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ciudad de La Plata imagen urbana


Protegidos todos los derechos Hecho el depósito que exige la Ley 11.723 Este libro no puede reproducirse total o parcialmente por ningún método gráfico, electónico o mecánico, incluyendo los sistemas de fotocopia, registro magnetofónico o de almacenamiento y alimentación de datos sin permiso expreso del editor.

Branda, María Jorgelina Ciudad de La Plata, imagen urbana: comunicación visual urbana . - 1a ed. - La Plata: Universidad Nacional de La Plata, 2012. 132 p. ; 20x20 cm. ISBN 978-950-34-0828-5 1. Comunicación Visual. 2. Urbanismo. I. Título CDD 302.2 Fecha de catalogación: 02/01/2012

Impreso en Argentina Printed in Argentina en el mes de febrero de 2012


ciudad de La Plata imagen urbana

EDITADO POR LA CÁTEDRA DE DISEÑO EN COMUNICACIÓN VISUAL B FACULTAD DE BELLAS ARTES · UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA


CÁTEDRA DE DISEÑO EN COMUNICACIÓN VISUAL B

CIUDAD DE LA PLATA

TITULAR

FOTOGRAFÍA

Magister María Branda

Magister María Branda Magister Jorgelina Quiroga DCV Ana Cuenya DCV María Cecilia Blanco DCV Laura Alvarez DCV Guillermina Maciel DCV Fabio Ares DCV Diego Caputo DCV Juan Matías Carricaburu DCV Mariana Rimoldi DCV Edgardo Dallachiesa DCV Mariana Avico DCV Pablo Massolo DCV Valeria Carabajal DCV Atilio Díaz DCV Nadia Gardella DCV Esteban Luna DCV Julio Arca DCV Héctor Ungurean DCV Ignacio Desuk DCV Gustavo Arroyo DCV Florencia Pereyra DCV Eugenia Rojido DCV Licia Rizzardi DCV Marcelo Alonso

FACULTAD DE BELLAS ARTES · UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA

ADJUNTAS DCV Ana Cuenya DCV María Cecilia Blanco

JEFES DE TRABAJOS PRÁCTICOS DCV Laura Alvarez DCV Fabio Ares DCV Diego Caputo DCV Juan Matías Carricaburu DCV Mariana Rimoldi DCV Edgardo Dallachiesa

AYUDANTES DIPLOMADOS DCV Mariana Avico DCV Pablo Massolo DCV Valeria Carabajal DCV Atilio Díaz DCV Nadia Gardella DCV Esteban Luna DCV Julio Arca DCV Héctor Ungurean DCV Ignacio Desuk DCV Gustavo Arroyo DCV Florencia Pereyra DCV María Julia Gouffier DCV Eugenia Rojido DCV Licia Rizzardi DCV Marcelo Alonso Un especial agradecimiento a la Fac. de Bellas Artes, a la correctora de estilo Nora Minuchín, a la Secretaría de Publicaciones y a la Secretaría de Ciencia y Técnica.

www.catedrarollie.com.ar

IMAGEN URBANA

DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN DCV María Julia Gouffier

FOTO DE TAPA

“Nostalgias” - J. Matias Carricaburu 2009. Ochava del edificio que estaba en 7 y 59. Poco tiempo después fue demolido. Hoy se construye una torre de departamentos.


sumario prólogo página 9

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introducción página 12

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transformaciones de lo urbano...recuerdos de otra época página 20

03

patrimonio que resiste . la integridad y la fragmentación en la ciudad página 28

04

el espacio público página 40

05

comunicación y contaminación visual urbana página 46


sumario

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información pública · las señales página 54

07

la producción simbólica · arte, esculturas y murales página 64

08

intervenciones espontáneas y eventuales · grafitis, esténciles, pintadas, murales... página 70

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la calle, la gente y el mercado informal · ferias, mercados, vendedores ambulantes... página 108

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la ciudad y sus discursos página 112

conclusión página 118


prólogo Al lector: Este libro es el resultado de un proceso de trabajo realizado a lo largo de muchos años en la Cátedra de Comunicación Visual “B” de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, sobre la imagen urbana. Surgió de proyectar a la Cátedra como un espacio de debate y producción de conocimiento que contribuya a la sociedad a la que pertenecemos. Centrando el interés en la comunicación pública y la imagen urbana, como problemas de estudio. En sus distintas etapas de elaboración desde 1993, se formó al equipo de investigación y a los docentes de los niveles educativos de II a V curso. Esta línea de indagación nos ha permitido participar en distintos ámbitos de la ciudad, como el académico, el municipal y el regional. Concretar propuestas de intervención para el espacio urbano y exponer los resultados de esta labor en distintas Museos y Salas, de La Plata. En los últimos años se incorporaron proyectos de investigación afines en el Posgrado de la Facultad de Periodismo y Ciencias de la Comunicación, donde dos investigadores de la Cátedra “B” realizamos el Doctorado en Comunicación. El tema se abordó desde la comunicación visual y los estudios urbanos en diversos planos: la ciudad como desarrollo teórico; la experiencia educativa en la producción en el taller y la realización gráfica, de video y fotografía. De este modo se pudo innovar en el aprendizaje y en el conocimiento del problema. Repensando la mirada de los profesionales sobre la complejidad comunicacional, la imagen visual ciudad de La Plata y las diversas formas de intervenir. Una de las razones para comenzar a desarrollar este material fue recoger la producción realizada desde el inicio de la Cátedra. Recuperando la contribución del equipo en el campo de la investigación, la educación y dentro de la disciplina. Pudimos observar en la práctica educativa que las actividades realizadas en los espacios urbanos, son objeto de interés para el campo del diseño, amplían la formación del alumno y requieren tratamientos específicos. Construyen conceptos y propician la producción y la socialización de los participantes. El registro de la producción visual urbana puede demostrar con documentos visuales de diverso tipo, que son realizados en el espacio público, los rasgos polí-

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ticos y culturales de los distintos sectores que conviven en la ciudad. Las diversas formas en que la imagen aparece en la calle, manifiesta expresiones, opiniones y convocatorias, luchas, que en forma de intervención urbana, nos permiten leer los discursos de los actores sociales. Ver y escuchar las voces anónimas y aquellas de quienes se identifican, por medio de sus producciones. La ventaja del material visual gráfico urbano es que está plasmado materialmente y expone las distintas miradas de sus autores, el marco social al que pertenecen, sus tendencias políticas, su identidad cultural y el rol que juegan en la escena publica. Es una producción valiosa como expresión grafica o artística y permite analizar la convivencia de los ciudadanos y sus rasgos de pertenencia. Constituye un acontecimiento cotidiano que indica intereses, ideas, preocupaciones, reclamos, humor e ironía. Nuestro acento está puesto en el estudio del lenguaje visual, la significación de los mensajes y la construcción de sentido en el discurso de la imagen pública. Los indicios que encontramos en estas realizaciones, hablan del medio social de la población, de la estética y el discurso que relatan elementos culturales del clima político de cada época. Las etapas de represión, agresividad o miedo, son significativos para comparar coyunturas, para señalar rasgos de identidad, fragmentación o integración social. La recuperación de la democracia en el país muestra otro tipo de intervenciones, mas ligadas a la crítica política, al reclamo por los derechos, a la música, al deporte y las relaciones humanas, personales o de grupos identitarios específicos. En su mayoría estas representaciones son efímeras, eventuales y se relacionan con movimientos sociales o grupos artísticos. El interés de este trabajo es mostrar la importancia de la lectura de la imagen, como “texto” urbano, en la construcción de sentido y en sus niveles de significación. Hemos registrando solo una muestra selectiva, que ilustra lo que la calle ofrece. Existen muchos registros de autores interesados, que se pueden encontrar en distintos Sitios de Internet, que reúnen parte de este rico acervo. En el plano académico, uno de los problemas que aquejan a la educación de grado, es que no se toma en cuenta los términos de la relación entre el aprendizaje como placer de conocer, como compromiso e interés, y su inserción social.. Entendemos que la enseñanza no puede estar desvinculada de la vida social y las necesidades del alumno. Generalmente, se pone el acento en aquello que el profesor transmite de generación en generación, como simple traslación de saberes

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y valores colectivos. Ampliando esta visión, entendemos que el contacto con el acontecimiento urbano es motivador para el alumno por la riqueza de su dinámica, la variedad de sus significaciones y el contacto con la realidad. El campo de estudio urbano es muy amplio. Por esta razón lo abordamos desde una mirada cultural y hacemos una segmentación de lo visual para abarcarlo. Observando aquello que se expone con la intención de comunicar, visto como fenómeno de la imagen urbana integral. Esto es de sumo interés en las áreas proyectuales y de comunicación visual en particular y como incumbencia de la disciplina. Creemos que este recorrido aporta a la formación de profesionales y particularmente en el momento actual, abre un espacio participativo en la práctica del aula. El trabajo con sentido colectivo del cuerpo docente en la elaboración de este material, indica un compromiso con la educación y con la disciplina que se ha ido consolidando en el tiempo. Accionando con consecuencia en la reflexión de los problemas de la Comunicación. Desarrollado un proceso académico rico, de validación profesional, que contribuye a elevar el nivel de la carrera, redimensionando la mirada. María Branda

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introducci贸n

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La ciudad de La Plata tiene más de cien años. Fue fundada en 1882 por el Dr. Dardo Rocha, sobre los campos de la estancia de José Iraola, y concebida desde su creación como capital de la provincia de Buenos Aires. Resulta oportuno hacer algunas consideraciones acerca de cómo se gestó el proyecto de su traza y construcción. A finales del siglo XIX, el Dr. Dardo Rocha era Gobernador de la provincia de Buenos Aires, y el Gral. Julio A. Roca, Presidente de la Nación. Se había designado a la ciudad de Buenos Aires como capital de la República Argentina. Por esta razón se decidió elegir un sitio para fundar la capital de la Provincia que contaría con los Tribunales, la Legislatura, la Casa de Gobierno y los Ministerios provinciales. Dardo Rocha comenzó a trabajar en este importante proyecto. Los paradigmas sobre los que se imaginó la nueva capital fueron los de la generación del 80, basados en la modernidad, en el pro-

Los paradigmas sobre los que se imaginó la nueva capital fueron los de la generación del 80.

introducción

greso y en una definición política que sustentaba Sarmiento sobre civilización y barbarie, en la que lo europeo y las concentraciones urbanas representaban la civilización, el progreso y la cultura, mientras que el campo, el criollo, el gaucho y los caudillos eran vistos como el atraso y la barbarie. No se reconocían las culturas precolombinas y se les negaba valor y derecho a esas poblaciones; las Campañas del Desierto dirigidas, entre otros, por Rosas y por Roca, son un claro exponente de esta concepción dominante. El fomento a la inmigración europea tenía como propósito recibir las enseñanzas de la Europa ilustrada. Años después, Sarmiento se sentiría decepcionado por aquella aspiración por cuanto entendió que los europeos no habían enviado sus mejores representantes. Estas concepciones posteriormente criticadas, en esos tiempos eran hegemónicas, indudablemente muy distintas a las que habían impulsado Bolívar y San Martín en sus sueños de integrar la patria grande latinoamericana. Los ingenieros, que formaban parte del equipo del Dr. Rocha, eligieron como lugar propicio para la nueva ciudad capital el que actualmente ocupa. Varios componentes contribuyeron a definir la elección. En primera instancia, se tuvieron en cuenta las condiciones del puerto al que llegaban barcos de todo el mundo, situación que facilitaba brindar los mejores servicios. Por otro lado, ya existían en la región distintas vías de comunicación terrestre como el Camino de las Inundadas, el Camino Real, el Camino Blanco y el de la Magdalena. Además, el sitio contaba con localidades cercanas: en 1871 se

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había fundado Tolosa, localidad que contaba con una estación de trenes. En esa época ya existían los Saladeros en Ensenada y años más tarde se instalaron otros en la localidad de Berisso, que tenía un ramal ferroviario. Los planos del proyecto se confiaron al Ingeniero Benoit que diseñó la ciudad teniendo en cuen-

La Plata fue una ciudad planificada antes de ser habitada, a diferencia de la mayoría de las ciudades del mundo.

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ta para su futuro desarrollo las cuestiones ambientales, productivas y sociales. El trazado configura un cuadrado con arterias principales y secundarias que forman manzanas de 100 metros y es cruzado por dos diagonales principales de Este a Oeste y de Norte a Sur; las calles 31, 32, 72 y 122 constituyen los límites que lo circunscriben y que componen la Avenida Circunvalación, rodeada por una rambla de casi cien metros. La Plata fue una ciudad planificada antes de ser habitada, a diferencia de la mayoría de las ciudades del mundo. Por esta razón tiene un trazado armónico, inspirado en el modernismo, funcional e higienista. El ordenamiento de las calles, edificios y espacios verdes están repartidos simétricamente respecto del eje monumental, con plazas y parques


La imagen urbana cambió sustancialmente desde aquellos años en los que se comenzó a erigir como capital de la provincia de Buenos Aires. Tomando el radio urbano de La Plata como campo de estudio, a través de los años resultan notorios el constante cambio de las pautas culturales, el perfil de identidad y de la imagen y los grandes adelantos, como también las significativas pérdidas que hacen al ambiente y a la vida comunitaria, consecuencia de las transformaciones culturales, políticas y económicas. La comunicación pública se presenta con mensajes totalizadores, aunque independientes de sus

introducción

cada seis cuadras. El casco urbano es similar a un tablero de ajedrez; su centro geográfico se encuentra en la Plaza Moreno y los edificios públicos más importantes se localizan sobre el mencionado eje, entre las avenidas 51 y 53.

funciones, estilos y géneros, los que responden a diversas operaciones como la emisión de mensajes verbales y/o visuales y la decodificación de las señales que permiten la interpretación de los códigos urbanos. El cambio del espacio urbano se produce a partir del uso en el tiempo que va modificando estas características. El desarrollo de los medios de comunicación es uno ellos, que están presentes en la actualidad e intervienen en el espacio público resignificando la

La imagen urbana de La Plata cambió sustancialmente desde aquellos años en los que se comenzó a erigir como capital de la provincia de Buenos Aires.

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La cultura urbana está conformada por la historia, la riqueza del patrimonio, los usos, las costumbres y las tradiciones.

construcción de signos y símbolos, de los imaginarios en la reconfiguración de la imagen urbana. A efectos de analizar ese complejo fenómeno de elementos integrados que responden a una cultura, a un conjunto de voluntades y situaciones que se desarrollan en un sitio determinado y que describen la evolución de una ciudad, se hace necesario precisar algunas de sus características: Cultura urbana: conformada por la historia, la riqueza del patrimonio, los usos, las costumbres y las tradiciones que la ciudad expresa a través de las manifestaciones que construyeron sus habitantes, sean éstas festividades, creencias, uso de los lugares de encuentro, de los espacios públicos, las expresiones gráficas, la música, los artistas callejeros, los espectáculos, la recreación. Estos aspectos están enmarcados en el tipo de producción y la geografía, que imprimen ciertos rasgos particulares a la ciudad. Se entiende por manifestaciones culturales a la producción simbólica y material de una sociedad; los modos de ver, hacer, expresar, vivir, sentir; las creencias; los valores; las tradiciones, los aspectos tangibles e intangibles de un grupo social determinado.

