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Editorial: 2012, año bisagra. Revista La Unidad Socialista les presenta en esta oportunidad el primer número de 2012. Estos primeros dos meses del año se presentaron con muchísimo contenido político, a grandes rasgos trataremos de abordarlos. En lo que respecta al colectivo político Unidad Socialista para la Victoria, al que esta publicación intenta ser uno de sus órganos de difusión, tuvo un impecable arranque de año con el encuentro de verano de su Juventud, realizado en Junín (Pcia de Bs.As.) del 24 al 27 de febrero. El principal dato a tener en cuenta, gratamente, es que los jóvenes socialistas para la victoria vieron incrementado su caudal de participantes al triple del año pasado en el Delta del Tigre, con alrededor de un centenar de compañeros presentes. Fueron de la partida compañeros de Tierra del Fuego, Santa Cruz, San Juan, La Rioja, Buenos Aires y Capital, concurrieron también los compañeros más jóvenes de los movimientos de base que recientemente se sumaron a la agrupación. Fue un encuentro muy dinámico, con mucha formación política que permeo las cuatro jornadas, que se suman a las otras tres cuestiones centrales, como la estética, el discurso y el análisis de coyuntura. En Casa del Pueblo Capital con la actividad del Mate­ Debate que comenzó en enero a funcionar regularmente todos los días miércoles, se debaten casi todos los temas de coyuntura, por ej. La Ley antiterrorista, el rol de los sindicatos, el rol de la juventud en el S. XXI, El Estatuto del Peón Rural, La Tragedia de Once, El Sistema Ferroviario Argentino, Malvinas, El aborto no punible y su nueva jurisprudencia, etc. Es una herramienta que les sirve también a nuestros dirigentes para acercarles el pensar de los vecinos porteños y de los demás compañeros de izquierda. Un hecho que no podemos dejar de mencionar es la reciente designación del compañero Diputado Nacional Jorge Rivas como Secretario de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados Nacionales. En cuanto a los textos de este número, volvemos a tener la colaboración de Oscar González, quien nos propone una interesante mirada sobre el caso Malvinas; Una nota de Juan Gelman sobre la tecnología que utiliza Estados Unidos para liquidar a sus opositores antiimperialistas, datos a tener en cuenta para este S.XXI, siglo que se presenta más brutal que el anterior en cuanto a genocidio

Por Maximiliano Suarez

planificado. Incluimos también un texto del filósofo cordobés Diego Tatian, quien nos da pistas para entender la ubicación del socialismo en este momento histórico de la política kirchnerista. Hemos encontrado en nuestros archivos un jugoso texto del entrañable Jorge “Negro” Tula, quien nos invita a pensar que significa ser socialistas en el S.XXI. Tenemos que hacer la aclaración contextual de que el Negro lo escribió como texto de formación política para los jóvenes socialistas, que aún formábamos parte del viejo Partido Socialista, y lo hacía desde su función de Secretario de Formación del distrito provincia de Buenos Aires. Ese invierno de 2007 fue un año bisagra para nuestra fuerza política porque luego apostaríamos apoyar críticamente el gobierno del extinto Néstor Kirchner y sufriríamos las expulsiones del centenario partido. La Unidad Socialista entrevistó a dos brillantes jóvenes militantes de la Juventud Unidad Socialista para la Victoria Capital. Lautaro Alonso nos hace un estado de cuestión de la movida cultural del Festival Estival de Música Independiente en Junín. Y Nicolás Fernández responde sobre la movida que lo tiene como organizador en la Casa del Pueblo Capital, con el Mate­Debate. ¿Por qué año bisagra? Para nosotros, USpV, porque nos estamos instalando políticamente, como un actor a nivel nacional y distrital, que le brinda la beta honesta, claramente de izquierda y republicana al proyecto nacional y popular, desde su posición de apoyo crítico sostenido, a la actual gestión. El gobierno nacional tiene que lidiar no solo con la pesada carga destructiva del menemato­el helihuidizo­el padrino­ en lo social e institucional, también con problemas a su interior producto del gestionar, con viejos actores que a grandes rasgos son un palo en la rueda para el “vamos por más” en el que creímos el 54% de votantes en octubre de 2011. Somos los fiscales de la república, tenemos con que. Este 2012 estamos seguros que será una bisagra para el proyecto que compartimos, o se profundiza y cumplimentan lo prometido, o perderemos el litigio por la igualdad y los mismos de siempre ganarán.


Columna de opinión de Oscar González: Intelectuales y Malvinas

UNA SOBERANÍA BAJO SOSPECHA

que las Islas Malvinas son argentinas y que Gran Bretaña, sin título de soberanía, se apoderó de ellas”.

Por Oscar González* Cuando constatamos la angustia que corroe a algunos intelectuales “preocupados por el curso de los acontecimientos” relacionados con la reivindicación de la soberanía argentina sobre Malvinas, los preocupados somos nosotros. Porque ¿qué se espera de un gobierno democrático obligado por la historia y el derecho a reclamar sobre una porción de su territorio usurpado? ¿O el silencio o la guerra? ¿Acaso la demanda reiterada anteayer por el canciller Héctor Timerman en la conferencia preliminar del Grupo de los 20, en México, para que se atiendan las once resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas y se habilite el debate sobre la soberanía en el archipiélago es una bravata irracional o una provocación aviesa? Quizás haya que resignarse a la resignación del historiador Luis A. Romero, que llama a esperar “hasta que los habitantes (de las islas) quieran ser argentinos”; o condenar el “enfoque nacionalista” del gobierno, como acusa el politólogo Marcos Novaro, sin preguntarse cuál otro enfoque es posible. Acaso deba compartirse el reclamo del periodista José Eliaschev para que “se respeten los derechos” de los isleños, como si alguien hubiera propuesto expulsarlos o incautar sus bienes. Los desvelos de este conjunto de ciudadanos, alguno de respetable trayectoria, admite ser cotejada, sin embargo, con la actitud de otros intelectuales que, muy atrás en el tiempo, aunque no coincidieran con los gobiernos de entonces, no se dedicaron a extender mantos de sospecha sobre las reclamaciones diplomáticas de su país. Así resulta de revisar la obra de uno de los más influyentes intelectuales de comienzos del siglo XX, el francés Paul Groussac (eterno director de la Biblioteca Nacional) y su defensa de los derechos argentinos sobre el archipiélago usurpado, en su libro Les Isles Malouines, cuya traducción al español y difusión masiva votó el Congreso Nacional en 1934, por iniciativa del entonces senador Alfredo Palacios “para que todos los habitantes de la República sepan

