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Sociedad de trabajo: una historia de dos siglos. - 1º ed. - Buenos Aires : Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, 2013. 120 p. : il. ; 21x22 cm. ISBN 978-987-1968-03-9 1. Historia del Trabajo en Argentina. Catálogo de Exposición. CDD 331.098 2 Fecha de catalogación: 02/09/2013


CASA NACIONAL DEL BICENTENARIO SECRETARÍA DE CULTURA DE LA PRESIDENCIA DE LA NACIÓN 17 de abril - 1º de diciembre de 2013


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Fรกbrica Fiat AGN, ca.1956.5


Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner Vicepresidente de la Nación Amado Boudou

Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social Carlos A. Tomada

Secretario de Cultura de la Presidencia de la Nación Jorge Coscia

Jefe de Gabinete Norberto Ciaravino

Subsecretaria de Gestión Cultural Marcela Cardillo

Secretaria de Trabajo Noemí Rial

Subsecretaria de Políticas Socioculturales Alejandra Blanco

Secretario de Empleo Enrique Deibe

Jefe de Gabinete Fabián Blanco

Secretaria de Seguridad Social Ofelia Cédola

Directora Ejecutiva de la Casa Nacional del Bicentenario Liliana Piñeiro


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La presente muestra, iniciativa conjunta de la Secretaría de Cultura y el Ministerio de Trabajo, propone un ejercicio de historia y de memoria: un eterno volver a la búsqueda de justicia social, que ha permitido a los argentinos encontrar cada vez mayores y mejores razones para vivir en común. En esa búsqueda se destaca la construcción de una “sociedad del trabajo” como motor de ciudadanía. El trabajo cimentó una identidad política y nacional y junto a la educación pública, fundó una nación capaz de organizarse y crecer en torno a los valores del respeto, la dignidad y la justicia. Esa herencia de “sociedad del trabajo” ni siquiera fue borrada por dictaduras militares que aplastaron los derechos humanos, con particular crueldad los de los trabajadores, ni por el imperio de la globalización neoliberal que se extendió en el mundo desde los años ochenta e impuso un pensamiento único, ante el cual parecía no haber alternativas viables. Reflexionar sobre el trabajo en la Argentina del presente nos encuentra con la satisfacción de constatar que hemos avanzado. Frente a la permanente lucha por los derechos civiles y sociales, hoy contamos con un proyecto político que ha puesto centralidad en el empleo, con espacios de diálogo social institucionalizado, con un movimiento sindical protagonista e integrado en la vida política argentina. Nuestro presente y futuro tienen el enorme pero hermoso desafío de consolidar un modelo socioeconómico capaz de competir y generar riqueza, abrirse al mundo sin dejar de defender los ideales del trabajo decente, digno y productivo, fortaleciendo las organizaciones de trabajadores y empleadores, consolidando una creciente y más equitativa distribución de la riqueza y garantizando un piso de protección social a su ciudadanía. Ese es el modelo de país que estamos construyendo, porque es el país que todas y todos los argentinos se merecen y por el que generaciones tras generaciones, lucharon y trabajaron esforzadamente. Esta muestra es nuestro homenaje a las trabajadoras y los trabajadores.

Carlos A. Tomada Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad de la Nación


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En estas páginas, transcurre una historia de dos siglos que recrea el papel central y constitutivo del trabajo humano en la formación, consolidación, crisis y resurrección de nuestro país, a partir de la propuesta expositiva multifacética a la que nos tiene acostumbrados la Casa Nacional del Bicentenario, que, de este modo, cumple su misión primigenia de reflexionar sobre la identidad argentina, disparar interrogantes y generar debate social. Las vicisitudes del mundo del trabajo y de sus sujetos, los trabajadores, han sido la pantalla en donde se han revelado, a lo largo de los años, las virtudes o los defectos de nuestros gobernantes, de sus políticas y del papel que el Estado Nacional ha jugado en cada momento. La sinergia lograda entre el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social y la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, responsables de la muestra, ha permitido crear un relato que, describiendo tanto los avances como los retrocesos, trae al presente doscientos años de energía social puesta al servicio de la construcción de un país inclusivo para todos los argentinos. Como se cuenta en este catálogo, la historia del trabajo nacional no siempre avanzó en línea recta. Muy por el contrario, ha tenido largos períodos de sombra que han causado sufrimiento; pero no pocas veces resplandeció la luz al final del túnel: en esta década ganada, por caso, hemos recuperado puestos de trabajo y derechos para los trabajadores, retomando la mejor tradición de la justicia social. ¿Por qué esta muestra? Porque la historia cobra sentido al ser revisada, cada vez que, desde la reflexión colectiva, nos damos a la tarea de cuestionar lo que sabemos o creemos saber. Para poner las cosas en perspectiva. Para ver de dónde venimos y hacia dónde vamos, resaltando las conquistas, pero sin dejar de señalar aquello que queremos alcanzar.

Jorge Coscia Secretario de Cultura de la Presidencia de la Nación


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Este catálogo recoge la experiencia de la cuarta gran exhibición –inaugurada el 17 de abril de 2013– en nuestra Casa. Dedicada al mundo del trabajo, es el resultado de una iniciativa conjunta entre la Casa Nacional de Bicentenario –Secretaría de Cultura de la Nación– y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Un equipo de asesores especialistas en los diferentes temas a abordar, investigó, debatió y trabajó durante más de un año en la elaboración de los contenidos. La supervisión del guión y textos curatoriales estuvo a cargo de Beatriz Cappelletti, Claudia Berra, Héctor Palomino, conjuntamente con Julio Fernández Baraibar. El equipo de asesores académicos estuvo conformado por Ana Catalano, Luis Fara, Laura Goldbert, Daniel James y Mirta Zaida Lobato. Todos ellos pusieron al servicio de esta gran muestra todo su saber, compromiso y pasión, en la convicción de que así lo merecen proyectos de esta envergadura. De la mano de Valeria González, el equipo de producción de la Casa tradujo a un lenguaje expositivo el resultado de la investigación. Es así como textos, documentos, objetos, obras de arte y material audiovisual se entrelazan en un recorrido dinámico por la historia del trabajo en la Argentina. Recorrido que toma al trabajo no sólo como ocupación, sino como un conjunto de derechos que constituyen la columna vertebral de la sociedad, garantizando posibilidades de crecimiento y movilidad, al tiempo que conforma el eje de la vida cotidiana, de la actividad pública y privada que incide en los modos de habitar los territorios, conformar los grupos sociales y las relaciones familiares. Quiero manifestar mi enorme satisfacción a los equipos de asesores del Ministerio de Trabajo y de Producción de la Casa Nacional del Bicentenario por el compromiso puesto en la realización de esta exposición, y muy especialmente al Ministro Carlos Tomada por el entusiasmo y el acompañamiento que nos brindó desde el primer día, para la concreción de este proyecto. Como siempre, agradecer a todas las instituciones públicas y privadas, archivos, artistas, coleccionistas y a todos aquellos que han colaborado para que esta exhibición fuera posible. Continuamos así desde la Casa Nacional del Bicentenario con la tarea comenzada en 2010: contribuir desde el presente con el rescate de la memoria de nuestra nación, para que, en plena consciencia de nuestra historia, seamos capaces de proyectarnos en un marco de mayor libertad y valoración de nuestra identidad. Liliana Piñeiro Directora Ejecutiva de la Casa Nacional del Bicentenario Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación


Sociedad de Trabajo El trabajo como ciudadanía es una de las concepciones sostenidas a lo largo de su historia. Refiere a aquella que considera al trabajo como conjunto de derechos que afecta tanto las condiciones laborales como la producción de la propia vida en todos sus aspectos, públicos y privados. La presente exposición se articula alrededor de la idea de la centralidad del trabajo en la construcción de una sociedad basada en derechos reconocidos y respetados por todos. Abarca no sólo su dimensión política e institucional, sino también los modos en los que las condiciones laborales afectan la vida cotidiana, la familia, los espacios de pertenencia, la conformación de subjetividades y sentimientos, sueños y utopías de cada individuo o grupo social. En el comienzo del recorrido se narra la historia del trabajo desde la perspectiva de las subjetividades y las formas de vida. Más adelante, y en la convicción de que la obtención de derechos ha sido fruto de un largo y conflictivo proceso, en el cual las luchas colectivas de los trabajadores jugaron un rol preponderante, se retratan estas luchas, así como los modos en que el Estado respondió y se posicionó frente al trabajo en los diversos períodos históricos.

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SOCIEDAD DE TRABAJO UN MAPA HETEROGÉNEO TRABAJO Y VIDA PRIVADA FAMILIA VIVIENDA MIGRACIONES TRABAJO Y POLÍTICA DISCURSOS E IMÁGENES ACTUALIDAD

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La sociedad de trabajo se constituye a través del impacto virtuoso de políticas públicas y se consolida en el reconocimiento colectivo del trabajo como derecho y como vía privilegiada de inclusión social.

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EL TRABAJO como valor

EL TRABAJO como libertad

La Modernidad se consolidó desde Europa como una ruptura revolucionaria. Si el imaginario más visible de esta revolución fue la declaración de la igualdad política de todos los ciudadanos, su base material fue la definición del trabajo como medida universal del valor.

Según la concepción moderna, por el solo hecho de existir, todo ser humano posee una fuerza de trabajo pasible de ser vendida libremente en el mercado. En un mismo movimiento, el trabajo fue considerado como empleo y mercancía y, a la vez, como la manifestación y garantía de la libertad individual. De este modo, se convirtió no solo en el fundamento económico sino también ético del capitalismo. Es cierto que las revoluciones modernas no acabaron con la opresión y la explotación de los trabajadores, pero liberaron deseos y potencias cuyas luchas y conquistas modificaron la historia en los dos últimos siglos, y cuyas metas futuras apenas podemos vislumbrar.

En 1776 Adam Smith afirmó que la riqueza de las naciones debía ser medida por el trabajo de sus habitantes. Por primera vez en la historia, el trabajo se convirtió en un patrón universal de valor. Patrón basado, según Michel Foucault, en lo único que todos los seres humanos poseemos por igual: un tiempo, un lapso de vida.

Taller Popular de Serigrafía El tiempo es el espacio, 2004.

Olla popular, 1907.

EL TRABAJO como inclusión

EL TRABAJO como derecho

La crisis internacional de 1929 dejó al descubierto que la “objetividad” del mercado y las luchas entre capital y trabajo resultaban insuficientes para asegurar por sí mismas una sintonía entre el progreso económico y social. Luego de la Segunda Guerra Mundial se consolidó el concepto de Sociedad de Bienestar, que asigna al Estado el rol de garantizar el pleno empleo y una protección social equitativa, ligada al trabajo en sí mismo y no sólo a la propiedad.

Los derechos del trabajo reconocen al trabajador como miembro de un colectivo dotado de un estatuto social. De este modo la condición de asalariado trasciende la dimensión individual del contrato en un doble sentido: por un lado otorga al trabajador un conjunto de garantías y protecciones, por otro lado reconoce su pertenencia a la clase cuyas relaciones son reguladas por el convenio colectivo de trabajo.

Día del Petróleo Nacional, YPF, s/d.

Marcha “Paz, pan y trabajo”, Daniel García, 30 de marzo de 1982.

Caras y Caretas, 4 de noviembre de 1899.

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UN MAPA HETEROGÉNEO


Con la revolución de 1810, Argentina decidió su incorporación a la Modernidad europea. No obstante, la inserción del país como exportador de materias primas agro-ganaderas dificultó el desarrollo de una concepción capitalista de trabajo libre y asalariado. Desde el siglo XIX convivieron, con fuertes diferencias regionales, formas heterogéneas de trabajo. Entre 1930 y 1976, la Argentina industrial fue un proyecto que animó el desarrollo del país. Más allá de los conflictos políticos y las rupturas institucionales, el crecimiento continuo del trabajo acompañó la constitución de una sociedad de bienestar, progresiva, inclusiva y cohesionada. El desmantelamiento de este modelo, a partir de la dictadura implantada en 1976, dio por resultado una sociedad fragmentada y empobrecida que colapsó en 2001. Interpretando las demandas de los movimientos sociales, el nuevo gobierno emergente de la crisis se comprometió a recuperar y reactualizar aquel proyecto de país que diera centralidad al trabajo suficiente y de calidad para todos y todas. Por eso, a pesar de la persistencia de espacios de exclusión y de precarización laboral, y de la existencia de causas pendientes, el trabajo digno como derecho universal es la utopía que señala la marcha hacia el futuro.

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Hombres trabajando, Leonardo Gotleyb, 2006.

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La hierra, César Hipólito Bacle, 1933.

Antes de 1810 el gaucho era esencialmente un hombre libre. Podía ocupar terrenos baldíos o cazar ganado cimarrón. Con el desarrollo de los latifundios, cambió la vida del campesino errante. Podía optar entre una ocupación provisoria en una estancia, o ser reclutado compulsivamente para el ejército. El gaucho libre se convertiría en una estampa mítica. La Forestal, Videoinstalación, 2013.

La yerra. Marcando ganado, Arthur W. Boote, ca. 1880.

La Forestal La situación de explotación podía ser extrema en zonas con poderes locales prácticamente autónomos, como en los algarrobales chaqueños dominados por la compañía inglesa La Forestal. El salario no estaba generalizado como forma de pago, a veces apenas excedía las “raciones” de subsistencia o los “vales” emitidos por patrones o empresas.

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Entre 1813 y 1853 se abolió la esclavitud. No obstante, frente a un mercado laboral inestable, el Estado colaboró con los propietarios fijando normas de disciplina y sujeción. Mientras la extensión de los alambrados eliminaba formas alternativas de subsistencia, el Estado obligó a portar la papeleta de conchabo que certificaba el asentamiento temporario en una estancia. El Código Rural de 1865 estableció por primera vez, para la provincia de Buenos Aires, la obligatoriedad de un contrato escrito que consignara de antemano el tipo, duración y valor del trabajo requerido. Fue en 1944, cuando Juan D. Perón, como Secretario de Trabajo, impulsó la sanción del Estatuto del Peón Rural, verdadera revolución para los peones de campo, al reconocerles una verdadera ciudadanía laboral.

