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NOVIEMBRE 2017 / NÚMERO 0 / CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO

CARTEARSE REVISTA LITERARIA INDEPENDIENTE


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PÁGINA WEB www.cartasdepapel.com

EDITORIAL

BIENVENIDO Cartearse es un espacio literario independiente donde escritores de habla hispana podrán compartir un poco de su ser mediante las palabras, ya que, cada vez que sostenemos la pluma o nos sentamos frente a la computadora para vaciar toda la imaginación dejamos un trozo de nuestra alma plazmada en esas letras. Escribir es una forma de liberarse, de soñar, de crear un mundo diferente al que miramos a nuestro alrededor o plazmar esa realidad embelleciendo cada pensamiento, cada idea y cada situación. Cartearse llegará a ti, como aquellas cartas escritas a mano, donde podrás sumergirte en el mundo de diferentes escritores, identificarte con sus emociones y sorprenderte en este mundo de letras.

Espero que disfruten de este proyecto. ROSÉE Dirección

ROSÉE Editora en Jefe

ELIU SOLÍS Revisión y selección

CONTRIBUCIONES Rosée, Eliu Solis, Gleydi Ortiz, Julio César Pazos, Taco, Mónica Fernández, Vanely, Lizbeth Castillo, Paulina Contreras, Eunice Sanchez, Gilberto Arvizu, Yael Estrada, Santiago de Arena

CONTACTO CORREO ELECTRÓNICO escuelacartasdepapel @gmail.com TELÉFONO 044 55 45498514

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Contenido 3 Notas del Autor 4-6 Los Autores 7-8 Dedicatorias y Agradecimientos 9 Frase / Rosée 10 Excítame / Gleydi Ortiz 11 Microcuentos / Julio César 12 Poemas / Gilberto Arbizu 13 Amor de otro mundo / Yael Estrada 14 La fuente de mis letras / Yael Estrada 15 Poemas / Santiado de Arena 16-18 Los ojos de Macaria Cuervo / Eliu Solis 18 Confesión / Liz B. Castillo 19 Poemas / Liz B. Castillo 20-21 19 de septiembre / Vanely Ramos 22 Déjame Amarte / Mónica Fernández Reyes

23 Frase / Rosée 24 Pensamiento / Rosée 25-26 Dos de muertos / Santiago de Arena 27 Poemas / Yael Estrada 28 Frases / Vanely 29 El cuentista declara / Taco 30 Luces de Noche / Rosée 31 Ama a un poeta / Sam Avalos 32-34 Decisiones / Paulina Morengo 34 La Madrugada Escribe / Taco 35 Frase / Sam Avalos 36-37 Los Girasoles / Santiago de Arena 37 Madrugada / Rosée 38 Frases / Vanely Ramos 39 Ser mujer es asquerósamente bello / Gleydi Ortiz

40 Poemas / Vanely / Rosée 41-43 Atmósfera de Encierro / Eunice Sánchez 44 Frase / Vanely Ramos 45 Otoño / Rosée 46-47 Monstruos en la alcoba / Paulina Morengo 47 Frase / Rosée 48 Con el otoño / Anónimo 49 Madre Luna él me Gusta / Taco 50 Frase / Sam Avalos 51-52 Pensar en Mickey Mouse / Santiago de Arena 52 Frase / Sam Avalos 52 Poema / Rosée 53 Frase / Rosée 54 Créditos

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Notas del Editor La belleza de escribir cartas Hace muchos años, cuando el internet, WhatsApp, Messenger y Facebook no existían, las personas se comunicaban mediante cartas kilométricas donde relataban los sucesos acontecidos durante meses seguidos. En estos textos, las emociones, vivencias y experiencias se escribían con pasión, con alegría, dolor, enojo y hasta con lágrimas en los ojos; transmitiendo todos aquellos sentimientos en las distintas líneas, frases y pensamientos plasmados con tinta china en la hoja de papel. Una práctica sinceramente maravillosa. En la actualidad, esta cercanía, esta forma de expresar nuestras vivencias, se ha ido perdiendo por la facilidad, comodidad y velocidad que nos otorga un mensaje de texto, pero aún podemos rescatarla, gracias a todos los que amamos leer y escribir. Expresar nuestros sentimientos no es algo fácil. Existe una conexión mística entre la pluma y el sonido del papel al momento de escribir que nos sumerge en cada una de las palabras que plasmamos. Como cuando el esposo escribía aquella carta mientras estaba en zona de guerra o cuando una mujer le enviaba todos los sucesos importantes a su amiga que vivía en otra región. Escribir a mano siempre conectará con nuestro corazón, no importando si es sólo una pequeña nota o una carta a aquella persona a la que queremos expresar nuestros sentimientos. Pero no sólo es redactar el mensaje, también es enviarlo, recibirlo, leerlo y responderlo; una dosis de adrenalina y paciencia, miedo y tortura. Una dulce tortura. Yo espero que el arte de "cartearse" no se pierda nunca ya que no existirá una forma más sincera de expresar, de escribir y de leer que la que nos otorga una carta.

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Los Autores por orden alfabético

Eliu Solis

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Eliu Solís - escritor

Es fanático de Star Wars, Neil Gaiman, el cine de Guillermo del Toro y los libros de J.R.R. Tolkien; además, geek sin remedio y romántico divertido.Desde joven ha gustado de la literatura, así como de contar y escuchar historias. Cree que la fantasía y la ciencia ficción revelan los deseos más oscuros del alma, pero que también son capaces de reflejar los más hermosos y fascinantes momentos de la vida. En el 2013 ganó el concurso nacional de cuento “La última noche del fin del mundo” de la revista “Conozca Más”. Autor de los libros de fantasía “Sangre de Cuervo” y “Los páramos de Mornewood”..

Eunice Sánchez

Eunice Sánchez

Mi nombre es Eunice Sánchez Díaz, nací el 07 de octubre de 1992. Estudié Pedagogía en la Universidad Pedagógica Nacional. He sido ayudante de investigación de la Doctora Rosaura Galeana Cisneros en temas de Derechos Humanos, explotación infantil y comunidad Mazahua. También participé en la organización de la 2da Jornada de La Mesa Social en contra de la Explotación y Trabajo Infantil. En pro de los Derechos Humanos y de los derechos de la infancia. Amante de la literatura, el arte y el cine. Escribo cuento y relato. Doy énfasis en los hechos cotidianos, crudos y reales. Escribo sobre la gente común con historias fascinantes. Actualmente colaboro como redactora de contenidos web en la Revista electrónica Jamlet Inculto, escribiendo reseñas y críticas de libros. También imparto clases particulares a niños y niñas.

Gilberto Arvizu

marcha-forzada.blogspot.com signos-todo-terreno.blogspot.com

gilberto.arvizu.5

(San Luis de la Paz, Gto., 1974). Escritor, poeta y gestor cultural. Ha participado en diversos talleres literarios en la ciudad de Querétaro, además de participar en cursos de Gestión Cultural. Ha colaborado en diversos suplementos culturales y revistas literarias del país. Obtuvo el 3er. lugar del 7° Concurso de Poesía “María Luisa Moreno” en Dolores Hidalgo, Guanajuato, con el poemario En los bordes del relámpago en 2015. Integrante del Seminario de Poesía Efraín Huerta del Fondo para las Letras Guanajuatenses 2015-2016. Ha publicado el libro de poesía Hiperbalada entre atlantes (Ediciones La Rana, 2017).

Gleydi Ortiz

Gleydi Ortiz

Gleydi Ortiz

Nací el día dos de Marzo del 95 y desde entonces llevo el nombre de Gleydi, según mi madre le gustó por su significado "amada por todos", realmente no sé si todos me amen, pero a diario trabajo en amarme por medio del descubrimiento de mi ser y del equilibrio personal.

Julio César Pazos Quiterio Nacido en la capital del estado de Puebla en 1991. Estudios completos hasta la preparatoria, un semestre de Artes Plásticas, siete semestres de Cine y Producción Audiovisual y cuatro de Periodismo.

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Liz B Castillo

lizbcastillo.tumblr.com

lizbcasti

Mi primer acercamiento con la poesía fue a través de los versos de Alfonsina Storni y poco a poco se ha convertido en una compañera de vida, una pasión y de alguna manera me ha salvado. He sido publicada en el libro "Autor/" que reúne textos, poesías y relatos escritos por jóvenes escritores de habla hispana de la editorial española HAGO COSAS. Además, tengo un blog (Diario poético) y una página de Facebook (Ni poema, ni llanto, ni tú) donde comparto mis versos. El café y el rock jamás faltan en mi casa, mi color favorito es el morado, me encantan las novelas románticas y todo lo relacionado con Japón.

Mónica Fernández Reyes

Monica Fdez Reyes

@Monica_F_R

Psicóloga, escritora freelance, feminista y animalista. Me motivan distintas causas como los derechos humanos y la defensa del medio ambiente. Apasionada de diversas expresiones artísticas y culturales. Me inspiro en la naturaleza, las emociones, los sentimientos, el conocimiento y las experiencias. Bastante dispersa, conciliando e integrando múltiples intereses a través de la espiritualidad. Las lecturas desde pequeña me han proporcionado una aproximación a novedosas formas de ver el mundo, invitado a cuestionar mis propias ideas y mostrado modos alternativos de sentir y vivir.

Paulina Marengo Paulina Marengo (Ciudad de México, 1991), licenciada en Psicología y escritora entusiasta. La imaginación, los sueños y la invención de historias han formado parte de su vida desde niña, pero es hasta los 14 años cuando comienza a escribir al descubrir que es la manera más profunda de expresar sus sentimientos y una placentera actividad que le otorga libertad. Desde entonces, escribir se vuelve su esencia. Actualmente dedica su tiempo a su carrera profesional, que ha otorgado herramientas favorables a su afición por la escritura, principalmente, dotándola de madurez para contrastar su volátil imaginación.

Rosée

www.rosee-letters.com

Rosee

@KynRosee

KynRosee

Romántica de nacimiento, amante de la lluvia, de los días fríos y del otoño. La música es su musa al igual que la naturaleza. Le apasiona escribir, leer y los videojuegos; en especial los RPG y los de terror. Su autora favorita es Cecelia Ahern, quien la ha inspirado en su camino como escritora. Adora la mitología, lo celta, los dragones y la magia. Ha viajado a Japón en dos ocasiones y desea recorrer el mundo para conocer lo que éste puede ofrecerle. Su sitio web es rosee-letters.com donde escribe sobre sus viajes, su vida diaria, su carrera como escritora y su inspiración. Actualmente es fundadora de la escuela de escritores "Cartas de Papel", participa en el programa de radio "Navegando en Videojuegos", colabora para la revista "Gamer Style" y está en proceso de publicación de dos de sus novelas: "Diarios de Japón y "Cartas al Amor".