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Traza urbana: organización general del sitio; las formas en que se ubican las zonas, áreas o nudos, las calles y las avenidas. La organización política, económica, administrativa, comercial y recreativa de un sitio urbano que responde a un tipo de sociedad. El trazado y distribución de la ciudad habla de su historia, de sus tradiciones y de sus actividades. Las vías de circulación, el perímetro, los accesos, el centro cívico, las arterias comerciales

Arquitectura pública y privada: la arquitectura urbana es una expresión vital de la cultura y de los modos de vivir de los habitantes. Los edificios públicos, las viviendas particulares, los comercios, las fábricas, los centros educativos y culturales tienen su distribución y su estilo; componen una morfología que da un perfil a la ciudad y le confiere una imagen visual propia. Los estilos y los materiales empleados en la construcción son identificatorios de las distintas épocas. En la mayoría de las ciudades modernas, como La Plata, encontramos los elementos fundacionales y la convivencia de diferentes estilos que se han ido desarrollando en los distintos momentos de su evolución. Desde el comienzo, la ciudad ha pasado por diversas

introducción

y peatonales, los barrios, dan cuenta del tipo de vida y las actividades de la población.

El trazado y distribución de la ciudad habla de su historia, de sus tradiciones y de sus actividades.

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La arquitectura urbana es una expresión vital de la cultura y de los modos de vivir de los habitantes.

respuestas a sus necesidades de habitación y espacios públicos, cuya distribución y estilos representan las corrientes predominantes en cada momento. En el caso de La Plata hay un eclecticismo propio de su devenir. Espacios verdes: la ubicación, calidad y cantidad de forestación, plazas, parques, avenidas y calles arboladas imprimen una característica particular a la ciudad de acuerdo a su geografía y a la importancia que revisten estos espacios en la vida de la gente. Cada ciudad tiene una forestación determinada que responde a la región y al clima; La Plata es una ciudad de la pampa húmeda. Mobiliario urbano: el equipamiento urbano está constituido tanto por el parque automotor estable, las estaciones, terminales, el tipo de movilidad, como el sistema de iluminación, bancos, bebederos, esculturas, fuentes, con su diversidad y las peculiaridades de cada lugar. Las señales viales y el equipamiento

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introducción

La imagen urbana es la conjunción de los elementos que componen el campo visual del conjunto urbano.

de los espacios públicos conforman un mobiliario que es funcional a las dimensiones urbanas y ha ido cambiando en lo tecnológico y lo estilístico. Imagen urbana: es la conjunción de los elementos que componen el campo visual del conjunto urbano. Especialmente, se pueden destacar las señales, los signos y los símbolos que caracterizan la magnitud, la escala, la estética y los estilos que le confieren perfil identificatorio. Estos elementos permiten comprender la comunicación y los mensajes significativos que la ciudad emplea como códigos culturales. Los códigos, las señales, la cartelería, los grafitis, los murales, los frentes, los muros, lo colores, las formas predominantes, son elementos visuales diversos que configuran un relato multicultural. Estos componentes integrados dan sentido al texto urbano. Nada está o es de determinada manera sin una razón, todo tiene sus antecedentes, su historia, su funcionalidad. Hay distintos discursos y una construcción histórica de sentidos que va conformando la imagen urbana. Cada ciudad tiene una imagen que sus habitantes construyen. Esta imagen es cambiante, dinámica y compleja, reflexionar sobre esta problemática implica comprender sus distintos momentos y sus variables.

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transformaciones de lo urbano... recuerdos de otra época

La palabra ciudad tiene su raíz en la voz latina civis, que significa agrupamiento de personas en un lugar determinado. A su vez, urbe proviene de urbanidad, término empleado para determinar virtudes cívicas, es decir, comportamientos grupales civilizados que deben conservar quienes viven en comunidad. En el transcurso de la historia, el fenómeno de la unión para subsistir se fue convirtiendo en lo que hoy conocemos como ciudad, un acontecimiento cultural de gran dimensión que construyeron los hombres. Las ciudades, por ser lugares de concentración de habitantes y de bienes y servicios, ofrecen oportunidades de trabajo, acceso a la cultura y a la educación que presuponen una mejor calidad de vida respecto de la que brindan los lugares periféricos o rurales. Quienes gozan de estos beneficios y comodidades están, presumiblemente, en condiciones de existencia más aceptables, por lo tanto de relacionarse socialmente y de ser más solidarios. Durante varios siglos el crecimiento de las ciudades fue lento aunque progresivo, ya que una proporción extensa de la población residía en el campo. A partir de la Revolución Industrial, este proceso se aceleró en forma desordenada y con distribuciones desequilibradas. La migración masiva del campo a las ciudades se produjo por el desarrollo tecnológico del agro, que disminuyó el empleo de mano de obra, y por la búsqueda de mejores oportunidades y opciones laborales. En la actualidad, los estudios urbanos no reconocen como agente económico a la industrialización,

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sino a los procesos informáticos y financieros –también llamados de Gestión– que llevan a replantear las funciones de las ciudades. Lo urbano se reordena a través de los vínculos electrónicos y telemáticos. Estas transformaciones hacen a una nueva visión de lo que anteriormente se entendía por ciudad. De esta manera se combina la definición social, demográfica y espacial, con la comunicacional. A partir de las consideraciones que desarrolla Néstor García Canclini, se puede reconocer una diversidad comunicacional en las urbes, y abordar el tema desde un abanico de posibilidades mucho más amplio y también más complejo. La variedad de los acontecimientos y sus significantes constituyen un escenario cambiante que recrea el perfil cultural y produce la mutación de las identidades. El sentido de la ciudad se construye sobre la base de aquello que ésta ofrece para la vida de los habitantes. En una época globalizada, la ciudad no solo se constituye por lo que ocurre en su espacio territorial, sino que, cotidianamente, intervienen mensajes, bienes e individuos de otros sitios, con lo cual lo propio se conforma con más diversidad. Esto se puede verificar en la variedad de discursos de los múltiples grupos que habitan la ciudad. Se expresa igualmente en el ritmo de la convivencia, en los conflictos, en las manifestaciones culturales, en la vida cotidiana y en la producción simbólica. Según García Canclini: Los discursos literarios, artísticos y mediáticos, son documentos del imaginario colectivo, registran los


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transformaciones...


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transformaciones...


acontecimientos de la ciudad, la memoria, los conflictos, las pérdidas y las transformaciones. La actividad de la ciudad en lo cotidiano, en lo cultural, es el reflejo de su identidad y del estado de organización y pertenencia de sus habitantes. La cercanía entre la ciudadanía, la comunicación y el consumo, habla de los nuevos escenarios de constitución de lo público1.

Acerca de estas transformaciones y los resultados de la posmodernidad, Martín Barbero afirmó en una conferencia en España, en 1994: Los modelos de comunicación, materializados en términos urbanos, destruyen un cierto modo de comunicación entre la gente, e imponen, son agenciadores de una potenciación de lo privado, hasta posibilidades casi paranoicas. Todo esto y más como constitutivo de una supuesta modernización. Modernización que subsiste y coexiste con situaciones arcaicas y estructurales de pobreza e indigencia , analfabetismo, insalubridad, inseguridad, que son características ancestrales de las sociedades y que la modernización no elimina, sino- en el mejor de los casos- simplemente oculta. Como en las favelas en la ciudad de San Pablo en Brasil, que están situadas en un rincón donde no pueden apreciarse desde las calles principales, dando al visitante la impresión de que la ciudad es un prototipo de desarrollo, de modernidad primermundista2.

En esta línea de investigación y análisis confluyen simultáneamente otros problemas de comunicación y planificación urbana que encuentran rasNéstor García Canclini, Culturas Híbridas. Pág. 156. Ed. Grijalbo. México. 1995. 2 Martín Barbero. Conferencia España. 1994. 3 Néstor García Canclini, Culturas Híbridas. Pág. 86. Ed. Grijalbo. México. 1995. 1

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gos de una participación social que se manifiestan en las producciones simbólicas, en los procesos de significación y en los elementos de las identidades presentes en el espacio público de la ciudad y que van transitando transformaciones permanentes. García Canclini sustenta el concepto de las culturas híbridas sobre lo multicultural y lo local, articulado con lo global, y sostiene: “En las grandes ciudades la orientación de los gobiernos y el discurso de los medios, reúnen en totalidades imaginarias, los fragmentos dispersos del tejido urbano”3. El autor pone énfasis en la idea de totalidad, como forma de abordar cambios y de mirar los problemas culturales y urbanos. En situaciones como la actual, donde el campo o bien mantiene atraso y súper explotación, o bien tecnologías muy sofisticadas que requieren menos mano de obra, la gente vuelve a emigrar hacia los cordones urbanos buscando mejores oportunidades para aquello que el interior o sus países de origen no le ofrecen. Diversos factores propios de cada región impulsaron masivamente a las poblaciones hacia las ciudades más importantes que crecieron hasta niveles increíbles, como México DF o San Pablo –cada una tiene alrededor de 20 millones de habitantes– o Río de Janeiro, con 15 millones, y otros casos similares, como Salvador, Buenos Aires o Caracas. En la década del 2000/2010, más del 80% de la población mundial habita en ciudades medianas o grandes. Esta concentración complica la vida de los centros urbanos y multiplica las problemáticas sociales. La circulación, la salud, la cultura, el trabajo, la vivienda y los servicios se van deteriorando en la medida que el crecimiento de las ciudades se sigue produciendo sin planificación o con normativas coyun-


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LA CIUDAD POÉTICA En las imágenes que se incluyen en este apartado encontramos una ciudad cuya poética está dada por los elementos de una arquitectura de estilo, la forestación, la espacialidad y el cuidado de los detalles que compusieron un ambiente de una semántica, hoy algo desdibujada, pero que fue parte de la ciudad proyectada por los fundadores. El devenir histórico la fue cambiando, y esa poética casi se ha convertido en nostalgia, en patrimonio que el tiempo va borrando. La “poética” es una categoría estética que da un tono al relato, un clima que se lee en los distintos elementos que la componen. La armonía de un proyecto integral, producto de una época y una concepción del progreso social, hizo de la ciudad un espacio racional, equilibrado, propio de la Modernidad. El crecimiento es lógico y loable, pero siempre que las intervenciones para el cambio sean parte de un plan que respete la memoria, la identidad, la historia. Es lo que ocurre en muchas ciudades importantes del mundo, cuyas calles y edificios son testimonio vivo de su pasado. No su-

cede esto en La Plata, donde la voracidad mercantil no respetó los estilos, la forestación, la densidad, ni las arquitecturas originales y que, lejos de actualizarla y preservarla, la fueron transformando en su configuración, su imagen y su densidad. De todas formas, la ciudad pudo conservar un patrimonio rico y un trazado que la contiene. Parte de esa poética es la que muestran las fotografías de este capítulo. Las intervenciones de distintas características y épocas, que hacen a la imagen urbana, forman parte de la comunicación pública, con sus funciones, estilos y géneros. La producción arquitectónica, gráfica, visual, artística y mediática tienen sentido colectivo, registran los acontecimientos de la ciudad, la memoria, los conflictos, las pérdidas y las transformaciones sociales. La actividad de la ciudad en lo cotidiano es un reflejo del estado de organización y pertenencia de sus habitantes. En los estudios acerca de una cuidad, el concepto de imagen urbana y espacio público son categorías necesarias para la comprensión de los fenómenos que conforman la comunicación, porque intervienen en el espacio urbano, son recibidos y resignificados por la población. La pérdida de valor, de poética y la fragmentación que provocan estas dificultades, conducen a una interpretación instrumentalista del carácter de la comunicación pública. En muchos casos pierde jerarquía la información urbana necesaria para el funcionamiento de la ciudadanía y el valor del patrimonio. Esta problemática incide en la manera de proponer las intervenciones desde lo funcional y lo significativo. El registro de los “recuerdos de otra época” muestra las diferencias entre la ciudad poética y la ciudad posmoderna, más vinculada al modelo de especulación y consumo.

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turales. En muchos casos se han dado soluciones parciales, sin resolver, integralmente y a futuro, el rumbo de las comunidades que habitan en las grandes urbes o en el interior. De esta manera, en los últimos años los centros urbanos se han transformado aceleradamente en todos los planos, dando paso a otras pautas económicas y culturales. En La Plata, se han producido notables cambios en la cantidad de habitantes, las características de la vivienda, el comercio, el parque automotor, el crecimiento de los barrios. Por estas razones, los estudios urbanos adquirieron relevancia, y es necesario pensar en planificaciones más efectivas.

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patrimonio que resiste la integridad y la fragmentación en la ciudad

Desde la dimensión sociocultural, el espacio público asume el rol de soporte, de relación interciudadana, de encuentro, de construcción de las identidades grupales, de expresión comunitaria. El comportamiento de la gente y la apropiación en el sentido de pertenencia a un determinado espacio confieren a lo público un uso que lo consolida como tal. Sobre este espacio de protagonismo del sentido se puede establecer, entonces, la especificidad de la comunicación pública y de las identidades. Las complicaciones de la ciudad moderna; el aumento demográfico; la construcción de vías rápidas en función de un crecimiento desmedido de los medios de transporte –sobre todo el automóvil–; las estaciones; los aeropuertos, etc., requieren de criterios ordenadores. La respuesta está dada en el marco conceptual y proyectual del inmediatismo. La tarea de las gestiones políticas se concentró en la creación de sistemas de ordenamiento, normativas y señalización. En la mayoría de los casos, la gráfica de la vía pública, utilizada fundamentalmente como publicidad, es considerada un aspecto del diseño gráfico que, si bien forma parte del diseño urbano, está encarado desde un lugar parcial en la práctica del ordenamiento, la emisión y la circulación de los mensajes. El análisis de este fenómeno demuestra que esta situación forma parte de la realidad y, por ende, también se manifiesta en La Plata, tal como puede verse en las imágenes recuperadas de la calle que se incluyen en este apartado.