Extranjero el primero –aunque muy integrado a la cultura argentina­; reconocido internacionalista el segundo ­ aunque devoto de su país y de su historia­, ninguno de los dos puede ser identificado con ese “nacionalismo patriotero” que lacera al abogado Sabsay. Vale la pena releer los fundamentos del proyecto del líder socialista en el diario de sesiones del Senado, publicado como libro ese mismo año por la legendaria Editorial Claridad, porque su larga exposición de motivos quizás logre hacer reflexionar a algún ex legislador que se agita porque “no se les puede imponer ni una nacionalidad ni una soberanía” a los kelpers. Palacios dice hace casi siete décadas que “el derecho de nuestra Argentina a la soberanía de las Malvinas es innegable”, agrega que “si nuestra gran empresa es la justicia, debemos erguirnos frente al poderoso que detenta tierras argentinas” y señala que “representamos y defendemos (…) la causa y los intereses del género humano y contra ese poder universal no prevalecerá jamás la fuerza injusta”. Concluye afirmando que “nosotros, que repudiamos el derecho de conquista, hemos de protestar contra la injusticia del despojo”. Repasar el “Alegato del Senador Alfredo L. Palacios en el Parlamento, sosteniendo el derecho de la Argentina a la soberanía de las Islas Malvinas”, tiene entonces una actualidad sorprendente. No estaría de más que algunos intelectuales que critican al gobierno actual por reclamar en los foros internacionales invocando los mismos argumentos del viejo maestro del socialismo, tuvieran a mano este texto, cuyo objetivo Palacios no ocultó: “para que los jóvenes argentinos no olviden que hay en la patria, tierra irredenta”. * Militante del Socialismo para la Victoria. Secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional.


Nacional EL KIRCHNERISMO Y LA CUESTIÓN SOCIALISTA Por Diego Tatian* El tiempo kirchnerista ha producido un conjunto de transformaciones sustantivas en la cultura política argentina, a partir de haber instalado la cuestión de la igualdad en el centro de la discusión pública y haber orientado a su concreción medidas de gobierno que, como siempre que se trata de producir igualdad, han intervenido en acendradas situaciones de privilegio incompatibles con ella. Esa disputa por la igualdad se ha llevado adelante no sólo sin mengua de las libertades civiles que alojan los cuerpos, el pensamiento y el lenguaje, sino aun creando condiciones materiales para su expansión. Y, sobre todo, se ha llevado adelante en el marco del más estricto respeto del sistema institucional y procedimental que llamamos democrático. El interrogante, de respuesta para nada obvia, acerca de si una democracia puede ser algo más que un dispositivo legal que reproduce desigualdades, garantiza privilegios y preserva un régimen de ganancia es lo que hay en disputa en la actual experiencia histórica; esa disputa lo es por las posibilidades emancipatorias de la democracia y por el sentido mismo de la política. Con la expresión “tiempo kirchnerista” no se quiere principalmente aludir a un gobierno, sino a una condición pública e intelectual que representa la sociedad como laboratorio de nuevas libertades y nuevas igualdades, y ejerce en ella subjetividades creativas, formas imprevistas de comunidad desorganizada que no convergen en ninguna parte, más bien vinculadas por una conectividad compleja. Sin desmedro de una sociedad civil así constituida conforme una politización de alta intensidad, el Estado, lejos de aspirar a ser “mínimo”, asume plenamente la instancia de la decisión política, pero autolimitado de cualquier tendencia a bloquear la vitalidad irrepresentable (en el doble sentido de la palabra) de movimientos sociales autónomos. Pensar esta relación entre autonomía y Estado exige un salto de calidad en la reflexión, ante todo abjurar de unilateralidades que los vuelve términos incompatibles, para asumir la tensión existente entre ellos como oportunidad de constituir una potencia compleja, no complaciente, en conflicto productivo, a distancia de un inmediatismo antiinstitucional por una parte, y de una voluntad de cooptación y control por la otra. “Kirchnerismo” es la palabra que nombra un conjunto de condiciones para llevar adelante una “guerra de posiciones” o (si queremos evitar esta noción gramsciana) una disputa por los significados sociales, un “litigio” (según un término que le gusta a Ricardo Forster) radical que involucra la cultura toda, cuyo efecto más relevante es una activación de formas de pensamiento popular, la generación de capacidades novedosas de transformación social y de concebir otras posibilidades de vida en común. En ese contexto es que irrumpe la pregunta por el socialismo. “Kirchnerismo”, según lo pienso, no es principalmente el

