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Medicina Digerible Para Estudiantes de Medicina

(desde la perspectiva de la narrativa)


Ensayo a la memoria.

Cada que puedo conocer a una persona nonagenaria o incluso centenaria me causa gran curiosidad saber un poco de la gran sabiduría y experiencia que pueden cargar a lo largo de casi un siglo de vida. La Medicina te da la posibilidad de conocer un sinnúmero de personas con características particulares y de todas las edades. Habiéndome encontrado en mi rotación de Geriatría, yo, siendo un estudiante del cuarto año de la carrera, puedo contar una breve narración de una paciente en particular que ha llamado mi atención, y no es porque sea un caso raro o excepcional, a veces el morbo médico nos lleva a ver a los pacientes como simples casos clínicos, como diagnósticos, como el paciente cono el “Síndrome X o Y” y olvidamos el contexto bajo el cual se desarrolla una enfermedad y como es que los pacientes y familiares viven con ello. Me encontraba en el consultorio, pero no estaba solo, estaban presentes mis compañeros de rotación y el médico geriatra que le atendería, ya antes el doctor nos había anunciado que tendríamos a una paciente peculiar, aún no sabíamos porqué. De pronto tocan a la puerta del consultorio, ya había llegado la paciente, pero no venía sola evidentemente, venía acompañada de uno de sus hijos. Así fue como conocí a doña Eulalia. Desde que entró saludó amablemente, venía en silla de ruedas y su hijo le ayudaba a moverse, su vestimenta era por demás llamativa, no porque fuese colorida ni porque tuviese una combinación inapropiada, si no por su elegancia. Portaba un traje sastre impecable al que añadía en conjunto un extraordinario saco color verde pistache que denotaba aún más su gusto inmejorable por la indumentaria; parecía que iba más a una cena de negocios que a una consulta médica. El geriatra comenzó por preguntar su edad, ella rápidamente y sin dudar respondió: “98 años doctor”. Todo parecía bien hasta ahí, pero los problemas empezaron al preguntar su fecha de nacimiento, en la cuál tuvo que hacer varios intentos para poder llegar a la correcta. Por lo general, respondía todo de manera clara y rápida, aunque tenía ciertos episodios en los que olvidaba algunos detalles o repetía una idea que ya había mencionado algunos momentos antes. Mientras el geriatra apuntaba cosas importantes en la computadora y hacía algunos trámites administrativos que forman parte de la triste pero real burocratización de la Medicina, tuve y tuvimos la oportunidad de preguntar algunos detalles de sus enfermedades y por ende adentrar un poco en su vida. Como seguramente ya han podido notar, no era la primera vez que acudía con el médico que le atendía, le había visitado por primera vez tres años atrás después de una cirugía por fractura de cadera derecha, común en este tipo de pacientes que por lo general cuentan con múltiples comorbilidades y síndromes geriátricos asociados a la edad, además contaba como una hipertensión refractaria a tratamiento diagnosticada 8 años atrás, por lo que fue referida al geriatra para que este le hiciera una mejor


valoración y optimizara su tratamiento. Hasta antes de esto, no contaba con ninguna otra enfermedad conocida que limitara su vida, había sido independiente durante casi 90 años, tuvo tres hijos, dos hombres y una mujer, y el mayor era que el ahora se encargaba de su cuidado, aunque recibía visitas constantes de los demás. Decidí preguntar a que se había dedicado en su juventud, me respondió: “fui maestra de Historia durante más de 30 años”. Este tipo de preguntas se alternaban con la evaluación que seguía haciendo el geriatra, algunas pruebas, algunos cuestionarios y demás. Fue una visita larga, no fue la típica consulta del sector público de 15 minutos a pesar que nos encontrábamos en una institución de esta índole. Llevamos una platica amena, a doña Eulalia le gustaba hablar mucho y de vez en cuando nos hacia preguntas de Historia, pasamos desde el conquistador macedonio Alejandro Magno al emperador romano Constantino, repasamos las épocas más importantes de la Historia Universal y de nuestra Historia nacional, viajamos al antiguo Egipto, a la Edad Media, hablamos de la peste negra en Europa, del descubrimiento de América, de la conquista española y de las guerras que definieron nuestra identidad nacional. Ha sido una de la platicas más amenas que haya tenido, tanta sabiduría contenida en una persona de casi 100 años, pero somos médicos en formación y por ello también nos damos cuenta sobre aquello que no marcha del todo bien, en no pocas ocasiones repitió cosas que ya había mencionado, al tratar de evocar algunas fechas su memoria simplemente no cedió. La consulta terminó, el médico le dio algunas indicaciones a doña Eulalia y, por supuesto a su hijo. Al retirarse y despedirse de nosotros nos dejó un mensaje que aún puedo recordar con detalle y estoy seguro jamás olvidaré: “sean buenos médicos, no sean de los médicos del montón, estudien para ser los mejores y así poder ayudar a más personas” dijo esto y algunas palabras más que hacían notar su moderada creencia religiosa, sin embargo, la esencia del mensaje fue muy clara. Una vez que terminó la consulta vino la retroalimentación, platicamos sobre lo que percibimos, sobre los estudios que se le encargaron realizar, algunos estudios de sangre y una resonancia magnética. El doctor nos dio su diagnóstico presuntivo y el porqué había solicitado esos estudios: presentaba síntomas iniciales de una enfermedad de Alzheimer, la cuál es la causa de demencia más común en los adultos mayores. Esto trajo para mí muchas ideas, se me hizo difícil pensar que toda esa sabiduría contenida en aquella persona poco a poco se iría perdiendo con el desarrollo de su enfermedad, me fue imposible no sentir cierta tristeza porque sin darse cuenta iría olvidando todo eso que marcó parte de su vida, años y años dando clases para que otras personas pusieran aprender algo y ahora ella iría en retroceso. Es lamentable pensar que toda esa sabiduría se irá apagando y no podemos hacer nada, ojalá pudiésemos preservar la memoria intacta de aquellas personas que tienen tanto que enseñarnos. No todo fue malo, porque me quedo con las cosas buenas que dijo, me quedó con la idea de tratar de ser un médico de excelencia, de ser el mejor en lo que haga y así poder darle una mejor calidad de vida a las personas enfermas, pero siempre tomando en cuenta sus deseos y no nuestro tan arraigado vicio de tratar de alargar la vida, pero totalmente carente de calidad.

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Medicina Digerible Para Estudiantes de Medicina, desde la perspectiva de la narrativa  

Se hablará acerca de la importancia de la narrativa médica desde la perspectiva de los estudiantes de medicina

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