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Tambores Negra, ven acá, hazme caso. Sígueme, empaca tus cosas. A este desierto absurdo, ningún hombre después de mí vendrá -¿me oyes bien?- Ningún blanco como yo te sabrá amar, ningún negro sabe lo que yo. Viajaremos a Suramérica, allá seremos iguales, bailaremos la Salsa o el Son. De ese ritmo latino saldrán nuestros hijos, muertos de risa. Serán tuyos también. Aprenderemos una lengua en común, desde allá podrás escribir a tus hermanos que puedes andar con tu tigre tomada de la mano, con tu vellocino dorado. Allá nuestros curas se casan, no da asco. Hay vehículos que suplen a estos pobres caballos, el agua llega por tubos y no por sus cabezas, estas la usan para sonreír todo el tiempo. Tienen un juego que le llaman Monopolio, donde los mismos siempre ganan. Son muy vistosos, para ellos todo es revolucionario. Se alegrarán de conocernos, son cariñosos y apasionados. Por todo se bañan, el agua abunda, algunas veces los inunda. Hay quienes se pintan. Por cualquier motivo marchan, son chismosos –te entretendrás-. Con la autoridad y los malandrines, podrás entenderte. Si pagamos, no te sacarán por los cabellos de la casa. Con mi dinero allá, Negra, seremos felices. Podrás gritar cuanto quieras, golpearme si lo deseas, si se te antoja, aunque allá como aquí, puedo desaparecerte sin que nadie lo sepa.

Antología 4to FMP 2007  
Antología 4to FMP 2007  
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