nombre de un gobierno, sino la palabra que señala una coyuntura en la que es posible, nuevamente, la pregunta por el socialismo, forma de vida colectiva que, también según lo pienso, es lo más alto a lo que una sociedad puede aspirar. Hay en curso un momento gramsciano en Latinoamérica, por cuanto un conjunto de democracias de contenido popular implementadas conforme una gramática de los derechos, pueden ser experimentadas, sin que nada garantice su deriva, como oportunidades de transición al socialismo según una temporalidad compleja, por fuera de la alternativa Revolución/Reforma que vertebrara de manera dramática la historia del movimiento obrero en el mundo. Una recuperación paulatina de los medios de producción por parte del Estado y organizaciones sociales de distinto tipo presupone, es la idea elemental de Gramsci, un consentimiento popular que es posible lograr en la querella democrática, en el fragor de las ideas y de las prácticas militantes, no por un automatismo histórico, sino a través de la política. La transformación económica es efecto, no causa, de una voluntad común y una lucidez colectiva que, de prosperar, preserva a esa trasformación sin necesidad de incurrir en el Terror. Una sociedad socialista puede ser pensada como una sociedad capaz de practicar formas de vida (en plural) no capitalistas, de austeridad voluntaria, capaz de encontrar la libertad en la igualdad y la igualdad en la libertad. Sobre todo, socialismo no designa una “sociedad de consumo” (que presupone el saqueo de recursos) sino una “sociedad de la abundancia” (que los preserva), es decir una sociedad en la que todos acceden a los bienes necesarios para su plenitud física y espiritual, a la vez que consideran superflua y predadora su acumulación autónoma. Así, socialismo es lo que puede ser pensado como un régimen del deseo posible merced a una universalización de la política, que aspira como resultado de ella a una organización alternativa del trabajo, a una nueva representación de la propiedad y a un vínculo distinto con los recursos naturales. Su sino sería tal vez la lentitud. Pero su origen no debería buscarse en el Parlamento, sino en formas de autoorganización social, que sin embargo no abjuran de las instituciones, consideradas más bien objetos de trabajo político. La conciencia cada vez más extendida de que la extracción de oro no es necesaria para vivir ni para vivir bien, y que en cambio presupone una depredación de lo que sí es vitalmente necesario, plantea un límite no sólo a un modelo de extracción minera que procura establecerse, por fortuna no sin importantes resistencias sociales, sino a la economía toda, y nos confronta con la oportunidad de pensar un salto que permita incluir cada vez más sectores populares, pero de otra manera. Si ello se produce, si la movilización y la discusión extendida son capaces de acuñar un modelo de inclusión sin daño, más que nunca hallaría su designación en la palabra “kirchnerismo”.

* Docente en la UNC e investigador del Conicet. Publicado por Diario Página 12 el 31/01/2012


Entrevistas

Revistal La Unidad Socialista entrevistó al estudiante y músico juninense Lautaro Alonso, con motivo de su participación dentro de la organización del Festival Estival de Música Independiente de Junín* La Unidad Socialista­ ¿Cuéntenos cómo y cuando empezó a gestarse la idea de un festival de música independiente en Junín? Lautaro Alonso­ La idea viene desde hace ya unos cuantos años por el simple hecho de tener que buscar algún lugar donde tocar con mi banda... Tuvimos un primer intento a fines del 2009 que terminó con el gobierno local negándonos las plazas y ya en el 2011 lo pudimos hacer por primera vez. Junín es una Ciudad chica pero que tiene una gran cantidad de músicos y de bandas, y los lugares en los que pueden tocar se cuentan con los dedos de la mano. La idea surge por esta problemática, muchas bandas y pocos lugares, y las plazas un poco como parte de la solución. No queríamos que se haga en una sola plaza porque no queríamos que sea algo permanente en el mismo lugar, nos parecía que esto de generar una especie de recorrido cultural por los barrios era interesante, más teniendo en cuenta que lo poco que se hace artísticamente en Junín se hace en el centro de la ciudad con el añadido de que no hay transporte público y la verdad es que la gente nos demostró que tiene mucho interés en que se hagan cosas en los barrios al punto de terminar laburando en conjunto con la gente de las sociedades de fomento. Poco a poco el festival fue profundizando su propio discurso, hoy es muy clara la postura política, y las propuestas que se hacen desde el grupo son cada vez más interesantes... LUS­ ¿Tuvieron o tienen relación con la gestión ejecutiva local? L.A.­ La relación que tenemos con el ejecutivo local es la de cualquier ciudadano que trata de cubrir una falencia del gobierno. Particularmente ellos gestionan el escenario y la bajada de luz, no siempre con la misma efectividad, pero lo hacen. Nosotros hacemos todo el resto. LUS­ Junín este verano será fuente de una movida político­cultural más que interesante para el derrotero socialista. Cuentan con un concejal recientemente electo, usted como miembro organizador del FEMI, el cierre con el “Campamento de verano de la Juventud Unidad Socialista para la Victoria”, y la instalación de USpV como una fuerza política representativa. Háganos un resumen del panorama político­cultural

de este verano en Junín. L.A.­ Es interesante realmente la actividad que hubo y hay desde este espacio en la ciudad principalmente desde la participación dentro de “Por un nuevo Junín”, el espacio político que casi le gana en las elecciones a Meoni y que le permitió a Juan Manuel Sequeira ser concejal, y a Mariano Fernández ser consejero escolar. Mi participación en el FEMI es distinta pero lo interesante es que a pesar de no ser un festival que organiza el espacio se nota claramente la inclinación política de izquierda, la confrontación con el ejecutivo local y esto genera un acercamiento a la juventud. Más allá de esto, desde el bloque del FpV se presentó el proyecto para declararlo de interés municipal y el espacio apoya con militancia al evento ya sea desde el centro de Junín, como la ayuda que dieron los compañeros de Capital y Haedo. El campamento puede ser el momento en el que estos acercamientos generados por las actividades realizadas, ya sea en Junín como en el resto de los centros del país, pueda transformarse en militancia concreta y la visibilidad que pueda tener en Junín la Juventud Socialista es importantísima. Me parece que en la ciudad lo principal hoy es tratar de fortalecer un grupo de juventud militante, generar espacios en la Casa del Pueblo que sirvan en formación, como comunicación con la sociedad y desde ahí laburar con Juan y Mariano en el legislativo con iniciativas propias. LUS­ Su militancia política, sabemos, también se desarrolla en la Juventud Unidad Socialista Capital. ¿Qué encuentra de diferente militar políticamente en un territorio como Junín, Pcia de Bs. As., y en la Ciudad de Bs. As.? L.A.­ La verdad es que el panorama es totalmente distinto. En Junín me es más fácil ver desde dónde tengo que militar ya que viví mucho más tiempo, conozco más gente, y que al ser más chico que Bs. As. hay menos cosas. Eso puede parecer negativo, pero al momento de la militancia, por lo menos para mi, hace las cosas muchísimo más simple, planificar algo desde un potencial que insertarse en la máquina que es la Ciudad de Bs. As. Por otro lado en Capital hay un grupo militante muchísimo más grande y esto me facilita mucho las


