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¿A dónde irá el pájaro que no vuele? ¿A dónde iré yo que no te lleve? Isabel Escudero


#�4 2016 Frida Dirigida por Carmen G. de la Cueva Diseùada por Martin de Arriba | @martindearriba


número

4, Marzo 2016—

Queridas Fridas, Escribo este editorial mientras sobrevuelo España. A vista de pájaro diviso el Mediterráneo y esas nubes esponjosas que parecen totalmente inofensivas. Viajo de vuelta a Sevilla después de celebrar en Barcelona el último evento de La tribu. No sé si os he confesado alguna vez mi miedo a volar. Tiemblo, sudo, sufro escalofríos de terror cuando el avión se eleva. En esos momentos, me agarro a lo que sea. Siento que he volado tantas veces a lo largo de mi vida, que ya me toca estrellarme. Lo sé, este miedo, como la mayoría de los miedos, es irracional y atávico, instalado en mí mucho antes de que yo me diera cuenta. Por eso, cuando me siento en el estrechísimo asiento, me desabrocho el cinturón de los pantalones y me abrocho el del avión, procuro tener cerca libros con los que no pensar en la muerte. Esta vez me acompaña Marguerite Duras, una escritora a la que las chicas de La tribu siempre convocan. Encontré en una librería de Barcelona un extraño volumen con el título de La pasión suspendida que reúne entrevistas con Duras. Y así, aprendiendo de una maestra —siento que me queda mucho camino por recorrer para dominar el noble arte de ser entrevistada—, descubrí algunas cosas que no sabía de ella. Entre 1987 y 1989, Duras confió algunos de sus secretos a Leopoldina Pallota della Torre, una joven periodista que quiso saberlo todo sobre la vida y la obra de una de sus madres simbólicas —que diría Freixas. Cuando le preguntó cómo >


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influyó sobre su trabajo el hecho de ser mujer, Marguerite respondió que vivió “el dolor como un estado en cierto modo inherente al ser femenino. Como todas las mujeres, me enojé, me fatigué, junto a hombres que me querían cerca de ellos para reposar de su trabajo o para dejarme en la casa. Y es ahí, en la casa, en la cocina, a menudo, donde escribí. Amé el vacío dejado por los hombres que salían. Solo entonces podía pensar, o no pensar, lo que es lo mismo”. Pero, a la vez que sentía el dolor como algo inseparable del hecho de ser mujer, desconfiaba del feminismo. Duras creía que una mujer consciente e informada es en sí misma una mujer política, pero que no debía encerrarse en un gueto haciendo de su cuerpo el lugar del martirio por excelencia. En Barcelona, un periodista me preguntaba si los encuentros de La tribu son femeninos o feministas porque he reunido a algunas escritoras que, según él, no tienen un discurso feminista. No sé si para que te consideren feminista debes declararte como tal, hay escritoras y mujeres que le temen al término, pero no creo que sea el caso de todas las escritoras que hasta ahora han participado en La tribu. Y, ¿si el feminismo es, precisamente, algo

que muchas escritoras practican sin ser del todo conscientes? La misma Duras llegó a decir en una de las entrevistas que aparecen en este libro que la mujer, en lugar de excluir el silencio o de temer su ambigüedad, engloba su integridad cuando toma la palabra. Pero el hombre, ay, el hombre, siente que debe hablar, como si no pudiera soportar la fuerza del silencio. El origen del lenguaje de las mujeres, según Jules Michelet, se encontraba en su soledad. Las mujeres empezaron a hablar solas, con la naturaleza, un lenguaje ancestral. El nuestro es un feminismo genealógico. ¿Existe eso? Un feminismo de la independencia simbólica, como nos acaba de bautizar María Milagros Rivera Garretas: “referido a la propia genealogía femenina, a la relación intensa con otras y al placer de la búsqueda y la experimentación de la unión interior y con el mundo”. Un feminismo desde la experiencia y el encuentro con la otra. Casi treinta años han pasado desde que Duras hablara del silencio de las mujeres y creo que ya es el momento de que sea la mujer la que sienta que debe hablar, que debe contar(se). Carmen


martindearriba 2016


�� Editorial �� La diferencia está en la dosis Basura Especial �� La caja de Pandora Laia López Manrique �� Diario de una propagandista Alba González Sanz �� El cómic hecho carne Ángelo Néstore �� Hable con ella Carmen G. de la Cueva

�� Leer para contarla Jenn Díaz �� Las paredes contiguas Esther M. García �� Primera edición, segunda lectura Azahara Alonso �� Ellas disparan Ajo Fernández �� Estos libros te salvarán la vida Ana Llurba


Basura Especial | Magda Goebbels


la caja de pandora In absentia Laia López Manrique

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This is my letter to the world, That never wrote to me,-Emily Dickinson

Yo escribo, o más bien me esfuerzo en hacer ver que escribo, sentada en la silla frente al ordenador, con todas las luces de la casa encendidas, como si el exceso de iluminación pudiera ser algo así como la lábil trampilla de salida del lenguaje. Se me ha pedido que escriba; ha sido casi una petición impersonal, como emitida por una entidad borrosa, un imperativo calcáreo e indeterminado, sin forma, sin empuñadura. Me han dicho: escribe “algo”, no escribe “esto”. Yo finjo, trato de fingir que me someto a la demanda, a través de la disciplina y de una leve inclinación del cuerpo, en señal de atención desmesurada, literalmente, por ser una atención que carece de medida y de molde. Recuerdo de qué modo en otro tiempo tomaba notas para apresar lo externo, lo que sucedía a mi alrededor y era >


La poeta Marina Tsvetรกieva y su hija Ariadna

Chantal Maillard

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Katherine Mansfield


tan incognoscible y efímero que amenazaba con romperse o con despedirse. Pero he suspendido esta práctica que antes me era familiar y ahora me resulta engorrosa. No hay nada que anotar cuando la sensación que hace de puente entre los dos o tres mundos que habito ha perdido sus contornos y su hechura. Ni siquiera podría afirmar que sea una sensación. El mundo ahora no imprime sus huellas, solo acumula residuos que habré de desentrañar tarde o temprano.

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En el diario de 1916 de Katherine Mansfield, leo esa búsqueda del interlocutor en la figura del hermano muerto en la guerra. Atravesada por el dolor y la tristeza de la pérdida, Mansfield apunta su deseo de escribir insatisfecho y dice: “Solo contigo sé ver, y por esto veo tan claramente. Esto es un gran misterio. Hermano, estos últimos días he dudado. He estado en sitios horribles. He sentido que no podía llegar hasta ti. Pero ahora, de repente, la niebla se levanta y veo y sé que estás cerca de mí. En este momento, estás aquí realmente más vivo que si Preparar la escritura es guardar, atesorar pequeñas estuvieras en vida y que si te estuviera escribiendo, piezas rescatadas en la recámara. Sé que me estoy desde una distancia muy corta (…) Hermano mío, preparando. Algo me dice que se trata de una tú lo sabes, a pesar de mi deseo, mi voluntad es especie de barbecho. Voy contando los residuos, débil. Hacer algo -no escribir en absoluto más que los dispongo en la superficie de la mesa como si para mí sola- me resulta terriblemente difícil. Sabe fueran tejidos, materiales. “No puedo escribir algo dios por qué, puesto que lo deseo tanto.” en lo que no esté”. Necesito suprimir la distancia estética, transfiriendo, transformando. Al menos, Mansfield habla en esas páginas a su hermano, a eso es lo que yo he elegido. Cuando el residuo ya quien intenta resucitar en el texto. La ausencia y esté dentro y yo esté dentro del residuo, podré el tentáculo de lo irrecuperable funcionan como comenzar a decir. el motor y referente último de la escritura. Hay un deseo que choca contra sí mismo y que yo también Pienso en los versos de Alejandra Pizarnik en el tengo ahora: el deseo tan grande de escribir porque poema Fuga en Lila: “Habría que escribir sin para escribir es querer llegar a tocar al fantasma, que qué, sin para quién”. Me pregunto si existe una en el círculo vicioso es lo que abre, despierta y escritura sin objeto, un puro fluir desatascado de la motiva el deseo. Si escribir no devuelve la vida a los lengua. Creía conocer algunos casos donde eso ha muertos, o a los desaparecidos y sumergidos en el parecido ser posible, en virtud del mismo itinerario cordón de la memoria, al menos sí restaura en parte que trazan las palabras. Sin embargo, esa primera su vibración, su eco, su morada. En ese sentido, la impresión no es del todo exacta. Me parece que escritura, como dice Chantal Maillard en su último escribir es algo así como hacer una llamada, libro, La mujer de pie, actúa como el requerimiento buscar un interlocutor que a menudo se muestra de un rito. La ausencia es una idea, dice Maillard, escamoteado, huido. Tal vez el interlocutor casi que se golpea de bruces contra la presencia, que imposible no sea sino una excusa para tender o es una imagen. En la tensión entre la idea de la extender la voz. La escritura, inicialmente al menos, ausencia y la imagen presente, la escritura se persigue al otro. Escribiendo, de algún modo, se vuelve exhortativa, una ceremonia de invocación acusa una existencia, una lejanía y una frustración. para evitar que el otro desaparezca.


