecen mezclados dos ingredientes que en estos tiempos se han convertido en, como se dice ahora, tendencia: el espectáculo mediático y la cocina."

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GaSTRONOMÍA humanista programas de cocina se refiere. Se imponía el formato de show televisivo gastronómico, y toda la parrilla parecía inundada de cocineros que te mostraban que cocinar era estupendo o una forma de quedar muy bien con tus amigos, pero un programa donde se abordase con rigor el mundo de la gastronomía brillaba por su ausencia. Por norma general se trataba de una copia de formatos televisivos cuya apoteosis de espectacularidad era la asociación reality-show y cocina. Al mismo tiempo, nuestros cocineros y/o restaurnadores más emblemáticos acaparaban elogios por parte de la crítica especializada aumentando sus apariciones en la televisión, sobre todo en el ámbito publicitario (Berasategui, Arzak y por supuesto Adriá). Pero, por encima de todo apareció la figura del cocinero mediático, el cual veía en los massmedia (poco importaba como fuese) una buena forma de promocionarse. No podía ser que to quisqui, con perdón, se hiciera famoso en la tele y que personas más validas no aprovecharan el tirón de popularidad que ofrecía el mundo televisivo. Así, profesionales del sector como Sergi Arola o Darío Barrio consiguieron que fueran tan conocidos como los asiduos del medio. El primero se hizo más popular en programas como Esta cocina es un infierno (Telecinco) en el cual pudimos constatar su inclinación a aparecer en éstos, ya fuera radio

"Pero, por encima de todo apareció la figura del cocinero mediático, el cual veía en los mass-media (poco importaba como fuese) una buena forma de promocionarse."

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GaSTRONOMÍA humanista

(Cadena Ser), prensa (El País Semanal) o televisión. Dicho programa como era costumbre en esta cadena era un reality-show que reunía a varios individuos (¿famosos?) en una casa para pelearse. Más dignos eran otros programas como Todos contra el Chef (Cuatro) programa- concurso en el que el chef madrileño Darío Barrio era la atracción del mismo, (¿es casualidad que fuera bien parecido?) y en el que cada semana un concursante y este cocinero, salido de la factoría Adriá, tenían que competir por realizar la mejor receta tradicional a juicio de un jurado imparcial. Más pretencioso era el programa-concurso Duelo de Chef presentado por la cocinera Iria Castro, en el que a través de un sistema de eliminatorias buscaban al campeón de los cocineros amateur siendo evaluados

por un jurado integrado por los cocineros Sergio Fernández (éste es otro) e Iñaki Oyarbide, todos habituados a los medios gracias al canal temático Canal Cocina (también Sergi Arola). Por otra parte, no se me puede olvidar hablar de varios productos televisivos que quizás han sido de lo mejor en cuanto al tipo de programas que se salían del típico formato de elaborar una receta. Dos de ellos ideados y presentados por el chef José Andrés, Vamos a cocinar con José Andrés y Made in Spain,- éste último en antena hasta hace poco,- en el que además de recetas, ya fuesen de la cocina internacional o española, el cocinero refería una cantidad de información sobre la gastronomía y el producto de la región o país en cuestión, todo ello comunicado de una

Cocinero, humanista, hombre de mundo al que le encanta conversar sobre literatura, filosofía o política. Manuel Ocaña Font siempre tiene los fogones listos y la pluma preparada para deleitarnos con sus manjares.

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GaSTRONOMÍA humanista

manera divertida al mismo tiempo que rigurosa. El otro programa al que me refiero es Un país para comérselo presentado por los actores Juan Echanove e Imanol Arias. Consistía en una serie documental en la que a través de distintas zonas del territorio español se dan a conocer las excelencias sobre distintos productos y platos típicos de la región, todo ello haciendo un poco exaltación de la gastronomía del terroir, como dicen los franceses. Y así, podíamos desglosar una larga lista cuyo nombre podría no acordarme como, Oído cocina (Cuatro), reality con supuesta intención filantrópica. Un restaurante en mi salón (Cuatro) o la mezcla de reality y programa de recetas presentado por Eva Arguiñano, Hoy cocinas tú (La Sexta) un poco tostón, que han contribuido a marcar tendencia, siendo ésta un poco triste, todo sea dicho. Dicho esto y a tenor

de lo expuesto, dos hechos saltan a la vista, una que es una fórmula recurrente el aprovechar el juego que en la industria del entretenimiento televisivo tienen los, llamémosles así, realitiesshow-cooking, con su nivel de morbo y competitividad que ofrece; y otro, que programas que ofrecen contenidos sobre aspectos gastronómicos tienen un interés en un público creciente. No obstante, parece que el formato que tiene la predilección de los programadores es la de la cocina del espectáculo. Por eso sospecho que La cocina del infierno a la española no será el último ejemplo. De cualquier manera seguiremos esperando desde el sofá de nuestra casa.

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"El software libre es cuestión de libertad, no de precio".

#TECNOLOGÍA

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El software libre y la libertad

Así comienzan las palabras de uno de los gurús y padres fundadores de este movimiento, Richard Stallman. No tiene que ver con programas gratuitos, todos queremos hacer negocio, la diferencia está en el cómo hacemos el negocio. Como muchas otras filosofías ésta pone el énfasis en los valores. Es nuestra libertad la que entra en juego en los actos que llevamos a cabo día a día y ahora más que nunca, nuestros actos son "virtuales", se hacen por medio de un ordenador. Una pantalla y un teclado nos conectan con multitud de personas en todo el mundo, con nuestros amigos, familiares, clientes o con completos desconocidos. Estos nuevos sistemas de comunicación y relación, de trasmisión y almacenamiento de información requieren de un software y un sistema operativo que hace de intermediario entre nuestras ideas, pensamientos, inquietudes y resquemores y el mundo exterior. Son ellos los que nos abren las puertas al infinito. Lo que hagamos en ellos será el resultado de nuestras acciones frente a la pantalla. Es la libertad la que puede ser filtrada por ellos, porque queramos o no, lo único que sabemos es que entre nuestra libertad y libre albedrío cibernético y lo que nos rodea sólo hay ceros y unos. Aquí entra el Software Libre


