Catálisis Revista Digital - Vol 1 · N2

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Catálisis revista digital

Volumen 1 · Número 2: Bioeconomía · Noviembre 2019. Revista semestral en español. Dedicada a la divulgación de las biociencias en Ecuador, Latinoamérica y en el mundo. Las ideas y opiniones expresadas en las colaboraciones son de exclusiva responsabilidad de los autores y autoras.

Equipo editorial EDITORA GENERAL

Ana Gabriela Del Hierro

CORRECCIÓN DE ESTILO Tamara Bustos Diana Mollocana Jazmín Palacios Daniel Vizuete

DISEÑO Y ARTE Jazmín Palacios

CONTACTO +593 96 905 7491

QUITO - ECUADOR

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con el apoyo de:

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contenido 7

Colaboradores y agradecimientos

10 PRESENTACIÓN 11 EDITORIAL 13 MUNDO 13

La Bioeconomía y los objetivos de desarrollo sostenible

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Bioeconomía: un concepto dinámico

17 La Biotecnología como elemento transversal para la aplicación de la bioeconomía 19

La Biología sintética como Estrategia de Generación de Valor

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Global Community Biosummit

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AMÉRICA LATINA

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De la biodiversidad, a las instituciones: los desafíos de la bioeconomía en América Latina

28 Bioeconomía, Economía Circular y Economía Verde ¿Planteamientos distintos? 31

Foro Latinoamericano de Bioeconomía

37 ECUADOR 37

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Bioeconomía para salir del extractivismo


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Bioeconomía en Ecuador: un nuevo paradigma

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Participación de Ecuador en la Cumbre de Acción Climática 2019

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Un ejemplo aplicado de Bioeconomía: Aprovechamiento de Biomasa de Fermento de Maíz

47 BIOEMPRENDIMIENTO 47

Entrevista: ANUKA

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CIENCIA COMUNICATIVA

53

Difusión o divulgación

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Biotecnología para la Educación del Siglo XXI: Oportunidades y Desa- fíos. El Caso de FLUORESCIENTIA.

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Micrófono Loco

63 OPINIÓN 63

La Bioeconomía, ciencia para el Desarrollo de los Territorios

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Bioeconomía y Bioemprendimiento ¿Estamos conectando los puntos con las aulas?

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colaboradores REDACTORES Adrián Rodríguez Tarsicio Granizo Marcelo Castro-Alpizar Sofía Taday Michelle Ojeda Sulma Romero Queeny López Estefanía Acurio Bryan Sánchez Natalia Carrión Ricardo Vargas Marco Pereyra FOTOGRAFÍA Fernanda Gallardo Sage Velastegui Marcelo Castro-Alpizar Francisco Mosquera Sofía Nogales Vibrato Studio

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agradecimientos Al equipo de redactores, fotógrafos, revisores y editores que contribuyeron en el desarrollo de nuestra segunda edición. A nuestros amigos, colegas y compañeros alrededor del planeta, que aportaron con su valioso conocimiento y experiencia en biociencias. A todos quienes forman parte de las instituciones y redes de las cuales participamos, el intercambio es crucial para avanzar en la popularización de la ciencia. Gracias por creer en Catálisis y en el equipo editorial detrás de este proyecto.

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Catálisis es una revista digital semestral de divulgación en español, que busca acelerar el desarrollo de las biociencias

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nte la nececidad de acercar la ciencia a la sociedad, la democratización de las ciencias ha tomado fuerza durante los últimos años. Pese a la existencia de iniciativas globales y latinoamericanas en el tema, aún persiste un vacío de contar con un medio digital en español que permita conectar, al mismo tiempo, lo que pasa en Ecuador, Latinoamérica y el mundo. Catálisis Revista Digital, nace con la premisa de conectar actores e ideales para convertirse en un espacio de interacción alrededor de las biociencias, en el desarrollo científico, económico, ambiental y social. Acercar la ciencia a la ciudadanía, ser el canal de promoción de los emprendedores, poner a disposición evidencia científica para tomadores de decisión, son algunas de las tareas que nos hemos comprometido.

Somos un espacio abierto a la colaboración. En cada edición esperamos reunir más y más voces que tengan a Catálisis como un canal de comunicación disponible. A partir de esta edición, tenemos el agrado de sumar como aliado a Allbiotech - Asociación Latinoamérica de Jóvenes líderes en Biotecnología, quienes compartirán su experiencia y el de todo su equipo desde sus diferentes áreas de aplicación a lo largo y ancho de América Latina. No basta con enlistarnos, hace falta encontrarnos e identificarnos. Requerimos hacer apuestas comunes y de largo plazo. Nos juntamos, no para ser más, sino para acelerar y amplificar el desarrollo de la divulgación de las biociencias en Ecuador, y ¿por qué no?, en la región y el mundo.

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EDITORIAL

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nada de empezar la tercera década del siglo XXI, los desafíos de la humanidad no solo persisten, sino que nos enfrentamos a otros, nuevos y complejos. Síntoma de esto, son las metas planteadas por la Organización de Naciones Unidas, los Objetivos del Milenio (ODM), que se centraron en la reducción de la pobreza extrema y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población. En 2015, se plantearon los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluyendo diecisiete problemas “nuevos”, entre ellos: el cambio climático, el consumo sostenible y el cambio tecnológico. ¿Se cumplieron parcialmente los ODM? Sí. ¿Estamos comprometidos para alcanzar los ODS en 2030? Complicada pregunta. Tal vez se requiera un cambio de perspectiva, planteando si tenemos las herramientas suficientes para atender estos problemas. La respuesta no es sencilla, sin embargo, parecen existir dos espacios donde buscar las respuestas: las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y las biociencias. Las primeras, con su potencial de conectividad, están modificando los patrones de comunicación, consumo, entretenimiento y producción. Las segundas ofrecen un conjunto de herramientas, disciplinas y conceptos, para entender y manejar ecosistemas, especies, individuos y recursos genéticos. Si bien, ambos espacios se cruzan y no son mutuamente excluyentes; las TIC dependen mucho de las capacidades científicas, tecnológicas y empresariales de un país, mientras que las biociencias tienen condicionantes

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claves: la biodiversidad distribuida en su mayor proporción en países de América, Asia y África que son, además, las sociedades más vulnerables a los efectos del cambio climático. Por supuesto, el desarrollo de industrias como la biotecnología no se limita a la disponibilidad de “materia prima”, vaya si lo sabremos en Ecuador. Desde Catálisis Revista Digital, apostamos a seguir contribuyendo a la reflexión del desarrollo de las biociencias en Ecuador y la región, esta vez, desde un enfoque multi y transdisciplinar: la bioeconomía. Ésta dispone de un marco conceptual lo suficientemente maduro para plantear premisas conceptuales sólidas, como los aportes de Georgescu-Roegen hechos en la década de los setenta, un conjunto de disciplinas que están en un momento de generación de conocimiento único, como la biología molecular o la biología sintética, y la capacidad de poner en diálogo desarrollos científicos y tecnológicos con las preocupaciones sociales, políticas y empresariales existentes. Nuestra segunda edición busca ser el punto de encuentro de varias miradas y experiencias, nutriéndose de notables colaboraciones de autores y autoras de otros países de la región cuyas trayectorias son diversas: emprendedurismo, organizaciones sin fines de lucro, autoridades públicas e investigadores. Todo esto no sería posible sin la contribución de más y nuevas voces ¡Catálisis sigue creciendo!


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MUNDO La bioeconomía y los

Objetivos de Desarrollo Sostenible Autor: Adrián Rodríguez

Jefe de Unidad de Desarrolllo Agrícola y Biodiversidad

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Naciones Unidas, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) @bioeconomia2050

a bioeconomía proporciona un marco conceptual para el desarrollo de estrategias orientadas a enfrentar los grandes retos sociales y las preocupaciones de desarrollo sostenible contempladas en la Agenda de Desarrollo de 2030. Dado que su base material y energética se fundamenta en los recursos biológicos, es una alternativa real para la descarbonización fósil de la economía. Además, puede desempeñar un rol fundamental en la acción climática en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) No. 13 (combatir el cambio climático) y los compromisos establecidos en el Acuerdo de París. La producción de bioenergía ilustra y ejemplifica este concepto al sustituir energía de base fósil, utilizando biomasa de desecho (por ejemplo, de la agricultura y la agroindustria, y sectores forestal y pesquero), con lo que se contribuiría también al ODS 12 (producción y consumo responsables) y el ODS 7 (energía asequible y no contaminante).

La bioeconomía se relaciona con la producción sostenible de alimentos saludables y con la intensificación sostenible de la producción agropecuaria. Por lo tanto, puede contribuir al ODS 2 (mediante la producción sostenible de alimentos), al ODS 3 (vidas saludables) y al ODS 15 (protección de ecosistemas terrestres). Estas catálisis | 13

contribuciones se pueden dar de muchas maneras. Por ejemplo, mediante aplicaciones biotecnológicas, se pueden desarrollar variedades de cultivos más resistentes a estreses bióticos y abióticos, con lo cual se apoya tanto el ODS 2 (en lo relativo a la sostenibilidad de la producción agrícola) como el ODS 13 (en lo relativo a la adaptación de la agricultura). La aplicación de la biotecnología puede, también, resultar en el desarrollo de cultivos y alimentos con cualidades nutricionales mejoradas, contribuyendo, de esta forma, con el ODS 2 y el ODS 4 (en lo relativo a alimentación). La aplicación de distintos tipos de biotecnología permite, también, el desarrollo de alternativas de biorremediación para enfrentar problemas de contaminación ambiental; por ejemplo, para la recuperación de suelos degradados o contaminados y para el tratamiento de aguas para consumo humano y de aguas de desecho. Por lo tanto, ofrece alternativas para apoyar el ODS 6 (agua limpia y saneamiento para todos) y al ODS 15 (en lo relativo a la prevención de la degradación de suelos). Un concepto central en la bioeconomía es el de biorrefinería: un modelo de economía circular, que promueve la utilización productiva


mundo de la biomasa de desecho derivada de procesos de producción y consumo. A través de las biorrefinerías, la bioeconomía puede contribuir al logro del ODS 12 (producción y consumo responsables) y al ODS 7 (energía asequible y no contaminante). La biorrefinería también permite el desarrollo nuevos productos que pueden ser utilizados como insumos por otros sectores productivos (e.g. biomateriales para la construcción, bioinsumos para la agricultura), que sustituyen productos derivados de la petroquímica (e.g. bioenergía, biofertilizantes, bioplásticos), o que satisfacen nuevas demandas por parte de los consumidores (e.g. alimentos funcionales, biocosméticos). Por lo tanto, además de contribuir con el ODS 7, también puede hacerlo con el ODS 8 (nuevas fuentes de trabajo decente y desarrollo económico sostenible) y el ODS 9 (industria e innovación). La aplicación de herramientas biotecnológicas, y de otras que surgen de la convergencia tecnológica (e.g. bioinformática, biomodelamiento, biomonitoreo), es clave para incrementar el conocimiento de la biodiversidad; por ejemplo, elementos bioquímicos, genes, proteínas y mi-

croorganismos. Ese conocimiento puede ser fundamental para mejorar la gestión de la biodiversidad (ODS 14 y ODS 15), así como para mejorar cultivos (ODS 2), desarrollar nuevos productos (ODS 8 y ODS 9), o replicar principios, procesos y sistemas observados en la naturaleza (biomimetismo) en el diseño de nuevos productos y de respuestas a problemas humanos para los cuales “la naturaleza” ya ha desarrollado soluciones. Por ejemplo, procesos de autoensamblaje con aplicaciones en manufactura (ODS 9), y eficiencia energética y control de humedad y temperatura en el diseño de edificios (ODS 11), entre otras muchas. En el desarrollo de nuevos productos, promueve el uso de biomasa de residuo (ODS 12) y la aplicación de principios y elementos biológicos (ODS 14 y ODS 15). Y algunos nuevos productos, como bioinsumos agrícolas y biofármacos, contribuyen a la sostenibilidad de la agricultura (ODS 2) y a proveer alternativas para el tratamiento de enfermedades humanas (ODS3), entre otros.

