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Paula Macías de Torreón, Coahuila vino de vacaciones a San Miguel de Allende hace unos meses. “Pregunté si había un lugar gay (aquí) para irme a divertirme,” ella explica, “Y nos dijeron que no había ningún lugar así.” Esta respuesta puso en marcha la decisión de abrir un lugar 100% gay en San Miguel. ¿El resultado? Ubicado en la calle Hidalgo, La Doña ya tiene un mes en operación. Nosotros, La Redada, fuimos a platicar con ella para ver cómo va y cómo se siente trabajar aquí en SanMi: REDADA- Al momento que te diste cuenta que no había un bar gay en San Miguel, ¿Cuál fue tu reacción? PAULA- Al principio fue de asombro, porque siendo un lugar turístico, era totalmente imposible que no contara con un lugar para nuestra comunidad. Y


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después, fue de nuestra propia naturaleza que quisimos cubrir esta necesidad. Pretendemos que este lugar sea meramente gay, no un lugar heterosexual. Porque lugares heterosexuales hay muchísimos. REDADA- ¿Por qué La Doña? PAULA- Fíjate, nos latió mucho ese nombre por la María Felix. Se nos hace todo un personaje. Es por eso que La Doña REDADA-¿Han notado un contraste entre la comunidad gay de Torreón y la de aquí? PAULA- Aquí la gente es más cerrada y muy especial. Bueno, creo que los gays somos muy especiales -“Me gusta más esta bebida, me gusta más esta música.” Sí, pero aquí en San Miguel es mucho más especial. REDADA- Incluso ¿Crees que haya una resistencia entre la misma comunidad? PAULA- Yo creo que sí, un poco. P u e s mira,


queremos promover un poquito la cultura (gay) aquí en San Miguel. No es por simple diversión todo esto. Nosotras [de La Doña] somos lesbianas; hemos vivido lo que han vivido muchas personas: injusticias, humillaciones, quizás, en nuestras casas con nuestros amigos, hemos sido parte de todo ese proceso. En realidad, queremos cubrir una necesidad de la comunidad y sentirnos nosotras satisfechas. REDADA- Y ustedes abrieron un espacio para propiciar la convivencia, ¿Cómo se sienten al respecto? PAULA- ¡Nos sentimos bien! Satisfechas. Vamos día con día. No vinimos con el gran presupuesto para montar una instalación grandisisisíma como en Monterrey o el DF. Es decir, tenemos muchas limitaciones. Pero, echándole ganas, seguimos batallando, y ahí vamos. REDADA- ¿Quisieran agregar algo más? PAULA- Sólo quisiera agregar que debemos ser nosotros mismos, ser fieles a nuestros sentimientos, más que nada. Y a la comunidad, yo creo que hay que unirnos - unión ante todo. Yo creo que la comunidad gay tiene grupitos- son pocos y entre ellos mismos se dividen- pero creo que debería haber unión… Unión para lograr un objetivo real. **Muchas gracias a Paula y La Doña por darnos la oportunidad de platicarles y también por todo su gran trabajo. Y ¡Oigan queridos SanMi Gays! dejen de ser tan especiales y apoyemos este nuevo negocio que es el único antro/bar 100% para nuestra comunidad!


Todos hemos visto los diferentes grupos que bailan en el kiosco del jardín: breakdance, el “robot” de vez en cuando, y más recientemente un fabuloso equipo llamado "Infinity”. El grupo de tres chicos de 19 años cada uno hacen coreografías… ¡En tacones! Emilio Rubio, uno de los miembros del grupo, dice que, para él, bailar en tacones es divertido y lo usan para concientizar a la gente "Para que la gente sea más abierta y lo vean como algo normal.” Un martes después de ensayar, Emilio oyó a un policía decir: "No quiero volverlos a ver bailar allí." Aproximadamente tres días después unas policías vinieron para decir que no se les permitirían bailar allí en tacones y pidieron al grupo retirarse. Uno de los de Infinity preguntó cuál era el problema, “Mucha gente baila aquí. Si el problema es que somos hombres bailando en tacones, entonces eso se llama discriminación." Presionado por una razón, las dos policías empezaron cambiar su historia diciendo, "Simplemente no se puede bailar aquí" y alegaban que los tacones desgastaban el piso. Curiosamente, Emilio afirma que allí en el mismo lugar grupos han bailado flamenco, breakdance y salsa y que ha sido ya varios años desde que le han dado un mantenimiento al piso. Al final, la policía dijo que si no se quitaban los tacones, iban a llevarlos a la delegación. Unos días después Infinity regreso con tacones y esta vez la policía no les dijeron nada lo que muestra que fue un pedo personal de esos dos policías específicos. Ni modo, si es uno, dos, o todos, un abuso de poder es un abuso de poder. Nosotros de La Redada le da a la historia un gran:

¡¿QUÉ CHINGADOS?!



La Redada #1