Papeleta de conchabo, Jujuy, 1887.

Nuevo Estatuto del Peón Rural 27 de diciembre de 2011

Jornada de trabajo de 8 hs diarias y 44 hs semanales y el pago de horas extraordinarias. Vivienda, alimentación y traslados para los trabajadores temporarios. Régimen previsional. Derecho de huelga. Negociación colectiva. Vacaciones.

Carácter permanente del contrato de trabajo agrario y reconocimiento a los temporarios de iguales derechos de los trabajadores permanentes. Licencia parental y licencia por maternidad. Prohibición del Trabajo infantil y Guarderías.

En 2011, se aprobó un nuevo Régimen Laboral de Trabajo Agrario, que derogó la legislación que la última dictadura militar había impuesto al sector rural. Este nuevo estatuto iguala en materia de derechos laborales a los trabajadores del campo con los restantes del sector privado.

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TRABAJADORES migrantes y temporarios En el modelo agroexportador, las ventajas naturales convirtieron a la estancia pampeana en el centro del poder económico. La propiedad latifundista y la explotación extensiva dificultaron la formación de un proletariado asalariado y estable. La demanda de mano de obra era estacional.

La mayor parte de la población trabajadora estaba compuesta por peones rurales y jornaleros urbanos sin ocupación permanente y sin calificación específica. Su mayor capital era la capacidad de trasladarse a cualquier lugar para realizar cualquier trabajo.

Más allá de su función propagandística, el film Cuando la plata se hizo argentina -Carlos Soria, 1952-, deja ver en su relato un tema central: las reglas que regían el mercado laboral les resultaban a los peones absolutamente ajenas. El cortometraje, En pos de la tierra, realizado por la F.A.A., señala que la jerarquización del trabajo no sólo radica en un saber hacer sino también en una conciencia acerca del valor social de ese hacer.

El trabajo no proveía ni fijación territorial ni referencia identitaria a estas vidas signadas por la movilidad y la precariedad. Recién nacida la Argentina, una ley calificó de “vagos” a los peones que no eran absorbidos por el entonces inestable mercado de trabajo. 24


La Argentina de ayer y de hoy, Enio Iommi, 2003. 25


Producción artesanal

Un telar de San Juan, Christiano Junior, 1880.

La producción artesanal tiene una presencia regional importante, a pesar de su escasa incidencia en el PBI. En la Puna, Catamarca o el campo santiagueño, las labores femeninas y comunitarias son también un reservorio de saberes ancestrales.

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Mesita del Carpintero Bogado (con carta inconclusa), Víctor Grippo, 2001.


Fábrica Nacional de Paños de Adrián Prat, Eugene-Henri Vautier, ca. 1895.

Zapatero en un conventillo, ca.1900.

Los trabajadores se empleaban también en las incipientes fábricas urbanas. Según el esquema evolutivo clásico, la industria capitalista se apropia del saber del artesano, fragmentando la producción en operaciones separadas. En Argentina, hacia 1900, subsistía el trabajo artesanal. No obstante, había diferencias entre los grandes talleres con aprendices asalariados de las incipientes fábricas urbanas y los artesanos más pobres que contaban con la fuerza de trabajo de sus mujeres e hijos.

A menudo, los artistas evocan en sus obras ese mundo en extinción de los oficios.

El herrero, de la serie De los trabajos y los días, Carlos Masoch, 2012.

El carpintero, de la serie De los trabajos y los días, Carlos Masoch, 2012.

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En las ciudades vinculadas al circuito exportador,

las actividades portuarias y la construcci贸n absorb铆an mano de obra temporaria no calificada.

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Vista de los trabajos en la avenida de Mayo,1912.

Construcci贸n del Puente transbordador Presidente Nicol谩s Avellaneda, 1913.


Veleros reunidos, Benito Quinquela MartĂ­n, 1930.

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Distopía fabric, Amadeo Azar, 2010.

Sin título, De la serie Movimientos de la perfección, Jorge Miño, 2004. 30

Uno de los problemas de la disciplina fabril era que el trabajo resultaba rutinario, simplificado y poco creativo.


DISCIPLINA INDUSTRIAL separación del saber y el hacer

Fábrica Siam, Avellaneda, Buenos Aires, ca.1950.

Tejidos y encajes, 1933.

La organización clásica del trabajo fabril se basó en dos principios: dividir el saber de la ejecución y disciplinar el espacio de trabajo. La concepción del producto y la organización del proceso productivo recaían en pequeños grupos con formación técnica o universitaria, mientras la labor manual quedaba a cargo de masas de operarios no calificados, responsables de gestos simples y repetitivos. Las tareas compartimentadas y cronometradas impedían la relación o diálogo entre empleados. 31


Ser obrero Hacia los años 40, Argentina se consolidó como una Sociedad de Trabajo, basada en el pleno empleo y la protección social para el conjunto de la población. El empleo fabril asalariado fue la base de un modelo de bienestar, no

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Ser obrero, Cecilia Bosch Diseño: Casa Nacional del Bicentenario

2013.

sólo por las condiciones laborales y salariales que permitieron el crecimiento del consumo interno, sino también por las políticas de formación, vivienda, turismo, y la gestión del ocio como espacio de sociabilidad.


Industria, 2013

A partir de los años 50 y 60, la industria argentina se desarrolló en ramas complejas. Estas fábricas,

implantadas mayormente en las provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, concentraron una nueva mano de obra, con mayor formación y capacitación, acorde a la innovación tecnológica y productiva. La calificación de estos trabajadores jugó un rol clave en el protagonismo político que adquirieron en ese período las luchas obreras. Al momento de producirse el golpe militar de 1976, la industria argentina y el empleo pleno y de calidad se encontraban en su grado más alto de desarrollo.

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Publicidad de la Academia Pitman (Vosotras, 13 de julio del 1951). En su argumento de venta, el textil atraviesa la descalificación de la labor femenina en sus diversas formas, desde la manualidad hogareña y las tareas domésticas, hasta el trabajo asalariado domiciliario y el empleo fabril.

La Algodonera Flandria fue una empresa paternalista modelada en la doctrina social católica. A través de la revista “El Telar” ensalzaba el papel de la mujer como esposa y como madre. Casi todas las mujeres dejaban de trabajar en el momento de casarse.

Los roles y espacios asignados a la mujer como madre y ama de casa volvieron conflictiva su inserción en el campo laboral. Tolerada por necesidad, la mujer trabajadora fue vista por largo tiempo, y desde perspectivas ideológicas muy diversas, como una anomalía que era preciso subsanar por el bien de la sociedad.

Algodonera Argentina Temperley, 1936.

En la industria, las mujeres fueron incorporadas preferentemente en las ramas que valoraban la habilidad manual, como la producción textil, alimenticia o del tabaco. A pesar de su inclusión en los ámbitos productivos, la disparidad de salarios naturalizaba la discrimina34 ción de género.

Las tareas asistenciales o manuales, entendidas como específicamente femeninas, eran a menudo consideradas inferiores.

Trabajo doméstico s/d.

A principios del siglo XX, el trabajo a domicilio crecía notablemente en la Capital. Si bien ideológicamente era mejor visto que el de la fábrica, el aislamiento de estas asalariadas favoreció condiciones de explotación muy duras. En 1918 se aprobó la primera ley de protección al trabajo domiciliario.

A pesar de los avances logrados respecto de la igualdad de oportunidades y trato entre varones y mujeres en el ámbito laboral, numerosos indicadores señalan la persistencia de desigualdades de género, que afectan sobre todo a las jefas de hogar más pobres.


Las mujeres en el 谩mbito textil, Instalaci贸n, 2013.

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¿Cómo es la vida de una persona educada en la cultura del trabajo, que debe subsistir en un contexto de desocupación crónica?

DESAPARICIÓN de la sociedad de trabajo A partir de la década de 1970, en los países centrales, decayó el modelo industrial clásico como espacio de producción y pertenencia. Por ello se denomina “post-industrial” a un modelo en que las economías se basan en el desarrollo tecnológico y la producción de servicios. En la Argentina, la decadencia industrial adquirió otros rasgos. El nuevo paradigma neoliberal implementado bajo la dictadura –profundizado y concluido en los noventa– propugnó la autorregulación de la economía y la desactivación del Estado como garante de protección e inclusión para el conjunto de los habitantes. Mientras algunas empresas como las

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automotrices, debidamente protegidas, fueron ejemplo de la mentada competitividad, el desmantelamiento del aparato productivo y la destrucción de miles de puestos de trabajo destinaron a la mayoría de la población activa a debatirse entre la desocupación o la precarización de las condiciones laborales. El pasaje de hijos de obreros calificados a ocupaciones de servicios de baja calificación implicó reducciones salariales y pérdida de derechos laborales y de seguridad social. Esta evolución contrastaba con la experiencia vivida hasta entonces, cuando la movilidad de trabajos manuales a no manuales tendía a ser siempre de carácter ascendente.


EL TRABAJO como eje del crecimiento

Mundo grúa, 1999 [fragmento].

A partir de 2003, se crearon más de cinco millones de puestos de trabajo. La reactivación de establecimientos fabriles y la creación de nuevas empresas incorporaron grandes contingentes de jóvenes trabajadores y posibilitaron el retorno a la actividad de obreros y empresarios marginados en décadas previas. El nuevo paradigma productivo implicó asumir que el desarrollo industrial no es espontáneo sino el resultado de políticas -económicas, laborales y sociales- orientadas a instalar un patrón de crecimiento basado en la producción nacional, el desarrollo científico-tecnológico y el empleo.

Silvia Prieto, 1999 [fragmento].

Un nuevo cine argentino apunta a mostrar la crisis desde sus aristas subjetivas, psicológicas y vinculares. Efecto Cherenkov en el tanque del reactor OPAL, Australia, 2006.

INVAP es un importante ejemplo de la potencialidad del país para impulsar el desarrollo industrial basado en cuatro principios: recuperación de las capacidades productivas, coordinación de esas capacidades, aplicación de la ciencia y la tecnología e impulso estatal.


En la historia argentina, el trabajo ha constituido uno de los principales forjadores de identidad. Desde su creación en 1922 hasta su privatización en los 90, la empresa estatal YPF fue un modelo de civilización territorial. En sus asentamientos implantó una extensa red de servicios sociales, residenciales y recreativos. Fue un Estado dentro del Estado. La vida del personal permanente estuvo estructurada directa o indirectamente en torno

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a la empresa. Pertenecer a la “gran familia” de YPF no sólo implicaba la provisión de vivienda, salud y educación, sino también el formar parte de una trama común de celebraciones colectivas, lugares de encuentro y esparcimiento, rituales y símbolos que conformaban la vida cotidiana, modelando hábitos y sentimientos.


Bienestar YPF, Archivo Fundaci贸n YPF.

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Pueblada de Cutral-co, Leonardo Petricio, 1996.

La privatización de YPF dio lugar a los primeros cortes de ruta, hito de origen de los piquetes de desocupados. Fueron protagonizados por los pobladores de Cutral-Có, provincia de Neuquén, en demanda de soluciones a las carencias productivas y de empleo generadas por el cierre de plantas y establecimientos. De manera espontánea, los trabajadores desocupados se organizaron para hacer frente a la falta de respuestas del Estado y del mercado. Reorientaron recursos y esfuerzos al sostenimiento de sus fuentes de trabajo y al desarrollo de emprendimientos productivos autogestionados y cooperativos. 40

La nacionalización de YPF en el año 2012 permite volver a reorientar la empresa hacia la producción, para garantizar la provisión de energía necesaria para el crecimiento industrial. Restablece a su vez el ejercicio de la soberanía nacional sobre uno de nuestros principales recursos.


Hacia 1996, veinte años de prolongada desocupación contrastaban agudamente con la experiencia histórica del país que había crecido a lo largo de un siglo. Mientras los sueños de modernización parecían haberse evaporado y predominaba una visión nostálgica del pasado, nuevos movimientos sociales aparecieron como portadores de una nueva mirada hacia el futuro. De manera espontánea se organizaban para hacer frente a la falta de respuestas del estado y del mercado. Protagonizados por trabajadores desocupados los piquetes y tomas de fábricas no se limitaron al reclamo, sino que reorientaron recursos a emprendimientos productivos autogestionados y cooperativos. Estas iniciativas económicas se tornaron esencialmente políticas al poner en discusión los valores individualistas y mercantiles y contribuir a una recomposición solidaria de los lazos sociales.

Autogestión, Selección de audios de trabajadores de empresas recuperadas, 2013.

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Carroza aleg贸rica Derecho al bienestar, 43 1潞 de mayo de 1948.


Sin pan y sin trabajo (Ernesto de la Cárcova, 1893) es un conocido testimonio de las crisis que afectaron a la economía argentina entre las décadas de 1870 y 1930. La obra expresa también la importancia del trabajo (y su fantasma, la desocupación) en la esfera privada del hogar. El gesto de bronca, concentrada en el puño del padre, ocupa el centro de la imagen.

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Los derechos del trabajo configuran la familia La centralidad del trabajo en la construcción de una sociedad abarca no sólo su dimensión política e institucional, sino también los modos en los que las condiciones laborales afectan la vida cotidiana, la familia, los espacios de pertenencia, la conformación de subjetividades y sentimientos, sueños y utopías de cada individuo o grupo social.