#TECNOLOGÍA

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en escena. comunicar realmente? Pues bien, es el software ¿Por qué software libre? llamado privativo es que hace el papel del banco donde guardamos nuestros archivos o de la Imaginemos un pequeño símil. Somos persona que trasmite nuestras palabras por escritores y creamos una novela, un cuento, algo. teléfono. ¿No seríamos más libres si pudiéramos Lo hacemos a través del ordenador y lo entrar a la cámara acorazada de nuestras ideas guardamos en un formato común, Microsoft almacenadas en el ordenador? ¿No tendríamos Word, .doc. Parece que no ha pasado nada, más libertad si ese hombre que se pone entre el tenemos nuestra obra en un archivo en nuestro teléfono y nosotros no existiera? ordenador y parece que controlamos nuestro trabajo. Ahora imaginad que en lugar de En el mundo globalizado y cambiante, en las escribirlo en ordenador lo hemos hecho con una relaciones 2.0, al mismo tiempo que surgen vieja máquina de escribir, pensemos que lo nuevas formas de expresión, nuevas libertades, tenemos en hojas de papel, las aparecen a su vez sus antítesis coercitivas. encuadernamos y las queremos Al usuario común puede que esto le conservar y vamos a un banco y la parezca baladí pues el uso final metemos en una caja de parece tener el mismo resultado, seguridad. Ahora imaginad pero gracias a mentes preclaras que la llave de la caja de de la informática se ha llegado seguridad no es nuestra, a descubrir más de una Hay que tener que esa llave tenemos que intervención y reducción de pedir permiso cada vez acceso al código nuestras libertades reales en que queremos ver sistemas operativos de uso fuente para que nuestro documento, común (Windows, por imaginemos que supuesto). En una sociedad se puedan cumplir entregamos nuestros informatizada en la que casi estos requisitos papeles en la entrada pero todo pasa por el filtro de no sabemos qué hacen con internet no debemos sentirnos ellos una vez que están en la seguros si sabemos que no caja. No nos dejan acceder al podemos acceder al contenido de interior del recinto y no podemos aquellos programas que hacen de ir con la llave a la taquilla y sacarlo por intermediarios entre mi libertad y el nosotros mismos, son ellos los que tienen la mundo. Como decimos, es la libertad la que está llave de la caja. Podemos acceder perfectamente a en juego pues donde la ejercemos es a través de la su contenido, a nuestro trabajo, pero no tenemos red. ni idea de qué pasa en ese banco, y por qué no ¿Qué es el Software Libre? nos dejan ver dónde y cómo guardan las cosas. Podemos encontrar multitud de información Propongo también otro supuesto. Imaginemos sobre este tema pero podemos definir el software que cada vez que necesitemos hablar por teléfono libre de la forma que lo hace Stallman, con las no podemos hacerlo directamente, imaginad que cuatro libertades que tiene que tener todo tenemos que hacerlo a través de una persona y programa de ordenador. esa persona es la que va al teléfono y habla lo que La primera de ellas, la libertad cero es lo que queremos decir, escucha y luego nos da la podríamos llamar libertad intencional. Es la respuesta de nuestro interlocutor. libertad de poder ejecutar cualquier programa En los dos ejemplos podemos ver que a) no con cualquier propósito. No debemos tener somos totalmente dueños de nuestras cosas limitación en este aspecto, pues un elemento (aunque tengamos acceso a ellas) y b) no somos esencial de la libertad es la intencionalidad. completamente propietarios de nuestras Nuestras intenciones revelan lo que somos y son comunicaciones. ¿Quién me asegura lo que hace causa de nuestros actos. Los programas deben ser el banco con mi obra si ni siquiera puedo ver ejecutados para cualquier propósito. dónde está guardada?, ¿cómo sé que lo que se La segunda de las libertades es la técnica. trasmite en el teléfono es lo que yo quería


#TECNOLOGÍA Debemos poder ver qué es lo que un programa hace con nuestra computadora. Cuando no sabemos lo que un programa hace podemos llamarlo virus, pues no controlamos los procesos que realiza en nuestros datos y ordenador. Es evidente que el usuario común y corriente no podrá ejercer esta libertad por no tener conocimientos de programación adecuados para saber lo que hace o no un código fuente, pero se sentirá más tranquilo sabiendo que ese código ha sido puesto sin reserva al público y otros usuarios que sí saben de programación lo pueden revisar y desgranar sin tener que hacer ingeniería inversa. Es por eso que los sistemas operativos son menos susceptibles a los virus, los programas tienen su código expuesto y cualquier anomalía maliciosa es rápidamente purgada y eliminada por la comunidad. Además se crean repositorios limpios desde los que descargarse el software. La tercera libertad que debe tener todo software libre es libertad solidaria. Uno tiene que

poder compartir los programas para que la sociedad pueda beneficiarse de ellos. Ésta sería la libertad que más es atacada por la industria de software privativo. ¿Compartir? No, la solidaridad no es uno de los grandes fuertes de la industria de software no-libre. Por último tenemos la última de las libertades, la libertad que llamo libertad de desarrollo y progreso. No es otra que poder distribuir las copias de versiones modificadas por uno mismo de un programa hecho por otro con el fin de que el programa original evolucione y se enriquezca con las aportaciones de la comunidad (en este caso mis aportaciones). Como es lógico hay que tener acceso al código fuente para que se puedan cumplir estos requisitos (sobre todo el técnico y el de desarrollo y progreso). Cumpliéndose estas premisas ya estaremos en condiciones de ejercer nuestra libertad

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#TECNOLOGÍA electrónica sin intermediarios y con seguridad de que no se vulnera de ninguna forma. Si hablamos en términos de filosofía práctica, vemos una gran mejora en las llamadas libertad negativa y positiva (nomenclatura atribuida a Isiah Berlin). Tanto las teorías libertarias como las comunitarias ponen el énfasis en defender una y otra de estas libertades. Recordemos a qué nos referimos con esta denominación: Libertad negativa: "Libertad negativa (o derecho negativo) es aquella que se define por la ausencia de coacción externa al individuo que desee realizar un curso de acción determinado; es decir, el individuo A que pretende realizar un curso de acción X es libre si, y sólo si, no existe un Y tal que impida que A realice X." Definición de libertad negativa de la Wikipedia. Libertad positiva: "Se entiende por libertad positiva la capacidad de hacer algo, no tanto

porque nadie lo impida, como porque el individuo se encuentre posicionado de manera que pueda hacerlo". Definición de libertad positiva de la Wikipedia. Naturalmente serán los teóricos liberales los que defiendan a la primera como la Libertad con mayúsculas, la que debe ser protegida a toda costa. Se entiende que la libertad negativa es la que te restringe, por ejemplo, cuando te prohíben fumar. O en términos económicos, algo tan de moda en estos momentos, cuando se ponen aranceles al comercio internacional. Se está limitando la libertad de movimiento de una empresa, por lo que se frena la libertad de actuar. En el segundo caso, la libertad positiva, es más defendida por doctrinas comunitaristas y más especialmente republicanas. Esta libertad se refiere a la capacidad que tiene una persona de poder hacer algo. Cuando se nos impide, por ejemplo, votar, o reunirnos, o se destruyen libertades

18 Las cuatro reglas nos dan más "capacidad" para ser nosotros y llevar la vida que queremos elegir

sociales, se nos está recortando este tipo de libertad. Como comparación podemos decir que la libertad se refiere a la acción del mundo sobre nosotros y la positiva a la acción de nosotros sobre el mundo. Retomando el discurso, ¿a qué libertad nos estamos refiriendo cuando hablamos de Libertad en el Software Libre? Evidentemente a las dos. Tener activas las cuatro leyes del software libre nos posibilita frente al mundo y nos defiende de él. Nos da posibilidad y libertad de acción, empleando la nueva e innovadora definición de libertad de Amartya Sen y Martha Nussbaum. Las cuatro reglas nos dan más "capacidad" para ser nosotros y llevar la

vida que queremos elegir. No hay que elegir entre Republicanismo, Libertarismo o Comunitarismo, las cuatro leyes amplían nuestra posibilidad de ser. Es una cuestión ontológica. En la era del ser virtual, nuestra capacidad no debe ser mermada por los ceros y unos de las compañías. En esos datos binarios quedan reflejadas nuestras inquietudes, aspiraciones, sueños y secretos. Si no tenemos acceso a ellos de manera más directa y transparente, estaremos siendo incapacitados y cegados con respecto a nosotros mismos. Un Marx más actual nos diría que es una nueva forma de alienación, una virtual.