Sam Avalos

Mi nombre es Samantha Dafne Avalos Miranda (Sam Avalos), tengo 20 años. Soy Técnico Superior Universitario en Química Industrial. Nací el 16 de marzo de 1997 en Tepeji del Río de Ocampo, Hidalgo. Eh vivido toda mi vida en el municipio de Atitalaquia, Hidalgo. Soy la mayor de tres hijos. Y soy amante del arte en todas sus expresiones. Esta es mi primera publicación.

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Santiago de Arena

http://www.elem.mx/autor/datos/4193

Ciudad de México, 1976. Escritor, dramaturgo, actor, editor, director de teatro, locutor y promotor cultural. Miembro de la Fundación para las letras Mexicanas y de la Sociedad Iberoamericana de Escritores. Estudió Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México y Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana. Se ha desempeñado en el terreno de la docencia, la dirección y la crítica teatral, la actuación y la coordinación de talleres culturales y de creación literaria. Ha participado en diversos montajes escénicos, cortometrajes, poesía en voz alta y presentaciones de teatro y narrativa en atril. Es autor de aforismos, poesía, ensayo, artículos periodísticos, piezas teatrales y obras narrativas. Entre sus publicaciones destacan la novela La corona de Raquel y la pieza de teatro Después de la lluvia.

TACO

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Mi nombre es Gerardo Cuevas Pimentel, soy mexicano tengo 21. Mi alias es TACO. Nací el 26 de febrero en un pequeño pueblo llamado Chavinda, he pasado toda mi vida aquí. Comencé desde muy pequeño a interesarme por la lectura, siempre fuí un niño muy imaginativo y solia escribir pequeñas historias. Comencé a escribir poesia cuando tenia 13 y desde entonces lo hago. Me guta mucho dibujar, escribir cuentos. Soy cocinero. Me gusta mucho escribir tragedias, amo el caos y el descontrol.

Vanely Ramos

ayanamihitomi.wordpress.com

@ayanamihitomi

Al mirar las nubes siempre encuentro un punto de inspiración. Soy Ingeniera en Computación egresada de la UNAM, pero comencé mi carrera de escritora desde los 15 años. Inicié con concursos escolares seguido de la creación de varios fanfictions. Me adentre en el medio digital como colaboradora y escritora en varios sitios de internet. Gracias al amor por la escritura, la música y los videojuegos se fundó Amisit Level, una revista online donde pude adquirir experiencia en el mundo de la prensa. Siempre llevo una libreta y mi pluma fuente porque la inspiración es fugaz como una estrella. Actualmente trabajo en una novela romántica y mi sueño es escribir una saga de fantasía. Fan a morir de los tacos, el café y el chocolate.

Yael Estrada, "Heddis"

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edesth

Soy un joven de veintidós años de nacionalidad mexicana que cree que una bicicleta es suficiente para llegar al cielo. Actualmente vivo en Tabasco, donde estudio la Licenciatura en Física. Considero a "las letras" como amigas que me visitan; algunas veces yo arreglo la cita, y otras, llegan sin avisar, resultando en momentos impertinentes..

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DEDICATORIAS CADA LINEA QUE ESCRIBO ESTA DEDICADA A TODAS AQUELLAS PERSONAS CON LAS QUE COINCIDÍ EN ALGÚN MOMENTO Y QUE APORTARON EN MI TRANSFORMACIÓN COMO PERSONA. Gleydi Ortiz Gracias a la nueva revista "Cartearse" por darme la primera oportunidad de ver publicada una obra de mi autoría y por poner una vez más a prueba mi potencial y mi paciencia. Es buen momento para que ustedes, los creadores de este proyecto, y yo recordemos que ningún paso hacia la meta resulta pequeño. Deseo el mayor de los éxitos a este nuevo proyecto.

Paulina Marengo EL AMOR FUE LA FUERZA QUE ME MOVIÓ A ESCRIBIR, POR ESO DEDICO MIS LETRAS A LIZ, Y A LOS QUE DISFRUTEN DE ESA FUERZA. NADIE QUE ESTÉ ENAMORADO, PUEDE SER DÉBIL. Yael Estrada

Iniciar en la escritura resulta todo un reto. No basta con las ganas y el talento, se necesita disciplina, esfuerzo, dedicación y retomar toda esa imaginación que se tiene cuando eres un niño. Después vienen las pruebas, los intentos, las correcciones una y otra y otra vez. Y cuando tienes toda la esperanza puesta en ese primer texto, se hacen presentes los rechazos. Las inconformidades bloquean tu mente y uno tiene que volver a empezar. Pero uno de los dones del escritor, es la perseverancia y la infinita pasión por mostrarse al mundo. Es por eso quiero agradecer a Cartearse por dar la oportunidad al talento emergente. Por dejar la puerta abierta a los que vamos iniciando y dar a manos llenas la confianza para ser parte del proyecto. Infinitas gracias…

Eunice Sánchez

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DEDICATORIAS A los medios independientes que más allá de lo monetario, se reafirman contra viento y marea, compartiendo expresiones, información, saberes y acciones. El contenido de calidad no tiene que sucumbir a ciertos intereses que intentan dar cabida a determinadas formas de sentir, pensar o vivir, sino más bien, pugnar por los que asisten al respeto, al derecho a la diversidad y se manifiestan en contra de cualquier tipo de discriminación.

La poesía, si no es compartida, no puede salvar vidas, así que agradezco a la revista Cartearse por la oportunidad de poder entregar un poco de existencia y llegar a más lectores.

Liz B Castillo

Mónica Fernández Reyes

CADA UNA DE MIS FRASES Y POEMAS SON PARA TI, MI DESTINATARIO SILENCIOSO, QUIEN ME INSPIRA CADA VEZ QUE ME MIRA, AQUEL A QUIEN OBSERVO EN LA LEJANÍA INVISIBLE. Rosée

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Tuve que hacerlo lo siento amarte en silencio besarte en sueĂąos abrazarte con una mirada con una sonrisa Quererte en secreto lo siento pero tuve que hacerlo RosĂŠe

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EXCÍTAME Por Gleydi Ortiz Después de tantas veces que me hiciste llegar a la luna me percato que siempre estuve con un desconocido, muy agradable por cierto, pero razón suficiente para  parar y decidir ya no estar más contigo. Aunque he tomado esa decisión no quiero alejarme de ti. Disculpa si todo esto es confuso o  inexplicable, sé que es difícil  de entender que aun quiero que erices mi piel, que me excites pero ahora sin tocarme. Ya no quiero sentir tus manos recorriendo  mi piel, ni tus labios besando los míos, ya no quiero sentirte entre mis piernas. Ahora quiero que existes mi pupilas al verte dibujar. Ahora quiero que excites mis oídos al escuchar tu voz pronunciar las palabras escritas de tu libro favorito. Ahora quiero que hagas temblar mis piernas por estar ambos viviendo experiencias extraordinarias en lugares verdaderamente mágicos. Ahora quiero sentirte en medio de mí, en medio de mi pecho y sentir algo más que solo deseo. Ahora quiero sentir tu alma. Ahora quiero que me excites descubriendo tu ser.

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Ella Soledad Paria “Errabundos andaban sus pies sangrantes por un camino sin rumbo, se detuvo un instante para contemplar la muerte.”

“Miró a la derecha y no la encontró, miró hacia la izquierda y tampoco estaba, observo en todas direcciones y sólo encontró el vacío.”

“Suspiró una vez, suspiró tres veces más y ella continúo en sus pensamientos.”

Julio César 11


FUERZA ENTRAÑADA ¿De qué forma se contuvieron los años? ¿Cómo es que se crearon tantas sospechas

ALGO QUE SOSTENER Lo que hemos estado esperando

           en torno al destino? es la silenciosa huída de un suspiro ¿Te das cuenta cómo las dudas se retiran? que es lo que cambia a todos algunas veces ¿Cómo es que tarde o temprano como una puerta abierta                                se extingue el miedo balanceándose y los deseos nos extienden sus brazos? algunas plegarias encuentran respuestas ¿Hay alguna manera de escapar de lo que se conoce?

y otras no llegan a su destinatario

¿Existe una oportunidad es todo lo que no queríamos                de que todo esté bien? algo qué sostener ¿Aún  puede encontrarse alguna fuerza para dejar que se vaya algo más                            inhibida en el fondo y es posible mantenerla entrañada?

a veces atraemos ángeles y los hacemos nuestros rehenes aunque no lo podamos demostrar.

Gilberto Arvizu 12


Amor de otro mundo Por Yael Estrada

Me voy a buscar un amor imposible. De esos que sientes tan lejos que ni siquiera intentas nada; que con mirarlos te han hecho el día porque no esperas tener más suerte que sólo eso, porque sólo sonríes y tu vida sigue. Amor del que encuentras en otro mundo, porque cada uno tiene un mundo que comparte con sus seres más allegados, pero esos amores no están en el tuyo, son de otro; no hay ni puentes que los liguen, y si llegan a acercarse sólo basta con contemplarlos tal como cometas que pasan esporádicamente. Porque esos amores se van como algodón de azúcar, desaparecen sin dejar marca, esos amores no son tan dañinos; sólo son suspiros y ensueños llenos de fantasía, son ilusión que te motivan la vida, y para algunos de nosotros, un alivio para el dolor que dejó el amor de tu 29 | Steam 13 mundo.


Fuente de Mis Letras Por Yael Estrada

Vas por ahí escribiendo mi nombre, vas presumiendo haber conocido el amor. A veces me pregunto qué harías si yo apareciera en tu presente y demostrar que no soy invento de tu literatura. Disfruta el usufructo que te he concedido de utilizar mi nombre para ganarte uno que otro aplauso. Ya llegará el día de ir hasta donde estás y aclarar que no soy tu amigo imaginario. No adornes las palabras que dije alguna vez, escríbelas así de cruel como yo las dije. No me reduzcas, muestra mi tamaño real; o acaso crees que no me doy cuenta que te da terror describirme tal cual. No soy tu poema, tú no me escribiste; tú me has leído y me has copiado. ¡Vamos! anda y véndeme caro.

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Si me pides que renuncie al cigarrillo deberías darme también algún objeto que lo supla, cada vez que lo sujeto con delicia entre mi labio y mi colmillo. De seguir con tu melódico estribillo deberías buscar un modo más discreto, menos brusco, más sensual y más coqueto para hacer que deje el vicio del pitillo. Nada hará que me divorcie del cigarro, voluntades sé tener como de roca si se trata de asumir mis adicciones, aunque bien podría dejar mi despilfarro si llegaras a aceptar las condiciones de cambiar a mis tabacos por tu boca.

Santiago De Arena

La dicha de la vida es espejismo, disfraz con que vestimos a la nada, careta en la que el filo de la espada maquilla de horizonte a nuestro abismo. La dádiva que oculta al egoísmo esconde a la lisonja agazapada que tras el brillo que hay en su estocada desnuda a la miseria de uno mismo. Respuesta no hay por qué buscar en vano si ya la desventura no es secreta y el mundo gira entonces de tal modo; sencillo es el destino de lo humano, llegar para partir es nuestra meta, nacer para morir y eso ya es todo.

