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¿Sabes como viven los hijos de las mujeres que ejercen la prostitución?

Vamos hablando de un tema de esos que la mayoría de la gente ignora, aquél el de las culpas mías, las culpas tuyas y las culpas de los otros, nos confrontan; ver cada día en nuestro país, la lucha por la búsqueda de la felicidad; muchos juzgando a otros, pero en ves de hacerlo deberíamos ayudar las personas que lo necesitan no solo con una libra de arroz si no con una palabra de aliento y una linda sonrisa. Dando esta pequeña introducción conoceremos una parte de lo que viven los niños del barrio SantaFe.


Un día estuve allí me ofrecí a dar la comida, cuando vi que me entregaron el plato , vi sus caritas felices, se me lazaron y empezaron a ser una especie de fila para darles un bocado del plato que tenia en m mano. Sentí una gran tristeza y en mi mente hacerme mil preguntas ¨como es posible ver tantas mesas donde sobra la comida y que luego hasta la tiran por no poderla comer, pienso en esas bocas cuanto darían por tener un plato de comida como la que comemos a diario ; (hamburguesas, frutas, helados todo este tipo de alimentos que le encanta a la juventud y aun mas a los niños). Me da pena que esto ocurra y hasta me siento culpable, cuando veo que en mi plato no hay nada que a mi me falte, porque nunca supe que es tener hambre y es difícil comprender, lo que sienten esos niños que de hambre y sed se mueren, cuando a otros no nos falta pan y agua que beber. Con este par de líneas no quiero decir que ellos no tengan que comer, gracias a Dios atreves de el restaurante que tiene doña Marina tiene en alimento suficiente para sobrevivir y comer lo necesario.


Aparentemente son niños muy felices, con hogares llenos de amor y paz y con un lugar seguro donde dormir, pero desafortunadamente no lo son, todos comparten una situación especial, son hijos de mujeres que deben ofrecer su cuerpo a cualquier postor para poder tener algo de comer o pagar un lugar para mantenerse a salvo junto a sus hijos. Esta una de las mil realidades que a diario ignoramos y que están a centímetros de nosotros. Que no nos duela ayudar, niños como Victor y Alejo necesitan ver que los sueños si se pueden hacen realidad, necesitan creer en algo.


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