* Adrián G. Rodríguez, jefe de la Unidad de Desarrollo Agrícola y Biodiversidad, División de Recursos Naturales, CEPAL. Las opiniones expresadas en este artículo se hacen a título personal y pueden no coincidir con las de la CEPAL.

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Bioeconomía: un concepto dinámico

Autor: Mg. Ricardo Vargas Carpintero

Departamento de Productos Bio-basados y Cultivos Energéticos, Universidad de Hohenheim ricardo.vargas@uni-hohenheim.de

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l concepto de bioeconomía ha sido abordado, detallada o parcialmente, en las agendas políticas de más de 40 países durante los últimos años. Surge como un planteamiento teórico-práctico con diferentes interpretaciones y matices fundamentada desde dos perspectivas divergentes. La primera noción, aparece en la década de 1970 en un contexto de crecientes discusiones y críticas al paradigma de crecimiento económico ilimitado en un planeta con recursos finitos, lo cual sentó, además, los fundamentos de la economía ecológica. Otra noción, tiene

auge desde finales de 1990 y parte de un enfoque con énfasis en el desarrollo tecnológico, dados los recientes avances en biotecnología, pero sin cuestionar el modelo de crecimiento económico ilimitado (Birner 2018). La segunda vertiente de bioeconomía fueron establecidas inicialmente en Europa y Estados Unidos, con énfasis en el conocimiento y tecnologías de frontera y el uso de recursos biológicos renovables para la provisión de productos y servicios a diversos sectores económicos. Definiciones más complejas proyectan la bioeconomía como una ruta hacia una economía sostenible, motivada en principio


mundo por la necesidad de sustituir recursos fósiles. Actualmente presenta una perspectiva de innovación, circularidad y eco-eficiencia (Birner 2018). En Latinoamérica se evidencian las nociones difundidas en las cumbres mundiales, con énfasis en la idea de promover una economía basada en la producción y consumo de bienes y servicios que resultan de la transformación sostenible de recursos biológicos. (Rodríguez et al., 2018). Pensar en la bioeconomía como una alternativa de desarrollo implica el establecimiento de visiones y valores en contextos específicos. Entre sus visiones, de acuerdo con a Bugge et al., (2016), se identifican tres: - Visión biotecnológica: da mayor importancia al conocimiento y a la tecnología de punta. - Visión de recursos biológicos, enfocada en el uso y valorización de la biomasa en cadenas y redes de valor. - Visión bio-ecológica, enfatiza en la sostenibilidad, la biodiversidad y la conservación de ecosistemas. Estas visiones no son excluyentes y representan modelos de bioeconomía que no pierden de vista la importancia del desarrollo económico y que pueden ser articulados de forma holística, traspasando los límites tecnológicos y pensando a la bioeconomía como una alternativa de transformación social con una visión sistémica e integrada (Birner 2018, Lewandowski et al., 2018). El contexto latinoamericano y su heterogeneidad, justifican la necesidad de desarrollar concepciones específicas de bioeconomía que pueden fundamentarse en una visión holística, como una ruta alternativa y diversificada que aborde necesidades locales y sea preventiva en los riesgos e impactos potenciales (Dietz et al., 2018)... “y que propenda hacia una concepción participativa, inter y transdisciplinaria.”. catálisis | 16


La Biotecnología como elemento transversal para la aplicación de la bioeconomía

Autora: Ana Gabriela Del Hierro @anigadelhierro

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n esta época, hablar de calentamiento global y contaminación son temas cotidianos en conversaciones a todo nivel. En este punto del desarrollo tecnológico de la humanidad, existen suficientes alternativas tecnológicas a emplearse. Lo que no abunda, es la aplicación de modelos económicos basados en el bioconocimiento, o bioeconomía. La biotecnología, entendida como un sector económico o un conjunto de herramientas tecnológicas, tiene similar suerte en los países latinoamericanos. Por ello, resulta complicado asimilar nuevos modelos de economía en los que la biotecnología juegue un rol importante. Valga la aclaración, ni la biotecnología, ni la bioeconomía son nuevas; la humanidad las ha aplicado desde hace siglos, pero su impacto, trascendencia y potencialidades no es de conocimiento general. En muchos lugares, la biotecnología es un tema controversial. Su poca visibilidad pública y su asociación a nociones apocalípticas cercanas a la ciencia la ficción, entre otras razones, han contribuido a que sea subestimada para el planteamiento de soluciones a problemas generales y particulares de hoy en día. Mientras la economía sigue su rumbo actual y la sociedad en su conjunto no toma medidas reales para reducir emisiones, aprovechar

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residuos o considerar las técnicas de punta, como la edición genética; no sólo persistirán añejos problemas (como el rendimiento de los cultivos), sino que no se podrán afrontar los nuevos y, cada vez más complejos, desafíos de la humanidad. Hay suficiente evidencia para apostar por la aplicación de tecnología en procesos industriales para mejorar su eficiencia. El reto para la economía contemporánea es facilitar el flujo de materiales, tecnología y herramientas para mejorar la eficiencia de los procesos, de forma tal, que la afectación al ambiente y a la sociedad se disminuya. La bioeconomía es una oportunidad subestimada.


mundo Hay un punto crucial: la biotecnología no es una industria que puede generarse independientemente. De hecho, es una disciplina transversal y capaz de ser aplicada en diversos sectores (Anlló, 2014). Existen empresas en Estados Unidos y Europa, que utilizan tecnología de ADN recombinante para la producción de fármacos. Otras producen variedades modificadas genéticamente para mejorar la producción de cultivos y reducir el uso indiscriminado de insumos químicos. También existen microorganismos modificados capaces de producir enzimas empleadas en diversas industrias. En cifras, en 2012, la industria biotecnológica contribuyó a la bioeconomía de Estados Unidos con 324 billones de dólares, es decir, más del 2% del producto interno bruto y con un crecimiento anual del 10% comparado con la década pasada. Adicional, la Unión Europea ha estimado que la aplicación de la bioeconomía tiene un valor de cerca de 2 trillones de dólares. En el Reino Unido, representa un valor de 150 billones de libras y se predice un crecimiento de 40 billones en la siguiente década (Bueso & Tangney, 2017). No es casual que los países desarrollados destinen recursos económicos, institucionales y políticos para fomentar la biotecnología.

Si bien cada realidad es diferente, queda claro que biotecnología es una alternativa viable y tangible para alcanzar un desarrollo, industrial y ambiental, sostenible capaz de dinamizar la economía (Juma & Kinde, 2001). Según Lokko et al., (2018, pg 8), “el uso de tecnología apropiada en el procesamiento y la fabricación, no solo mejorará la eficiencia de la producción y la calidad de los productos, sino que también facilitará el comercio y la cooperación internacional para el desarrollo”. Lehtonen (2004), establece que este tipo de actividades económicas deben estar al servicio de los seres humanos y, al mismo tiempo, preservar los beneficios que provee la naturaleza para nuestra existencia; es decir, acercar los beneficios de la ciencia a la sociedad para mejorar las condiciones de vida de la población. La bioeconomía tiene el desafío de renovar el capital natural y mejorar las condiciones de vida de una población mundial en crecimiento (El-Chichakli et al., 2016). Entonces, es evidente la necesidad de establecer estrategias que permitan reconciliar objetivos sociales, ecológicos y económicos para acelerar, no sólo el desarrollo económico, sino también frenar el deterioro ambiental que afecta la calidad de vida. Parece ser que tenemos las herramientas, pero no la voluntad, ¿qué falta? catálisis | 18


La Biología Sintética como Estrategia de Generación de Valor, revisión del artículo de SynBioBeta

Autora: Diana Sofía Mollocana Yánez @DMollocana

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a Biología Sintética es un campo del que apenas comenzamos a escuchar en Ecuador. Sin embargo, en el contexto global, avanza a pasos agigantados. Esta disciplina se fundamenta en la reprogramación del código genético ayudando a mejorar los procesos industriales asociados. Para ilustrar la magnitud de dicho crecimiento, la revista Forbes publicó un artículo de John Cumbers, CEO de SynBioBeta, explorando esta panorámica. SynBioBeta es la red de colaboración mundial más grande de Biología Sintética, misma que promulga el trabajo colaborativo. En su artículo, el autor manifiesta que, a medida que el área de la biología sintética se mueve desde la esfera de investigación y desarrollo hacia aplicaciones comerciales, el número de compañías dedicadas a ésta ha crecido de forma importante. Algunas de las grandes inversoras en este nuevo conjunto de tecnologías, son empresas como Bayer y Novartis; grupos de inversión como SoftBank, DCVC y 16 z; y aceleradoras de start ups como IndieBio. Al respecto, ¿cuáles son los cinco sectores que presentarán disrupción de mayor impacto gracias a la biología sintética? Éstos se detallan a continuación: 1. Alimentación y Agricultura Uno de los secretos más oscuros que rodean

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al mundo de la agricultura es la producción de fertilizantes, cuya industria tiene un valor mundial de alrededor de 212 mil millones de dólares. Se estima que para su generación, se emplea entre el 1% y 2% de la energía total del mundo. Para contrastar, empresas como Pivot Bio quieren cambiar esta realidad mediante la generación de biofertilizantes basados en microorganismos del suelo, mismos que pueden tomar nitrógeno y devolverlo a las plantas. Con respecto a la generación de alimentos, empresas como: Imposible Foods, Finless Foods y Memphis Meats; están también revolucionando el mercado con la producción de carne basada en plantas, y carne y cuero cultivados. 2. Bienes de Consumo Se conoce que, en Estados Unidos, la industria de bienes de consumo recauda alrededor de 600 mil millones de dólares anuales. En esta rama, empresas como Geltor emplean estrategias de biodiseño y fermentación para la industria cosmética. Asimismo, destaca Zbiotics, un nuevo probiótico para curar los efectos de la resaca. 3. Químicos y Materiales. Una nueva generación de biomateriales no dependientes del petróleo está abriendo campo para reemplazar a sus homólogos. Un ejemplo


mundo de ello es la empresa Spiber, que está produciendo seda de araña mediante microorganismos genéticamente modificados. Otras industrias, como Ecovative, se están uniendo a gigantes mundiales del desarrollo de productos mercantiles y tecnológicos como IKEA y DELL para la producción de nuevos biomateriales de empacado. 4. Automatización (Laboratorio y Organismos) En el artículo de Cumbers se enuncia que, en Biología Sintética, la automatización busca la estandarización de flujos de trabajo complejos . Empresas como: Gingko Bioworks, OpenTrons y Zymergen; están incursionando con fuerza en este sector con el objetivo de optimizar procesos que implican el procesamiento de grandes cantidades de muestras o microvolúmenes de soluciones. 5. Lectura, escritura y edición de ADN Twist Bioscience es una empresa que trabaja en colaboración con Microsoft con el objetivo de desarrollar ADN, que pueda, algún día, reemplazar a los discos duros. Asimismo, Inscripta, una empresa estadounidense situada en Colorado, se encuentra desarrollando una biomáquina de ingeniería genética basada en el sistema CRISPR. Tras leer estas líneas, podría parecer abrumador que los avances previamente descritos están ya apoyando a las economías globales de los países que apuestan a este tipo de innovación. Resulta evidente que el fortalecimiento de la economía latinoamericana, en general y ecuatoriana, en particular; podría encontrar un aliciente al apostarle a las biociencias para fomentar la creación de nuevas industrias basadas en bioprocesos y para la generación de nuevas fuentes de empleo. De no ser así, estaremos condenados a repetir la historia de desarrollo de la región: mirar como otros lo hacen, y depender de su consumo.