Así como los pétalos marchitan apenas al momento en el que brotan, así como las olas que hoy azotan mañana serán aguas que no agitan. Así como al final se debilitan enconos y pasiones que se agotan, así como los triunfos se derrotan siguiendo a las estrellas que transitan. Y así como suceden los ocasos tras horas de esperanza inacabada al breve resplandor del nuevo día, las horas se diluyen en la nada borrando a las victorias y fracasos dejando tras de sí melancolía.

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LOS OJOS DE

MACARIA CUERVO Por Eliu Solís

Mi abuela murió un 3 de noviembre en la madrugada. Su muerte se veía venir desde hacía muchos días, así que nadie se sorprendió cuando dio su último aliento acompañada del sereno de la noche. Lo que nadie vio venir fue la extraña desaparición, que ha dejado sorprendido y desconcertado a la mayoría del pueblo, a mi padre, a mis tíos, a compadres, comadres y a mí entre ellos. Mi abuela, Candelaria Cruz, era ciega. Aunque no nació ciega, o al menos eso es lo que decía ella cuando le preguntaba que qué se sentía vivir en un mundo de pura negrura. Pero ella insistía en que no nació ciega, en que había tenido los hermosísimos ojos grises de mi madre, titilantes como estrellas tristes. Yo, para mi mala fortuna, saqué los ojos de mi papá, negros como capulines. Ella decía que no había nacido ciega, aunque era difícil de creer, porque el doctor Pascual, que viene cada seis meses al valle de San Martín a examinar a la gente del pueblo, dice que bajo los párpados no tiene ojos y que jamás lo ha tenido. Sin embargo mi abuela insistía en que no nació ciega, y hasta tenía una historia para probarlo. La historia me la había contado desde que yo era muy chiquita, y siempre me pareció una locura, hasta hace poco…, tras su muerte y la extraña desaparición:

Yo vivía más más allá de San Martín, hacia el norte, por el bosque al pie de los montes. Era un pueblito que se llamaba Cocotle, que en realidad era un montón de casuchas y en donde vivían como cuatro o cinco familias. Pero como tu abuelo acababa de robarme y mi papá lo buscaba para matarlo, pues nos fuimos a vivir ahí. Tu abuelo me dijo que desde que vio mis bonitos y grises ojos, supo que se tenía que casar conmigo. Poco después de vivir como marido y mujer le di una hija, a la que le gustaba chillar como si estuviera llamando al Altísimo a través de la neblina. Las vecinas me regalaron un chal nuevo y algunos puñados de maíz. El chal para que no le fuera a dar un aire a la niña y el maíz para espantar a la bruja que vivía en lo alto del monte. —Es por la seguridad de la niña, Candelaria —me dijo Remedios Atonal—. Seguro que Macaria Cuervo ya la escuchó y se la quiere llevar. Si oyes que alguien rasguña el techo de tu casa, pones el maicito en las ventanas y en la puerta, y lo dejas ahí, para que la bruja no entre.

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Yo no creía en esas cosas, porque el padrecito me había dicho que esos eran puros cuentos, así que pensé en usar el maíz para algo más. ¡Y me di una arrepentida a la mañana siguiente! Durante la noche escuché que alguien rasguñaba en el techo, y le dije a tu abuelo que saliera con el machete a ver quién andaba dando lata afuera. Él me dijo que mejor pusiera el maíz en las ventanas y la puerta, pero entonces yo le dije que lo había usado para preparar las tortillas de la comida. Tu abuelo me dijo que con razón habían quedado bien sabrosas. Decidimos dormirnos con la chamaca bien apretada contra mi pecho. Cuando me levante para poner la leña en la madrugada, noté que mi hija no estaba y que la puerta de la casa estaba abierta. Y entonces escuché el llanto de mi niña, solita allá afuera, en la noche. Me puse mi chal y salí corriendo para salvarla. El llanto venía del bosque que trepaba el cerro, así que me metí en él. Había una niebla espesa y fría, bien fría. Yo tenía un montón de miedo, pero tenía más miedo por mi chiquita, que seguro que andaba bien espantada. Seguí el llanto hasta que llegué a un árbol viejo y pelón. Allí estaba mi niña, envuelta en mantas, pero no se movía y estaba completamente callada. Y Macaria Cuervo también estaba allí, sentada en una de las ramas del árbol. No la pude ver bien porque estaba todo oscuro, pero reconocí su cuerpo de ave, grandote como una vaca, y su rostro, bonito como el de una de las figuras de las santas de la iglesia. Me veía con una sonrisa rara. —¿Qué haces tan de noche, Candelaria? —preguntó Macaria Cuervo—. Hace mucho frío y está muy negro. —Vine por mi hija —respondí, asustada. —¿Qué no ves que me la voy a comer? No molestes. Yo me encomendé a los santos y al Altísimo, y le rogué a Macaria Cuervo que no se la comiera. —Te la devuelvo con una condición —dijo Macaria Cuervo, sentada en la rama del árbol—: Que me des tus ojos. —Mis ojos son lo más bonito que tengo. —No seas vanidosa, Candelaria —dijo Macaria Cuervo—. Si me das tus ojos, yo te doy a tu hija, y la tendrás hasta que te mueras. Yo acepté, porque la vanidad es un pecado, y le di mis ojos a Macaria Cuervo. Después no pude ver nada más y me arrastré buscando a mi niña. —Aquí está tu hija —graznó Macaria Cuervo, cerquita de mí—. Ahora son mis ojos, y tú tendrás a tu hija hasta que te mueras.

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Pude sentir muchas plumas en el suelo. Al final tomé a mi niña y salí dando tumbos. Tu abuelo me encontró quién sabe cuánto tiempo después, llorando y con la niña en mis brazos. —¿Estás bien? —preguntó tu abuelo—. ¿Por qué no llora la niña? —Porque Macaria Cuervo la espantó… —Fue todo lo que pude decir.

Así fue como mi abuela se quedó sin ojos. Y tras su muerte y la misteriosa desaparición de mi madre, comienzo a creer que esos hermosos ojos grises que tenía mi mamá eran originalmente de mi abuela, que son desde aquella noche los ojos de Macaria Cuervo.

Ser verbo sin acción, es un proceso que te lleva a la perdición. Sam Avalos

CONFESIÓN Liz B. Castillo

Cuando pienso en ti Aún sollozo. A ti no puedo engañarte. Seré franca: Las lágrimas no son porque no estás, entristezco y mucho por lo que te di de mí que no valoraste y que aún no regresa y que necesito. Lloro porque fui una desconocida desde la noche en que te fuiste hasta hace unos días. Pero si he de favorecerme con esta confesión diré que la algarabía a mis ojos a veces los visita porque la alegría de saberme más yo y más mía atrayentemente me enamora. Ahora lo desconocido no es el rostro en el espejo, poco a poco es tu nombre en mi recuerdo.

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Agonía El cuerpo que tengo me pertenece a momentos, en ellos soy dichosa y plena más la ansiedad me visita a ratos, ratos desesperantes llenos de pena. El cuerpo que tengo se paraliza, tiembla, llora, sufre, se siente morir. El corazón golpea sin saber lo que realiza mientras mi alma se queda sin sentir. La explosión y el sufrimiento es corto pero la resaca es larga y entristece a mí ya cansado y desorbitado rostro. La desolación invade cada fibra aun cuando la aceptación llegó hace tiempo… Al final vuelvo a sonreír a pesar de la agonía.

Resumiendo Para ti todas mis palabras, las maldiciones, las dulzuras, las que aún no digo y las que digo con ternura. Para ti todas mis miradas, las que escondí cuando estabas, las que fingí cuando llegabas y las que suceden ante tu nombre. Para ti todas mis lágrimas, las que solté cuando te ibas, las que guardé cuando me hablabas, las que ahora a mi rostro desfiguran. Resumiendo, para ti todo de mi y ya en el silencio, silencio.

Liz B. Castillo

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19 DE SEPTIEMBRE UN DÍA DE TERROR PARTE 1:

Por Vanely Ramos

En un principio pensé que se trataba de un mareo, como luego me suelen dar cuando tardo

Hoy como hace treinta y dos años se

tanto en comer alimento; también llegué a pensar

conmemoraba aquel trágico suceso que marcó

que los trabajadores de la oficina de arriba

un antes y un después en la sociedad mexicana.

estaban haciendo más escándalo de lo normal, ya

Un suceso que mostró al mundo como México

que están remodelando ese despacho. Pero no.

podía convertirse en el país más solidario del mundo y que nada podría doblegarnos. Yo crecí

La segunda sacudida llegó, y en cuestión de dos

conociendo muchas historias de aquel entonces.

segundos todo comenzó a moverse. Un vaivén

No por morbo, como cualquiera podría pensar,

que difícilmente me permitía estar en pie. El crujir

sino para convencerme más de toda esa fuerza

de las paredes, el tronar de los cristales, el polvo y

que se tuvo entonces como nación.

trozos de escombro desprendiéndose del techo hicieron que me palarizara. Todos corrieron como

Simulacros y homenajes fueron parte de mi vida

pudieron hacia la salida, sin embargo, era muy

desde que entré a la escuela primaria, y hoy

difícil mantener el equilibrio. Aferrada a mi

como desde ese entonces, no podía ser diferente.

escritorio, mi cerebro intentaba idear una ruta de escape. Cuando el movimiento se identificó, Erick,

En la mañana del 19 de Septiembre entré al

mi compañero de trabajo, me gritó haciéndome

elevador de la oficina con cara somnolienta ya

reaccionar e intenté salir, pero ya era tarde, en

que eran las 7:32 am. Un letrero pegado en la

ese momento la luz se fue abruptamente

puerta del mismo notificaba que a las 10 de la

quedándonos a oscuras.

mañana se realizaría un simulacro. Mientras me preparaba para todo el proceso del simulacro, tal

Seguía el movimiento y la luz como intermitente

como lo hacía año con año, nos informaron que

me permitió llegar donde estaban otros

no tendríamos participación en él. Como broma

compañeros que tampoco salieron, todos

comenté que, si en ese momento temblaba, a

tomados de las manos mirabamos a todas

dónde debía correr o dónde podría esconderme,

direcciones aguardando a que terminara… o algo

a lo cual solo obtuve un “Ésas fueron las

peor.

instrucciones”. Fueron los dos minutos más largos de mi existir. Pero el destino no tolera burlas…

Por lo menos me quedaba el consuelo de que en mis últimos momentos estuve rodeada de

A las 13:15 horas, un movimiento sorprendió a

personas valiosas. En muchas ocasiones, aquella

todos en la Ciudad de México.