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Uno de los aspectos centrales de la Modernidad fue la transformación del modelo de familia extensa a la familia nuclear. Dicho modelo no se asentó de manera homogénea en la Argentina. Debido a las pautas culturales de las poblaciones originarias, a las fuertes diferencias en los ámbitos rurales, a las condiciones laborales impuestas a las masas inmigratorias,

y en general a un crecimiento económico con escasa redistribución social de las riquezas, el país presentaba, a lo largo de su territorio, una gran diversidad de modos de vida y vinculaciones familiares. De la mano del desarrollo industrial y urbano, hacia mediados del siglo XX, se fue consolidando un modelo de familia trabajadora menos numerosa, con niños escolarizados.

El proletariado urbano, conformado principalmente por inmigrantes, se componía de otro tipo de familia “extensa”, en la que no era infrecuente el trabajo femenino e infantil. La emigración de sectores rurales del sur de Europa se realizó a menudo “en cadena”. Enfrentados a la escasez de trabajo y vivienda, diversos miembros de una misma familia, vecinos o allegados se hacinaban en el mismo conventillo. He visto cuatro o cinco chicos en la cama con enfermedades infecciosas en la pieza donde la madre y la hija mayor trabajan, testimoniaba el diputado socialista Enrique Dickmann en 1915.

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Buenos Aires, un conventillo, Harry Olds, ca. 1901.


Las clases privilegiadas en el siglo XIX se organizaban según el tipo de familia extensa patriarcal.

Familia Cheppi, ca. 1900.

La convivencia incluía a sus agregados y esclavos, aún cuando éstos muy raramente aparecían en los costosos retratos.

Mujer e hijos debían obediencia a la autoridad del padre. La riqueza permitía una clara división de roles por género, siendo la esfera pública (trabajo y política) prerrogativa masculina, naturalizándose el hogar como espacio de la mujer.

A menudo, las madres de escasos recursos entregaban sus hijos a familias pudientes. Existen, no obstante, testimonios que prueban que este tipo de “adopciones” derivaban en formas de trabajo servil encubierto. 47


La familia de peón, Antonio Berni, 1975.

Página siguiente Indio chiriguano construyendo su vivienda a dos aguas, Chaco, 1934. Ingenio La Esperanza, 1906.

Las familias de menos recursos seguían siendo numerosas, sobre todo en las áreas rurales, donde era común que todos sus miembros trabajaran.

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La formación de una clase media urbana favoreció la difusión del modelo de familia reducida.


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En las familias originarias del Gran Chaco, los hombres se dedicaban a la caza y la pesca y las mujeres a la recolección. Disgregadas sus comunidades y separados de su vínculo con el territorio, muchos varones devinieron jornaleros temporarios en los ingenios del noroeste. Las familias migrantes vivían en ranchos provisorios hechos con sobrantes de las plantaciones de caña. Para hacer frente al hambre de la “dieta industrial”, escapaban a lo que quedaba del monte para recolectar alimentos más nutricios.

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Trabajo domiciliario, Instalación, 2013.

Las familias dependen tanto de la generación de ingresos como del trabajo no remunerado que asegura su reproducción. Sin embargo, nunca se ha dimensionado su contribución al desarrollo económico y social. Por siglos, han sido las mujeres quienes mayoritariamente realizan este trabajo no valorizado.

La ampliación de la jubilación hacia las amas de casa, aprobada en 2006, marca un reconocimiento. No obstante, la creciente incorporación de las mujeres al mercado laboral exige redefinir roles al interior de las familias, y plantea nuevos desafíos para las políticas públicas.

En 2009, la Asignación Universal por Hijo rubricó la protección, basada en los pilares de la salud, la educación y la familia, como un derecho y un deber que trasciende las voluntades de los gobiernos o los recursos financieros disponibles.


Asilo Israelita Argentino, 1925.

La universalización de modelo moderno de familia se consolidó durante el peronismo, cuando el pleno empleo y la protección social integraron las políticas de Estado. El avance del trabajo asalariado y la movilidad social ascendente aseguraron el acceso a los derechos y al bienestar.

Una de las convicciones distintivas de Eva Perón fue suprimir la idea de caridad por la de derecho, y la idea de asilo por la de inclusión social.

Escena íntima en un hogar, Pinélides Fusco, 1951. La Nación Argentina, justa, libre, soberana, Buenos Aires, Peuser, 1950.

Evita en el Jardín de infantes Nº 1, San Antonio de Giles, Buenos Aires, 1947.

No he querido que los pibes de los hogares se aíslen dentro del mundo. Por eso los chicos van a las escuelas oficiales como todos los demás que tienen padre y hogar y nadie podrá ya distinguirlos. Eva Duarte de Perón

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Destilería YPF, Ensenada, s/d.

Fachadas Frigorífico Armour, s/d.

La zona industrial de Berisso y Ensenada resume en su historia las grandes eta-

pas de la economía y la sociedad argentinas. Precedidos por los saladeros, se instalaron allí los imponentes frigoríficos de capitales norteamericanos, primera industria a gran escala del modelo agroexportador. En 1953, comenzando la etapa de mayor desarrollo del proyecto industrialista, se fundó el Astillero Río Santiago, uno de los más importantes de América Latina. 52

En su época de esplendor, a mediados de los 70, el astillero comprendía un predio de 229 hectáreas y empleaba 8.000 trabajadores. Durante la dictadura, fue la fábrica con más obreros secuestrados y desaparecidos del país. Los asesinatos fueron parte de una política de reducción drástica del tonelaje de producción, proceso de desmantelamiento que culminaría en los ´90 con la minimización de su planta laboral a 300 operarios.

A partir de 2006, se inició la recuperación del astillero, acompañada de la creación de tecnicaturas especializadas y de la carrera universitaria en Ingeniería Naval.


La dictadura irrumpió con vio-

lencia en el seno de las familias trabajadoras y de clase media, no sólo por el masivo número de asesinatos que abrió en ellas un vacío generacional, sino también por el desmantelamiento de un modelo productivo y social, cuyas dramáticas consecuencias culminaron en la crisis de 2001.

La familia obrera, obra del artista Oscar Bony (1968), representaba el ideal de la clase trabajadora durante su último período de esplendor. Esta imagen contrasta con la Argentina que desembocó, en 2001, con miles de hogares sin protección y sin posibilidades de asegurar su subsistencia. La desocupación y la precariedad laboral habían destinado al 55% de la población a la pobreza y al 25% a la indigencia.

Entre 1996 y 2000, Julio Pantoja retrató a hijos de desaparecidos, algunos de ellos sosteniendo la fotografía de sus padres. En los álbumes antiguos era común que las familias posaran acompañadas de los rostros de sus muertos. En ellas, se testimoniaba la continuidad generacional. En H.I.J.O.S., Tucumán, 20 años después se yuxtaponen dos tiempos que han sido violentamente separados.

La familia obrera, Reproducción de una intervención urbana del grupo La mar en coche, 2013.

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Panal, Bárbara Kaplan, 2005.

Las masas inmigratorias que se concentraron en Buenos Aires, Rosario, La Plata y Bahía Blanca, padecieron la carencia de vivienda. Las familias se hacinaban en inmuebles como los llamados “conventillos”, sin ventilación ni agua potable. En ellos, un patio común alojaba todas las tareas de las familias que ocupaban los exiguos cuartos: lavado de ropa, cocina y comedor y también improvisados talleres 54

de trabajo. De ahí que los niños encontraran en la calle sus espacios de juego, como así también maneras de ganarse la vida con la venta ambulante. En esta situación de precariedad habitacional, la fiebre amarilla, en 1871, diezmó a la población de Buenos Aires. El peligro de contagio incluía los “gérmenes” libertarios y anarquistas, ya que los patios comunes fueron también espacios de con-


versación y construcción de lazos. En 1907, familias de inquilinos de diversos barrios se unieron en protesta por los costos y condiciones de los alquileres. La entonces pequeña ciudad de Buenos Aires estaba rodeada de “orillas”, como la zona del Riachuelo o la del Retiro, donde los más pobres se instalaban en asentamientos precarios. En el campo, los peones errantes, al formar pareja, establecían

su rancho en tierras de algún pariente o conocido, o en baldíos próximos. Algunas familias trabajadoras se asentaban como agregados en las estancias. A menudo no recibían salario por la realización de tareas. En el otro extremo, las casas de familias pudientes contaban con espacios de intimidad y con una amplia sala de recepción para mostrarse, lugar intermedio entre lo privado y lo público. 55


A

A

B

C

C

El Ingenio se estableció como un imán. Donde había monte, el extenso y homogéneo paisaje del cañaveral, atrajo a trabajadores de los sitios más diversos. En el centro se instaló la mansión de los propietarios.

Con el tiempo, la empresa construyó ranchos de material, cerca de la fábrica, para favorecer el asentamiento de los obreros más calificados.

Chalet en Ingenio Santa Ana, Tucumán, 1910.

Barrio obrero del Ingenio Santa Ana, Tucumán, ca. 1910.

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B

La vida de los peones temporarios o zafreros no cambió. Siguieron amontonándose en galpones colectivos o construyendo ranchos provisorios con sobrantes de caña.

Ingenio La Esperanza, Jujuy, s/d.

VIVIENDAS Y JERARQUÍAS EN EL INGENIO AZUCARERO


Constructivismo: Arte Concreto, Daniel Ontiveros, 2001. Barrio Parque Guillermo Rawson, Agronomía, planificado por la la Comisión Nacional de Casas Baratas,1934.

Demos a la familia, que es la base donde descansa la prosperidad de la Nación, hogar higiénico y abrigado, casa propia, y garanticemos a ese trabajador que la esposa y los hijos tendrán asilo seguro contra la miseria (Diputado Juan Cafferata, 1915)

Un rasgo del modelo agroexportador fue la ausencia de políticas sociales del Estado destinadas al conjunto de la población. En ese contexto, los capitales ferroviarios cumplieron un rol civilizatorio. Junto al tendido de rieles, se levantaron los primeros barrios de viviendas para trabajadores.

La Comisión Nacional de Casas Baratas (1915), fue el primer programa estatal de viviendas para la clase trabajadora. No obstante, la planificación de 3000 viviendas era insuficiente y entre 1915 y 1919 sólo se construyeron 972 unidades.

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Villa desocupación, 1933.

Edificio Kavanagh, s/d.

Luego de la crisis de 1929, al ritmo de la creciente industrialización, las migraciones se reorientaron del campo a las grandes ciudades, por lo que el ya crítico problema de la vivienda se agudizó. En ese período surgieron los asentamientos precarios denominados “villas miseria”.

El nuevo contexto trajo también cambios en las modas y los comportamientos. Se fijó el modelo compacto de la casa moderna. Muchas familias de elite cambiaron sus viejas mansiones por departamentos en altura. Sin políticas estatales de vivienda, el nuevo modelo llegó a difundirse sólo hasta las clases medias.

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VIVIENDA MODERNA Y VILLA MISERIA


La “casita peronista” siguió el modelo de chalet californiano ya difundido en los años 30, pero vedado en ese entonces a las clases trabajadoras. En las imágenes, se presentaba como sinónimo de una familia feliz.

Barrio Saavedra, s/d.

El peronismo consideró el acceso a la vivienda como uno de los diez derechos fundamentales del trabajador. Su reconocimiento constitucional implicaba el compromiso del Estado como garante de su ejercicio.

La Vivienda Propia, realidad argentina, 1953.

La Nación Argentina, justa, libre, soberana, Buenos Aires, Peuser, 1950.

Se desarrollaron una variedad de proyectos en todo el país, pero la política estatal más importante fueron los créditos baratos otorgados por el Banco Hipotecario: las escrituras financiadas por el BHN pasaron de ser 5.838 en 1945 a 47.379 en 1949.

LA CASA PARA TODOS

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La democratización del turismo siguió las mismas etapas señaladas. Si tomamos a Mar del Plata como ciudad símbolo de la vida balnearia, hacia 1910 se consolidaba como centro aristocrático, durante los años 30 se abrió a las clases medias, y mediante los complejos de hotelería sindical desarrollados durante el peronismo, las vacaciones pasaron a integrar la vida de las clases obreras.

Proyección de diapositivas Archivo Museo Histórico “Don Roberto Barili”.

1915 VERANEO ARISTOCRÁTICO

1930-1949 VERANEO CLASE MEDIA

1950 TURISMO SOCIAL

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TURISMO Y SOCIEDAD


La vivienda sigue siendo hoy un problema para la familia trabajadora, en tanto persiste la falta de oportunidades habitacionales dignas para toda la poblaciĂłn. Con el plan “Procrearâ€? y otras iniciativas nacionales y locales, se busca generar alternativas sustentables.

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Los barrios obreros con forma de “monobloc” se difundieron a partir de la creación del Fondo Nacional de la Vivienda (FO.NA.VI.) en 1972. Con el desmantelamiento de la industria a partir de 1976, los antiguos barrios obreros, habitados en su mayoría por trabajadores formales, comenzaron a crecer como asentamientos precarios con población desocupada o marginada.

Buenos Aires, Lugano I y II, ca. 1970.

S/t, de la serie Countries, Mara Facchin, 1999.

Villa 20 (Villa Lugano), Gian Paolo Minelli, 2008 - 2009.

Los primeros countries fueron fundados por la elite dominante para esparcimieno durante los fines de semana. Durante la década de los noventa, el barrio cerrado con seguridad privada se extendió entre las clases pudientes como alternativa de vivienda alejada de la pauperización visible en las grandes ciudades.

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LAS FRONTERAS SOCIALES


El frío está en el medio, Antonio Seguí, 2006.

El trabajo, a través de la historia, ha influido en las percepciones subjetivas que despierta la gran ciudad. En las primeras décadas del siglo XX, la prensa obrera tendió a representar a la ciudad como un espacio de opresión para aparecer luego, en el período industrial, como un horizonte de promesas y un espacio de inclusión. Con la desarticulación de la sociedad de trabajo entre fines de los 70 y los 90, se desvanecieron aquellas identidades estables, ancladas en la pertenencia a un empleo, a un barrio. La ciudad comenzó a ser percibida como un gran espacio ajeno y anónimo.