He estado releyendo recientemente una especie de novela epistolar de Marina Tsvetáieva, Noches florentinas. En una ocasión, esa misma novela, que es un texto casi por completo monológico, con una sola respuesta del contendiente amoroso, me sirvió como catapulta paradójica para iniciar un diálogo. Las Noches florentinas de Heine también sirvieron de pretexto a Marina Tsvetáieva para iniciar el que ella pretendía tener con el llamado “Lobo”, el amado in absentia al que recorre a través de once cartas y una breve escena de vendetta simbólica sobre un personaje que acabó por resultar insuficiente y prosaico. Sin embargo, el final no es lo importante de este libro (que cabía concluir de esa forma, porque como anticipa Tsvetáieva en una de las últimas cartas: “esto terminará pronto, siento ya que se introduce bajo los párpados, debajo de los labios…”), sino el despliegue de una prosa absolutamente sensible, afinada, precisa, que hace la pasión diciéndola, la realiza sólo y en el mismo acto de la escritura. De nuevo la voz de Alejandra Pizarnik asoma: “las palabras/ no hacen el amor/ hacen la ausencia”, y sin embargo, Marina Tsvetáieva consigue, en esa correspondencia casi solipsista con un receptor perezoso, y a pesar de la interrupción de la función conativa, hacer algo

casi físico con el lenguaje, contradiciendo esa carencia de la que habla la poeta argentina. Porque, por un momento, parece que la escritura se ha desatado, anegándolo todo y casi prescindiendo del interlocutor, del referente, como si las cartas no tuvieran más finalidad que la de crearse a sí mismas y reseguir los bordes de las palabras que contienen y, de hecho, las rebosan. El Lobo, ese interlocutor mudo, queda reducido a un mero subterfugio de origen y un punto de partida de la escritura; el contenido de los textos se desboca más allá la existencia del personaje, sus cualidades y su ausencia. Podría decirse que ésa es la venganza, o una de las venganzas posibles, de la escritura sobre la vida, justo cuando la herida aún no ha logrado tapiar la voz. Porque escribir la pasión no es lo mismo que escribir la pérdida, aunque en ambos casos haya otro- retorne o no, desde su espacio, la mirada. La novela de Tsvetáieva abre la posibilidad de un texto que es a la vez piel y llamada, y que llamando y acariciando al otro se acaricia a sí mismo y se convoca. Una prosa intensa, entregada, deseante, que divaga, engulle y restituye a su objeto con suavidad y deja en quien la lee el rastro de un placer perdurable.

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M谩laga 路 martindearriba 2013


— ¿Qué es lo que rebulle dentro de mí?: Un animalito hembra no quiere morir.

Isabel Escudero


diario de una propagandista La teta asustada

Alba González Sanz

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Primera sesión del Congreso de los Diputados tras las pasadas elecciones. Primera noticia: la diputada de Podemos, Carolina Bescansa, llega al hemiciclo con un zagal de meses colgado de la teta y Pablo Iglesias, solícito compañero, sujetando la siempre molesta y aparatosa sillita. Focos, flashes, comentarios; carantoñas al pequeño y un voto nulo en la elección de quién habrá de presidir a sus señorías. Podemos propone a Bescansa que, ajena y no al acto político que está realizando, de mamar a su cachorro entre paseo y paseo a ejercer el voto. Primera controversia de la legislatura… no sólo en el Congreso.

por lo general, se llevan las manos a la cabeza. Las más jóvenes, en absoluto y al contrario: celebran el acto de Bescansa y la visibilización de maternidad y cuidados en un centro de trabajo que es, no lo olvidemos, la “casa” de la soberanía nacional. Mientras leo alegatos a favor y en contra, mientras contribuyo con uno del primer tipo, pienso en lo que subyace para todas: cómo comprendemos la conquista del espacio público expresado en un empleo fuera del hogar y dónde queda la maternidad en la disyuntiva entre casa y trabajo.

Para todas las mujeres, la capacidad biológica de ser madres —que no la maternidad— es el Y es que al margen de lo que empieza a escupir la medidor de nuestra valía y utilidad social en máquina del fango en medios poco afines al partido términos del Patriarcado. En cualquier ámbito morado, las opiniones que desde el feminismo laboral, tener descendencia suele perjudicar de se vuelcan en internet también discrepan forma estrepitosa a las madres: bien porque el recordándonos, una vez más, lo que importa el empresariado prefiere curris sin cargas familiares, plural. Las militantes y académicas más mayores, bien porque para conciliar estas con el deseo de


una carrera profesional, las mujeres se quedan con las medias jornadas, ven mermada su posibilidad de ascenso en su profesión y, en algunos gremios como la Universidad, ven reducido su impacto intelectual comparadas con los colegas varones que no priorizan la crianza a la investigación durante los primeros años de vida de su descendencia.

agresiva, limpiadora, amante desinhibida, tierna madre. Superheroína capaz de vivir contra el reloj y completar sus días sin que le caduque un puto yogur de la nevera. Un ángel del hogar modernizado que integra las dinámicas del capitalismo contemporáneo a las que traía, por mandato cultural y religioso, de hace ya unos cuantos siglos. Este paradigma que, en su descripción ideal es respetable y, de hecho, ha dado frutos en cuanto a la lucha por la mejoría de las condiciones del trabajo asalariado de las mujeres, concibe la maternidad como algo femenino y como algo que no es del todo neutro. Y, al no serlo, rompe el esquema discursivo de una defensa de la igualdad (fuertemente institucionalizada en España) en la que resultaría inconcebible sugerir, por ejemplo, el mero hecho de que no sólo de la igualdad vive el feminismo.

Que la maternidad condicione lo que es “ser una mujer” y, además, sea uno de los obstáculos para su acceso a la esfera pública, hizo que por ejemplo Simone de Beauvoir no tuviera especial querencia a la genealogía madre-hija, buscando en un humanismo ligeramente más neutro la solución al conflicto entre sexos. También ha hecho que en la generación de nuestras madres, acceder al trabajo se realizara muchas veces dejando a buen recaudo los cuidados y las crianzas que, a efectos del sistema, no se conciben como trabajo sin como Para empezar porque la razón que adujo Bescansa, actos de amor. De profesión, “sus labores”. relacionada con el derecho a una crianza con apego y consciente, es otro paradigma riquísimo que Para adentrarse en un entorno competitivo con ha contribuido a los debates sobre la maternidad solvencia y sorteando el prejuicio machista, hay tratando de integrarla en la vida de las mujeres que ser intachable, mejor que cualquier colega, de una forma en la que esa diferencia no deba ser demostrar más. Así, un amplio sector de pioneras escondida ni estigmatizada. Como en el anterior que ya en democracia accedieron al trabajo modelo, sin embargo, no faltan los fantasmas que, en asalariado y modernizaron la condición de las este caso, se traducen en volver a ligar la identidad españolas de forma general, ve en el gesto de de las mujeres con lo maternal y apartarlas mientras Bescansa un retroceso en esa lucha de raigambre ellas voluntariamente se apartan de una forma más humanista por la igualdad real. Una lucha que radical y argumentada si cabe: “lo piden ellas”. tiene por herramientas la defensa de la educación infantil universal, la creación de guarderías en ¿Choque de generaciones? ¿Conflicto entre quienes los centros de trabajo, la inclusión de medidas de no se atrevieron quizá hace treinta años a este tipo conciliación en las negociaciones sindicales y un de actos y asumieron doctrinas de partido en las largo etcétera de derechos y logros más o menos que la igualdad se canalizaba a través de medidas diezmados por la actual crisis económica. políticas expresadas en términos de supuesta neutralidad? ¿Ceguera en quienes resignificando la Este paradigma tenía y tiene, sin embargo, un maternidad desde el apego vuelven a entramparnos monstruo: esa Súper Mujer que es por igual ejecutiva a todas en lo angelical? Sigo leyendo al >

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respecto. Sigo pensando. No hay respuestas tajantes en algo que compete a tantas mujeres, quieran o no ser madres, y que es tan diverso y legítimo en sus respuestas como mujeres existen. Intento, sin embargo, poner sobre el papel algunos datos histórica y bibliográficamente comprobables desde los que me agarro en este vaivén y defiendo, así, la importancia del gesto de Bescansa en el Congreso. Veamos: 1. La separación en esferas de actuación estancas que reduce los cuidados y la crianza al interior del hogar y los concibe como tarea femenina es una creación ideológica (social y económica) de la burguesía como estamento y del capitalismo como su idioma. 2. La concepción del cuerpo femenino expuesto en público como algo peligroso, pecaminoso, impropio y devaluado es una creación ideológica (social y religiosa) de la burguesía como estamento y del catolicismo como su idioma. 3. La interpretación rígida de los principios de igualdad como articulación neutra de una condición de persona desprovista de especificidades es una creación ideológica (económica y social) de la burguesía como estamento y de la socialdemocracia como su idioma. 4. La interpretación rígida de la crianza con apego en el siglo XXI que resitúa la maternidad como cometido femenino es una creación ideológica (económica y social) de la burguesía como estamento y de la socialdemocracia como su idioma de la que se beneficia, en términos de consumo, el capitalismo. Para encontrar la respuesta a lo que ocurre con la teta de Bescansa en el Congreso, une los puntos. No tengas miedo: aléjate de la neutralidad.


