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Este trata de una aldea que se encontraba dividida en dos por una zanja, cada una dirigida por un jefe diferente. La historia va relatando como entre ambas aldeas existía una constante competencia de qué aldea era la mejor. Uno de los jefes, llamado “segregacionix” y retratado como el “malo”, quería dominar toda el pueblo y por eso decide llamar a los romanos par que se sumen fuerzas y puedan triunfar. La hija al escuchar esto, le cuenta al hijo del jefe de la aldea contraria, pues estaba enamorada de él y no quería que se formase una guerra. En ese momento, la aldea “buena” va en búsqueda de la poción mágica dadora de “superfuerza” para poder competir contra los romanos y los pobladores de la aldea contraria. Uno de sus métodos de acción, fue engañar a los romanos ofreciéndoles una poción falsa, que hizo que los romanos se conviertan en pelotas rodantes y luego se desinflaran quedando como seres diminutos. Es ahí cuando los ciudadanos se niegan a seguir peleando y les dicen a sus jefes que ellos no encontraban una buena razón por la batalla, pues no valía la pena estar divididos, sino que era mejor vivir juntos. La historia se termina cuando las aldeas hacen las paces y deciden unificarse, rellenando la zanja con agua y convirtiéndose en una sola aldea. Por una parte este cómics, es una obra inmensamente entretenida, con un trama interesante a los ojos del espectador. Sin embargo, se ve fuertemente posicionada a la moraleja de que la segregación es mala y que el compartir espacios enriquece los lazos de las aldeas. Un poco contradictorio con lo que hoy en día se postula de la literatura, pero que es posible justificar por sus años de antigüedad y producción. Sin embargo cabe preguntarse si este tipo de cómics sería interesante a los ojos de un espectador “moderno”. La respuesta es que sí, pues a pesar de la moraleja explícita que entrega, el cómic presenta una trama y una estructura que resulta ser llamativa para niños de 12 años. No antes que esa edad, pues se utiliza un lenguaje que puede resultar difícil para los primeros lectores y por ende, afectaría en la construcción de significados que podría producir a partir de el. Por otra parte, los cómics se están comenzando a dejar de lado y ya son pocos los que se encuentran en los repertorios de libros que leen los niños. Por eso, sería interesante que puedan leer este cómics, para que se reencanten con este tipo de obras literarias y puedan enriquecerse también con este tipo de estética, que a ojos de muchos niños no existen.

PRIMEROS LECTORES Y SU ENFRENTAMIENTO A SUS LECTURAS INICIALES ¡Huy , qué miedo!, autor Ricardo Alcántara, ilustrador Gusti, 40 páginas, editorial edebé, 1991. Muchas veces lo adultos se preguntan qué tipo de lecturas son recomendables para generar un goce en primeros lectores y que les produzca un enganche hacía la lectura, de manera de promoverles el gusto por ella. A continuación se presenta una obra, que esta altamente recomendada para niños que están iniciándose en la lectura. Esta es ¡Huy, qué miedo!, protagonizada por Pancheta, una bruja que tenía muchísimas ganas de ir a la escuela y conocer a sus compañeros (Alcántara, 1991). El problema surge cuando Pancheta va por primera vez a la escuela y es automáticamente marginada por sus compañeros solo por ser una bruja. Incluso la profesora se mostraba temerosa: “No teman. No les hará daño− dijo la maestra, pero la voz le temblaba”(p.12). Es ahí cuando Pancheta se da cuenta que hacerse amigos no sería fácil. De hecho fue algo muy costoso, pues los padres de sus compañeros creían que tener una bruja en la escuela era un peligro: “−Esa niña es un peligro para nuestros hijos!− exclamaban, sin importarles un comino que Pancheta los pudiera oír” (p. 24). Pancheta al oír esto se esconde hasta que los padres se vayan de la escuela y ella pudiese aterrizar sin problemas en la escuela. Pero no lo pasaba bien, pues nadie quería ser amigo de una bruja. De repente un padre vio que Pancheta si había entrado nuevamente a la escuela, por lo que convoca a todos los padres para hacer una huelga en contra de ella, “No queremos a Pancheta en esta escuela” (p.33). Todo finaliza, cuando uno de los padres al intentar colgar un lienzo, queda atrapado en un árbol a punto de caer. En ese instante Pancheta va a socorrerlo en su escoba y demuestra ser una bruja buena, que sólo quería simpatizar.

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