famosa frase de “Vi pasar mi vida frente a mi” cuando nos encontramos en una situación de

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riesgo mortal se me hacía tal falsa; sin embargo,

Las imágenes en Twitter sobre edificios

en esos momentos fue verdadera. El

colapsados, caos por todos lados y la poca

arrepentimiento, el “hubiera” y todos los buenos

comunicación que había con los familiares y

recuerdos de las personas más importantes para

amigos, comenzó a crear pánico. La hora del

mi se vislumbraban en mi cabeza, como si me

temblor era un horario donde la mayoría de las

aferraras a ellas.

familias nos encontrábamos dispersas. ¿Cómo reunirnos lo más rápido posible si no contabamos

No pasa nada…

con transporte? Ríos de gente caminábamos por las calles pendientes de los celulares, intentando

Esa frase que intenta dar aliento a los demás,

en vano llamar a aquel ser querido.

pero al mismo tiempo intenta convencer al emisor de que todo pasará en breve y que

Un promedio de 5 horas para llegar donde se

saldremos bien de esta situación, y al parecer

encontraba mi novio pasando por calles donde

funcionó porque el movimiento cesó.

los vehículos estaban detenidos en un embotellamiento inminente. Las ambulancias,

PARTE 2:

patrullas y cuerpos de bomberos pasaban a toda velocidad y en todas direcciones. Cristales,

Cuando pude salir del edificio, vi a una gran

piedras, metales, ladrillos y demás destrucción

cantidad de personas que miraban hacia lo alto

era el panorama de las calles por las que tuve que

de los edificios. De uno de ellos caía una gran

caminar. Gente en las banquetas con sus maletas,

cascada proveniente de los pisos superiores —Se

sus mascotas o simplemente mirando con terror

tronó la alberca— gritó un joven mezclado entre

el hogar donde pertenecen que está a punto de

la multitud. Mis temblorosas manos tomaron mi

desaparecer.

celular y a pesar de que sabía que la red caería en cuestión de minutos, mandé mensajes a mi

La ayuda no se hizo esperar y aunque hubo zonas

familia y a mis amigos. Quería leer un “Estoy bien”

de mayor desastre, la solidaridad, apoyo y

en la brillante pantalla del teléfono.

empatía de las personas se hizo presente. Ayudando a los que quedaron bajo los escombros

Un temblor de 7.1 en escala de Richter era el

y a aquellos que perdieron prácticamente todo

preliminar del Sismológico Nacional, pero con un

mostrando aquello que yo creía perdido en el

epicentro en Puebla, una ciudad que se

mundo: humanidad.

encuentra a dos horas de la CDMX.No podía creer lo que sucedía.

El 19 de Septiembre no solo era una fecha importante donde se mostró por primera vez al

La ironía de la vida o la burla del destino…

mundo quién es México, sino que por segunda ocasión demostramos que somos un pueblo

Esto debía ser una broma. Hace 32 años la ciudad

unido y que estando unidos somos invencibles.

experimentó una situación similar. El dolor y la tristeza que se vivió en aquel entonces, hoy se

El destino nos puso a prueba y él fue quien quedó

repetía.

sorprendido.

21


Déjame amarte Mónica Fernández Reyes

Dejame amarte a través de tu libertad y no de tu dependencia. Aproxímate desde tu amor, rompiendo las ataduras con el dolor. Acariciame con tus manos suaves, háblame con tus labios delgados, bésame con todo tu placer, abrazame sintiendo la plenitud. Que el placer de vivir trascienda y el gozo del día a día no se olvide. Porque compartimos momentos y conectamos las almas con vínculos invisibles. Que el miedo no nos limite a una continuidad resquebrajada, ni nos confine al olvido. Porque en tu mirada reflejas la pulcra esencia de tu alma digna y calma. 22


Me he percatado que nunca podré estar a tu lado, que eso que me causas quedará escondido en un rincón del pasado, que jamás podrás mirarme como yo te he mirado y mi corazón se quedará sin un beso, sin un abrazo, sin un te quiero de tus labios. Rosée

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ME HUBIERA GUSTADO CONGELAR ESE MOMENTO en el que pude ser yo. Ese momento en el que me quité la máscara ante tus ojos, ante tu presencia; junto a ti, con tu compañía, con tu mirada en la mía; con la sonrisa más linda que he visto en mi vida. Me hubiera gustado congelar ese momento en el que dejé escapar mi escencia, en el que abrí mi corazón para flotar en mis ideas; con el firmamento encima de nosotros, con el cielo iluminando mi rostro; con la sonrisa más linda que le he mostrado a alguien en mi vida. Me hubiera gustado congelar ese momento, esos breves segundos en los que tus ojos se posaron en los míos, cuando sonreíste no sólo con tus labios. Esos segundos en los que viste mi alma, en los que te mostré mi mundo y te compartí sin miedo, esa magia que llevo dentro. Me hubiera gustado congelar ese momento, para revivirlo a diario, para atesorarlo como un precisado recuerdo, para sonreír al verte de nuevo, para poder estar siempre a tu lado. Por Rosée

24


DOS DE MUERTOS Santiago De Arena Te vi de nuevo caminar hacia el espejo y sacudir a

Recordé tu proverbial puntualidad y tu evangélico

la humedad de tu cabello sin siquiera reparar en

respeto hacia las normas de conducta y en

que mis ojos se gozaban al espiar tu desnudez.

silencio agradecí el tenerte cerca en esa hora en que de nuevo contemplaba con hipnótica

Parecía que cancelábamos al tiempo esa mañana

atención de qué manera conseguías magnificar la

en que la luz de un nuevo sol iluminaba por

perfección de tu apariencia ante mis ojos

completo a la pequeña habitación que cobijaba a

cautivados; y presencié otra vez la forma en que

nuestro sueño. A pesar de mis intentos, no

arreglabas tu cabello con tan solo un ademán y

lograba tener claro lo ocurrido antes del nuevo

prolongabas el tamaño de tus ojos delineando a

despertar, pero observar que repetías de nueva

su contorno con un trazo oscurecido que brotaba

cuenta tus pasados ademanes al hallarte ante el

de la punta de tus dedos, mientras que el roce

espejo me lograba convencer de que la magia de

delicado de tus manos cancelaba a la pasada

ese instante era verdad.

palidez de tus mejillas bajo el toque de una nota de rubor. Te vi también humedecer la comisura

Reparé en cada detalle de la estrecha habitación

de tus labios al morderlos suavemente y perfilar

que iba llenando con su luz la claridad de la

el arco fino de tus cejas sin dejar que la mirada

mañana y me sentí como una pieza de museo

que te espiaba te lograra distraer.

que observa al mundo protegida por los muros de cristal de su vitrina.

Bajé la guardia solamente al comprender que era momento de que yo también me preparara,

Te vi de nuevo ante el espejo, bendiciendo a mis

aunque un efecto similar a una resaca me

pupilas con la imagen de tu esbelta desnudez a

impedía tener en claro el para qué. Parecía

contraluz y definiendo ante el deleite de mis ojos

evocar la idea de algún festejo, pero a pesar de

cada palmo de tu piel como si no te percataras

mis esfuerzos no lograba recordar ninguna fecha

del efecto que lograbas despertar en mis

relevante ni ubicaba el día preciso en que me

sentidos, inocente como siempre tu epidermis de

hallaba, solamente iba creciendo en mi interior la

ese juego que iniciabas provocando a mi deseo

sensación de alguna especie de ansiedad que

sin darte cuenta.

aconsejaba el prepararme para algo que mi mente no lograba definir; aunque el efecto de esa

Quise entregar una caricia a la canal que dividía a

angustia se apagaba ante la dicha de poderte

los hemisferios de tu espalda, pero observar a tu

contemplar, y obligué a mis pensamientos a

deleite ensimismado me advirtió de postergar a

volcarse hacia el pasado con el fin de estudiar a

mi contacto para algún mejor momento.

detalle el transcurso de los hechos vividos los últimos días.

25


El seis de octubre confirmaron que podrías volver

El día treinta fue el final de la tortura. Me ausenté

a casa en poco tiempo. Contra todos los

de la oficina a toda prisa sin dar crédito completo

diagnósticos previstos, parecía que superabas a la

a ese mensaje que me pudo estremecer. No tuve

fuerza de esa nueva recaída que llevaba varios

fuerzas para andar de vuelta a casa, debía

meses aferrándote a una cama de hospital. La

apurarme a concretar aquel proyecto que en

noticia me hizo creer en el poder de los milagros,

secreto lograría no separarme de tu lado nunca

y a partir de aquella tarde me esforcé por limitar

más.

a los horarios de visita y de trabajo en la oficina, reservándome el resto del día en poner de nuevo

Y ahora ahí estabas, aliñando nuevamente a tu

en orden al espacio que solíamos compartir. Mi

cabello frente a mí. Fue en ese instante que

entusiasmo consiguió que cada cosa regresara a

también apresuré a mis movimientos

su lugar en poco tiempo y que lograra desterrar a

colocándome a tu lado ante el espejo,

toda huella del descuido que invadió a cada

descubriendo que mi imagen no lograba

rincón aprovechando la apatía que me naciera

proyectarse. Pude entonces comprender que en

con tu ausencia.

tu caso pasaba lo mismo.

El día trece confirmaron tu partida, aunque esa

Giró en silencio la perilla de la puerta. Al

noche me pediste entre sollozos que ya no me

momento en que tus ojos finalmente me miraron

separara de tu lado. Nuestra casa nuevamente

con ternura y que tus labios me esbozaron una

quedó a solas. Recostado y abrazado de tu

mueca de sonrisa satisfecha, recordé la fecha

espalda imaginé que en realidad sería difícil

exacta que marcaba el calendario.

preparar a la distancia los detalles que planeaba tener listos al momento de cumplirse tu regreso.

Nuestros deudos ingresaron lentamente al

Presintiendo un vuelco nuevo de los hechos al

interior de la capilla de cristal como lo hacían con

transcurso de las horas, descubrí que en una

cada nuevo aniversario del adiós que puso fin a

bolsa de mi saco aún conservaba el frasco entero

nuestras vidas, sin poderse percatar de que tú y

de calmantes que pensaba consumir meses atrás,

yo seguíamos cada movimiento, ya tomados de la

cuando el perfil de tu diagnóstico empeoraba.

mano; y nos rodearon en silencio en el perfume de sus flores, bajo el destello de ese nuevo

Las siguientes dos semanas transcurrieron

amanecer.

aumentando a mi esperanza. Tu semblante florecía cada mañana y los reportes de los médicos lograban confirmar a los indicios que auguraban tu completa mejoría, pero observar que la llegada de la noche prolongaba una vez más tu cautiverio hacía crecer a mi temor de que la suerte me engañaba.

