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Terminaba así el primer encuentro de mi hermano con Maribel, y que sería de todos los que tuvieron, el único serio de veras... Ya que después todo sería, búsqueda, riesgo, aventura y sexo. Maribel continuó en su exhibición nocturna, poniéndose cada vez más en poses provocativas que hacían que mi hermano a escondidas de nuestros padres se excitara más de la cuenta…, y yo también después. Basta decirle que, mi hermano y Maribel se veían casi a diario, pero ella no le hacía caso alguno. Incluso le llegó a decir, para que no la asediara más, que tenía novio y que este visitaba su casa. Era verdad, ella había comenzado a tener relaciones con un muchacho que estudiaba en la Universidad, y que estuvo “rompiendo sillones” en el balcón de la casa por bastante tiempo, según observábamos nosotros desde nuestro “mirador”, aunque Maribel continuaba en sus escapatorias, y esta vez para verse indirectamente con mi hermano… al menos en un principio, pues después lo harían de la manera más inimaginable posible. Cierta vez, después de que su novio se había despedido de ella y de su familia y abandonara la casa, y que se retirara a dormir. Nosotros ya conocedores de que el ritual de siempre iba a comenzar nos instalamos en la ventana del baño en sendas banquetas para disfrutar bien del espectáculo. En realidad, como no teníamos por qué preocuparnos en lo absoluto si se daba cuenta o no ella, ya que desde hacía mucho tiempo lo hacía sabiendo que la mirábamos, no tomamos las precauciones debidas y nos sorprendió papá. ---¿Que hacen ahí encaramados? Bájense de ahí, par de cabrones… ¿A quién, o qué están mirando a estas horas? ---No grites papi, por favor. Le contestó mi hermano, y apoyándose en la confianza que tenía con él, le susurró. ---Ven para que veas que maravilla estamos viendo… Mi papá se aproximó a la ventana, y pudo apreciar en todo su esplendor el motivo de nuestra observación, por lo que no pudo evitar hacer la siguiente exclamación. ---¡Ñoo!… que buena está la “vecina”. Con razón la cuidan tanto. Hizo una pausa y agregó al momento. Cualquier día saltan de una ventana a otra para ver más de cerca o palpar esa maravilla. Continuó diciendo, mientras. Tras oír las palabras de papá, nos miramos pensativos diciendo: “muy buena ocurrencia ha tenido papi” y por nuestras mentes pasaron los más arriesgados pensamientos. ---Ahora salgan de aquí… y vayan a otro lugar… pobre de ustedes si los sorprendo otra vez. Culminó diciendo papá con un “fingido” tono autoritario. 91

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Gealittera nº7 ventanas  

Revista digital y literaria codirigida y coeditada por la poeta argentina Cecilia Ortiz, desde Argentina y por Carmen Membrilla Olea desde E...

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