cosas. La Juventud en general está mucho más presente, por las Universidades, etc., no sólo en la militancia si no también en los eventos culturales, por lo que las ideas circulan por todos lados. Desde el punto de vista de los gobiernos no hay grandes diferencias en sus políticas, por lo cual el sentimiento opositor es igual en ambos lados. LUS­ Hemos notado que los jóvenes que se acercan a USpV están muy interesados en la movida cultural. ¿Encuentran espacio de desarrollo dentro de esta estructura partidaria? L.A.­ Esperemos que si no lo encuentran, que lo generen ellos... De todas maneras en todos los Centros, por lo menos que yo conozco, hay una gran actividad cultural. Por ahí lo que falta es un análisis más completo de la dirección que tienen que tener las políticas culturales, pero es algo que está en discusión actualmente dentro de la sociedad. La movida cultural tiene que partir de la Juventud, porque tiene que estar a la vanguardia. Incluso en los métodos de distribución y producción de la cultura. Hoy se está discutiendo mucho esto con lo que pasa en Internet, con la renombrada ley SOPA, desde la

posibilidad de distribución por Internet, desde el proyecto de la Ley de Música, con el lugar del artista dentro de la sociedad y dentro del ámbito laboral, etc. Pero todavía no se pudo legislar y no se pudo concluir en cual es la mejor manera, digo, ni siquiera muchos artistas saben de que lado ponerse... Hace un año el SADEM (sindicato de músicos) hizo un convenio de trabajo al cual muchos músicos aplaudieron, quizás desde el desconocimiento, quizás desde la ilusión de poder trabajar con la música o por la razón que sea y poco después la UMI (Unión de Músicos Independientes) criticó al convenio y apoyó al proyecto de la ley de Música, que tiene otras variables por lo cual es un tema realmente confuso para mucha gente. Por ese lado es muy interesante contar dentro del espacio con Susana Rinaldi, que está, obviamente, muy al tanto de la discusión pero probablemente estas cuestiones puedan resolverse si se discuten desde la Juventud. Me parece que lo principal es que los jóvenes que se acercan tengan iniciativa y de esta manera el espacio aparece o aparece.

*El FEMI es una actividad cultural sin fines de lucro, que ve a la cultura como un fin en sí mismo y como un medio para la inclusión social y el desarrollo local. En esta Ciudad, el festival ya se realizó el año pasado, donde se hicieron seis fechas, cinco en distintas plazas (en los meses de enero y febrero) y una fecha de cierre, debido al éxito y las repercusiones de éste, en la Sociedad de Fomento del Prado Español en marzo. Este año, se llevó a cabo en las plazas Ferrocarriles Argentinos, Plaza Eduardo Frutos, Plaza Sarmiento, y el cierre en la Plaza Rene Favaloro. El FEMI nació este año con el arduo objetivo de apostar por proyectos alternativos que carecen de espacios donde desarrollarse. Sus organizadores creen necesario acercar el arte local a la gente y brindar este espacio ya que es un vehículo fundamental de promoción para la producción independiente dando un lugar a propuestas más innovadores, arriesgadas y comprometidas. El Festival integra, a través de su amplia programación, diversas expresiones y estilos musicales.


Entrevistas

El compañero Nicolás Fernández tiene la tarea militante de conducir la actividad “Mate­Debate” en la Casa del Pueblo Capital. La misma se ha convertido en una usina de construcción de pensamiento crítico, tanto para afiliados, militantes jóvenes y vecinos de la Comuna 1. Comenzó en enero de este 2012 con un tema más que conflictivo en Unidad Socialista para la Victoria con la llamada “Ley Antiterrorista”, Ley que el compañero Diputado Nacional Jorge Rivas ha votado en general pero en disidencia parcial. Sirvió para acercarle al Diputado los amplios comentarios de los concurrentes, y por lo que sabemos hasta hoy él está a la vanguardia de la iniciativa legislativa para derogar (anular) del Código Penal Argentino el Artículo que reprime la protesta social. Continuó con el debate en torno a Malvinas, el Modelo de Extracción Minero, la Vetocracia macrista y, recientemente, sobre la dieta de los legisladores y un recorrido histórico sobre los orígenes del salario para funcionarios y representantes. La Unidad Socialista­ ¿Qué los motivó a iniciar un ciclo de debates con temáticas coyunturales en la Casa del Pueblo Capital? Nicolás Fernández­ Más allá de darle contenido político­cultural a la Casa del Pueblo, el Mate­ Debate surgió como demanda de los simpatizantes y orgánicos de Unidad Socialista para la Victoria en Capital, de tener un espacio en que pudiéramos debatir y llegar a posiciones en común sobre los grandes temas políticos de actualidad, atravesados por nuestro imaginario socialista.

contamos con la Imprenta La Mariana en la Casa del Pueblo podemos imprimir los afiches de difusión. Los temas de debate surgen a través de nuestra histórica “Agenda Socialista” entreverada con los temas políticos­culturales de la coyuntura actual. El material se va recolectando en una de nuestras herramientas Web, lo que sería el Mate­Debate 2.0 (“debatiendo socialismo” en el Facebook de Casa del Pueblo Capital), en la que cada compañero va subiendo diferentes materiales (videos, imagen, sonido y texto). Después de cada Debate se manda un correo con el resumen conceptual de lo debatido en ese día.

