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LA BRUJA CUTUMELIS Historia de una ex-bruja

PATRICIA ETCHEVERRY DELÓN


LA BRUJA CUTUMELIS © Patricia Etcheverry Delón 2014 Editado por: Delón y Cía. Ltda. e-mail: cosquialmas@hotmail.com Concepción - Chile Diseño e Ilustraciones: Patricia Etcheverry Delón Impresión: Trama Impresores S.A.


LA BRUJA CUTUMELIS Historia de una ex-bruja

PATRICIA ETCHEVERRY DELÓN


En las montañas altas del sur, muy cerca de la Cordillera de los Andes, habitaba una bruja llamada Cutumelis, llena de recodos, recovecos, catarros y cacareos. Construyó su casa arriba de un árbol y de la altura observaba el paisaje hermoso y grandioso…


Por ser tan bruja, su lugar era punto de encuentro de muchas otras brujas que llegaban de todos los lugares del paĂ­s; admiraban sus cuentos y se fascinaban por los tĂşneles y pasillos


que ella invent贸 en sus vuelos nocturnos, mientras chirriaba dientes y muelas y emit铆a un raro sonido desafinado.


Cutumelis no era una bruja cualquiera, era aquella que sabía de su poder, fría e implacable con los que se acercaban a ella, asustaba a tantos y fascinaba a otros. Su vida consistía en juzgar y criticar a todos, incluso a sí misma. Vivía en constante ex paz.


Decidió un día dejar la copa del árbol de casa y que caminaría sola a través de las montañas, superando los obstáculos del camino para ser aún más fuerte. Agarró su mochila de estrellas y comenzó su aventubruja a través de la naturaleza hermosa de aquellas montañas.


Peleaba, pataleaba y pitiaba a las flores, se enojaba con las ramas de los árboles que la tocaban, era tanta su rabia al escuchar a los pájaros cantar y se ponía roja de furia al observar el agua tranquila de una laguna que se asomaba a regalar sueños, escupía a los


bichitos, pateaba el pasto. Caminaba y caminaba a travĂŠs de los bosques y al aburrirse en las noches tomaba su escobruja y cruzaba los cielos, retaba a las estrellas, le alegaba al viento, le hacĂ­a muecas a las nubes.


Sólo a la luna respetaba y le hacia una leve reverencia, mirándola de reojo, admirando su luz que resplandecía en la inmensa oscuridad.


Gozaba siendo refea y más aún demostrándolo a todo el que podía. Gritaba, chillaba al que se le acercara y al que no, también. Su lengua era una punta de lanza para expresar su furia. Pobre del animalito que se le cruzara en su camino, montaba en cólera, lo insultaba tanto que llegaban a achicarse, cambiaban de tamaño, se empequeñecían, gracias a su furia, quedaban mudos, asustados, aterrados y débiles. Y aún así con todos los despliegues horrorosos de esta personalidad… no era una bruja en paz… No se soportaba ni a ella, ni el mundo que la rodeaba.


Un día de verano, detrás de esa montaña, la más alta, apareció el primer rayo de sol matutino. Sin saber lo que ocurriría, al rayo de sol se unió el canto de un pájaro; iluminó el agua de la laguna y penetró en el corazón de la bruja Cutumelis, en una onda que no


acababa, se expandía cada vez más! Todos los días amanecía, todos los días de verano salía el sol y este rayo, humilde en su belleza, no tenía idea de lo que sucedería… sólo fue él y al SER, transformó todo y sanó. Cutumelis cayó al suelo.


Tuvo un sueño. Veía a millones de niños, de diferentes naciones corriendo por las montañas; se reían, jugaban y saltaban, hicieron una gran ronda, comenzaron a cantar en todos los idiomas: Somos niños llenos de esperanza en el amor, somos humildes ante la Creación. Aunque no entendemos muchas cosas, vemos con los ojos del alma, la bondad en cada ser humano, la belleza interior a que cada uno puede llegar, amamos los colores, la música, la naturaleza, amamos el mundo completo y te amamos Cutumelis, venimos hoy a ti, a


rescatarte de ti misma, de tu rabia, de tu odio, de tu falta de paz. Nuestra música te mostrará tu vida completa, cada nota te mostrará un instante de tu vida, ella vio sus frustraoraciones: “las veces que te sentiste sola cuando niña”, “las veces que sentiste que caminaste sin rumbo”, “cuando sentías miedo paralizante y cuando estabas enrollada como un caracol”, “las veces que te sentías extenuada”, “cansada”, “las que sentiste que te abandonaron” “y cuantas que te sentiste a punto de caer”.


Los niños cantaban y cantaban más fuerte. Cutumelis vio, al igual que en una película, su vida completa por vez primera. Al iluminarse por el sol, vio y sintió que de su cuerpo emanaban rayos que la unían a todos y a todo. Comenzó a comprender: que su vida le otorgaba las lecciones perfectas para agrandar su corazón y que cada personaje de su propia película actuaba lo mejor


que podía, al igual que ella. Desde su nueva visión vio sus luzoraciones: “milagro tras milagro”, “expresar sin parar”, “sembrar para cosechar”, “tan acompañada”, “reír hasta desmayar”, “bailar y bailar”, “saltar al vacío con fe”, “amar”.


sola

sin rumbo

Tapiz de la Cutu

miedo

enrollada


extenuada

cansada

(con un solo ojo)

abandonada

a punto de caer


milagro

expresar

Tapiz de la Cutu

sembrar

acompa単ada


reĂ­r

bailar

(con los dos ojos)

saltar

amar


Su ojobrujil lo había puesto sólo en un lado de la vida y debía entonces, mirar con ambos. Sentía que estaba unida a todo y que debía perdonar a todos, porque todos eran seres iguales que ella, que actuaron haciendo lo mejor que podía en ese instante. Vio que su traje de bruja era un disfraz que había elegido para vivir su vida y que habían tantos disfraces. Ahora que entendió, ella quería su verdadero traje, el SER ella misma. Se preguntó cómo lo haría de aquí en adelante, cómo lo lograría. Comenzaría un cuento nuevo, el de la “Cutumelis” e iría día a día, instante a instante, conociéndose, descubriéndose, amando sus lados oscuros y claros; caminaba en paz sin hacer, sólo siendo ella misma.


Despertó del sueño… dejó su disfraz de bruja en el armario para no olvidarse. Caminó hacia la laguna a tomar un baño y vio reflejado en el agua su rostro y cuerpo hermoso, pudo ver hasta su alma brillante y transparente. Llevó su mano al corazón y se sacó todos los carteles… uno por uno: el del miedo, el del temor, el de la rabia, el de la ira, el del egoísmo, el de ser especial y llegó al más duro de sacar y forcejeando…sacó el del ego y ahí vio su alma reflejada como página blanca, sin nada escrito, sólo una luz resplandeciente para comenzar el cuento con una pluma de amor.


FIN


Culumelis