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Global Community Bio Summit

del MIT Media Lab: democratización de las ciencias y crear para transformar

Autora: Sofia Abigail Taday León tadayleon@gmail.com

“Vivimos en la era en la que la biotecnología aumentará y se convertirá, cada vez más, en una parte de nuestra vida cotidiana. Su impacto será más fuerte que los alcanzados por todas las revoluciones tecnológicas técnicas antes surgidas”. Y entonces ¿Cómo nos aseguramos de que terminemos teniendo una participación realmente diversa para la tecnología, que impacte todo el mundo vivo en las próximas décadas? (Kong, 2019). Esta interrogante motivó a David Kong a crear la comunidad global más grande del mundo en Biotecnología, el “Global Community Bio Summit”, que toma lugar cada año desde el 2017 en el Instituto Tecnológico de Massachusetts MIT. David Kong, Ph.D., CEO de la librería East Meets West-EMW, biólogo sintético del MIT, músico y fotógrafo; quien idealizó tan ambicioso evento para trazar

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un camino de oportunidades que permitiría fomentar la democratización de la ciencia y juntar: ciencia, diseño y arte; en un espacio que ahora se ha convertido en una comunidad Bio-making o “construir o crear desde lo biológico”. En octubre de 2019, la Bio Summit presentó su tercera edición, reuniendo a profesionales y no profesionales de todos los campos interesados en el área de la biología: ingenieros civiles, electrónicos, científicos computacionales, diseñadores, bioemprendedores, biólogos de bricolaje/biohackers/biomakers, y miembros de laboratorios independientes y comunitarios. Todos con el objetivo de intercambiar ideas, construir compañerismo y, realmente, pensar en el futuro de la biotecnología con acciones concretas desde una ciencia más cercana a la ciudadanía. Ade-


mundo más de intensas sesiones magistrales de innovación por parte de los conferencistas de la cumbre, también se dictaron workshops o talleres prácticos para la creación de laboratorios comunitarios “hazlo tú mismo”, en inglés, “do it yourself- DIY”; brindando técnicas y estrategias de desarrollo sostenible. Un punto importante tratado en esta edición fue el compromiso adoptado por los y las participantes de cada región (Norteamérica, América Latina, Asia, Europa y África occidental), para el planteamiento de estrategias que los participantes desarrollarán y aplicarán para el fortalecimiento y crecimiento del desarrollo biotecnológico en su país y en su región. Los objetivos planteados por el grupo Latinoamericano fueron: la creación de nubes digitales para la transferencia y actualización de información de investigaciones que se estén llevando a cabo o se llevarán a cabo en el campo biotecnológico; divulgación y creación de ecosistemas de comunicación para incentivar la participación de la academia, empresa y estado; y la creación de un Bio Summit Latinoamericano en colaboración con la Asociación de líderes lationoamericanos- AllBiotech. Ecuador no se quedó atrás en esta cumbre, pues 13 ecuatorianos de diferentes instituciones privadas y públicas del país como: la Universidad Tecnológica Equinoccial-UTE, Universidad de las Fuerzas Armadas-ESPE, Universidad San Francisco de Quito-USFQ, Universidad Central del Ecuador-UCE, Universidad Técnica Particular de Loja-UTPL, Universidad Yachay Tech, Instituto Nacional de Biodiversidad INABIO, y el Ministerio de Agricultura y Ganadería; participaron y presentaron sus trabajos de investigación, que tuvieron buenos comentarios frente a la colectividad internacional; siendo esta edición,

Delegación ecuatoriana

la que mayor número de participantes ecuatorianos albergó. Ecuador también contó con la participación de una bio fellow, Linda Guamán, PhD. de la Universidad Tecnológica Equinoccial-UTE, quien lideró y participó como mediadora de la apertura de la cumbre, y la discusión y planificación estratégica del grupo de participantes de Latinoamérica. Está claro que, para generar cambios significativos dentro de la revolución de las biociencias en el mundo, se necesitan este tipo de espacios, que ahora están disponibles como herramientas creadas desde comunidades dinámicas y comprometidas con la transformación del mundo; tomando acciones concretas, aplicadas desde conocimiento científico. Se esperan grandes cambios de esta generación que ha tomado la posta en construir y crear.

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Foto: Sage Velastegui

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“Si la civilización quiere sobrevivir, debe vivir del interés de la naturaleza, no del capital”.

- Ronald Wright

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AMÉRICA LATINA De la biodiversidad, a las instituciones: los desafíos de la bioeconomía en América Latina

Autor: Daniel Vizuete @DeMenteUIO

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mérica del Sur es una de las regiones más biodiversas del mundo y, a pesar de que varios de sus países tienen niveles de desarrollo interesantes, ninguno es una “potencia” mundial anclada en la bioeconomía. La posesión de abundantes recursos naturales es condición necesaria, pero no suficiente para generar un patrón de desarrollo sostenible e intensivo en ciencia y tecnología. La biodiversidad no implica solamente un alto número de especies vivientes. Cabe entender con mayor detalle que implica esta diversidad para fomentar su aprovechamiento.

- Es una “región megabiodiversa”: países megadiversos en la cuenca amazónica, gran cantidad de ecosistemas únicos y ecosistemas marinos aún inexplorados. - Posee alto potencial para producción de biomasa, dada su disponibilidad de suelo y agua, posee cadenas agrícolas consolidadas, potencial para diversificación productiva y disponibilidad de biomasa de desecho. catálisis | 25

Adicionalmente, pueblos y nacionalidades indígenas mantienen estrechos vínculos con los ecosistemas, por lo que la diversidad cultural no puede ser entendida sin la diversidad biológica. Para desarrollar una economía vigorosa, basada en el aprovechamiento de los recursos naturales, es imprescindible que estos recursos puedan estar disponibles para su uso. Según el esquema inicial de la bioeconomía (Georgescu-Roegen, 1975), para el aprovechamiento económico y social de los recursos naturales, se requiere el dominio de las ciencias y tecnologías disponibles, y el conocimiento práctico y aplicable los procesos biológicos, químicos y físicos. Éste, quizás, es uno de los eslabones débiles en la región. Por supuesto, no toda potencia científica es una potencia bioeconómica, sobre ello han continuado la discusión la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y la Comisión Europea (CE). En múltiples documentos concluyen que, al igual que la cantidad de biodiversidad no garantiza el desarrollo automático de industrias como la biotecnología, el dominio científico


américa latina tampoco es suficiente para una transformación productiva encaminada hacia la bioeconomía. Durante los últimos años, organizaciones internacionales y gobiernos están trabajando en estrategias para el desarrollo de institucionalidad y políticas públicas pertinentes. El desafío que muchos países han asumido es la puesta en marcha de instituciones y marcos normativos que permitan una transición hacia la bioeconomía. La CEPAL (2017) hace un conjunto de recomendaciones en cuanto a la institucionalidad que requiere ser visibilizada en toda su complejidad. A continuación, un esquema simplificado de los aspectos a abordar por cada país:

Foto: Fernanda Gallardo

1. Institucionalidad y políticas de innovación: agencias, ministerios, y leyes de ciencia y tecnología; planes nacionales de ciencia y tecnología; incentivos para investigación y desarrollo. 2. Políticas de desarrollo sostenible sobre: agricultura, ganadería, acuicultura; ratificación de convenciones de cambio climático; esquemas de biocomercio o bionegocios. 3. Promoción y regulación de la biotecnología: leyes de obtenciones vegetales o semillas; planes o leyes de bioseguridad; y consejos o agencias de regulación. 4. Cuidado y aprovechamiento de la biodiversidad, con énfasis en vida silvestre y recursos forestales. 5. Políticas sobre energía y desechos: especialmente, biocombustibles; energías renovables; y gestión de desechos y residuos. 6. Institucionalidad privada-empresarial: existencia de cámaras, asociaciones y gremios; fondos de inversión y consejos de asesoramiento a tomadores de decisión. Según un estudio del Consejo Alemán de Bioeconomía, hasta 2015, 45 países habían desarro-

llado “políticas nacionales con impacto significativo en el desarrollo de la bioeconomía; de las cuales 8 se podrían considerar como integrales” (Consejo Alemán de Bioeconomía, 2015). Esto muestra una complejidad mayor: no existe una bioeconomía, sino varias. Lejos de ser una dificultad, la posibilidad de desarrollar múltiples esquemas, donde el aprovechamiento de los recursos naturales tenga un impacto significativo en los esquemas de producción y consumo actuales, es una oportunidad para los países que, por ejemplo, no tienen sistemas científicos de punta y pueden actuar más rápidamente sobre sus marcos institucionales. Existen oportunidades para que los países en vías de desarrollo puedan desarrollarse a partir de estrategias “propias”. catálisis | 26


políticos de elección popular, consumidores, comunidad empresarial, ciudadanía, investigadores.

Foto: Fernanda Gallardo

La CEPAL, en varios estudios (2017, 2018, 2019), sostiene que en los países latinoamericanos existen un conjunto de limitaciones que hay que abordar de manera efectiva para desarrollar nuevos esquemas productivos. Entre otras, a continuación, enlisto las principales limitaciones a la bioeconomía en América Latina y el Caribe: 1. Barreras regulatorias: ausencia de marcos normativos, complejidad de procesos, débiles capacidades para hacer cumplir las regulaciones, incompatibilidad de regulaciones. 2. Barreras de acceso al mercado: mercados monopólicos, exceso o descoordinación de regulaciones, falta de estudios e información, falta de certificaciones, altos costos de producción, percepción negativa de consumidores respecto a nuevos productos. 3. Insuficientes capacidades en ciencia, tecnología e innovación y recursos humanos: talento humano suficiente, profesionales especializados, reorganización de las actividades científicas, relaciones universidad-empresa. 4. Limitaciones de financiamiento: fondos públicos escasos, débil cultura de la innovación, cooperación internacional puntual. 5. Insuficiente conocimiento sobre oportunidades y beneficios: tomadores de decisiones, catálisis | 27

Queda claro que, si bien la base sobre la cual actúa la bioeconomía son los recursos naturales, sin capacidades científico-tecnológicas, pero, sobre todo, sin marcos institucionales y legales que permitan superar las barreras existentes en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, no se podrá concretar una transición efectiva hacia la bioeconomía. El desafío fundamental pasa por el desarrollo de una institucionalidad adecuada, pero, sobre todo, efectiva para promover y coordinar los esfuerzos colectivos que se requieren. Más allá del viejo anhelo de sintonía entre universidad, empresas y estado; América Latina debe caminar hacia la construcción de acuerdos políticos maduros que se concentren en conservar y aumentar la eficiencia de intervención de las instituciones involucradas. Sin un aprovechamiento responsable de los recursos naturales, América Latina no sólo no podrá resolver sus principales problemas; sino que por, el contrario, los complicará. El desarrollo de capacidades científicas es la clave para pasar de ser un “paraíso de paisajes coloridos” para su contemplación a pujantes sociedades que cubren sus demandas de forma responsable, sostenible, equitativa y con alto valor agregado en su producción.


américa latina

Bioeconomía, Economía Circular y Economía Verde ¿Planteamientos distintos?