#TECNOLOGÍA Ya sabemos lo que está en juego con estos temas. Ya sabemos lo que tenemos que decirles a los defensores del software privativo. Tanto los políticos de una u otra corriente podrán apelar a sus "libertades", pero queda demostrado que el software libre amplía tanto una como otra de esas "libertades". Desde un punto de vista pragmático nos permiten ser más, ser mejores, ampliar nuestras posibilidades y nuestras capacidades para, no sólo elegir, sino también realizar. Ellos piensan que están en juego sus secretos corporativos o mejor dicho, su rentabilidad económica. Ahora podemos contestarles que lo que está en la palestra es algo más importante que todo eso, lo que está en riesgo es nuestra libertad.

Para saber más... Software Libre en la Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Software_libre Berlin, Isaiah. Cuatro ensayos sobre la libertad. Alianza universidad 523. Madrid: Alianza, 1988. Sen, Amartya. La idea de la justicia. Taurus. Madrid: Taurus, 2010.

Sergio Soriano es el Ingeniero en Electrónica, Licenciado en Humanidades de formación e informático, bibliotecario y aficionado a la filosofía por vocación. Además de coordinar las actividades del grupo de la revista también ha creado nuestro portal en internet y la plataforma de la hemeroteca en OJS

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Y EL ROCK CREÓ A LOS ADOLESCENTES (y ni siquiera el domingo descansó)

L

a música es un arte tremendamente social. Ya el hombre prehistórico imitaba sonidos de la naturaleza con toscos instrumentos con el fin de comunicarse, convocar o estimular a los suyos, principalmente en las celebraciones de los ritos y demás ceremonias de culto. La expresión por medio de la música es elemento fundamental en el florecimiento cultural del ser humano, siendo de radical importancia tanto en la formación del individuo a nivel personal como en la identificación grupal y en la transmisión de mensajes y sentimientos a escala social. Aristóteles afirmaba la importancia de la misma: "Es imposible no reconocer el poder moral de la música; y puesto que este poder es muy verdadero, es absolutamente necesario hacer que la música forme parte de la educación de los jóvenes". Desde el Trivium y el Quadrivium al mp3, existe un gran cambio en la manera en la que la música ha llegado a formar parte de la vida de los jóvenes. En muchos casos hoy día podemos saber a simple vista el tipo de música que escucha un joven tan sólo observando su atuendo, su peinado o su manera de moverse. Además, la música tiene el poder de producir cambios personales más profundos y no meramente superficiales, llegando a alterar conductas, costumbres o incluso ideologías. Desde el movimiento hippie hasta el rap, pasando por el rockabilly, el punk, el heavy, el hip-hop, el reggae, etc., podemos fácilmente identificar géneros

musicales con prendas de ropa, aficiones, jergas o formas de pensar. La adolescencia se define por ser una etapa de grandes cambios, tanto a nivel físico como psíquico. El abandono de la niñez y el lento comienzo del proceso de independencia respecto de los padres o de la familia en general, lleva a los jóvenes a la búsqueda de la propia personalidad, exploración que llevarán a cabo en su entorno más próximo ya sea por asimilación o contraposición al otro en grupos de amigos o compañeros de clase, o por aquello a lo que estén expuestos culturalmente (educación, barrio, medios de comunicación, televisión, Internet...). Muchísimos factores entran en juego a la hora de forjar la individualidad y el carácter; la música será uno de ellos, y servirá tanto para definición propia como para identificarse entre ellos o distinguirse de los demás. En la música los adolescentes encuentran maneras de identificarse unos con otros; una camiseta, una chapa o una carpeta en común, son bonitas maneras de comenzar una amistad. Los mismos gustos musicales crean vínculos entre ellos, además de ser una manera simple aunque efectiva de localizar de un simple vistazo a las personas con las que podemos tener más o menos algo en común, se trate tan sólo de una afición para compartir o den un tema sobre el que poder hablar. Ya nos refiramos a géneros o a algún grupo o artista en particular, nla música tiene el poder de llegar a las masas, y por qué no, también de

"Desde el Trivium y el Quadrivium al mp3, existe un gran cambio en la manera en la que la música ha llegado a formar parte de la vida de los jóvenes"

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music controlarlas en cierto modo, pues se establecen flujos de comunicación entre las personas que pueden incluir desde mera información hasta aficiones, jergas o ideología, por ejemplo. A causa de un sutil e involuntario trabajo de adoctrinamiento, un adolescente que defiende ciertas causas políticas, gesticula o viste de determinado modo, escucha la misma música que otro con sus mismas ideas y rasgos de comportamiento. Se produce así un fenómeno de socialización en el que personas aparentemente muy dispares, incluso de países o culturas distintas, se autodefinen, localizan e identifican, a la vez que se diferencian de aquellos individuos que no les son afines. Las compañías discográficas conocen bien la fuerza de estas oleadas sociales, que se han visto intensificadas de manera radical con la llegada de los medios de comunicación y de las redes sociales vía Internet, convirtiéndolas en poderosísimas armas de globalización. Los adolescentes son sus principales objetivos, puesto que el público juvenil es el más débil e influenciable; una horda de consumidores fácilmente manipulables y muy receptivos a este

tipo de campañas. Sin embargo, no se trata de una nueva táctica de mercado, sino que este juego existe ya desde hace varias décadas. Hace mucho, mucho tiempo, nació el fenómeno fan. La historia de la música nos dice que ha sido desde siempre un arte reservado celosamente para las clases sociales más distinguidas. Tuvimos que esperar bastante a la idea de que la música podría ser objeto de consumo de las masas, pues no llegó hasta la década de los cincuenta, con el nacimiento del rock. Quizás exagero si equiparo el rock a las grandes revoluciones que han marcado la historia del Hombre, como la industrial o la neolítica, pero realmente el rock fue una revolución, una Revolución con mayúscula, profunda y reveladora. Sin sangre, pero una revolución.. El rock cambió la vida de toda una generación. Por extensión, cambió la vida de los hijos de éstos, y de los hijos de sus hijos, y así sucesivamente en generaciones posteriores. Fue la primera prueba del poder megalomaníaco de la globalización; sorprendió a las autoridades, dio

Realmente el rock fue una revolución, una Revolución con mayúscula, profunda y reveladora."

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Antes del rock & roll, los adolescentes no existían; las personas pasaban de niños a adultos en un chasquido de dedos. La juventud de entre catorce y veinte años eran adultos en miniatura, vestían como copias de sus padres, aprendían sus oficios, y generalmente compartían sus gustos y sus aspiraciones. Estaban amoldados a la visión que sus padres tenían de ellos. Sin embargo el rock & roll destruyó eso. El rock & roll creó una tribu urbana que hacía valer su individualidad en contraposición a lo que se esperaba de ellos. Tenían sus propios ritos, su propio uniforme, su propio lenguaje, su propia música, estridente, ruda, de ritmos frenéticos, rompedores. El rock & roll creó a los adolescentes. Como artistas de rock & roll destacan Bill Halley y sus cometas, Little Richard, Chuck Berry o cómo no, Elvis Presley. Con el enlace a este video (http://www.youtube.com/watch?v=KGhD Oq-WINk) de una actuación en directo de Elvis, comprobamos el comportamiento de las chicas, lloran, chillan, saltan y echan fotos mostrándonos el fenómeno fan en estado puro, en contraposición a unos adultos, sentados, impertérritos ante tal espectáculo. Incluso puede verse a una señora agarrando bien su bolso, puesto sobre su regazo. Enmarcado en la estabilidad política y social tras la Segunda Guerra Mundial, el fenómeno fan, y por extensión el consumismo y la globalización, fue viento en popa. El rock & roll, y posteriormente otros géneros como el pop fueron ritmos creados únicamente para gustar; crearon movimientos sociales, con olas de