el cómic hecho carne Alicia en un mundo real – El cómic queer habla castellano a través de Isabel Franc y Susanna Martín

Ángelo Néstore

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En el número anterior de Frida hablamos de la novela gráfica Fun Home de Alison Bechdel. En esta entrega os presento una obra maestra del cómic creada de la mano de Isabel Franc, una de las autoras más destacables en el panorama nacional en el ámbito de la literatura lesbiana, y de la ilustradora Susanna Martín. Se trata de una de las primeras novelas gráficas queer de España que guarda numerosos puntos en común con la obra gráfica de Bechdel, Alicia en un mundo real, publicada por Norma Editorial. La obra fue premiada en 2011 en la III Edición de los premios Lesbianas Visibles Jennifer Quiles, creados por el Área de Políticas Lésbicas de la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexualesy Bisexuales), con el objetivo de fomentar la visibilidad de las mujeres lesbianas y dar voz a su discurso silenciado. Actualmente, se encuentra en su segunda edición y ha sido traducida al catalán por la autora Isabel Franc y la traductora Heura Marçal Serra (Norma Editorial), al griego por Jristos Tselios [Χρήστος Τσέλιος] (Anubis), al italiano por mí (Panini) y al alemán por Anja Rudiger (Panini). En Italia, tras pocos meses de la publicación, Alice nel mondo reale >


fue nominada a Mejor Obra Larga en los Premios Gran Guinigi 2013 en el marco del festival de cómic más relevante a escalanacional, el Lucca Comics &Games. Como en el caso de Fun Home, Alicia en un mundo real es una autobiografía basada en la propia experiencia de la guionista, Isabel Franc. Eltema central alrededor del cual se desarrolla la novela es el cáncer de mama, desde su descubrimiento hasta su superación. El elemento homosexual ya no es el eje de la narración sino una pieza más del puzle que constituye la historia de la protagonista, Alicia. A nivel narrativo, el cómic rompe las barreras de su género y se enriquece de numerosas referencias literarias, sin olvidarse del elemento poético, como es el caso del célebre poema Ítaca de Constandinos Cavafis:

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Otro factor que enriquece este paralelismo es la manera en la cual Franc y Martín presentan la historia de la vida de la protagonista en clave autobiográfica ante el público lector: la subversión de la sociedad patriarcal no se lleva a cabo exclusivamente a través de una ironía corrosiva y de una manifestación de las relaciones homoeróticas en clave queer. El aspecto formal, propio del lenguaje del cómic, desempeña un rol primario en este proceso subversivo, ya que explora un área sustancial: la definición del cuerpo de las mujeres en la sociedad falologocéntrica. Franc se expone al desnudo para entregarle al público lector sus verdades individuales, elemento cardinal donde se produce una subversión de la norma hegemónica que pasa, literalmente, através de la piel de la autora; su cuerpo es real y, a la vez, vulnerable. No es casualidad que las viñetas en las cuales se enseña el cuerpo desnudo de la protagonista correspondan a momentos clave de denuncia feminista. La convergencia entre imagen y texto se convierte en portavoz del mensaje ideológico de las autoras: la reivindicación de la autonomía del cuerpo en clave feminista pasa a través de las relaciones homoeróticas entre dos mujeres y de la enfermedad, como es posible ver en el ejemplo a continuación:

Alicia en un mundo real es sin duda un cómic capaz de poner de manifiesto la compleja trama de mentiras que se ha construido en torno al sujeto «mujer» y que justifica un modelo de sociedad machista contra el cual por suerte hoy en día muchos hombres y mujeres luchan juntos para derribarlo. Os recomiendo vivamente su lectura y os aseguro que tanto la voz de Franc como el lápiz de Martín no os dejarán indiferentes.


hable con ella Genialogías (María García Zambrano, Yaiza Martínez, Noni Benegas y Julieta Valero)

Carmen G. de la Cueva

{24} Genialogías es una asociación de mujeres poetas nacida en octubre de 2013. Su directora, María García Zambrano me cuenta que treinta poetas españolas de distintas generaciones se reunieron en Madrid con el deseo de reflexionar y debatir sobre el estado de la poesía escrita por mujeres. Las reuniones han seguido repitiéndose cada seis meses y en 2015 decidieron crear la asociación. Su principal aspiración es recuperar el espíritu de los Encuentros entre mujeres poetas que tuvieron lugar entre 1996 y 2005 en los que participaron figuras destacadas de la poesía como Concha García, Juana Castro, Elsa López, Noni Benegas, Chantal Maillard, Olvido García Valdés, Aurora Luque, Ángeles Mora, Ana Rossetti, María Cinta Montagut o Julia Barella. Genialogías se ha unido a la editorial Tigres de Papel para lanzar una colección de poesía que arranca con dos hermosos títulos: Los cuerpos oscuros de Juana Castro y Marta&María de María Victoria Atencia. En este número de Frida tenemos la ocasión de hablar con las socias María García Zambrano, Yaiza Martínez, Noni Benegas y Julieta Valero.


Juana Castro

MarĂ­a Victoria Atencia


¿Cuál es vuestra mayor reivindicación? María García Zambrano: La recuperación de las obras de poetas mujeres que consideramos son esenciales para entender la literatura del siglo XX y XXI en nuestro país y que no ocupan el lugar que deberían en lo que se denomina “canon literario”. En nuestros encuentros reflexionamos mucho sobre por qué algunos nombres no están en los libros de texto, en el ámbito educativo, por ejemplo, por qué artistas que fueron reconocidas en su momento no han trascendido y tienen el “prestigio” que merecen. A partir de este análisis vimos la necesidad de trabajar en esa dirección, sobre todo porque les estamos negando a las generaciones futuras la posibilidad de conocer una historia de la literatura más completa, menos sesgada, más justa. ¿Cuántas socias sois y quiénes? {26} María García Zambrano: Desde que empezamos con las reuniones han sido más de cuarenta las poetas que se han sumado a nuestro proyecto. Sin embargo, a partir de que saliese a la luz la Colección Genialogías que presentaremos en abril, son muchas más las creadoras que se están interesando y, seguramente, este año la asociación crezca notablemente. En cuanto a quiénes somos, no podría nombrarlas a todas, pero puedo decir que hay poetas de varias generaciones, algunas “consagradas”, poetas que tienen una obra extensa, y otras cuyo primer libro verá la luz este año. ¿Cuándo y cómo decidís iniciar el proyecto editorial y por qué lo hacéis de la mano de Tigres de Papel y no en solitario? ¿Por qué habéis apostado por el crowdfunding? ¿Tenéis fecha de lanzamiento de los dos primeros títulos? Yaiza Martínez: Desde el inicio de nuestras

reuniones en octubre de 2013, hablamos de lo sesgado que es el canon literario de nuestro país por la escasa presencia de mujeres poetas; algunas de ellas, voces esenciales de la poesía española del siglo XX y XXI. Decidimos entonces emprender el camino de reeditar los poemarios más importantes de ese tiempo escritos por mujeres, para preservarlos y darlos a conocer (algunos de ellos, hoy por hoy, son muy difíciles de encontrar). La colaboración con la editorial Tigres de Papel en este proyecto surgió espontáneamente porque había miembros de la editorial en la Asociación Genialogías. Por otra parte, dadas sus características, esta editorial puede proporcionarnos, además de la edición en papel, también la edición en formato digital, indispensable para una óptima divulgación de los títulos. Las mujeres somos expertas tejedoras de redes y los tiempos que corren nos ofrecen interesantes infraestructuras para la concreción en red de proyectos. Las plataformas de crowdfunding, por ejemplo, son unas herramientas de co-creación maravillosas. Y no solo por los fondos que pueden aportarnos, para nosotras indispensables, sino también porque pueden implicar en nuestras iniciativas a muchas otras personas, desde lo cordial. En este caso, no llevaremos la voz de las grandes poetas al público nosotras solas: esto ha pasado, gracias al crowdfunding, a ser un empeño “común”; y eso lo hace aún más grande, lo da a conocer. La presentación oficial de la Colección Genialogías en el mes de abril de 2016, en la Fundación Centro de Poesía José Hierro de Getafe (Madrid). Nos falta concretar el día exacto, pero en la semana del 20 de abril. ¿Por qué comenzar con Juana Castro y María Victoria Atencia? Yaiza Martínez: Porque hemos tenido la suerte de


que ambas autoras se han entregado al proyecto con generosidad, porque son dos grandísimas poetas; y porque ambos poemarios están llenos de verdad, lucidez, belleza y ritmo. No podríamos imaginar dos títulos mejores para iniciar la trayectoria de la Colección Genialogías. ¿Tenéis alguna actividad planeada próximamente ya que en unos meses es la Feria del Libro de Madrid? María García Zambrano: Vamos paso a paso y después de la presentación en la Fundación Centro de Poesía José Hierro de Getafe, tenemos previsto participar en la Semana de las Letras Complutenses, que se realiza en la Universidad Complutense, y que es un escenario muy atractivo justamente para divulgar la obra de estas dos grandes autoras en el ámbito académico. Además, estaremos en la Feria del libro de Madrid, haremos alguna presentación en Andalucía, puesto que las dos autoras son andaluzas... Y, desde la Asociación Genialogías, estaremos abiertas a participar en aquellos espacios culturales, educativos, políticos o sociales donde se nos requiera. De poetas a editoras, ¿qué papel tiene un editor hoy en día? ¿De qué manera pensáis que puede contribuir vuestro trabajo al mundo de la poesía?

legitimarlo, pasa por hacerlo inclusivo: que estén las mujeres fundamentales de la poesía española contemporánea. Y editar sus textos, ponerlos a disposición de los lectores es un elemento indispensable para lograr ese fin. Pocas escritoras se incluyen en el canon de la literatura universal, esencialmente porque está hecho por hombres, ¿qué escritoras creéis que deberíamos reivindicar y recuperar para que los jóvenes conozcan?