LUS­ ¿Tienen pensado hacer este ciclo anualmente? N.F.­ La idea es tener este espacio de debate y construcción colectiva de conocimiento de forma permanente en la Casa del Pueblo Capital. Pero estamos pensando, como ya es un espacio consolidado, darle un poco de dinámica, como puede ser hacerlo de forma itinerante por las distintas Casas del Pueblo en Capital, y también intercambiar semanalmente con el Cine­Debate en el mismo horario, pero son cosas que estamos evaluando y a las que tenemos que llegar por consenso con los demás compañeros. LUS­ Cuéntenos cómo es la modalidad del debate. ¿Cómo preparan los temas a tratar? ¿Tienen algún método de difusión de la actividad? ¿Se prepara material previo al debate? N.F.­ El tema del debate se prepara en la semana, generalmente los viernes se manda el mail de la invitación a los asiduos concurrentes, y se suben a los distintos dispositivos Web con los que cuenta la Juventud Socialista, como la página www.casadelpuebloweb.com.ar, por Facebook: casadelpueblocapital, juventudsocialistacapital y unidadsocialistaporteña. También, gracias que

LUS­¿Cuándo comenzó su actividad militante en Casa del Pueblo Capital? ¿Qué lo motivó acercarse a USpV? N.F.­ Comencé como la mayoría de los jóvenes, a mediados de 2010, con una actividad muy humilde que hacíamos en la Casa del Pueblo, en los Ciclos de Cine­Bar. Era una actividad no política, si bien tenía un cierto contenido cultural, servía como espacio de reunión y distensión. Obviamente que cuando esta actividad se consolidó, la misma militancia hizo que algunos compañeros tomemos otras responsabilidades, en mi caso de la que estamos hablando. LUS­¿Considera, como nos legara el pensador socialista José Aricó, que para cambiar la realidad argentina hace falta una revolución en lo cultural y en lo moral? N.F.­ No sé si pensar en revolución, es un concepto muy basto para tenerlo presente en nuestro presente, si bien hubo muchos cambios de la conducción política sobre la economía en de este país, que lo


diferencian netamente de la década neoliberal y del menemato. Soy más humilde en mis, y en nuestras, pretensiones, como dice nuestro lema del Mate­ Debate: información­debate­compromiso­ participación, porque nuestro interés es la construcción colectiva de conocimiento y la participación ciudadana. LUS­ ¿Cómo ve al partido USpV a futuro? ¿Tiene otras inquietudes de militancia? N.F.­ Unidad Socialista para la Victoria está creciendo cuanti y cualitativamente a pasos que hace un año ni siquiera pensábamos. El liderazgo político de Jorge Rivas y su infatigable trabajo de organizador son un ejemplo a seguir para nosotros. En la Ciudad de Buenos Aires nosotros como Juventud Socialista venimos sumando mas

compañeros y una notable expansión, si bien al principio nuestra labor estaba abocada a reorganizar la Casa del Pueblo Capital, ahora estamos insertos en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA con la Agrupación La Montaña, tenemos una publicación con aspiraciones de ser la publicación partidaria en el distrito, logramos una densidad de relaciones con el resto de los distritos, etc. Mis inquietudes son como las de los demás compañeros: lograr la personería de USpV en Capital y a nivel nacional; que la Juventud Socialista sea una actor social y político de relevancia, que dispute poder y agenda; y por último en lo personal el deseo que nuestros productos político­culturales, como el Mate­Debate, puedan llegar a mas ciudadanos.

Imágenes del Mate­Debate N°6, del cual participaron compañeros de La Rioja y de Tierra del Fuego. Actividad que tuvo que cambiar su eje de contenidos, y pasar a debatir "El sistema de transporte público argentino", dado que fue el día de la tragedía en Once del Ferrocarril Sarmiento.


Internacionales ROBOTIZANDO LA GUERRA Por Juan Gelman* El presidente Obama confirmó que EE.UU. ataca la zona tribal del noroeste de Pakistán con aviones no tripulados (ANT) (www.bbc.co.uk, 31112). No es una novedad desde que esa forma de intervención militar comenzó en el 2004, pero es la primera admisión oficial de su existencia. De hecho, los bombardeos con ANT se cuadruplicaron con creces bajo el gobierno estadounidense actual en relación con la era W. Bush. El Pentágono está desarrollando un nuevo tipo de guerra para evitar futuras invasiones. Los ANT son relativamente baratos, en especial si su costo se compara con el del caza F35, el más avanzado hasta ahora que produce la Lockheed Martin: unos 300 millones de dólares cada unidad. Pueden volar largas distancias y cruzar cualquier frontera sin peligro para la tripulación, porque no la tiene, permanecer en el aire mucho tiempo y los manejan electrónicamente militares cómodamente sentados en bases que a veces están muy lejos del objetivo, por ejemplo en Nevada, EE.UU. Son capaces de despegar y aterrizar en la cubierta de los portaaviones y se trabaja en un modelo que pueda aterrizar sin control humano. No es casual que conserven un lugar destacado en los presupuestos de guerra estadounidenses pese a los recortes anunciados. El Pentágono ha destinado bases para los ANT en buena parte del mundo: se estima que son 60, por ahora, y se conoce que algunas funcionan en Djibuti, los Emiratos Arabes Unidos, Afganistán, las islas Seychelles. El capturado en Irán prueba que también se utilizan en misiones de espionaje. Son ideales para violar espacios aéreos ajenos y, además de los paquistaníes, los vienen sufriendo los yemenitas. Obama se apresuró a señalar que la mayoría de las víctimas causadas por los ANT en Pakistán figuraban en “una lista de terroristas” y que las bajas civiles “no son grandes”. Como, salvo excepciones, no se conocen sus identidades, puede que sí y puede que no. John Brennan, asesor principal del mandatario en materia de contraterrorismo, llegó a afirmar el año pasado que el número de muertes de civiles era igual a cero (www.latyimes.com, 29611). Hay informaciones que lo contradicen rotundamente. La oficina de periodismo de investigación de la City University de Londres advirtió el año pasado que al menos 175 niños figuraban entre las más de dos mil víctimas de los ANT hasta ese momento (www.thebureauinvestigates.com, 10811). La institución –que durante cuatro meses llevó a cabo un trabajo de