seguidores que estimulaban el consumo masivo, desde Elvis hasta Justin Bieber (entended la comparación por favor). La música se convierte así en un instrumento de enorme poder de persuasión, capaz de modificar conductas y formas de ver y entender la vida. Se ofrecen opciones, modelos alternativos de vida que propugnan cierto grado de rebelión contra los padres, contra las normas, contra el sistema; la música es creciente independencia, vía de escape ante sus conflictos; desvela verdades, es herramienta democratizadora que une al pueblo. Y en ese afán por llegar y provocar a cada una de las personas, causa el efecto contrario en todo el mundo: barrer la independencia de los individuos fácilmente moldeables y ponerles a todos la misma cara, la misma ropa, los mismos gritos de guerra, el mismo encefalograma plano. Para saber más... Aristóteles, Política, Libro QUINTO, Capítulo V, Continuación de lo relativo a la música como elemento de la educación PASCALL, Jeremy. The Illustrated History of Rock Music. Hamlyn, 1978.

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music

la vuelta al mundo; obligó al planteamiento de la escisión con los valores tradicionales, e, irónicamente, fue germen de individualidad, de originalidad. El rock lo cambió todo, si fuiste un adolescente en los años cincuenta. Tu aspecto, tu manera de bailar, de vestir; en un nivel más intelectual, tu manera de hablar, incluso de pensar. Cambió la forma de mirar al mundo, de ver a tus padres, de entender -ahora cuestionar- a la autoridad. También cambió la forma en la que te veías tú.


Desobediencia Civil. Viejos valores para nuevos tiempos de crisis. H. D. Thoreau La rebeldía aparece en tiempos difíciles como reacción a la adversidad, pero sólo permanece en los verdaderos espíritus combatientes. Ser dueño de uno mismo es una de esas premisas que creemos que tenemos aseguradas desde que nacemos, pero son los pequeños detalles los que hacen ver que este hecho no es tan evidente como parece. Henry David Thoreau, estando de acuerdo con esta afirmación, cambió su nombre para asegurar que sí, él, era su propio dueño. Aunque fue un cambio pequeño, sólo trocó la D por la H, bastó para alterar a las gentes que lo rodeaban. "¿Si siempre se llamó D. H. por qué se lo cambia a H. D.?" decía una mujer angustiada por semejante falta de decoro. Nuestro amigo Henry era un rebelde, pero estos días se retorcería en su tumba. Viajó poco o nada, pero paseó mucho. Conocía cada recoveco de su región, cada flor, pájaro, casa y persona. No salió de Concord, su pueblo natal, hoy todavía región pequeña pero hermosa. Su vida transcurre apacible pero intelectualmente intensa. Ama la naturaleza y se le considera uno de los primeros ecologistas contemporáneos. Muy conocida es su

preciosa obra Walden, fruto de su estancia en una cabaña durante dos años, dos meses y dos días (según cuenta la leyenda) alejado del mundanal ruido de la ciudad y de la civilización. Y más conocida es la anécdota de su encierro en prisión por negarse a pagar unos impuestos que consideraba injustos. Muchos neoliberales radicales, o como quiera que deseen llamarse, estarían de acuerdo con Thoreau. El filósofo político Robert Nozick sería uno de ellos y seguramente compartirían algunos pensamientos más. Los impuestos son esos robos descarados y legales del Estado de Bienestar. Sin embargo, los motivos de uno y de otro son muy diferentes. Nuestro "héroe" apela a motivos más elevados. La dignidad de uno mismo. Desde este punto podemos empezar a hablar. Recientemente están sucediendo acontecimientos en la vida política que afectan al público más de lo que éste está acostumbrado. En especial podemos decir que se está atacando al Estado del Bienestar que, como esgrimirán algunos, tanto ha costado construir. Esto es un hecho incontestable, las propuestas kaynesianas que desde hace mucho han calado en Europa y que

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supuestamente parecía que la conciencia colectiva tenía asumidas como intocables se están resquebrajando a base de recortes que tienen su excusa en una crisis financiera de la que todo el mundo está ya más que harto de oír hablar. Sin entrar en las polémicas de los "tijeretazos" sí hay alguna de estas medidas políticas que, en principio, nada tienen que ver con una crisis económica, pero que sin embargo han surgido como una medida más de estos paquetes "recortadores". En la noticia del 20 minutos (www.20minutos.es/noticia/1365573/0/reforma-codigopenal/internet/resistencia-pasiva/%20) vemos una explicación más detallada de estos cambios. La medida que nos incumbe para este escrito es la referente a la introducción de la palabra "pasiva" dentro de las formas de resistencia que pueden ser consideradas delitos. Al lobo se le ven demasiado las orejas y sin ser parciales deducimos que se protege para el futuro, un futuro en el que se prevén estas "pasivas".

Pero hay viejos valores que se encuentran con nuevos tiempos y al que nos referimos es a la Desobediencia Civil, con mayúsculas. Para Thoreau, esta forma de resistencia pasiva, no sólo es legítima sino que es la obligación del hombre justo. El poder de no-actuar cuando se cree injusta la medida de un gobierno se eleva a la categoría de imperativo categórico kantiano. Para Henry, participar aunque sea de forma indirecta en las tropelías de un gobierno nos hace igualmente responsables de esas barbaridades. En 1848, los Estados Unidos de la gran América se encontraba en una de sus guerras de conquista y anexión de su imperio contra el país de México. En ese mismo año, nuestro pro-hombre, pronuncia un discurso categórico en contra de lo que consideraba una guerra injusta, mezquina y sólo justificable a intereses económicos imperialistas. Al final acabó con la anexión de gran parte del territorio mejicano a las bastas y extensas praderas del país de la libertad.

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Lo injusto de la situación lo enfurecía y en su discurso leemos: "¿Cómo le corresponde actuar a un hombre ante el gobierno americano hoy? Yo respondo que no nos podemos asociar con él y mantener nuestra propia dignidad". Este pensamiento debería ser fatal para cada uno. No nos dejaría dormir pensando que somos partícipes de todo lo que hace nuestro país, con el propio territorio o con el extranjero. Pero ésas son las veleidades de este tipo de democracia. Sin embargo el ciudadano de a pie no se da cuenta del peso que lleva en sus espaldas, del que es responsable pero no es voluntario. Thoreau era muy consciente de esta carga y no quería llevarla consigo. Se negó a pagar los impuestos que sabía muy

bien que estaban destinados a sufragar una guerra cruel. ¿Sabemos nosotros, realmente, adónde se van nuestros impuestos? La responsabilidad no sólo estaba en los ejércitos homicidas de una guerra atroz y sin sentido, la responsabilidad afecta a cada uno de los ciudadanos que forman parte de ese gobierno y que aceptan esa guerra. La democracia representativa nos hace cómplices de cosas horribles que pasamos por alto pero de la que realmente, para Henry, nos incumben como humanidad. Somos nosotros mismos los que estamos delegando nuestra alma al gobierno que nos ha pedido su voto. "La única obligación que tengo derecho a asumir es la

