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A WALTER BOND LO SENTENCIARON A DIEZ AÑOS DE PRISIÓN POR INCENDIAR FÁBRICAS DE LANA Y PIELES, EN PROTESTA POR EL MALTRATO A LOS ANIMALES. DESDE UNA CÁRCEL EN MARION (ILLINOIS), INSISTE EN QUE NO SE ARREPIENTE DE LO QUE HIZO. ENTREVISTAMOS A ESTE ACTIVISTA DEL FRENTE DE LIBERACIÓN ANIMAL. por paula ricciulli

r. Whirly, el profesor de kínder de Walter Bond, le dijo una vez a la mamá de éste: “Su hijo es un niño muy brillante, pero tiene problemas con la autoridad y eso le causará inconvenientes algún día”. Y así fue. Hoy, Bond cumple una sentencia de diez años por los cargos de incendio en segundo grado y ofensa criminal. El 30 de abril del 2010, este activista de 36 años incendió una fábrica de piel de oveja en Denver (Colorado). Las pérdidas ascendieron a unos 500 mil dólares. Días después, en Utah, hizo lo mismo con una fábrica de cuero y con el restaurante Tiburón, cuya especialidad es el hígado de pato. A Bond lo arrestaron el 22 de julio de ese año. Después de pasar varios meses en prisiones de Colorado y Oklahoma, en febrero pasado ingresó a la Unidad de Dirección de Comunicaciones (CMU, por su sigla en inglés) de Marion (Illinois), un nuevo modelo penitenciario creado en la administración de Bush. Allí los prisioneros son considerados terroristas. Varios de los compañeros de causa de Bond aparecieron en las revistas y los periódicos más importantes de Estados Unidos por ser “amenazas a la seguridad nacional”. Sin embargo, Walter está tranquilo porque en esta cárcel no hay pandillas, violencia ni drogas, y está haciendo amigos. Tiene prohibido hablar de alguien en tercera persona y recibir información de terceros. Le supervisan su correo minuciosamente.

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