Page 1

“Año del Diálogo y la Reconciliación Nacional”

FACULTAD DE ENFERMERÍA TEMA: HIPERTENSIÓN ARTERIAL

DOCENTE: Mg. Carmen Laos Prada INTEGRANTES: o Linares Ríos Jesús Daniel o Quintanilla Medina Luz Mery o Sotaya Barreda Paola Mercedes CICLO Y SECCIÓN: VI – “B”


Ica - PerĂş

Este trabajo es dedicado hacia Dios, nuestros padres y docentes, lo cuales nos dan el apoyo y oportunidad para seguir en nuestra carrera, va hacia ellos con agradecimiento y respeto.


ÍNDICE


INTRODUCCIÓN La hipertensión arterial representa un problema de salud pública, altamente prevalente en las diversas latitudes del orbe, requiriéndose cada vez mayor difusión de su conocimiento a nivel poblacional, con miras a una oportuna detección y mejor control de las cifras tensionales. Esta prevalencia se incrementa sostenidamente con la edad, tanto así que más de 60% de hombres y mujeres mayores de 65 años cursa con hipertensión y, como la población continúa en ascenso con la edad promedio, paralelamente se presenta un mayor número de individuos hipertensos. A cualquier edad, los valores más altos de presión arterial se correlacionan bien con mayor riesgo cardiovascular, e incluso leves aumentos de la presión arterial pueden ocasionar daño al sistema vascular. Cambios en los estilos de vida, tales como reducción del peso, aumento de la actividad física y modificaciones de la dieta, que incluya disminución de la sal e incremento en alimentos con alto contenido de potasio, granos, frutas, vegetales y productos no grasos, pueden ser de valor, sin necesidad de recurrir a la drogoterapia. La obesidad no solo es la causa ambiental más común de hipertensión, sino que favorece de manera importante la aparición de dislipidemia y diabetes. Desafortunadamente, el sobrepeso, particularmente abdominal, se halla en aumento. No obstante el buen conocimiento de estos beneficios, el control de la hipertensión, incluso en países desarrollados, dista mucho de ser óptimo. Diversos factores son considerados responsables, pero principalmente la poca atención de la clase médica en su mejor manejo, y la falla de los pacientes en adherirse a la terapia prescrita. Consecuentemente, se requiere capacitación en ambos grupos, antes de aspirar a una mejora en los resultados. 1 1 Armando Vidalón Fernández. Hipertensión Arterial: una introducción

general [Sede Web]. Perú – Lima: Scielo.org.pe; 2006 – [Actualizada Agosto del 2014; acceso 29 de Enero del 2018]. Disponible en: http://www.scielo.org.pe/scielo.php? pid=S172859172006000200004&script=sci_arttext


CAPITULO I 1. DEFINICIÓN La hipertensión arterial, el término médico para la presión arterial alta, es conocida como «la muerte silenciosa». Casi 80 millones de estadounidenses (un 33% de la población) sufre presión arterial alta; unos 16 millones de personas ni siquiera saben que tienen esta enfermedad. Sin tratamiento, la presión arterial alta aumenta apreciablemente el riesgo de un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular (o ataque cerebral). El corazón bombea sangre a través de una red de arterias, venas y capilares. La sangre en movimiento empuja contra las paredes de las arterias y esta fuerza se mide como presión arterial. La presión arterial alta es ocasionada por un estrechamiento de unas arterias muy pequeñas denominadas «arteriolas» que regulan el flujo sanguíneo en el organismo. A medida que estas arteriolas se estrechan (o contraen), el corazón tiene que esforzarse más por bombear la sangre a través de un espacio más reducido, y la presión dentro de los vasos sanguíneos aumenta. La hipertensión puede afectar a la salud de cuatro maneras principales: 

Endurecimiento de las arterias. La presión en el interior de las arterias puede causar engrosamiento de los músculos que recubren la pared arterial y estrechamiento de las arterias. Si un coágulo de sangre obstruye el flujo sanguíneo al corazón o al cerebro, puede producir un ataque

al

corazón o

un accidente

cerebrovascular.


