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Miel para un caballero Hay un caballero con grietas en su armadura, un adivino de movimientos lentos que camina de perfil. Con una escalera en la mano derecha, la mente disfrazada de lluvia, recuerda cómo los niños se alejaban al verlo; él los saludaba en su cuerpo de piedra. Tenía hijos, mujer, casa, a todos amaba desde un solo lado Él no tenía respuestas, tampoco descanso. Hay un caballero que saludo con cuerpo de alacrán. Quiere practicar la cetrería, el tiro al blanco o la equitación. Trae leña. Fuego en la cabeza, un lamento de pez que no lo deja enamorarse. Es cruel la sombra detrás de sus orejas, y las mujeres no se atreven a mirarlo. La miel, es una tinaja de barro cocido, se acerca a la hamaca donde él pasa sus horas, mirando el humo de los fogones.

No te emociones, miel. Y él ya estaba enamorado, lo sintió en un viaje, cuando dejó que su vida se abriera como una página de alfombra. Él se levantó a ponerse sus sandalias y le resultaron pequeñitas. Desde entonces, camina con su paso de oso y mirada [de cal. Sediento. Entre el pez y una gota de miel que le caiga del cielo.

Antología 4to FMP 2007  
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