Noni Benegas: Acumulamos un capital simbólico de autoras de todos los tiempos y lenguas, empezando por Safo, (siglo VI AC) madre de la poesía lírica —hasta ese momento sólo existía la épica— de enorme influencia hasta hoy; la japonesa Murasaki (siglo 10), autora de la novela más antigua de la literatura universal: La historia de Gengi, llevada al cine en nuestros días, o Christine de Pizan (siglo XIV) que escribió el primer alegato a favor de nuestro género: La ciudad de las mujeres, donde critica la misoginia medieval, reclama un lugar en el mundo y pasa a la acción, pues se convierte en la primera escritora profesional europea que vive de su pluma. Para centrarnos en nuestra lengua y en las dos orillas: Teresa de Jesús es la precursora de la novela psicológica en español “yo sabía lo secreto de mí” Julieta Valero: Conceptualmente, el papel de escribe en esa autobiografía ficcionada que es la las editoriales es importantísimo en cualquier Vida. Los alegatos feministas en verso y en prosa sociedad, pero en el contexto particular de la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz siguen descargando es un órgano vital: el nuevo paradigma digital hace munición. Rosalía de Castro es la gran romántica; que publicar sea relativamente fácil y al mismo Gabriela Mistral, la única mujer premio Nobel tiempo genera un problema de criterio, de falta de en español; María Moliner escribe el diccionario; filtro; es decir se ha democratizado el acceso a la María Zambrano crea la razón poética. Y Alfonsina publicación pero hemos perdido la figura crítica Storni; Delmira Agustini; Rosa Chacel, Gloria del editor como sujeto que entiende, selecciona, Fuertes; Alejandra Pizarnik; Angela Figuera; discierne y ayuda a que los lectoras accedamos a lo Blanca Varela; Susana Thénon… por nombrar solo que merece la pena. a algunas que ya no están. Por nuestra parte, ampliar los márgenes del canon,

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Una se cansa de escuchar y leer a otras mujeres que no se consideran feministas, que ven el término casi como un insulto, una cualidad despectiva. ¿Por qué es necesario ser feminista? ¿Qué aporta vuestro trabajo al feminismo contemporáneo?

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Julieta Valero: Sinceramente creo que la anulación general de la mujer a lo largo de la historia es tan incuestionable, tan injusta y genera tales desequilibrios profundos en nuestra sociedad que cualquier persona con una mínima formación y sensibilidad debería ser feminista. La aprensión ante el término, que es verdad que se detecta en muchas mujeres, es una muestra más del calado estructural del machismo en todos los estratos sociales, en todas las circunstancias; para subvertir cualquier injusticia, el primer paso necesario es tomar conciencia de ella. Creo que Genialogías, en el espacio minoritario pero importantísimo en la cultura de un país que supone la expresión poética, está intentando sanear ese terrible lapsus del papel de la mujer en el canon poético de nuestro tiempo. Y es algo benéfico para el conjunto de la sociedad. Hace unos meses El Cultural publicó una entrevista con Chus Visor, uno de los editores de poesía más importantes de España. Sus comentarios sobre la poesía escrita por mujeres (“lo siento pero no está a la altura de la otra, la masculina, digamos, aunque tampoco es cosa de diferenciar”,) han hecho que las redes sociales ardan con opiniones a favor o en contra y han servido para comprobar que el machismo está a la orden del día en todos los sectores y también en el cultural. ¿Qué opináis de todo esto?

sobre la labor y las obras de las mujeres, en todas las disciplinas del conocimiento y de la cultura. Semejante inercia solo puede superarse de manera didáctica: con mucha paciencia, y mostrando la realidad tal y como es, una vez tras otra. La Colección Genialogías nace también con esa intención educativa, y aspira a confluir con otras iniciativas que igualmente luchan por modificar dicha inercia, que nos empobrece a todos. No debemos olvidar que las mujeres son la mitad de la humanidad, esto es, las portadoras de al menos la mitad del talento de nuestra especie. ¿Son sexistas y paternalistas los medios de comunicación en España a la hora de tratar a las escritoras? María García Zambrano: La sociedad es sexista y, en muchas ocasiones, paternalista con la mujer que sobresale. Los medios de comunicación forman parte de esta sociedad, por lo tanto, no escapan de ese menosprecio hacia la creación de las mujeres, de ese machismo estructural permeable en todas las capas de la sociedad. No obstante, lo que sí se ha podido ver en los últimos tiempos es que la proliferación de medios de comunicación a través de internet, de revistas, por ejemplo, como La Tribu de Frida, ofrecen una mirada distinta de la realidad literaria, y eso es de celebrar. Pero todavía nos queda mucho camino por recorrer y, sobre todo, es necesario que periodistas, igual que docentes, se formen en esa nueva mirada, que se estudie el feminismo, por ejemplo, no como una “ideología” de enfrentamiento, sino como una reflexión más profunda sobre la sociedad patriarcal en la que nos movemos, y que tanto perjudica a mujeres y hombres.

Yaiza Martínez: Opinamos que estas declaraciones ¿Cuánto machismo creéis que hay en los premios denotan una ignorancia supina, además de reflejar literarios, las editoriales y el mundo de la poesía? la inercia cultural (machista) que tanto pesa aún


Julieta Valero: Mucho más del que parece a simple vista. La cultura está asociada al pensamiento progresista, y eso hace presuponer un nivel de igualdad entre géneros que luego no hay. Estadísticamente, se publican muchos menos títulos de mujeres que de hombres, cuando la gente que trabajamos en gestión cultural especializada en poesía llevamos años detectando un nivel de calidad en la escritura hecha por mujeres en ningún caso inferior; lo mismo sucede con los jurados, los premiados, las antologías, etc; no reflejan la realidad de nuestra poesía sino la del ejercicio de poder, aún, del patriarcado. Esta palabra hace pensar en profetas con barba, pero quienes plantean una antología supuestamente plural y escogen 26 hombres y siete mujeres son nuestros coetáneos: colegas, amigos, compañeros de letras queridos y respetados. Hay que cuestionar, desde el respeto pero con firmeza, la práctica de nuestra supuesta y casi siempre más teórica que otra cosa, visión igualitaria de la convivencia.

reconocerlas— nos enriquece y da una perspectiva de siglos que enorgullece y estimula. Para terminar, me gustaría retomar el tema de “Maternidad y creación” del que hablamos en el encuentro “Un cuatro propio para la tribu” en Madrid. En el mundo editorial y literario donde la mujer debe justificarse siempre, ¿nos veremos obligadas a seguir eligiendo entre libro o hijo?

Julieta Valero: Es una falsa dicotomía que viene de fuera, del machismo sociológicamente estructural, y no del interior de la realidad femenina. Si hay un acto creativo en la existencia humana es la generación de una vida. ¿Cómo puede eso ser ¿Cómo de necesario es recuperar y reivindicar incompatible con la creatividad artística? Lo que una genealogía de escritoras españolas que lo hace incompatible es la falta de apoyo desde el permanece casi oculta? ámbito social, fiscal, laboral, familiar. La atención a los hijos, ciertamente intensísima para madres Noni Benegas: Es indispensable que las que y padres sobre todo al principio, los cambios empiezan sepan que cuentan con un capital profundos que supone traer un ser al mundo, son simbólico de escritoras de su género que las grandes movimientos tectónicos en la vida de una avala. Les evita experimentar la “angustia de la persona, pero si son elegidos, y en nuestro país así autoría”, es decir, la falta de respaldo de autoras es mayoritariamente, son a la vez una oportunidad consagradas que legitime su quehacer. Conocer y un combustible extraordinarios para crecer, para cómo nuestras madres y abuelas han resuelto los crear. problemas formales a la hora de abordar asuntos que todavía hoy compartimos, nos ahorra tener que empezar todo desde cero. Nos facilita avanzar a partir de temáticas comunes ya exploradas por ellas, e incorporar sus hallazgos y puntos de vista. Ese diálogo a solas a través de la lectura de las clásicas o en vías de serlo —pues nosotras mismas las estamos consagrando al incorporarlas y

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Selección poética de Los cuerpos oscuros de Juana Castro

Océanos Con ellos oigo el mar. Oigo el mar y visito los huecos de la sombra en sus labios. (Pero no sé si tienen labios). Son grandes y son lentos como dos proboscidios. Se caen cada día cien veces de su tierna rodilla zamba. Yo les doy de beber, les unto de pomada y de aceite la piel roja del coxis y a las doce los pongo en el balcón.