Agrandamiento del corazón. La presión arterial alta hace trabajar más al corazón. Al igual que cualquier otro músculo del cuerpo que se someta a exceso de ejercicio, el corazón aumenta de tamaño para poder realizar el trabajo adicional. Cuanto más grande sea el corazón, más sangre rica en oxígeno necesitará, pero menos podrá mantener una circulación adecuada. A consecuencia de esta situación, la persona afectada se sentirá débil y cansada, y no podrá hacer ejercicio ni realizar actividades físicas. Sin tratamiento, la insuficiencia cardíaca seguirá empeorando.

Daño renal. La presión arterial alta prolongada puede lesionar los riñones si el riego sanguíneo de estos órganos se ve afectado.

Daño ocular. En los diabéticos, la hipertensión puede generar rupturas en los pequeños capilares de la retina del ojo, ocasionando derrames. Este problema se denomina «retinopatía» y puede causar ceguera. 2

2 Texas Heart Institute [Base de datos en internet]. México: Centro de

Información Cardiovascular del Texas Heart Institute . 2014, [Actualización Agosto del 2016, acceso 29 de enero del 2018]. Disponible en: http://www.texasheart.org/HIC/Topics_Esp/Cond/hbp_span.cfm


2. CLASIFICACIÓN DE LOS VALORES NORMALES DE LA PRESIÓN ARTERIAL:

CATEGORIA

SISTOLICA

DIASTOLICA

Optima

< 120

<80

Normal

<130

<85

Normal-alta

130 - 190

85 – 89

Hipertensión Grado 1 140 – 159

90 – 99

(ligera) Hipertensión Grado 2

160– 179

100 – 109

(moderada) Hipertensión Grado 3 >179

>109

(Grave) Hipertensión

Sistolica >139

<90

aislada

Hipertensión Sistólica Aislada A medida que se envejece, la presión sistólica tiende a aumentar y la diastólica tiende a disminuir. Cuando el promedio de presión sistólica es ≥ 140 mmHg y la presión diastólica es < 90 mmHg, el paciente es clasificado en el grupo de hipertensión sistólica aislada. La incrementada presión del pulso (sistólicadiastólica) y la presión sistólica predicen riesgo y determinan tratamiento.


Hipertensión Sistólica Aislada de los jóvenes En niños mayores y jóvenes adultos, frecuentemente masculinos, la combinación de crecimiento rápido en altura y arterias muy elásticas acentúan la normal amplificación de la onda de presión entre la aorta y las arterias braquiales, resultando en una alta presión sistólica en la arteria braquial, aunque con presiones diastólicas y medias normales. La presión sistólica aórtica es normal. Esto puede ser sospechado del análisis de la onda de pulso o por mediciones de la presión intra-aórtica. Hipertensión Diastólica Aislada Más comúnmente visto en algunos adultos jóvenes, la hipertensión diastólica aislada se define con una presión sistólica < 140 mmHg y una diastólica ≥ 90. Aunque la presión diastólica se piensa es la mejor predictora del riesgo en pacientes menores de 50a, algunos estudios prospectivos de hipertensión diastólica aislada han indicado que el pronóstico puede ser benigno. Este tópico permanece como controversial. En 15% a 20% de las personas con hipertensión estadio 1, la presión arterial puede ser sólo elevada persistentemente en la presencia de un trabajador de la salud, particularmente un médico. Cuando es medida en cualquier otro lugar, incluso durante el trabajo, la presión arterial no está elevada. Cuando este fenómeno es detectado en pacientes que no están tomando medicación antihipertensiva, es denominado hipertensión de bata blanca. La definición comúnmente utilizada es una presión promedio persistentemente elevada en el consultorio de >140/90 mm Hg y un promedio de lecturas ambulatorias estando despierto de < 135/85 mm Hg. Aunque esto puede ocurrir a cualquier edad, es más común en hombres y mujeres mayores. El fenómeno responsable de esto es definido como la diferencia entre las presiones en el consultorio y las presiones ambulatorias durante el día; esto está presente en la mayoría de los pacientes hipertensos. Su magnitud puede ser reducida (aunque no eliminada) con el uso de dispositivos automáticos que determinan y analizan una serie de presiones