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Por otro lado, el patrimonio histórico cultural va perdiendo su capital en forma sistemática ante el avance inmobiliario indiscriminado, la destrucción de construcciones de época para levantar nuevos edificios de altura y la adaptación de otros para uso comercial. En este punto, resulta oportuno señalar que se considera patrimonio urbano a todo aquello que tiene valor histórico, monumental, arquitectónico, artístico, natural y cultural. Sea público o privado, forma parte del acervo ciudadano. En la ciudad de La Plata, organismos como la Municipalidad, el Concejo Deliberante y la Legislatura Provincial dictaron la normativa que protege legalmente una cantidad de sitios, edificios y lugares emblemáticos que configuran el patrimonio platense. Además, en los últimos años se han desarrollado acciones en favor de la preservación patrimonial. Una de estas medidas es la que le da protección a 48 edificios privados que, por sus características arquitectónicas tipológicas y significativas, fueron considerados “de interés patrimonial” de la ciudad. La norma legal que enuncia el listado de estas obras privadas es la Disposición 75 del año 1995, de la Dirección de Obras Particulares de la Municipalidad de La Plata, que determina la conservación con sus características originales de cada uno de los edificios catalogados, es decir, una protección integral por la cual no podrán sufrir intervenciones que los alteren o modifiquen. Es necesario establecer seguimientos para el cumplimiento de estas normativas, según corresponda.


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patrimonio...


Otra situación que es posible señalar es que se carece de un sistema señalético integral que permita construir una lectura de la orientación de desplazamiento en sus distintos niveles: circulación y actividades productivas, recreativas y culturales. Tampoco se ha trabajado en el fortalecimiento de la pluralidad y la participación ciudadanas como formas de legitimación y convivencia. La sociedad de consumo y su efecto globalizador no contemplan la solución adecuada de

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la comunicación en las ciudades. Por el contrario, desdibujan lo local en aras de la inserción de características del mundo avanzado sobre las regiones atrasadas o dependientes. En este sentido, la globalización de la información y del consumo son impactos de transformación que han modificado la vida y la imagen de las ciudades. La fragmentación entre lo global y lo local se manifiesta en los recursos económicos y humanos, en su distribución desigual, así como también en


La incorporación del modelo globalizador no respetó las culturas ni el perfil idiosincrásico de las regiones; transfirió sus intereses y sus propios códigos y naturalizó pautas de comportamiento mundiales. Así, en ciudades como La Plata asistimos a una invasión continua, donde se diluyen los elementos propios para ser reemplazados por otros, desvinculados de la cultura de la comunidad. Sólo por señalar algunos rasgos podemos mencionar una cartelería gráfica diseñada para Europa o EE.UU., que luce extrañamente en las calles platenses. Esta irrupción en forma indiscriminada ha modificado el ambiente y la dinámica de la ciudad. Los estilos arquitectónicos empleados en los barrios cerrados, los utilizados en supermercados y centros comerciales, con su diseño constructivo y estilo de consumo impersonales, conforman un rasgo de vida ajeno al espíritu de la feria o del pequeño comercio local. Este es un fenómeno tan extraño al hábito del almacén de la esquina, como al mercado prehispánico que encontramos en otros lugares del continente. Otro tema de gran impacto es el protagonismo del automóvil que, sin respetar al peatón, ocasiona enormes problemas de desplazamiento. A esto hay que agregar las deficiencias del transporte público y la disponibilidad de estacionamientos. Por otro lado, la injerencia de los medios de comunicación, convertidos en multimedios, representa intereses cuyas dimensiones rebasan la capacidad de recepción local. La posibilidad de absorber, decodificar y seleccionar esta magnitud de mensajes urbanos se vuelve cada vez más inabarcable. La inclusión de los cibercafés, los celulares y aun los barrios cerrados,

como los asentamientos, son fenómenos que dan cuenta del comportamiento de lo global en lo regional y de la complejidad del tema urbano. La fragmentación de distintos aspectos de la vida de los individuos parece no tener retorno y es algo así como un mal previsible de la posmodernidad. Las consecuencias se revierten en la cultura y se manifiestan en conflictos urbanos que compartimos diariamente. Marginalidad y segmentación se presentan como categorías contrapuestas a la idea de integración propia de lo urbano.

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las consecuencias sociales generadas por esta segmentación.

La necesidad de humanizar y mejorar la calidad de vida en las ciudades es el gran desafío de la época y desde distintos sectores hay una búsqueda por encontrar caminos para lograrlo.

LA CIUDAD COMO TEXTO SOCIAL La ciudad considerada como manifestación de la vida humana, vista en su diversidad, tiene una proyección dinámica que expresa contenidos sociopolíticos, económicos, productivos y culturales. Cada uno de estos componentes es un indicio de las acciones ciudadanas individuales y colectivas que, a través del tiempo, han consolidado sus formas culturales, su producción simbólica y material. El orden político deja sus marcas según las etapas históricas recorridas; el autoritarismo generó todo tipo de interferencias para una construcción colectiva. El sistema constitucional y la participación democrática recuperaron la ciudad como bien común, y hoy se debe poner en equilibrio los intereses públicos y privados, confirmando su pertenencia y legitimidad. El neoliberalismo, como poder económico sustentado en el progreso

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tecnológico, dio lugar a grandes transformaciones. Positivas unas y no tanto, otras. La tecnología posibilitó mejores niveles de eficiencia para una vida más confortable. Paralelamente, introdujo desequilibrios, como el desborde poblacional, la creciente marginalidad, la violencia. Provocó diversos tipos de contaminación: ambiental, vehicular, auditiva, visual, informativa. El conjunto de estos elementos configuran la situación social en su expresión pública. En esta encrucijada están involucrados los habitantes,

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las organizaciones y los gobiernos. La participación de los ciudadanos y sus instituciones pueden resolver estos conflictos si se generan ámbitos propicios para compartir y debatir las soluciones. El orden cultural construye cotidianamente las formas de vida que se expresan desde las diversas concepciones del mundo –religiosas, políticas y culturales–, hasta las más sencillas y sutiles formas de relación y convivencia. La ciudad articula la complejidad de los acuerdos y conflictos de


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los distintos intereses sociales, que se expresan en el espacio público. Más allá de la extensión del término cultura, su manifestación más nítida se cristaliza mediante la necesidad, siempre renovada, de la creación simbólica y del ejercicio colectivo. La calle es escenario de grupos musicales, estudiantiles y de trabajadores; grafiqueros; actividades teatrales; agrupaciones de protesta; organizaciones sociales, paseantes, que conviven e interactúan. Esa heterogeneidad se reúne en los espacios de encuentro, se apropia de ellos y construye la comunicación urbana. Esto se materializa en los simbolismos, las marcas de identidad que están presentes en cada historia política, económica y cultural. La conciencia de esa identidad es la conciencia histórica. Las ciudades expresan su historia; las etapas que configuran su desarrollo están presentes como signos y símbolos; la arquitectura, la plaza, el barrio representan, más allá de su materialidad y sus funciones concretas. Los objetos y las funciones urbanas y arquitectónicas tienen básicamente un uso, una utilidad práctica que, frente a la inmediatez de la vida cotidiana, son sólo eso: cosas y usos de las cosas. Pero ante esta aparente certeza se oculta un universo de múltiples significaciones de signos, símbolos y señales que producen y comparten los habitantes. La complejidad de los códigos culturales se transforma en signos. Podemos decir que desde su materialidad utilitaria son significantes, portadores Arfuch, Chávez, Ledesma “Diseño y Comunicación” p. 42. Ed. Paidos. Bs. As. 2001. 2 Henri Lefevbre, Lenguaje y sociedad, p. 85. Buenos Aires, Proteo. 1967. 1

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de significados, denotan su referencialidad directa y se abren a un espectro de connotaciones posibles y permiten una multiplicidad de lecturas. Desde esta óptica podemos considerar a la ciudad como un texto social, en el que el conjunto urbano desborda de significación y las distintas materias significantes, concebidas intencionalmente o no, nos ponen bajo el dominio de los signos. Considerada en el plano del sentido, la pieza de diseño es, entonces, más que un mensaje ya dotado de intencionalidad y finalidad, un intertexto y, como tal, dialoga con múltiples lenguajes, verbales o no verbales, se inscribe en la circulación impredecible de imágenes, visiones del mundo, estilos, tendencias: es a la vez presente, pasado, y también eventualmente, ejercicio de anticipación1.

Este “intertexto”, al que hacen referencia los autores de la cita, que “dialoga” y que “circula en forma impredecible”, puede traducirse como una imagen urbana que tiene elementos visuales concretos y legibles, y una memoria histórica plasmada en distintas manifestaciones de las épocas que la fueron conformando y la integran con características propias, ni únicas, ni lineales, sino disímiles y complejas, pero que pueden leerse. Son aquellas que construyen sentido, significación y valores, a la vez que condicionan y son condicionadas por los nuevos elementos que se producen y con los que conviven. Acerca de este tema, Henri Lefebvre expresa: “La calle es un lugar de paso, de interferencias, de circulación y de comunicación, la calle representa la cotidianeidad de nuestra vida social”2. El concepto de texto social nos permite comprender que la dinámica compleja de la ciudad no se agota en sus funciones. La ciudad es un fenó-


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Existe una ciudad que no miramos, en la que podemos descubrir una gran riqueza que, aparentemente, queda reducida a la indiferencia, como si parte de ese texto cayera en la insignificancia para dar paso a otras lecturas donde la significación está condicionada por las rutinas, la prisa, el

fetichismo del consumo, la especulación económica, y, en algunos momentos y lugares, da paso a la trivialidad. Pocos reparan hoy en los símbolos de la nacionalidad, en las marcas históricas impregnadas de sus funciones y en sus estéticas, en los árboles y las plazas, en la calle como un espacio de encuentro y socialización. Por estas razones, el patrimonio que resiste es la contraposición entre la ciudad histórica y la actual, entre la memoria y el consumo, entre las viejas construcciones y los edificios de departamentos que van reemplazando, paulatinamente, gran cantidad de viviendas que forman parte de la historia urbana. Intentamos, en este libro, realizar esa mirada que detecte lo que la calle dice, lo que suele ser invisible a una mirada inicial, lo que parece oculto pero establece un diálogo con los pares, con el poder y con los otros.

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meno cultural que otorga a sus componentes la validez de los signos; todos los hechos culturales son, ante todo, comunicación. Muchas ciudades se definen por la relevancia de sus signos. El texto urbano posee una diversidad social que se expresa en la vida misma de la urbe: categoriza los lugares, símbolos del poder, del consumo, del trabajo, de la diversión y la vivienda. Sectoriza y a la vez articula la riqueza y la pobreza. Expresa la cultura y también garantiza la pertenencia, la interrelación y la seguridad colectivas.

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el espacio público

La configuración del espacio público se liga indisolublemente al ejercicio de la ciudadanía, si se concibe a ésta como el estatuto que permite ejercer un conjunto de derechos y deberes cívicos, políticos y sociales. Es en el espacio público donde se evidencia significativamente la complejidad de la urbanidad y consecuentemente resulta el espacio sensible a efectos del impulso de políticas públicas que tengan el fin de “hacer ciudad en la ciudad”. Desde la dimensión jurídica, el espacio público es … “un espacio sometido a una regulación específica por parte de la Administración Pública, propietaria o que posee la facultad de dominio del suelo y que garantiza su accesibilidad a todos y fija las condiciones de su utilización y de instalación de actividades”. Básicamente –y a diferencia de la propiedad privada– libre de construcciones a excepción de equipamientos colectivos (recreativos, cívicos, culturales de intercambio, referente simbólico etc.) y servicios públicos con destino a usos sociales o cívico comunitario inherentes a la vida urbana. Desde la dimensión socio-cultural el espacio público asume el rol de soporte de relación, de encuentro, de construcción de la identidad ciudadana, de expresión comunitaria. El comportamiento de la gente y en este sentido la apropiación en sentido

Estas definiciones, incluidas en el Código del espacio público de la Municipalidad de La Plata, ubican la relevancia del espacio público como ámbito de pluralidad. La ciudad es un encuentro de múltiples discursos. Resulta complejo registrar la diversidad de los acontecimientos urbanos, ya que son dinámicos y cambiantes, pero es interesante realizar una lectura del texto multifacético que se encuentra en la calle, como expresión de los actores sociales. La ironía, la burla, la protesta, el dialogo y la creatividad conforman una variedad de sentidos que confieren vitalidad a las ciudades. Muchas de estas manifestaciones son eventuales y el tiempo las va borrando; otras, permanecen; a veces con vigencia respecto a la agenda instalada y otras, superadoras de las noticias o las preocupaciones políticas. Lo cierto es que su relevancia tiene que ver con que es una forma de participación espontánea, inmediata, directa, en la que se legitima la sociedad civil. El relato de los grupos, los rasgos de sus identidades, no presentan un discurso único, más bien son fragmentos de un mosaico que opina, cuestiona, reflexiona o, sencillamente, busca un lugar para decir.

Ordenanza 9880. Código del espacio público. Municipalidad de La Plata.

García Canclini, acerca del espacio público y lo que significa ser ciudadano, habitante de una ciudad, establece:

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de pertenencia a un determinado espacio público, le confiere un uso que lo consolida como tal1.


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Lo público no abarca solo las actividades estatales o directamente ligadas a actores políticos, sino también al conjunto de los actores -nacionales e internacionales- capaces de influir en la organización del sentido colectivo y en las bases culturales y políticas del desempeño ciudadano2.

En el mismo sentido agrega: La esencia del espacio público se sustenta en el dominio público, el uso social y colectivo y la multifuncionalidad. Asimismo, su característica física es la accesibilidad y su calificación está ligada proporcionalmente a la cantidad y calidad de las relaciones sociales. Estas relaciones facilitan el estíNéstor García Canclini, Culturas hibridas, p. 280. Ed. Grijalbo. 1996.

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mulo de la identificación simbólica, la expresión y la integración cultural comunitaria que potencian. En este sentido, la calidad formal de espacio público se torna prioritaria, básicamente presente en categorías como continuidad y ordenamiento en cuanto al diseño, formas, imagen, materiales y adaptabilidad de usos en el tiempo. La pluralidad y la integración son objetivos alcanzables si se implementan políticas participativas democráticas. En el movimiento de la ciudad los intereses mercantiles se cruzan con los históricos, los estéticos y los comunicacionales. Las luchas semánticas por neutralizarse, perturbar el mensaje de los otros o cambiar su significado y subordinar a los demás a su propia lógica, son puestas en escena de los conflictos entre las fuerzas sociales: entre el mercado, la historia, el Estado, la publicidad y la lucha popular por sobrevivir.


La mencionada Ordenanza municipal expresa en otro de sus párrafos: Las ciudades son nodos del sistema de intercambio regional y mundial que desde lo social fragmentan, fracturan la cohesión social, debilitan la identidad

simbólica y distorsionan la gobernabilidad. El espacio urbano tiende a nuevos procesos de concentración y complejización de actividades y usos. Es así que las políticas públicas que tiene entre sus objetivos la cohesión social avanzan en la gestión para la regeneración de centros y de áreas degradadas, las nuevas centralidades, la mejora de la movilidad, la promoción de “nuevos productos urbanos” que diversifiquen y reactiven el tejido económico y social y que apunten a la generación de empleo4.

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Los ciudadanos, en relación con los consumidores cuentan con instituciones democráticas y deben gozar de los espacios públicos. Los consumidores en cambio, realizan el consumo de bienes y medios masivos. Este consumo está vinculado a los ingresos de cada sector de la población, aunque en la sumatoria del mercado, todos juegan un papel3.

