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volvió a su lectura. Alguien le llamó por teléfono y estuvo ahí platicando un rato. Se metió y dejó su libro en el balcón. Me sentí triste porque pensé que ya no saldría, pero se volvió a sentar y ahí estuvo hasta que se sintió el aire frío y cayó la tarde. No solo la veo en la sala, también puedo advertir cuando se va a acostar. A veces ha notado que la estoy viendo, pero corre la cortina y me tengo que conformar con el reflejo de la lámpara. Tuve una discusión con mi mujer, dice que ya no le hago caso como antes. Pero ¿cómo hacerlo? Siempre esta de mal humor y no se arregla. No como mi vecina. Ella sí se arregla siempre. Para no discutir me fui a la cocina a buscar qué hacer. Saqué el arroz y las salchichas. Jitomate. Un poco de perejil y chiles verdes. Preparé un arroz rojo con salchichas y una salsa, muy picosa como me gusta. ¿Le gustará a mi vecina la salsa? No sé nada de sus gustos, por lo menos en cuanto a la comida se refiere. Sé que le gustan casi todos los géneros de música, leer y estar arreglada. En todo el día no la he visto. Fui a la tienda y compré unas cervezas, pero más bien fui con la esperanza de topármela al entrar. Y nada. Ya me acabé el primer “six” como le llaman, y sigue apagada su luz. Justo cuando pensaba que nada pasaría, llegó. Se fue directo a su recámara y empezó a escuchar música y hacer algo en la computadora. Pero parecía triste. Y yo tan contento que me sentía que hubiera llegado, y ella ni se dio cuenta de mi alegría. En eso, se levanta, toma sus llaves y baja. Yo hago lo mismo. Es mi oportunidad para conocerla. Decirle mi nombre y quién soy. Pero camina muy rápido. Va hacia la tienda, y voy detrás de ella, no vaya a ser que algo le pase, ya es tarde. La veo que está en el mostrador comprando un refresco y otras cosas. Me acerco un poco, todavía no sabe que estoy allí, afuera. Me dan ganas de regresarme, ¿y si se enoja conmigo y no la vuelvo a ver? En eso, se voltea. Nuestras miradas se cruzan, la miro y ella también. Pero no me gusta su mirada. Fría como un hielo. Seguramente se dio cuenta que la seguí. Se regresa y camina aún más de prisa, no puedo alcanzarla. 118

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Gealittera nº7 ventanas  

Revista digital y literaria codirigida y coeditada por la poeta argentina Cecilia Ortiz, desde Argentina y por Carmen Membrilla Olea desde E...

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