campo en Waziristán, la zona lindante con Afganistán que sobre todo padece las incursiones programadas a miles de kilómetros de distancia– subraya en sus estudios más recientes que los ataques se dirigen también a quienes procuran rescatar a los heridos, a reuniones tribales, funerales y bodas (4212). Amnesty cuestionó la legalidad de estas incursiones que violan la soberanía nacional de Pakistán. La Casa Blanca las justifica con su habitual desparpajo: “... de acuerdo con el derecho internacional, tenemos la autoridad para actuar contra Al Qaida y sus fuerzas asociadas”, dijo Brennan (www.nytimes.com, 17911). “Las fuerzas asociadas” son las mismas que entrenó y financió la CIA para expulsar a los soviéticos de Afganistán. Hace más de tres años que Noor Behrman, nativo de Waziristán, documenta fotográficamente el impacto de los misilazos de los ANT. “A veces él llega al lugar pocos minutos después de la explosión, deja la cámara a un lado y se ocupa primero de revisar los escombros en busca de sobrevivientes. Un trabajo peligroso y desagradable. Los ANT suelen atacar de nuevo minutos después, de manera que escarbar para ver si hay heridos es arriesgado”, registra The Guardian (17711). Las conclusiones de Behram son terminantes: “Por cada 10 o 15 personas muertas, tal vez abaten a un militante. No cuento cuántos talibán han caído. Cuento cuántos niños, mujeres, gente inocente, han caído”. Washington ensaya otro artefacto de la guerra a distancia que confiere a los bombardeos aéreos de la Primera Guerra Mundial la calidad de experiencia infantil. Este nuevo robot es el “Vehículo 2 de tecnología hipersónica”, un proyectil capaz de alcanzar un objetivo en cualquier punto del planeta en menos de una hora: estará dotado de una velocidad ocho veces superior a la del sonido y podrá volar 21.000 km en 60 minutos (www.wired.com, 171112). Para qué desperdiciar marines en la ocupación de países ajenos. Concurren a ese fin los operativos clandestinos de las fuerzas especiales, 60.000 efectivos distribuidos en 120 naciones, es decir, casi dos tercios de los países de la Tierra (www.tomdispatch.com, 5212), que también se dedican a vulnerar soberanías nacionales convirtiéndolas en un papel usado, inútil, sin lugar.

*Diario Página 12 / 09­02­2012 / Contratapa


Revista La Unidad Socialista Recomienda la lectura de estas revistas fraternales


El baúl socialista QUÉ SIGNIFICA SER DE IZQUIERDA EN EL SIGLO XXI Por Jorge Tula*

Derecha e izquierda son categorías y corrientes políticas fundamentales que han recorrido los últimos dos siglos, dejando huellas que no se pueden borrar hasta ahora. En el caso de la izquierda, su núcleo ideológico fundante es la idea de igualdad (ahora se dice de igual dignidad o valor de una persona), de la cual (OJO). Pero, además, otro signo distintivo de la izquierda es la creencia, la convicción, de que la sociedad podía ser conocida científicamente y que, por lo tanto era posible modificar su espontáneo desarrollo a través de un programa conscientemente elaborado que, a la vez, permitiría avanzar hacia el logro de esa meta irrenunciable que es la igualdad. En su largo recorrido la izquierda ha asumido formas históricas diversas de acuerdo a los tiempos y lugares. En un primer momento, la izquierda hace suya los reclamos de democratización política de las capas burguesas. Es la fase liberal de la izquierda. La segunda, es cuando la izquierda emprende un recorrido que le permite alejarse de condiciones sociales y económicas que impedían avanzar hacia una igualdad mayor que la que otorgaban los presupuestos jurídicos­formales. Este largo periodo, que va de fines del siglo XIX hasta nuestros días, es la fase genéricamente socialista. En este segundo periodo se produce una fractura que habría de persistir hasta nuestros días. Dos lecturas diferentes de los acontecimientos y dos propuestas políticas que difieren estratégicamente transitarán hasta ahora alternando en lo que a éxitos políticos se refiere. Una tendencia revolucionaria, que logró gobernar el este europeo durante más de 70 años, hasta 1979, y China y otros países asiáticos que siguieron un mismo recorrido y que aún no han renegado de su pasado. Y por otro lado una tendencia reformista y gradualista, que tuvo logros notables en Europa occidental y que en estos últimos años ha sufrido los efectos del huracán neoliberal, que lograron erosionar los cimientos con los que había construido el Estado de bienestar. El pasaje de una fase a la otra, es decir de la izquierda liberal­radical a la izquierda socialista, significa un cambio profundo. El enemigo o adversario, como se quiera llamar, ya no es el mismo: ha dejado de ser el Antiguo Régimen para ser esa burguesía que empezaría a construir los pilares que sostenían el nuevo sistema económico que habría de llamarse capitalismo. Y cambia también, por cierto, el objetivo histórico fundamental, ya que de los derechos civiles y políticos se pasa a la exigencia de nuevas condiciones materiales de vida, a tratar de lograr lo que ahora llamamos derechos sociales. Y estos nuevos e inéditos reclamos son posibles, entre otras cosas, porque el sector social sobre el que se