Nuestro código penal quiere ser modificado para que queden tipificadas como delito ciertas formas de resistencia civil contra posibles afrentas a la autoridad

Con el pretexto del orden y el gobierno civil, se nos hace honrar y alabar nuestra propia vileza de hacer en cada momento lo que creo justo". Ésta era una máxima del filósofo. La justicia es lo que defiende a capa y espada, una justicia desde lo individual a lo trascendental. No hay que dar el brazo a torcer por mucho que la ley esté del lado de los injustos. La ley, aunque se quiera pensar lo contrario, no la hacen los representados, la hacen los representantes y hay un abismo entre unos y otros, un foso de intereses, dinero, injusticias y acuerdos demoníacos. El ciudadano y el político son como el tocino y la velocidad. El americano quería que cada uno fuera su propio político para no ser partícipe de la injusticia de la mayoría representada. Era anti democrático. Sí, lo era, pero estaba en contra de esta forma edulcorada de participación política. En otro de

sus escritos, condenando la esclavitud, defiende la democracia de las aldeas, participativa y directa. Representar a un colectivo es una tarea demasiado pesada para las espaldas de un solo hombre. Es llevar una pequeña humanidad dependiente de cada paso que da. Es demasiado de algo que el político no es realmente responsable. Si pensara cada noche antes de irse a la cama el tremendo peso de su vida se vería como un Sísifo que carga miles de piedras por la ladera empinada y que una equivocación suya hace que caiga como un dominó. No hay que dejarse engañar por los aparatos mediáticos de los representantes. "Con el pretexto del orden y el gobierno civil, se nos hace honrar y alabar nuestra propia vileza". Dejemos que nuestra vileza sea nuestra y carguemos con ella,

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pero no hagamos que otros carguen con ella, y sobre todo, no hagamos de ella virtud. Aunque no queramos, somos responsables de todo lo que hacemos y somos más responsables de lo que creemos con respecto a muchas cosas. En especial, nuestra ciudadanía política pasa desapercibida entre nuestras acciones directas de las que sí nos consideramos plenamente responsables. El tipo de democracia que impera en la actualidad es una que parece que nos libera de nuestras decisiones políticas y nos relaja, nos acorta la "angustia" de vivir y deja que otros decidan por nosotros. Con ella podemos dedicarnos a otros menesteres, a otras actividades más ligeras. Se ha avanzado mucho, según nos quieren contar los abanderados de la


democracia, pero estos pasitos están siendo frenados de golpe. Nuestro amable pero trasgresor personaje abogaba por el deber de la desobediencia civil, no pagar impuestos es un tipo de resistencia pasiva ante la injusticia (siempre que sepamos que esos impuestos se dedican a una causa innoble). Sentarse en una plaza es una reivindicación pacífica que será condenada en poco tiempo, es un acto de no participación de

decisiones que no son nuestras por mucha mayoría que las respalden. Este tipo de sistema da por supuesto una mentira horrible durante cuatro años. Esta mentira no es otra que la de dar por hecho que no podemos cambiar de opinión en ese período. Votar un partido nos condena a sus actos cada día de mandato. El defensor incansable de estas formas políticas puede reprochar a Thoreau que el modelo ha cambiado mucho desde el siglo XIX y que lo que uno

base de un sistema que ya hace aguas. "Un hombre con más razón que sus conciudadanos ya constituye una mayoría de uno". El valor de la ciudadanía está desvalorado completamente. Extendamos la ingeniosa frase: "un hombre ya constituye una mayoría de uno". Pero esto sólo ocurre en el momento en que la participación política es real y verdadera y no una pantomima mediática y demagógica. Esta democracia es un paso adelante, pero no hay que dejar de andar. Todavía le queda mucho camino por recorrer. Este viejo valor de resistencia civil va a ser defenestrado y como a Thoreau le pesaba tanto, seremos responsables todos.

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vota no es simplemente un partido o una persona, sino un programa político y unas medidas políticas reflejadas en dicho programa en las que se está de acuerdo en su mayoría. El filósofo responde: ¿qué haces entonces si tu partido no cumple el programa? ¿Ponía en el programa que íbamos a entrar en guerra con México? El mundo cambia, las personas cambian, todo fluye. Pensar que en cuatro años seremos iguales es un defecto de

"Un hombre prudente no dejará lo justo a merced del azar, ni deseará que prevalezca frente al poder de la mayoría"


HISTORIA DE CÓRDOBA

Son las siete de la tarde. Es un día cualquiera de un mes de junio de esta época gris en la que nos ha tocado vivir. Estoy sentado frente a la pantalla del ordenador y me pongo a fantasear. Pienso en cómo afrontaba la vida la gente de la Córdoba del pasado, cómo era su día a día, sus penas, sus alegrías. Sigo pensando y voy enlazando pensamiento con pensamiento, y me acuerdo de las historias que contaba mi padre o mi madre, de los años duros del hambre, de la época de la pena, de la época del odio en aquella Córdoba de ruido y furia que costó tanto superar. También recuerdo contadas por él historias apenas esbozadas, pequeñas vivencias de colegial, o de chico de barrio, guardadas como un tesoro en la caja de cromos que es la memoria de mi padre. Oigo cómo mi padre las cuenta, quizás para enseñarlas. Yo las escucho, y cuenta cómo existió una vez un cementerio protestante, enclavado cerca de la glorieta del Polígono de Chinales. Y me veo a mí mismo abriendo su caja de cromos y buscando una historia. Y lo que encuentro es la figura de un personaje lleno de olvido, tan solo una glorieta con su nombre, y poco más. Me doy de bruces con un tiempo de hambre, de injusticia, de pena, pero también de lucha, de esperanza, de sueños, en definitiva. Una época en que vino a vivir el industrial y filántropo escocés afincado en nuestra ciudad, Duncan Shaw. Las crónicas nos cuentan cómo llega a la ciudad allá por la década de los 40, el joven perito de minas, alto, delgado, de trato fácil, que, al igual que numerosos británicos, representaba los intereses del capital británico por tierras europeas. En principio este escocés funda como apoderado dos sociedades dedicadas a la explotación de minas, El

Don Duncan y sus empresas

Padre Murillo y La Fortuna, además de otras sociedades, hasta treinta en total, en asociación con otros industriales para extraer la riqueza mineral de Sierra Morena. Décadas más tarde, vendría la consolidación como promotor del desarrollo industrial de la provincia cordobesa con la

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actividad a pleno rendimiento de diversas industrias de plomo o la primera fábrica para la producción de gas en la ciudad califal. Sin embargo, sus deseos de emprender no se limitaron al ámbito industrial sino que puso sus


"Creció como un bohemio, alcohólico, vulgar pintor desconocido..."