Autora: Ana Gabriela Del Hierro @anigadelhierro

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a sostenibilidad y sustentabilidad se han convertido en las palabras icónicas, tanto para académicos y científicos, como en agendas políticas, económicas, ambientales y medios de comunicación. El origen de la noción de “desarrollo sostenible” se remonta a 1983, cuando fuese presentado en el informe denominado “Nuestro Futuro Común” o Informe Brundtland , en el que define al desarrollo sostenible como: “aquel desarrollo que satisface las necesidades presentes sin comprometer las opciones de las necesidades futuras.”. Por otro lado, la noción de “sustentabilidad” aparece por primera vez en la Conferencia Mundial de Estocolmo, también conocida como “Cumbre de la Tierra”, celebrada en 1972 en Suecia y convocada por la Organización de Naciones Unidas. En adelante, estas nociones estarán plenamente integradas en iniciativas mundiales como la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, en 1992; y la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible (Ricalte, López & Peniche, 2005).

de desarrollo centran sus esfuerzos en cuidar el “sustento” alimenticio y de subsistencia. En tal sentido, la palabra “sustentable” corresponde a un anglicismo enfocado en “satisfacer las necesidades”; enfrentándose a una realidad de pobreza extrema, desigualdad, falta de servicios básicos de salud, agua potable y otros problemas sociales. En ese sentido, el desarrollo sostenible implica mantener los enfoques social, económico y ecológico a largo plazo e indefinidamente (Ricalde, López & Peniche, 2005). En línea con lo anterior, cabe mencionar que la sostenibilidad implica una idea de permanencia en el tiempo. Como menciona Dourojeanni (1999), “sólo si el “desarrollo sustentable” se mantiene en el

Aunque las diferencias conceptuales implican un análisis detallado, los dos términos se han aplicado a diferentes realidades. Por un lado, países desarrollados enfocados en conservar los recursos, mientras que los países en vías catálisis | 28


tiempo, se alcanza el denominado “desarrollo sostenible””. Los logros y avances en la implementación de estas nociones en las políticas públicas son heterogéneos y diversos, tanto para agendas nacionales, como globales. Sin embargo, parece haber una renovación conceptual destinada a clarificar ideas, pero sobre todo acercarlas a los distintos actores. Términos más recientes, como Economía Circular (EC), Bioeconomía (BI), Economía Verde (EV), también aluden a la necesidad de incorporar criterios de equilibrio y durabilidad en las acciones a implementar. Resulta conveniente realizar una breve revisión que permita una mejor compresión de cada una, tanto para profesionales y tomadores de decisiones no relacionados con estas nociones, como para la ciudadanía en general. Es fundamental democratizar conceptos para aprovechar su potencial de cambio. Economía Circular (EC), nace entre los años 70 y 80 con la idea de la aplicación de ecología industrial. Propone una reformulación de los

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modelos lineales de producción e involucra a múltiples sectores, los cuales, están orientados al uso eficiente de materiales renovables y energía, haciendo que los productos o servicios se enfoquen a largo plazo y sean aprovechados al máximo en toda su cadena (D Amato et al., 2017). Si bien, se asocia al reciclaje como un proceso derivado de este enfoque, éste es uno más entre los posibles modos de aprovechamiento de energía y materiales, y debería ser considerado como última opción por la cantidad de energía y recursos que emplea. La EC aboga por la optimización del ciclo de vida de los bienes producidos, desde la obtención de la materia prima, pasando por su procesamiento y distribución; hasta llegar al consumo consiente y responsable (Merli, 2018). Según el instituto Alemán Nova-Institute, existen dos círculos en la economía circular: el técnico y el biológico. El componente técnico implica el aprovechamiento al máximo de todos los recursos, manteniendo el valor económico


américa latina de los productos, materiales y recursos, mientras se minimizan, también, los desechos. Por otro lado, el ciclo biológico prioriza la degradación de desechos agrícolas y potencia el uso de nutrientes para la producción. Sin embargo, la mayoría del esfuerzo de la EC se centra en el cumplimiento del componente técnico y, una pequeña proporción, en el ciclo biológico. Por su parte, la economía basada en el bioconocimiento, o Bioeconomía (BE), relaciona la inclusión de tecnología e innovación para la producción sostenible. Según la Comisión Europea (2012), la bioeconomía “compromete aquellas partes de la economía que utilizan recursos biológicos renovables de la tierra y el mar, como cultivos, bosques, peces, animales y microorganismos, para producir alimentos, materiales y energía” (McCormick, & Kautto, 2013). Implica todo tipo de producción o servicio basado en materiales renovables, que no ponga en peligro la capacidad del planeta y aplica a múltiples ámbitos: forestal, agrícola, alimenticio, farmacológico, nutracéutico, pesquero, etc. (Budge et al., 2016). En 2012, después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el desarrollo sostenible de Río de Janeiro- Conferencia Río+20, se acoge la denominación de Economía Verde (EV). Ésta supondría una (nueva) oportunidad para alcanzar el desarrollo sostenible. Así, en 2011, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) describe a la Economía Verde “como aquella que da lugar al mejoramiento del bienestar humano e igualdad social, mientras que se reducen significativamente los riesgos medioambientales y la escases ecológica.” La EV sería, entonces, una categoría más amplia que recoge los postulados de la economía circular e integra los paradigmas postulados por la bioeconomía, en los cuales se reconoce el rol de los procesos ecológicos, aplicando conceptos de reducción de carbono, eficiencia de recursos e inclusión social basados en un contexto local.

En conclusión, los tres conceptos sugieren una transformación de los actuales modelos económicos que buscan alcanzar el desarrollo sostenible, enfocándose en la naturaleza (EV), cierre de los ciclos de vida (EC) y uso tecnológico y aprovechamiento de la biodiversidad y del bioconocimiento (BE) (D Amato et al., 2017). La diferencia fundamental entre BE, EC y EV radica en el rol que cumplen los procesos biológicos y ecológicos en cada modelo analítico. En ese sentido, la bioeconomía, al ir más allá del aprovechamiento de los desechos, presente en la EC; recupera y potencia la idea de “círculo biológico”. No es una alternativa únicamente enfocada en la biodegradación, sino que relaciona a todos los sectores económicos para la obtención de bienes y servicios. De acuerdo con De Jaramillo (2018), la bioeconomía tiene el firme propósito de “migrar de la insostenible economía, basada en combustibles fósiles, a la economía de la biomasa renovable.” Se espera que la bioeconomía lidere la transición hacia una economía sustentable que enfrente la mayoría de problemas que aquejan a la humanidad como son: la seguridad alimentaria, cambio climático y la escasez de recursos (Lewandowski, 2017).

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Foro Latinoamericano de Bioeconomía Costa Rica 2019, Unir fuerzas para cambiar realidades Autor: Marcelo Castro-Alpízar @marcelobiotech

Autora: Diana Mollocana @DMollocana

Autor: Marco Pereira @marco_pc23

“Los pueblos no comen indicadores macroeconómicos” frase expresada por José Rafael Corrales, Analista en Área de Estudios Económicos e Información de la Secretaría Ejecutiva de Planificación Sectorial Agropecuaria, del Ministerio de Agricultura y Ganadería costarricense en el inicio del I Foro Latinoamericano de BioeconomíaFOLABI19 organizado por Allbiotech y el Instituto Interamericano de Cooperación Agrícola IICA, del 20 al 22 de noviembre de 2019, en Coronado de San José, Costa Rica. Dichas palabras reflejan el sentir de la mayoría de los latinoamericanos reunidos para discutir de bioeconomía y generar propuestas que generen no sólo indicadores sino soluciones palpables para nuestra realidad. Un evento como el FOLABI19, sin duda alguna marca un hito para el desarrollo regional, considerando que Latinoamérica vive hoy una época de grandes retos sociales, económicos y ambientales; desafíos que son el reflejo de modelos productivos adoptados desde hace varias generaciones y que, por su intensidad y dinámica, han dejado de ser sustentables para el planeta. Por ello, algunos factores como la innovación, la colaboración y las biociencias son clave para su saneamiento y fortalecimiento. Efectivamente, catálisis | 31

los pueblos no comen indicadores, pero tienen una gran sed de innovación, desarrollo y nuevas alternativas de empleo más allá de los esquemas tradicionales. De igual manera, Elizabeth Hudson, Profesora Emérita de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, y una de las expertas invitadas al FOLABI19, enérgicamente expresó que Latinoamérica requiere del cambio de paradigmas para una transformación productiva, apostando por una economía basada en el conocimiento. Conscientes de esto, Allbiotech, organización sin fines de lucro, logró reunir en el foro a los 51 jóvenes líderes en biotecnología y áreas asociadas más prometedores de Latinoamérica, junto con panelistas de gran trayectoria en el campo de la bioeconomía. El evento se logró gracias al trabajo en conjunto con el Instituto Interamericano de Cooperación Agrícola IICA. Desde 2017, Allbiotech realiza anualmente la Cumbre Latinoamericana de Jóvenes Líderes en Biotecnología, sin embargo, para la edición de este año se decidió cambiar la modalidad con el fin de consolidar la red de jóvenes líderes concretada hasta el momento y enlazar oficialmente a más de 200


américa latina representantes de entidades gubernamentales, emprendedores, referentes de la industria y la academia de distintos países de la región. Los líderes realizan trabajo voluntario para impulsar modelos de desarrollo bioeconómico desde sus contextos. Es así que el objetivo final de este acontecimiento es la conexión de la quíntuple hélice (gobierno, academia, industria, emprendedores, unidades gestoras y de apoyo) a nivel regional, utilizando la bioeconomía como estrategia de crecimiento y progreso. Permitiendo posicionar a Costa Rica, como uno de los países latinos más innovadores y como un puente para lograrlo. Durante el foro, se trabajó sobre tres pilares de importancia en la bioeconomía: Políticas Públicas: Para investigar y desarrollar empresas de base tecnológica y biotecnológica, se debe tener un marco regulatorio fuerte y claro, pero accesible. Es común que las empresas de base tecnológica requieran altas inversiones,

tanto económicas como de capital humano; aumentando así su riesgo al trabajar en lugares donde no se tienen contemplados los alcances de las regulaciones locales. En concreto, tener políticas públicas a largo plazo -como las estrategias nacionales de Bioeconomía- promoverán el nacimiento y desarrollo de más proyectos, emprendimientos y empresas, que poco a poco van favoreciendo los ecosistemas nacionales. Innovación y emprendimiento: La flexibilidad, creatividad y velocidad propias de los bioemprendimientos y start-ups son las características necesarias para la resolución de problemas específicos que están más allá del alcance de grandes corporaciones. Sin ir más lejos, este eje resulta vital para la consecución de objetivos de gran impacto. Respuestas inteligentes a los problemas globales complejos. Educación y difusión científica: La educación es fundamental para la transformación social. No se limita exclusivamente a educación universitaria de calidad, sino que también se extiende

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a la educación de las sociedades más allá de las aulas. Sociedades que al ser más críticas y conscientes del impacto de la ciencia en el día a día, reducirían la resistencia a la inserción de nuevas tecnologías, tan necesarias para la creación de ecosistemas bioeconómicos eficientes. FOLABI19, el evento que reunió a los actores más destacados de nuestra región. Fui ahí donde Alejandro Mentaberry, Coordinador ejecutivo del Gabinete Científico Tecnológico (GACTEC), Guillermo Anlló, Especialista Regional del Programa de Ciencia, Tecnología y Fortalecimiento de Capacidades, UNESCO y Carolina Balian, Asistente de políticas y programas de PNUD Uruguay, expresaron la importancia del uso de ciencia, tecnología e innovación de manera eficiente y correcta, como herramienta para mejorar el desarrollo de un país. Las grandes mentes del área de biotecnología y bioeconomía, reunidas en un solo lugar, reunidos con el único objetivo de motivar, impulsar e incentivar a los jóvenes líderes en participar en proyectos innovadores de base biotecnológica que impulsen el desarrollo de la bioeconomía. Todo esto a través de conferencias magistrales, mesas redondas, paneles de discusión, talleres y sesiones de trabajo. catálisis | 33

El trabajo fue exhaustivo, las grandes mentes de Latinoamérica se unieron, sumando la experiencia y la juventud para la generación de programas de fortalecimiento de nuestra región. El producto de estos tres días de formación y cooperación exhaustiva incluye la generación de alianzas, el aprendizaje mutuo entre las distintas iniciativas que ya se están llevando a cabo en la región, y la difusión de metodologías para el establecimiento de estrategias globales, tomando como punto de partida la Estrategia Nacional de Bioeconomía de Costa Rica. Además, de la generación de documentos de valor para Latinoamérica con la opinión y experiencia de sus participantes. La unión de la juventud y la experiencia busca dejar huella para transitar hacia una economía sustentable, donde los recursos biológicos sean utilizados de forma más eficiente y fomenten la repartición justa y equitativa de sus beneficios.


amĂŠrica latina

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Foto: Sage Velastegui

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“Los pueblos no comen indicadores macroeconómicos”.

