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LA MÁQUINA DEL TIEMPO Inmaculada Córdoba Bueno

Estaba en casa, tumbada en el sofá viendo un documental sobre la prehistoria. Me gustaba saber como vivían los hombres prehistóricos. Cuando era por la noche vi pasar una estrella fugaz y pedí que apareciera una máquina del tiempo. A la mañana siguiente, me desperté con un ruido extraño, abrí los ojos y vi que delante mía había una máquina del tiempo. La máquina era muy grande y tenía muchos botones amarillos, verdes y rojos. No sabía para que servían cada uno de ellos pero vi un botón en el que ponía, “Lugar a donde quieres ir, pulsa el lugar y la máquina del tiempo te llevará hasta allí”. Pulsé corriendo el botón y de pronto todo empezó a volverse negro y me desmayé. Cuando me desperté, estaba en un lugar extraño, no era la ciudad ni tampoco el campo. Vi a unos hombres al fondo y fui corriendo hacia ellos para preguntarles donde estaba pero cuando estaba casi al lado de ellos me di cuenta de que eran muy raros, tenían una barba muy larga y la ropa estaba hecha con piel de animal y con telas raras. ¡Estaba en la prehistoria!. Entonces ellos me dijeron algo en un idioma muy raro y me agarraron del brazo. Después de andar mas de 1 hora llegamos a un poblado en la que estaban muchas personas, algunas haciendo ropa con pieles de animales y otras jugando. Me dejaron en el suelo, algunas mujeres se acercaron y me dieron un poco de comer. Por la tarde estuve viendo como trabajaban las mujeres y me fui a cazar con los hombres. Mas tarde me fui a dormir, la cama era un poco de hierba y paja pero dentro de lo que cabe era mas cómoda que el saco


de dormir que mi padre me había regalado hace años. A la mañana siguiente me despertaron muy temprano, aunque no sabia la hora que era mire al cielo para ver mas o menos el color del cielo. Fuimos los hombres y yo a un lugar cerca del poblado donde había varias piedras, y también había monumentos megalíticos. Sabía todos los tipos de monumentos megalíticos porque hace unos días en el colegio me enseñaron cosas sobre ellos. Estuvimos casi todo el día haciendo los monumentos aunque yo casi no ayudé porque no sabia como se hacían. Cuando era ya casi de noche cazamos unos pocos animales, ¡Y yo cacé uno de ellos!. Al día siguientes salimos también muy temprano pero esta vez a buscar metales para hacer herramientas. Cuando ya encontramos suficientes decidimos volver. Me encantó hacer herramientas. Poco después fuimos a dar de comer al ganado y mas tarde fuimos a cultivar la plantas. Me acuerdo que en el colegio dijeron que en el Neolítico se aprendió la agricultura. De pronto pensé cuanto tiempo llevaba allí, que mis padre me echarían de menos, y también estarían preocupados así que decidí que tenía que volver. Fui a la choza del “jefe” y le dije por señas que quería irme y que donde estaba mi máquina. El señaló a la parte de atrás de la choza y fui hacía allí. Me despedí de todos, ya que les había cogido cariño aunque solo había estado tres días. Me subí a la máquina y le di al botón “Home”. Todo volvió a estar negro y cuando me desperté volví a estar en mi cama, en mi casa, en mi edad, es decir, en la edad contemporánea. Pero entonces me giré y vi la hora que era, me fui a la prehistoria a las 5 de la mañana y ahora mismo eran las 5:01a.m y además era el mismo día. Me quedé en blanco un momento, pensando si todo había sido un sueño. Me di una bofetada y lo noté mucho, por lo tanto, todo lo ocurrido había sido verdad y cuando miré hacía la


máquina, esta desapareció y no volvió. Al día siguiente cogí mi diario, que ya no lo utilizaba y escribí: “VIAJE A LA PREHISTORIA, UNA AVENTURA INOLVIDABLE”.

FIN


historia prehistoria