HISTORIA DE CÓRDOBA

esfuerzos en lograr un nivel de desarrollo con una perspectiva más amplia, teniendo en cuenta no sólo el campo de la minería y la siderurgia, sino también el terreno de las comunicaciones o la representación comercial, como muestra su papel importante en el diseño del trazado del ferrocarril en Andalucía, o su cargo como vicecónsul británico en Córdoba. Un hombre visionario preocupado del mañana, pero también atento a las necesidades de los más humildes o la gente más cercana. La iniciativa de repartir leche condensada entre los miles de cordobeses en una crisis de hambruna causada por una epidemia el ganado bovino, el buen trato que dispensó a sus trabajadores, o el cementerio para los seguidores de la fe evangélica situado al lado de su fábrica, son sólo algunas de las numerosas muestras que sirven para valorar a este este hijo adoptivo de Córdoba en su grandeza personal. Así, con el correr del tiempo, Don Duncan, como era llamado, se convirtió en uno de los hombres con mayor preeminencia en la sociedad cordobesa, hasta el punto de ser uno de los fundadores del club social Círculo de Amistad. No obstante, su compromiso con la ciudad en la que se estableció no impidió el odio de algunos. Corría el año 1869, las masas de demócratas y republicanos habían hecho triunfar el estallido de la Revolución Gloriosa. Una oportunidad de cambio se abría en el horizonte. Mr. Shaw, hombre de profundas convicciones religiosas, basado en el metodismo de raíz protestante (o evangélica) remitía una carta al Diario Córdoba donde clamaba su derecho a profesar su religión libremente, con un templo consagrado para ese fin y un lugar en el cementerio de la ciudad donde poder celebrar la liturgia evangélica. Por otra parte, atacaba el dogma católico, defendiendo la separación entre IglesiaEstado y arremetiendo contra la tesis de la infabilidad del Papado. Empezaba el


suceso conocido como la cuestión Duncan. Pronto la sociedad cordobesa más rancia junto con las autoridades religiosas del credo católico mostraron su disgusto y a través de diferentes medios iniciaron una campaña en contra del protestantismo (un periódico creado ex profeso, una campaña del Diario Córdoba en contra del protestantismo y la instalación de un prostíbulo enfrente de su calle), defendiendo el favor del catolicismo dentro de la sociedad española y la suprema autoridad del Papa en cuestiones morales. El asunto se prorrogó en 1871 logrando que el gobernador civil destinara un lugar en el camposanto para los que no fueran de la fe católica. Finalmente ya en la década de los 80 Duncan Shaw moría dejando un pequeño legado de lucha por la libertad que la sociedad de la Restauración se encargó de acallar. Después llegó el siglo XX y

sus turbulencias. El cementerio situado en la glorieta de Chinales fue devastado, siendo objeto de la rapiña. El recinto evangélico en el cementerio de San Rafael fue abandonado, y con la llegada de la dictadura franquista cayó el silencio sobre este personaje. Un silencio que tristemente logra hacernos olvidar que hay causas por las que luchar, aunque seamos juzgados, aunque nuestros actos queden en agua de borrajas. Cae la tarde, poco a poco va oscureciéndose. Quizás deje de escribir. Quizás piense que es un buen momento para pasear y visitar ese espacio en donde unos niños se divertían buscando algo de libertad, quizás me encuentre al fantasma de Don Duncan enseñándome su fábrica.

HISTORIA DE CÓRDOBA


E

La Puerta del Sol como marco para las reivindicaciones sociales: Desde la Noche de San Daniel de 1865 al 15M.

l periodo en el que reinó Isabel II de Borbón, entre 1833 y 1868, supuso ante todo un fracaso en la lucha por las libertades democráticas; se hicieron comunes las corruptelas electorales y se falsearon los ideales y los propósitos de las instituciones públicas. La reina sucumbió ante una corte de ministros y figuras religiosas que la manipularon sin moderación mientras el pueblo se sumía en la pobreza. Su reinado se vio aquejado por una excesiva inversión en una red ferroviaria, que si bien sirvió para modernizar el país, no dejó de ser un simple negocio privado que favoreció que unos pocos de la clase dominante siguieran enriqueciéndose, además de por una limitada inversión en la industria, que significó la imposibilidad de un verdadero desarrollo económico. Previamente, se habían producido años de cierta expansión, caracterizada sobre todo por la gran circulación del dinero y el uso del crédito; entonces, la baja rentabilidad obtenida por el ferrocarril provoca la quiebra de numerosos bancos y empresas y el endeudamiento del Estado es evidente, viéndose obligado a aumentar incluso la presión fiscal. Este periodo verá el final con el crack financiero que tuvo lugar en 1866, antecedente inmediato de La Gloriosa, la revolución de 1868. Pongamos por ejemplo un fragmento de la carta que escribiría el 12 de enero de 1867 Pascual Madoz, entonces Ministro de Hacienda, a Juan Prim: “La situación del país, mala, malísima. El crédito a tierra. La riqueza rús-

Lydia Ceña

tica y urbana, menguando prodigiosamente (...) Nadie paga, porque nadie puede pagar, porque nadie tiene para pagar. Si vendes, nadie compra, ni aun cuando des la cosa por el cincuenta por ciento de su coste”.

“La baja rentabilidad obtenida por el ferrocarril provoca la quiebra de numerosos bancos y empresas y el endeudamiento del Estado es evidente, viéndose obligado a aumentar incluso la presión fiscal”.

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Un par de años antes, en 1865, el gobierno de Narváez e Isabel II intentarían ayudar a la decaída economía nacional con la famod sa propuesta de la reina que pasaba por vender los bienes del Patrimonio Nacional, ven de cuyos beneficios ella se reservaría el 25% entregando el 75% restante al Tesoro. Tal acción sin duda habría sido un ejemplo de loable generosidad si dichos bienes hubieran pertenecido a la Corona y no a hub n la nación. Con el famoso gesto lo que se conseguía en realidad era que el Estado con


ofreciese la cuarta parte de la venta a la reina, apropiándose ésta de una suma que no le pertenecía. Esta propuesta motivó el artículo de Emilio Castelar titulado “El Rasgo” que fue publicado en “La Democracia” y con el que el escándalo aumentó considerablemente: “Pues si ha sido una gran ilegalidad, ha sido también un gran desencanto. Hace mucho tiempo que se viene encareciendo cuanto podía servir para sacar de apuros al Erario los bienes patrimoniales de la Corona. Y, sin embargo, nada, absolutamente nada se sacará ahora: nada. La Reina se reserva los tesoros de nuestras artes, los feraces territorios de Aranjuez, El Pardo, la Casa de Campo, la Moncloa, San Lorenzo, el Retiro, San Ildefonso; más de cien leguas cuadradas, donde no podrá dar sus frutos el trabajo libre, donde la amortización extenderá su lepra cancerosa. Puerta del Sol, previa solicitud del permiso correspondiente, una despedida a modo de serenata dedicada al rector saliente, Juan Manuel Montalbán. Ese mismo día, 7 de abril, dicha serenata fue autorizada por el gobernador civil de Madrid y pocas horas después prohibida por González Bravo, hecho del que no todos los periódicos se hicieron eco, dejando de ser de este modo un acto universitario para tomar un cariz político, del que antes carecía. El Ministro de la Gobernación dio la orden a la Guardia Civil de disolver a los asistentes y de cerrar el centro de Madrid los dos días siguientes. El lunes 10 de abril, el moderado Diego Miguel Rodríguez de Bahamonde, Marqués de Zafra -más partidario a la doctrina tanto educativa como ideológica oficial establecida por el gobierno que el anterior rector- tomaba posesión del cargo, provocando nuevas protestas entre los estudiantes y movilizándose el Partido Progresista en los barrios del exterior de la capital. Una desafortunada intervención tuvo lugar aquella misma tarde en la que González Bravo intentó defender que el gobierno sólo había tratado de restablecer el orden, alegando: “Si se acude al terreno de la fuerza se opondrá la fuerza, al hierro se opondrá el hierro, ¡y desgraciado del que caiga!”. Tales fueron las palabras que definitivamente acabaron por trocar lo que había empezado como una despedida al antiguo rector en un auténtico motín. Estudiantes, trabajadores y representantes de los partidos Progresista y Demócrata llegaron hasta la Puerta del Sol para protagonizar una pita al gobierno. González Bravo había ordenado a la Guardia Civil cargar contra los manifestantes, lo que supondría sin duda un grave error del ministro, que no supo dirigir el curso de una pequeña revuelta

