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Parroquia de la Divina Providencia, Puerto Vallarta, Jalisco • Núm. 31 • Julio 2013

El valor del descanso Pbro. Miguel Ramírez Delgado

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ios creó todo cuanto existe, incluyendo al ser humano, enseñándole que es necesario descansar. No sólo nos permite descansar; lo manda. Por eso, el descanso es necesario para restaurar las fuerzas y para que el trabajo sea más eficaz. Y, sobre todo, para poder servir mejor a Dios y a los demás. Hoy se nos ha olvidado hacer un “alto” en nuestras vidas por estar preocupados en las situaciones ordinarias, lo cual nos lleva a tres situaciones: un activismo, provocando depresión por agotamiento nervioso; preocupación, afectando nuestro descanso mental y emocional; y el hedonismo, que lleva a un falso descanso, buscando de manera desordenada el placer, sin asumir que es una fuga o un refugio para las situaciones no resueltas, que termina robando la paz. Por eso, al llegar el mes de julio es necesario que nos demos la oportunidad de descansar en la medida de nuestras posibilidades. De dejar las ocupaciones cotidianas, despegarse de las fatigas del día, de la semana y del año. Es importante disfrutar el descanso, pero un descanso que se llene con el encuentro. Un encuentro con la naturaleza, donde se recobra

la quietud y se calma interiormente y que se hace más sublime cuando el descanso lo llenamos de un contenido nuevo, cuando el encuentro se da con Cristo, porque se abre el interior del alma a su presencia y se alimenta de su palabra. De ahí la importancia de que las culturas judía y cristiana consagren al Señor el día de descanso. Por eso la institución del día del Señor contribuye a que todos disfruten del tiempo de descanso y de solaz suficiente que les permita cultivar su vida familiar, cultural, social y religiosa (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2184). Cristo nos invita a descansar. Este descanso no es sólo una condescendencia a nuestras fatigas; es una participación en la intimidad de Cristo; es entrar en su descanso. Descansar con sentido cristiano es anticipar la meta última de nuestra existencia: el descanso en Dios. 1


¿Qué dice la Iglesia de los Divorciados vueltos

a Casar?

Pbro. José Refugio Angel Palomera

Cuestiones Pastorales

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uienes desean ver lo Sagrado en su relación de pareja acuden al Sacramento del Matrimonio. El matrimonio constituye una riqueza para los mismos esposos, para la sociedad y para la Iglesia. Implica una maduración bajo el signo de la esperanza para los que desean robustecer su amor en la estabilidad y fidelidad, con la ayuda de Dios que bendice su unión. Aquellos que pierden lo Sagrado de su Matrimonio, a pesar de luchar por él, caen en la tragedia del divorcio. Los divorcios se han convertido en una auténtica «plaga»

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social (como afirma el Concilio Vaticano II en la Gaudium et spes n 47). Las estadísticas señalan un crecimiento continuo de los fracasos, incluso entre personas que se hallan unidas en el sacramento del matrimonio. Este preocupante fenómeno lleva a considerar sus numerosas causas, entre las cuales se encuentran: el desinterés del Estado con respecto a la estabilidad del matrimonio y de la familia, una legislación permisiva sobre el divorcio, la influencia negativa de los medios de comunicación social y de las organizaciones internacionales y la insuficiente formación cristiana de los fieles. Como ha subrayado muy bien el Santo Padre Benedicto XVI en el último encuentro mundial de las familias: «Estos hombres y estas mujeres deben saber que la Iglesia los ama, no está alejada de ellos y sufre por su situación. Los divorciados vueltos a casar son y siguen siendo miembros suyos, porque han recibido el bautismo y conservan la fe cristiana». Así pues, los Pastores de la Iglesia han de mostrar su solicitud hacia los que sufren las consecuencias del divorcio, se deben preocupar de todos y, siempre en armonía con la


verdad del matrimonio y de la familia, tratar de aliviar esta realidad que no en pocos casos es muy dolorosa. La Iglesia Católica no puede quedar indiferente frente al aumento de esas situaciones, ni debe rendirse ante una costumbre, fruto de una mentalidad que devalúa el matrimonio como compromiso único e indisoluble, así como no puede aprobar todo lo que atenta contra la naturaleza propia del matrimonio mismo. La Iglesia no se limita a denunciar

los errores, sino que, según la constante doctrina de su magisterio, quiere hacer uso de cualquier medio para que las comunidades locales (es decir, las parroquias) puedan sostener a las personas que viven en esas condiciones (puede verse Familiaris consortio, nn. 83 y 84). Si te encuentras en esta situación, no te sientas solo, acércate a tu Parroquia, serás siempre bienvenido.

En esta nueva sección de Profeta daremos respuesta a algunas de las cuestiones pastorales más comunes. Abordaremos los temas no sólo de manera doctrinal o canónica, sino con una visión Pastoral práctica.

La vida comunitaria: un freno a la delincuencia Pbro. Juan Luis Casillas Martínez

Opinión

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ieles de nuestra parroquia han descubierto la importancia de conocer a sus vecinos, de preocuparse por ellos y de cuidarse unos a otros. O dicho de otra manera, han descubierto la importancia de vivir en comunidad. Desafortunadamente muchos de ellos lo comprendieron sólo después de que su Colonia se vio amenazada por asaltantes que saquearon 3

casas enteras a plena luz del día y ante los ojos de varios testigos, que pensaban que sus vecinos –desconocidos, por cierto– se


estaban mudando. Los robos sucedieron en Palmar de Aramara, una colonia de Puerto Vallarta que hasta hace dos meses se consideraba tranquila, y que después de verse atacada por la inseguridad sus habitantes se pusieron alerta y buscaron soluciones reales y efectivas. Hoy las cosas son diferentes en ese lugar. Los vecinos se conocen, se protegen y constantemente se reúnen para organizar actividades que mejoren el aspecto de la Colonia y que favorezcan que la vida de la comunidad sea más

agradable y verdaderamente tranquila. Su experiencia ha de ayudarnos a todos. Hemos de tomar consciencia de que la indiferencia, el egoísmo y la falta de preocupación por el otro son puertas abiertas a la delincuencia, además de que son actitudes muy poco cristianas. Los católicos hemos de tener presente la propuesta de Jesús. Eso de “amarse los unos a los otros” no es sólo una idea, sino un estilo de vida que hemos de hacer realidad con valores concretos como la unidad, la solidaridad, el respeto, la protección y la ayuda mutua.

Julio 2013

Miércoles 3 Cumpleaños del Pbro. José Refugio Angel Palomera Sábado 6 8:00 a.m. Desayuno-Convivencia con los y las Catequistas de la Parroquia

Las inscripciones para la catequesis infantil del año escolar 2013-2014 serán durante el mes de Agosto en las oficinas.

Del viernes 19 al domingo 28 Preseminario y Previda Religiosa Jóvenes mayores de 17 años en el Seminario Mayor (Santa María del Oro, Nay.). Del lunes 29 de julio al viernes 2 de agosto Ejercicios Espirituales para Sacerdotes en el Seminario Mayor (Santa María del Oro, Nay.).

Director: Pbro. José Refugio Ángel Palomera, Párroco Editor Responsable: Pbro. Lic. CSI. Juan Luis Casillas Martínez Colaborador: Pbro. Miguel Ramírez Delgado

Directorio: Parroquia de la Divina Providencia Av. Universo Núm. 129, Col. Aurora, C.P. 48338 Puerto Vallarta, Jalisco. Tel. 322 225 3205 e-mail: profetadivinaprovidencia@gmail.com 4


Profeta 2013 07 julio