La conveniente aplicación de estos propósitos y la consideración sobre el accionar colectivo podría mejorar sensiblemente la situación del espacio público y a la vez la de los habitantes de la ciudad.

Néstor García Canclini, Consumidores y ciudadanos. P.192-193. Ed. Grijalbo. 1996. Ordenanza 9880. Código del espacio público. Municipalidad de La Plata.

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comunicación y contaminación visual urbana

La comunicación visual urbana es un campo de indagación cuyo interés se ha comenzado a desarrollar en los últimos años. Estudiar esta problemática aporta miradas a la memoria colectiva y a la disciplina. La relevancia de este tipo de trabajo consiste en hacer una lectura analizando la incidencia de la producción material y simbólica en el discurso generado por distintos grupos, los procesos de significación y su relación en el espacio público como parte de la imagen urbana. Las características de las marcas materiales y simbólicas, producidas durante distintos períodos en La Plata, cuyos registros se encuentran ausentes o presentes en los espacios de la ciudad, son representativos como dato de vigencia de lo público. Estas producciones dan cuenta de la expresión cultural de distintos momentos y sectores que se presentan como resistencia o como incidencia espontánea en el espacio común. Las intervenciones espontáneas han generando tensiones, miradas, críticas y convocatorias, como formas innovadoras de contracultura. El campo de la comunicación visual urbana ha tomado a la información pública como elemento preponderante, desestimando la variedad de otros acontecimientos significativos y de expresiones que constituyen un escenario cambiante que recrea el perfil cultural y produce transformaciones en las formas de comunicación en la ciudad. Los distintos mensajes de los actores sociales son muestras de una cultura y de una épo-

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ca. Por estas razones entendemos que la comunicación pública es una tarea preponderante para los gobiernos, los profesionales de incumbencia y la sociedad civil.

LA IMAGEN EN LA CIUDAD La imagen es una representación mental, solo puede ser leída en un contexto y desde un universo cultural. Es una compleja construcción abstracta, asociativa, cuyas dimensiones están vinculadas a la capacidad de interpretación del sujeto que la decodifica. Está inscripta en un código; es un enunciado que tiene una estructura, homóloga o no, de un conjunto directamente percibido con respecto a un espacio autónomo bidimensional, generalmente incluido en un campo visual que lo encuadra. Las imágenes necesitan de otras imágenes para ser leídas. Guy Gauthier afirma : Las imágenes están culturalmente codificadas, sometidas a la diacronía de los procesos históricos. En nuestro contexto occidental, la simulación del mundo –idea esencial de la mimesis- es obra de un sistema cerrado. (…) La sustancia del mensaje, en lo que se refiere a la imagen, sigue siendo la información que el receptor va a constituir mediante la identificación de la forma o la decodificación. La imagen, el rodeo de las representaciones diversificadas de lo real concreto, produce sentido, sentido que la perfección no puede cerrar; la imagen, aun-


comunicación... que sea representación o acto sémico, solo puede funcionar mediante un código establecido gracias a las relaciones sociales1.

A su vez, Isabel Veyrat expresa: “La victoria de la imagen es indiscutible”2. Muchos autores sostienen que la imagen no concientiza, mientras otros afirman todo lo contrario. Considerando que la significación es propia de la imagen y que produce una inmediata identificación, se la puede ubicar entre la percepción y el juicio de valor. No existe Guy Gauthier, Veinte lecciones sobre la imagen y el sentido, Madrid, Cátedra, p. 95. 1992. 2 Isabel Veyrat, Espacios públicos en imágenes. Editorial Gedisa. Año 1997. 1

conocimiento sin relación entre los objetos; en el caso de la imagen se puede establecer un parangón con esta idea. Se la aprecia desde el análisis semiótico, que incluye la percepción y el conocimiento histórico y contextual. Podemos decir que la imagen es conocimiento, y que, trascendiendo la percepción literal, hay un proceso de conceptualización que se produce en la recepción. Antes de la era digital, la imagen era mediación de la realidad. En la actualidad, esto se ha modificado: es casi un sinónimo de mediatización. Sea fija o animada, la imagen se distancia, pierde contacto directo con la realidad, por lo tanto

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disminuye el valor que le confería la experiencia. No se presenta en forma directa. Se produce una inversión de la mediación hacia la mediatización. La imagen no existe por sí misma o sola, sino que se la entiende en su relación con otras imágenes. Tiene un antes y un después; siempre es relativa; toma elementos externos a sí misma y también de lo icónico. Con relación a su dualidad, se pueden diferenciar las imágenes reales (o naturales) de las virtuales; no es lo mismo una mujer que una muñeca o una animación realista o un estereotipo. En la lectura de las imágenes existe el reconocimiento de la acción crítica del receptor. El sujeto y el colectivo le dan sentido con sus valores, opiniones, recuerdos, experiencias, asociaciones. Estos filtros permiten tomar distancia, codificar y decodificar la información. Desde esta recepción, el sujeto hace su elección y confiere significados. El imaginario del receptor opera en la interpretación de la imagen y en su reconstrucción. Es un proceso de interacción complejo y conceptual, nunca unilateral o unidireccional. Esto reduce la posibilidad de manipulación porque hay una libertad interpretativa diversa que es distinta en cada individuo. Los códigos, los referentes, las experiencias, el marco cultural, el imaginario de cada receptor hacen que las interpretaciones sean múltiples, que una imagen no dé lugar una única lectura. El receptor cuenta con su bagaje cultural para comprender e internalizar la imagen, para aceptarla o rechazarla y, en una situación óptima, para seleccionarla y ser critico frente a ella. La paradoja de la imagen es que evoca, apela a los recuerdos, a las experiencias placenteras o traumáticas, a los miedos, a los valores, a las

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identificaciones que establecen relaciones con el mundo interno y externo, que tienen una literalidad y diversos códigos, pero que remiten a lo dicho y a lo oculto, a la representación y a la ausencia. Individual o colectiva, es una mirada del mundo inmediato y, también, del simbólico. Las imágenes recogidas en la selección fotográfica de este capítulo plantean una lectura integral del texto urbano e incorporan aquellas intervenciones producidas como expresión espontánea, eventual, que forman parte del imaginario colectivo.

LA PLATA, UN CASO DE CONTAMINACIÓN VISUAL Desde 1992, la cátedra de Comunicación visual “B” desarrolló junto con el equipo de docentesinvestigadores distintos trabajos sobre la ciudad y la comunicación, tales como: “Comunicación visual urbana en la ciudad de La Plata”; “Estado del Patrimonio”; “Calidad de vida urbana”; “La cultura y las fiestas”; “Contaminación Visual”, e “Imagen urbana”. En el año 1996, produjo un Informe del estado de la comunicación visual solicitado por la Municipalidad de La Plata y el Concejo Deliberante. A partir de este trabajo se elaboró la Normativa de Comunicación Pública para comenzar a ordenar la escala y la pertinencia de los mensajes. Dicha norma permitió a la Municipalidad mejorar la información en la vía pública. La problemática continúa vigente y se va modificando con los cambios científico-tecnológicos, la aplicación de distintas políticas y la participación de la ciudadanía. En la actualidad, como producto de los años de indagación teórica en diferentes planos sobre el tema y de la aplicación didáctica a los programas de la


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asignatura de Comunicación visual se elaboraron los materiales de “Imagen urbana”, que reunimos en este libro. Desde 1994, a partir del conocimiento del tema con relación a la ciudad de La Plata, se tuvo en claro que la imagen visual urbana como fenómeno particular resultaba, en la mayoría de los casos, caótica e ilegible. Esto fue producto del descuido normativo y de la variedad de los emisores que se manifestaban en el espacio público. La especulación comercial competía en tamaños y colores, jerarquizaba los mensajes privados por encima de lo público y ocupaba sin limitaciones el espacio común. El tratamiento de los mensajes de información

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visual pública era el resultado de intervenciones parciales e improvisadas. No existía planificación ni previsión y tampoco ninguna propuesta de articulación para contribuir a resolver los problemas de uso y prevención. Es oportuno recordar que el sistema de mercado, el neoliberalismo económico y la posmodernidad priorizaron el interés privado sobre el derecho público y la participación democrática. Las calles, el radio céntrico, los accesos a la ciudad y los espacios verdes son el territorio donde se pone de manifiesto la voracidad competitiva. El emisor comercial privado goza de gran impunidad, sin ninguna otra consideración que lograr la mayor relevancia de su publicidad .El problema


Los elementos que configuran la calidad de vida y la comunicación visual de las ciudades no han sido atendidos en la medida de sus necesidades actuales. Específicamente en los países sudamericanos, la situación constituye un problema complejo, con mucho tiempo de desinterés y de resoluciones fragmentarias. En los últimos años se ha comenzado a considerar con mayor interés el tema de la ciudad desde las disciplinas vinculadas a las ciencias sociales. A las grandes transformaciones económicas, políticas y tecnológicas se agregan los problemas de información sobredimensionada en la vida urbana. La contaminación visual en La Plata llegó a alcanzar niveles muy altos. En una parte del mencionado informe a la Municipalidad de La Plata, señalábamos: En base al estudio desarrollado, podemos decir que el estado actual de la comunicación visual en la ciudad, es muy deficiente en los aspectos que hacen a la información pública y privada, como en los elementos que constituyen la identificación de la población con su lugar. Observamos como resultado la incidencia de esta situación en lo referente a la calidad de vida de la gente. Es

evidente que no existe una voluntad planificadora desde los lugares de decisión, que tenga en cuenta la necesidad de ordenar los distintos niveles del fenómeno comunicacional urbano. Los mensajes privados, institucionales y comerciales constituyen un impacto dominante de la comunicación urbana. En este sentido identificamos que la cantidad, el tamaño, la acumulación, no se normatizan todavía en La Plata, pese a existir una reglamentación que lo regula. El comercio ocupa su espacio propio e invade el espacio público. No se trata solamente de un empaste visual que llega a lo ilegible, la saturación de la información provoca la desinformación, que es más grave aún, provoca la destrucción y desvalorización del patrimonio arquitectónico y de la imagen urbana, en este caso está en juego la circulación normal de la ciudad. Se observa en el relevamiento que en algunas arterias comerciales la mirada queda desconcertada, es imposible orientarse, las fachadas desaparecen detrás del gigantismo de los carteles, debemos destacar también que la señalización vial queda desjerarquizada y en muchos casos obstruida por los anuncios comerciales. Es imprescindible contemplar este aspecto en la futura ordenanza para que comience a ponerse en escala la cartelería comercial. No se detecta un correlato de adecuación de una información pública en jerarquía y escala, en relación con la dimensión de la publicidad privada. La indiferencia en la planificación y cuidado de los mensajes públicos y el caos que produce la resistencia de los sectores privados, pone a la ciudad en una situación cuyas consecuencias son en muchos casos irreversibles. A pesar de la urgencia de estos problemas y la cantidad de discursos y argumentos que los señalan como prioritarios no han sido solu-

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es vender y ofrecer productos, imponer una marca, más que respetar normas de convivencia. En 1996, el Informe producido por la Cátedra “B” y expuesto ante el Concejo Deliberante detallando las condiciones de la información pública en el casco urbano, incidió en la Normativa y dio como resultado la puesta en escala y valor de la cartelería comercial, aunque no reformuló la señalética pública en La Plata, que continúa siendo presa de intervenciones parciales que no resuelven los circuitos urbanos ni la orientación funcional de las señales públicas.

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cionados y en la mayoría de los casos la solución es por lo menos muy lenta. En los distintos modos de convivencia las dificultades se plantean como un conjunto complejo, la organización y selección de las soluciones, debe buscarse tratando de construir el mejor equilibrio posible para mejorar la calidad de vida de la población. La comunicación visual es un fenómeno que de no tener soluciones mínimas es fuente de permanentes desequilibrios en el funcionamiento urbano3.

Estas consideraciones de la comunicación visual en el marco de la ciudad aparentaban ser males menores frente a la carencia de servicios básicos, el crecimiento del parque automotor, la organización del transporte, la contaminación ambiental, el descontrol de las construcciones en altura, la superpoblación, la marginalidad social, etcétera. Pero si consideramos los altos índices de accidentes, vinculados a los problemas de señalización y educación vial, podemos apreciar la dimensión del tema. Una mirada sobre la distribución cuantitativa y cualitativa de la comunicación en la ciudad presenta zonas donde la comunicación está sobredimensionada, es un elemento perturbador que satura el espacio. En otros se produce la desinformación como producto de la insuficiencia de un sistema comunicacional apropiado, siendo descuidado e ineficiente y en la periferia es casi inexistente, allí la marginalidad y la pobreza que han aumentado, significan todas las carencias4. Informe sobre contaminación visual en La Plata. Consejo Deliberante Municipalidad de La Plata. Rollié - Branda, p. 2. 1996. 4 Ibídem, Informe sobre contaminación visual en La Plata. Consejo Deliberante Municipalidad de La Plata. Rollié - Branda, p. 4. 1996. 3

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Entendemos que no se resuelven problemas sociales de magnitud como la pobreza, la desocupación, el trabajo precario, que son el fondo de esta cuestión. La contaminación del agua, la del aire, la visual y auditiva, en fin, la contaminación ambiental, tiene responsabilidades compartidas. La falta de planificación ocasiona consecuencias ambientales que crecen y se acumulan. La participación de la ciudadanía para defender las demandas que hacen a la calidad de vida es garantía sustantiva en la toma de las decisiones. Es necesario confluir desde las distintas disciplinas para tender a resolver los problemas estructurales, la precaria situación que actualmente sufren las interrelaciones y producir un debate en el campo de la política, la comunicación social, el diseño, la arquitectura, para abordar el tema en forma más integral, para no someter a la invisibilidad las voces de los distintos actores sociales, para interpretar los discursos hegemónicos. De esta manera, las propuestas urbanas y ambientales podrían comenzar a consolidar una conceptualización interdisciplinaria, participativa, que aporte a la resolución de la complejidad de la ciudad desigual que hoy tenemos y contribuya al mejoramiento de la calidad de vida de la población. Se puede mencionar que, si bien en la actualidad se está aplicando la normativa, el problema de la contaminación visual y las deficiencias de la información pública no están aún resueltos en la ciudad. En la selección fotográfica de este capítulo presentamos algunos ejemplos de contaminación visual de los años 90 y otros registrados en la actualidad en La Plata.


