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Planeta La tierra es bella. Bella la nube que se va sola entre el cielo azul, semejante a un pájaro perdido y desorientado en su vuelo. Bellos son los astros, para los extraños, a las inquietas luces. Guardianes del espacio infinito, ellos te observan de lejos, te conocen sin que tú los conozcas. ¿Tienen acaso ellos compasión por ti, tú que ignoras lo que te espera desde el umbral? A menos que estos astros olviden que su suerte es también la tuya. Tierna es la brisa clemente tocando las frentes en el verano lejano de las islas. Tiernas las lluvias, ágiles sobre la hierba seca. Tierno el perfume de la mujer desconocida que trasiega su camino junto a ti. Bello fue nuestro encuentro antes de tropezar en los detalles. Ella tenía la traza de una luna creciente de la cual estaban suspendidos nuestros sueños. Bella en fin es la tierra cuando el alma la deja. Contemplándola, como un astronauta desde su vidrio, yo la veo azul, iluminada desde el interior. Ella de súbito leva sus blancos velos, y me precede allí donde yo voy. Bello planeta, nuestra Tierra, yendo hacia su fin con una delicia extraña.

Traducción de Rafael Patiño Gómez

Antología 4to FMP 2007  
Antología 4to FMP 2007  
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