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Habla y habla y habla el uno sin parar una lengua de trapo y de esponja y de agua, mientras el otro –la otra– se atora con su propia campanilla. Y el mar entra y sale, va desde su cuarto a la cocina, y a mí me humedece de color gris acero las muñecas. Cuando brota la luna yo rehago dos nidos con bufandas y leche y baberolas y me siento a escuchar. Y el mar bate despacio –muy despacio– en sus vientres de tierra.


Calle Cruz de Ventura Hace ya tanto tiempo que andamos entre coches... Déjame, hija mía, que descorra los miedos y la niebla. Llevamos ya dos horas perdidos en la acera de no sé qué avenida, preguntando en porteros donde nadie conoce a nuestra hija. El ascensor no estaba, y otra vez nos cambiaron el cuadro de los números. Tu padre, cinco pisos, mis piernas, los jardines, mil comercios... Había una carrera, porque estaban los guardias. Y la música loca, tanta gente, y el cristal embobado de las casas sin nombre. –Traéis cemento detrás de las orejas. Y arañados los pies de rascacielos. Ayer, el autobús de las espinas blancas (¿o fue hoy?) nos llevó a la deriva por vueltas y revueltas de hormigón y de luces.Y de pronto, en un brillodel oscuro café, una mirada, esa maliciainteligente y cómplice del agua(del agua de los ríos que van a dar al mar):la casa, el pueblo.Nosotros, ya, Ventura 14.

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Espejos Baja la loba al llano, y muerde las ventanas. No con dientes las muerde, sino con sus pupilas agrandadas y hambrientas. Con envidia las mira, a las ventanas, sus lámparas, sus sombras ocultas y encendidas. Porque ella vaga sola, sin lugar y con frío, y allí, tras los cristales, se agazapa ese algo que aún no sabe qué es, pero que late y vive. {32}

Baja la loba al río y mira arriba, y aúlla a las ventanas que brillan como soles y taladran la noche tan triste de la vida. ¿Quién ama? ¿Cuántos comen? ¿Cómo será la silla? Lame la loba el suelo, y lame las ventanas encendidas de luz, y sus pupilas rojas son un livor de frío.


Selección poética de Marta&María de María Victoria Atencia

1 de diciembre Marchaba por su curso el Adviento y se estaban quedando los jardines a merced del poniente. Algunos animales prosiguieron en celo. Escurrían los peces su plata en las orillas. Derramaban serrín las muñecas de trapo y sintieron las tejas verdecer sus aleros. La tristeza en los barcos no aumentó con la lluvia ni lloraron los sauces más de lo conveniente. Encontró el recental las ubres deseadas. Ajenos, los amantes continuaron su sueño. Y aunque un frío finísimo paralizó mi sangre, estuvo a punto el té, como todos los días.


Qué hacer si de repente... Qué hacer si de repente descubres que te habita abarcándote toda alguien que te es extraño y confunde tu lengua con un verbo distinto. De un lado para otro, en el día te busca arrastrando una lámpara y en la noche se siente con los ojos cegados por un sol de injusticia. No otra cosa podrías que echarte en el tumulto, gritar bajo las olas, sacudir con bambúes la raíz de tu cuerpo, desear la mandrágora, proclamar el secano el resto de tu vida y dormir para siempre en la isla de Wight.


Marta y maría Una cosa, amor mío, me será imprescindible para estar reclinada a tu vera en el suelo: que mis ojos te miren y tu gracia me llene; que tu mirada colme mi pecho de ternura y enajenada toda no encuentre otro motivo de muerte que tu ausencia. Mas qué será de mí cuando tú te me vayas. De poco o nada sirven, fuera de tus razones, la casa y sus quehaceres, la cocina y el huerto. Eres todo mi ocio: qué importa que mi hermana o los demás murmuren, si en mi defensa sales, ya que solo amor cuenta.


leer para contarla La historia de mis ternuras

Jenn Díaz

{36} Aprecio la ternura en cualquiera de sus formas, pero cuando la encuentro en un libro me complace de un modo exclusivo. Me encogí con Mi planta de naranja lima y me hizo sonreír Un tranvía en LP. Me gusta la ternura divertida y costumbrista de Natalia Ginzburg, y agradezco muchísimo que ciertos autores utilicen el diminutivo para expresar aquello que, de tan amable y bueno, nos resulta cursi. La mayoría de hombres intelectuales temen acercarse —literariamente— a todo aquello que comprometa su seriedad. Es decir, si hay que hablar desde la felicidad, medir el amor, desentrañar la paternidad y escribir desde la sensibilidad, es posible que sea tachado de femenino. Hay un discurso discreto, no explícito, sobre lo que debe ser una obra literaria, seria, intelectual, de calidad: los sentimientos nunca deben afectar a la literatura. Es como si hablar de los sentimientos fuera, automáticamente, convertirse en alguien vulgar. Por eso me gusta tanto la ternura en la literatura: porque es difícil, porque hay que saber encontrarla y medirla para presentarla justamente, y porque cuando la encuentras bien resuelta en un libro, es excepcional y extraordinaria.


El libro del que me gustaría hablar es también tierno, de una ternura desbordante pero original. La historia de mis dientes, de Valeria Luiselli, maneja con maestría la ternura: la mantiene a raya. No, no es fácil, pero Luiselli ha pasado con nota dos de las grandes dificultades de la escritura. Por una parte, es capaz de ser tierna sin caer en la afectación. Por la otra, ha podido contar una historia sin que la historia tenga la menor importancia, porque ha sabido cómo crear un estilo, mantenerlo, y convertirlo en un valor en sí. Por supuesto, no basta con una buena escritura, con una escritura original, para sacar adelante una historia —pero ayuda mucho.

Carretera subasta cosas, las vende, pero en realidad es un contador de historias. Los objetos —el qué de esta novela— no son tan importantes si los comparas con cómo Carretera —el estilo de esta novela— te los está vendiendo. Como el panquelero de la canción, que le comprarías todo lo que vende con tal de oírlo pregonar. Así es como te sientes frente a Carretera y también frente a Valeria Luiselli: quieres que Gustavo encuentre más objetos para vender, quieres que Luiselli siga encontrando excusas como los dientes para seguir leyendo.

La historia, que nace tierna, no es una novela al uso. La escritora la escribió por entregas en Carretera, el protagonista de La historia de mis colaboración con una exposición de arte y una dientes, es un hombre tierno. Es divertido, es fábrica de zumos. “Durante un tiempo estuve un hombre creativo. Intuyo que, en realidad, escribiendo entregas semanales, que se imprimían es Valeria la divertida y la creativa. La novela, en la Jumex y que el grupo de obreros leía los editada en Sexto Piso, empieza así: miércoles por la tarde. Ellos leían en voz alta, Soy el mejor cantador de subastas del mundo. Pero nadie lo luego comentaban, y muchas veces criticaban sabe porque soy un hombre comedido. Me llamo Gustavo ferozmente. Los jueves me llegaba la grabación Sánchez Sánchez y me dicen, yo creo que de cariño, de la sesión del día anterior. Yo la escuchaba, Carretera». Además de saber imitar a JanisJoplin, de poder tomando notas, y enseguida me ponía a escribir parar un huevo de gallina en una mesa, o de saber contar la siguiente entrega”. Carretera es, entonces, una hasta ocho en japonés, en su fulgurante trayectoria como mezcla de los obreros de la fábrica, también un cantador de subastas, Carretera aparece como inventor tío vendedor de la autora, es también el ingenio del revolucionario «Método de las alegóricas», en el cual de Luiselli y, en el fondo, no importa quién sea «no se subastaban objetos, sino las historias que les daban —importa que siga vendiéndonos lo que quiera, valor y significado. pero así.

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las paredes contiguas Danielle Collobert 1940-1978

Traducci贸n y nota de Antonio F. Rodr铆guez

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Danielle Collobert fue una poeta francesa, nacida en Rostrenen, Côtes d’Armor, el 23 de julio de 1940 y fallecida en París el 23 de julio de 1978. En 1961, tras abandonar sus estudios universitarios, trabajó en la Galerie Hautefeuille de París, donde escribió “Tótem” y otros muchos textos que tres años más tarde formarían parte de su primera obra, Meurtre. En abril de ese mismo año publicó Chants des Guerres (autoedición). Años más tarde destruiría todos los ejemplares de esta primera obra publicada. Tras ser rechazado por Les Éditions de Minuit, logró publicar Meurtre en Gallimard gracias a la mediación de Raymond Queneau. Se suceden las publicaciones, Dire, Dire II, Il donc. En 1978 publica su último libro, Survie, que consta de seis poemas. Se suicida el día de su cumpleaños. En su escritura poética, considerada experimental, puede rastrearse el poderoso influjo de Samuel Beckett y, en menor medida, de Henri Michaux: descentramientos, ruptura del eje perceptivo, cultivo consciente de la asimetría, la arritmia, verso libre que aspira al balbuceo y canta la intemperie, el abajo, la sustracción y la pérdida. Indagación, también, en los márgenes del sentido, en la imposibilidad del lenguaje para decir la falla tectónica en que asentamos nuestra vida. Sus opciones estilísticas y existenciales la alinean con los autores que cuestionan el lenguaje normalizado como herramienta de conocimiento del mundo (y de auto-conocimiento) y pretenden abrir brechas, quebrar, fragmentar y pulverizar ese lenguaje para acceder a un sentido nuevo.