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información pública · las señales

Las teorías racionalistas y las urgencias concretas legitimaron un imaginario que sobredimensionó una visión conductista de la comunicación, en la que la señal fue su protagonista principal. Otros aspectos de la comunicación fueron minimizados en este marco proyectual. Lo simbólico se consideró perteneciente a otra época, a otro momento de la historia. El estilo fue definitivamente desestimado. El avance tecnológico y, consecuentemente, los cambios que se produjeron en la vida cotidiana privilegiaron la inmediatez, las reacciones automáticas necesarias para sobrevivir en el vértigo de la ciudad. Adrián Frutiger ubica la importancia de las señales destacando su hegemonía como algo incuestionable que pertenece a la esencia misma de nuestra época: Con la segunda revolución industrial, con el desarrollo de la tecnología, el concepto de signo ha sido transformado en sus mismos fundamentos. Si el mundo de la Fe se caracterizaba en el símbolo, y el de la Razón Ilustrada lo fue por el signo, nuestro mundo de la comunicación omnímoda y de la transmisión inmediata aparece regulado y estructurado por la señal1.

La exaltación de la sociedad tecnológica y sus consecuencias en la vida urbana, sin ninguna alternativa crítica, permite concluir que nuestro “mundo de la comunicación” está “regulado y estructurado” Adrián Frutiger, Signos, símbolos, marcas y señales, Barcelona, Gustavo Gili, p. 96. 1989. 1

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por los sistemas de señales que ordenan, prohíben y orientan las conductas humanas en las calles, los edificios, las fábricas, etcétera. Es una verdad irrefutable que las señales y los sistemas de señales no existían en épocas anteriores con la importancia regulatoria que hoy tienen. La capacidad emocional y seductora de los símbolos o la racionalidad de los signos forman parte sustantiva de la estructura de la comunicación social contemporánea. Una propuesta con mayor perspectiva, que apunte a una visión integral del problema, tiene necesariamente que reconocer la complejidad e interrelación de las diferentes modalidades de comunicación y tener en cuenta la estructura social de producción, circulación y consumo de los mensajes. En este contexto, los objetos o mensajes específicos de la comunicación visual adquieren una significación que desborda la visión unilateral del diseño como un sistema autosuficiente. Hoy, más que nunca es necesario comprender el fenómeno desde una visión integradora que, por un lado, sustente un marco teórico que incluya la diversidad de la comunicación y, por otro, que contemple la formación de equipos interdisciplinarios que puedan abarcar la complejidad del problema. En su teoría del campo semántico, Henri Lefebvre desarrolla las especificidades de la señal, el signo y el símbolo. En este caso transcribimos un párrafo acerca de la señal: La luz doble (roja, verde) es experimentalmente para cada uno de nosotros el prototipo de


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La señal no puede dirigirse más que a un único órgano sensorial. Es visual o auditiva. La ambigüedad de la señal no se tolera. No conserva ninguna relación con lo que significa imperativamente. Su arbitrariedad es completa. Un timbre obtiene los mismos resultados que una señal óptica, si comienza y termina de manera diferenciada. En teoría, una corriente de aire perfumado podría tener la misma eficacia. Las señales, externas por completo a la conciencia, dejan fuera y pasivo al sujeto actuante, que se vuelve su objeto inerte. Sin embargo, la señal no sigue siendo exterior al objeto-sujeto humano sobre el cual ejerce su acción. Produce un efecto muy definido: el condicionamiento. Sin perder el tiempo en reflexionar, se frena ante la luz roja y se avanza con la luz verde. Se adquiere un reflejo condicionado por las repeticiones de la señal. Y está bien así. ¿Cómo conducir un automóvil de otra manera que no sea con un encadenamiento de reflejos en el que están incorporadas las señales de circulación? Estas señales se han aprendido. Constituyen un código. Una vez aprendidas, las señales pasan, por así decir, a las Henri Lefevre, Lenguaje y sociedad, Buenos Aires, Proteo, p. 56. 1967.

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manos, al cuerpo y a los pies, debido a una práctica bien determinada con relación a técnicas condicionantes e incorporadas. Simples y evidentes –absolutamente claras y distintas–, las señales deben poseer la estabilidad perfecta. Un cambio de señales desconcierta; perturba profundamente a una serie de actos sociales constituidos y estables, por ejemplo la circulación callejera o ferroviaria. Constante y repetitiva por esencia, siempre en el mismo lugar, provoca una reacción que se torna automática. Funciona según una frecuencia regulada, sin que intervenga voluntad consciente alguna, al menos cuando su funcionamiento es impecable. Debe considerarse que la señal no informa, sino que prohíbe o autoriza, incluye o excluye, nunca se sabe por qué y, por otra parte, no se tiene necesidad de saber por qué. La señal perfecta es impersonal, se repite indefinidamente, incluso cuando no hay nadie frente a ella. Define una redundancia, no una información. Si se la concibe y utiliza bien, no aporta ninguna sorpresa: siempre está en el mismo lugar, reiterando sin comienzo y sin fin la orden imperiosa o la prohibición.

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la señal. Binaria y disyuntiva, obedece a leyes estrictamente lógicas, el “todo o nada”, el “bien o mal”. No soporta intermediario, ni transición, ni evolución. Abre o cierra un camino. Indica una bifurcación o un cruce. Designa una opción y la suprime. Un tercer término (la luz amarilla en la circulación de las calles) puede intervenir para suavizar la dureza imperativa de la señal. Comparándola, este tercer término disminuye su eficacia; es un tema de discusiones perpetuas2.

En la señal, la significación coincide con la cosa, es decir, el signo. Luz verde, luz roja, la orden o la prohibición están totalmente dadas por la cosa. No se necesita distinguir la significación que está unida a una cosa tomada arbitrariamente como signo, coincide con la cosa sin significación. La racionalidad perfecta y el absurdo perfecto se encuentran. Si la señal significa alguna cosa distinta para el usuario, es que, en lugar de obedecer, la interroga, la desafía y, mas allá de lo que está enteramente presente o ausente, se pregunta acerca de qué quiso indicar alguien inaccesible,

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que precisamente no está en ese lugar y del cual no sabemos nada. «Ellos pusieron una luz en este cruce». La señal indica algo que se debe obedecer. Aislada en su funcionamiento a la manera de una pura cosa, la señal no está, sin embargo, sola. Siempre forma parte de un sistema y de un sistema definido (codificado). Así, el código caminero, el sistema de señales ferroviarias, u otros sistemas más curiosos, el de los guardabosques, el de los scouts, etc. Un sistema bien combinado puede pretender alcanzar una gran generalidad, e incluso la “mundialidad” (señales camineras, código Morse, por ejemplo). En un sistema, dada la multiplicidad de situaciones prácticas, la pureza objetiva de la señal (brutalmente binaria y disyuntiva) se altera. Junto a las señales propiamente dichas, se ven aparecer otros elementos (las palabras: “peligro”, “parking”; signos o símbolos: la

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Henri Lefevre, op. cit., p. 62. 1967.

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calavera, etc.) lo que, oscurece la definición del signo y del sistema. Estos elementos se cargan de cierta información (mínima, enteramente cognoscible por adelantado, que no deja lugar a ninguna incertidumbre ni a ninguna interpretación discutible, sin lo cual el sistema es defectuoso). Tal sistema debe, pues, ser cerrado, estar saturado, ser coherente, riguroso. Puede haber conflicto en él entre las exigencias de la práctica y las del rigor, lo que no debe ocultar a nuestros ojos la naturaleza (perfectamente abstracta y antinatural) de la señal y del sistema de señales3.

Se incluyen en este apartado imágenes de señales de distintos momentos de la ciudad y algunas que están vigentes en la actualidad. También se registraron señales eventuales y espontáneas que se encuentran en el espacio público en La Plata.


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la producción simbólica arte, escultura y murales

Recorrer la ciudad, observar sus imágenes, leer sus textos permiten vivenciar y categorizar la multiplicidad de sentidos que éstos expresan. Calles donde el privilegio mercantilista minimiza otras lecturas. Calles donde la magnificencia de los edificios muestra los privilegios sociales. Calles de casas simples y de movimientos lentos. Calles de barrio donde la vivienda y el comercio conviven. Avenidas con ramblas arboladas que permiten la distensión y la mirada pausada. Avenidas despojadas de ramblas y de forestación, donde automovilistas y peatones se sienten compelidos a dejar el lugar lo más rápido posible. Sitios en los que la seguridad se ha vuelto un fantasma que hace que la gente se desplace a grandes velocidades. Allí se leen diariamente las rutinas cotidianas: la plaza, el encuentro, la charla, los niños jugando en la vereda. Encontramos también las esculturas, los murales, las intervenciones urbanas de distinto tipo, que conforman un patrimonio artístico cultural de gran valor simbólico. La construcción simbólica es social: se desarrolla compartiendo valores e imaginarios sobre determinados paradigmas y signos de un grupo que coincide en conferir sentido a un objeto, a una imagen, a una situación, a una idea o a un lugar, y cobran así relevancia. La diversidad de los símbolos es inagotable. El símbolo incluye o excluye a los miembros de un grupo. Revela o disimula la pertenencia a un grupo, las razones de esta pertenencia y las razones mismas del grupo. Ordena

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o prohíbe. Entra en una forma, pero esta forma se desarrolla alrededor del símbolo, concretamente rito, ceremonial. El símbolo inicia e inhibe. Estos son actos complejos que comprometen dramáticamente y que, en general, implican una concepción del mundo y de la vida. El símbolo difiere del signo, y más aún de la señal, ya que esta última se presenta como inagotable, porque, efectivamente lo es. La señal se agota en su función, cumple un cometido específico sin dar lugar a otras interpretaciones. El signo –la palabra– no vale más que por su lugar en la serie de los signos y en su reciprocidad de acción. En cambio el símbolo –aun cuando no sea religioso y sagrado– es un hecho y tiene un valor ilimitado. Se impone; se presenta; es presencia y presente, rico en sentido y desbordado en su re-presentación. Expresa lo que significa, y cobra otras dimensiones según la cultura y el hombre que lo interpreta. Para un cristiano, el signo de la cruz, la evocación de la cruz importa más que el gesto formal; el creyente traza sobre su propio cuerpo el instrumento del suplicio redentor; se santifica identificándose por la intención con Cristo crucificado. Se significa en su creencia y hacia fuera. El gesto es prueba y manifestación de pertenencia. El creyente realiza un acto de fe y de participación. Se une a la Palabra absoluta, al Verbo encarnado y muerto por ÉL. Examinado desde afuera, el gesto revela una multiplicidad de significaciones, pero desde dentro es inagotable.


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El contenido simbólico tiene, pues, más realidad y valor que el signo como tal. Un símbolo es mucho más que un signo en sentido preciso, porque evoca y remite a un universo amplio y diverso. Cuando el signo como tal se basta, su lectura es completa y clara. Sociólogos y etnógrafos observaron en los hechos las propiedades opuestas y complementarias (disyunción e inclusión en la práctica social) de los símbolos. En cuanto a su carácter inagotable, es diferente de lo que dicen el discurso y la representación, porque tiene la cualidad de alcanzar otros sentidos y significados. Los símbolos se elaboran, distinguiendo y decantando, incluyendo y excluyendo. Lukacs en su Estética, hace referencia

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al análisis de Hegel respecto de la diferencia entre el símbolo, la alegoría, la comparación, la metáfora y la analogía, cuando expresa: Si digo de alguien: “Es un zorro astuto”, le atribuyo cualidades que posee (en mi opinión) el zorro. Seguramente, sé que un ser humano no es un zorro y sé también que no hay en ninguna parte una idea platónica de la astucia, en la cual participarían los zorros entre los animales y ciertos individuos entre los hombres. Sin embargo, yo permanezco más acá de estas representaciones claras, demasiado claras, cuya clarificación devela la incoherencia lógica. En un nivel afectivo, próximo, a pesar de lo que me separa de ello, a lo infantil (cuentos y


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fábulas) y a lo arcaico (mitos), y también a lo imaginario (historias extraordinarias), digo que este hombre tiene algo en común con el zorro, realmente al punto que me comporto con él como ante un animal astuto y carnicero, peligroso para mis bienes y para mí, y ante el cual aconsejo mucho a otros (a aquellos a quienes hablo) que se comporten como yo.(…) La imagen no tiene ya la plena determinación propia de la intuición es arbitraria o casual, aislada en general del lugar externo, del tiempo y de la conexión inmediata en que se encontraba la intuición1.

El símbolo atribuye una comunidad de naturaleza afectiva, real, práctica, a dos seres diferentes en apariencia y en realidad, pero que declara menos diferentes en apariencia que en la realidad. Identifica parcialmente estos dos seres. Indica una participación del uno en el otro. Evoca al uno a propósito del otro y viceversa. Al contrario, la comparación los deja exteriores y no los une más que por la relación expresada en “como”, y “tal como”. En cuanto a la analogía, proseguida a título de razonamiento, pone en evidencia las diferencias o bien se resuelve en un simbolismo que las orienta. Se puede detallar una muestra de estos símbolos, pero solo como ejemplo, porque toda delimitación siempre será parcial, y acota la idea. Algunos ejemplos típicos son el sol, los astros y los signos del zodíaco. También los símbolos vinculados a la naturaleza, el mar y la montaña o de los elementos (agua, fuego, tierra, aire) y los que pertenecen al ámbito de las identidades culturales, los emblemas nacionales o regionales, las esculturas, muFriedrich Hegel, Estética, Enzyklopadie. 452, citado por Georg Lukacs, Estética I, p. 28. 1982. 1

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rales, monumentos o lugares emblemáticos. Todo depende de la legitimidad que les confiere el grupo social que los valida. Cada uno, tomado aisladamente, tiene su eficacia y su prestigio. Provoca emociones directamente e incluso sensaciones. Interviene en el discurso como una exclamación: ¡La luna!... ¡El sol!... ¡La noche!..., arrastran su cortejo afectivo e imaginario de aquello que se conoce. Las relaciones de hechos, situaciones e imágenes, vinculan a los símbolos que no se aíslan. Podemos decir que constituyen sistemas. El término sistema no vale más que para las representaciones elaboradas, y por ello verbalizadas y formalizadas. Los símbolos se agrupan. Constituyen configuraciones o constelaciones: simbolismos trágicos, simbolismos cósmicos, simbolismos religiosos, entre otros. La elaboración sistemática puede yuxtaponerse a una configuración simbólica. Por ejemplo, la astrología (tal como la encontramos actualmente en la prensa diaria, y sobre todo en la prensa femenina) se vuelve un sistema elaborado de interpretación psicológica de la vida cotidiana; son temas bastante bien definidos; es un sistema superpuesto a antiguos simbolismos cósmicos, siempre eficaces en la afectividad. Sin embargo, si bien la emoción y la fantasía son fenómenos que contribuyen a formar símbolos, la construcción simbólica es resultado del conocimiento, de la elaboración de conceptos que facilitan imaginar, evocar situaciones pasadas o futuras, leer el presente desde una mirada particular. Norbert Elías desarrolla en su libro Teoría del símbolo la relación entre conocimiento y potencialidad simbólica del hombre. En uno de sus apartados señala:


la producción simbólica.... La relación entre mensajes interpersonales con una función de conocimiento, hablada, escrita o almacenada en la memoria, y el objeto de comunicación resulta ser la relación entre constelaciones de símbolos y aquello que simbólicamente representan2.

