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De las mรกquinas

de escribir a las aulas Tit@


Esa época fue tenaz

-nos cuentaElizabeth Arango Ramírez, docente de español y literatura en la institución educativa Monseñor Ramón Arcila-


Me gradué en 1980, empecé mi maestría en el 90 y quedé embarazada de mi primer hijo.


Yo madrugaba a coger bus de Cali a Buga a las cuatro de la maĂąana llegaba a esperar las volquetas que me subieran a la vereda donde trabajaba y de ahĂ­ al final me venĂ­a para Cali, derecho a Univalle


Por entonces sĂłlo dormĂ­a dos horas diarias, porque en ese tiempo no habĂ­a computadores.


Los trabajos se hacĂ­an a mĂĄquina con tinto y cigarrillo, fume y escriba y entonces mi hijo me naciĂł antecitos de los seis meses.


MONSEÑOR RAMÓN ARCILA

Pasaron los años y a Elizabeth la vida la llevó como maestra fundadora a la Monseñor Ramón Arcila.


Atrรกs quedaron la incubadora en que creciรณ su hijito y la mรกquina de escribir con las largas noches de sacrificio.


Ahora su hijo y su hermanita de 16 aĂąos son sus mentores en tecnologĂ­a


-Me gusta mucho mi trabajo con las TIC-


- y aĂąade En dĂ­as pasados estaba incapacitada.


Cuando volvĂ­ no habĂ­a preparado clase, pero como una tiene su secuencia en la cabeza, lo que hice fue buscar una lectura en la plataforma y les dije...


“mientras ustedes están leyendo yo voy a organizar un taller con el Class Room”... y así fue: La clase me salió regia.


A veces me siento un poquito ‘buñuela’, pero trato de hacer las cosas con empeño, a mi manera.. Mis hijos se burlan “¡uy mamá, esos caminos tan largos!”... ”yo tengo mi estilo mija”.


Cuando mi hija me ve haciendo notas o montando diapositivas o trabajando textos me dice “no mamá, eso no se hace así, venga yo se lo edito” y yo le replico “ay no, déjeme a mi estilo”.


Entonces pienso, si supieran lo que fue en la ĂŠpoca de las mĂĄquinas de escribir.


Ahora es un placer debatir por qué camino es mejor o con qué programas voy a diseñar mi clase.


TambiĂŠn vivo muy agradecida con mis hijos, que me obligan a estar sĂşper actualizada


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porque la juventud de hoy definitivamente estĂĄ mĂĄs sintonizada con las nuevas tecnologĂ­as.


Ellos me estimulan cuando me dicen “no mamá, es que te tienes que apropiar de todas las herramientas”.


Mis estudiantes estรกn contentos con las aulas Tit@...


Esa tecnologĂ­a les despierta sus deseos de aprender, de experimentar, y cuando sienten que su profesora hace esfuerzos por estar a la altura de las circunstancias, ellos trabajan con mĂĄs cariĂąo lo que nosotros les queremos transmitir. FIN


Historia 2