- José Rafael Corrales

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ECUADOR Bioeconomía

para salir del extractivismo Autor: Tarsicio Granizo Director de WWF-Ecuador Exministro de Ambiente @tgranizo

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as actividades de extracción de recursos no renovables son una de las causas de varios problemas ambientales del país y del mundo entero, pero, sobre todo, representan fuentes de permanentes conflictos sociales. Es necesario que el Estado piense en un cambio del modelo económico que en el mediano y largo plazo reemplace la extracción de recursos no renovables. La bioeconomía puede ser una de esas estrategias. Según Georgescu-Roegen, 1975, el creador del término, ésta tiene el propósito de “recordarnos continuamente el origen biológico del proceso económico y así destacar el problema de la existencia de la humanidad con una limitada cantidad de recursos accesibles, desigualmente ubicados y desigualmente apropiados”. Cualquiera que sea la definición, la bioeconomía puede incluir: 1) el uso de la biodiversidad en lo referente a la generación de valor agregado con el objetivo de brindar beneficios a las comunidades locales. 2) La denominada “Economía Circular”, que consiste en alcanzar

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un modelo económico y productivo en el que “el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, y en la que se reduzca al mínimo la generación de residuos”, de acuerdo con la Comisión Europea. 3) La certificación de “commodities” o mercancía que cumpla con buenas prácticas ambientales y sociales. 4) La denominada “Blue Economy”, que asegura que el desarrollo económico de los océanos contribuya a la prosperidad ahora y en el futuro , y 5) con el concepto de “economía verde”, que se ocupa de una gestión económica que favorece la sostenibilidad. Ecuador se encuentra geográficamente en medio de dos potencias económicas regionales, Colombia y Perú, y una de las formas de competir en los mercados internacionales con estos dos países es garantizando productos social y ambientalmente certificados. Por otro lado, la diversificación de fuentes de financiamiento para el país es fundamental ante la volatilidad de precios del petróleo y los minerales metálicos. Por eso, es necesario contar con nuevos productos de origen biológico con alto valor agregado, que poco a poco reemplacen


ecuador al petróleo y a la minería. Ciertos productos que provienen de la biodiversidad han tenido un crecimiento impresionante en sus costos . El análisis del potencial económico de algunos de los sectores que comprenden el sendero valoración de la biodiversidad (Trigo et al, 2014) , indica que todos han presentado, presentan y presentarán mercados globales en expansión y con tasas de crecimiento positivas que se sitúan entre el 8% y el 10% anual. Por ejemplo: el mercado global de cosméticos naturales en 2015 alcanzó la cifra de USD 12 mil millones y crece a tasas de 2 dígitos cada año (UEBT & UNIDO, 2016) ; se espera que el mercado global de productos para el cuidado personal orgánico llegue a USD 15.6 mil millones en el año 2020, con un CAGR de 9,30% entre 2014 y 2020 (Transparency Market Research, 2015) ; el mercado global de los aceites esenciales ha crecido continuamente en los últimos años y el tamaño del mercado se proyecta que alcance USD 11.19 mil millones en el 2022, con una tasa de crecimiento del 8.8% entre 2017 y 2022 (Markets and Markets, 2017) . Los ejemplos son innumerables.

En Ecuador, se han identificado algunas líneas de trabajo en bioeconomía: en primer lugar, emprendimientos bioeconómicos de pequeños y medianos productores, con más o menos alto valor agregado. Aquí pueden, a su vez, identificarse dos ámbitos: Bioemprendimientos que utilizan elementos de la biodiversidad, pero que, a través de un proceso más o menos complejo de transformación, logran un valor agregado importante. Adicional, se encuentran los productos de la biotecnología que puedan ser puestos al servicio de comunidades locales con un componente fundamental de investigación e innovación. En segundo lugar, emprendimientos dentro de lo que se conoce como economía circular, para la reutilización de residuos sólidos, especialmente (aunque no únicamente), plásticos. En tercer lugar, productos agrícolas de exportación (soft-commodities) con certificaciones ambientales y sociales. Son ejemplos de esto, la producción de algunas industrias bananeras, atuneras, de palmicutores, etc. Mención especial merece el ecoturismo, que puede generar millones de dólares a un país que tiene mucho qué ofrecer al visitante. Por lo tanto, la bioeconomía figura como una de las alternativas al extractivismo, a la ampliación de la frontera agrícola y al combate a la pobreza. catálisis | 38


Bioeconomía en Ecuador: Un nuevo paradigma

Autora: Tamara Bustos @TamaraBustosV

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cuador, país megadiverso, alberga: 951 especies de peces de agua dulce e intermareales, 1.690 especies de aves, 440 especies de mamíferos, 624 especies de anfibios, 477 especies de reptiles, y 17.934 especies de plantas vasculares. Su alta diversidad y riqueza de recursos biológicos y materias primas, contrasta con el escaso desarrollo tecnológico, falta de inversión en investigación y poca o nula transferencia de conocimientos. Esta realidad es similar a la de otros países “en vías de desarrollo”, vendedores de materias primas a países del “primer mundo”, donde son procesadas, industrializadas y comercializadas con alto valor agregado. Pero Ecuador no sólo es megadiverso en flora y fauna, posee también recursos fósiles no renovables, como el petróleo. En 1972 el “boom” petrolero sacudió al país. A inicios de ese año, la explotación petrolera representaba entre 1% y 3% en el PIB; cuatro décadas después, en 2008, representaba el 20%. Actualmente, se estima que existen alrededor de 4.800 millones de barriles de petróleo de reservas probadas en territorio ecuatoriano, número que se eleva considerablemente según el British Petroleum, estimando que el país tiene más de 8.000 millones de reservas que no han sido aún probadas ni exploradas. De enero a abril de 2019, se produjeron 529.182 barriles

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de petróleo; en el mismo lapso de tiempo, el precio por barril fue de 56,62 de dólares en promedio, lo que nos da un gran resultado de aproximadamente 30 millones de dólares, cifra que se eleva a 1.281 millones de dólares desde septiembre de 2017. Cerca de cinco décadas después, el auge petrolero originó gobiernos dependientes con modelos económicos basados en una matriz productiva extractivista cuyos ingresos se subordinan a los generados por el petróleo; en palabras de Guillermo Rodríguez Lara, “el crudo no debía ser el único recurso del Ecuador y que el país no podía esperar todo de él”, irónico ¿verdad?, más aún cuando estas palabras resuenan desde un lejano junio de 1972. Los cambios económicos, políticos y sociales suscitados en los últimos 10 años, abrieron la puerta a la posibilidad de cambiar de paradigma, ¿es posible aprovechar la diversidad de recursos y transformar el modelo económico actual? Más datos a considerar: en 2008 la Constitución de Montecristi reconoce, por primera vez, los derechos de la naturaleza, siendo deberes primordiales del Estado: planificar el desarrollo nacional, erradicar la pobreza, promover el desarrollo sustentable y redistribuir equitativamente la riqueza para alcanzar


ecuador el Buen Vivir (Art. 3, Constitución 2008). Esto sumado a los Objetivos y metas de Desarrollo Sostenible ODS al 2030, colocan a la biodiversidad como puntal para la transformación de la matriz productiva. Sin embargo, cambiar de un modelo extractivista y dependiente de la exportación de materias primas, hacia una economía generadora de alto valor agregado, basada en principios de sostenibilidad; requiere aprovechar responsablemente los recursos naturales estratégicos.

producción nacional, se requiere aún identificar las actividades productivas estratégicas que deberán derivarse de aquel, y articular los sectores educativo, productivo y comercial, para planificar la generación de talento humano, productos, servicios, mercados y canales de comercialización. Así se insertará el bioconocimiento aplicado en la matriz productiva, y en la economía nacional y mundial, mejorando la conservación y sustentabilidad del uso de los bienes naturales”.

Con el cambio de paradigma surge la Estrategia Nacional de Biodiversidad (ENB), una agenda proyectada a 2030 con un plan de acciones hasta el año 2021, por primera vez en su historia, Ecuador considera su biodiversidad como un recurso estratégico que puede generar ingresos, adoptando el término bioeconomía, mismo que fue conceptualizado por Tarsicio Granizo como: “el conjunto de las actividades económicas de las que podemos obtener productos y servicios, generando valor económico, utilizando de manera ecoeficiente y sostenible los recursos de origen biológico”.

El nuevo enfoque hacia la bioeconomía, con aras de una nueva matriz productiva, requiere de cambios sustanciales que permitan la explotación sostenible de recursos biológicos a la vez que desarrollen cadenas de valor en productos y materias primas. Ahora, la pregunta real es: ¿qué tan comprometidos estamos como país con la bioeconomía? Un cambiante clima político, sumado a la rotación permanente en dependencias clave de gobierno, pareciera que ha retrasado una corriente que, desde 2017, venía tomando impulso y estaba logrando posicionarse. Si bien hay conceptos y bases sentadas, queda un largo camino por recorrer para cumplir con metas y objetivos planteados hacia 2030.

Diversos especialistas de la Escuela Politécnica del Litoral ESPOL, señalan que: “para apuntalar el bioconocimiento como catalizador de la

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Participación de Ecuador en la

Cumbre de Acción Climática 2019

Autora: Sulma Romero @SulmaRomero5

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l pasado 21 de septiembre de 2019, la ciudad de Nueva York fue cede de la Cumbre sobre la Acción Climática, convocada por la Organización de las Naciones Unidas, donde varios países participaron para afianzar acuerdos para el año 2020 en diferentes áreas de acción. El objetivo de la cumbre que es centrar acciones para que, en los próximos diez años, las emisiones de gases de efecto invernadero reduzcan un 45% y alcance el 0% en el año 2050.

ble de nuestros océanos y bosques; la resiliencia y adaptación a los impactos climáticos; y la convergencia de financiación pública y privada con una economía de emisiones netas cero; mitigación; compromiso de la juventud y movilización pública; e impulsores sociales y políticos (Naciones Unidas , 2019). Se realizaron varias mesas de trabajo y foros donde representantes de los países, sector privado y sociedad civil definieron estrategias y acuerdos.