apoya este nuevo proyecto político ya no lo constituyen las capas burguesas, pequeñoburguesas y artesanas, sino esa nueva clase social que empieza a aparecer en un escenario que ya no es el mismo: la clase obrera. La segunda mitad del siglo pasado, cuando todavía las dos izquierdas desempeñaban papeles protagónicos en el escenario mundial, una de ellas, la “izquierda revolucionaria”, empezaba a exhibir las falencias de sus construcciones políticas y sociales. La otra izquierda, la izquierda socialdemócrata, o sea el socialismo democrático, alcanzó una serie de logros que formaban parte de sus objetivos y que le dio un rasgo distintivo a la fase socialista. Además de fortalecer y aggiornar el disfrute no sólo formal de los derechos políticos y de los poderes democráticos, consiguió brindar a la gran mayoría de los ciudadanos altos grados de ocupación, de educación, de seguridad social, y generó una movilidad social que sólo se puede alcanzar cuando no se reniega de las aspiraciones a conseguir la mayor igualdad posible. El paso de una fase socialista a otra permitiría sostener, aunque sea provisoriamente, la creencia de que este fenómeno muestra no sólo la discontinuidad que existe por el hecho del tránsito de una fase a otra, sino también continuidad y conservación. O sea que estaríamos en presencia de un cambio que incorpora, que es capaz de redefinir, pero también se trata de una transformación que tiene presente que debe conservar algunas cosas. ¿Qué es lo que puede y debe conservar? Pues bien, debe conservar sus valores de igualdad, de participación democrática, etc., pero además tiene que conservar la creencia, la convicción de que la sociedad puede ser conocida mediante categorías interpretativas propias de los saberes científicos, y que, después de un abordaje de ese tipo, es posible modificar el desarrollo espontáneo de la sociedad, que podía llevar quien sabe adonde, aunque generalmente conduce al incremento de la injustita y de la desigualdad. Y, como decíamos anteriormente, los cambios progresivos sólo se podían lograrlos mediante un programa conscientemente diseñado. Siguiendo con la idea de la transformación que conserva, que acompañó hasta ahora a las dos fases por las que transitó la izquierda hasta nuestros días, y que acaso debería seguir acompañándola en el futuro, y teniendo en cuenta que la segunda fase de la izquierda, la fase socialdemócrata, parece haberse cumplido, ingresamos en un especie de impasse, en el sentido de que estaríamos en un momento de redefinición de los objetivos, como seguramente lo hizo la izquierda en el tránsito de la primera a la segunda fase. That is the cuestion. Como sucede muchas veces en los distintos órdenes de la vida, ciertas cosas que consiguen generan un acostumbramiento que impiden avanzar hacia cosas nuevas que requieren de diversas experimentaciones y experiencias para que


pueda lograr que sean consideradas como conquistas que favorecen el desarrollo de cada uno de nosotros. Ese acostumbramiento a las pequeñas cosas de la vida que han mejorado nuestra existencia, también se extiende, por ejemplo, a las instituciones que teníamos como telón de fondo y que ni siquiera advertíamos de su existencia mientras ellas ordenaban la sociedad y resguardaban los logros adquiridos. Ese acostumbramiento generalmente también interviene para frenar y hasta detener esa tendencia del pensamiento y de la razón a la innovación por que ellos mismos necesitan de ella para no traicionarse a sí mismos. Pero sin embargo pueden llegar, el pensamiento y la razón, a creer, por ejemplo, que esos artefactos que han sido capaces de imaginar y de poner en funcionamiento para evitar que la vida de mujeres y hombres transiten por avenidas en donde el desorden puede llegar hasta quitar la vida de los seres humanos, que esos artefactos, a los que se designa con el nombre de instituciones, y las formas que les han sido dadas, le han sido provistas de una vez para siempre. Acaso olvidando que toda creación humana se realiza en determinadas condiciones históricas, y que las mutaciones a las que nos tiene acostumbrados la vida y la historia: la vida que es pasado, presente y futuro, para que haya futuro, porvenir; y la historia que registra el largo recorrido que mujeres y hombres han realizado, y que nos muestra las dificultades y los logros alcanzados, tal vez para enseñarnos que nuestros hijos y nietos no serán iguales que nosotros, que el entorno que lo rodeará, necesariamente influirá sobre sus pensamientos, sobre sus sentimientos, sobre sus fantasías, sobre su imaginario, y que todas estas cosas hará de ellos personas diferentes a nosotros, con aspiraciones que no serán como las nuestras, con necesidades también distintas, con comportamientos que tendrán poco que ver con los nuestros. Las instituciones, esas especie de semáforos que permiten ordenar el tránsito que nosotros realizamos por las avenidas de la democracia, ¿seguirán funcionando como ahora, más o menos bien, más o menos mal, o los atascamientos de tránsito serán cada vez peores hasta el extremo de la intransitabilidad? ¿Seguiremos utilizando los mismos semáforos o daremos rienda suelta a nuestra imaginación e inteligencia para crear otros artefactos que de nuevo vuelvan a permitir un tránsito más o menos ágil? En varios lugares, acaso en el mundo todo, y desde hace algún tiempo se viene padeciendo y denunciando la distorsión de las sociedades en las que nos toca vivir ahora, los procesos de globalización que se manifiestan en el mundo no solamente económico, sino que también afecta la escena política y otros aspectos importantes de la vida de nuestras sociedades, como las consecuencias dramáticas de los procesos de cambio que se están dando sin protección alguna de quienes se ven más afectados, la fragilidad de los vínculos afectivos, el surgimiento de identidades “líquidas” e inestables, como dice Zygmunt Bauman, que se caracterizan por la