A partir del concepto de que la cultura es la producción simbólica y material de la sociedad, señalamos la importancia de interpretar los símbolos como una expresión social significativa y de distinguirlos en el complejo visual urbano para Norbert Elías, Teoría del símbolo, Barcelona, Península, p. 202. 1991.

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valorar sus mensajes, su relevancia, ya sea en su permanencia o su eventualidad. En este capítulo se presentan producciones simbólicas de distintas épocas y características, cuya variedad y valor patrimonial se encuentran dentro del análisis expuesto acerca del símbolo, el mismo que encontramos representado en creaciones artísticas y comunicacionales que forman parte de la cuidad. Algunas son legitimadas por la población con las cuales se identifican; otras son cerradas al reconocimiento de determinados grupos, pero constituyen la imagen urbana como fenómeno integral y multicultural que la ciudad expone.

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intervenciones espontáneas y eventuales grafitis, esténciles, pintadas, murales...

La historia de estas formas de expresión es muy antigua. En la América colonial, la tropa de Hernán Cortés pintó sus reclamos corporativos en los muros de la casona que el conquistador habitaba en México, según relato de Bernal Díaz del Castillo. En los procesos de la independencia latinoamericana se conocen, a través de crónicas de la época, proclamas escritas en las paredes de las ciudades, las cárceles y los baños públicos. La famosa sentencia de Sarmiento contra Rosas: “Bárbaros las ideas no se matan”, fue escrita en la pared cuando el sanjuanino partía hacia el exilio, como él mismo lo narra en el Facundo. Este recurso también será utilizado por los grupos políticos en distintas épocas y lugares del mundo. El mayo francés del 68 y sus repercusiones dejaron un registro más actual del papel político de la expresión eventual, gráfica o verbal, en el espacio público. En nuestro país, en los años 60 y 70 se conocieron proclamas fundamentalmente políticas realizadas con esta modalidad. Empleando grafito, pintura, herramientas punzantes o aerosoles, las huellas dejadas por los hombres con este tipo de recursos abarcan muchos temas. Han perdurado porque han sido motivo de atención y fueron estudiados, registrados y cada vez más siguen despertando interés. Claudia Kozak menciona en su libro Contra la pared Claudia Kozak, Contra la pared, 2004, p. 107. Ed. Libros del Rojas. Bs. As. 2004. 1

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la recopilación realizada por Robert Lehmann-Nitsche, antropólogo alemán que trabajó en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata desde 1897; vivió en esa ciudad durante 33 años en los que se ocupó de refranes, pintadas, grafitis e inscripciones en baños y publicó varios libros sobre el tema, entre ellos Textos eróticos del Río de La Plata. En otro párrafo Kosak afirma: (…) el rastro dejado por marchas, asambleas barriales, piquetes o cacerolazos del pasado reciente no implicará solamente ponerse al día con las circunstancias, sino más bien pensar qué sentidos eligió cada época para sus consignas y modos de intervenir políticamente la propia ciudad, con su carga de proyectos y también sus frustraciones1.

Tal como lo desarrollamos en el capítulo anterior, esta producción simbólica y material presente en la ciudad es parte de la imagen visual urbana que se va configurando en el ejercicio político cultural de los actores sociales. Este proceso tiene distintas características: puede ser antiinstitucional como suelen ser los grafitos, y se diferencia de las pintadas, que son más utilizadas por grupos políticos y otras organizaciones sociales. El esténcil se popularizó en los años 50 como propaganda de los partidos de izquierda y hoy es frecuentemente empleado por su capacidad de reproducción. Estos elementos comunicacionales tienen un papel exponencial en el espacio público y una injerencia en la identificación de los grupos o sec-


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tores urbanos que los utilizan. En La Plata, estas producciones se integran al conjunto visual público y son una manifestación social, política e ideológica. Las imágenes que incluimos en este capítulo son individuales y algunas grupales, toman como contenidos la política, la ecología, la música, el fútbol, la denuncia, como en el caso de la desaparición de Jorge J. López; y otras son reflexiones, comentarios o contestaciones individuales. Componen un texto urbano que tiene diversas representaciones y significantes. Interpretar los elementos visuales, gráficos, morfológicos que los conforman da cuenta de las características de esta producción en el escenario urbano. Son expresiones del saber, de la experiencia creativa, política y cultural de sus productores. Manifiestan ideas, apreciaciones, demandas, propuestas. Interpelan; son irónicos, humorísticos, trágicos, despectivos; en algunos casos son esencialmente estéticos. Una de sus particularidades es que, en general, no permanecen en el tiempo y en el espacio como rasgos reconocibles de un momento determinado. Son eventuales, indicios de un tiempo, huellas de una problemática específica. Pueden ser validados por los ciudadanos, como elementos identificativos, representativos del conjunto urbano, o ser ignorados, rechazados o ridiculizados, cuando no logran legitimarse según los significados que adquieren en el colectivo. La idea de la ilegitimidad de la sociedad civil en su actividad independiente o espontánea expone el reconocimiento de lo estatal y lo normado como validado para considerar legítimo o no a este tipo de expresiones. Como ya menciona-

Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la nueva España, Barcelona, Plaza & Janés. 1988. 2

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mos, plantea que ningún relato de justificación del organismo social funciona fuera de los cánones establecidos. “No se encuentra un lugar donde se produzca el discurso que genere la legitimidad sobre sí mismo”2. De esta manera se plantea el problema de que la legitimidad sería otorgada desde la hegemonía y no como una instancia discursiva que sustenta legitimidad cuando es aceptada por un grupo, un sector o una corriente. Esta idea excluyente, poco pluralista, no reconoce la participación como parte de la diversidad. Es necesario para la construcción democrática reconocer el disenso, la crítica y la libertad de expresión. Analizar la producción mencionada, que permanece o no en la actualidad y convive en el espacio público, explica las propuestas de los sectores que las realizaron y facilita releer sus propuestas o sus huellas. Estas expresiones se encuentran representando ideas con diversos sentidos, usos y características y forman parte de la comunicación visual de la ciudad. Inciden en la imagen urbana, y conforman el texto en el que se proyectan e intervienen como conjunto comunicacional. La lectura que pueda identificarlos y registrarlos permite construir y orientar un discurso académico sobre la memoria, la significación y el sentido de la producción visual. Desde el campo de la comunicación visual, estas características se pueden leer en la imagen urbana y son testimonio de las formas en que interactúan los pobladores. En las megaciudades los mensajes visuales llegan a producir impactos de gran magnitud en los habitantes por la información múltiple, la pregnancia, la jerarquía de los mensajes y también por sus contenidos. Los ciudadanos residentes o los visitantes pueden observar un


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ciudad reúne las voces de su historia, de la comunidad y del poder estatal. Las proporciones entre la cantidad de población y la información que circula no son siempre armónicas. En la ciudad, las voces anónimas generan aleaciones, diálogo, adhesiones y resistencias. Quienes realizan espontáneamente una protesta con una pintada en un muro, porque no encontraron otro lugar para expresar lo que piensan, están reclamando o denunciando una determinada situación. Las marcas de las paredes, las intervenciones urbanas, están diciendo algo; están manifestando una opinión.

Una casa, un complejo habitacional público o privado, un castillo o un palacio ubicado en el medio del campo pueden ser considerados como una obra arquitectónica, con un entorno agradable a la vista. Pero si lo pensamos solo, perdido en la inmensidad, la sensación es diferente a encontrarlo rodeado de edificios y parques, formando parte de un conjunto donde adquiere entidad cultural. La

La diversidad de mensajes visuales producidos con colores, formas, tamaños, movimientos, espacios, ritmos y estilos tiene significación propia, como unidad, como diversidad y como conjunto. Una imagen se lee en su relación con otras imágenes y desde referentes culturales, es decir, como si se tratara de un arte de la relación, expresión que sintetiza esta idea. Así como existe una estética

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panorama de repertorios visuales que tienen sentido y significación, que hablan de quiénes son los actores sociales que habitan la ciudad. Conjuntos de edificios, paisaje, lugares recreativos, espacios verdes, señalización, calles y cartelería generan una situación de placer, de rechazo o saturación proporcionada por la variedad de las voces, por el ritmo cotidiano y los cambiantes incentivos visuales. Es un conjunto a interpretar en el que se participa de lo público. Los mensajes se emiten y circulan en el espacio urbano como discurso de la sociedad que los produce.

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arquitectónica, gráfica o ambiental, esta conjunción que articula la imagen visual de las ciudades está signada por los diálogos e interrelaciones de los signos, las señales, los símbolos, los estilos y la estética, que le dan cierto perfil a un conjunto visual articulado y a la vez diverso. Es un hipertexto que se construye, se comparte y se resignifica constantemente. Imagina una ciudad en la que el graffiti no es ilegal, una ciudad en la que todo el mundo puede Grafiti atribuido a Banksy, seudónimo del artista urbano londinense. En Revista Crann, Nº 34, p. 43. 2010. 3

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pintar donde quiera. Donde cada calle está inundada con millones de colores y pequeñas frases. Donde esperar el autobús nunca sea aburrido. Una ciudad viva que pertenece a todos, no solo al Estado y a los dueños de los grandes negocios. Imagina una ciudad así y no te acerques demasiado a la pared, está recién pintada3.

La selección de imágenes de este capítulo recupera intervenciones urbanas sobre distintos temas de interés de un amplio espectro: gráficas, pinturas, murales, esténsiles, inscripciones, producidas por realizadores cuyas voces son registros vivos en la ciudad.


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la calle, la gente y el mercado informal ferias, mercados, vendedores ambulantes...

Las transformaciones producidas a partir de la aplicación del modelo neoliberal en los años 90 generaron necesidades y demandas sociales que desembocaron en la crisis del 2001. La lucha callejera cuestionó el modelo imperante, y abrió otra etapa en el país. Estos levantamientos masivos provocaron cambios políticos sustantivos que reformularon el rumbo de los acontecimientos sociales. Se incluyó en la agenda pública la pobreza, la desocupación, la deuda externa y la interna. Uno de los fenómenos observados en La Plata, consecuencia de esta crisis, fue el crecimiento de la venta ambulante, los mercados y las ferias, como formas de desarrollo de una ocupación informal que la sociedad adoptó como salida laboral. Esta modalidad de empleo popular como cultura de intercambio es común en otros países de América desde los tiempos en que habitaban solo los pueblos originarios. Sin encontrar otras soluciones, un sector de la población encausó sus actividades en esta alternativa de mercado informal. Esta práctica fue motivo de resistencia, conflictos y prohibiciones, pero poco a poco se fue instalando. La fractura que registran los dramas de la ciudad, la pobreza y la abundancia, se transforman con la participación social. Estas voces conforman un discurso de identidades múltiples que se encuentran en el reclamo y que convergen para apropiarse de los derechos primarios con marchas y contramarchas. Para leer el texto de la ciudad con la magnitud y complejidad que la caracterizan hoy, hay que arti-

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cular los elementos que la componen. Esta forma de organización para el comercio lo confirma. Estas interrelaciones cristalizan en la idea de conjunto y de construcción de los discursos. Son relatos que podemos leer y traducir en los innumerables mensajes que nos hablan desde ese territorio que son las calles, los mercados, las ferias, las plazas, donde está la gente con sus reclamos y sus soluciones. Si realizamos una observación de un lugar determinado podemos establecer secuencias, cierta versión serial de los elementos. No en el sentido de orden o norma, sino más bien en el discurso, en lo que dicen los actores sociales, según los signos que emplean y los sentidos que construyen en lo fijo y lo eventual, en lo nuevo y lo viejo. Para decodificarlos es necesario reconocerlos y caracterizarlos, siempre en el contexto de la ciudad real, en un momento dado y en sus actividades e interrelaciones. Desde el campo visual podemos establecer los lugares, los espacios abiertos o cerrados, las identidades y las características que significan en los elementos que comunican. El color, escala, estilo, carácter, perfil, unicidad, diversidad, especificidad, retórica y géneros se presentan en distintas formas, como mensajes o información. Están diciendo quiénes son y qué hacen, se visibilizan en la acción concreta, que a la vez propone un futuro. Las fisonomías de los lugares de encuentro y actividades comerciales y sociales, las señales, los carteles comerciales y las representaciones componen una gran variedad


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la calle, la gente... de signos cuyos sentidos adquieren características propias en sus vinculaciones y en la diversidad del texto urbano. Su lectura es un hecho cultural y se lee desde la historia y la experiencia de los emisores y los destinatarios. Están allí las distintas culturas y los modos de intercambio, la circulación y el consumo, la realidad multicultural de las migraciones y la segmentación social en todas sus facetas. Alicia Entel señala en su libro La ciudad bajo sospecha: (…) las ciudades son cristalizaciones de procesos políticos, históricos y culturales donde la gente y 1

Alicia Entel, La ciudad bajo sospecha, Ed.Paidós. p. 20-21. 1996.

su habitat son producidos y se producen mutuamente. Dicho en otros términos, la ciudad es el hormigueo humano con historias grupales, heterogeneidades, identidades y cotidianeidad presente y también por supuesto, es ciudad lo construido, lo objetivado muy visible en monumentos, documentos y, tal vez más opaco en cuanto a visibilidad, lo constituido por los usos sociales, las normas, las instituciones1.

La participación ciudadana es un reaseguro para ejercer las demandas que hacen a la calidad de vida y genera los mecanismos de cooperación social necesarios para comenzar a solucionar los problemas urbanos.

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la ciudad y sus discursos La retórica es un árbol destinado a producir discursos. R. Barthes1

Un discurso es un relato sobre un tema; se produce para el intercambio y como un acontecimiento cultural. Cuando hablamos de los discursos que se encuentran en la ciudad, nos estamos refiriendo a las múltiples voces que a través de representaciones visuales expresan ideas, sentimientos, opiniones, criticas. Sostienen una argumentación y enuncian desde una mirada, distintos temas de interés común. Los encontramos en el espacio público en formatos y estilos variados y creativos. La imagen es una de esas modalidades, que supone diferentes grados de abstracción, referencias estilísticas, géneros y retóricas. La imagen como tal no escapa a las consideraciones de codificación, como un conjunto particular de convenciones en el marco de la comunicación. La ciudad alberga una conjunción de imágenes que tienen sus propios discursos y que se interrelacionan generando nuevos sentidos. El fenómeno urbano en La Plata muestra una situación compleja de gran valor expresivo, como lo exponemos en la imagen recuperada en fotografías que fueron tomadas en los espacios públicos. Estas son imágenes con relatos de distintos elementos culturales, que cons-

Roland Barthes, “La semiología”, en Revista de comunicación, p. 84. Ed. Paidós Comunicación. 1990. 2 Vilches Lorenzo, La lectura de la imagen, p.105. Ed. Paidós. 1997. 1

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truyen los discursos urbanos, y que estamos analizando desde la comunicación visual. Con relación a este tema, Lorenzo Vilches sostiene: La noción de texto excluye una pura multiplicación de elementos separados o el resultado de una suma de fenómenos independientes (…) La coherencia textual de la imagen es una propiedad semántica perceptiva del texto y permite la interpretación de una expresión respecto a un contenido, de una secuencia de imágenes en relación con su significado2.

