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La Resiliencia en el ámbito de evaluación en educación superior Por: Carolina Ramírez Herrera.

RESILIENCIA Y EDUCACIÓN SUPERIOR En el jardín del Paraíso, bajo el árbol de la sabiduría, crecía un rosal. En su primera rosa nació un pájaro; su vuelo era como un rayo de luz, magníficos sus colores, arrobador su canto. Pero cuando Eva cogió el fruto de la ciencia del bien y del mal, y cuando ella y Adán fueron arrojados del Paraíso, de la flamígera espada del ángel cayó una chispa en el nido del pájaro y le prendió fuego. El animalito murió abrasado, pero del rojo huevo salió volando otra ave, única y siempre la misma: el Ave Fénix. Cuenta la leyenda que anida en Arabia, y que cada cien años se da la muerte abrasándose en su propio nido; y que del rojo huevo sale una nueva ave Fénix, la única en el mundo.

Autor desconocido La esperanza viene a ser la cuna de la resiliencia. La capacidad del cambio y la confianza son los cobertores, que cubren al ser humano para abrigarlo y fortalecerlo para levantarse y seguir andando… aún bajo condiciones adversas. Nacimiento de la Resiliencia El término como tal proviene del latín resilio, que tiene como significado rebotar, resurgir de la adversidad, tiende a ser utilizado en los campos de la metalurgia y la ingeniería civil para nombrar la capacidad que poseen algunos materiales, para después de ser sometidos a presión deformadora, logra recobrar su forma original. También se describe como una resistencia de oposición. Ya en el campo psicológico se refiere a la capacidad de adaptación, recuperación y protección, que posibilita al individuo para una vida sana a través de combinaciones familiares, culturales y sociales positivas, a pesar de circunstancias adversas; y que le


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permiten no sólo sobrevivir de forma íntegra, sino construir sobre ello. Todo esto posibilitado por una dinámica individual que incluye el contexto y la personalidad. Se retoma al inicio de este proyecto, no arbitrariamente el relato del mito del ave fénix, que hace referencia gráfica a este proceso. La mayoría de los autores concuerdan en que todo ser humano tiene la capacidad de resiliencia por naturaleza, sin embargo, como seres humanos desarrollamos algunos factores que no nos permiten ser resilientes, agregando que el contexto no siempre nos ofrece las posibilidades. Los autores Fores y Grané (2012), plantean que la resiliencia es un punto de partida, no un punto de llegada, es decir, tiene que ver con una actitud dispuesta a enfrentar una situación y lograr ese tipo de procesos. Los elementos del contexto también son modificables, sin embargo, los que presentan mayor resistencia a la modificación son los internos. Es importante mencionar que la diversidad humana influye en este proceso, lo que para un individuo puede ser una situación adversa para otro puede no serlo, esto tiene relación directa con su historia de vida. Por lo tanto, lo que para una persona puede ser un proceso resiliente, para otra persona puede no serlo. También es importante tener claro que al ser un proceso, no podemos hablar de que la resiliencia sea absoluta o de que una persona pueda ser resiliente en todos los ámbitos de su vida; ya que el mismo concepto no plantea un estado estático, sino a una dinámica interna y externa. Lo que significa que el concepto de resiliencia es un proceso dinámico, que implica una conglomeración de factores que se unen y logran una interacción particular que da igualmente un resultado único. Algunos autores, como Vera (2004) consideran que el proceso resiliente está unido a lo que se llama como la personalidad resistente, y según ella, esta actúa a través de las siguientes vías: 1. estresante.

Capacidad de modificar las percepciones de un estímulo


La Resiliencia en el ámbito de evaluación en educación superior Por: Carolina Ramírez Herrera.

2.

Estilos de afrontamiento adaptativos.

3.

Estrategias de afrontamiento con apoyo social.

4.

Favorecen cambios hacia estilos de vida saludable.