LA CIUDAD SUBJETIVA

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MIGRACIONES ULTRAMARINAS

Librería y papelería de Germán Bode, Fernando Paillet, 1922.

Almacén de Adolfo Gauchat, Fernando Paillet, 1922.

Puente transbordador N. Avellaneda, en construcción, 1013.

Construcción del Puerto Santa Fe, José Beleno, 1910.

Semillería de Berta Huber de Rivero, Fernando Paillet, 1922.

Boliche, Fernando Paillet, 1922.

Puente sobre el Río Negro, Resistencia, Chaco, ca.1915.

Aserradero, Buenos Aires, 1875.

Gran parte de los inmigrantes europeos provenía de sectores campesinos, pero el modelo de propiedad latifundista impidió su acceso a la tierra. Muchos de ellos se emplearon como peones temporarios o pudieron convertirse en arrendatarios. La mayoría se volcó hacia las ciudades del litoral, especialmente Buenos Aires, en busca de trabajo.

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No hay flores en la noche, Alberto Méndez, 2005 - 2013.

Usina, Pío Collivadino, ca. 1914.

LA HISTORIA DEL TRABAJO EN LA ARGENTINA PUEDE NARRARSE TAMBIÉN A TRAVÉS DE LAS CAMBIANTES DIRECCIONES EN LAS QUE MILLONES DE SERES HUMANOS SE HAN DESPLAZADO A LO LARGO DE DOS SIGLOS. - El modelo agroexportador se basó en la inmigración ultramarina. Entre 1870 y 1930, la Argentina recibió más de 3.200.000 personas. Como el trabajo era inestable, tanto los extranjeros como los nativos migraron también en busca de empleo hacia diversos rincones del país. - A partir de la reconversión industrial de la economía en la década de 1930, las migraciones internas se orientaron masivamente hacia los centros urbanos del litoral. - Aunque el porcentaje de migrantes de países limítrofes no ha superado nunca el 3% de la población, la tasa de migración interregional es una de las más altas de Latinoamérica. Más allá de las oscilaciones históricas, Argentina se ha definido como un país proveedor de empleo.

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Imágenes pertenecientes a El Libro de los Colectivos, Inés Ulanovsky, 2005.

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La vida de los trabajadores no sólo abarca los mencionados movimientos migratorios a gran escala, a través del océano o del extenso territorio del país. También consiste en largas travesías cotidianas hacia o dentro de las grandes ciudades.


MIGRACIONES INTERNAS

DEL CAMPO A LA CIUDAD Como respuesta a la crisis internacional de 1929, el Estado encaró un proceso de industrialización, intensificado a partir del peronismo. Junto al estancamiento de la inmigración transatlántica, se transformaron el mapa y el caudal de las migraciones internas. El receso de las zonas agrarias donde tradicionalmente se requería trabajo estacional, y la demanda de mano de obra en las nuevas industrias de las ciudades del litoral, motivó que el migrante interno buscara horizontes laborales en nuevos sitios, urbanos e industriales, como Buenos Aires o Rosario. Vendimia, ca. 1930.

TRABAJADORES TEMPORARIOS La obra del artista Daniel Ontiveros alude al choque cultural que provocaron las migraciones internas y a la calificación negativa que las clases acomodadas proyectaron sobre la figura del “cabecita negra”.

Cabecitas negras, Daniel Ontiveros, 1998 - 2013.

El modelo agroexportador, con foco en la Pampa Húmeda y el puerto de Buenos Aires, conformó un mapa económico y social diferenciado. Algunas regiones pudieron sumarse al tren del progreso a través de la producción capitalista de algunos bienes primarios, como el azúcar en el noroeste o la vid en Cuyo. El calendario de las cosechas modeló así los ritmos migratorios desde las zonas con menos recursos. Un peón “golondrina” podía viajar varias veces al año a distintas provincias, volviendo a sus parajes para esperar el reinicio del ciclo el año siguiente. La vida migratoria implicaba habitar mundos de trabajo diferentes. El migrante santiagueño provenía de un mundo tradicional donde todavía existían formas de sumisión con sanción religiosa hacia el patrón rural. Al dirigirse a las cosechas de Tucumán, Santa Fe y Buenos Aires, se internaba en formas capitalistas de explotación.

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MIGRACIONES REGIONALES Aunque el porcentaje de migraciones desde países limítrofes se ha mantenido estable por más de cien años (entre 2 – 2.9% de la población), estos migrantes tienen un peso cualitativo importante en ciertos mercados de trabajo, como el empleo doméstico y la construcción, sobre todo en el Gran Buenos Aires.

talleres clandestinos muchas personas

sufren condiciones inhumanas

de trabajo

A pesar de la legislación que protege a los migrantes, subsisten algunas actividades -como las confecciones textiles- que los incorporan al trabajo en condiciones de ilegalidad.

La boli, Betina Sor, 1991. 68


Familia Pages Moschetti / Familia Valdéz de Ríos, Salta, 2001, de la serie Familia y doméstica, Sebastián Friedman, 2000 - 2003.

Cerca del 18 % de las mujeres que trabajan lo hacen en el ámbito doméstico, en condiciones precarias y sin protección social.

Recientemente, en marzo de 2013, con la aprobación del Régimen de Contrato de Trabajo para el personal de casas particulares, se logró la equiparación de sus derechos con los de los demás trabajadores -descanso y jornada limitada, vacaciones pagas, licencia por maternidad y por enfermedad y protección frente a los riesgos de trabajo-.

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Éramos esperados (Hierro y tierra), Andrés Denegri, 2013.

La organización colectiva del movimiento obrero fue fundamental para legitimar al trabajador como sujeto de derecho y al trabajo como valor humano esencial. Los inmigrantes fueron actores claves de ese proceso: llegaron con sus ideales y plasmaron en sus organizaciones los primeros y fuertes lazos entre trabajo y política en Argentina. De este modo la legislación laboral surgió en respuesta a las huelgas y movilizaciones de los trabajadores. La organización del movimiento obrero hizo posible la superación de la desigualdad negociadora de sujetos individuales frente al capital. Asimismo, resultó decisivo el modo en que el Estado respondió a estas luchas en cada periodo histórico, reprimiéndolas o asumiendo sus demandas e incorporándolas en sus decisiones políticas.

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La envergadura e intensidad del movimiento obrero distinguieron desde temprano a la Argentina de toda la región latinoamericana. En 1949 los derechos del trabajador y el rol del Estado como garante de los mismos fueron incluidos en una nueva Constitución. La dictadura que derrocó al peronismo la dejó sin efecto; no obstante un núcleo de derechos laborales debió ser agregado bajo el artículo 14 bis a la original Constitución de 1853. El hecho evidencia que en la sociedad argentina había un consenso mayoritario acerca del trabajo como valor inalienable.


¿De qué serviría el catálogo de derechos de los trabajadores si éstos no tuvieran una herramienta para poder defenderlo?

Art. 14 bis. El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial. Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.

¡Basta! Ricardo Carpani, 1962

El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna. 73


En el siglo XIX, en un contexto de desarrollo industrial incipiente y con políticas de estado ausentes, las primeras agrupaciones por oficios y sociedades mutuales absorbieron los roles asistenciales y de defensa de derechos laborales.

La Europa, que nos ha dado civilización, progreso y libertad con ejemplos y doctrinas, nos manda también corrientes subversivas que llegan, como enfermedades, hasta nosotros. Senador Salvador Maciá, 1910

1878 Primera huelga. La Unión Tipográfica reclama mejores salarios y horarios de trabajo. 1887 Se funda “La Fraternidad”. 1906 Huelga del sindicato gráfico culmina con la firma de un Convenio Colectivo de Trabajo.

A partir de la crisis de 1890 las condiciones de la vida obrera se hicieron más precarias. Esto dio origen a la organización de las primeras huelgas de albañiles, panaderos, cigarreros, ferroviarios. En las ciudades con presencia masiva de proletariado inmigrante se propagaban los ideales anarquistas y socialistas. En este período se crearon la Unión Cívica Radical y el Partido Socialista.

1901 Anarquistas y socialistas fundan la Federación Obrera Argentina (FOA). 1902 Bajo su liderazgo el 22 de noviembre decretan un paro general, el más importante hasta ese momento en América Latina.

1902 El gobierno respondió con la Ley de Residencia que facultaba la expulsión de inmigrantes.

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Semana Roja, 1909.

El Estado interpretó el conflicto social como una amenaza al orden, que debía ser reprimida. 1909 Semana roja. Brutal represión a la manifestación por el 1° de Mayo. 1910 Ley de Defensa Social: bajo sospecha de anarquismo, se prohibieron las manifestaciones de trabajadores, sus símbolos y emblemas, con condenas que incluían la pena de muerte.


Alfredo Palacios, y otros diputados socialistas o reformistas, entendieron el descontento y las luchas de los trabajadores y abogaron por una conciencia pública del problema. Un paso institucional importante fue la creación del Departamento Nacional de Trabajo (1907-1912).

1916-17 Los reclamos de las huelgas de obreros navales y ferroviarios lograron el apoyo del Estado. El Departamento Nacional de Trabajo destacó el carácter ejemplar del principio de arbitraje. 1919 Ley 10.650 de régimen jubilatorio para empleados del ferrocarril.

La apertura política no fue acompañada por una transformación económica. Los grandes capitales se agruparon para enfrentar a los trabajadores por mano propia, presionando al gobierno para que disponga la intervención directa del ejército. La Semana trágica (1919) y la Patagonia trágica (1920) se recuerdan como unas de las represiones más sangrientas de la historia argentina.

En el contexto de la crisis económica de la Primera Guerra Mundial y de la apertura democrática que culminaría en el ascenso de Yrigoyen, se multiplicaron las huelgas, en tanto, en el movimiento obrero, se afirmó una posición sindicalista proclive a la negociación en detrimento de la orientación anarquista.

Por primera vez, el Estado arbitró en conflictos a favor de los trabajadores. Estas intervenciones favorecieron a algunos sectores estratégicos para la economía agroexportadora, como los transportes, con sindicatos fuertes y centralizados, pero no dieron lugar a legislaciones extensivas al resto de los trabajadores. Los derechos del trabajo siguieron siendo un campo fragmentado.

Liga Patriótica, 1919.

La hostilidad hacia el gobierno electo democráticamente y la decisión de “establecer el orden” por mano propia culminó en la formación de una secta paramilitar ultranacionalista autodenominada Liga Patriótica Argentina. Los principales diarios celebraron el éxito del ejército represor.


Argentina enfrentó la crisis mundial de 1929, reorientando su economía. La necesidad de abastecer el mercado interno fue impulsando la industrialización y transformando el aparato productivo. En este proceso se definieron dos protagonistas fundamentales: el estado como planificador de la economía y el movimiento obrero como interlocutor colectivo.

1930 Se funda la CGT como resultado de la unión de las principales centrales sindicales. Patagonia Trágica, 1920.

El Tte. Coronel Varela había firmado el primer convenio rural de la Patagonia, aceptando el petitorio de la gente por su tierra. El convenio no fue cumplido por los patrones. La peonada volvió a dejar el trabajo y a encolumnarse exigiendo justicia.Varela volvió con su 10 de Caballería y en lugar de castigar a los estancieros que no habían cumplido, fusiló a los huelguistas. Sin juicio ni acta. Osvaldo Bayer, La Patagonia Rebelde,1972.

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Programa mínimo CGT 1930 reconocimiento de los sindicatos | jornada de trabajo y vacaciones | salario mínimo y seguridad social | intervención obrera en diversos organismos del Estado | protección de la maternidad y de la infancia | extensión de la ley sobre accidentes de trabajo.


1935 Huelga de la construcción. Fue la primera en la que un sindicato del nuevo estilo – una federación que representa toda una rama de industria – dirigió una lucha y logró un convenio importante. Entre 1936 y 1940 se firmaron, con la intervención del Departamento Nacional de Trabajo, 46 convenios colectivos.

Se inicia la era de la política social en la Argentina. Cnel. Juan Domingo Perón, 1943

Se transformó el sentido del derecho laboral.

01. Derecho a trabajar 02. Derecho a la retribución justa 03. Derecho a la capacitación. 04. Derecho a las condiciones dignas de trabajo. 05. Derecho a la preservación de la salud. 06. Derecho al bienestar. 07. Derecho a la seguridad social. 08. Derecho a la protección de su familia. 09. Derecho al mejoramiento económico. 10. Derecho a la defensa de los intereses Constitución de la Nación Argentina de 1949, artículo 37.

1953 (Ley 14.250) NEGOCIACIÓN COLECTIVA.

Las cláusulas contenidas en una convención (...) regirán obligatoriamente las relaciones contractuales de todos los trabajadores, afiliados o no, y serán obligatorias para todos los empleadores de la actividad (…)

La Nación Argentina, justa, libre, soberana, Buenos Aires, Peuser, 1950.

Asunción de Juan D. Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión, 1943.

Designado responsable del Departamento Nacional de Trabajo por el gobierno de facto, Perón tomó la dirección que inspiraría sus mandatos presidenciales. Refundado como Secretaría de Trabajo y Previsión Social, el organismo se convirtió en una plataforma activa de la política laboral.

Las regulaciones que hasta entonces garantizaban los derechos de algunos sectores, fueron extendidas a la totalidad de trabajadores del país. Los sindicatos pasaron a ser concebidos como la columna vertebral del nuevo movimiento político, y se convirtieron en el espacio de incorporación y representación de las masas trabajadoras en la vida política nacional. Los niños y ancianos, antes atendidos por instituciones de beneficencia, se convirtieron en sujetos de derecho.