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Poemas

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Pinta monstruos. Nunca antes había visto que había monstruos por todas partes. Ahora lo sé. Son monstruos muy reales. Una mujer camina a lo largo del muro en el viento, un muro gris que no acaba nunca. En la parte superior del muro, se suceden a cada tanto largas ventanas estrechas, enrejadas. El rostro de la mujer se ensancha desmesuradamente a partir de la nariz. Sus orejas cuelgan. Tras ella avanza una multitud. No hay un rostro intacto. No hay equilibrio. Cada rostro tiene una deformación particular. Los elementos del rostro crecen, o disminuyen hasta desaparecer, o apenas son insinuados por enormes agujeros abiertos, sobre carnes descompuestas. Pinta monstruos. No es verdad, me he expresado mal. Es demasiado sensible. Es un buen pintor. Conoce y ama lo bello. Sus dedos sólo pueden crear eso. De dónde me viene ver monstruos, que me los arroje al rostro, que me hunda las manos en esta carne repugnante. No comprende lo que le digo. No sale nunca. No ve a la gente a lo largo de los muros. No toma partido, se diría. Rechaza a los verdaderos monstruos, los que existen. Soy yo, en los colores, quien los revela, profundiza en ellos. Salen todos de él. Exactamente de dónde. Eso también lo ignora, por supuesto. Él tan sólo manifiesta. De la calma sólo brota su violencia. Es poderosa. Puede hacer estallar las inmovilidades, los ritmos. Digo que puede como si sólo fuera una posibilidad. Sin embargo, estoy seguro de su acción. Todos se sienten concernidos. Estallan desde el interior. No le perdonan la revelación, el contacto. Cualquier día lo matan. Le preparan una muerte violenta. Un sufrimiento refinado. Un asesinato odioso. Por otra parte, en este momento hay muchos asesinatos así. No soy el único en saberlo. Él también lo sabe. No puedo decir que se prepare para ello, pero siempre está a la defensiva. Por ejemplo, desde hace tiempo se niega a hablar. Guarda silencio. Es inútil hablar de elocuencia y eso no tiene verdadera importancia. Podrían impedirle callarse, pero no se atreven. Ellos también tienen miedo porque ha habido precedentes y se conocen los resultados. Así pues, por el momento, aceptan. Pero no por mucho tiempo, es probable. Pronto actuarán.


fin de la voz – fin de todo eso – incoherencia – la voz – siempre el desajuste – pista falsa – retomar al principio – en el momento de las palabras trazadas – ese momento – ahora – entonces – lo que pasa – al fin ese momento – nunca apresado – intentar por ahí – para ver – todas esas palabras escritas hasta ahora – repetir de una palabra a otra – para ver cómo – lo negro de ese lado – dónde ir – por ahí – negro ya disuelto – negro disuelto – escrito por dolor-calambre – dolor zarcillo – en la cabeza – o diferente – apenas escrito – el dolor desaparecido – una especie de esfuerzo para resistir – un asidero – en lugar de las palabras – trazar una línea – recta si es posible – seguramente eso tan sólo bastaría – una línea recta – si es posible nada por ahí – imposibilidad – desajuste necesario – quizá – aceptado – de una vez por todas – no hay otro medio – una pequeña parcela de tierra estable – en el caos – quizá aquí – en la habitación blanca – sentado en un rincón – contra un muro – el papel en las rodillas – el bolígrafo entre dos dedos – eso para la descripción– estar ahí – en el momento de la palabra escrita – impasse – imprecisión del momento – ya falso – ya incoherente – escritura segunda – en pasado – inexorablemente – eso para la voz – no vale la pena insistir – la ingenuidad – ya basta de ese lado sin embargo – algo – algo así como un pequeño milagro de la tenacidad – y la impotencia – la necedad – la obcecación – no volver a abrir los ojos – trazar una línea – no recta claro – una curva inestable – una onda – hacia el infinito – repetición repetir – dolor – fracasos sucesivos – evidentes – saber las causas – buscar – mirar en todas las direcciones – abrir los ojos del interior – para nada – ahí también – negro disuelto – impotencia a la búsqueda de una palabra-color – quizá – sin saber hacia qué buscar – prever – una onda de color – para todas esas palabras – sin duda – todos los sonidos diferentes – la música avanzar lentamente – probar – aminorar – dejar tiempo para que las palabras se inscriban – en hueco – se peguen a los muros – al suelo – a la piel – lentamente – el tiempo de inscribirse ahí – aún la historia de la trayectoria – del grito a la palabra – al mundo – al signo – quizá – o bien no – eso no – otro camino – sin saber cómo – pero un camino sin embargo hacia algún lugar – de cierta manera – descenso a la página quizá – búsqueda de bajos fondos – lentamente – elegir el tiempo – una marea baja – reanimar renovar la blancura aún con palabras pálidas – a veces – restos – detritus – o nada – el silencio hundida en lo compacto – miedo al espesor – las palabras aglomeradas – búsqueda de franjas – de brechas – las zonas de podredumbre – de metamorfosis continuando en las metáforas – acaso llegar ahí – del lado de las equivalencias – la facilidad – más fácil – más dulce – más bello también – disponerse a narrar el mar – el cielo – servirse de todo – de todas esas palabras – el gozo – desviarse – cuidado – no aún

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cuerpo golpeando – mutilando sus miembros por el dolor punzante – qué cuerpo de repente vaciado – qué violencia contra – más o menos vacío – dolor fijado al fin – queriendo alcanzarlo para fijarlo de una vez por todas – conservarlo ahí inmóvil – o colocarlo ante sí – él mismo – hacerlo surgir bien a la vista – en sus imágenes múltiples infinitamente – sin cesar un cuerpo ahí – no – este cuerpo ahí – el que golpea su rostro contra el muro – quizá – no


relaciones posibles con el cuerpo probabilidades enervar puede tocar – captar – moldear – tacto ligero – profundo – de superficie y hundirse – rigidez o flexibilidad de la carne – equivalencias – lo irrisorio anclaje de viejas sensaciones – de repeticiones lentas – restos


yo tiempo de qué la extensión ola enroscada ante la mirada incansablemente del yo líquido hallado rojo fragmentos imperceptibles a ojo pequeño del tiempo visión nula sobre el espacio nunca más que un gran campo el resto abierto al que boga las visiones celestes lamer frases alimento sin dientes yo triturador sonidos sílabas magma sacudidas telúricas o alcanzado por el maremoto caído en subsuelo sintaxis días de pasión luz de venas que adviene en superficie la articulación yo dice ardiente energía el grito o cómo arde nunca dicho


Il peint des monstres. Je n’avais vu qu’il y avait des monstres, partout. Maintenant je sais. Ce sont des monstres très réels. Une femme marche le long du mur dans le vent, un mur gris, que n’en finit pas. Tout en haut du mur, il y a de temps en temps de longues fenêtres étroites, grillagées. Le visage de la femme est élargi démesurément à partir du nez. Ses oreilles pendent. Une foule marche derrière elle. Pas un visage intact. Pas d’équilibre. Chaque visage a une déformation particulière. Les éléments du visage s’agrandissent, ou diminuent jusqu’à disparaître, ou même ne sont plus indiqués que par d’énormes trous béants, sur des chairs décomposées. Il peint des monstres. C’est faux, je me suis mal exprimé. Il est trop sensible. C’est un beau peintre. Il sait et il aime ce qui est beau. Ses doigts ne peuvent créer que ça. D’où vient que je vois des monstres, qu’il me les jette au visage, qu’il m’enfonce les mains dans cette chair hideuse. Il ne comprend pas ce que je lui dis. Il ne sort jamais. Il ne voit pas les gens le long des murs. Il ne prend pas parti, on dirait. Il refuse les vrais monstres, ceux qui existent. C’est moi, dans les couleurs, qui les révèle, qui les creuse. Ils sortent tous de lui. Exactement d’où. Ça aussi il l’ignore bien sûr. Il manifeste seulement. Du calme, ne jaillit que sa violence. Elle est puissante. Elle peut faire éclater des immobilités, des rythmes. Je dis qu’elle peut, comme si ce n’était qu’une possibilité. Pourtant je suis sûr de son action. Ils se sentent tous mis en cause. Ils éclatent de l’intérieur. Ils ne lui pardonnent pas la révélation, le contact. Un jour ils vont le tuer. Ils lui préparent une mort violente. Un raffinement de souffrance. Un assassinat odieux. Il y a d’ailleurs beaucoup d’assassinats en ce moment, comme ça. Je ne suis pas seul à savoir cela. Lui aussi le sait. Je ne peux pas dire qu’il s’y prépare, mais il reste toujours sur la défensive. Par exemple depuis longtemps il refuse de parler. Il est silencieux. Il est inutile de parler d’éloquence et cela n’a pas de véritable importance. Ils pourraient l’empêcher de se taire, mais ils n’osent pas. Ils ont peur aussi car il y a eu des précédents et on connaît les résultats. Donc, pour l’instant, ils acceptent. Mais pas pour longtemps, c’est probable. Bientôt ils vont agir.