Estos elementos se aprenden por modelos y por experiencias de vida, sin embargo, también están relacionadas con un factor meramente individual que puede ser inherente. Entonces para entender mejor el proceso de resiliencia podríamos compararlo con un gran camino, que yo elijo recorrer, además puedo mostrárselo a otros, puedo elegir tomarlo siempre, o no tomarlo. Es decir que, finalmente soy yo quien tiene la posibilidad de recorrerlo, es decir, depende de la fortaleza interna, de cómo encontramos nosotros mismos el sentido en la vida. Retomando la idea de que todos podemos crear las circunstancias para la resiliencia, la educación tiene un papel protagónico, tanto refiriéndonos a la educación de vida, como a la educación formal. 

Educando hacia la resiliencia.

Todo ser humano posee un instinto de supervivencia, se dice que el ser humano encuentra en la crisis la fuerza para la superación, esto sería una especie de adaptación, es decir, debemos adaptarnos a las circunstancias si queremos sobrevivir. Es necesario dar el paso mental, es decir, tomar la decisión, cambiar de actitud para poder iniciar. “Con sólo subir a un taburete el paisaje cambia y se puede ver el mar… Por el simple cambio de actitud el observador, el ser observado cambia de forma”. Cyrulkik


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El primer paso sería observar y analizar ampliamente nuestra actitud, el medio, la cultura (de miedo y victimización) y revisar hasta adónde se quiere seguir siendo repetidor de esta. Según Forés y Grané (2012), el tomar consciencia de su propio proceso de resiliencia es un paso que requiere tiempo y entrenamiento, porque son muchos los vicios que hay que romper, y se sorprende el día a día, repitiendo miradas sobre el otro que buscan el incrédulo “el ver para creer” y alejándose de la nueva mirada “cree para ver”. Es acá donde entra a colación el papel de los educadores, tanto desde la institución y su curriculum, como desde cada docente y cada grupo trabajado. Es indispensable que la institución adopte una visión resiliente (una conducta y un contexto resilientes) desde sus administrativos hasta su equipo docente para lograr educar a otros en el proceso resiliente. Los autores Forés y Grané (2012) advierten vendrá el momento del contagio, y el momento para la aplicación de premisas básicas antes de la práctica: 

La construcción conjunta y participativa de todos los miembros del

equipo, con la firme creencia de que cada persona tiene cosas importantes que aportar. 

El propio equipo decidirá cuál es el punto de arranque para

comenzar la implementación. 

El compromiso de la institución para la capacitación.

Seleccionar un modelo para la práctica, y dentro de este algunos

elementos básicos: •

Acompañamiento a la persona en el descubrimiento y

conocimiento de sus propias capacidades: creer para ver. •

Ruptura de estereotipos: efecto estructurante de la

mirada del otro. •

Promoción de factores de resiliencia: Fortalecerse para

emprender el camino. Amor incondicional.


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Selección de la información: se buscan los rituales,

creencias, normas que los usuarios pueden rescatar para apoyarse en ellos. •

Espacio para expresión del daño: resistir.

Apoyo en la reconstrucción a partir de sus recursos:

rehacerse. •

Espacios de crecimiento y sanación para los profesionales:

co – construir. Todo esto propuesto y expuesto en su libro, Forés y Grané (2012) plantean que estos son elementos que no deben de faltar en un proceso de resiliencia, especialmente si se da en un grupo, y que cualquier grupo funcionaría entonces como grupo de apoyo para esa persona en medio de su proceso. Los autores también plantean algunas claves resilientes para utilizar en el ámbito educativo universitario: 

Significar a las personas y sus tareas. Proporcionarles apoyo y

empoderamiento. 

Construir participación. Crear redes de comunicación. Provocar

vínculos significativos. 

Identidad y pertenencia.

El entrenamiento hacia la resiliencia y las propuestas del constructivismo y la andragogía se interrelacionan. Es decir, la andragogía plantea el ser más abierto, el tener mayor consideración por la diversidad y los aportes de cada estudiante; así mismo la resiliencia y el entrenamiento hacia esta implica creer de antemano en el exitoso resultado de cada persona, tratando de lograr en el estudiante el efecto por combatir contra sus miedos interiores y sus “fantasmas” que le impiden desarrollar su potencial y seguir luchando por conseguir lo que realmente quiere. Parte de las diversas propuestas en andragogía plantean la retroalimentación como parte del trabajo en la educación.