Las comisiones internas

* Las comisiones internas elegidas por las bases, implicaban la presencia del movimiento sindical en las fábricas. * Los empresarios, reticentes a negociar con sindicatos a nivel nacional, eran refractarios a la presencia de comisiones internas en sus establecimientos. * Desde el golpe de 1955, la existencia de organizaciones de base, reconocidas en la legislación laboral, resistieron los planes de ajuste de distintos gobiernos y a menudo fueron el blanco de la represión. * Las dirigencias sindicales tuvieron con las comisiones una relación ambigua. Eran un elemento útil de representación y presión, pero al mismo tiempo temían por los grados de autonomía que podían cobrar. En algunas oportunidades el silenciamiento de las comisiones se realizó con la complicidad de las cúpulas sindicales. Reunión en la fábrica, de la serie Luchas proletarias, Abraham Vigo, 1936.

Industria gráfica, Andrea Moccio, 2013. 78


Bombardeo de la Plaza de Mayo, 16 de junio de 1955. Concentración de la CGT frente al Congreso, 1964.

En 1955 la autodenominada “Revolución Libertadora” derrocó al peronismo. El movimiento obrero se convirtió en el eje de la resistencia y en un actor político central.

1964 Ley 16.459 del salario mínimo, vital y móvil, sancio-

1957 Programa de La Falda. La CGT aprobó un programa obrero basado en las grandes banderas históricas del peronismo: soberanía política, independencia económica y justicia social.

1966 Golpe militar encabezado por el Gral. J. C. Onganía. La CGT Azopardo y la corriente vandorista continuaron ejerciendo un sindicalismo pragmático. La CGT de los Argentinos por el contrario, planteó, en el programa del 1° de mayo de 1968, una oposición radical a la dictadura.

1959 Los trabajadores del frigorífico Lisandro de la Torre ocuparon el establecimiento manifestándose en contra de su privatización. Las luchas culminaron en una huelga general. 1962 Un golpe militar derrocó a Arturo Frondizi. La resistencia obrera convocó, en Córdoba, a un plenario nacional de las 62 organizaciones.

1962 Programa de Huerta Grande.

La CGT aprobó un programa basado en la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía, la expropiación de la oligarquía terrateniente y el control obrero sobre la producción.

nada durante la Presidencia del Dr. Illia.

• La propiedad sólo debe existir en función social. • Los trabajadores, auténticos creadores del patrimonio nacional, tenemos derecho a intervenir no sólo en la producción, sino en la administración de las empresas y la distribución de los bienes. • Los sectores básicos de la economía pertenecen a la Nación. El comercio exterior, los bancos, el petróleo, la electricidad, la siderurgia y los frigoríficos deben ser nacionalizados. • Los compromisos financieros firmados a espaldas del pueblo no pueden ser reconocidos. • Los monopolios que arruinan nuestra industria y que durante largos años nos han estado despojando, deben ser expulsados sin compensación de ninguna especie. CGT de los Argentinos, Programa 1° de mayo, 1968


Cordobazo, 1969.

Cordobazo, José Ardiles, 1969.

El Cordobazo fue la más importante de una serie de movilizaciones populares que a partir de 1969 estallaron en todo el país y que, aunque duramente reprimidas, aceleraron la caída de la dictadura. 1970 (Ley 18.610) de Obras Sociales. Con el triunfo electoral del peronismo en 1973, luego de 18 años de proscripción, se esperaba poner fin a la violencia como regla de juego político, pero la muerte de Perón y la agudización de las disputas internas dentro del peronismo, prepararon el terreno para un nuevo golpe militar.

1974 (Ley 20.744) de Contrato de Trabajo. A partir del 24 de marzo de 1976, la dictadura buscó anular los tres pilares del derecho colectivo del trabajo: los sindicatos, la negociación colectiva y el derecho de huelga.

La Junta Militar procedió a la modificación radical de la Ley de Contrato de Trabajo. El Dr. Norberto Centeno, uno de los artífices de aquella Ley, fue asesinado en el episodio conocido como la Noche de las corbatas, en la que también fueron secuestrados otros prestigiosos abogados marplatenses del fuero laboral.

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Buenos Aires, 24 de marzo de 1976.


El terrorismo de Estado se vincula de manera directa con la historia del trabajo en la Argentina. Apoyado por grandes intereses económicos nacionales y extranjeros, el principal objetivo del golpe cívico-militar fue el desmantelamiento del sistema productivo y de la organización de sus trabajadores. Para llevarlo a cabo, la dictadura ejerció una violencia sin precedentes.

Según el informe Nunca Más de la CONADEP, la clase obrera industrial encabezó con un 30% la lista de desaparecidos de la Dictadura.

Marcha “Paz, pan y trabajo”, Daniel García, 30 de marzo de 1982.

Marcha “Paz, pan y trabajo”, 30 de marzo de 1982.

Algunas grandes firmas fueron destinatarias de beneficios otorgados por el gobierno militar: subsidios, exenciones impositivas y, sobretodo, la transferencia al Estado de sus deudas privadas. Directivos de Acindar, Astarsa, Dálmine Siderca, Ford, Ledesma y Mercedes Benz, entre otros, colaboraron activamente en el secuestro y desaparición de trabajadores.

El 27 de abril de 1979, la Comisión de los 25, desde la clandestinidad, organizó una huelga general como manifestación de repudio a la dictadura militar. Cayeron presos sus principales dirigentes. Llegaron numerosas muestras de adhesión y solidaridad de organizaciones de trabajadores de todo el mundo. La movilización encabezada por la CGT-Brasil, el 30 de marzo de 1982, bajo el lema “Paz, pan y trabajo”, constituyó una expresión multitudinaria de oposición al régimen militar.

Apoyadas por diversos sectores de la población en diversas provincias, las manifestaciones fueron duramente reprimidas.


En 1983, la presidencia de Raúl Alfonsín marcó la recuperación de la democracia, cuyo ejercicio continuo alcanza treinta años en 2013, lapso de vida institucional inédito en Argentina.

Marcha de la CGT, Eduardo Longoni, agosto de 1988. Alfonsín con sindicalistas, Victor Bugge.

Los sindicatos buscaron la restitución de su rol político y la recuperación de derechos e institutos laborales cercenados por la Dictadura.

En 1988 se sancionaron, con un enorme apoyo parlamentario, las leyes que regulan las asociaciones sindicales y la negociación colectiva.

Los once paros liderados por la CGT en ese período evidenciaron también la dificultad del Estado para superar la inestabilidad económica y responder a las demandas de los trabajadores.

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Saqueos en San Miguel, Carlos Sarraf, 1989.

En 1989, en medio de la crisis económica y de la hiperinflación, Carlos Menem asumió el gobierno bajo la consigna de una “revolución productiva”, que respondía a una demanda social mayoritaria.


El retroceso de derechos laborales y el debilitamiento del poder sindical durante los ’90 fueron consecuencia directa de la aplicación del modelo neoliberal y de la lógica de mercado.

Las políticas menemistas fueron resistidas por ATE y CTERA junto a otros sindicatos y organizaciones de desocupados que conformaron la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). El Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA) se constituyó como rama disidente dentro de la CGT.

Plaza de Mayo, 20 de diciembre de 2001, Alberto Raggio.

Las dificultades del gobierno de la Alianza para reencauzar la economía, llevaron al país a un colapso financiero y socio-laboral. La devaluación de la moneda y la inmovilización de los depósitos bancarios devinieron en una crisis de gobernabilidad que llevó al presidente Fernando de la Rúa a abandonar el poder. Las instituciones vinculadas a la política perdieron todo tipo de legitimidad.

Manifestación de obreros de la construcción, Sergio Bertaccini, 1990.

Las empresas disminuyeron los costos laborales a través de despidos masivos y de contrataciones precarias. El nuevo marco jurídico de flexibilización laboral desmanteló la legislación protectora.

El estallido social, económico e institucional de diciembre de 2001 fue la culminación de la lógica neoliberal y sus secuelas de desocupación, informalidad y pobreza. La crisis se expresó en un estado de descontento generalizado protagonizado por los movimientos sociales, las asambleas vecinales y el sindicalismo más combativo. Las respuestas estatales al conflicto social siguieron los lineamientos que se venían aplicando desde mediados de la década de los 90: clientelismo asistencialista y represión. Una de las respuestas a la masiva demanda social fue el Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados.

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En 2003 se inicia un nuevo modelo basado en una política estatal de articulación del crecimiento económico y la inclusión social a través de la generación de empleo de calidad.

“No es sólo la riqueza la que crea trabajo, es el trabajo el que crea riqueza”

Ni palos ni planes: trabajo decente La identidad del piquetero es la un trabajador desocupado: su principal reclamo es el derecho al trabajo.

Fábrica Aurora Grundig, Usuahia, 2010.

La decisión del Gobierno Nacional para dar respuesta a la crisis, fue la de colocar al trabajo en el centro de las políticas públicas: el asistencialismo y los planes sociales fueron sustituidos por la creación de más y mejores puestos de trabajo. El desafío fue gestionar el conflicto social con la consigna “Ni palos ni planes”. Esto significó reconocer que los piqueteros eran trabajadores y que reclamaban su derecho al trabajo. Portadores de demandas legítimas no podían ser reprimidos, esto fue política de Estado.

Fábrica Aurora Grundig, Usuahia, 2012.

Entre 2003 y 2012 se registró la creación de 240 mil nuevas empresas. La recuperación de la sociedad industrial significó la creación y reapertura de empresas del ámbito privado en las ramas de industrias, comercio y servicios, y trajo aparejada la reaparición de una nutrida clase trabajadora. Desde 2003 se han creado más de 5 millones de puestos de trabajo. Como resultado de las políticas públicas, el mayor porcentaje de estos nuevos puestos fueron empleos registrados en el sistema de seguridad social.


Ni la economía ni la política operan sobre el vacío. La reconstrucción de la estructura social sigue los lineamientos de la sociedad de trabajo, perfilada hacia mediados del siglo pasado. La reinstalación del concepto de ciudadanía social es un componente central de la identidad nacional.

A partir de 2003 las políticas de incremento sostenido del empleo registrado favorecieron cambios en la calidad de los trabajos, en pos de una estructura social más integrada.

Impacto de los cambios ocupacionales en la estructura social El grupo ocupacional que más creció fue el de los obreros calificados de la industria y de los servicios básicos, históricamente asociado al núcleo de la clase trabajadora que había sido más afectado por las políticas neoliberales. Sigue en importancia el grupo de empleados administrativos y profesionales en relación de dependencia, tradicionalmente asociados con las clases medias.

Robot, Gaby Messina, 2009.

50%, Martín Zaitch, 2012.

Equilibrio, Jorge Gamarra, 1994.

Clavos, Norberto Gómez, 1984. 85


86 Protesta de panaderos, 1911.


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El movimiento obrero organizado,

protagonizó numerosas luchas laborales, sociales y políticas. A su vez se presentó como un espacio fundamental para la conformación de identidades. Ser trabajador fue el estatuto que permitió, en la Argentina criolla e inmigrante, aunar personas de ámbitos socio-culturales diversos, de espacios de trabajo heterogéneos y distantes, portadoras de lenguas e ideologías políticas distintas.

Desde sus inicios el movimiento obrero fue consciente de la importancia de generar imágenes y símbolos de pertenencia para consolidar la constitución de vínculos colectivos. El surgimiento de la prensa obrera respondió a la necesidad de acceso y producción de información, y fomentó una educación conciliada con los intereses y necesidades de los trabajadores.

Ilustración para el diario El Mosquito, 4 de septiembre de 1864.

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EL OBRERO GRÁFICO La lectura de la prensa burguesa es el veneno que atrofia el cerebro de los obreros. Leed, pues, la prensa obrera que os conduce hacia la verdad. 1907

Impulsados por los gremios, los periódicos se vinculaban a cada rama de actividad. El Obrero Textil, El Metalúrgico, El Gráfico, son algunos ejemplos de esta pertenencia. En ocasiones llevaban títulos alegóricos como El Yunque y El Veneno o hacían referencias a sus aspiraciones como La Unión y El Despertar.

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Sin título, Diseño e impresión de afiches: Gráfica del Pueblo, 2013.

prensa obrera

, Como muestra la historia de la la expresión gráfica de ideas, imágenes y símbolos acompañó continuamente las luchas de los trabajadores. En el contexto de la crisis de 2001, el Taller Popular de Serigrafía (TPS) se propuso retomar el uso político de consignas e imágenes para acompañar los nuevos movimientos sociales. “Cuando la agitación comenzó a mermar,

la articulación con agrupaciones de trabajadores transformó nuestra práctica: las iniciativas sindicales innovadoras, de las que el TPS se hizo eco de inmediato, propiciaron una profusión de imágenes en diferentes soportes que tuvieron todas un denominador común: el trabajo había vuelto al centro de la escena”. 91


Taller Popular de SerigrafĂ­a, Afiches, 2002 - 2007. 92


SABER es PODER Para los ideales libertarios, la ignorancia era una de las condiciones de explotación de los trabajadores. La producción de información, así como la multiplicación de bibliotecas populares y centros de lectura y actividades eran parte fundamental de su proyecto.

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Los Artistas del Pueblo se identificaron con los trabajadores, por su origen popular y su filiaci贸n anarquista. Con sus im谩genes de denuncia, colaboraron activamente en las publicaciones obreras.

Tronzador, Jorge Gamarra, 1999. 94

Gente de Riachuelo, Adolfo Bellocq, 1917.


El pasaje de corrientes anarquistas hacia orientaciones políticas más integradoras favoreció una transformación en las representaciones. La imagen del trabajador explotado fue dando paso a figuras heroicas de cuerpos vigorosos que protagonizan en su lucha el anuncio de una nueva era.

Ilustración para la portada de la revista Mundo Nuevo. Buenos Aires, Nº 9, noviembre de 1933 Guillermo Facio Hebequer.

Sin título (Bandera roja), s/d Guillermo Facio Hebequer.

Acción Obrera, octubre de 1928.

El carpintero y aserrador, 1º de mayo de 1925.