fin de la voix – fin de tout ça – incohérence – la voix – toujours le décalage – fausse piste – reprendre au début – au moment des mots tracés – ce moment-là – maintenant – alors – ce qui se passe – enfin ce moment-là – jamais saisi – essayer par-là – pour voir – tous ces mots écrits jusqu’à présent – reprendre d’un mot à l’autre – pour voir comment – le noir de ce côté-là – où aller – par là – noir déjà dissous – noir dissous – écrit pour douleur-crampe – douleur-vrille – dans la tête – sans doute – ou différent – à peine écrit – la douleur disparue – une sorte d’effort pour tenir bon – une barre d’attache – à la place des mots – tracer une ligne – droite si possible – rien que cela suffirait sûrement – une ligne droite – si possible rien de ce côté-là – impossibilité – décalage nécessaire peut-être – accepté – une fois pour toutes – pas d’autre moyen – une petite parcelle de terrain stable – dans le chaos – peut-être ici – dans la chambre blanche – assis dans un coin – contre un mur – le papier sur les genoux – le crayon entre deux doigts – voilà pour la description – être là – au moment du mot écrit – impasse – imprécision du moment – déjà faux – déjà incohérent – écriture seconde – au passé – inexorablement – voilà pour la voix – pas la peine d’insister – la naïveté – assez de ce côté-là pourtant – quelque chose – une sorte de petit miracle de la ténacité – dans l’impuissance – la bêtise – l’aveuglement – ne plus ouvrir les yeux – tracer une ligne – pas une droit bien sûr – une courbe instable – une onde – à l’infini – répétition répéter – douleur – ratages succesifs – évidents – savoir les causes – chercher – regarder dans toutes les directions – ouvrir les yeux de l’intérieur – pour rien – là aussi – noir dissous – impuissance à la recherche d’un mot-couleur – peut-être – sans savoir vers quoi chercher – prévoir – une onde de couleur – pour tous ce mots-là – sans doute – tous les sons différents – la musique aller lentement – essayer – ralentir – laisser le temps aux mots de s’inscrire – en creux – de coller aux murs – au sol – à la peau – lentement – le temps de s’inscrire ici – encore l’histoire du parcours – du cri au mot – au monde – au signe – peut-être – ou bien non – pas ça – un autre chemin – sans savoir comment – mais un chemin pourtant quelque part – d’une certaine façon – descente dans la page peut-être – recherche des bas-fonds – lentement – choisir le temps – une marée basse – remonter de la blancheur encore avec des mots pâles – parfois – des restes – des détritus – ou rien – le silence plongée dans le compact – peur de l’épaisseur – les mots agglomérés – recherche des franges – des trouées – les zones de pourrissement – de métamorphoses en continuant dans les métaphores – peut-être y arriver – du côté des équivalences – la facilité – plus facile – plus doux – plus beau aussi – se mettre à raconter la mer – le ciel – se servir de tout – de tous ce mots – la joie – s’égarer – attention – pas encore


corps frappant – mutilant ses membres de la trop pleine douleur – quel corps soudain désempli – quelle violence contre – environ vide – douleur figée enfin – voulant l’atteindre pour la fixer une fois pour toutes – la garder là immobile – ou la déposer devant soi – lui-même – la faire surgir bien en vue – dans ses images multiples infiniment – sans cesse un corps là – non – ce corps là – celui qui frappe son visage contre le mur – peut-être – non


liaisons posibles aux corps des probabilités mettre en nerfs peut toucher – saisir – pétrir – toucher léger – profond – de surface et s’enfoncer – raideur ou souplesse de chair – des équivalences – le dérisoire ancrage de vieilles sensations – à répétitions lentes – déchets

je temps de quoi l’étalement vague roulée à regard inlassablement du je liquide repéré rouge fragments imperceptibles à petit œil du temps vision nulle sur l’espace jamais plus d’un grand champ le reste ouvert au vogueur les visions célestes sucer des phrases nourriture sans dents je broyeur sons syllabes magma secousses telluriques ou gagné par le raz de marée perdu pied dans sub-sol syntaxe jours de passion lumière des veines qui vient en surface l’articulation je dit ardent énergie le cri ou comme brûle jamais dit


Henar Bengale


primera edición, segunda lectura Idea de la ceniza de María Virginia Jauja, Periférica, 2015. Inventario de invertebrados de Sergio C. Fanjul, La Bella Varsovia, 2015.

Azahara Alonso

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Es difícil olvidar una frase tan sólida como “La ficción está agotada”. Si quien la formuló aún viviese, añadiría –estoy segura– que lo mismo puede aplicarse a los géneros. Por eso libros como Idea de la ceniza (Periférica, 2015) son una apuesta no solo ineludible sino de lectura obligatoria en este momento literario. Es hoy cuando jugar con los géneros y violentarlos parece el vehículo apropiado para el terreno de la búsqueda de una verdad –o de un tema, que en literatura es lo mismo–.


Una vez nos ha imbuido de su particular forma de narrar, María Virginia Jaua (Madrid, 1971) lo formula así hacia el final de la novela: “Hay algo que me molesta en ese afán narrativo de la ficción y en ese empecinamiento de hacer novela a la manera de la novela, de hacer héroes, de hacer relato, quizás para nuestra época sea cada vez más difícil sostener ese tipo de creación. Tanta construcción, tanto personaje, de pronto me parece muy falso, de pronto siento la distancia y me deja un poco indiferente”.

digo, y completa, porque las elipsis generan al principio una confusión que tarda en disiparse, y solo a medida que se lee adquiere sentido lo leído. Los dos personajes, incluso, llegan a confundirse en sus voces entremezcladas, reflejo quizá de lo que a ellos mismos ocurría en ese proceso de seducción y entrega.

Jaua ha escrito no solo la historia de un duelo sino la de una comunicación total, el mayor entendimiento que se puede dar entre dos seres humanos, sin importar el medio. En el tiempo Idea de la ceniza es una reflexión sobre el duelo por la que eso dura, los amantes generan un mundo con muerte del amante: un texto que debe mucho a la entidad propia, habitado por elementos que al final manera del ensayo filosófico, plagado como está de parecen indispensables: la mariposa, el mar del referencias a Deleuze o Derrida. También aparecen pensamiento, la historia líquida, la hospitalidad, el estrellas fugaces (la muerte de un astro es uno de anhelo de duración y permanencia, los epitafios, el los temas) como Benjamin, Barthes, Canetti, Dante deseo, el fuego, el ardor y la ceniza, la telepatía, los y Bolaño. Sin embargo, y como veíamos, para Jaua abrazos, las pompas de jabón y el estremecimiento. se trata no de un ensayo sino de una novela, una Sobre todo esto arde la hoguera. A solo esto se narración no ficcional que toma de esos otros reduce la ceniza. géneros sus métodos para indagar en la esencia de la pérdida y el duelo, más que en la muerte que los En la reprimenda a los niños que desmontan sus juguetes late un miedo adulto a que nunca más propicia o significa. funcionen. Cuanto menos se piensan, cuanto Este libro es, entonces, un baile armónico menos se conocen, parece que mejor marchan las entre conceptos y el desarrollo de una relación cosas. Por fortuna, no ocurre esto con los libros. Al sentimental sin cuerpo si no fuera este la escritura menos, no con los buenos. En el poco tiempo que misma de los personajes, diestros en ella, como lleva publicado Inventario de invertebrados (La Bella acto de amor y reconocimiento. Además de la Varsovia, 2015), tres lecturas me han acercado reflexión, encontramos toda una correspondencia a su núcleo: la primera fue curiosa y casual, de virtual, un intercambio constante de emails entre sobremesa; la segunda, analítica, bisturí de grafito enamorados que quieren hacerse mutuamente en mano; la tercera, esta que comparto. partícipes de su vida y compartir los detalles cotidianos más allá de los kilómetros que los El Inventario es entonces el tercer libro de poemas separan. El lector, apelado en dos ocasiones por la autora, asiste a una historia de amor que es nueva de Sergio C. Fanjul (Oviedo, 1980), más conocido y antiquísima, a veces melindrosa y tópica, como como Txe Peligro en las redes: poeta, periodista todo descubrimiento fascinado del otro. Asiste,

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y astrofísico. Aunque no sé en qué orden lo diría también hay motivos para la alegría: las terrazas, él, es, en todo caso, lo que se entiende como los amigos, la presencia de la mujer en distintos un perfil heterogéneo, y esa variedad respira afectos o el entusiasmo infantil proyectado en en la poética que profesa y en cada uno de sus una promesa: «Hijo, las cosas buenas de la vida libros. Resultado de ello es, entre otras cosas, serán las que / tú quieras que lo sean. Solo tienes una terminología científica ante la que no cabe que cogerlas / con las manos / y morderlas». asustarse si uno no es un entendido en la materia, ya que cierto desenfado –sumado a la ya habitual Lírico y político, Sergio C. Fanjul nos muestra ironía de Peligro– la convierte pronto en palabra

una espiral de absurdo en cuyo centro estamos

poética. Una palabra creadora, tal como leemos nosotros, patas arriba con esa mezcla de miedo y en los poemas Las cosas raras y Pronunciaba fuego regodeo. Es esa su particular manera de desmontar («Pronunciaba fuego y me quemaba la boca»).