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Un Adiós No me vengas con tus metas aventureras, con quimeras de París y sus europeas. Que mis ojos toda mi vida americanos no por lejos, por ti, no serán olvidados; que el amor de nosotros, es sin frontera si tú y yo somos un mundo, no hay problema Tú me dices "Voy a traerte nuevas historias, te cobijen en fríos de aburridas horas." No me dejes ni digas esa bobería "es un viaje buscando nueva poesía". Mi poeta se me va diciendo —ya vuelvo— un idiota haciéndome extrañarlo un tiempo. Pero vete cumple tu sueño forastero, y en la mente recuerda siempre — Yo te espero.

Yael Estrada

Carta Corta Una tarjeta con mucha esencia en pocas letras. Un pequeño papel con pensamientos para leer. Un buen remedio para acercarme y vencer mi miedo. Una carta corta pa' que te enteres lo que me importas. Para usted, primor, con sentimientos y mucho amor.

A orillas de tu Castillo A orillas de tu quinto castillo contemplo tu protegida hermosura por las noches Tú en reuniones y yo sólo con mis pasiones. Teniendo caballo camino para tardanza, aunque sea locura por el paso por tu ventana llevando razones vanas. Princesa de aquí te miro lazando mis ojos en tu cintura. Estrella, busco en la noche tu brillo dónde mismo, a orillas de tu Castillo.

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Miro a las estrellas con un sólo propósito, que algún día tu y yo miremos la misma y podamos reunirnos aunque sea en miradas. Vanely Ramos

La Luz de Luna dice que tengo la mejor suerte del mundo, ya que eres lo más brillante de mi noche, ya que brillas más que la Luna Llena. Vanely Ramos

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EL CUENTISTA DECLARA Taco En silencio sin palabras musitar bajo el cobijo de la luna, cerca de mar escribo historias con tinta carmín ¿cuándo despierta el sol termina el fin? De caballeros que lloran y oxidan sus armaduras de hombres que se aman con lujuria cuento cuentos a cangrejos inmortales atentos escuchan mis fantasías reales. La brisa nocturna se lleva mis besos se roba mi tesoro, se roba mis deseos me pregunto si la luna ríe a mi desdicha, o llora al ritmo del sollozo de él, poeta. De letras vivo, de palabras he construido castillos he navegado por un océano de versos fallidos le he hecho el amor a mil desconocidos trato de llenar el vacío, fallé una vez más En mi habitación no existen conversaciones vacías el espejo me escribe, las cartas que nunca leo le pido a mi reflejo abandone mi soledad acompañado de cuentos, olvido mi maldad Tejo con hilos de tragedia, mis historias son yo les doy un corazón negro, un cuerpo de letras mato con tinta, lo que de tinta y amor nació más al sepulcro no mando lo que la pluma no olvidó 29


LUCES DE NOCHE Por Rosée

Metió la linterna, un repuesto de pilas, botana para el camino, un refresco de cola, su libro favorito, sus ahorros y la chamarra impermeable a la mochila. Ni siquiera se despidió de la familia, total, ellos nunca notaban su presencia. Subió a la bicicleta, se acomodó la gorra, rascó su escasa barba y comenzó a pedalear. Cuando llegó a la cima de la colina se sentó para disfrutar del atardecer que se ocultaba entre los distantes edificios. Miró el reloj de pulsera y contó los minutos: no faltaba mucho para el avistamiento. Después de un par de horas, la primera luz cruzó el cielo. Una bola de fuego caía a gran velocidad hacia la ciudad. Inmediatamente después otra atravesó el firmamento con un sonido espeluznante. Se puso de pie para ver mejor: cinco, diez, veinte esferas incandescentes surcaban la oscuridad para detenerse en los edificios que ardían en llamas. Sonrió mientras los colores cálidos se dibujaban en sus ojos. Al menos no se encontraba ahí, en la ciudad.

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Ama a un poeta Sam Avalos Existen ciertas cosas que debes tener en cuenta si es que algún día te encuentras con un poeta. Los poetas y escritores a su vez, son los mejores psicólogos sin un papel. A un psicólogo le debes hablar sobre tus problemas para saber qué tipo de "trastorno" o "enfermedad" padeces. Pero, ¿qué pasa cuando llegas a mirarte en los ojos de un poeta? Tienes que ser muy cauteloso y demasiado cuidadoso al momento de emitir tu primera palabra con ese ser tan especial, pues sabrá: cuando mientes, bromeas, dices la verdad, si estas triste sin que lo aparentes, y si es que necesitas ayuda. Ten cuidado con sus ojos, atraviesan tu alma y perforan tu corazón por la única razón de querer ser tu salvación. Y aún más, debes tener cuidado si el humano al que amas es uno de ellos, pues además de lo anterior, debes saber que puedes matarla de una bala de palabras ya que es de lo que está hecha. Si tú le escupes palabras negras, las hojas de su alma mancharas. Ten cuidado cuando hables con ellos, pues cada palabra se irá escribiendo en su piel y te serán recordadas en cualquier momento, dándole armas para cualquier enfrentamiento. Aprecia sus silencios, pueden llegar a salvar tu vida. Ata a ti su timidez, pueden llegar a convertirte en un libro con rapidez. Ama a un poeta, puede que llegues a vivir en un solo planeta.

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DECISIONES Por Paulina Marengo ¿Quién sospecharía de un hombre sentado en una banca del parque? Parezco completamente normal. Finjo mirar a las personas a lo lejos, a las aves que buscaban comida... ¿Quién sospecharía que estaba a punto de suicidarme? Había planeado hacerlo en un rincón del parque, pasaría el tiempo suficiente para que alguien me descubriera y ya no hubiera nada que hacer por salvar mi vida. ¿Para qué querría una vida como la mía? Saco la navaja que recién había comprado y miro alrededor: el momento había llegado. —¿Le molesta si me siento?—¿De dónde había salido ese hombre? ¡No había nadie!—. —Buenos días—saluda, avergonzado—, ¿le molestaría?—Sí me molestaría, pero soy tan educado que no pude dar la respuesta sincera. —Adelante—sonrío escondiendo la navaja, debía esperar su momento. —Es un día hermoso. —Está nublado—respondo, cortante. —Lo noté—sonríe—,pero no deja de ser bello.—Lo miro, impaciente. El extraño se acomoda en la banca, parece que entiende que su presencia es indeseable—. Me sentaría en otro lugar pero no me gusta estar rodeado de personas.—Sin que nadie se lo pidiera, comienza a dar explicaciones, ¿Para qué?—Impiden que observe el paisaje, que disfrute de las aves—sonríe, sincero—. ¡Amo a las palomas! Y me gusta más seguirlas con la mirada cuando emprenden vuelo, ¿se imagina esa sensación de libertad? —No—¿cómo iba a sentir libertad con tantas presiones encima? —A veces envidio a las aves: nada las ata, nunca se detienen, ¡Siempre son libres! ¿Lo había notado?   —Nunca—¿Es que él no notaba lo molesto de su presencia? —Aseguraría que nadie lo nota—sonríe—. ¿Sabe? La mayoría de las personas no pueden ver el valor de la vida. Es lamentable, ¿no cree? —No veo por qué sea lamentable—intento ser grosero, tal vez así se vaya. —Porque esperamos hasta el último momento para valorar cuanto nos rodea—responde, como si fuera obvio—. No entiendo cómo es posible dar por hecho que todo seguirá aquí mañana, decir que mañana se hará lo que se deje pendiente hoy. ¡Se da por hecho que habrá un mañana!  Ni siquiera tengo la certeza de que podré disfrutar del siguiente minuto—guarda silencio un momento, entre suspiros innecesarios—. Supongo que las personas que saben que no habrá un mañana, tienen una ventaja increíble sobre los demás: ¡pueden disfrutar hasta una pequeña ráfaga de viento! Todo lo que se cree cotidiano tiene una maravilla increíble, ¡Y nadie lo nota! Nadie—suspira—. ¿Qué nos impide ver lo maravilloso de las cosas? ¿No le parecería mejor dejar de ser ciegos? Por mucho tiempo hemos decidido serlo. ¿Qué pasará cuando decidamos lo contrario? Dejar de ser ciegos y admirar, valorar, disfrutar de…

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—¿Decidir ser ciego?—pregunto, incrédulo—. ¿Usted cree en verdad que las personas decidimos ser ciegas? ¡No! Es increíble que tenga ese tipo de pensamientos. En este momento tengo tantas preocupaciones encima como para ponerme a pensar en lo que me rodea. ¡No puede llegar y decirme que yo decido ser ciego cuando hay miles de cosas que no me dejan ser feliz! —Podría ayudarlo—él sonríe al ver que me parece absurda su propuesta—, dígame, ¿Qué son esas miles de cosas que no lo dejan ver? —Mi esposa—suspiro—, recién se fue de la casa, acaba de descubrir que no me ama, ¡y lo descubrió en brazos de otro! Si eso no era suficiente, se lleva a mis hijos con ella porque no desean verme. También se hubiera llevado las deudas, ¡pero no!, aquí siguen las deudas; no paran de crecer y mis ingresos, de disminuir—emano una sonrisa burlona—. ¿Se da cuenta? No sé qué hacer para arreglar todo este asunto. Son tantas las presiones que tengo encima como para fijarme en esas cosas insignificantes que me cuenta. —Podría buscar algún tipo de apoy…—Mi carcajada lo calla instantáneamente. —Me molestan personas como usted, que vienen con un sermón acerca de lo maravilloso de la vida, ¡que no respetan el hecho de que una persona esté pasando por un momento difícil!— A estas alturas ya no disimulo mi fastidio—. Para personas como usted es muy fácil hablar, decirle a todo mundo que hay esperanza, que hay alegría… ¡Qué fácil es hablar estando afuera! Me gustaría que se pusiera en mis zapatos, a ver si sigue creyendo que este es un día hermoso. Seguramente usted es una persona que no tiene preocupación alguna, ¡creyendo que tiene la vida comprada!—Lo miro fijamente, tengo que dejar bien marcadas mis palabras—. Las personas que tenemos preocupaciones, ¡no decidimos ser ciegas a lo que hay alrededor! Me parece demasiado egoísta que piense que en verdad decidimos ser ciegos, ¿no ve que son los problemas los que no nos permiten ver más allá?  —Bueno—Se encoge de hombros—, soy de la idea de que todos tenemos problemas. No me gusta compararlos con los de otras personas, cada quien tiene los propios y, por muy pequeños que sean, se supone que se convierten en problemas cuando no sabemos qué hacer con ellos y cargarlos en nuestros hombros es lo más difícil del mundo, por eso no tengo que menospreciar el de nadie—suspira—. Pero… ¿y si no es tan drástico como pensamos? —Enseguida se corrige—: No digo que el suyo no sea drástico, ¿Pero qué tanto está permitiendo que su problema comience a tomar las riendas de su vida?—Yo iba a repelar, pero él no me dejó—. En fin, amigo, tiene razón, he sido muy egoísta con usted. Le ofrezco la más sincera de mis disculpas: no sabía qué estaba pasando en su vida—Sonrío, satisfecho—. De haber sabido, me hubiera alejado. Con permiso—Se pone de pie sin darse cuenta de que un sobre blanco cae desde su bolsillo. —¡Oye!—él voltea y yo le enseño el sobre—. Me parece que es para tu madre—el sobre tiene escrita esa palabra. —Gracias, pero ya es muy tarde para dársela—suspira—. Mi consuelo es que pronto me reuniré con ella y podré decírselo en persona, de alguna manera—El muchacho no regresa, sólo me dirige una sonrisa y sigue con su camino. Mi curiosidad me incita a abrir un sobre que contenía la carta que nunca debí leer:  Mamá: He pasado tres semanas enteras pensando en la mejor manera para decirte esto, ¡pero no hay forma de hacerlo tolerable!