La formación del movimiento obrero marcó una disrupción en el ámbito de las representaciones del trabajo y los trabajadores, cuyo repertorio, hasta entonces, había sido construido exclusivamente desde las clases dominantes. Las imágenes idílicas o costumbristas fueron contrarrestadas con mensajes que apuntaban a crear conciencia y estimular la acción colectiva. 95


Acto del 1º de mayo, 1909.

Festejos frente a la Casa de Gobierno, 1º de mayo de 1950.

En memoria de los mártires de Chicago (1890), el 1° de mayo fue un símbolo fundacional en la historia del movimiento obrero. En Argentina, estas manifestaciones, lideradas por anarquistas y socialistas, culminaron a menudo en violentas represiones.

Bajo el peronismo, la celebración del Día del Trabajador, adquirió la connotación de una fiesta nacional y popular. La Plaza de Mayo y la CGT fueron los focos privilegiados de estas conmemoraciones.

Semana Roja, 1909.

Destrozos causados por activistas antiperonistas, 1955.

El detonante de la Semana Roja (1909) fue la represión ocurrida en el acto organizado por la FORA en conmemoración del 1º de mayo. En pleno estado de sitio, grupos de jóvenes de la oligarquía, al grito de “viva la patria”, atacaron e incendiaron locales obreros y las imprentas de La Protesta y La Vanguardia.

En 1955, el golpe de estado que depuso al gobierno de Juan D. Perón arrasó con símbolos e imágenes. La autodenominada Revolución Libertadora intentó borrar de la memoria colectiva todo vestigio del repertorio de imágenes consolidadas durante el primer peronismo.

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Juan J. G贸mez Araujo

Fundador y director de la Comisi贸n Nacional de Aprendizaje y Orientaci贸n Profesional

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Durante el gobierno de J. D. Perón, la reforma constitucional de 1949 estipuló la responsabilidad del Estado en la democratización de la cultura, y el derecho a la capacitación formó parte del decálogo de derechos de los trabajadores.

La Nación Argentina, justa, libre, soberana, Buenos Aires, Peuser, 1950.

Escuela agrícola mecanizada, s/d.

La educación técnica y la formación profesional fueron concebidas como factores de desarrollo profesional y de movilidad social, asociados al desarrollo industrial.

Se planificó un sistema para todo el país que cubrió todos los niveles de la educación. La descentralización a través de las facultades regionales, la inclusión de obreros con experiencia técnica en cargos directivos y docentes y el acceso de los trabajadores a la educación universitaria fueron rasgos distintivos del proyecto peronista.

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La campaña de contrainformación de “Tucumán Arde” develaba las misérrimas condiciones de vida que había llevado a la provincia a tener un 15 % de desocupación.

1º de mayo, Ricardo Carpani, 1964.

Cuando el golpe de 1955 inició la etapa de proscripción del peronismo, el colectivo obrero conformaba un elevado porcentaje de los habitantes de las principales ciudades y tenía niveles de formación superiores a las anteriores generaciones. Intelectuales, estudiantes, artistas, cineastas, escritores, se sumaron a la resistencia protagonizada por los sindicatos.

Con la dictadura de Onganía (1966) el clima de represión se acrecentó. Las fuerzas sociales respondieron con una progresiva radicalización política. Estudiantes, intelectuales y creadores se sumaron a la oposición, encabezada por la CGT de los Argentinos (1968). Algunas de estas experiencias militantes fueron el Cine Liberación de Pino Solanas y Osvaldo Getino y los escritos de Rodolfo Walsh en la prensa sindical.


Antes del golpe militar, el periodismo vivía una verdadera etapa de oro. La emergencia de diversas publicaciones militantes que abarcaban el abanico de ideologías combativas del momento posibilitó que muchos redactores y fotógrafos pudieran trabajar, a diferencia de lo que ocurría en los grandes medios, en consonancia con sus posiciones políticas. Este semillero fue cortado de raíz. Para la instauración del terrorismo de Estado fue necesario el total control y complicidad de los medios de información.

Lengua, Alberto Heredia, 1972 - 1974.

¿Por qué sufrís Funes?, Luján Funes, 2008.

El mal absoluto, de la serie Kiosko-Hemeroteca de Funes, Luján Funes, 2012.

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Jueves 01 de Diciembre, 2012

VIERNES 01 DE FEBRE RO, 2008

Miércoles 25 de Febrero, 2004

Jueves

JUEVES 17 DE ABRIL,

S

Jueves 03 de Marzo, 2011

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Sábado 12 de E


Viernes 15 de Junio, 2012

Jueves 03 de Marzo, 2011

JUEVES 14 DE MARZO, 2013

s 01 de Diciembre, 2012

JUEVES 17 DE ABRIL,

Sábado 12 de Enero, 2008

VIERNES 01 DE FEBRE RO, 2008

Jueves 21 de Marzo, 2013

Sábado 12 de Enero, 2008

Enero, 2008

Miércoles 25 de Febrero, 2004

JUEVES 14 DE MARZO, 2013

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Iniciativas Ministerio de Trabajo (2003-2013), Instalación, 2013.

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Se fortaleció el diálogo social tripartito: sindicatos, empresas y Estado.

Se revitalizó el valor institucional del salario mínimo para mejorar la equidad en la distribución del ingreso al establecer un piso salarial para todos los trabajadores. Los incrementos anuales se fijan desde el 2004 a través del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil, organismo tripartito recuperado después de 11 años de inactividad.


El nuevo patrón socio-productivo implicó un rol activo por parte del Estado. El Ministerio de Trabajo recuperó y dinamizó las instituciones clave del mundo socio-laboral.

Página anterior Consejo del salario, 2012.

El Gobierno definió que la inclusión social es una condición del desarrollo y no una mera consecuencia de su “derrame”. Hoy la Argentina está construyendo sustentablemente un “piso de protección social”.

En la actualidad siguen persistiendo problemáticas laborales que afectan a una parte de la población (informalidad, tercerización fraudulenta, desempleo juvenil, inserción laboral de adultos mayores, entre otros) que interpelan al Estado y a la sociedad.


Artículo 148 bis: será reprimido con prisión de 1 (uno) a 4 (cuatro) años el que aprovechare económicamente el trabajo un niño o niña en violación de las normas nacionales que prohiben el trabajo infantil, siempre que el hecho no importare un delito más grave. Lustrabotas, Pablo Suárez, 1981.

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FORMACIÓN TÉCNICA

Educación técnica en la Argentina, 1900 - 2013, Museo Archivo Tecno Educativo Lorenzo Raggio, Archivo Escuela Técnica Otto Krause y Archivo General de la Nación.

La historia de la educación técnica y la formación profesional se remonta a fines del siglo XIX. En 1899, bajo la dirección del Ing. Otto Krause, se funda la “Escuela Industrial de la Nación”, conocida actualmente como Otto Krause. Hacia el primer peronismo, en un contexto de plena industrialización, se creó la CNAOP (Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional) que cubrió todos los niveles de la educación buscando la inclusión social y el desarrollo de modelos organizacionales del trabajo industrial y de gestión de mano de obra. Hacia los 60 y durante tres décadas, el CONET (Consejo Nacional de Educación Técnica), las ENET (Escuela Nacional de Educación Técnica) y la UTN (Universidad Tecnológica Nacional), otorgaron un nuevo marco a la educación técnico-profesional.

En los 90, las políticas neoliberales de desindustrialización y la transferencia de los servicios educativos nacionales a las jurisdicciones, debilitaron el sistema de educación técnica.

A partir de 2003, el crecimiento económico y la reindustrialización definieron un nuevo horizonte para la educación técnico-profesional (Ley de Educación Técnico Profesional y Sistema Nacional de Formación Continua). Este nuevo esquema institucional está centrado en el diálogo social sectorial (Estado - Sindicatos - Cámaras Empresarias). 107


La seguridad social fue construida a través del trabajo, relación que tuvo siempre un carácter colectivo y solidario. En abril de 2011, el Congreso ratificó el Convenio 102 de la OIT. En Argentina incluye: Asignaciones Familiares / Cobertura previsional / Riesgos del trabajo / Cobertura de salud / Cobertura por desempleo El derecho a la Seguridad Social en nuestro país fue cambiando y transformándose desde fines del siglo XIX hasta hoy. A partir de 1943, la Seguridad Social fue afianzándose como derecho social al mismo tiempo que se legitimó la intervención y participación del Estado como garante de este derecho.

En algún lugar siempre amanece II, Carlos Gorriarena, 2004.

Pancartas, Gustavo Marrone, 2009 - 2013.

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9 nenes limpiavidrios, (de la serie Usted contento) Doma, 2013.

A partir de 1976, se produjo un retroceso hacia una concepción individualizante. Desde 2003 hasta hoy, nuevamente el sistema avanzó hacia una mayor universalidad y amplitud de cobertura. Se asiste hoy a la ampliación del derecho a la Seguridad Social por medio de la recuperación del sistema público de reparto, la extensión de los derechos previsionales a quienes padecieron la precariedad laboral, la mejora progresiva de los ingresos mediante la movilidad jubilatoria y la Asignación Universal por Hijo.


“Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática” Lema IV Cumbre de las Américas, Mar del Plata, Argentina, 2005.

Lula da Silva, Néstor Kirchner y Hugo Chávez, 2007.

“Nuestro presente y futuro están en el enorme pero hermoso desafío de consolidar un modelo socio-económico capaz de competir y generar riqueza, abrirse al mundo sin dejar de defender los ideales del trabajo decente, digno y productivo, fortaleciendo las organizaciones de los trabajadores y empleadores, consolidando una creciente y más equitativa distribución de la riqueza y construyendo un piso de protección social. Este es el modelo de país que queremos porque es el país que todas y todos los argentinos nos merecemos”. Cristina Fernández de Kirchner

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Desde los tiempos coloniales hasta el siglo XXI, el trabajo recorre la historia argentina como una columna vertebral. Este audiovisual ofrece la hoja de ruta de ese recorrido y los hitos que hoy intentan reconstruir esa dignidad. Videoinstalación a 3 pantallas sincronizadas. Guión Alejandro Areal Vélez y Julio Fernández Baraibar.

La medida de mi tiempo, Nicolás Bacal, 2012. 110

Imágenes del trabajo en el cine, Video en tres pantallas realizado a partir de fragmentos de películas, 2013.


Extinciรณn, Dani Yaco, 1989 - 1999.

Chimeneas, Gabriel Salomรณn, 2000 - 2006.

Lรกgrimas, de la serie Objetos Nostรกlgicos, Nicolรกs Bacal, 2007. 111


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OBRAS EN EXHIBICIÓN Azar, Amadeo Distopía fabric, 2010 Acuarela s/papel 46 x 52 cm Colección del artista Bacal, Nicolás Lágrimas, de la serie Objetos Nostálgicos, 2007 Instalación Medidas variables Colección del artista Bacal, Nicolás La medida de mi tiempo, 2012 Taladro, madera, electricidad 167 X 73 X 54 cm Colección del artista Bacle, César Hipólito La hierra, 1933 Litografía Copia de exposición: 39 x 29 cm. Bacle, César Hipólito Lechero, 1933 Litografía Copia de exposición: 35 x 25 cm. Bacle, César Hipólito Lechera, 1933 Litografía Copia de exposición: 35 x 25 cm. Bellocq, Adolfo Gente de Riachuelo, 1917 Aguafuerte 18,5 x 18,5 cm. Copia de exposición: 63 x 63 cm. Colección Museo Nacional de Bellas Artes Berni, Antonio La familia de peón, 1975 Oleo s/tela 201 x 200 cm. Colección Fundación Federico Jorge Klemm Blanes, Juan Manuel Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires, 1871 Oleo s/tela 230 x 180 cm. Copia de exposición: 170 x 130 cm. Museo Nacional de Artes Visuales, Montevideo Bosch, Cecilia Ser obrero, 2013 Diseño: Casa Nacional del Bicentenario Pintura s/muro Carpani, Ricardo Basta! 1962 Afiche Copia de exposición: 77 x 50 cm. Carpani, Ricardo 1º de mayo, 1964 Pintura mural al óleo 400 x 550 cm.