incapacidad para aceptar responsabilidades y compromisos duraderos. A este nuevo clima de época que ahora vivimos, Colin Crouch lo ha designado con el nombre de “posdemocracia, y dice que se trataría de un periodo de declinación que sigue a los periodos de democracia fuerte. Se trataría entonces de un momento en el que continúan manteniéndose las instituciones democráticas, pero con síntomas de una enfermedad que avanza progresivamente sobre esa democracia activa que alguna vez se insinuó incluso en nuestro país, y que se concretó mejor en otros lados, hasta tal punto que resiste mejor que nosotros los embates de esa nueva expresión del capitalismo que no está llevando a la disgregación. Así las cosas, se hace necesario mencionar algunas manifestaciones de este trastorno: una notable disminución de los deseos de participación, declinación política de las clases sociales que fueron actoras principales del proceso que dio lugar a la democracia de masas, nacimiento de nuevas clases sociales que carecen aún de voz autónoma, crisis de los partidos políticos, banalización de la discusión política, aparición de los medios de comunicación masiva como los nuevos mediadores entre las necesidades de los diversos sectores sociales y gobierno, incremento de la manipulación mediática, etc.. Hasta hace no mucho tiempo esto, o parte de todo esto, estaba presente en la vida social y política de nuestro país y el mundo en una dosis que no perturbaba con intensidad el funcionamiento de una democracia que aspiraba incluso a ser mejor. Cuando nos referimos a este pasado aludimos al periodo inmediatamente anterior al que hemos designado como posdemocracia, es decir a aquel periodo de la economía capitalista en el que se consideraba que era conveniente avanzar promoviendo y adquiriendo trabajo, y en un escenario que tenía como actor de primera línea a un Estado preocupado por una justicia que facilitaba la transacción laboral. Y esta intervención estatal para brindar una vida digna no sólo se llevaba a cabo para satisfacer un reclamo de tipo ético, sino que además se realizaba porque existía el convencimiento de que se trataba de una intervención racional y segura. Y, desde luego, esto se podía poner en práctica porque el Estado había logrado dar vida a un ámbito adecuado para que se lleve a cabo el “matrimonio entre poder (la capacidad de hacer las cosas) y política (la posibilidad de dirigirlas)”. Como podrán advertir el periodo que acabamos de describir sumariamente es esa segunda fase de la vida de la izquierda. Sin embargo, no hubo de pasar demasiado tiempo para que ese matrimonio se divorciara y para que tengamos ante nosotros, por un lado a la política sin poder, y por el otro el poder emancipado del control político y con libertad para pasearse jactanciosamente y sin traba alguna por el espacio global. En este escenario, como es obvio, en cada la política ha empezado a tener mayores


dificultades para resolver sus problemas en los espacios nacionales y para trascender las fronteras locales e intervenir en esos lugares en donde ahora se decide, con mayor intensidad que antes, su destino. En esta breve reflexión hemos abundado sobre el escenario global, porque cada vez se hace más difícil para la política transitar sólo por los territorios nacionales, pensar sólo en y para el escenario local. Si así fuera, debemos esforzarnos por mirar más allá de nuestras fronteras, para leer en ese libro abierto que es el mundo y que está escrito en diversos idiomas, percatarse de que cada vez es más importante beber del vaso de otras culturas y aprender lo que ellas pueden brindar. Y que si no entendemos esto los argentinos, ingresaremos con mayores dificultades en el futuro. En este nuevo panorama, además, el instrumento por excelencia al que recurrían las organizaciones políticas de izquierda para intervenir e impedir o atenuarlas diversas manifestaciones de disgregación que siempre acompañan a las políticas capitalistas, carece de la fuerza e inteligencia que hasta hace no mucho tiempo tuvo. Porque el estado, a él nos estábamos refiriendo, ya no es el mismo. Y tampoco lo es ese intérprete y trasmisor de las demandas y energías sociales que era el partido de masas, y que tenía tal envergadura que era algo así como un Estado dentro del Estado. Quienes hacen de trasmisor ahora son los medios de comunicación de masas, y el papel de intérprete en buena medida está vacante porque quien lo había sido hasta hace poco actualmente padece de limitaciones que le impiden actuar con inteligencia y decisión en un mundo que, ahora, apenas entiende. Y, por otro lado, porque cualquier otro pretendiente carece de la envergadura que requiere una sociedad y una ciudadanía más exigente en ciertas cosas, y, por otro, más permeable a los cantos de sirenas. Y también más compleja. Si el mundo que vivimos ya no es el mismo, si las relaciones sociales tampoco, si las formas de producción poco o nada tienen que ver con las que conocimos hasta ahora, ¿se puede seguir creyendo que los instrumentos que la política, al menos de la política de izquierda, había inventado y dado forma para tornar más justo un mundo plagado de desigualdades, pueden seguir siendo los mismos a los efectos de impedir las crecientes injusticias, las disgregaciones y las fracturas sociales, y a la vez poder encaminarnos a esa sociedad a la que siempre hemos aspirado y apostado las mujeres y hombres socialistas? ¿Podemos seguir creyendo que el Estado realmente existente y los partidos políticos tal cual se presentan en los distintos escenarios nacionales están en condiciones de ser los actores fundamentales del cambio de esta sociedad del nuevo milenio, que está integrada por mujeres y hombres que ya no son los mismos que los de hace pocos años, porque su manera de pensar, de sentir, sus fantasías, sus sentimientos, en fin, su subjetividad, difiere en una medida que ni siquiera sospechamos? ¿Cómo dirigirse a ellos, es decir cómo establecer relaciones con ellos, que reaccionan

ante la vida, generalmente adversa para la mayoría, con la razón pero también con el corazón, es decir con los sentimientos, con la fantasía y hasta con el mismo cuerpo? ¿Acaso apelando sólo a la razón, con un conjunto de ideas que nosotros llamamos programa, y que generalmente es algo farragoso y muchas veces insustancial y abusivamente reiterativo, al que casi todos abandonan ni bien empiezan a leerlo porque parece más de los mismo y apenas difiere de otros que también le entregaron de la mano? Si bien es cierto que la política es elaboración de ideas que nos permiten entender qué es lo que pasa en el mundo que vivimos para después poder transformarlo y tornarlo más justo, también es cierto que no es solamente eso. La política también es, y en una medida muy importante, comunicación, transmisión, relación, estar al lado del otro, generación de confianza, creación de afectos. Comunidad. * Invierno de 2005. Texto de formación política, preparado por el Negro para el encuentro de la Juventud Socialista en la Casa del Pueblo de Lanús.



Revista La Unidad Socialista N 6