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Mi único escudo es no hacerlo de frente y evitarme el verte llorar. Seré breve, no quiero postergar más lo inevitable: todos esos malestares que tenía, los que pretendías curar con tus cuidados, resultaron cáncer en etapa terminal. Ni tú, siendo la más maravillosa de las doctoras, podrías contrarrestarlo; pero vivir a tu lado, protegiéndome con esa magia que tienes para hacerme olvidar la realidad, sería lo mejor que podría pasarme estos últimos días… No pude seguir leyendo. Saqué la navaja de su escondite y la tiré a la basura. ¿Quién había sido el equivocado y el egoísta? Guardé la carta en mi bolsillo, no estaba escrita para mí, pero sonreí ante la idea que yo era el destinatario.  

LA MADRUGADA ESCRIBE Taco

En mis horas más sinceras te pienso eterno En mis madrugadas es gélida la cama De soledad cobijo los glaciares en mi mente No hay ascua encendida, solo carbón y cenizas Miles de cientos de estrellas nos separan hoy Miles de cientos de besos que se perdieron Caricias inexistentes que nunca nos daremos Aún sigo extrañando todo lo que no fue El amargo de la cerveza me recuerda a ti A esa noche cuando por suerte  yo te conocí Ahora solo es dulce recuerdo embotellado Tragos de nostalgia que me llevan a donde tu Prometí te pintaría entre hojas de papel Que con letras plasmaría tu sonrisa Que el café de tus ojos seria poesía Ni prosa, ni verso, llora el bolígrafo ¿Dónde quedaron los versos que te prometí? Tengo letras, más no palabras, soy cobarde Al parecer te mentí,  te ilusione, me mentí, me ilusione No era una farsa, era real, yo fui quien abandonó el camino.

34 16


ALGUNOS DICEN ESTAR CELOSOS DE LA LUNA, PUES ES CIERTO QUE COMO ELLA NO HAY NINGUNA. DICEN TAMBIÉN ESTAR CELOSOS PORQUE ELLA PUEDE VER A SU SER AMADO DURANTE TODA LA NOCHE, YO NO SÉ PERO DEBE SER PURO REPROCHE. PUES YO TE AMO MÁS QUE LAS ESTRELLAS Y LA LUNA ESTA CELOSA POR SER UNA DE ELLAS. Sam Avalos

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LOS GIRASOLES Por Santiago De Arena Había pasado mucho tiempo desde la última

Aunque ante críticos, agentes y colegas el efecto

ocasión en que dejó que sus zapatos se anegaran

producido por el trazo de sus manos era nada. La

del rocío que tapizaba a la pradera al despuntar

resulta de tan ciega y solidaria indiferencia ante

cada mañana, se había jurado ya no andar

sus obras fue el motivo del adiós de la mujer,

aquella ruta para no dar rienda suelta a sus

cuyos efectos podían verse aún reflejados en la

añejos desengaños, y ahora cruzaba nuevamente

estampa que portaban su tristeza y su miseria.

aquel paisaje con el ritmo acompasado de su andar.

Tras los años consagrados a los lienzos nunca había tenido suerte al intentar que alguno solo de

Conmovido, contempló los mil destellos que la luz

sus cuadros ingresara en los museos ni en los

del nuevo sol hacía brotar de la humedad en que

mercados, ni había tenido más noticias de la

se erguían las amapolas y los lirios. Su mano

musa que partió.

abierta acariciaba a las espigas a su paso y el efecto de ese toque de verdor sobre su tacto

Hasta ese día.

transformaba a aquellas mudas sensaciones en el roce que evocaba a la memoria de las cerdas de

Atendiendo a la premura de la carta recibida

un pincel sobre la punta de sus dedos.

dedicó la noche entera a una vigilia que aguardaba la llegada de la aurora para hacer de

Un sol difuso entre la niebla matutina superaba al

nueva cuenta el recorrido a la ciudad.

horizonte y convocaba al desparpajo de las aves con su luz. Haciendo caso a la llamada matinal de

Aún en penumbra, y mecido por el canto de los

aquellos trinos, una esbelta multitud de girasoles

grillos y chicharras, aliñó la melancólica expresión

dilataba la soberbia inmensidad de sus pupilas.

que había en su aspecto, ciñó las cuerdas de sus únicos zapatos y cubrió la proverbial fragilidad de

Fue imposible no perderse en el recuerdo de los

sus espaldas con la tela desgastada del abrigo

ojos del amor de una mujer que en su pasado

que llevaba media vida junto a él.

pudo ser lo que no fue, y revivir las viejas horas dedicadas a observar a la corola de las flores

Y ahora, ahí estaba.

constreñidas en el hueco de un jarrón, o que luciendo en la canal que separaba a la tibieza de

Contemplando nuevamente los destellos

unos senos, una vez fueron modelo de los lienzos

luminosos de humedad sobre los tallos de las

que avivaban la esperanza que nutría a la

filas de imponentes girasoles que elevaban sus

certidumbre de encontrar en la pintura la razón

plegarias a la luz.

de su existir.

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Una nube silente de cuervos cruzó a la ciudad contrastando en el lienzo de añil que era el cielo, anunciando la esperada conclusión de su trayecto.

El sonido de un disparo en el silencio de la tarde desgarró la claridad de aquel paisaje, cuando el vuelo silencioso de los cuervos regresaba hacia los campos bajo un sol que declinaba, anunciando el final de otra primavera.

Sabía que al menos le faltaba medio día para el momento de la cita, pero quiso aprovechar aquellas horas en lucir su esperanzada condición entre las calles que su andar aún no olvidaba. Sometido nuevamente a su perpetua timidez fue inadvertida a su mirada la sorpresa que causó al hacerse ver de nueva cuenta entre el tumulto que llenaba a las aceras, y al final brindó refugio a su callada soledad en el rincón más apartado del café que fue elegido para dar marco al encuentro. Para engañar a la impaciencia que vencía a su nerviosismo cruzó el timbre de campanas que guardaba al almacén, y ante la intriga y la sorpresa de la joven dependienta que envolvía la mercancía de los artículos de dama, firmó el recibo de los pagos diferidos destinados a cubrir el monto entero del importe de una compra improvisada. Volvió de nuevo a su refugio y aguardó. Al final de aquella tarde, cuando el paso de las horas lo dejaron convencido de lo inútil de su espera, entró de nuevo al almacén e hizo cambiar la mercancía por un objeto que guardó en la bolsa interna de su abrigo sin hacerlo ya envolver. Solamente los obreros que volvían de su jornada atestiguaron el camino que emprendió con ese ritmo acompasado de sus pasos al salir de la ciudad. Contempló de nueva cuenta la imponente multitud de girasoles que inundaba con su luz a la pradera.

MADRUGADA Por Rosée Madrugada desolada, oscuridad infinita, silencio y penumbra en tu recuerdo habita. Lágrimas invisibles, abrazos inexistentes, insomnio que se repite al pensar en tu nombre. Besos no dados, corazón destrozado tu ausencia en la madrugada esperanzas en vano. Un adiós se dibuja pinceladas en la negrura, cenizas que vuelan una llama que ya no arde. Madrugada oscura un cielo sin luna despedida invisible sollozos  como estrellas que se repiten.

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Y con ese suave golpeteo, la lluvia, en complicidad con la ventana, generan la mรกs hermosa canciรณn de cuna Vanely Ramos

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Ser mujer es asquerósamente bello Gleydi Ortiz

Por más que me defina como un ser libre me doy cuenta que estoy encadenada a los prejuicios sociales que debe cumplir una "señorita decente" ocultando y preocupándome por cosas realmente banales. Y aunque lo sé, me aterra liberarme por los famosos “que dirán”, continuó sonriendo y fingiendo ser delicada. Cuando en realidad quiero andar por la calle sin sostén, despeinada y fumando un cigarrillo. Aclaro, no hablo de una equidad, ni de igualdad de género, ni nada por el estilo; tengo muy en claro que ambos géneros somos distintos biológicamente e iguales ante la ley, yo hablo sobre la libertad de ser quien quiera ser sin que el hombre te critique por tu pasado ni la mujer te señale por no cumplir estereotipos. Hablo de no ver nuestro pasado como algo erróneo, sino como un aprendizaje y no ocultarlo a la actual pareja. Hablo de que el hombre no valore a la mujer por lo que ha hecho, sino de lo que está dispuesta hacer por aquella persona que quiere o ama. Hablo de que la mujer ya no tenga que fingir ser una "mojigata" solo para ser aceptada por otras mujeres que se hacen llamar “amigas”. Pienso que si a una mujer le gusta fumar, tomar, decir peladeces, pues a disfrutarlo. Si no quieres compromisos, pues no los tengas, no sólo porque tu "tía" te pregunta cada vez que te ve: “¿Y el novio?, ¿Cuándo la boda?, no vayas a salir con que te gustan las mujeres”, te ates a una relación que lo único que sientes es incomodidad e inseguridad en vez de amor. Y si te gustan o te enamoras de una chica disfruta ese sentimiento que la que está viviendo eres ¡TÚ! ¡Disfruta ser mujer! Disfruta tus hermosos cambios de ánimo, disfruta tu cuerpo, disfruta tu sexualidad, disfruta tus “manitas de gato”, disfruta tus errores, que ¡Ser mujer es asquerosamente bello! Sí, así es, una vez más estoy frente al espejo diciéndome todo este discurso mientras abrocho el sostén, elijo qué ropa usar, para después cepillarme el cabello y usar perfume, enseguida salir de casa y con una sonrisa fingir ser linda y delicada preocupándome por cumplir y encajar con reglas sociales y culturales femeninas que estipulan lo que puedo y no hacer.

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MI VIDA ERA COMO UNA NOCHE SIN LUNA, entonces cruzaste mi cielo como un meteorito, iluminando mi vida.

Pero el meteorito se fue por el horizonte y nuevamente todo se volvió oscuridad.