(...) Si después de esto se transmite a la Corona el veinticinco por ciento de cuanto haya de venderse quisiéramos que nos dijesen los periódicos reaccionarios qué resta de tan celebrado rasgo, qué resta sino un grande y terrible desengaño”. González Bravo, quien ostentaba el cargo de Ministro de la Gobernación con Narváez, dio orden al rector de la Universidad Central, de la que Castelar era catedrático de Historia Crítica y Literaria de España, de abrirle expediente, a lo que el rector se negó siendo inmediatamente destituido. Fue entonces cuando los estudiantes decidieron organizar en la

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mostraran sin tapujos sus críticas al gobierno, dando finalmente voz a una sociedad convulsa que ya había demostrado su oposición a las medidas políticas en aquellas dramáticas manifestaciones del 10 de abril. La Gloriosa de 1868 traerá consigo un Estado acéfalo con una reina huída a Francia, un gobierno provisional, la primera república, un golpe de Estado y, finalmente en 1875, la Restauración borbónica. Siete años caóticos que acabaron transformando de manera decisiva la vida social, política y económica de España.

sin llegar a una brutal y sangrienta represión que no sirvió más que para aumentar la impopularidad que sufrían ya tanto Narváez como él mismo, y acrecentar el fermento revolucionario que desembocaría en la Revolución de 1868 y el destronamiento de la reina Isabel II.

Aunque la crisis actual viene marcada por fuertes factores producto de la globalización -el alto nivel de precios que han alcanzado los productos, una crisis de energía y “Una desafortunada intervención alimentos, una elevada alim La terrible represión de la tuvo lugar aquella misma tarde en inflación y una crisis infl noche de San Daniel causó un la que González Bravo intentó debancaria y de los merban profundo malestar en la opinión cados que nos recuercad fender que el gobierno sólo había pública. Unidades de Infantería tratado de restablecer el orden, ale- dan siempre la posibiy Caballería despejaron a tiros lida de una recesión a la Puerta del Sol y las calles ingando: “Si se acude al terreno de la lidad niv mundial-, los efecmediatas ocasionando numero- fuerza se opondrá la fuerza, al hierro nivel tos siguen afectándonos sas muertes inocentes: más de se opondrá el hierro, ¡y desgraciado de manera personal. Los diez personas murieron y hubo del que caiga!”. Tales fueron las pa- movimientos de protesmo casi doscientos heridos entre alborotadores, transeúntes que labras que definitivamente acabaron ta, si bien se benefician por trocar lo que había empezado de una organización por azar se encontraron en metr de las redes como una despedida al antiguo rec- a través dio del tumulto y hasta vecinos sociales e incluso a nivel soc asomados a los balcones de sus tor en un auténtico motín.” internacional, así como inte propias casas. de poseer un imporAquella misma noche en el Senado, González Bravo tante reflejo en los medios de comunicación, no expulsó a la prensa de la sesión censurando todo lo dejan de tener objetivos marcados de naturaleza que por la mañana debían publicar los periódicos. tangible a pie de calle, por ejemplo los piquetes Al día siguiente, 11 de abril, en Consejo de Ministros ciudadanos para evitar desahucios. Lo interesanextraordinario, el Ministro de la Gobernación y Alcate del movimiento 15M o de las demás marchas lá Galiano, Ministro de Fomento, se enzarzan en una o manifestaciones sociales es su capacidad para violenta discusión por la dureza de la represión de la fomentar la idea de que formamos parte de una noche anterior, lo que le produciría a éste último un unidad viva, con voz, un todo común que protesta ataque de apoplejía sobreviniéndole la muerte en el contra lo que considera injusto y necesita soluciomismo Consejo. nes. La Puerta del Sol, símbolo por excelencia de lugar de encuentro desde el siglo XVII, vuelve a Los hechos acontecidos en la Noche de San Daniel ser estos meses el escenario perfecto para creer de 1865 conseguirían que personas con ideologías que no todo está perdido y que un cambio a mejor distintas como Emilio Castelar, Antonio Cánovas del es posible. Castillo, Nicolás Salmerón o Francisco Pi y Margall

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Érase una vez Caperucita

33 Érase una vez Caperucita en un universo paralelo. En este cuento distinto érase un lobo bueno. Ella le pedía la patita, él se la daba contento en un bosque variopinto de flores en el suelo.

Leticia Ceña


tata Lo decidió un buen día: se sentaría en el sofá y se pasaría el tiempo allí, relajado, cómodo, tranquilo en casa sin que nadie le molestara. Dispuso todo lo que pensó que podría hacerle falta a su alrededor: algunos mandos a distancia, cojines, una manta por si acaso, algún paquetillo de patatas. Sólo olvidó una cosa: un reloj. Se puso la tele para ver qué ponían. Haciendo zapping, una hermosa historia de aventuras captó su atención, y antes de poder darse cuenta se encontraba engullendo una de aquellas bolsas de snacks, completamente sumergido en la historia que contaba aquellas imágenes ante sus ojos. Cuando hubo terminado, su trepidante final le hizo quedarse con ganas de más, y sin pensarlo dos veces cambió de canal para buscar de otra peli. Sin embargo, encontró un partido de tenis. La cadencia del juego casi le hipnotizó, y cuando quiso darse cuenta llevaba horas viendo botar la pelotita blanca de un lado a otro. Lo supo porque tenía hambre y sed, ¡suerte que tenía un refresco sobre la mesa! Al estirar la mano para coger la lata de refresco vio el mando del videojuego, y recordó que hacía poco se había comprado un juego que aún no había conseguido pasarse. Encendió la videoconsola apretando un botón, y comenzó a jugar. Fue difícil pasarselo; al principio fallaba mucho, pero como siempre podía volver a empezar, siempre lo hacía. Tardó un poco en coger el vicio a cada pantalla, teniendo que hacer cada una de ellas en varias ocasiones. El juego era bastante largo, porque se le hizo de noche cuan-

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do aún iba por la mitad de la historia. La verdad es que no le estaba dando sueño, así que decidió seguir jugando. Ya se había hecho de día cuando terminó el juego, pero en los créditos del final le daban la opción de volver a jugarlo para desbloquear otra pantalla secreta y sólo apta para los mejores. Se le abrieron los ojos como platos, y volvió a empezar desde cero; él tenía que conseguir pasarse esa pantalla. Volver a jugar el juego entero le ocupó bastante tiempo, supuso, aunque en realidad no tenía ni idea de cuánto. La

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luz que entraba por la ventana cambiaba de color con el transcurso del día, pero no se dio cuenta porque seguía ensimismado mirando el monitor. Cuando por fin consiguió la pantalla extra falló en varias ocasiones –era bastante difícilteniendo que volver a empezar después de cada fallo. Una vez hubo terminado se dio cuenta de que le dolía un poco el pulgar, por lo que decidió apagar la consola y ponerse la tele un ratito, para descansar los dedos. Casualmente estaban poniendo su serie favorita. ¡Tenía que verla! Además era el capítulo donde los protagonistas se conocen, y siempre le había gustado mucho el principio de la serie. Lo había visto pocas veces, porque sólo lo habían repetido en la programación en contadas ocasiones. Pero esta vez, que por fin lo había pillado a tiempo, se lo iba a ver enterito.