Registrar la diversidad de los acontecimientos visuales requiere de un seguimiento, ya que son dinámicos y cambiantes. Pero desde el interés disciplinario se puede realizar una lectura del texto que se encuentra en la calle, como expresión ciudadana. Es un entramado de múltiples discursos que está presente en la imagen urbana. La comunicación estable, informativa y orientadora, la creatividad en la protesta, la organización social, la fiesta y la ironía componen una diversidad de sentidos que confieren vitalidad al texto urbano. Muchos de estos mensajes son estables, otros son eventuales o son retirados, borrados o demolidos, pero permanecen en la memoria colectiva. Se registran en el espacio urbano, ya sean fijos o temporales. Algunos perduran y otros resisten, casi arbitrariamente, con el paso del tiempo. Se han perdido valores que ya no se pueden recuperar, pero simultáneamente


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La imagen visual de las ciudades puede leerse en los diálogos e interrelaciones de los signos, las señales, los símbolos. Con distintos estilos y representaciones, con manifestaciones propias, se compone el perfil de un conjunto visual diverso pero a la vez integral y articulado. Es un hipertexto donde se construye y resignifica el sentido. Puede leerse desde distintas miradas para interpretarlo, pero estos elementos son parte de la ciudad y de sus habitantes.

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se generan otros nuevos. Los discursos construidos son a veces vigentes con relación a la agenda o a la temática de cada coyuntura, y otras veces son superados por las noticias o los acontecimientos políticos de cada día. Lo cierto es que la relevancia está dada por las formas de participación espontánea, intencional, inmediata o directa, que es donde se legitima la sociedad civil. El relato de los grupos, los rasgos de sus identidades, no presentan un discurso único, más bien son fragmentos de un mosaico que opina, cuestiona, reflexiona o, sencillamente, busca un lugar para decir y para certificar su existencia. En distintas formas de representación visual, los actores sociales se pronuncian y emiten opinión. Las ciudades expresan la vida de sus habitantes desde la diversidad de sus discursos. Está el discurso oficial y el espontáneo, el construido y el natural; el que expresa la idea de la fundación y las marcas de los momentos políticos posteriores. Los rasgos culturales que diferencian a la ciudad de otros sitios y la multiplicidad de identidades que la fueron conformando.

Un discurso es un conjunto de recursos expresivos ordenados de determinada manera, que conforman un relato que los destinatarios reciben como mensaje. Es una narración que a través de un lenguaje expresa una idea, una información, una opinión, que es idónea para comunicar. Los discursos construyen sentido desde una mirada acerca de un tema. Empleando los recursos del lenguaje visual de una manera determinada, con códigos comunes a sus interlocutores. Las distintas voces dialogan en la calle y muchas veces reciben respuestas, replicas o reafirmaciones. El sentido de

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la ciudad se construye en aquello que sucede, en lo que se dice, en el acervo colectivo y, a la vez, en aquello que se oculta o no está a la vista de todos. Estas intervenciones o mensajes identifican a grupos e individuos de un sitio, de tal forma que se va conformando lo propio en relación con los otros, en la producción de discursos simultáneos e inconexos. La imagen visual es esa dimensión amplia de la gráfica en todas sus variedades; es una manera de leer lo urbano, aunque no es la única. En el acontecer de la convivencia, en los conflictos y en las manifestaciones culturales encontramos otras formas de intervención urbana que tiene sus propios códigos. Así se presentan el arte, la política y las circunstancias culturales y sociales que interactúan, dialogan, incluyen o excluyen. Dice García Canclini que el ocuparse de materiales tan heterogéneos sirve a la antropología para contrastar los discursos, los hechos sociales que son los contenidos de esos discursos y la expresión de los sujetos que los enuncian. La estrategia de los debates epistemológicos debe ubicarse en la intersección entre los hechos y los discursos. Los discursos son documentos del imaginario colectivo que registran a quienes viven en la ciudad, con sus actividades y transformaciones. Estas “voces” conforman discursos de identidades múltiples4. 3

El discurso anuncia la acción, es acto y acontecimiento; es una preparación que obliga a actuar y

Néstor, Garcia Canclini. Culturas Hibridas. Ed. Grijalbo 1996. p. 281. México. 5 Osvaldo Dallera, Seis semiólogos en busca del lector. p. 121. Ed. Editorial Ciccus -La Crujía. Buenos Aires., 1999. 3-4

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a elegir. Hablar, decir, graficar, estimulan, cuestionan e interpelan. La contundencia de los discursos lleva a entrar en la trama de estos discursos, y en consecuencia de los actos sociales que ellos generan y estipulan. La exposición de las ideas no es sólo un medio de comunicar, también es una forma de convocar. Es un llamado a la acción, a los sentimientos y a las emociones con un sentido que provoca respuestas. Los discursos urbanos son hechos colectivos aunque respondan a códigos individuales o grupales, ya que se instalan en el espacio público. Osvaldo Dallera afirma: Un discurso es una forma textual en la que se ponen en relación distintos componentes que se articulan con una determinada coherencia. En esa articulación, todos y cada unos de los componentes del discurso van desplegando valores que, en virtud de operaciones especificas, están en continua transformación (…) Todos sabemos, por nuestra propia experiencia que, en general, una de las formas primitivas de establecer un contacto comunicacional con otra persona es contándole algo. Por lo tanto desde esta perspectiva, la narratividad se constituye en el principio organizador de cualquier discurso5.

Lo que se cuenta o narra no es espontáneo. En muchos casos lo es la forma, pero no el contenido. Lo dicho, sea abstracto o figurativo, tiene un sentido que el emisor le imprime. En el plano de la abstracción, en el nivel del lenguaje y del signo, es diferente que en el plano de la imagen. La lectura de la imagen tiene sus códigos y recursos para sustentar el sentido.


El concepto de imagen visual urbana se funda en la idea de analizar el texto visual como un

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relato integral, como un discurso de la producción gráfico-estética, expresada por medio de las imágenes de la ciudad. La intención de esta búsqueda es ver los discursos de los emisores y valorar sus mensajes, algunos de los cuales se presentan en el material fotográfico reunido en este capítulo.

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…las imágenes que forman parte de nuestro mundo visual no son formas abstractas dotadas de una significación universal, transcultural o univoca, sino mas bien productos culturales que solo pueden ser leídos como signos en el marco de una historicidad6.

Arfuch y Devalle. Visualidades sin fin. Fiorini y Shilman. P. 163. Ed. Prometeo. Bs.As. 2009.

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conclusión ACERCA DEL ÁMBITO URBANO Y LOS ELEMENTOS QUE LO CONFORMAN REPRESENTACIONES, INCLUSIÓN Y EXCLUSIÓN… “Los significantes urbanos son percibidos, usados y apreciados de modos diferentes por los variados grupos que la habitan; cada grupo le otorga significaciones no coincidentes y a veces muy distintas, que varían en función de sus códigos culturales, de clase, de etnia o de generación” (Mario Margulis)1.

La ciudad ha sido objeto de estudio de diversas disciplinas. Su consideración dentro de las temáticas emergentes trabajadas por Orosco Gómez2 ubica estos abordajes en el horizonte del campo cultural3. De allí su relevancia en los estudios desde la comunicación y sus perspectivas. Lo urbano, entonces, atraviesa las reflexiones sobre los procesos globales de consumo, la industria cultural y la producción en serie de la información y la imagen dentro de un contexto social y económico dado. En el siglo XXI las ciudades exponen la convivencia de los habitantes, incluidos y excluidos, en distintas modalidades de expresión, de armonía o conflicto. Las circunstancias de la vida actual en las urbes son complejas. Las migraciones y la mutación de las identidades provocan una determinada producción simbólica emergente e interrelaciones que se modifican y resignifican. La sociabilidad en los espacios públicos y los variados fenómenos de emisión y recepción son aspectos característicos del fenómeno. Entre los antecedentes del problema urbano existió una corriente de modernización europea que bajo proyectos humanistas, como el que Walter Benjamín desarrolló en “París, capital del siglo XX”, generó nuevas disposiciones o líneas Margulis, Mario. “La ciudad y sus códigos” Estudios Sociológicos XX. p. 520. 2002. Orozco Gómez, La investigación de la comunicación dentro y fuera de America Latina, Ed. FPCS. UNLP. p. 67. 1997. La noción de campo cultural desde la cual nos interesa trabajar es aquella a la que Henry Giroux refiere en su Teoría Social Critica. En Igualdad educativa y diferencia cultural, Editorial El Roure Barcelona 2000, define: “La cultura no es solo una forma de vida, sino también una forma de producción que implica relaciones de poder asimétrica. La cultura es un campo de lucha y diferencia social, en el que la producción, legitimación, y circulación de determinadas formas de significación y experiencia constituyen áreas de conflicto y de lucha”. 1

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conclusión

que marcaron tendencias. Las “utopías urbanas” proponían ciudades ordenadas y limpias, de tamaño medio, que garantizaran la calidad de vida de sus habitantes. A partir de 1848 en Europa, el problema urbano comenzó a plantearse con un sentido de proyección hacia el futuro y de mejores condiciones de habitabilidad. Howard propone la “ciudad jardín” en Londres, y Garnier en 1910 alude al racionalismo, la belleza y la utilidad en el diseño de las ciudades para la sociedad moderna. La influencia de estos postulados en nuestro país se hacen visibles en proyectos como el de la ciudad de La Plata, que tiene marcadas correspondencias con aquello que acontecía en Europa. Sarmiento, a fines del siglo XIX, deslumbrado por París, vinculó a la ciudad con la civilización y al campo con la barbarie. La generación del 80 en Argentina sostuvo la concepción de diseño urbano de la época. Consideraba al desarrollo urbano como paradigma de progreso y desde las teorías de urbanización de la modernidad, se caracterizaba a las ciudades por las diferencias con el campo y por el trabajo no agrícola. Recién en los años 60 la expansión urbana se asoció al crecimiento industrial. Las visiones sobre la ciudad en esta época tienen el sustento teórico del pensamiento moderno. Le Corbusier afirmó que: “La belleza es un atributo de la utilidad”. Con esta aseveración retomó las ideas de las ciudades jardín pero adaptándolas a las necesidades del momento, al desarrollo industrial y al crecimiento urbano desde la concepción de la ciudad racional, ordenada, limpia y ambientalmente armónica. En el ámbito urbano se puede indagar desde el campo de la comunicación, las manifestaciones de participación social, las producciones simbólicas, los procesos de significación y los elementos de identidad de distintos sectores. Estos rasgos están presentes en el espacio público, se encuentran en la gráfica callejera y se van transformando al ritmo de los cambios políticos y tecnológicos. Hoy la ciudad se analiza desde ejes diferentes a los planteados en la modernidad, entendiendo a la información, las finanzas y los recursos, como relevantes para el estudio. Considerando consecuencias, como la pobreza y la exclusión, que son temas sustantivos, que afectan a gran parte de la población y a la construcción cultural. García Canclini, en publicaciones como Consumidores y Ciudadanos, Lo global y lo Local, y también en Culturas híbridas, aborda la temática urbana y desarrolla

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estudios sobre lo multicultural y lo local articulados con lo global. En Consumidores y ciudadanos pone énfasis en la idea de pluralidad y participación democrática como formas de abordar el problema, dice: Se me ocurre que nuestra primer responsabilidad es rescatar las tareas propiamente culturales de su disolución en el mercado o en la política: repensar lo real junto con lo posible, distinguir la globalización de la modernización selectiva, reconstruir desde la sociedad civil y con el Estado una multiculturalidad democrática4.

Una de las características de la actual posmodernidad es la caída de los grandes relatos unificadores, lo cual hace que no haya un solo discurso, sino varios. Podemos observar los referidos al género, la etnia, el trabajo, la educación, la cultura y la democracia. Cada uno de estos discursos certifican cierta legitimidad, hacen creíble un conjunto de relaciones, referentes y conocimientos con una ampliación inmediata a los ámbitos y sujetos específicos a los que van dirigidos. La consecuencia de estos relatos es un desafío para la comunicación, es la comprensión de lo que un proyecto comunicacional se propone y cómo realizarlo teniendo en cuenta sus posibilidades de implementación (Gossberg, 1994)5. Otro tema de suma relevancia es el análisis de los imaginarios urbanos que ha permitido conocer de qué manera los ciudadanos le confieren a la ciudad proyecciones imaginarias. Aparecen en los sujetos modos de asumir su hábitat, en las construcciones más evocativas de su historia, ligadas a la “percepción” cotidiana de los lugares. En la visión estética, la recreación, lo comercial, y los “conocimientos” de su estructura urbana, su población y las características socioeconómicas de sus habitantes (Armando Silva, 1997)6. Desde este marco se han realizado trabajos de campo indagando el imaginario colectivo en ciudades americanas que dan cuenta la relación con el entorno, las desigualdades y los conflictos que generan la exclusión y el desplazamiento de una porción importante de ciudadanos, invisibilizados por los sectores de poder y por los medios de comunicación. Néstor Garcia Canclini, Consumidores y Ciudadanos, Ed. Gedisa. p. 198. México. 1995. Ver Gossberg. www.maplandia.com/germany/sachsen/.../gossberg/. 1994. 6 Ver Armando Silva. “Imaginarios urbanos” www.mediaciones.net/1997/01/proyectar-la-comunicacion. Bogotá. 1997. 4 5

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conclusión

El desarrollo y profundización del concepto de identidad como atributo de los actores sociales en la consolidación del reconocimiento cultural, desmenuza la complejidad de este concepto y, dentro de las diferentes categorizaciones, señala que las formas de resistencia colectiva (la resistencia como identidad) han sido y son, los tipos más importantes en la construcción de la identidad. “En el contexto de la globalización estos conceptos se tornan dramáticos en la medida que avanza `la sociedad red´ basada en la disyunción sistemática de lo local y lo global”. Se destaca aqui la importancia de lo local y lo global que fue elaborando la problemática del barrio como espacio de convivencia, entendiendo que en él es posible sostener valores y hábitos que en los conglomerados de las grandes ciudades tienden a entorpecer este tipo de proyectos (Manuel Castells, 1998)7. A su vez, con relación al dualismo entre las culturas tradicionales y las industrias culturales Orozco Gómez en su libro “La investigación de la Comunicación dentro y fuera de América Latina”, en el apartado “La peculiaridad posmoderna”: La nueva morfología de las ciudades, cada vez más está poblada por anuncios, carteles e incluso televisores hasta en las estaciones de transporte público, en los restaurantes y en las cantinas, desde donde se convoca a los ciudadanos al consumo y desde donde se trata de captar su atención a lo que no sucede ahí, a lo que no forma parte de su entorno inmediato, sino a lo que es transmitido y evocado en las pantallas y en los afiches. La presencia constante y hasta impertinente de los mensajes provenientes de emisores difusos, pero concretados en imágenes, señalamientos, indicaciones y símbolos constituyen el nuevo y cada vez más totalizante equipamiento urbano, cuyo rasgo más prominente es el avasallamiento de los sentidos, las visiones, las escuchas, las sensaciones. Uno de los resultados de esta situación es el descentramiento de la atención de los individuos y las sociedades en su entorno inmediato en aras de un universo cuasi infinito de estímulos que compiten desenfrenadamente por conquistar sus mentes, sus voluntades, sus deseos, sus expectativas8.