el juguete en este libro esdrújulo, en búsqueda de una identidad diluida en el pensamiento

Quizá debiera disculparme, a estas alturas, por posmoderno (esta palabra, mal que bien, tenía una referencia tan trillada, pero Inventario de que aparecer, ¿no?). Por eso hay pájaros dentro de invertebrados me resulta como una caja de Pandora

estatuas, conceptos dentro de conceptos: porque

a la inversa: en sus treinta y nueve poemas recoge «los humanos importan más por dentro». algunos de los males disgregados en el mundo y los aplasta entre sus hojas, los clasifica en su Con todo, puede que lo mejor de Inventario de inventario. Miedos escurridizos como pequeños

invertebrados sea, para mí –quizá también para

animales que se escapan bajo la ranura de las

quienes le han concedido el VIII Premio de Poesía

puertas: la fragilidad del cuerpo, el laberinto blando Joven “Pablo García Baena”–, la capacidad de su del cerebro, la enfermedad, un miedo a la muerte autor para sostener el vuelo de los poemas con que se recrea en su fabulación… Y el ritmo se ese aire de naturalidad y franqueza, como si los acelera a medida que avanzamos porque los hubiera escrito casi sin querer, en el tiempo que le temas, que aparecían como planetas aislados,

sobra al niño-freelancer «entre la hiperventilación

entran en una danza armónica y vertiginosa, la y el desenfreno». del paso de los días y los años. Así lo vemos en El vacío de los calendarios o El contorsionista del tiempo, donde Fanjul aborda con desenvoltura temas clásicos como lo efímero y lo permanente. Pero


— Bien quisiera perderme yo de mí misma, pero enseguida me encuentro perdida. Isabel Escudero


Leila Alaoui


ellas disparan Leila Alaoui (Francia, 1982 – Burkina Faso, 2016) Ajo Fernández

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Fotógrafa franco-marroquí, nacida en París y criada en Marrakech. A los dieciocho años viaja a Nueva York a estudiar fotografía. A lo largo de toda su vida, Leila Alaoui adquiere una gran conciencia sobre los dramas derivados de la injusticia social, las diferencias entre sexos, los desplazamientos migratorios forzados o la desaparición de la identidad étnica. Esta fotógrafa convirtió su trabajo en una herramienta de activismo social y denuncia, como intento por devolver la visibilidad a realidades sociales que quedan en el olvido. En trabajos como “The Maroccans” o “Crossings, las tradiciones y costumbres casi extintas son recordadas, al igual que las vivencias en los desplazamientos migratorios de marroquíes y subsaharianos a Europa. Durante el año 2015, Alaoui trabajó en “Natreen”, una serie fotográfica sobre la población siria que vive actualmente en asentamientos de refugiados. En el atentado perpetrado por Al Qaeda el pasado 15 de enero de 2016 en Burkina Faso, donde murieron 30 personas, Leila recibió varios disparos que la dejaron herida de gravedad, muriendo tres días después en un hospital. Llevaba una semana en dicho país en una misión para Amnistía Internacional realizando un reportaje sobre los derechos de la mujer en África. Los trabajos de esta joven fotógrafa han sido exhibidos internacionalmente durante varios años como arma reivindicativa y de denuncia social.


estos libros te salvarán la vida Solo el humor podrá salvarnos: Lorrie Moore y Joy Williams Ana Llurba

{64} El humor y la literatura no suelen caminar muy bien juntos. Son como una enternecedora pareja de jubilados que van de la mano. Y que una servidora sigue con la vista desde la comodidad bovina de una tarde primaveral, suspirando con la posibilidad remota de estar asistiendo con entradas VIP, gafas 3D y un bote mutante de palomitas a una prolepsis de su propio futuro. Hasta que, de repente, la acera se hace más estrecha y los viejitos disuelven esa aparente alianza. Entonces empiezan a pelearse por ver quién camina por delante. A veces uno empuja al otro, y el otro se cae a la calle, se quiebra la cadera y no puede levantarse. Y cuando el primero se lanza en un gesto heroico a ayudarlo, una moto le pasa por encima. Ese es el punto donde se instala el humor de las dos autoras de las que escribiré hoy. En ese momento en que, como un vulnerable animalito, estamos aplastados en medio la carretera. Y cuando intentamos levantarnos, otro coche nos pasa por encima. Allí, en la nada triunfalista convicción de que solo el humor puede salvarnos de los aspectos más deprimentes e inexorables de esa gran broma infinita que es la vida.


Después de más de quince años sin publicar libros de cuentos y solo una novela mediana (Al pie de la escalera, 2009, Seix Barral) Lorrie Moore salió de su guarida en alguna abúlica universidad del Medio Oeste americano con una esperada colección de relatos: Gracias por la compañía (Seix Barral, 2015). Aunque no esté a la altura de ese libro totémico que es Pájaros de América (Emecé, 2003) algunas de estas historias cumplen con una explosiva combinación que anida en la excitante obra de esta autora americana. Quizás el mejor de ellos sea “Pérdidas de papel”. Allí nos encontramos con una pareja adulta con dos hijos en medio del crepúsculo de su relación. La historia se focaliza en Kit, que conoció a su marido en las manifestaciones pacifistas contra la guerra de Vietman, aunque ahora de manera paradójica se encuentren sumergidos en una Guerra Fría conyugal:

Richard Yates, con elegantes piruetas estilísticas a lo Donald Barthelme, sumadas a la melancolía sentimental de las letras de The Smiths, rematados con chispazos aquí y allá del stand up neurótico, treintañero y paradigmático de los noventa que fue la serie Seinfeld. Esta es la tercera vez que voy a escribir sobre Los vivos y los muertos de Joy Williams (AlphaDecay, 2014). Y lo voy a hacer porque es otro de esos megalitos a los que enciendo velas por las noches y rindo alabanzas de rodillas por las mañanas, como si fuera una vengativa deidad hawaiana que me castigará si no contagio su culto entre los inocuos paganos lectores. Esta novela es producto de la aleación potente de dos universos fascinantes. Por un lado, sus tres protagonistas son tres adolescentes sociópatas con frágiles vínculos con la realidad. Alice, Corvus y Annabel, habitan en una espesa neblina de influencias de toda una genealogía literaria. Desde la entrañable Frankie, de Frankie y la boda de Carson McCullers (Seix Barral, 2013), hasta la inolvidable Merricat Blackwood de Siempre hemos vivido en el castillo (Minúscula, 2012) pasando por las adorables pero insufribles Enid y Rebecca de la novela gráfica Ghost World (1997) de Daniel Clowes, están entre sus referentes.

“¿Qué había sido del apuesto hippy con el que se había casado? Estaba quisquilloso y lejano, vacío y furioso. Una inexpresividad había penetrado en sus ojos verdeazulados. Permanecían abiertos y brillantes pero sin función, como joyas de bisutería. Se preguntaba si era un colapso nervioso, el artículo genuino. Pero duró meses, y ella empezó a sospechar, en cambio, un tumor cerebral. De vez en cuando él mugía ante su muda alienación y la pantomima de odio se desplomaba momentáneamente. «Eh, guapa» llamaba desde las escaleras, después de no haberla mirado en dos meses. Era como estar Por otro lado, el mundo de esta novela es una atrapada en la nieve con el tío loco de alguien: ¿el especie de limbo, donde la vida y la muerte se matrimonio debería ser así? No estaba segura”. enredan en un sutil tironeo donde la trascendencia, el “más allá” se convierte en una travesura terrenal, Las singulares hipérboles y metáforas a las que un “más acá” libre de toda pomposidad metafísica: recurre Moore para expresar el desencanto, el eclipse de la experiencia matrimonial, enhebran “Hace tiempo, en la poesía seria, la muerte se una particular poética. Una mezcla de las representaba a menudo como un jardinero. Uno de decepciones de la intimidad de John Cheever y los problemas de nuestra era es que ya no podemos

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Lorrie Moore

representarnos la muerte como un jardinero, o de cualquier otra manera. Una línea recta en una pantalla es lo mejor que se nos ocurre.”

Joy Williams

Y allí es donde reside el humor personalísimo de esta autora. Al igual que Lorrie Moore, Joy Williams surfea las olas embravecidas de ese tsunami canónico de Libros que Toda Feminista que haya Aprendido a Reírse de Sí Misma Debería Leer. Y lo hacen con una sonrisa cómplice, que a veces deviene mueca inquietante, chiste fallido, pero que casi siempre se redime con algún chispazo de una crueldad tierna y redentora. La misma con la que estas aplicadas demiurgas lanzan a sus criaturas, abandonadas por su cuenta en este territorio yermo de la incertidumbre y la desesperación cotidianas. Amén.


— Bien quisiera perderme yo de mí misma, pero enseguida me encuentro perdida. Isabel Escudero


F R I D A 2016

Henar Bengale

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FRIDA 4  

La revista feminista de La tribu

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