Pero resultó que era una de esas cadenas sin cortes publicitarios, una de esas cuyos editores de parrilla le dan al botón de reproducción y se van a vivir sus vidas. Pero como era su serie favorita, y desde el principio, se acomodó en su cojín para vérsela entera. Cogió otro paquete de patatas y dio buena cuenta de él. La ventana de la habitación se oscureció e iluminó en varias ocasiones hasta que por fin terminó la serie, pero justo cuando terminaron las letras del final se anunció la siguiente, un spin off veinte años después, con lo que le ocurrió a los protagonistas después de la historia principal. Y le llamó tanto la atención que se dijo que era un plan bastante interesante, así podría tener algo que comentar con sus amigos, bueno, cuando los viese. Transcurrido el tiempo en el que se vio todas las temporadas de la serie nueva, anuncia-

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ron que la emitirían en versión original, cosa que le llamó mucho la atención. ¿Cómo serían sus voces originales? Nunca había sido muy bueno con el inglés, así que pensó en volver a ver la serie, ahora que sabía de qué iba, para practicar el idioma y ver si comprendía algo. Y la verdad es que no fue capaz de descifrar una frase al completo, pero hasta que la serie no terminó no perdió la esperanza. Cuando terminó la serie, escuchó un zumbido que le resultaba familiar: alguien le hablaba por el Messenger.

Leticia Ceña Era un amigo con el que alguna vez había jugado en la calle; solían quedar para jugar a juegos de mesa, pero como a ambos les gustaba más el ajedrez, acabaron por jugar siempre online, que era mucho más cómodo porque así no tenían que ponerse los pantalones y los zapatos para salir. Y el amigo le sugirió una partida online al ajedrez, partida que él aceptó con agrado. Se abrió un paquete de patatas y jugaron no una, sino varias, y como ambos eran bastante buenos, a veces ganaba uno y a veces ganaba otro, y siempre se pedían la revancha. Hasta que el amigo le dijo que ya estaba cansado y que quería salir a dar una vuelta, cosa que a él le sentó fatal porque

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no entendía por qué no se quedaba un rato más para jugar la última. El amigo le había invitado a acompañarle en su paseo, pero como él ya estaba molesto rechazó la oferta. Yo no hago lo que tú dices, pensó despechado, y se metió en un chat para encontrar a alguien que sí quisiese jugar con él. Encontró a una persona que se hacía llamar Neo24, por lo que hábilmente dedujo que le gustaba Matrix y que posiblemente tuviese 24 años. Hablaba inglés, así que podía ser de Inglaterra, o de Estados Unidos, o en realidad de cualquier lugar del mundo. Empezaron a jugar hasta que Neo24 se aburrió de perder y abandonó el juego sin avisar. Qué mal le sentó, por cierto. Pero bueno, al fin y al cabo no conocía esa persona de nada. Sería un tonto y ya está. Abrió un paquete de patatas y una lata de refresco y, aún sabiendo que iba a ser difícil encontrar a alguien que le supusiese un reto en ese juego, siguió probando con unos usuarios y otros, hasta que por fin encontró a uno que era tan bueno como él. Estuvieron jugando muchísimo tiempo, muchísimo, y ninguno de los dos se daba por vencido; ambos querían proclamarse vencedores invencibles. Pero ocurrió un hecho inesperado. La ciudad estaba siendo asolada por una tormenta, aunque él no lo sabía porque no se había ni aso-

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mado a la ventana, ni escuchaba las gotas caer porque tenía unos cascos puestos con los que sólo escuchaba música y soniditos varios del juego. El hecho inesperado es que debido a la tormenta se fue la luz en su casa. La tele se apagó, desapareció del monitor la partida; las lucecitas rojas azules y verdes de la consola se perdieron en la oscuridad; la música dejó de sonar. Y se quedó tan sorprendido, tan a oscuras, tan en silencio, tan indefenso, tan sin saber qué hacer, que no supo qué hacer en absoluto. Así que se quedó allí quieto sin hacer nada. Esperando a que volviese la luz. A la mañana siguiente el noticiario de la mañana anunciaba: encuentran a una patata gorda y gigante pegada a un sofá, con unos cascos puestos, y con mandos a distancia, teclados y controles de videojuegos tirados a su alrededor.

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Teoría del Color Me acomodo de la mejor manera posible en el seno de esta nube caótica. Cada uno de nosotros no deja de ser semejante a un insignificante insecto que conoce su función y cada espontáneo movimiento diseñado genéticamente para pertenecer a la numerosa bandada ingrávida. Arriba y abajo, giro a la derecha y a la izquierda, volando con rapidez insólita en tres dimensiones. No nos detenemos. Somos la masa. Diseñados para nacer, reproducirnos, mantener la especie y morir. Nadie se equivoca. Ninguno cruza el límite que puede haber más allá del sistema. Aunque es excitante saber que nos hemos vuelto cosmopolitas, que podemos estar aquí y allá, abandonando (olvidando) nuestro entorno natural. Somos libres -dicen- de pertenecer a cualquier parte. Somos ciudadanos del mundo. No me gusta la palabra emigrante, demasiado peso histórico, necesitamos la envoltura de lo moderno para diferenciarnos. Pero también les he oído decir que somos voraces, que acabaremos con todo, como una plaga. Acabaremos con las cosechas, con el alimento, abatiremos los campos con esas pequeñas armas destructivas a nuestro alcance. Desde aquí veo como van y vienen de todas partes. Al menos ahora llega la primavera y nos sentimos vivos de

Lydia Ceña

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nuevo, no dejamos de parlotear. Lo comentamos todo. Nos reímos, silbamos, y en las ciudades llegamos a confundir el ruido del tráfico con nuestra voz. La calidez de los días largos da otro color al tiempo que gastamos aquí. Florecen los jardines, sin embargo, he comprobado que la vida en las afueras es mejor. Me refugio entre los árboles frutales. Me agrada el olor denso de las higueras, llegar a las viñas y escoger las uvas más dulces. Ver cómo las brillantes y tersas cerezas rojas cargan las ramas que rozan el suelo. Pienso. Desde este rincón luminoso al que llamo hogar, pienso y os confieso que no quiero ser una más. No quiero sentirme una más dentro de la multitud. Un arraigado y delimitado guión me acecha, pero no soy tan fuerte ni tan fría como para mantenerme activa entre tanta competitividad. No sé qué será de mí. Pero no quiero un nido con cuatro huevos azulverdosos pálidos, dos veces al año, por muy hermosos que puedan parecer. Quiero saber que puede haber algo más que sólo seguir el orden preestablecido por la especie o por no sé quién. Desde aquí veo como van y vienen de todas partes. He escuchado a las ranas croar esta mañana. Fui a bañarme a la orilla. Mis alas rosadas se secan al sol. Supongo que Dante, después de todo, tenía razón, que el desorden con el que volamos los estorninos no es más que el espejo del caos que habita en nuestra alma. Nuestra frágil alma atrapada.

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El pr贸ximo n煤mero ya es vuestro ...

Número Inaugural 0  

Primer Número de la revista cordobesa, Cavea, Revista Cultural

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