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Los autores Padilla y Gil (2008) proponen pautas para ofrecer la retroalimentación, este concepto indica dar elementos de crítica constructiva sobre lo que se realizó; sin embargo, los autores lo llevan más allá y plantean la pro-alimentación que apunta a un elemento proyectivo, que implica el uso de esa información para poder resolver situaciones similares en el futuro, donde no significa “hacerlo como el profesor diga”, sino actuar adecuadamente sobre la situación. Las condiciones propuestas para que una retroalimentación sea efectiva y contribuya a mejorar el aprendizaje de los estudiantes incluyen: proveer suficiente retroalimentación y con suficiente detalle, proporcionarla de forma rápida para que pueda ser útil, centrarla en el aprendizaje, más que en la nota, vincularla al propósito de la tarea y los criterios de evaluación, hacerla inteligible para los alumnos sin perder su sofisticación, asegurarnos de que los alumnos lo reciben y lo escuchan, hacer que los alumnos actúen conforme a la retroalimentación, proporcionada para mejorar su trabajo y su aprendizaje, y una última condición, lo ideal es que se dé tanto de forma oral permitiendo negociaciones como de forma escrita para que quede un respaldo para usarlo a futuro. Todos estos elementos proporcionarán la certeza de la intencionalidad de mejora que tiene el docente respecto a su estudiante, le permitirá sentirse seguro, apoyado y conocer muy bien los puntos a mejorar “El hombre que se levanta es aún más fuerte que el que no se ha caído”. Victor Frankl.

para iniciar en su proceso de mejora, en su proceso de resiliencia. Esto generará que los momentos de evaluación ya no se sientan como una amenaza, que

los procesos de evaluación que durante mucho tiempo han generado huellas traumáticas ya no se den más, y por el contrario se pueda ver el proceso de evaluación como una oportunidad de cambio y mejora en la vida del estudiantado. Considerando la capacidad de educatividad y educabilidad del ser humano, desde el concepto de la resiliencia, es indispensable afirmar que es posible de entrenar hacia la resiliencia a cualquier persona, bajo cualquier circunstancia, siempre que haya voluntad para iniciar con el cambio de actitud.


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Los distintos estudios y las distintas posiciones de los científicos que han investigado el fenómeno de la resiliencia, dan crédito de que todos tenemos características y podemos tener factores de resiliencia en el entorno, pero que definitivamente todos tenemos características y factores de NO resiliencia. El mayor reto está en quien logra “contagiar” de esta “buena vibra” y logra crear en el otro la esperanza de ser diferente y tener un futuro diferente; de cambiar las circunstancias o al menos cómo nos sentimos y reaccionamos frente a estas. Los docentes tenemos un papel protagónico en los vínculos con los estudiantes, está en nuestras manos realizar un cambio a nivel educativo en la renovación de la evaluación, en la evaluación dirigida al aprendizaje emocional y dentro de esta, en la evaluación y el aprendizaje dirigidos para desarrollar procesos resilientes.

Referencias bibliográficas Donas, S. (1995). Resiliencia y desarrollo humano. Aportes para una discusión. Recuperado de: http://www.binasss.sa.cr/adolescencia/RESILENCIA.htm Forés, A. & Grané, J. (2012). La resiliencia en entornos educativos. Colección Sociocultural. Narcea, S.A. Ediciones. Madrid. Fiorentino, M. (2008). La construcción de la resiliencia en el mejoramiento de la calidad de vida y la salud. Suma psicológica.15,1. 95-114. Versión impresa ISSN 01214381. Recuperado de: http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?pid=S012143812008000100007&script=sci_arttext&tlng=pt López, C. (2012). La resiliencia en la educación superior. Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/95963536/La-Resiliencia-y-la-Educacion-Superior Melillo,

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