La Cumbre estuvo concentrada en la verificación del Acuerdo de Paris, para el cumplimento de ello, se definieron nueve áreas de acción: transición global hacia energías renovables; infraestructuras y ciudades sostenibles y resilientes; agricultura y ordenación sosteni-

Por su parte, Ecuador, al ser un estado miembro con voto en la Asamblea General de Naciones Unidas, realizó una intervención donde anunció:

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“En nuestro Gobierno hemos reducido la tasa


ecuador

de deforestación en el 24%. Asimismo, Ecuador fue el primero en utilizar las guías acordadas en las negociaciones de la Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Cambio Climático en Polonia en 2018 para presentar sus contribuciones para el 2020-2025” (Noticias Naciones Unidas, 2019). En este sentido, Ecuador ratificó su compromiso climático garantizado en su plan de desarrollo Toda una Vida, donde se respeta los derechos de la naturaleza. La participación en este tipo de eventos permitirá, como país, seguir una línea en común en contra del cambio climático, que no sólo fija una economía basada en un modelo sustentable y sostenible con la biodiversidad y el

medio ambiente, sino que inmediatamente generará empleos amigables con el planeta e implementará nuevas tecnologías que producen energía (eólica y solar) a costos más bajos. Aún, el camino para Ecuador es largo, pero con la implementación de políticas enfocadas a la investigación de nuevas alternativas asequibles y escalables; apoyo y financiamiento a los emprendimientos enfocados a esta temática; pero, sobre todo, crear una conciencia social acerca de la importancia de fijar y cumplir con las propuestas establecidas por el país, lograremos tener un planeta realmente sano para las generaciones presentes y futuras.

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Un ejemplo aplicado de Bioeconomía: Aprovechamiento de Biomasa de Fermento de Maíz

Autora: Michelle Ojeda @michuojeda

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no de los objetivos de los sistemas de bioeconomía exitosos es la sostenibilidad agrícola y pecuaria. Esto implica la protección del ambiente y la salud de los agricultores, así como de personas aledañas a las zonas de producción, siendo posible a la par, la obtención de rendimientos altos y también, por qué no, el aprovechamiento de desechos agrícolas. Modelo de esto, es el fermento de maíz, mismo que aparece como una alternativa viable dentro de la bioeconomía, debido a su capacidad de actuar como fertilizante foliar y biorregulador de crecimiento. El principal alimento de los animales de producción en Ecuador son las especies forrajeras, mismas que cumplen el papel más importante en cuanto a la producción ganadera. Debido a esto, el 29,4% de hectáreas de tierra cultivable están destinadas a cultivar pastos para la alimentación de este tipo de ganado (INEC, Instituto Nacional de Estadisticas y Censos, 2011), haciendo que el estudio de los pastos sea de vital importancia para mejorar, tanto la calidad de la alimentación y la capacidad de fertilización del terreno, como la producción redituable en corto tiempo. Estamos, de esta forma, frente a un tipo de fertilizante orgánico de fácil obtención. Según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (2016), el costo de los agroquímicos se incrementó en un 2% a partir del mes de mayo de aquel año, a la par que su importación de

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agroquímicos disminuyó. Por estas razones, se ha determinado como un problema de interés económico, a la ausencia de alternativas prácticas al uso habitual de fertilizantes y biorreguladores orgánicos dentro de la producción de pasto para la alimentación de animales. Pero ¿por qué el fermento del maíz? El uso de este grano ha jugado un rol cultural trascendental desde nuestros antepasados, al ser un alimento básico para diversos países latinoamericanos, que es consumido de distintas formas: ya sea, tanto la sémola, como el almidón o la harina, con los cuales es posible la elaboración de pan, tortillas o copones, entre otros… al estar tan presente en la cultura latinoamericana desde sus inicios precolombinos, ha sido inevitable que la forma fermentada haya sido, también, una de las formas de consumo de maíz por varias generaciones. Ya en tiempos actuales, se ha visto que el maíz fermentado posee un gran contenido de hormonas vegetales, como la auxina AIA. Las auxinas son biorreguladoras de crecimiento que se encuentran en los ápices de los brotes y en las raíces, las mismas que se encargan del crecimiento y la elongación de las plantas, mediante de la división celular (Díaz D., Intagri, 2017). Por medio de este estudio, se planteó la búsqueda de una alternativa eficiente y económica que permita al agricultor, tanto utilizar fermento de maíz para la fertilización y biorregulación de la planta, como para lograr una mayor tasa de co-


ecuador secha, o un mayor crecimiento del pasto en menor tiempo. De esta forma, se evitan daños fisicoquímicos en la estructura del suelo y, también, es posible ayudar a la microbiota presente en el mismo, destinado para el consumo de los animales en producción. Para el aprovechamiento de la biomasa, se fermenta el maíz con semillas germinadas. Como ya se mencionó, las auxinas presentes son inductores del crecimiento y, debido a la presencia de pasto, pueden ser aprovechadas, ocasionando un mayor crecimiento. La técnica propuesta, y desarrollada en la investigación, se basa en la aplicación de fermento de maíz con diferentes concentraciones: 25, 50, 75 y 100 mL.L-1 más un control (0 mL.L-1). Posteriormente, se realizó un análisis del tipo de fermento de maíz más conocido por los ecuatorianos, la denominada chicha de jora, con enfoque en los minerales básicos de nutrición vegetal: nitrógeno, fósforo y potasio, donde se encontró: nitrógeno 0,24%, equivalente a 144,36 (mg.L-1); fósforo 0,148 %, equivalente a 89,024 (mg.L-1); y potasio 0,08%, equivalente a 51,5 (mg.L-1). Los resultados presentados son positivos, puesto que estos componentes son los encargados de la nutrición, crecimiento, respiración, almacenamiento y transferencia de energía que ocupan las plantas para un correcto metabolismo. Adicional, se realizaron tres cortes y se observó la velocidad de crecimiento bajo condiciones climáticas de varias localidades del país, gracias a lo cual se pudo demostrar que al aplicar 100 mL.L-1 y 25 mL.L-1 de fermento de maíz, la velocidad de crecimiento aumentó. De igual manera, la producción de materia verde y materia seca no fueron afectadas por la aplicación del fermento. El análisis nutricional demostró que el control denominado T5, tuvo valores más altos en comparación del resto de tratamientos. En cuanto a la digestibilidad in situ, es decir, en las localidades, de las diferentes dosis de los tratamientos aplicados, las de fermento de maíz presentaron mayor degradabilidad a nivel digestivo en comparación del control.

Finalmente, el análisis económico de los costos del fermento de maíz en tiendas, versus el elaborado por el agricultor en las dos localidades, demostró que comprar fermento implica una inversión de 5 Dólares/hectárea y elaborarlo 5,7 Dólares/hectárea con tasas de retorno marginal (TRM) de 107,87% a 104,44%, respectivamente. Según Perrin et al (1988), para proyectos agropecuarios se debe aceptar una tasa de retorno mínima de 100%, con lo cual, la tasa de retorno marginal de la investigación realizada concuerda con lo citado en la literatura. En conclusión, se encontró que la aplicación de fermento de maíz es un método que puede ser utilizado como un sustituto de fertilizante para mejorar el crecimiento para pastos evitando o disminuyendo el uso de fertilizantes químicos. Además, se puede utilizar el fermento de maíz como un promotor de crecimiento y se recomienda aplicar la dosis de 100 mL.L-1, ya que, en esta investigación, fue la que mejores resultados presentó en la mayoría de las variables estudiadas. Además, se debe considerar que, para la aplicación del fermento de maíz, el pasto debe estar con material vegetal, es decir, con hojas, ya que la aplicación es foliar. Es así, que se comprueba que existe un mercado disponible para la generación de productos que no generen daño al ambiente y, además, mejoren las condiciones del agricultor. Es decir, el aprovechamiento de la biomasa en los cultivos de maíz representa un ejemplo tangible de bioeconomía.

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Foto: Sage Velastegui

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“Hay que sembrar el petróleo”.

- Arturo Uslar Pietri

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BIOEMPRENDIMIENTO Entrevista: Queeny López

fundadora de ANUKA, biodiversidad aplicada

Autor: Daniel Vizuete @DeMenteUIO

Autora: Ana Gabriela Del Hierro @anigadelhierro

Anuka, biodiversidad aplicada

Nace en Quito el 2017. Es una iniciativa que busca desarrollar la tecnología de filtros biológicos para captar CO2 y otros contaminantes atmosféricos y disminuir los índices de contaminación. A pesar de que sido poco difundida, esta iniciativa ha tenido una meteórica trayectoria que les contamos a continuación. El 2019 ha sido un gran año para Anuka. A inicios de año, ganaron la competencia de GIST Tech-I, evento que reúne a más de 500 empresas vinculadas al desarrollo tecnológico de todo el mundo, a los que busca poner en contacto con jóvenes innovadores para que aborden los desafíos económicos y de desarrollo. Este año también, el equipo de Anuka fue seleccionado para formar parte de la generación 22 de Start Up Chile, una de las iniciativas más prestigiosas de América Latina para innovación e incubación de emprendimientos de base tecnológica. El equipo de Anuka catálisis | 47

debe permanecer alrededor de 6 meses en Chile, junto a otros 70 emprendimientos de todo el mundo entran en contacto con la comunidad empresarial de varios países del mundo. No han cumplido 5 años y ya han sido galardonados en múltiples ocasiones, incluyendo dos reconocimientos regionales y uno mundial. En una entrevista a dos voces, conversamos con Queeny López, una de sus fundadoras.


bio emprendimiento ¿Cuál fue la idea inicial de ANUKA? Al principio la idea era evitar que las emisiones de los automóviles salgan a la atmósfera, captarlos antes que sean liberados, pero no fue viable. Trabajamos con un equipo italiano que se dedica al diseño en ingeniería, hicimos varios diseños y prototipos, pero resultó muy complejo y costoso. Cada filtro podía absorber el CO2 de un auto al ser colocado en cada tubo de escape, pero ello implicaba gastar mucho material para cada filtro haciéndolo más costoso. Pensamos entonces que el diseño pensado para cada auto era mucho más complejo que tener un dispositivo más grande que capte el CO2 de muchos autos al mismo tiempo. Esta fue nuestra primera idea porque más del 56% de las emisiones contaminantes en Quito vienen de los autos. Además, era más viable hacer un piloto en un automóvil propio que hacerlo en una industria. La idea de hacer un pilotaje a mayor escala se complicaba debido a que se requieren permisos y contactos. Y ahora ¿cuál es la apuesta de Anuka? Cambiando totalmente el concepto, y con ciertas alianzas, ahora estamos trabajando en un foto biorreactor para ciudades. Es una torre cilíndrica de 2 metros de alto, de 300 litros de capacidad que funciona como un bioreactor de lecho fluido, que es un tanque en donde se dan condiciones necesarias para que las micro algas se reproduzcan rápidamente captando el CO2 del aire. La torre consta de una bomba que capta el aire exterior y lo hace pasar por un filtro. luego pasa por un sistema de aspersión, donde el aire es burbujeado en el agua que contiene nutrientes y micro algas. Aquí el CO2 se disuelve (porque es más soluble que el resto de gases) y como la torre es de vidrio traslúcido, las microcatálisis | 48


algas captan luz, hacen fotosíntesis y liberan oxígeno.

por artesanos, que simulan las micro algas que utilizamos.

¿Qué carácterística hace único al reactor desarrollado por Anuka? El diseño. Este está pensado como una combinación de varios elementos. El reactor tiene una estructura metálica en forma de hexágono, tal como las estructuras naturales de las abejas. Tiene una chacana (estrella andina de 8 puntas) e incrustaciones de vitrales, hechas

Las chacanas tienen una función en el contexto urbano. Como las torres son colocadas en las partes altas de los edificios, las chacanas pueden servir para facilitar orientación porque indican donde están los puntos cardinales. De esta forma, se no solo se da esta fusión de conocimiento ancestral y ciencia, sino también se incorpora a la vida de la ciudad.