arteriales durante 15-20 minutos, con el paciente en un ambiente tranquilo en el consultorio. También es de gran ayuda para su diagnóstico la monitorización ambulatoria de la presión arterial. Otros factores de riesgo para la salud están frecuentemente presentes y deben ser tratados de acuerdo al caso. En algunos pacientes la hipertensión de bata blanca puede progresar a hipertensión definitiva sostenida y debe ser seguida con mediciones en el consultorio y ambulatorias de la presión arterial. El tratamiento con drogas antihipertensivas puede bajar las presiones determinadas en el consultorio, aunque no cambie las medidas ambulatorias. Este patrón de hallazgos sugiere que el tratamiento farmacológico de este fenómeno es menos beneficioso que el de la hipertensión arterial sostenida. Hipertensión Enmascarada o Hipertensión Ambulatoria Aislada Una condición menos frecuente que la anterior, aunque más problemática para detectar, es la condición inversa de presión sanguínea normal en el consultorio y presión sanguínea elevada en cualquier otro lugar, por ejemplo en el trabajo o en el hogar. El estilo de vida puede contribuir con esto, por ejemplo, el consumo de alcohol, tabaco, café y la actividad física. El daño a los órganos blanco se relaciona a elevaciones más prolongadas en la presión arterial fuera del consultorio médico y la presencia de tales alteraciones con una presión normal durante el examen puede ser una pista para seguir. Hay también evidencia que tales pacientes están en un riesgo cardiovascular elevado. En esta situación también es de gran utilidad en el diagnóstico la monitorización ambulatoria de la presión arterial.

Pseudohipertensión Cuando las arterias periféricas se hacen rígidas (frecuentemente calcificadas) debido a la avanzada arteriosclerosis, el brazalete debe ser inflado a una presión mayor para poder comprimirlas. Raramente, por lo general en pacientes ancianos o en aquellos con diabetes de larga data o falla renal crónica, esto puede ser difícil de presentarse. En esos casos, la arteria braquial


o radial puede palparse distalmente a donde se encuentra completamente inflado el brazalete (Signo de Osler positivo). El paciente puede ser sobredosificado con antihipertensivos inadvertidamente, resultando en hipotensión ortostática y otros efectos colaterales. Cuando esto es sospechado, debe ser realizada para su verificación una determinación radial intra-arterial de la presión arterial, aunque esto clínicamente por lo general no se hace. La maniobra de Osler no sirve de pesquisa real para la pseudohipertensión: Se encontró en 7,2% de 3.387 personas mayores de 59 años que fueron estudiadas en el estudio SHEP (Hipertensión Sistólica en el Programa de Ancianos, por sus siglas en inglés), hallándose más comúnmente en hombres, hipertensos y particularmente en aquellos con historia de previa de accidente cerebrovascular (ACV)[J Hum Hypertens. 1997;11:285–289]. Sin embargo, la maniobra puede ser positiva en ausencia de pseudohipertensión, en un tercio de pacientes ancianos hospitalizados.3

3 Rigoberto J. Marcano Pasquier. La Hipertensión Arterial: Clasificación y subtipos. [Base de datos en internet] Caracas – Venezuela: Medicina Preventiva; [Actualización el 11 de abril del 2016, acceso 29 de enero del 2018]. Disponible en: http://www.medicinapreventiva.com.ve/articulos/clasificacion_hipertension_a rterial.htm


3. FACTORES DE RIESGO:

A- Edad y sexo: El riesgo de padecer enfermedad cardiovascular aumenta de manera constante a medida que avanza la edad y es mayor en los hombres que en las mujeres, aunque esta diferencia disminuye al aumentar la edad, y es mayor para la cardiopatía isquémica que para el accidente cerebrovascular. La relación de la edad y el sexo con la prevalencia de HTA es evidente. La prevalencia de HTA en el varón aumenta, progresivamente, hasta la década de los 70 que se mantiene o aún se reduce ligeramente. En mujeres, el incremento mayor se produce en la década de los 50, aumentando progresivamente hasta la década de los 80. La prevalencia es muy elevada para ambos sexos en la década de los 70 y 80 debido, especialmente, al componente sistólico.

B- Tabaquismo: El consumo de cigarrillos aumenta el riesgo de cardiopatía isquémica (CI) y de accidente cerebrovascular (ACV) a todas las edades, pero tiene especial importancia en las personas más jóvenes. En los varones de menos de 65 años, se ha observado que el tabaquismo aumenta el riesgo de muerte cardiovascular al doble, mientras que en los hombres de edad igual o superior a 85 años, se observó que el riesgo aumentaba tan solo en un 20 por ciento.