Reproducción fotográfica: 100 x 104 cm. Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines Collivadino, Pío Usina, ca. 1914 Oleo s/tela 82 x 106 cm. Copia de exposición: 82 x 106 cm. Colección Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori de la Cárcova, Ernesto Sin pan y sin trabajo, 1892-93 Oleo s/ tela 125,5 x 216 cm Copia de exposición: 124 x 215 cm. Colección Museo Nacional de Bellas Artes Denegri, Andrés Éramos esperados (Hierro y tierra), 2013 Dispositivo cinematográfico, técnica mixta (proyectores de cine y películas Súper 8) Colección del artista Doma 9 nenes limpiavidrios (de la serie Usted contento), 2003 Resina y pintura, 9 piezas 50 cm de alto c/u Colección Museo de Arte Contemporáneo de Rosario Facchin, Mara S/T, de la serie Countries, 1999 Fotomontaje digital Copia de exposición: 57 x 57 cm. Facio Hebequer, Guillermo Ilustración para la portada de la revista Mundo Nuevo. Buenos Aires, Nº 9, noviembre de 1933 Copia de exposición: 28,5 x 21,5 cm. Archivo CeDInCI Facio Hebequer, Guillermo Sin título (Bandera roja), s/d Copia de exposición: 28,5 x 21,5 cm. Archivo CeDInCI Friedman, Sebastián Familia Pages Moschetti / Familia Valdéz de Ríos, Salta, 2001, de la serie Familia y doméstica, 2000-2003 Fotografía Copias de exposición: 80 x 80 cm. c/u Colección del artista Funes, Luján Sin título, “El mal absoluto”, de la serie Kiosko-Hemeroteca de Funes, 2012 Técnica mixta 28 x 41 cm. c/u Colección de la artista Funes, Luján ¿Por qué sufrís Funes?, 2008 Foto-performance Copia de exposición: 90 x 63 cm. Colección de la artista Gamarra, Jorge Equilibrio, 1994

Quebracho y bronce 164 x 33 x 33 cm. c/u Colección del artista Gamarra, Jorge Tronzador, 1999 Mármol travertino, acero y madera 14 x 158 x 36 cm. Colección del artista Gay, Claudio Tertulia durante la colonia,1840 Litografía Copia de exposición: 40 x 59 cm. [Del libro Atlas de la historia física y política de Chile, París,1854] Golder, Gabriela Las partículas elementales, 2011 Video-instalación Música original: Santiago Pedroncini Duración: 13.25 min. Gómez, Norberto Clavos, 1984 Cartón, papel, cola y pintura aluminio 48 x 18 x 18 cm. Colección particular Gorriarena, Carlos En algún lugar siempre amanece II, 2004 Acrílico s/tela 140 x 160 cm. Colección particular Gotleyb, Leonardo Hombres trabajando, 2006 Instalación Medidas variables Colección del artista Grippo, Victor Mesita del Carpintero Bogado (con carta inconclusa), 2001. Mesa de madera, clavos oxidados, viruta, aserrín, martillo y textos Mesa: 73 x 49 x 48 cm; obra con cúpula y base: 94 x 62 x 62 cm. Colección Rubén Horacio Méndez Heredia, Alberto Lengua, 1972/74 Técnica mixta: caña, madera, alambre 48,8 x 12,9 x 13,4 cm. Colección Rubén Horacio Méndez Iommi, Enio La Argentina de ayer y de hoy, 2003 Madera, plástico, cartón, hierro y choclo 40 x 150 x 34 cm. Colección del artista Kaplan, Bárbara Panal, 2005 Maqueta de arquitectura realizada en cera 100 x 140 x 100 cm. Colección de la artista Marrone, Gustavo Pancartas, 2009/2013 Oleo s/tela / Instalación (5 bastidores) Medidas variables Colección del artista

Masoch, Carlos El carpintero, de la serie De los trabajos y los días, 2012 Acrílico s/tela 30 x 30 cm. Colección del artista Masoch, Carlos El herrero, de la serie De los trabajos y los días, 2012 Acrílico s/tela 30 x 30 cm. Colección del artista Méndez, Alberto No hay flores en la noche, 2005-2013 Pintura s/pared 230 x 400 cm. Diseño y realización: Karina Levy y Adrián Paiva Messina, Gaby Robot. Buenos Aires, 2009 Fotografía Copia de exposición: 24 x 24 cm. Minelli, Gian Paolo Villa 20 (Villa Lugano), 2008-2009 Fotografía Copia de exposición: 30 x 37,5 cm. Miño, Jorge S/T, de la serie Movimientos de la perfección, 2004 Fotografía. Toma directa Copia de exposición: 70 x 100 cm. Moccio, Andrea Industria gráfica, 2013 Instalación Medidas variables Moccio, Andrea 1º de Mayo, 2013 Serigrafía (instalación gráfica basada en una investigación de la Dra. Mirta Zaida Lobato) Medidas variables Ontiveros, Daniel Cabecitas negras, 1998-2013 Instalación Dimensiones variables Colección del artista Ontiveros, Daniel Constructivismo: Arte Concreto, 2001 Instalación Medidas variables Colección del artista Palliere, León Familia en viaje, s/d Lápiz s/papel Copia de exposición: 80 x 61 cm. Palliere, León Idilio criollo, ca. 1861 Oleo s/tela 100 x 40 cm. Copia de exposición: 35 x 48 cm. Colección Museo Nacional de Bellas Artes Pantoja, Julio Alejandra Leiva, 22 años, estudiante


de psicología, 1997, de la serie Hijos, Tucumán, 20 años después Fotografía Copia de exposición: 40 x 40 cm. Quinquela Martín, Benito Veleros reunidos, 1930 Óleo s/tela 140 x 130 cm. Colección Museo Benito Quinquela Martín Salomón, Gabriel Chimeneas, 2000-2006 Zincado sobre hierro galvanizado 225 x 55 cm. c/u Colección del artista Seguí, Antonio El frío está en el medio, 2006 Acrílico s/tela 46 x 55 cm. Colección Rubbers Sor, Betina La boli, 1991 Técnica mixta, ensamble de talla y objetos 115 x 150 x 150 cm. Colección de la artista

FOTOGRAFIA DOCUMENTAL ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN Fotografía de autor

Fusco, Pinélides Eva Perón entrega ayuda social para familias de escasos recursos, 1951 Fotografía 43 x 65 cm.

Carroza alegórica “Derecho al bienestar”, 1º de mayo de 1948 Fotografía Copia de exposición: 315 x 320 cm.

Huelga sastres y modistas, 1904 Fotografía 35 x 58 cm.

Cocinando en el patio, 1907 Fotografía 18 x 13 cm. Caras y Caretas

Olds, Harry Pequeño ambulante, 1910 Fotografía 45 x 30 cm.

Acto del 1° de mayo, 1909 Fotografía 31 x 42 cm.

Taller Popular de Serigrafía Trabajos, 2002-2007 Afiches impresos en serigrafía y materiales varios Archivo Taller Popular de Serigrafía

Algodonera Argentina Temperley, 1936 Fotografía 28,5 x 39 cm.

Zaitch, Martín 50%, 2012 Fotografía Copia de exposición: 24 x 18 cm.

Huelga general, 1902 Fotografía 33 x 50 cm.

Junior, Christiano Niño canillita, ca. 1895 Copia de exposición: 20 x 26 cm.

Taller Popular de Serigrafía El tiempo es el espacio, 2004 Ilustración para el primer boletín del Movimiento por la Jornada de 6 horas, llevada a serigrafía Copia de exposición: 49 x 65 cm. Archivo Taller Popular de Serigrafía

Yako, Dani Extinción, 1989/1999 Fotografías Copias de exposición: medidas variables

Buenos Aires, Lugano I y II, ca. 1970 Fotografía 30 x 38 cm.

Chalet en Ingenio Santa Ana, Tucumán, 1910 Fotografía 14 x 27 cm.

ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN Autores sin identificar

Vigo, Abraham Reunión en la fábrica, de la serie Luchas proletarias, 1936 Aguafuerte Copia de exposición: 39 x 41 cm. Colección Ariel Vigo

Huelga ferroviarios, 1917 Fotografía 29 x 40 cm.

Fusco, Pinélides Escena íntima en un hogar, 1951 Fotografía 35 x 35 cm.

Suárez, Pablo Lustrabotas,1981 Oleo s/tela 158 x 120 cm

Ulanovsky, Inés Imágenes pertenecientes a El Libro de los Colectivos, 2005 Diseño: ZkySky (Valeria Dulitzky y Julieta Ulanovsky) Editado por La Marca Editora

Buenos Aires, 24 de marzo de 1976 Fotografía 53 x 80 cm.

Alfredo Palacios, 1916 Fotografía 40 x 40 cm.

Asentamiento precario, s/d Fotografía 19 x 29 cm. Aserradero, Buenos Aires, 1875 Fotografía 14 x 20 cm. Asilo Israelita Argentino, 1925 Fotografía 20 x 20 cm. Caras y Caretas Asunción de Juan D. Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión, 1943 Fotografía 45 x 60 cm.

Concentración de la CGT frente al Congreso, 1964 Fotografía 35 x 30 cm. Departamento Nacional del Trabajo, s/d Fotografía 30 x 40 cm. Desalojo, s/d Fotografía 47 x 75 cm. Edificio Kavanagh, s/d Fotografía 64 x 50 cm. Escuela agrícola mecanizada, s/d Fotografía 31 x 46 cm. Evita en el Jardín de infantes Nº 1, San Antonio de Giles, Buenos Aires, 1947 Fotografía 20 x 29 cm. Fábrica Fiat, ca.1956 Fotografía 330 x 360 cm. Fábrica Siam, Avellaneda, Buenos Aires, ca.1950 Fotografía 43 x 60 cm. Familia Cheppi, ca. 1900 Fotografía Colección Witcomb 110 x 160 cm.

Barrio Saavedra, s/d Fotografía 30 x 41 cm.

Festejos frente a la Casa de Gobierno, 1º de mayo de 1950 Fotografía 31 x 42 cm.

Bombardeo de la Plaza de Mayo, 16 de junio de 1955 Fotografía 27 x 40 cm.

Hipólito Yrigoyen, 1929 Fotografía 45 x 32 cm. Huelga de inquilinos, 1907 Fotografía 68 x 130 cm.

Indio chiriguano construyendo su vivienda a dos aguas, Chaco, 1934 Fotografía 25 x 35 cm. Jugando a las bolitas, 1911 Fotografía 30 x 45 cm. Caras y Caretas Ley de Residencia, 1902 Fotografía 33 x 50 cm. Liga Patriótica, 1919 Fotografía 30 x 40 cm. Lustrabotas, 1931 Fotografía 43 x 60 cm. Caras y Caretas Olla popular, 1907 Fotografía 44 x 55 cm. Patagonia Trágica, 1920 Fotografía 28 x 40 cm. Patagonia Trágica, 1920 Fotografía 29 x 45 cm. Plan de Lucha de la CGT, febrero de 1964 Fotografía 30 x 45 cm. Protesta de panaderos, 1911 Fotografía 183 x 325 cm. Caras y Caretas Puente sobre el Río Negro, Resistencia, Chaco, ca.1915 Fotografía 14 x 20 cm. Semana Roja, 1909 Fotografía 28 x 40 cm. Semana Roja, 1909 Fotografía 30 x 40 cm. Semana Trágica, 1919 Fotografía 28 x 40 cm.


Sociedad de Beneficencia, 1935 Fotografía 35 x 50 cm.

30 x 40 cm. Archivo Provincial de la Memoria Córdoba

Tejidos y encajes, 1933 Fotografía 43 x 60 cm.

Beleno, José Construcción del Puerto Santa Fe, 1910 Fotografía 14 x 20 cm. [Del libro Producción y trabajo en la Argentina. Memoria fotográfica, 18601960, Ediciones Banco BICE y Universidad de Quilmes, Buenos Aires, 2002]

Vendimia, s/d Fotografías 30 x 45 cm. Villa desocupación, 1933 Fotografía 65 x 90 cm. Diario Noticias Gráficas Zapatero en un conventillo, ca.1900 Fotografía 29 x 42 cm.

ARCHIVO ARGRA

Bertaccini, Sergio Manifestación de obreros de la construcción, 1990 Fotografía 40 x 25 cm. García, Daniel Marcha “Paz , pan y trabajo”, 30 de marzo de 1982 Fotografía 32 x 50 cm. Longoni, Eduardo Marcha de la CGT, agosto de 1988 Fotografía 34 x 40 cm. Petricio, Leonardo Pueblada de Cutral-co, 1996 Fotografía 66 x 100 cm. Raggio, Alberto Plaza de Mayo, 20 de diciembre de 2001 Fotografía 31 x 47 cm. Vargas, Juan Manifestación de Desocupados de la C.C.C., 20 de mayo de 2002 Fotografía 31 x 47 cm

Boote, Arthur W. La yerra. Marcando ganado, ca. 1880 Fotografía 30 x 41 cm. Colección Abel Alexander Bugge, Victor Quinta de Olivos. El Presidente y colaboradores con dirigentes de la CGT, s/d Fotografía 23 x 45 cm. Archivo Presidencia de la Nación Gisbert, J. R. Familia no identificada, Buenos Aires, ca. 1920 Retrato grupal con efigie de padre fallecido 20 x 34 cm. Colección Abel Alexander

29 x 35 cm. Archivo Mirta Zaida Lobato

Rognon, Augusto Hermanas Duffey, Las Tunas, Santa Fe, ca. 1905 Fotografía Copia de exposición: 13 x 18 cm. Colección particular

Destilería YPF, Ensenada, s/d Fotografía 260 x 190 cm. Archivo Mirta Zaida Lobato

Sarraf, Carlos Saqueos en San Miguel, 1989 Fotografía Copia de exposición: 30 x 36 cm. Archivo Diario Clarín Streich, Augusto (atribuida) Una vendimia en la Pcia. de Mendoza, ca. 1895 Fotografía Copia de exposición: 33 x 45 cm. Colección Abel Alexander Vautier, Eugene-Henri Fábrica Nacional de Paños de Adrián Prat, ca. 1895 Fotografía Copia de exposición: 29 x 34 cm. [Del libro Producción y trabajo en la Argentina. Memoria fotográfica, 1860-1960, Ediciones Banco BICE y Universidad de Quilmes, Buenos Aires, 2002]

Destrozos causados por activistas antiperonistas, 1955 Fotografía 31 x 42 cm. [Del libro Imágenes del peronismo. Fotografías 1945-1955, Caseros, EDUNTREF, 2010] Día del Petróleo Nacional, YPF, s/d Fotografía 44 x 55 cm. Archivo Fundación YPF Educación técnica en la Argentina, 1900-2013 Fotografías 28 x 20 cm. c/u Museo Archivo Tecno Educativo Lorenzo Raggio, Archivo Escuela Técnica Otto Krause y Archivo General de la Nación Efecto Cherenkov en el tanque del reactor OPAL, Australia, 2006 Impresión s/acrílico 56 x 80 cm. Archivo INVAP

Junior, Christiano Un telar de San Juan, 1880 Fotografía 40 x 60 cm.