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bio emprendimiento Además, utilizamos un criterio de carbono neutro y materiales de larga duración; lo que aumenta la dificultad de diseño y construcción de las torres porque utilizamos materiales ambientalmente responsables. Nos enfocamos mucho en este aspecto para asegurarnos de captamos CO2 y ofrecer un producto carbono neutro. ¿Cómo ha evolucionado el equipo de trabajo? Es diferente dedicarse a la academia que a los negocios. En nuestro camino, hemos cambiado de integrantes de nuestro equipo. Ahora somos tres personas, profesionales de diferentes ramas: Gabriela Samaniego, ingeniera en agroindustria; Jorge Montalvo, ingeniero mecánico y yo (Queeny López), ingeniera ambiental. Contamos con el apoyo de otras personas: un diseñador industrial, fundamental para conjugar la funcionalidad con la propuesta estética del reactor; un ingeniero electrónico que diseñó un sistema de sensores para medición en tiempo real de captación de CO2 y una ingeniera en biotecnología que es la persona encargada de escalar (aumentar el volumen de cultivo de) las algas. ¿Cómo ha sido la recepción de esta propuesta en el mercado? No ha sido fácil, la base del proyecto ha sido nuestra voluntad de seguir. Cada uno de los miembros ha puesto tiempo y dinero sin recibir ninguna remuneración a cambio. Aún estamos en etapa de terminar el primer piloto y no tenemos ingresos. De hecho, el primer filtro que estamos terminando de fabricar, que va a ser instalado en Quito, fue una venta por adelantado.

bien, ahora estamos en negociaciones para hacer una venta al Municipio de Barranquilla en Colombia. Luego de toda su experiencia ¿cuál ha sido la barrera más difícil de superar? El principal problema es la mentalidad. Puede que sea difícil conseguir capital, clientes, apoyo, visibilidad, o lo que sea. A pesar de que es difícil, se puede hacer. Pero romper la idea de que las cosas no se pueden hacer en Ecuador, osea la falta de empoderamiento e identidad, es difícil. Con el sector público, obtener los incentivos disponibles. Nosotros participamos en una convocatoria donde, a pesar que pasamos todas las etapas, no nos asignaron el fondo al no considerarse un proyecto “prioritario”. Por otra parte, en el sector privado es muy difícil obtener reuniones o espacios para presentar propuestas y eso implica un consumo de tiempo y esfuerzos para generar esas oportunidades. ¿Cuál crees que es el principal desafío para el desarrollo de la biotecnología en Ecuador? Uno de los principales retos que tenemos que afrontar y no solo desde la biotecnología sino para el desarrollo en general, es vincular criterios sociales respecto del problema que estamos atendiendo. La academia debe ser más arriesgada, atreverse a pensar más grande y no sentir miedo de perder rigor y las empresas, que se preocupan fundamentalmente de colocar productos en el mercado, requieren hacer más investigación. No son ideas incompatibles, somos nosotros que tenemos mentalidades sesgadas.”

Dado que no tenemos el capital para estar constantemente construyendo filtros y tener en stock, el modelo de negocio consiste en venderlo en diseño y con el dinero del pago construir el filtro. El modelo ha funcionado catálisis | 50


Foto: Sofía Nogales

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“Las especies naturales constituyen la bilioteca con la que trabajan los ingenieros genéticos”.

- Thomas Lovejoy

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CIENCIA COMUNICATIVA ¿Difusión o divulgación? Lo mismo, pero diferente

Autora: Jazmín Palacios @JazPalaciosAg

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l objetivo de esta sección es abrir un espacio para las voces comprometidas a compartir el conocimiento científico y “traducirlo”, no sólo con palabras, sino a través de proyectos donde este conocimiento se vuelve más digerible para aquellos que se interesan por aprender e involucrarse en el proceso. Partiendo de esto, podemos preguntarnos: ¿Qué es comunicación? ¿Qué es ciencia? Y creo que la mayoría, desde un nivel básico, podrá dar con una breve definición de lo que ambas implican. Ahora bien, el concepto “comunica ciencia” puede resultar un poco obvio. Sin embargo, comunicar ciencia va mucho más allá de difundir el conocimiento científico. Muchos tal vez se preguntarán también ¿Cuál es la diferencia entre difusión y divulgación de la ciencia? Estas dos palabras pueden parecer sinónimos, pero en este contexto, se diferencian bastante. Para ser más precisa, simplificaré la respuesta de esta manera: la difusión se encarga de compartir el conocimiento científico dentro de la comunidad científica, partiendo de la comprensión de los tecnicismos y

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teorías; mientras que la divulgación se dedica a situar el conocimiento al alcance de la comunidad, simplificándolo despertando interés. Los seres humanos hemos incrementado nuestra capacidad intelectual gracias al perfeccionamiento del lenguaje; pues éste nos permitió nombrar nuestro entorno, descubrirlo y experimentar con él. El lenguaje y la inteligencia están estrechamente relacionados, es decir, dependen el uno del otro para desarrollarse. Esta relación nos ha permitido, como sociedad, hacer ciencia, registrar sus avances y contribuir al progreso. En conclusión, el lenguaje juega un rol fundamental para hacer el conocimiento accesible y contribuir a la democratización de la ciencia. Es aquí donde surge la inquietud: ¿qué es peor, un científico tratando de comunicar o un comunicador intentando hablar de ciencia por su cuenta? Existirán excepciones, sin embargo, es aquí donde destaca la importancia que tiene el trabajo en conjunto entre comunicadores y científicos en pro de llevar la información especializada en forma dinámica y comprensible.


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Biotecnología para la Educación del Siglo XXI: Oportunidades y Desafíos. El Caso de FLUORESCIENTIA

Autora: Diana Sofía Mollocana Yánez @DMollocana

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en Bain, en su libro: “Lo que hacen los mejores profesores universitarios”, afirma que las nuevas estrategias de educación requieren de una ruptura de paradigmas. Al respecto, las preguntas que un profesor debe plantearse, antes de comenzar una clase, no deberían ser ¿cuántos estudiantes tendré?, ¿qué libros utilizaré?, ¿cuántos exámenes tomaré?, sino que deberían estar enfocadas a construir conocimientos de impacto que sean perdurables. Por ejemplo, ¿cómo podré alentar en mis estudiantes el interés por la clase?, ¿qué modelos mentales es probable que traigan consigo?, ¿cómo podré desafiarlos al cambio?, ¿qué información requerirán para responder las preguntas y desafíos más importantes que se les presenten? y ¿cómo los enfrentaré a problemas conflictivos de los cuales podrán salir airosos? Precisamente, uno de los conflictos que pueden presentarse en el aprendizaje para la realidad latinoamericana y, especialmente la ecuatoriana, es el acceso a recursos novedosos que permitan que los estudiantes vivan una experiencia emocionante e imperecedera, particularmente, en cuanto a ciencias de la vida. Es decir, la enseñanza de las biocien-

cias, en todos los niveles, continúa basándose en las preguntas tradicionales, mas no en los nuevos modelos de enseñanza. En un sistema rígido, de títulos y tradición, que promueve exclusivamente la recitación y la memorización por sobre otras estrategias de aprendizaje; parece ser que la única esperanza hacia el futuro es la innovación de estrategias lúdicas, el potenciamiento de proyectos y la ejecución de nuevos productos de aprendizaje. El Movimiento DIY Biology (Do-It-Yourself) o Biología del hazlo tú mismo, profesa justamente este pensamiento, pues sostiene que los individuos, comunidades y organizaciones pequeñas pueden desde generar sus propios ensayos de laboratorio, hasta sus propios negocios. El DIY se fundamenta en un aprendizaje comunitario, constructor de innovación de ciencia abierta, sin necesidad de formación extensa, generando la democratización de las ciencias y ciencia ciudadana. En Ecuador, resulta complejo pensar en algo semejante, debido a las restricciones que se pueden encontrar en cuanto a la importación de equipos, reactivos, líneas celulares, entre catálisis | 56


servar la efectividad de la técnica, mediante la exposición de las muestras a diferentes tipos de luz. Cabe mencionar que la transformación transiente, o transformación no estable, es un tipo de transformación genética que permite la expresión de proteínas de interés en células vegetales por períodos cortos de tiempo. Se utiliza, especialmente, en farmacéuticas para la producción en masa de determinados compuestos. Precisamente, el suero experimental para luchar contra el Ébola, en la epidemia del año 2015, se produjo de esta forma.

otros materiales concebidos como estrictamente necesarios para el trabajo en biociencias. Además, si no se cuenta con un espacio que corresponda a lo que conocemos como un laboratorio, resulta casi inimaginable desarrollar experimentos. Por ejemplo, en el aula de una escuela rural. Pero la Biología DIY profesa justamente lo contrario: no importa que existan pocos materiales a la mano, pues podemos crearlos nosotros mismos y no importa que el laboratorio se encuentre lejos, exclusivamente en las grandes ciudades, pues de lo que se trata es de llevar el laboratorio fuera de sí mismo, hacia la gente. Bajo esta filosofía, nace la iniciativa FLUORESCIENTIA dentro de la carrera de Biotecnología en la Universidad San Francisco de Quito. Todo comenzó cuando con mi socia, Andrea Montero, nos encontrábamos enseñando en la clase de Laboratorio de Biotecnología Vegetal. Experimentábamos con la técnica de transformación transiente o temporal en plantas junto con nuestros estudiantes. Para llevar a cabo esta actividad, necesitamos una gran cantidad de insumos, desde los inóculos transformados de bacterias hasta fotodocumentadores, es decir, equipos que permitieran obcatálisis | 57

En tal sentido, pensamos que una técnica biológica tan interesante debía ser conocida por más personas. Y fue así como surgió la iniciativa. Sin embargo, esta vez buscamos únicamente la expresión de una proteína un tanto menos útil y un poco más llamativa: la proteína verde fluorescente o GFP (por sus siglas en inglés). Esta fue utilizada debido a que es ampliamente estudiada, fácil de visualizar y también relativamente fácil de conseguir. Diseñamos, de esta forma, una estación de trabajo, ligeramente más grande que dos cajas de zapatos apiladas, para que una persona que quisiera hacer transformación transiente de una planta con GFP, pudiera hacerlo desde cualquier lugar. La estación de trabajo contó con una pequeña planta de tabaco susceptible a ser transformada, una solución de bacterias, una jeringa para inyectar la solución, una solución de permeabilización de hojas y barreras primarias, como guantes y gafas protectoras. La caja fue dividida en dos: una zona de incubación, para dejar la planta de 24 a 36 horas en oscuridad para promover la transformación; y una zona de revelado, para observar la fluorescencia con luz azul. Todo esto fue construido con materiales fácilmente adquiribles en carpinterías y ferreterías. Incluso, utilizamos filtros de luz de proyectores viejos para una mejor observación de los resultados. La experiencia de socialización del producto a los


ciencia comunicativa estudiantes y a los asistentes del lanzamiento de éste, en el Seminario de Impacto a las Mujeres en la Ciencia, organizado por OEI y CIESPAL, fue sumamente satisfactoria y despertó, en gran medida, el interés del público. Las miradas a futuro de la utilización de FLUORESCIENTIA incluyen una estrategia de vinculación con la comunidad que involucre escuelas y colegios, con el fin de despertar la curiosidad de los más jóvenes y aprovechar el kit como una herramienta de aprendizaje innovador. ¿Cómo percibimos el rol de la Biotecnología en la educación del siglo XXI? Pues percibimos su rol como el de una aliada en la innovación tan necesaria de acuerdo con lo propuesto por Bain, quien, como se vio con anterioridad,

no estaba dispuesto a que los maestros se plantearan las mismas interrogantes que sus antecesores doscientos años atrás. El manipular, ver y conjeturar, sin lugar a duda, cimentará de mejor forma el conocimiento, desterrando prácticas promotoras del aprendizaje bulímico; es decir, aquel que se produce justo antes de los exámenes para rendir pruebas y luego de éstas, descartar todo el conocimiento aprendido durante esa instancia y olvidarlo para siempre. Si queremos que las biociencias tengan repercusiones prácticas en la economía productiva del país, y que permitan una dinámica bioeconómica saludable; tenemos que cambiar nuestros propios paradigmas y hacer biotecnología con quienes buscan aprender.