C- Obesidad: El aumento del índice de masa corporal se asocia a un incremento del riesgo de CI. Es probable que el riesgo asociado con la obesidad se deba en parte a una elevación de la presión arterial, aunque


también es posible que intervenga la reducción de colesterol HDL y el aumento en los niveles de glucosa e insulina.

D- Lípidos y lipoproteínas: Las concentraciones crecientes de colesterol total y de colesterol LDL se asocian a incrementos del riesgo de CI. El riesgo relativo parece disminuir a medida que avanza la edad, aunque es característico que el riesgo absoluto aumente.

E-

Diabetes, hiperinsulinemia e hiperglucemia: Globalmente, la diabetes eleva de forma característica el riesgo relativo de muerte por CI y de muerte por ACV en unas 3 veces. Además, en los individuos sin diabetes, se ha observado que el riesgo de CI - - 11 está relacionado de manera directa y continua con las concentraciones plasmáticas de glucosa e insulina.

F- Alcohol: Un grado elevado de consumo de alcohol puede causar otros trastornos cardíacos y se asocia a un aumento del riesgo de ACV, en especial después de un consumo puntual excesivo, así como a unas cifras más altas de presión arterial y a un mayor riesgo de varias enfermedades y lesiones no vasculares. El riesgo de CI parece reducirse en los consumidores regulares de cantidades moderadas de alcohol.

G- Actividad física: El ejercicio físico aeróbico regular reduce el riesgo de CI. Este beneficio puede deberse en parte a los efectos de reducción de la presión arterial que tiene el ejercicio físico, aunque también es posible que el ejercicio active otros factores metabólicos, entre los que se encuentran un aumento del colesterol HDL.


H- Enfermedad cardiovascular preexistente: Los antecedentes de enfermedad cardiovascular, clínicamente manifiesta, constituyen un factor predecible específicamente importante para el futuro riesgo de desarrollo de episodios cardiovasculares graves. Los pacientes con insuficiencia cardíaca congestiva presentan de forma característica una tasa de mortalidad de un 10 por ciento o más al año. Los pacientes con antecedentes de ACV presentan un riesgo de nuevo ACV de un 3% a un 5% ó más al año, y el riesgo de otros accidentes cardiovasculares graves es, como mínimo, de algunas unidades porcentuales mayor. En los pacientes con antecedente de infarto de miocardio o angor inestable, la incidencia anual de recidivas de infartos o de muerte por CI es igual o superior a un 4 por ciento, y el riesgo de otros episodios cardiovasculares graves suponen un 1 ó 2 por ciento adicional.

I- Nefropatía y microalbuminuria: La nefropatía manifestada por una elevación de la creatinina sérica y proteinuria constituyen también un factor predecible importante, no sólo de la insuficiencia renal, sino también de episodios cardiovasculares graves. Aunque la mayoría de enfermedades renales se asocian a un aumento del riesgo, la nefropatía diabética parece ser la que confiere el máximo riesgo. En los diabéticos sin - - 12 una nefropatía franca, se ha observado que la microalbuminuria se asocia a un aumento del riesgo de episodios cardiovasculares graves de 2-3 veces.

J- Fibrinógeno:

Las

concentraciones

plasmáticas

de

fibrinógeno

presentan una asociación positiva con el riesgo de CI y ACVA isquémico.

K- Tratamiento de reposición hormonal (TRH): En estudios realizados en poblaciones occidentales, se ha observado que, en las mujeres postmenopáusicas, el empleo de TRH se asocia a un riesgo de CI un


30-50 por ciento más bajo. No está claro si esta asociación refleja un verdadero efecto protector del TRH, o corresponde a un sesgo en la selección previa de mujeres de bajo riesgo subsidiarias de la aplicación de este tipo de tratamiento.

L- Origen étnico: La raza negra tiene una intensa asociación con el riesgo de las enfermedades cardiovasculares más frecuentes. 4

4 Eva Castells Bescós, Antonio R. Boscá Crespo, Carlota García Arias, Miguel

Ángel Sánchez Chaparro. Hipertensión Arterial. [Monografía de internet]* España: Medynet; 2014 [Acceso 29 de enero]. Disponible en: http://www.medynet.com/usuarios/jraguilar/Manual%20de%20urgencias %20y%20Emergencias/htaurg.pdf


Monografia de hipertension arterial lic carmen laos  

hipertension arterial

Monografia de hipertension arterial lic carmen laos  

hipertension arterial

Advertisement