Sin embargo, ya no podía ver las estrellas a causa de aquel resplandor

CRUZAR NUESTRAS MIRADAS, acercarme lentamente, sonreírte tímidamente, abrazarte dulcemente. No dejarte ir, sentir tu cuerpo junto al mío, mostrarte el cariño que te tengo, sin palabras ni besos. Envolverte entre mis brazos, apoyarme en tu pecho, acariciarte con mi alma, y fundirme en tus manos.

que el meteorito me dejó.

Vanely Ramos

Gritar mis sentimientos, en un abrazo eterno, escuchar tus latidos, que se sincronizan con los míos. Sostenerte suavemente, mirarte tiernamente, sonreírte amorosamente, Quererte secretamente.

Rosée

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ATMÓSFERA DE ENCIERRO Por Eunice Sánchez

Los síntomas comenzaron hace poco más de un mes, Amanda corría como cada tarde en la pista de la Universidad –se preparaba para una prueba muy importante-, iba por la tercera vuelta, y de pronto, escuchó que alguien gritaba su nombre desde las gradas del campo de fútbol. Pudo oírlo porque ésta vez no llevaba sus audífonos puestos, y a esa hora las áreas deportivas se encontraban prácticamente vacías. Era una voz masculina -seguro alguien más tuvo que haberla escuchado- pensó. Pero era la única que se encontraba allí. Su corazón se aceleró, su cuerpo se tensó y la respiración le faltaba. Quiso deshacerse de la sensación, siempre había sido una chica fuerte y no se permitía pensamientos absurdos. Pero ésta vez era algo más que una simple idea. Intentó seguir corriendo, pero escuchaba que alguien la perseguía, se detuvo y volteó la mirada a todos lados. Nadie. Aterrada, se dirigió a donde estaba su maleta y corrió, pero ésta vez despavorida por la voz que interrumpió su entrenamiento, su calma y entró en su mente. A partir de entonces, inició su tortura. No conciliaba el sueño, el miedo y la ansiedad se estaban apoderando de su vida. Intentaba entrenar, pero ya no podía, era como si una especie de fuerza la empujara hacia el suelo. La voz que escuchó aquella vez en la pista no la dejó en paz desde esa tarde. ¡No salgas!, ¡Amanda, vas a morir! Amanda obedecía, se estaba convirtiendo en una marioneta. 1 - ¿Las personas pueden morir a causa del encierro? Se pregunta mientras mira desde su ventana hacia la calle, con los ojos envueltos en una tela húmeda. Son las 9:30 de la mañana, por la madrugada despertó agitada y vomitó en el piso. Aún seguía el hedor en la habitación. Las largas horas en vela han causado estragos en ella. Su piel comienza a verse opaca, el cabello no logra acomodarse y comienza todos los días con un humor hostil. Está empeorando. Afuera la lluvia cae tupida y el cielo da la pinta de que no cambiará su tono gris - ¡Si tan solo pudiera recuperar mi energía! grita Amanda para sus adentros. Ahí está la voz de nuevo. ¡No puedes hacer nada Amanda!

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Tiene que salir. Reúne las pocas fuerzas que aún le quedan, no quiere obedecer más. Se pone la chaqueta de piel negra y se calza sus botas. Sale de su dormitorio y baja las escaleras como si estuviera en una competencia de velocidad, no piensa detenerse. El ruido que provoca al chocar sus pies con el suelo del departamento hace estremecer las paredes. Al salir, azota la puerta. Ya en la calle siente un alivio. La brisa húmeda choca con sus mejillas, el frío se cuela por los espacios libres entre su ropa, se siente a salvo. Elige caminar hacia la estación del tren, necesita comprar cigarrillos –comenzó a fumar desde el incidente en la pista se le ha olvidado tomarlos de su buró al salir corriendo. Se detiene en un puesto de dulces y compra un cigarro, a un lado de ella juegan dos niños pequeños a patear una botella de refresco. Hace demasiado frío y los niños no llevan abrigo, sus risas a causa del juego la contagian y ella sonríe. ¿Hace cuánto tiempo no sonreía? Hace 46 días. Al encender el cigarro comienza a caminar. Y se vuelve a desconectar. Va de prisa, con la mirada hacia abajo y choca más de una vez con uno que otro peatón, las personas la miran extrañadas, pareciera que estuviera ida. La lluvia empapa su cabello y las gotas hace un viaje por su rostro. Al llegar a la entrada de la estación, le da un jalón más al tabaco y lo tira al suelo. El olor del cigarro queda impregnado en sus dedos y recuerda que cuando entrenaba odiaba a las personas que fumaban. Se queda inmóvil observando sus manos. - ¿perdona, estás haciendo fila para pagar? - la voz de un hombre joven interrumpe su imaginación. Amanda voltea sorprendida y con mucha vergüenza, asiente. Es mentira, se ha olvidado de pagar el boleto. Recobra la atención a su presente y busca monedas en la chaqueta; se ha quedado sin dinero. - ¡Maldición!, ¡Sólo me faltaba esto! - alzó su voz.   Sale de la fila. El   joven que había interrumpido sus pensamientos la observaba con interés. Se acerca a la taquilla, pide dos boletos. -Toma, te pague tu boleto Amanda lo miró incómoda. Sabía que no debía aceptar el boleto, pero tenía el impulso de subir al tren. –Gracias- Soltó esas palabras y bajó las escaleras de prisa. Cuando subió al tren, se dirigió hacia una ventana. El tren era subterráneo, así que podía ver su reflejo frente a ella a causa de la oscuridad del túnel y la luz amarilla dentro de aquel transporte. En ese momento, Amanda prestó atención a las imágenes que veía en el vidrio de la ventana. Era ella, pero reflejada tres veces. Movió y apretó los ojos con la intención de aclarar su visión, pero fue en vano. Efectivamente era ella. Pero cada efigie suya estaba diferente.

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Una de ellas le sonreía malévolamente, parecía satisfecha con el estado de Amanda. La otra le gritaba desesperada, como reclamando; y la última estaba atónita. Se alteró, comenzó a gritar con todas sus fuerzas, el tren parecía que aceleraba al ritmo de sus jadeos y el ruido de sus gritos se mezclaba con el pasar por las vías. Amanda no dejaba de gritar en dirección a sus espectros. Quería que la dejaran en paz, amenazaba con liquidar a cada una, estaba harta de escuchar voces; y con un movimiento brusco se abalanzó hacia el vidrio, chocando su cabeza una y otra vez en la ventana. La sangre comenzó a correr, pero ella no se detenía. A lo lejos, se escucharon gritos ajenos, alguien hizo sonar la palanca de emergencia, el chico de la taquilla corrió hacia ella y Amanda se desvaneció…

II El tono blanco de la habitación del hospital es abrumador, el aparato que marca los signos vitales suena estable. Las sábanas de la camilla son frías, pero mantienen caliente el cuerpo de Amanda. A lo lejos suena por los altavoces la voz de una mujer avisando el cambio de guardia. El ruido proveniente de la calle se cuela por la ventana del lado derecho de la camilla, se oyen pitazos insistentes y voces mañaneras entre las calles. Se puede apreciar el leve canto de los pájaros en las copas de los árboles. Parece que será una mañana soleada. La puerta del cuarto se abre, un doctor entra, y se acerca a la camilla. Amanda, despierta y le cuesta adaptarse a la blancura del lugar. No sabe dónde está, se encuentra asustada. El doctor revisa sus heridas a causa de las agresiones que se hizo con el vidrio de la ventana del tren. Aún le duelen, pero no recuerda exactamente qué sucedió. - ¿Cómo te sientes Amanda? - preguntó el doctor Esa voz… esa voz… Amanda recordó y estremeció. La voz de ese doctor era la misma voz que comenzó a escuchar hace 47 días y que la acosaba constantemente en sus pensamientos. ¿Se había vuelto loca?

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¿Será posible que finalmente el destino me llevó a ti? Vanely Ramos

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Otoño, vientos fríos de colores cálidos. Hojas caídas esperando florecer.

OTOÑO Rosée

En mis pasos el crujir de la alfombra amarilla con la búsqueda de calor en tus manos, en tus ojos, en tu sonrisa. Otoño, rojos y naranjas a la vista, una danza de petalos marchitos al atardecer. Una voluta al aire que espera el invierno; un abrazo y un beso esperando suceder.

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MONSTRUOS EN LA ALCOBA Paulina Marengo Las 5:10 de la mañana, hora en que suena el despertador. Lo apago enseguida, me molesta que suene más de una vez. Es agobiante que me recuerde que otro día comenzará, un día que será como el anterior y como el siguiente. ¡Bienvenida seas, realidad! Una vez más nos vemos las caras, símbolo perfecto de que los milagros no se hicieron para mí; si lo fueran, hace tiempo que habrías desaparecido y por fin tendría la oportunidad de tomar las riendas de mi vida, de ver el mundo, ¡de triunfar! Pero sigues aquí y te haces acompañar de la maldita monotonía, sofocándome y paralizándome, no puedo hacer más que sucumbir a tu existencia. Me levanto antes de que mi cama decida que no quiere dejarme ir, porque iniciada esa pelea, sé que voy a perder. Una vez que me he levantado, sigo la rutina diaria: tiendo la cama, me pongo mi ropa, voy al baño, lavo mis dientes y tomo el cepillo para peinarme. Cuando levanto la mirada en busca del espejo me doy cuenta de que éste ya no está, en su lugar hay una sombra negra que indica que alguien se lo ha llevado. ¡Por favor, tengo el tiempo medido! Todo está perfectamente organizado y no hay tiempo para bromas; por la tarde buscaré al culpable. Regreso a mi habitación en busca del espejo junto a mi cama, pero también lo han quitado, dejando otra sombra negra en su lugar. Definitivamente el culpable pagará muy caro el hacerme perder tanto tiempo.