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Ciencia y humor, una mezcla divertida

Autor: Daniel Vizuete @DeMenteUIO

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ocos dudan hoy de la necesidad de acercar contenidos científicos a los públicos más diversos. Sin embargo, solo unos cuantos se atreverían a hacer esto desde el humor y contado en primera persona. Después de todo, los científicos son serios y aburridos, ¿no? Micrófono loco, el primer show de comedia científica, puso aprueba la idea de que la ciencia es complicada y aburrida. La iniciativa consistió en seleccionar a las 10 mejores propuestas de monólogos científicos, para presentarlos en un show en vivo. Los finalistas se presentaron ante más de 500 persnas en el Teatro Capitol en Quito. Para ello tuvieron, además, la capacitación de Ricardo Moure, miembro de la iniciativa española Big Van Ciencia, para mejorar sus habilidades. Los diez monólogos cubrieron amplios y variados temas. La física estuvo presente con la historia de la electricidad y la vida de Nikola Tesla y Tomás Alba Edison, contada por Miguel Espinoza y la presentación de Sasha Narváez sobre simetría, nociones culturales de belleza y antimateria.

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La óptica y astrofísica tuvieron presencia con el monólogo sobre el espectro visible y el sol de Alexandra Morocho y la presentación de Sammy Roldán sobre formación de estrellas y fusión nuclear en formato canción. La química “insultante” como la llama Rodrigo Duarte estuvo presente tratando la dieta alcalina y pseudociencias en su presentación. La salubridad y la medicina aparecieron con la historia del “canelazo” y el uso ‘terapeútico’ de bebidas alcohólicas siglos atrás en la voz de Valeria Ponguillo; la pérdida de memoria y avance de la edad de Andrea Zambrano y un monólogo sobre medicamentos, tratamientos médicos y gripe de Tatiana Vilaña. Las llamadas tecnologías de propósito general, como la nanotecnología y la biotecnología aparecieron en escena en las voces de Paul Avilés, con una presentación sobre partículas subatómicas y los potenciales usos del grafeno y Karla Torres con su monólogo sobre microorganismos, biotransformación y transgénicos. El público, conformado por gente de todas las edades, se divirtió también con el monólogo de Ricardo Moure, quien habló sobre la obesidad como un problema de salud pública, los estigmas sociales que viven las personas que la padecen y las causas sociales de esta condición.

Luego de una prolongada deliberación del comité científico conformado por el jurado, científicos expertos en políticas públicas y cineastas, las ganadoras fueron: - Valeria Ponguillo, educomunicadora, en el primer lugar. - Alexandra Morocho, educadora artística, en el segundo lugar - Tatiana Vilaña, estudiante de medicina, en el tercer lugar. - Paúl Avilés, ingeniero, con mención especial. El evento fue organizado por KUNA, la Comunidad de Divulgadores del Conocimiento Científico y Ancestral, espacio que agrupa a diversas iniciativas de divulgación y difusión de la ciencia en el Ecuador, con el apoyo de la embajada de España en Ecuador y la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación. Como dice Carl Sagan, si cuando estás enamorado quieres contarlo a todo el mundo la idea de que la comunidad científica no le hable al público es aberrante. En este inacabado trayecto de acercar la ciencia a los públicos más diversos, el humor es una potente herramienta para lograrlo. Sino que le pregunten al público que asistió al micrófono loco.

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“La dicotomía entre desarrollo y sostenibilidad es falsa. Sin planeta, no hay economía que valga”.

- Al Gore

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OPINIÓN La Bioeconomía, ciencia para el Desarrollo de los Territorios

Autora: Estefanía Acurio @tfitaaa

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l ser la Bioeconomía considerada como ciencia que administra los recursos biológicos (Martínez, 1984), permite entender al territorio y su dinámica in situ. Al formarse desde la década de los 70, su principal objetivo es investigar la problemática entre la empresa humana y el ambiente (y, por ende, el territorio como coexistente). Birch, (2006) menciona que la biotecnología es constituida como la ruptura frente al discurso hegemónico de la economía de mercado. Dado que: en primer lugar, centra su estudio en la vida y, en segundo lugar, porque evalúa las dinámicas de las relaciones bióticas y abióticas; los seres humanos son considerados como otra especie en el ecosistema y no como entes hegemónicos en un territorio.

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Autor: Bryan Sánchez @bryanpaulsan


opinión

Con dichos antecedentes, la bioeconomía, mediante su ciencia, permite un enfoque sobre la vinculación de las interacciones de los sistemas biológicos y socioeconómicos. Por ende, sostiene una influencia directa en la configuración de los territorios, la política y la economía para la construcción del biodesarrollo y así, contrarrestar los cambios antropológicos y capitalistas que han influido en el desgaste de los territorios; a través de la sostenibilidad empoderada por el keynesianismo. Bookchin, (1992), plantea que la bioeconomía contribuye al “cambio social”; que implica la transformación de una sociedad capitalista, por una “sociedad ecológica que debe no ser jerárquica ni clasista”; que erradique todas las formas de dominio y no sólo la explotación económica, concep-

tualizada como el “dominio sobre la naturaleza.” El eje del desarrollo de los territorios debe ser, de forma paralela, armonizado con las dinámicas ambientales, que se han visto golpeadas por un sistema capitalista de producción masiva y, equivocadamente, enfocada en el consumo masivo de recursos primarios. Lo que ha dado paso a la necesidad de generar nuevas políticas económicas que permitan sostener y equilibrar los recursos existentes, sin dejar de lado la importancia de entender que los recursos son finitos, dando paso a un bucle sostenible entre el desarrollo económico y el ambiente.

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Bioeconomía y Bioemprendimiento ¿Estamos conectando los puntos en las aulas?

Autor: Natalia Carrión @natalia_ccr

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a ciencia es un romance con lo desconocido, bueno, es eso y algo más. La ciencia también es una industria que, como todas, se rige por incentivos, se preocupa por costos y juega con las leyes del mercado o, al menos, trata de hacerlo. No obstante, durante mis años universitarios cursando Biotecnología, la única historia que resonaba, y a la cual se le permitía eco, era la del romance. Usando la reflexión sobre “el peligro de la historia única” de Chimamanda Ngozi, diría que propagar ese único relato desdibuja la realidad de las biociencias y deja con más de un vacío a sus profesionales. En este punto, cabe preguntarnos si realmente estamos preparando a las nuevas generaciones de profesionales en biociencias para ser desarrolladores y partícipes de dichas iniciativas. Es así, que, para generar un impacto real en la enseñanza de habilidades profesionales y competencias emprendedoras, se requiere de una re-alineación de los incentivos dentro de los programas de educación en ciencias; y de un soporte formal y estructurado por parte de las universidades. Asimismo, es necesario implementar estrategias claras, algunas de las más popularizadas son: 1) Generar y mantener relaciones Universidad-Industria, 2) Crear

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programas enfocados en emprendimiento en ciencias y 3) Facilitar el acceso a prácticas profesionales en Startups, Aceleradoras, Hubs de Innovación e Industrias emergentes. Ecuador requiere urgentemente la creación de una adecuada cultura de colaboración Universidad- Industria, que facilite el traslado del talento académico al sector productivo. Ahora bien, cabe señalar que, hasta septiembre del 2019, existen ya registrados 37 agentes de innovación y en este mismo año se ha creado el primer Centro de Promoción y Facilitación de Bionegocios – Bioemprende. Estos espacios son los que acogerán y formarán a las futuras generaciones de biociencias, permitiéndoles así, trasladar la investigación y generar impacto. No nos sirve conocer exclusivamente la punta del iceberg, ¿verdad? Creo que es por eso, que estas nuevas buzzwords del mundo de las biociencias, como el bioemprendimiento y la bioeconomía, no llegan a cobrar un sentido más pragmático en nuestra región. El desarrollo de start-ups biotecnológicas y, por lo tanto, el cumplimiento de los objetivos de una agenda Bioeconómica nacional, dependerá de cuán fértil y receptivo sea nuestro ecosistema de innovación.


opiniรณn

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Foto: Sofía Nogales

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“Nada en este mundo debe ser temido, sólo entendido. Ahora es el momento de comprender más, para que podamos temer menos”.

- Marie Curie

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REFERENCIAS MUNDO

La bioeconomía y los objetivos de desarrollo sostenible Rodríguez, A. (2019). Jefe de la Unidad de Desarrollo Agrícola y Biodiversidad, División de Recursos Naturales, CEPAL. Las opiniones expresadas en este artículo se hacen a título personal y pueden no coincidir con las de la CEPAL. Bioeconomía un concepto dinámico Birner, R. (2018). Bioeconomy Concepts. In Bioeconomy: Shaping the Transition to a Sustainable, Biobased Economy. Bugge, M., Hansen, T., Klitkou, A. (2016). What is Bioeconomy? A review of the literature. Sustainability, 8, MDPI. Dietz, T., Börner, J., Förster, J., von Braun, J. (2018). Governance of the Bioeconomy: A Global Comparative Study of National Bioeconomy Strategies. Sustainability, 10. MDPI Lewandowski, I., Gaudet, N., Lask, J., Maier., Tchouga, B., Vargas-Carpintero, R. (2018). Bioeconomy: Shaping the transition to a sustainable, biobased economy. Springer. https://doi.org/10.1007/978-3319-68152-8 Rodríguez, Adrian; Henry, Guy; Trigo, E. (2018). Latin America’s developing bio-economies: concept note for a regional panel discussion at Global Bioeconomy Summit 2018. Retrieved from https:// gbs2018.com/fileadmin/gbs2018/Downloads/GBS18_CN_LACpanel__v13Abr_.pdf La bioeconomía como elemento transversal para la aplicación de la bioeconomía Anlló, G., & Fuchs, M. Bioeconomía y los desafíos futuros. La biotecnología como ventana de oportunidad para Iberoamérica.[Acceso 20 Mar 2014]. Bueso, Y. F., & Tangney, M. (2017). Synthetic biology in the driving seat of the bioeconomy. Trends in biotechnology, 35(5), 373-378. El-Chichakli, B., von Braun, J., Lang, C., Barben, D., & Philp, J. (2016). Policy: Five cornerstones of a global bioeconomy. Nature News, 535(7611), 221. Juma, C., & Konde, V. (2001). The new bioeconomy: industrial and environmental biotechnology in developing countries. United Nations [UN] Conference on Trade and Development. Lokko, Y., Heijde, M., Schebesta, K., Scholtès, P., Van Montagu, M., & Giacca, M. (2018). Biotechnology and the bioeconomy—towards inclusive and sustainable industrial development. New biotechnology, 40, 5-10. Mustalahti, I. (2018). The responsive bioeconomy: The need for inclusion of citizens and environmental capability in the forest based bioeconomy. Journal of Cleaner Production, 172, 3781-3790. Takala, T., Tikkanen, J., Haapala, A., Pitkänen, S., Torssonen, P., Valkeavirta, R., & Pöykkö, T. (2019). Shaping the concept of bioeconomy in participatory projects–An example from the post-graduate education in Finland. Journal of Cleaner Production, 221, 176-188. Markets & Markets. 2017. http://www.marketsandmarkets.com/food-and-beverages-market-research-6.html

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