OTROS ARCHIVOS Y COLECCIONES Autores sin identificar

Olds Harry Buenos Aires, un conventillo, ca. 1901 Fotografía 54 x 70 cm. [Del libro Rio-Bue. Dos ciudades modernas. Fotografías 1900-1930, Rio de Janeiro e Buenos Aires: BICE, 2004]

Fábrica Aurora Grundig, Usuahia, 2010 Fotografía 25 x 24 cm. Archivo Newsan

Algodonera Flandria, 1956 Fotografía 29 x 29 cm. Archivo Algodonera Flandria

Fábrica Aurora Grundig, Usuahia, 2012 Fotografía 25 x 27 cm. Archivo Newsan

Olds, Harry Un conventillo, Buenos Aires, s/d Postal Copia de exposición: 41 x 50 cm.

Barrio obrero del ingenio Santa Ana, Tucumán, ca. 1910 Fotografía 12 x 16 cm. [Del libro Historia de la vida privada en la Argentina, v. 2, 1999]

Olds, Harry San Fernando, ca. 1900 Fotografía Copia de exposición: 53 x 40 cm.

Bienestar YPF Fotografías Medidas variables Archivo Fundación YPF

Fábrica de conservas, San Rafael, Mendoza, ca. 1910 Fotografía 33 x 45 cm. [Del libro Producción y trabajo en la Argentina. Memoria fotográfica, 1860-1960, Ediciones Banco BICE y Universidad de Quilmes, Buenos Aires, 2002]

Paillet, Fernando Boliche, ca. 1922 Fotografía Copia de exposición: 14 x 20 cm.

Construcción del puente transbordador Presidente Nicolás Avellaneda, 1913 Fotografía 30 x 34 cm. Colección Museo Nacional Ferroviario

OTROS ARCHIVOS Y COLECCIONES Fotografía de autor

Paillet, Fernando Almacén de Adolfo Gauchat, 1922 Fotografía Copia de exposición: 14 x 20 cm.

Abd, Rodrigo Cartoneros, 2002 Fotografía Copia de exposición: 40 x 60 cm.

Paillet, Fernando Librería y papelería de Germán Bode, 1922 Fotografía Copia de exposición: 14 x 20 cm.

Ardiles, José Cordobazo, 1969 Fotografía

Fotografía Copia de exposición: 14 x 20 cm.

Paillet, Fernando Semillería de Berta Huber de Rivero, 1922

Consejo del Salario, 2012 Fotografía 29 x 50 cm. Archivo Presidencia de la Nación

Fachada Frigorífico Armour, s/d Fotografías 43 x 70 cm. c/u Archivo Mirta Zaida Lobato Familia clase media, 1920 Fotografía 20 x 30 cm. Colección particular

Cordobazo, 1969 Fotografía 30 x 40 cm. Archivo Luz y Fuerza, Córdoba

Hacheros trabajando en un obraje, norte de la Pcia. de Santa Fe, ca. 1900 Fotografía 33 x 45 [Del libro Producción y trabajo en la Argentina. Memoria fotográfica, 1860-1960, Ediciones Banco BICE y Universidad de Quilmes, Buenos Aires, 2002]

Costurera a domicilio, s/d Fotografía

Ingenio La Esperanza, Jujuy, s/d Fotografía


10 x 16 cm. Archivo Mirta Zaida Lobato

Caras y Caretas, año XXII, Nº1076, 17 de mayo de 1919

Ingenio en Tucumán, ca. 1910 Fotografía 72 x 95 cm. Colección Famillia Voigt

Casas y jardines, 1934, Archivo Biblioteca Nacional

Ingenio La Esperanza, 1906 Fotografía 35 x 50 cm. Fotografía recuperada por Xavier Kriscautzky, perteneciente al Archivo de Resguardo del Colectivo GUIAS Lula da Silva, Néstor Kirchner y Hugo Chávez, 2007 Archivo diario La Nación Mar del Plata, 1900-1960 Proyección de diapositivas Archivo Museo Histórico “Don Roberto Barili” Marcha “Paz, pan y trabajo”, 30 de marzo de 1982 Fotografía 75 x 50 cm. Archivo Télam Misiones, secadero de tabaco, ca. 1930 Fotografía 33 x 45 cm. [Del libro Producción y trabajo en la Argentina. Memoria fotográfica, 1860-1960, Ediciones Banco BICE y Universidad de Quilmes, Buenos Aires, 2002]

El carpintero y aserrador, 1º de mayo de 1925, Archivo Mirta Zaida Lobato El Mosquito, 4 de septiembre de 1864 El Obrero Ferroviario, 1931, Archivo Mirta Zaida Lobato La Nación Argentina, justa, libre, soberana, Buenos Aires, Peuser, 1950 La Prensa, 28 de abril de 1979, pag. 6 [fragmento del artículo “Los alcances del paro”], Archivo Centro de Estudios Legales y Sociales La vivienda propia, realidad argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Subsecretaria de Relaciones Exteriores, Dirección General de Relaciones Culturales y Difusión, 1953 Menem, Carlos y Duhalde, Eduardo, La Revolución productiva. De la Argentina especuladora a la Argentina del trabajo, Buenos Aires, Fundación Lealtad, 1989 (2° ed.) Pablo A. Pizzurno, El libro del Escolar, Buenos Aires: Aquilino Fernández, 1921, pag. 21, Colección Biblioteca Nacional de los Maestros

perteneciente a la serie Huellas de un Siglo Dirección: Carlos Echeverría Producción y realización: Canal 7 Duración: 21 min.

PRODUCCIÓN CASA NACIONAL DEL BICENTENARIO

En pos de la tierra, 1922 [fragmento] Film perteneciente a la Federación Agraria Argentina Duración: 12.38 min.

Autogestión [selección de audios de trabajadores de empresas recuperadas], 2013 Extraídos de Grissinopoli (2004) de Darío Doria y de Fassinpat (2004) de Daniele Incalcaterra Instalación sonora

La dignidad del trabajo digno, 2013 Videoinstalación a tres pantallas sincronizadas / Pal DV Guión: Alejandro Areal Vélez, Julio Fernández Baraibar Realización Alejandro Areal Vélez Duración: 15:27 min La Huelga de la construcción [fragmento], perteneciente a la serie Huellas de un Siglo Dirección: Carlos Echeverría Producción y realización: Canal 7 Duración: 05.55 min. La Huelga del frigorífico Lisandro de la Torre [fragmento], perteneciente a la serie Huellas de un Siglo Dirección: Hernán Khourián Producción y realización: Canal 7 Duración: 07.10 min. Las AAA, son las tres armas. Carta abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar, 1977 Dirección: Jorge Denti, Grupo Cine de la Base Duración: 25 min. Mundo grúa, 1999 [fragmento] Dirección: Pablo Trapero Duración: 04.37 min.

Obrero ferroviario, Buenos Aires, ca. 1930 Fotografía 20 x 16 cm. Archivo Mirta Zaida Lobato

Pablo A. Pizzurno, El libro del Escolar, Buenos Aires: Aquilino Fernández, ca. 1901, pag. 78, Colección Biblioteca Nacional de los Maestros

Puente transbordador presidente Nicolás Avellaneda, sobre el Riachuelo, en construcción, 1913. Fotografía 14 x 20 cm. Colección Museo Nacional Ferroviario

Vosotras, 13 de julio de 1951, Archivo Mirta Zaida Lobato

Perón, Sinfonía del sentimiento ,1999 [Fragmento: Los derechos del trabajador] Dirección: Leonardo Favio Duración: 10.39 min.

DOCUMENTOS

Quebracho, 1974 [fragmento] Dirección: Ricardo Wullicher Duración: 25 seg. (en loop)

Vendedoras ambulantes, s/d Fotografía 43 x 60 cm. Archivo Mirta Zaida Lobato Vista de los trabajos en la avenida de Mayo desde Santiago del Estero, 1912 Fotografía 30 x 43 cm. [Del libro Rio-Bue. Dos ciudades modernas. Fotografías 1900-1930, Río de Janeiro y Buenos Aires: Bco. BICE, 2004]

PUBLICACIONES

Acción Obrera, octubre de 1928, Archivo Mirta Zaida Lobato Caras y Caretas, 4 de noviembre de 1899

Villa Desocupación [reverso fotografía] Copia de exposición: 13 x 18 cm. Archivo General de la Nación Papeleta de conchabo, Jujuy, 1887 Copia de exposición: 26 x 20 cm.

VIDEOS, PELICULAS Y DOCUMENTALES

Crónicas villeras, 1986 Dirección: Carmen Guarini y Marcelo Céspedes Duración: 52 min. Cuando la plata se hizo argentina, 1952 [fragmento] Dirección: Pedro Maratea Duración: 01.23 min. El 19 y 20 de diciembre [fragmento],

Silvia Prieto, 1999 [fragmento] Dirección: Martín Rejtman Duración: 07.28 min. Sol de Noche, 2002 [fragmento de la entrevista realizada a Olga Aredez] Dirección: Pablo Milstein y Norberto Ludin Producción: Eduardo Aliverti Duración: 06.25 min. Tire Dié, 1960 Dirección: Fernando Birri Duración: 33 min. Tucumán Arde, 1999 Idea: María José Herrera Realización: Mariana Marchesi Duración: 25 min. 24 de marzo. Golpe a los trabajadores [fragmento], perteneciente a la serie Huellas de un Siglo Dirección: Gustavo Fontán Producción y realización: Canal 7 Duración: 20.07 min.

El trabajo de la construcción, 2013 Duración: 02.14 min. El trabajo en el cine, 2013 Duración: 13 min. Gremios y manifestaciones del primer gobierno de Perón. Slide de fotografías extraídas del libro Imágenes del peronismo, fotografías 1945-1955, Caseros, Eduntref, 2010. Audio perteneciente a Perón, Sinfonía del sentimiento, 1999, de Leonardo Favio Duración: 02:43 min. Imágenes del trabajo en el cine, 2013 Video en tres pantallas realizado a partir de fragmentos de películas Duración: 13 min. Industria, 2013 Duración: 03.05 min. Iniciativas Ministerio de Trabajo (2003-2013), 2013 Instalación La familia obrera, 2013 Reproducción de una intervención urbana del grupo La mar en coche La Forestal, 2013 Videoinstalación Las mujeres en el ámbito textil, 2013 Instalación Archivos: AGN, Flandria y Mirta Zaida Lobato La lucha del peón rural Video realizado a partir de fragmentos de las películas: Kilómetro 11,1938, Prisioneros de la tierra ,1939, Las aguas bajan turbias ,1952, Esta tierra es mía,1961, Quebracho ,1974, Un lugar en el mundo,1991 Duración: 08.08 min. Migraciones internas Testimonios: Elsa Benitez, Juan Actis, Taurino Atencio [Archivo Oral de Memoria Abierta] Duración: 08.17 min. Trabajo domiciliario, 2013 Instalación


CASA NACIONAL DEL BICENTENARIO Dirección ejecutiva Liliana Piñeiro

Fotografía Diana Hoffmann

Asistencia de dirección Victoria López Zanuso

Informes Inés Pocci | Ariel Giordanengo

Consultor en temas históricos Julio Fernández Baraibar

ADMINISTRACIÓN

EXPOSICIONES Coordinación Natalia Uccello Coordinación de producción Florencia Curci Guadalupe Fernández | Marcela Roberts | Maya Mercer | Agustina Arnau | María Rohde | Cristina Blanco Coordinación audiovisual Luciana Delfabro Realización Agustina Arnau | María Rohde Diseño gráfico y expositivo Micaela Marinelli Santiago Pozzi ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS, TÉCNICA Y MULTIMEDIA Coordinación Santiago Miró Leandro Calonge | Pablo Sánchez Rial | Maximiliano Vaca | Demián Visgarra | Ariel Bocco | Matías Lennie Bruno | María José Re Dalinger

Coordinación Patricia Belvedere Silvia Villar | Marcelo Rao | María de los Ángeles Carreras Pagano | Andrea Marchionni INFRAESTRUCTURA Coordinación Ricardo Olmedo

EXPOSICIÓN SOCIEDAD DE TRABAJO. UNA HISTORIA DE DOS SIGLOS

CATÁLOGO

Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social y Casa Nacional del Bicentenario - Secretaría de Cultura de la Nación

Edición, coordinación y producción editorial Isabel Puente

Dirección Liliana Piñeiro

Dirección Liliana Piñeiro

Textos Héctor Palomino | Claudia Berra | Beatriz Cappelletti

Elaboración de contenidos, supervisión de guión y textos curatoriales Héctor Palomino | Claudia Berra | Beatriz Cappelletti

Fotografías de sala Florencia Curci Diana Hoffmann

Asesores académicos Asistencia de coordinación Ana Catalano | Luis Fara | Laura Rodolfo Rau Golbert | Daniel James | Mirta Leandro González | César Sánchez Zaida Lobato | Gabriel Arce | Marcelo Arregin | Guión expositivo Ángel Palacios Valeria González | SISTEMAS Asistencia Cecilia Iida Pablo Gallego Realizadores invitados COORDINACIÓN DE SÁBADOS, Alejandro Areal Vélez | Román Elena DOMINGOS Y FERIADOS Diseño expositivo, producción Esteban Pervanas general y realización Casa Nacional del Bicentenario

Diseño gráfico Cecilia Aschenazi Martínez

Retoque fotográfico Florencia Curci Impresión Latingráfica

EDUCACIÓN Coordinación Julieta García Asistencia de coordinación Josefina Cabo Luciano Kaczer | Analía Marcolini | Magalí Deves | María José Grenni y Borghi | Mariano Sayavedra | Nicolás de Brea Dulcich PRENSA Coordinación Ariana Ponzo Mariana Pintos | Nicole Doumerc | Lorena Ramírez

AGRADECIMIENTOS La Casa Nacional del Bicentenario agradece a todas las instituciones públicas y privadas, artistas, coleccionistas y a todas aquellas personas que han colaborado de diversas maneras, en la realización de esta exposición.


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sociedad de trabajo. una historia de dos siglos  

Versión digital del catálogo de papel de la exposición "sociedad de trabajo. una historia de dos siglos.", Casa Nacional del Bicentenario -...

sociedad de trabajo. una historia de dos siglos  

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