Entro a la recamara de mis padres, pero encuentro la misma sombra negra usurpando el lugar del espejo. ¿Por qué nadie me pone al tanto de...? Un segundo, la sombra se está moviendo. ¿Cómo es posible? Antes de decidir si he enloquecido, salgo sigilosamente de la habitación, pero creo que demoré bastante: la sombra me ha tomado por el cuello sin darme la oportunidad de defenderme, ¿defenderme? ¡Imposible una defensa, ni siquiera puedo tocarla! Mis manos traspasan su figura y yo no... ¡Necesito respirar! Comienzo a dar patadas en el aire, ninguna de ellas lastima a la sombra que me sujeta, pero entiende que me está matando; sin aviso alguno, suelta mi cuello, haciéndome caer estrepitosamente en el suelo. Al instante, tomo una gran bocanada de aire, mi única acción antes del nuevo ataque. ¡Ahora se ha metido en mi cabeza! Mi mente se ve sumida en abrasante oscuridad y yo ya no tengo poder sobre ella. ¡No soporto el dolor de cabeza! Y no puedo gritar, abro la boca pero no escucho mis gritos, sólo siento una terrible presión generada en mi garganta y percibo las sacudidas desesperadas que mi cuerpo da para liberarse del dolor. La sombra sale de mi mente, justo cuando creo que ya no soportaré más, y flota sobre mi cuerpo agotado. Seguramente planea otro ataque, ¡tengo que esconderme a como dé lugar! Me pongo de pie, mirando fijamente a la sombra, creo que percibe que ya no puedo luchar más. ¡No puedo

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quedarme a hacer conjeturas! Reúno la poca fuerza que me queda y entro corriendo a mi habitación; me encierro y me agazapo en un rincón de mi cama, sintiéndome presa del miedo. Mis esfuerzos son nulos, la sombra me ha encontrado. Toda esperanza se escabulle, parece que el final es inevitable. La sombra se acerca, parece que percibe mi miedo y se alimenta de él; toma mis pies y comienza a jalarme. ¡No puedo

Con fuerza lanzo el zapato a la cabeza de la maldita bestia… Entonces, un espejo se hace añicos en el aire, al tiempo que me libero de la abrasante oscuridad. Los pedazos del espejo caen al suelo, formando mi maltrecho rostro sobre ellos, reflejando el más grande obstáculo en mi vida y al más peligroso monstruo que hubiese enfrentado jamás.

dejar que todo termine así, debo luchar! El poste de mi cama hubiera sido perfecto, pero yo no pude sostenerme; ¡su nuevo ataque fue inmovilizarme! ¿Qué pasaría ahora? Parecía que las amenazas de muerte que me había hecho con anterioridad se iban a cumplir en el que sería su último acto. Ante este pensamiento, me sentí presa de la impotencia; me había dado dos oportunidades para luchar por mi vida y yo las desperdicié. Y ahora que estoy en disposición de luchar hasta el final, mi cuerpo está agotado, sin fuerzas, haciendo imposible que pueda hacer frente a la que parece que será su mejor jugada. Resignación, no pude albergar otro sentimiento cuando noté que mi existencia se vería reducida al olvido, absorbida por la temible oscuridad. Nunca había sentido tanto miedo como ahora. Queda poco tiempo, la sombra me cubre hasta el cuello, estoy siendo presa del pánico. Un momento, ¡mi brazo se mueve! Lo estiro para alcanzar lo que sea que pueda ayudarme; cierro los ojos con fuerza, obligando a mi brazo a estirarse más allá de su límite. ¡Logré alcanzar algo! Lo que sea, sé que voy a salvarme. Pero la desilusión se hace presente cuando veo que mi

AUNQUE YA CONOZCO LA RESPUESTA me haré la misma pregunta una y otra vez: Si dejo de escribirte, de buscarte, de llamarte, de interesarme en ti; ¿Te importará? ¿Me extrañarás? ¿Lo notarás? ¿Me buscarás?

Rosée

mano sujeta un zapato. La sombra hace un ataque final presionando mi cuello y entrando a mi mente. ¡Ya no puedo soportar más, que acelere el final, por favor! El dolor de estar entre las manos de esta bestia es... ¡Las manos! ¡El zapato! Ridículo, pero tenía que intentarlo.

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Con el otoño Anónimo

Con el otoño aprendí a ser más agradecida hacia la vida. Con el otoño comprendí lo que es decir un último adiós. Con el otoño comprendí que todos lloramos; hasta el corazón más frío. Con el otoño sentí por primera vez cómo mi alma lloraba. Con el otoño comprendí que hay personas que muestran una sonrisa falsa y dicen palabras vacías para mostrar que te entienden. Con el otoño comprendí que hay personas que prometen amar a un corazón roto sólo durante el periodo de luna nueva. Con el otoño comprendí que hay amigos verdaderos que te apoyan incondicionalmente. Con el otoño comprendí que nunca volvería a escuchar tu voz, tus consejos y tus regaños. Comprendí que no estarás en mi cumpleaños, en Año Nuevo, en la cena de mi primer trabajo, en mi boda, en el nacimiento de tus nietos. Sólo estará la memoria de tu voz diciendo:"lo has hecho bien." Con el otoño aprendí a vivir sin ti. 48


MADRE LUNA ÉL ME GUSTA El estruendoso gritar de las guitarras el canto de un extraño con fama me llevaron a donde la paz está detrás del humo y las danzantes cenizas en donde nace el caos, el delirio y la histeria entre las llamas y la locura veo la calma. Mientras mis pensares como el humo se elevan Llegan lejos y suben alto, pasan el cielo Imparables, puros, vivos, reales como su sonrisa Esa sonrisa me tiene loco, le dije a mi madre Entre el concurrido firmamento, ella me sonrío me dijo: “¿Qué sientes por él?” como las fresas mi piel en una nada se volvió sin pensarlo y suspirando él a mi mente llegó querida madre me he de sincerar, escucha de varios miles, de varios cientos, es la distancia mas no lo siento lejos, está conmigo sin estar tú lo ves, tú lo cuidas, te veo y sé que él está ahí Él, madre mía es… Un suspiro repentino y eterno sonrisas vagas que se escapan, el viento me las roba él es, calor de mis noches frías, y es más, madre mía es un extraño que siento conozco de hace años es un fugaz sentir, tan fugaz como la eternidad es la calma de mi caos, es el caos de mi paz

Mis sentires son extraños, como lo es el mundo como lo fue nuestro encuentro, tan de la nada tan profundo, no puedo explicar, solo yo entiendo Él es ahora las letras que tejen estos versos él es la tinta que da vida a lo que clama el papel él es el dueño de este podrido y raro corazón Madre que habitas tú los cielos y me cuidas Te pido, sí esta noche lo ves le digas que… Lo quiero y le besé dulcemente su mejilla Me despido y regreso del mundo de los muertos Devuelta al caos, de vuelta a su reino donde él está, donde con él quiero terminar.

Taco 49


Quisiera poder abrir tu libro y mirar qué de nuevo hay escrito sobre la piel de tu pecho. Tocar la textura de tus hojas cuando tus manos tocan cada centímetro de mi cuerpo. Oler cada página sobre tu cuello. Que las líneas escritas en ti entren dentro de mi ser, que pueda cerrar los ojos y decir: "Jamás había disfrutado tanto un libro". Sam Avalos

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PENSAR EN MICKEY MOUSE

Santiago De Arena

Escucharás la resonancia de tus pasos al cruzar

reconocer al movimiento sincopado de esos ojos

ese pasillo en el que el eco producido por la

que admirabas en silencio al observarlos deslizar

inercia que da impulso a tus zapatos pondrá en

a su atención sobre las páginas impresas; y

duda a la firmeza en que pensabas cimentar a tu

descubriendo que las manos que se alzaban

actitud.

como vuelos de palomas acentuando con su gesto a las correctas inflexiones de esa voz que conocías por su dulzura, se apretaban ahora en

Mirarás a tus espaldas y hallarás en el silencio de

puños ante ti, asfixiando en su humedad a su

la lluvia que resbala al exterior de la ventana

coraje y su impotencia.

algún presagio que pretenda persuadirte de salir de ese recinto y regresar a percibir la realidad que tu mirada dejó atrás.

Cruzarás ese pasillo que te lleva a la sala de espera, imaginando que el hallarte reflejada en otros rostros podrá darte algún consuelo, pero

Llevarás el cuenco hueco de tus palmas a la altura

verás que ese lugar está vacío. Sólo el rumor de

de tu vientre, y al girar de nueva cuenta la cabeza,

una polilla que se obstina en estrellarse contra el

tu cabello humedecido chocará con tus mejillas

tubo luminoso de la lámpara del techo le dará a

permitiendo disfrazar al recorrido de las lágrimas

ese extraño espacio un indicio de vida.

que empiezan a brotar desde el extremo más sensible que cobija a tus pupilas. Y concentrada en la blancura cegadora de esa luz evocarás de nueva cuenta a los destellos emitidos Recordarás que aquella tarde también hubo una

por los faros de los autos en la noche en que

llovizna acompañando a la monótona afonía de

siguiendo a la mecánica secreta de un impulso

las palabras que imprimieron en sus labios el

desandaste cada uno de tus pasos con la firme

extraño germinar de una dislalia que jamás

convicción de no querer volverle a ver.

imaginaste descubrir en su persona, al aceptar a su calor sobre tu boca tiempo atrás. Al llegar a la pequeña ventanilla de esa estrecha recepción que te recuerda a las ojivas de garita Sin saberlo prevenir, ahora enfrentabas al rumor

que cruzaste tantas veces al buscarlo en el

de un estatismo para ti desconocido al observar

Colegio Militar, encontrarás, tras la evidente

que esas pupilas atisbaban a tu cuerpo como lo

falsedad de esa sonrisa que te asiente y te repite

hacen las estatuas, confundida al no poder

cada uno de los datos que musitas, una última

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advertencia que te intenta persuadir de hacer un alto y dar a todo marcha atrás, pero no puedes.

Oirás el ruido acompasado de unas ruedas de camilla que se acercan.

Y al momento en que esos cuerpos que se cubren con delgadas batas blancas percudidas te recuesten contra el tacto impersonal de aquella

Todos me felicitaban por apartarme de ese mal, me deseaban que no volviera nunca; pero nadie sabe que ese mal era mi bien.

Sam Avalos

plancha, aceptarás que ya no hay modo de parar.

Te llevarán hasta la sala en que realizan los legrados y una voz te indicará que al aspirar ese vapor enrarecido te concentres en pensar en un recuerdo placentero.

Cerrarás finalmente los ojos y traerás de nueva cuenta a tu memoria el movimiento acompasado de las finas manecillas de un reloj de pulsera que usaste en tu infancia, tan solo unos años atrás, decorado con la imagen de un sonriente Mickey Mouse que con sus brazos, rematados en un par de guantes blancos, te enseñó a leer la hora.

Mis ojos lloran al no poder mirarte. Mis brazos tiemblan al no poder abrazarte. Mi cuerpo se estremece al no poder sentirte. Mis labios mueren al no poder besarte. Mi corazón se rompe al no poder tenerte.

Rosée

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Se necesita mucha fuerza de voluntad para resistirse a no abrazarte, a no tocarte, a no besarte; cuando tu cuerpo está tan cerca del mío. Rosée

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CARTEARSE Revista literaria independiente es una publicación literaria de manera digital con el fin de difundir textos independientes de todos aquellos escritores, cuentistas, poetas, cronistas, etc que desean plasmar sus ideas, expresar su imaginación, tener un espacio para difundir sus emociones o la oportunidad de darse a conocer en el medio de las letras.

TODOS LOS ESCRITOS, FOTOGRAFÍAS Y DISEÑOS PERTENECEN A SUS RESPECTIVOS AUTORES

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Cartearse número 0  

La primera revista literaria digital de la escuela de escritores Cartas de Papel.

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