Ver Manuel Castells, www.manuelcastells.info/es/obra. 1998. Orozco Gómez, “La peculiaridad posmoderna”, La investigación de la comunicación dentro y fuera de America Latina. Ed. FPCS. UNLP. p. 48. 1997. 7

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Por su parte Martín Barbero expresa: Necesitamos dejar de oponer lo que pasa en el mundo de las culturas tradicionales a lo que pasa en el mundo de las culturas urbanas y las industrias culturales que constituyen hoy los medios masivos, normalmente vistos como una especie de mundos irreconciliables: por un lado el mundo de las culturas tradicionales como el mundo de nuestra autenticidad, de autonomía, de nuestra verdad profunda, versus el mundo de los medios masivos como el mundo de la frivolidad y de la pura actualidad instantánea. No podemos seguir anclados en el pensamiento dualista, es preciso salir de la razón dualista para entender cómo se relacionan esas memorias que viven a través de las culturas tradicionales con las contemporaneidades expresivas, comunicativas, narrativas, que pasan por los medios masivos. Éste es el ámbito de mi reflexión9.

Se entiende que mientras más se avanza en la modernización, más se profundizan las diferencias entre mayoría-minoría y pobreza e indigencia crecen geométricamente. Al respecto, UNICEF dio a conocer que en los últimos 20 años la pobreza en América Latina avanzó un 37% y que de todos los pobres latinoamericanos 60% son niños. Considerando sólo las estadísticas de Chile -país latinoamericano que operaba como prototipo de estabilidad financiera y desarrollo cultural- vemos como, aunado al desarrollo de indicadores económicos, hay cuatro millones de pobres y un millón y medio de indígentes, cifras nunca antes alcanzadas10. En el campo cultural hegemónico se producen cantidad de significantes y significados, de discursos y conocimientos, representaciones y evocaciones, tanto en los espacios físicos como en los simbólicos, en el arte, la sexualidad y la vida profesional. No obstante, en la diversificada oferta que prometen evidencian nuevas formas de poder y control social y tienden a unificar la apariencia de las desigualdades y a ocultarlas. En este campo, encontramos que la problemática barrial se perfilan espacios de convivencia donde se pueden sostener valores, saberes, hábitos, que la masificación de las ciudades y que el proyecto globalizador no permite consolidar. La gravitación del desarrollo local y regional es una manera de evitar la pérdida de Martín Barbero. Conferencia en España. 2004. www.oei.es/CARTACULTURALIBEROAMERICANA1.pdf. UNICEF, 2009. www.unicef.org/sowc09.estadisticas.

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conclusión

identidades urbanas particulares y de generar una producción regional. Es posible también que las ciudades crezcan como federaciones, como un conjunto de barrios autónomos que se comunican entre sí, pero mantienen su propia personalidad. Este modelo sería una respuesta factible ante la uniformidad que propicia la globalización. Con relación a la fragmentación social que es parte del mismo modelo, Danilo Veiga11 manifiesta: Se ha demostrado que los procesos de fragmentación socioeconómica acentúan diversas formas de segregación urbana, estimulando profundos cambios en las pautas culturales y estrategias familiares , y por consiguiente , en la emergencia de situaciones de vulnerabilidad y riesgo social, que particularmente afectan a jóvenes, mujeres y grupos carenciados (CEPAL – PNUD, 1999). En este contexto asumimos que la fragmentación social es un proceso complejo y multidimensional que requiere analizar en contextos específicos, ciertas variables centrales tales como: las pautas de estratificación social, la heterogeneidad.

El problema de la fragmentación, la sectorización en las ciudades, tiene sus causas en la pobreza y exclusión de que hablamos y que viven las poblaciones de los países dependientes, fenómeno que se ha profundizado desde la década de los 90 con los modelos neoliberales que se aplicaron en distintos lugares de Latinoamérica. En este sentido la globalización cultural se contrapone a la regionalización o a las llamadas culturas de desarrollo local. Así mismo es necesario recordar que la fragmentación creciente de experiencias individuales que pertenecen a varios lugares y tiempos Ello implica un llamado de atención frente al economicismo predominante, enfatizando la complejidad cultural vigente al interior de sociedades aún relativamente homogéneas como la argentina y la uruguaya. En tal sentido la interrelación entre la cultura globalizada versus la cultura local, constituye una línea de análisis relevante para avanzar en el conocimiento de los procesos de globalización que impactan en nuestras ciudades (Touraine, 1997)12.

Dicha fragmentación y la tendencia a los análisis economicistas muestran la necesidad de una orientación más vinculada a los acontecimientos sociales y culDanilo Vega. Repensando la experiencia urbana en America latina. Bs As. CLASCO. 2000. Touraine, www.scribd.com/.../Touraine-Alain-Igualdad-y-diversidad-1997.

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turales, en la que surge una diversidad de propuestas de desarrollo local y regional. La vida de los barrios con sus características propias construye espacios de encuentro donde los vecinos se vinculan e identifican, donde el territorio es común y abarcable, y las desigualdades se expresan, y a la vez se comparten, encontrando distintos tipos de soluciones comunes. Ana Falú y Cecilia Marengo, investigadoras del CONICET, desarrollan un marco de referencia sobre este acontecimiento y su complejidad: El territorio urbano es el espacio donde se expresan las complejidades de los procesos que se han producido en el último tiempo como consecuencia de la globalización de la economía y del auge de las políticas neoliberales que se aplican a la producción y gestión del hábitat urbano. El territorio, como lo define Pradilla (1997:50) en tanto soporte material de la sociedad, expresa la compleja totalidad del universo social, sus relaciones sociales. Es modelado y producido por la dinámica social, refleja sus cambios y las múltiples determinaciones económicas, políticas y culturales que en él tienen lugar. Desde la perspectiva de la planificación territorial tradicional, el territorio se define como el ámbito espacial de un sistema de relaciones sociales particularizadas , resultado de tres instancias simultáneas: la físico-espacial, que constituye el sustrato donde se localiza el conjunto de las actividades; la organizacional o social, que comprende desde la población hasta las instituciones: y la económica que involucra todas las relaciones y las acciones que tienen por cometido la reproducción material de la sociedad misma y que como tales constituyen un punto de articulación entre ésta y el medio físico. A estas tres dimensiones de la planificación tradicional se incorpora una cuarta, la cultural o identitaria, que se define a partir de ciertos atributos comunes que le dan unidad13.En la historia occidental, las culturas tradicio-

nales de América Latina, tanto las culturas indígenas como las negras y las campesinas, se ven involucradas en procesos de interacción con las otras culturas de la nación y del mundo. Por su escasa exposición al proceso de modernización, estas culturas tradicionales que subsistieron hasta los años 50, se hallan ahora inmersas en un proceso cada vez más intenso y rápido de comunicación, de interacción mutua y también de multiculturalidad. Intervienen las culturas modernas nacionales, como las de otras naciones, otros países y otras civilizaciones. Este Ana Falú y Cecilia Marengo, www. bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/rural1/p4art2.pdf

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conclusión

cambio parece fundamental en la relación de las culturas tradicionales con las culturas modernas Esta realidad se está intensificando y acelerado. En la actualidad, las migraciones son una muestra de este acontecimiento y son, a su vez, parte de la desigualdad existente. Para buscar formas de resolver los problemas estructurales de la situación que actualmente sufren las interrelaciones urbanas se necesita producir debates abiertos en todos los ámbitos. La definición de ciertos núcleos problemáticos y el aporte desde diversos abordajes como el de la sociología, la política, la comunicación, el diseño y la arquitectura, podrían proyectar alternativas superadoras. Para contribuir a la toma de decisiones políticas hay que plantear el tema como una cuestión conjunta y reconocer como necesaria la reforma estructural y la participación social como formas de integración. En este aspecto cobra vigencia la mirada sobre los mensajes emitidos espontánea e intencionalmente para no someter a la invisibilidad las voces de los distintos actores. De esta manera, las propuestas urbanas y ambientales podrían comenzar a consolidar una conceptualización interdisciplinaria que incida en la solución de los problemas de la ciudad desigual que hoy tenemos. Considerando que en La Plata estos problemas existen, hay varios temas que abordar que no escapan a las cuestiones antes mencionadas. La situación social y cultural que caracteriza a la ciudad, sus identidades su imagen urbana. La lectura de la imagen visual urbana en su complejidad es incumbencia de los comunicadores. El patrimonio histórico cultural (construido y natural) que va perdiendo su capital en forma sistemática ante el descuido ambiental y el avance inmobiliario indiscriminado. Actualmente se está discutiendo en el Consejo Deliberante de la Municipalidad parte de esta problemática, encontrando muchas diferencias entre los distintos sectores que participan. La defensa del ambiente es de interés de todos los habitantes y es necesaria la participación activa de la ciudadanía. La falta de planificación tiene consecuencias que crecen y se acumulan si no se adoptan las medidas convenientes. Es imperioso tomar estos temas desde la comunidad y los organismos de decisión. No se ha trabajado en el fortalecimiento de la pluralidad y la participación ciudadana como formas de convivencia. No hay indicios concretos tendientes a resolver cuestiones sociales de magnitud como la desigualdad, la fragmentación social, la pobreza, la desocupación y el trabajo precario. Asimismo, es notable que resulten vacíos los discursos sobre inclusión social que

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se desentienden de las causas primordiales. Las demandas por la “inseguridad” que no tienen en cuenta la inequidad social; los reclamos de “limpieza y orden” parecen olvidar que el ambiente se perjudica con pesticidas, contaminación ambiental y corrupción a gran escala, que no controla las consecuencias de la especulación en estos aspectos porque es parte del sistema llamado “de libre mercado”. Esa religión del neoliberalismo está en la base de las dificultades y es aquella cuya única creencia es la ganancia y desestima las prioridades de los derechos básicos, lo cual tiene consecuencias directas sobre la calidad de vida de los habitantes. En el panorama diverso, a veces de desorden y contaminación de la ciudad, donde se condensan todas las voces, los ruidos, la información indiscriminada, la superposición de mensajes, la arquitectura, la forestación y el espacio libre, es necesario leer los requerimientos de información y los discursos que emiten los ciudadanos. Se observan cambios en los últimos años porque la ciudad ha crecido y los mensajes se multiplicaron. La mirada de los ciudadanos aparece de distintas formas expresando lo que sus autores quieren que sea escuchado. Es un lugar empleado por las voces que se interesan en distintos temas de la vida comunitaria. Son los comunicadores visuales intencionales y espontáneos que toman partido sobre la problemática social. El conocimiento de esta cuestión es un tipo de estudio que da cuenta de los imaginarios urbanos. Estas voces crecen año a año y conforman diversas opiniones valorativas. La cultura como producción material y simbólica de la sociedad no reconoce propietarios; es una construcción colectiva y manifiesta tendencias, ideas y preocupaciones de la gente. Desde la disciplina de comunicación visual se pueden aportar distintas herramientas que contribuyan a recuperar y valorizar los espacios de encuentro, de recreación, de trabajo; reconocer los valores históricos, artísticos y culturales para generar una mirada desde la conciencia urbana que promueva una convivencia más solidaria. Es posible desarrollar una comunicación que enfatice el sentido de pertenencia e identifique a los habitantes como poseedores reales del patrimonio; promover la búsqueda de lugares apropiados y mensajes en la escala necesaria, como un acuerdo solidario que propicie la expresión de las distintas corrientes de opinión que conviven y dialogan en la ciudad. La emisión de los mensajes como ejercicio democrático puede contribuir a reformular el lugar y la forma integradora y adecuada para interactuar en la ciudad de manera plural, respondiendo a las necesi-

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conclusión

dades de los involucrados. Cuando los habitantes se identifican con sus lugares los preservan y recrean. En los barrios este fenómeno es más viable y se produce compartiendo. Se comunica respetando los valores y las voces de los otros y para decir aquello que no tiene otro lugar desde dónde ejercer la palabra. No observar este aspecto del relato urbano es desestimar el espacio público, limitarlo a leyes y normativas y subestimar su construcción común. El espacio público es patrimonio colectivo lo cual incluye la participación y el diálogo. Interiorizarnos sobre los problemas urbanos y sus posibles soluciones como ciudadanos y como profesionales contribuye socialmente. A su vez nos permite formar a nuestros alumnos en ese sentido y a generar la atención, el respeto y cuidado por los espacios y los mensajes comunes que se producen cotidianamente. El acontecimiento urbano es relevante ya que, de alguna manera, es el escenario de la vida colectiva, del encuentro multisectorial y puede serlo también de la participación ciudadana entendida como ejercicio democrático de diálogo y concertación. Visto desde este lugar, comprender lo expresado en la imagen visual de la ciudad implica leer los discursos, los relatos y las interpelaciones. Conocer las necesidades y las desigualdades, señalar la invisibilidad de sectores excluidos, nos puede permitir generar intervenciones formando parte de esa realidad desde el campo de la comunicación. Contribuye al análisis interdisciplinario en la defensa de elementos de la memoria y la identidad, la producción simbólica, las expresiones genuinas de los distintos sectores sociales, como la defensa de los derechos ciudadanos. En este libro hemos desarrollado una manera de mirar la ciudad, de leerla como un multitexto que construye sentidos. Presentamos diversas imágenes significativas que dan cuenta de la problemática visual urbana como fenómeno integral, lugar donde convergen distintos planos comunicacionales que conforman la complejidad del relato cuyos discursos narran la diversidad de los grupos que interactúan en el espacio público, con sus ideas, propuestas y conflictos. No hacemos un detalle de cada imagen ya que la intención es abordar lo multifacético del acontecimiento urbano y no la interpretación de sus partes. Estamos abocados a comprender su significación social con la intención de visibilizar la diversidad de las voces y la desigualdad que se expresa en las calles de la ciudad con el propósito de reflexionar sobre sus potencialidades, sus intereses, sus validaciones y poder intervenir desde la comunicación visual.

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Este libro se termin贸 de imprimir en la ciudad de La Plata en el mes de febrero de 2012


Ciudad de La Plata. Imagen urbana / María Branda  

Desde 1992 la Cátedra de Comunicación Visual “B” de la FBA-UNLP, a cargo de la Prof. Titular María Branda, ha desarrollado distintos proyect...